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José Diaz Bolio, 1096 – 1998

Por el Mtro. Josep Francesc Sanmartín Cava y el dedicado trabajo realizado por los Servicios Bibliotecarios del Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano.

José Diaz Bolio nació el 6 de agosto de 1906, en Mérida, Yucatán (México), donde falleció el 13 de octubre de 1998. Destacó como escritor, poeta, periodista y antropólogo, dedicando sus estudios a la música, la literatura y la arqueología maya, algo de lo que nutrió su propia obra poética y literaria. Ejemplo de ello son las poesías que él mismo escribió y que podemos encontrar en este artículo, con vocabulario maya y un diccionario para comprender su significado.

A temprana edad, acudió a las escuelas Consuelo Zavala y la Escuela Modelo de la ciudad de Mérida. Interrumpió sus estudios en esta última escuela para cursar parte de sus cursos elementales en la Freehold Military School, debido a que su familia se mudó a los Estados Unidos de América por un tiempo. Al finalizar los cursos escolares, ingresó en la Universidad Iberoamericana en Yucatán donde se licenció en Antropología y comenzó sus estudios históricos sobre su propio estado natal. También estudió sociología y estética. Uno de los logros más significativos sería el descubrimiento de de un patrón iconográfico serpentino que se daba en las cosmovisión de los antiguos mayas. Los resultados de sus investigaciones están recogidos en La Serpiente Emplumada, eje de culturas (1955).​ Su legado como investigador puede encontrarse en el Archivo Histórico Yucatanense y la Biblioteca Yucatanense del Centro Cultural del Patronato Pro Historia Peninsular de Yucatán A. C, de la ciudad de Mérida, Yucatán (México), y en la biblioteca de la Universidad de Tulane, Nueva Orleans (Estados Unidos).

Como periodista, José Diaz Bolio publicó unos 6000 ensayos y artículos periodísticos que escribió para periódicos como el Excelsior de la Ciudad de México. De su trabajo periodístico destaca su columna periodística “Perfil del Tiempo”.

Como poeta, literato y amante de la música, grabó una antología de 54 canciones de su maestro de guitarra Ricardo Palmerín, y fue autor de diversas canciones entre las que destacan Musmé, Retorno y Cobarde. Entre su obra poética podemos encontrar el poemario titulado Rabí Jesús con poemas, a Cristo o la obra presentada en este artículo y dedicada a Vicente Lombardo Toledano: El Mayab resplandeciente: poemas legendarios (1934).

En 1989 recibió la Medalla de Yucatán que se otorga a grandes intelectuales dedicados a las ciencias, las artes y la cultura general.

Recordamos a José Diaz Bolio con dos poesías de su obra El Mayab Resplandeciente, un índice de vocabulario maya y la dedicatoria que el autor firmó en este mismo libro para el Mtro. Vicente Lombardo Toledano.

POEMA DEL AMOR QUE MUERE

LA FLOR: Ya se alejaron…
EL TIEMPO: Mas, cada cual se fue por su rumbo…
LA FLOR: Y se fueron tristes…
EL TIEMPO: Con la tristeza de las cosas muertas…
LA FLOR: Pero, vinieron alegres…
EL TIEMPO: Toda alegría muere…
LA FLOR: ¿Y la alegría del amor?
EL TIEMPO: Esa también muere…
LA FLOR: No; no creo que la alegría del amor también muera…
EL TIEMPO: Sin embargo, es verdad…

POEMA DE LA PROMESA DE AMOR

Aacán:

¡Ek-há! ¡Ek-há! Yo te nice, incomparable Ek-há, una promesa de amor; yo te prometí, allá en los tiempos pasados y en la grandiosa Ux-mal, un infinito presente que quizá solo a los dioses es debido ofrecer… Te ofrecí, divina Ek-há, adorarte y venerarte como a la propia Ix-Zuhuy-Kak; quemar para ti, en los pebeteros sagrados, el aromático nabá; sentarte en un trono de piedra labrada, labrado por los más gloriosos artistas, y darte, también, los más espléndidos abanicos del Mayab, las vestiduras más deslumbrantes y un fantástico mosaico de turquesas.

Pero, dime, ¿no es terrible el recordar un pasado feliz? Yo recuerdo, incomparable Ek-há, que entonces posaste largamente tu dulce mirada en mi mirada ansiosa; recuerdo que me miraste largamente, y que me entregaste tu corazón… ¡Ah! ¿Y acaso podré olvidar lo que entonces me dijiste? Tú me dijiste así: —Veo por tus ardientes palabras que en verdad me amas, Aa-cán! Hunab-Kú, el que manifiesta su grande amor a través de lo mucho que nos ha dado y que nos da, es pródigo hasta el exceso y nada nos niega… Así tú, Aacán, has llegado hasta mí y me has ofrecido lo que quizás sólo a los dioses es debido ofrecer… Y mi corazón se ha abierto como una flor al contacto de la tierna y amante gota de rocío… ¡Mi corazón ha podido amarte, Aacán, mi corazón ha querido abrirse para ti como en una ofrenda!—

¡Ek-há! ¡Ek-há! Tú me hablaste así; y tus labios se posaron en los míos, y mi sangre fluyó aprisa!

Entonces corrí ágilmente en busca de los más bravos guerreros de Uxmal; al hablarles, me ceñí un peto que ningún dardo agudo podía traspasar; embracé mi rodela y empuñé una lanza terrible; y les hablé así: —Hombres de Uxmal, temidos todo a lo largo del Sacbé y respetados aún por los mismos dioses! Anoche, hombres de Uxmal, tuve un sueño: soñé que Ix-Miatzil, la diosa iluminada, llegóse hasta mi lecho; venía con las armas de un noble guerrero y con la luz de la verdad resplandeciendo en sus ojos. Y me dijo así: —Aacán, bravo Aacán, los dioses que residen en el Hunanhil me envían a darte buenas nuevas; me envían ¡oh temerario uxmalense! a prevenirte que reúnas los más bravos guerreros de Uxmal, que los reúnas en un ejército glorioso y los conduzcas por todos los rumbos del Sacbé… Porque grandes victorias y riquezas esperan a los uitzes, y el poderío del Mayab les está reservado—. Después, la envolvió Chacal-Ik, el que gira sobre sus plantas, arrebatándola.

¿Recuerdas, Ek-há, cuando salimos de Uxmal en ejército resplandeciente? Salimos entre la admiración de todos los ciudadanos y entre el estruendo de los zacatanes.

Parecía que los dioses eternos nos acompañaban: vencimos en Copán, en Sací y en Akambatam; en Sayil y en Labná adquirimos indecibles botines de guerra, riquezas que los labios no pueden enumerar; a todos estos lugares llevamos el espíritu guerrero de los uitzes; pero, en Chichén Itzá levantaron fortalezas y aguzaron los dardos; las mujeres y los jóvenes labraron incontables flechas con dardos de pedernal filante, de pedernal emponzoñado y los guerreros espantosos nos esperaron ávidos de sangre y encendidos por una cólera terrible…

¡Ay!, pero, ¿no es terrible el recordar un pasado triste? Regresamos a Uxmal arrastrando el alma sobre el polvo y sembrando los caminos de cadáveres! ¡Nuestras lanzas, nuestros escudos, quedaron en el Reino del Itzá, y del ejército que admiraron los ciudadanos sólo volvimos unos pocos, trayendo la fatal noticia de la derrota!

Después, pasados algunos soles, mi corazón saltaba de mi pecho por la impaciencia de verte… Entonces fui hasta donde tú estabas, incomparable Ek-há, y te hallé resplandeciendo en el centro de tu belleza; resplandecías, Ek-há, como un lucero sobre las aguas apacibles… Pero, no pude brindarte los más espléndidos abanicos del Mayab, los que hacen las mujeres de T-hó; ni vestiduras deslumbrantes, ni tampoco mosaicos de turquesas… ¡Sólo pude brindarte mi corazón, mi corazón amante, y mi cuerpo poblado de cicatrices…!

¡Oh, ¿qué se hizo entonces de tus juramentos de amor? ¡Pobre me viste, Ek-há, sin riqueza ninguna para ofrecerte! ¡Y por eso ya no me ofreciste tu corazón!

Esa noche erré por los caminos, erré como una sombra que no sabe hacia dónde ha de ir, como una sombra que todo lo halla extraño y muerto… Hasta que llegué a orillas del cenote más antiguo, aquél que ha recibido los corazones de muchas víctimas. Junto a la imagen de un dios apacible y con el rostro contra la tierra húmeda, hube de yacer; hube de yacer así, hasta que el sueño se tendió sobre mis párpados. Y soñé que la diosa Ix-Miatzil, la diosa que todo lo alumbra y penetra con su sabiduría, se me acercó y con sus labios que siempre muestran la verdad, me dijo así:

—¡Aacán! ¡Aacán! ¡Tú hiciste una promesa de amor! Prometiste tronos de piedra labrada, vestiduras deslumbrantes y mosaicos de turquesas; prometiste lo que no te fue dado cumplir… Y la llama de amor que alentaste con el incienso de tus palabras, hoy se extingue irremediablemente… Olvidaste, Aacán, que en el amor, nunca es bueno ofrecer nada, ni el más insignificante brazalete. Que lo que ha de llegar, llegue por sí solo y a su tiempo, sin que los labios lo anticipen…

VOCABULARIO MAYA

Aacán: gemido; aquel que se lamenta, aquel que gime.
Ah-Cunaán: el encantado.
Ah-Idzat: el que es bumanamente sabio.
Ah-Miatz: el que es sabio por excelcncia.
Ah-Tubtún: señor que lanza piedras preciosa por la boca; dios de la elocuencia.
Ah-Xaché: aquel que busca-; aquel que inquiere.
Akabtú: piedra de la noche; el que aparenta serlo.
Akambatam. antigua ciudad del Mayab.
Aknal: la verde mazorca del maíz.
Analté: libro de piel de venado, donde se guardan las historias.
Bacab: cuatro Bacabes había que eran sostén de la Tierra en los cuatro puntos cardinales.
Balam: lo que se oculta en la espesura: tigre; el que a un tigre semejante es.
Bobat: el que es profeta.
Caxanbil: cosa que ha sido hallada.
Copán: antigua ciudad del Mayab.
Chacal-Ik: remolino; viento que gira
Chacmultún: la ciudad de las colinas rojas.
Chichén-Itzá: a las márgenes del pozo de los Itzá; antiguo reino y ciudad de la estirpe itzalana.
Ek-Há: lucero que se espeja en el agua; la mujer igualmente bella.
Ek-Nicté: la estrella de las flores; la más bella de las mujeres.
Hadzachac: azote, rayo de las tormentas; el guerrero que es azote en las batallas.
Halilí: ¡no más! ¡se acabó!
H-Ilabén: “cosa digna de verse”; el admirado por todos.
H-Pacat-Chén: el que tiene pura la mirada.
Hunab-Kú: el inmaculado, puro y único dios.
Hunanhil: el paraíso de la Tierra.
Ik: el viento.
Ikel-Cab: el que es espíritu de la Tierra; aquél que es sacerdote.
Ik-Halal: flecha del espírlu; el que va directamente al espíritu.
Ikim-Puhuy: ave que anuncia los sucesos próximos.
Ik-Than: el que habla con el espíritu, el que es poeta.
Ik-Zazil: Espíritu con luz; el hombre iluminado.
Itzá: perteneciente a la estirpe suma, la de los adoradores del agua.
Itzalano: Hombre de Chichén-Itzá.
Itzamná: civilizador del Mayab, venerado como dios, y que de sí mismo decía: “soy la sustancia del cielo, soy el rocío de las nubes”.
Itzen-caan, itzen muyal: «soy la sustancia del cielo, soy el rocío de las nubes”.
Ixchebeliax: la señora diosa de la pintura y del bordado.
Ix-Miatzil: Señora que preside la Sabiduría.
Ix-Na-Cabil: la señora madre de la Tierra, la Naturaleza.
Ix-Zuhuy-Kak: Señora, diosa del fuego virgen.
Katún: período de siete mil doscientos soles.
Kimil: la Muerte.
Kin: el Sol.
Kiuic: la ciudad del mercado, la ciudad de la plaza.
Kukulcán: El Señor Serpiente Emplumada, sumo sacerdote de la sabiduría.
Labná: la ciudad de las casas muertas.
Mayab: «la tierra de los pocos, la tierra de los elegidos”.
Mayapán: lugar, bandera del Maya; antiguo reino.
Nabá: sahumerio de los Mayas.
Nacom: el que es jefe de ejércitos.
Nenil-Há: espejo de las aguas; la mujer que le es semejante.
Noh-Balam: el gran tigre.
Noh-Yumil-Cab: El principal, el primer dios de la Tierra.
Okomol: cosa triste; el hombre siempre triste.
Palenke: nombre actual de la antigua Na-Caan-Chán, «la casa de la serpiente celeste”; antiguo reino.
Pizlimtec: Dios de la poesía y de la música.
Sacbé: el blanco camino de piedra que unía las ciudades del Mayab.
Sací: la ciudad blanca y dulce.
Sayil: antigua ciudad.
Sihó: (Lo mismo que Ich-Caan-Sihó). “La ciudad de los que nacieron en el cielo”.
T-Hó: antigua ciudad. Tulum: ciudad fortaleza de la costa del Caribe.
Tunkul: sonido divino: el símbolo que se oye a muchas leguas.
U: la Luna.
Ucum: paloma torcaz.
Uitzes: los uitzes, los hombres de la sierra.
Uxmal: “la ciudad donde eternamente se cosecha”.
Xocbitún: el del sonido melodioso: dios del canto.
Yum-Idzat: el señor que preside el arte.
Yum-Ilbil: Señor que debe ser visto; el que es señor por excelencia.
Zacatán: tamboril hecho de madera y piel de venado.
NOTA: La H en Maya suena como J y la X como SH en español.

DIAZ Bolio, José. El Mayab resplandeciente: poemas legendarios. México: Nuestra Raza, 1934.

De Díaz Bolio al Sr. Vicente Lombardo Toledano, prestigioso intelectual; devotamente. Mex. Febrero. VI-XXXIV

Obra ubicada en el acervo histórico: “Dedicatorias a Vicente Lombardo Toledano” de la biblioteca del Centro de Estudios Vicente Lombardo Toledano.

Link del catálogo en línea: http://200.78.223.179:8388/LOMB
Correo electrónico: bibliolomb@hotmail.com


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