Jaime Torres Bodet, 1902-1974

Fotografía de Jaime Torres Bodet

Jaime Torres Bodet, originario de Barcelona (España), nació fruto del matrimonio de Alejandro Torres Girbent y Emilia Bodet, el 17 de abril de 1902, en la Ciudad de México, donde cometió suicidio el 13 de mayo de 1974. Apodado como Celuloide y Sube y Baja, compartió el seudónimo de Marcial Rojas con Bernardo Ortiz de Montellano. Destacó como diplomático, escritor, ensayista y poeta mexicano, llegando a pertenecer al grupo de Los Contemporáneos.

Estudió primaria en la escuela Normal de Maestros, donde se graduó a la edad de 11 años. Tras esto ingresó en las Escuela Nacional de Preparatoria, terminando el bachillerato a la edad de 15 años. Estudió la carrera de Filosofía y Letras en la Facultad de Jurisprudencia y en la de Altos Estudios de la Universidad Nacional de México. Fue secretario de José Vasconcelos en 1921, y de Bernardo Gastélum. También fue director del Departamento de Bibliotecas de la Secretaría de Educación Publica de 1922 a 1942, secretario de Salubridad en 1925 y profesor de literatura francesa en la Escuela de Altos Estudios de 1925 a 1929.

Jaime Mario Torres Bodet, fue alentado en la escritura de la poesía por Enrique Pérez Granados, entre otros, quien eligió uno de sus versos como ejemplo de la exaltación de un estado de alma decadentista[1]. Esto sucedió cuando Bodet tenía apenas doce años, lo que le serviría para destacarse como poeta en posteriores años. Publicó sus primeros poemas en el periódico El Pueblo (1916), en 1917 publicó una poesía para revista Pegaso: A través de la onda, y en 1918, a la edad de 16 años, publicó su primer libro de poesía: Fervor (1918).

Tras su reconocimiento poético, entabló amistad con Carlos Pellicer y José Gorostiza, entrando a formar parte del grupo de los Contemporáneos. Dirigió, junto con Eduardo Ortiz de Montellano, la revista Falange, centrada en recoger textos mexicanos que sirvieran como enlace entre culturas, colaboró con la revista Ulises de 1927 a 1928 y dirigió la revista Contemporáneos de 1928 a 1931. Se relacionó con las generación del 27 gracias a su amistad con Benjamín Jarnés, cuando colaboró con la Revista de Occidente de 1929 a 1931.

En 1960, Jaime Torres Bodet había publicado 15 libros de poesía. Su obra poética comprende dos periodos marcados por su estilo. De 1916 a 1930, Bodet se caracterizó por un estilo anacrónico, definido por una estructura simétrica y clásica. De 1930 a 1971, Bodet escribiría mezclando su estilo anacrónico con el estilo vigente. Fue en este último periodo cuando Bodet alcanzó su máximo reconocimiento como poeta.

Jaime Torres Bodet, también destacó como diplomático, llegando a director general de la UNESCO de 1948 a 1952, donde se caracterizó por el desarrollo de las relaciones exteriores durante los inicios de la Guerra Fría. También fue Presidente de la Academia Mexicana de Derecho Internacional y embajador de México en Francia de 1954 a 1958.

Otro hecho destacable de la vida de Bodet, fue su preocupación por la alfabetización, lo que le llevó a ser Secretario de Educación Pública de 1943 a 1946, y de 1958 a 1964, impulsando el Plan de Once Años para la Extensión y el Mejoramiento de la Enseñanza Primaria, Fundó la Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuitos, entregando los primeros libros gratuitos en 1960.​ Impulsó la construcción del Museo Nacional de Antropología y del Museo de Arte Moderno. También impulsó la construcción de numerosas escuelas, entre las que destacan la Escuela Normal para Maestros, la Escuela Normal Superior, el Conservatorio Nacional y la unidad profesional de Zacatenco del Instituto Politécnico Nacional, inaugurada en 1964.

‹‹Estos son un regalo del pueblo de México para el pueblo de México››. Palabras de Bodet en la entrega de los libros de texto gratuitos en 1960.

Recordamos a Jaime Torres Bodet con ocho de sus poesías y dos de sus dedicatorias al Mtro. Vicente Lombardo Toledano.

POESÍAS

AGOSTO

Va a llover… Lo ha dicho al césped
el canto fresco del río;
el viento lo ha dicho al bosque
y el bosque al viento y al río.

Va a llover… Crujen las ramas
y huele a sombra en los pinos.

Naufraga en verde el paisaje.
Pasan pájaros perdidos.

Va a llover… Ya el cielo empieza
a madurar en el fondo
de tus ojos pensativos.

LA PRIMAVERA DE LA ALDEA

La primavera de la aldea
bajó esta tarde a la ciudad,
con su cara de niña fea
y su vestido de percal.
Traía nidos en las manos
y le temblaba el corazón
como en los últimos manzanos
el trino del primer gorrión.

A la ciudad la primavera
trajo del campo un suave olor
en las tinas de la lechera
y las jarras del aguador…

PATRIA

Esta piedad profunda es tierra mía. 

Aquí, si avanzo, lo que toco es patria:
presencia donde siento a cada instante
el acuerdo del cuerpo con el alma.

Esta voz es mi voz. Pero la escucho
en bocas diferentes. Y aunque nada
de cuanto dice pueda sorprenderme,
oírla me cautiva porque canta
en ella un corazón siempre distinto
que nos lo explica todo sin palabras.

Aquí, si avanzo, el mundo se detiene.
Todo es verdad primera y espontánea:
¡día, hasta fallecer, hecho de aurora!
¡vida, hasta concluir, hecha de infancia!

PAZ

No nos diremos nada. Cerraremos las puertas.
Deshojaremos rosas sobre el lecho vacío
y besaré, en el hueco de tus manos abiertas.
la dulzura del mundo, que se va, como un río…

RÍO

¡Río en el amanecer!
¡Agua en tus ojos claros!
Caer —¡subir!— en lo azul
transparente, casi blanco.

Cielo en el río del alba
—mi amor en tus ojos vagos—
oh, naufragar —¡ascender!—
¡siempre más hondo! ¡Más alto!
…Río en el amanecer…

AMBICIÓN

Nada más, Poesía:
la más alta clemencia
está en la flor sombría
que da toda su esencia.

No busques otra cosa.
¡Corta, abrevia, resume;
no quieras que la rosa
dé más que su perfume!

CIVILIZACIÓN 

Un hombre muere en mí siempre que un hombre
muere en cualquier lugar, asesinado
por el miedo y la prisa de otros hombres.

Un hombre como yo; durante meses
en las entrañas de una madre oculto;
nacido, como yo,
entre esperanzas y entre lágrimas,
y —como yo— feliz de haber sufrido,
triste de haber gozado,
Hecho de sangre y sal y tiempo y sueño.

Un hombre que anheló ser más que un hombre
y que, de pronto, un día comprendió
el valor que tendría la existencia
si todos cuantos viven
fuesen, en realidad, hombres enhiestos,
capaces de legar sin amargura
lo que todos dejamos
a los próximos hombres:
El amor, las mujeres, los crepúsculos,
la luna, el mar, el sol, las sementeras,
el frío de la piña rebanada
sobre el plato de laca de un otoño,
el alba de unos ojos,
el litoral de una sonrisa
y, en todo lo que viene y lo que pasa,
el ansia de encontrar
la dimensión de una verdad completa.

Un hombre muere en mí siempre que en Asia,
o en la margen de un río
de África o de América,
o en el jardín de una ciudad de Europa,
Una bala de hombre mata a un hombre.

Y su muerte deshace
todo lo que pensé haber levantado
en mí sobre sillares permanentes:
La confianza en mis héroes,
mi afición a callar bajo los pinos,
el orgullo que tuve de ser hombre
al oír —en Platón— morir a Sócrates,
y hasta el sabor del agua, y hasta el claro
júbilo de saber
que dos y dos son cuatro…

Porque de nuevo todo es puesto en duda,
todo se interroga de nuevo
y deja mil preguntas sin respuesta
en la hora en que el hombre
penetra —a mano armada—
en la vida indefensa de otros hombres.
súbitamente arteras,
las raíces del ser nos estrangulan.

Y nada está seguro de sí mismo
—ni en la semilla en germén,
ni en la aurora la alondra,
ni en la roca el diamante,
ni en la compacta oscuridad la estrella,
¡cuando hay hombres que amasan
el pan de su victoria
con el polvo sangriento de otros hombres!

NUNCA

Nunca me cansará mi oficio de hombre.
Hombre he sido y seré mientras exista.
Hombre no más: proyecto entre proyectos,
boca sedienta al cántaro adherida,
pies inseguros sobre el polvo ardiente,
espíritu y materia vulnerables
a todos los oprobios y las dichas…

Nunca me sentiré rey destronado
ni ángel abolido mientras viva,
sino aprendiz de hombre eternamente,
hombre con los que van por las colinas
hacia el jardín que siempre los repudia
hobre con los que buscan entre escombros
la verdad necesaria y prohibida,
hombre entre los que labran con sus manos
lo que jamás hereda un alma digna,
¡porque de todo cuanto el hombre ha hecho
la sola herencia digna de los hombres
es el derecho de inventar su vida!

Carátula y dedicatoria del libro Discursos: 1941-1964. Torres Bodet. México: Porrúa, 1965.
Torres Bodet, Jaime. Discursos: 1941-1964. México: Porrúa, 1965.

A Vicente Lombardo Toledano, que ha luchado tan esforzadamente en defensa de muchos de los principios invocados en estos textos. Su amigo (firmado) Torres Bodet.

Carátula del libro Tolstoi: su vida y su obra. México: Porrúa, 1965. de Torres Bodet
Torres Bodet, Jaime. León Tolstoi: su vida y su obra. México: Porrúa, 1965.

A Vicente Lombardo Toledano, con más de 47 años de amistad y sincero aprecio. Su amigo (firmado) Torres Bodet. México, D. f. Octubre de 1965.

Obra ubicada en el acervo histórico: “Dedicatorias a Vicente Lombardo Toledano” de la biblioteca del Centro de Estudios Vicente Lombardo Toledano.

Link del catálogo en línea: http://200.78.223.179:8292/LOMBARDO
Correo electrónico: bibliolomb@hotmail.com

OBRA DE JAIME TORRES BODET

Poesía

  • Poemas juveniles (1916-1917)
  • Fervor (1918)
  • Canciones (1922)
  • El corazón delirante (1922)
  • Nuevas canciones (1923)
  • La casa (1923)
  • Los días (1923)
  • Poemas (1924)
  • Biombo (1925)
  • Destierro (1930)
  • Cripta (1937)
  • Sonetos (1949)
  • Fronteras (1954)
  • Sin tregua (1957)
  • Trébol de cuatro hojas (1958)
  • Poemas recientes (1965-1966)

Narrativa

  • Margarita de niebla (1927)
  • La educación sentimental (1929)
  • Proserpina rescatada (1931)
  • Estrella de día (1933)
  • Primero de enero (1934)
  • Sombras (1935)
  • Nacimiento de Venus y otros relatos (1941)

Ensayos

  • Lecturas clásicas para niños (1925)
  • Contemporáneos (1928)
  • Coordinación interamericana (1941)
  • Misión del escritor (1942)
  • Mensaje a la juventud (1944)
  • Educación y concordia internacional (1948)
  • La misión de la UNESCO (1949)

Autobiografía

  • Tiempo de arena (1955)
  • Artículos publicados
  • Muerte de Proserpina, en Revista de Occidente, 1930.

Otros títulos

  • Balzac (1959)
  • Memorias (cinco volúmenes) (1961)
  • Tolstoi (1965)
  • Rubén Darío (1966), Premio Mazatlán de Literatura 1968
  • Proust (1967)

Artículo escrito por el Mtro. Josep Francesc Sanmartín Cava en colaboración con los Servicios Bibliotecarios del Centro de Estudios Filosóficos.


[1] Torres Bodet, Jaime (1967). «Noticia biográfica». Obra poética. Porrúa. pp. 30-32.

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