La revista Futuro. Una tribuna antifascista desde México (1933-1946)

Por: Emilio García Bonilla

En Futuro colaboraron personajes mexicanos bien conocidos como Jaime Torres Bodet, Alfonso Reyes, Carlos A. Madrazo, Jesús Silva Herzog, Eli de Gortari, Manuel Gamio, Gonzalo Aguirre Beltrán, Andrés Henestrosa, Hernán Laborde, José Revueltas, Isaac Ochoterena, Ermilo Abreu Gómez y Octavio Paz. En la parte gráfica, participaron destacados artistas encargados de elaborar las ilustraciones, caricaturas y portadas de la revista, entre ellos: Juan Madrid, Luís Arenal, Miguel Covarrubias, Leopoldo Méndez, Xavier Guerrero, Pablo O´Higgins, Josep Renau y José Chávez Morado. Entre los fotógrafos que trabajaron para Futuro pueden mencionarse a Manuel y Lola Álvarez Bravo, Tina Modotti y los Hermanos Mayo.

¿Qué fue esta revista que logró conjuntar dentro de sus páginas a personajes tan destacados, llegando a convertirse en una tribuna para el exilio en nuestro país en plena época de lucha antifascista?

En octubre de 1933 Vicente Lombardo Toledano salió de la Universidad Nacional luego de protagonizar con Antonio Caso la famosa polémica filosófica por la orientación de la educación superior. En ese mismo mes, rompió definitivamente con la Confederación Regional Obrera Mexicana (CROM), organizando por su lado la Confederación General de Obreros y Campesinos de México (CGOCM). En este periodo de cambios surgió la idea de crear una revista que fuera órgano de expresión de la corriente intelectual, política y sindical que el propio Lombardo encabezaba, al mismo tiempo que esa publicación se concebía como un medio de periodismo educativo y revolucionario dirigido a los trabajadores, extendiendo así lo más posible el ámbito de influencia del grupo que le dio origen a Futuro.

La revista Futuro fue una publicación periódica editada en la Ciudad de México que existió entre diciembre de 1933 y octubre de 1946 con un total de 139 números,[1] y un tiraje de hasta 40 mil ejemplares.[2] Anunciada en un principio como bimensual y la mayor parte de su vida como mensual, el periodo más breve entre dos números fue de dos semanas y el lapso mayor fue de cuatro meses. El ejemplar con más páginas fue un número doble y extraordinario de 412 páginas que contenía la memoria del Primer Congreso de la CGOCM en diciembre de 1934. En tanto que el ejemplar con menos páginas tuvo diecinueve y se trató de un suplemento especial.

Futuro se asumió como una revista “ajena a los objetivos mercantiles de las publicaciones burguesas” teniendo entre sus objetivos “divulgar y explicar las cuestiones de mayor trascendencia en el mundo y analizar, con un criterio definido, nuestros problemas de carácter económico social”.[3] En su número inaugural se señaló el objetivo de la revista: “servir […] a la sociedad de mañana, juzgando el pasado y el presente en todos sus aspectos y exponiendo las ideas que tratan de cristalizar en las instituciones del porvenir”, para ello se ocuparía de analizar los problemas económicos, políticos, jurídicos, morales, religiosos y artísticos.[4]

La revista tuvo cinco épocas:

Comenzó con un precio de 25 centavos en la capital y 35 en los estados. En la segunda época, con un precio de 50 centavos por ejemplar, algunos números se presentaron bajo una dedicatoria, por ejemplo, “A la revolución social mexicana, que algún día ha de venir”[5] y “Dedicamos esta edición a la memoria de los hombres de la Reforma que transformaron la conciencia nacional en el siglo pasado, y cuya obra cívica la supera hoy el proletariado, postulando la orientación socialista de las escuelas de México”[6]. La segunda época se destacó por sus números monotemáticos, como el ya mencionado número especial por el primer congreso de la CGOCM (diciembre de 1934), la Contribución al estudio de la Revolución Mexicana (enero de 1935), a la conmemoración del Primero de mayo (1935), en julio de 1935 la edición de la revista se dedicó a la crisis política que tuvo como eje el rompimiento Cárdenas-Calles, publicando además la polémica periodística entre Lombardo y Antonio Caso, incluso se publicó un número únicamente con dibujos del artista norteamericano Jacob Burck (marzo de 1935).

Aunque al inicio se había planteado que los problemas de México serían el “motivo central” de la revista,[7] la dinámica misma de los acontecimientos hicieron pronto de Futuro una fuente de análisis e información de asuntos internacionales, como los números dedicados a la situación en España (febrero de 1935 y junio de 1935), los “Problemas vitales de Cuba, expuestos por altos representativos de su intelectualidad” (agosto de 1935), otro número incluso se dedicó íntegramente a publicar las resoluciones del XVII Congreso del PCUS sobre el segundo Plan Quinquenal en la Unión Soviética.

En su tercera época se vendió a 10 centavos el ejemplar, con un formato más austero se anunció que con ese precio mínimo se pretendía llegar “a los distintos grupos de trabajadores y a nuestros más humildes intelectuales de provincia”, presentándose a partir de ese momento como “Futuro. Revista popular”.[8]

En enero de 1940 se anunció que subiría a 20 centavos, explicando que habían hecho un esfuerzo por mantener el precio debido a que las circunstancias de la guerra afectaban el mercado del papel, a pesar de eso se introdujeron constantes mejoras en la edición de la publicación, por lo que se señaló que seguía siendo la revista más barata de México pues la renovación era muy superior al aumento de precio.[9] En su última etapa, la revista se ofreció en 50 centavos, en tanto que sus últimos tres números tuvieron un precio de 40 centavos, explicándose que el aumento en el precio del papel había determinado la reducción de su formato y número de páginas, se decidió dejar de publicar grabados y dibujos “aprovechando el espacio que pudieran ocupar con artículos sobre cuestiones importantes.” Se aclaró que el cambio en la forma “en manera alguna abarca un cambio en la orientación ni en el ideario de Futuro”.[10]

Al presentar esta quinta y última etapa, la dirección de la revista señaló que la publicación se proponía “convertirse en una tribuna divulgadora de los valores continentales y defensora de los intereses progresistas y democráticos de todos los pueblos de esta América nuestra”, por lo que publicaría estudios y ensayos tendientes a conocer la realidad de los pueblos latinoamericanos. No obstante, consideraban que para cumplir cabalmente los propósitos que había enarbolado la revista, “Futuro luchará contra el fascismo y la tiranía en cualesquiera de sus formas, y denunciará y contribuirá a aniquilar toda tendencia de retroceso y opresión democrática que intente surgir en nuestros países en el transcurso de la guerra o a la hora decisiva de la posguerra”.[11]

Durante toda la historia de la publicación, Vicente Lombardo Toledano fue su director. En su consejo directivo llegaron a figurar personajes como: Víctor Manuel Villaseñor, Jesús Silva Herzog, Enrique Ramírez y Ramírez, José Alvarado, Alfonso Guillén Zelaya, Efraín Huerta, Juan Jerónimo Beltrán y José Revueltas. Xavier Icaza fungió como jefe de redacción en los primeros cuatro números y posteriormente fue gerente de la editorial Futuro, y el sindicalista veracruzano Vidal Díaz Muñoz llegó a figurar como administrador de la editorial entre 1934 y 1935.  Alejandro Carrillo fue el personaje que permaneció en el equipo que dirigió la revista prácticamente durante toda su existencia: desde 1934 hasta su último número de octubre de 1946.

Portada con dibujo de Pablo O’Higgins

Por el cariz y la importancia de los acontecimientos, la revista Futuro dedicó buena parte de sus páginas a informar y analizar el desarrollo de la Segunda Guerra Mundial, llegando a convertirse en su tema principal. Desde finales de 1937 la revista venía informando del avance del imperialismo japonés sobre China. El número especial de octubre de 1938 con el título en su portada de “Después de Checoslovaquia ¡la guerra!” presentó tres artículos explicando que la invasión de Checoslovaquia no era más que un paso hacia la conflagración internacional. Ya en su edición de diciembre de 1939 Futuro anunció que era “la única revista de México que ofrece una orientación clara acerca del desarrollo de la guerra”.[12]

La línea política-editorial que unió a todos quienes colaboraron con Futuro fue el antifascismo. En este punto cabe señalar la política acordada en el VII Congreso de la Internacional Comunista de la formación de frentes populares para contener el avance del fascismo en Europa, y en el caso de América Latina, para enfrentar al imperialismo y sus agresiones directas o a través de gobiernos serviles que atentaran contra los intereses de las mayorías. De tal modo, que en la Segunda Guerra Mundial, la lucha organizada en frentes comunes haciendo a un lado todo sectarismo, lo mismo en la resistencia que en la denuncia de la quinta columna y las campañas de solidaridad, fue crucial para derrotar al nazifascismo.

Sin embargo, esa acción organizada fue insuficiente para imponerse en la guerra civil española (1936-1939), que puso fin de forma violenta a la Segunda República. Nuestro país abrió sus puertas para recibir a miles de refugiados, quienes comenzaron a llegar a nuestro país masivamente en junio de 1939.

Llegado a este punto cabe señalar que la revista se diferenció marcadamente de la prensa comercial de México que exhibía abiertamente sus vínculos con el anticomunismo, la extrema derecha y el fascismo, particularmente con las dictaduras de Adolf Hitler y de Francisco Franco. En el ámbito nacional, la actitud de esa prensa burguesa era de constante agresión y calumnia hacia el movimiento obrero y las fuerzas políticas de izquierda, considerada en su más amplia acepción.[13]

Para ilustrar lo anteriormente dicho basta mencionar que a la llegada del barco Sinaia con el primer grupo masivo de exiliados españoles al puerto de Veracruz el 13 de junio de 1939, Lombardo Toledano pronunció un discurso de bienvenida en el que expresó que “ningún español republicano será extraño en nuestro país”. Dicho discurso se publicó en el diario El Popular, también fundado por el líder obrero; pero al referirse al mismo hecho, el Excélsior publicó una nota bajo el encabezado “Hoy llegan los criminales españoles”.[14]

Numerosos escritores y políticos republicanos llegaron a México, muchos de ellos escribirían en las páginas de Futuro, que ya desde antes del inicio de la guerra civil había dedicado ediciones a la situación española, publicando en esos tempranos números personajes de la talla de Miguel de Unamuno, Pablo Picasso, Rafael Alberti y León Felipe. Ya en los años del exilio en la citada revista aparecieron colaboraciones de José Bergamín, Antonio Machado, Miguel Hernández, entre muchos otros autores menos conocidos: en total 38 españoles pasaron por las páginas de Futuro.

En el ámbito de las artes plásticas destacó el valenciano Josep Renau, miembro del Partido Comunista Español, llegado a México en 1939, y que fue el encargado de elaborar 34 portadas para la revista, (desde marzo de 1940) usando novedosas técnicas de fotomontaje y diseño, trabajos que hoy forman parte de la exposición Gráfica en el exilio: Josep Renau en el periodo mexicano, que se presenta en la Casa del Lago y en las rejas del Bosque de Chapultepec.

Muchos exiliados europeos y latinoamericanos encontraron en México, por mediación de Lombardo Toledano, no sólo protección y trabajo sino la posibilidad de expresar libremente sus ideas y opiniones. Por eso es paradigmático el uso que hicieron de las páginas de Futuro los intelectuales y dirigentes refugiados en nuestro país en una época de persecuciones políticas ante el ascenso de regímenes antidemocráticos en diversas partes del mundo. Una somera revisión arrojó los siguientes resultados:

El hondureño Alfonso Guillén Zelaya llegó a formar parte del consejo directivo de la revista; el educador argentino Aníbal Ponce, exiliado en México desde 1936, publicó en Futuro tres de los que serían sus últimos escritos antes de morir a causa de un accidente de tránsito en mayo de 1938. Exiliados como Ernesto Silva Tellería y Fernando León de Vivero escribieron denunciando la situación en sus países y la penetración ideológica del nazifascismo para propiciar una quinta columna.

En cuanto al exilio europeo, quienes colaboraron en Futuro se destacaban por su militancia comunista, como Imre Kepes, Paul Merker, Bodo Uhse, Otto Katz y Bruno Frei. Por su parte, fueron combatientes internacionalistas en la guerra civil española: el británico Ralph Bates, el alemán Theodor Balk y el italiano Vittorio Vidali, pareja de Tina Modotti, quien durante su exilio en México colaboró con nada menos que doce artículos para Futuro entre 1943 y 1946. Cabe destacar que los alemanes refugiados en México fundarían la revista Alemania Libre.

Inclusive se puede citar al menos un caso de exilio asiático en la revista: el actor japonés de filiación comunista Seki Sano que publicó el artículo “El teatro mexicano y su futuro” en la edición de febrero de 1945.[15]

                       

Sin ser exiliados, importantes dirigentes y artistas también hicieron uso de las páginas de Futuro, como los líderes sindicales Juan Vargas Puebla Lázaro Peña y Leon Jouhaux, así como los dirigentes comunistas Earl Browder, William Z. Foster y Palmiro Togliatti. En septiembre de 1936 el poeta cubano Nicolás Guillén publicó uno de sus poemas en la revista,[16] preámbulo de su primer viaje a México a inicios del año siguiente. Igualmente, el poeta chileno Pablo Neruda publicó cuatro poemas en Futuro, destacando el titulado “El general Franco en los infiernos” en julio de 1938.[17] El escritor  político costarricense Vicente Sáenz Rojas publicó ocho artículos sobre la situación política en Hispanoamérica. El arquitecto suizo Hannes Meyer publicó el artículo “Cómo vive el pueblo mexicano” en septiembre de 1939.[18] El escritor francés Henri Barbusse amigo de Lombardo Toledano colaboró con cuatro escritos. Por mencionar sólo a los más conocidos.

Sería extenso hablar de los mexicanos que participaron en Futuro, baste señalar que es posible identificar a un grupo de periodistas y escritores muy vinculados en esta época con Lombardo Toledano, como Enrique Ramírez y Ramírez, José Revueltas, Efraín Huerta, Vicente Fuentes Díaz, José Alvarado y Rodolfo Dorantes, quienes integraban la célula de periodistas “José Carlos Mariátegui” del Partido Comunista Mexicano y también trabajaron para el diario El Popular.[19]

En suma, la revista Futuro constituye una fuente valiosa por la pléyade de colaboradores que logró reunir en sus trece años de vida, periodo por demás interesante debido a los acontecimientos internacionales que se reflejaron en sus páginas, no sólo en los temas tratados y que definieron su línea antifascista, sino también por la variedad de autores exiliados de distintas nacionalidades que confluyeron en México, lo cual podría ser útil para reconstruir las redes de intercambio y solidaridad en plena época de combates ideológicos y militares en las décadas de los treinta y cuarenta del siglo pasado.

Para su consulta se encuentra disponible en la página web del Centro Lombardo, completamente digitalizada como resultado de un trabajo conjunto y coordinado entre las áreas que conforman dicha institución.


(Ponencia presentada en el III Congreso Internacional “La Prensa en el estudio de la Historia: Retos y potencialidades”, realizado en el Puerto de Veracruz los días 20, 21 y 22 de marzo de 2019)

[1] A partir de la tercera época volvió a empezar la numeración, manteniéndose hasta el último ejemplar de la revista, por tal razón se contabilizan 116 números, a estos hay que aumentar las 23 revistas de las primeras dos épocas de Futuro.

[2] La revista correspondiente a septiembre de 1938 anunció ese tiraje.

[3] “El nuevo formato de Futuro”, en Futuro, No. 1, México, febrero de 1936: p. 3.

[4] “Editorial. Nuestro programa”, en Futuro, México, Tomo I, No. 1, 1º de diciembre de 1933: p. 5

[5] Futuro, México, No. Extraordinario, mayo de 1934: p. 3.

[6] “Dedicatoria”, Futuro, tomo II, números 2 y 3, México, octubre de 1934: p. 1.

[7] “Editorial. Nuestro programa”, en Futuro, México, Tomo I, No. 1, 1º de diciembre de 1933: p. 5

[8] “El nuevo formato de Futuro”, en Futuro, No. 1, México, febrero de 1936: p. 3.

[9] Aviso sobre el aumento del precio de la revista, Futuro, No. 47, México, enero de 1940: p. 1.

[10] “A nuestros lectores”, en Futuro, No. 114, México, agosto de 1946: p. 2.

[11] “Propósitos” en Futuro, No. 97, México, febrero de 1945: p. 2

[12] Anuncio, Futuro, No. 46, México, diciembre de 1939: p. 34.

[13] Juan Campos Vega, El Popular, una historia ignorada, México, CEFPSVLT, 2011: pp. 161-162

[14] Campos, op cit.: p. 142.

[15] Futuro, núm. 97, México, febrero de 1945: p. 53-55

[16] “No sé por qué piensas tú”, Futuro, núm. 7, México, septiembre de 1936: p. 14.

[17] Futuro, núm. 29, México, julio de 1938: p. 38

[18] Futuro, núm. 43, México, septiembre de 1939: p. 37-39

[19] Fundado por Lombardo Toledano a mediados de 1938 como el órgano oficial de la Confederación de Trabajadores de México (CTM). En septiembre de 1939 se decidió que quedaría en manos de una sociedad ya como diario independiente. Campos, op. cit.: p. 166.

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