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Lombardo: Un personaje inocultable

Por Emilio García Bonilla

I.

La sola mención del nombre de Vicente Lombardo Toledano todavía en nuestro tiempo sigue despertando opiniones encontradas: reconocimiento y admiración de una parte, y rechazo o menosprecio por otra. Lo único cierto es que nadie que intente hacerse una imagen de tan destacado personaje puede permanecer impávido ante una vida tan fructífera y una existencia que no ha pasado desapercibida para la historia. Su pensamiento ha trascendido su época convirtiéndolo en un clásico, indispensable para comprender la realidad política actual. A pesar de esto, en muchos aspectos es un personaje desconocido aún para quienes dicen conocerlo.

Vicente Lombardo Toledano participó en la redacción del artículo tercero constitucional en la reforma de diciembre de 1945. Es de su autoría la parte que se conserva intacta todavía y que establece que: “El criterio que orientará a la educación se basará en los resultados del progreso científico, luchará contra la ignorancia y sus efectos, las servidumbres, los fanatismos y los prejuicios. Además, será democrático, considerando a la democracia no solamente como una estructura jurídica y un régimen político, sino como un sistema de vida fundado en el constante mejoramiento económico, social y cultural del pueblo”. Así lo reconoció en su momento Jaime Torres Bodet, quien fuera el secretario de Educación Pública en ese tiempo.[1]

Foto de Aryana Benavides, La Gaceta de la Universidad de Guadalajara.

También es de elemental justicia ponderar que, como jefe de la bancada del Partido Popular Socialista en la Cámara de Diputados durante la XLVI Legislatura (1964-1967), fue quien propuso la creación de la Academia de Ciencias de México para que coordinara los esfuerzos que se hacían en ese ámbito por parte de dependencias gubernamentales, universidades e instituciones públicas y particulares, a fin de constituir “una institución que proteja a los actuales y a los nuevos investigadores para que se dediquen a su labor durante toda su vida útil sin preocupaciones económicas y se sientan rodeados de respeto y de estímulos morales por toda la sociedad”.[2] La proposición fue aprobada y en 1970 propició la creación del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt).

A las obras pictóricas y escultóricas que perpetúan su memoria, bajo resguardo de instituciones como la Universidad Obrera de México y el CEFPSVLT, habría que añadir una de las obras inmortales de José Clemente Orozco. Se sostiene que Lombardo Toledano fue el modelo en que se basó el muralista para crear El hombre creador y rebelde en la cúpula del paraninfo de la Universidad de Guadalajara, obra realizada en plena madurez artística en 1936, mismo año en que Lombardo organizó la poderosa Confederación de Trabajadores de México. La actitud del maestro que guía e instruye al hombre pentafásico contrasta con el gesto de los capataces y patrones que intentan defenderse con libros y herramientas (la teoría tergiversada y la fuerza) de una turba famélica que alza sus puños amenazantes en la obra El pueblo y sus falsos líderes, realizada en el estrado bajo la cúpula y que forma parte del mismo conjunto pictórico.

¿Cómo era Vicente Lombardo Toledano? Su imagen física ha quedado en los registros fotográficos que, afortunadamente, se cuentan por miles; su voz está grabada en numerosas cintas que recogieron sus discursos y conferencias de los años sesenta; y sus movimientos en algunos rollos fílmicos que quedan por rescatar y difundir. En cuanto a su personalidad, los testimonios de quienes lo conocieron lo describen como disciplinado y puntual, un gran conversador, orador consumado, polemista mordaz en la crítica y experto en la ironía.

Juan Bustillo Oro conoció a Lombardo en la Escuela Nacional Preparatoria a principios de los años veinte, donde el primero era estudiante y el segundo impartía la clase de Ética: “era de expresión facial atristada, de indulgente miradura y de continente eclesiástico. A su presencia en los corredores de San Ildefonso, se diría que el colegio entero retornaba a su nacimiento religioso. Tenía don Vicente paso y ademanes recoletos, propios de un abate no muy inclinado a la mundanería; era de grande, pero contenida elocuencia, de fuego en rescoldo, si bien vivo, y de elegante moderación”.[3]

El testimonio de Víctor Manuel Villaseñor coincide cuando recordó haberlo conocido en 1932 como “un hombre de elegante y fino aspecto, pero con aplomo de madurez docta y sazonada. Me impresionaron su talento superior y su extensa cultura general. […] La mirada melancólica y soñadora, la emanación de su rostro ascético y el tono acariciante de su verbo sugerente, habíanme llevado a recordar a los grandes místicos medievales”.[4] Este último aspecto también lo mencionó Emil Ludwig en 1941, al referir que “sus ojos ardientes de monje” lo hacían recordar una pintura de Giorgione donde aparece un sacerdote.[5] Este es el origen del rumor convertido en mito de que había ingresado a un seminario, con la variante de que fue educado en un colegio jesuita, esparcido por sus críticos que no comprendían su probidad y rectitud de principios que contrastaban con los excesos de los líderes cromistas corrompidos.

Sus delicados modales y gustos refinados, junto al hecho de que provenía de una familia acomodada, provocaban escozor entre sus adversarios al comprobar incrédulos que volcaba sus conocimientos y energías en la defensa de una clase en la que no había nacido. Por eso se le tachó de ser “el comunista del cadillac” y nació el mito de que poseía decenas de trajes iguales para aparentar modestia, pero como dijo Gonzalo Beltrán para burlarse de ese rumor: aquellos trajes habían sido “mandados a luir expresamente de las bocamangas para dar una impresión de pobreza implacable y diamantina”.[6] El propio Lombardo refería orgulloso una anécdota al respecto: “Una vez un líder de la clase obrera me dijo que yo era un obrero de origen burgués, como un insulto, y le contesté: es para mí un honor, en cambio usted es un burgués de origen obrero.”[7]

Se enorgullecía de ser un intelectual al servicio del proletariado y reflexionaba: “Desgraciado de mí si no hubiera aprendido a leer y escribir. Si para mí la vida está llena de atractivos y de luz, y el horizonte de mi existencia es infinito, se debe a que soy un estudioso, y toda mi vida, desde que empecé a aprender las primeras letras hasta hoy, estoy pegado a los libros sin faltar un solo día.”[8] Este aspecto le granjeó la admiración y el respeto incluso de críticos como Roberto Blanco Moheno, quien reconoció que Lombardo había sido “de todos los dirigentes del sindicalismo mexicano, el más talentoso, el más culto, el más humano”.[9]

No obstante su reconocida capacidad, Lombardo rechazó los honores, y cuando aceptaba ser homenajeado aclaraba que lo hacía como un representante de la clase mayoritaria, la de los trabajadores a cuya causa servía como un soldado más. Al preguntarle por qué no formaba parte de instituciones como El Colegio Nacional o la Academia de la Lengua, Lombardo, dando ejemplo de modestia, contestó: “No pertenezco a El Colegio Nacional porque las personas que lo integran son mil veces superiores a mí por su cultura y por los servicios desinteresados que han prestado al pueblo y a la patria”. Reveló además que había sido propuesto por dos distinguidos hombres de letras, católicos fervientes, para ocupar la vacante dejada en la Academia Mexicana de la Lengua por el arzobispo de México, Luis María Martínez, fallecido en 1956, pero los elementos de izquierda dentro de la institución lo rechazaron.[10]

Era políglota: hablaba, leía o comprendía el inglés, francés, italiano, portugués, latín, griego y náhuatl.[11] Fue miembro fundador de la Sociedad Mexicana de Bibliografía establecida en 1946. Amante de los libros desde su adolescencia, se enorgullecía de su biblioteca con más de 25 mil títulos reunidos a lo largo de su vida, entre los cuales preservaba algunas joyas bibliográficas, además de resguardar los 1340 libros con dedicatoria autógrafa que le fueron obsequiados por sus autores o por terceras personas como una muestra de amistad y reconocimiento. Como parte del esfuerzo material que implicó el proceso fundacional del Partido Popular en 1948, Lombardo solicitó un préstamo al Banco Nacional de Fomento Cooperativo, vencido el plazo para liquidar la deuda, el banco procedió judicialmente y le fueron embargados sus libros, “no pudieron ser embargados otros bienes, porque no poseo otros; siempre he vivido en casa hipotecada” señaló Lombardo.[12] Por eso es loable que su última voluntad fuera la de poner a disposición del pueblo de México su biblioteca para que todos los interesados pudieran abrevar de las fuentes que lo llevaron a las altas cumbres del conocimiento.

Juan Madrid, Retrato de VLT. Portada de la revista Tiempo, México, 25 de febrero de 1944.

Sus malestares físicos y enfermedades propias de cualquier ser humano no fueron nunca motivos para desatender sus responsabilidades contraídas. En septiembre de 1938, en uno de los momentos cumbres de su trayectoria como líder obrero, se celebró en el Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México el Congreso Obrero Latinoamericano, que dio lugar a la fundación de la Confederación de Trabajadores de América Latina (CTAL), de la que Lombardo fue electo presidente. Sin embargo, en la clausura los delegados, que asistieron en representación de las organizaciones de trece países del hemisferio, observaron conmovidos cómo el máximo dirigente “sosteniéndose ligeramente en los brazos de dos camaradas, hacia su entrada al recinto. Los delegados, en pie, lo saludaban. Se notaba en su cara las huellas de su dolencia. No se podía tener en pie, y sin embargo allí estaba, en su puesto.” A pesar de ser una mera formalidad, acudió para agradecer al congreso su designación y protestar el cargo ante los representantes de los trabajadores de Latinoamérica. Luego de unos minutos salió del recinto en medio de aplausos y vítores, “casi en brazos de varios camaradas”, para dirigirse al hospital donde fue operado dos horas después. Destacó el autor de la crónica que Vicente Lombardo Toledano “dominó su gran dolor físico, con una abnegación común sólo en los hombres que sirven a la causa proletaria.”[13]

II.

Aunque son escasas las fuentes directas que revelen las aficiones y los gustos que nos permitan conocerlo más allá de su imagen pública, es posible hacer un esbozo. Fumaba tabaco fuerte en pipa y bebía vino, aunque jamás se embriagó; gustaba de oír música clásica: de Bach a Shostakovich, lo que le brindaba descanso y le permitía la meditación para dar base al pensamiento de más elevados vuelos;[14] sin embargo, no desdeñaba la música popular: en una breve entrevista de 1931 reveló que Agustín Lara era su cantante favorito.[15] Aunque se sabía de memoria canciones y sinfonías completas, pudiendo identificar cualquier error en su ejecución, el destino le negó la facultad de cantar o tocar algún instrumento musical.[16]

Como amante de la naturaleza, en el jardín de su casa disfrutaba de cultivar árboles frutales, como ciruelas y manzanas de Teziutlán, y hierbas de olor: laurel, hierbabuena, tomillo y vainilla.[17] En el ámbito familiar, como padre de tres hijas y abuelo de nueve nietos, fue “muy serio y vigoroso, pero al mismo tiempo risueño, amable, cariñoso y paciente”, siempre atento de la formación intelectual y personal de sus descendientes, ya que a pesar de la enorme carga de trabajo nunca desatendió a su familia.[18]

Se hizo aficionado a la cacería desde niño por influencia de su padre, gusto que lo acompaño toda la vida. En 1938 comenzó a escribir el libro Caza y cazadores de México, proyecto que quedó inconcluso. En cuarenta capítulos consideraba exponer las zonas geográfico-botánicas de México, su flora y fauna, las características de la caza primitiva, el desarrollo histórico de esa actividad con sus procedimientos, rituales y armas; las presas principales de cada región del país, supersticiones y tradiciones entre los cazadores, como sus historias alrededor de la hoguera y la relación del cazador con sus perros, caballos y armas. Por la amplitud de temas a desarrollar, queda claro que Lombardo Toledano era un gran experto en esta actividad que solía practicar con amigos y compañeros.[19]

Uno de sus compañeros de actividades cinegéticas fue el médico y militar chihuahuense Jesús Lozoya Solís, quien tradujo la tesis de Robert P. Millon: Vicente Lombardo Toledano. Biografía intelectual de un marxista mexicano, publicada en español en 1964. El doctor Lozoya ponía a disposición de Lombardo su rancho “Rarámuri”, en el estado de Hidalgo, cuando éste deseaba retirarse para escribir, razón por la cual en ese lugar fechó algunos de sus últimos libros, como Las corrientes filosóficas en la vida de México (1963), ¿Moscú o Pekín? La vía mexicana hacia el socialismo (1963) y Summa (1964).

Fue vocero de la delegación mexicana que participó en el Primer Congreso Indigenista Interamericano celebrado en Patzcuaro, Michoacán, en abril de 1940 y que tuvo importantes repercusiones en el continente. En octubre de 1947 integró el Consejo Nacional Consultivo del gobierno mexicano ante la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) al lado de luminarias como Agustín Yáñez, Manuel Gamio, Alfonso Caso, Daniel Cosío Villegas, Luis Enrique Erro, Diego Rivera, José Clemente Orozco, José Vasconcelos, Carlos Chávez, Martín Luis Guzmán y Mariano Azuela, órgano que tuvo la tarea de organizar la Segunda Conferencia General de la UNESCO en la Ciudad de México en noviembre de ese año.

Lombardo formó parte del consejo de administración de la Organización Internacional del Trabajo (1944-1948); como vicepresidente de la Federación Sindical Mundial, fue designado delegado permanente de ese organismo ante el Consejo Económico y Social de la ONU en Nueva York, por lo que contaba con un pasaporte diplomático extendido por la cancillería mexicana, “sin que esto tenga la menor importancia”, decía;[20] fue uno de los vicepresidentes del Movimiento Mexicano por la Paz, y fue electo miembro del Consejo Mundial de la Paz desde su creación en 1950.

Sus responsabilidades internacionales y su intensa actividad le permitieron viajar por el mundo: cruzó el Océano Atlántico para llegar al Viejo Mundo no menos de 52 veces, realizó cerca de 30 visitas a la Unión Soviética; además, recorrió toda América Latina, Canadá y los Estados Unidos, siendo éste el país que mejor conoció después del propio hasta que le prohibieron la libre entrada luego de la muerte del presidente Roosevelt en 1945;[21] sin dejar de mencionar sus viajes al Extremo Oriente que fueron motivo de sus libros Diario de un viaje a la China nueva (1950) y Causas de la elevación del espíritu humano (1960).

Mediante sus travesías por el mundo pudo apreciar “la enorme riqueza del pensamiento humano, lo mismo entre las tribus atrasadas de indígenas de América, que en los pueblos que tienen muchos siglos de desarrollo histórico”.[22] Sus incontables viajes inspiraron su poema Este mi afán: “Este mi afán de recorrer el mundo / de pasar revista a los seres y a las cosas, / es ansiedad por abreviar el tiempo, / por ver cuanto antes el alba de mañana”.

A los 70 años de edad hablaba “con la claridad y la fluidez de un cerebro joven”, caminaba erguido, “presuroso y sin sombra de fatiga”, presumía que aún podía escalar hasta las faldas del volcán Popocatépetl, hacía una combinación de gimnasia sueca y china para reforzar el aparato respiratorio y practicaba la equitación cuando podía. Pero, decía, la verdadera razón que prolongaba la existencia era “vivir con euforia, originada en los ideales y en el propio ser humano”.[23]

Al momento de su fallecimiento se dijo que tenía en proyecto la elaboración de por lo menos nueve libros de diversas temáticas: historia de México, historia de la expropiación petrolera, el movimiento obrero en la época actual, la versión ampliada de Las corrientes filosóficas en la vida de México, una crítica a Marcuse, la función de la educación en la lucha de clases, leyendas mexicanas, cuentos chuscos y anécdotas, cacería, y un libro filosófico, al estilo de Summa, planeado para conmemorar sus 75 años de edad. Los apuntes que dejó contienen ideas a realizar, “pero no [están] completas, lo demás lo tenía en la memoria. No son utilizables porque se deformaría su idea original”.[24]

III.

Hay cosas que se saben, se comentan pero rara vez se destacan. Sin embargo, dan cuenta de que la personalidad de Lombardo Toledano no ha pasado desapercibida y que incluso rebasó sus áreas de acción conocidas, lo cual es un indicativo de su trascendencia histórica.

Fue de los pioneros de la radio en México. Estuvo entre los fundadores de la Liga Mexicana de Radio en julio de 1922 y llegó a presidir la Liga Central Mexicana de Radio unos meses después.[25] Como director de la Escuela Nacional Preparatoria sentó las bases, con la instalación de los primeros aparatos transmisores y antenas, de la estación CZE de la Secretaría de Educación Pública, que inició transmisiones el 30 de noviembre de 1924 y que fue el primer antecedente de Radio Educación.

Siendo regidor del ayuntamiento de la Ciudad de México en 1925, seguramente asesorado por especialistas, propuso el 13 de marzo como fecha para conmemorar el aniversario de la fundación de Tenochtitlan, al cumplirse seis siglos de la capital del imperio mexica.[26] Si bien en la Crónica Mexicáyotl, escrita en 1598 por Hernando de Alvarado Tezozomoc, se da el año de 1325 como el del asentamiento final de los tenochcas en el islote guiados por su dios tutelar Huitzilopochtli, no había consenso en torno al día y mes. En la actualidad, la fecha propuesta por Lombardo es la más aceptada.

Inconscientemente contribuyó a catapultar a la fama a Mario Moreno Reyes: antes de los primeros éxitos de “Cantinflas” en el cine, a mediados de 1937 el líder de la CROM, Luís N. Morones, retó a Lombardo a debatir en público, a lo que el dirigente de la CTM contestó: “Si se trata de un concurso de oratoria, creo que el mejor discurso de un hombre es su propia vida, y la vida de Morones está ya juzgada. Si Morones se propone demostrar su capacidad dialéctica, que discuta con Cantinflas”, haciendo alusión, desde luego, a la forma desordenada de hablar del cómico, despertándose la inquietud por conocerlo en sus actuaciones teatrales.[27]

En 1946, Lombardo bautizó al candidato presidencial Miguel Alemán Valdés como “el Cachorro de la Revolución”, que conoció como estudiante en la Escuela Nacional Preparatoria en el periodo en que fue director (1922-1923). Cuestionado al respecto, años después señaló que le había dado ese mote porque era joven y era un civil, pero reconoció que se había equivocado “porque ni siquiera cachorro resultó”.[28]

A las historias que se cuentan sobre Lombardo habría que agregar su aparición en la primera versión fílmica de Santa (1918), basada en la novela homónima de Federico Gamboa. La película, dirigida por Luis G. Peredo y protagonizada por Elena Sánchez Valenzuela, se grabó en el Tívoli del Eliseo y en Chimalistac. Lombardo Toledano, entonces estudiante de Jurisprudencia, participó en las filmaciones como extra, junto a otros estudiantes que curiosos acompañaban el trabajo de la protagonista, alumna de la Escuela Nacional Preparatoria.[29]

Óleo de Jorge González Camarena (1936)

El propio Lombardo escribió un argumento cinematográfico: Ha caído una estrella (1936), que critica al capitalismo, donde “la felicidad es imposible, porque todos los hombres son actores en el drama y víctimas, a la vez, del propio régimen”.[30] A lo largo de la trama se muestra cómo las fuerzas del mercado pueden hacer que los hombres se conviertan en marionetas cuando no se tiene conciencia del papel histórico de los trabajadores y del hombre inmerso en una sociedad de consumo.[31] Sin embargo, no llegó a las pantallas a pesar de que el argumento fue debidamente registrado por el autor, y que además se buscó que la compañía Latino Film de México produjera la película para lo cual se necesitaba un capital de sesenta mil pesos.[32] La Universidad Obrera lo editó acompañado de la reproducción de una pintura realizada ex profeso por Jorge González Camarena, hoy seguramente perdida. A su interés por el séptimo arte se suma el guión El nervio del mundo, inédito hasta ahora, concebido todavía como película silente en 1930, cuando Lombardo Toledano dirigía la Escuela Central de Artes Plásticas y se inauguró el taller de cinematografía a cargo de Emilio Amero.[33]

La valoración de la vida y obra de un personaje como Lombardo Toledano exige conocer y analizar su contexto, su tiempo y su mundo, el móvil de sus acciones, la opinión de sus contemporáneos; pero, sobre todo, la justeza de la causa a la que consagró su existencia. Queda claro que estamos ante un personaje cuya talla lo hace inocultable, y la historia se encargará de recordarnos una y otra vez el paso de uno de los más grandes hombres nacido en México, “el sitio mejor del mundo para que un hombre de nuestro tiempo pueda luchar con honor y con orgullo por la libertad de los hombres y por la emancipación de los pueblos”.[34]

(Texto introductorio del libro Lombardo. Facetas de una vida, en proceso de edición.)


[1] Jaime Torres Bodet, Memorias, Vol. 1, Años contra el tiempo, México, Porrúa, 1969: pp. 330-331.

[2] “Creación de la Academia de Ciencias de México”, proposición de la diputación del PPS, Diario de los Debates, XLVI Legislatura, 15 de diciembre de 1966; en VLT, Obra Parlamentaria, vol. III, México, CEFPSVLT, 2017: p. 232.

[3] Juan Bustillo Oro, Vientos de los veintes. Cronicón testimonial, México, Secretaría de Educación Pública, 1973: pp. 31-32.

[4] Víctor Manuel Villaseñor, Memorias de un hombre de izquierda. I, Del porfiriato al cardenismo, México, Grijalbo, 1978: p. 317.

[5] Revista Futuro, núm. 82, México, D.F., diciembre de 1942: p. 31.

[6] Gonzalo Beltrán, “Media hora con el conspirador”, en Futuro, Núm. 110, México, D.F., abril de 1946: p. 38.

[7] VLT, Entrevista con James Wilkie, 29 de enero de 1965, en Obra Histórico-cronológica, t. VI, suplemento, México, CEFPSVLT, 2016: p: 254.

[8] Idem

[9] Roberto Blanco Moheno, “El perfil de un mexicano estelar”, en Siempre!, No. 940, México, D.F., 30 de junio de 1971: p. 49.

[10] “Quince preguntas a Vicente Lombardo Toledano”, entrevista con el periodista Mauro Jiménez para La Prensa, 16 de enero de 1966; en Obra Histórico-cronológica, t. VI, vol. 19, México, CEFPSVLT, 2013: p. 49.

[11] “Lombardo: Un hombre en la historia de México”, entrevista con José Natividad Rosales y Víctor Rico Galán, en revista Siempre!, No. 578, 22 de julio de 1964, en VLT, Escritos Autobiográficos, México, CEFPSVLT, 2004: p. 27.

[12] “Acerca del embargo judicial a la biblioteca de VLT”, El Popular, 20 de junio de 1950; en Obra Histórico-cronológica,  t. V, vol. 7, México, CEFPSVLT, 2002: p. 287.

[13] “Clausura del Congreso Obrero Latinoamericano”, nota en El Popular, México, D.F., 9 de septiembre de 1938; en Obra Histórico-cronológica, t. III, vol. 8, México, CEFPSVLT, : pp. 113-115.

[14] “Lombardo: Un hombre en la historia de México”, op. cit.: pp. 27-28.

[15] Encuesta realizada por un periódico alemán, reproducida por la revista CROM, México, D.F., 1° de octubre de 1931, en Obra Histórico-cronológica, t. II, Vol. 2, México, CEFPSVLT, 1995: pp. 153-154.

[16] VLT, Diario de un viaje a la China nueva, México, ediciones Futuro, 1950: pp. 52-53.

[17] Carta de VLT a Florencio Cerda, 19 de enero de 1927, en Fondo Histórico Lombardo Toledano de la Universidad Obrera de México (FHUOM), Legajo 106; Julio Scherer García, Los presidentes, México, Grijalbo, 1986: p. 51.

[18] Raúl Gutiérrez Lombardo, “Apuntes para una biografía política de Vicente Lombardo Toledano”, en Lombardo, mi abuelo, México, CEFPSVLT, 2009: pp. 4-5.

[19] Esquema de la obra y redacción de los apartados “Elogio del cazador”,  “Génesis de la fauna de México”, “Zonas geográfico-botánicas” y “México, paraíso de América”, en FHUOM, Legajo 339. Inédito.

[20] Entrevista a VLT para el periódico estudiantil Reforma Universitaria, 1958; en Luis Calderón Vega, Los siete sabios de México, 2ª ed., México, Jus, 1972: p. 69.

[21] Idem; VLT, Entrevista con James Wilkie, 21 de septiembre de 1964, en Obra Histórico-cronológica, t. VI, suplemento, México, CEFPSVLT, 2016: pp. 88, 93.

[22] “Lombardo: Un hombre en la historia de México”, op. cit.: p. 31

[23] Ibid.: pp. 27-28.

[24] La Prensa, México, D.F., 18 de noviembre de 1968: p. 49. Declaración de María González, secretaria de VLT; Excélsior, México, D.F., 28 de diciembre de 1968: p. 8. Declaración de María Teresa Puente, viuda de VLT; Olivia Castro Morales, Vicente Lombardo Toledano (1894-1968), Bosquejo biográfico, Puebla, Secretaría de Cultura del Estado de Puebla, 1995: p. 93.

[25] Virginia Medina y Gilberto Vargas, Nuestra es la voz, de todos la palabra. Historia de la radiodifusión mexicana (1921-1960), México, Facultad de Estudios Superiores Acatlán. Universidad Nacional Autónoma de México, 2011: pp. 87-88.

[26] Luis Maldonado Venegas, “Evocación de Tenochtitlán”, en Excélsior, México, 15 de marzo de 2019.

[27] Armando Ponce, “Hace medio siglo, el encumbramiento del cómico”, en revista Proceso, México, D.F., 26 de septiembre de 1987.

[28] Entrevista con El Diario de México, 3 de julio de 1963; en Obra Histórico-cronológica, t. VI, vol. 11, México, CEFPSVLT, 2011: p. 239.

[29] Armando Araujo, “Lombardo Toledano, extra de cine”, en Jueves de Excélsior, México, D.F., 28 de marzo de 1968: pp. 20-21.

[30] VLT, “Explicación previa en la pantalla”, Ha caído una estrella, México, Universidad Obrera de México, 1936; en Obra Histórico-cronológica, t. III, vol. 4, México, CEFPSVLT, 1996: p. 509.

[31] “El cine, área de interés de V. Lombardo Toledano poco conocida”, en Gaceta UNAM, México, D.F., 19 de febrero de 1990: p. 25.

[32] Derechos de registro de propiedad intelectual de la obra Ha caído una estrella, 20 de enero de 1936, y Carta de Miguel Zacarías a VLT, 29 de enero de 1936, en FHUOM, Legajo 255.

[33] Carta de VLT a Emilio Amero, 7 de agosto de 1930, en Archivo Histórico de la UNAM, Fondo Universidad Nacional, Ramo Rectoría, Caja 31, Exp. 398, folios: 100-104.

[34] VLT, Diario de un viaje a la China nueva, op. cit.: p. 235.

UN HOMBRE DE SU TIEMPO. Escritos sobre Lombardo en la revista Futuro

A pesar de las circunstancias difíciles por las que atraviesa este Centro de Estudios, se ha preparado la edición digital del primer libro para conmemorar el 125 aniversario del natalicio de Vicente Lombardo Toledano, trabajo que estuvo a cargo de Eduardo Vizcaya Xilotl y Emilio García Bonilla.

Futuro fue una publicación periódica editada en la Ciudad de México que existió entre diciembre de 1933 y octubre de 1946, fue fundada y dirigida por Vicente Lombardo Toledano y se concibió como una publicación de periodismo educativo dirigida a los trabajadores. Sus páginas sirvieron como fuente de información y análisis de temas políticos y culturales.

Dicha revista cobra importancia porque en ella colaboraron destacados artistas e intelectuales como Xavier Icaza, Narciso Bassols, Víctor Manuel Villaseñor, Pablo Neruda, Rafael Alberti, Pablo Picasso, José Revueltas, Diego Rivera, Jesús Silva Herzog, Efraín Huerta, Leopoldo Méndez, Alfonso Guillén Zelaya, entre muchos otros.

Junto al diario El Popular, también fundado por Lombardo Toledano, son los mejores ejemplos de su contribución al periodismo revolucionario. Como resultado de un trabajo conjunto de las diversas áreas del Centro Lombardo, en el mes de marzo del presente año se terminaron de poner a disposición del público y de manera libre y gratuita los 139 números de Futuro completamente digitalizados.

En la presente recopilación se presentan de forma cronológica diversos escritos sobre Vicente Lombardo Toledano producidos al calor de los acontecimientos, con la viveza del periodismo que, a través de formas como la entrevista, la crónica, el reportaje y la nota editorial, cubren el periodo de 1941 a 1946, una de las etapas más fructíferas en la vida de Lombardo, enmarcada en el tiempo de la Segunda Guerra Mundial y la lucha internacional contra el nazifascismo, textos en los que podemos notar su trayectoria desde que concluyó su responsabilidad al frente de la Confederación de Trabajadores de México hasta la fundación y primeras reuniones de la Federación Sindical Mundial.

La parte central de este libro proviene del número 82 de Futuro, publicado en diciembre de 1942, en el que se hizo un homenaje al fundador y director de la revista con motivo de la gira que realizó por nuestro continente como máximo dirigente sindical latinoamericano. Esa faceta del líder continental es la que se destaca en la mayoría de los escritos de nuestra compilación. El “hombre de los cincuenta trajes idénticos a sí mismos, mandados a luir expresamente de las bocamangas para dar una impresión de pobreza implacable y diamantina”,[1] en palabras de Gonzalo Beltrán, ironizando uno de los mitos que todavía en la actualidad se cuentan sobre Lombardo Toledano, aparece en Futuro como el personaje público, el luchador antifascista, el embajador de la Revolución Mexicana, el intelectual respetado, el líder internacional, pero sobre todo como un hombre de su tiempo.

La mayor parte de los autores de los textos que presentamos fueron colaboradores recurrentes de Futuro, algunos de los cuales escribieron también en El Popular, entre ellos es posible identificar a un grupo de periodistas, escritores y artistas vinculados en esta época con Lombardo Toledano, como Enrique Ramírez y Ramírez, José Revueltas, Vicente Fuentes Díaz, José Alvarado, Rodolfo Dorantes y Juan Jerónimo Beltrán. Se recogen también escritos de destacados personajes, como Pablo Neruda, Martín Luis Guzmán y Juan Marinello, quienes dejaron interesantes testimonios y valoraciones que dan cuenta del reconocimiento y prestigio obtenido por Lombardo durante intensos años de lucha.

Esta selección de textos se suma a la que publicamos en el 2014, bajo el título Homenaje de El Popular a Vicente Lombardo Toledano, la cual presentó los escritos aparecidos en el mencionado diario en su edición especial del 16 de julio de 1950. La mitad de los textos de la presente compilación fueron publicados previamente en Vicente Lombardo Toledano y la batalla de las ideas. Testimonio de intelectuales (2005) y en Vicente Lombardo Toledano y el movimiento obrero. Testimonios de destacados dirigentes (2005), pero en esta ocasión se reúnen para mostrarlos en el contexto en que aparecieron: desde las páginas de Futuro, dando así una muestra de la diversidad de autores que participaron en esa revista, así como de la ascendente trayectoria de Lombardo reflejada en sus páginas.

Sirva esta publicación como sencillo homenaje a 125 años del natalicio de Lombardo Toledano y como un recordatorio de que el hombre es y sus circunstancias, como dijera Ortega y Gasset, por lo que sin comprender el contexto en el que vivió y actuó tal o cual personaje, jamás podremos hacer una justa valoración de su vida. Lombardo surgió con la Revolución Mexicana y a ella consagró su vida, por lo que sin entender el proceso histórico que marcó el siglo XX mexicano es imposible emitir opiniones válidas sobre su existencia. Como escribió acertadamente José Revueltas: “los hombres no se dan por accidente, y todo hombre histórico, tiene a su vez una razón histórica de nacimiento.”[2]

En mayo de 1922, siendo director de la Escuela Nacional Preparatoria con 27 años de edad, Lombardo enfrentó la primera campaña que intentaba desprestigiarlo por medio de calumnias en la prensa; años después como candidato a diputado por el distrito de Teziutlán, su tierra natal, los denuestos continuaron, y así durante más de cuarenta años, hasta el final su vida, pero siguió actuante con la convicción de un profeta. Su entereza y probidad le valieron el respeto y admiración del pueblo llano que le dio el título de maestro, y en las élites políticas e intelectuales no faltó el acompañamiento y la solidaridad, como los destacados mexicanos que, desafiando los improperios de la prensa al servicio del gran capital, se reunieron el 28 de febrero de 1946 para reconocer en Lombardo “al intelectual verdadero, al hombre cuya preocupación no lo lleva a la torre de marfil, sino a la lucha apasionada para cambiar el mundo”,[3] creando para él la Condecoración del Combatiente como un homenaje de lo más selecto del ámbito artístico, científico y cultural de ese momento en México.

Como ellos, los modestos editores de esta publicación nos unimos al homenaje de los tiempos, en el año del 125 aniversario de su natalicio, a quien dio nombre y razón de ser al Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales “Vicente Lombardo Toledano”.


[1] Futuro, no. 110, México, D.F., abril de 1946: p. 38.

[2] Futuro, no. 82, México, D.F., diciembre de 1942: p. 14.

[3] Futuro, no. 109, México, D.F., marzo de 1946: p. 32.

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La cuna del movimiento muralista mexicano

Por Emilio García Bonilla

En diferentes momentos, Vicente Lombardo Toledano expresó públicamente su admiración por las artes plásticas mexicanas como expresión estética de los anhelos revolucionarios, por eso opinaba que “sólo el arte que llega al pueblo realiza su alta misión humana y perdura”[1]. La pintura mural era para él la primera y más valiosa manifestación del movimiento revolucionario en el arte: “protesta y mensaje, estímulo y exaltación de las masas”, expresión que superó el modernismo y el romanticismo del siglo XIX y en la que el tema principal es el torrente humano en  marcha “que combate por sus derechos de clase y por la emancipación de México”.[2]

Los tres grandes: Orozco, Rivera y Siqueiros, fueron producto de la Revolución Mexicana todavía en proceso de definición en muchos campos en la década de 1920. Como los máximos exponentes del muralismo mexicano, revolucionaron las artes plásticas y fueron también “combatientes de las ideas, de las ideas artísticas, luchadores por la interpretación real de la pintura, por la expresión real de la cultura general.”[3]

El movimiento muralista de nuestro país nació entre 1922 y 1924 en el Antiguo Colegio de San Ildefonso, entonces sede de la Escuela Nacional Preparatoria. Sus principales impulsores fueron José Vasconcelos y Lombardo Toledano. ¿Cómo inició esta corriente artística tan apreciada en el mundo?

LA CREACIÓN

Cuando Vicente Lombardo Toledano asumió la dirección de la Escuela Nacional Preparatoria en marzo de 1922, el pintor Diego Rivera ya se encontraba realizando, en el anfiteatro del viejo Colegio de San Ildefonso, el mural La Creación por encargo de José Vasconcelos, entonces Secretario de Educación Pública, tratándose de su primer trabajo de importancia luego de que el artista regresara a México después de permanecer diez años en Europa.[4]

Esta obra, ejecutada a la encáustica, estuvo influida en su composición por la relación de las matemáticas con la proporción estética teniendo un estilo bizantino. Al hacer una interpretación del pensamiento espiritualista de Vasconcelos, Diego Rivera se valió de simbolismos religiosos y esotéricos para representar la creación de las artes por medio de diferentes figuras femeninas que representan a las nueve musas, las virtudes teologales y las virtudes cardinales, reconociéndose en las modelos, entre otras, a Carmen Mondragón (Nahui Ollin), Lupe Marín, Palma Guillén, Guadalupe Rivas Cacho y María Dolores Asúnsolo (Dolores del Río).[5]

Pedro Henríquez Ureña, José Vasconcelos y Diego Rivera, 1921. Foto de Tina Modotti.

La obra se terminó oficialmente en marzo de 1923: el día 9 se hizo la develación en una ceremonia presidida por el secretario de Educación Pública. Días después, el 20 de marzo, el Sindicato de Obreros Técnicos, Pintores y Escultores organizó una reunión para celebrar su culminación reconociendo a José Vasconcelos y Vicente Lombardo Toledano como los “inteligentes iniciadores y bondadosos protectores de dicha obra  y de todos los nobles esfuerzos de desenvolvimiento de las artes plásticas en México”.[6]

Sin embargo, el mural no fue del agrado del secretario de Educación Pública, quien consideró que carecía de un carácter nacional, pues sus figuras, aunque tomadas de la realidad mexicana, bien podrían pasar por europeas o por asiáticas.[7] El mismo Diego llegó a reconocer que “a pesar del esfuerzo por expresar en los personajes la belleza genuina mexicana, se resiste aún en su ejecución y aún en su mismo sentido interno, de influencias europeas demasiado fuertes”.[8]

Cabe señalar que Rivera y Lombardo colaboraban juntos desde que, a principios de 1922, habían integrado, con amigos y colegas, el Grupo Solidario del Movimiento Obrero (GSMO), organización ligada a la Confederación Regional Obrera Mexicana (CROM). No es de extrañar entonces que, desde la dirección de la Escuela Nacional Preparatoria, Lombardo Toledano supervisara y alentara a los artistas que participaban en La Creación.

LOS DIEGUITOS

Colaboraron en La Creación los jóvenes pintores Xavier Guerrero, jefe de ayudantes, Carlos Mérida y los cinco que la opinión pública bautizaría como “los dieguitos”: Fernando Leal, Jean Charlot, Fermín Revueltas, Ramón Alva de la Canal y Emilio García Cahero. A excepción de Charlot, formado en París, “los dieguitos” provenían de la Escuela de Pintura al Aire Libre de Coyoacán. Entre junio y octubre de 1922 comenzaron a pintar sus propios murales, recibiendo un pago de cuatrocientos pesos por obra luego de haber firmado un contrato con Lombardo Toledano acordando un plazo de dos años, aunque posteriormente Vasconcelos apremiaría el trabajo a fin de concluirlo lo antes posible. Además de pagar los emolumentos de los artistas, la Escuela Nacional Preparatoria cubrió los costos de los materiales y los andamios.[9]

A diferencia de Rivera, que trabajó a puerta cerrada en el anfiteatro, los jóvenes pintores ejecutaron sus creaciones a la vista del público, en los pasillos y escaleras de la escuela, teniendo que enfrentar el escarnio de los estudiantes, muchos de ellos de mentalidad conservadora, que atacaban a murales y muralistas con proyectiles de papel mascado, chicle o escupitajos, debiendo guarecerse los artistas detrás de barricadas formadas por andamios y madera.

Al terminar el año escolar de 1922, Lombardo Toledano informó que se encontraban laborando en los muros de la escuela

los siguientes artistas pintores: Diego Rivera trabaja en una gran pintura decorativa, a la encáustica, que ocupa todo el muro que sirve de fondo al anfiteatro de la Escuela; Ramón de Alva decora el muro izquierdo del cubo del zaguán principal de la Escuela; y Fermín Revueltas el derecho, con pinturas a la encáustica. Cahero decora los dos muros a la derecha y a la izquierda antes del acceso a la escalera principal. Finalmente, en el descanso de la escalera del tercer piso, la pared izquierda está siendo decorada por J. Charlot, y por Fernando Leal a la derecha. Estas decoraciones, cuya importancia artística es singular, se llevan a cabo, con excepción hecha de los trabajos del pintor Rivera, con fondos particulares de la Escuela.[10]

Lombardo, director de la ENP, 1922.

Se ha llegado a mencionar que el propio Lombardo Toledano pagó algunos de los primeros murales en la institución a su cargo con el dinero que antes destinaba para la renta de su vivienda pues se había mudado al inmueble de San Ildefonso ocupando un departamento en la azotea;[11] o bien, que eran financiados por los propios estudiantes “por suscripción”.[12] También se dijo que Vasconcelos había mantenido el trabajo artístico en los muros de San Ildefonso con lo que podía ahorrar en la Secretaría.[13] Lo cierto es que los primeros murales representaron un gasto mínimo: el pintor recibía un sueldo de funcionario medio y a los ayudantes se les pagaba un salario de oficinistas.[14] Los mismos muralistas se asumieron como “obreros del arte” que no ganaban más que un pintor de brocha gorda.[15]

En el tiempo en que Lombardo estuvo a cargo de la Preparatoria, Ramón Alva de la Canal pintó El desembarco de los españoles y la cruz plantada en tierras nuevas en el muro izquierdo del pasillo principal que da a la calle San Ildefonso, enfrente Fermín Revueltas pintó la Alegoría de la Virgen de Guadalupe. Emilio García Cahero pintó sobre un tema colonial, obra que ya no se conserva en nuestros días. También, en el cubo de la escalera del segundo piso, la pared izquierda fue decorada por Jean Charlot con La Masacre en el Templo Mayor, y Fernando Leal hizo lo propio del lado derecho plasmando La fiesta del Señor de Chalma.[16]

Fernando Leal, “La fiesta del Señor de Chalma”. Foto de sanildefonso.org.mx

Estos trabajos de los jóvenes pintores, entonces prácticamente desconocidos y sin el prestigio de Diego Rivera, llegaron a influir en el maestro pues expresaron de mejor manera el enfoque nacionalista pintando temas realmente mexicanos: Fermín Revueltas por vez primera representó al hombre indígena vestido de blanco y a la mujer envuelta en rebozos estilizados, elementos que serían repetidos convirtiéndose en parte del canon muralista mexicano; Charlot, por su parte, fue el pionero en plasmar en un muro a los personajes de un drama histórico.[17] Además, la obra de Fernando Leal sorprende por su colorido y la variedad de personajes con diferentes actitudes y posturas.

En el aspecto técnico, los trabajos de “los dieguitos” también aportaron al movimiento muralista con el redescubrimiento de la pintura al fresco. Mientras Cahero, Leal y Revueltas pintaron a la encáustica siguiendo la técnica empleada por Rivera, Jean Charlot y Ramón Alva experimentaron con el fresco. Charlot dio por terminado su mural el 31 de enero de 1923, asentando en el ángulo inferior izquierdo que era el primer fresco realizado en México “desde la época colonial”.

Refiere Siqueiros que en una de sus reuniones, Rivera y Charlot hablaban de las técnicas europeas de pintura al fresco cuando fueron interrumpidos por Xavier Guerrero, quien aseguró que ese procedimiento era bien conocido por los pintores y albañiles del interior del país y que todas las iglesias de Cholula estaban pintadas al fresco. Sorprendidos por tal revelación, al día siguiente los muralistas se trasladaron a Puebla para recorrer los templos coloniales y constatar la antigua técnica empleada en su decoración.[18]

OROZCO Y SIQUEIROS

En septiembre de 1922 se incorporaron al grupo de artistas que laboraban en los muros de la Escuela Nacional Preparatoria dos artistas que recién habían regresado de Europa: David Alfaro Siqueiros y Amado de la Cueva,[19] éste último se unió al grupo de ayudantes de Rivera, incluso posó desnudo como modelo para el Hombre en La Creación.[20]

Siqueiros, “El espíritu de occidente”. Foto de EGB

Vasconcelos comisionó a Siqueiros para que trabajara en San Ildefonso bajo la consigna de pintar mucho en poco tiempo. En diciembre de 1922, valiéndose de la encáustica, inició en las escaleras del Colegio Chico su primer mural: El espíritu de Occidente, en el cual representó a la cultura europea, personificada por una mujer alada, descendiendo sobre México. Contrariando la celeridad anhelada por Vasconcelos, su ejecución se prologaría hasta julio del año siguiente: “Siqueiros rehízo una y otra vez el mismo pedazo de muro, y un detalle terminado una noche bien podía ser borrado a la mañana siguiente”.[21]

Los muralistas solían visitar la sala arqueológica del Museo Nacional para estudiar las esculturas mexicas. Siqueiros al ejecutar su Entierro del obrero sacrificado, se inspiró en la observación tanto de las figuras de barro prehispánicas como de los indígenas vivos para introducir la expresión etnográfica, todavía ausente en las obras de los otros muralistas. En la misma obra también apareció por vez primera otro elemento característico: la hoz y el martillo. Dedicó esta obra a Felipe Carrillo Puerto, el gobernador socialista de Yucatán asesinado en enero de 1924.[22]

Y es que a fines de noviembre de 1922 los pintores, ayudantes y albañiles que trabajaban en San Ildefonso decidieron formar el Sindicato de Obreros Técnicos, Pintores y Escultores, vinculado al Partido Comunista Mexicano (PCM), eligiendo a Siqueiros como secretario general. Al grupo se incorporó el jalisciense José Clemente Orozco, para quien sus compañeros de la naciente agrupación solicitaron un muro a Vasconcelos, a lo que el secretario de Educación se negó rotundamente al no ser de su agrado las ilustraciones y caricaturas que publicaba en periódicos de oposición y semanarios humorísticos.[23]

La experiencia del trabajo en San Ildefonso había cambiado la concepción del trabajo artístico: quedaban atrás los bohemios que vivían en su “torre de marfil” fingiendo un “idealismo absurdo”, para asumirse como hombres de acción no ajenos a los problemas sociales, dispuestos a trabajar como buenos obreros, de ocho a diez horas diarias, por lo que los artistas “vistieron de overol y treparon a sus andamios”.[24] La militancia en el sindicato y la participación en su periódico El Machete, por su parte, repercutió en las creaciones artísticas de sus miembros: rechazaron los estilos académicos y abandonaron los elementos metafísicos, abstractos, sentimentales y hasta reaccionarios, dándole a sus obras una intención social revolucionaria.[25]

Si Vasconcelos se había negado a proporcionar una superficie para José Clemente Orozco, Lombardo en junio de 1923, al mismo tiempo que declaraba que los primeros murales ya estaban concluidos, daba a conocer que la institución a su cargo había celebrado contratos “con el pintor Clemente Orozco, para que haga la decoración del patio principal, así como con el pintor David Alfaro Siqueiros para la decoración de las escaleras del patio chico.”[26] De tal forma que cuando Lombardo se separó de la dirección del plantel educativo, en agosto de 1923, ya se habían concluido los murales de la primera etapa, ejecutados por Rivera y “los dieguitos”, en tanto que las obras de Siqueiros se hallaban adelantadas y Orozco iniciaba sus trabajos.

Orozco, “La maternidad”. Foto de EGB.

El 7 de julio de 1923, Orozco comenzó a pintar sobre los muros en el Patio Grande del antiguo colegio jesuita. Sus primeros intentos estuvieron embebidos de clasicismo, como La maternidad, que recuerda a Botticelli porque presenta reminiscencias de la pintura renacentista italiana. Su plan original, que no llegó a realizar, consistía en representar, como lo había hecho Rivera en La Creación, valiéndose de símbolos y alegorías, “los dones que recibe el hombre de la naturaleza”: la virginidad, la adolescencia, la juventud, la gracia, la belleza, la inteligencia, el genio y la fuerza.[27]

Pronto desechó su afán clasicista y dio rienda suelta a su talento como caricaturista, al mismo tiempo que lograba dominar la técnica del fresco, tal como quedó de manifiesto en los murales de la serie Desigualdades sociales, ejecutada mayoritariamente en el primer piso del lado norte del Patio Grande, donde de manera grotesca presentó a personajes de la alta sociedad, realizando una “crítica mordaz a los hábitos de la clase capitalista, a la justicia burguesa, al clero reaccionario, etc.”[28]

Orozco, “Los aristócratas”. Foto de EGB

A esta etapa pertenecen los murales: Los aristócratas, La Alcancía, Basura social, La libertad, La ley y la justicia, El Acecho y El juicio final. Completa la serie el mural El banquete de los ricos, ejecutado en el extremo izquierdo de la planta baja, donde el pintor jalisciense plasmó la diferenciación de las clases sociales mediante la representación satírica de unos “trabajadores enanos deformes que se ahogan en el polvo, mientras que los eternos burgueses beben champaña en orgías privadas, acompañados por mujeres nada deseables”.[29]

El entonces joven periodista Salvador Novo, escandalizado por la osadía de José Clemente Orozco, afirmó que sus murales eran “pinturas repulsivas destinadas a despertar en el espectador, en lugar de emociones estéticas, una furia anarquista si se es pobre o, si se es rico, a hacer que sus rodillas tiemblen de miedo”.[30] El propio Vasconcelos refirió que Orozco había llenado los muros “con su arte fuerte y sincero, pero enfermo de agrura y sarcasmo”.[31] Cada vez más, los muralistas se fueron alejando del espiritualismo del secretario de Educación para acercarse a la concepción de un arte público comprometido con la realidad política y social del México revolucionario,[32] comprendiendo que sus obras debían contribuir a la desaparición del pasado.

Orozco, “La trinchera”. Foto de EGB

En 1924 buena parte de las obras de Orozco fueron mutiladas por estudiantes inconformes. El vandalismo contra sus primeros murales sirvió, no obstante, para que el mismo Orozco, en 1926, reemplazara los murales que no le satisfacían con las obras que hoy se pueden apreciar y que destacan porque muestran el dramatismo de la lucha revolucionaria: La trinchera, La huelga, Revolucionarios, Trabajadores, entre otros[33] y que ya nada tienen que ver con su pretendido clasicismo inicial.

CONSIDERACIONES FINALES

José Vasconcelos renunció a la Secretaría de Educación Pública en julio de 1924, casi de inmediato fueron expulsados los muralistas del edificio de la Escuela Nacional Preparatoria, quienes ya venían siendo hostigados por profesores y estudiantes que pedían cubrir con cal todos los murales. Por un decreto presidencial, fechado en agosto de ese año, se suspendieron los trabajos murales en San Ildefonso, quedando inconclusas algunas obras de Siqueiros y Orozco.[34]

Terminó así, abruptamente, la etapa inicial del movimiento artístico de la que salió enriquecido, lo mismo en la técnica, con el redescubrimiento del fresco dejando atrás la encáustica, además del aprovechamiento de la superficie superando las pinturas en cuadrángulos planos; así como en lo estético, al vincular al muralismo con la tradición prehispánica además de la incorporación del indígena despojado de su carga folklórica, y en lo ideológico con la expresión en las paredes de los anhelos de la Revolución Mexicana, aún en ciernes. De tal forma que el Antiguo Colegio de San Ildefonso sirvió de “laboratorio de la pintura mural en México”.[35]

Cabe mencionar también que a fines de 1930, con motivo del centenario luctuoso de Simón Bolívar, se designó con su nombre al anfiteatro de la Escuela Nacional Preparatoria y se encargó a Fernando Leal la decoración del vestíbulo, realizando una serie de nueve murales bajo el título de La epopeya bolivariana.[36]

Siqueiros, “Zapata y Lombardo”, 1930.

Para entonces, Pedro de Alba dirigía el plantel educativo y Lombardo Toledano se encontraba al frente de la Escuela Central de Artes Plásticas, y en 1933 volvió a ser designado director de la preparatoria, por lo que también llegó a supervisar este último proyecto muralista en San Ildefonso que se concluyó hasta 1942.

Cuando Vicente Lombardo Toledano murió, el 16 de noviembre de 1968, se realizó un homenaje de cuerpo presente en la Escuela Nacional Preparatoria, siendo colocado su féretro frente a La Creación de Diego Rivera, la obra con la que dio inicio el glorioso movimiento muralista mexicano.[37] Al día siguiente, en su discurso fúnebre en el Panteón Jardín de la Ciudad de México, David Alfaro Siqueiros, reconoció que Lombardo:

Fue el apoyo más decidido y más infalible ideológicamente de nuestro movimiento; indudablemente que a él se le debe más que a nadie, más que inclusive a las personalidades más prominentes en ese momento en la vida burocrática gubernamental del país, nuestro muralismo mexicano. Ese movimiento extraordinario que nos permitió unirnos al pueblo, no solamente de nuestro país, sino del mundo entero.[38]


[1] VLT, “Erasto Cortés, pintor de los grandes mexicanos [1956]”, en Obra Histórico-cronológica, Tomo V, Vol. 24, México, CEFPSVLT, 2006: p. 173.

[2] VLT, “Arte y sociedad”,  publicado en la revista Siempre!, No. 585, México, 9 de septiembre de 1964, en Obra Histórico-cronológica, Tomo VI, Vol. 15, México, CEFPSVLT, 2012: pp. 174.

[3] VLT, “La inteligencia mexicana y el pueblo laboran unidos por la construcción de la nación”, en revista Futuro, No. 109, México, marzo de 1946: p. 36.

[4] Rivera recibió el encargo de Vasconcelos en diciembre de 1921, comenzando a principios de 1922: Jean Charlot, El renacimiento del muralismo mexicano, México, Domés, 1985: p. 165.

[5] Alberto Espinosa Orozco, “Diego Rivera: La creación”, en Terranova, Revista de cultura, crítica y curiosidades, 14 de octubre de 2013, consultada el 14 de marzo de 2019. Antiguo Colegio de San Ildefonso, “Acervo. Diego Rivera, La Creación (1922)”, consultada el 14 de marzo de 2019.

[6] Jean Charlot, op. cit.: pp. 176-177; Alberto Espinosa Orozco, op. cit.

[7] José Vasconcelos, De Robinsón a Odiseo. Pedagogía estructurativa (1935), México, Senado de la República, 2002: p. 216.

[8] Diego Rivera para El Arquitecto, no.5, septiembre de 1925, citado por María Elvira Mora, La plástica de la Revolución Mexicana. Los tres grandes, México, Comisión para las celebraciones del 175 aniversario de la independencia nacional y 75 aniversario de la Revolución Mexicana, 1985: p. 86-87.

[9] “Reminiscencias de Ramón Alva de la Canal” en Charlot, op. cit.: p. 208; Jean Charlot, Notas de su diario, en ibid.: p. 216.

[10] VLT, “Informe de labores del año académico de 1922”, en Revista de la Escuela Nacional Preparatoria, México, Universidad Nacional de México, No. 1, diciembre de 1922: p. 10.

[11] Luís Cardoza y Aragón, Pintura contemporánea de México, México, Era, 1974: p. 108

[12] Alberto Espinosa Orozco, op. cit.

[13] Charles Michel, “Una revolución pictórica en México. El grupo de Diego Rivera”, citado por Charlot, op. cit.: pp. 145-146.

[14] José Vasconcelos, De Robinsón a Odiseo, op. cit.: p. 217.

[15] Paco Ignacio Taibo II, “El muro y el machete. Notas sobre la breve experiencia del Sindicato de Pintores Mexicano (1922-1925)”, en Arcángeles. Doce historias de revolucionarios herejes del siglo XX, Madrid, Traficantes de sueños, 2011: p. 86.

[16] “Acervo” del Antiguo Colegio de San Ildefonso, consultada el 26 de enero de 2019.

[17] Alberto Espinosa Orozco, op. cit.; Charlot, op. cit.: p. 185-186.

[18] David Alfaro Siqueiros, Me llamaban El Coronelazo, México, Grijalbo, 1977: p. 189.

“Recibí de la Caja de la Escuela N. Preparatoria la cantidad de $200.- Doscientos pesos oro nacional como resto de los cuatrocientos que importó el pago del decorado que ejecuté en dicho plantel. México 25 Enero 923. Firma: Jean Charlot / Vo. Bo. Vicente Lombardo Toledano”

[19] Paco Ignacio Taibo II, op. cit.: p. 78.

[20] Charlot, op. cit.: p. 172.

[21] Ibid.: pp. 238, 240-241.

[22] Siqueiros, op. cit.: p. 199; Charlot, op. cit.: p. 241.

[23] Paco Ignacio Taibo II, op. cit.: p. 82.

[24] José Clemente Orozco, Autobiografía, [1945], México, Era, 1970: p. 61.

[25] Siqueiros, op. cit.: p. 215.

[26] VLT, Informe “Escuela Nacional Preparatoria”, [junio] 1923, en FHUOM, Legajo 43. Orozco sería el artista con más obra en San Ildefonso.

[27] Charlot, op. cit.: pp. 272, 265-266.

[28] Antonio Rodríguez, La pintura mural en la obra de Orozco, México, Cultura SEP, 1983: pp. 31-32; Siqueiros, op. cit.: p. 215.

[29] Salvador Novo, “Diego Rivera”, en El Universal Ilustrado, 3 de julio de 1924, citado por Charlot, op. cit.: p. 272.

[30] Ibid.: p. 274.

[31] José Vasconcelos, De Robinsón a Odiseo, op. cit.: p. 217.

[32] Itzel Rodríguez Mortellaro, “El muralismo mexicano”, en página web del Museo virtual Claudio Jiménez Vizcarra, consultada el 19 de marzo de 2019.

[33] Charlot, op. cit.: p. 266.

[34] Ibid.: 325-331.

[35] Antonio Rodríguez, La pintura mural en la obra de Orozco, México, Cultura SEP, 1983: p. 19.

[36] Gustavo Vargas Martínez, “Presencia de Bolívar en la cultura mexicana. Iconografía mexicana sobre Bolívar”, en Pacarina del Sur. Revista de pensamiento crítico latinoamericano, 1 de octubre de 2011, consultada el 14 de marzo de 2019.

[37] Daniela Spenser, En combate, la vida de Lombardo Toledano, México, Debate, 2018: p. 429.

[38] David Alfaro Siqueiros, “Un maestro por su sabiduría y cultura”, en revista Nueva Democracia, Año 2, No. 6, México, enero de 1969: p. 184.

Hacia los 125 años del natalicio de Vicente Lombardo Toledano

Por Emilio García Bonilla

Este año conmemoraremos el 125 aniversario del nacimiento de Vicente Lombardo Toledano, su obra supera el ámbito académico: él no escribía para llenar un currículum ni para obtener títulos universitarios, sino para orientar la lucha ideológica, la organización política y sindical y respondiendo a problemas del momento. Vivió con un ideal político, con la vista en el futuro; fue un agitador de oficio, como se autodenominaba, pero también un sempiterno optimista. Como refirió el Dr. Raúl Gutiérrez, en un acto-homenaje realizado en Teziutlán en julio de 2014: bien podría hacerse una selección de sus escritos “gozosos y optimistas”, pues leer a Lombardo es un verdadero gozo y es el mejor remedio para alejar la desesperanza en la lucha por un mundo mejor.

Es innegable la trascendencia de un hombre por el que, a través de su vida, es posible conocer toda una época; y como pocos en México y en otras latitudes, descolló al mismo tiempo y en iguales proporciones en el ámbito sindical, político e intelectual, ejerciendo un campo de acción y repercusión de lo más variado, a tal grado que ni los más bochornosos gobiernos neoliberales pudieron acabar con su legado ni con el interés en difundir, conocer y estudiar su obra. Vicente Lombardo Toledano se levanta por encima de aquellos que pretenden superar su propia pequeñez criticándolo desde el desconocimiento, o peor aún, que intentan hacerse de un prestigio intelectual o político enlodando su nombre.

Si hiciéramos un recuento mínimo de los trabajos académicos sobre el legado de Vicente Lombardo Toledano que en la última década se han escrito (2009-2018), podríamos constatar el interés que sigue despertando su vida y su pensamiento desde las ciencias sociales.

VLT y Lázaro Cárdenas

Sin mencionar las investigaciones producidas por este Centro de Estudios, en instituciones de educación superior, como la Universidad Nacional Autónoma de México y El Colegio de Michoacán, podríamos destacar las tesis doctorales de María Teresa Aguirre Covarrubias y Patricio Herrera González: la primera, doctora en economía por la máxima casa de estudios, cuya tesis titulada “Vicente Lombardo Toledano y la ideología de la Revolución Mexicana. El desarrollo estatista anterior a Keynes”, fue presentada en junio de 2011 y dirigida por el prestigiado Enrique Semo; el segundo, chileno de nacionalidad, doctor en historia que cursó estudios en El Colegio de Michoacán, graduándose con la tesis “La Confederación de Trabajadores de América Latina y su lucha por la emancipación del continente, 1938-1963”, que presentó en octubre de 2013. Ambos trabajos son representativos de los enfoques nuevos que, más allá de la historia tradicional, empiezan a arrojar nuevas interpretaciones de la obra de Lombardo Toledano, que conducen a una revalorización de su obra, y pudiera decirse que en muchos aspectos también a un redescubrimiento.

En enero de 2012, en la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Iztapalapa, Emilio García Bonilla entregó la tesis “En la tierra de Lombardo. Origen y primeros años de la izquierda lombardista en Teziutlán, Puebla, 1919-1924” para optar por el título de Licenciado en Historia.  En la Facultad de Estudios Superiores Acatlán de la UNAM, en septiembre de 2014, la alumna Yolistli Hernández Camacho obtuvo el título de Licenciada en Historia con la tesis “Obreros de México y Latinoamérica, ¡uníos! Vicente Lombardo Toledano visto desde el archivo vertical del INEHRM”. Por su parte, Octavio Rolando Serrano, en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la misma universidad, en el 2016 presentó la tesis “La universidad como espacio político en la discusión teórica de la polémica Antonio Caso-Vicente Lombardo Toledano en 1933”, obteniendo el título de Licenciado en Ciencia Política.

Los trabajos hasta ahora mencionados dan muestra de la diversidad en que puede ser abordada la figura de Lombardo: desde un aspecto de su programa político, como el nacionalismo económico; a partir de las instituciones que fundó, como la CTAL; tomando en cuenta un momento particular, como la polémica con Antonio Caso; a partir de su accionar en una región específica, como la Sierra Norte de Puebla; o incluso, desde un acervo documental, en el caso mencionado: el archivo del Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México.

En el caso de las publicaciones periódicas fundadas y dirigidas por el propio Lombardo Toledano, también han sido objeto de interés para la elaboración de tesis, como la presentada por Getsemaní Barajas Guzmán en noviembre de 2009, “El fotomontaje de propaganda política en la revista Futuro (1933-1946)”, para optar por el título de Licenciada en Estudios Latinoamericanos por la Universidad Nacional Autónoma de México. De igual manera, Juan Campos Vega presentó la tesis “El Popular. Una historia ignorada”, que obtuvo mención honorífica en la Escuela de Periodismo “Carlos Septién García”, recibiendo el grado de Maestro en periodismo político.

En revistas académicas también han sido publicados artículos como los del ya mencionado Patricio Herrera, ya como profesional de la historia adscrito a la Universidad de Valparaíso en Chile, quien ha hecho del movimiento sindical latinoamericano motivo de sus investigaciones y en especial explotando la veta de la CTAL y sus organizaciones. En su caso, al menos podrían mencionarse los siguientes artículos: “La Confederación de Trabajadores de América Latina en la historiografía obrera. 1938-1963” (2012), publicado en la revista Cuadernos de Historia, de la Universidad de Chile; “La Confederación de Trabajadores de América Latina y la implementación de su proyecto sindical continental, 1938-1941″ (2013), que se publicó en la revista Trashumante, de la Universidad de Antioquía, Colombia; “Vicente Lombardo Toledano y su cruzada obrera continental: entre colaboraciones y conflictos, 1927-1938” (2016), en la Revista Izquierdas, de la Universidad de Santiago de Chile; en coautoría con Lucía Di Salvo publicó en la revista Latinoamérica del Centro de Investigaciones sobre América Latina y el Caribe adscrito a la UNAM el artículo “¿Una poética del exilio? La revista y el exilio republicano español en Latinoamérica” (2016) en el que realizaron un análisis comparativo de las revistas Futuro de México y Timón de Argentina; y, por último, el artículo “Desplazando a las ‘fuerzas retardatarias’. La Confederación de Trabajadores de América Latina y sus primeras acciones sindicales en Cuba, 1938-1939” (2017), que se publicó en la revista Historia de la Pontificia Universidad Católica de Chile.

También puede mencionarse al investigador estadounidense Patrick Iber, doctor en historia y académico de la Universidad de Wisconsin, quien publicó el artículo“Managing Mexico’s Cold War: Vicente Lombardo Toledano and the Uses of Political Intelligence” (2013) en la Journal of Iberian and Latin American Research, que se edita en Australia. En este trabajo, el autor usó material documental de agencias de inteligencia de México y Estados Unidos. La desclasificación y apertura de los archivos de las policías políticas arrojará interesantes resultados para los investigadores que se acerquen a ellos, en especial para conocer la imagen que se tenía de Lombardo Toledano en los círculos gubernamentales, tomando en cuenta que su labor política en varios momentos trascendió las fronteras.

En revistas de divulgación, pero sin perder seriedad, han aparecido trabajos sobre la persona y el actuar de Lombardo; tal es el caso del escrito de Rosendo Bolívar Meza, “Las batallas de Vicente Lombardo Toledano” (2015), en Relatos e historias en México. Por último, el artículo del Dr. Francisco Zapata, destacado investigador de El Colegio de México: “Vicente Lombardo Toledano, 1894-1968” (2018), publicado en Otros diálogos, medio electrónico de su institución de adscripción, donde el doctor Zapata concluyó diciendo que “es pertinente recuperar la memoria de una obra intelectual y política que tuvo un profundo impacto en la construcción y en el desarrollo de México”.

En su mayoría, los trabajos académicos arriba mencionados pudieron realizarse gracias al material publicado por este Centro de Estudios, o bien, valiéndose de los acervos resguardados en su biblioteca. Cabe recodar que el CEFPSVLT nació en 1972 a partir de la donación de la biblioteca de Lombardo Toledano a la nación, por lo que ha puesto a disposición de estudiantes e investigadores académicos, fuentes escritas, material gráfico, como carteles producidos por el Taller de Gráfica Popular y fotografías, o publicaciones periódicas en las que Lombardo estuvo involucrado, como la revistas CROM, Futuro, Política, Problemas Agrícolas e Industriales de México, Avante y el diario El Popular.

En 1994, año del Centenario del nacimiento de Vicente Lombardo Toledano, este Centro de Estudios comenzó la publicación de la Obra histórico-cronológica, reuniendo el mayor número de escritos, conferencias, discursos, artículos y libros producidos durante el medio siglo de su vida pública, labor que llegó a su fin en el año 2016 con la publicación del último de un total de 94 volúmenes.  De la misma forma, se han publicado selecciones temáticas, tales como escritos sobre el indigenismo, el movimiento sindical, el problema agrario, los dedicados a los jóvenes, acerca de la Revolución Mexicana, sobre la Independencia y la Reforma, los símbolos patrios, todos los artículos que se publicaron en la revista Siempre!, los discursos de la campaña presidencial de 1952, entre otros; siendo las más recientes las reediciones revisadas y ampliadas de la Obra educativa en tres volúmenes (2015) y de la Obra parlamentaria, también en tres volúmenes (2016-2017).

El acceso a ese vasto corpus documental puede ser potencializado gracias a las facilidades que ofrece la internet para su difusión libre, lo que sin duda, en los siguientes años permitirá ampliar el campo de interés de los estudiosos que bien podrían dar sustento a investigaciones sobre los intelectuales relacionados con Lombardo Toledano o la cultura visual a través de las revistas ya mencionadas. La ampliación de nuevos conocimientos sobre Lombardo y su época vendrá no sólo de la diversidad y facilidad de acceso a las fuentes, también a partir de los nuevos enfoques teóricos y metodológicos, como la historia de las ideas y de los conceptos, la historia de la cultura política, el renacimiento de la biografía histórica, la prosopografía, la historia de las imágenes y de las representaciones. Esto hablando únicamente del campo de la historia.

Por otro lado, es de esperarse una revaloración del legado político e ideológico de Vicente Lombardo Toledano en los próximos años como precursor de la hoy llamada Cuarta Transformación que pretende poner fin a la noche neoliberal de más de treinta años en nuestro país. Lombardo vislumbró la necesidad de una cuarta etapa de la Revolución Mexicana, proceso que él comparaba con una sinfonía en tres movimientos, misma que había iniciado en 1810 con la lucha por la Independencia nacional, seguida por la gran década nacional (1857-1867) que abarcó la guerra de Reforma, la lucha contra la Intervención Francesa y el Segundo Imperio, hasta llegar a la revolución iniciada en 1910 y que extendió su cauce durante buena parte del siglo XX. De no haber sido traicionada en la década de 1980, la Revolución Mexicana habría llevado a nuestro país hacia nuevas metas y horizontes, distintos a los que hoy se presentan pero que, por lo pronto, buscan recuperar el camino perdido.

En 1955, Vicente Lombardo Toledano por primera vez se refirió a la necesidad de una nueva revolución, que sería “La cuarta etapa de la Revolución ininterrumpida de nuestra historia”:

Esta cuarta Revolución tendrá sus propias características. Será una revolución de formas pacíficas, de organización empeñosa y diaria de la clase obrera, de los campesinos, de la clase media y de los industriales patriotas. Será una revolución basada en la vigorización de la conciencia de clase del proletariado y en la educación política de las otras fuerzas sociales que han de cooperar a la democracia del pueblo. Una revolución caracterizada por grandes movimientos de masas, vigorosos, resueltos y entusiastas.[1]

Por eso resulta absurda la pretensión de extinguir a este Centro de Estudios en un momento histórico afín al pensamiento de uno de los personajes que mejor comprendieron los anhelos del pueblo de México y orientaron sus luchas. Ya sea por ignorancia o mezquindad de algunos funcionarios del actual gobierno, lo cual muestra la pluralidad existente dentro del mismo, se ha reducido su presupuesto a un nivel irrisorio, y sus trabajadores siguen soportando el inconstitucional y vergonzoso hecho de no recibir sus salarios en todo lo que va del presente año, situación que se ha ido agravando año con año durante el último lustro.

A pesar de todo, se encuentran en preparación dos libros para conmemorar en este 2019 el 125 aniversario del nacimiento de Lombardo Toledano: Un hombre de su tiempo y Facetas de una vida, en el primero se recopilan los escritos sobre tal personaje que se publicaron en la revista Futuro en una edición a cargo de Eduardo Vizcaya y Emilio García, y en el segundo, de la autoría del último investigador mencionado, se presentan dieciocho textos biográficos junto a ocho escritos de Lombardo, algunos inéditos, que muestran su actuar en diferentes momentos de su vida y de sus campos de acción. En ambos casos se trabaja sin siquiera la certeza de poder ver los libros impresos debido a la lamentable situación que padece la institución.

El Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales “Vicente Lombardo Toledano” es una institución educativa pública dedicada a la producción y difusión de conocimiento que el actual gobierno no puede desaparecer ni dejar morir de inanición. De hacerlo estaría sirviendo a los intereses de aquellos que se obstinan en frenar el curso histórico de México.


[1] VLT, La perspectiva de México. Una democracia del pueblo, informe ante el IX Consejo Nacional del Partido Popular, 5 de abril de 1955, México, ediciones del Partido Popular, 1957: pp. 81-82.

La revista Futuro. Una tribuna antifascista desde México (1933-1946)

Por: Emilio García Bonilla

En Futuro colaboraron personajes mexicanos bien conocidos como Jaime Torres Bodet, Alfonso Reyes, Carlos A. Madrazo, Jesús Silva Herzog, Eli de Gortari, Manuel Gamio, Gonzalo Aguirre Beltrán, Andrés Henestrosa, Hernán Laborde, José Revueltas, Isaac Ochoterena, Ermilo Abreu Gómez y Octavio Paz. En la parte gráfica, participaron destacados artistas encargados de elaborar las ilustraciones, caricaturas y portadas de la revista, entre ellos: Juan Madrid, Luís Arenal, Miguel Covarrubias, Leopoldo Méndez, Xavier Guerrero, Pablo O´Higgins, Josep Renau y José Chávez Morado. Entre los fotógrafos que trabajaron para Futuro pueden mencionarse a Manuel y Lola Álvarez Bravo, Tina Modotti y los Hermanos Mayo.

¿Qué fue esta revista que logró conjuntar dentro de sus páginas a personajes tan destacados, llegando a convertirse en una tribuna para el exilio en nuestro país en plena época de lucha antifascista?

En octubre de 1933 Vicente Lombardo Toledano salió de la Universidad Nacional luego de protagonizar con Antonio Caso la famosa polémica filosófica por la orientación de la educación superior. En ese mismo mes, rompió definitivamente con la Confederación Regional Obrera Mexicana (CROM), organizando por su lado la Confederación General de Obreros y Campesinos de México (CGOCM). En este periodo de cambios surgió la idea de crear una revista que fuera órgano de expresión de la corriente intelectual, política y sindical que el propio Lombardo encabezaba, al mismo tiempo que esa publicación se concebía como un medio de periodismo educativo y revolucionario dirigido a los trabajadores, extendiendo así lo más posible el ámbito de influencia del grupo que le dio origen a Futuro.

La revista Futuro fue una publicación periódica editada en la Ciudad de México que existió entre diciembre de 1933 y octubre de 1946 con un total de 139 números,[1] y un tiraje de hasta 40 mil ejemplares.[2] Anunciada en un principio como bimensual y la mayor parte de su vida como mensual, el periodo más breve entre dos números fue de dos semanas y el lapso mayor fue de cuatro meses. El ejemplar con más páginas fue un número doble y extraordinario de 412 páginas que contenía la memoria del Primer Congreso de la CGOCM en diciembre de 1934. En tanto que el ejemplar con menos páginas tuvo diecinueve y se trató de un suplemento especial.

Futuro se asumió como una revista “ajena a los objetivos mercantiles de las publicaciones burguesas” teniendo entre sus objetivos “divulgar y explicar las cuestiones de mayor trascendencia en el mundo y analizar, con un criterio definido, nuestros problemas de carácter económico social”.[3] En su número inaugural se señaló el objetivo de la revista: “servir […] a la sociedad de mañana, juzgando el pasado y el presente en todos sus aspectos y exponiendo las ideas que tratan de cristalizar en las instituciones del porvenir”, para ello se ocuparía de analizar los problemas económicos, políticos, jurídicos, morales, religiosos y artísticos.[4]

La revista tuvo cinco épocas:

Comenzó con un precio de 25 centavos en la capital y 35 en los estados. En la segunda época, con un precio de 50 centavos por ejemplar, algunos números se presentaron bajo una dedicatoria, por ejemplo, “A la revolución social mexicana, que algún día ha de venir”[5] y “Dedicamos esta edición a la memoria de los hombres de la Reforma que transformaron la conciencia nacional en el siglo pasado, y cuya obra cívica la supera hoy el proletariado, postulando la orientación socialista de las escuelas de México”[6]. La segunda época se destacó por sus números monotemáticos, como el ya mencionado número especial por el primer congreso de la CGOCM (diciembre de 1934), la Contribución al estudio de la Revolución Mexicana (enero de 1935), a la conmemoración del Primero de mayo (1935), en julio de 1935 la edición de la revista se dedicó a la crisis política que tuvo como eje el rompimiento Cárdenas-Calles, publicando además la polémica periodística entre Lombardo y Antonio Caso, incluso se publicó un número únicamente con dibujos del artista norteamericano Jacob Burck (marzo de 1935).

Aunque al inicio se había planteado que los problemas de México serían el “motivo central” de la revista,[7] la dinámica misma de los acontecimientos hicieron pronto de Futuro una fuente de análisis e información de asuntos internacionales, como los números dedicados a la situación en España (febrero de 1935 y junio de 1935), los “Problemas vitales de Cuba, expuestos por altos representativos de su intelectualidad” (agosto de 1935), otro número incluso se dedicó íntegramente a publicar las resoluciones del XVII Congreso del PCUS sobre el segundo Plan Quinquenal en la Unión Soviética.

En su tercera época se vendió a 10 centavos el ejemplar, con un formato más austero se anunció que con ese precio mínimo se pretendía llegar “a los distintos grupos de trabajadores y a nuestros más humildes intelectuales de provincia”, presentándose a partir de ese momento como “Futuro. Revista popular”.[8]

En enero de 1940 se anunció que subiría a 20 centavos, explicando que habían hecho un esfuerzo por mantener el precio debido a que las circunstancias de la guerra afectaban el mercado del papel, a pesar de eso se introdujeron constantes mejoras en la edición de la publicación, por lo que se señaló que seguía siendo la revista más barata de México pues la renovación era muy superior al aumento de precio.[9] En su última etapa, la revista se ofreció en 50 centavos, en tanto que sus últimos tres números tuvieron un precio de 40 centavos, explicándose que el aumento en el precio del papel había determinado la reducción de su formato y número de páginas, se decidió dejar de publicar grabados y dibujos “aprovechando el espacio que pudieran ocupar con artículos sobre cuestiones importantes.” Se aclaró que el cambio en la forma “en manera alguna abarca un cambio en la orientación ni en el ideario de Futuro”.[10]

Al presentar esta quinta y última etapa, la dirección de la revista señaló que la publicación se proponía “convertirse en una tribuna divulgadora de los valores continentales y defensora de los intereses progresistas y democráticos de todos los pueblos de esta América nuestra”, por lo que publicaría estudios y ensayos tendientes a conocer la realidad de los pueblos latinoamericanos. No obstante, consideraban que para cumplir cabalmente los propósitos que había enarbolado la revista, “Futuro luchará contra el fascismo y la tiranía en cualesquiera de sus formas, y denunciará y contribuirá a aniquilar toda tendencia de retroceso y opresión democrática que intente surgir en nuestros países en el transcurso de la guerra o a la hora decisiva de la posguerra”.[11]

Durante toda la historia de la publicación, Vicente Lombardo Toledano fue su director. En su consejo directivo llegaron a figurar personajes como: Víctor Manuel Villaseñor, Jesús Silva Herzog, Enrique Ramírez y Ramírez, José Alvarado, Alfonso Guillén Zelaya, Efraín Huerta, Juan Jerónimo Beltrán y José Revueltas. Xavier Icaza fungió como jefe de redacción en los primeros cuatro números y posteriormente fue gerente de la editorial Futuro, y el sindicalista veracruzano Vidal Díaz Muñoz llegó a figurar como administrador de la editorial entre 1934 y 1935.  Alejandro Carrillo fue el personaje que permaneció en el equipo que dirigió la revista prácticamente durante toda su existencia: desde 1934 hasta su último número de octubre de 1946.

Portada con dibujo de Pablo O’Higgins

Por el cariz y la importancia de los acontecimientos, la revista Futuro dedicó buena parte de sus páginas a informar y analizar el desarrollo de la Segunda Guerra Mundial, llegando a convertirse en su tema principal. Desde finales de 1937 la revista venía informando del avance del imperialismo japonés sobre China. El número especial de octubre de 1938 con el título en su portada de “Después de Checoslovaquia ¡la guerra!” presentó tres artículos explicando que la invasión de Checoslovaquia no era más que un paso hacia la conflagración internacional. Ya en su edición de diciembre de 1939 Futuro anunció que era “la única revista de México que ofrece una orientación clara acerca del desarrollo de la guerra”.[12]

La línea política-editorial que unió a todos quienes colaboraron con Futuro fue el antifascismo. En este punto cabe señalar la política acordada en el VII Congreso de la Internacional Comunista de la formación de frentes populares para contener el avance del fascismo en Europa, y en el caso de América Latina, para enfrentar al imperialismo y sus agresiones directas o a través de gobiernos serviles que atentaran contra los intereses de las mayorías. De tal modo, que en la Segunda Guerra Mundial, la lucha organizada en frentes comunes haciendo a un lado todo sectarismo, lo mismo en la resistencia que en la denuncia de la quinta columna y las campañas de solidaridad, fue crucial para derrotar al nazifascismo.

Sin embargo, esa acción organizada fue insuficiente para imponerse en la guerra civil española (1936-1939), que puso fin de forma violenta a la Segunda República. Nuestro país abrió sus puertas para recibir a miles de refugiados, quienes comenzaron a llegar a nuestro país masivamente en junio de 1939.

Llegado a este punto cabe señalar que la revista se diferenció marcadamente de la prensa comercial de México que exhibía abiertamente sus vínculos con el anticomunismo, la extrema derecha y el fascismo, particularmente con las dictaduras de Adolf Hitler y de Francisco Franco. En el ámbito nacional, la actitud de esa prensa burguesa era de constante agresión y calumnia hacia el movimiento obrero y las fuerzas políticas de izquierda, considerada en su más amplia acepción.[13]

Para ilustrar lo anteriormente dicho basta mencionar que a la llegada del barco Sinaia con el primer grupo masivo de exiliados españoles al puerto de Veracruz el 13 de junio de 1939, Lombardo Toledano pronunció un discurso de bienvenida en el que expresó que “ningún español republicano será extraño en nuestro país”. Dicho discurso se publicó en el diario El Popular, también fundado por el líder obrero; pero al referirse al mismo hecho, el Excélsior publicó una nota bajo el encabezado “Hoy llegan los criminales españoles”.[14]

Numerosos escritores y políticos republicanos llegaron a México, muchos de ellos escribirían en las páginas de Futuro, que ya desde antes del inicio de la guerra civil había dedicado ediciones a la situación española, publicando en esos tempranos números personajes de la talla de Miguel de Unamuno, Pablo Picasso, Rafael Alberti y León Felipe. Ya en los años del exilio en la citada revista aparecieron colaboraciones de José Bergamín, Antonio Machado, Miguel Hernández, entre muchos otros autores menos conocidos: en total 38 españoles pasaron por las páginas de Futuro.

En el ámbito de las artes plásticas destacó el valenciano Josep Renau, miembro del Partido Comunista Español, llegado a México en 1939, y que fue el encargado de elaborar 34 portadas para la revista, (desde marzo de 1940) usando novedosas técnicas de fotomontaje y diseño, trabajos que hoy forman parte de la exposición Gráfica en el exilio: Josep Renau en el periodo mexicano, que se presenta en la Casa del Lago y en las rejas del Bosque de Chapultepec.

Muchos exiliados europeos y latinoamericanos encontraron en México, por mediación de Lombardo Toledano, no sólo protección y trabajo sino la posibilidad de expresar libremente sus ideas y opiniones. Por eso es paradigmático el uso que hicieron de las páginas de Futuro los intelectuales y dirigentes refugiados en nuestro país en una época de persecuciones políticas ante el ascenso de regímenes antidemocráticos en diversas partes del mundo. Una somera revisión arrojó los siguientes resultados:

El hondureño Alfonso Guillén Zelaya llegó a formar parte del consejo directivo de la revista; el educador argentino Aníbal Ponce, exiliado en México desde 1936, publicó en Futuro tres de los que serían sus últimos escritos antes de morir a causa de un accidente de tránsito en mayo de 1938. Exiliados como Ernesto Silva Tellería y Fernando León de Vivero escribieron denunciando la situación en sus países y la penetración ideológica del nazifascismo para propiciar una quinta columna.

En cuanto al exilio europeo, quienes colaboraron en Futuro se destacaban por su militancia comunista, como Imre Kepes, Paul Merker, Bodo Uhse, Otto Katz y Bruno Frei. Por su parte, fueron combatientes internacionalistas en la guerra civil española: el británico Ralph Bates, el alemán Theodor Balk y el italiano Vittorio Vidali, pareja de Tina Modotti, quien durante su exilio en México colaboró con nada menos que doce artículos para Futuro entre 1943 y 1946. Cabe destacar que los alemanes refugiados en México fundarían la revista Alemania Libre.

Inclusive se puede citar al menos un caso de exilio asiático en la revista: el actor japonés de filiación comunista Seki Sano que publicó el artículo “El teatro mexicano y su futuro” en la edición de febrero de 1945.[15]

                       

Sin ser exiliados, importantes dirigentes y artistas también hicieron uso de las páginas de Futuro, como los líderes sindicales Juan Vargas Puebla Lázaro Peña y Leon Jouhaux, así como los dirigentes comunistas Earl Browder, William Z. Foster y Palmiro Togliatti. En septiembre de 1936 el poeta cubano Nicolás Guillén publicó uno de sus poemas en la revista,[16] preámbulo de su primer viaje a México a inicios del año siguiente. Igualmente, el poeta chileno Pablo Neruda publicó cuatro poemas en Futuro, destacando el titulado “El general Franco en los infiernos” en julio de 1938.[17] El escritor  político costarricense Vicente Sáenz Rojas publicó ocho artículos sobre la situación política en Hispanoamérica. El arquitecto suizo Hannes Meyer publicó el artículo “Cómo vive el pueblo mexicano” en septiembre de 1939.[18] El escritor francés Henri Barbusse amigo de Lombardo Toledano colaboró con cuatro escritos. Por mencionar sólo a los más conocidos.

Sería extenso hablar de los mexicanos que participaron en Futuro, baste señalar que es posible identificar a un grupo de periodistas y escritores muy vinculados en esta época con Lombardo Toledano, como Enrique Ramírez y Ramírez, José Revueltas, Efraín Huerta, Vicente Fuentes Díaz, José Alvarado y Rodolfo Dorantes, quienes integraban la célula de periodistas “José Carlos Mariátegui” del Partido Comunista Mexicano y también trabajaron para el diario El Popular.[19]

En suma, la revista Futuro constituye una fuente valiosa por la pléyade de colaboradores que logró reunir en sus trece años de vida, periodo por demás interesante debido a los acontecimientos internacionales que se reflejaron en sus páginas, no sólo en los temas tratados y que definieron su línea antifascista, sino también por la variedad de autores exiliados de distintas nacionalidades que confluyeron en México, lo cual podría ser útil para reconstruir las redes de intercambio y solidaridad en plena época de combates ideológicos y militares en las décadas de los treinta y cuarenta del siglo pasado.

Para su consulta se encuentra disponible en la página web del Centro Lombardo, completamente digitalizada como resultado de un trabajo conjunto y coordinado entre las áreas que conforman dicha institución.


(Ponencia presentada en el III Congreso Internacional “La Prensa en el estudio de la Historia: Retos y potencialidades”, realizado en el Puerto de Veracruz los días 20, 21 y 22 de marzo de 2019)

[1] A partir de la tercera época volvió a empezar la numeración, manteniéndose hasta el último ejemplar de la revista, por tal razón se contabilizan 116 números, a estos hay que aumentar las 23 revistas de las primeras dos épocas de Futuro.

[2] La revista correspondiente a septiembre de 1938 anunció ese tiraje.

[3] “El nuevo formato de Futuro”, en Futuro, No. 1, México, febrero de 1936: p. 3.

[4] “Editorial. Nuestro programa”, en Futuro, México, Tomo I, No. 1, 1º de diciembre de 1933: p. 5

[5] Futuro, México, No. Extraordinario, mayo de 1934: p. 3.

[6] “Dedicatoria”, Futuro, tomo II, números 2 y 3, México, octubre de 1934: p. 1.

[7] “Editorial. Nuestro programa”, en Futuro, México, Tomo I, No. 1, 1º de diciembre de 1933: p. 5

[8] “El nuevo formato de Futuro”, en Futuro, No. 1, México, febrero de 1936: p. 3.

[9] Aviso sobre el aumento del precio de la revista, Futuro, No. 47, México, enero de 1940: p. 1.

[10] “A nuestros lectores”, en Futuro, No. 114, México, agosto de 1946: p. 2.

[11] “Propósitos” en Futuro, No. 97, México, febrero de 1945: p. 2

[12] Anuncio, Futuro, No. 46, México, diciembre de 1939: p. 34.

[13] Juan Campos Vega, El Popular, una historia ignorada, México, CEFPSVLT, 2011: pp. 161-162

[14] Campos, op cit.: p. 142.

[15] Futuro, núm. 97, México, febrero de 1945: p. 53-55

[16] “No sé por qué piensas tú”, Futuro, núm. 7, México, septiembre de 1936: p. 14.

[17] Futuro, núm. 29, México, julio de 1938: p. 38

[18] Futuro, núm. 43, México, septiembre de 1939: p. 37-39

[19] Fundado por Lombardo Toledano a mediados de 1938 como el órgano oficial de la Confederación de Trabajadores de México (CTM). En septiembre de 1939 se decidió que quedaría en manos de una sociedad ya como diario independiente. Campos, op. cit.: p. 166.

Juana Belén Gutiérrez de Mendoza, 1875 – 1942

Juana Belén Gutiérrez Chávez nació en San Juan del Rio, estado de Durango (México), el 27 de enero de 1857, y falleció en la Ciudad de México, el 13 de julio de 1942. Fue una destacada periodista, docente, anarquista, feminista sufragista y activista mexicana.

Colaboró en los periódicos El Diario del Hogar y El Hijo del Ahuizote. Fundó el semanario anticlerical y antiporfirista Vésper en 1901, desde el cual criticó a la dictadura sufriendo la represión, el encarcelamiento y el destierro durante el Porfiriato. Formó parte del grupo político de los hermanos Flores Magón, Camilo Arriaga y Juan Sarabia, participando en la fundación del Partido Liberal Mexicano. En 1907 fundó el grupo político “Las Hijas de Anáhuac, que exigían mejores condiciones laborales para las mujeres. Fue una de las pioneras del feminismo en México.

Participó activamente en clubs del Partido Nacional Antirreeleccionista; estando ya Francisco I. Madero en la presidencia de la República, Juana Belén exigió el voto para las mujeres. En la Revolución Mexicana formó parte de las filas zapatistas, siendo nombrada coronela, encargada de organizar el regimiento “Victoria”. Participó en la elaboración del Plan de Ayala. El gobierno carrancista la confinó en prisión durante diez meses. En los años siguientes continuó participando en organizaciones feministas como el Consejo Nacional para las Mujeres y el Frente Único Pro-Derechos de la Mujer.

Otras publicaciones que fundó Juana Belén Gutiérrez en diferentes momentos fueron: Anáhuac, La Reforma, El Desmonte y Alma Mexicana. Su labor política y social la desarrolló en distintos estados del país: Chihuahua, Ciudad de México, Morelos, Guerrero, Querétaro, Michoacán, entre otros.

Fue colaboradora de Vicente Lombardo Toledano durante su periodo como gobernador provisional del estado de Puebla (1923-1924). De ese período es la dedicatoria al Mtro. Vicente Lombardo Toledano en una de sus obras más conocidas:

Juana B. Gutiérrez de Mendoza, ¡Por la tierra y por la raza!. México: Consejo de los Caxcanes, 1924.

“A mi buen amigo Vicente Lombardo Toledano, afectuosamente. (firma) Juana B. G. de Mendoza, Zacahuitzco, Obre. 28. 1924.”

Obra ubicada en el acervo histórico: “Dedicatorias a Vicente Lombardo Toledano” de la biblioteca del Centro de Estudios Vicente Lombardo Toledano.

Link del catálogo en línea: http://200.78.223.179:8292/LOMBARDO

Correo electrónico: bibliolomb@hotmail.com

Por Emilio García Bonilla en colaboración con los Servicios Bibliotecarios del Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano.

Carlos A. Madrazo, 1915 – 1969

Carlos Alberto Madrazo Becerra fue un político mexicano. Nació la ciudad de Villahermosa, Tabasco (México), el 7 de julio de 1915 y falleció en la ciudad de Monterrey, Nuevo León (México), el 4 de junio de 1969 en un accidente aéreo, aunque se presume que fue un asesinato político.

Desde muy joven conoció a Tomás Garrido Canabal, presidente de la Liga Central de Resistencia, quien lo invitó como orador en sus giras por el estado de Tabasco. Fue el organizador de la Confederación de Estudiantes Socialistas del Sureste y empezó a escribir en el periódico Redención. Ya en la Ciudad de México, ingresó a la Escuela Nacional Preparatoria. Participó como delegado en el Segundo Congreso de Estudiantes Socialistas de México, celebrado en Uruapan, Michoacán, definiendo ahí su posición ideológica de lucha contra la reacción, siendo electo presidente de la Sociedad de Alumnos de la Escuela Nacional Preparatoria.

Entre 1934 y 1935 fue líder de los Camisas Rojas y miembro del Comité organizador de la Federación de Estudiantes Socialistas de México, así como del Comité Técnico de Educación en Tabasco. También fue profesor de historia en escuelas secundarias y colaborador en la Universidad Obrera de México. En 1937 obtuvo el título de Licenciado en Derecho en la UNAM.

Entre 1937 y 1938 fue secretario particular de Luis I. Rodríguez, cuando éste fungió como gobernador de Guanajuato y como presidente del Partido de la Revolución Mexicana. Encabezó la Confederación de Jóvenes Mexicanos (1939). Fue fundador de la Confederación Nacional de Organizaciones Populares (CNOP) en enero de 1942, al lado de Ramón G. Bonfil y de Lauro Ortega. En 1943 fue electo diputado federal, y llegó a ser presidente de la Cámara de Diputados en septiembre de 1944.

En la gira presidencial del candidato Adolfo López Mateos, Madrazo lo recibió en Villahermosa con un ardiente discurso en que esbozó la posibilidad de desarrollar Tabasco y el sureste. El 20 de abril de 1958 rindió protesta como candidato a la gubernatura del estado de Tabasco para el periodo 1959-1964 y el 1º de enero de 1959, tomó posesión como gobernador constitucional.

Poco antes de terminar su gestión, el 6 de diciembre de 1964, asumió la presidencia del Comité Ejecutivo Nacional del Partido Revolucionario Institucional. En su discurso de toma de posesión planteó su intensión de transformar al partido. Durante casi un año permaneció al frente del PRI, en el que intentó realizar reformas democratizadoras, como las elecciones internas libres para que los candidatos fuesen elegidos por las bases; la autocrítica; el juego plural entre opciones y planteamientos dentro del propio partido; así como que el partido estuviese integrado por afiliaciones individuales libres y no por corporaciones. Asimismo, tomó el acuerdo de que en todas las plantillas de candidatos a puestos municipales y diputados locales, se incluyera por lo menos la candidatura de una mujer.

Ante la imposibilidad de llevar a cabo la democratización anunciada, obstaculizado por la cúpula del partido y por algunos gobernadores y secretarios de Estado que lo acusaron de “futurismo”, sin el apoyo del propio presidente de la República Gustavo Díaz Ordaz, Madrazo presentó su renuncia el 21 noviembre de 1965.

Falleció el 4 de junio de 1969, junto con 78 personas más, entre ellas su propia esposa, cuando el avión en el que viajaba, por causas no explicadas, se desvió y estrelló en lo más alto de la sierra del Frayle, en las cercanías de Monterrey.

Su hijo, Roberto Madrazo Pintado, también fue gobernador de Tabasco y fue candidato presidencial del Partido Revolucionario Institucional en el 2006.

Carlos A. Madrazo dedicó un ejemplar de su libro El caso de los braceros (1945) a Vicente Lombardo Toledano, a quien conoció en la Escuela Nacional Preparatoria:

Carlos A. Madrazo, El “caso” de los braceros: sombría historia de una injusticia. [s.p.i.]

”Para el Maestro Lombardo Toledano, guía de América. (rúbrica de) CA Madrazo”

 

Obra ubicada en el acervo histórico: “Dedicatorias a Vicente Lombardo Toledano” de la biblioteca del Centro de Estudios Vicente Lombardo Toledano.

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Por Emilio García Bonilla en colaboración con los Servicios Bibliotecarios del Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano.

Lombardo y la formación del Partido de la Revolución Mexicana

Por Emilio García Bonilla

En la segunda mitad de 1937 la actividad del movimiento sindical iba pasos adelante de cualquier organismo político, incluido el partido oficial, por lo que  en octubre de ese año, en una sesión plenaria de la directiva del PNR, el presidente del comité ejecutivo nacional, Silvano Barba González, expuso la necesidad de reorganizar al partido sobre bases de mayor firmeza, incluyendo los principios “que deben presidir la concentración de todos los elementos populares como el sostén político más fuerte y de mayor garantía para los destinos del proletariado nacional”, agregando que esas ideas las había tratado con el presidente de la República quien compartía la misma inquietud y estuvo de acuerdo en comenzar a preparar una convención nacional para realizar las reformas necesarias a la constitución del partido.[1]

Los cuatro sectores: obrero, campesino, militar y popular

En diciembre de 1937, el presidente Lázaro Cárdenas hizo un llamamiento para renovar al partido del gobierno y darle una estructura diferente, una filosofía más avanzada y un programa de mayores alcances históricos: “es indispensable que los campesinos de toda la nación sigan incorporados en las filas de la organización política con actos determinativos de su voluntad; que los obreros manuales ingresen al Partido, a fin de que con su larga práctica societaria, su disciplina sindical y su reconocido espíritu colectivista aparte de su masa numérica, contribuyan con los demás elementos del Partido a la defensa decidida de las conquistas proletarias. […] Y venga también el ejército, no como masa deliberante o como corporación clasista que recordara una doctrina odiosa inherente a una casta especial, sino como una reintegración ciudadana que con disciplina colectiva y alto pensamiento de patriotismo y dignidad, que es la norma del ejército, siga respaldando las opiniones mayoritarias y velando por el mantenimiento e integridad de la Constitución y de la ley.”[2]

Para ese momento, Cárdenas se refirió al nuevo partido como “Partido Nacional de los Trabajadores y Soldados”, señalando además que al organismo político debían incorporarse las mujeres “a efecto de que se elimine para siempre la injusticia tradicional de relegar a términos inferiores a la mitad del componente humano”, y los jóvenes “para que se plasme anticipadamente la personalidad de los futuros ciudadanos y que al entrar a la vida pública se encuentren debidamente preparados y orientados en un sentido útil a los demás”. El presidente de la República consideró conveniente modificar los estatutos partidistas para garantizar “la hegemonía de las agrupaciones sociales que ingresen al nuevo instituto, […] y para que los distintos gremios laborantes que a él pertenezcan, así como el sector femenino en lo particular, tengan la seguridad de obtener una representación proporcional en todos los puestos de elección popular y en los directivos del propio partido.”[3]

De inmediato Vicente Lombardo Toledano en nombre de la CTM fijó su posición sobre la integración del nuevo partido, señalando que: “En México no vamos a sovietizar al gobierno; en México vamos a hacer una simple alianza popular para defender los intereses de la Revolución Mexicana, los intereses mexicanos, vamos a hacer un partido popular dentro del cual el proletariado tendrá un sitio de importancia.” Consideró que la participación de la CTM en el nuevo partido tendría que basarse “en el mantenimiento íntegro de su personalidad, fuerza y autoridad”.[4]

En el mismo mes de diciembre de 1937, se celebró un consejo nacional extraordinario de la CTM en el que se aceptó el llamado de Cárdenas para integrar un nuevo organismo político, pues “fue la CTM la que en más de una ocasión invitó a los campesinos y a las demás fuerzas populares del país a vincularse en un organismo político que sirviera eficazmente los propósitos de todos y cada uno de esos agrupamientos humanos”.[5]

Se integró una comisión de estudio, integrada por Luis I. Rodríguez, Esteban García de Alba, Alfonso Sánchez Madariaga, León García y el general Edmundo M. Sánchez, representantes de los cuatro sectores, para proponer las modificaciones pertinentes a los estatutos del PNR y redactar el proyecto de pacto constitutivo, principios y programa del nuevo organismo. La comisión en los documentos elaborados denominó al nuevo organismo “Partido Socialista Mexicano”.[6]

Proyecto del Pacto Constitutivo del Partido Socialista Mexicano. (Fondo Histórico de la Universidad Obrera de México)

El 18 de enero, el Comité Ejecutivo Nacional del PNR expidió la convocatoria dirigida a los sectores sociales para integrar el instituto político en una asamblea nacional constituyente. En el texto se señalaba que el gobierno desde su inicio había seguido una línea “de franca y abierta tendencia proletarista [sic]”, por ello se consideraba necesario transformar radicalmente la organización y funcionamiento del partido “para lograr una más completa identificación con el régimen y con las masas laborantes del país”. La asamblea convocada se reuniría el 30 de marzo en el Palacio de las Bellas Artes de la Ciudad de México y tendría por objeto discutir y aprobar los documentos básicos del nuevo Instituto Político de la Revolución que sustituiría al PNR.[7]

A cada sector se le asignó un número de delegados: al obrero 96 (70 para la CTM, 16 para la Confederación Regional Obrera Mexicana y 10 para la Confederación General de Trabajadores), además cada central sindical designaría a un delegado en representación de su directiva; al sector campesino también le correspondieron 96 delegados, tres por cada entidad federativa, lo mismo que al sector popular; a los militares se le asignaron cinco delegados en representación del personal de las dependencias superiores y un delegado por cada corporación. También serían delegados los miembros del Comité Ejecutivo Nacional del PNR y tres representantes de cada bloque del partido en las Cámaras, quienes formarían parte del sector popular.[8]

Un mes antes de la asamblea se realizó el Primer Congreso Ordinario de la CTM, en su sesión inaugural celebrada el 22 de febrero de 1938, Vicente Lombardo Toledano externó su opinión de lo que debía de ser el nuevo partido: no sería un partido de clase, sino del pueblo mexicano, dentro del cual el proletariado asumiera la mayor responsabilidad histórica, reclamando el derecho de estar siempre a la vanguardia y con la facultad de cumplir con su deber antes que cualquier otro sector, debiendo ser la avanzada de la revolución en contra de la reacción y el fascismo.[9]

Asamblea Constituyente

La III Asamblea Nacional Ordinaria del PNR fue la Asamblea Constituyente del PRM, celebrada con la asistencia de casi 400 delegados. El pacto firmado por los cuatro sectores convocados establecía que las organizaciones campesinas y obreras que ingresaban al nuevo organismo, conservarían su autonomía y la dirección de sus respectivos agremiados en cuanto al desarrollo de su acción social y en la realización de sus finalidades específicas.[10]

Credencial de Vicente Lombardo Toledano a la asamblea constituyente como representante del sector obrero. (Fondo Histórico de la Universidad Obrera de México)

En la redacción de la declaración de principios fue clara la influencia del sector obrero, principalmente de la CTM y de su dirigente, Vicente Lombardo Toledano, transformando cualitativamente al nuevo partido cuyo lema fue: “Por una democracia de los trabajadores”. Se reconoció “la existencia de la lucha de clases, como fenómeno inherente al régimen capitalista de la producción, y el derecho que los trabajadores tienen, de contender por el poder político, para usarlo en interés de su mejoramiento”; se señaló que “todas las conquistas realizadas por nuestro movimiento social son el resultado de la lucha permanente del pueblo”; además, el partido consideró “como uno de sus objetivos fundamentales la preparación del pueblo para la implantación de una democracia de trabajadores y para llegar al régimen socialista.” Asimismo se declaró que “el Partido se propone, dentro de un estricto sentido revolucionario, servir lealmente la causa de la emancipación proletaria, con la suprema aspiración de que triunfe la justicia social.”[11]

También en el Programa quedaron asentadas varias de las demandas de los trabajadores, como “la progresiva nacionalización de la gran industria, como base de la independencia integral de México y de la transformación del régimen social”, el establecimiento de un seguro obrero, el respeto al derecho a huelga, el establecimiento de instituciones de crédito para servicio de las organizaciones laborantes, el fomento de cooperativas de consumo y producción, un plan para dotar de vivienda a bajo precio a obreros y campesinos, impartir educación a toda la niñez proletaria y brindar oportunidades a los trabajadores para convertirse en obreros calificados,  y “organizar la economía del país sobre el principio de que la producción y la distribución se orienten hacia la verdadera satisfacción de las necesidades populares, estableciéndose un plan de orientación e intervención de la economía, con la cooperación permanente del Estado y los sectores organizados del pueblo”.[12]

Se declaró que el partido lucharía “con toda energía por la liberación económica del país, hasta hacer que desaparezca totalmente su fisonomía semicolonial”, destacándose que el PRM:

luchará intensamente en contra del fascismo y de cualesquiera otras formas de opresión que adopte la clase privilegiada de la sociedad, con perjuicio de las libertades de la clase trabajadora y de los otros sectores del pueblo, víctimas del régimen social que prevalece. Luchará también con todo empeño en contra de la guerra imperialista y de todas las formas de agresión a los pueblos que pugnan por su autonomía económica y política, haciendo conciencia en las masas respecto de lo que el fascismo representa y persigue, para evitar en México, o en cualquier otro país, el progreso de las fuerzas contrarrevolucionarias.[13]

En el congreso constituyente del nuevo partido de la revolución Lombardo Toledano, en nombre de la CTM y del proletariado mexicano, reiteró que en las condiciones del momento no se estaba buscando un partido exclusivamente para beneficio de los obreros, sino un partido para todo el pueblo de México, pero además expresó su inquietud por que el PRM no se convirtiera en un apéndice del gobierno, en un órgano burocrático del Estado, sino que fuera el genuino representativo de todos los sectores del pueblo, para ello era necesario que todos sus miembros y organizaciones aportaran de su esfuerzo para salvar al país.[14] Lombardo destacó la necesidad de que el pueblo estuviera debidamente representado por sus gobernantes: “Queremos representantes que vivan realmente la vida de cada sector, y que desde los ayuntamientos del país hasta el jefe del Poder Ejecutivo sean realmente mandatarios de la clase trabajadora y de todos los sectores del pueblo organizados en un anhelo común: el de salvar la Revolución Mexicana.”[15]

La posición de los comunistas frente al nuevo partido se convierte en indicativo del avance político que representó su conformación y de los principios ideológicos y programáticos que le dieron sustento, mismos que iban de acuerdo con la línea del Frente Popular. Así, Hernán Laborde, secretario general del Partido Comunista, unos meses después de constituirse el PRM, opinó que ese organismo “es el frente popular en las condiciones específicas de México, y alrededor del cual podemos y debemos agrupar a todos los mexicanos para la lucha contra los enemigos interiores y exteriores de México”.[16]

Finalmente, Lombardo coincidió en que el Partido de la Revolución Mexicana era un frente popular con características propias: “No es una institución nacida en virtud del deseo de copiar lo extraño; es el fruto de la tierra mexicana, es una necesidad impuesta por la hora en que vivimos, con el objeto de continuar la herencia mejor del pasado y garantizar a la revolución de nuestra patria un camino libre de los obstáculos en el futuro”.[17]

Consideraciones finales

El periodo de 1933 a 1938 fue de gran importancia para el movimiento obrero mexicano pues se realizaron importantes esfuerzos unitarios tanto con la creación de las grandes centrales sindicales como con la fundación de los sindicatos nacionales de industria, así como con los esfuerzos por constituir un frente popular donde los trabajadores organizados estuvieran en la vanguardia.

La tensión política en México como consecuencia de la expropiación petrolera en marzo de 1938 era tal que hizo pensar incluso en una intervención militar para salvaguardar los intereses de las compañías extranjeras expropiadas. Ese fue el momento coyuntural, la emergencia que permitió la formación del frente popular en México, es decir, del Partido de la Revolución Mexicana, constituido el 30 de marzo con sus ya famosos cuatro sectores: obrero, campesino, popular y militar.

El nacimiento del Partido de la Revolución Mexicana en los momentos en que el país experimentaba su más vigorosa lucha antiimperialista no fue ninguna coincidencia. Las condiciones para la unidad orgánica de las organizaciones obreras y campesinas fueron madurando hasta llegar el momento en que la unidad se hizo necesaria. Como vimos, tanto de parte del PNR como de la CTM se fueron dando pasos que culminaron en la asamblea constitutiva del PRM.

A partir de entonces el proceso revolucionario entró en una etapa de reflujo en la cual las centrales obreras dentro el partido tuvieron que defender y sostener los logros alcanzados en los años anteriores. El estallido de la Segunda Guerra Mundial en 1939, el inicio del gobierno de Manuel Ávila Camacho en 1940 y la salida de Vicente Lombardo Toledano de la secretaría general de la CTM en 1941, marcaron el inicio de una nueva etapa en la historia política y sindical de México.

(Segunda parte y última de “Vicente Lombardo Toledano y la formación del Partido de la Revolución Mexicana”, trabajo presentado como ponencia en el 2° Congreso Internacional de Historia y Ciencias Sociales, Michoacán, junio de 2017.)


[1] Silvano Barba, citado en “Convocatoria a Asamblea Nacional Constituyente”, 18 de enero de 1938, en FHUOM, Legajo 308.

[2] Lázaro Cárdenas, “Manifiesto del Presidente de la República”, 18 de diciembre de 1937, en CTM 1936-1941, edición facsimilar, vol. 2, México, CEFPSVLT, 2011: pp. 539-542

[3] Idem, p. 142.

[4] Vicente Lombardo Toledano, “El criterio de la CTM sobre el nuevo partido”, discurso del 18 de diciembre de 1937, citado por Héctor Ramírez Cuéllar, Lombardo, un hombre de México, México, El Nacional, 1992: p. 159.

[5] “Fundación del Partido de la Revolución Mexicana”, en CTM 1936-1941, edición facsimilar, Vol, 2, México, CEFPSVLT, 2011: p. 538.

[6] FHUOM, Legajo 315, 1938, “Proyecto de Pacto constitutivo del Partido Socialista Mexicano”.

[7] FHUOM, Legajo 308. 18 de enero de 1938, “Convocatoria a Asamblea Nacional Constituyente”.

[8] Idem.

[9] Vicente Lombardo Toledano, “La CTM ante la amenaza fascista”, discurso del 22 de febrero de 1938. Citado por Rosendo Bolívar Meza, Lombardo, Su pensamiento político, México, Universidad Obrera de México, 2006: p. 151.

[10] “Pacto constitutivo del Partido de la Revolución Mexicana”, 30 de marzo de 1938, en Memoria Política de México, http://www.memoriapoliticademexico.org/

[11] “Declaración de principios del Partido de la Revolución Mexicana”, 30 de marzo de 1938, en Memoria Política de México, http://www.memoriapoliticademexico.org/

[12] “Programa del Partido de la Revolución Mexicana”, 30 de marzo de 1938, en Memoria Política de México, http://www.memoriapoliticademexico.org/

[13] Idem.

[14] Vicente Lombardo Toledano, “Discurso en la fundación del Partido de la Revolución Mexicana”, 30 de marzo de 1938, en CTM 1936-1941, edición facsimilar, vol. 2, México, CEFPSVLT, 2011, pp. 543-550.

[15] Ibídem, p. 548.

[16] Hernán Laborde, “Discurso en la Arena México”, 16 de septiembre de 1938. Citado por Rosendo Bolívar Meza, Lombardo, Su pensamiento político, México, Universidad Obrera de México, 2006: p. 153.

[17] Vicente Lombardo Toledano, “Los trabajadores y la sucesión presidencial”, discurso de 1939. Citado por Rosendo Bolívar Meza, Lombardo, Su pensamiento político, México, Universidad Obrera de México, 2006: p. 152.

El Frente Popular Mexicano

Por Emilio García Bonilla

Frecuentemente se menciona la evolución del partido oficial en México como un simple cambio de nombre, sin tomar en cuenta su transformación estructural y programática, particularmente importante fue la formación del Partido de la Revolución Mexicana (PRM) por su contexto y la influencia que tuvieron los dirigentes políticos y sindicales que participaron en el proceso de su conformación.

No debemos perder de vista el contexto en que el Partido Nacional Revolucionario se transformó en PRM: el gobierno de Lázaro Cárdenas llevaba a cabo políticas para profundizar el proceso revolucionario del país, con la consecuente reacción de sectores bien definidos, arrebatándole el poder y la toma de decisiones al expresidente Plutarco Elías Calles. El mundo se encontraba al borde de una nueva conflagración mundial debido al avance y expansión del nazifascismo. En México, la ideología socialista se difundía lo mismo desde las escuelas que entre los agremiados en la Confederación de Trabajadores de México y entre los obreros, artistas e intelectuales cercanos al Partido Comunista. No es de extrañarnos entonces que al nuevo partido se le llegara a considerar como una expresión del Frente Popular preconizado en el VII Congreso de la Internacional Comunista, y hasta llegara a proponerse la adopción del nombre de “Partido Socialista Mexicano”.

En su momento, Lombardo consideró que el Partido de la Revolución Mexicana surgió “no como un partido permanente, sino como una alianza entre la clase obrera, la clase campesina, el ejército y los sectores de la clase media dedicados a la política”, necesaria para “hacerle frente a todos los enemigos del gobierno y de la revolución”.[1] Además, valoró que “las mejores páginas de la historia de México, las que contienen las más brillantes luchas populares, demuestran que el Frente Popular en mi país ha sido la única técnica empleada contra la reacción interior y contra el imperialismo”.[2] La idea del Frente Nacional Democrático como línea política estratégica se gestó en Lombardo en la década de los treinta.

La CTM y el Frente Popular

A partir de la fundación de la Confederación de Trabajadores de México en febrero de 1936, Vicente Lombardo Toledano participó activamente para materializar el Frente Popular Mexicano. De tal forma, en el propio congreso constituyente de la CTM se nombró una comisión para que participara en el comité organizador del Frente Popular Antiimperialista que era una iniciativa del Partido Comunista de México, aunque se buscaría que quedara bajo la dirección del movimiento obrero.[3] Se dijo que se impulsaba la formación del Frente Popular “no por espíritu de imitación de lo que acontece en otros países, sino por causas objetivas de la situación nacional, ocasionadas por el ataque de las fuerzas reaccionarias del interior y las maquinaciones del fascismo internacional”.[4]

Por su parte, en septiembre de 1936,  el nuevo comité ejecutivo nacional del PNR publicó un manifiesto donde se mencionaba que la democracia a que aspiraba ese organismo “se concibe en términos de una creciente influencia de los obreros y los campesinos organizados, en la dirección política y económica de la comunidad”, por lo que se señaló que el partido mantendría una política de puertas abiertas frente a todas las organizaciones de obreros y de campesinos.[5]

En el Segundo Consejo Nacional de la CTM, celebrado en octubre de 1936, se acordó tomar las riendas de la conformación del Frente Popular, por lo que invitarían a los organismos sociales y políticos representativos de los sectores obrero, campesino y político para unirse “con el sólo propósito de luchar por la realización de un programa determinado […] a fin de dar de este modo a las luchas en favor de la independencia nacional, un carácter firme y claro.”[6]

El 10 de octubre de 1936, dirigentes de la CTM sostuvieron una reunión con Luís I. Rodríguez, entonces secretario particular del presidente Cárdenas, entre otros puntos abordaron el del “Frente Popular Mexicano. Su gran papel social e histórico. Su composición y su programa”, además intercambiaron opiniones sobre la relación entre la acción política de los trabajadores y el PNR, señalando también la necesidad de que hubiera un constante contacto entre la CTM y el gobierno “para el estudio y la discusión de los principales problemas de importancia general”, como la urgencia de un plan concreto “para fomentar la riqueza del país ante la crisis económica y política internacional que se avecina”.[7]

En noviembre de 1936, la dirigencia de la CTM se dirigió al Comité Ejecutivo Nacional del PNR e iniciaron las pláticas correspondientes junto con los miembros del Comité Organizador de la Unificación Campesina.[8] A mediados de 1937, Vicente Lombardo Toledano ya declaraba que la Confederación de Trabajadores de México había conseguido que el PNR, la Confederación Campesina Mexicana y el Partido Comunista aceptaran formar parte del Frente Popular Mexicano, el cual consideró como una necesidad debido a que “sólo la unión de los diversos sectores del pueblo de México, país semicolonial, será la fuerza que impida la explotación del pueblo por los elementos conservadores aliados al imperialismo extranjero”. Señaló además que una vez integrado el Frente, se invitaría a otros sectores “de menor importancia”, como la clase media y la pequeña burguesía, que aún no estaban organizadas.[9]

En las elecciones para diputados federales y senadores en 1937 el PNR invitó a la CTM y la Confederación Campesina Mexicana para que postularan candidatos “sin necesidad de sujetarse a los requisitos del partido”,[10] el Partido Comunista apoyó las candidaturas obreras y campesinas donde los comunistas tenían influencia.

Los preparativos para formalizar la conformación del Frente Popular Mexicano se retrasaron por la primera ruptura en el interior de la CTM, la cual se dio en su IV Consejo Nacional.

La “Unidad a toda costa”

Las diferencias entre velazquiztas y comunistas que se hicieron patentes en el congreso constituyente de la CTM se agravaron en su IV Consejo Nacional que tuvo lugar a finales de abril de 1937; en él, los delegados comunistas intentaron hacerse del control de los órganos de dirección. Lombardo Toledano criticó esa actitud porque era contraria a la estrategia del Frente dentro de la cual había nacido la CTM. Para Lombardo, las agrupaciones que formaban la central no tenían por qué ser homogéneas o subordinadas a una ideología única, siempre y cuando pudieran mantenerse unidas por una táctica común.

Los comunistas retiraron a sus delegados del consejo y a sus tres secretarios del comité nacional. Se separaron de la CTM aproximadamente 200 mil trabajadores de los sindicatos controlados por el PC o bajo su influencia, entre ellos el de ferrocarrileros y el Sindicato Mexicano de Electricistas.

Lombardo informó a los dirigentes de la Internacional Comunista sobre la división de la CTM como un retroceso en la construcción del Frente Popular. Earl Browder, secretario general del Partido Comunista de Estados Unidos y miembro del comité ejecutivo de la Internacional Comunista, vino a México en junio para convencer a los comunistas de la unidad necesaria en el movimiento obrero dada la difícil situación que se vivía tanto en el mundo como en el país, pues el 28 de mayo había estallado la huelga de los petroleros contra las empresas extranjeras.

Los dirigentes del Partido Comunista de México reconocieron sus errores y su actitud sectaria y aceptaron volver a la CTM en agosto bajo la consigna “Unidad a toda costa”, reconociendo “los acuerdos del IV Consejo y la autoridad del comité nacional que encabeza el compañero Lombardo”, reiterando su disposición para colaborar en la formación del Frente Popular y apoyar al gobierno de Cárdenas.[11]

(Primera parte de “Vicente Lombardo Toledano y la formación del Partido de la Revolución Mexicana”, trabajo presentado como ponencia en el 2° Congreso Internacional de Historia y Ciencias Sociales, Michoacán, junio de 2017.)


[1] Vicente Lombardo Toledano, entrevista con James Wilkie y Edna Monzón, 3 de diciembre de 1964, en Obra Histórico-cronológica, Tomo VI, suplemento, México, CEFPSVLT, 2016: pp. 139-140.

[2] FHUOM, Legajo 304, [mediados 1937], Entrevista a Vicente Lombardo Toledano por Douglas Montagu Jacobs, mecanuscrito.

[3] Ibídem: pp. 53-56.

[4] “Fundación del Partido de la Revolución Mexicana”, en CTM 1936-1941, edición facsimilar, Vol, 2, México, CEFPSVLT, 2011: p. 539.

[5] Citado en “Convocatoria a Asamblea Nacional Constituyente”, 18 de enero de 1938, en FHUOM, Legajo 308.

[6] “Circular de información de la CTM a sus organizaciones filiales”, 23 de diciembre de 1936. en CTM 1936-1941, edición facsimilar, Vol, 1, México, CEFPSVLT, 2011: pp. 226-227.

[7] FHUOM, Legajo 283. 10 de octubre de 1936, Sin autor, Memorándum “Licenciado Luís I. Rodríguez”. Rodríguez sería el primer presidente del PRM.

[8] Comunicación del CEN del PNR al Comité Nacional de la CTM, 20 de enero de 1937, en CTM 1936-1941, edición facsimilar, Vol, 1, México, CEFPSVLT, 2011: pp. 319-320.

[9] FHUOM, Legajo 304, [mediados 1937], Entrevista a Vicente Lombardo Toledano por Douglas Montagu Jacobs, mecanuscrito.

[10] Ídem.

[11] “¡Unidad a toda costa!” [Resolución adoptada por el pleno del Comité Central del Partido Comunista de México, celebrado del 26 al 30 de julio de 1937], en Guadalupe Pacheco Méndez, Arturo Anguiano Orozco, y Rogelio Vizcaíno A., Cárdenas y la izquierda mexicana, México, Juan Pablos Editor, 1975, pp. 297-307.

Obra Parlamentaria de Vicente Lombardo Toledano

La labor parlamentaria de Vicente Lombardo Toledano está dividida en dos períodos, dos épocas distintas, separadas la una de la otra por casi cuarenta años. A pesar de esa particularidad, Lombardo fue en la Cámara de Diputados un representante de la clase trabajadora en las tres legislaturas de las que formó parte.

Sus participaciones en tribuna como diputado del Partido Laborista Mexicano (1925-1928) y del Partido Popular Socialista (1964-1967), demuestran su claridad de ideas y su calidad como polemista, aclarando conceptos con la capacidad del catedrático universitario que era y del estudioso de la ciencia política que nunca dejó de ser. Más allá del tema coyuntural que originaba el debate, Lombardo hacía uso de la palabra para orientar y asumir una postura crítica, pero fundamentada.

El Centro Lombardo ha editado en tres volúmenes dicha labor, bajo el título Obra Parlamentaria de Vicente Lombardo Toledano.

Para el primer volumen, correspondiente a la etapa laborista, se respetó la forma en que las intervenciones de Vicente Lombardo Toledano quedaron asentadas en el Diario de los Debates, donde los taquígrafos dejaban constancia fiel de las sesiones parlamentarias, permitiendo darnos cuenta de las interrupciones, diálogos, señalamientos, acusaciones y aclaraciones que generaban los intensos debates en esa época inmediata a la fase armada de la Revolución Mexicana.

Durante décadas, a partir de la fundación del Partido Nacional Revolucionario (PNR) en 1929, y hasta el año de 1963, el sistema electoral mexicano estuvo diseñado para que el partido en el gobierno se mantuviera en él. Esporádicamente alguno de los partidos lograba el triunfo de uno o más de sus candidatos, pero sin poner en riesgo al partido en el poder. La reforma que crea los diputados de partido permite integrar en forma plural la XLVI Legislatura (1964-1967), mediante el acceso permanente de representantes de los partidos políticos minoritarios a la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión.

Para Vicente Lombardo Toledano, la reforma significó volver –cuatro décadas después de la primera ocasión en que fue electo diputado federal– a formar parte del Poder Legislativo y participar en la actividad parlamentaria como representante del Partido Popular Socialista (PPS). Su presencia contribuyó a revitalizar la labor legislativa. Prueba de lo anterior es que muchas de sus propuestas fueron aceptadas posteriormente, y que otras siguen siendo demanda de amplios sectores de la población.

Lo novedoso de la presente edición es que ordena temáticamente los textos legislativos, lo que facilita su lectura y comprensión al enmarcarlas en su contexto relacionándolos entre sí, ya que en las ediciones pasadas sólo se habían presentado de forma cronológica.

Así, el volumen número dos, recoge las iniciativas, intervenciones y debates sobre temas diversos que se relacionan con la integración, funcionamiento y responsabilidades de los poderes públicos de la federación y las entidades federativas, así como con aspectos medulares vinculados al municipio libre y a la necesidad de convertirlos en una realidad en la vida política del país.

En el tercer volumen se recogen las iniciativas partidarias, así como las intervenciones, opiniones, propuestas y debates sobre aspectos relacionados con temas económicos, políticos, sociales, científicos y culturales.

Se destaca que para Vicente Lombardo Toledano, la política económica nacional es el elemento fundamental para la lucha por la independencia plena de la nación, el desarrollo económico y social, y la ampliación y fortalecimiento de la vida democrática.

Lombardo estuvo convencido de que los avances logrados en este ámbito fueron producto de las circunstancias, es decir, que el gobierno intervino ante cada problema concreto para resolverlo, pero que no existió un plan estructurado, política y jurídicamente, que viera hacia el futuro. Por ello decidió impulsar, mediante la diputación del PPS, un conjunto de iniciativas para avanzar en este campo, y para hacer que las decisiones patrióticas logradas hasta el momento se convirtieran en política permanente del Estado mexicano.

El Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales “Vicente Lombardo Toledano” presentará la reciente edición de la Obra Parlamentaria de Vicente Lombardo Toledano como parte de las actividades que se realizan en el marco de su 50 aniversario luctuoso. La cita es el martes 26 de junio de 2018, a las 17:00 horas, en la sala de lectura de la biblioteca de esta institución.

Félix Gordón Ordás (1885 – 1973)

Félix Gordón Ordás nació en la ciudad de León, España el 11 de junio de 1885, y falleció en la Ciudad de México el 22 de enero de 1973. Fue médico veterinario, diplomático, escritor y político republicano español.

Realizó sus estudios de veterinaria en su ciudad natal, concluyéndolos en 1905.

Durante la Segunda República Española fue electo diputado por el Frente Popular en 1931, 1933 y 1936. Durante la presidencia de Diego Martínez Barrio, en 1933 ocupó el cargo de Ministro de Industria y Comercio.

En 1936 fue nombrado embajador en México, una vez iniciada la guerra civil española realizó importantes gestiones ante el gobierno de Lázaro Cárdenas y organizaciones sociales, como la Confederación de Trabajadores de México (CTM) dirigida por Vicente Lombardo Toledano, en defensa de la República. También fue representante de España ante los gobiernos de Panamá, Cuba y Guatemala.

El 1° de septiembre de 1937, el embajador Gordón Ordás entregó a Vicente Lombardo Toledano la condecoración de la Encomienda de la Orden de Isabel la Católica, otorgada por el gobierno español “por los servicios que ha prestado a la causa de la República”.

Al final de la guerra en España, con la imposición de la dictadura franquista, Félix Gordón se exilió en México, donde formó parte de la Junta Española de Liberación, y de 1951 a 1960 se desempeñó como presidente del gobierno de la República en el exilio.

Entre sus libros publicados se encuentran: Policía sanitaria de los animales domésticos, Mi evangelio profesional (1918), La ganadería lanar en México, Al borde del desastre: economía y finanzas en España. 1939-1951 (1952), Mi política en España (1961-1963, en 3 volúmenes) y Mi política fuera de España (1965-1972, en 4 volúmenes).

Como una muestra de la amistad y colaboración entre Félix Gordón Ordás y Vicente Lombardo Toledano, presentamos las dedicatorias en cuatro de sus libros.

Félix Gordon Ordás. Al borde del desastre. Economía y finanzas de España (1939 – 1951). México: Impresora Guitian, 1952.

“Para el abogado y político ilustre Lombardo Toledano como reiteración de Amistad, admiración y de gratitud (rúbrica) Gordón Ordás”

 

Félix Gordon Ordás. Planes de acción y de gobierno. México: [s.n.], 1959.

“Para mi amigo muy querido don Vicente Lombardo Toledano en recuerdo muy grato de las campañas que aquí hicimos juntos en defensa de la República  Española (firma) Gordón Ordás”

 

Félix Gordon Ordás. Mi política en España. México: Talleres Gráficos Victoria, 1961-1963.

“Al ilustre político y escritor, Lic. Vicente Lombardo Toledano, gran amigo de la República Española, cuya causa ha defendido siempre, con fe y entusiasmo infatigables, con Un fuerte abrazo lleno de afecto, (rúbrica) Gordón Ordás S/C Av. Ixtaccihuatl, 49ª, 3er piso México 11, D. F.”

 

Félix Gordon Ordás. Mi política fuera de España. México: [s.n.] (México: Talleres Gráficos Victoria), 1961.

“Para el gran líder obrero don Vicente Lombardo Toledano en testimonio de sincera amistad y de profunda admiración por su obra ingente. (rúbrica) Gordón Ordás”

 

Obras ubicadas en el acervo histórico: “Dedicatorias a Vicente Lombardo Toledano” de la biblioteca del Centro de Estudios Vicente Lombardo Toledano.

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Correo electrónico: bibliolomb@hotmail.com

Por Emilio García Bonilla en colaboración con los Servicios Bibliotecarios del CEFPSVLT.

El mundo intelectual de Vicente Lombardo Toledano

Por Emilio García Bonilla

La biblioteca original de Vicente Lombardo Toledano contiene más de 25 mil títulos, entre ellos destacan 1340 libros con dedicatoria autógrafa al dirigente obrero, lo cual quiere decir que entre 1918 y 1968, Lombardo Toledano recibió por lo menos un libro autografiado por su autor cada dos semanas durante 50 años.

Es posible realizar una radiografía de las relaciones intelectuales de Lombardo Toledano a partir de ese acervo de dedicatorias, donde encontramos artistas, escritores, intelectuales, y, en menor medida, políticos y dirigentes sindicales, ya que éstos últimos no tienen como actividad principal la publicación de libros. En el Centro de Estudios Vicente Lombardo Toledano se realiza un proceso de identificación de los autores de los mencionados libros, incluso con la elaboración de una nota biográfica de cada uno de ellos.

De izquierda a derecha, Vicente Lombardo Toledano, Juan Marinello y Martín Luis Guzmán.

Al realizar una revisión no minuciosa, saltan a la vista nombres como: Luís Castillo Ledón, Manlio Fabio Altamirano, Xavier Icaza, José Gorostiza, Frank Tannenbaum, Isidro Fabela, Baltasar Dromundo, José Muñoz Cota, Carlos A. Madrazo, Gonzalo Aguirre Beltrán, Luís Cardoza y Aragón, lo cual nos permite identificar los diferentes ámbitos de acción de Lombardo Toledano, así como las disciplinas del saber que cultivó.

Como dato a destacar, mencionaré que el personaje que más obras dedicó a Lombardo Toledano fue Alfonso Reyes, con 17 libros. Más cercano ideológicamente, el intelectual comunista cubano Juan Marinello le dedicó 9 libros, en tanto que su cuñado, el dominicano Pedro Henríquez Ureña le entregó siete de sus libros autografiados, y su otro cuñado, Alfonso Caso hizo lo propio con cinco de sus obras.

Este último personaje, perteneció a la Sociedad de Conferencias y Conciertos, grupo que en el ámbito universitario fue mejor conocido como de los Siete Sabios. De estos, también le dedicaron un libro de su autoría a Lombardo Toledano: Manuel Gómez Morín, Antonio Castro Leal y Teófilo Olea y Leyva. Cercano a ese grupo fue Narciso Bassols, quien le dedicó dos libros.

Antonio Caso, maestro de Lombardo, le dedicó dos de sus obras. Curiosamente no existe ningún libro de José Vasconcelos con dedicatoria para Lombardo Toledano. Destaca que el intelectual revolucionario Andrés Molina Enríquez le dedicó dos de sus obras, en su libro Esbozo de la historia de los primeros diez años de la Revolución Agraria de México (de 1910 a 1920) escribió: “Testimonio de especial consideración al Sr. Lic. Don Vicente Lombardo Toledano, esforzado emancipador de las clases obreras y alto exponente de la intelectualidad mexicana. México, febrero 3 de 1933.

Quien fuera presidente de la República, Emilio Portes Gil, le obsequió a Lombardo tres libros autografiados. Por su parte, el general Juan Barragán Rodríguez, quien participó en la Revolución Mexicana y fue de los fundadores del Partido Auténtico de la Revolución Mexicana (PARM), organismo que llegó a presidir, coincidiendo con Lombardo en la cámara de diputados dentro de la XLVI Legislatura (1964-1967), le dedicó su obra Historia del Ejército y de la Revolución Constitucionalista de esta manera:A uno de los siete sabios: “Greco – mexicano,” el ‘maestro entre los maestros’ Don Vicente Lombardo Toledano, de quien tuve el honor de ser su compañero en la que será memorable la XLVI Legislatura del H. Congreso de la Nación, tengo el placer de dedicarle los tomos I y II de mi obra histórica sobre la Revolución Constitucionalista.

Entre los artistas que autografiaron libros a Lombardo están los muralistas David Alfaro Siqueiros y Luís Arenal; el también pintor y grabador Erasto Cortés, el dibujante y pintor Miguel Covarrubias, y Gerardo Murillo, el famoso Doctor Atl, todos ellos con un libro dedicado. Este último escribió en su libro Las artes populares en México (1922): A Vicente Lombardo Toledano – hombre de empuje, saturado de fe y de inteligencia / esta obra llena de defectos, pero hecha con la intención de glorificar al pueblo de México.

Francisco Mujica, Luis I. Rodríguez, Vicente Lombardo Toledano, Javier Icaza, Alejandro Carrillo. Febrero 8. 1936

Asimismo, los poetas Enrique González Rojo (1 libro), German List Arzubide (seis libros), Efraín Huerta (dos libros), Jaime Torres Bodet (dos libros), y el poeta chileno Pablo Neruda le dedicó un libro. Por su parte, el escritor Andrés Henestrosa le dedicó dos libros, en Los hombres que dispersó la danza (1946), escribió: “A Lombardo Toledano, que tanto sabe de estas cosas. Andrés”. Ermilo Abreu Gómez le dedicó tres libros a Lombardo Toledano.

José Revueltas le dedicó su obra Los muros del agua (1941), en donde escribió: “Para el gran jefe de la clase obrera, compañero Lombardo Toledano con el respeto y cariño de José Revueltas. Febrero 1942 (México).”

De entre los políticos republicanos españoles y exiliados por la dictadura franquista que dedicaron obras a Lombardo Toledano podemos mencionar al poeta Rafael Alberti (1 libro), a Marcelino Domingo (1 libro), quien escribió en 1938: “A Vicente Lombardo Toledano, en quien el proletariado mexicano tiene un guía austero y de alto pensamiento. Con firme cordialidad Marcelino Domingo”. Félix Gordón Ordás, quien era embajador de la República Española en México cuando estalló la guerra civil y que presidió el gobierno republicano en el exilio, dedicó a Lombardo cuatro de sus obras, en una de ellas escribió: “Para mi amigo muy querido don Vicente Lombardo Toledano, en recuerdo muy grato de las campañas que aquí hicimos juntos en defensa de la República Española”.

Wenceslao Roces, por su parte, dedicó a Lombardo su traducción de los escritos económicos varios de Marx y Engels, mientras que el filósofo Adolfo Sánchez Vázquez le dedicó dos obras; en Las ideas estéticas de Marx escribió: “Al lic. Vicente Lombardo Toledano, que tanto ha hecho por las ideas de Marx. Con la admiración y el afecto de Adolfo Sánchez Vázquez. 1966”.

En los años previos a la Segunda Guerra Mundial llegó a México el suizo Hannes Meyer, con el patrocinio del gobierno de Manuel Ávila Camacho editó en 1943 El libro negro del terror nazi en Europa, que autografió a Lombardo Toledano.

También hubo refugiados y exiliados centroamericanos, como el guatemalteco Víctor Manuel Gutiérrez, dirigente de la Confederación General de Trabajadores de Guatemala y diputado por el Partido Guatemalteco del Trabajo, perseguido luego del golpe de Estado en 1954, llegó a México acogido por Lombardo Toledano, a quien le dedicó nueve de sus obras.

De entre los estadounidenses que dedicaron libros a Lombardo, destacan los dirigentes del Partido Comunista de ese país: William Z. Foster y James W. Ford.

Vicente Lombardo Toledano y Diego Rivera (1948).

El historiador Agustín Cue Cánovas, en uno de los cinco libros que dedicó a Lombardo, escribió: “Para el señor licenciado Vicente Lombardo Toledano, con el gran afecto que mi padre le profesaba”, y es que incluso es posible encontrar parentescos y relaciones político-familiares al revisar el acervo que estamos comentando, tal es el caso del profesor Everardo Gámiz, quien dedicó a Lombardo un libro en 1952, y fue abuelo de Arturo Gámiz, quien dirigió el grupo de jóvenes guerrilleros que atacaron el cuartel de Ciudad Madera Chihuahua el 23 de septiembre de 1965.

También es interesante el caso de Sadot Fabila Hernández (1 libro dedicado), Alfonso Fabila (6 libros) y Réné Avilés (1 libro), todos ellos familiares del escritor René Avilés Fabila.

Finalmente quiero mencionar que, a medio siglo del fallecimiento de Lombardo Toledano, prácticamente todos los 660 autores identificados que le dedicaron una o más de sus obras están todos desaparecidos, con excepción de uno, quien le dedicó tres libros, y en uno de ellos titulado Estudio de la técnica social (1958), publicado hace ya 60 años, escribió: “Para el maestro Vicente Lombardo Toledano con aprecio y temor a su crítica. Pablo.” Me refiero a Don Pablo González Casanova, por cierto, pariente político de Lombardo.

En suma, a través del acervo histórico “Dedicatorias a Vicente Lombardo Toledano” es posible acercarnos al mundo intelectual en el que se desenvolvió dicho personaje, las relaciones y amistades que entabló, el aprecio y el respeto que le profesaron, y conocer las diferentes etapas de su actuar en relación con lo que sucedía en el mundo: las corrientes artísticas, los conflictos internacionales, el desarrollo del saber humano, los debates ideológicos, etcétera. Es la constancia del paso de un ser humano de su tiempo por el mundo.

 

(Texto presentado como ponencia en el VI Coloquio “El Historiador ante la Memoria Social”, realizado en la Biblioteca “Miguel Lerdo de Tejada”, el 8 de junio de 2018.)

Carmita Landestoy, 1894 – 1988

Carmen Leonor Landestoy Félix nació en la ciudad de Baní, República Dominicana, el 10 de septiembre de 1894, y falleció en la ciudad de Nueva York, Estados Unidos de América, el 23 de marzo de 1988. Conocida por el seudónimo de Carmita Landestoy, fue escritora, docente, gestora social y periodista.

Trabajo como maestra de escuela desde los 14 años, por lo que publicó el libro Temas históricos, así como el Libro de lectura, dirigidos a la educación de los niños. También escribió páginas costumbristas como “La escuela de mi pueblo”, “Los convites”, “El palo ensebao” y “La sabana”.

Estudió en la Facultad de Filosofía de la Universidad de Santo Domingo, comenzó escribiendo artículos sobre temas sociales en el periódico Listín Diario. Fundó la revista Hogar y el periódico Prédica y Acción

Fue una funcionaria importante del Partido Dominicano donde luchó por la igualdad del núcleo feminista de la organización. Elaboró y dirigió el Plan de Asistencia Social para ayudar a la mujer en 1942, además fundó la Sociedad Protectora de la niñez, estableciendo los desayunos escolares, los clubes de las madres, las juntas de visitadoras sociales y las escuelas nocturnas para adultos.

No obstante haber sido una fiel colaboradora y defensora del gobierno dominicano entre 1938 y 1945, en su libro Yo también acuso denunció la dictadura de Trujillo como la más cruel en América Latina.

Presentamos la dedicatoria de Carmita Landestoy al Mtro. Vicente Lombardo Toledano, en el mencionado libro:

Carmita Landestoy. Yo también acuso: Rafael Leónidas Trujillo Molina, tirano de la República Dominicana, la actual y más cruel e inhumana tiranía de América. Nueva York: Azteca Press, 1946.

Al Sr. Vicente Lombardo Toledano, incansable luchador por los derechos del hombre. (Firma) Carmita Landestoy. Nueva York, septiembre 1946.

 

Obra ubicada en el acervo histórico: “Dedicatorias a Vicente Lombardo Toledano” de la biblioteca del Centro de Estudios Vicente Lombardo Toledano.

Link del catálogo en línea: http://200.78.223.179:8292/LOMBARDO

Correo electrónico: bibliolomb@hotmail.com

 

Por Emilio García Bonilla en colaboración con los Servicios Bibliotecarios del Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano.

Sadot Fabila Hernández, 1920 – 1987

Sadot Fabila Hernández nació en Valle de Bravo, Estado de México, el 2 de noviembre de 1920 y falleció en la Ciudad de México el 8 de marzo de 1987. Fue periodista y escritor de cuentos, actividades profesionales que también desarrolló su sobrino René Avilés Fabila.

Inició la carrera de ingeniero agrónomo en la Escuela Nacional de Agricultura, aunque no la concluyó por dedicarse a la literatura y el periodismo. Militó en el Partido Comunista y formó parte del grupo “El Insurgente”. En sus obras mostró un mundo sometido por un sistema político y económico adverso a los intereses nacionales.

En 1952 fundó la revista Cuentalia. Colaboró en los diarios El Popular, El Nacional, El Día, Excélsior y La Prensa, donde publicó artículos de tema político y cuentos.

Entre sus obras se encuentran: ¡Ya viene la vida! (1953); ¡No se quebre, vale! (1950), sobre la caravana de los mineros de Nueva Rosita hacia la capital del país para defender el cumplimiento de las leyes laborales; Habrá tiempo para más soles (1954); ¡Patria o Muerte! (1962), relato de la frustrada invasión a Bahía de Cochinos en Cuba.

Lo recordamos por su dedicatoria al Mtro. Lombardo Toledano, en uno de sus libros:

Sadot Fabila Hernández. ¡Ya viene la vida!. [s.l.]: [s.n.], 1953.

A un luchador de la felicidad humana: Vicente Lombardo Toledano. 24 – IV -953 [1953]

 

Obra ubicada en el acervo histórico: “Dedicatorias a Vicente Lombardo Toledano” de la biblioteca del Centro de Estudios Vicente Lombardo Toledano.

 

Efemérides con fines de difusión cultural e histórica.

Por Emilio García Bonilla en colaboración con los Servicios Bibliotecarios del Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano.

 

Link del catálogo en línea: http://200.78.223.179:8292/LOMBARDO

Correo electrónico: bibliolomb@hotmail.com

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