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LA CIENCIA POLÍTICA Y EL ARTE DE LO POSIBLE. UN PERFIL DE VICENTE LOMBARDO TOLEDANO

LA CIENCIA POLÍTICA Y EL ARTE DE LO POSIBLE. UN PERFIL DE VICENTE LOMBARDO TOLEDANO

Por Marcela Lombardo Otero

En estas breves palabras de homenaje a Vicente Lombardo Toledano por el CXX aniversario de su natalicio, quiero hacer una reflexión acerca del porqué, en la actualidad, no hay políticos de su talla. Desde mi punto de vista, este problema tiene dos componentes.

VLT4El primero es objetivo: simplemente no los hay, y los que hay que merecerían ser considerados como buenos políticos, por desgracia, están marginados por los grupos de poder que controlan los partidos políticos.

El segundo es subjetivo: ya que, por la percepción negativa actual respecto de la llamada “clase política”, que está envuelta en la corrupción por el dinero, provoca en la opinión pública que desaparezcan los tonos del gris y se les juzgue en términos de blanco o negro. Y esta es una cuestión muy seria, porque no es verdad que todos los políticos sean iguales, aun los actuales.

Sin embargo, ¿por qué sigue habiendo intelectuales y dirigentes sociales que consideran que hombres como Vicente Lombardo Toledano fueron genios de la política y se lamentan por la falta que nos hacen personajes así en estos tiempos miserables?

Entonces, ¿se trata de una casualidad feliz, de un azar, que llevó a contar entre nosotros con alguien como Vicente Lombardo Toledano? No, por supuesto que no. Algo debió suceder que no se vislumbra hoy en absoluto. La necesidad se vuelve virtud, ya se sabe, pero el paso hacia adelante necesita de una mano que, en política, se traduce en conocimiento y talento. Lo dejó dicho Aristóteles: la ciencia de la polis es el arte de lo posible.

Pues bien, siendo así, ¿qué mal nos ha caído encima? Ninguno de los políticos en activo pasaría un examen ante un jurado popular capaz de darle el aprobado.

El diagnóstico es, pues, claro, pero, ¿tendremos que resignarnos a aceptar que quienes valen no se dediquen a la política? Algo se revuelve en la conciencia ante un fatalismo así, pero la generación de hombres como Vicente Lombardo Toledano no tiene por qué justificarse en términos de azar ni de accidente histórico.

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