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Exitosas huelgas de electricistas y obreros agrícolas en 1936

Exitosas huelgas de electricistas y obreros agrícolas en 1936

Juan Campos Vega

Durante el año de 1936, el sindicato de trabajadores electricistas que forma parte de la CTM y los obreros agrícolas de La Laguna que también son integrantes de la confederación van a la huelga con la finalidad de mejorar sus condiciones de trabajo, sus salarios y prestaciones.

HUELGA DEL SINDICATO MEXICANO DE ELECTRICISTAS

La huelga contra la Compañía Mexicana de Luz y Fuerza Motriz (Mexican Light and Power Company), realizada por el Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), se debió a la negativa de la empresa extranjera de mejorar las condiciones económicas y sociales de los trabajadores.

El contrato colectivo de 1934, vencía el 30 de abril de 1936; después de dos prórrogas, de un mes cada una, y habiendo escuchado el 11 de junio la única propuesta empresarial, que inicia con una explicación que pretende dar “la imagen de una empresa agobiada por su falta de recursos para solventar las demandas de sus trabajadores”, para posteriormente realizar propuestas que no satisfacen al movimiento huelguístico.

Después de valorar la propuesta empresarial y reiterar la necesidad de llegar a un arreglo entre las partes “la asamblea autorizó que Breña Alvírez y Pavón Flores se entrevistaran con el presidente Cárdenas para informarle la situación y la inminencia de la huelga. En todos sus términos [el Presidente] apoyó lo realizado por el SME y solicitaba el mayor esfuerzo para evitar la huelga [1]”.

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Las demandas centrales del pliego de peticiones entregado por el sindicato a las compañías de electricidad, el 24 de junio, incluía dos aspectos esenciales:

1o. Ordenar, reglamentar y hacer más claras y precisas las disposiciones del Contrato Colectivo de 1934, que la experiencia de dos años había mostrado que daban origen a dificultades provenientes de una interpretación diversa, con el fin de eliminar dichas dificultades y hacer más fácil y expedita la aplicación del Contrato.

2o. Eliminar estipulaciones que establecían injustas diferencias entre los trabajadores, las cuales el sindicato se vio obligado a aceptar en 1934 y elevar ciertos derechos, prerrogativas y beneficios económicos nuestros, para ponerlos más en consonancia con los avances hechos últimamente en materia de contratación colectiva, o para que sirviera de precedente a otros trabajadores [2].

A los aspectos anteriores se sumaban otras demandas de menor jerarquía que en conjunto representaban las demandas más sentidas por los trabajadores electricistas.

El 15 de julio, el sindicato envía un telegrama al presidente Cárdenas, para comunicarle el estallido de la huelga por la intransigencia de las empresas; ese mismo día se intentó llegar a un acuerdo entre empresas y sindicato, en la que estuvo presente el secretario particular del Presidente, pero también fue infructuosa, por lo que el 16 de julio estalló la huelga.

Para llevar al éxito el movimiento huelguístico, que dura diez días, y que afecta los intereses de la clase obrera y de toda la población de la capital del país y de regiones industriales importantes de entidades cercanas al Distrito Federal, la CTM presta su apoyo solidario, material y moral a la huelga, y realiza “una amplia y sistemática labor de divulgación de los antecedentes, las finalidades y el alcance del acto realizado por los trabajadores de la industria eléctrica [3]”, que contribuye a lograr el apoyo de las masas trabajadoras y de algunos sectores de la burguesía nacional, cuyos intereses se oponen a esa empresa perteneciente a un poderoso monopolio extranjero.

Trabajadores del SME resguardando la subestación Taxqueña

Trabajadores del SME resguardando la subestación Taxqueña

El objetivo de la labor propagandística realizada por la confederación, consiste en contrarrestar la información dolosa y malintencionada de la prensa mercantil, que intenta desvirtuar las acciones del sindicato y de sus agremiados ante la población del país. En este marco, es necesario resaltar la importancia del acto celebrado en el teatro Rex, convocado por el comité nacional de la CTM, y en el que Lombardo, en su carácter de secretario general de la confederación, explica las características del conflicto y contesta a las preguntas que le fueron formuladas por la concurrencia: sobre todo extranjeros residentes en la Ciudad de México, la mayor parte de ellos estadounidenses.

A diferencia de lo sucedido con la huelga ferrocarrilera que es declarada inexistente, las autoridades reconocen la legitimidad de la huelga de los electricistas, y después, el éxito del movimiento es completo, en el boletín de prensa del 25 de julio de 1936, que el SME redacta para la ocasión, establece que “Salvo unos cuantos puntos del contrato colectivo de trabajo que quedaron pendientes, los cuales deberán ser resueltos por acuerdo directo entre las partes en un plazo que vencerá el día último del corriente mes, el sindicato obtuvo la aceptación íntegra de su pliego petitorio [4]”.

En la redacción del boletín se evidencia el distanciamiento del SME respecto de la dirección de la CTM, ya que no se dirige a la confederación en su conjunto ni menciona a su comité ejecutivo nacional, sino solamente anuncia “a las organizaciones de trabajadores miembros de la CTM, a aquellas fuera de la CTM, que le prestaron su apoyo y solidaridad [5]” el éxito obtenido, mientras que a otras organizaciones sí las menciona como colectividades, y al referirse al Presidente de la República le otorga todo el mérito para la solución del conflicto.

Al mencionar la intervención del general Lázaro Cárdenas, el SME explica que al apoyar la solicitud el sindicato de intervenir para suprimir intermediarios y realizar arreglos directos con la empresa, permitió solucionar rápido el conflicto y lograr la victoria, por lo que, “El Sindicato Mexicano de Electricistas reitera una vez más la confianza que ha puesto en el señor Presidente, cuyo apego a la ley ha puesto una vez más de manifiesto, que los trabajadores tienen en él un amigo sincero y leal que hace respetar sus derechos constitucionales [6]”.

HUELGA DE OBREROS AGRÍCOLAS DE LA LAGUNA

En junio de 1935, Lombardo publica un artículo en el que analiza las características de La Laguna —la región agrícola más homogénea y más rica del país—, reproduce estadísticas socioeconómicas recientes de su actividad, y explica cómo se encuentra la división territorial de los municipios y estados en donde se encuentra ubicada la comarca lagunera, lo que la sujeta a la autoridad de ocho ayuntamientos pertenecientes a dos estados, por lo que “el tratamiento fiscal, económico, social y político, es diverso en cada municipio de la región [7]”; para concluir su análisis, propone una serie de medidas tendientes a ampliar la superficie de los cultivos, aumentar los salarios, y elevar las condiciones de vida de los que habitan en la región; entre las propuestas destacan: dividir las haciendas, prohibir la participación de las sociedades por acciones y de las empresas de extranjeros en la explotación de la tierra, dotar de ejidos a las comunidades agrarias, y establecer un solo contrato colectivo que regule las relaciones entre los dueños de los ranchos y los obreros agrícolas, así como un conjunto de medidas técnicas [8].

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Ante la propuesta de la CTM de establecer un “contrato colectivo único, que implicaba aumento de salarios y servicios sociales que nunca tomaron en cuenta los patrones [9]”.

La respuesta de la mayoría de los dueños de las haciendas —mayoritariamente extranjeros y antiguos jefes militares— fue de cerrada oposición a que se aplicara la legislación agraria, y a que se firmara un contrato colectivo de trabajo para nivelar los salarios y las prestaciones de los trabajadores. Inclusive amenazan con abandonar las haciendas y dejan de cumplir con lo establecido en los contratos colectivos existentes.

Lo anterior provoca una serie de huelgas para exigir el cumplimiento de lo establecido en los contratos vigentes, y el 16 de agosto de 1936, los obreros agrícolas de La Laguna se lanzan a la huelga general debido a la violación sistemática de sus contratos de trabajo, el despido arbitrario de trabajadores y los bajos salarios que devengan.

Por decisión expresa de los trabajadores de La Laguna —debido a un acuerdo con el Presidente de la República que garantiza los intereses de los campesinos—, la huelga se levanta para que se aplique, a partir del 15 de septiembre, la Ley Agraria. Estas medidas crean las condiciones para que se pongan en práctica las propuestas del Plan de la CTM, que establece por primera vez el sistema colectivo de trabajo agrícola, y que consiste en los aspectos siguientes: “a) Dirección agrícola centralizada en la región lagunera; b) Administración ejidal centralizada; c) Producción colectiva; d) Servicios colectivos de toda índole; e) Autonomía política de la región [10]”.

El Plan de la CTM para los ejidos de la comarca lagunera, serviría después para organizar el trabajo colectivo en los ejidos de otras regiones del país.

El año de 1936 fue exitoso para los trabajadores, se gana el movimiento huelguístico de los electricistas, que es de gran trascendencia para las luchas obreras, y otro en el campo, que se sienta precedentes importante en materia agraria, no sólo respecto a la tenencia de la tierra, sino también a los métodos de trabajo, al sistema de producción, al reparto de los ingresos y, en general, a la organización productiva, de prestación de servicios públicos, y de participación de los campesinos en los asuntos públicos de la región lagunera.

[1] Víctor M. Sánchez Sánchez, “Síntesis histórica del Sindicato Mexicano de Electricistas”, revista Lux año LVII, núm. 338, México, D. F., diciembre de 1984, p. 58.

[2] Idem.

[3] Confederación de Trabajadores de México, “Huelga de los trabajadores electricistas”, CTM 1936-1941, p. 105.

[4] Véase, “Boletín para la prensa del sindicato de electricistas”, en Confederación de Trabajadores de México, CTM 1936-1941, pp. 115-116, y en Víctor M. Sánchez Sánchez, “Síntesis histórica del Sindicato Mexicano de Electricistas”, revista Lux año LVII, núm. 338, México, D. F., diciembre de 1984, p. 60.

[5] Idem.

[6] Idem.

[7] VLT, “La comarca de La Laguna en cifras”, en Confederación de Trabajadores de México, CTM 1936-1941, p. 121.

[8] Ibid., p. 123.

[9] Confederación de Trabajadores de México, “El reparto de la región de La Laguna”, en CTM 36-41, p. 118.

[10] Véanse Confederación de Trabajadores de México, “Plan de la CTM”, pp.145-149, y “Segundo Consejo Nacional de la CTM. Informe del Comité Nacional”, p. 212, en CTM 1936-1941.

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