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Efraín Huerta, 1914-1982

Por el Lic. Javier Arias, editado por el Mtro. Josep Francesc Sanmartín Cava en colaboración con los Servicios Bibliotecarios del Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano.

Efraín Huerta nació el 18 de junio de 1914 en Silao, Guanajuato (México), y falleció el 3 de febrero de 1982 en la Ciudad de México. Huerta pronto destacó como poeta, y aunque quería dedicarse también a la abogacía y al arte, en cuanto comenzó a publicar se dedicó a la literatura completamente, compaginado su pasión por  las letras con el periodismo, colaborando con más de veinte periódicos y revistas. Su obra siempre estuvo impregnada de la ideología comunista, y escribió varias poesías en apoyo a la Unión Soviética y Cuba. También formó parte del Taller de Generación de Poetas Mexicanos y formó parte del Consejo Nacional de Partidarios de la Paz. Como periodista dio sus primeros pasos en El Nacional y después en El Figaro, hasta llegar a convertirse en el presidente de los Periodistas del Cine MexicanoA Huerta se debe el desarrollo del estilo poético “Poemínino”, coloquial y creativo, con una composición tan sencilla que es comparable a la de los los haikus. El poemínimo es un estilo de poesía que si bien parece fácil, se presenta como un estilo poético bastante difícil de dominar y que pronto fue reconocido e imitado por los contemporáneos a Efraín Huerta. Así define el autor los poemínimos:

…durante mucho tiempo, supuse con ingenuidad que estos breves poemas podían ser algo así como epigramas frustrados. Error. Mi hija Raquel (de 8 años), al leer algunos declaró lo siguiente: “Son cosas para reír”. Poco después, en la casa de un famoso pintor, Octavio Paz (58 años) lo definió de esta manera: ‘Son chistes’. Me alegró en extremo que, separados por medio siglo de experiencias y cultura, Raquelito y Octavio hubieran coincidido.

Efraín Huerta es considerado uno de los grandes literatos y periodistas mexicanos y recibió premios como: “Las Palmas Académicas” del gobierno de Francia en 1945, el “Premio Xavier Villaurrutia” en 1975, el “Premio Nacional de Lingüística y Literatura” en 1976, y el “Premio Nacional de Periodismo” en divulgación cultural en 1978.

El Centro de Estudios Lombardo Toledano rinde homenaje a tan distinguido intelectual mexicano con dos de sus poesías, cinco poemínimos, y dos dedicatorias manuscritas por el maestro Huerta, plasmadas en las obras cumbre de la poesía latinoamericana Los hombres del alba y Poemas de guerra y esperanza, para su amigo y compañero el Mtro. Vicente Lombardo Toledano.

Los Hombres del Alba

HUERTA, Efraín. Los hombres del alba: poesía. México, Géminis, 1944.

 Para el Maestro Lombardo, con el cariño de siempre.
Efraín Huerta, 1944.

Efraín Huerta 2

HUERTA, Efraín. Poemas de guerra y esperanza. México, Ediciones Tenochtitlan, 1943.

Para el Maestro Lombardo con cariño y respeto.
Efraín Huerta, 26 de junio de 1943.

Obras ubicadas en el acervo histórico: “Dedicatorias a Vicente Lombardo Toledano” en la biblioteca del Centro de Estudios Vicente Lombardo Toledano.

Link del catálogo en línea: http://200.78.223.179:8388/LOMB
Correo electrónico: bibliolomb@hotmail.com

Cinco poemínimos:

I. PEQUEÑO
LAROUSSE
Nació
en Silao.
1914.
Autor
de versos
de contenido
social.”Embustero
Larousse.
Yo sólo
escribo
versos
de contenido
sexual.
II. AY POETA

 Primero
que nada:
Me complace
enormísimamente
ser
un buen
poeta
de segunda
del
tercer
mundo.

III.TANGO 

Hoy
amanecí
dichosamente
herido
de
muerte
natural.

IV. CANDOROSO TESTAMENTO

Ahora
me
cumplen
o
me
dejan
como
estatua.

V. ALTURA

Estoy
exactamente
a
un metro
con 74 centímetros
sobre
el
nivel
del mal.

Otras poesías

Éste es un amor

Éste es un amor que tuvo su origen
y en un principio no era sino un poco de miedo
y una ternura que no quería nacer y hacerse fruto.
Un amor bien nacido de ese mar de sus ojos,
un amor que tiene a su voz como ángel y bandera,
un amor que huele a aire y a nardos y a cuerpo húmedo,
un amor que no tiene remedio, ni salvación,
ni vida, ni muerte, ni siquiera una pequeña agonía.

Éste es un amor rodeado de jardines y de luces
y de la nieve de una montaña de febrero
y del ansia que uno respira bajo el crepúsculo de San Ángel
y de todo lo que no se sabe, porque nunca se sabe
por qué llega el amor y luego las manos
– esas terribles manos delgadas como el pensamiento –
se entrelazan y un suave sudor de – otra vez – miedo,
brilla como las perlas abandonadas
y sigue brillando aun cuando el beso, los besos,
los miles y millones de besos se parecen al fuego
y se parecen a la derrota y al triunfo
y a todo lo que parece poesía – y es poesía.

Ésta es la historia de un amor con oscuros y tiernos orígenes:
vino como unas alas de paloma y la paloma no tenía ojos
y nosotros nos veíamos a lo largo de los ríos
y a lo ancho de los países
y las distancias eran como inmensos océanos
y tan breves como una sonrisa sin luz
y sin embargo ella me tendía la mano y yo tocaba su piel llena de gracia
y me sumergía en sus ojos en llamas
y me moría a su lado y respiraba como un árbol despedazado
y entonces me olvidaba de mi nombre
y del maldito nombre de las cosas y de las flores
y quería gritar y gritarle al lado que la amaba
y que yo ya no tenía corazón para amarla
sino tan sólo una inquietud del tamaño del cielo
y tan pequeña como la tierra que cabe en la palma de la mano.

Y yo veía que todo estaba en sus ojos – otra vez ese mar -,
ese mal, esa peligrosa bondad,
ese crimen, ese profundo espíritu que todo lo sabe
y que ya ha adivinado que estoy con el amor hasta los hombros,
hasta el alma y hasta los mustios labios.
Ya lo saben sus ojos y ya lo sabe el espléndido metal de sus muslos,
ya lo saben las fotografías y las calles
y ya lo saben las palabras – y las palabras y las calles y las fotografías
ya saben que lo saben y que ella y yo lo sabemos
y que hemos de morirnos toda la vida para no rompernos el alma
y no llorar de amor.

Esa sangre

No la veo; no me baña su doloroso color,
ni la oigo correr sobre las piedras,
ni mis manos la tocan,
ni mis cabellos se oscurecen,
ni siquiera mis huesos se ponen amarillos,
ni aun mi saliva es verde, amarga y pálida.

No la he visto. No. No la he sentido
en mi propia sangre revolotear
como pájaro perdido, llorando
o nada más en busca de descanso.

Es horrible que no llueva sangre española
sobre las ciudades de América
como sangre de toros embistiendo
o lágrimas de águilas.

Pero sí, sí la veo, sí corre
por el cielo de mi ciudad,
sí la tocan mis manos,
sí mis cabellos oscurecen de miedo,
sí mi boca es una herida espantosa
y mis huesos roja pesadumbre.

La he visto, la he tocado
con mis propios asustadizos dedos,
y todavía estoy quejándome de pena,
de noche, de nostalgia.

Yo soy testigo de esa sangre.

Puedo decir que hablé con ella
como un árbol ensangrentado
con una casa deshabitada;
puedo decir a los incrédulos
que en su corriente iban,
secos, mudos, ojos y ojos de jóvenes,
ojos y ojos de niños,
manos, manos de ancianos,
y vientres prodigiosos de muchachas,
y brazos prodigiosos de muchachos,
y mucho, muchísimo dolor,
y dientes españoles,
y sangre, siempre sangre.

Yo era. Yo era simplemente
antes de ver esa sangre.
Ahora soy, estoy, completo,
desamparado, ensordecido,
demasiado muerto para poder, después,
ver con serenidad ramos de rosas
y hablar de las orquídeas.

Yo soy testigo de esa sangre,
de esas palomas, de esos geranios,
de esos ojos con sal,
de aquellos mustios vientres
y sexos apagados.

Yo soy, testigo muerto, testigo de la sangre
derramada en España,
reverdecida en México
y viva en mi dolor.

Publicaciones

  • 1935 – Absoluto amor
  • 1936 – Línea del alba
  • 1944 – Los hombres del alba
  • 1943 – Poemas de guerra y esperanza
  • 1950 – La rosa primitiva
  • 1951 – Poesía
  • 1953 – Poemas de viaje
  • 1956 – Estrella en alto y nuevos poemas
  • 1957 – Para gozar tu paz
  • 1959 – ¡Mi país, oh mi país!
  • 1959 – Elegía de la policía montada
  • 1961 – Farsa trágica del presidente que quería una isla
  • 1962 – La raíz amarga
  • 1963 – El Tajín
  • 1973 – Poemas prohibidos y de amor
  • 1974 – Los eróticos y otros poemas
  • 1980 – Estampida de poemínimos
  • 1980 – Tranza poética
  • 1985 – Estampida de Poemínimos

Ensayos y prólogos

  • 1948 – Prólogo a Florecillas Silvestres de María Antonieta Muñiz.
  • 1956 – Maiakovsky, poeta del futuro
  • 1959 – La causa agraria
  • 1973 – “Explicaciones” en Poemas prohibidos y de amor
  • 1980 – Prólogo a Trece tiempos de Eros de Roberto López Moreno
  • S.a. – Prólogo a No olvides en tu sueño pensar que eres feliz, de Juan Manuel de la Mora
  • 1983 – Prólogo a Memorias de Hospital de Margarita Paz Paredes

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