TEORÍA Y PRÁCTICA DE LA CTAL

TEORÍA Y PRÁCTICA DE LA CTAL[1]

Cuauhtémoc Amezcua Dromundo.

La CTAL, objeto de fuerte debate entre los historiadores y analistas del movimiento obrero.

2018, año de realización de este XII Taller, es también el del 80 aniversario de la fundación de la Confederación de Trabajadores de América Latina (CTAL) Esto nos brinda un marco propicio para reflexionar sobre esta importante organización, que desarrolló sus actividades en una etapa singular de la historia latinoamericana y mundial y, durante los veinticinco años de su existencia, combatió, haciendo valiosos aportes a la teoría y la práctica de la lucha sindical y cosechando notables logros. En 1963 dejó de existir, al haber concluido su misión histórica.

Además, a pesar de que cumple ya ochenta años de fundada y cincuenta y cinco de haber concluido sus funciones, se trata de un corpus social vigente, por cuanto aún hoy enciende pasiones entre los historiadores y analistas del movimiento obrero. Sus detractores critican a la CTAL con lenguaje ácido, atribuyéndole culpas y defectos sin fin, porque, como bien señala la admirada investigadora cubana, doctora Dulce María O’Halloran:

“contra ella se concitaron los sectores más reaccionarios y las fuerzas del capital financiero, las cuales le declararon la guerra a muerte”[2];

Pero, por otra parte, numerosos y destacados estudiosos encomian los méritos de dicha central obrera. Es decir, el debate sobre la CTAL, que empezó hace ocho décadas, llega con fuerza a nuestros días; así sucede con todo lo que, por sus ideas y sus ejemplos, pervive.

En esta exposición, abordo el análisis solamente de algunos aspectos de su teoría y su práctica. En todos ellos encuentro ricas enseñanzas, y experiencias útiles para la lucha actual de la clase trabajadora y los pueblos, los latinoamericanos, sobre todo.

La CTAL, su perfil, ideales y objetivos

La CTAL se sustentó en los principios de la unidad de los trabajadores, la lucha de clases y el internacionalismo proletario: Entre sus objetivos, se propuso buscar los medios más eficaces para la unificación de la clase trabajadora de la región porque “sólo así, unidos, los obreros podrían constituir una fuerza capaz” de llevar adelante por sí mismos la lucha por sus objetivos históricos e influir de manera poderosa en el acontecer de sus países, de la región latinoamericana y el mundo.[3]

Defender los derechos laborales, pero no sólo eso, también transformar a la región y construir una democracia de tipo nuevo

Se trataba de defender sus intereses laborales, sí, pero no sólo eso, sino también luchar por la independencia de América Latina respecto del imperialismo, por la transformación profunda de la región en lo económico, político y social para el desarrollo de sus fuerzas productivas, la elevación del nivel de vida de los pueblos y por un nuevo tipo de democracia, más avanzada que la democracia representativa burguesa.

Contexto en que existió y luchó la CTAL

La Revolución Mexicana de 1910 fue una revolución antifeudal y antimperialista, como la definió Vicente Lombardo Toledano.

El contexto en que surgió, existió y combatió la CTAL, mexicano, latinoamericano y mundial, fue de intensa agudización de las contradicciones económicas, políticas y sociales y, por lo mismo, fue muy dinámico y rico en acciones de los pueblos y reacciones de los enemigos de los pueblos. Observaremos aunque sea de manera breve algunos elementos contextuales que incidieron en sus ideales, objetivos y acciones, como la Revolución Mexicana de 1910, la lucha de los pueblos de América Latina por su liberación respecto del imperialismo estadounidense, la amenaza del fascismo y la Gran Revolución socialista de Octubre.

La Revolución Mexicana de 1910

En México donde se fundó la central, ya había ocurrido la Revolución de 1910, que fue democrático burguesa y antimperialista, y, por tanto, la primera Revolución de Liberación Nacional. Ya se había promulgado la Constitución de 1917, la más avanzada del mundo en aquél momento. Gobernaba Lázaro Cárdenas del Río, un presidente nacionalista revolucionario, progresista y antimperialista. Y por serlo, era acosado constantemente por la clase social derrotada por la Revolución, integrada por una oligarquía terrateniente y por el capital extranjero, estadounidense en su mayoría, pero también inglés y alemán; por eso, contra Cárdenas no sólo conspiraba y actuaba la derecha local, sino también el imperialismo yanqui e inglés, y el ya emergente fascismo. Por eso, el movimiento sindical de la época, defendía con enjundia al gobierno cardenista, al mismo tiempo que le exigía dar pasos hacia adelante en el proceso de radicalización de la revolución.

Lombardo y la CTAL. Libro de Cuauhtémoc Amezcua Dromundo.

La liberación de América Latina respecto del imperialismo, un objetivo medular de la CTAL

América Latina en su conjunto estaba bajo el dominio casi total del imperialismo yanqui, pero luchando con energía, sus mejores fuerzas, por su emancipación. Y a esa batalla contra el imperialismo norteamaricano se habría de sumar la CTAL como una nueva y poderosa fuerza. Por eso, ya desde la convocatoria al Congreso Obrero Latinoamericano, que fundó la CTAL, se establece como objetivo de la reunión

“buscar los medios más eficaces para su unificación (se habla de la clase trabajadora de la región) con el alto propósito de defender mejor su causa y contribuir al logro de la completa independencia y progreso…”[5] de nuestras naciones.

En ese mismo sentido, el Congreso constitutivo de la CTAL se pronunció por el respeto a la autonomía económica y política de todos los países, es decir, por el respecto al derecho de nuestros países a la liberación, a la conquista de su plena independencia económica y política con respecto del imperialismo. En el Acta Constitutiva se dice que

…la tarea principal de la clase trabajadora de la América Latina consiste en conseguir la plena autonomía económica y política de [nuestras] naciones… y en liquidar las supervivencias semifeudales que caracterizan a [estos] países, con el propósito de elevar las condiciones económicas y morales en que se hallan las grandes masas de sus pueblos[6].

La CTAL y la lucha contra el fascismo

Pero también, cuando se fundó la CTAL era el momento en que surgía el fascismo en la Alemania Nazi, en la Italia de Mussolini, y en la España de Francisco Franco, apenas previo al desencadenamiento de su furia contra la humanidad entera. El fascismo era una fuerza peligrosa que hasta entonces había sido desconocida en América pero que ya empezaba a intervenir en la región. Por eso, la CTAL declaró una guerra frontal contra el fascismo.

Una democracia de trabajadores que aspira a crear un mundo nuevo, otro objetivo de la CTAL

Vicente Lombardo Toledano, en su calidad de dirigente de la CTM de México, central anfitriona del citado Congreso Obrero Latinoamericano, sintetizó los tres objetivos ya enumerados, al declarar que se trataba de luchar por la unidad de los trabajadores de América Latina que era urgente porque, sólo así, unidos, los obreros podrían constituir una fuerza capaz de enfrentar de manera victoriosa los viejos problemas derivados de las tiranías de la región y, a la vez, combatir al imperialismo –enemigo fundamental de nuestros pueblos- y combatir también con éxito a una peligrosa fuerza que hasta entonces había sido desconocida en América pero que ya empezaba a intervenir en la región: el fascismo. El dirigente sintetizó los tres objetivos señalados:

“combatir al fascismo y al imperialismo, a todas las formas de opresión”. Además, propuso luchar por la democracia; pero no la democracia liberal convencional , sino una “democracia de trabajadores que aspira a crear un mundo nuevo”..[7]

Objetivos e ideales democrática y colectivamente formulados.

Las intervenciones de los delegados al Congreso Obrero Latinoamericano aportaron, de la manera más democrática, a la elaboración conjunta de la definición definitiva de los ideales y propósitos de la nueva central unitaria. Provenían de distintos países, militaban en corrientes sindicales diversas, pertenecían a organizaciones distintas y se refirieron a las experiencias de sus respectivos lugares de origen; pero en su mayoría coincidieron a la hora de identificar los grandes problemas de la región: la dependencia neocolonial respecto del imperialismo, la explotación del pueblo y los trabajadores y la amenaza del fascismo. Por tanto, casi todos se pronunciaron por luchar por la independencia respecto del imperialismo, combatir la explotación de clase y contra el fascismo, objetivos que se fueron perfilando con nitidez.

Lázaro Peña, de Cuba, sus valiosas intervenciones

Extraordinario dirigente obrero cubano

Una intervención que refleja en buena medida las de la mayoría, fue la del dirigente obrero cubano Lázaro Peña:

“En Cuba –como en cualquier otro pueblo de Latinoamérica- el capital predominante no es precisamente el nativo. También allá la industria azucarera, que es la principal del país, se encuentra en manos de compañías extranjeras, principalmente norteamericanas. No hay banca nacional. El ferrocarril es propiedad de compañías inglesas. El 83 por ciento de las tierras laborables están en manos de grandes latifundistas y compañías extranjeras.[8]

Lázaro Peña también se refirió a la grave situación económica del proletariado y a la elevada importancia de la unidad amplia e incluyente de los trabajadores, que podría hacer cambiar las cosas a favor de la clase obrera y los pueblos, al adquirir el movimiento sindical una fuerza superior, nunca antes conocida.

La CTAL y la Revolución de Octubre

La CTAL también vivió la época en que la Gloriosa Revolución Socialista de Octubre alentaba con su ejemplo los anhelos, la imaginación y las luchas de los pueblos del mundo, al tiempo en que desarrollaba las fuerzas productivas de la Unión Soviética de manera vertiginosa, a pesar de las constantes y violentas agresiones por parte del imperialismo, y la CTAL defendió a la Unión Soviética y se solidarizó con sus luchas.

La CTAL, anticapitalista, partidaria del socialismo

Además, la CTAL, desde su Acta Constitutiva, se pronunció claramente por la desaparición del régimen capitalista de la faz de la Tierra y su sustitución por el sistema socialista, que expresa la aspiración del cambio revolucionario más profundo de la clase trabajadora en su conjunto: la desaparición de la burguesía como clase social dominante en el escenario del mundo, la emancipación de la clase obrera, y la trasformación de las relaciones de producción y de distribución en el seno de la sociedad, es decir, la transformación radical en las esferas de la economía, de la política y de las relaciones sociales propiamente dichas

La CTAL merece el reconocimiento de la clase obrera y los pueblos

Cuántas cosas más podrían decirse acerca de la CTAL y su gloriosa existencia; cuántos análisis, cuántos ensayos, cuántos libros están por escribirse al respecto. La CTAL, sostuvo principios avanzados y justos, y su práctica fue plenamente congruente con sus concepciones teóricas. Por eso merece el reconocimiento y el homenaje de la clase trabajadora y los pueblos.

 

[1] Tema expuesto en el XII Taller Científico Internacional Primero de Mayo celebrado del 23 al 26 de abril de 2018 en el Palacio de los Torcedores, La Habana, Cuba, bajo el auspicio del Instituto de Historia de Cuba y coorganizado por el CEFPSVLT y la Universidad Autónoma de Chapingo.

[2] O’Halloran González, Dulce María. La Confederación de Trabajadores de América Latina, 1938-1948. (Mimeo), pág. 65.
[3] Convocatoria para el Congreso Obrero Latinoamericano, en CTAL, 1938-1948. Resoluciones de sus asambleas. Ediciones de la CTAL. México, 1948.

[4] Ricardo Melgar afirma que la concepción de la CTAL sobre la democracia se limita “al ejercicio de los derechos fundamentales del hombre”, pero se equivoca. La organización se refiere al tema en numerosos documentos y en ninguno restringe su propuesta a lo que dice este autor, sino que siempre es mucho más rica, avanzada y profunda. (Ricardo Melgar, El movimiento obrero latinoamericano. Historia de una clase subalterna 1988, Alianza Editorial, Madrid, pág. 337)

[5] Convocatoria para el Congreso Obrero Latinoamericano, en CTAL, 1938-1948. Resoluciones de sus asambleas. Ediciones de la CTAL. México, 1948.

[6] Acta Constitutiva de la Confederación de Trabajadores de América Latina”, 8 de septiembre de 1938, en CTAL, 1938-1948. Resoluciones de sus asambleas. México, 1948.

[7] Obsérvese que no se refiere al concepto burgués de la democracia representativa liberal, sino a una con un contenido de clase distinto, una democracia de trabajadores que aspiran a construir un régimen de tipo nuevo; el concepto se iría enriqueciendo con el tiempo en otros documentos de la CTAL. Obsérvese también que el lenguaje que se utiliza en este caso, y en general en los documentos de la CTAL, no es uno que se limite a repetir formas anquilosadas, ni es dogmático, sino fresco y explicativo a la vez.

[8] “Sensacional discurso pronunciado por el líder Lázaro Peña”, en el periódico Hoy, La Habana, Cuba, 10 de septiembre de 1938, citado por O’Halloran, en Op. Cit. pág. 47.

 

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