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Fragmento del Prefacio del libro “Los Primates de Buffon”

Por Jean Gayon.
Profesor de la Universidad París -I Panthéon-Sorbonne.

Buffon Feria de Minería-01Está contenida en la introducción de Martínez a esta obra el estudio erudito y apasionante de las especies particulares que Buffon colocara entre los simios (les singes), no sin equivocarse, dados los recursos limitados de los que disponía, es decir restos de animales muertos y relatos de observadores. Filósofo y antropólogo que con el tiempo se reconvirtiera en historiador de las ciencias y primatólogo, Martínez señala las principales implicaciones del discurso de Buffon sobre los primates. Por un lado, invita al lector a reconocer en estos textos una gran cultura y, probablemente de manera más convincente, destaca la atención que Buffon acordara a una descripción, tan documentada como le fue posible, de la conducta animal: “Buffon fue un etólogo antes de la letra”. Por otra parte, los escritos sobre simios (singes), en el sentido restringido que el francés diera a esa palabra, aparecen como contrapeso a los dedicados explícitamente al hombre, en donde se destaca la unicidad de la especie humana (Variedades de la especie humana). La paradoja de las palabras de Buffon sobre los simios es que, por un lado, son destacados por su parecido con el hombre y, por el otro, no deja el naturalista de ampliar el foso que separaría al hombre de los otros animales, incluso de los simios.

Desde el siglo XVIII, los lectores Buffon han notado lo radical de sus reflexiones sobre el Homo duplex. A Buffon, como antes de él a Descartes, le gustaba subrayar que, igual que los otros animales, los simios no hablan. E, igual que Descartes, ve en el lenguaje el signo más distintivo de la existencia del pensamiento. El Homo duplex de Buffon no es sin embargo un ser metafísicamente doble: no lo es más que desde el punto de vista de la observación naturalista. Difícilmente imaginaríamos a Buffon bromeando sobre este asunto, como lo hará Diderot unos años después, en 1769, en El sueño de Alembert, donde el médico Bordeu dialoga con la Señorita de L`Espinasse en estos términos:

“BORDEU: – ¿Ha visto en el Jardín del Rey, en una jaula de cristal, a un orangután que tiene el aire de un San Juan predicando en el desierto?

SEÑORITA DE L`ESPINASSE: – Si, lo vi.

BORDEU: – El cardenal de Polignac le dijo un día: “habla, y yo te bautizo”.

SEÑORITA DE L`ESPINASSE: – Adiós entonces, doctor; no nos abandone durante siglos, como lo hace, y piense a veces que lo quiero de locura. ¿Si se supieran todos los horrores que me ha dicho?”[1]

La publicación trilingüe de los escritos de Buffon sobre los primates es un evento importante. En filigrana de las descripciones y observaciones realizadas por Buffon sobre los orangutanes y el “Jocko” (chimpancé confundido con orangután); el “pitheco” (Macaca sylvanus), el gibón, el “magot” (Macaca sylvanus), el papión, el mandril, el macaco (Macaca mulatta), el “sombrero-chino” (Macaca radiata) y muchos otros monos sensu lato, se ve al autor de Historia natural poner en marcha a una ciencia de los animales que no se interesa en éstos más que en la medida en que se parecen al hombre y que, al mismo tiempo, se distinguen de él.

No podemos resistir recordar aquí las declaraciones solemnes realizadas en el cuarto tomo de Historia natural, en el “discurso sobre la naturaleza de los animales”, texto introductorio a los numerosos tomos consagrados a los animales (cuadrúpedos y aves). Desde la primera frase, Buffon escribe; “… si no existieran los animales, la naturaleza del hombre sería aún más incomprensible”[2]. Después, habiendo recordado la existencia de animales de configuración muy distinta a la humana, enuncia este principio director: “(no debemos) comprometernos más que con la (naturaleza) de los animales que más se nos parecen; la economía animal de una ostra, por ejemplo, no debe de hacer parte de aquello sobre lo cual debemos ocuparnos[3]. Y, unas líneas más adelante:

Pero como el hombre no es un simple animal, como su naturaleza es superior a la de los animales, debemos encargarnos de demostrar la causa de esta superioridad y establecer, mediante pruebas claras y sólidas, el grado preciso de esta inferioridad de la naturaleza de los animales, con el fin de distinguir lo que sólo pertenece al hombre de lo que le pertenece en común con el animal[4].

Comprendemos bien el interés capital de los primates en semejante concepción del estudio de los animales. Buffon no quería verlos más que con el doble propósito de naturalizarlos y de distinguirlos, y debió, por ello, conceder una atención excepcional a los animales que más se le parecen.

Dejamos a continuación los comentarios en torno al libro Los Primates de Buffon de Jorge Martínez Contreras realizados en el I Congreso CEDAR-V: Evolución biológica y cultural.

[1] Diderot (1796- [1921]) Le rêve d` Alembert, Suite de I`entretien, Paris. Ed. Rossard: 183. (trad. Al español de Jorge Martínez).

[2] G. Buffon (1753) « Discours sur la nature des animaux », Histoire naturelle, générale et particuliére, Paris, Imprimerie royale, T. XIV: 3.

[3] Ibid.: 5.

[4] Ibid.

  • Imagen de Jean Gayon albergada en www.editionsdelevolution.fr
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