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IN MEMORIAM Santiago Genovés Tarazaga

IN MEMORIAM Santiago Genovés Tarazaga

El pasado 6 de septiembre murió el singularísimo antropólogo hispano-mexicano, Santiago Genovés Tarazaga. “Soy de aquí y soy de allá” solía afirmar. Nacido en Orense, Galicia, el 31 de diciembre de 1923, llegó a México a temprana edad, huyendo de los horrores de la Guerra Civil Española.

Inició sus estudios profesionales en la carrera de medicina, que aban­donaría poco después para formarse como antropólogo físico en la Escuela Nacional de Antropología e Historia. Culminaría su doctorado en la Uni­versidad de Cambridge, Inglaterra, con una investigación sobre las dife­rencias sexuales en el hueso coxal.

Con una muy amplia y diversa obra, Genovés dedicó su vida al enten­dimiento del ser humano en sus más diversas facetas, desde sus inicios como especie biológica, pasando por su prehistoria, hasta las más vigentes problemáticas de la vida contemporánea, como la violencia, la ciencia, el humanismo, el arte, la literatura y el conocimiento en general.

Su participación en tres proyectos náuticos, dos de ellos con el navegan­te noruego Thor Heyerdahl (Ra I y Ra II), cuyo objetivo fue demostrar la posibilidad de contactos entre América y Europa, y posteriormente con el proyecto Acalli (La casa en el agua), para estudiar el comportamiento humano en situaciones de aislamiento extremo, en el que cinco hombres y seis mujeres cruzaron el Atlántico en una pequeña balsa durante ciento diez días, le valieron ser considerado un investigador atípico y singular.

Genovés pensó en la ciencia como una aventura intelectual donde las emociones, la creatividad y la intuición desempeñan un papel fundamental. Solía afirmar que el conocimiento científico no era un territorio aséptico, seguro y sólo lógico. Muchas veces nos movemos a tientas intentando descubrir un mundo fascinante que nos invita a la aventura, al viaje intelectual y a la búsqueda de lo que somos en él.

El clásico libro de S. P. Snow, Las dos culturas, fue siempre una inspira­ción para Genovés, que vio en la relación entre la ciencia y el humanismo la razón de ser de la primera. Por ello, fomentó siempre el diálogo no sólo entre las diferentes ciencias, sino entre éstas y la filosofía, la literatura y las artes en general. Más de doscientos trabajos científicos y decenas de libros a caballo entre la ciencia y la literatura lo atestiguan. Su pasión por la poesía se reflejó siempre en su obra escrita y las innumerables charlas que impartió, deslumbrando siempre a los asistentes con una memoria prodi­giosa. Afirmaba con frecuencia que la inteligencia era la capacidad de encontrar relaciones entre las cosas, entre la ciencia y la filosofía, entre la ciencia y el arte, entre la ciencia y el humanismo.

Fue merecedor de innumerables premios y reconocimientos, entre los que destacan el Premio Internacional de la Paz, La Gran Orden del Mérito del Nilo (Egipto), La Pollena de la Bravura (Italia), El Alfiler de la Orden de Malta (E.U.), El Premio de la Academia Mexicana de la Investigación Científica, y también el de la Difusión Científica, entre otros. Cuando Ludus Vitalis vio la luz en 1993, Santiago Genovés fue el primer autor con un trabajo titulado “Jugando-jugando”, en el que perfiló el carácter interdis­ciplinario de una publicación que hoy lleva más de dos décadas de vida dedicada al estudio de la historia y filosofía de las ciencias de la vida.

Viajero incansable, Santiago Genovés partió recientemente a su último viaje. Se afirma con frecuencia que un maestro nunca es del todo conscien­te de su influencia. Valgan estas líneas como homenaje a un gran maestro que marcó con su trabajo y reflexión la vida de muchos de sus alumnos y discípulos.

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