Manuel Navarro Luna, 1894 – 1966

En el día de su aniversario, recordamos a Manuel Navarro Luna, destacado autor, intelectual y poeta cubano, con su biografía y dos poesías publicadas en su libro La tierra herida (1943), dedicado al Mtro. Vicente Lombardo Toledano.

Imágenes de Manuel Navarro Luna

Manuel Navarro Luna nació el 29 de agosto de 1894, en Jovellanos (Cuba); y falleció el 15 de junio de 1966, en La Habana. Fue un destacado periodista, revolucionario, político y distinguido poeta cubano.

Manuel Navarro Luna tuvo una infancia difícil, apenas a unos meses de haber nacido, su padre Zacarías Navarro Pérez, capitán del ejército español, fue asesinado por sus compañeros cuando descubrieron que apoyaba la lucha por la independencia cubana, lo que supuso que con sólo seis meses tuviera que marcharse de su ciudad natal a Manzanillo.

De niño, acudió a modestas escuelas de barrio, donde pudo hacer sus primeros estudios de primaria en letras y música. Esto le llevó a ser uno de los fundadores de  la Banda Infantil de Música de Manzanillo. Sin embargo, a edad temprana, no le quedó más remedio que abandonar la escuela y dedicarse a todo tipo de oficios, principalmente al de barbero. A pesar de todo, Manuel Navarro Luna estudió de manera autodidacta, para superarse y contribuir a la causa cubana por la libertad.

Como periodista, Manuel Navarro Luna dirigió La Defensa y La Montaña, y fundó una filial de la Asociación de la Prensa y la Biblioteca Pública José Martí. También colaboró en las publicaciones Revista de Avance, LetrasSocialRenacimientoUniónLa Gaceta de Cuba, Verde Olivo y Hoy.

En 1915 publicó sus primeros poemas en las revistas Penachos y Orto. También publicó poesía en la Revista Bohemia, y en 1919, publicó su primer libro Ritmos Dolientes. La temática de Manuel Navarro Luna fue principalmente revolucionara e inspirada en grandes figuras como Antonio Maceo y Mariana Grajales, protagonistas de la lucha por la independencia de Cuba.

Como revolucionario, Manuel Navarro Luna leyó su soneto Socialismo en el acto del Día Internacional de los Trabajadores organizado por Agustín Martín Veloz. Ingresó en la Defensa Obrera Internacional en 1929 y se unió al Partido Comunista de Cuba en 1930, luchando contra la dictadura machadista y la amenaza nazi. Esto le valió para ser perseguido y encarcelado en los años siguientes. A pesar de todo, formó parte del Comité de Auxilio del Pueblo Español durante la Guerra Civil Española, y en 1940, pudo trabajar en la primera alcaldía comunista de Cuba a cargo de Paquito Rosales, en el Departamento de Cultura de Manzanillo.

A pesar de ser perseguido durante la dictadura de Fulgencio Batista, Manuel Navarro Luna colaboró con la revolución y participó en el triunfo revolucionario de 1959, formando parte de las milicias nacionales.

Recordamos a Manuel Navarro Luna con dos de sus poesías y una dedicatoria firmada al Mtro. Vicente Lombardo Toledano en su libro La tierra herida (1943).

Poesía de Manuel Navarro Luna

CANTO DE LOS SURCOS

El ojo pegado a la raíz estremecida del llanto;
la garganta doblada sobre la corriente de un estertor partido;
la boca, endurecida y helada,
cubierta por un vértigo sucio, por un espumarajo de tinieblas.
El pecho herido…!
El pecho herido sobre un cauce de sombras…!
Y las manos caídas…!
Las manos que podían cargar gritos maduros y despedazarlos…!
Las manos que podían abrir los vientres de la luz…!

Campesino…!
Campesino cubano…!

El río, con la sangre podrida,
echa su pelambre de limos fétidos y su cansancio turbio
en la orilla asustada y trémula del día,
y se arrastra después como un apetito desvelado:
apetito sin órbitas
bajo cuyas lenguas acribilladas se despiertan los ataúdes…!

Con la sangre podrida,
siembra su voz podrida en la carne sin llamas del silencio podrido;
y la voz,
que flamea después sobre las espaldas de los mástiles arrodillados,
la voz henchida y plena,
dura y desolada,
renace, y brilla,
como una sementera de llagas.

El río con la sangre podrida…!

Por las venas del agua corren semilleros de fiebres;
el huracán nocturno construye espectros alucinados,
y se alzan en los surcos temblorosos de remordimientos,
los cráneos de los niños que murieron sin saber que eran niños…!

Agua de los sepulcros…! Agua de los sepulcros…! Agua de los sepulcros…!
Se filtra por la negrura que se corrompe en el sueño oloroso a cadáveres,
y lame las cicatrices verdes del espanto,
y lame la carroña amortajada de la noche.

Agua para la sed de los niños…!
Agua para la sed de los hombres…!

¡La llamarada grita en el crecido lecho de las cóleras fatigadas:
canto que sube por el hombro ensangrentado de la tierra para trizar la frente del mundo;
trepidación de escombros donde se desploma la sangre paralizada de las banderas;
vórtice de truenos donde se despedaza el rumbo de los soles…!

Pero aquí no se escucha más que el rudo son de la pupila siniestra;
aquí no se escucha más que la podredumbre del monte…!
El niño… no sabe que es niño…!
El hombre… no sabe que es hombre…!

CANTO DE LA AGONÍA

Horizonte de lágrimas…!
Escándalo de cruces que se posan sobre siembras de tumbas…!

Los niños, ya no cierran los ojos.
Se abraza al niño negro, que es más fuerte,
el niño débil, que es el blanco.
Y se enredan en el dolor espeso, obscuro y torvo de la tierra crucificada
y escuchan el ruido de su sangre molida por la muerte.

Por los surcos desamparados,
corren las calaveras de los niños que no tuvieron nombres;
—nadie supo jamás cómo esos niños muertos se llamaron…
nadie supo jamás si alguna vez vivieron:…!
la calavera del niño blanco…!
la calavera del niño negro…!

El bohío…!
Ese tallo de sombras, ese copo de sombras
anudado a la madrugada delirante con la voz del gemido;
esa mancha estucada en el temblor de las soledades inermes:
Mugre del campo…!
Greña de la abulia…!

El bohío…!
Clava sus desamparos en las ramas yertas del hambre
y muerde las palideces vacilantes de los niños que juegan, muriendo, con las ramas.

Puño de la miseria,
pico desesperado de la angustia sin migajas de lumbre;
escara de la noche,
hipo de la última tiniebla…!

Por entre filos alarmados de telarañas rondan los esqueletos,
y se alimentan con un caldo obscuro de agonías,
mientras la tos desgrana esputos rencorosos en los graneros de los rincones,
o sobre los bordes, sin pestañas, donde jamás estuvo una palpitación perdida.

El campesino muere…!

Sin luz,
sin pan,
sin agua limpia…!
Muere, para morir,
negado al suelo renegrido que es como la espuma de la muerte.
Y el campesino,
muere…!

Abrazado a una estrella que los hombres ataron a un muro de ignominias,
fue como un garfio enloquecido cuando se puso en pie el denuedo de las trompetas.

Fue como un garfio enloquecido
clavado en el pulmón de la tormenta.

Fue chispa disparada
a un centro de negrura:
harapo guerreador,
cólera en puntas…!

Sobre un charco de muertes sangró por la luz atribulada.
La úlcera de enconos que supura en la carne de los esclavos ofendidos
cortó los hierros a las violencias azuzadas. Y los andrajos iracundos
se levantaron de un lecho de lacerias para ya acabar de morir…!

El pantano famélico abrió la boca desdentada y pestilente
para morder el ímpetu que corrió tras la luz prisionera.
Y el ímpetu,
harapiento y escuálido,
se derribó sobre el frío de sus propios temblores.

Pero subió sobre su cuerpo;
subió sobre su sangre;
subió sobre la muerte…
Y fue como una crecida de clarines,
como el músculo desbordado de la venganza
frente a una verde iluminación de palmeras…!

Corrió…
Corrió tras una estrella,
tras un resplandor encadenado…
¡Para morir sin luz,
sin pan,
sin agua limpia…!

Campesino…!
Campesino cubano…!

Dedicatoria de Manuel Navarro Luna al Mtro. Vicente Lombardo Toledano.

Navarro Luna, Manuel. La tierra herida: poema en cuatro cantos. Cuba: Imprenta el Arte, [1943].

Para el admirado compañero Vicente Lombardo Toledano, una de las grandes, de las mejores figuras humanas de América. Fraternalmente, (firmado) Manuel Navarro.

Principales publicaciones de Manuel navarro Luna

  • Corazón Abierto (1922)
  • Refugio (1927)
  • Surco (1928)
  • Siluetas Aldeanas (1929)
  • Cartas de la Ciénaga (1932)
  • Pulso y Onda (1936)
  • La Tierra Herida (1943)
  • Odas Mambisas y Odas Milicianas (1963)

Obra ubicada en el acervo histórico: “Dedicatorias a Vicente Lombardo Toledano” de la biblioteca del Centro de Estudios Vicente Lombardo Toledano.

Efemérides con fines de difusión cultural e histórica.

Link del catálogo en línea: http://200.78.223.179:8292/LOMBARDO
Correo electrónico: bibliolomb@hotmail.com

Artículo escrito por el Doctorando Josep Francesc Sanmartín Cava, en colaboración con los Servicios Bibliotecarios del Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano.


Referencias: Servicios Bibliotecarios del Centro Lombardo, Wikipedia y EcuRed.

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