Eliseo Martínez Zelada, 1915 -1997

Eliseo Martínez Zelada nació el 28 de junio de 1915, en Jerez, Jutiapa (Guatemala), y falleció el 7 de agosto de 1997, en la ciudad de Guatemala. Fue un abogado, diplomático, periodista, escritor y poeta guatemalteco, miembro de la ‘Generación del 40’.

Eliseo Martínez Zelada se graduó en 1940 como abogado y notario por la Universidad de San Carlos de Guatemala, donde además participó activamente en la Asociación de Estudiantes Universitario (AEU).

En política, durante el gobierno de Julio César Méndez Montenegro, Eliseo Martínez Zelada se desempeñó como Secretario Privado del presidente Juan José Arévalo Bermejo y como Embajador de Guatemala en Bolivia.

Como periodista, Eliseo Martínez Zelada, en 1946 dirigió la publicación Informaciones Nacionales, y en 1945 colaboró en la Revista de Guatemala, fundada y dirigida por Luis Cardoza y Aragón en 1945.

En el ámbito de la literatura, Eliseo Martínez Zelada llegó a presidente de la Asociación de Autores y Amigos del Libro Nacional fundada en 1962; y el 10 de mayo de 1975 fue declarado Hijo Benemérito del Departamento de Jutiapa por parte del Círculo de Cultura Municipal Yupiltepeque.

Recordamos a Eliseo Martínez Zelada con cuatro de los poemas publicados en Kaleidonía: poemas (1948), y dos dedicatorias al Mtro. Vicente Lombardo Toledano.

Poesías de Eliseo Martínez Zelada

Evocación de los hombres que todavía no han nacido

Más que los sueños seculares que ya nos dijeron adiós,
más que las lágrimas que no se han llorado
estáis escondidos en el alma del mundo.

Yo siempre sintonicé vuestra presencia en todos los silencios.

Esperé en los linderos que hunden su voz en las distancias,
creí que fuerais los balandros que venían asoleando sus olvidos.

Cuando aquél “hasta la vista” en la orilla del trasmundo
yo era a penas una mirada de amor entre mi padre y mi madre,
y ya en las nubes traíamos leña para encender más estrellas.

Cuando repetisteis mi grito en las barrancas
sentí un raro sonreír de pañuelos extranjeros
y quise volverme con los ecos de vuestro lejano acento.

Seguid hablando en voz baja
por los caracoles pegados a los navíos piratas,
o en voz alta por la lengua de las cataratas enormes,
en voz imprecisa por las botellas verdes
que fueron despedazadas en los mares.

Sé que vendrán primero los cantos y los gritos silvestres,
los bostezos de los centinelas indios,
la voz del campesino insigne y del obrero inmortal.

Hay un latido en la noche de un vientre joven;
un niño revolucionario navega
en el ensueño de la futura madre.

Nocturno de las 2 ciudades

Rielan canales de sombra y de calladas armonías.
El árbol más alto madura el canto más profundo.

El huerto de miel de luna
da millones de fanales en flor.
La urbe de oro condecora la ausencia de la vida.

La muda risa del gas-neón abajo
y sólo ceniza de recuerdos allá arriba
desde el cigarro pensativo nevando.

Duerme el hambre y la miseria de las multitudes.
Es un intestino de leguas que sueña pan.

Hay los que lloran y bañan lechuzas en sus almas,
y los que ríen pero bañan reptiles en el llanto;
pero hoy todos se han ido en la pendiente dulce,
sin presenciar mi fuga de azotea en azotea
de la otra ciudad de mi propio corazón.

Barrendero nocturno

Palabra es él de la bocacalle más triste
en que arrastra su canto de arena y sombra.

Voz y palor de los cirios urbanos
es alma del mar nocturno estafado y desnudo.

“Quiérela siempre. Yo ya he partido”
leyó en un papel ajado de tragedia y lodo.

Peregrino insigne, preciso en el relente,
él jamás pudo llegar a ninguna parte.

En la farsa de sonrisas y de buenas tardes
a él nadie se alegró de verlo.

Por eso un día se irá como el día que iba riendo,
barriendo las estrellas.

Mujeres de Guatemala

DE GUATEMALA

Asomado a tu cántaro clamoroso
lleno de países callados
y de altos minutos sin orillas,
por ti, señora, almiranta de los destinos cardinales
de esta tierra viajera,
mi corazón tañe su cuerno de jade entusiasmado.

Hay un instante inhabitado y lejos
donde nace tu maravilla;
donde tu nombre vaga en una superstición pagana
y tu voz en la jerigonza de los dioses legendarios.

No preguntes por qué amarro a mi sombra
las huellas de tu pie desnudo
donde pasaron a gatas mis alondras;
yo siempre te llamé en todas partes,
escondido en las respuestas
de todos los gallos alboreros.

Tus manos arriba del horizonte
alcanzan los años que se fueron
y los mecen en las altas maromas del presente.
Por ti los días descienden
como aviadores borrachos hacia la muerte,
y tus niños vinieron tristes o alegres
según tus viejas actitudes y oraciones nocturnas.

Aquí el trópico es árbol que se agacha
a quitar la nieve de tu senda,
y tus ojos abren dos túneles de música
en la noche de los adolescentes.

DE QUEZALTENANGO

Levantas más alto el paisaje americano,
en macetas de volcanes que duelen a la joroba del mundo.
Tú en la armonía silvestre de las sierras perennes
naciste pastora de altitudes y de embriagueces gigantes.
Tus brazos guardan entre paréntesis
todas las leyendas de tu raza milenaria.
Tu alegría es siempre y no tiene nombre.
Bañas los veranos
como bañar a tus hermanitos en el río;
y el temblor de tu vestido
abre caminos de luz en el futuro.

DE ANTIGUA

Siempre fue tu nombre cansado eco de letanías errantes.
Yo te vi atravesar la ancha soledad de tus avenidas
y alejarte mar adentro en el misterio
de tu ciudad inmemorable.

Tú misma fuiste el ángel rosado
en el sueño niño del Hermano Pedro,
madrina en el bautismo de tus ponientes viajeros,
paloma náufraga venida en alta lágrima de Almolonga.

Que nunca sepa tu corazón lo que canta más allá de tu silencio.
Que nunca se acabe la alegre tristeza que te envuelve.
Que tú misma seas la cauda y la amanecida
de nuestro vuelo en la velocidad de los astros.

Dedicatorias de Eliseo Martínez Zelada

Portada de Kaleidonía de Eliseo Martínez Zelada
Martínez Zelada, Eliseo. Kaleidonía: poemas. México: El Cristal Fugitivo, 1948.

Para el maestro Vicente Lombardo Toledano, forjador de la gran claridad futura del hombre americano, con la simpatía de (firma) Eliseo Martínez Zelada. México, D. F., 20 mar /48 (1948)

Portada de Colombia en el llanto
Martínez Zelada, Eliseo. Colombia en el llanto: crónica auténtica del movimiento popular de abril de 1948. México: B. Costa-Amic editor, 1948.

Para el maestro y grande amigo Vicente Lombardo Toledano, con la vieja estimación de (firma) E.M. Zelada. México, D. F. 3 / julio / 48 (1948)

Obras ubicadas en el acervo histórico: “Dedicatorias a Vicente Lombardo Toledano” de la biblioteca del Centro de Estudios Vicente Lombardo Toledano.

Página web: www.centrolombardo.edu.mx
Link del catálogo en línea: http://200.78.223.179:8292/LOMBARDO

Publicaciones destacadas de Eliseo Martínez Zelada

  • Kaleidonía (Guatemala, Talleres de Poesía, 1970)
  • La crónica de viajes Semblante de Europa (Guatemala, Editorial Universitaria, 1972)
  • Los ensayos Gámez Carrillo y el impresionismo (Guatemala, Unión Tipográfica, 1975)
  • Antes que criollos el pueblo forjó la independencia (Guatemala, Asociación de Escritores de Guatemala, 1979)
  • Y la recopilación Crónicas y poemas (Guatemala, Editorial del Ejército, 1972).

Artículo escrito por el Mtro. Josep Francesc Sanmartín Cava en colaboración con los Servicios Bibliotecarios del Centro de Estudios Filosóficos.


  • Referencias: Servicios Bibliotecarios del Centro Lombardo Toledano, y la Ficha biográfica elaborada por el Dr. José Edgardo Cal Mordoya (Juliapa, 1973). Doctor en Historia por la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla (Rapaba). Catedrático de la Escuela de Historia de la Universidad de San Carlos de Guatemala, del Postgrado en Historia de la Universidad de Costa Rica y miembro de número de la Academia de Geografía e Historia de Guatemala.
  • Imagen de Enrique Othón Díaz recuperada de la revista Síntesis Gráfica, dirigida
    por Arcelia Yañiz (julio de 1967).

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