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Antropología y emigración

Por Bernardo Yáñez y Aura Ponce de León

Ante la crisis migratoria que se vive a nivel mundial por diferentes causas: problemas económicos, políticos, guerra, desabasto, falta de agua, disputas religiosas y étnicas entre otros motivos, es necesario desde la academia voltear la mirada hacia aquellas referencias que de tiempo atrás han venido abordando esta compleja experiencia humana: la emigración. La historia y prehistoria de la humanidad así lo reflejan; son numerosas las evidencias que indican que una especie de hominino ancestral a la nuestra fue la primera en dejar el continente africano y emprendió el primer éxodo de la humanidad. Algunos cientos de miles de años después, nuestros antecesores replicaron esta acción y abandonaron su lugar de origen para poblar el resto del planeta. Actualmente este proceso no se ha detenido; por el contrario, sigue en marcha y tiene cada vez elementos más y más complejos muchos de los cuales ponen de relieve lo característicamente humano que es este comportamiento.

La antropología ante el fenómeno migratorio.

En este contexto, la antropología es una de las disciplinas que a lo largo de la historia se ha interesado en estudiar el fenómeno migratorio desde una perspectiva humanística y con base en las ciencias sociales. En dicho marco de referencia destaca en nuestro país la obra realizada por el antropólogo Manuel Gamio. La importancia de este investigador en la disciplina la demuestra el hecho de que ha sido considerado como el ‘padre de la antropología mexicana’. Gamio se formó con Franz Boas, antropólogo estadounidense de origen alemán y es esa preparación uno de los elementos que contribuyó a tal posición. El enfoque de los cuatro-campos-de-la-antropología, desarrollado por Boas, también conocido como particularismo histórico, fue de gran peso en la antropología mexicana durante los primeros cuarenta o cincuenta años de su desarrollo. A poco más de cien años de su famosa obra Forjando Patria y a cerca de 90 años de su magistral obra sobre la emigración mexicana a los Estados Unidos, presentamos como piezas del mes destacadas algunas obras emblemáticas de estos dos eminentes antropólogos.

Boas y la antropología cultural.

El primero de los libros al que nos referimos es el que se ha intitulado Cuestiones fundamentales de antropología cultural (1943), el cual fue publicado originalmente en inglés, en 1911, bajo el título de: The Mind of Primitive Man. En dicha obra Boas plantea algunas cuestiones fundamentales de la forma en que él concebía al ser humano: por un lado, estableció con base en fundamentos teóricos y empíricos “que no existe una diferencia fundamental en los modos de pensar del hombre primitivo y el civilizado”. Es importante señalar que Boas utiliza la noción de ‘primitivo’ para reflejar una forma de vida tradicional, diferente a la industrial o urbana; en ningún caso se utiliza en un sentido peyorativo. El otro asunto a destacar es su postura con respecto a que “el concepto de tipo racial como se utiliza comúnmente aún en la literatura científica es falso y requiere una redefinición, tanto lógica como biológica” (ambas citas del Prefacio del autor a la edición de 1938).

El segundo libro de este mismo autor es el de Race and Democratic Society, publicado en 1945, un año posterior a su propia muerte. El libro contiene una compilación de sus trabajos presentados durante congresos y conferencias que planteaban críticas a las ideologías de la época como el nazismo y el fascismo. De acuerdo con el prólogo del libro, realizado por uno de los hijos de Boas, éste último “se convenció de la urgencia de la educación popular, de la importancia vital de explicarle a la gente en general la base de la cultura y las raíces de la democracia”. Insistió enfáticamente “en que la obligación moral de ilustrar la mente de la gente recae en los científicos y educadores, que la dignidad individual puede ser salvaguardada solamente si se reconoce la igualdad de derechos de los individuos” (del Prólogo).

Manuel Gamio y la inmigración mexicana a Estados Unidos.

A continuación presentamos la obra Mexican Immigration to the United States, publicada en 1930 por la University of Chicago Press, bajo la autoría de Manuel Gamio. El libro incluye una serie de entrevistas realizadas a inmigrantes mexicanos por Gamio en los Estados Unidos. Durante 1926 y 1927 Gamio realizó una investigación financiada por el Consejo de Investigación en Ciencias Sociales (SSRC por sus siglas en inglés) cuyo objetivo era comprender las características sociales, económicas, políticas, históricas, entre otras, de la añeja relación migratoria entre los Estados Unidos y México. Con base en una perspectiva evidentemente antropológica, Gamio plantea una serie de preguntas que dirigirán dicha investigación, y que al analizarlas hoy día muestran una asombrosa vigencia en el marco actual de las relaciones binacionales entre nuestro país y nuestro vecino del norte. No es posible soslayar que las identidades mexicanas y las estadounidenses están estrechamente relacionadas, a veces como opuestos, a veces como opuestos complementarios, otras tantas compartiendo tradiciones y valores culturales. En cualquier caso, entre las preguntas de investigación de dicha obra destacan: ¿Cuántos residentes había en los Estados Unidos en 1926? ¿Cuál era su distribución geográfica en dicha nación? ¿ Cuáles eran las regiones de México de donde venían? ¿Qué porcentaje de inmigrantes vuelven a México sistemáticamente cada año para después regresar nuevamente a los Estados Unidos? ¿Qué proporción de ellos vuelve y se queda en México? Estas son algunas de las preguntas que dieron sentido a esta importante obra de este autor y que hoy cobran un interés particular.

Otra de las facetas que distinguieron la obra intelectual de Gamio fue el interés que mostró por la población originaria del territorio nacional. En dicho contexto destaca el libro publicado en 1948 intitulado Consideraciones sobre el problema indígena. En esta publicación “se condensan los puntos de vista de tan distinguido y eminente Indigenista, acerca de las tareas del Instituto y sobre los problemas salientes del mejoramiento de la población autóctona continental” (Presentación, p. vii). Esta obra fue resultado de los trabajos coordinados por el Instituto Indigenista Interamericano, entidad que representó un apoyo fundamental en la implementación de trabajos de este tipo durante el siglo pasado. El interés de Gamio por comprender la forma de vida de las poblaciones minoritarias de nuestro país iba un poco más allá del simple registro y descripción de sus tradiciones y costumbres. A partir de la lectura de su ya citada obra Forjando Patria, uno puede percibir que la antropología en la visión de este autor era mucho más que una disciplina u oficio; la antropología, según Gamio, era la ciencia a partir de la cual el Estado Mexicano sería capaz de integrar una sociedad y dotar a esta de una identidad nacional basada en la riqueza de nuestro pasado prehispánico, visto en muchos casos como aquel pasado glorioso que interrumpió su desarrollo por la llegada de los españoles. Esto debe entenderse en su contexto histórico.

Entrevistas a inmigrantes.

Por último, se presenta una edición compilada por Devra Weber, Roberto Melville y Juan Vicente Palerm y publicada por el Centro de Investigación de Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS), UC-Mexus y la Editorial Porrúa. El libro lleva como título El inmigrante mexicano: la historia de su vida. Entrevistas completas, 1926-1927. Se trata de la reedición de un libro con las entrevistas realizadas a inmigrantes mexicanos en Estados Unidos durante esos años. Además se integran las reflexiones y comentarios analíticos de los compiladores. La edición fue publicada en 2002 y en ella se expresa: “nos complace poner en manos del lector tanto mexicano como estadounidense la obra migratoria de Manuel Gamio en su forma original y completa. […] Hoy casi un siglo después, la cuestión migratoria entre México y Estados Unidos persiste como uno de los grandes temas de nuestro tiempo con fuertes demandas sobre nuestra capacidad para describirlo, analizarlo y tratarlo con acierto” (Weber, Melville y Palerm, Prólogo, p. 17).

 

Invitamos a nuestros queridos colegas, amigos y estimados usuarios a acudir a esta magnífica biblioteca. Su acervo puede consultarse en: http://200.78.223.179:8292/LOMBARDO

Sobre la biblioteca y las exposiciones de Piezas del Mes, puede consultarse el siguiente post: https://www.centrolombardo.edu.mx/piezas-del-mes-la-biblioteca-del-centro/

Colegio del personal académico y personal bibliotecario.

Selección y texto: B. Yáñez y A. Ponce de León / abril-mayo 2018.


** La fotografía que encabeza este post es un fragmento de la fotografía desplegable que aparece en el libro de Manuel Gamio compilado en 2002 por Devra Weber, Roberto Melville y Juan Vicente Palerm El inmigrante mexicano: la historia de su vida, entrevistas completas, 1926-1927, publicado en México por CIESAS, UC-Mexus y Editorial Porrúa. Se utiliza con fines educativos y de divulgación científica.

Textos presentados en la exposición:

Boas, Franz, 1911/1943. Cuestiones fundamentales de antropología cultural (original: The Mind of Primitive Man), Buenos Aires: Lautaro, Tratados fundamentales, 271 pp.

Boas, Franz, 1945. Race and Democratic Society (with foreword by Ernst Boas). New York: J. J. Augustin Publisher, 219 pp.

Gamio, Manuel, 1930. Mexican Inmigration to the United States. Chicago, Illinois: The University of Chicago Press, 262 pp.

Gamio, Manuel, 1948. Consideraciones sobre el problema indígena. México: Instituto Indigenista Interamericano, 136 pp.

Weber, Devra, Roberto Melville y Juan Vicente Palerm (compiladores), Gamio, Manuel (autor), 2002. El inmigrante mexicano: la historia de su vida, entrevistas completas, 1926-1927. México: CIESAS, UC-MEXUS y Porrúa, 631 pp.

 


Referencias adicionales y otras fuentes consultadas:

Alanís Enciso, Fernando Saúl, 2003. El inicio de las investigaciones sobre la emigración mexicana a Estados Unidos. En: Historia mexicana, LII: 4, pp. 979-1020, México, Colmex. En: http://historiamexicana.colmex.mx/index.php/RHM/article/viewFile/1394/1255

Fonoteca Nacional, 2015. Programa de radio sobre Manuel Gamio. En: http://fonotecanacional.gob.mx/index.php/escucha/audio-del-dia/113-audio-del-dia/838-manuel-gamio

 

 

Ramón Guirao, 1908 – 1949

Ramón Guirao nació el 11 de octubre de 1908, en Pinar del Río (Cuba), y falleció el 17 de abril de 1949. Destacó como poeta, siendo uno de los primeros en escribir poesía sobre el tema negro. Una de sus primeras obras negristas fue Bongó.

Sus primeros escritos datan de 1928, cuando publicó para el Diario de La Marina el poema La bailadora de rumba. Otras obras con las que destacó el autor fueron Poemas negros y Órbita de la poesía afrocubana. Dejó inéditos los poemarios Cuadrante y Seguro secreto.

Como periodista, Guirao colaboró con la Revista Avance, Alerta, La Prensa, Orbe, Carteles, Social, Línea, Revista Bimestre Cubana, Bohemia, Espuela de Plata, Verbum y Orígenes. En 1937, llegó a jefe de redacción de la revista Grafos gracias a que ganó el premio nacional de ensayo de tema cubano del Concurso de la Secretaría de Educación.

Ramón Guirao también fue uno de los fundadores de la Sociedad de Estudios Afrocubanos.

Recordamos a Ramón Guirao con seis de sus poesías y una dedicatoria al Mtro. Vicente Lombardo Toledano.

BAILADORA DE RUMBA

Bailadora de guaguancó,
piel negra,
tersura de bongó.
Agita la maraca de su risa
con los dedos de leche
de sus dientes.
Pañuelo rojo
—seda—,
bata blanca
—almidón—,
recorren el trayecto
de una cuerda
en un ritmo afrocubano
de

guitarra,
clave
y cajón.

«¡Arriba, María Antonia,
alabao sea Dió!»
Las serpientes de sus brazos
van soltando las cuentas
de un collar de jabón.

Diario de la Marina, abril 8 de 1928.

ESTAMPA DE SAN LAZARO

Este día de San Lázaro
tiene olor a estampas viejas,
a cirios y llagas frescas.
Ruedan alegres de aire
sonidos de cueros secos,
mil Locas están hablando
de ron, sudor y monedas.
Mil corazones latiendo.
Mil pies arañan el suelo
y otros mil lo pulen luego.
¡Cómo bailan sus trompos
redondos las caderas!
¡San Lázaro pide vela!

Alboroto de camisas,
banderas de callejón,
los negros están soñando
lentos caminos de son.
De negro es la sombra
que enciende el altar,
saluda y se vuelve a sentar.
De negro es la sombra
que entra, que sale,
que «traga», canta y se va.
Negro que «etá claro y sabe
ata adonde pué yegá».

Este día de San Lázaro
tiene olor a estampas viejas,
a cirios y llagas frescas.
¡Cómo sienten los vecinos
negras cosquillas de cuerdas!

1928.

CANTO NEGRO DE RONDA
Para Raulín Blanco

¡Quiquiriquíii!

Los caminos
de alas grises
en el Oriente
se esconden
sin preguntas
de haciadónde.

¡Quiquiriquíii!

—¡Jongolojongo
del Rey Congo,
mi puchunguito:
quita manito,
cabesa e guayo,
que la gayo
ba pica a tí!

¡Quiquiriquíii!

—¡Ba pica a tí, nengrito!
Quiquiriquíii,
conguito,
quiquiriquíiii.
¡Babalú pa mí!

—¡Jongolojongo
del nengricongo!
¡Babayú-ayé !
La gayo se fué.
¡Babayú-ayé!
La gayo se fué.

1931 (inédito).

E NEGRO ETA BASILON
A Eusebia Cosme

Pique, repique e bongó,
repique, pique e bongó,
que e negro etá basilón.

—¿Meto mano o piro?
Quiero guaguancó
y una sintura que siga
e pasiyo que doy yo.

Pique, repique e bongó,
que e negro etá basilón.
—Se dio un codcorrón de grifa
y no sabe, cheche,
lo chébere que soy yo.
Pa ebitá la bronca, toca;
no tengo arriba la fioca.

Pique, repique e bongó,
repique, pique e bongó,
que e negro etá basilón.

Se mueve un ciclo de bembas
sobre una esfera de sol:
mitad sombra, mitad ron.
En las Antillas Mayores
un son, a lágrima viva,
llora llorando sudor.

—¡Quiero guaguancó
y una sintura que siga
e pasiyo que doy yo!

Pique, repique e bongó
que e negro etá basilón…

1933

 DECIMAS
Para Alberto Delgado Montejo1
Porque al ritmo de la conga
se muevan nubes de nalgas:
pez vivo bajo las algas…
¡Asunción, Niña Bitonga,
Remigio André, Pepe Longa !
Plateado cristal quebrado,
gallo y plumas, desplumado,
sin redoble de atabales.
Santo negro de los males
por el aire, desalado…2
Muerte ya tan cerca y sola:
que no hable Tula de changa
con risa de Ña Bundanga,
envuelto en flecos de ola
su vientre de caracola.
Que sí, dijo la culebra
al golpe que no la quiebra.
Que no, dijo la matamba,
pasito a paso de zamba.
¡Ñata, yamba, ñeque, yebra!…3
Cera amarilla de altares,
jengibre y escoba amarga
cuando la sombra se alarga
tostada sobre los mares.
Filo mellado de ijares,
canto nuevo bajo el ala;
el dolor todo lo iguala
en las cuerdas de mi tres.
¡Sin voz, pero del revés,
llanto de la vida mala!SEXTETO
A Fernando García Mora, maestro impresor.1 (guitarratres)
Boca, lágrima, madera,
cuerda de acero y espina
al dedo que no te afina
clavándose en tu cadera.
Amante de larga espera,
espera larga de amante.
Jacinto, nata, flamante
galope de cal y plata,
diapasón de agua escarlata
para mi sangre quemante.2 (maracas)

Quien por el aire te ve,
china furiosa de fibra,
revuelo de mangas vibra
en ademán que yo sé…
Aquí dentro te clavé,
por dolorosa empuñada,
fruta de mano morada.
Nueva pared para el tope:
al ritmo de tu galope
vieja canción recordada.

3
(bongó)

Que no te escuche el rumbero
caliente de llama entera,
que dentro de ti no muera
el látigo del negrero.
Cara y cruz, tú, bongosero:
risa blanca y piel morena
cuando mi cuero resuena
la bóveda de tu mano.
El blanco repita: hermano,
brazo a brazo, voz serena.

(clave)
Cerca de mí, contra el viento,
la tibia garganta sabe
la negra voz de la clave.
Detrás de mí, sin lamento,
la guitarra, por momento,
se queda desamparada;
ceñida no, desligada
del seco llanto de cruz
que a gotas hiere de luz
la larga bata rosada.

(contrabajo)
Si aquí la fama derrama
virutas sobre tu caja,
sencilla fue la mortaja:
polvo, sombra, seca rama.
Oculta mano de grama
resbala por tu cordaje.
Hoy, olvidando moblaje
en casa del cumbanchero;
con plata no, sin dinero,
pero con mucho coraje.

(cornetín)
Llaves, caracol de cobre
en el azul trompetero,
hacia lo alto viajero
en espera que te nombre,
con ansias de lo que sobre
para tu gloria futura.
Cornavoz de punta dura
clavado en el firmamento
del son, imagen del viento
en fijo salto de miura.

1936

 

 

 

 

 

Carátula del libro Órbita de la poesía afrocubana, 1928-37 (Antología). La Habana: Ucar, García, 1938.
Órbita de la poesía afrocubana, 1928-37 (Antología). La Habana: Ucar, García, 1938.

A Vicente Lombardo Toledano con un afectuoso saludo Ramón Guirao, 1938.

Obra ubicada en el acervo histórico: “Dedicatorias a Vicente Lombardo Toledano” de la biblioteca del Centro de Estudios Vicente Lombardo Toledano.

Catálogo bibliotecario en línea
Correo electrónico: bibliolomb@hotmail.com

Artículo escrito por el Mtro. Josep Francesc Sanmartín Cava en colaboración con los Servicios Bibliotecarios del Centro de Estudios Filosóficos.


 

Jaime Torres Bodet, 1902-1974

Fotografía de Jaime Torres Bodet

Jaime Torres Bodet, originario de Barcelona (España), nació fruto del matrimonio de Alejandro Torres Girbent y Emilia Bodet, el 17 de abril de 1902, en la Ciudad de México, donde cometió suicidio el 13 de mayo de 1974. Apodado como Celuloide y Sube y Baja, compartió el seudónimo de Marcial Rojas con Bernardo Ortiz de Montellano. Destacó como diplomático, escritor, ensayista y poeta mexicano, llegando a pertenecer al grupo de Los Contemporáneos.

Banner comentario de apoyoEstudió primaria en la escuela Normal de Maestros, donde se graduó a la edad de 11 años. Tras esto ingresó en las Escuela Nacional de Preparatoria, terminando el bachillerato a la edad de 15 años. Estudió la carrera de Filosofía y Letras en la Facultad de Jurisprudencia y en la de Altos Estudios de la Universidad Nacional de México. Fue secretario de José Vasconcelos en 1921, y de Bernardo Gastélum. También fue director del Departamento de Bibliotecas de la Secretaría de Educación Publica de 1922 a 1942, secretario de Salubridad en 1925 y profesor de literatura francesa en la Escuela de Altos Estudios de 1925 a 1929.

Jaime Mario Torres Bodet, fue alentado en la escritura de la poesía por Enrique Pérez Granados, entre otros, quien eligió uno de sus versos como ejemplo de la exaltación de un estado de alma decadentista[1]. Esto sucedió cuando Bodet tenía apenas doce años, lo que le serviría para destacarse como poeta en posteriores años. Publicó sus primeros poemas en el periódico El Pueblo (1916), en 1917 publicó una poesía para revista Pegaso: A través de la onda, y en 1918, a la edad de 16 años, publicó su primer libro de poesía: Fervor (1918).

Tras su reconocimiento poético, entabló amistad con Carlos Pellicer y José Gorostiza, entrando a formar parte del grupo de los Contemporáneos. Dirigió, junto con Eduardo Ortiz de Montellano, la revista Falange, centrada en recoger textos mexicanos que sirvieran como enlace entre culturas, colaboró con la revista Ulises de 1927 a 1928 y dirigió la revista Contemporáneos de 1928 a 1931. Se relacionó con las generación del 27 gracias a su amistad con Benjamín Jarnés, cuando colaboró con la Revista de Occidente de 1929 a 1931.

En 1960, Jaime Torres Bodet había publicado 15 libros de poesía. Su obra poética comprende dos periodos marcados por su estilo. De 1916 a 1930, Bodet se caracterizó por un estilo anacrónico, definido por una estructura simétrica y clásica. De 1930 a 1971, Bodet escribiría mezclando su estilo anacrónico con el estilo vigente. Fue en este último periodo cuando Bodet alcanzó su máximo reconocimiento como poeta.

Jaime Torres Bodet, también destacó como diplomático, llegando a director general de la UNESCO de 1948 a 1952, donde se caracterizó por el desarrollo de las relaciones exteriores durante los inicios de la Guerra Fría. También fue Presidente de la Academia Mexicana de Derecho Internacional y embajador de México en Francia de 1954 a 1958.

Otro hecho destacable de la vida de Bodet, fue su preocupación por la alfabetización, lo que le llevó a ser Secretario de Educación Pública de 1943 a 1946, y de 1958 a 1964, impulsando el Plan de Once Años para la Extensión y el Mejoramiento de la Enseñanza Primaria, Fundó la Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuitos, entregando los primeros libros gratuitos en 1960.​ Impulsó la construcción del Museo Nacional de Antropología y del Museo de Arte Moderno. También impulsó la construcción de numerosas escuelas, entre las que destacan la Escuela Normal para Maestros, la Escuela Normal Superior, el Conservatorio Nacional y la unidad profesional de Zacatenco del Instituto Politécnico Nacional, inaugurada en 1964.

‹‹Estos son un regalo del pueblo de México para el pueblo de México››. Palabras de Bodet en la entrega de los libros de texto gratuitos en 1960.

Recordamos a Jaime Torres Bodet con ocho de sus poesías y dos de sus dedicatorias al Mtro. Vicente Lombardo Toledano.

POESÍAS

AGOSTO

Va a llover… Lo ha dicho al césped
el canto fresco del río;
el viento lo ha dicho al bosque
y el bosque al viento y al río.

Va a llover… Crujen las ramas
y huele a sombra en los pinos.

Naufraga en verde el paisaje.
Pasan pájaros perdidos.

Va a llover… Ya el cielo empieza
a madurar en el fondo
de tus ojos pensativos.

LA PRIMAVERA DE LA ALDEA

La primavera de la aldea
bajó esta tarde a la ciudad,
con su cara de niña fea
y su vestido de percal.
Traía nidos en las manos
y le temblaba el corazón
como en los últimos manzanos
el trino del primer gorrión.

A la ciudad la primavera
trajo del campo un suave olor
en las tinas de la lechera
y las jarras del aguador…

PATRIA

Esta piedad profunda es tierra mía. 

Aquí, si avanzo, lo que toco es patria:
presencia donde siento a cada instante
el acuerdo del cuerpo con el alma.

Esta voz es mi voz. Pero la escucho
en bocas diferentes. Y aunque nada
de cuanto dice pueda sorprenderme,
oírla me cautiva porque canta
en ella un corazón siempre distinto
que nos lo explica todo sin palabras.

Aquí, si avanzo, el mundo se detiene.
Todo es verdad primera y espontánea:
¡día, hasta fallecer, hecho de aurora!
¡vida, hasta concluir, hecha de infancia!

PAZ

No nos diremos nada. Cerraremos las puertas.
Deshojaremos rosas sobre el lecho vacío
y besaré, en el hueco de tus manos abiertas.
la dulzura del mundo, que se va, como un río…

RÍO

¡Río en el amanecer!
¡Agua en tus ojos claros!
Caer —¡subir!— en lo azul
transparente, casi blanco.

Cielo en el río del alba
—mi amor en tus ojos vagos—
oh, naufragar —¡ascender!—
¡siempre más hondo! ¡Más alto!
…Río en el amanecer…

AMBICIÓN

Nada más, Poesía:
la más alta clemencia
está en la flor sombría
que da toda su esencia.

No busques otra cosa.
¡Corta, abrevia, resume;
no quieras que la rosa
dé más que su perfume!

CIVILIZACIÓN 

Un hombre muere en mí siempre que un hombre
muere en cualquier lugar, asesinado
por el miedo y la prisa de otros hombres.

Un hombre como yo; durante meses
en las entrañas de una madre oculto;
nacido, como yo,
entre esperanzas y entre lágrimas,
y —como yo— feliz de haber sufrido,
triste de haber gozado,
Hecho de sangre y sal y tiempo y sueño.

Un hombre que anheló ser más que un hombre
y que, de pronto, un día comprendió
el valor que tendría la existencia
si todos cuantos viven
fuesen, en realidad, hombres enhiestos,
capaces de legar sin amargura
lo que todos dejamos
a los próximos hombres:
El amor, las mujeres, los crepúsculos,
la luna, el mar, el sol, las sementeras,
el frío de la piña rebanada
sobre el plato de laca de un otoño,
el alba de unos ojos,
el litoral de una sonrisa
y, en todo lo que viene y lo que pasa,
el ansia de encontrar
la dimensión de una verdad completa.

Un hombre muere en mí siempre que en Asia,
o en la margen de un río
de África o de América,
o en el jardín de una ciudad de Europa,
Una bala de hombre mata a un hombre.

Y su muerte deshace
todo lo que pensé haber levantado
en mí sobre sillares permanentes:
La confianza en mis héroes,
mi afición a callar bajo los pinos,
el orgullo que tuve de ser hombre
al oír —en Platón— morir a Sócrates,
y hasta el sabor del agua, y hasta el claro
júbilo de saber
que dos y dos son cuatro…

Porque de nuevo todo es puesto en duda,
todo se interroga de nuevo
y deja mil preguntas sin respuesta
en la hora en que el hombre
penetra —a mano armada—
en la vida indefensa de otros hombres.
súbitamente arteras,
las raíces del ser nos estrangulan.

Y nada está seguro de sí mismo
—ni en la semilla en germén,
ni en la aurora la alondra,
ni en la roca el diamante,
ni en la compacta oscuridad la estrella,
¡cuando hay hombres que amasan
el pan de su victoria
con el polvo sangriento de otros hombres!

NUNCA

Nunca me cansará mi oficio de hombre.
Hombre he sido y seré mientras exista.
Hombre no más: proyecto entre proyectos,
boca sedienta al cántaro adherida,
pies inseguros sobre el polvo ardiente,
espíritu y materia vulnerables
a todos los oprobios y las dichas…

Nunca me sentiré rey destronado
ni ángel abolido mientras viva,
sino aprendiz de hombre eternamente,
hombre con los que van por las colinas
hacia el jardín que siempre los repudia
hobre con los que buscan entre escombros
la verdad necesaria y prohibida,
hombre entre los que labran con sus manos
lo que jamás hereda un alma digna,
¡porque de todo cuanto el hombre ha hecho
la sola herencia digna de los hombres
es el derecho de inventar su vida!

Carátula y dedicatoria del libro Discursos: 1941-1964. Torres Bodet. México: Porrúa, 1965.
Torres Bodet, Jaime. Discursos: 1941-1964. México: Porrúa, 1965.

A Vicente Lombardo Toledano, que ha luchado tan esforzadamente en defensa de muchos de los principios invocados en estos textos. Su amigo (firmado) Torres Bodet.

Carátula del libro Tolstoi: su vida y su obra. México: Porrúa, 1965. de Torres Bodet
Torres Bodet, Jaime. León Tolstoi: su vida y su obra. México: Porrúa, 1965.

A Vicente Lombardo Toledano, con más de 47 años de amistad y sincero aprecio. Su amigo (firmado) Torres Bodet. México, D. f. Octubre de 1965.

Obra ubicada en el acervo histórico: “Dedicatorias a Vicente Lombardo Toledano” de la biblioteca del Centro de Estudios Vicente Lombardo Toledano.

Link del catálogo en línea: http://200.78.223.179:8292/LOMBARDO
Correo electrónico: bibliolomb@hotmail.com

OBRA DE JAIME TORRES BODET

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Precio por libro: 100 Pesos.
Llamar al 5661 4987 y 5661 1787.

Poesía

  • Poemas juveniles (1916-1917)
  • Fervor (1918)
  • Canciones (1922)
  • El corazón delirante (1922)
  • Nuevas canciones (1923)
  • La casa (1923)
  • Los días (1923)
  • Poemas (1924)
  • Biombo (1925)
  • Destierro (1930)
  • Cripta (1937)
  • Sonetos (1949)
  • Fronteras (1954)
  • Sin tregua (1957)
  • Trébol de cuatro hojas (1958)
  • Poemas recientes (1965-1966)

Narrativa

  • Margarita de niebla (1927)
  • La educación sentimental (1929)
  • Proserpina rescatada (1931)
  • Estrella de día (1933)
  • Primero de enero (1934)
  • Sombras (1935)
  • Nacimiento de Venus y otros relatos (1941)

Ensayos

  • Lecturas clásicas para niños (1925)
  • Contemporáneos (1928)
  • Coordinación interamericana (1941)
  • Misión del escritor (1942)
  • Mensaje a la juventud (1944)
  • Educación y concordia internacional (1948)
  • La misión de la UNESCO (1949)

Autobiografía

  • Tiempo de arena (1955)
  • Artículos publicados
  • Muerte de Proserpina, en Revista de Occidente, 1930.

Otros títulos

  • Balzac (1959)
  • Memorias (cinco volúmenes) (1961)
  • Tolstoi (1965)
  • Rubén Darío (1966), Premio Mazatlán de Literatura 1968
  • Proust (1967)

Artículo escrito por el Mtro. Josep Francesc Sanmartín Cava en colaboración con los Servicios Bibliotecarios del Centro de Estudios Filosóficos.


[1] Torres Bodet, Jaime (1967). «Noticia biográfica». Obra poética. Porrúa. pp. 30-32.

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