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La mente estética

LA MENTE ESTÉTICA

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“DESCARGA PDF”/ Libro. 2000. Ciudad de México (México).

Colección: Eslabones en el desarrollo de la ciencia
Editado por: Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano
ISBN: 970-18-5970-7
Ciencias Sociales, Humanidades: Ciencias Políticas, Psicología, Arquitectura, Ciencias Cognitivas.
Palabras clave: Arte, Psicología

Autor/a:

Gisèle Marty

Descripción:

La mente estética es un análisis riguroso de un asunto que se mostró durante mucho tiempo esquivo a las explicaciones científicas: los entresijos de la psicología del arte.
Recorriendo el camino que va desde el nacimiento de la estética filosófica, con el planteamiento del problema de lo bello por parte de Platón, a la estética experimental de Fechner y sus seguidores —que inician y desarrollan la aproximación científica al estudio de la experiencia estética— se delimita el campo autónomo de la psicología del arte a partir del estudio de las distintas aproximaciones metodológicas. Se hace especial hincapié en las dificultades que plantea la consolidación de la psicología del arte, dificultades expuestas por Arnheim, uno de los más destacados miembros de la Gestalt que, a la vez, fue pionero en este campo al plantear que la explicación de la conducta humana debe incluir la facultad estética.
Los problemas de la psicología del arte se abordan desde tres perspectivas. En primer lugar, a través de la perspectiva de especie, directamente relacionada con nuestra capacidad humana para apreciar el arte. Después, mediante la perspectiva de individuo, que concierne sobre todo al creador de obras de arte. Por fin, atendiendo a la perspectiva material, es decir, la que atañe a la propia obra de arte.
Este amplio trabajo aborda muchos temas fundamentales en psicología y otras disciplinas afines como, por ejemplo, la cuestión del simbolismo. Los procesos cognitivos, especialmente los de percepción y lenguaje, y sus lazos con las emociones, se estudian en el marco de la relación tan debatida entre mente y cerebro y de la discusión acerca de la modularidad, deteniéndose en los problemas de la modularidad de Fodor, en las aportaciones de Chomsky y en investigaciones punteras en psicobiología de autores como Changeux, Vigouroux y Ramachandran.
La mente estética, en su conjunto, plantea muchas preguntas, da algunas respuestas y, sobre todo, indica hacia dónde se encaminan las investigaciones capaces de lograr la consolidación de la psicología del arte.
Gisèle Marty es catedrática de Psicología del arte de la Universidad de las Islas Baleares (España). Ha publicado con anterioridad libros sobre la teoría de esquemas y la psicología de la memoria y un tratado que se titula precisamente Psicología del arte (Madrid, Pirámide, 1999), además de numerosos artículos relacionados con esos temas de investigación. Es miembro de la International Association of Empirical Aesthetics.

Índice:

I. EL CONCEPTO DE LA PSICOLOGÍA DEL ARTE (Pág: 9)
1. ¿QUÉ ES LA PSICOLOGÍA DEL ARTE? (Pág: 10)
2. PSICOLOGÍA Y ESTÉTICA. (Pág: 15)
3. UN TERRENO PARA LA PSICOLOGÍA DEL ARTE (Pág: 31)
II. LOS MÉTODOS EN LA PSICOLOGÍA DEL ARTE (Pág: 43)
4. LA APROXIMACIÓN TÉCNICA EN LA PSICOLOGÍA DEL ARTE (Pág: 44)
5. EL OBJETO DE ESTUDIO DE LA PSICOLOGÍA DEL ARTE (Pág: 68)
6. APROXIMACIÓN METODOLÓGICA AL OBJETO DE ESTUDIO DE LA PSICOLOGÍA DEL ARTE: LOS DOMINIOS DE LA CREATIVIDAD (Pág: 79)
7. LA MENTE MODULAR. DE FODOR A CHOMSKY (Pág: 94)
8. METODOLOGÍA DE ESTUDIO DE LA FACULTAD ESTÉTICA:LA PERSPECTIVA DE ESPECIE EN LA PSICOLOGÍA DEL ARTE (Pág: 119)
9. METODOLOGÍA DE ESTUDIO DE LA FACULTAD ESTÉTICA: LA PERSPECTIVA DE INDIVIDUO EN LA PSICOLOGÍA DEL ARTE (Pág: 153)
10. METODOLOGÍA DE ESTUDIO DE LA FACULTAD ESTÉTICA: LA PERSPECTIVA MATERIAL EN LA PSICOLOGÍA DEL ARTE (Pág: 176)
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS (Pág: 188)

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Las Ciencias Cognitivas: Una Constelación en Expansión

Las Ciencias Cognitivas: Una Constelación en Expansión

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“DESCARGA PDF”/ Libro. 2012. México DF (México).

Colección: Eslabones en el desarrollo de la ciencia
Editado por: Centro de Estudios Filosóficos, políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano
ISBN: 978-607-466-051-7
Ciencias Naturales: Evolucionismo, Ciencias de la Vida, Ciencias de la Computación, Antropología, Psicología.
Palabras clave: Ciencias Cognitivas, inteligencia, robótica corporizada, neuroanatómico

Autor/a:

Jonatan García Campos, Juan C. González González, Paola Hernández Chávez. Universidad Juárez del Estado de Durango, Universidad Autónoma del Estado de Morelos, Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano

Descripción:

Con la colección de textos que presentamos en esta obra pretendemos dar a conocer no sólo obras de calidad en el contexto actual de las ciencias cognitivas, sino también una manera de trabajar en dicho contexto desde una perspectiva iberoamericana. El lector podrá apreciar cómo la cognición es estudiada teórica y empíricamente hoy día a través de artículos que tienen su horizonte de origen en la filosofía, las neurociencias, la psicología o la inteligencia artificial, y cómo esos horizontes contribuyen, en su conjunto, a enriquecer una mirada fresca y oportuna sobre problemas de diverso tipo que nos interesan en estas regiones. Entre éstos encontramos los relativos a la estructura de la mente y su eventual modularidad; a la acción individual y conjunta; a las emociones y su relación con la acción y la toma de decisiones; a los procesos de razonamiento; a la inteligencia; a la atención visual; a la percepción del tiempo; a la imaginación musical. También encontramos en estos textos cuestionamientos más generales propios de las ciencias cognitivas, como los relativos al papel del cuerpo y la situación de la cognición natural y artificial, a la vigencia del cognitivismo clásico, a la utilidad del conexionismo en la teorización de las funciones cognitivas, y a la naturaleza de la mente y los procesos que le subyacen.
Esta obra también pretende contribuir al desarrollo de las ciencias cognitivas fomentando los lazos internos de colaboración entre investigadores e instituciones de habla hispana e impulsar la investigación cognitiva iberoamericana en la escena internacional.

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¿La mente humana está modularizada?

¿La mente humana está modularizada?

Dra. Paola Hernández Chávez

Cuando en medios electrónicos o publicaciones más serias encontramos algún artículo que nos hable sobre el cerebro, sobre cómo pensamos, o nos relata acerca de alguna disfunción conductual particular; tendemos a creer que la ciencia ha avanzado tanto que estamos a poco tiempo de presenciar el milagro de traducir los pensamientos y emociones fisiológicas a imágenes tridimensionales.

Un ejemplo carismático del uso ingenuo que se hace de la investigación científica y la no científica respecto a lo mental y al cerebro, es una nota de Ernesto Morales que afirma que la razón por la cual el delantero argentino Lionel Messi no mostró entusiasmo alguno, sino más bien indiferencia, al recibir el balón de oro en este último mundial, es que es un autista Asperger. El autor afirma que “un rasgo distintivo de los síndromes de Asperger es su noble capacidad para obedecer”. Apoyo para tal afirmación no podemos encontrarla en ningún manual médico y tampoco es compartida por los estudiosos más serios del síndrome de espectro autista y el síndrome Asperger en particular –que resulta ser realmente raro cuando se realizan todos los análisis pertinentes. En ambos casos se trata de padecimientos –y no de virtudes– que agrupan más características negativas que positivas. De modo que, a pesar de que pretender ser Asperger está de moda ya no sólo en ámbitos intelectuales sino también deportivos, podemos fácilmente saber que un sujeto no es un auténtico Asperger si le puede halagar que lo caractericen como tal y además no presenta conductas estereotípicas, coeficiente intelectual que difiere de los neurotípicos, entre otras desafortunadas disfunciones que se asocian a tal síndrome.

[rev_slider Pensando] El hecho es que cuando buscamos responder las interrogantes que más nos inquietan respecto al pensamiento humano, al funcionamiento del cerebro, al por qué ciertos sujetos padecen ciertas discapacidades mentales y cómo pueden tratarse de manera más eficiente, las respuestas no son contundentes, sino más bien escasas. No hay fronteras claras entre una disfunción y otra, entre regiones cerebrales asociadas a funciones mentales específicas, o menos aún entre las áreas de conocimiento que se dedican a uno u otro aspecto del mismo fenómeno cerebral o cognitivo.

Una de las interrogantes más recurrentes y polémicas respecto a lo anterior circunda el debate de lo que actualmente se conoce como teorías modulares de la mente; teorías que se encuentran a la base de las tendencias dominantes de la neurociencia cognitiva actual. A rasgos muy generales, esto equivaldría al supuesto de que las capacidades mentales humanas tienen todas un sustrato cerebral, unido asimismo al supuesto de que el cerebro se divide en regiones especializadas –ya sea genéticamente y/o a las demandas ambientales en las que se encuentra inmerso el sujeto–. En otras palabras, la modularidad es una teoría filosófico-empírica que intenta dar cuenta de la organización y funcionamiento de la mente humana, proponiendo que la mente está estructurada modularmente, en el sentido de estar dividida en funciones cerebro-cognitivas específicas. Quizá la manera más clara de entender lo anterior es preguntándose qué es un módulo. Un módulo es un componente funcional disociable, un sistema de procesamiento de información que lleva a cabo o se correlaciona con una función cognitiva específica. Se ha hecho la analogía entre un módulo y los componentes de un viejo sistema de sonido, en el sentido de que estaban compuestos por un reproductor de acetatos, un lector de discos compactos, un radio, unas bocinas, un reproductor de cintas de audio, etc. Teniendo esa imagen en mente podemos entender que cada una de esas unidades lleva a cabo una función específica que contribuye funcionamiento del conjunto, son relativamente independientes entre sí, llevan a cabo un procesamiento particular y, lo que es más importante, una de ellas puede averiarse sin con ello hacer que deje de funcionar el sistema en su conjunto, por ello puede reemplazarse o repararse por partes. Esa es la imagen rudimentaria que podemos trasladar a la mente o la cognición, un conjunto complejo compuesto por partes que si bien contribuyen al funcionamiento del sistema completo, llevan a cabo funciones específicas, relativamente independientes, además de que pueden descomponerse y repararse sin tener consecuencias en cascada para todo el organismo.

Las ideas anteriores se inspiran en la biología y en la inteligencia artificial, pues se cree que un sistema modularizado es más evolucionable. Es decir, se piensa que los sistemas modulares son mucho más favorecidos por la selección natural que uno en el cual al averiarse una parte provoca que se colapse el sistema completo. En biología esto es más claro a partir de la conocida jerarquía de la vida que divide y se compone ascendentemente por átomos, moléculas, células, tejidos, órganos, sistemas, organismos, poblaciones, ecosistema. En principio, las propiedades y funciones de cada nivel son cuasi independientes, distintas, que contribuyen a la sobrevivencia del ente en general.

En particular, la tesis de la modularidad de la mente es una teoría que pretende ser una descripción de la arquitectura de los procesos mentales que nos acerque a la comprensión de cómo es que llevamos a cabo procesos complejos, como por ejemplo, la percepción, la fijación de creencias, la cognición. La modularidad nos ofrece un inventario de las capacidades mentales humanas.

De acuerdo con la formulación original que propuso un filósofo llamado Jerry Fodor (1983), la mente está compuesta por transductores o cables físicos, sistemas de insumo modulares y procesadores centrales. Este autor considera que sólo los sistemas de insumo o periféricos son modulares, en cambio los procesadores centrales no son modulares porque no están encapsulados informacionalmente, es decir, pueden compartir y tener acceso a información de otros sistemas de procesamiento de información; los sistemas centrales no son específicos de dominio, de modo que no llevan a cabo sólo un conjunto muy restringido de tareas, sino que pueden realizar múltiples tareas; éstos son lentos en comparación con la casi automaticidad de los sistemas modulares.

Distintos autores han reformulado la noción de módulo mental, si bien la concepción inicial era que: están cableados; frecuentemente están asociados a una arquitectura neural fija; son específicos de dominio, de modo que se limitan a los dominios de información que son relevantes para su procesamiento particular; son rápidos; autónomos; obligatorios o automáticos, es decir, que actúan inevitablemente; exhiben patrones de disfunción muy característicos; y finalmente, el aspecto más importante del módulo es su encapsulamiento informacional. Esto significa que el funcionamiento del módulo es insensible e inaccesible a otras partes de la cognición.

brainEl rasgo que comúnmente más se asocia a la modularidad, en tanto que puede explicar la similaridad cognitiva existente entre los humanos, es el innatismo o transmisión genética. Tradicionalmente lo innato se concibe como aquello que poseemos antes del nacimiento o que tendrá lugar en el curso normal del desarrollo. Sin embargo, actualmente se sabe que antes del desarrollo embrionario no hay nada, ni una gramática, ni mecanismos de aprendizaje estructurados.

La alternativa al innatismo o herencia genética de los módulos es considerar si éstos adquieren su función particular por aprendizaje, en el sentido de que nuestro cerebro está conectado con otros sistemas y órganos complejos del cuerpo, que a su vez está conectado a un medio ambiente y a una cultura. Así, se alimenta la idea de que los humanos aprendemos de un modo similar porque tenemos cerebros que funcionan con agua, oxígeno, proteínas, etc., nos desarrollamos en casi idénticos medios ambientes en términos de atmósfera, ley de gravedad, ya no somos –al menos no cotidianamente– perseguidos por un depredador. Más aún, en la actualidad y por lo regular recibimos insumos visuales de tipo similar, comenzamos a socializar a edades tempranas, vamos a la escuela a la misma edad, nuestra educación tiende a homogeneizarse culturalmente, entre otros muchos aspectos. Y es con base en lo anterior que procesamos información, conformamos rutas de aprendizaje y solucionamos problemas.

Tanto el innatismo como la especialización por presión ambiental de procesos mentales describen aspectos distintos de la cognición, sin embargo, los debates siguen girando en torno a qué perspectiva es empíricamente más defendible. En otro momento estudiaremos más a fondo ambas propuestas.

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