Gregorio de Gante y Rojas (1890 – 1975)

Gregorio de Gante y Rojas nació el 7 de julio de 1890, en Tecali de Herrera, Puebla (México), y falleció el 30 de Septiembre 1975. Fue un poeta, maestro y revolucionario mexicano, contemporáneo a autores como Urbina, Othón, Cortés y Guillermo Aguirre y Fierro.

Estudió en la Escuela Normal, graduándose en 1911, lo que le permitió impartir docencia en Teziutlán, Puebla, enseñando latín, griego y ciencias exactas, antes y después de la Revolución Mexicana. Años más tarde, Gregorio de Gante llegó a catedrático del Instituto Normal del Estado.

Fotografía y firma de Gregorio de Gante (1890-1975), extraída del libro Poemas de Gregorio de Gante MCMXXXI (1933).

Gregorio de Gante y sus hermanos lucharon junto al general Antonio Medina en la Revolución. Aunque sobrevivió a la lucha, fue herido en una pierna, lo que le obligó a usar bastón el resto de su vida. Otro hecho triste para la vida de Gregorio de Gante fue que sus hermanos desaparecieron para siempre.

Tras la Revolución Mexicana, Gregorio de Gante publicó sus primeros versos de estilo clásico, desarrollando también poemas de tipo alejandrino y de tipo madrigalesco. En 1918,  fundó el semanario El Gladiador en Tlaxcala, donde publicaba la vanguardia de los escritores contemporáneos a Gregorio de Gante. Dirigió también el periódico Iris, dedicado al ensayo en letras y política, que sirvió también para dar voz a los normalistas que apoyaron la campaña democrática de Francisco I. Madero.

En 1924, Gregorio de Gante y Rojas ganó la Flor Natural en los Juegos Florales de Tampico, y posteriormente los de Michoacán. También ganó el primer premio de literatura en el concurso del cuarto centenario de la fundación de la ciudad de Puebla.

En 1938, publicó Estampas de mi Tierra, recibiendo muy buenas críticas de la Prensa Nacional y de la crítica en general. En este libro, Gregorio de Gante trae a la memoria sus poemas China poblana, Piropos al rebozo y El charro; entre otras poesías con sentimiento nacionalista.

El Nacional, en 1938, publicó una encuesta donde se valoró a Gregorio de Gante como el tercer poeta más popular de México, tras Enrique González Martínez y Carlos Pellicer, seguido de autores como Octavio Paz, Renato Leducen, José Juan Tablada, Xavier Villaurrutia, Salvador Novo, José Gorostiza, y otros tantos.

Cerca de 1939, publicó Cancionero del Dulce Amor sin Ventura, recibiendo elogios de Gabriel Galicia Montalvo.

A pesar de referir todas sus composiciones al viejo y decantado tema del amor, tan viejo como la humanidad, y en el que se ha dicho todo lo que tenía que decirse y hasta algo de lo que no se debía decir, Gregorio de Gante consigue, en la mayoría de los 60 pequeños poemas, apartarse de la vulgaridad, que ya es decir mucho. El poeta narra, en breves poemas de tipo madrigalesco, la historia de su idilio amoroso, fracasado, pero que le sirvió para captar emociones hondas y duraderas, en unos cuantos versos.
(Gabriel Galicia Montalvo)

Desconociéndose la fecha, Gregorio de Gante y Rojas publicó La Lira Heroica, donde rememora el valor y la enseñanza cívica propia de la Revolución Mexicana.

En 2011, se creó la medalla “Gregorio de Gante” al mérito educativo, para premiar a los maestros con buena trayectoria y desempeño en Puebla, convirtiéndose con el tiempo en el mayor reconocimiento a la docencia del estado.

Recordamos a Gregorio de Gante con dos de sus poesías publicadas en Poemas de Gregorio de Gante MCMXXXI (1933), y con una dedicatoria al Mtro. Vicente Lombardo Toledano.

Poemas de Gregorio de Gante

5 DE MAYO

I
Canto la bizarría de mis mayores;
el empuje de aquellos justadores
que llenos de esperanza y fortaleza,
en medio de la suerte a los agravios,
cruzaron de la lucha la maleza
con la dulce sonrisa entre los labios.

Canto el valor indómito y potente
que fue alud y torrente.
Canto la heroicidad de las mesnadas
que fulminó, en sus horas intranquilas,
el rayo de la muerte en sus espadas
y el rayo de la gloria en sus pupilas.

¡Oh bravos compatriotas, hijos bravos
de la Patria, que el galo en sus anhelos
no pudo hacer esclavos!
¡Oh de Cuauhtemotzín los descendientes
grandes siempre y valientes;
prole gloriosa en la extranjera guerra
del águila, verdugo de serpientes
que empolló en los picachos de la sierra!
Si el que enjuga a la Patria el llanto amargo
y le ofrece su sangre y su consuelo
y su cariño inmenso como el cielo;
si el que ofrenda la vida en la conquista
de un derecho perdido,
a la luz de los cielos infinitos
puede ser bendecido,
vosotros, los valientes, sed benditos
en nombre de las razas que cruzaron
el suelo de la Patria en otros días,
en nombre de los pueblos del mañana
que cruzarán la tierra americana
arrastrando tristezas y alegrías,
en nombre de la Musa que me inspira
y en nombre del Amor de los Amores,
que en el iris prendió siete colores
y puso siete cuerdas a mi lira!

II
Fue aquí, sobre la cumbre siempre en vela
que vigila cual mudo centinela
el sueño de mi Puebla, la Sultana
del Atoyac, donde a nuestros sentidos
es más blanco el brial de la neblina,
el cielo más azul y más sereno,
más luminoso que el rayo que fulmina
y más sonoro el retumbar del trueno.

Fue aquí, sobre las cúspides enhiestas
como dos rudas testas,
donde el pueblo abnegado
improvisó a sus hijos en guerreros,
improvisó en baluarte el muro débil,
improvisó en trincheras los senderos,
al cachorro en león…

Y ante el ultraje
injusto de la suerte,
puso en sus armas cóleras y enojos
la visión termopílica en sus ojos
y este grito en sus labios: ¡Patria o muerte!

Fue aquí, por las rotundas altiveces
de las colinas, cuyas desnudeces
cubrieron el amor de los patriotas,
donde el francés, valiente y aguerrido,
miró caer sus fieros batallones
y, queriendo mellar nuestra hidalguía,
ciñó un laurel al águila bravía
en lo blanco de nuestros pabellones

Fue aquí, sobre el escueto
dorso de Guadalupe y de Loreto,
donde clavaron ávidos los ojos
las sombras de los heroes, impacientes,
y al ver la decisión de esos valientes
no sintieron sonrojos,
sino orgullo por tales descendientes.

Y fue aquí sobre el campo en que aun se escucha
el eco de la lucha,
donde sobre las vidas inmoladas
en aras de la Patria, parecía
extenderse el arcoíris de la gloria,
y el suelo era una alfombra que sangraba,
y el rubio sol era un ”chimalli” de oro,
y un índice e! cañón que señalaba
el sendero que cruza la victoria!

III
Padres de nuestros padres, que en el día
de prueba y de dolor, con bizarría
opusisteis el pecho a la metralla
y por legarnos una Patria libre
recibisteis horrendas cicatrices,
o moristeis felices,
sobre el sangriento campo de batalla:
desde el teatro de vuestro sacrificio,
que ayer os fue propicio,
vuestros hijos os juran que en la hora
tremenda de las nuevas invasiones,
seguirán vuestro ejemplo que atesora
blasón del solar, y harán ante ellas
una muralla fiel de corazones;
y antes que nuestro suelo mancillado,
pisarán nuestro cuerpo inanimado,
antes que nuestras aguas, bebéranse
nuestra sangre vertida,
y antes que nuestros bosques seculares
talarán el rosal de nuestra vida!

CANTO FILIAL

A la Escuela Normal de Puebla, en el primer cincuentenario de su fundación.

Faro sobre el oscuro
oleaje del tiempo y de la vida,
que horadas con tus luces la tiniebla
del pasado, el presente y el futuro;
y en la dorada historia
de la Patria querida,
alumbras medio siglo con tu gloria.

Arbol de recio tronco
y sonoro ramaje,
entre cuyo frondaje
de juventud perenne,
hay un abril florido,
al que va nuestro espíritu cansado,
como el pájaro errante y fatigado
en pos del viejo nido.

Venero inagotable
que frescores prodigas;
fuente de aguas lustrales que mitigas
las sedes de las almas;
río en cuyo caudal de dulces sones
van hacia el porvenir lauros y palmas
bajo una tempestad de bendiciones.

Matrona imponderable
de altas y esclarecidas
virtudes, que las vidas
de los Maestros nutres y amamantas;
heroína en cuyo pecho late
elocuente el afán y el dolor mudo,
cuando a tus hijos mandas al combate
a triunfar, o a volver sobre su escudo.

Hada en cuyo palacio
de oro y de topacio,
como en los dulces cuentos infantiles
príncipes encantados,
a soñar, de tu amor enamorados,
quedaron nuestros años juveniles.
Madre: en tu magna fiesta
hacemos de nuestra alma una floresta,
le pedimos sus dones,
y alzamos en tu altar un ramillete
de rosas rojas: nuestros corazones!

Dedicatoria de Gregorio de Gante a Vicente Lombardo Toledano

Portada dedicada del libro Gante, Gregorio de. Poemas. Puebla: Editora Azteca, 1933.
Gante, Gregorio de. Poemas de Gregorio de Gante MCMXXXI. Puebla: Editora Azteca, 1933.                       

Para el culto Lic. Vicente Lombardo Toledano, con el afectuoso recuerdo de El Autor (Firmado) Puebla Enero 932 (1932). Biblioteca Palafoxiana

Obra ubicada en el acervo histórico: “Dedicatorias a Vicente Lombardo Toledano” de la biblioteca del Centro de Estudios Vicente Lombardo Toledano.

Link del catálogo en línea: http://200.78.223.179:8292/LOMBARDO
Correo electrónico: bibliolomb@hotmail.com

Obra de Gregorio de Gante y Rojas

  • Rumores del aula – 1919, primera publicación
  • Canciones de Humano Amor – 1923
  • Poemas de Gregorio de Gante MCMXXXI
  • Estampas de mi Tierra – 1938
  • Cancionero del Dulce Amor sin ventura – 1939
  • La Lira Heroica – Fecha desconocida

Antologías

  • Antología Poética – 1967
  • Gregorio de Gante – Inolvidable Poeta Poblano – Fecha desconocida

Compilaciones con diversos autores:

  • Los Poetas. Antología de Poetas Mexicanos – 1929
  • Poetas Iberoamericanos, Poetas del Mundo – Fecha desconocida

Artículo escrito por el Doctorando Josep Francesc Sanmartín Cava, en colaboración con los Servicios Bibliotecarios del Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano.


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