Arte paleolítico y vida nómada

El arte paleolítico es considerado por los investigadores de la evolución humana como evidencia de la aparición de comportamiento simbólico en la historia natural de nuestra especie. Esta conducta es uno de los rasgos que se incluyen cuando se intenta caracterizar lo que, en el contexto de discusión de los orígenes de nuestra especie, se ha llamado conducta humana moderna. El arte rupestre y otros comportamientos que podrían tener un componente estético, como el ornamento personal, surgieron en algún momento del Paleolítico, un periodo de vida nómada, el periodo más largo de la historia de la especie humana.

El nomadismo implica formas de vida y modos de interacción con el ambiente muy diferentes a los que se iniciaron con el advenimiento del Holoceno y la domesticación de especies animales y vegetales –la ganadería y la agricultura– cambios de gran envergadura que a la postre llevaron a la casi total sedentarización de nuestra especie.

Muchos de los motivos que aparecen en el arte rupestre asociado a culturas nómadas, ya sea paleolítico o de épocas posteriores, están íntimamente ligados al entorno y a la vida animal que rodeó en su tiempo a los grupos que lo produjeron. Este arte muestra quizá, según ciertas interpretaciones, atisbos de las formas de interacción de las poblaciones de ese tiempo con el ambiente, formas casi totalmente desaparecidas.

En el Acervo General y en la Biblioteca Mexicana de Historia y Filosofía de la Ciencia y la Tecnología del Centro Lombardo se albergan numerosos libros relacionados con el tema de arte rupestre paleolítico y algunos de gran interés sobre la vida nómada. En la exposición actual de Piezas del Mes que aquí presentamos tenemos el gusto de compartirles una muestra de esa parte del acervo a través de cuatro libros.

Arte paleolítico

El primer libro es Dawn of art: The Chauvet Cave. The oldest Known Paintings in the World, de Jean Marie Chauvet, Eliette Brunel Deschamps y Christian Hillaire, quienes realizaron el hallazgo de la Cueva de Chauvet, inscrita en la lista del Patrimonio Mundial y reconocida, por la riqueza de sus pinturas, como una de las cuevas de arte rupestre más importantes y espectaculares del mundo, junto, por ejemplo, con Altamira y Lascaux. El libro presenta, a través de una detallada narrativa, el descubrimiento de la cueva, realizado en diciembre de 1994. La narración, en primera persona, lleva al lector de la mano a los rincones de la cueva, la situación del hallazgo, las primeras impresiones y las vivencias de sus descubridores, y contiene también una detallada descripción de los paneles que conforman el arte de esta caverna, valiosa para quienes se interesen por la investigación particular de este sitio arqueológico. Werner Herzog, como sabemos, realizó el documental La cueva de los sueños olvidados, extraordinario testimonio que nos permite adentrarnos en la cueva, si bien a distancia pero sin afectarla, pues por motivos de conservación está abierta hoy en día únicamente a algunos investigadores. La antigüedad del arte de Chauvet, aunque variable pues se superponen en ella trazos de diversas épocas, se ha estimado en alrededor de 32 mil años.

Vida nómada

En el Museo Nacional de las Culturas del Mundo se exhibe la exposición De nomadismos y hospitalidades: Comcaac y Saharahuis. En ella se ponen en diálogo, a través de objetos y fotografías, dos culturas que han desarrollado formas particulares de interacción con sus ambientes después de sufrir agresivos procesos de sedentarización forzosa impulsados por gobiernos e intereses ajenos a sus comunidades, que en su momento no reconocieron ni respetaron el modo complejo de utilización estacional de un amplio territorio por parte de las culturas nómadas. La exposición es una enriquecedora e interesante presentación de las formas de vida y hospitalidad de la cultura saharahui, del norte de África, y de la cultura comcaac (seris), del estado mexicano de Sonora y la Isla Tiburón, pero es también una potente denuncia de la transgresión de los derechos de estos pueblos al uso de sus territorios del modo más conveniente para ellos. Conduce sobre todo a una profunda reflexión sobre la pérdida que significa para la humanidad la desaparición de formas de vida de gran inteligencia en la explotación racional de los recursos, teniendo siempre a la vista la conservación de los mismos, respetando sus ciclos de renovación, aproximación que poco a poco hemos ido perdiendo, quizá sin darnos cuenta, quizá impotentes ante ello.

A finales del Pleistoceno ocurrió, como arriba se señala, el inicio de la sedentarización de los pueblos del mundo con las primeras aldeas agrícolas. Esta fue extendiéndose a lo largo y ancho del planeta y terminó por casi eliminar el nomadismo. En los siguientes tres libros se encuentran tres visiones sobre dos culturas que han conservado relativamente esa forma de vida, si bien alterada por los distintos procesos de afectación e interacción con otras culturas: los khoisan del desierto del Kalahari y los bororo del grupo Fulani de Nigeria.

El mundo perdido del Kalahari

Libro que presenta la crónica de un viaje al Kalahari realizado en los años cincuenta del siglo pasado por Van der Post “en busca de los bosquimanos”, llamados ahora más apropiadamente !Kung San o Khoisan y que incluye sus memorias de los relatos escuchados en su infancia sobre este grupo del sur de África. Hay en el texto varias narrativas sobre el arte rupestre de la región, por ejemplo: “En ellas [las pinturas rupestres], los animales de África todavía viven tal como él [el pintor] los conoció, tal como ningún artista europeo o bantú ha sido capaz de plasmarlos. No están allí como presas para ejercitar su arco ni como mero alimento… sino como compañeros en el misterio, como hermanos de peregrinación en una misma y peligrosa senda que une las zonas de agua más remotas y dadoras de vida.” (p. 24).

El libro narra la utilización por el bosquimano, para su sobrevivencia, de los diversos y muchas veces escondidos recursos del desierto: el trazo de senderos, el uso de trampas, el uso de animales para desarrollar estrategias de caza o de recolección, por ejemplo el uso de la pequeña ave que lo conduce a las colmenas para hacerse de miel, el pajaro guía-miel. Describe también la música tocada por estos antiguos habitantes del desierto, su pintura, en la cual señala la existencia de figuras de antílopes, gacelas, jirafas, grullas azules, cigüeñas, pitones, rinocerontes, elefantes, leones, leopardo, avestruz, lince, hiena, y muchos animales más. Y señala cómo el propio autor empieza a aparecer más y más en las representaciones: “…el propio bosquimano fue apareciendo poco a poco en esas escenas animales. Los asuntos de sus pinturas se tornan más complejos, el tema se orquesta de un modo más pleno. Se nos presenta en ellas como niño, esposo, cazador y luchador, sus mujeres siempre cerca y en actitud de ayuda. En su arte se introducen las escenas cotidianas y las luchas. Aparecen las abejas y la miel, comienza a danzar…” (pp. 34-35).

En un punto de su texto señala el autor: “Sé que de nada sirve abstraer a la gente y a los acontecimientos del contexto de su época. Es posible que una de las más prolíficas fuentes de error del pensamiento contemporáneo brote precisamente de la costumbre popular de extraer la historia de su propio contexto para adaptarla por la fuerza a los valores de otra época” (p. 50). Al respecto, es claro que el autor presenta su apreciación del papel de estas pinturas en una sociedad que es de tiempos recientes, no paleolíticos, pinturas que fueron realizadas por hombres y mujeres con las capacidades cognitivas y creativas de nuestro tiempo. Sin embargo el estudio etnográfico de su utilización en esos circuitos de explotación estacional de los ambientes puede ofrecer, a quienes estudiamos con la mirada puesta en una mayor profundidad temporal, valiosas claves para comprender algunos aspectos de su papel en la antigüedad, que buscamos desentrañar.

Nisa. Vida y palabras de una mujer !Kung

Este interesante libro recoge las historias narradas a la antropóloga Marjorie Shostak por Nisa, una mujer de un grupo del pueblo !Kung San o Khoisan, quien vivía –en 1971, cuando se realizó la investigación– en una región remota de Botswana y quien comparte con ella numerosas experiencias y reflexiones de vida. Dice la autora: “Los !Kung son maestros de la sobrevivencia en [su] entorno, capaces de responder a sus demandas siempre cambiantes y a menudo extremas. La adaptabilidad es la clave de su éxito. La gente vive en aldeas semi-permanentes o campamentos, en grupos de alrededor de diez a treinta individuos. La propiedad personal debe ser mínima (el peso total de las pertenencias de una persona promedio es menor de veinticinco libras), porque todo debe ser cargado cuando la banda se mueve (p. 7). Las circunstancias y experiencias personales de Nisa sobre la maternidad, el cuerpo, la vida en su sociedad son recogidas por Shostak en un trabajo etnográfico de gran interés, que busca el punto de vista de una mujer, y que nos ofrece una ventana a un mundo muy diferente al nuestro, a la vida en comunidades que habitan el mundo con una especial movilidad colectiva.

Nómadas del sol

Por último comentamos el libro Nomades du Soleil. Este texto recoge una investigación etnográfica realizada por Henry Brandt en los años cincuenta del siglo pasado sobre los Bororo, grupo nómada del pueblo Fulani, habitantes de Nigeria. Dice en su introducción: “Son nómadas, e indiferentes a las caminos y sueños de otros hombres… rechazan cualquier innovación. Ni siquiera miran a los aviones que a veces pasan, muy arriba, en el cielo de su maravillosa y burlona libertad… Estos solitarios, grandes señores en harapos, son los bororo fulani del Círculo de Tahoua (Territorio del Níger, África Occidental Francesa)” (p. 5). Se trata de un pueblo pastor, nómada estacional. Este pueblo se ha conservado aparte de la mayoría del pueblo Fulani, que hoy es mayoritariamente sedentario y musulmán (p.6).

El autor señala distintos aspectos de la vida de este grupo, por ejemplo: “Ser bello es quizá la preocupación más secreta y constante de los bororo. Durante algunas semanas cada año, uno puede dedicarle [a ello] todo su arte y casi todo su tiempo” (p. 100). O: “Los bororo no comen juntos. El esposo le da la espalda a su esposa, el hermano a su hermana y los jóvenes se esconden de los ancianos. Nos dejaríamos morir de hambre en lugar de comer ante un extraño. Sólo los de la misma edad y sexo pueden comer juntos” (p.52), para luego detallar las excepciones a la regla.

 

Colegio del personal académico y personal bibliotecario.

Texto: Aura Ponce de León / octubre de 2018.

 

Invitamos a nuestros queridos amigos y estimados usuarios a acudir a la biblioteca del Centro. Su acervo puede consultarse en: http://200.78.223.179:8292/LOMBARDO

Sobre la biblioteca y la exposición Piezas del mes hay información aquí:

https://www.centrolombardo.edu.mx/piezas-del-mes-la-biblioteca-del-centro/


Referencias

Brandt, Henry, 1956. Nomades du soleil. Lausanne: La Guilde du Livre Lausanne. 149 p.

Chauvet, Jean Marie, Eliette Brunel Deschamps y Christian Hillaire, 1996. Dawn of art: The Chauvet Cave. The oldest Known Paintings in the World. New York: Harry N. Abrams, Inc. 135 p.

Shostak, Marjorie, 2000. Nisa. The Life and Words of a !Kung Woman. Cambridge, Ma: Harvard University Press, 365 p.

Van der Post, Laurens, 2007 (original de 1958). El mundo perdido del Kalahari. Barcelona: Península, 299 p.


La fotografía que encabeza este post es un fragmento de una fotografía que aparece en el libro de Henry Brandt Nomades du soleil arriba citado. Del mismo libro es la fotografía que acompaña a la breve reseña del libro. Las fotografías de las portadas del libro sobre la Cueva de Chauvet y sobre Nisa provienen de los libros reseñados. Se utilizan únicamente con fines educativos y de divulgación e investigación científica, bajo el concepto de uso justo, y bajo conceptos de la legislación mexicana sobre la no afectación de la explotación normal de la obra, la reproducción limitada y respetuosa de fragmentos debidamente citados, y desde una institución educativa y de investigación, no dedicada a actividades mercantiles.

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