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Breve reseña de la reunión de la Sociedad Internacional de Historia, Filosofía y Estudios Sociales de la Biología (2015)

Breve reseña de la reunión de la Sociedad Internacional de Historia, Filosofía y Estudios Sociales de la Biología (2015)

Bernardo Yáñez

A inicios del mes de julio del presente se llevó a cabo la reunión bienal de la Sociedad Internacional de Historia, Filosofía y Estudios Sociales de la Biología (ISHPSSB por sus siglas en inglés) en la ciudad de Montreal, Canadá. El evento tuvo como sede la Universidad de Montreal en Quebec (UQAM por sus siglas en francés), en su edición número XVI. Este congreso reúne cada dos años a los especialistas, estudiantes y académicos más destacados a nivel mundial en diversos temas vinculados a la biología. Las perspectivas son diversas pues hay historiadores, filósofos y científicos de diferentes disciplinas que presentan los avances de sus trabajos con la intención de exponerlos y recibir retroalimentación. Asimismo, como todo evento académico, se llevaron a cabo conferencias plenarias, entrega de premios, talleres, sesión de pósteres y diversas actividades sociales en donde los colegas pueden compartir intereses e inquietudes más allá del recinto laboral. Por parte del Centro Lombardo Toledano fueron tres investigadores los que se presentaron en el evento.

jablonkaEn términos generales se trata de orientaciones, perspectivas y temáticas muy diversas donde destacan algunos asuntos específicos. Por ejemplo, como es de esperar, se presentaron cuestiones vinculadas a los procesos evolutivos, la jerarquía de niveles, la interacción entre diferentes niveles de organización, el problema de la homología, entre otras cuestiones. Sin embargo, en este contexto llamaron la atención las discusiones relativas a la extensión de la Síntesis Moderna o el mantenimiento de la misma sin grandes cambios. En cuanto a la primera postura fue evidente el interés por algunos de argumentar por qué ciertos programas de investigación o teorías deben ser consideradas centrales para el paradigma evolucionista, además de la selección natural. Por ejemplo, la biología evolutiva del desarrollo, la evolución en cuatro dimensiones (Jablonka y Lamb), la teoría de sistemas en desarrollo (Oyama) o la teoría de construcción de nicho (Odling-Smee). Por el otro lado, los defensores de la vigencia de la Síntesis Moderna en su versión actual apelan a la inclusión de las perspectivas anteriores pero de manera auxiliar y no como herramientas epistémicas centrales en el enfoque evolucionista contemporáneo. Dicho de otra forma, la disputa entre los neodarwinistas y los que apelan a una extensión del paradigma evolucionista muestra vigorosidad en términos de discusión académica.

Siguiendo con los contenidos del evento llama de manera muy importante la atención la cantidad de mesas que estuvieron orientadas hacia problemáticas de evolución humana, naturaleza humana, evolución cultural, transmisión cultural, cooperación humana, entre otras. Estos son temas que históricamente han estado en el centro de la discusión antropológica, sin embargo, en esta edición de esta reunión internacional se pudo percibir un interés generalizado por este tipo de temáticas. Para mostrar lo anterior destaco la organización de dos mesas sobre discusiones filosóficas orientadas a la cuestión del ‘encuentro entre biología y antropología’. En ese sentido, es interesante apuntar que existe una disciplina que se llama ‘Antropología Física’ o biológica, la cual justamente se encuentra en la intersección entre biología y cultura (antropología). Esta visión, la antropofísica, no tiene una clara representación en este evento, lo cual sería deseable. Por tal motivo, como antropólogo físico, llamo la atención de los filósofos para que volteen a ver a la antropología biológica y, al mismo tiempo, invito a mis colegas antropólogos a revisar la discusión epistemológica en torno a cuestiones cruciales de la biología humana.

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En relación a las conferencias plenarias se presentaron dos trabajos. El primero de ellos por parte de Sandra Harding, distinguida profesora de estudios de género y educación en la Universidad de California (UCLA). La conferencia llevó por título ‘What is objective research for social justice movements?’; como lo señala el título la conferencia se centró principalmente en cómo la investigación puede tener un impacto en los movimientos de justicia social. Y no sólo es que desde la academia se pueda impactar en esos ámbitos, sino que es un deber de los investigadores el mantener una responsabilidad social en la investigación académica. Sin olvidar que la docencia, como complemento a esa actividad, es justamente una de las esferas donde queda más claramente expresada la dimensión social de esta labor. La segunda charla magistral fue la de W. Ford Doolittle, con su trabajo intitulado ‘Hugging the tree of life’. El Dr. Ford Doolittle es investigador en el Departamento de Bioquímica y Bioquímica Molecular de la Universidad de Dalhousie en Canadá. Ha sido miembro del departamento desde 1971 hasta la actualidad. Su trabajo se ha centrado particularmente en el origen y la evolución de los organismos eucariontes, así como en la dinámica biológica y hereditaria de las bacterias. En su charla uno de los focos de interés versó sobre la problemática que implica la transferencia genética lateral en particular para el caso de las bacterias. Sus investigaciones han mostrado que los genomas de las bacterias comparten únicamente de un 5% a 0% de los genes, por lo cual el doolittlerastreo de un ancestro común –el establecimiento del árbol de la vida– se vuelve, en sus términos, ‘un intento fútil’.

En cuanto a la ceremonia de premios hay que señalar que en esta ocasión el homenaje del congreso tuvo como protagonista al recién fallecido Werner Callebaut (1952-2014). Callebaut era hasta el momento de su muerte el año pasado el presidente de la sociedad; desafortunadamente Werner-Callebautse ha quedado a la mitad de su gestión. Para esta edición se ha propuesto la entrega del premio Werner Callebaut el cual ha sido entregado a Sara Green de la Universidad de Copenhague en Dinamarca. Como en ocasiones anteriores se entregaron también los premios David Hull y Marjorie Grene. El primero de estos reconocimientos fue obsequiado a Jane Maienschein de la Universidad de Arizona en Estados Unidos. Y el otro a Jun Otsuka de la Universidad de Kobe en Japón. Estos premios reconocen la labor de los jóvenes investigadores que realizan trabajo en la intersección de los campos representados por la Sociedad; historia, filosofía y biología. El trabajo intersdisciplinario es uno de los elementos que caracterizan a esta sociedad académica.

Por parte del Centro de Estudios Lombardo Toledano se presentaron tres trabajos en modalidad de ponencia oral. Paola Hernández Chávez presentó el trabajo ‘On diagnostic correlations in Cognitive Science’, como invitada en la mesa organizada Diagnostic Accuracy: a productive meeting point for scientific practice and humanities research. Alba Leticia Pérez Ruíz presentó la charla titulada ‘Emotions in social contexts in primate societies: an evolutionary approach’, su trabajo se presentó en el marco de la mesa Genetic Diversity, Social emotions and Sexual Desire in Evolutionary Context. Por último, el investigador Bernardo Yáñez presentó su trabajo en la mesa titulada Perspectives on Human Evolution con el trabajo ‘Self-domestication hypotheses: Developmental considerations’. Con estos tres trabajos se representa la labor de investigación que se hace en el Centro Lombardo relacionada con el ámbito de la filosofía de la biología. Las tres propuestas abarcan un abanico amplio de intereses. Es importante enfatizar la participación de los investigadores mexicanos en el evento. Como representantes latinoamericanos destacan Brasil y México con la mayor cantidad de trabajos e investigadores asistentes a la reunión. Quizás, en consecuencia de ello la próxima reunión de la sociedad tomará lugar en Sao Paolo, Brasil en el 2017.

Por mencionar sólo algunos de los investigadores más influyentes en el ámbito de la filosofía de la biología que estuvieron presentes en el evento tenemos a Günther Wagner, Robert Richards, Michael Ruse, Jessica Bolker, Eva Jablonka, Paul Griffiths, William Wimsatt, Ron Amundson, entre una basta cantidad de personalidades. La posibilidad de poder compartir conferencias, talleres y demás con investigadores de esta talla es algo que representa un valor muy importante en nuestro desarrollo profesional como filósofos y científicos.

Prehistoriadores: Childe, Leroi-Gourhan, Louis y Mary Leakey

Vere Gordon Childe (1892-1957) desarrolló en el campo de la arqueología una aproximación teórica de gran interés para el estudio del pasado humano, realizando al mismo tiempo importantes estudios empíricos en diversas regiones. Un investigador de gran relieve que indudablemente tuvo gran influencia en su disciplina, fue considerado por Grahame Clark como uno de los más grandes prehistoriadores del mundo[1]. En el segundo y tercer cuarto del siglo XX, este arqueólogo de origen australiano publicó diversas obras en las que, además de su manejo enciclopédico de datos de innumerables fuentes, propio del experto que fue, realizó una inteligente labor de interpretación de los mismos para ofrecer un panorama general del desarrollo de la prehistoria y la historia humanas. Figuran entre sus obras: Man Makes Himself (1936), What Happened in History (1942), A Short Introduction to Archaeology (1956) y Piecing Together the Past: the Interpretation of Archeological Data (1956). En ellas distinguió entre el acto de establecer periodos de la historia partiendo de un criterio relacionado con las “culturas arqueológicas” como las que había definido Gabriel de Mortillet, por ejemplo, y el acto de establecerlos basándose en la manera en que los hombres se allegaban los recursos necesarios para la sobrevivencia, es decir, por la vía de identificar si lo que se realizaba eran procesos de apropiación o, alternativamente, procesos de producción de alimentos y bienes. También estudió las características del registro arqueológico y propuso desarrollar o mantener ciertas técnicas y métodos para el desarrollo de una arqueología robusta como disciplina.

Gordon Childe
Gordon Childe

Childe, como otros pensadores, señaló que la historia de la humanidad estaba íntimamente ligada a su desarrollo tecnológico-social. Indicó que si bien podían identificarse algunas etapas por las que habría pasado la mayoría de las sociedades, como las edades de piedra, de bronce y de hierro, podía reconocerse también la gran variabilidad de soluciones encontradas por los grupos humanos a los problemas que enfrentaron durante cada una de estas etapas. Childe propuso considerar a la aparición de la agricultura como una importante transición histórica, la Revolución Neolítica, y considerar a la aparición de ciudades como un segundo hito, la Revolución Urbana. Con Childe nace asimismo lo que posteriormente se llamaría arqueología social, línea de pensamiento que hace énfasis en las condiciones materiales de la existencia de las sociedades como los elementos que determinan su ulterior desarrollo.

Otra de las áreas en las que incursionó fue en lo concerniente a la metodología. Intentó definir cuáles eran las preguntas básicas que se hacía un arqueólogo sobre los restos arqueológicos. Su conclusión fue que los arqueólogos se hacían las siguientes preguntas sobre su material: “¿Para qué era?”, “¿Cuándo fue hecho?” y “¿Quién lo hizo?”[2]. Esta sistematización de la investigación que realiza el arqueólogo en tres preguntas o áreas de estudio —funcionalidad, cronología, y corología—[3] resume en gran medida la dirección que propuso para la arqueología moderna como disciplina científica y que pasó a ser parte del cuerpo principal de conceptos de la arqueología.

En lo que se refiere al estudio de las singularidades históricas, Childe concentró su análisis en distintas sociedades formadas en la época de la aparición de la agricultura o posteriormente, por lo que, aunque propuso bases teóricas para su estudio, no profundizó en la etapa Paleolítica. Fueron los prehistoriadores franceses quienes dieron continuidad al estudio de este periodo, con especial interés en el Paleolítico Superior, ampliamente representado en Francia.

La tradición francesa.

Entre los prehistoriadores franceses cabe destacar los trabajos de François Bordes (1919-1981) y de André Leroi-Gourhan (1911-1986) entre muchos otros de gran relevancia. El primero contribuyó al entendimiento de las tecnologías prehistóricas al investigar aspectos como las formas de producción de los distintos instrumentos líticos tipificados como paleolíticos. Propuso la noción de “cadena operatoria para analizar los distintos pasos efectuados en la fabricación de instrumentos durante la Edad de Piedra y realizó trabajos de replicación de las técnicas antiguas. Fue debido a su trabajo que la visión del arqueólogo se orientó a tratar de entender las técnicas que daban como producto los materiales encontrados y con ello, establecer el grado de desarrollo tecnológico posiblemente alcanzado.

Por su parte Leroi-Gourhan, en El gesto y la palabra (1965/71), propuso una interpretación global de los datos provenientes de la arqueología y de la paleontología para suministrar una visión posible de la historia humana desde sus orígenes hasta nuestros días, en la cual destaca a la elaboración de útiles como actividad propiciadora del lenguaje y preponderante en el paso de la animalidad a la humanidad. Sobre el estudio de la prehistoria este autor señaló:

El acontecimiento tal vez más importante para la ciencia del hombre fósil es el descubrimiento por L. B. S. Leakey, el 17 de julio de 1959[4], en la garganta de Oldoway en Tanganyka, de un australopitecino de talla humana, el Zinjanthropus boisei, acompañado de un utillaje muy primitivo pero indiscutible […] El zinjantropo (y los otros australopitecinos) fabrican útiles, lo que por vez primera en la serie zoológica plantea el problema de la validez de un carácter específico tomado de un dominio distinto al de la biología anatómica. La aparición del útil entre los caracteres específicos marca precisamente la frontera particular de la humanidad hacia una larga transición en el curso de la cual la sociología toma lentamente el relevo de la zoología.[5]

La construcción de ideas.

Childe, Bordes y Leroi-Gourhan se encuentran entre los principales investigadores que proporcionaron a la arqueología del Paleolítico o Prehistoria un marco teórico y metodológico con el cual interpretar sus datos: un grupo de preguntas y una idea de cómo las técnicas y los materiales podían contribuir a resolverlas.

Uno de los libros más influyentes de Childe
Uno de los libros más influyentes de Childe

La construcción de la idea moderna del origen y la antigüedad del hombre y de cómo podía estudiarse se debió a diversos personajes a lo largo de la historia de los dos últimos siglos, como se ha señalado en diversos lugares. Ahora bien, en la configuración de la más reciente idea sobre la antigüedad humana y sobre las características de nuestros ancestros, la arqueología contó, como señaló Leroi-Gourhan, con la contribución principal de la pareja formada por Louis S. B. Leakey y su esposa Mary Leakey. El interés de estos investigadores por elucidar cuáles fueron los orígenes humanos y su convicción de que éstos se hallaban en el África, así como su dedicación al trabajo de campo en Kenya y Tanzania, fueron factores importantes en la construcción de la imagen que hoy tenemos del ser humano en la prehistoria.

La cuna africana.

Los Leakey dieron un vuelco a la historia del estudio de la antigüedad humana. Fue a partir de sus investigaciones que se aceptó que la historia de los orígenes humanos se remontaba a una antigüedad de millones y no de miles de años, información que constituyó un parteaguas en este campo de la ciencia.

En 1959, tras el hallazgo en la garganta[6] de Olduvai del fósil que llamaron Zinjanthropus boisei, hoy rebautizado como Australopithecus boisei, decidieron realizar el fechamiento de la capa inferior de la cañada, en el punto en que se había encontrado este homínido fósil. Para ello, solicitaron la colaboración de un grupo de geólogos de la Universidad de California, Berkeley. La antigüedad que en ese entonces se concedía al género Homo era de alrededor de 750 mil años[7]; empero, el fechamiento de Zinj modificó drásticamente esta noción, pues arrojó una fecha mucho más antigua: un millón 750 mil años.

Esta conclusión modificó la concepción del tiempo que abarcaba la etapa presapiens de la prehistoria de la humanidad: ya no se trataba de miles o de cientos de miles de años. La antigüedad humana se remontaba a más de un millón de años y se confirmaba que África, tal como lo había pronosticado Darwin, era su cuna. Olduvai, una garganta con numerosos restos fósiles ubicada en Tanzania, en el Valle del Rift, ofrecía un punto de acceso privilegiado a ese periodo.

A partir del estudio de los Leakey muchos datos nuevos han proyectado la fecha de origen de los primeros grupos homínidos aún más atrás. Asimismo, los puntos de debate han cambiado: las discusiones versan más sobre la precisión de los fechamientos, la interpretación de los restos materiales y la ubicación de los fósiles en el árbol genealógico de Homo sapiens, que sobre la plausibilidad o no de una prehistoria humana tan remota, hoy plenamente aceptada.

Aura Ponce de León / julio de 2015.


Referencias.

Childe, V. G. (1956a), A Short Introduction to Archaeology, Londres, Frederik Muller.

–(1956b), Piecing Together the Past: the Interpretation of Archæological Data, Nueva York, Praeger.

–(1956/77), Introducción a la Arqueología, Barcelona, Ariel [original: A short Introduction to Archaeology, Londres: Frederik Muller Ltd., trad. de Ma. Eugenia Aubet].

–(1942/75), What happened in History, with a foreword by professor Grahame Clark, England, Penguin Books.

–(1936/80), Los orígenes de la civilización, México, FCE [original: Man Makes Himself, Londres, C. A. Watts & Co., trad. de Eli de Gortari]

–Daniel, G. (1968), El concepto de prehistoria, Barcelona, Labor [original: 1960, The idea of prehistory, Londres, Watts & Co.].

–Leroi-Gourhan, A. (1965/71), El gesto y la palabra, Universidad Central de Venezuela [original: Le geste et la parole, 1965, Paris, Albin Michel].


Notas.

[1] Siendo él mismo (Grahame Clark), a mi entender, otro de los más grandes de entre los prehistoriadores.

[2] Childe, 1956: 26.

[3] Childe utiliza el término Corología, que es usado principalmente en botánica y zoología. Se trata de la disciplina que estudia la distribución de las especies y ecosistemas sobre la tierra. Aquí debe entenderse como el estudio dirigido a identificar cada cultura y su relación con el ámbito geográfico en el que se da su distribución.

[4] En realidad fue Mary Leakey la autora del hallazgo, aunque muy frecuentemente se le atribuye a Louis, con quien realizó conjuntamente sus trabajos arqueológicos.

[5] Leroi-Gourhan, 1965/71: 91-92

[6] Aunque en español la palabra gorge se ha traducido invariablemente, con relación a Olduvai, como garganta, probablemente cañada es un término más adecuado. Aquí los uso indistintamente.

[7] Daniel, 1968: 152-155.


 Partes de este texto provienen del libro Arqueología cognitiva presapiens, de la autora. México, 2005, CEFPSVLT.


VICENTE LOMBARDO TOLEDANO (16 de julio 1894 -16 de noviembre 1968)

Vicente Lombardo Toledano
(16 de julio 1894-16 de noviembre 1968)

Por Marcela Lombardo Otero

Rendir homenaje a Vicente Lombardo Toledano significa para los mexicanos patriotas, sobre todo aquellos que conocen las luchas de nuestro pueblo por su emancipación como país soberano, que la figura de este ilustre mexicano fue una de las más grandes que produjo el siglo veinte.

Los mexicanos patriotas sabemos también que este mexicano, gigante del pensamiento universal, fue un hombre con un profundo conocimiento filosófico del mundo y la vida, que puso su existencia al servicio de los humildes, de los explotados, de quienes todo lo producen y poco o nada poseen, de los trabajadores mexicanos y de nuestros hermanos latinoamericanos, de los obreros de Europa y del resto del mundo. Que su actuar fue de constante lucha y trabajo por mejorar las condiciones de vida de nuestro pueblo, por la libertad y la justicia, por la cultura para todos los mexicanos y por la consolidación de la democracia.

Así lo entendió su patria y lo escogió como uno de sus guías entre los mejores de sus hijos, porque fue un hombre excepcional cuyo ejemplo perdurará para siempre.

Vicente Lombardo ToledanoVicente Lombardo Toledano fue un hombre incansable, estudioso de todos y cada uno de los problemas sociales de su tiempo, dirigente sindical y político, periodista y educador, parlamentario brillante y aguerrido, combatiente antifascista y antiimperialista, así como permanente luchador por el desarme, la coexistencia y la paz. Fue el constructor de la unidad obrera de nuestra patria y un defensor, como pocos, de la unidad de los trabajadores a escala mundial. Fue un hombre optimista por convicción, pues tenía profunda confianza en el poder creador de los pueblos, en la posibilidad de desarrollar las fuerzas productivas de la sociedad en beneficio de la humanidad en su conjunto.

Fue un orador admirable; tenía, como muy pocos, la elocuencia de la palabra, la cual exaltaba fervorosamente en favor de las causas justas, que expresaba siempre llena de pasión y con la claridad del agua cristalina que brota de los manantiales, inculcando confianza y esperanza, señalando el camino para sacar de la angustia a quienes querían saber, pero tenían cerradas las puertas del conocimiento.

Fue un hombre de ciencia, un intelectual en el sentido más profundo del término, porque para él la ciencia, como cualquier otra manifestación de la cultura, era fuerza motriz de la historia, que debía orientarse para ayudar a los seres humanos a disfrutar de la vida, de esta vida terrenal, que es la única que existe. Era un hombre convencido que la batalla esencial de nuestra época es la batalla de las ideas, pues son éstas las que expresan las razones profundas de los antagonismos entre las sociedades humanas y, tratándose de sus diversas expresiones, decía que en las contradicciones que ocurren en el seno de la sociedad, las ideas se proyectan en ella de modo indirecto y complejo, por lo que necesitan presentarse en los vínculos que tienen con la raíz de donde surgieron. Así, sostenía, las ideas se sitúan dentro del tiempo y el espacio al que pertenecen, educan por cuanto se conocen sus causas y sus objetivos, y ayudan a liquidar la creencia falsa de que éstas valen por sí mismas fuera de la realidad que las produce.

Vicente Lombardo Toledano era un humanista, un pensador que ahondó en la cultura universal, que poseía una visión del mundo basada en la filosofía y en la ciencia. Su cultura enciclopédica, su lógica mental y su vocación por orientar a las nuevas generaciones hizo que se ganara el nombre de Maestro. Los obreros lo llamaban compañero, pero para el pueblo mexicano él era y seguirá siendo el Maestro Lombardo.

Fue un hombre que disfrutaba trabajar, que combinaba su tiempo para realizar sus actividades políticas con su pasión por la lectura. Desayunaba leyendo los periódicos diarios, tomando nota de las noticias interesantes y, si no salía de casa, se sentaba por largas horas en su mesa de trabajo a leer y escribir. La gran mayoría de los libros de su biblioteca, de alrededor de treinta mil títulos, tienen anotaciones y comentarios al margen.

Fue un hombre que siempre vivió rodeado de estudiantes, de intelectuales y artistas con quienes discutía los asuntos relevantes del mundo y la vida, pero también mantenía el trato constante con dirigentes obreros y campesinos, quienes venían a consultarle sus problemas y a solicitar su orientación, así como dirigentes políticos tanto de México como de otros países. Esta pasión suya de educar explica su actitud generosa con todos y su placer por encontrar, a través del diálogo, respuestas a todas las preguntas. Se podría decir que era como Sócrates, el filósofo griego, siempre dispuesto a combatir a los sofistas de su tiempo, porque despertó en sus amigos y discípulos el amor a la verdad, a la verdad expresada en todas sus formas.

Vicente Lombardo Toledano con sus nueve nietos. Atrás, Raúl Gutiérrez Lombardo, Vicente Silva Lombardo, Vicente Lombardo Toledano, Adriana Silva y Rosa María Soto Lombardo; en medio, Federico Silva Lombardo, Vicente Gutiérrez Lombardo, Rodrigo Gutiérrez Lombardo, Iliana Soto Lombardo; delante, Marcela Gutiérrez Lombardo.
Vicente Lombardo Toledano con sus nueve nietos. Atrás, Raúl Gutiérrez Lombardo, Vicente Silva Lombardo, Vicente Lombardo Toledano, Adriana Silva y Rosa María Soto Lombardo; en medio, Federico Silva Lombardo, Vicente Gutiérrez Lombardo, Rodrigo Gutiérrez Lombardo, Iliana Soto Lombardo; delante, Marcela Gutiérrez Lombardo.

Vicente Lombardo Toledano fue también un hombre de familia, la cual construyó con su esposa y compañera de prácticamente toda la vida, Rosa María Otero y Gama, quien era una mujer inteligente, sensible y culta, formando una pareja entrañable, así como con sus hijas y sus nietos que tuvimos el privilegio de vivir a su lado, quienes siempre tenemos presente el recuerdo de su tierna paciencia y cariño y su empeño por hacernos valorar la vida y las luces del conocimiento para utilizarlas en beneficio propio y para contribuir a la defensa y engrandecimiento de nuestra patria.

Fue más que un profesor de filosofía, es decir, fue un verdadero filósofo, un gran pensador y un militante político profundamente antidogmático. Poseedor de la filosofía materialista y del método dialéctico, decía convencido que los dogmas de todo signo y su fruto, el fanatismo, o su expresión menor, los esquemas, son frenos para el desarrollo histórico y riesgosas caricaturas de la realidad. Para los dogmáticos, apuntaba, un antidogmático, como él, es siempre un oportunista, porque para estos y para los ignorantes parece dar la impresión de acomodarse, sin reflexión, a los cambios que se operan en el seno de la sociedad. Sin embargo, no solo es pobre, si no se transforma hora por hora, minuto por minuto, aun cuando los cambios no se perciban sino cuando su acumulación produce un salto brusco.

Los hombres como Vicente Lombardo Toledano, no cabe duda, hacen la historia, pero la historia hace, a su vez, a los hombres como él, porque la relación entre la vida y los seres humanos es, siempre, relación recíproca, acción de la vida sobre los seres humanos y de los seres humanos sobre la vida.

Vicente Lombardo Toledano fue lo que fue porque en él se dieron dos condiciones excepcionales: conocimiento y “doctrina lúcida, bien adquirida, bien defendida, bien promulgada, bien expresada; y realización del pensamiento en la acción cotidiana, la vida entera entregada a una causa suprema que siempre es causa impersonal e histórica”.

Lombardo Toledano y Lázaro Cárdenas
Lombardo Toledano y Lázaro Cárdenas

Vicente Lombardo Toledano fue eso, un hombre de acción que vivió victoriosamente de acuerdo con sus ideales, que llegó como muy pocos –para nuestra desgracia en estos tiempos de incapacidad, cinismo y mentira- a la cumbre de la serenidad, que equivale a decir a la cima del dominio de la esencia de los problemas y, por tanto, a la intransigencia con los principios, al mismo tiempo que la fluidez del trato con sus semejantes, a quienes amó con el humanismo que siempre descubre el que indaga en los sufrimientos y en las demandas de los que padecen, a los que sirvió con tesón apasionado.

Por ello, aun sus adversarios políticos lo respetaban y si tuvo algún enemigo, este fue solo el resentimiento de los ignorantes que lo denostaban con la furia primitiva de los traidores, porque cuando la grandeza de un hombre es tal oscurece siempre a los pequeños.

En este lugar donde yacen sus restos mortales junto a los de otros grandes hombres y mujeres ilustres del a historia de México, quiero con estas palabras, plenas de emoción, rendir homenaje a este HOMBRE con mayúsculas, que vivirá a través de los años como fuente de saber para las nuevas generaciones y para los mexicanos de hoy que tienen interés, como él insistía, en trabajar unidos por una causa superior. El difícil momento que vive nuestra patria necesita, más que nunca, del concurso de todos sus hijos, de la participación entusiasta y firme de todas las fuerzas democráticas y nacionalistas del país, porque “solo con esa participación –decía Vicente Lombardo Toledano- de los elementos más representativos de las fuerzas patrióticas y avanzadas, se puede gobernar sin riesgos y sin dificultades”.

Vicente Lombardo Toledano. El FILÓSOFO, según palabras de Fernando Salmerón Roiz

Vicente Lombardo Toledano.
El FILÓSOFO, según palabras de Fernando Salmerón Roiz.

Por Javier Arias Velázquez, Coordinador de Servicios Bibliotecarios.

La biblioteca del Centro de Estudios Vicente Lombardo Toledano posee la “Sala Fernando Salmerón” que concentra el acervo sobre ética e historia de la filosofía de la institución.

En ella podemos encontrar lo que el ilustre educador y filósofo mexicano, al referirse a Vicente Lombardo Toledano en su estudio sobre la historia de la filosofía en México, apunta:

Fernando Salmerón“En toda su obra, como el libro Causas de la elevación del espíritu humano, sobrevive la confianza de que en el socialismo se afirma una convicción moral de filiación humanista y de que las revoluciones todas son siempre la exaltación de los valores espirituales y la elevación de la personalidad humana en todos sus aspectos.

La defensa permanente de este “nuevo humanismo”, sin embargo, no le hace ceder en los puntos doctrinales del marxismo – “principios básicos del materialismo dialéctico” – tal como los ofrece en sus lecciones, lo mismo ante estudiantes, que ante obreros. En el libro La filosofía y el proletariado, de 1962, por ejemplo, Lombardo discute cuestiones ideológicas que atañen a la clase obrera de México, a propósito de las tesis de la Iglesia sobre un orden socialcristiano. Y al tratar el pensamiento católico contemporáneo, Lombardo, que sigue de cerca a Garaudy en la exposición, coloca a Teilhard de Chardin en la tradición del pensamiento utópico, porque no cuenta con la realidad de la lucha de clases, y critica su esfuerzo de unir el progreso general de la naturaleza a la transformación del hombre, porque da a su pensamiento el sentido de la creación.

El otro estudio de Lombardo que no puede dejar de ser anotado se titula Las corrientes filosóficas en la historia de México. Tiene el interés de ser la primera historia de las ideas que, sin dejar de tocar cada uno de los periodos del desarrollo del país, es entendida desde el punto de vista marxista. Y si se tiene en cuenta su brevedad hay que reconocer que es difícilmente superable – aunque se pueda discrepar de algunas de sus afirmaciones filosóficas. Lombardo distingue entre la “filosofía docente” y la “filosofía que influye en la vida del país”, y dice que la primera sólo tiene importancia pedagógica, pero en su exposición se ocupa de ambas por igual, si bien señala las fronteras de cada una. Además, como ve el origen de la ideología mexicana en la conquista y el mestizaje, acaba por reconocer un rasgo peculiar de todo este pensamiento mexicano en el hecho de haber matizado lo ajeno con el espíritu local, convirtiendo así la cultura universal en la cultura nacional propia”.

Tomado de: SALMERON, Fernando. Filosofía e historia de las ideas en México y América Latina. México: UNAM, Instituto de Investigaciones Filosóficas, 2007. Págs. 115 – 116.

Link de la biblioteca del Centro de Estudios Lombardo Toledano http://200.78.223.179:8388/LOMB
Correo electrónico: bibliolomb@hotmail.com

Este 16 de julio se celebra CXXII aniversario del natalicio de Vicente Lombardo Toledano. Natural de Teziutlán (Puebla), Lombardo fue un destacado intelectual, líder sindical y dirigente político. Fue diputado federal en las legislaturas: XXXI (1924-1926) y XXXII (1926-1928) por el Partido Laborista Mexicano, y XLVI (1964-1967) por el Partido Popular Socialista. También destacó por su dedicación a cuestiones filosóficas, publicando varios libros que se añaden a su extensa obra y que se pueden encontrar en la obra histórico-cronológica editada y publicada por el Centro Lombardo. También mostró siempre un gran interés por el arte y las humanidades en general, lo que le llevó a tener amistades tales como las de Diego Rivera, Pablo Neruda o Picasso. Con motivo del centenario de su natalicio, en 1994 sus restos fueron trasladados a la Rotonda de las Personas Ilustres del Panteón Civil de Dolores, y su nombre fue inscrito con letras de oro en el muro de honor de la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión.

Aprovechamos la ocasión para invitarles a la presentación online y presencial del Suplemento del Tomo VI de la Obra Histórico-Cronológica con las entrevistas realizadas a Vicente Lombardo por Edna Monzón de Wilkie y James W. Wilkie. Para asistir online sólo es necesario acceder a la página de inicio de la web: http://www.centrolombardo.edu.mx/, y para asistir al evento puede dirigirse a la siguiente dirección: Calle Vicente Lombardo Toledano núm. 51, México, D.F. 01050, Guadalupe Chimalistac, Deleg. Álvaro Obregón, tel: 5661 4679.

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El legado de Carlos Castrodeza

El legado de Carlos Castrodeza

Raúl Gutiérrez Lombardo

Texto tomado de Contrastes. Revista Internacional de Filosofía: Suplemento 18(2013), pp. 70-24. ISSN: 1136-9922. Departamento de Filosofía, Universidad de Málaga, Facultad de Filosofía y Letras Campus de Teatinos, E-29071 Málaga (España)

CarlosSi algo lamento al escribir estas líneas es no haber tratado más a Carlos Castrodeza. Lo conocí en un seminario sobre Epistemología Evolucionista en la Universidad de Valencia al que me invitó José Sanmartín en 2007. Desde las primeras palabras que crucé con él pude apreciar su agudo sentido del humor y su erudición enciclopédica, pues sabía mucho y era evidente que se lo había leído todo. Por lo mismo, se notaba también que en las reuniones se aburría de escuchar trivialidades pero, en lugar de enfadarse, prefería hacer alguna broma incisiva para que los demás soltaran la carcajada y no cayeran dormidos.

Lo volví a ver por última vez en 2008, en un coloquio sobre Darwin en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo que convocó también José Sanmartín. Al año siguiente (2009), los responsables de la revista Ludus Vitalis, como tantos otros, decidimos invitar a la comunidad de filósofos de la biología que habían publicado en la revista para dedicar un número de homenaje a Darwin por el 200 aniversario de su natalicio y el 150 aniversario de la publicación de su obra maestra El origen de las especies. Le escribimos a Carlos Castrodeza y le preguntamos si estaría dispuesto a participar en el proyecto, al cual se adhirió con agrado. El trabajo que nos envió lo tituló La revolución científica interminable: De Copérnico en adelante, haciendo hincapié en Darwin, el cual era tan impresionantemente bueno, como se dice en la jerga editorial, que lo colocamos al inicio del volumen junto al más grande de la filosofía de la biología como lo es Francisco J. Ayala.

Menciono el trabajo publicado en Ludus Vitalis porque no sólo está conectado con este libro que comento, Antropología de la ciencia. La base fideísta del legado Darwiniano, sino porque es imposible dilucidar cuál de los dos escribió primero, o si los escribió al mismo tiempo, pues se complementan como anillo al dedo. En un caso es una síntesis histórica de la civilización occidental desde una perspectiva naturalista (darwiniana), y en el otro, que es casi lo mismo, una antropología de la ciencia darwiniana. <<Posiblemente, pensar por pensar sea la mejor “droga” para sobrellevar el infortunio de la existencia (asumida o no), cuya concienciación hace presa en seres autoconscientes como nosotros. Porque el pensamiento es la adaptación provisional más consustancial a nuestra propia condición biológica>>, Castrodeza dixit.

Dos años después (2011) le invitamos a participar en un debate de la revista sobre interdisciplina y nos mandó una contribución tan original como sarcástica, pues pone elegantemente en su sitio a los que, tal vez por pose pero sobre todo por ignorancia, no pasan de la superficie, como los niños que se comen el merengue del pastel de cumpleaños y dejan el pan sin saber siquiera de qué es. <<La interdisciplinariedad en la práctica tendría, por ejemplo, valor para un Robinson Crusoe que no tiene ayuda alguna en su tarea de supervivencia más inmediata, y que tiene que hacer y saber de todo>> Castrodeza dixit.

Finalmente, y digo finalmente porque fue el fin de nuestra incipiente amistad, en julio de 2012 organizamos un coloquio sobre cerebro y conducta para conmemorar el 20 aniversario de Ludus Vitalis y lo invitamos a participar en una de las mesas cuyo tema era contestar la pregunta ¿todo es reducible a la ciencia?, la otra pregunta era, por cierto, ¿todo está en el cerebro?, y aceptó nuestra invitación sin más; nos dijo que vendría con su esposa Virpi. A escasos días del coloquio José Sanmartín me envió un correo diciéndome que Carlos había fallecido.

Los últimos días del mes de noviembre de 2012, tuvo lugar el primer congreso de la AIFIBI (Asociación Iberoamericana de Filosofía de la Biología) y Antonio Diéguez, organizador del congreso y primer presidente electo de la asociación, me extendió una invitación para participar en un homenaje a Carlos Castrodeza. Me sentí honrado al aceptar y acudí a la reunión exclusivamente para eso, porque pensé que a Carlos Castrodeza le hubiera gustado hablar seguramente sobre bioantropología y mencionar que <<la aparición más o menos gradual de la autoconsciencia en el hombre, así como su mantenimiento, es una adaptación fomentada por el “engaño a sabiendas” (o sea, la mentira), como una manera de hacer del engaño una estrategia de supervivencia más eficiente por momentos que la derivada del autoengaño>>, Castrodeza dixit; (paréntesis de un servidor). Lo interesante de señalar aquí es que dicha idea se repite con frecuencia en autores del mundo <<cultural>>, no así del <<científico>>.

[rev_slider Catrodeza] En su intervención en el homenaje a Carlos Castrodeza, José Sanmartín, quien además de hablar y contar anécdotas del amigo, soltó una noticia que me cimbró hasta los huesos. Virpi le había dejado como legado la biblioteca personal de Carlos y él, a su vez, después de consultarlo con ella, consideró que el mejor lugar para depositar ese legado era el Centro de Estudios Vicente Lombardo Toledano, que posee una de las bibliotecas de historia y filosofía de la ciencia más importantes de México. Nunca tendré suficientes palabras para agradecer ese gesto de generosidad, pero sí que puedo hacer todo lo posible para estar a la altura de tan excepcional circunstancia.

Contar con la biblioteca, conformada a lo largo de una vida de trabajo fecundo de uno de los grandes filósofos de la biología de España y de Iberoamérica, no tengo duda alguna, es un gran honor y una gran responsabilidad. Para ello constituiremos una sala especial que llevará su nombre, la cual albergará los más de 1500 títulos, el número exacto lo sabremos una vez catalogada, para que pueda ser consultada por los actuales y futuros filósofos de la biología de nuestra región del mundo. (Ahora sabemos que la “Sala Carlos Castrodeza” contiene 1678 unidades bibliográficas entre libros y revistas), paréntesis de un servidor.

La última noche que estuve en Valencia cenando con José Sanmartín, su esposa Gloria, Jorge Martínez Contreras, y Pilar mi esposa, José comentó, a propósito del congreso que recién había terminado, que la filosofía de la ciencia en nuestros países no reluce porque la mayoría de nosotros se la pasa hablando de, o estudiando a, si es el caso, otros autores, especialmente del mundo anglosajón o galo y no sobre nosotros mismos. Carlos Castrodeza era de esos pocos autores, sobra decirlo, que hablaba y escribía de su trabajo, sin complejos, con brillantez, con conocimiento, con enjundia.

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