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La nacionalización de la industria eléctrica.

La nacionalización de la industria eléctrica.[1]

Por Cuauhtémoc Amezcua Dromundo. [2]

"... el punto de arranque del desarrollo contemporáneo de México"

“… el punto de arranque del desarrollo contemporáneo de México”

Las intervenciones del Estado en la economía, en México, como lo explica Lombardo, empezaron a darse de modo circunstancial, caso por caso, resolviendo los problemas concretos que se iban presentando. Los primeros pasos, desde la Constitución de 1917 hasta los primeros años de la década de los treintas, fueron esporádicos y vacilantes. Pero el periodo de 1934 a 1940 –el de Lázaro Cárdenas– se caracterizó por un impulso decidido a ese camino, razón por la que Lombardo lo califica como “el punto de arranque del desarrollo contemporáneo de México”.[3]

La expropiación y nacionalización de la industria petrolera fue uno de los grandes hitos en el camino de la intervención directa del Estado mexicano en la economía, y se considera asimismo como un acto emblemático del gobierno de Cárdenas, y lo fue, sin duda.

La nacionalización de la Industria Eléctrica fue otro hecho de gran significación dentro del proceso de creciente intervención del Estado en la economía que tiende a lograr su plena autonomía política y asegurar, por tanto, su viabilidad como nación independiente y soberana, además de  sentar las bases para el desarrollo de su economía.

El Partido Popular y la nacionalización de la industria eléctrica.

Nacionalizar la Industria Eléctrica fue una propuesta que enarboló el Partido Popular, fundado y dirigido por Lombardo...

Nacionalizar la Industria Eléctrica fue una propuesta que enarboló el Partido Popular, fundado y dirigido por Lombardo…

La nacionalición de la Industria Eléctrica fue una propuesta que el Partido Popular, fundado y dirigido por Lombardo, enarboló antes que otras organizaciones, y por la que luchó con intensidad y dedicación, sobre todo en el ámbito de las ideas y los razonamientos. Formó parte de todas sus plataformas electorales desde 1952[4] hasta su consecución, y fue  uno de los temas que Lombardo desarrolló con amplitud durante su campaña como candidato presidencial, en 1952[5], además de constituir uno de los planteamientos más tenaces del partido en su conjunto, no sólo en esa campaña electoral, sino que también en la siguiente, de 1955, y luego, en su Plataforma Electoral de 1958, a la que denominó Tesis sobre México, de la autoría de Vicente Lombardo Toledano, en la que se razonó lo siguiente:

“La experiencia demuestra que las inversiones extranjeras en la producción de energía eléctrica han constituido un monopolio de ese servicio público –el fundamental para la vida de cualquier país- y no han contribuido a nuestro desarrollo económico, ni a la satisfacción de las necesidades crecientes de alumbrado y fuerza motriz de nuestras poblaciones, ni al abaratamiento del precio del servicio; como la estadística internacional lo prueba en el caso de toda clase de monopolios, sólo han perseguido las mayores ganancias y retrasar la construcción de las industrias fundamentales…”[6]

La insistencia de este partido puso el tema en el debate nacional. Personalidades de diversos ámbitos y organizaciones sociales fueron haciendo suya la demanda, que ganó amplia popularidad, frente a los grandes problemas y desventajas que ofrecía el servicio en manos privadas y, sobre todo, del capital extranjero, como estaba.

López Mateos y la nacionalización.

Ell 27 de septiembre de 1960, la nación mexicana tomó posesión de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro, antes denominada Mexican Light and Power Company. En un acto multitudinario realizado en esa fecha en el Zócalo de la Ciudad de México, el presidente Adolfo López Mateos...

Ell 27 de septiembre de 1960, la nación mexicana tomó posesión de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro, antes denominada Mexican Light and Power Company. En un acto multitudinario realizado en esa fecha en el Zócalo de la Ciudad de México, el presidente Adolfo López Mateos…

Finalmente, el 27 de septiembre de 1960, la nación mexicana tomó posesión de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro, antes denominada Mexican Light and Power Company. En un acto multitudinario realizado en esa fecha en el Zócalo de la Ciudad de México, el presidente Adolfo López Mateos expresó:

“Al tomar posesión la Nación mexicana de la Compañía de Luz, se consuma un largo esfuerzo desarrollado por el pueblo de México para tener en sus manos la energía eléctrica que en el país se produce por manos de mexicanos. La nacionalización de la energía eléctrica es una meta alcanzada por el pueblo en el camino de la Revolución. Siempre hemos sostenido que alcanzar una meta debe ser punto de partida para más importantes realizaciones, y ahora invitamos al pueblo de México a que, en posesión de su energía eléctrica, acreciente su industrialización para llevar a los hogares de todos, los beneficios de la energía eléctrica y los de la industrialización… (…)

“Y en esta ocasión en que se cumple una etapa más, podemos afirmar: México es cada día más soberano, cada día más libre, cada día más independiente, por el esfuerzo de ustedes, por el esfuerzo de todos los mexicanos.

¡Adelante… México es nuestro!” [7]

En su segundo Informe de Gobierno, el 1 de septiembre, López Mateos había dicho al Congreso de la Unión...

En su segundo Informe de Gobierno, el 1 de septiembre, López Mateos había dicho al Congreso de la Unión…

Semanas atrás, en su segundo Informe de Gobierno, el 1 de septiembre, López Mateos había dicho al Congreso de la Unión:

“Este año, 1960, tiene para los mexicanos triple significado conmemorativo: hace 150 años el país inició la lucha por hacerse independiente y por definir, para seguirlos con lealtad y firmeza, los trazos fundamentales de su destino; hace 100, el pueblo afrontó, en la Reforma, la empresa de formar una comunidad de hombres libres incorporada a la historia del mundo moderno; y hace 50, comenzamos la transformación más honda de nuestra sociedad en su sistema político, cultural y económico, para crear formas de vida acordes con la dignidad y el destino del pueblo mexicano, y con una clara visión de los grandes problemas que la humanidad ha venido confrontando en ese siglo…

“A pesar de quienes, en ocasiones, hayan intentado deformar el sentido de la historia de México, entre sus diversas etapas se advierte la secuencia que le da carácter y unidad. Los propósitos perseguidos en un capítulo, se prolongan vivos en el siguiente, y todos son expresión armónica del desarrollo de un pueblo que ha reiterado siempre su lealtad a sí mismo…

Enrique Krause: El sexenio de López Mateos. México, Editorial Clío, Libros y Videos, S.A., de C.V. 1999. 95 p. Ils., fots. (“México, Siglo XX”), p. 69.

Enrique Krause: El sexenio de López Mateos. México, Editorial Clío, Libros y Videos, S.A., de C.V. 1999. 95 p. Ils., fots. (“México, Siglo XX”), p. 69.

“…La Revolución plasmó los conceptos del pueblo mexicano sobre las relaciones de posesión y propiedad. Poseer o disfrutar de la propiedad de bienes debe constituir una función social que beneficie a todos, y que no tienda a estéril acumulación que origina el dispendio de los recursos o la explotación del hombre. La propiedad privada, social o nacional, debe cumplir su finalidad productiva mediante el trabajo, ofreciendo a todos los mexicanos las mismas oportunidades para participar en el patrimonio común… (…)

“…Al mexicanizar definitivamente la industria eléctrica del país, lo hicimos sin lesionar derechos ni interés legítimo alguno, y empleando procedimientos acordes con nuestro desarrollo general. En cada época los mexicanos hemos empleado los procedimientos y medios adecuados; debemos considerar, cuando ellos se aplican con buen éxito, que ha sido el país mismo el que ha transformado su capacidad creadora y su estructura económico-social…

“…Tenemos que seguir el camino que nos marca la Revolución Mexicana, sorteando la incertidumbre que domina al mundo; poner al día el cuadro de medios y procedimientos, y ajustar al país institucional e históricamente, para que pueda encauzar mejor su vida durante los próximos cincuenta años. Esa tarea ni la renunciaremos ni la abandonaremos cualesquiera que sean las presiones contrarias interiores o exteriores, pues México debe seguir siendo fiel al destino que su propia Revolución le señala y rechazar todo lo que contradiga su idiosincrasia, limite su crecimiento, o reduzca sus propósitos de ser soberano e independiente”.[8]

La nacionalización en el Senado.

Enrique Krause: El sexenio de López Mateos. México, Editorial Clío, Libros y Videos, S.A., de C.V. 1999. 95 p. Ils., fots. (“México, Siglo XX”), p. 70.

Enrique Krause: El sexenio de López Mateos. México, Editorial Clío, Libros y Videos, S.A., de C.V. 1999. 95 p. Ils., fots. (“México, Siglo XX”), p. 70.

Poco después, en la sesión ordinaria de la Cámara de Senadores celebrada el martes 25 de octubre de 1960, se dio lectura a una iniciativa del Ejecutivo para adicionar el párrafo sexto del artículo 27 constitucional. La exposición de motivos decía lo siguiente:

“…Es propósito de mi gobierno cumplir plenamente los postulados de la Revolución Mexicana procurando que el desenvolvimiento y progreso nacionales resulten armónicos en sus beneficios para todos los habitantes de la República.

“Para ello se hace necesario aprovechar adecuadamente los recursos naturales de que dispone la Nación y todos los elementos básicos que requiere su integración económica. Las crecientes demandas de energía eléctrica en la agricultura, en la industria, en las comunicaciones y transportes, así como en las diversas actividades económicas de la población urbana y rural nos imponen la tarea indeclinable de atenderlas de acuerdo con el ritmo de su crecimiento.

“La prestación del servicio público de abastecimiento de energía eléctrica, comprendiendo la generación, transformación y distribución, expresé en mi informe, así como las demás operaciones o actividades industriales o comerciales de que la misma puede ser objeto requieren, como en el caso del petróleo y de los carburos de hidrógeno sólidos, líquidos o gaseosos, ser realizados directamente por el Estado, a través de los órganos competentes, ya que México ha sostenido tradicionalmente la tesis de que los recursos naturales y las fuentes de energía básicas, han de estar al servicio de la colectividad y de la elevación de los niveles de vida del pueblo mexicano.

“Para garantizar la efectiva realización de este propósito de que la generación, transformación, distribución y abastecimiento de energía eléctrica debe sustentarse en razones de beneficio social y no en motivos de interés particular, presento ante ustedes la siguiente iniciativa de ley que adiciona el párrafo sexto del artículo 27 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos”.

La adición diría textualmente:

“Corresponde exclusivamente a la Nación generar, transformar, distribuir y abastecer energía eléctrica que tenga por objeto la prestación de servicio público. En esta materia no se otorgarán concesiones a los particulares y la Nación aprovechará los bienes y recursos naturales que se requieran para dichos fines”.[9]

El Senado aprobó la iniciativa presidencial por votación unánime y turnó la minuta a su colegisladora. En la sesión ordinaria de la Cámara de Diputados del 15 de noviembre, se dio segunda lectura al dictamen, emitido por las Comisiones Unidas de la Industria Eléctrica y de Estudios Legislativos y se puso a discusión. El grupo parlamentario del PAN, que nunca ocultó su carácter proimperialista, se expresó en contra, con virulencia:

“…En el aspecto político debemos decir, porque es cosa muy bien sabida, y es cosa que el pueblo de México ha vivido, que no ha habido tal nacionalización de la industria eléctrica. El acarreo de gentes pagadas, las publicaciones y los cartelones dándole el aspecto de una nacionalización más o menos como la petrolera, ha sido un aspecto totalmente falaz…

“…En los momentos en que hablo, el gobierno de México es un gigante empresario con más de 48 mil millones de pesos de empresas que son manejadas por compadres y por gente políticamente asignada, no por su capacidad ni por su honradez, sino porque sencillamente son políticos recomendados. De tal suerte que todos nosotros hemos visto, con la dura y cruel experiencia del pasado, que hasta los momentos en que hablamos, todas las empresas que maneja el gobierno de México han sido verdaderamente adversas al interés popular y han servido única y exclusivamente para que se enriquezcan sus administradores.

“Antes estaba el gobierno de México frente a las empresas manejadas por la iniciativa privada. El gobierno de México estaba como juez y podía, inclusive, intervenir en el problema de servir (sic) y en el de tarifas. Hoy ha desaparecido totalmente ese juez. Ya el gobierno se ha convertido en empresario. Quiero saber ¿a dónde el público usuario va a recurrir en sus quejas relacionadas también con servicios? A nadie

“…Muy brevemente, señores, creo y he pensado que es mi obligación hacer ver que no ha habido tal nacionalización. Si la invocan, precisamente a raíz de la compra de los bienes de la Mexican Light Power, también debo hacer constar que por lo que respecta a la operación misma, ha sido una operación infame para el gobierno de México y para la Nación.

“Todo eso que se ha gastado en propaganda lo pagarán los diputados (sic) tarde o temprano, y lo han de pagar los usuarios en sus tarifas…

“…Es así, señores diputados, que he aducido breves e importantes razones de índole económica y de índole social, por lo que creo que esta nueva facultad al Ejecutivo federal es una carta abierta, es un cheque firmado en blanco, en el cual nuevamente se pone la suerte del pueblo usuario de México en lo que respecta a servicios públicos enteramente en manos de políticos que administrarán al estilo de Jaime J. Merino, y si no encuentran uno así, ya lo traerán de afuera, apropiado y adecuado para la administración de estos servicios públicos.

“Me pronuncio contra el dictamen porque creo, señores, sinceramente que esta nueva facultad daña, y daña positivamente a los intereses del usuario, de los tributarios y en general del pueblo de México…”[10]

El debate sobre la nacionalización en la Cámara de Diputados.

El dictamen fue defendido por cinco diputados del PRI con argumentos contrapuestos a los que los funcionarios de ese mismo partido han venido manejando, sobre todo en la discusión de la reforma energética de 2013 que fue promovida por el gobierno de Enrique Peña Nieto y apoyada vehementemente por el PAN.

El PPS no tenía representación en esa, XLIV Legislatura, pero su Secretario General, Vicente Lombardo Toledano, escribió un artículo de prensa que vale la pena citar in extenso:

“La nacionalización de la industria eléctrica, realizada por el Presidente de la República, licenciado Adolfo López Mateos, tiene una importancia extraordinaria para el futuro desarrollo económico independiente de nuestro país."

“La nacionalización de la industria eléctrica, realizada por el Presidente de la República, licenciado Adolfo López Mateos, tiene una importancia extraordinaria para el futuro desarrollo económico independiente de nuestro país.”

“La nacionalización de la industria eléctrica, realizada por el Presidente de la República, licenciado Adolfo López Mateos, tiene una importancia extraordinaria para el futuro desarrollo económico independiente de nuestro país.

“Hace tiempo que alrededor de la industria eléctrica se había formado un verdadero frente nacional de todos los sectores democráticos, exigiendo la terminación de la época de las concesiones a las empresas extranjeras y a las compañías privadas mexicanas, para hacer de esa industria clave del proceso económico, una actividad exclusiva el Estado. Porque tanto nuestra propia experiencia cuanto la internacional habían llevado a la opinión pública a esa conclusión, sobre todo a partir de la ampliación del mercado interior, a consecuencia de la reforma agraria, que hacía posible el progreso industrial de México.

“Comprendiendo claramente la importancia de que la Nación controlara en el futuro, de un modo absoluto, la energía eléctrica, el presidente Lázaro Cárdenas creó la Comisión Federal de Electricidad, en  virtud de la ley del 7 de agosto de 1937; y después formuló la ley de la industria eléctrica, aprobada el 31 de diciembre de 1938, que estableció bases patrióticas para el desarrollo de la industria eléctrica. Esas normas fueron anuladas, desgraciadamente, por una serie de reglamentos y decretos en favor de las empresas extranjeras, controladas por los dos más grandes monopolios imperialistas. Desde entonces el Estado entró en competencia con éstos, en lugar de reducir su influencia; pero en condiciones desventajosas porque los reglamentos mencionados permitieron la inflación del capital de la Electric Bond and Share y de la Mexican Light and Power Company; el uso exclusivo de sus líneas de transmisión dentro de sus respectivas zonas, que abarcaban prácticamente todo el territorio del país, y la reanudación de las concesiones con las cuales funcionaba, próximas a caducar por el vencimiento de los plazos señalados por su vigencia. Apoyados en esta serie de privilegios excepcionales, los dos monopolios no sólo consolidaron su situación, sino que la producción de energía eléctrica de las plantas del Estado se convirtió en complemento de la suya, a tal punto que la revendían y hacían más lucrativo el negocio con créditos del extranjero para los cuales el gobierno mexicano se constituía en fiador.

“La historia de la industria eléctrica en México fue un capítulo obscuro de la triste historia de las inversiones extranjeras, especialmente de las norteamericanas y británicas, que llegaron a nuestro país en la segunda mitad del siglo pasado con el espíritu de los grandes aventureros que han saqueado las riquezas naturales de los países débiles en los diversos continentes de la Tierra, explotando su mano de obra barata, impidiendo su independencia económica e interviniendo en los problemas de su vida política…

“La Revolución Mexicana, en su contenido profundo, además de una revolución democrática y antifeudal, fue y sigue siendo un movimiento nacionalista tendiente a recobrar para el patrimonio de la Nación las riquezas naturales de nuestro territorio y utilizarlas para la liberación de nuestro país respecto del imperialismo. Esa finalidad es la que explica los aciertos de los gobiernos del último medio siglo, lo mismo que sus aspectos negativos, porque liberar, emancipar a nuestro país o luchar por su desarrollo económico independiente, significa el retiro de los capitales extranjeros de las industrias y los servicios fundamentales. Servir a México o servir a los intereses de afuera, ese ha sido y será  por muchos años todavía, el dilema de la administración pública. Al nacionalizar el presidente López Mateos la energía eléctrica, el imperialismo ha perdido uno de sus más importantes instrumentos de control sobre nuestro proceso histórico.

“Lo que importa ahora es sanear el pasivo de la Mexican Light and Power Company, para que nuestro pueblo no pague sino lo que realmente debe. Coordinar, por lo pronto, y unificar inmediatamente después, la producción de energía eléctrica. Multiplicarla a un ritmo acelerado para poder ampliar las fuerzas productivas, sobrepasando el crecimiento demográfico. Estimular el desarrollo de todas las ramas de la industria básica hasta llegar a la fabricación de maquinaria, y llevar los servicios de luz y fuerza a todos los poblados de la República. Porque el desarrollo industrial de un país se puede medir por el consumo de energía. En 1954, las veinte Repúblicas latinoamericanas consumían el 3.7 por ciento de la producción de energía total del mundo. De esta suma insignificante, México consumía el 16.7 por ciento. El consumo de electricidad por habitante en la América Latina era de 219 kilowatts-hora, contra 3354 en los Estados Unidos. Las causas de este tremendo atraso son muchas; pero la principal es la de que al apoderarse de la industria eléctrica y del petróleo, los monopolios extranjeros, principalmente los norteamericanos, a lo largo de la América Latina han tenido en sus manos la regulación del desarrollo económico, retrasándolo para evitar la independencia económica nacional o estimulándolo sólo en aquellas ramas de la producción o de los servicios controlados por otros monopolios extranjeros. La fuerza que controla la energía eléctrica en un país, tiene en su poder, en buena proporción, el desarrollo material, social y político de ese país. Sin electricidad no se puede industrializar ninguna región del mundo. Tampoco se puede pasar de un estadio histórico a otro superior. Sin fuerza eléctrica abundante y puesta al servicio de los intereses colectivos, no se puede pasar de la estructura semifeudal a la etapa capitalista. Tampoco se puede pasar del periodo capitalista al socialismo…”[11]

[1] Decimotercer fragmento de mi investigación titulada “Lombardo y su influencia en la vida política de México, en proceso de edición por el Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales “Vicente Lombardo Toledano”.

[2] Maestro en Ciencia Política por la Universidad Nacional Autónoma de México. Investigador de tiempo completo. Coordinador de Investigación del Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales “Vicente Lombardo Toledano”.

[3] Intervención del diputado Vicente Lombardo Toledano. Diario de los Debates de la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, 20 de diciembre de 1965.

[4] Plataforma electoral mínima de los partidos independientes de México. México, 1952. Capítulo III.- “Desarrollo de la economía nacional”, punto 18: “La nacionalización de la industria eléctrica y de las minas de carbón”. (Mimeo) p. 18. (En la campaña electoral de 1952, el Partido Popular participó en alianza con el Partido Comunista Mexicano, postulando ambos la candidatura de Vicente Lombardo Toledano a la Presidencia de la República)

[5] Vicente Lombardo Toledano. Campaña presidencial de 1952, en dos volúmenes. CEFPSVLT. 1997.

[6] Fue publicada íntegramente en los diarios Excélsior, El Universal y Novedades, del 30 de septiembre de 1957.

[7] Diario Excélsior, 28 de septiembre de 1960. También puede consultarse en Los presidentes de México ante la Nación, 1821-1984. Informes, manifiestos y documentos de 1821 a 1984. Segunda edición por la LII Legislatura de la Cámara de Diputados. México, 1985. Tomo V, p. 833.

[8] Los presidentes de México ante la Nación…, op cit. Tomo IV, pp. 1097-1098.

[9] Diario de los Debates del Senado de la República, 25 de octubre de 1960.

[10] El orador del PAN fue el diputado Eduardo José Molina Castillo. Por el PRI intervinieron los diputados Francisco Pérez Ríos, José Guillermo Salas Armendáriz, Manuel Yánez Ruiz, Adolfo Gándara Barona y José García Castillo. Diario de los Debates de la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, 15 de noviembre de 1960.

[11] Revista Siempre!, número 381, 12 de octubre de 1960.

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One Response to "La nacionalización de la industria eléctrica."

  • Carlos Balaam
    08/01/2017 - 9:37 am Reply

    La historia de México es sumamente importante, porqué otros políticos sí pudieron transformsr México y otros malos mexicanos han vendido a la patria y saqueado sus arcas.

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