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LOMBARDO TOLEDANO, EL POLÍTICO, ENTREVISTADO POR WILKIE

LOMBARDO TOLEDANO, EL POLÍTICO, ENTREVISTADO POR WILKIE

Por Cuauhtémoc Amezcua Dromundo.

Intervención en la presentación del Suplemento del Tomo VI de la Obra Histórico-cronológica de Vicente Lombardo Toledano. Entrevistas realizadas por

Presentación del libro con las entrevistas de los Wilkie al doctor Lombardo Toledano

Presentación del libro con las entrevistas de los Wilkie al doctor Lombardo Toledano

James W. Wilkie y Edna Monzón de Wilkie a VLT en 1964 y 1965. Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales “Vicente Lombardo Toledano”, 14 de enero de 2016.

En la distribución interna de temas que hicimos los presentadores de este libro, me correspondió hablar de Vicente Lombardo Toledano y la política como teoría y como práctica.

Lombardo, filósofo, pensador marxista,  intelectual, polemista, conferenciante, dirigente obrero y, sobre todo, político.

Al entrar en materia, debo contextualizar: hay que tener presente que Lombardo fue un intelectual en el más completo sentido de la palabra, y un polemista demoledor. Poseyó una cultura enciclopédica, razón por la cual, con justa razón, fue comparado con el renacentista Leonardo. En conferencias y otros trabajos, abordó temas científicos de frontera, con innegable solvencia.  Su dominio de la filosofía, fue proverbial, y como organizador y dirigente sindical, su impronta quedó grabada en el escenario nacional, en el latinoamericano y mundial. Sin embargo, todos sus saberes, todas sus capacidades, alcanzaron su máxima expresión en su ejercicio de la política, a la que consideró un quehacer trascendente, una verdadera ciencia,

“la ciencia de la dirección de la sociedad; una disciplina que requiere del auxilio de todas las demás ciencias y que tiene como objeto resolver las injusticias y construir una organización social superior”.

En las entrevistas que concedió a James W. Wilkie y Edna Monzón de Wilkie, Lombardo explica cuándo y cómo fue que por primera vez su cerebro conectó con el tema de la lucha política y social: narra que cierto día de noviembre de 1910 un compañero suyo, de escuela, entró con un periódico en mano cuyo encabezado decía “Estalló la revolución en Puebla”. Así, de un modo súbito, al entonces un adolescente de 16 años se le descorrió todo el misterio y el dramatismo de las luchas sociales:

“Yo soy, por tanto, un hombre que empieza a pensar en su patria justamente el día en que estalla la revolución”, dice en esta entrevista.

Pero otro momento fundamental en la toma de conciencia del joven Lombardo, que él narra a James Wilkie, ocurrió cuando fue nombrado secretario de la Universidad Popular Mexicana, en 1917. Allí ejerció una función docente que le permitió conocer de cerca la vida difícil, de los trabajadores, sus discípulos, siempre sujetos a explotación inicua y trato injusto.

“Comprendí entonces toda la profundidad del drama social de México”, dice al respecto.

Cómo llegó a ser marxista.

Carlos Marx. Materialismo histórico, los modos de producción.

Carlos Marx.
Materialismo histórico, los modos de producción.

Lombardo explicó a sus entrevistadores que otra etapa fundamental de su vida fue cuando transitó de la ideología que adquirió como estudiante en la Universidad Nacional, idealista en lo filosófico, basada en Kant, Schopenhauer, James, Bergson y Hegel, a la filosofía marxista. Habiendo viajado al extranjero, en 1925, pudo adquirir algunas obras fundamentales de Marx y Engels y encargar a las librerías que le enviaran otras, según fueran teniéndolas disponibles. Durante meses y años dedicó numerosas horas del día y la noche a estudiarlas, diccionario en mano. Así fui cotejando, dijo Lombardo a los esposos Wilkie,

“las nuevas ideas que yo adquiría con las que había recibido en la Universidad, y comprendí que la filosofía que yo había aceptado era falsa”.

Al final de ese proceso de acuciosa reconstrucción de su ideario,

“descubrí la filosofía del materialismo dialéctico, que me produjo el impacto de una ventana cubierta por cortinas que de repente se abre de par en par e inunda el aposento que ocultaba, con la intensa luz del sol y la frescura del aire libre”, dice Lombardo a sus entrevistadores.

Lombardo y el Estado cardenista.

Lombardo Toledano y Lázaro Cárdenas

Lombardo Toledano y Lázaro Cárdenas

El sexenio de Lázaro Cárdenas, de 1934 a 1940, es ampliamente reconocido como el más brillante de la etapa constructiva de la Revolución Mexicana. Fue una etapa en que el esfuerzo de Lombardo y el movimiento obrero, y el gobierno cardenista coincidieron en diversos aspectos, lo que se tradujo en una vigorosa interacción entre ambos. Pero hay que resaltar que a diferencia de lo que dice el lugar común, fue sobre todo la clase trabajadora la que actuó sobre el Estado y no éste sobre aquélla.

El movimiento obrero, dirigido por Lombardo, le presentó al Estado incontables iniciativas de la mayor importancia para la clase trabajadora, e imprescindibles para avanzar hacia la independencia y el progreso de la Nación. Le exigió al Estado que llevara adelante múltiples medidas de carácter avanzado. Movilizó a las masas para demandar, alentar y exigir que esas medidas se pusieran en marcha con firmeza, sin hacer concesiones a las clases dominantes y sin incurrir en debilidades frente a las presiones de los poderosos. Por otra parte, en los momentos en que el gobierno de Cárdenas fue objeto de violentos ataques y amagos de deposición, provenientes de la derecha y la contrarrevolución, el movimiento obrero lo defendió con toda decisión.

Es decir, el movimiento obrero, bajo la dirección de Lombardo, ocupó en los hechos el lugar de vanguardia del proceso revolucionario mexicano de la época, en calidad de guía ideológico y fuerza motriz. Ésa fue su función en el caso de la nacionalización del petróleo, por ejemplo. Pero también es cierto que el movimiento obrero contó con una respuesta sensible y favorable por parte de Cárdenas y su gobierno en la mayoría de los casos –cuestión que Lombardo y el movimiento obrero siempre reconocieron-, aunque esto no significa que no hayan existido discrepancias; también las hubo.

Los sindicatos y su lucha por la liberación respecto del imperialismo.

La Confederación de Trabajadores de México se manifiesta por la independencia nacional

La Confederación de Trabajadores de México se manifiesta por la independencia nacional

Vicente Lombardo Toledano no siempre ejerció su actividad política por medio de un partido político. También la ejerció a título personal, desde la cátedra y la difusión de sus ideas por todos los medios a su alcance. Y, entendida la política como la actividad transformadora de la realidad social por excelencia, y el principal medio para conquistar la liberación nacional respecto del imperialismo, la ejerció asimismo por medio de las grandes organizaciones sindicales clasistas que organizó y que practicaron el sindicalismo revolucionario. En efecto, sin confundirse con partidos políticos ni pretender usurpar sus funciones, tanto la Confederación de Trabajadores de México, CTM, de la época de Lombardo, como la Confederación de Trabajadores de América Latina, CTAL, porque, como lo postuló Lombardo,

“en los países que luchan por su independencia nacional y en los que disfrutan de ella, pero están sometidos económicamente a las fuerzas del imperialismo, los sindicatos deben unir a sus demandas económicas y sociales la lucha por la independencia política nacional, o la lucha por la emancipación económica respecto del imperialismo”.

Así lo hicieron en todo momento esas grandes centrales, la CTM y la CTAL.

Lombardo y su partido.

De acuerdo con el análisis marxista de Lombardo, las condiciones de la posguerra hacían necesario crear un nuevo partido político en México, que debería ser más militante que aquél en que sustentó las acciones de su gobierno el general Cárdenas, el Partido de la Revolución Mexicana, PRM. El un nuevo partido debería ser más definidamente antimperialista y más democrático, y debería ser independiente del poder público. Con ese objetivo, como él lo narra, Lombardo convocó a la Mesa Redonda de los Marxistas Mexicanos, en que participaron los elementos marxistas de todo el país, en enero de 1947. Conclusión: crear un nuevo instrumento político para reforzar el frente nacional, democrático y antimperialista.

Luego, Lombardo llevó la idea a un congreso nacional de la CTM, que aprobó la idea y declaró que el partido nuevo que debería ser, ante todo, un partido de la clase trabajadora. También consultó con personajes prominentes de la vida pública y recorrió el país el país explicando cuáles eran las intenciones, llamando al pueblo a ingresar al nuevo  partido. Todo este esfuerzo culminó el 20 de junio de 1948, cuando en la Asamblea Constituyente del Partido Popular, Lombardo proclamó: “Así nace, como el pueblo de México es, perseguido y pobre, pero resuelto a limpiar la patria y liberarla. Así han nacido las grandes causas de la historia”.

El Programa aprobado contiene los siguientes puntos:

1) Lucha contra la penetración del imperialismo en la vida económica, cultural, social y política del país;

2) Control y reglamentación de las inversiones extranjeras;

3) Mayor intervención del Estado en la economía mediante las nacionalizaciones;

4) Impulso planificado a las fuerzas productivas del país, orientado al desarrollo independiente y vigoroso de nuestra economía;

5) Tierra, agua, crédito y asesoría técnica, oportunos y baratos a los campesinos para hacer avanzar la Reforma Agraria;

6) Mejor distribución de la riqueza y elevación constante del nivel de vida del pueblo;

7) Por la unidad, independencia y democracia del movimiento obrero;

8) Absoluta igualdad de derechos y posibilidades de la mujer y el hombre.

El Partido Popular, transformado después, en octubre de 1960, en Partido Popular Socialista, habría de ser, desde que nació, el instrumento político fundamental de Vicente Lombardo Toledano, del que nunca se separaría y a través del cual encausaría sus luchas por transformar la realidad nacional en una superior. Una y mil batallas libró, al frente de su partido, sin fatiga ni claudicación.

Su campaña por la presidencia de México.

Agruparía a las amplias masas de obreros, campesinos, intelectuales y sectores medios de la población, a miles y miles de hombres y mujeres

Agruparía a las amplias masas de obreros, campesinos, intelectuales y sectores medios de la población, a miles y miles de hombres y mujeres

En 1952, Vicente Lombardo Toledano fue proclamado candidato del Partido Popular a la presidencia de la República. También lo postularon el Partido Comunista Mexicano y el Partido Obrero y Campesino, por lo que fue el candidato de toda la izquierda del México de la época. La campaña presidencial de Lombardo fue una batalla política memorable, cuyo análisis desde el punto de vista académico está pendiente de realizar, y que mucho contribuyó a modificar la correlación de fuerzas a favor de las de carácter democrático, patriótico y antimperialista, y a volver a enrumbar al país, por varias décadas más, por el camino de las nacionalizaciones, que la derecha de dentro del PRI, también conocida como la corriente alemanista, repudiaba, en plena coincidencia con el partido político de la derecha tradicional, el Partido de Acción Nacional.

Fue una campaña de riquísimo contenido ideológico y programático, sin precedentes. El Maestro Lombardo, como le decían sus múltiples seguidores, recorrió el país palmo a palmo, hablándole al pueblo y escuchándolo, y todo ello sin más recursos que los que la misma gente humilde del pueblo le iba proporcionando. En su cierre de campaña, Lombardo lo valoró así:

“Mi campaña ha establecido un precedente de valor histórico. Por primera vez en la vida política de México, el pueblo ha pagado íntegramente la campaña de un candidato a la Presidencia de la República. Mi partido y yo como candidato, hemos contrariado radicalmente el hábito inmoral de dar dinero a los manifestantes y a los electores”.

Mucho más habría que conversar sobre Vicente Lombardo Toledano y la política como teoría y como práctica, y en particular sobre este libro que hoy presentamos y que contiene una serie de testimonios del Maestro, narrados a dos intelectuales, historiadores destacados, los esposos Wilkie, James y Edna.

Ante la imposibilidad de agotar el tema en un ejercicio como esta presentación, sólo me resta recomendar su lectura y su estudio, de la manera más amplia y convencida. ¡Gracias!

Presentación del Tomo VI de la Obra Histórico-Cronológica

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