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Los modos de producción precapitalistas en México.[1]

Los modos de producción precapitalistas en México.[1]

Por Cuauhtémoc Amezcua Dromundo.[2]

El conocimiento y análisis de los modos de producción, de su concreción en cada sociedad, es una parte necesaria del análisis de la realidad contemporánea y de los objetivos de la lucha de los revolucionarios, y de su estrategia y táctica. En el caso de México, y en general, de América Latina, los modos precapitalistas se dieron en tiempos distintos y adquirieron peculiaridades que es indispensable examinar, para no incurrir en la copia extralógica de lo sucedido en Europa.

Carlos Marx. Materialismo histórico, los modos de producción.

Carlos Marx.
Materialismo histórico, los modos de producción.

De acuerdo con las opiniones científicas generalizadas, el Homo sapiens pobló el hoy Continente Americano mucho tiempo después que Europa, Asia y su lugar de origen: África. No existen datos firmes sobre la presencia de otras especies, pre-sapiens; tampoco hay consenso entre los científicos sobre las fechas de llegada del sapiens, pero las dataciones más ampliamente aceptadas refieren su presencia más antigua entre 12,000 años, de acuerdo con el muy recientemente descubierto yacimiento arqueológico de Hoyo Negro, en Quintana Roo, México; 12.900 y 13,500 años, según el de Clovis, en Nuevo México, y hace alrededor de 14.500 años, según el de Monte Verde, en Chile; todos son poblamientos del periodo del pleistoceno. Hay hipótesis que proponen fechas de arribo de hace 30 mil años o más, pero no son generalmente aceptadas en la comunidad científica por falta de respaldo sólido. Está claro que las migraciones hacia este continente duraron largo tiempo, miles de años –tal vez decenas o centenas de miles—más, que los grupos que se asentaron en otros continentes.

En otro aspecto, los científicos tienen consenso en que el descubrimiento de la agricultura y el consecuente paso del nomadismo a los asentamientos duraderos,  en América, fue un proceso que no tuvo relación con los casos de la zona de los ríos Tigris y Éufrates en la Mesopotamia asiática, ni del Valle del Nilo. Además de que fue muy posterior a éstos. Existen variantes, pero la opinión científica más aceptada establece el inicio de la agricultura en Mesoamérica y en la región andina, hacia el año 3.500 antes de nuestra era, en tanto que en la

...iniicio de la agricultura en Mesoamérica y en la región andina, hacia el año 3.500 AC; en la Mesopotamia y el Valle del Nilo,  alrededor del 8.500 o el 9.000 AC; en China, por el año 7.500 AC, y en Europa, a partir del 6.000.

…inicio de la agricultura en Mesoamérica y en la región andina, hacia el año 3.500 AC; en la Mesopotamia y el Valle del Nilo, alrededor del 8.500 o el 9.000 AC; en China, por el año 7.500 AC, y en Europa, a partir del 6.000.

Mesopotamia y el Valle del Nilo habría sido alrededor del 8.500 o el 9.000 ANE. Por su parte, en la zona de los ríos Huang He y Yangtzé, en lo que hoy es China, se registró el mismo proceso allá por el año 7.500 ANE, y en Europa, a partir del 6.000.

¿Qué modo de producción existía en nuestras tierras, a la llegada de Cristobal Colón, y cuál en Europa?

Lo anterior significa que el modo de producción de los grupos humanos al migrar hacia nuestras tierras era el comunismo primitivo y lo siguió siendo ya en nuestro continente por miles de años más, aunque, desde luego, durante ese largo lapso fueron logrando progresos en cuanto a sus instrumentos de producción, incluido, en su momento, el cultivo de la tierra. Pero lo prolongado de las migraciones, con su consecuente secuela de retraso de la neolitización y el sedentarismo, explica el rezago de los grupos humanos que se avecindaron en estas tierras, respecto a Europa –alrededor de dos mil quinientos años– y Asia –de cinco mil a seis mil–. Por cuanto al surgimiento de la agricultura y los asentamientos duraderos. Ese retardo inicial también trajo secuelas, que se reflejaron en el hecho de que, hacia finales del siglo XV de nuestra era, cuando Cristóbal Colón salió del Puerto de Palos y arribó a la isla que bautizó con el nombre de “La Española”, en nuestros días Santo Domingo, en 1492, el hoy Continente Americano, estaba habitado por pueblos con distintos grados de desarrollo económico y cultural, algunos con culturas maravillosas, pero por su estructura económica, ninguno alcanzaba todavía el modo de producción que en ese mismo momento era dominante en Europa, como veremos enseguida.

...florecían culturas que ejercían una agricultura dotada de buenas técnicas, tenían un eminente desarrollo científico y cultural y vivían en grandes ciudades,...

…florecían culturas que ejercían una agricultura dotada de buenas técnicas, tenían un eminente desarrollo científico y cultural y vivían en grandes ciudades,…

En efecto, aquí teníamos la portentosa Tenochtitlan, que asombró a los europeos; florecían culturas que ejercían una agricultura dotada de buenas técnicas, tenían un eminente desarrollo científico y cultural y vivían en grandes ciudades, con palacios y templos prodigiosos. Y había también numerosos grupos tribales nómadas que todavía continuaban practicando la recolección, la pesca y la caza, en nuestro continente. Los más avanzados, como los aztecas, los mayas y los incas, por cuanto a su modo de producción, vivían dentro del periodo de descomposición de la comunidad primitiva en su tránsito al esclavismo, y mostraban notables semejanzas con el modo de producción asiático. Pero las tribus nómadas estaban mucho más atrás, en una etapa en la que aún le faltaba cuantioso desarrollo al comunismo primitivo.

Hay que observar que estamos hablando de fines del siglo XV, el mismo momento en que los europeos emprendieron lo que se ha llamado los descubrimientos geográficos más importantes. En Europa hacía tiempo que había quedado atrás la comunidad primitiva e incluso el esclavismo; el modo de producción feudal era entonces el dominante y, en general, se iniciaba el proceso de la acumulación originaria de capital, que vendría a ser la base para, centurias después,  el arribo al modo de producción capitalista. La diferencia entre el grado de desarrollo de la base económica entre una y otras sociedades, era enorme, lo que se justifica porque los instrumentos de producción de las sociedades mesoamericanas y andinas eran rudimentarios, si se les compara con los que para entonces poseían las sociedades europeas. Como explica Lombardo, nuestros pueblos todavía

“no habían llegado al uso del hierro y de la rueda; carecían de animales de tracción; sus instrumentos de trabajo eran de piedra y de bronce”.

Además,

“la estructura de las tribus estaba basada en las relaciones del parentesco sanguíneo [y] su forma política más avanzada era la de confederación de tribus”.[3]

Tenían esclavos, es verdad, pero igual que en su momento sucedió en Grecia y Roma, lo eran de manera temporal; no constituían la fuerza productiva principal ni se les consideraba propiedad de sus amos; por tanto, tampoco los podían comprar ni vender. Como se dijo, se hallaban en la transición de la comunidad primitiva al esclavismo, pero en Europa esa misma transición se había dado algunos miles de años antes. Una vez más se comprueba el carácter desigual del desarrollo de los pueblos, desde el punto de vista cronológico.

No confundir los modos de producción con las superestructuras de las sociedades.

Debemos cuidarnos de confundir lo que se refiere a los modos de producción, que de acuerdo con el marxismo corresponden a la estructura o base económica de las sociedades, con las superestructuras: la ciencia, el arte, el derecho, la política, la religión y otras. Existe una correspondencia entre la primera y las segundas, y una interinfluencia –donde la base o estructura económica incide con mayor fuerza sobre las superestructuras, que éstas entre sí y que las superestructuras sobre la base–, es cierto; sin embargo, la relación no es automática ni mecánica, sino dialéctica y llena de complejidades. En el caso que nos ocupa,por cuanto a las superestructuras, los pueblos más desarrollados de nuestro continente construían grandiosas obras de ingeniería hidráulica y monumentales palacios y templos; sus conocimientos astronómicos eran avanzados; medían el tiempo con precisión y superaban a las civilizaciones europeas de la época en diversos, importantes aspectos; todo esto es cierto, como Lombardo, gran conocedor y admirador de su genio, lo expresa:

...la portentosa Tenochtitlan, asombró a los europeos...

…la portentosa Tenochtitlan, asombró a los europeos…

“… habían llegado a un alto nivel en algunas de las superestructuras sociales. Su astronomía y su cronología eran perfectas para su tiempo. Su calendario, formado siglos antes de nuestra Era, tenía un valor superior a los calendarios Juliano y Gregoriano. Su conocimiento de la flora y de la fauna era profundo y la clasificación que hicieron de sus especies puede considerarse ejemplar. La agricultura conocía el trabajo intensivo de la tierra, gracias a ingeniosos sistemas de irrigación. Sus industrias, limitadas a los útiles de producción que poseían, eran de una gran riqueza: cerámica, telas, orfebrería, pulimento de piedras preciosas, mosaicos de pluma entre otras muchas. La arquitectura había llegado a las obras monumentales del arte superior, integrada por la escultura y las pinturas murales. Las leyes o normas que regían la sociedad obedecían a un principio de codificación lógica.”[4]

Sin embargo, a pesar de su alto desarrollo cultural, estaban en desventaja respecto de los invasores europeos desde el punto de vista técnico, porque el  modo de producción de éstos era otro, más avanzado. En el aspecto de la guerra, disponían de armas de fuego, armaduras metálicas y espadas de acero; además, usaban el caballo como instrumento de pelea, desconocido en nuestro territorio. Por eso y también por su crueldad, doblegaron a nuestros pueblos a sangre y fuego; se apropiaron de nuestros territorios y diezmaron a la población aborigen, por muertes violentas y trato inhumano. Además, como Lombardo lo advierte, destruyeron sus culturas, les arrebataron sus tesoros, demolieron sus templos, prohibieron sus creencias, invalidaron sus tradiciones y establecieron el régimen colonial que estuvo plagado de terribles injusticias, ocasionadas por la más desmedida e inhumana ambición:

“A tal punto llegó en los españoles la fiebre por el oro y la plata, que para justificar la horrible explotación de los indios en las minas y en la construcción de edificios públicos, caminos y casas propias de sus amos, algunos de éstos inventaron la teoría de que los mexicanos no eran hombres, sino bestias, no merecedores a consideraciones y respeto”.[5]

Con lo conquista, los españoles impusieron formas de explotación desconocidas por los pueblos originarios.

...los españoles impusieron formas de explotación desconocidas por los pueblos originarios...

…los españoles impusieron formas de explotación desconocidas por los pueblos originarios…

La aparcería fue una modalidad de la servidumbre del Medioevo, que ellos ya habían vivido por largo tiempo: el español, terrateniente o encomendero, concedía a una comunidad o grupo de aparceros, indígenas,el derecho a cultivar cierta porción de tierras, quedando obligados a entregarle a cambio la mitad o más de la cosecha, procedimiento por el que, en los hechos, les expropiaban una parte substancial de los frutos de su trabajo.

El encomendero era el titular de una encomienda de indios, aquien la Corona dotaba con una extensión de tierras, por lo general sumamente extensa, que incluía a los pueblos indígenas asentados dentro de ella. La justificación ideológica de las encomiendas fue que se trataba de una obra piadosa, porque se decía que el encomendero convertiría a los indígenas a la fe católica para que así salvaran sus alamas. Pero la verdadera motivación era económica y estaba vinculada con la ambición, ya que el encomendero se enriquecía con el producto del trabajo de los indígenas, convertidos en aparceros, de igual forma que lo hacía el señor feudal, explotando a sus vasallos. La calidad de encomenderos la otorgaba la Corona, como “recompensa”, a personajes que, por su violencia, se destacaron en la guerra de conquista contra los pueblos originarios; o en su caso, a algunos otros individuos favorecidos también por la monarquía española, por las razones más diversas. Pero, como puede observarse, a pesar de que sus particularidades fueron distintas a las de la Europa medieval, este modo de producción no se diferencia del típico modo feudal.

Los españoles también impusieron a los indígenas una modalidad de esclavitud apenas disfrazada, en que los obligaban a trabajar en la producción minera en circunstancias inhumanas, y de esclavitud sin careta a los hombres y mujeres violentamente secuestrados en su tierra, África, a los que trajeron cargados de cadenas para que reemplazaran a las poblaciones indígenas que, por las terribles condiciones de explotación a que las sometían, iban siendo exterminadas.

Por otra parte, España estableció prohibiciones y límites a la producción agrícola y artesanal de la Nueva España, le impidió comerciar con las demás colonias de lo que hoy llamamos América Latina, y le impuso una inacabable cadena de trabas con el propósito de impedir su desarrollo económico –y el de todas las colonias, a las que se sometía a igual trato- para evitar el riesgo de su ulterior liberación. Lombardo lo sintetiza en pocas líneas:

“Lo que el pueblo vivió fue el régimen del latifundio, de la esclavitud en las minas, del monopolio del comercio, de los estancos, de las alcabalas, del crédito usurario, de la corrupción de los tribunales de justicia, de la administración pública burocratizada e ineficaz, del vicio en la política, de la intolerancias y de los crímenes de la Santa Inquisición, de la persecución del pensamiento, del sometimiento del gobierno civil al poder eclesiástico y del dominio omnímodo de la Iglesia Católica en todos los actos importantes de la vida humana”.[6]

¿Qué efectos tuvo la conquista sobre el modo de producción imperante en el México prehispánico?

De acuerdo con la concepción de Lombardo, la invasión europea y toda su secuela de hechos, ya señalada, frenaron el desarrollo de las fuerzas productivas propias del modo de producción comunal primigenio –que era el dominante al momento de la irrupción– e imposibilitaron, por tanto, que, llegado el momento, se produjera la contradicción dialéctica entre ese desarrollo y las relaciones de producción para que se diera el salto a un modo más avanzado, que en ese caso vendría a ser el esclavismo. Y de igual manera truncaron la posibilidad de que, en otro momento histórico, posterior, se repitiera el ciclo que iría del desenvolvimiento de las fuerzas productivas durante un esclavismo dominante –que en nuestro caso ya no existió—hasta que, con la lucha de clases de por medio, entraran en contradicción con las relaciones de producción, y se resolviera el conflicto con un salto cualitativo que arribara al modo feudal, y así en adelante.

América Latina, proceso histórico objetivamente distinto...

América Latina, proceso histórico objetivamente distinto…

Con la colonización europea, en vez del proceso dialéctico señalado, se constituyó lo que en mi opinión se podría definir como una mezcla de distintos modos de producción que operaban con simultaneidad: el comunismo primitivo –que ni siquiera llegó a desaparecer del todo durante los tres siglos de coloniaje—el esclavista y el feudal coexistiendo sin que alguno se constituyera en dominante. Por eso, soy de la opinión de que conformaron un hasta cierto punto novedoso modo de producción complejo[7], aclarando que su novedad se constriñe al hecho de que no fue previsto de manera explícita por los fundadores del marxismo, ya que obedeció a un proceso concreto diferente de los que ellos examinaron; aunque también hay que reiterar que se trató de la yuxtaposición de los ya estudiados y descritos por Marx y Engels. Y lo que es más importante, hay que subrayar que lo sucedido en nuestra región, en nada contradice lo planteado por los fundadores del marxismo, puesto que consiste en una diferencia regional particular que no afecta el contenido general ni cuestiona la validez del materialismo histórico, pero lo enriquece.[8]

Ahora bien, como ya vimos, la influencia no fue unilateral –nunca lo es en los procesos dialécticos—sino que el hallazgo del Continente Americano por parte de los europeos, y la relación abusiva que, con el coloniaje, impusieron los invasores, contribuyeron de manera poderosa a propiciar el ascenso, en ciertas regiones de Europa, de una clase social –la burguesía– que ya se había gestado y se abría paso en el seno de la sociedad feudal todavía imperante, clase ascendente cuyos intereses reñían con los de la vieja nobleza propietaria de la tierra.

Pero además, esos mismos hechos dieron paso a otro proceso de diferenciación entre nuestra región geográfica y Europa: en tanto que nuestra región, víctima del colosal saqueo de sus recursos y sujeta a toda clase de trabas, a partir de la conquista tuvo un ritmo muy lento de desarrollo de sus fuerzas productivas durante largos tres siglos –que obviamente aumentaron el rezago– ciertos países de Europa –con Inglaterra, en primer término– que no estuvieron sujetas al tipo de políticas restrictivas que España impuso a sus colonias y tuvieron una temprana revolución industrial, se desenvolvieron a un ritmo rápido, que vino a profundizar mucho más el abismo que ya las separaba en materia de adelanto económico.

Inglaterra, en efecto, fue la principal beneficiaria final del inmenso despojo del oro, la plata y piedras preciosas, entre otros valiosos elementos, factor importantes que sumado a otros repercutió en su avance con rapidez en el proceso de transición del feudalismo al capitalismo. Por su parte, España y Portugal, a pesar de haber estado entre los más grandes saqueadores iniciales de los recursos de la actual América Latina por su dominio directo sobre grandes porciones del territorio del subcontinente, por paradójico que parezca a fin de cuentas no capitalizaron los beneficios, sobre todo a causa del fuerte arraigo del feudalismo en sus sociedades y como resultado también de su consecuente, mínimo desarrollo manufacturero e industrial previo. Por tanto, acabaron siendo simples puntos de tránsito de los enormes caudales de riquezas, de nuestra región, hacia Inglaterra y otras potencias.

Desarrollo desigual y modos de producción diferenciados, en América Latina, respecto de Europa y Norteamérica.

Tres siglos después, hacia los inicios del XIX, la prolongada dominación europea desembocó en el estallido de las luchas por la independencia en toda América Latina, de manera prácticamente simultánea. De acuerdo con el análisis marxista de Lombardo, sin desestimar el anhelo de liberación política que existía, a esas luchas las motivó, sobre todo, el hecho de que las fuerzas productivas materiales, a pesar de su lento desarrollo, finalmente habían entrado en contradicción con las relaciones de producción vigentes que paralizaban el desarrollo de la economía. Para resolver esa contradicción no podría bastar con la independencia política, como no bastó; hacían falta transformaciones en la estructura económica que liquidaran los arcaicos componentes de aquel modo de producción, complejo, pero sumamente rezagado, dado que en Europa y América del Norte, el capitalismo ya era una realidad, en tanto nuestras sociedades, sin excepción, se mantenían inmersas en la mezcla descrita de modos precapitalistas de producción.

...en Europa y América del Norte, el capitalismo ya era una realidad, en tanto en América Latina se mantenían los modos de producción precapitalistas...

…en Europa y América del Norte, el capitalismo ya era una realidad, en tanto en América Latina se mantenían los modos de producción precapitalistas…

Comprendiéndolo así, y considerando sus características y composición, así como las ideas que se fueron plasmando, en el transcurso de la lucha emancipadora, en los que vendrían a ser documentos programáticos vitales, Lombardo definió la que estalló en 1810, en la Nueva España, como una revolución por la independencia y, al mismo tiempo y sobre todo, una guerra de clases antiesclavista y antifeudal.

Pero la de México como las demás luchas liberadoras de la región, en aquel momento alcanzó la independencia política nada más. No se alcanzaron metas superiores porque la correlación de fuerzas no lo permitió. El objetivo de destruir las relaciones de producción, esclavistas y feudales, quedó pendiente. En ese marco, para nuestra nación incipiente, igual que para las demás antiguas colonias, dice Lombardo, hubo necesidad de solucionar “un doble y trascendental problema, por una parte, el de revisar la estructura económica, social y política del largo período colonial para crear las bases sobre las cuales se asentaría su nueva vida, y por otra parte, el problema de las relaciones entre los Estados que surgían a la vida internacional.”[9] Y como era natural que sucediera, al no haber sido destruida la contradicción entre el desarrollo de las fuerzas productivas y las relaciones de producción, la lucha estalló de nueva cuenta, tomando la forma de un enfrentamiento entre liberales y conservadores, pero que en el fondo era la continuidad de la revolución antifeudal y contra el esclavismo. Esta etapa culminó con la derrota de los conservadores y la elaboración de las Leyes de Reforma; pero la dictadura de Porfirio Díaz ocasionó que, otra vez, nuestra lucha revolucionaria quedara trunca, sin alcanzar sus objetivos profundos de transformación social. Por eso, necesariamente tendría que estallar, en su momento, lo que Lombardo llamó también el tercer tiempo del proceso revolucionario de México.

  [1] Sexto fragmento de mi investigación titulada “Lombardo y sus ideas. Su influjo en la vida política y social de México en los siglos XX y XXI”. Próximamente será publicada por el Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales “Vicente Lombardo Toledano”. [2] Maestro en Ciencia Política por la Universidad Nacional Autónoma de México. Investigador de tiempo completo. Coordinador de Investigación del Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales “Vicente Lombardo Toledano”. [3] Lombardo, “La personalidad de México”, en ¿Moscú o Pekín?, La vía mexicana al socialismo. Editorial Combatiente, México, 1975, pág. 82. [4] Ibidem. [5] Vicente Lombardo Toledano, Contenido y trascendencia del pensamiento popular mexicano. Mensaje de la Universidad Obrera de México a la UNESCO. Noviembre-diciembre de 1947. Primera edición, 1947, Universidad Obrera de México. Segunda edición facsimilar, 2010, CEFPSVLT. Pág. 6. [6] Op cit., pág. 7. [7] Sobre los argumentos que fundamentan la propuesta de denominación “modo de producción complejo”, ver Cuauhtémoc Amezcua Dromundo y Martha Elvia García García, Análisis de la concepción marxista de Vicente Lombardo Toledano sobre el desarrollo de la historia. México, 2011, CEFPSVLT. Pp. 32-33. [8] Sobre el fenómeno de las alteraciones al desarrollo materialista-histórico de esta región geográfica, derivadas de la irrupción europea, ver Cuauhtémoc Amezcua Dromundo y Martha Elvia García García, Análisis de la concepción marxista de Vicente Lombardo Toledano, op cit., pp. 103-104. [9] Vicente Lombardo Toledano, “El drama de los pueblos de América Latina”, en La Confederación de Trabajadores de América Latina ha concluido su misión histórica. Este documento fue escrito por Vicente Lombardo Toledano precisamente cuando la Confederación de Trabajadores de América Latina dio por concluidas sus tareas, y se publicó como folleto por esa misma organización. Ha sido reproducido en numerosas ocasiones, la más reciente, por el CEFPSVLT que lo incluyó en la versión facsimilar de Por un mundo mejor, diario de una organización obrera durante la segunda guerra mundial, t. I, p. VIII1. 2007.

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4 Responses to "Los modos de producción precapitalistas en México.[1]"

  • Historia de México I | Pearltrees
    07/09/2015 - 2:28 pm Reply

    […] LOCALIZACIÓN DE LA ISLA DE TENOCHTITLAN, Mapa Comparativo de la traza urbana de la Ciudad de México 1519-2012. Los modos de producción precapitalistas en México. […]

  • Clío
    07/10/2016 - 10:37 am Reply

    Muy interesante, pero me queda una duda, en el México colonial no se desarrollo el modo de producción esclavista y feudalista como tal, tenía las características pero no eran propiamente dichos modos.
    gracias!

    • Cuauhtémoc Amezcua Dromundo
      26/10/2016 - 1:23 pm Reply

      Es correcta tu observación, estimado Clío, no lo eran. Eso es precisamente lo que analiza Lombardo, cómo fue que a causa de la irrupción externa, primero la conquista española y en otro momento el arribo de los capitales norteamericanos, el desarrollo de las fuerzas productivas propias se vio frenado.
      ¿Qué fue lo que se constituyó? Una mezcla de distintos modos de producción que operaban con simultaneidad: el comunismo primitivo –que ni siquiera llegó a desaparecer del todo durante los tres siglos de coloniaje—el esclavista y el feudal coexistiendo, sin que alguno se constituyera en dominante. Por eso, como digo en mi artículo, soy de la opinión de que conformaron un hasta cierto punto novedoso modo de producción complejo[ aclarando que su novedad se constriñe al hecho de que no fue previsto de manera explícita por los fundadores del marxismo, ya que obedeció a un proceso concreto diferente de los que ellos examinaron. Aunque también reitero que se trató de la yuxtaposición de los ya estudiados y descritos por Marx y Engels. Y subrayo que lo sucedido en nuestra región, en nada contradice lo planteado por los fundadores del marxismo, puesto que consiste en una diferencia regional particular que no afecta el contenido general ni cuestiona la validez del materialismo histórico, pero lo enriquece. Saludos.

  • Gconst lopez
    26/10/2016 - 12:52 pm Reply

    Gracias maestro por ilustrarnos que mucha falta nos hace para enfrentarnos a una historia mentirosa de tecnócratas y saqueadores hasta hoy en día.

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