El camino de la liberación y la iluminación en Matrix

Resumen: Hay muchos ejemplos en la historia del cine que hacen honor al monomito, cumpliendo de manera ortodoxa con el camino del héroe (Campbell, 1959). Ejemplo de ello es Ben-Hur (1959), La Guerra de las Galaxias (1977-2018) o El Señor de los Anillos (2001-2003). Todos estos relatos contribuyen a la construcción de la idea de héroe que nos es propia desde tiempos ancestrales y con pocas variaciones. De este modo, se aprecia al héroe por su capacidad para llegar más lejos que los demás, para llevar la justicia, ya sea porque esté tocado por los dioses, tenga ascendencia real o pertenezca a alguna élite económica, política, militar o intelectual, entre otras. Y en el caso de no formar parte de ninguna élite, su propio camino le llevará a estarlo, situándose por encima del pueblo, que siempre se presenta como un agente pasivo, o peor, como una masa incapaz de actuar de manera racional.
Este retrato del héroe se hace en mayor o menor medida en Matrix (1999-2003), sólo que a diferencia de lo habitual en el cine, esta saga reflexiona sobre la verdadera función liberalizadora del héroe tal como lo entendemos: como un líder al que seguir y a partir del cual fundamentar la existencia.

Imagen del cartel de Matrix

1. El héroe en la saga Matrix

La reflexión sobre el héroe mitológico, no se hace evidente en la primera película, sino que es algo que se desarrolla a lo largo de la saga. La primera película en sí, estrenada en 1999, relata la historia de un héroe, Neo, quien es capaz de despertar su potencial al final del filme, cuando muere y resucita. Este momento arquetípico es lo que se conoce como “el vientre de la ballena”, y significa la muerte del protagonista literal o metafórica, cuando todo parece estar perdido.

En Matrix, Neo muere de manera literal, y resucita en respuesta al amor a Trinity. Y es en el momento que lo hace que adquiere dones que le permiten manipular la Matrix a su antojo. Hasta aquí es una historia arquetípica en toda regla.

Trinity y Neo (infografía)

El segundo despertar

Sin embargo, en la segunda y tercera entrega, la idea de héroe se retuerce para hacernos comprender que, en realidad, lo que habíamos visto en la primera película no era más que un engaño. Neo, está diseñado por la propia Fuente e insertado en la Matrix como un dispositivo de control final, para evitar que la revolución pueda acabar con el sistema. Lo sugestivo de la historia es que ni siquiera él puede ser consciente hasta el final de la segunda película, y sólo porque el Arquitecto, el diseñador y administrador de la Matrix, se lo revela. De otro modo no lo habría sabido, como muchos líderes de nuestra realidad que nunca sabrán, o no querrán saber, que en realidad son hombres de paja[1].

Además, Neo descubre la verdad porque ha llegado a su límite. Él no la descubre por sí mismo en un sentido pleno, aunque pueda intuirlo, sino que la “verdad” le es confesada como parte fundamental del fin de ciclo diseñado por la Matrix. Esto es, a Neo se le dice la verdad cuando el sistema tenía previsto decírselo.

El libre albedrío

Es cierto que Neo ha recorrido un camino, pero lo ha recorrido dentro de una determinación científica.

Pero no todo está perdido, y eso es lo interesante de la película. Aunque Neo ha recorrido un camino que estaba previsto para él, durante todo el camino lo ha acompañado la duda, y ha sido la duda la que le ha permitido recorrerlo con auténtico libre albedrío.

Neo ha recorrido un camino que le estaba marcado, es cierto, pero comprende por qué lo ha recorrido, y es al comprender las razones que lo han llevado hasta allí, cuando puede construir su propia realidad.

Para comenzar debidamente debemos considerar la idea de la causalidad y ver de qué origen se deriva. Es imposible razonar con exactitud y entender perfectamente la idea acerca de la que razonamos, y es imposible entender perfectamente una idea sin seguirla hasta su origen y examinar la impresión primaria de la que surge. El examen de la impresión concede claridad a la idea y el examen de la idea concede una claridad igual a todos nuestros razonamientos. (Hume, 2001

Neo en la sala del Arquitecto
Neo en la sala del Arquitecto (infografía)

Construcción de realidad

Cuando Neo decide escoger la puerta no prevista para él, que lleva a la destrucción de la Matrix y a la extinción de la humanidad para salvar a Trinity, sabemos que lo hace por amor, pero no sabemos cómo sucede más que por los aspectos científicos que describe el Arquitecto. Sin embargo, sabiendo la cualidad racional sumamente escéptica de Neo, podemos pensar que pudiera tener dudas sobre el Arquitecto y las alternativas que le da.

Así que quizás, se podría pensar que además del impulso amoroso hacia Trinity, Neo dude de tal modo que pueda decidir por sí mismo, convirtiéndose en un auténtico héroe. Puede que con más razón que emoción de lo que parece. De hecho, el Neo que decide hacer lo contrario a sus cinco antecesores, se muestra calmado, racional, y muy distinto a los otros Neos emocionales que al final caen en la trampa de la falsa elección del Arquitecto. Neo, decide.

Se podrían discutir las implicaciones de la decisión de Neo, matizar e incluso contradecir lo expuesto. Sin embargo, hay un hecho difícilmente discutible. Es en el momento en que Neo decide enfrentar lo que se le plantea como un imposible, cuando libera a la Matrix del eterno retorno (Eliade, 2008), de una existencia superflua[2] donde la historia se repita una y otra vez con idéntico resultado (Popper, 1996). Dicho de otro modo, cuando Neo elige actuar bajo su propio criterio en contra de lo que se espera de él, es cuando empieza a construir una nueva realidad.

2. La liberación en Matrix

A nivel cosmogónico, la secuencia del Arquitecto, es de las más importantes de la saga. Es aquí cuando metafóricamente muere el Neo, que es un diseño de héroe, para renacer como Neo el auténtico héroe, que como vemos, adquiere poderes que van más allá de la Matrix.

Neo pasa aquí de nuevo por el vientre de la ballena, que siempre es necesario en toda película y en todo relato. Pero esta vez no sólo es más poderos en lo físico, sino también en lo espiritual. Neo, ha atravesado un umbral que lo encamina hacia el camino de la iluminación, lo que supondrá “su” auténtica liberación.

El embrujo de la caverna

Es cierto que Neo, al final de la saga, pone fin a la guerra entre las máquinas y los humanos, como también es cierto que logra llevar la verdad de lo que es la Matrix a quienes permanecen enchufados. Pero en esencia, las estructuras de poder, simbolizadas por la infraestructura de la Matrix, permanecen igual. En definitiva, Neo ha conseguido incidir en las creencias de los habitantes de la Matrix, pero aún así, la Matrix sigue existiendo. Es más, es posible que como Cypher, que prefiere la vida en la Matrix, los haya muchos más. Y serán estas personas que prefieran no despertar, las que mantendrán el sistema aún a sabiendas de la verdad: que son esclavos.

Morfeo – Matrix es un sistema, Neo. Ese sistema es nuestro enemigo. Pero cuando entras, ¿a tu alrededor qué ves? Hombres de negocios, profesores, abogados, carpinteros. Son las mentes de los mismos que intentamos salvar. Pero hasta que no lo hagamos, seguirán formando parte del Sistema, y eso hace que sean nuestros enemigos. Tienes que entender que la mayoría de ellos no están preparados para ser desenchufados. Y muchos están tan habituados y dependen tan absolutamente del Sistema, que lucharían para protegerlo. ¿Estabas escuchándome, Neo, o mirabas a la mujer del vestido rojo?

Por esta razón, Matrix requiere reflexiones que van más allá de lo evidente. Hay ideas que fulguran en toda la saga, que como la mirada del habitante de la caverna que escapa de sus cadenas y mira al sol por primera vez (Platón, 2012), se aclaran gracias a la iluminación. Es así como Neo sirve de ejemplo para los demás, no como alguien al que seguir ciegamente, sino al que emular desde el conocimiento interior y la razón.

3. La iluminación en Matrix

La auténtica liberación en Matrix supone trascender al sistema.

Uno puede contentarse con ejercer su libre albedrío, su libertad, dentro de un paradigma determinado, o puede trascenderlo y construir una nueva realidad. En definitiva, eso es lo que consigue Neo, liberándose de lo material para alcanzar el mundo inteligible. O al menos, eso es lo que parece si prestamos atención a las referencias simbólicas del Budismo Tibetano presentes en la saga (Padmasambhava, s. f.).

En cualquier caso, y permaneciendo en el mundo sensible, la idea de trascender un sistema determinado es clave para entender cual es el verdadero camino de la liberación. Y en este aspecto, es fundamental el camino cosmogónico que recorremos cada uno de nosotros para intentar comprender, a nivel metafísico, quienes somos y el mundo que nos rodea. Lo interesante aquí es que la Fuente, también en términos tibetanos, podría simbolizar a la Conciencia Universal de la que nos habla el Bardo-Thǒdol, el libro de los muertos tibetano.

Neo iluminado
Neo iluminado (infografía)

Conocimiento y conciencia

Por tanto, el mensaje que las Wachowski podrían estar dando, al menos uno de ellos, es que el conocimiento, tanto personal como cosmológico, es lo que realmente tiene valor, tanto en términos de libertad como espirituales. Es más, el conocimiento es lo que nos da poder para superar la repetición cíclica de la historia, para avanzar hacia paradigmas de mayor emancipación, con mayor liberalización de la conciencia. Y que esto, en sí, facilita el camino de la iluminación.

Por otra parte, y esta es una cuestión importante, al menos desde mi punto de vista, es que en el camino de la iluminación, cuanto más cerca se está del Conocimiento Universal, menos importa lo material. Y en esa materialidad que deja de tener importancia, también se encuentran los receptáculos de nuestra conciencia, de nuestra energía espiritual que se hace igual a la de los demás, sin importar nada más que la iluminación en sí, el conocimiento y lo inteligible.

4. Conclusiones

Como conclusión final, diría que es en el conocimiento donde se abandona lo irracional, y como “lo irracional” me refiero al miedo al otro, a valorarnos según criterios materiales, a la importancia de la clase y del dinero en sí, entre otras cosas. Nada de eso nos acerca al camino de la iluminación. Sólo la comunión con los demás en un deseo de búsqueda del conocimiento universal, puede dar valor auténtico a nuestra existencia, tanto en lo personal como para el conjunto de la humanidad.

Es el conocimiento que se logra a través del camino cosmogónico, lo que nos permite liberarnos de la creencia del “imposible” para abrazar lo “posible”, permitiendo una evolución del historia, que puede correr el riesgo de volverse cíclica. Que en ese “posible”, la humanidad puede aspirar a algo más que a contentarse con ganar algunas libertades, que llegado el momento cabe atreverse a construir paradigmas nuevos que supongan una auténtica evolución cultural, política, social y humana. Y dicho esto diré, que es muy probable que por esta razón, el autoritarismo siempre tenga en alza el discurso de lo “imposible” y de lo “inamovible”, de la estabilidad.

La razón, es lo que nos permite avanzar en la historia sin miedo, y el miedo es lo que nos ancla al deseo irracional de no avanzar. Pero es más, una sociedad que no aspire a avanzar a modelos nuevos de existencia, con mayor libertad de la conciencia, nunca estará encaminada a la iluminación, a pesar de que algunos se atrevan a recorrer este camino por su propia cuenta.

Cartel de Matrix
Saga dirigida por Lana Wachowski y Lilly Wachowski (1999-2003), producida por Warner Bross (infografía)

La importancia de la razón

Por último y a este respecto, se hace importante valorar también las formas de conocimiento que se basan en aquello que no es material pero que sirven de alimento para la mente, para comprender el universo que habitamos. El conocimiento, puesto exclusivamente al servicio de lo científico y lo económico, dejando de lado la razón, nos encamina hacia la esclavitud del devenir de la “causa y el efecto”. Sólo podemos ser libres decidiendo desde la razón que nos permita decidir con conocimiento de causa, y admitiendo que, a pesar de todo, se puede estar equivocado. La arrogancia de la ciencia y de élites económicas, nos está llevando a una catástrofe planetaria, y en parte tiene que ver con haber desestimado, principalmente, la filosofía con un carácter crítico y humanista.

En nuestro contexto actual, la duda no parece algo que se pueda tolerar si se desea progreso, que molesta a la ciencia que avanza alocada hacia un posthumanismo, que parece situarse al fondo de un precipicio al que se debe arrojar a la humanidad.

Yo no me opongo, en principio, a ningún progreso, sólo que creo que antes que el progreso material debe existir un progreso de la conciencia. Porque si se hace al revés, la justicia y la igualdad probablemente se definan por lo material, posibilitando la idea de que unas vidas valen más que otras, y que por tanto el sacrificio de unas por otras, es válido y necesario. Por desgracia, me atrevo a afirmar que esto es así hoy en día.

Personalmente creo, que el camino de la liberación pasa por la iluminación, en términos de la conciencia y la razón, y viceversa.

Para más información recomiendo escuchar los siguientes podcasts

Matrix (1ª entrega). Análisis filosófico, teológico y antropológico

Participan Víctor García (físico y activista), Salva Mestre (pianista, filósofo y director de Politeia Radio y Televisión), Pablo Mondragón (antropólogo) y Josep Sanmartín (comunicador y fundador de Vertiente Crítica); conduce Luis Sanmartín (antropólogo y fundador de Vertiente Crítica).

Matrix Reloaded (2ª entrega). Análisis filosófico, teológico y político

Participan Salva Mestre (pianista, filósofo y director de Politeia Radio y Televisión) y Josep Sanmartín (comunicador y fundador de Vertiente Crítica); conduce Luis Sanmartín (antropólogo y fundador de Vertiente Crítica).

Análisis de Matrix Revolutions y conclusiones de la saga

Participan Salva Mestre (pianista, filósofo y director de Politeia Radio y Televisión) y Josep Sanmartín (comunicador y fundador de Vertiente Crítica); conduce Luis Sanmartín (antropólogo y fundador de Vertiente Crítica).

Bibliografía

Campbell, J. (1959). El héroe de las mil caras. Psicoanálisis del mito. México: Fondo de Cultura Económica.

Eliade, M. (2008). El mito del eterno retorno: arquetipos y repetición. Madrid: Alianza Editorial.

Hume, D. (2001). Tratado de la naturaleza humana. Albacete: Servicio de Publicaciones. Diputación de Albacete. Libros en la Red. Recuperado el 1 de agosto de 2018 de https://www.dipualba.es/publicaciones/LibrosPapel/LibrosRed/Clasicos/Libros/Hume.pm65.pdf

Padmasambhava. (s. f.). El libro Tibetano de los muertos: Bardo-Thǒdol. Universidad C.L.E.A. Recuperado el 3 de agosto de 2018 de https://clea.edu.mx/biblioteca/El-libro-tibetano-de-los-muertos.pdf

Platón (2012). La República o El Estado. Madrid: Espasa Calpe.

Popper, K. R. (1996). El universo abierto: un argumento en favor del indeterminismo: post scriptum a «La lógica de la investigación científica», vol. II. Madrid: Tecnos.

NOTAS

[1] La idea maquiavélica que subyace es la de crear un líder supremo que parezca que está sirviendo a la humanidad cuando en realidad sirve a la máquinas. Una metáfora que nos sirve para comprender, más allá de la pantalla, la idea del líder político que gobierna en supuesta representación del pueblo, cuando en realidad sirve a una élite. Algo que lamentablemente se ha convertido en una característica de la democracia formal (occidental o representativa) en múltiples países.

[2] Nos encontramos ante una idea importante que se opone a los discursos autoritarios. La auténtica evolución como sociedad sólo se da al enfrentar lo que desde determinados sectores se presenta como un “imposible”. Las sociedades que tienen valor son aquellas donde se evoluciona hacia nuevas posibilidades, mientras que, aquellas que permanecen inamovibles, condenan su existencia a lo superfluo.

Presenta tu comunicación y/o póster en el Congreso: “La Mitología en la Narrativa Audiovisual: Cine“. 

  • Imagen del Caballo de Troya tal como aparece en la película Troya (2004), dirigida por Wolfgang Petersen, y producida por Warner Bros Pictures, Radiant Production, Plan B, Winston Azzopardi, Barbara Huber, Wolfgang Petersen, Diana Rathbun y Colin Wilson.

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