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Los inicios de la arqueología del Paleolítico.

Los inicios de la arqueología del Paleolítico.

Archæology forms, in fact, the link
between geology and history.
John Lubbock, Pre-Historic Times, 1865.

Primeros pasos.

Capas Estratigráficas. Garganta de Olduvai, Tanzania.

Capas Estratigráficas. Garganta de Olduvai, Tanzania.

La configuración de la arqueología como una disciplina científica, dotada de un objeto de investigación, de técnicas de recolección de información y de principios metodológicos con los cuales relacionar datos empíricos con conclusiones se llevó a cabo, al igual que en otras disciplinas de las humanidades, durante la segunda mitad del siglo XIX. La arqueología recibió especial impulso gracias a los desarrollos teóricos de la geología que va de fines del siglo XVIII a mediados del XIX, en particular de la estratigrafía, y posteriormente a partir de 1859, gracias a la revolución conceptual que en biología supuso la aparición de El origen de las especies.

Durante los setenta o cien años anteriores al histórico texto de Darwin, se habían registrado hallazgos aquí y allá, que habían ido contribuyendo a la formación del cuerpo de ideas e información que ulteriormente daría fundamentos a esta disciplina, aunque la aceptación de muchos de estos conceptos tuvo que esperar a su vez a la admisión de la gran antigüedad humana, que sólo cristalizó, o fue relativamente aceptada, en esa segunda mitad del siglo XIX.

El supuesto básico de la arqueología es que el pasado humano puede conocerse a través de sus huellas materiales. O, más modestamente, que ciertos aspectos del pasado humano pueden conocerse de tal manera. Esta clase de indagación se remonta a épocas muy antiguas: hace más de 2500 años ya había personajes que se interesaban por comprender el origen y significado de los vestigios de gran antigüedad que por diversas situaciones llegaban a sus manos. Por ejemplo, se sabe que Nabónides, último rey de Babilonia (gobernó entre 556 y 539 a.C.), encontró restos de una dinastía ancestral a él, probablemente del rey Hammurabi, quien gobernó entre 1792 y 1750 a.C. y los mandó a desmontar con el objeto de investigar más acerca de ellos y averiguar qué tenían que decir[1].

Este espíritu indagador está emparentado con el de diversos estudiosos de la historia que desde los antiguos griegos hasta el presente han reconstruido por diversas vías la historia humana. La diferencia entre unos y otros estriba en que los primeros se han inclinado por interpretarla a partir de los objetos, restos materiales de diverso tipo y contextos, mientras que los segundos ha privilegiado los relatos, ya sean orales o escritos.

Así pues, por muchos siglos han existido en las diversas culturas los estudiosos y coleccionistas de antigüedades, así como los narradores de historias antiguas. Ambos, pero principalmente los primeros, son antecesores de los modernos arqueólogos.

Los anticuarios y los coleccionistas de la Europa que va del siglo XVI a mediados del siglo XVIII, habían desarrollado un gusto y un conocimiento por los objetos de la antigüedad clásica que llegaban a ellos y con los cuales comerciaban. Un grupo de ellos fundó en 1707[2] la Sociedad de Anticuarios de Londres (The Society of Antiquaries of London), e inició en 1770 la edición de la revista Archaeologia, en la cual se publicaron artículos relacionados con colecciones y hallazgos de objetos antiguos. El estudio que realizaba esta Sociedad, así como sus publicaciones, se orientaban al análisis y discusión de aquellos objetos y colecciones que suministraban información acerca de las grandes culturas de la antigüedad reconocidas entonces: Grecia, Roma, Egipto, Persia, Babilonia. Se abordaban también, aunque en menor grado, otros temas de interés, reflejando así la diversidad de inquietudes de los estudiosos del pasado humano. Pero el énfasis principal de ésta época estaba en la investigación de la antigüedad clásica. La etapa más antigua de la humanidad, que hoy llamamos Paleolítico, apenas se vislumbraba.

John Frere.

John Lubbock (1834 - 1913)

John Lubbock (1834 – 1913)

Con la palabra Paleolítico —con sus fases inferior, medio y superior— se designa al periodo más largo de la historia humana, que abarca desde los orígenes de la humanidad hasta la aparición de la agricultura. En otro artículo hemos señalado cómo John Lubbock definió este periodo como el más antiguo de la humanidad, la Antigua Edad de la Piedra o Edad de la Piedra Antigua.

La rama de la arqueología que se especializó ulteriormente en el Paleolítico, reconoce como uno de los momentos fundacionales de su historia la publicación que se hizo, en 1800, de la carta que el inglés John Frere (1740-1802) envió el 22 de junio de 1797 al Rev. John Brand, secretario de la Sociedad[3].

El escrito fue titulado “Account of Flint Weapons Discovered at Hoxne in Suffolk[4]. En su carta, Frere exponía al reverendo Brand el hallazgo de una serie de armas en el condado de Suffolk y sostenía la idea de que, con base en los datos de que disponía, la evidencia sugería que tales armas habían sido fabricadas en épocas muy remotas. Especulaba incluso que tales épocas rebasarían los periodos históricos reconocidos, remontándolas a una época “más allá del mundo actual”. Su idea se fundamentaba en la posición estratigráfica de los materiales que describió: se habían encontrado en estratos muy antiguos, con evidencias de cambios geológicos importantes.

Frere había obtenido información de que en el mismo lugar se habían encontrado vestigios semejantes, pero asociados a restos de fauna desconocida, lo que confirmaba sus especulaciones.

La carta contenía una serie de ideas germinales que posteriormente resultaron fundamentales para la arqueología, especialmente el énfasis en la descripción de la posición estratigráfica de los restos, la percepción de esta clase de restos líticos como elementos culturales y la relevancia otorgada a su asociación con fauna de otra época.

Recuérdese que Frere vivía en una época en la que prevalecía en muchos sectores la idea lanzada desde más de un siglo antes, en 1650, por el arzobispo Ussher: el ser humano había aparecido en la tierra 4004 años a.C. El clérigo había llegado a este dato a través de un análisis detallado de las genealogías del Antiguo y el Nuevo Testamento y su idea estaba ampliamente extendida y ejercía influencia en grandes sectores de la población.

Frere, no obstante, se atrevió a aventurar en su misiva la idea de que podría haber existido una época anterior a ésta, en la que otros hombres habrían poblado la tierra y elaborado útiles. Señala: “La situación en la cual estas armas fueron encontradas puede tentarnos a referirlas a un periodo en verdad muy remoto, incluso más allá del mundo actual”[5]. Consideró como relevante para su análisis tanto la posición estratigráfica como el contexto en que se encontraban los restos, esto último principalmente a través de las asociaciones de fauna que podía establecer y de las características geomorfológicas que configuraban el sitio.

Su exposición, desafortunadamente, no recibió apoyo. El texto, escrito en 1797 y publicado en 1800, no tuvo mayor repercusión. Fue reconocido como texto precursor sólo sesenta años después, cuando los estudiosos ingleses Joseph Prestwich y John Evans se vieron incentivados por la publicación de El origen de las especies y su consecuente debate y decidieron revisar las pruebas que Frere, en Inglaterra, así como Boucher de Perthes, en Francia, habían expuesto años atrás sobre la asociación de instrumentos líticos con fauna extinta. En otro artículo comentaremos la carta de Frere.

Aura Ponce de León, septiembre de 2014.


Notas.

[1] Schnapp, A (1997), “Orígenes de la Arqueología”, ponencia presentada en el Simposio sobre arqueología Europea realizado en el Museo Nacional de Antropología de México, D.F., en diciembre de 1997.

[2] Como lo indica la propia sociedad: http://www.sal.org.uk/about-us/ (texto consultado en 2014), su Royal Charter es de 1751.

[3] Frere, 1800, en el volumen XIII de la revista Archaeologia, The Society of Antiquaries of London.

[4] Frere, 1800.

[5] (Frere, 1800).


Parte de este texto proviene del libro Arqueología cognitiva presapiens, 2005, CEFPSVLT.

  • Imagen de John Lubbock albergada en wikipedia.
  • Imagen de Capas estratigráficas: Garganta de Olduvai, Tanzania, Aura Ponce de León.
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