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LA CTM COMBATIVA Y SOLIDARIA (1936-1941)

LA CTM COMBATIVA Y SOLIDARIA (1936-1941)

Juan Campos Vega

La Confederación de Trabajadores de México (CTM), en sus primeros cinco años de vida, fue una organización sindical combativa y solidaria, no solamente apoya y orienta a los trabajadores ferrocarrileros, electricistas y petroleros para contribuir al éxito de sus luchas, así como a las huelgas de otros sindicatos afiliados a ella, sino que también brinda, desde el año de 1936, su apoyo al pueblo y al gobierno republicano españoles ante la rebelión falangista encabezada por Francisco Franco, apoyado por los nazis de Alemania y los fascistas de Italia, lo que genera grandes movimientos de masas en México y la ayuda decidida del gobierno del país a la República amenazada.

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En enero de 1937, el gobierno federal le otorga asilo a León Trotski, la CTM protesta de inmediato por su presencia en México; pero deja la responsabilidad de las consecuencias que pudieran traer sus actividades en el país a las autoridades, lo que no impide que combata públicamente las opiniones del emigrado ruso que:

Calumnia al gobierno de España, vitupera al pueblo chino, acusa al proletariado mexicano de encontrarse vendido al oro de Moscú, indirectamente ataca al gobierno de Cárdenas al atacar la teoría del frente popular, y coincide en todo con las ideas y con los actos que del fascismo provienen. Por eso León Trotsky resulta enemigo del pueblo de México.[1]

En noviembre de 1937, Vicente Lombardo Toledano, en su carácter de secretario general de la CTM, presenta la opinión de la confederación acerca del proyecto de Ley General de Sociedades Cooperativas y del dictamen correspondiente de la comisión legislativa de la Cámara de Diputados. Entre los aspectos esenciales de la postura de la CTM destaca la valoración del papel de las cooperativas de producción a las que califica de simples aliados “de la gran producción capitalista”,[2] que en el caso de México se encuentra en manos del capital extranjero; en sentido opuesto plantea la necesidad de impulsar las cooperativas de consumo y las agrarias: las primeras porque pueden contribuir a mitigar el problema de los bajos salarios, al contrarrestar la elevación artificial de los precios de los artículos de consumo básico, y las segundas, porque importa saber si la economía agrícola debe basarse en la hacienda, en el peonaje, la aparcería en los campesinos organizados en comunidades de producción. La CTM aboga “porque el objeto fundamental de la ley de cooperativas sea el de la producción agraria de nuestro país en manos de los campesinos”.[3] En todo caso, se trata de evitar “la ilusión cooperativista como solución dentro de la lucha de clases”.[4]

En febrero de 1938 se realiza el Primer Congreso Nacional de la CTM que había nacido con independencia del Estado, por ello, al recibir al presidente Lázaro Cárdenas, el 22 de febrero, Lombardo pronuncia estas palabras: “Somos una organización independiente del gobierno, autónoma […] Ni usted querría un proletariado sometido a la dirección del gobierno ni nosotros querríamos un jefe del gobierno que no estuviera sometido más que a la voluntad del pueblo de México”.[5]

Para Lombardo era claro que el apoyo del gobierno era positivo, pero no indispensable. Su experiencia le indicaba que la CROM, en su etapa inicial, no fue importante porque el gobierno la apoyara, sino porque tenía organizados a los trabajadores y luchaba por sus demandas; que empezó a languidecer en el momento en el que deja de luchar; que los trabajadores  también habían ganado batallas en las épocas difíciles del callismo, y del maximato —los gobiernos de Portes Gil, Ortiz Rubio y Abelardo Rodríguez—, y que ahora, la CTM era importante no porque contara con la simpatía del gobierno, sino porque peleaba por los intereses nacionales y populares, así como por los de la clase obrera. Como muestra estaban la huelga y la estrategia empleadas que condujeron a la expropiación petrolera, y mismo podría decirse del reparto de tierras en La Laguna y den otras grandes victorias de la clase trabajadora.

El 30 de marzo de 1938, pocos días después de la expropiación petrolera, se celebra la asamblea constituyente del Partido de la Revolución Mexicana (PRM), el cual se integra por cuatro sectores: el obrero (CTM); el campesino, Confederación Campesina Mexicana (CCM); el popular (federaciones en el Distrito Federal y en algunos estados), y el militar. El frente popular queda finalmente constituido, sin embargo, era diferente a como lo habían propuesto sus precursores.

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La resolución de agrupar a todas las fuerzas políticas del país en un frente popular mexicano, que aceptaron en principio el partido del gobierno —Partido Nacional Revolucionario— la Confederación Campesina Mexicana y el Partido Comunista Mexicano, pero que no llegó a realizarse en la forma propuesta, porque fue menester, en la semana misma de la expropiación de las empresas petroleras, unir a las fuerzas determinantes de la vida nacional —la clase obrera, la clase campesina y el ejército— en un pacto del cual surgió el Partido de la Revolución Mexicana, más que como un partido político permanente como una alianza para evitar un golpe de Estado en contra del gobierno constitucional, y la intervención de fuerzas extrañas en la vida de México.[6]

Es necesario señalar que los sectores que constituyen el PRM no eran homogéneos ni mantenían una dirección única; cada organización mantenía su independencia, conservaba la autonomía para atender y defender sus intereses particulares y realizar sus tareas; pero también, se comprometía a no interferir en la política de los otros sectores y a no hacer política fuera del partido.

Desde que nace la CTM, se propone contar con un órgano informativo que permita que los trabajadores puedan: “expresar libremente con toda valentía y franqueza sus puntos de vista, tanto respecto de sus problemas concretos, cuanto desde el punto de vista general e internacional”.[7]

Después de abordar este tema en el Primer Consejo Nacional, de junio de 1936, y después, en el Primer Congreso Nacional, de febrero de 1938, el 1 de julio de este mismo año:

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Se publica, por primera vez, el diario obrero El Popular, como órgano oficial de la CTM. Cuenta al principio con dos ediciones, una matutina y otra vespertina, ambas se venden a cinco centavos, e incluyen publicidad de empresas y sindicatos. En la edición matutina se anuncia en la primera plana, en un recuadro sin título, que colaborarán en él destacados intelectuales y dirigentes sindicales nacionales y extranjeros.[8]

El comité nacional de la CTM, fue el más interesado porque los trabajadores del Estado tuvieran los mismos derechos que los demás sectores de la clase obrera. Cuando se realiza el Congreso los Trabajadores al Servicio del Estado, en octubre de 1938, reitera sus puntos de vista al respecto: que los trabajadores del Estado gocen de los mismos derechos que para los demás trabajadores establece la Ley Federal del Trabajo; que la aprobación del Estatuto Jurídico es un triunfo, pero hay que seguir luchando hasta obtener igualdad de condiciones laborales; que su interés por organizar a los empleados públicos no ha sido motivado por una cuestión de control de esos sectores de trabajadores, sino por una política de solidaridad hacia otros sectores proletarios; que preocupado por la unidad de los trabajadores que concurran al Congreso, ha dado indicaciones a los sindicatos de empleados públicos que militan en su seno que está en libertad de concurrir al congreso de unificación y adoptar la posición que mejor les convenga; finalmente, les ofrece su respaldo solidario para el logro de sus demandas y la defensa de sus intereses.[9]

La CTM convoca a la realización de tres congreso internacionales

En septiembre de 1938, a la realización del Congreso Obrero Latinoamericano que constituye a la Confederación de Trabajadores de América Latina (CTAL), con la asistencia de delegados de 12 países del área, así como invitados de otros continentes. Las finalidades que se propone al nacer la más importante central obrera en la historia de Latinoamérica y el Caribe, son: “lucha contra el fascismo que es la expresión violenta de las fuerzas reaccionarias; lucha contra la explotación capitalista; mantenimiento de la paz y apoyo de la democracia, mediante cuya vigencia […] hace posible el desarrollo de la fuerza del proletariado”.[10]

Al mismo tiempo, se verifica el Congreso Internacional Contra la Guerra y el Fascismo —sugerido al Congreso Nacional de la CTM por el presidente Lázaro Cárdenas—, que fue el primero de su género en el mundo, tuvo como principal objetivo: “trazar un programa que pudiera ser suscrito por todos los sectores progresistas del mundo para hacer frente al peligro de la guerra”.[11]

También se efectúa el Congreso del Instituto Internacional de Relaciones Industriales que reúne a “técnicos y especialistas en asuntos económico-sociales […] para el estudio sistemático de la situación económica y social de los países de la América Latina”.[12]

En diciembre de 1939, convocada por el Sindicato de Trabajadores de la Enseñanza de la República Mexicana y la CTM, se realiza la Conferencia Nacional de Educación, en la que se discuten las características que debe tener la educación popular mexicana en todos sus grados. La asamblea analizó los temas siguientes: “legislación educativa, reglamentación del artículo tercero constitucional, federalización de la enseñanza, bases financieras de la educación, ley general de educación”.[13] Las conclusiones de la conferencia contribuirían a la confección de la primera Ley Orgánica del Artículo Tercero constitucional, y también, a la unificación del magisterio en un solo sindicato.

En enero de 1941, se celebra el Congreso Económico de la CTM que después de analizar los principales problemas vinculados al desarrollo económico de México aprueba un programa basado en la realización de la reforma agraria integral y la industrialización independiente de la nación mexicana, al considerar que “es deber de la clase obrera revolucionaria reforzar la intervención del Estado democrático mexicano [para] levantar la estructura económica revolucionaria, por encima de la estructura que representa el capitalismo privado”[14], sometido a un plan de nacionalización progresiva y de administración por el Estado.

Un mes más tarde se celebra el Segundo Congreso Nacional de la CTM, en el que Lombardo deja la secretaria general; cuando se despide de sus compañeros de lucha —porque a partir de ese momento dedicará todas sus energías a lucha antifascista y antimperialista de la CTAL que dirige—, les dice:

Si yo hubiera querido crear grupos de amigos míos, grupos de lombardistas, en cinco años, camaradas, yo los habría creado, y muy poderosos. No existen. Creo haber multiplicado el número de mis camaradas y el número de mis amigos; pero hay algo más importante que eso: creo haber aumentado el número de los obreros con conciencia de clase en la patria mexicana, y eso es para mí muy importante. Esa es la única obra de Lombardo Toledano; el lombardismo, si puede existir, habrá que interpretarlo de ese modo.[15]

[1] Confederación de Trabajadores de México, “El movimiento obrero mexicano y su posición frente al trotskismo”, CTM 1936-1941, México, CTM, 1941, p. 268.

[2] Vicente Lombardo Toledano, “El cooperativismo y los trabajadores”, revista Futuro, México, D. F., enero de 138, p. 20.

[3] Ibid., p. 19.

[4] Ibid., p. 22.

[5] Confederación de Trabajadores de México, “Contesta Lombardo Toledano”, CTM 1936-1941, México, CTM, 1941, p. 513.

[6] Vicente Lombardo Toledano, Teoría y práctica del movimiento sindical mexicano, México, CEFPSVLT, 2010, P. 45.

[7] “Dictamen número dos de la II comisión”, en VLT Obra histórico-cronológica, México, CEFPSVLT, 1996, t. III, vol. 4, p. 89.

[8] Juan Campos Vega, El Popular, una historia ignorada, México, CEFPSVLT, 2011, p. 10.

[9] “Libertad absoluta a los servidores del Estado”, diario El Popular, México, D. F., 26 de octubre de 1938.

[10] Confederación de Trabajadores de México, “Tres congresos internacionales”, CTM 1936-1941, México, CTM, 1941, p. 556.

[11] Idem.

[12] Idem.

[13] Confederación de Trabajadores de México, “La Conferencia Nacional de Educación”, CTM 1936-1941, México, CTM, 1941, p. 706.

[14] Confederación de Trabajadores de México, “Importantes resoluciones del Congreso Económico de la CTM”, CTM 1936-1941, México, CTM, 1941, p. 1074.

[15] Confederación de Trabajadores de México, “Discurso del compañero Vicente Lombardo Toledano, despidiéndose de la CTM, al dejar la dirección de la misma”, CTM 1936-1941, México, CTM, 1941, p. 1165.

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One Response to "LA CTM COMBATIVA Y SOLIDARIA (1936-1941)"

  • Raul Sayago
    01/12/2014 - 2:59 am Reply

    Muy interesante este documento ,el desarrollo del movimiento obrero mexicano,asi como el liderazgo del maestro Lombardo nos deben motivar en la actualidad para reivindicar la organizacion obrera y de la sociedad misma asi como de decirle al gobierno cual es su funcion.
    Gracias maestro Juan Campos Vega.

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