William Zebulon Foster nació Taunton, Massachusetts, Estados Unidos, el 25 de febrero de 1881, y falleció en la ciudad de Moscú, Unión Soviética, el 1 de septiembre de 1961. Fue sindicalista y político.
En 1901 comenzó su militancia política en el Partido Socialista de América, también formó parte del sindicato Industrial Workers of the World donde conoció a Earl Browder, quien lo invitó a asistir a una reunión de la Internacional Sindical Roja en Moscú en 1921. A su regreso, Foster se unió al Partido Comunista de los Estados Unidos (CPUSA).
Encabezó el CPUSA como secretario general entre 1929 y 1932, y como presidente de 1945 a 1957, teniendo que hacer frente a la persecución desatada por el senador republicano Joseph McCarthy en el periodo conocido como macartismo. En 1930 se postuló como candidato a gobernador de Nueva York.
Su libro más conocido es Hacia Norteamérica Soviética. Vivió sus últimos años exiliado en la Unión Soviética, donde falleció en 1961 recibiendo un funeral de Estado en la Plaza Roja de Moscú.
William Z. Foster en una de sus obras escribió una dedicatoria al Mtro. Vicente Lombardo Toledano:

V. Lombardo Toledano with comradely greetings fine (rúbrica) W. Z. Foster.
Obra ubicada en el acervo histórico: “Dedicatorias a Vicente Lombardo Toledano” de la biblioteca del Centro de Estudios Vicente Lombardo Toledano.
Por Emilio García Bonilla en colaboración con los Servicios Bibliotecarios del Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano.
Link del catálogo en línea: http://200.78.223.179:8292/LOMBARDO
Correo electrónico: bibliolomb@hotmail.com





Mi opinión preliminar sobre el libro, que podría tener cierta importancia como reflexión acerca de esta magna obra, es la pregunta sobre el papel que deben tener los juicios de valor en una biografía, porque considero que haciendo eso, estaríamos en una especie de extensión de la falacia naturalista denunciada por Hume en el terreno de la ética, es decir: pasar de los enunciados que se refieren a hechos a las conclusiones en términos de valores. Se podría pensar, incluso, que existe también una falacia historicista, que consistiría en narrar una biografía en términos de hechos y sacar luego conclusiones valorativas (morales). Estoy convencido de que es la historia la que ha de juzgar a Lombardo Toledano que, de hecho, al reconocerlo como un “héroe” de la etapa constructiva de la Revolución Mexicana, ya lo ha hecho, y no los historiadores que, a mi juicio, deben limitarse a exponer los hechos tal y como fueron.



