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Porqué los trabajadores del Centro Lombardo confiamos en López Obrador

Imagen para la no extinción del Lombardo
“No abrigamos duda de que contaremos con su solidaridad y simpatía para nuestra causa justa”, le expresamos a Andrés Manuel López Obrador en una carta entregada el 3 de mayo en la Presidencia de la República, luego de cuatro meses sin recibir nuestros salarios y de que los funcionarios de la Secretaría de Educación Pública, responsables del caso, no han dado respuesta a nuestras reclamaciones. No nos hemos desalentado. Seguimos trabajando, atendiendo nuestras actividades; el Centro Lombardo, este pozo de sabiduría al servicio de todos los mexicanos, mantiene sus puertas abiertas y desarrolla sus actividades diariamente.

¿Por qué confiamos razonadamente en el presidente? Porque, conforme a la causa de nuestro problema, procede confiar en él como la persona idónea para resolverlo; por su naturaleza ética y de principios e ideales, y porque para resolver nuestra situación con justicia, sólo se necesita voluntad política y estamos ciertos que el licenciado Andrés Manuel López Obrador la tiene.

Banner comentario de apoyoEn efecto, respecto a la causa fundamental de nuestro problema, es claro que ésta es ajena al actual gobierno, puesto que se origina en la animadversión patológica que a la derecha neoliberal le produce y le ha producido siempre la figura de Vicente Lombardo Toledano, cuyo nombre lleva esta institución. Lombardo fue un sabio, un distinguido intelectual, un filósofo, un educador, un pensador marxista, un dirigente sindical, un pilar de la cultura, y, sobre todo, fue un combatiente revolucionario de primera fila. Sin su presencia y su activa participación, no podría entenderse toda la obra de la etapa constructiva de la Revolución Mexicana, y muy en especial, la obra del presidente Lázaro Cárdenas.

Es bien sabido y está bien comprobado que toda persona que se desempeña en el campo de las luchas por causas justas, como lo hizo Lombardo, por ese sólo hecho se convierte en objeto del rencor de quienes se consideran lastimados en sus privilegios e intereses espurios; y lo vuelven blanco de sus más enconados ataques, calumnias e injurias. Si se buscan ejemplos, Lombardo Toledano estará siempre entre los casos más connotados, dada la cantidad de veneno que a lo largo de su vida tuvo que recibir por parte de la prensa y los grandes medios de comunicación, campaña que siguió adelante aún después de su fallecimiento.

Lombardo vivió muchos años de su fecunda vida en la casona de la calle de Artistas (hoy Vicente Lombardo Toledano) número 51, en el viejo barrio de Chimalistac, de la ciudad de México, y fue su voluntad donar al pueblo, a la nación mexicana, la portentosa biblioteca que fue un instrumento medular de su trabajo; lo impulsó, en esa decisión, el anhelo de que miles, millones de obreros, de jóvenes, de gente del pueblo tuvieran acceso a las mismas riquísimas fuentes de conocimiento en que él abrevó; y pudieran utilizar la misma poderosa herramienta de la que él se sirvió para su gran obra transformadora, puesto que Lombardo, gran constructor de instituciones, uno de los mayores edificadores del México de hoy, sabía bien que, como él mismo lo expresó, “sin saber no se puede luchar, sin luchar no se puede saber”. De ahí que los neoliberales que para desgracia del pueblo y la nación se apoderaron de la dirección de la vida pública y la detentaron por más de tres décadas, jamás vieran con simpatía al Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales “Vicente Lombardo Toledano” que se creó sobre la base de su biblioteca, ese inigualable donativo a todos los mexicanos, ni simpatizaran con su actividad de ahondar, de escudriñar en su obra y difundir sus hallazgos, sus descubrimientos, sus ideas que en mucho alumbran las luchas más avanzadas de hoy y las que están por venir.

No pudieron extinguirlo; no se atrevieron, pero por ganas no quedó. Una y otra vez le regatearon los recursos que los sucesivos gobiernos debían entregarle para su trabajo, por tratarse de una institución pública, como lo establece el decreto que lo creó; así se le pretendió asfixiar. Retrasar la entrega de esos recursos, siempre escasos, fue otra artimaña que se volvió habitual; cada año se fue retrasando más el pago de los salarios de quienes aquí laboramos; tres, cuatro quincenas, las primeras veces; seis, ocho quincenas, después. Un gran esfuerzo, una gran capacidad de sobrevivencia tuvo el Centro Lombardo para mantenerse vivo y activo, produciendo, generando y difundiendo conocimiento y sabiduría durante toda esa etapa, a la que el presidente llama con acierto el “periodo neoliberal”. El Centro pudo sortear toda esa etapa de asedios y acechanzas, por fortuna, gracias a muchos mexicanos conscientes que le brindaron su solidaridad y apoyo; a hombres y mujeres de la ciencia y la cultura, nacional e internacional, y del ámbito de la lucha social, obrera y popular.

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Entre los productos del periodo neoliberal, uno, de orden burocrático, vino a servir doble trampa para el Centro Lombardo y, a la vez, para la autoridad gubernamental de hoy: sucede que el gobierno anterior, por torpeza o mala fe, dejó situado a este centro de investigación en una partida presupuestal inadecuada, que en los términos de la administración pública denominan U080, que tiene naturaleza mixta, pues incluye a instituciones del Estado y a otras de carácter privado. Se trata de una partida sumamente pequeña, por los recursos que contiene, de hecho, de las más pequeñas de la Secretaría de Educación Pública, si se compara con otras. Esa partida, cuyo manejo, junto con otras varias más, corresponde a la Subsecretaría de Educación Superior, ya en el actual gobierno, distribuyó su escaso contenido de manera extraña, manteniendo sin recorte alguno a unos o aplicándoles uno reducido, y disminuyendo la parte ofrecida a otros de manera dramática, entre estos últimos se ubicó nuestra institución, a la que se informó que se destinarían sólo 3.5 millones de pesos para su funcionamiento de todo el año de 2019, cuando su presupuesto mínimo para operar de manera austera y franciscana, sin el mínimo derroche, es de 12 millones al año. Pero más extraño y más grave, es que ni un solo peso se nos ha entregado, ni siquiera como parte de esa raquítica cifra.

Bueno, pero volviendo al tema de este artículo: confiamos en el presidente López Obrador porque él no es una gente de la derecha, sino un militante de avanzada, un antineoliberal y, por lo tanto, no tiene intereses que pudieran haber sido o ser lastimados en lo futuro por las ideas ni las acciones de Lombardo Toledano: por el contrario, comparte muchos de sus ideales: también aspira a un México libre, justo, independiente; a un gobierno que no sirva al gran capital, sino al pueblo. Igual que Lombardo, López Obrador es honesto en grado superlativo, enemigo de la corrupción, e igual que el ilustre teziuteco ve y ejerce la política como un instrumento fundamental para la transformación progresiva de México y no como una herramienta para el lucro ni para el enriquecimiento personal. Nuestro problema se origina en un prejuicio ideológico y político, el de los neoliberales, y en un malentendido por parte del funcionario que hoy tiene a su cargo el área concreta de la que depende el Centro Lombardo, que no ha sabido o no ha querido corregir lo que hay que corregir –y que los trabajadores de esta institución le hemos explicado varias veces en nuestros escritos, que ni siquiera contesta.

López Obrador tiene la voluntad política, la honradez y la alteza de miras suficientes, por eso, los trabajadores del Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales “Vicente Lombardo Toledano” confiamos en que tendremos su simpatía y su solidaridad para nuestra causa justa.

CONTENIDO DE LA CARTA ENVIADA A ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR

Ciudad de México a 30 de abril de 2019

LIC. ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR
PRESIDENTE CONSTITUCIONAL DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS
PRESENTE

Los trabajadores del Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales “Vicente Lombardo Toledano” (CEFPSVLT), dependiente de la Secretaría de Educación Pública (SEP), desde la primera quincena de enero no hemos recibido nuestros salarios. Por si esto no fuera suficientemente grave, se nos ha informado que en la SEP se trabaja en un proyecto para “llevar a cabo el proceso de extinción” de la institución en que laboramos.

Los trabajadores no estamos de acuerdo con lo arriba señalado por varias razones:

  1. Los considerandos del Decreto Presidencial del 19 de agosto de 1972, que creó este Centro de Estudios sobre la base de la donación al gobierno de la nación de la biblioteca particular del extraordinario mexicano cuyo nombre llevamos con decoro y orgullo, están plenamente vigentes y se corresponden con la realidad económica, política y social de México, mucho más ahora, a partir de su arribo a la presidencia de la República y la puesta en marcha de la Cuarta Transformación.
  2. Nuestro servicio público siempre ha sido cumplido con esmero, responsabilidad y altos estándares, tanto en los campos de servicios bibliotecarios especializados y custodia del acervo original, en los de investigación en las áreas de ciencias políticas y sociales y filosofía y ciencias de la vida, como en publicaciones. Nuestra revista de filosofía de la vida es de las más leídas en habla hispana. Hemos publicado numerosas obras en las que se indaga, reflexiona y profundiza en el pensamiento de Lombardo, que tanto tiene que aportar para alumbrar el camino hacia una mejor sociedad, por la que tanto ha luchado nuestro pueblo. Numerosas instituciones culturales y académicas pueden testimoniar que los espacios del Centro siempre están abiertos gratuitamente para sus actividades. El Centro es una casa de todos. Académicos e instituciones pares del mundo pueden avalar nuestro trabajo. Se realizan muchas otras actividades que pueden conocerse en los documentos que adjuntamos.
  3. Nos asiste el derecho de defender por vías legales y pacíficas nuestra fuente de trabajo.

Hemos llegado a la insostenible situación actual por una sucesión de hechos que se resumen de esta manera:

  1. Dada la ideología de izquierda y la trayectoria revolucionaria de Vicente Lombardo Toledano, tan ligada a la obra de gobierno del general Lázaro Cárdenas, el Centro de Estudios que lleva su nombre siempre fue visto con suspicacia y sometido a tratos inadecuados por los gobiernos neoliberales.
  2. Entre otras acciones de trato indebido, se nos fue moviendo de una partida presupuestal a otra de la SEP, hasta dejarnos en una, la llamada U080, de naturaleza mixta, que apoya a instituciones del estado y privadas.
  3. Ya en el actual gobierno, algún funcionario atenazado por la necesidad de ahorrar recursos, pero desinformado, confundió la naturaleza totalmente pública de nuestra institución, y en vez de ministrarle el austero presupuesto que le correspondía, de $12 millones al año, le notificó que le concedería 3.5 millones en el año, lo que no permite sostener ni la tercera parte de la nómina, que de por sí es pequeña y modesta (28 trabajadores incluyendo mandos). A la fecha, ni esa insuficiente suma ha sido liberada, por lo cual nadie de nosotros ha podido cobrar su salario, a pesar de la pública y reiterada indicación de usted de que eso, retener nuestros sueldos, constituye un delito, una violación a la Constitución.

La solución de nuestros problemas requeriría de cuatro acciones de gobierno:

  1. Cancelar todo intento de extinguir o de mutilar al CEFPSVLT y, por el contrario, otorgarle el respaldo y reconocimiento que se merece.
  2. Restituirle su presupuesto, que es plenamente austero y hasta franciscano, sin el cual no puede cumplir las funciones que establece su decreto de creación.
  3. Liberar a la brevedad los recursos mencionados, para que podamos recibir nuestros salarios y hacer frente a otros gastos inminentes e inaplazables.
  4. Ubicar al CEFPSVLT en la partida presupuestal apropiada, como órgano desconcentrado en la estructura de la SEP, para evitar futuras confusiones.

Para todo lo anterior lo que hace falta es la voluntad política y usted la tiene, no abrigamos dudas al respecto. Tampoco abrigamos duda de que contaremos con su solidaridad y simpatía para nuestra causa justa.

Señor Presidente López Obrador, estamos convencidos de que el gobierno de la Cuarta Transformación, respaldado por la histórica votación de más de 30 millones de compatriotas, no puede cargar con el baldón del maltrato, promovido por administraciones neoliberales y que hoy propician funcionarios desinformados, y menos el de la extinción o mutilación del CEFPSVLT, que sería un error histórico.

Le saludamos cordialmente y quedamos a la espera de su respuesta.

Atentamente

Los Trabajadores del Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales “Vicente Lombardo Toledano”, dependiente de la Secretaría de Educación Pública.


La carta enviada a Presidencia de la República, Coordinación General de Política y Gobierno, Dirección General de Atención Ciudadana, fue recibida el 3 de mayo de 2019.

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