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Controvertida elección del primer comité nacional de la CTM

Controvertida elección del primer comité nacional de la CTM

Por Juan Campos Vega

Cuando se realiza la elección para integrar el primer comité ejecutivo nacional de la CTM, a pesar de que en él están representadas las principales corrientes que actúan en el movimiento sindical mexicano de ese momento, se hace evidente que las diferencias ideológicas, políticas, de estrategia y táctica, y de carácter organizativo no han desaparecido del todo.

Como consta en el Diario de los Debates del Congreso, en la cuarta y última sesión, presidida por Rodolfo Piña Soria, se procede a elegir al comité nacional. Previamente, la presidencia reitera que como se ha dicho antes “ni las organizaciones ni los camaradas en particular tienen interés personal” en este aspecto; sin embargo, afloran los intereses de grupo.

Grabado de Alberto Beltrán

Grabado de Alberto Beltrán

La votación se realiza por cada una de las secretarías y no por planilla. Para la elección de secretario general, se presentan dos candidaturas: la de Alfredo Navarrete, de la extinta Cámara Nacional del Trabajo (CNT), y la de Vicente Lombardo de la extinta Confederación General de Obreros y Campesinos de México (CGOCM). Resulta electo Vicente Lombardo. Para la secretaría de trabajo y conflictos se postulan Juan Gutiérrez, del Sindicato de Trabajadores Ferrocarrileros de la República Mexicana (STFRM), y Agustín Guzmán, del Sindicato Industrial de Mineros y Metalúrgicos de la República Mexicana (SIMMRM). Se elige a Juan Gutiérrez.

Cuando se procede a elegir al encargado de la secretaría de organización, propaganda y acuerdos, se presentan cuatro candidaturas: Fidel Velázquez, de la extinta CGOCM; Gustavo Ortiz Hernán, del Sindicato Industrial de Trabajadores de Artes Gráficas (SITAG); Miguel A. Velasco, de la extinta Confederación Sindical Unitaria de México (CSUM), y Francisco Breña, del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME). Breña y Ortiz retiran sus candidaturas. Los sindicatos de electricistas, ferrocarrileros, mineros, tranviarios, petroleros, maestros, artes gráficas, y la extinta CNT, votan por Velasco, y los sindicatos de la extinta CGOCM, por Velázquez. El presidente de la mesa declara que la mayoría apoya a Velasco, en la tribuna estallan las protestas de los partidarios de Velázquez, que amenazan con retirarse de la asamblea. Blas Chumacero, de la CGOCM, afirma que no admiten que el CNDP se convierta en el “gran elector”, y denuncia que los opositores a Velázquez tienen fines muy discutibles; Después de las acaloradas discusiones, Valentín Campa, de la CSUM, retira la candidatura de Velasco; Breña dice que no puede hacerlo porque la CSUM no lo propuso. El presidente informa que se va a preparar la estadística para la votación nominal y que, entre tanto, se discutirán las otras candidaturas.

Para la secretaría de finanzas se postulan Carlos Samaniego y Agustín Guzmán, secretario del interior y secretario general, respectivamente, del sindicato minero; Guzmán retira su candidatura, en consecuencia, es electo Carlos Samaniego. Para elegir al secretario de acción campesina se pide a los delegados campesinos que lo designen, después de varias intervenciones se presenta candidatura única, la de Pedro Morales, quien es electo con carácter provisional —hasta que se reúna el congreso campesino—. Para la secretaría de estudios técnicos el candidato único es Francisco Zamora, y también son candidatos únicos los integrantes de la comisión de asuntos internacionales: Alejandro Carrillo, Rodolfo Piña, David Vilchis y Víctor Manuel Villaseñor, todos son elegidos.

A continuación, Valentín Campa informa que tanto la CGOCM como la CSUM están de acuerdo en que Velasco ocupe la cartera de educación, y Velázquez la de organización y propaganda. Estallan de nuevo gritos y protestas, y en medio del desorden, la presidencia procede a tomar la votación que apoya la propuesta de Campa, con lo que queda plenamente integrado el primer comité nacional de la CTM [1].

La controversia generada en la elección del primer comité nacional, abordada con deshonestidad, ha originado mentiras y calumnias flagrantes relativas a la historia del sindicalismo clasista mexicano.

Valentín Campa, en sus memorias,publicadas en 1978 y corregidas y aumentadas en 1985, afirma que a propuesta de Fernando Amilpa se conformó una planilla para la elección del comité nacional, proposición que los integrantes de la CSUM aceptaron con muchas reservas, pero después, “rápidamente nos pusimos de acuerdo en la planilla, excepto en quien quedaba en la secretaría de organización y quién en la de educación y propaganda [2]”; también asevera que Velázquez, Amilpa y Lombardo “hicieron circular una planilla en la que cambiaban a Pedro Morales […] por uno del grupo de Blas Chumacero [3]”; que después de que Lombardo, aparentando mucho interés en el problema, les propuso que se volviera a la planilla original para evitar la división “Llegamos a la conclusión de aceptar la planilla original del Comité de Defensa Proletaria, después de haberles dado una lección muy fuerte a Fidel Velázquez y Amilpa y al propio Lombardo, que, evidentemente, había sido su cómplice [4]”.

Miguel Ángel Velasco, también de la CSUM, dice que nadie podrá desmentirlo, porque se apoya en la versión taquigráfica de los debates del congreso, asegura “que el Partido Comunista no pidió a nadie, en ningún momento ni a nuestros amigos más cercanos en el movimiento sindical, la inclusión de alguno de sus miembros en el comité nacional de la CTM [5]”. Pero, como consta en esa misma versión de los debates, tampoco la rechazaron, como sí lo hicieron Breña Alvírez y Ortiz Hernán.

Diferente es el tratamiento que se da al tema en el informe que el secretario general del Partido Comunista Mexicano (PCM), Hernán Laborde, presenta al pleno de su comité central, de junio de 1937; después de reconocer que la CTM es heterogénea y que las inevitables discrepancias debían ser tratadas por su partido con cuidado, e inclusive que debían hacerse concesiones para mantener la unidad y reforzar el prestigio y la autoridad del PCM, enlista múltiples errores cometidos, particularmente en la participación de miembros de su partido en la constitución y primer año de vida de la CTM. Laborde desmiente lo dicho por Campa respecto de la elección del secretario de organización y propaganda de la CTM en el congreso constituyente, dice:

En reunión previa de dirigentes nos habíamos comprometido a sostener para ese puesto la candidatura de Fidel Velázquez y habíamos aceptado la secretaría de educación y problemas culturales, que debía ocupar Miguel Velasco. Ya en el congreso, a la hora de la elección, Miguel Velasco resultaba electo secretario de organización y propaganda por una inmensa mayoría, teniendo sólo en contra [1217 organizaciones] las delegaciones de la antigua CGOCM. Fue una magnifica demostración de la popularidad y el prestigio de los comunistas. Pero fue un error que tuvimos que rectificar, retirando la candidatura de Velasco (después de hecha la votación) ante la amenaza de los dirigentes de la CGOCM de abandonar el congreso [6].

Carlos Sánchez Cárdenas, otro dirigente comunista de esa época —con una versión ligeramente diferente en cuanto al número de secretarías que se les otorgarían—, explica que: “se convino que a la sindical unitaria se le darían dos secretarías del comité nacional… y se adquirió el compromiso de dejar la secretaría de organización para que la ocupara Fidel Velázquez [7]”; después argumenta, con razón, que: “Cuando dos fuerzas se unen, no dejan a la decisión espontánea de una asamblea, que se decida por mayoría de votos quien va a dirigir a la agrupación unida, porque en ese caso la agrupación mayoritaria quedaría como fuerza única de dirección [8]”.

Grabado de José Chávez Morado

Grabado de José Chávez Morado

A pesar de que son públicos los documentos que demuestran la falsedad de las mentiras y calumnias, difundidas por quienes generan el incidente que irresponsablemente pone en riego la constitución de la CTM, décadas después, todavía hay quien difunde sus propias conclusiones a partir de esa mentira, a las que añade las de su propia creación, afirma que: “Fidel Velázquez fue el candidato de los lombardistas y Miguel Velasco el de los comunistas y los democráticos [9]”, y que “Ante la presión de los lombardistas, la CSUM retiró la candidatura de Miguel Velasco (causando todavía más desorden) en nombre de la unión [10]”.

Al igual que en el caso anterior, hay otros “investigadores” del movimiento sindical del país que repiten esas y otras falsedades, sin molestarse en confirmar la veracidad de las versiones desvergonzadas de quienes fueron los verdaderos responsables de generar un innecesario enfrentamiento cuando se construía la unidad de los trabajadores.

Hay que considerar que las conductas de tales “historiadores” del movimiento sindical mexicano y latinoamericano, están dirigidas no sólo contra Lombardo, sino que van más allá; se trata de un ataque sistemático, que no es exclusivo de los escritores que se ponen al servicio del imperialismo y la derecha, sino también de aquellos que provienen de sectores reformistas, anarquistas e izquierdistas que se suman a la campaña de desprestigio contra la línea político-sindical que, apegada a los principios del marxismo leninismo, orienta las luchas de la CTM en su primeros años de existencia.

Como establece el propio Lombardo, el fondo de la cuestión no es solamente el interés de desprestigiar a las personas, sino a las causas a las cuales éstas sirven, “Porque no son los personajes los que están expuestos a la traición, son causas a las cuales sirven los personajes. Es muy cómodo hablar mal de los personajes cuando adentro se habla mal de la causa a la que los personajes se han entregado. Muy sencillo el camino [11]”.

Ese “sencillo camino”, sustentado por el sectarismo y el oportunismo de quienes lo utilizan, continuó  minando, en forma sistemática, la unidad de la CTM.

[1] Véanse: CTM 1936-1941, t. 1. ed. facsimilar, CEFPSVLT, 2011, pp. 57-60; 50 años de lucha obrera, t. 1, ICAP/PRI, 1986, pp. 97-105; Miguel Ángel Velasco, Del magonismo a la fundación de la CTM, apuntes de un militante del movimiento obrero, Ediciones de Cultura Popular, pp. 55-63.

[2] Valentín Campa, Mi testimonio. Memorias de un comunista mexicano, 2ª. ed. corr. y aum., México, 1985, p. 116.

[3] Ibid., p. 117.

[4] Ibid., p. 118.

[5] Miguel Ángel Velasco, Del magonismo a… op. cit., p. 55.

[6] Hernán Laborde, La política de unidad a toda costa, México, Acere, 1980, p. 45.

[7] Rosario Arroyo y Ma. Eugenia de Lara, entrevista a Carlos Sánchez Cárdenas, 11 de octubre de 1978, tomado de Ma. Eugenia de Lara Rangel, Capítulo 1 “De la dispersión a la unificación del movimiento obrero. La fundación de la CTM. 1933-1936”, en Javier Aguilar García (ed.), La historia de la CTM 1936-1990: el movimiento obrero y el Estado mexicano, vol. 1, México, UNAM, 1990.

[8] Idem.

[9] Francie R. Chassen de López, Lombardo Toledano y el movimiento obrero mexicano (1917/1940), México, Extemporáneos, 1977, p. 193.

[10] Ibid., pp. 193-194.

[11] VLT, “La revolución no se hizo para todos”, Lombardo Toledano en el parlamento mexicano, vol. II, LV Legislatura de la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, México, 1992, p. 287.

One Response to "Controvertida elección del primer comité nacional de la CTM"

  • Alberto Reyna García
    02/09/2014 - 12:48 am Reply

    Este trabajo, es muy importante, tanto para las nuevas generaciones como las anteriores y actuales masas de trabajadores, queda claro como fue la participación del maestro Vicente Lombardo Toledano; en la conformación de la Confederación de Trabajadores de México (CTM). Saludos.

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