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Una huelga reaccionaria en la Universidad Nacional (1933)

 Una huelga reaccionaria en la Universidad Nacional (1933)*

Por Emilio García Bonilla

Caso y Lombardo en la prensa

En la semanas que siguieron al Congreso de Universitarios Mexicanos y a la polémica suscitada antes de que este concluyera, Antonio Caso publicó dos artículos en Excélsior en los que criticaba a quienes pretendían darle a la educación un enfoque socialista, señalando que el marxismo lo mismo abarcaba “un materialismo histórico, un determinismo económico, que un socialismo de Estado”, y que se pretendía hacer de la universidad “un semillero de politicastros, una confabulación de ignorancias, un régimen que en lugar de la ciencia muestre la política, en vez de la ética, la economía, y en lugar de la patria mexicana, la incolora y absurda tesis materialista”[1].

Por su parte, Lombardo Toledano escribió varios artículos que se publicaron en El Universal, a través de los cuales buscó aclarar las razones que estaban detrás de la postura que defendía y que veía a la universidad como “un vehículo de orientación social” que sirviera a los hombres, haciendo, a la vez, que estos sirvan a su época. Consideró que la cultura por la cultura misma carecía de sentido, y por eso mismo la universidad, como todas las instituciones que no se vinculan a su tiempo, terminaría por servir al pasado, y viviéndose una época de transformaciones, no podía asignársele a la enseñanza superior “el papel de retaguardia permanente del progreso”[2].

Huelga Reaccionaria

Rodulfo Brito Foucher

Rodulfo Brito Foucher

Lejos de los razonamientos que se reflejaban en la prensa, los opositores a la reforma en la Universidad Nacional realizaban movimientos para afianzar su posición, buscando transformar la derrota ideológica en una victoria política. El verdadero conflicto estalló el 11 de octubre cuando los estudiantes de Derecho se declararon en huelga, enarbolando “una bandera rojo y negra en son de guerra”.[3] El principal instigador era Rodulfo Brito Foucher, quien días antes había sido separado de su cargo como director de esa facultad, pero al no aceptar su remoción se había declarado en rebeldía junto a los estudiantes que le eran afines, siendo identificado como “un elemento de clara filiación contrarrevolucionaria” y opositor declarado de la reforma universitaria socialista.[4] Varios catedráticos de Derecho presentaron su renuncia como muestra de solidaridad con el directivo cesado. Por su parte, el rector acusó a Brito de ser “desleal a la Universidad, de intervenir en la política estudiantil, de desplegar maniobras para solidarizar al profesorado de la facultad con su actitud”, llegando a presentarse todavía como director “para hacer propaganda política”[5].

La agitación entre los futuros abogados, además, se dijo que era patrocinada por los conocidos políticos Antonio Díaz Soto y Gama y Aurelio Manrique, encausando el movimiento huelguístico para exigir la renuncia de Roberto Medellín a la rectoría, adquiriendo tal radicalismo que con frecuencia tuvo que intervenir la policía.[6] Uno de los episodios más violentos ocurrió el 13 de octubre, cuando los huelguistas se presentaron “en actitud hostil” en el edificio principal de la Universidad solicitando hablar con el rector, pero les fue impedida la entrada por los preparatorianos, contrarios a la huelga[7], lo que tuvo como respuesta el incendio de la puerta y la lapidación del edificio. Los colegiales de San Ildefonso contestaron enérgicamente, resultando varios heridos por ambas partes hasta que intervinieron los bomberos y la policía que calmaron los exaltados ánimos, pues inclusive se escucharon varios disparos que luego se comprobó que habían sido hechos con pistolitas de dardos[8].

Hubo diarios que exageraron la magnitud de ese enfrentamiento: mencionaron que de no ser por los bomberos “el albergue de la cultura habría sido reducido a cenizas”, cuando en realidad sólo habían prendido fuego a la puerta. También informaron erróneamente que la radicalización de los estudiantes de Derecho se debía a su condición de marxistas, cuando ellos estaban en contra de la línea socialista, y junto a la petición de renuncia de Medellín solicitaban la dimisión de Lombardo Toledano[9].

El rector Roberto Medellín continuó en su cargo a pesar de que fue amenazado de muerte,[10] y en previsión de que la huelga se generalizara, ordenó que se cerraran los cursos en todas las facultades, al tiempo que el edificio de la Universidad Nacional era custodiado por militares. Los únicos que continuaron “normalmente” sus cursos fueron los preparatorianos, mostrando así su apoyo a Lombardo y al rector. Mientras tanto, en la opinión pública se generalizaba la idea de que el conflicto terminaría cuando el gobierno pusiera fin a la autonomía universitaria[11].

“Más de mil estudiantes armados de piedras, palos y cohetes”[12] tomaron el edificio principal de la Universidad Nacional el 14 de octubre cuando los preparatorianos se retiraron pacíficamente después de que el rector y el personal administrativo hicieran lo propio, trasladándose a la Escuela de Medicina donde se instaló provisionalmente la rectoría[13].

Expulsión de Vicente Lombardo Toledano

En ese ambiente de crispación, tuvo lugar una sesión del Consejo Universitario dominado por los estudiantes huelguistas y por profesores que respaldaban ese movimiento, como Luís Chico Goerne y el propio Antonio Caso, acordando la expulsión de Vicente Lombardo Toledano de ese órgano, quien declaró a la prensa que seguiría luchando “porque se dé una orientación socialista a la enseñanza.” Los profesores disidentes integraron un Comité Pro Reforma Universitaria (contrario a la reforma socialista), siendo uno de sus primeros comunicados la amenaza de que “no se haría responsable de las consecuencias si el rector se presentaba ante los huelguistas”.[14] En tanto, los estudiantes rebeldes adoptaron la exigencia de que el rector fuera “nombrado por los estudiantes y profesores en vez de por el Ejecutivo federal”[15].

Abelardo L. Rodríguez

Abelardo L. Rodríguez

El presidente Abelardo L. Rodríguez, en vista de la violencia que estaba tomando el conflicto, emitió un comunicado condenando el hecho de que se hubiera llegado a la expulsión del rector de sus propias oficinas, “además de los serios deterioros causados en los planteles por las luchas de los estudiantes entre sí”. Mencionó que su gobierno se había mantenido al margen de las pugnas internas de la universidad, aunque presenciaba “cómo se desvía de sus nobles fines culturales el instituto que debiera ser orgullo de la nación entera”, por lo que consideró que era su responsabilidad “buscar los medios más adecuados para llegar a una fina y completa solución al estado de cosas reinante”. Por eso informó que en breve enviaría al Congreso de la Unión su iniciativa de reforma a la Ley orgánica de la Universidad[16].

Ante la expulsión de Lombardo Toledano del Consejo Universitario y de la exigencia para que renunciara como director de la Escuela Nacional Preparatoria, el comité central de la CROM “depurada” declaró que el proletariado mexicano estaba expectante del desarrollo del conflicto universitario y que esperaba “que la enseñanza superior profesional no vaya a ser entregada en manos de la reacción”, agregando que tenían la confianza de “que algún día el pueblo  entrará en la Universidad a arrojar del templo a todos los fariseos de la cultura”.[17] Los huelguistas señalaron que los obreros de la CROM habían apoyado a los preparatorianos en los enfrentamientos ocurridos, lo cual fue desmentido categóricamente por Lombardo[18].

Una noticia que causó “gran sensación” en la opinión pública fue el reto a duelo que Brito Foucher hizo a Lombardo Toledano, siendo los dos “figuras culminantes en el movimiento universitario que hasta estos momentos ha sido un problema para las autoridades de la Universidad y para el Gobierno de la República.” Brito designó como sus “padrinos” a los profesores Gual Vidal y González Aparicio, “quienes se acercaron ante el Licenciado Lombardo Toledano, para retarlo en su nombre”, en vista de lo cual “numerosas personas de relieve intelectual, están haciendo todas las gestiones posibles para evitarlo”, siendo en el fondo una provocación[19].

Para el 15 de octubre ya se hablaba de una huelga de carácter nacional, estudiantes de varios estados habían expresado su adhesión al movimiento desconociendo a la Confederación Nacional de Estudiantes; del mismo modo, los directores de las secundarias y facultades favorables a la huelga presentaron “su formal e irrevocable renuncia” en solidaridad con los estudiantes de Derecho y con Brito Foucher.[20] Los huelguistas apedrearon el edificio de la Secretaría de Educación Pública insultando a gritos al titular, Narciso Bassols, después irrumpieron en la Preparatoria donde izaron la bandera roji-negra luego de desalojar violentamente a los estudiantes que la custodiaban. Tuvo que intervenir la policía quedando detenidos varios huelguistas[21].

La prensa informó que oficialmente se había descubierto que la huelga y la agitación estudiantil estaba “instigada y sostenida por elementos católicos bajo la dirección de los Caballeros de Colón que están descontentos por la implantación del marxismo en la Universidad”, habiéndose identificado entre los componentes del grupo católico a Miguel Palacios Macedo y al director de la Escuela de Medicina.[22] Los huelguistas se agruparon en una nueva organización denominada “Federación de Estudiantes Revolucionarios”, que hizo público un pliego petitorio con las siguientes exigencias:

Condonación de adeudos por concepto de colegiaturas.
Enseñanza gratuita en los planteles
Supresión de becas
Derogación de los exámenes de admisión
Depuración del profesorado
Elección directa del Rector, directores y profesores de escuelas
La caída de Medellín, Lombardo Toledano y Jiménez Rueda
La caída de los cachorros [sic] de Lombardo Toledano
La no mixtificación del marxismo
La no intervención de la policía en los problemas estudiantiles
Que no tome injerencia en los conflictos universitarios el Lic. Bassols[23].
 

El 15 de octubre finalmente renunció a la rectoría el ingeniero Roberto Medellín junto al Secretario de la Universidad, Julio Jiménez Rueda y el Tesorero,[24] esta medida fue celebrada por los miembros del Comité Pro Reforma Universitaria al considerar que había “venido a abreviar la resolución del conflicto pues si el Gobierno lo hubiera apoyado [a Medellín], la situación sería delicada; pero desaparecido éste obstáculo es posible seguir adelante”. En cambio, Lombardo Toledano dijo que no había renunciado a la Dirección de la Escuela Nacional Preparatoria, aclarando que no dejaría de asistir a sus labores a menos que fuera cesado. A estas alturas, un sector de los preparatorianos ya había sido cooptado por los huelguistas para que pidieran su dimisión[25].

En vista de la renuncia del rector Medellín, empezaron a manejarse los nombres de sus posibles sustitutos: Manuel Gómez Morín o Miguel Palacios Macedo[26], los dos conocidos por antimarxistas. Dedicado a este último, un universitario anónimo escribió un Ovillejo:

De niño tuvo laurel
Miguel.
Al dinero no es reacio
Palacio.
Y al marxismo tiene miedo
Macedo.
Oportunista y paniaguado,
ante Lombardo es un bledo.
Este pedante ilustrado:
Miguel Palacios Macedo[27].

En el siguiente artículo me referiré a la salida que encontró el gobierno federal al conflicto y su desenlace.

* Fragmento de la investigación “El conflicto universitario de 1933 en la prensa mexicana” presentada como ponencia en el VIII Coloquio La prensa como fuente para el análisis en las Ciencias Sociales realizado en la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca en noviembre de 2013.

[1] Antonio Caso, “El marxismo en la preparatoria”, Excélsior, 27 de septiembre de 1933, citado por Héctor Ramírez Cuéllar, Lombardo. Un hombre de México, México, El Nacional, 1992: p. 57.

[2] Vicente Lombardo Toledano “Bases de la Reforma Universitaria”, El Universal, 20 de septiembre de 1933. En Obra Histórico-Cronológica, México, CEFPSVLT, 1995, Tomo II. Vol. 4: pp. 205-206.

[3] “Huelga de estudiantes de Leyes en la C. de Mex.”, El Diario de Durango, 12 de octubre de 1933, en Archivo Histórico de la UNAM, Colección: Memoria Universitaria, Sección: Publicaciones Periódicas, Sub-sección: Noticias Universitarias, en adelante AHUNAM.

[4] Ramírez Cuéllar, op. cit.: p. 58.

[5] “El Rector Medellín ataca al Lic. Brito”, El Demócrata, Mazatlán, 13 de octubre de 1933, en AHUNAM.

[6] “Sigue tomando incremento la pugna en la Universidad”, El Pueblo, Culiacán, 13 de octubre de 1933, en AHUNAM.

[7] Cabe recordar que Vicente Lombardo Toledano era director de la Escuela Nacional Preparatoria.

[8] “Frente a la Universidad Nacional hubo terrible choque a pedradas”, El Demócrata, Mazatlán. 14 de octubre de 1933, en AHUNAM.

[9] “Los estudiantes son marxistas; incendiaron ayer la Universidad”, Noticias, Guadalajara, 14 de octubre de 1933, en AHUNAM.

[10] “El Rector es amenazado de muerte”, El Tiempo, Hermosillo, 14 de octubre de 1933, en AHUNAM.

[11] “Clausuraron los cursos en las Facultades”, La Prensa, San Antonio. 14 de octubre de 1933 y “La Universidad iba a ser quemada ayer”, El Mundo, Tampico, 14 de octubre de 1933 en AHUNAM.

[12] “Los estudiantes asaltaron y tomaron la Universidad”, El Mexicano, Cd. Juárez, 15 de octubre de 1933, en AHUNAM.

[13] “La agitación estudiantil continúa en todo su vigor en la Metrópoli”, El Demócrata, Mazatlán, 15 de octubre de 1933, en AHUNAM.

[14] “Los estudiantes asaltaron y tomaron la Universidad”, El Mexicano, Cd. Juárez, 15 de octubre de 1933, en AHUNAM.

[15] Idem.

[16] “Fue sacado el Rector a empellones. El C. Presidente propone reforma a la ley que la volvió autónoma“, El Jalisciense, Guadalajara, 15 de octubre de 1933, en AHUNAM.

[17] “La CROM lanza unas declaraciones sobre la expulsión de Lombardo y espera que la Universidad no vaya a caer en manos de la reacción”, La Nación, Veracruz, 15 de octubre de 1933, nota similar a “La CROM que preside el C. Lombardo, ataca a los Altos funcionarios universitarios”, El Demócrata Sinaloense, Mazatlán, 16 de octubre de 1933, en AHUNAM.

[18] “La agitación estudiantil continúa en todo su vigor en la Metrópoli”, El Demócrata, Mazatlán, 15 de octubre de 1933, en AHUNAM.

[19] “Brito Foucher desafió al Lic. Lombardo Toledano”, La Voz de Chihuahua, 15 de octubre de 1933, en AHUNAM.

[20] “Los huelguistas cuentan con nuevos elementos”, El Mundo, Tampico, 15 de octubre de 1933, en AHUNAM.

[21] “Encarnizado encuentro entre estudiantes en las calles de la Capital”, [desconocemos el título del periódico], 15 de octubre de 1933, en AHUNAM.

[22] Idem.

[23] El Informador, Guadalajara, 16 de octubre de 1933, en AHUNAM.

[24] “Renunció el Rector de la Universidad”, El Porvenir, Monterrey, 16 de octubre de 1933, en AHUNAM.Legajo 231 FHUOM

[25] “No renuncia el Lic. Lombardo Toledano”, La Nación, Veracruz, 17 de octubre de 1933, y “El Rector Medellín y casi todos los catedráticos, han renunciado”, El Demócrata Sinaloense, Mazatlán, 17 de octubre de 1933, en AHUNAM.

[26] “El Rector Medellín y casi todos los catedráticos, han renunciado”, El Demócrata Sinaloense, Mazatlán, 17 de octubre de 1933, en AHUNAM.

[27] “Ovillejo” firmado por Ofir, 1933, mecanografiado en una hoja con el escudo impreso de la Universidad Nacional Autónoma, en Fondo Histórico Lombardo Toledano de la Universidad Obrera de México, Legajo 231.

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