Lombardo y su legado, en el debate contemporáneo

Lombardo y su legado, en el debate contemporáneo

Cuauhtémoc Amezcua Dromundo

Discusión en una de las sesiones de la Segunda Conferencia Americana del Trabajo,
patrocinada por la OIT y celebrada en La Habana, Cuba, 21 de noviembre al 2 de diciembre
de 1939. Al centro Lombardo Toledano escucha atento la presentación. Archivo Fotográfico
Universidad Obrera de México. Foto inluida en el trabajo del doctor Herrera González

Vicente Lombardo Toledano llega al 50 aniversario de su desaparición física con plena vigencia, entre muchos otros aspectos, también por cuanto al interés que produce en las jóvenes generaciones. En fechas recientes, han llegado a mis manos numerosos artículos, ensayos y análisis respecto a su vida y su legado, todos de reciente elaboración, aunque de calidad variada, desde el punto de vista académico.

Sobre Lombardo y su legado hay trabajos académicos buenos, muy buenos, y otros francamente lamentables. Pero el hecho de que el extraordinario personaje despierte amplio interés después de tanto tiempo y a pesar de los muchos esfuerzos de sus detractores por borrarlo de la memoria colectiva, es por sí mismo una notable demostración de su vigencia.

Reseñas críticas de tres publicaciones recientes.

Enseguida ofreceré mis comentarios críticos sobre tres publicaciones recientes, vinculadas al asunto de Lombardo y su legado, y quizá en breve comente otras más: “Desplazando a las ‘fuerzas retardatarias’. La Confederación de Trabajadores de América Latina y sus primeras acciones sindicales en Cuba, 1938-1939” https://scielo.conicyt.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0717-71942017000100004#nb31de Patricio Herrera González[1]; “Vicente Lombardo Toledano (1894-1968)” de Francisco Zapata, y “A 50 años: Vicente Lombardo Toledano y la eterna espera del mundo porvenir”, de Hugo Garciamarín Hernández.https://horizontal.mx/a-50-anos-vicente-lombardo-toledano-y-la-eterna-espera-del-mundo-porvenir/

Por el orden cronológico de su publicación, empiezo por el trabajo del doctor en historia por el Colegio de Michoacán, Patricio Herrera González, quien desempeña sus labores en la Universidad de Valparaíso. Se trata de una muy recomendable investigación, acuciosa y bien documentada, que examina el periodo 1938-1939 de la vida de la Confederación de Trabajadores de América Latina, CTAL, su perfil, ideales y objetivos, y en concreto la relación, sumamente constructiva, que la central de trabajadores estableció con el movimiento sindical cubano, resaltando el rol que en todo ello desempeñó Lombardo Toledano.

Lombardo Toledano destaca como ninguna otra figura, dice Herrera González.

Herrera González es historiador del movimiento obrero latinoamericano. Nunca ha pretendido ser considerado discípulo ni seguidor de Lombardo, ni nadie ha osado, hasta ahora, encasillarlo como tal. Pero nadie puede negarle el reconocimiento como uno de los más destacados estudiosos contemporáneos del personaje citado y su obra sindical. Respecto del fundador y presidente de la CTAL, el doctor Herrera considera:

Vicente Lombardo Toledano y Lázaro Peña, ambos en el centro, junto a Rosa Otero y Gama,
esposa de Vicente. Lázaro, dirigente cubano firmante del pacto en México, junto a una
delegación de trabajadores de la isla reciben al presidente de la CTAL que participó durante
el desarrollo del Congreso de Unidad Obrera en La Habana, Cuba, 23-28 de enero de 1939.
Archivo Fotográfico Universidad Obrera de México. Foto incluida en el trabajo del doctor Herrera

“Vicente Lombardo Toledano destaca, como ninguna otra figura, en el escenario mexicano y continental de aquella época, fortaleciendo su liderazgo sindical internacional. La invariable posición antimperialista que asumía en su carácter de líder de la CTM y la CTAL, confería relevante peculiaridad a su personalidad. Para los dirigentes políticos de tendencia progresista en la región, el presidente de la Confederación de Trabajadores de América Latina fue contemplado el adalid del sindicalismo continental.”[2]

Un aspecto frecuente en los trabajos del doctor Herrera González, que les confiere un atractivo adicional e incrementa su valor como generadores de conocimientos, consiste en que, con datos concretos y rigurosos razonamientos, polemiza con otros académicos que se han ocupado de Lombardo Toledano, su vida y su obra, pero que quizá lo han hecho de manera descuidada, cuando no malévola. En la investigación que analizo, su autor somete a critica, enérgica pero sustentada, las siguientes publicaciones y autores, por haber llegado a conclusiones erróneas respecto a Lombardo y su legado, al descuidar el análisis de su programa sindical:

“Robert J. Alexander, Labour Movements in Latin America, London, Fabian Publications, 1947; Robert J. Alexander, Communism in Latin America, New Brunswick, Rutgers University Press, 1957; Robert J. Alexander, Organized Labor in Latin America, New York, Free Press, 1965; Robert J. Alexander, International Labor Organizations and Organized Labor in Latin America and the Caribbean, Santa Barbara, Praeger/ABC-CLIO, 2009; Lourdes Quintanilla, Lombardismo y sindicatos en América Latina, México, UNAM, 1982; Julio Godio, Historia del movimiento obrero latinoamericano, México, Nueva Imagen, 1985, tomo 3; Ricardo Melgar, El movimiento obrero latinoamericano. Historia de una clase subalterna, Madrid, Alianza Editorial, 1988; Daniela Spenser, Vicente Lombardo Toledano envuelto en antagonismos internacionales, en Izquierdas, vol. 3, N° 4, Santiago, 2009, pp. 1-20”.[3]

Finalizo reiterando mi recomendación, amplia y sin objeciones, del trabajo citado, por su relevante valor académico.

Lombardo y su legado desde la óptica del doctor Francisco Zapata.

Continúo ahora, con el meritorio ensayo “Vicente Lombardo Toledano (1894-1968)”[4] del doctor en sociología por la Universidad de París, Francisco Zapata, distinguido docente e investigador del Colegio de México, quien estima que

“…por los lazos que lo unieron a muchos de los que institucionalizaron los grandes proyectos de la Revolución Mexicana, en particular con el presidente Lázaro Cárdenas, Vicente Lombardo Toledano puede ser considerado como uno de los constructores del Estado mexicano contemporáneo”.[5]

para el distinguido académico, doctor Francisco Zapata, el legado de Lombardo está en toda su obra, intelectual y política, puesto que tuvo un “profundo impacto en el desarrollo de México” y, por esa razón, es necesario recuperar su memoria.

Sin que pretenda ser un experto en tan complejo personaje, poseedor de tan variadas facetas y sobresaliente en todas, el doctor Zapata, sin embargo, nos ofrece una breve, pero interesante semblanza del notable pensador y político, en la que se refiere al joven Lombardo y a su madurez; a su formación filosófica inicial y posterior; a su desempeño en la función pública; a su actividad sindical; a su influencia en la formación de la ideología de la Revolución Mexicana; a sus aportes invaluables en el tema de la educación; a su actividad en el campo del indigenismo y también en el asunto del agrarismo, y a la dimensión nacional e internacional del pensador y luchador político y social.

Es pertinente recuperar la memoria de una obra intelectual y política que tuvo un profundo impacto en el desarrollo de México.

El doctor Zapata destaca el carácter antimperialista de Lombardo Toledano y su notoria influencia en variados aspectos de la vida nacional e internacional, y concluye su ensayo de la siguiente manera:

“En suma, al cumplirse en este año el 50 aniversario del fallecimiento de Vicente Lombardo Toledano, acaecido en 1968, es pertinente recuperar la memoria de una obra intelectual y política que tuvo un profundo impacto en el desarrollo de México.”[6]

En tercer logar comentaré el texto “A 50 años, Vicente Lombardo Toledano y la eterna espera del mundo porvenir” [7], de un estudiante de posgrado de la Universidad de Salamanca, de nombre Hugo Garciamarín Hernández, que empieza, con cierta solemnidad, con una cita sobre lo que dijo Lombardo en su cumpleaños 51, y de allí pasa a decir, con ligereza, que el Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales “Vicente Lombardo Toledano” y la Universidad Obrera, son “su mayor legado”, y, a continuación, se hace eco y repetidor de los más venenosos calificativos que los detractores más malintencionados de Lombardo han generado durante un siglo, o más: “Era un político zigzagueante”, dice el joven Garciamarín sobre Lombardo, a quien además, califica de megalómano; “dirigía y apoyaba huelgas obreras, pero también negociaba directamente con el gobierno por acuerdos favorables o de plano su disolución a cambio de nada”, añade; fue “el hombre de Moscú en México” agrega en otro momento, para acusar a Lombardo también de haber sido un “palero” y de “jugar a la oposición”. ¿Sustento empírico? No ofrece ninguno. ¿Argumentos? Los que esgrime son paupérrimos.

Un comentario sobre Lombardo y su legado sin nivel académico ni sustento empírico.

El autor, quien por cierto se ostenta como licenciado en ciencia política por la UNAM, ejerce la libertad de expresión, conquista del pueblo de México, consagrada en la Constitución, y tiene ese derecho. Pero también da pruebas de que carencia de capacidad para fundamentar sus asertos y falta de solidez académica, y de la ética indispensable para desempeñarse en el campo de las ciencias sociales. Su ineptitud también se comprueba con la cita que formula de un personaje imaginario, un tal “Cándido Ramírez”, a quien señala como autor del improperio “es un palero del poder”, dirigido contra Lombardo. ¿Habrá querido referirse al General Cándido Aguilar? Quizá. Don Cándido fue un detractor de Lombardo, aunque no sistemático, como otros, sino sólo ocasional, dolido por no haber podido consolidar la candidatura presidencial que en algún momento ambicionó.

Hasta aquí mis comentarios respecto a este texto, que sólo me hace pensar en la profundidad de la crisis de nuestro sistema educativo en la época del neoliberalismo, y los lamentables frutos que produce.

Opiniones sobre el importante legado de Lombardo a las nuevas generaciones.

Para concluir, retomo el tema del legado de Vicente Lombardo Toledano: Para el destacado investigador Patricio Herrera González, una parte fundamental de su herencia a las nuevas generaciones está en sus aportes en el campo de la lucha sindical; además de que insiste en que tales aportes no son conocidos ni valorados lo suficiente, puesto que la historiografía dominante, por incuria –o por dolo, añado yo—nos ha presentado conclusiones falsas. Y para el distinguido académico, doctor Francisco Zapata, el legado de Lombardo está en toda su obra, intelectual y política, puesto que tuvo un “profundo impacto en el desarrollo de México” y, por esa razón, es necesario recuperar su memoria.

 

 

[1] Patricio Herrera González, “Desplazando a las ‘fuerzas retardatarias’. La Confederación de Trabajadores de América Latina y sus primeras acciones sindicales en Cuba, 1938-1939”, en Historia (Santiago) vol. 50 no. 1 Santiago, jun 2017.  “https://scielo.conicyt.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0717-71942017000100004

[2] Patricio Herrera González, óp. cit.

[3] Ibídem.

[4] Francisco Zapata, “Vicente Lombardo Toledano (1894-1968)” en Otros diálogos de El Colegio de México, http://otrosdialogos.colmex.mx/vicente-lombardo-toledano-1894-1968

[5] Ibidem.

[6] Ibidem.

[7] Hugo Garciamarín Hernández, “A 50 años: Vicente Lombardo Toledano y la eterna espera del mundo porvenir”, en horizontal, noviembre 12, 2018. https://horizontal.mx/a-50-anos-vicente-lombardo-toledano-y-la-eterna-espera-del-mundo-porvenir/

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