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Vicente Lombardo Toledano, Gobernador del estado de Puebla (primera parte)

Vicente Lombardo Toledano, Gobernador del estado de Puebla (primera parte)

Por Emilio García Bonilla*

El proceso de institucionalización que siguió a la fase armada de la Revolución Mexicana se caracterizó por las pugnas entre los distintos grupos revolucionarios por medio de pronunciamientos, rebeliones, disputas político-electorales y surgimiento de facciones, organizaciones obreras y campesinas y partidos políticos. Inició en 1917 con la promulgación de la nueva Carta Magna y llegó a una fase superior en 1929, cuando la integración del Partido Nacional Revolucionario (PNR) aseguró la continuidad en el gobierno de un grupo bien definido de dirigentes políticos que suplieron a los caudillos militares pero que no siempre se alejaron de las prácticas caciquiles de sus antecesores.

El periodo del que hablamos fue de desorden político en buena parte del país, aunque hubo estados donde el caos y la agitación fueron mayores, como Morelos, Puebla y Veracruz. En sólo ocho años (1920-1928) el estado de Puebla tuvo diecisiete gobernadores, siendo Vicente Lombardo Toledano uno de ellos, ya que estuvo al frente del gobierno estatal de diciembre de 1923 a marzo de 1924.

Vicente Lombardo Toledano con dirigentes de la CROM
Vicente Lombardo Toledano con dirigentes de la CROM

Debido a su cada vez mayor actividad en la política sindical, Lombardo Toledano se fue acercando al Partido Laborista Mexicano (PLM) al que quedó inscrito luego de que fuera electo miembro del comité central de la Confederación Regional Obrera Mexicana (CROM) en su V Convención celebrada en septiembre de 1923. Su designación como gobernador provisional de Puebla estuvo determinada por el Partido Laborista en el marco de la rebelión delahuertista desatada en aras de la sucesión presidencial de 1924 en la que Adolfo de la Huerta y Plutarco Elías Calles buscaban relevar a Álvaro Obregón.

El estado de Puebla tenía una importancia estratégica en la rebelión delahuertista puesto que su posesión implicaba el control del centro del país y de la capital. El gobernador constitucional de Puebla, Froylán C. Manjarrez, era un declarado partidario de Adolfo De la Huerta, por lo que al estallar la rebelión, el 7 de diciembre de 1923, el general Juan Andrew Almazán, comandante de operaciones militares en el estado, ordenó su aprehensión bajo el cargo de que pretendía asesinarlo y entregar el estado a los rebeldes. Dos días después, el Congreso del Estado de Puebla designó a Vicente Lombardo Toledano como Gobernador Provisional.

No podemos negar que este nombramiento tenía un claro trasfondo político, así lo confirma un memorándum con carácter confidencial sin firma, en el que el informante señala la inconveniencia de que el sustituto de Manjarrez fuera elegido entre Pastor Rouaix, Jesús Zafra, Reyes Márquez, Claudio N. Tirado y Lauro Camarillo, luego de exponer sus razones, señaló que

Aceptar como substituto al Lic. Lombardo Toledano será garantizar en absoluto los intereses de partido, al Gobierno mismo y a la sociedad toda del Estado. Este llevaría […] un grupo de intelectuales honorables y afines para cubrir los principales puestos que sembraran la confianza en suma.[1]

También se hacía una recomendación para que el jefe de operaciones militares en el estado fuera cambiado: “Militarmente es inconveniente Almazán a quien urge permutar o substituir con Ávila. […] Controlando el Estado con el Lic. Toledano y el Gral. Ávila como Jefe de Operaciones sería completo el éxito del Gobierno.”[2] La idea del autor del memorándum era que con esos movimientos se neutralizara políticamente al cacique José María Sánchez,

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además de asegurar la defensa del estado ante la rebelión. Consideramos que este memorándum estuvo dirigido a la Comisión Permanente del Congreso del Estado, misma que estuvo “asesorada” por los diputados federales callistas Herón Jiménez, Leopoldo Galván y Celestino Gasca, por lo que es probable que el documento procediera del PLM.[3]

Unos días antes de su designación como gobernador provisional, Lombardo había sido electo regidor del Ayuntamiento de la Ciudad de México, cargo que debía desempeñar a partir del 1° de enero de 1924, siendo esa la primera elección en la que fue postulado por el Partido Laborista Mexicano a través de la Alianza de Partidos Revolucionarios.[4] El mismo día de su nombramiento, Lombardo recibió una carta de uno de sus partidarios en la Ciudad de México en la que le decía:

“Creo que es mucho más importante la presencia de U. en esta ciudad con su carácter de Presidente Municipal [sic] que allá con el de Gobernador; […] cualesquiera que sean los acontecimientos la importancia del puesto de aquí es indudablemente muy grande; pero si por razones que yo no sé ha tenido que aceptar el cargo, sea como U. lo quiera y como mejor convenga al país.”[5]

La Llegada

Luego de que tomara posesión del gobierno del estado, Lombardo recibió varias felicitaciones, entre ellas la de un ingeniero agrónomo que en un telegrama le expresó: “Conociendo su espíritu íntegro y revolucionario aplaudo su designación Gobernador y espero sobrepondrase enérgicamente ambiente hipócrita y retardatario esa ciudad ayudando clases laborantes.”[6]

puebla años 20
Puebla ca. 1924

En medio de la agitación política, social, e incluso armada, ya que el estado estaba rodeado por jefes militares delahuertistas en Veracruz, Guerrero y Oaxaca, Lombardo llegó a la capital poblana rodeado de su séquito de colaboradores, todos ellos intelectuales universitarios, “mis amigos y conocidos, y algunos estudiantes”,[7] entre ellos sus cuñados: Pedro Henríquez Ureña y Alfonso Caso, también Agustín Loera y Chávez, Guillermo Toussaint, Salvador Azuela, entre otros.[8] Recordó Lombardo años después: “La gente de Puebla nos miró como animales raros, decía que eso no era gobierno, que eso era un areópago griego, intelectuales nada más”,[9] aunque también hubo quien los consideró “pura dádiva y honor para Puebla, aunque no piensen así quienes juzgan a los hombres sólo por circunstancias de necesidad parasitaria.”[10]

El nuevo gobernador publicó un Manifiesto con el que buscó tranquilizar a los poblanos ante la crisis política:

Acabo de encargarme de la gubernatura de mi estado natal en momentos difíciles para el estado mismo y para la República. Soy consiente de mi actitud y de mi responsabilidad, pero creo que mi conducta pasada debe tomarse como una garantía de rectitud en los manejos del gobierno y en la autoridad moral que creo también lograré imponer a todos mis actos.

[…] Ideas claras y manos limpias es lo que creo debe poseer todo gobernante, y como no tengo, tratándose de recursos y de facultades, sino manos limpias e ideas claras, repito que los vecinos todos del estado de Puebla deben considerar mi presencia […] como una garantía de concordia para todos sus intereses e ideales y como una fuerza que obrará en todos los casos conforme a los principios elementales de la justicia.[11]

El general Maycotte, jefe de operaciones en el estado de Oaxaca, luego de aparentar ser contrario a la rebelión y ganar la confianza de Lombardo y Almazán, logró que su subordinado, el general Fernando Reyes, se acercara a la capital poblana y la tomara el 15 de diciembre. Ante esto, el gobernador Lombardo tuvo que abandonar la ciudad, lo cual fue aprovechado por los diputados locales delahuertistas que nombraron a Francisco Espinoza Fleury como gobernador provisional.[12]

Una semana más tarde, Puebla fue recuperada por las tropas federales por lo que Lombardo volvió para continuar en el cargo desconociendo al poder legislativo debido a que la mayoría de los diputados se habían declarado en rebeldía.[13]

En vista de la crítica situación, a finales de diciembre, Lombardo Toledano recibió una carta de su padre en la que le recomendaba que hablara con sus superiores, incluso “con el mismo Presidente de la República”, y les dijera “que sea otro el que gobierne ese estado, que en el acto renunciarás y te separarás de él, pues si tú fuiste a él fue porque te llevaron”, y en caso de que lo trataran de convencer para permanecer en el cargo por medio de argucias, le decía enfático: “debes estimar mil veces más a tu crédito personal, a tu honorabilidad de hombre recto y exacto en tus compromisos que todos los puestos públicos por encumbrados que sean. Tus antecedentes, tu cultura y tus conocimientos no permitirán que te traten como a cualquiera.” Además le aconsejó que tratara de arreglar ese asunto “sin procurar entenderte con Morones.”[14]

A pesar de las difíciles condiciones, Lombardo decidió continuar al frente del estado, aunque el 31 de diciembre acudió a la Ciudad de México para protestar como regidor del Ayuntamiento, pidiendo, un día después, una licencia indefinida para separarse del puesto “por tener que atender asuntos urgentes.”[15]

En el siguiente artículo examinaremos los aspectos más significativos del breve paso de Vicente Lombardo Toledano en el gobierno del estado de Puebla.

* Licenciado en Historia por la Universidad Autónoma Metropolitana. Unidad Iztapalapa. Técnico académico e investigador del CEFPSVLT sobre la vida y la actividad política y sindical de Vicente Lombardo Toledano hasta 1933.

[1] Memorándum confidencial, 1923, en Fondo Histórico Lombardo Toledano de la Universidad Obrera de México (FHUOM), Legajo 43.

[2]Ídem.

[3] Gustavo Abel Hernández Enríquez, Historia Moderna de Puebla. Tomo II, 1920-1924. El periodo de la anarquía constitucional, México, s.e., 1988: p. 88.

[4] Lombardo, dada su influencia en la Escuela Nacional Preparatoria de la que había sido Director, expresamente fue apoyado por grupos estudiantiles organizados en la Confederación de Jóvenes Revolucionarios, el Partido Rojo Estudiantil, el Partido Socialista de Trabajadores y Estudiantes, y el Partido Juventud Socialista. Documentos de adhesión del 18 y 21 de noviembre y 3 de diciembre de 1923, respectivamente, en FHUOM, Legajo 40 los dos primeros y Legajo 41 los dos últimos.

[5]Firma ilegible, carta a VLT, 9 de diciembre de 1923, en FHUOM, Legajo 41.

[6] Telegrama de M. Bandala, 12 de diciembre de 1923, en FHUOM, Legajo 41.

[7] VLT en James Wilkie y Edna M. de Wilkie, Vicente Lombardo Toledano. Teórico y militante marxista [Entrevistas 1964-1965], México, Partido Popular Socialista, 1989: p. 38.

[8] Rosa María Otero y Gama, Vicente Lombardo Toledano. Datos Biográficos, México, Universidad Obrera de México, 1988: p. 16

[9]VLT en Wilkie, op. cit.: p. 38.

[10] Firma ilegible, carta a VLT, 1º de abril de 1924, en FHUOM, Legajo 53.

[11] “Manifiesto del nuevo Gobernador a los habitantes del Estado de Puebla”, en Periódico El Mundo, Puebla de Zaragoza, 11 de diciembre de 1923, en en Vicente Lombardo Toledano, Obra histórico-cronológica, Tomo 1, Marcela Lombardo (coord.), México, CEFPS VLT, 1994: Vol. 2, pp. 1-2.

[12] Leonardo Lomelí Vanegas, Breve Historia de Puebla, México, El Colegio de México-Fondo de Cultura Económica, 2001: pp. 338-339 y Hernández Enríquez, op. cit.: p. 92.

[13] Lomelí, op. cit.: p. 340.

[14] Carta de Vicente Lombardo Carpio a VLT, 29 de diciembre de 1923, en FHUOM, Legajo 42.

[15] Telegrama de Marcos E. Raya a VLT, 29 de diciembre de 1923, en FHUOM, Legajo 41; Licencia que solicita VLT al H. Cabildo Metropolitano, 1º de enero de 1924 y Licencia concedida, 2 de enero de 1924, ambos documentos en FHUOM, Legajo 44.

Pensamiento simbólico en chimpancés

Una breve exploración al pensamiento simbólico en chimpancés

Por Bernardo Yáñez

Darwin pensaba que la primera etapa o la más primitiva en la evolución del lenguaje fue una expansión de la inteligencia prelingüística en los primates, lo cual dio como resultado una capacidad de representar el mundo simbólicamente. Aunque él en realidad no declaró explícitamente las implicaciones de esta afirmación, está claro que se refería a que la intencionalidad en humanos (nuestra habilidad para representar y hacer proposiciones acerca del mundo) debió surgir de manera prelingüística. Lo anterior implica necesariamente formas de cognición homínina arcaicas. Darwin no especificó la forma precisa en la que pudieron darse los cambios en la cognición, no obstante, esto pudo darle a los homíninos una habilidad para formular intenciones y comunicarlas de forma simbólica.

Charles Darwin
Charles Darwin

En el presente artículo se pone a consideración del lector la decisión –en términos de la evidencia que se presenta– sobre si la descripción anterior del proceso evolutivo (que en realidad no es más que una caricatura del mismo), que llevó al pensamiento simbólico en los humanos según Darwin, es plausible o no incluso para los chimpancés. En relación a esto, existe un trabajo que se refiere a las capacidades simbólicas en la comunicación entre los chimpancés, en vida libre, realizado por Christophe Boesch y sus colaboradores (1991). En este estudio, los investigadores afirman que los chimpancés son capaces de producir y transmitir información de forma simbólica. Para comprobar la afirmación anterior lo que hicieron fue seguir el camino de los chimpancés mientras forrajeaban. Es importante mencionar que el tipo de organización social y la dinámica de la misma entre los chimpancés se conoce como fisión-fusión; la cual consiste en estar fusionados o agrupados durante la noche y dispersados durante el día. Se ha establecido por los primatólogos que ésta estrategia aminora los riesgos de la depredación durante la noche mientras que, durante el día –es decir, en la fase de dispersión–, se optimiza la obtención de recursos alimenticios. Durante el forrajeo, además de comer, los chimpancés deambulan por el suelo del bosque emitiendo vocalizaciones y golpeteando los árboles. Se ha interpretado que las vocalizaciones y el golpeteo en los árboles emitidos por los chimpancés tienen un significado específico para los demás integrantes del grupo, dependiendo del contexto en el que se presenten.

Una descripción breve de las observaciones y del trabajo se relata a continuación: lo que se obtuvo en este estudio fueron tres tipos diferentes de llamados particulares. Estos llamados eran emitidos únicamente por los machos dominantes del grupo. La primera observación fue que cada chimpancé tiene un modo particular, tanto en volumen como en tono, para ejecutar sus vocalizaciones. Sin embargo, fue la asociación de las vocalizaciones con los golpeteos en los árboles lo que se consideró como mensajes con contenido. El primero de los llamados se refiere, según los investigadores, al cambio en la dirección del viaje. A partir de que los demás individuos del grupo escuchan un primer golpe en un árbol y después (menos de 2 minutos) otro golpe en otro árbol, ellos interpretan que deben realizar un cambio en la dirección que llevan. La ejecución del chimpancé que indica el cambio de dirección es de la siguiente manera: el primer golpe se da en el árbol que guarda la misma orientación que la que llevan los chimpancés en su camino, a continuación se da un golpe en otro árbol que se ubica fuera del eje en el que van dirigidos los chimpancés. Según el autor, este segundo golpe indica en qué dirección deben cambiar su camino los chimpancés. Las observaciones hechas ante este llamado sugieren que, efectivamente, los chimpancés pueden interpretar esto como un mensaje con contenido que los hace modificar su comportamiento.

chimpanzee-314270_640El segundo llamado que fue documentado en este estudio hace referencia a un momento de descanso. Este llamado consiste de dos golpeteos en el mismo árbol. Pero no nada más se indica un tiempo de reposo sino que también se comunica la duración que tendrá el mismo. Éste se da de la siguiente manera: se golpea en un árbol que se encuentra en la misma dirección del grupo dos veces en un tiempo menor a dos minutos. Una vez concluido el tiempo de descanso los chimpancés retoman su camino. El tiempo de descanso de los chimpancés silvestres suele aproximarse a una hora (Boesch 1991). El autor piensa que este llamado indica el momento en el que se detendrán a descansar, mas que indicar la duración del mismo. Este llamado, asociado a su respuesta que sería detenerse a descansar, pudo observarse en 14 casos distintos. En una ocasión se escuchó al macho dominante del grupo golpetear cuatro veces seguidas en el mismo árbol. La respuesta ante este llamado fue que los chimpancés permanecieron durante 2 horas con 16 minutos descansando; en lugar de sólo una hora. Un ejemplo aislado como éste no es suficiente para demostrar el pensamiento simbólico en estos animales; sin embargo, éste sugiere que el número de golpes en los árboles podría indicar la duración que tendrá el periodo de reposo.

Finalmente, tenemos el tercer llamado. Esta última evidencia no solamente nos habla de la capacidad que tienen los chimpancés para representar símbolos en su mente, sino que además, nos dice que pueden combinar mensajes. Esta vocalización ejecutada por los chimpancés ha sido nombrada por el autor como “cambio de dirección y tiempo de reposo”. Es decir, combinan los dos mensajes anteriormente expuestos en uno que contempla ambos referentes. La forma en que fue transmitido este mensaje fue la siguiente: el macho alfa del grupo golpeteó una sola vez en un árbol que se encuentra en el mismo eje en el que dirigen su camino y después golpeó dos veces (en menos de dos minutos) en otro árbol hacia donde pretenden dirigirse. De manera alternativa pudo observarse esta misma secuencia pero invertida; es decir, primero un doble golpeteo en el árbol que se encuentra en el mismo eje y luego otro golpe indicando la dirección que se tomará después del receso. En ambos casos, la información concerniente al tiempo de reposo tuvo un efecto inmediato, mientras que el otro mensaje sólo se tomó en cuenta habiendo concluido el descanso.

Por último, es importante mencionar que el contexto juega un papel en la interpretación de los demás ante estos llamados. Por ejemplo, cuando hay excitación social estos llamados parecen no tener ningún tipo de información. Asimismo, golpetear en los árboles después del periodo de reposo se usa y se interpreta de otra manera. En este caso los demás sub-grupos golpetean en los árboles a manera de anunciar que continúan con su camino. No puede hablarse de este estudio como una evidencia contundente de que los chimpancés tengan un pensamiento simbólico, no obstante, puede considerarse como un ejemplo de que los animales comparten información y utilizan ciertas formas de comunicación que no están conectados de manera directa con el referente.

Una vez descrita la evidencia detengámonos en la definición de Boesch para el pensamiento simbólico. El símbolo en este contexto consiste de tres elementos: primero, como una disociación entre el referente y la señal que refiere a este; segundo, al uso generalizado de la señal en la ausencia de dicho referente; y, tercero, que la señal que se comunica tenga un contenido de información para el comportamiento inmediato del emisor y en consecuencia pueda modificar su conducta o la de los receptores. Tomando en consideración lo anterior, el autor sugiere que el sistema de comunicación de Brutus (el macho dominante de la comunidad) informa a los demás integrantes del grupo sobre eventos externos y que al compartir dicho código por el resto del grupo tiene un valor importante en el aspecto comunicativo. Esto se pudo observar al registrar que otros chimpancés de una comunidad distinta no reaccionaban de la misma manera ante los mismos llamados. También fue posible observar que uno de los sub-grupos, donde se encontraban solamente machos jóvenes, no pudo seguir el camino de los demás animales, quizá, por la falta de comprensión del llamado. Por tanto, ¿puede hablarse de un “código simbólico” compartido por, al menos, esta tropa de chimpancés? Y, en todo caso, ¿qué repercusión podrían tener estas evidencias en relación a la evolución del lenguaje humano?

Referencia

Boesch, C. (1991) Symbolic communication in wild chimpanzees? Human Evolution.

Vol. 6 N 1 pp. 81-90.

Lombardo inicia el estudio del marxismo

Lombardo inicia el estudio del marxismo

Por Juan Campos Vega

Un recorrido por los trabajos académicos, artículos periodísticos, debates parlamentarios, conferencias, y participación sindical de Vicente Lombardo Toledano nos permite seguir puntualmente el progreso de su formación intelectual, que pasa del conocimiento superficial del marxismo, a la aceptación parcial de los planteamientos de Carlos Marx, para concluir identificándose plenamente con la filosofía del proletariado.

Karl Marx

En 1919, en su tesis para optar por el título de abogado, presentada en la Escuela Nacional de Jurisprudencia de la Universidad Nacional de México, hace referencia al marxismo basado en fuentes secundarias —en comentarios o análisis de diversos autores respecto de las obras de Carlos Marx y Federico Engels—, debido a la inexistencia en México de las obras de los fundadores del socialismo científico.

Lombardo argumenta que el socialismo en los términos clásicos no existe, pero que parte del Manifiesto del Partido Comunista del que afirma —repitiendo la opinión de su maestro Antonio Caso— que es el documento más importante del siglo XIX. Dice que los fundadores de la Internacional Carlos Marx, Ferdinand Lassalle y Federico Engels, interpretaron la doctrina hegeliana en su sentido materialista; opina que Carlos Marx es el individuo más importante en la historia de las doctrinas morales y políticas del siglo XIX; respecto de las ideas marxistas, asevera que los resultados lógicos de sus enseñanzas constituyen un juicio irreverente sobre la conducta humana, y que las consecuencias de la puesta en práctica de tales ideas, las hace responsables del desquiciamiento social en muchos pueblos de la Tierra y la convulsión de todas las instituciones políticas; para concluir sus comentarios acerca del marxismo, sostiene que al grito de Marx: “¡Agrupaos, proletarios del mundo!” han contestado el “maximalismo”, el “bolchevismo”, los “trabajadores del mundo” y los “espartacos” de Alemania [1].

Al abordar los efectos prácticos de la teoría marxista, y expresar su opinión acerca del socialismo y del marxismo: considera que el socialismo puro —del que considera que su mayor representante es Pierre-Joseph Proudhon—, es una doctrina justa, que sería un factor decisivo para la reconstrucción mundial que se inicia, si no fuera porque ha sido encubierta por otras teorías audaces, que son falsas como doctrinas científicas, pero más halagadoras para las clases obreras, debido a Marx y a sus discípulos, ejemplifica con el tema de la demanda del reparto de utilidades de las empresas, que tiene su origen en la teoría marxista de la supervalía [plusvalía], que ha sido construida basada en una falsa teoría del valor, que tanto Marx como sus comentadores han presentado, para no hacer discutible su origen, como resultado de las más estrictas pesquisas científicas [2]”.

La bibliografía que utiliza para desarrollar el tema —como era de esperarse por la inexistencia de traducciones al español— no incluye una sola de las obras de Marx o de Engels, y “en las notas marginales de su discusión sobre Marx apenas figuran dos trabajos secundarios bien oscuros [3]”: La reforme économique et social (1918), del economista Georges Valois —seudónimo de Alfred-Georges Gressent (1878-1945)—, quien después vinculó tradicionalismo y fascismo en su obra L’économie nouvelle (1919), y La filosofía Alemana desde Kant (1906), de Richard Falckenberg.

Friedrich Engels

A partir de esos trabajos, rebate uno a uno los postulados marxistas de tiempo de trabajo necesario y tiempo de trabajo adicional, y sin dejar de reconocer que Marx en algunas ocasiones ha realizado críticas muy justas y muy penetrantes, afirma que analizó la cantidad, pero se olvido de la calidad del trabajo, del aporte intelectual del individuo o individuos que dirigen la producción y también del interés personal del empresario, al que considera elemento necesario para la consumar el proceso de producción. A partir de esos planteamientos, Lombardo califica a la teoría de la plusvalía de colosal absurdo y razonamiento pueril. Además, al referirse a las características del país en ese momento, llega a la conclusión de que es necesario, después de tantos años de luchas intestinas, no solamente dar libertad, sino incluso ayudar a todos los que realizan esfuerzos productores, porque México necesita de la presencia de los capitales extranjeros que de seguro no estarían dispuestos a invertirse en México si no cuentan con amplias garantías de libertad [4]”.

En toda su tesis se refleja su concepción contraria al marxismo, y a la vez, “su posición filosóficamente idealista, con énfasis sobre la libre voluntad y el deber moral [5]”, característica del periodo temprano de su transformación ideológica y política.

Dos años después, en julio de 1921, entre sus actividades sindicales se encuentra —debido a su condición de dirigente magisterial—, su elección como delegado a la Tercera Convención Nacional de la CROM, que se realiza en Orizaba, Veracruz. En otro ámbito, pero siempre relacionado con la vida de los sindicatos, organiza y dirige el Grupo Solidario del Movimiento Obrero en febrero de 1922; dicho grupo está constituido por artistas, escritores e intelectuales, y su objetivo consiste en vincular a este sector con los trabajadores organizados en la CROM.

Un mes después, en su libro Ética. Sistema y método para la enseñanza de la moral en las escuelas elementales y profesionales, descalifica nuevamente al marxismo, y también enjuicia al anarquismo y al liberalismo; mientras del último sostiene que es “totalmente falso”, respecto de los dos primeros matiza su opinión, los considera falsos, pero afirma que algo encierran de verdad “como todas las reivindicaciones profundas de la humanidad en contra de sus tiranos [6]”. En ese momento los cambios en su pensamiento son apenas perceptibles, en esencia mantiene el énfasis “en la libre voluntad y la naturaleza absoluta de la idea [7]” de claro corte idealista filosófico.

En septiembre de 1923, en la Quinta Convención Nacional de la CROM, realizada en Guadalajara, Jalisco —en la que es electo miembro del comité central para las cuestiones educativas y culturales—, se opone a la enseñanza racionalista, basada en postulados pedagógicos de orientación anarquista, por considerarla anacrónica, incompleta, sectaria e infecunda, y propone que la enseñanza sea científica y democrática.

LeninA fines de 1923, es designado gobernador provisional del estado de Puebla (diciembre de 1923-marzo de 1924); en ese breve lapso, logra que los trabajadores de las panaderías pacten con sus patrones el primer contrato colectivo de trabajo que se suscribe en México, y hace pública su primera referencia conocida en torno a Vladímir Ilich Lenin, en una declaración que se incluye en el Boletín del Gobierno Libre y Soberano del Estado de Puebla, en ella opina con un criterio diferente a sus opiniones pasadas respecto del marxismo:

MacDonald [8] ha dado desde luego la solución que exigían la justicia y el sentido práctico: reconocer al Soviet como legítimo gobierno nacional de Rusia, entablando relaciones diplomáticas y comerciales con él. Por caso extraño, este reconocimiento coincide con la muerte de Lenin, alma del gobierno ruso. La reacción difunde por el mundo la idea de que Lenin, y con él el Soviet, habían claudicado de sus ideas, citando en apoyo de esta fábula las transacciones a que se vio obligada Rusia para no permanecer ahogada por sus enemigos, que le pusieron cerco de hambre, y ahora pretenden que el reconocimiento otorgado por el gobierno inglés tiene poco valor en vista de las nuevas orientaciones rusas. No hay tal; el reconocimiento del Soviet por Inglaterra es una tesis que el Partido Laborista viene sosteniendo desde años atrás, y Lenin ha muerto cuando su gobierno era el que mayor tiempo llevaba de duración entre todos los que actualmente existen en el mundo civilizado [9].

En noviembre de 1924, asiste a la Sexta Convención Nacional de la CROM, que se realiza en Ciudad Juárez, Chihuahua, donde propone la reforma a la educación nacional, basada en los principios de la ciencia y en los ideales de la Revolución Mexicana.[10]

Vicente Lombardo Toledano
Vicente Lombardo Toledano

Lombardo, que por una parte, había estudiado filosofía en la Escuela de Altos Estudios, y por la otra, mantenía vínculos con la realidad en la que se desenvolvía la vida de los trabajadores, entra en conflicto con las ideas aprendidas en la universidad, que chocan con la realidad; el conflicto lo enfrenta con la decisión de seguir estudiando, de conocer a fondo la filosofía del socialismo científico a la que su maestro, Antonio Caso, hacía referencia como una filosofía contraria a la de Hegel, pero que jamás les analiza y explica a sus alumnos.

En su primera salida al extranjero, realizada durante los meses de abril a julio de 1925, en la que asiste en representación de la CROM, en calidad de observador, a la Séptima Conferencia Internacional del Trabajo que se celebra en Ginebra, Suiza, Lombardo se compromete con el director de la Oficina Internacional del Trabajo, Albert Thomas, a promover que México ingrese a la Organización Internacional del Trabajo (OIT); además, establece relaciones con los dirigentes del movimiento sindical europeo como Léon Jouhaux, Francisco Largo Caballero y Jan Oudegeest [11].

En su paso por Nueva York y también en su estancia en París, Lombardo, sabedor de que en México solamente se podía conseguir una reproducción adecuada del Manifiesto del Partido Comunista de Carlos Marx y Federico Engels, ya que las demás traducciones de las obras de los fundadores del marxismo eran de muy mala calidad, abre sendos créditos en una librería de cada una de estas ciudades, lo que le permite recibir los textos de Marx en otros idiomas; relata cómo inicia su aprendizaje del marxismo cuando no domina el idioma inglés: El capital me llevó seis meses de estudio constante, con diccionario al canto, y los demás textos del marxismo los tuve que estudiar en inglés y en francés, porque las traducciones al español eran tan malas que no se entendían [12]”.

[1] Vicente Lombardo Toledano (en adelante VLT), “El derecho público y las nuevas corrientes filosóficas”, Obra histórico-cronológica, t. I, vol. 1, México, CEFPSVLT, 1994, pp. 56-57 y 94.

[2] Ibid., pp. 104-105.

[3] Robert P. Millon, Vicente Lombardo Toledano. (Biografía Intelectual de un marxista mexicano)”, México, s/ed., 1964, p. 8.

[4] VLT, “El derecho público… op. cit., pp. 105, 107-108.

[5] Robert P. Millon, Vicente Lombardo Toledano… op. cit., p. 9.

[6] VLT, “Etica”, Obra histórico-cronológica, t. I, vol. 1, México, CEFPSVLT, 1994, p. 165.

[7] Robert P. Millon, Vicente Lombardo Toledano… op. cit., pp. 12-13.

[8] Se refiere a J. Ramsay MacDonald, secretario de Relaciones Exteriores del gobierno inglés y jefe del Partido Laborista.

[9] VLT, “El Partido Laborista triunfa en Inglaterra”, Obra histórico-cronológica, t. I, vol. 2, México, CEFPSVLT, 1994, pp. 10-11.

[10] Rosa María Otero y Gama, Vicente Lombardo Toledano. Datos biográficos, México, UOM, 1988, pp. 17.

[11] Idem.

[12] José Natividad Rosales y Víctor Rico Galán, “Lombardo: un hombre en la historia de México”, revista Siempre!, núm. 578, México, D. F., 22 de julio de 1964.

Lombardo y lo que todo revolucionario debe saber.

Lombardo y lo que todo revolucionario debe saber.[1]

Por Cuauhtémoc Amezcua Dromundo.[2]

Vicente Lombardo Toledano consideró que todo político revolucionario tiene la obligación de estudiar y prepararse día con día en un proceso que no tiene fin. Él mismo lo hizo así a lo largo de su vida, porque, como lo afirmó, quienes se dedican a esa actividad requieren de un conocimiento sustentado “de los conceptos, de las categorías universales, de las leyes de la naturaleza y de la sociedad, para no extraviarse enMoscúoPekín1 el practicismo sin teoría” que lleva al fracaso, y para no incurrir en “desviaciones ideológicas en el planteamiento de los hechos y en la solución de los problemas, que no son sino el resultado de la ignorancia de la doctrina filosófica del materialismo dialéctico y de su aplicación práctica con espíritu creador”.[3]

Para Lombardo Toledano, ¿qué es lo que fundamentalmente debe saber todo luchador político revolucionario? Puesto que no hay acción revolucionaria sin teoría revolucionaria –destacó evocando a Lenin– todos los que aspiran a ser combatientes revolucionarios; todos aquéllos que hacen suya la tarea superior de transformar la sociedad, deben conocer a fondo la teoría que sustenta la lucha revolucionaria. Y ésta es la filosofía que sustenta el proletariado, el materialismo dialéctico, porque, en sus propias palabras:

“El Materialismo Dialéctico es una doctrina sobre el universo, el mundo y la vida, que se basa en la tesis de la materia como substancia de todo lo que existe, desde las cosas inanimadas hasta el pensamiento del hombre. Y en la dialéctica, como ley fundamental de la materia en constante movimiento y, por tanto, del proceso de la historia”.[4]

Además, Lombardo valoró que:

“…la doctrina del materialismo dialéctico, la doctrina marxista no sólo representa la síntesis más importante realizada en la historia del pensamiento humano, sino que representa el descubrimiento más trascendental en la historia del conocimiento y de la cultura: el descubrimiento de las leyes que rigen cuanto existe, de las leyes que rigen el universo todo, de las leyes que rigen la naturaleza, el hombre y la vida social”.[5]

Para apreciar con mayor nitidez elevada concepción respecto de las ideas filosóficas de Marx y Engels, en especial del materialismo dialéctico y su valor, conviene traer a la memoria otras dos reflexiones suyas sobre el particular. Una, en la que expresó que se trata de “…la suma de los conocimientos logrados por la civilización y la cultura a lo largo de los siglos”.[6] Y otra más, en la que manifestó:

“Lo grandioso del materialismo dialéctico estriba en que es una doctrina del mundo y de la vida con una concepción verdaderamente científica de la materia y del movimiento, que los filósofos y los investigadores del pasado no estaban en aptitud de alcanzar. El materialismo dialéctico sitúa al hombre en el centro del mundo no como un ser pasivo, sino activo, como un ser creado por el proceso de la naturaleza; pero también como un creador de ella, por la interacción que existe entre el ser y el pensamiento”.[7]

¿Qué otras disciplinas, además del materialismo dialéctico, deben ser motivo de estudio y conocimiento por parte de quienes aspiran a contribuir certeramente a la elevada tarea de transformar la sociedad de manera progresiva, en calidad de políticos revolucionarios? De acuerdo con Lombardo, deben conocer, comprender y saber aplicar a la realidad concreta:

“…el materialismo histórico, que es el materialismo dialéctico aplicado al desarrollo de la humanidad, la economía política, que es la aplicación del materialismo histórico al conocimiento particular de un período de la historia de la sociedad humana: la etapa del nacimiento y desarrollo del régimen capitalista, y, por último, el socialismo científico, que es la aplicación del materialismo dialéctico, del materialismo histórico y de la economía política, al tránsito del régimen capitalista al régimen socialista”.[8]

¿Por qué? Entre otras razones, porque constituyendo junto con el materialismo dialéctico, el marxismo propiamente dicho, siempre que se intente hacer el análisis “de un hecho concreto, de un fenómeno social determinado o de un período histórico particular, sólo teniendo en cuenta el contenido amplio de la doctrina marxista se puede llegar a un examen correcto y, consiguientemente, a conclusiones justas”.[9] Y esos tipos de análisis constituyen parte medular del trabajo cotidiano de todo luchador al servicio de la clase trabajadora, que sólo tiene dos opciones, o realiza un examen certero a la luz de la teoría marxista o incurre en la improvisación, o en otro tipo de actitudes antimarxistas. El propio Lombardo desarrolló esta idea:

“No podría, pues, hacerse del marxismo un dogma, ni emplear el procedimiento de ir a los libros fundamentales del marxismo para encontrar soluciones concretas en ellos para realidades que se presentan siempre nuevas en el desarrollo de la sociedad. La única forma de evitar el error de hacer del marxismo un dogma es la aplicación perpetua del marxismo, la reaplicación del marxismo a los fenómenos concretos de la vida social. Si no se aplica el marxismo a un hecho dado, en un momento dado, en un sitio dado, dentro del desarrollo de la sociedad, se puede incurrir en gravísimos errores. Por eso, la única forma es tomar el objeto del conocimiento, el fenómeno, el hecho, el período histórico que se quiere investigar, como algo nuevo, a la luz de los principios del marxismo”.[10]

Asimismo, consideró que todo político revolucionario debe conocer en primer lugar las leyes económicas que “rigen el desarrollo de las fuerzas productivas y las relaciones de producción”,[11] porque esas leyes, que forman parte del materialismo histórico,

“…constituyen el conocimiento fundamental del proceso de la sociedad humana. A determinado grado de la multiplicación y de la eficacia de los instrumentos de la producción económica, y de las relaciones que se establecen entre los propietarios de esos instrumentos y los que los manejan con su esfuerzo manual e intelectual, corresponde un sistema concreto de la vida colectiva que engendra un conjunto de valores, de conceptos acerca de las relaciones entre los hombres y de las formas más importantes de su pensamiento”.[12]

¿Qué es el subjetivismo en política?

Congruente con sus principios, juzgó con severidad a los que convierten la política en producto del subjetivismo que, como lo explica, consiste en el “desprecio de la realidad objetiva que trata, al mismo tiempo, de operar sobre ella…”[13]

Subjetivismo en que, desde su punto de vista, incurre la burguesía, porque de manera inútil intenta perpetuar el modo capitalista de producción, que habrá de desaparecer como consecuencia de sus contradicciones congénitas y, sobre todo, como resultado de la lucha de clases. Pero no sólo la burguesía: también caen en el subjetivismo quienes, desde la trinchera de los explotados, creen que no hace falta que existan las condiciones materiales –y que si no las hay, es necesario crearlas—sino que suponen que basta con la voluntad de unos pocos, muy resueltos, para ir hasta donde lo deseen, “más allá de las transformaciones posibles”, aunque en la realidad terminan “actuando en contra de las leyes que presiden el desarrollo de la sociedad”.[14]

Por cierto, esta deformación, también conocida como “voluntarismo”, ha sido motivo de autocrítica enérgica por parte de muchos partidos comunistas y obreros del mundo –y particularmente, de América Latina—porque ha sido causante de innumerables y graves tropiezos para la lucha revolucionaria en diversos países de nuestra región y del mundo.

Vicente Lombardo Toledano fue congruente: fiel a sus convicciones, dedicó su inteligencia, su cultura y su vida a la política revolucionaria como teoría y como praxis, y en consecuencia, a la transformación de la sociedad humana en los ámbitos nacional e internacional. Ya desde joven, había forjado su decisión de ser “un soldado del invencible ejército de la clase trabajadora que todo lo produce, todo lo descubre y todo lo crea con sus manos y con su cerebro, lo mismo en las minas que en las fábricas, en las escuelas, en los laboratorios de investigación y en el interior de la conciencia.”[15] Y así lo cumplió sin titubeos ni claudicaciones.

[1] Segundo fragmento de mi investigación titulada “Lombardo y sus ideas. Su influjo en la vida política y social de México en los siglos XX y XXI”, recién concluida.

[2] Maestro en Ciencia Política por la Universidad Nacional Autónoma de México. Investigador de tiempo completo. Coordinador de Investigación del Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales “Vicente Lombardo Toledano”.

[3] Lombardo, “La política y las leyes de la realidad”, en ¿Moscú o Pekín?, La vía mexicana al socialismo. Editorial Combatiente, México, 1975, pág. 19.

[4]Vicente Lombardo Toledano, Para leer y entender El Capital, sílabo de la conferencia dictada en la Universidad Obrera de México el 30 de octubre de 1967. Publicado en la Revista Siempre!, número 751. Noviembre 15 de 1967. Disponible en Escritos en Siempre! Tomo I/Vol.1, CEFPSVLT.

[5] Vicente Lombardo Toledano, “Objetivos y táctica del proletariado y del sector revolucionario de México en la actual etapa de la evolución histórica del país”, Texto de la ponencia que presentó, en calidad de texto inicial de los debates, en la mesa redonda a la que él mismo convocara a los diferentes grupos y personalidades de pensamiento marxista en México, con el objeto de efectuar un riguroso análisis de las condiciones de México y trazar la línea estratégica y táctica a seguir en la postguerra, misma que sería recogida por la historia con el nombre de Mesa Redonda de los marxistas mexicanos. Periódico El Popular, 1º de febrero de 1947, 2ª  sección, México, D. F., pp. 1, 2, 3 y 4. Ver Mesa redonda de los marxistas mexicanos. CEFPSVLT, México. 1982. Pág. 22.

[6] Lombardo, Mensaje a un joven socialista mexicano. Empresas Editoriales, México, 1967. Pág. 14.

[7] Op cit., pp. 14 y 15.

[8] Mesa redonda de los marxistas mexicanos, op cit., pág. 23.

[9] Ibídem.

[10] Op cit., pág. 32

[11]Lombardo. “La política y las leyes de la realidad”, Pág. 20.

[12] Ibídem.

[13] Vicente Lombardo Toledano, “Notas sobre el subjetivismo en política”. Artículo publicado en la revista Siempre!, núm. 249, 2 de abril de 1958. Se puede consultar en VLT, Escritos en Siempre!, tomo I, vol. 2, pág. 684. Ediciones del CEFPSVLT. México, 1994. También, en el folleto VLT, Lecciones de política para párvulos. Pág. 1. Ediciones del CEFPSVLT. México, 2008.

[14] Op cit., pág. 2.

[15] Lombardo, Lo que la vida me ha enseñado, ibídem.

Evolución humana desde el paradigma científico reduccionista

Evolución humana desde el paradigma científico reduccionista

Raúl Gutiérrez Lombardo

En este trabajo, deliberadamente voy a dejar de lado la visión del mundo que sostiene que los humanos somos especiales respecto al resto de los seres vivos, no obstante, anoto, que sabemos de la existencia de rasgos derivados funcionales únicos en los seres humanos como la capacidad de categorización y razonamiento lógico o la capacidad para valorar nuestra conducta. Lo anterior, con objeto de llevar hasta sus últimas consecuencias, la llamada concepción reduccionista del mundo. Esta concepción filosófica, que se inserta en la llamada filosofía naturalizada, en su versión más radical se conoce como accidentalismo, la cual parte del argumento de que todo ser viviente dedica su existencia a buscar los recursos necesarios para su supervivencia y su reproducción, la cual incluye al ser humano como a cualquier otro organismo, con la salvedad de que éste es consciente de esa búsqueda, que es parte/consecuencia de su bagaje adaptativo. De tal suerte, su comportamiento social no es sino una estrategia adaptativa para hacerse de esos recursos, siempre escasos frente a sus competidores, en donde rige una manera de llegar a ellos antes que los demás.

Thomas Robert Malthus

Esta estrategia adaptativa implica, según este enfoque, que los seres humanos necesitamos recursos para mantener el tipo y, sobre todo para transmitirlo. Como ya popularizara a finales del siglo XVIII R. Malthus en principio los recursos primarios (alimentos) crecen mucho más despacio (aritméticamente) que los seres humanos (geométricamente), por eso, no hay para todos y hay que abrirse camino como sea y es Charles Darwin en su obra maestra El origen de las especies quien le da una dimensión evolucionista al asunto, a partir de la cual surge su teoría de la selección natural. Así, las dos ideas básicas del argumento accidentalista son: una, necesitamos recursos y dos, no hay para todos.

Desde esta perspectiva, aunque se admite que en los seres humanos la historia es un elemento fundamental de su hábitat, esta historia es en realidad un componente más de la interacción de su genoma con su medio, y su expresión fenotípica es el resultado de esa interacción, no obstante, anoto otra vez, que “saber que sabemos” engloba los aspectos intelectuales, espirituales, éticos y estéticos que caracterizan a la cultura en sus diferentes manifestaciones.

Y entonces, ¿qué pasa con el comportamiento social y cultural de los seres humanos desde la perspectiva accidentalista?

El argumento accidentalista prosigue al decir que el problema con las relaciones sociales humanas es que hay quien se aprovecha de los demás a la menor oportunidad, porque aunque en principio hubiera recursos para todos, hay recursos necesarios que no se pueden repartir ni con la mejor voluntad. Está la enfermedad en sus múltiples acepciones, el no ser aceptado por los demás como otros que tienen más aptitudes sociales, porque claramente están, sin considerar a los que tienen simplemente buena suerte, los que están mejor dotados por la naturaleza (genéticamente) para realizar las funciones más cotizadas por todos (por la sociedad) y los que no lo están, incluso descontando los prejuicios raciales y sociales de siempre. Así, inevitablemente, los que tienen, se tienen que defender de los que no tienen pero también de los que tienen, porque los que tienen quieren tener más.

[rev_slider Hume-Smith]

Este argumento se apoya en pensadores como David Hume, quien a mediados del siglo XVIII, antes de que hubiera explicaciones más propiamente biológicas, observó que queremos más a los parientes más cercanos y que esa querencia va disminuyendo con la lejanía parental hasta prácticamente quedar en la total indiferencia. Lo que hoy día, en vez de parentesco, podríamos hablar de “distancia genética”. Otro autor, también escocés, por cierto, Adam Smith resaltaba las anomalías de la ética, con su concepto de “mano invisible”, que dejaba patente que el egoísmo produce bienestar social, porque cuando los egoístas compiten para suministrar un producto, se ocupan de suministrar cada uno el mejor producto para obtener la mayor clientela posible y así el máximo beneficio con respecto a sus competidores. Pero aún siendo esto cierto, Adam Smith no se fija especialmente en la posibilidad del engaño, de la falta de “juego limpio”.

El argumento accidentalista compara el engaño con el mimetismo en la naturaleza, que es una estrategia adaptativa para evitar al depredador o de conseguir con más facilidad a la presa, según sea el caso, y agrega que la naturaleza también promociona la detección del engaño a través de un proceso que, por selección natural, propicia que además del engaño se produzca la detección del engaño, y luego está, especialmente entre los seres humanos, el autoengaño, el que engaña sin pretenderlo, el cual es el engaño más eficaz (adaptativamente hablando claro), porque no hay mala fe (yo hice eso porque pensaba que era lo mejor para todos).

Pero el accidentalismo matiza esta idea al proponer que no todo parecería fraudulento en esa conducta contaminada por el egoísmo y el engaño al apuntar que Adam Smith también observó la circunstancia de que la desgracia ajena a menudo inspira compasión y ésta es un acicate para remediarla. Desde la accidentalidad, desde la perspectiva de la selección natural, el altruismo es como un arma secreta que se traduce en el engaño sublimado. No ya porque mañana pueda ser yo el afectado y entonces exija como contrapartida que se me ayude como yo pueda haber ayudado en su día, sino porque la naturaleza me obliga a hacerlo, porque me siento mal si no hago “lo que debo”.

¿Por qué, en cambio, me siento bien si ayudo a necesitados que ni siquiera voy a conocer jamás, o cuando ayudo por ayudar sin que el ayudado sepa nunca cuál fue la mano amiga que, al menos en parte, le sacó momentáneamente y parcialmente de su apuro?

Carlos Castrodeza, filósofo de la biología experto en esa concepción filosófica, responde de la siguiente manera:

Simplemente, porque estoy haciendo publicidad de mi bondad y “buenos sentimientos” ante los que me rodean, para generar confianza en mí, para hacerme lo más imprescindible posible, para que se cuente conmigo por ser de fiar. En definitiva, estoy engañando, pero sin saberlo, porque las emociones son genuinas, pero el resultado me promociona, me saca adelante con respecto a los demás, y sobre eso es sobre lo que actúa la selección natural.

La selección natural es oportunista y no favorece ni el bien, ni la verdad, ni la belleza, a no ser que sus promotores/portadores prosperen a expensas de los otros. Y si no es así, los otros son los que se llevan el gato al agua irreductiblemente. De manera que el bien, la verdad y la belleza son, según la idea de Jean Baudrillard, simulacros para la construcción de una hiperrealidad generalizable como Disneylandia. Asumir esta contingencia es decidir vivir en la perplejidad, o como diría también Martin Heidegger, por otros causes, en la autenticidad.

De modo que, en la etología de la cooperación y de la competencia, siguiendo a los filósofos de la sospecha, según la expresión de Paul Ricoeur, es decir, a Sigmund Freud, a Karl Marx y a Friedrich Nietzche, nada es lo que parece. Porque el altruismo recíproco viciado por el engaño y su detección está en la línea del dictamen general de Freud para quien las razones reales de nuestras actuaciones están enterradas en el subconsciente, y las razones aparentes son las que funcionan en nuestra convivencia para no infundir sospechas sobre nuestras verdaderas intenciones. Lo mismo sucede con Marx, pero ya a nivel de grupo o clase, y en Nietzche, destacando su interpretación de la razón, encarnada en la figura de Sócrates, como instrumento del resentimiento en aquellos que no pueden llegar a los recursos, en donde el resentimiento depura la racionalidad pensante haciendo, por ejemplo, de la “irracionalidad” una metarracionalidad “edificante” o, más simplemente, una metafísica “liberadora”.

Entonces, ¿cuál es el fin de nuestro gran melodrama? Según Castrodeza, se trabaja y se sufre para no trabajar y no sufrir, y cuando se llega al menos a un simulacro de ese inefable estado, no se sabe qué hacer, se necesita un hobby,o sea una manera hiperreal de trabajar y sufrir, de matar el tiempo.

Fragmento de la ponencia presentada en el coloquio “La filosofía desde la ciencia”, celebrado el 5 de noviembre en el CEFPSVLT.

¿La mente humana está modularizada?

¿La mente humana está modularizada?

Dra. Paola Hernández Chávez

Cuando en medios electrónicos o publicaciones más serias encontramos algún artículo que nos hable sobre el cerebro, sobre cómo pensamos, o nos relata acerca de alguna disfunción conductual particular; tendemos a creer que la ciencia ha avanzado tanto que estamos a poco tiempo de presenciar el milagro de traducir los pensamientos y emociones fisiológicas a imágenes tridimensionales.

Un ejemplo carismático del uso ingenuo que se hace de la investigación científica y la no científica respecto a lo mental y al cerebro, es una nota de Ernesto Morales que afirma que la razón por la cual el delantero argentino Lionel Messi no mostró entusiasmo alguno, sino más bien indiferencia, al recibir el balón de oro en este último mundial, es que es un autista Asperger. El autor afirma que “un rasgo distintivo de los síndromes de Asperger es su noble capacidad para obedecer”. Apoyo para tal afirmación no podemos encontrarla en ningún manual médico y tampoco es compartida por los estudiosos más serios del síndrome de espectro autista y el síndrome Asperger en particular –que resulta ser realmente raro cuando se realizan todos los análisis pertinentes. En ambos casos se trata de padecimientos –y no de virtudes– que agrupan más características negativas que positivas. De modo que, a pesar de que pretender ser Asperger está de moda ya no sólo en ámbitos intelectuales sino también deportivos, podemos fácilmente saber que un sujeto no es un auténtico Asperger si le puede halagar que lo caractericen como tal y además no presenta conductas estereotípicas, coeficiente intelectual que difiere de los neurotípicos, entre otras desafortunadas disfunciones que se asocian a tal síndrome.

[rev_slider Pensando] El hecho es que cuando buscamos responder las interrogantes que más nos inquietan respecto al pensamiento humano, al funcionamiento del cerebro, al por qué ciertos sujetos padecen ciertas discapacidades mentales y cómo pueden tratarse de manera más eficiente, las respuestas no son contundentes, sino más bien escasas. No hay fronteras claras entre una disfunción y otra, entre regiones cerebrales asociadas a funciones mentales específicas, o menos aún entre las áreas de conocimiento que se dedican a uno u otro aspecto del mismo fenómeno cerebral o cognitivo.

Una de las interrogantes más recurrentes y polémicas respecto a lo anterior circunda el debate de lo que actualmente se conoce como teorías modulares de la mente; teorías que se encuentran a la base de las tendencias dominantes de la neurociencia cognitiva actual. A rasgos muy generales, esto equivaldría al supuesto de que las capacidades mentales humanas tienen todas un sustrato cerebral, unido asimismo al supuesto de que el cerebro se divide en regiones especializadas –ya sea genéticamente y/o a las demandas ambientales en las que se encuentra inmerso el sujeto–. En otras palabras, la modularidad es una teoría filosófico-empírica que intenta dar cuenta de la organización y funcionamiento de la mente humana, proponiendo que la mente está estructurada modularmente, en el sentido de estar dividida en funciones cerebro-cognitivas específicas. Quizá la manera más clara de entender lo anterior es preguntándose qué es un módulo. Un módulo es un componente funcional disociable, un sistema de procesamiento de información que lleva a cabo o se correlaciona con una función cognitiva específica. Se ha hecho la analogía entre un módulo y los componentes de un viejo sistema de sonido, en el sentido de que estaban compuestos por un reproductor de acetatos, un lector de discos compactos, un radio, unas bocinas, un reproductor de cintas de audio, etc. Teniendo esa imagen en mente podemos entender que cada una de esas unidades lleva a cabo una función específica que contribuye funcionamiento del conjunto, son relativamente independientes entre sí, llevan a cabo un procesamiento particular y, lo que es más importante, una de ellas puede averiarse sin con ello hacer que deje de funcionar el sistema en su conjunto, por ello puede reemplazarse o repararse por partes. Esa es la imagen rudimentaria que podemos trasladar a la mente o la cognición, un conjunto complejo compuesto por partes que si bien contribuyen al funcionamiento del sistema completo, llevan a cabo funciones específicas, relativamente independientes, además de que pueden descomponerse y repararse sin tener consecuencias en cascada para todo el organismo.

Las ideas anteriores se inspiran en la biología y en la inteligencia artificial, pues se cree que un sistema modularizado es más evolucionable. Es decir, se piensa que los sistemas modulares son mucho más favorecidos por la selección natural que uno en el cual al averiarse una parte provoca que se colapse el sistema completo. En biología esto es más claro a partir de la conocida jerarquía de la vida que divide y se compone ascendentemente por átomos, moléculas, células, tejidos, órganos, sistemas, organismos, poblaciones, ecosistema. En principio, las propiedades y funciones de cada nivel son cuasi independientes, distintas, que contribuyen a la sobrevivencia del ente en general.

En particular, la tesis de la modularidad de la mente es una teoría que pretende ser una descripción de la arquitectura de los procesos mentales que nos acerque a la comprensión de cómo es que llevamos a cabo procesos complejos, como por ejemplo, la percepción, la fijación de creencias, la cognición. La modularidad nos ofrece un inventario de las capacidades mentales humanas.

De acuerdo con la formulación original que propuso un filósofo llamado Jerry Fodor (1983), la mente está compuesta por transductores o cables físicos, sistemas de insumo modulares y procesadores centrales. Este autor considera que sólo los sistemas de insumo o periféricos son modulares, en cambio los procesadores centrales no son modulares porque no están encapsulados informacionalmente, es decir, pueden compartir y tener acceso a información de otros sistemas de procesamiento de información; los sistemas centrales no son específicos de dominio, de modo que no llevan a cabo sólo un conjunto muy restringido de tareas, sino que pueden realizar múltiples tareas; éstos son lentos en comparación con la casi automaticidad de los sistemas modulares.

Distintos autores han reformulado la noción de módulo mental, si bien la concepción inicial era que: están cableados; frecuentemente están asociados a una arquitectura neural fija; son específicos de dominio, de modo que se limitan a los dominios de información que son relevantes para su procesamiento particular; son rápidos; autónomos; obligatorios o automáticos, es decir, que actúan inevitablemente; exhiben patrones de disfunción muy característicos; y finalmente, el aspecto más importante del módulo es su encapsulamiento informacional. Esto significa que el funcionamiento del módulo es insensible e inaccesible a otras partes de la cognición.

brainEl rasgo que comúnmente más se asocia a la modularidad, en tanto que puede explicar la similaridad cognitiva existente entre los humanos, es el innatismo o transmisión genética. Tradicionalmente lo innato se concibe como aquello que poseemos antes del nacimiento o que tendrá lugar en el curso normal del desarrollo. Sin embargo, actualmente se sabe que antes del desarrollo embrionario no hay nada, ni una gramática, ni mecanismos de aprendizaje estructurados.

La alternativa al innatismo o herencia genética de los módulos es considerar si éstos adquieren su función particular por aprendizaje, en el sentido de que nuestro cerebro está conectado con otros sistemas y órganos complejos del cuerpo, que a su vez está conectado a un medio ambiente y a una cultura. Así, se alimenta la idea de que los humanos aprendemos de un modo similar porque tenemos cerebros que funcionan con agua, oxígeno, proteínas, etc., nos desarrollamos en casi idénticos medios ambientes en términos de atmósfera, ley de gravedad, ya no somos –al menos no cotidianamente– perseguidos por un depredador. Más aún, en la actualidad y por lo regular recibimos insumos visuales de tipo similar, comenzamos a socializar a edades tempranas, vamos a la escuela a la misma edad, nuestra educación tiende a homogeneizarse culturalmente, entre otros muchos aspectos. Y es con base en lo anterior que procesamos información, conformamos rutas de aprendizaje y solucionamos problemas.

Tanto el innatismo como la especialización por presión ambiental de procesos mentales describen aspectos distintos de la cognición, sin embargo, los debates siguen girando en torno a qué perspectiva es empíricamente más defendible. En otro momento estudiaremos más a fondo ambas propuestas.

Vicente Lombardo Toledano, sus ideas sobre la política

Lombardo vio con repudio a quienes conciben la política como un quehacer insubstancial y, con mayor motivo, a los que la corrompen al convertirla en actividad para el lucro y el enriquecimiento personal. Se trata de un quehacer trascendente, en su criterio, cuyo objeto es resolver las injusticias y construir una organización social superior.
Lombardo vio con repudio a quienes conciben la política como un quehacer insubstancial y, con mayor motivo, a los que la corrompen al convertirla en actividad para el lucro y el enriquecimiento personal. Se trata de un quehacer trascendente, en su criterio, cuyo objeto es resolver las injusticias y construir una organización social superior.

Vicente Lombardo Toledano, sus ideas sobre la política.

Por Cuauhtémoc Amezcua Dromundo.[2]

Vicente Lombardo Toledano sustentó que la naturaleza del ser humano no es individualista, sino esencialmente social, y poseyó un muy elevado concepto de la ética. Por estas razones vio con repudio a quienes conciben la política como un quehacer insubstancial y, con mayor motivo, a los que la corrompen al convertirla en actividad para el lucro y el enriquecimiento personal. Se trata de un quehacer trascendente, en su criterio, cuyo objeto es resolver las injusticias y construir una organización social superior.

Consideró que al no ser la sociedad un conjunto homogéneo, puesto que se halla compuesta por clases sociales con intereses, ideales y objetivos distintos y no armonizables, la política, más aún que otras disciplinas, puede estar al servicio de una u otra clase social; al servicio del pueblo, que, como lo proclamó, “todo lo produce con su trabajo físico y con su intelecto”, o de los explotadores del pueblo. Y desde el momento histórico en que hizo su aparición el imperialismo, la política puede servir a esa fuerza devastadora que vulnera la soberanía de las naciones, saquea la economía de los pueblos en cuyos territorios penetra, los sojuzga y se apodera de sus recursos, o puede luchar por la plena independencia económica y política, en nuestro caso de México, para liberarlo del imperialismo.

Pero no puede estar al servicio simultáneo de ambas clases sociales; tampoco del imperialismo y, al mismo tiempo, de los pueblos que aspiran a ser independientes y soberanos. Ni puede servir al “pueblo”, concebido como un todo indivisible o una entidad abstracta, porque esta manera de interpretarlo es una simple invención sin sustento de los ideólogos de la burguesía, discurrida siglos atrás. En las palabras de Lombardo Toledano:

“La creencia en el pueblo como categoría política indivisible fue una creación de los ideólogos que prepararon la revolución democrático-burguesa durante el siglo XVIII, para destruir el régimen feudal basado en restricciones y prohibiciones a las diversas actividades humanas, desde las económicas hasta las del pensamiento. El lema ‘Libertad, Igualdad, Fraternidad’, de la Revolución Francesa de 1789, y el de ‘Gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo’, de la Revolución democrática de los Estados Unidos de Norteamérica contra las intolerancias que caracterizaban a Inglaterra y contra el sistema esclavista de su propio país, tuvieron sólo el valor de proclamas para movilizar a las masas populares contra las ideas conservadoras; pero estaban condenadas al fracaso como normas de la vida social.”[3]

En consecuencia, por cuanto a su significado más general, el ideólogo marxista definió la política como “la ciencia de la dirección de la sociedad” [4], pero distinguió su contenido, orientación y propósitos vinculados a una u otra clase social y denominó política revolucionaria, a la que está específicamente al servicio de los trabajadores, y puntualizó que se trata de “la ciencia de la transformación de la realidad de manera progresiva, la disciplina que interpreta la realidad cambiante para hacerla mejor”[5].

La política revolucionaria, una tarea superior y compleja.

...denominó política revolucionaria, a la que está específicamente al servicio de los trabajadores, y puntualizó que se trata de “la ciencia de la transformación de la realidad de manera progresiva, la disciplina que interpreta la realidad cambiante para hacerla mejor”
…denominó política revolucionaria, a la que está específicamente al servicio de los trabajadores, y puntualizó que se trata de “la ciencia de la transformación de la realidad de manera progresiva, la disciplina que interpreta la realidad cambiante para hacerla mejor”

Asimismo, concibió la política revolucionaria como una tarea superior y compleja, a la vez, porque, explicó, “requiere de las aportaciones que han hecho otras disciplinas que se refieren a los problemas humanos… cuyo remate es la filosofía, síntesis de la cultura universal y arma suprema para el logro del cambio progresivo de la humanidad”.[6] Precisó que se trata de una ciencia que consiste en saber cuáles son las leyes que presiden el desarrollo histórico y en aplicarlas de una manera precisa y creadora. Redondeando la idea, manifestó que no solamente es una ciencia, sino una práctica también, pues si se le restringiera al conocimiento de las leyes que rigen la transformación de la sociedad –exclusivamente con propósitos de erudición—se frustraría “su principal meta que es el cambio de las relaciones humanas”.[7]

Adicionalmente, sustentando que “…en la naturaleza y, por tanto, en la vida social, todo se transforma…”[8] y considerando, por lo que hace a la sociedad, que desde el momento histórico en que los medios de producción y cambio se tornaron en objeto de propiedad privada, la lucha de clases ha sido el motor de sus cambios profundos de uno a otro modo de producción, Lombardo declaró que “la transformación de la sociedad humana es una actividad eminentemente política”.[9]

De acuerdo con sus ideas, la clase poseedora de los medios de producción y cambio y que, por tanto es la dominante en la economía y en la vida político-social –la burguesía– ejerce la política con el fin de instalar sus intereses por encima de la sociedad en su conjunto, e imponer sus intenciones de acrecentar y eternizar su situación plagada de privilegios. Con esa finalidad, crea y sostiene organizaciones y partidos, y emplea a los políticos profesionales a su servicio, que más que políticos son mercenarios, pues venden su fuerza de trabajo a los explotadores. Por su parte, la clase trabajadora lucha por medio de la política revolucionaria con el propósito de cambiar esa realidad perversa, destruyendo las injustas relaciones de producción y edificando otras, superiores. Por lo expuesto, como Lombardo lo expresó, resulta imposible que un mismo partido sirva a las dos clases sociales, o que éstas gobiernen juntas:

“Porque los propietarios de la tierra, de las fábricas, de los transportes y del crédito, constituyen la fuerza social dominante en el campo económico y son también los que dominan, directa o indirectamente, la vida política. Las dos clases sociales, la propietaria del capital, representado por los medios de la producción, y la proletaria, representada por la gran mayoría que sólo cuenta para vivir con el pago de su trabajo, que explota la primera, persiguen fines diversos, antagónicos y viven en perpetua lucha. No puede, en consecuencia, gobernar juntas. Desde el punto de vista teórico, un gobierno que llevara en su seno la lucha de clases sería inconcebible y, considerado como realidad práctica, no se conoce en la historia.”[10]

...resulta imposible que un mismo partido sirva a las dos clases sociales, o que éstas gobiernen juntas...
…resulta imposible que un mismo partido sirva a las dos clases sociales, o que éstas gobiernen juntas…

La clase trabajadora debe organizarse en su propio partido, que se debe guiar por la filosofía del proletariado y por los principios del materialismo dialéctico y el materialismo histórico. Y su objetivo debe ser la sustitución del capitalismo por el socialismo, porque:

“Los partidos políticos son los órganos de expresión teórica y de acción práctica de las clases sociales. No hay partidos que representen a todas las clases y a todos los ciudadanos, y si lo pretendieran no tendrían más importancia que la que poseen los grupos de ignorantes que confían en la ignorancia de otros para subsistir. Se pueden disfrazar de mil modos, pero su apariencia no cambia su contenido, porque lo que substancialmente define a un partido no es siquiera la ubicación social de sus integrantes, sino los intereses de clase a los que sirve, la ideología de clase que sustenta.”[11]

Con respecto a la izquierda, concepto que se maneja en nuestros tiempos con enorme ligereza e incurriendo en toda clase de equívocos, Lombardo consideró que no es un concepto laxo que admita variadas vinculaciones clasistas y diversas concepciones ideológicas. Según su pensamiento, políticos de izquierda lo son sólo quienes luchan a favor de los intereses y aspiraciones superiores de la clase trabajadora y el pueblo, militan en el partido de la clase social que vive de su esfuerzo personal y están comprometidos con principios de orden superior, y deben honrarlos, porque “…todo partido que no se proponga la sustitución del régimen capitalista por el sistema socialista, de acuerdo con los principios del materialismo dialéctico y de su aplicación a la sociedad humana, el materialismo histórico, no es un partido de izquierda”.[12]

En consecuencia, apelando a su propia experiencia, exigió, a los políticos al servicio de los trabajadores y pueblo, fidelidad a principios sólidos, sustentados en la certera filosofía del proletariado, porque

“La vida me ha demostrado que sin principios firmes, derivados de una doctrina   filosófica válida acerca del universo, del mundo y del hombre, lo mismo en la dirección del Estado que en la lucha política, no es posible una obra perdurable y fructífera. Transigir con los principios equivale al suicidio, hasta que no queda del que prevarica sino el recuerdo triste de un vencido que en vano proclama su victoria.”[13]

Pero además, exhortó a los políticos revolucionarios a no improvisar; los invitó a adquirir una sólida preparación y basar en ella una concepción justa de estrategia y táctica que, para ser acertada, tiene que ser producto de la reflexión teórica penetrante y del conocimiento certero de la realidad nacional, de la historia, la geografía, la identidad cultural y la personalidad colectiva de nuestro pueblo.

En posteriores entregas continuaré con el tema.


[1] Fragmento de mi investigación titulada “Lombardo y sus ideas. Su influjo en la vida política y social de México en los siglos XX y XXI”, recién concluida.

[2] Maestro en Ciencia Política por la Universidad Nacional Autónoma de México. Investigador de tiempo completo. Coordinador de Investigación del Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales “Vicente Lombardo Toledano”.

[3] Vicente Lombardo Toledano. “Lecciones de política para párvulos. I. El concepto de pueblo.” Artículo publicado en la revista Siempre!, núm. 273. México, 17 de septiembre de 1958. Se puede consultar en VLT, Escritos en Siempre!, tomo I, vol. 2, pág. 688. Ediciones del CEFPSVLT. México, 1994. También, en el folleto VLT, Lecciones de política para párvulos. Pág. 5. Ediciones del CEFPSVLT. México, 2008.

[4] Vicente Lombardo Toledano. Mensaje a un joven socialista mexicano. Empresas Editoriales, México, 1967. Pág. 6.

[5] Vicente Lombardo Toledano. “La política y las leyes de la realidad”,en ¿Moscú o Pekín? La vía mexicana al socialismo. Editorial Combatiente, México, 1975, pág. 19.

[6] Lombardo, Mensaje a un joven socialista mexicano, op cit. pág. 6.

[7] Op cit. Pág. 7.

[8] Lombardo. “La política y las leyes de la realidad”, ibídem.

[9] Lombardo, Mensaje a un joven socialista mexicano, op cit., pág. 5.

[10] Lombardo, Lecciones de política para párvulos, op cit., pp. 5 y 6.

[11] Op cit., pág. 6.

[12] Vicente Lombardo Toledano, “Una vez más, qué es la izquierda”, artículo publicado en la revista Avante, núm. 26, julio de 1962.

[13] Vicente Lombardo Toledano, Lo que la vida me ha enseñado, intervención en el acto de homenaje que le rindieron sus amigos, discípulos, compañeros de lucha y personalidades del campo democrático en el Palacio de Bellas Artes, al cumplir sus 70 años de vida, 16 de julio de 1964. Publicada en la revista Siempre!, núm. 582, del 19 de agosto de 1964.

Lombardo se vincula a los trabajadores y se incorpora al movimiento sindical

Lombardo se vincula a los trabajadores y se incorpora al movimiento sindical

Por Juan Campos Vega*

Vicente Lombardo Toledano, es uno de los hombres más calumniados de la historia de México: lo fue en vida y continúa siéndolo después de muerto. En vida, lo mismo lo agredieron los reaccionarios autóctonos que sus patrocinadores extranjeros, incluso fue objeto de injurias e insultos de quienes debieron ser sus aliados circunstanciales o permanentes. Los unos porque sabían que era el enemigo a vencer, el que se oponía a sus ambiciones desmedidas; los otros, porque jamás lo entendieron, o no quisieron entenderlo.

A más de cuatro décadas de su fallecimiento, lo siguen atacando los militantes de la derecha y la ultraizquierda, a los que se suman algunos académicos que, basados en análisis superficiales, pretenden convertirse en inmaculados juzgadores de la acción ajena.

Considerando los odios concitados alrededor de las ideas de Lombardo, es aplicable a su persona lo dicho por Federico Engels ante la tumba de Carlos Marx: “era el hombre más odiado y más calumniado de su tiempo […] que si pudo tener muchos adversarios, apenas tuvo un solo enemigo personal [i]”, porque quienes combatieron a Lombardo no lo hicieron por razones personales, sino por lo que representaba, por las ideas y los intereses que defendía. El intelectual cubano, Juan Marinello Vidaurreta, poeta y ensayista, revolucionario, antimperialista y comunista, dice de Lombardo:

Jamás hombre alguno ha concitado sobre su frente odios tan tercos; nunca líder de multitudes ha contado con persecución tan fiel de reaccionarios y traidores […] es esa la marca mejor de su grandeza. Puede la devoción popular tener sus momentos desorientados, dejarse penetrar alguna vez por el hábil trabajo del seudorrevolucionario. La furia cavernaria no se equivoca nunca. Sus dardos van siempre dirigidos a la zona más sensible, al enemigo más poderoso, al carácter más entero, a la inteligencia más ancha y real, a quien resume en sí, con elocuencia y acción, la voluntad de los necesitados de justicia [ii]”.

Quienes vieron en Lombardo al defensor de los intereses nacionales, y al conductor de las masas populares en la lucha por sus objetivos inmediatos y futuros, reconocieron sus méritos y respondieron a quienes le agredieron: el 28 de febrero de 1946, destacados científicos, artistas, técnicos, profesionales y maestros de México le otorgaron la Condecoración del Combatiente por ser, durante el año de 1945, “el mexicano más calumniado por la prensa reaccionaria [iii]”.

Para valorar el aporte de Lombardo a la vida sindical nacional e internacional es necesario conocer los factores que propician la transformación de su pensamiento y el contexto en el cual se desarrolla su vida. Su juventud transcurre cuando se producen acontecimientos transformadores de enorme magnitud e influencia ideológica y política: el estallido, desarrollo y triunfo de la Revolución Mexicana, la aprobación y promulgación de la Constitución de Querétaro, y la victoria de la Revolución Socialista de Octubre en Rusia. El periodo de su madurez intelectual está asociado con el sexenio del general Lázaro Cárdenas del Río, la etapa más importante de la nación en el siglo veinte ―después del triunfo de la Revolución Mexicana― y también con el peligro que representa la consolidación del fascismo en Italia y Alemania, así como los preparativos para la Segunda Guerra Mundial.

Lombardo es producto genuino de esa etapa de la vida de México y del mundo. Los amplios y profundos conocimientos que adquiere, tanto del marxismo-leninismo como de la historia y los problemas de México, lo convierten en un dirigente de la clase obrera que hace del materialismo dialéctico un método que, como afirma Engels “No ofrece dogmas hechos, sino puntos de partida para la ulterior investigación [iv]”, por lo que es capaz de analizar la realidad de México y trazar la línea política, estratégica y táctica, adecuada para cada momento, sin perder de vista los objetivos esenciales: la definitiva independencia del país, económica y política, y el establecimiento de una sociedad sin explotadores ni explotados. Lombardo se caracteriza, en consecuencia, por su acendrado patriotismo e internacionalismo proletario, combativos antimperialismo y antifascismo, y permanente lucha por la paz del mundo y el socialismo.

La transformación intelectual de Lombardo se inicia en el momento en el que estalla la Revolución Mexicana. El 21 de noviembre de 1910, se informa por medio de una edición extra del periódico El Imparcial, que cabecea su nota principal con grandes letras rojas: “Estalló la revolución en Puebla”, su estado natal, y ello lo motiva a preguntarse qué cosa es la revolución, porque —como él mismo reconoce— no sabía nada del gobierno, ni de la situación del pueblo, ni de lo que era México en aquella época [v].

Apenas cumplidos los 16 años, y de forma inesperada, ante él se devela lo que era su patria, en la que empieza a pensar el día en que estalla la revolución. Este acontecimiento marca su existencia y lo lleva a iniciar el proceso de ahondar en el conocimiento de México. En el homenaje que se le rinde con motivo de su setenta aniversario, así lo expresa: “Quienes empezamos a meditar sobre lo que México era cuando estalló la revolución, descubrimos la magnitud del drama en que vivía, y esta revelación decidió el curso de nuestra existencia [vi]”.

Pero, hasta que se vincula a la clase obrera adquiere plena conciencia de los problemas concretos del país. Relata que cuando la revolución ha concluido su fase armada, en 1917, el rector de la Universidad Popular Mexicana (upm) [vii], doctor Alfonso Pruneda García, lo llama para que se incorpore a ella y lo nombra secretario de la misma. A la upm asistían los obreros para escuchar las conferencias que ahí se impartían. Por ejemplo, en el año de 1920, la upm anuncia que Lombardo impartirá siete conferencias como parte del ciclo denominado: Las nuevas corrientes de la moral social, en las que aborda temas relativos a diversos movimientos sindicales, políticos e ideológicos, y a la realidad de México, los títulos reflejan ese contenido: “Importancia filosófica y política de los movimientos sociales contemporáneos”; “El colectivismo. Sus postulados científicos. Sus representantes”; “La Internacional. Las Trades-Unions, sus congresos. La Liga Agraria de Irlanda”; “El socialismo de Estado en Europa”; “El anarquismo, sus representantes”; “El bolsheviquismo (sic) y la revolución rusa”, y “Síntesis de las pláticas y observaciones acerca de la situación social en México [viii]”.

Lombardo no se limita a impartir conferencias en la upm, también escucha los problemas de los trabajadores, los asesora jurídicamente y se vincula a ellos; de esa manera se inicia el proceso que lo lleva a comprender “toda la profundidad del drama social de México [ix]”, y a incorporarse al movimiento sindical.

Las condiciones concretas del desarrollo de México, cuando inicia la fase constructiva de la revolución iniciada en 1910, constituye un campo propicio para que Lombardo ocupe diversos cargos en organizaciones de trabajadores y realice sus primeros aportes al movimiento sindical nacional:

En mayo de 1918, asiste a la asamblea constitutiva de la Confederación Regional Obrera Mexicana (crom), y en nombre de la upm propone la creación de centros de cultura para los trabajadores en todo el país.

En agosto de 1920, funda y dirige el primer sindicato del magisterio: la Liga de Profesores del Distrito Federal, integrada por algunos maestros universitarios, otros de la escuela preparatoria, y algunos más de las escuelas primarias de la capital de la república, e ingresa a la crom. A partir del momento en el que Lombardo inicia su participación en el sindicalismo mexicano, abandona paulatinamente los aspectos filosóficos “profundamente impregnados de la filosofía idealista [x]” que le inculcaron sus maestros universitarios; pero debido a sus primeras experiencias en la crom, adopta la política reformista que caracteriza a esta central obrera. Afirma en junio de 1935:

De la lucha sindical inferí la teoría de la socialdemocracia, del ambiente universitario recibí la doctrina del socialismo cristiano. Digo que deduje la teoría de la socialdemocracia porque los problemas teóricos de la lucha de clases jamás fueron objeto de atención por los líderes de la organización obrera; de su táctica empleada para resolver los problemas sindicales, de su actitud ante el gobierno […] llegué a la creencia de que era posible el tránsito de la sociedad burguesa a la sociedad socialista, mediante la colaboración con el Estado y la expedición de leyes que protegieran a la clase trabajadora y limitaran el lucro de los detentadores de la propiedad […] la doctrina filosófica espiritualista, sustentada oficialmente en la Universidad por mis maestros, se avenía bien al concepto reformista de la crom [xi].

En la segunda mitad de la década de los años veinte, debido a los cambios ocurridos en el mundo y en México, y a las experiencias de su participación en el movimiento sindical mexicano, se profundiza el proceso de la transformación de su pensamiento que lo induce hacia el conocimiento y la adopción del materialismo dialéctico. Su opinión de esa etapa, en 1935, es la siguiente:

La gran crisis económica de la posguerra [xii], con sus repercusiones políticas y morales, destruyó en mí los conceptos básicos de mi convicción socialdemócrata y de mi filosofía espiritualista. Mi primer viaje a Europa (1925), que me permitió analizar de cerca los más importantes problemas del proletariado, aumentó mi desilusión sobre mi acervo cultural y me decidió a iniciar un estudio atento y sistemático de las doctrinas socialistas que sólo conocía yo superficialmente.

Entré en conflicto conmigo mismo. Rotas mis primeras ideas, inconforme con muchos de los actos del gobierno y con la táctica empleada por los directores de la crom […] y rechazando el proceder del Partido Comunista de México por parecerme infecundo […] torpemente sectario, infantil y alejado de las masas, dediqué la mayor parte de mi tiempo a recorrer la república, a estudiar su verdadera estructura, a conocer las necesidades de sus diversos núcleos humanos y a divulgar entre los sindicatos las ideas socialistas [xiii].


* Licenciado en Economía y maestro en Periodismo Político. Trabaja en estudios sobre la teoría y la práctica sindicales de Vicente Lombardo Toledano.

[i] Federico Engels, “Discurso ante la tumba de Marx”, C. Marx y F. Engels, Obras escogidas en un tomo, Moscú, Progreso, s/f, p. 452.

[ii] Juan Marinello, Homenaje y gratitud a México, México, Centro de Estudios Filosóficos Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano,2000,p. 15.

[iii]Rosa María Otero Gama, Vicente Lombardo Toledano. Datos biográficos, México, Universidad Obrera de México, 1988, p. 73.

[iv] Federico Engels, “Carta a Werner Sombart”, en C. Marx y F. Engels, Obras escogidas en tres tomos, t. III, Moscú, Progreso, 1973, p. 534.

[v] José Natividad Rosales y Víctor Rico Galán, “Lombardo: un hombre en la historia de México”, revista Siempre!, núm. 578, México, D. F., 22 de julio de 1964.

[vi] Vicente Lombardo Toledano (en adelante VLT), “Lo que la vida me ha enseñado”, Vicente Lombardo Toledano, ideólogo de la Revolución Mexicana, vol. 4, México, Centro de Estudios Filosóficos Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano,2010, p. 304.

[vii] La upm había sido creada por el Ateneo de México del que formaban parte intelectuales y artistas, entre otros: Alfonso Reyes, José Vasconcelos, Antonio Caso, Pedro Henríquez Ureña, Martín Luis Guzmán, Enrique González Martínez, Manuel M. Ponce y Diego Rivera.

[viii] Programa de trabajos de la Universidad Popular Mexicana en el año de 1920, México, Imprenta Victoria, 1920.

[ix] James W. Wilkie y Edna Monzón de Wilkie, México visto enop. cit., p. 46.

[x] Ibid., p. 99.

[xi] VLT, “Carta a Henri Barbusse”, Obra histórico-cronológica, t. III, vol. 3, México, Centro de Estudios Filosóficos Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano, 1995, p. 253.

[xii] Se refiere a las secuelas de la Primera Guerra Mundial: inflación, desempleo, endeudamiento, inestabilidad financiera, etc., que conducen a la crisis que inicia en 1920 y no se supera, sino hasta 1924.

[xiii] VLT, “Carta a Henri… op. cit., p. 255.

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