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Nacionalismo revolucionario y economía mixta

Nacionalismo revolucionario y economía mixta

Cuauhtémoc Amezcua Dromundo.

Nacionalismo revolucionario y economía mixta fueron dos expresiones relevantes hacia fines de la década de los sesentas.

El contexto internacional.

Numerosas colonias de Asia y África se habían emancipado, gracias a las luchas de sus pueblos. El contexto internacional, sobre todo la derrota del fascismo en la Segunda Guerra Mundial y las acciones desplegadas por la Unión Soviética, crearon las condiciones. La URSS, en efecto, desplegó una campaña diplomática en favor de la liberación de las colonias, y les ofreció un valioso apoyo económico, científico y tecnológico.

Cómo desarrollar las fuerzas productivas de los países dependientes.

Tomó un lugar destacado entre los más grandes economistas del siglo XX

Tomó un lugar destacado entre los más grandes economistas del siglo XX

Logradas sus independencias, surgió la gran preocupación: ¿Cómo podrían estos países recién independizados desarrollar sus economías atrasadas por siglos de saqueo y sobrexplotación externa?

Científicos y especialistas en economía política examinaban el asunto. Sus teorías se discutían en los principales foros académicos y políticos del mundo. Uno de los que más aportó fue Oscar Lange, de nacionalidad polaca. Se trató de un docto economista marxista, y un político cimero, que llegó a ocupar la vicepresidencia de su país.

La propuesta de Oscar Lange resumida por Lombardo.

Vicente Lombardo Toledano resumió en seis puntos el contenido de la propuesta de Lange para el desarrollo de los países que no alcanzaron la cima del modo de producción capitalista:

“1. Las inversiones públicas, o sea, las inversiones que el Estado realiza, son el factor más importante del desarrollo económico, porque la burguesía en los países atrasados no se ha desarrollado suficientemente y carece de medios para tomar a su cargo la transformación de las viejas formas de la producción en una economía moderna.

“2. La nacionalización de las empresas privadas, especialmente las del capital extranjero, que adopta diversas formas y que en algunos países se ha ido extendiendo a las empresas privadas en manos de nacionales.

“3. La creación de un amplio frente nacional que abarca diversos sectores… para impulsar el desarrollo económico con independencia del extranjero.

“4. La canalización de las inversiones privadas en las ramas productivas para acelerar el desarrollo.

En septiembre de 1956, el presidente Nasser procedió a nacionalizar el Canal de Suez

En septiembre de 1956, el presidente Nasser procedió a nacionalizar el Canal de Suez.

“5. La reforma agraria, que no sólo tiene por objeto mejorar las condiciones de vida de los campesinos y obreros agrícolas, sino también obligar a los antiguos terratenientes a que realicen inversiones de tipo industrial.

“6. La planificación del desarrollo económico[1]

El nacionalismo revolucionario, países donde se aplicó.

Numerosos países empezaron a aplicar por ese tiempo la fórmula, que Lange llamó “nacionalismo revolucionario”, y sus economías comenzaron a desarrollarse con ímpetu.

Fue el caso de Egipto, en tiempos de Gamal Abdel Nasser. También de la India, durante el gobierno de Jawaharlal Nehru, e Indonesia durante el mandato de Ahmed Sukarno. Los suyos fueron gobiernos nacionalistas, resueltos a sacar a sus países de la dependencia respecto del imperialismo y hacerlos avanzar hacia una época de prosperidad.

Primer ministro de la India desde la independencia hasta su muerte

Primer ministro de la India desde la independencia hasta su muerte

La propuesta de Lange se demostró eficaz.

El análisis de Lange fue correcto al considerar que descansar el desarrollo de las fuerzas productivas en el Estado era la única vía al alcance de los países del entonces llamado tercer mundo. Porque con la aparición del imperialismo, la senda del capitalismo clásico que habían seguido Inglaterra, Alemania, Estados Unidos y Japón, entre otros, quedó cerrada para nuevos actores. Porque las inversiones externas, lejos de ayudar, descapitalizan a los países que someten y los condenan al atraso eterno. Por eso, les es indispensable nacionalizar las principales fuentes de riqueza.

También consideró que el desenvolvimiento económico no puede quedar al libre albedrío de los capitalistas, sino que debe ser planificado por el Estado nacional. Además, el Estado mismo debe quedar en manos de un conjunto de clases sociales y fuerzas patrióticas, no entreguistas, que integren un gran frente nacional, porque sólo un Estado así puede poner en marcha un programa de desarrollo nacionalista revolucionario que incluya la indispensable Reforma Agraria a fondo.

Pero el análisis de Lange también fue correcto porque tuvo en cuenta que las antiguas colonias, igual que las neocolonias, con sus modos de producción precapitalistas, carecían (y carecen) de la base material que les permita poner en marcha el modo de producción socialista con posibilidades de éxito. Y para colmo, la correlación interna de fuerzas tampoco consentía esa posibilidad.

Líder de la independencia de Indonesia.

Líder de la independencia de Indonesia.

Coincidencias entre la propuesta de Lange y la vía de desarrollo surgida de la Revolución Mexicana.

Como se ve, la propuesta de Lange coincide plenamente con la senda que desde décadas atrás venía recorriendo México. Desde los tiempos de Obregón y, sobre todo, Cárdenas, mismo que los constituyentes de 1916-17 habían fundamentado ya en el muy avanzado artículo 27 de la Carta de Querétaro. El camino de la intervención del Estado en la economía, que a querer o no también siguieron los gobiernos de López Mateos, Díaz Ordaz, Luis Echeverría y el mismo López Portillo. La vía que exige el establecimiento de una economía que descanse en la propiedad estatal y que admita la propiedad privada, pero sujeta a condiciones y reglamentaciones.

Por eso, retomando la experiencia mexicana al respecto, Lombardo, sin duda el más destacado estudioso y teórico de este asunto en el mundo, escribió, con relación a los meritorios trabajos de Lange y otros colegas suyos:

“Antes de que los economistas europeos hubieran puesto su atención en las características del desarrollo de los países atrasados, que sólo aparece después de la Segunda Guerra Mundial, con la rebelión de los países coloniales por su independencia política, México ya había iniciado el camino del desarrollo nacional revolucionario.”[2]

Pasar de economías precapitalistas al nacionalismo revolucionario, un paso progresista.

Ejerció la vía de desarrollo surgida de la Revolución Mexicana.

Ejerció la vía de desarrollo surgida de la Revolución Mexicana.

Desde luego que Lombardo tenía razón. México era probablemente el país del mundo donde más había avanzado ese proceso. Aunque hay que recordar que aquí se le venía llamando indistintamente “capitalismo de Estado”, “vía surgida de la Revolución Mexicana” o “vía mexicana de desarrollo de la economía”.

Analizando los resultados que esa vía de desenvolvimiento económico venía arrojando, el notable pensador marxista analizó:

“¿Ha sido un paso progresista el tránsito de las formas precapitalistas de producción a las formas de producción del nacionalismo revolucionario? Evidentemente. Porque lo fundamental, como hemos repetido hace muchos años, es pasar no sólo de la condición de país exportador de materias primas a la de país industrial, sino crecer con independencia del imperialismo.”[3]

Y volviendo al caso de México, agregó:

“Y, como el imperialismo es una fuerza económica, ante todo, la principal tarea revolucionaria es la de liberar a México del imperialismo, crear su propia economía, colocar a la llamada iniciativa privada como un factor complementario de la economía estatal, establecer condiciones severas para las inversiones directas provenientes del extranjero y preferir los créditos de gobierno a gobierno o el crédito internacional para nuestro desarrollo, sin condiciones políticas.”[4]

Falso que los políticos priístas hayan inventado el nacionalismo revolucionario.

 Vicente Lombardo Toledano, pensador marxista y dirigente político de la clase trabajadora.

Vicente Lombardo Toledano, pensador marxista y dirigente político de la clase trabajadora.

A posteriori, muchos críticos superficiales de aquella compleja etapa han dicho, entre otras falsedades, que los políticos priístas inventaron el “nacionalismo revolucionario”. Quienes eso afirman no se han tomado la molestia de investigar los hechos. Lo cierto es que a una parte de la fracción nacionalista de la burguesía gobernante en nuestro país le gustó la terminología surgida con los estudios de Lange y sus colegas y adoptó para sí el nombre de nacionalismo revolucionario, dado que evocaba a la Revolución Mexicana, de la que todavía se consideraban herederos. Por eso se puso de moda esa expresión, en nuestro país.

Economía mixta, expresión predilecta de la burguesía nacionalista.

Pero fue otra denominación la que predominó dentro de esa misma fracción de clase: “economía mixta”. Esta expresión que le convino más a aquella burguesía nacionalista, pero las más de las veces, temerosa ante al imperialismo y hostil y represiva frente al pueblo; burguesía contradictoria, en muchos aspectos, en aquel mundo dominado por una fuerte confrontación entre los países del campo socialista y las potencias imperialistas, época de la llamada “guerra fría”.

Según su peculiar interpretación, la economía mixta vendría a ser una especie de organización económica de un tercer tipo, diferente al socialismo y al capitalismo, con lo que la clase gobernante, por cobardía, pero también por intereses de clase, pretendió mostrarse equidistante de unos y otros. Aunque, como se ve, con la expresión citada hacían a un lado la verdadera naturaleza del fenómeno que venimos refiriendo, la del mecanismo que hace posible el desarrollo de las fuerzas productivas nacionales dirigido a independizarse del imperialismo.

La vía de la intervención del Estado en la economía, vigente hoy.

Más allá del nombre que se le quiera dar, la vía de la intervención del Estado en la economía sigue siendo hasta hoy, en plena etapa de la globalización neoliberal, la única que permite el desarrollo de las fuerzas productivas de una sociedad precapitalista, con rumbo a la independencia plena, económica y política.

América Latina está en plena batalla por su emancipación.

Ésta es la batalla que se está librando en toda América Latina, incluido México. Y la que se está librando también en otras latitudes, en general en el mundo no desarrollado. Los pueblos luchan por construir un Estado dominado por clases y sectores sociales patrióticos, y no entreguistas, que ponga en marcha lo que hoy se llama un programa antineoliberal, y el imperialismo y sus servidores internos, tratan, hoy como ayer, de impedirlo a toda costa.

 

[1] Vicente Lombardo Toledano, “¿Cuál es el camino? Uno es el del socialismo y otro es el de la jauría”. Artículo publicado en la revista Siempre! El 30 de noviembre de 1966.

[2] Ibidem.

[3] Ibídem.

[4] Ibídem.

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2 Responses to "Nacionalismo revolucionario y economía mixta"

  • aimar hernandez
    16/12/2016 - 12:53 pm Reply

    Muy buen artículo compañero Cuahutémoc. Lo difundiré en las redes uruguayas. Un abrazo.

  • AGUSTIN GONZÁLEZ MENDOZA
    23/06/2017 - 12:25 am Reply

    Hay que admitir que los movimientos sociales están en busca de alternativas sociales de gran envergadura ante los grandes problemas de nuestro tiempo, en contextos muy diversos y cambiantes. De ahí que la tarea es compleja y de largo plazo. Se requiere de un esfuerzo constante, sostenido, es decir, conjunto de quienes puedan y tengan la convicción de aportar en múltiples formas ideas, propuestas, recursos, que contribuyan a construir esas nuevas alternativas, no sólo teóricas. Hoy más que nunca se requiere que esos aportes estén cada vez más aterrizados en nuestra realidad y se hagan participes de los problemas más profundos de la sociedad y de las demandas populares. Bienvenidos sean todos. Pero tampoco debemos hacernos ilusiones de que no tenemos nada que aprender de esta realidad, o que ya nada nuevo puede aportarse para comprender mejor este mundo y en concreto a nuestros países de América Latina.

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