“Los Lunes al sol”, el héroe de Fernando León de Aranoa

Fotograma de "Los lunes al sol"

Fernando León de Aranoa es un cineasta que destaca por hacer un cine que no tiene que ver con lo comercial, y menos aún en sintonía con los valores de las sociedades de consumo. Muy al contrario, el cineasta se atreve a realizar un cine que tiene que ver mayormente con la clase trabajadora, mostrándonos vidas reales de personajes que se enfrentan a titanes contemporáneos como el paro, la desigualdad, la exclusión social, la injusticia o el desamparo.

Cartel de "Los lunes al sol"
En esta película dirigida por Fernando León de Aranoa, un grupo de desempleados lucha por sobrevivir tras la desmantelación de los astilleros donde trabajaban, y que definían parte de la cultura local. (Infografía)

En el cine de este autor, sus protagonistas son personas que, ante todo, lo que intentan conseguir es una vida digna, en relación, también, con los demás. De hecho, los protagonistas de sus películas suelen ser bastante dispares en su forma de ser, tal y como sucede en la vida real, pero que, sin embargo y a pesar de todo, encuentran dentro del grupo el apoyo para sobrevivir en una sociedad cada vez más desvinculada de sus deberes morales.

En definitiva, los protagonistas de Fernando León de Aranoa son trabajadores que tratan de sobrevivir, en una lucha que trasciende al individuo para situarse en los barrios, e incluso en los pueblos, que pueden llegar perder el sentido de su existencia. Por tanto, en estos relatos, no se dirime sólo la tragedia de la exclusión que la pérdida de un empleo puede llevar aparejada, sino también la perdida de identidad que esto supone cuando es consecuencia de la especulación financiera, que puede llegar a acabar con sectores enteros a causa de la deslocalización.

El hecho de desmantelar un sector entero, que puede suponer la pérdida de gran parte de los ingresos de una localidad, conlleva al mismo tiempo una pérdida de tradiciones, de valores culturales, y del sentido comunitario que vertebra el conjunto de la población trabajadora. Hay ejemplos notorios de lo que significa esta clase de pérdidas, como por ejemplo Detroit(*) o Flint, que ya han motivado producciones que narran la tragedia que se vive en estas ciudades sumidas en profundas depresiones económicas, causadas por reconversiones indutriales que respodían, ante todo, a intereses del mercado financiero.

Los lunes al sol (2002)

Un ejemplo paradigmático de esta clase de desastre social, se puede ver en Los lunes al sol de Fernando León de Aranoa. En esta película, se nos presenta un grupo de antiguos compañeros y amigos, que antes trabajaban en un astillero, que está siendo desmantelado por las consecuencias de la globalización y la especulación del suelo. En este filme, se muestra con gran agudeza la tragedia personal de cada uno de sus protagonistas, pero también la estrecha vinculación que guardan entre sí, que incluso a pesar de sus diferencias, se comportan como una familia, ayudándose en la medida de la posible, aunque sólo sea a través de pequeños gestos, ánimo o sobrellevando la situación con bastante humor negro y cierta rebeldía.

La película de Aranoa tiene un gran valor humano, pero también es de gran interés documental. En definitiva, Los lunes al sol se inspiró en la realidad de los parados de los astilleros “Naval de Gijón”, tras la reconversión industrial de Vigo (España). A este respecto, en la película destaca Santa, que es el personaje que en sucesivas intervenciones narra los hechos trágicos de la lucha, siendo él mismo protagonista. Santa, a su manera encarna la dignidad del rebelde que no se somete dócilmente, y que se enfrenta a un sistema que antepone el beneficio económico creciente  a la vida de las personas.

La realidad social de los Lunes al sol

Los Lunes al sol pone de manifiesto de manera rotunda la crisis del mito en que, desde un punto de vista ético, se ha venido ‘educando’ desde los sectores dominantes de la economía, especialmente desde los inicios de la Revolución Industrial hasta (al menos) la segunda mitad del siglo XX: lo que da sentido a la vida es el trabajo y quien no trabaja es o porque no quiere, o porque circunstancias coyunturales lo están impidiendo. Es la “ética del trabajo”, en denominación de Bauman (2000).

Quienes han interiorizado esta ética se ven radicalmente frustrados cuando, como hoy sucede, descubren que ya no son circunstancias pasajeras las que les sacan del mercado del trabajo, o no les dejan entrar. Las circunstancias son de tipo estructural. Y lo peor para aquellos que son afectados por las crisis radica en el hecho de que, si han salido del mercado de trabajo, lo tendrán muy difícil para volver a entrar. Y quienes no han entrado, quizá nunca entren. Unos y otros acabarán constituyendo una inmensa bolsa de personas que están a la espera, en muchas ocasiones, de ocupar los puestos de trabajo de otros. Y éstos últimos, mirando hacia bajo, temerán por sus empleos y aceptarán como mal menor la precariedad. Siempre hay alguien que está peor.

Pero las  consecuencias de las crisis en el marco de la ética del trabajo no se reducen a personas individuales. La búsqueda del beneficio –no sólo, desde luego– ha llevado a localizar determinado tipo de industrias en territorios asimismo determinados. Esas localizaciones industriales se han convertido, de acuerdo con los principios de la ética del trabajo, en el orgullo de tales territorios. La deslocalización, el cierre en definitiva, ya no hiere sólo la dignidad de las personas, sino el orgullo de ciudades o, en general, territorios completos. De repente desaparece su santo y seña, como sucede en Los lunes al sol con Gijón.

Por esta razón, estos ataques no sólo son dramáticos para las personas, sino que tienen graves consecuencias en la sociedad y en lo que define a un pueblo. Se ataca, precisamente, aquello que es motivo de unión, aquello que alienta a la solidaridad, a la cooperación y a la lucha.

Resumiendo,  cuando un mercado, en connivencia habitualmente con el Estado, destruye lo que vertebra a un pueblo, como sucede en Los lunes al sol, esto tiene consecuencias que van más allá de lo meramente económico, incidiendo en los valores culturales y democráticos que lo definen, dividiendo al pueblo y generando los síntomas propios de la indefensión aprendida (estamos mal, pero podemos estar peor; mejor, no moverse).

Sus protagonistas

Cada uno de los protagonistas de Los lunes al sol, representa personajes reconocibles de la cultura española, pero con un carácter distintivo y simbólico de las tragedias que se suelen dar en acontecimientos como el descrito en la película.

Primero tenemos a José, interpretado por Luis Tosar, que representa a ese tipo de persona que sin trabajo está perdido, y que sólo encuentra en el alcohol y sus amigos cierto refugio. Lo trágico del personaje es que lo que realmente anhela es poder ser digno de su esposa, de la que huye siempre que puede, en una cultura que aún pone valor en al “hombre de la casa”, lo que añade mayor frustración a la situación de paro. Este personaje es el reflejo de otro, que sirve para entender el destino cruel del que puede ser objeto: Amador. Este personaje simboliza la autentica tragedia de quien lo ha perdido todo, incluyendo a su familia, en un contexto en el que el futuro se plantea imposible. Interpretado por Celso Bullago, Amador personifica el destino fatal que le puede deparar a cualquiera, en las circunstancias que se producen cuando te despiden a cierta edad. Y es precisamente en ese umbral donde se encuentra Lino, interpretado por José Ángel Egido, personaje proactivo en la búsqueda de trabajo, que representa a aquellas personas que no encuentran ocupación, en un mercado laboral que ante todo busca jóvenes preparados.

Por otro lado, tenemos tres personajes que completan lo que significa cualquier entorno de lucha obrera. Primero tenemos a Reina, interpretado por Enrique Villén, que representa a aquella persona que teniendo trabajo, se dedica a aleccionar a quienes no lo tienen, normalmente desde una visión conservadora y superior. Luego tenemos a Rico, interpretado por Joaquín Climent, que escenifica a aquellos que, normalmente, cuando se quiere acabar con una lucha obrera, se les empuja a aceptar las condiciones impuestas por la empresa, a cambio de algún tipo de beneficio que difícilmente pueden rechazar. Frente a estos dos personajes tenemos a Santa, interpretado por Javier Bardem, que de alguna manera representa la dignidad del héroe fracasado, de aquellos que lucharon y no sólo perdieron su trabajo, sino que además son víctimas de una justicia parcial. Principalmente, es a través de este personaje y sus relatos, que comprendemos la razón de su situación y la de sus amigos.

Lo que resulta conmovedor de este grupo, es que a pesar de lo estereotipado, representa bastante bien lo que sería un grupo de amigos de la clase trabajadora, en la cultura española de barrio.

El héroe de hoy frente al héroe mitológico

Si uno presta atención al cine, tendrá la tentación de definir a un héroe desde los aspectos extraordinarios propios del mito. Pero si uno comprende la esencia del monomito definido por Joseph Campbell, se dará cuenta que lo que define al héroe es su capacidad para superar umbrales imposibles, enfrentándose a titanes e incluso a su propia muerte.

Lo interesante aquí, es que nuestra adecuación como espectadores a la narrativa, nos hace pensar que son más héroes los protagonistas de ficciones que nunca han existido que las personas reales del día a día que protagonizan luchas contra los villanos de nuestro tiempo. Es en estas luchas donde se encuentran los auténticos héroes que luchan contra la corrupción, el despotismo representativo gubernamental, una justicia cada vez más desacreditada y la especulación financiera.

Entonces, ¿por qué sucede esto?, ¿por qué creemos que es más héroe alguien que no existe que quien lucha de verdad? Pues tiene que ver, primero, con una tradición narrativa milenaria. Estamos educados de manera natural a identificarnos con el héroe ancestral, y sería un error mayúsculo ver esto como algo negativo. La idea del héroe, culturalmente, la tenemos asociada a personas extraordinarias definidas en una realidad ficticia. Pero eso no quita que se deba completar la definición en función de nuestra realidad, con un carácter más popular y democrático.

Sin desmerecer  la concepción tradicional del héroe, desde la Primera Revolución Industrial, con el surgimiento de los movimientos obreros, la idea de progreso social ya no puede definirse en términos de élites, de individuos extraordinarios. La gran mayoría de las conquistas sociales han sido gracias a los movimientos sindicalistas y de trabajadores, en luchas que han existido realmente, y que no forman parte de una idea concebida desde la ficción o la fantasía. Y eso no quita, desde luego, el valor personal de cada uno. Del mismo modo que en Los lunes al sol cada personaje es diferente y tiene su propio valor, una sociedad sana debería poder integrar las diferentes realidades sin un ánimo homogeneizador.

Los héroes de Aranoa

Los héroes de Aranoa en Los lunes al sol, como ya se ha dicho, luchan contra titanes en unos tiempos donde lo único que parece importar son los mercados financieros, la competencia individual y la superficialidad. Por tanto, la película no muestra el carácter épico de una lucha que se esté ganando, ya que se está perdiendo desde los años 80. Muy al contrario, su historia muestra las dificultades para sobrevivir y reclamar lo que es justo, en unos tiempos donde se ha logrado dividir y desproveer de identidad a la clase trabajadora. Y eso, en definitiva, los hace más héroes si cabe.

De hecho, los personajes de Los lunes al sol se inspiraron en los sindicalistas Cándido González Carnero y Juan Manuel Martínez Morala, que acabaron condenados a tres años de prisión, por unas movilizaciones que protagonizaron en su lucha por los astilleros de Gijón. El juicio, además, estuvo plagado de irregularidades, y finalmente se les aplicó la ley de la Kale Borroka, un abuso cada vez más común en la justicia.

El héroe de la clase trabajadora, conclusiones.

El héroe de de hoy en día no lleva capa, lleva mono de trabajo, o bata de médico, o una mochila repleta de libros. El heroísmo de hoy ya no es cosa de seres extraordinarios, sino de personas normales y corrientes que se enfrentan a los grandes tiranos contemporáneos que pervierten nuestras democracias. Se encuentra en colectivos como la PAH (Plataforma de Afectados por la Hipoteca), en algunos sindicatos, en aquellos que luchan por sus familias y seres queridos, en las ONGs, y en toda aquellas personas que reclaman mayor dignidad en el trabajo, y sobre todo por aquellas que, aún corriendo riesgos, encuentran un momento para defender a personas vulnerables, sacrificándose por el bien común.

Fotografía de voluntarios trabajando durante el terremoto del 19 de septiembre en México.
Voluntarios construyendo una pasarela desde la azotea de un edificio a otro que se derrumbó durante los terremotos del 19 de septiembre de 2017, en Álvaro Obregón. (Foto tomada por el autor de la entrada)

Es importante recordar que el héroe mitológico es mayormente producto de la ficción, y que por tanto, héroes como los de Aranoa, aunque fracasados, son más veraces que la idea del héroe que pertenece a una élite por sus extraordinarias capacidades, superpoderes e incluso riquezas. Ésa no es la realidad hoy en día, y, si no, que se pregunte a las familias que han podido conservar sus casas gracias al esfuerzo de cientos de personas anónimas, a las personas rescatadas en los terremotos de México gracias a la cantidad ingente de personas normales y corrientes que ayudaron en los rescates ante un gobierno ausente, o a cuantos cooperantes llegan todos los años a los campos de refugiados de Tinduf en apoyo de los saharauis, expulsados de sus legítimos territorios.

Los lunes al sol, ofrecen un buen retrato de la realidad a la que debe enfrentarse la clase trabajadora en el mundo. Es una película necesaria que ha de verse con una mirada que vaya más allá de lo obvio, para entender que todos somos atacados cuando se denigra a un conciudadano. La clase trabajadora representada en la película no está tan alejada de nuestra realidad. Por tanto, es importante comprender el valor heroico de aquellas personas que no se pliegan dócilmente en la lucha por los derechos que son de todos.

(*) Detroit está en los últimos años ‘reinventándose’ a sí misma gracias a las esfuerzos voluntarios de la ciudadanía y de su sacrificio por el bien común. 

Si te interesa el concepto del “héroe de la clase trabajadora,” te recomendamos escuchar el siguiente podcast.

En este podcast han participado Álvaro Terrones (Doctor en Bellas Artes), Luis Manuel Sanmartín (filósofo e investigador en Antropología de los Movimientos Sociales), Rafael Monterde (filósofo e investigador en Filosofía Política) y Josep F. Sanmartín (artista e investigador en Industrias de la Comunicación y Culturales).


    • Imagen del Caballo de Troya tal como aparece en la película Troya (2004), dirigida por Wolfgang Petersen, y producida por Warner Bros Pictures, Radiant Production, Plan B, Winston Azzopardi, Barbara Huber, Wolfgang Petersen, Diana Rathbun y Colin Wilson.

Manuel Puga y Acal (1860 – 1930)

Recorte de la portada de Lirismos de antaño

Fotografía y firma de Manuel Puga y AcalManuel Puga y Acal nació el 8 de octubre de 1860, en la ciudad de Guadalajara, estado de Jalisco (México); y falleció el 13 de septiembre de 1930, en la Ciudad de México. Fue un destacado escritor, crítico literario, político, periodista, docente, historiador, traductor y poeta.

Realizó sus estudios primarios en Guadalajara, tras los cuales viajó a Europa, para continuar sus estudios en el Lycée Janson-de-Saill de París y en la École des Mines de Mons en Bélgica. Fue en este periodo cuando escribió sus primeras poesías en francés. A su vuelta a México, fue profesor de la Escuela Nacional Preparatoria y de la Escuela Nacional de Altos Estudios. Y como investigador e historiador, Manuel Puga y Acal se especializó en el proceso de la Independencia de México, realizando sus estudios en el Archivo General de la Nación. En 1918, pasó a ser miembro de la Academia Mexicana de la Lengua, y poco después fue elegido miembro de número, tomando posesión de la silla XIV en 1922.

Como periodista, Manuel Puga y Acal trabajó en los periódicos El Partido LiberalEl Pabellón Nacional y Excélsior.

Manuel Puga y Acal también trabajó como traductor. Entre sus traducciones destaca la del libro La intervención francesa y el imperio de Maximiliano en México de Émile Ollivier, y la de las poesías de Alfred de Musset, Armand Silvestre, Maurice Rollinat y Charles Baudelaire.

Por último, Manuel Puga y Acal también fue diputado en Jalisco y diputado federal.

Recordamos al autor con cinco de sus poesías, publicadas en Lirismos de antaño, versos y prosas (1923)y la nota que le dedica al Mtro. Vicente Lombardo Toledano en este mismo libro.

Poesías de Manuel Puga y Acal

AMANECER EN EL ATLÁNTICO

DILATADA pradera el mar parece;
la onda duerme aún, y está tan quieta
que su cristal no turba la coqueta
nave que, airosa y a compás, se mece.

Las brisas suaves en las velas cantan,
y, así como las aves en los prados,
los peces voladores, argentados,
en rápidos enjambres se levantan.

La tierra al occidente ya se esfuma;
sobre la ola que la playa azota
se cierne, alitendida, la gaviota,
cual copo desprendido de la espuma.

Del divino rosal de la mañana
brota en tanto, en los términos de oriente,
esparciendo su luz resplandeciente,
el sol, como una rosa soberana.

ENCUENTRO

Como dos marinas aves
que se cruzan en el viento,
en el líquido elemento
se encontraron nuestras naves.

La vi al través de la bruma,
en el puente, pensativa,
como una encarnación viva
de las hijas de la espuma.

Adiviné, que no vi,
su esbeltez y su belleza;
se alejó, y honda tristeza
dentro del alma sentí.

Quedé inmóvil en la popa:
hacia América volaba
su barco; el mío bogaba
rumbo a las playas de Europa.

Estaba nublado el cielo,
mas cuando, no sé por qué,
yo mi pañuelo agité,
vi agitarse su pañuelo.

Después, se borró la estela
que dejó el barco al pasar,
y tras el confín del mar
se ocultó la última vela…

Si aquella ignota mujer
era ajena a mi destino,
¿por qué una lágrima vino
mi pupila a humedecer?

La insensible eternidad
guarda el secreto. ¿Quién sabe,
oh Dios, si en aquella nave
huyó mi felicidad!

Frente a las islas Azores.—1878.

BARCAROLA

Alegres tripulantes
del barco de la vida
que navegáis cantando
monótona canción,
seguid sin desconfianza:
la mar está dormida
y en ignorada gruta
dormido el aquilón.

¿A dónde vais? ¿qué playa
tras el azul se esconde,
que burla vuestro eterno,
indómito anhelar?
¿Cuál es vuestro camino?
¿a dónde vais? ¿a dónde
os lleva el oleaje
voluble de la mar?

¿Qué os dice la esperanza,
la cándida gaviota
que del erguido mástil
revuela en derredor?
¿Os habla, tripulantes,
de la ribera ignota,
de la risueña y fértil
ribera del amor?

Sois jóvenes vosotros,
seguid el derrotero;
bogad, las brisas vienen
la vela a acariciar;
más yo seguir el viaje,
amigos, ya no quiero;
me faltan ya las fuerzas
y anhelo descansar.

También hacia esa playa
mis ojos se tornaron,
más ¡ay! seguir no pudo
su nimbo mi bajel:
deidades enemigas
las olas encresparon
que, airadas y pujantes,
lanzaron contra él.
Dejadme en ese islote
salvaje en donde habita,
serena y enlutada,
la musa del dolor;
contra él el océano
en vano precipita
sus fieras tempestades
que rugen de furor.

Esperaré impasible….
— la espera será breve —
El barco misterioso
muy pronto llegará.
Esperaré que venga,
que venga y que me lleve
el barco de la muerte
que me recogerá.

Dejadme en ese islote:
allí sufriré a solas;
dejadme, que ya tengo
herido el corazón.
Ohé! seguid cantando
alegres barcarolas,
la mar está dormida,
dormido el aquilón!

Bruselas — 1880.

A UNA DESDEÑOSA
Alguna vez, en el salón callado,
cuando la noche silenciosa llegue
y sobre el raso del cojín bordado
tu cintura de sílfide se pliegue;

Cuando, desde el jarrón, nos adormezca
el ramillete de claveles rojos,
y la frívola charla languidezca
ante el lenguaje mudo de los ojos;

Cuando a nosotros lleguen los rumores
de brisas vagarosas y suaves
que lleven el perfume de las flores
del jardín y los trinos de las aves;

alguna vez te lo diré! Olvidando
el injusto desdén con que me humillas,
mi altivez a tus plantas doblegando,
al fin he de postrarme de rodillas.

El indomable amor que por ti siento
elocuente expresión tiene en sí mismo,
como tiene su azul el firmamento,
como, en su fondo, horror tiene el abismo.

Entonces, de tu pecho emocionado
surgirá la piedad, en recompensa
de tanto y tanto tiempo en que he callado
mi ardiente amor y mi ternura inmensa.

Y estas horas eternas de amargura,
si me llegas a amar, hallaré breves…
Cava roca tenaz la roca dura
y el sol derrite las eternas nieves!

México — 1884.

LA GOLONDRINA MUERTA

La pólvora estalló, silbó la bala:
a golondrina, con el pecho herido,
inerte, rota, desplumada el ala,
cayó desde lo alto de su nido.

Cayó sobre la hierba que crecía
de la iglesia en el atrio solitario.
Débil rayo del sol que se moría
doraba la alta cruz del campanario.

Me acerqué a recoger la fácil presa;
la pequeña pupila, agonizante,
fija en mí, me miraba con tristeza;
estaba el cuerpecito palpitante.

El ala intacta, a veces contraída
por el dolor supremo, se agitaba
y una gota de sangre, parecida
a un rubí, sobre el pecho resaltaba

Escuché como voces misteriosas
en mi alma, sentí pena profunda…
Oh, qué cosas tan tristes, cuántas cosas
dijo la pobre ave moribunda!

* * *

“Fui para ti la eterna mensajera
de la dulce estación de los amores
y—nuncio de la alegre primavera—
me anticipaba a las primeras flores.

“Y jamás me alejaron de tu lado
ingratitud, olvido ni desvío;
bien sabes que me hubiera asesinado
el rudo soplo del invierno frío.

“Pero luego que él su níveo manto
con su aterida mano recogía,
con las primeras nubes de amaranto
y los primeros céfiros, volvía.

“Volvía con mi pléyade de hermanas
formando densas nubes trinadoras,
y anidábamos junto a las campanas
anhelando adorar lo que tú adoras.

“Otras veces tu techo compartimos,
y, nuestra vida con la tuya uniendo,
“Buenos días,” al alba te dijimos,
o “Adiós” estando el día atardeciendo

“Jamás, estando lejos, te olvidamos,
y, a pesar de los mares y los montes,
siempre hasta ti solícitas tornamos,
cruzando dilatados horizontes.

“Mi muerte no te es útil, mis dolores
no te dan un instante de ventura,
porque, como las nubes y las flores,
soy tan sólo sonrisa en la natura.”

* * *

Después… nada! Yo, siempre de rodillas,
miré su último, débil movimiento.
¿Las almas de las muertas avecillas
dónde van? preguntó mi pensamiento.

La dejé sobre el césped. En lo alto
de la torre—espectáculo inefable—
las aves, sin rencor, sin sobresalto,
continuaban su charla interminable.

Volví a mi hogar. En un rincón obscuro
dejé el arma fatal que me pesaba:
quedó, no satisfecha, contra el muro,
y hasta me pareció que bostezaba.

Y desde entonces, cuando Mayo viste
on verde manto el prado y la colina,
vuelve a mi mente, apenadora y triste,
la imagen de la muerta golondrina.

Guadalajara.—1884

Dedicatoria de Manel Puga y Acal al Mtro. Vicente Lombardo Toledano

Portada del libro Lirismos de antaño, versos y prosas
Puga y Acal, Manuel. Lirismos de antaño, versos y prosas. México: Imprenta Victoria, 1923.

Para el Sr. Lic. Vicente Lombardo Toledano, con la admiración y el afecto del autor.
Julio 12/923”

Publicaciones de Manuel Puga y Acal

  • Después del beneficio ( 1884)
  • Los poetas mexicanos contemporáneos: ensayos críticos de Brummel (1888)
  • 90 documentos para la historia patria (1898)
  • Verdad y Talamantes, primeros mártires de la Independencia (1908)
  • Fr. Gregorio de la Concepción y su proceso de infidencia (1911)
  • La fase diplomática de nuestra guerra de Independencia (1919)
  • La fase diplomática de nuestra guerra de Independencia (1919)
  • Lirismos de antaño: versos y prosas (1923)
  • Cuentos
  • Aliadófilos y germanófilos fundamentos de sus opiniones

Artículo escrito por el Doctorando Josep Francesc Sanmartín Cava, en colaboración con los Servicios Bibliotecarios del Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano.


José Luis Osorio Mondragón (1885 – 1944)

Fotografía de José Luis Osorio Mondragón

José Luis Osorio Mondragón nació el 8 de octubre de 1885, en la ciudad de Texcoco, Estado de México; y falleció el 10 de abril de 1944, en la Ciudad de México. Fue un destacado ingeniero, escritor, periodista, docente e ilustre poeta mexicano.

Comenzó sus estudios a los cuatro años, acudiendo a la escuela en Texcoco, hasta que en 1893 se marchó junto a su familia a la Ciudad de México, tras la muerte de su hermano Manuel. Ya en la Ciudad de México, cursó sus estudios primarios en el Liceo Hispano Mexicano, y al terminar se matriculó en la Escuela Nacional de Preparatoria. Sin embargo, fue en Veracruz donde José Luis Osorio Mondragón terminó la preparatoria, en el Colegio Preparatorio del estado, en Orizaba, al mudarse de nuevo su familia a Río Blanco en 1899. En 1900, es enviado de nuevo a la Ciudad de México, y se matricula en el Colegio Militar de Chapultepec, donde se tituló como Ingeniero Constructor.

Sus estudios en geografía le permitieron formar parte de Alzate y de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, y continuar sus estudios como investigador. José Luis Osorio Mondragón realizó importantes estudios sobre el sistema volcánico transversal mexicano, que denominó Tarasco-Nohoa. Tras concluir en 1925 la toponimia de México, publicó Algunas rectificaciones importantes a la Geografía de la República Mexicana y la división regional de su territorio. Esto le valió para ser asesor de Fritz Joeguer, de la Universidad de Berlín, y de Leo Weibell, de la Universidad de Kiel, en sus respectivos estudios sobre el Valle de México y el de Oaxaca. Otra publicación que destaca del autor es Breves Apuntes de Geografía Humana en sus ramas Social y Económica (1927).

Como académico, formó parte del profesorado de la Escuela Nacional Preparatoria de la Universidad Nacional de México, donde impartió cátedra por más de treinta años de Historia, Historia Antigua, Historia de la Edad Media, Historia Moderna y Contemporánea. En 1923, fue nombrado catedrático de la Facultad de Altos Estudios, y posteriormente pasó a la Facultad de Filosofía y Letras. José Luis Osorio Mondragón también formó parte del claustro de la Escuela Superior de Comercio. En 1932, fundó la Escuela Bancaria y Comercial, donde por varios años se hizo cargo de la cátedra de Geografía Económica. En 1933, participó en la creación del Departamento de Ciencias Geográficas y en la realización de sus planes de estudio, y fue nombrado catedrático de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales, profesor de la Escuela Central de Artes Plásticas y Jefe de Grupo de Ciencias Geográficas. Finalmente, en 1942, llegó a director del Instituto de Investigaciones Geográficas.

José Luis Osorio Mondragón también contribuyó al servicio público, ayudando a la introducción de Aguas Potables y a la construcción del ferrocarril mexicano del Pacífico.

Como periodista, publicó en la revista Banca y Comercio, colaboró en la revista Conozca usted a México y en la revista El Turista Mexicano, y en 1940 fundó y dirigió La Revista Mexicana de Geografía.

Sus restos descansan en el Panteón Español de la Ciudad de México.

Recordamos al autor con dos de sus dedicatorias al Mtro. Vicente Lombardo Toledano.

Portada del libro lgunas rectificaciones importantes a la geografía de la República Mexicana, y la división regional de su territorio
Osorio Mondragón, José Luis. Algunas rectificaciones importantes a la geografía de la República Mexicana, y la división regional de su territorio. México: Impresora de México, 1925.

29-oct-1925. A mi distinguido y fino amigo el culto y progresista Lic. D. Vicente Lombardo Toledano, en prueba de amistad y reconocimiento. El autor.

Portada del libro Breves apuntes de geografía humana en sus ramas social y Económica
Osorio Mondragón, José Luis. Breves apuntes de geografía humana en sus ramas social y Económica. México: Imprenta Azteca, 1927.

A mi muy fino y distinguido amigo el h. Lic. D. Vicente Lombardo Toledano, en testimonio de amistad y gratitud. El autor, abril, 29 – 1927.

Obra ubicada en el acervo histórico: “Dedicatorias a Vicente Lombardo Toledano” de la biblioteca del Centro de Estudios Vicente Lombardo Toledano.

Link del catálogo en línea: http://200.78.223.179:8292/LOMBARDO
Correo electrónico: bibliolomb@hotmail.com

Artículo escrito por el Doctorando Josep Francesc Sanmartín Cava, en colaboración con los Servicios Bibliotecarios del Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano.


Luis Nieto Miranda (1910 – 1997)

Portada de charango

Fotografía de Luis Nieto MirandaLuis Nieto Miranda, conocido también por el seudónimo de “El Cholo Nieto”, nació el 10 de octubre de 1910, en el poblado de Sicuani, Provincia de Canchis (Perú); y falleció el 8 de enero de 1997, en el distrito de Barranco de la provincia de Lima. Fue un destacado cronista, compositor, periodista, luchador social, escritor de ensayo y prolifero poeta. Se le considera uno de los más eminentes representantes de la literatura peruana y latinoamericana.

Su infancia la vivió en la humildad propia del campo. Aún siendo joven, se marchó a la ciudad, donde compaginó diversos trabajos con la escritura de poesía, canciones, ensayos y crónicas. Finalmente, pudo ingresar en la universidad, donde se convirtió en un ferviente poeta y luchador social.

A los 21 años, lo deportaron a La Paz en Bolivia, donde publicó Poemas perversos (1932). Tras esto, viajó a Chile, Argentina y Uruguay. En 1938, publicó Puños en alto (1938), poemas revolucionarios con los que los poetas antifascistas de América Latina hacían homenaje a los milicianos españoles que defendían la República.

Como periodista, en Santiago, fundó, dirigió y colaboró en publicaciones como UnoFrenteFrente Popular y Octubre. A su vuelta a Perú en 1940, fundó y dirigió el semanario Jornada, en Cusco, donde continuó su trabajo literario.

Su vuelta a Perú le permitió publicar una de sus obras más destacadas, Charango, donde se recoge su poemario. Esta publicación fue premiada con una Mención Honrosa por el Jurado de los Premios Nacionales, destinado al fomento de la cultura. Entre sus obras también destaca el Canto al Cusco y a sus Piedras Sagradas (1944), con el que ganó, junto con el compositor Roberto Ojeda Campana, el Concurso de Autores para las Letras y Música del Himno al Cusco.

Por último, Luis Nieto Miranda fue también un destacado comunista, indigenista, “cholista”, que llegó a ser Senador de la República del Perú.

Recordamos al autor con dos poemas de su libro Charango: romancero Cholo (1943), y dos dedicatorias al Mtro. Vicente Lombardo Toledano.

Poemas de Luis Nieto Miranda

YARAVI

La quena teje guirnaldas
de lágrimas por su derrota.
En el árbol de mi sangre
cautivas hay dos alondras.

Ebria de cielo y estrellas
vuelve herida una paloma.
A la orilla del recuerdo
se quiebran las amapolas.

El canto tiembla en las arpas
y desfallece en las bocas.
A la luz de una mirada
mi corazón se deshoja.

Florece en todos los ojos
alguna ausencia remota.
Se incendia la pena oculta
y la guitarra solloza.

Mustios charlan los pañuelos.
Muda está la risa loca…
¡Por perseguir a una lágrima
se está muriendo una rosa!

La sangre de hondos quereres
como una bandera flota.
Los árboles están callados.
Los pájaros están que lloran.

Arde el canto en las miradas,
flamea en todas las bocas…
¡Junto al clavel de la tarde
se suicidan mis alondras!

De las violetas nocturnas
un leve alarido brota…
(Cómo entristece a los nidos
el silencio de las rondas).

EL llanto de las guitarras
está quemando la sombra.
El viento tiende en el cielo
un lamento de amapolas.

(AFUERA gime la noche
herida como una loba.
Crueles puñales le hundieron
cien luceros de la aurora).

EL ROMANCE DE LOS CHARANGOS

I LA RITA

Desde la hora del alba
la Rita se está arreglando.
Dice que va a comulgar
porque ayer se ha confesado.

Está fresca y está linda
con olor a leche y pasto.
En su corazón de alondra
madura el zorzal su canto.

Una lámpara de trinos
le ofrecen los finos álamos.
Su cosecha de luceros
los arroyos desvelados.

Junto con ella, fiesteras,
las brisas bajan silbando.
Una lluvia de rocío
se desborda de sus manos.

Los cerros siguen durmiendo
pues todavía es temprano.
Los pájaros serenateros
recién se están acostando.

Por el camino encendido
se va riendo y soñando.
Para beber le regalan
los manantiales un cántaro.

¡Las campanitas del pueblo
qué locas están llamando!
La Rita va a comulgar
porque ayer se ha confesado.

Dedicatoria de Luis Nieto Miranda al Mtro. Vicente Lombardo Toledano

Portada del libro Charango: romancero Cholo.
Nieto, Luis. Charango: romancero Cholo. Cuzco, Perú: H. G. Rozas, 1943.

Al Lic. Vicente Lombardo Toledano, combatiente ejemplar y alta bandera de nuestros esfuerzos. Homenaje fraterno de (firmado) Luis Nieto. Cuzco, Perú, set. 1943.

Portada del libro Itinerario de la canción
Nieto Sicuani, Luis. Itinerario de la canción: antología. [s.l.]: Cuaderno de la Revista del Instituto Americano del Arte, [s.f.].

A mi querido camarada Vicente Lombardo Toledano, gran combatiente antifascista, este homenaje de mi amistad. (Firmado) Luis Nieto. Cuzco, 1946.

Obra ubicada en el acervo histórico: “Dedicatorias a Vicente Lombardo Toledano” de la biblioteca del Centro de Estudios Vicente Lombardo Toledano.

Link del catálogo en línea: http://200.78.223.179:8292/LOMBARDO
Correo electrónico: bibliolomb@hotmail.com

Obras destacadas de Luis Nieto Miranda

  • Los Poemas Perversos (1932)
  • Puños en Alto (1938)
  • Mariátegui (1942)
  • Charango. Romancero Cholo (1942)
  • Itinerario de la Canción (1945)
  • Romancero del Pueblo en Armas (1958)
  • Guerrillero del Alba (1967)
  • ¡Vietnam Libertador! (1969)

Artículo escrito por el Doctorando Josep Francesc Sanmartín Cava, en colaboración con los Servicios Bibliotecarios del Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano.


Sergio Núñez Santamaría (1896 – 1982)

Imagen de la portada del libro "Tierra de lobos"

Fotografía de Sergio Núñez SantamaríaSergio Núñez Santamaría nació el 7 de octubre de 1896, en la ciudad de Santa Rosa (Ecuador); y falleció en la ciudad de Quito. Fue un destacado docente, biógrafo, dramaturgo, escritor de novela, cuento y poesía.

Sus estudios de primaria y bachiller los realizó en su ciudad natal, Santa Rosa. Sus estudios de secundaria los realizó en el Colegio Bolívar, en Tulcán.

Como docente, en 1932, fue profesor de la parroquia Constantino Fernández. Tras esto, también ejerció como profesor en el Instituto Martínez en Ambato, para terminar como profesor de Literatura en Quito, en el Colegio Mejiá. En Quito también trabajó en la Escuela de Artes e Industrias, y fue fundador y Vicerrector del Colegio de Señoritas Riobamba.

Sergio Núñez Santamaría se inició como escritor en 1918, con la publicación del poemario Hostias de Fuego, libro que le sirvió para cobrar fama e integrarse en el “Grupo de los hermanos”. Tras esto, continuó publicando también en géneros como la novela, el cuento y la dramaturgia.

Recordamos al autor con un fragmento de su cuento Tierra de lobos (1939) y una dedicatoria al Mtro. Vicente Lombardo Toledano.

Fragmento del cuento Tierra de lobos (pp. 147-149)

Una débil animación sacudía el sopor de la ciudad de Guayaquil, apenas velada por la neblina trasnochadora.  Brisas venidas de muy lejos refrescaban las axilas de los primeros estibadores del Malecón que, con el desánimo del día anterior, querían “buscar” por la misma calle “Industria”.

Pancho Layana estaba borracho y maldecía. Fernando Juncos, jaque de por vida, se le enfrentó con los puños, sorbiéndose los hilos de baba. A ver, ahora estaba en sus cabales, y no sería como ayer, que le “pisaron el poncho”, en presencia de la peruana puta del Astillero  la zamba Rosalía, ladrona como ella sola de pujanzas viriles.

El jachudo Camilo Tutivén no se paró en chiquitas, al recordar lo sucedido con él la semana a pasada. Viéndolo todavía con las calenturas, le movieron camorra tres de los mismos. Fuera de hacerle gastar la semana integra, le propinaron unos cuantos pescozones, porque sí . Y a no ser por el loro Anchundia, que se puso de por medio, llevándole después donde l a serrana Rosario, lo habrían cargado los perros.

Mordiendo recuerdos y pisoteando puntas de vicisitudes, la emprendieron, con dirección a las Peñas. Ya no por la calle Industria, y peor por la Libertad, porque equivalía a volver por las mismas. Por ahí, claro que por ahí, estaba la quinta Pareja, emporio de vagos y matones, declarados en huelga y con el ojo avizor a un extraño, con su arma oculta.

Andandito se iban cambiando coces y empujones.

Subrayaron su montuviada unos, recorriendo imaginativamente los grandes tendales de cacao de la “Maravilla” y “Tenguel”, allá cuando los mayordomeaba Antepara, el “huatusa Antepara” de Samborondón, y de quien nadie sabía a estas horas si bebía agua en Guayaquil.

Entonces se encendió el comentario entre los seis o siete cargadores, al abocarse a la placeta de las Peñas.

Layana había conocido al “huatusa” en sus mejores tiempos, cuando tuvo éste a su cargo a la hija del caramelero Castillo. Y ¿qué más? Castillo, a la vuelta de cinco años escasos, y con gran sorpresa de los que lo conocieron, “puso” su barraca en la plaza de la orilla, y armándose de ínfulas mayores. ¿Quién le alivio de costas? Decían, y quizá no dirían por decir, que el maridaje de su hija extrajo tamaña utilidad, pues el huatusa Antepara se portó de lo mejor con ella, merced a sus ahorros que se esfumaron como humo de tabaco, quedándose él al abrigo de la mala suerte y carcomido por las deudas.

Antepara. ¿Tal vez Florencio Antepara oriundo de Salitre o Samborondón? Apenas se recordaba su historia de los últimos días, si bien parecía haberse impregnado su figura en la memoria de algunos.

La hija del caramelero se hacía todavía lenguas de su grande hombre. ¡Qué prodigalidad! ¡Qué poco aprecio a la plata, siempre que se tratase de ella! Podía quedarse, limpio, como a la postre se quedó, por tenerla contenta. Solo el color le ofendía, porque era prieto y feo como un pecado mortal. Ella no lo veía así, y peor cuando tuvo hijos, y estos hijos eran su vivo retrato. Alto de cuerpo, rollizo, ganando salud por todos los poros, venía a ser orgullo de su casa, y bien podía ser envidiado por unos cuantos.

Alto como una ceiba, estaba bien dicho; se hacía respetar de la cuadrilla de cacahueros en las diferentes trifulcas de los sábados.

Juncos se arrancó de sus compañeros y volvió a su trabajo, como a eso de la una de la tarde. Podía responder por unos veinte lapos dobles, ingeridos entre estas y las otras.

Era Lunes, y maldita la gracia que le hacia el tal lunes, cuando era el quien acuñaba dinero “para beber duro y parejo” en el término de unos segundos. De soslayo miraba el cariz de la ría atragantada de embarcaciones menores. Dormían su borrachera de distancias, vapores y lanchitas como el “Daule”, el “ Vinces”, la “Adelita”, la “Rosa Elvira’’, las “Dos hermanitas”, y cien otras, remojándose la barriga prieta.

Y a él debía ocurrirle también darse una zambullida magistral, desnudito, con el hipo de la embriaguez en la boca. La idea de seguir sin rumbo en busca de su jorga le contuvo. Olisqueaba el ambiente de las olas, como perro nómada, sorbiendo emanaciones fuertes, verbigracia, la del cacao, puesto a secar frente a las empresas afines. Guzmán, Aspiazu, Vélez, etc.

— Yo lo Conozco, debo conocerlo de hangas o de mangas al tal huatusa. No veo la razón de que este carajo se me haya ido de la memoria. Si parece que lo estoy viendo con su bembo tostado por el trago. Un negrantajo como yo. Solo qué sabia contar con suerte y adular a los blancos… Ganas me dan de…

Dedicatoria de Sergio Núñez Santamaría al Mtro. Vicente Lombardo Toledano

Portadas del libro "Tierra de lobos"
Núñez, Sergio. Tierra de lobos. Ecuador: Imprenta del Ministerio de Educación, 1939.

Simpatía y solidaridad del autor, al compañero Vicente Lombardo Toledano Director de “Futuro” la gran Revista de los trabajadores mexicanos.
(Firmado) Sergio Núñez, Quito – Ecuador Obre / 939 (1939)

Obras de Sergio Núñez Santamaría

  • Hostias de Fuego (1918)
  • Aurora boreal
  • La Esfinge Interior
  • Un pedagogo terrible o el vientre de una revolución
  • Árbol que no da fruto
  • Novelas del páramo y la cordillera
  • Tierra de lobos (1939)
  • Visiones y ultravisiones de tierra adentro
  • Un hombre y su época ante la Historia
  • A Bolívar en la gloria
  • Nueva historia crítica de la Literatura española
  • La poesía que vuelve
  • Las cien mejores poesías ecuatorianas; “Poemas de concentración y de concejal
  • Los buitres hambrientos
  • Figuras estelares de América
  • Grandes hombres del Ecuador
  • Resumen histórico del Ecuador
  • Cien años de independencia

Artículo escrito por el Doctorando Josep Francesc Sanmartín Cava, en colaboración con los Servicios Bibliotecarios del Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano.


Francisco Orozco Muñoz (1884 – 1950)

Francisco Orozco Muñoz nació el 3 de octubre de 1884, en el poblado de San Francisco del Rincón, estado de Guanajuato (México); y falleció el 8 de marzo de 1950, en la Ciudad de México. Fue un destacado médico, político, diplomático y poeta mexicano.

Desarrolló sus estudios de medicina en Bélgica, en la Universidad de la Lovaina, en Lieja. Fue durante su estancia en  Europa que estalló la Primera Guerra Mundial (1914), lo que le obligó a dejar los estudios para atender a los heridos. Y siendo voluntario de la Cruz Roja Belga, Francisco Orozco Muñoz se dio cuenta de que su verdadera vocación era la escritura. Como reconocimiento a su labor, el rey Alberto I le concedió la condecoración otorgada a los extranjeros que sirvieron con grado heroico.

En la docencia, Francisco Orozco Muñoz fungió como profesor de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), y en 1945, fue nombrado Primer Director de la Escuela Nacional de Bibliotecarios y Archivistas. En 1948, se hizo cargo del Departamento de Bibliotecas de la Secretaria de Educación Pública. Y en 1949, volvió a la Dirección de la escuela, cargo que ocupó hasta su fallecimiento. También fue miembro fundador del Seminario de Cultura Mexicana del Colegio de México, y fue Secretario y Administrador del Colegio Nacional.

Como escritor, su primer libro se tituló Invasión y Conquista de la Bélgica Mártir, obra poética de gran sensibilidad, belleza y valor filosófico. Su siguiente libro Bélgica en la Paz, también tuvo una buena recepción y fue muy bien valorada por Antonio Caso. Otras obras poéticas que  destacan del autor son ¡Oh, tú, que comienzas a tener un Pasado! y Renglones de Sevilla.

También destaca la labor que Francisco Orozco Muñoz desarrolló como comisario y organizador del Pabellón de México en la Exposición Iberoamericana de Sevilla, nombrado por Venustiano Carranza en 1929.

En el servicio diplomático, Francisco Orozco Muñoz fue Secretario del Servicio Diplomático en Bélgica, Suiza y España, donde recibía a personalidades mexicanas, y también fue Primer Secretario de las Legaciones de México en España y Bélgica.

Por último, Francisco Orozco Muñoz fue Diputado Federal electo por la XXVII Legislatura.

Recordamos al autor con varias de sus poesías y una dedicatoria al Mtro. Vicente Lombardo Toledano.

Poesías de Francisco Orozco Muñoz

A MI HIJO

Ya verás, ya verás…
Es pobre la cosecha de toda una vida. Lo esencial cabe en estrofas de pocas palabras, las indispensables para vestir la idea. Lo esencial es el apretón de manos, la sonrisa, los ojos, la oferta inesperada… Las desesperaciones profundas y las inusitadas alegrías suelen no dejar huella:  el alma sale límpida, vuelve a nacer.

Ya verás, ya verás…
Después de los viajes, de los amigos, de las mujeres, del arte y de los libros, te preguntarás con angustia la razón de la supervivencia de recuerdos insignificantes: ¿Por qué el aroma de la cera de Campeche al cuajarse en tejos voluminosos, como mi padre la vendía ?
¿Por qué, en las situaciones difíciles, exhalan su perfume los ramos de romero de los nacimientos” de Nochebuena?

Ya verás, ya verás…
En el término no abundan las estrofas. Encontrarás, en las que hoy te ofrezco, el corazón y el alma que te di hace pocos años. Entonces consideraste la doble dádiva de más valor que la herencia de la sangre, a menudo fortuita.

Ya verás, ya verás…

F. O. M.
Bruselas, 1927.

I

CARIÑO,
voz de niño,
amanecer,
¡abuelo!

Armiño,
luz de ala,
atardecer,
¡abuelo!

II

¡CASA
de altos muros
y de honda tristeza
nunca logró el sol
apaciguar tu dolor!

III

Del niño,
la mano
sin soltar
la flor
en el horror
de la inundación.

IV

LIMAS, pálidas limas,
formas acabadas
de miel y de ámbar,
¿dónde están las manos
que ese seno desnudo acariciaron?

V

CABALLOS
en el alba, y un camino…
Al cruzar el río,
flexibles ramillas de fresno
contra la cara.
En el pueblo,
interminable adiós
de los ojos en llanto.

VI

SEMINARIO,
llama de cal y oro en el poniente,
y el mejor presente
tupido casimir en las manos.
¡Tan pura cortesía,
a los trece años,
ancló toda alegría!

VII

RAMO de pálido coral
en el capelo de la Virgen
de la casona maternal.

Rosa blanca de México
a través del cristal
de aquel amanecer sin olvidar…

¡Oh alborada de novia en pedestal!

VIII

El álamo
en el viento
nos da la cara
de plata,
y el cantar,
con suave piedad
de mujer que vuelve a amar.

IX

AÑOS tiernos
del mozo…
La doncella en la sombra sonríe…
¡Qué fiel el recuerdo
de la imagen desnuda
en la sinceridad del silencio!

X

El alma,
sin hablar,
a cada
paisaje
pone su cristal,
contra el animal.

XI

CULPA
fue del puente
y del ojo gigante
que nos vio indolente;
la mujer no miente
al amanecer…
El dolor es mío,
y el agua no deja de correr.

XII

PADRE que bien supiste
poner más oro en tu bondad
con mi sencilla amistad.
Padre que te me fuiste
y que jamás conociste
que llevo en mí tu claridad.

XIII

CON el pincel
y la tinta verde;
antes de trazar
imagino una figura larga,
¿verde esmeralda?…
Lo que quiero es amar.

XIV

¡Oh cuerpo de límpido mirar,
en luz de rescate de Dios!
¡Oh cuerpo con esperanza de morir
y que la gota cálida de vino hace revivir!…

XV

Fue una sola mirada,
y muy blancos los dientes.
La vida, con dolor, cabalga
sin igualar la luz de la mirada
ni cubrir de azabache aquellos dientes.

XVI

SOMOS tan pobres,
Poverello,
que ya no podemos llorar,
sólo amar.

Dedicatoria de Francisco Orozco Muñoz al Mtro. Vicente Lombardo Toledano

Portada del libro: Orozco Muñoz, Francisco. ¡Oh, tú, que comienzas a tener un pasado!...: pequeños poemas. Bruselas: Imprenta de Luis Desmet-Verteneuil, 1932.
Orozco Muñoz, Francisco. ¡Oh, tú, que comienzas a tener un pasado!…: pequeños poemas. Bruselas: Imprenta de Luis Desmet-Verteneuil, 1932.

Para Vicente Lombardo Toledano, con un Saludo muy cordial de su sincero amigo (firmado) F. Orozco Muñoz. Bruselas, 19 – I – 1938

Obra ubicada en el acervo histórico: “Dedicatorias a Vicente Lombardo Toledano” de la biblioteca del Centro de Estudios Vicente Lombardo Toledano.

Link del catálogo en línea: http://200.78.223.179:8292/LOMBARDO
Correo electrónico: bibliolomb@hotmail.com

Artículo escrito por el Doctorando Josep Francesc Sanmartín Cava, en colaboración con los Servicios Bibliotecarios del Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano.


El héroe de la clase trabajadora

Para escuchar el podcast, dale play al reproductor que hay en la parte superior a este texto.

Como hemos aprendido a lo largo de estos programas, la figura del héroe mitológico se ha definido, desde tiempos ancestrales, como un ser que se enfrentaba a retos extraordinarios, gracias a sus capacidades excepcionales, que muchas veces le venían dadas por su carácter divino o de clase. Y en el caso de que no gozara de ningún privilegio de cuna, a lo largo de su camino, sería recompensado con privilegios y dones, que le harían progresar por encima del resto de los personas, del pueblo, que normalmente se presenta como una masa incapaz de salvarse a sí misma, y menos aún de autogobernarse.

El reflejo más cercano del héroe mitológico que podemos encontrar hoy, es el del superhéroe, que si bien sus poderes ahora pueden ser también conferidos por mutaciones o por su ascendencia alienígena, siguen representando las características del héroe mitológico, conservándose, además, la cuestión de clase, ya sea de forma real o simbólica. Básicamente, los superhéroes siguen representando la idea de que se necesitan seres superiores para salvar al pueblo indefenso e incluso peligroso para sí mismo.

Pero esta idea del héroe, no se da sólo en el cine de superhéroes. También, de alguna manera, se encuentra en estas películas tan populares del Hollywood que representan el sueño americano, que ha permeado el cine a lo largo del mundo, y cuyos protagonistas triunfan sobre los demás, alcanzando, en la mayoría de los casos, riquezas y puestos de poder.

Las metas de estos personajes, casi siempre, tienen que ver con superarse profesionalmente, mostrando el tan recurrido modelo del emprendedor; y algunas veces, imparten justicia, gracias a sus cualidades excepcionales que los asemejan a la idea del súper héroe. En cualquier caso, la idea de la individualidad superior impregna el contenido de prácticamente la totalidad de estas películas, asociadas a una idea de progreso social y económico.

Forrest Gump, no parecería un modelo a seguir si acabara en una clínica pública, asistido y sin recursos, aunque hubiera sido un héroe de guerra, jugado contra China al ping pong y ayudado a Jenny, o no se vería a Erin Brockovich como una auténtica triunfadora si al final de la película no le entregaran un cheque millonario. Por desgracia, la idea del éxito está muy vinculada a la idea de riqueza y poder en el imaginario colectivo.

Pero, ¿es ésa la realidad de nuestra existencia? ¿Cuántos superhéroes o héroes de una auténtica historia americana han venido a salvarnos de desahucios, del robo de los bancos, y de la injusticias de aquellos que se arrojan el poder de gobernarnos?

Alguno hay, como Snowden o Assange, pero ellos no representan la típica historia de Hollywood, sino que si la industria puede, los presentan como a villanos, aunque hayan tratado de traernos algunas libertades. Y a pesar de su esfuerzo, estamos muy lejos aún de que su sacrificio pueda servirnos de verdad para liberarnos. Porque hay un hecho inmutable que ha sucedido a lo largo de la historia, y que rara vez es representada por el cine, y es que toda revolución, toda conquista social, en la gran mayoría de los casos, se ha conseguido gracias a la lucha del pueblo. Nadie puede conseguir desde su individualidad cambiar al mundo, otra cosa es que se haya aprovechado sistemáticamente el poder popular para que unos pocos se sitúen en la cresta de la ola; y la mayoría de las veces, después de haber surgido el movimiento social.

Lo bien cierto es que hay millones de personas normales y corrientes, a lo largo del mundo, que sacrifican parte de su vida para ayudar a los demás. Hay ONGs y particulares que vienen ayudando, desde hace años, a nuestros hermanos saharauis; hay personas, que con su ayuda y poniendo en riesgo sus propios cuerpos, se enfrentan a los cuerpos de seguridad del estado en defensa de la vivienda de sus conciudadanos, y, en definitiva, defendiendo en derecho fundamental recogido en la constitución; hay médicos que se marchan al tercer mundo a ayudar, poniendo en riesgo sus propias vidas y sufragándoselo de su bolsillo; en estos momentos, hay ecologistas a lo largo del mundo que están siendo asesinados por defender las selvas de la tala ilegal; y hay madres, padres y hermanos, en muchos países, que buscan a sus familiares, a veces bajo amenaza de muerte, desaparecidos por el cártel, por políticos corruptos o dictaduras. Pero sobre todo, hay un poder popular, mayormente representado por la clase trabajadora, que es capaz de levantarse y luchar para cambiar las cosas sin superpoderes, ni riquezas, sino por un inquebrantable valor y sentido de la justicia.

Esta clase de personas, sacrifican lo poco que tienen, poniéndose en riesgo ante retos extraordinarios, sin esperar la recompensa propia del héroe mitológico. Estos héroes de la clase trabajadora, que son en realidad de carne y hueso y no producto de la ficción, ni seleccionados entre una gran minoría que representa más a las elites que a la mayoría, apenas tienen presencia en el cine. Si no fuera por cineastas como Ken Loach y Fernando León de Aranoa, para el cine contemporáneo en general, parecería que los problemas de la clase obrera no existen, y que sólo seres excepcionales, que en definitiva son producto de la fantasía, tienen la capacidad de solidarizarse y ayudar al pueblo incapaz. Es necesario reflexionar sobre por qué el cine perpetúa esta idea del héroe que está cada vez más alejada de la realidad, fortaleciendo el paradigma del poder que analizamos en el pasado podcast. Porque lo bien cierto, es que muy lejos de la ficción, la realidad nos muestra que es en el pueblo, en la clase trabajadora, donde se da el auténtico heroísmo. Por esta razón, este podcast es un homenaje para todos aquellos que luchan por los demás sin esperar nada más que un mundo más justo, que es en definitiva una de las cuestiones más importantes de la mitología.

 


    • Imagen del Caballo de Troya tal como aparece en la película Troya (2004), dirigida por Wolfgang Petersen, y producida por Warner Bros Pictures, Radiant Production, Plan B, Winston Azzopardi, Barbara Huber, Wolfgang Petersen, Diana Rathbun y Colin Wilson.
  • Imagen de portada de la película Germinal (1993), dirigida y producida por Claude Berri (infografía).

Xavier Icaza (1892 – 1969)

Portada del libro Trayectoria de Xavier Izaca
Pintor Jorge Enciso y los escritores Julio Torri y Xavier Icaza, de pie; los autores y diplomáticos Genaro Estrada y Francisco A. de Icaza, y el también escritor Mariano Silva y Aceves.

Xavier Icaza nació el 2 de octubre de 1892, en la Ciudad de Durango (México), y falleció en 1969, en la Ciudad de México. Fue un destacado escritor, docente, “retablista”, ensayista, periodista y poeta.

Como profesor, Xavier Icaza impartió docencia en la Universidad de Xalapa y en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Xavier Icaza, como periodista publicó numerosos artículos para la revista Futuro, que se pueden consultar aquí. Sus publicaciones se componían de fragmentos literarios de sus propias obras, y artículos sobre arte, política, cultura, educación y temas fundamentalmente mexicanos.

En la literatura, Xavier Icaza se interesó por la Revolución Mexicana y la explotación petrolera nacional por empresas extranjeras. Entre las obras propias de esta temática, destaca Panchito Chapopote, también conocida como retablo tropical relación de un extraordinario sucedido de la heroica Veracruz (1928). Ésta es una obra realista y estridentista, donde se retrata el enriquecimiento, vida y muerte de un lugareño de Veracruz, al vender su tierra estéril, una “chapopotera” a unos estadounidenses buscadores de petróleo. También destacan tres obras que Xavier Icaza dedicó a temas religiosos populares: Retablo de Nuestra Señora de Guadalupe (1955), el poema Relación y prodigio del Santo Señor de Chalma (1963) y Tragedia y loa de Nuestra Señora de los Remedios (1936).

Recordamos a Xavier Icaza con dos de sus poesías publicadas en Marea Encendida y tres dedicatorias al Mtro. Vicente Lombardo Toledano.

Poesías de Xavier Icaza

LA CANCIÓN DEL PANAL

Junto al nido, el panal,
donde se halla el trabajo y el taller,
donde se hace posible la vida para el nido,
donde se estudian nuestros hondos problemas,
donde se trata de alcanzar el ideal,
donde juntos
anhelamos construir nuestro destino,
colocar nuestra piedra en la casa de todos,
en la que sin distinción de clases ni de castas,
vivan los hombres de común bandera
cobijados.Lo que no acaba el uno, el otro lo termina,
lo que el uno hace mal, el otro perfecciona,
y todo lo importante,
lo que implica verdadera creación,
es obra de los dos,
en la que no se sabe
dónde acaba del uno su trabajo
ni el del otro en dónde comenzó.Tratar de resolver la tragedia de ahora,
ayudar a construir
de aquél mundo mejor que todos anhelamos
los cimientos;
colaborar en aquella obra intensa
que arranque la ignorancia y los prejuicios
y haga limpia la vida
y la transforme en digna y clara,
tal es lo que se incuba en el panal,
esta la obra que los dos perseguimos
y que también corona Amor. 

CON UN PUÑAL DE CANTOS

Presiento el colofón de nuestro libro.
Sólo faltan las hojas decisivas,
donde se canta del amor de fuego
y del que es un crepúsculo tenue.Ayer apenas, yo decía
las vidas de otras gentes,
sus problemas, sus odios, sus amores.
Y ahora he abierto
con un puñal de cantos
mi pecho adormecido,
y me enseño cual soy,
y a la luz ha surgido
nuestra marea encendida,
el amor a la amada y a la hija
y nuestro amor al nido.

Con mi sangre y mi anhelo queda escrito.
Brotó cual fuente de agua clara,
con ímpetu de fuerza retenida
largos años.

Brotó sin un anuncio,
sin que yo lo aguardara,
con ritmo atropellado,
com o nace un venero de agua hirviente.

Se apoderó de mí
com o amante celosa y absorbente,
sin dejarme ni com er ni pensar,
y cayó de mis manos
com o del risco se despeña
el agua torrencial.Y así voy a acabarlo,
así lo entregaré.
Es sangre de dos sangres,
es hijo del amor,
¡como tal vivirá!

Más allá de mi vida ha de quedarse,
com o mi testamento,
com o mi ensueño ardiente,
como el hijo mejor
y la espuma dorada
de aquella marea en flamas,
que montado en sus ondas
va a llevarlo
a la más alta roca,
donde el águila anida y es frío el sol!

Dedicatorias de Xavier Icaza al Mtro. Vicente Lombardo Toledano

Portada del libro: Icaza, Xavier. Magnavoz 1926: discurso mexicano. Xalapa, Ver.: Talleres Gráficos del Gobierno de Veracruz, 1926.
Icaza, Xavier. Magnavoz 1926: discurso mexicano. Xalapa, Ver.: Talleres Gráficos del Gobierno de Veracruz, 1926.

 

Para Vicente, con un abrazo y mis mejores deseos (firmado) Xavier, Xalapa-01 dic. 1926

Portada y dedicatoria del libro: Icaza, Xavier. Panchito Chapopote: retablo tropical o relación de un extraordinario sucedido de la Heroica Veracruz. México: Cultura, 1928.
Icaza, Xavier. Panchito Chapopote: retablo tropical o relación de un extraordinario sucedido de la Heroica Veracruz. México: Cultura, 1928.

 

Para Vicente, con el afecto de (firmado) Xavier, 1928

Portada y dedicatoria del libro: Icaza, Xavier. Trayectoria. México: Universidad Obrera de México, 1936.
Icaza, Xavier. Trayectoria. México: Universidad Obrera de México, 1936.

 

Para Vicente, con mi viejo afecto fraternal y admiración (firmado) Xavier, 1936

Obras ubicadas en el acervo histórico: “Dedicatorias a Vicente Lombardo Toledano” de la biblioteca del Centro de Estudios Vicente Lombardo Toledano.

Link del catálogo en línea: http://200.78.223.179:8292/LOMBARDO
Correo electrónico: bibliolomb@hotmail.com

Obras de Xavier Icaza

  • La hacienda (1924)
  • Gente mexicana (1927)
  • Magnavoz (1926)
  • Panchito Chapopote, retablo tropical (1928)
  • Trayectoria (1936)
  • Mitote de Toloacha (1955)
  • Retablo de Nuestra Señora de Guadalupe (1955)
  • Coloquio de Juan Lucero (1962)
  • La patrona (1962)
  • Relación y prodigio del Santo Señor de Chalma (1963)
  • La Revolución Mexicana y la literatura
  • Marea encendida
  • Dilema
  • De Chalma y de Los Remedios
  • El nuevo derecho obrero mexicano

Artículo escrito por el Doctorando Josep Francesc Sanmartín Cava, en colaboración con los Servicios Bibliotecarios del Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano.


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