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Epistemología y psicología cognitiva. Las posibilidades de cooperación.

En un debate dentro de una serie de artículos de opinión del New York Times, en 2010, Joshua Knobe presenta un texto donde relata la postura de la filosofía frente a las ciencias. De acuerdo con él, la filosofía tradicional se encargaba de encontrar respuestas acerca de la naturaleza humana, utilizando todos los medios intelectuales disponibles, como la psicología, la historia, la literatura y otros más. Sin embargo, en el siglo XX, según Knobe, esto cambió cuando algunos filósofos empezaron a considerar a la filosofía como una disciplina especializada y apartada de las demás, logrando una imagen en la que ignoraba las cuestiones acerca de cómo el humano piensa y siente y se limitaba a preguntas más generales. Él mismo, en su artículo “Experimental Philosophy”, menciona: “es común escuchar posturas donde se afirma que gradualmente los filósofos están recurriendo a la ciencia cuando antes no lo hacían” (2007, p. 81).

Una de las formas de recurrir a este método de trabajo filosófico, a través de la cooperación con la ciencia, es la naturalización de la epistemología. El referente clásico sobre dicha naturalización es W. O. Quine, quien en 1969 planteó la posibilidad de recurrir, en la investigación epistemológica, a cualquier información disponible, incluyendo la de las ciencias cuyo nexo con la observación se trata de entender, apelando así a solamente ver cómo se desarrolla en realidad la construcción del conocimiento y, con esto, la posibilidad de recurrir a la psicología (Quine, 1969). La propuesta recibió críticas importantes por las fuertes implicaciones que tiene para la epistemología, donde destaca la de Kim, pues afirma que aunque la propuesta de Quine es una investigación científica legítima, no puede ser epistemología dada la esencia descriptiva de la propuesta naturalizada, donde la justificación, siendo normativa, no tendría cabida.

Así, si bien la postura de Quine sobre la naturalización de la epistemología no fue un proyecto que haya continuado al punto de dar especificaciones acerca de cómo debería darse dicha naturalización, si fue un referente en dicho enfoque y dio pie a diversas corrientes, entre ellos el giro cognitivo (García y Vázquez, 2013), de donde surgen diversos proyectos naturalizados más elaborados con la capacidad de ofrecer estrategias, hipótesis y descubrimientos específicos que pudieran robustecer el enfoque de la naturalización. Una postura que resulta interesante al respecto, es la de Michael 

Bishop y J. D. Trout con lo que ellos llaman psicología meliorativa, que consiste en un conjunto de descubrimientos empíricos que dan consejos positivos acerca de cómo razonar mejor, recabados por disciplinas como la psicología cognitiva, la inteligencia artificial y la estadística (2005b, p. 698). En ella, los autores proponen identificar cómo la gente razona acerca de un problema y a partir de ello ofrecer mejores formas de hacerlo. Así, pueden obtenerse generalizaciones que podrían reenfocar los principios epistemológicos sobre cómo se debe razonar.

Dentro de los descubrimientos empíricos que dan forma a la psicología meliorativa se encuentra la propuesta Heurísticas Rápidas y Frugales (HRyF) del psicólogo alemán Gerd Gigerenzer y el grupo de investigación ABC. La premisa de esta postura es que el razonamiento humano y la toma de decisiones, con el uso de heurísticas rápidas y frugales, pueden ser modelados para hacer inferencias cuando hay limitación de tiempo y conocimiento. En ese sentido, dichas heurísticas no utilizan cálculos complejos de probabilidad (1999, p. 6). Un punto interesante de las HRyF es el descubrimiento del efecto menos es más (less is more), que postula que “más información y cálculo pueden disminuir la precisión; por lo tanto, las mentes confían en heurísticas simples para ser más precisas que estrategias que usan más información y tiempo” (Gigerenzer y Brighton, 2009, p. 110).

Así, el objetivo de este trabajo fue analizar a la epistemología naturalizada meliorativa (ENM) y las HRyF, revisando los postulados y estructura de ambas propuestas para entender su metodología y objetivos y, así, encontrar los consensos y disensos que pudieran. Así, se encontraron una serie de consensos, sobre todo a partir de que ambas propuestas son una respuesta a tradiciones anteriores en sus respectivas áreas. Entre dichos consensos se encuentran: comparten una visión de normatividad contraria a la visión estándar de racionalidad; ambas tienen, aunque no lo dicen explícitamente, un enfoque consecuencialista dependiente de recursos; son posturas que apuestan por la naturalización; responden a propuestas que tienen base en la lógica y la ven como un elemento necesario, más no suficiente para evaluar la racionalidad humana; presentan un componente meliorativo. En cuanto a los disensos, se destacan los siguientes: la universalidad en las propuestas; la ENM busca robustez en sus estrategias de razonamiento, mientras que las HRyF conllevan una especificidad de dominio; para la ENM la retroalimentación es una cuestión compleja que implica al sujeto y su ambiente, en las HRyF es una noción casi mecánica, inherente sólo al sujeto; la ENM sugiere una forma de evaluar el cambio de una estrategia de razonamiento a otra, mientras que las HRyF no contemplan una forma de evaluación de sus heurísticas.

Así, a partir del análisis de los consensos y disensos, puede concluirse que es posible una posibilidad de cooperación bilateral, donde ambas propuestas tienen elementos para aportar a la otra. Entre otras cosas, la ENM puede ayudar a las HRyF a refinar conceptos que hasta ahora permanecen poco claros, tales como las nociones de ambiente y retroalimentación. Además al contemplar dentro de su programa una guía al respecto, puede proveer una estrategia de selección de heurísticas. Esto es fundamental pues el mismo grupo ABC reconoce que en su agenda de investigación tiene pendiente el averiguar cómo es seleccionada una heurística (Marsh, Todd y Gigerenzer, 2004, p. 284).

Por otro lado, las HRyF, por su naturaleza empírica, pueden ayudar a la ENM, entre otras cosas, a cumplir su objetivo de poner a la epistemología al nivel de la ética en el sentido de dar recomendaciones prácticas para vivir. El programa de HRyF tiene ya un componente normativo al ser las heurísticas una prescripción a la hora de enfrentarse a ciertos problemas y tomar decisiones. Así, las HRyF ayudan a la ENM a superar la crítica de Kim pues, dado que las HRyF tienen ya una función prescriptiva, la ENM toma esas descripciones sobre cómo el ser humano razona y las provee de un marco normativo, formando así una propuesta de epistemología naturalizada con un fuerte componente normativo.

Bibliografía de apoyo

Bishop, Michael and J.D. Trout. 2005b. “The Pathologies of Standard Analytic Epistemology” en Nous, 39, 4: 696-714.

García Campos, J. y Vázquez Gutierrez R. 2013. Nuevas perspectivas en epistemología contemporánea. México. Trillas-UJED.

Gigerenzer, G., Brighton, H. 2009. “Homo Heuristicus: Why Biased Minds Make Better Inferences”, Topics in Cognitive Science, 1: 107-143.

Gigerenzer, G., Todd, P., Grupo ABC.1999. Simple Heuristics That Make Us Smart. New York: Oxford University Press.

Kim, Jaegwon. 1988. “What is naturalized epistemology” en philosophical perspectives, 2, epistemology.

Knobe, J. 2007. “Experimental philosophy” en Philosophy Compass 2/1: 81-92

Knobe, J. (2010) “A return to tradition”. [En línea] Debate Philosophy’s New Take on Old Problems, The opinion pages, New York Times. [Consulta: 04 de marzo de 2013]

Marsh, B., Todd, P., Gigerenzer, G. 2004. “Cognitive Heuristics. Reasoning the Fast and Frugal Way” en Leighton J., Sternberg, R. The nature of reasoning, New York, Cambridge University Press, pp. 273-278.

Quine, W. (1969). La relatividad ontológica y otros ensayos, Madrid, Tecnos, 1986.

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