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Frente Nacional Democrático

FRENTE NACIONAL DEMOCRÁTICOEdit

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Libro. Colección: Obra temática. 2000, México DF (México).
Editado por: Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano

ISBN: 970-18-4705-9
Ciencias Sociales: Ciencias Políticas.

Autor/a:

Vicente Lombardo Toledano

Descripción:

El Instituto Politécnico Nacional y el Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano han sumado el esfuerzo de sus investigadores para publicar esta obra, de la serie temática, que comprende parte del pensamiento del Dr. Vicente Lombardo Toledano acerca de una cuestión que hoy en día forma parte fundamental del proceso político que se ha venido impulsando en los últimos años y que es el de la vida democrática de nuestro país.
Ambas instituciones tenemos confianza en que esta publicación contribuya a que los estudiosos y los interesados en el desarrollo político actual encuentre en ella la claridad de la propuesta del autor, que encierra su preocupación porque nuestro país avance en su desarrollo económico y político y en la consolidación de éste como nación plenamente soberana y políticamente consolidada, ya que ese fue el objetivo fundamental del fructífero y esforzado trabajo de Vicente Lombardo Toledano, uno de los forjadores del México actual.

Índice:

PRÓLOGO (Pág: 8)
ENTREVISTA CONJ. M. BERLANGA DEL PERIÓDICO EL DÍA (Pág: 13)
LOS CONSEJEROS DE LA OPOSICIÓN (Pág: 21)
LA SUCESIÓN PRESIDENCIAL. MESA REDONDA EN LA ASOCIACIÓN MEXICANA DE PERIODISTAS (Pág: 26)
ENTREVISTA CON ARNALDO PEDROSO D’HORTA DEL ESTADO DE SAO PAULO (Pág: 63)
CUESTIONARIO DE FEDERICO GUTIÉRREZ PASTOR, DE EL UNIVERSAL (Pág: 79)
EL IDEARIO ALEMANISTA ANTE LA SUCESIÓN PRESIDENCIAL (Pág: 82)
RESPUESTAS AL CUESTIONARIO PRESENTADO POR LA REVISTA SUCESOS PARA TODOS (Pág: 87)
LOS FALSOS PLANTEAMIENTOS SOBRE LA SUCESIÓN PRESIDENCIAL (Pág: 92)
RESPUESTA AL CUESTIONARIO DE LA REVISTA VISIÓN INCORPORATED (Pág: 99)
EL CAMINO MEXICANO HACIA UNA NUEVA DEMOCRACIA (Pág: 102)
LOS GRANDES PROBLEMAS NACIONALES INSOLUTOS (Pág: 110)
LOS APREMIOS EXTERIORES SOBRE MÉXICO Y LA PERSPECTIVA DE SU DESARROLLO (Pág: 121)
LOS GRANDES PROBLEMAS NACIONALES Y LA SUCESIÓN PRESIDENCIAL (Pág: 128)
ENTREVISTA CON ENRIQUE LOUBERT JR. DEL PERIÓDICO EXCÉLSIOR (Pág: 147)
SESIÓN DEL 30 DE NOVIEMBRE DE 1963 DE LA TERCERA ASAMBLEA NACIONAL EXTRAORDINARIA DEL PARTIDO POPULAR SOCIALISTA (Pág: 155)
CLAUSURA DE LA TERCERA ASAMBLEA NACIONAL EXTRAORDINARIA DEL PARTIDO POPULAR SOCIALISTA (PRIMERO DE DICIEMBRE DE 1963) (Pág: 181)


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Libro. Eslabones en el desarrollo de la ciencia. 2016. Ciudad de México (México)
Editado por: Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano

ISBN: 978-607-466-088-3
Ciencias Naturales, Ciencias Sociales, Humanidades: Ciencias de la Vida, Antropología, Geografía, Historia, Psicología, Sociología, Filosofía.

Descripción:

La intención de los ensayos contenidos en este volumen es situar a la historia de la ciencia de América Latina dentro de los debates contemporáneos sobre la relación entre los contextos locales y lo global. El periodo cubierto por los distintos casos de estudio transcurre desde la formación de los estados-nación latinoamericanos, hasta la actualidad. Un punto de partida común ha sido la reflexión en torno a los movimientos de personas, prácticas e instrumentos que hacen posible constituir lo global (ya sea que se trate de hegemonías tecnocientíficas, o de proyectos totalizadores como el desarrollo o la medicalización), a partir de lo estrictamente local (es decir, los intercambios concretos de saberes, o los actores diversos y sus prácticas). Así pues, pese a que los movimientos transnacionales constituyen el núcleo de los intercambios en la mayoría de los ensayos, su objeto de estudio no es la nación. Una forma en que se entrelaza la dimensión global o supranacional del conocimiento, y la local, ocurre mediante los procesos de estandarización (metrología) e internacionalización de la ciencia. Otra, que también se explora en varios de los ensayos, consiste en indagar los ‘regalos’ y colaboraciones que ocurren en campos asimétricos de po-der, mediante una economía moral propia de la ciencia. Asimismo, los ensayos buscan incorporar actores antes considerados marginales (co-mo los científicos-diplomáticos, militares, funcionarios, choferes o ‘expertos portables’ latinoamericanos) como agentes relevantes de los procesos antes mencionados.

Índice y autores:

Introducción Lo local y lo global: América Latina en la historia contemporánea de la ciencia. Una introducción a algunos temas relevantes. (Pág: 11)
Gisela Mateos / Edna Suárez Díaz
Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades, Universidad Nacional Autónoma de México / Facultad de Ciencias, Universidad Nacional Autónoma de México
1. Mentiras de perogrullo. Las expediciones al Chaco de Leopoldo Arnaud y de Eduardo L. Holmberg (Argentina, 1884-1885) (Pág: 21)
Irina Podgorny
Museo de La Plata, Argentina- CONICET
2. Dando y dando objetos preciosos: huesos por jarrones. Intercambios desiguales Entre Francia y México, siglo XIX (Pág: 53)
María Haydée García Bravo
Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades, Universidad Nacional Autónoma de México
3. La economía mirmecológica entre Harvard y la Habana a inicios del siglo veinte (Pág: 75)
Adreissa Lizette Paéz Michel
Universidad Politécnica de Sinaloa
4. Construyendo un continente vacío. La presencia del Biological Survey Us Department of Agriculture en Baja California (1905- 1906) (Pág: 99)
Angélica Morales Sarabia
Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades, Universidad Nacional Autónoma de México
5. Alimentación, raza, productividad y desarrollo. Entre problemas sociales nacionales y políticas nutricionales internacionales (Colombia, 1890-1940) (Pág: 135)
Stefan Pohl-Valero
Universidad del Rosario, Colombia
6. La construcción del Instituto Nacional de Nutriología en México: Conexiones globales y locales (Pág: 175)
Joel Vargas Domínguez
Posgrado en Filosofía de la Ciencia, Universidad Nacional Autónoma de México
7. Traducción e intercambios científicos entre Estados Unidos y Latinoamérica: El comité inter-americano de publicación científica (1941-1949) (Pág: 203)
Adriana Minor
Doctorado en Filosofía de la Ciencia, Universidad Nacional Autónoma de México
8. Expectativas (des)encontradas: La asistencia técnica nuclear en América Latina (Pág: 235)
Gisela Mateos / Edna Suárez
Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades, Universidad Nacional Autónoma de México
9. “Medicamentos milagrosos”, embajadas, y enfermedades en el México de la Guerra Fría (Pág: 263)
Gabriela Soto Laveaga
Universidad de California, Santa Barbara
10. Ensamblajes de la ciencia forense en América Latina (Pág: 289)
Vivette García Deister / Lindsay Smith
Facultad de Ciencias, Universidad Nacional Autónoma de México / Departamento de Antropología, Universidad de Nuevo México
11. La nación en contexto. Reflexiones en torno a la historia e la ciencia en México (Pág: 321)
Frida Gorbach
Universidad Autónoma Metropolitana, Xochimilco
12. Medicalización, globalidad y coproducción en Latinoamérica y Angloamérica (Pág: 343)
Fabrizzio Guerrero Mc Manus
Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades, Universidad Nacional Autónoma de México




[if 11797]Portada del libro: Aproximaciones a lo local y lo global[/if 11797]


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Un capítulo en la Constitución sobre la economía nacional.[1]

Un capítulo en la Constitución sobre la economía nacional.[1]

Por Cuauhtémoc Amezcua Dromundo. [2]

Vicente Lombardo Toledano presentó una iniciativa para adicionar un nuevo capítulo a la Constitución, sobre la economía nacional, el 5 de octubre de 1965 en la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión. Fue una propuesta de gran importancia, y que hoy cobra mayor vigencia, como veremos adelante.

Balance de Lombardo sobre la economía nacional, a 25 años de concluido el gobierno de Cárdenas.

"Luego del arranque vigoroso de la etapa cardenista, “el desarrollo ha continuado en marcha ascendente..." Lombardo.
“Luego del arranque vigoroso de la etapa cardenista, “el desarrollo ha continuado en marcha ascendente…” Lombardo.

Al hacer el balance sobre el desenvolvimiento de la economía nacional en una intervención relacionada con su iniciativa, Lombardo consideró que luego del vigoroso arranque registrado en el sexenio de Lázaro Cárdenas, durante los siguientes 25 años, de 1940 a 1965, el proceso económico de México se fue dando de manera accidentada y contradictoria en muchos aspectos. El desarrollo de la economía fue anárquico, sin un orden que respondiera de manera integral a los intereses nacionales. Había avances, a veces notables, en unas ramas, pero otras se rezagaban. En medio de todo eso, lo más negativo fue que los capitales extranjeros se habían ido apoderando de los renglones más dinámicos de la economía que para entonces preferían, a diferencia de los primeros tiempos en los que su  principal opción habían sido las industrias básicas y extractivas.

No obstante ese carácter caótico, a jucio de Lombardo la economía nacional, en términos generales, había “continuado en marcha ascendente” por el camino que conducía a la independencia económica nacional como lo expresó en la Cámara de Diputados”[3] Es cierto que, durante todo ese lapso, la lucha entre los partidarios de la intervención directa del Estado en la economía, y sus enemigos, fue intensa, hecho que se reflejó en las contradicciones descritas. En ese contexto, sin embargo, hubo actos de gran relevancia en el sentido del más alto interés nacional, como la nacionalización de la industria eléctrica, realizada por Adolfo López Mateos, y otros que, sin ser tan notables, también abonaron en el mismo camino.

Dos fuerzas en pugna: el Estado y los capitalistas particulares.

Trascendente iniciativa para adicionar la Constitución con un  capítulo sobre la economía nacional
Trascendente iniciativa para adicionar la Constitución con un capítulo sobre la economía nacional

Ahora bien, en la medida en que el Estado nacionalizaba alguna industria medular o creaba alguna institución responsable de una rama fundamental  de la economía, con esa acción daba grandes impulsos al desarrollo nacional por la vía correcta y se producían verdaderos saltos en el sentido del progreso[4]; pero esto no caminaba así de manera permanente sino, como se dijo, con altibajos porque, como lo explicó Lombardo, había “dos fuerzas con finalidades distintas –la del Estado y la de los empresarios particulares- que se disputan el predominio sobre la economía nacional”.  Sin embargo, a pesar de los tropiezos, estancamientos y retrocesos, el intervencionismo estatal surgido de la Revolución Mexicana iba en ascenso en términos absolutos y relativos, para bien de la Nación:

“A partir de 1939, la inversión pública ha venido aumentando de modo constante hasta 1961 en que representó ya la mitad de la inversión nacional bruta. En el sexenio 1959-1964 creció en forma acelerada, pasando de 6 mil 500 millones en 1939, a 18 mil 700 millones en 1964.

“La inversión privada, por contraste, después de crecer a una tasa anual de 5.8% en el periodo 1946-1952, se contrajo en el quinquenio 1959-1963, correspondiente a la administración del presidente Adolfo López Mateos, pues aumentó sólo a una tasa anual de 4.5%.

“En ese periodo de retracción de la inversión privada, el ritmo de desarrollo económico se mantuvo gracias a la inversión pública…”

La economía nacional alcanzó un equibrio, aunque era precario.

La creciente intervención del Estado llegó a equilibrar su presencia en la economía nacional con respecto a los capitales privados; pero es un equilibrio inestable
La creciente intervención del Estado llegó a equilibrar su presencia en la economía nacional con respecto a los capitales privados; pero es un equilibrio inestable…

Como resultado del ascenso acumulado de la participación estatal en la economía, para el año de 1965 se llegó a una situación singular, extraña para las economías capitalistas sean de los países de alto desarrollo o de los dependientes: la magnitud económica del sector estatal casi se emparejó con la de los capitalistas privados:

“Puede estimarse, en términos generales, que las inversiones del sector público representan el 45% del total, mientras que las del privado representan el 55%. Es decir, hemos llegado a un equilibrio entre las dos tendencias que concurren al desarrollo económico”.

Esta especie de empate entre dos corrientes que apuntaban en sentidos opuestos generó una situación de lucha intensa entre los actores sociales y políticos partidarios de una y otra y, al mismo tiempo, creó una situación de inestabilidad que no podría prolongarse largamente. En palabras de Lombardo:

“…todo equilibrio es, por su propia naturaleza, transitorio. En el campo de la economía, habiendo dos tendencias, el equilibrio tiene que romperse a favor de cualquiera de ellas; pero lo que es imposible es que esta paridad precaria pueda constituir la marcha normal de la Nación”.

¿Cómo romper el equilibrio inestable a favor del pueblo?

Había que modificar la Constitución para dejar atrás la fase del intervencionismo estatal espontáneo y entrar al consciente y planificado...
Había que modificar la Constitución para dejar atrás la fase del intervencionismo estatal espontáneo y entrar al consciente y planificado…

Para Vicente Lombardo Toledano y, consecuentemente, para su partido, quedaba claro que era necesario incidir en la ruptura de ese equilibrio precario. ¿Cómo hacerlo para que la contradicción se resolviera a favor de los intereses de las grandes mayorías de nuestro pueblo, se preguntó el autor de la iniciativa en comento? “No hay más que un solo camino: el de las reformas fundamentales a la estructura económica”, respondió. Sería necesario dar cauce  a la intervención del Estado en la economía en la Carta Magna. Había que precisar allí, en la norma máxima, sus fines y sus alcances, y establecer también cuáles serían los ámbitos de la inversión privada. De esta manera se dejaría atrás la fase del intervencionismo estatal espontáneo que había predominado desde 1917, para entrar a una nueva etapa, la del desarrollo consciente y planificado por el Estado nacional. De acuerdo con la iniciativa, el momento  -1965- era el adecuado para tomar esa medida, porque las condiciones habían madurado, como lo dijo Lombardo:

“Nuestra patria se halla ante dos perspectivas: la de consolidar y ampliar el camino que ha construido la Revolución, con el apoyo constante y el sacrificio del pueblo, que se caracteriza por el acrecentamiento del poder económico del Estado, teniendo como bases la nacionalización de los recursos naturales y de las industrias y servicios que pueden condicionar las demás actividades productivas, comerciales y financieras; y la perspectiva de entregarle a la iniciativa privada el desarrollo económico, con el consiguiente peligro de que sea suplantada por  capital extranjero”.[5].

En su exposición de motivos, se habló del carácter innovador de la Constitución de 1917, que rebasó los marcos estrechos del liberalismo, al que hasta entonces se habían constreñido las constituciones del mundo moderno. Se calificó a la Carta de Querétaro, como “el estatuto político más avanzado de todos los países del mundo cuando se promulgó”, y se señaló asimismo que “las adiciones positivas que se han hecho a su texto le han dado todavía más vigor”.

En su contenido avanzado se establece “un conjunto de instituciones que forman verdaderos cuerpos de doctrina sobre cuestiones fundamentales”, se dijo en la iniciativa. Es el caso de la tesis sobre las riquezas del territorio nacional y la Reforma Agraria (artículo 27); la relativa a los derechos de la clase obrera (artículo 123); la tesis sobre la educación (artículo 3º), y la tesis sobre los derechos políticos (inicialmente, artículo 54, con posterioridad también el 41)

Una nueva tesis en la Constitución, sobre la economía nacional.

Era necesario dotar a la Constitución de una quinta tesis de semejante trascendencia, la tesis sobre la economía nacional, dijo Lombardo. En este aspecto, la Carta vigente mantenía el mismo contenido que la de 1857 y, por tanto, era anacrónica. La intervención del Estado en la economía se había venido dando, por fortuna para los intereses soberanos de la Nación y para beneficio del pueblo. Ese proceso había sacado al país del atraso feudal y semiesclavista y había desarrollado sus fuerzas productivas. Además, había impedido que el país se convirtiera en una colonia, con nombre de “Nación soberana”. Los instrumentos jurídicos concretos de este proceso nacional de desarrollo, sin embargo, estaban desfasados. Más allá del mandato básico del artículo 27, sumamente valioso, todo lo demás radicana en en múltiples “decretos y acuerdos del Poder Ejecutivo sobre créditos, inversiones de capital, organización de la producción, del comercio y de los servicios…”, tantos y tan dispersos que generaban situaciones incongruentes y confusas, y se hacía difícil su conocimiento para la población.

Se dotaría a la Revolución Mexicana de un nuevo y poderoso impulso para el desarrollo y la liberación nacional
Se dotaría a la Revolución Mexicana de un nuevo y poderoso impulso para el desarrollo y la liberación nacional

“La nueva tesis debe ser un capítulo de la Constitución que contenga la doctrina sobre el carácter y la finalidad de la economía nacional. Porque sólo las normas constitucionales, que no se modifican por decretos de fácil expedición, pueden servir de sustento seguro para el desarrollo progresivo del país y porque esa tesis puede convertir en preceptos obligatorios los compromisos que han contraído ante el pueblo nuestros gobernantes, dándole a la Revolución Mexicana un nuevo y gran impulso, ya que terminarían las discusiones sobre los objetivos concretos e inmediatos, y tanto los funcionarios responsables de la Administración Pública, como los particulares, tendrían un camino despejado para encauzar su actividad sin temor a la orientación del gobierno cada vez que ocurre el cambio de Presidente de la República”.

La iniciativa contiene una fundamentación también de carácter histórico. En su texto se hace una síntesis del desarrollo de México durante el siglo XIX y, en particular, durante el porfiriato. Con ella, se dejan a la vista las razones por las cuales nuestro pueblo, con la Revolución Mexicana, se propuso retomar su lucha secular por tres grandes objetivos: elevar de manera sistemática y sustancial su nivel de vida, convertirse en el arquitecto de su destino y lograr la independencia plena de la Nación. Luego se refiere a la etapa constructiva de la Revolución. Describe como fue que los gobiernos de la época se decidieron a abandonar la doctrina de la no intervención del Estado en la economía y a tomar a su cargo las principales tareas para hacer posible el progreso de México. Ya existía el instrumento jurídico esencial, que estaba establecido en el artículo 27 de la Constitución, pero nada más:

De la Revolución Mexicana surgió un Estado que tenía entre sus funciones principales la de luchar por la emancipación nacional respecto del imperialismo y promover el desarrollo de las fuerzas productivas nacionales...
De la Revolución Mexicana surgió un Estado que tenía entre sus funciones principales la de luchar por la emancipación nacional respecto del imperialismo y promover el desarrollo de las fuerzas productivas nacionales…

“Al principio no hubo un plan que viera el futuro etapa por etapa. Ante cada problema insoluto, ante cada caso concreto, intervino el gobierno, y de esa manera se fue perfilando el programa de la nacionalización de las actividades económicas y de los servicios”.

Ese proceso, aun con sus limitaciones, venía a ser el “resultado de la experiencia histórica del pueblo y la necesidad imperiosa de hacer progresar al país con independencia del extranjero”. Fueron múltiples medidas concretas dictadas por el Poder Público que contribuyeron a darle al Estado “la autoridad y la fuerza económica de la que hoy disfruta, para hacer frente a las demandas crecientes del pueblo, a los apremios nacionales y a las presiones provenientes del exterior”. Las empresas e instituciones del sector estatal de la economía eran tan importantes para México, se dice en la iniciativa, que “sin ellas no habría llegado a la etapa en que hoy se encuentra, de país en franco desarrollo, a pesar de sus grandes problemas sociales insolutos…” Para 1963, se precisa el dato, las empresas que constituían el sector estatal “… eran en total 429. De ellas se dedicaban 162 a la producción de bienes y servicios para el mercado; 48 pertenecientes al Estado y 114 de participación estatal mayoritaria, abarcando la industria extractiva, la industria eléctrica, la industria de transformación, las comunicaciones y transportes, el desarrollo regional y local, el fomento cultural y la investigación, los servicios sociales y otras actividades”.

En esas condiciones se había llegado al momento de la decisión con respecto al camino a seguir.

“Contra la ruta que México eligió, se levantan los partidarios de la llamada ‘libre empresa’, afirmando que la prosperidad alcanzada por las naciones más desarrolladas, se debe al esfuerzo de sus hombres de negocios, nunca interferido por el poder público, y nos aconsejan que imitemos su ejemplo… Pero parten de la ocultación de un hecho fundamental: la evolución histórica de México es diferente a la de Estados Unidos y las naciones altamente industrializadas de otros continentes, a tal grado que sin la Revolución… nuestro país sería hoy una colonia del extranjero con el título de Nación soberana”.

En la iniciativa se propuso una definición de los propósitos del desarrollo económico de México:

“El desarrollo económico tiene por objeto aumentar las fuerzas productivas del país, utilizando los recursos naturales y humanos de que dispone, para elevar de una manera sistemática el nivel de vida del pueblo, incrementar el capital nacional, garantizar la independencia económica de la Nación y distribuir de manera equitativa la riqueza pública”.

Además, la iniciativa contiene una amplia gama de proposiciones, tesis y postulados importantes en materia económica. Así, por ejemplo, define a la propiedad como una función social y la subordina en todas sus manifestaciones a la planificación del desarrollo:

“Siendo la propiedad una función social, todas las actividades económicas, lo mismo las del Estado que las de los particulares, se sujetarán a un plan general de desarrollo, que señalará los objetivos que deben alcanzarse, tomando en consideración exclusivamente los intereses de la Nación”.

Acerca de la prioridad y equilibrio del mercado interior, en la Constitución quedaría sentado que la producción debería orientarse “a cubrir las demandas interiores del país”, equilibrando la de artículos destinados al consumo popular con la fabricación de maquinaria e instrumentos reproductivos”.

Sobre las atribuciones exclusivas del Estado, se añadirían a las que ya recogía el artículo 28 como ramas de la economía exclusivas del mismo, otras de gran importancia, como la siderurgia, los transportes marítimos y aéreos, entre otros. Sobre el inventario de las riquezas naturales, se señalaría como atribución del Estado, la de formularlo. Además, tendría que explorar el territorio nacional de manera constante con el fin de incrementar las reservas.

Una iniciativa trascendente, rica en su contenido.

Acerca de cuáles empresas privadas y bajo qué condiciones podrían recibir ayuda del Estado, la iniciativa propone:

“Las industrias propiedad de los nacionales recibirán la ayuda del Estado para su ampliación y mejoramiento, cuando sus productos se ajusten a las normas de calidad y precio que fije el gobierno federal. Pero no se otorgarán privilegios, dispensa o rebaja de impuestos o medidas de protección arancelaria a las industrias de ensamble o envase, ni a las que no puedan competir en el mercado internacional por su atraso técnico, la calidad o los precios de producción”.

También establece la obligación del Estado de crear una serie de organismos descentralizados encargados de: explotar las reservas minerales, las riquezas forestales y los recursos marítimos; beneficiar minerales y metales; industrializar maderas; producir las materias primas que demanden las empresas que pertenezcan a la Nación, los productos químico farmacéuticos que requieran los servicios asistenciales, de seguridad y los seguros sociales, y todo lo que sea necesario para elevar el nivel de vida de la población.

Acerca de la distribución de las mercancías y para combatir los múltiples vicios que en este renglón de la actividad económica se manifiestan, provocando un extraordinario encarecimiento de la vida, la iniciativa declara:

“Es atribución del Estado regular el mercado interior. Aligerar el aparato de distribución para facilitar la incorporación de las personas dedicadas al comercio en las actividades productivas, y vincular los centros de producción a los de consumo. Estimulará las operaciones mercantiles, impidiendo las alcabalas y las restricciones al tránsito de mercancías dentro del territorio nacional. Dictará medidas para garantizar el precio justo que debe corresponder a los artículos destinados a la alimentación, al vestido y al cuidado de la salud, en beneficio exclusivo de sus productores, castigando las ocultaciones fraudulentas y prohibiendo los incentivos engañosos que traten de alterar los precios. Creará los organismos indispensables para adquirir las mercancías que deban ser almacenadas a fin de evitar fluctuaciones con perjuicio del interés público, y para que puedan distribuirse con prontitud y equidad”.

Sobre las características del comercio exterior, expresa:

“Habrá un plan integral para desarrollar el comercio exterior, bajo la vigilancia estricta del gobierno federal y con todos los países, sin distinción alguna, prefiriendo las que ofrezcan ventajas para la Nación, evitando la salida exhaustiva de las materias primas no renovables, que pertenecen al patrimonio nacional, y para vender preferentemente excedentes de la producción industrial. No se acordarán subsidios a la exportación en perjuicio de los precios que deben regir el mercado interno, ni exenciones a la importación cuando se trate de productos no esenciales para el desarrollo económico. Se gravarán, en beneficio del pueblo, las importaciones de productos suntuarios, innecesarios o superfluos”.

Sobre la celebración de acuerdos y alianzas multinacionales, declara que el Estado deberá promoverlos, con la aprobación del Senado, para defender en común nuestras exportaciones, realizar importaciones y fomentar entre ellos sus relaciones económicas y mercantiles.

Sobre las características de la política y las instituciones bancarias, crediticias y financieras, señala:

“El crédito del país estará sujeto al plan de desarrollo económico. Las instituciones bancarias y financieras privadas, deberán canalizar sus operaciones hacia los objetivos que en el plan se señalen, dando preferencia a las actividades agrícolas, a las industriales y, de manera general, a las productivas”.

También se ocupa de definir las funciones y el criterio para la jerarquización de las inversiones del sector público, en sus aspectos social y económico, así como las áreas en las que podrían participar las inversiones privadas nacionales y las de capital extranjero, así como sus limitaciones.

Propone asimismo condiciones específicas a las que se debe sujetar la adquisición de créditos en el exterior con el fin de evitar el sobre endeudamiento y la concreción de compromisos que pongan en riesgo la soberanía de la Nación.

Acerca de la sanción que debe aplicarse a quienes realicen prácticas monopólicas y especulativas encaminadas a encarecer la vida o a violar las disposiciones legales relativas a los porcentajes para la aceptación de capitales extranjeros, propone la expropiación de sus bienes y su incorporación a las empresas del Estado que realicen actividades semejantes.

Sobre la reforma fiscal a fondo, cuyas características fundamentales se elevarían a rango constitucional y serían: tendencia hacia la desaparición de los impuestos indirectos, por su carácter injusto y regresivo[6]. Tendencia, igualmente, hacia la desaparición de los impuestos directos sobre productos del trabajo, es decir, los que gravan los salarios. Avanzar hacia el establecimiento de “un impuesto único basado en el principio de la aportación creciente de acuerdo con el monto y la rentabilidad del capital invertido. Establecer límites a las utilidades de las empresas, dependiendo de las ramas de actividad a la que se dediquen y su grado de interés para el desarrollo nacional”.

Con respecto de los salarios, propone establecer en la Constitución el principio de la escala móvil, como manera de compensar el aumento en el costo de la vida y evitar el deterioro de la capacidad adquisitiva de los trabajadores. Además, también en el ámbito de la defensa del poder adquisitivo del pueblo, señala que la ley debe fijar el monto de los alquileres de viviendas; que la ley debe, asimismo, fijar los precios de los artículos de primera necesidad; que la ley determinará los bienes que constituyan el patrimonio de la familia, con las características y finalidades que señala la fracción XXVIII del artículo 123. Y se ocupa, finalmente del tema de la coordinación fiscal entre la federación, los estados y los municipios. Al respecto, deja sentada la necesidad de un régimen único y adecuadamente coordinado.

La iniciativa referida cobra hoy mayor vigencia que nunca, a la vista de la grave crisis económica, política y social en que se encuentra México, como resultado de haber seguido el camino contrario al que propuso Vicente Lombardo Toledano, y que, en cambio, se viene aplicando con notorio éxito en la mayor parte de América Latina, iniciativa que, en su expresión más sintética, se resume en la fórmula: nacionalizar es descolonizar.

Otra iniciativa vinculada a la anterior, sobre la planeación de la economía nacional.

En el mismo periodo de sesiones de la XLVI Legislatura en que presentó la iniciativa para un nuevo capítulo en la Constitución en materia económica, el grupo parlamentario del Partido Popular Socialista presentó también una iniciativa de Ley de Planeación Económica Nacional, que vendría a ser complementaria de la primera. En su exposición de motivos se habla de los problemas que enfrenta la economía del país y que deben atacarse:

“Los problemas más importantes que confronta el desarrollo actual de México, hacen ya inaplazable la creación de un organismo encargado de la programación del proceso económico en escala nacional. Entre ellos señalamos los siguientes. La fuerte desigualdad que persiste en la distribución del ingreso nacional, manteniendo un mercado interno raquítico que no puede absorber incrementos substanciales de la población, la cual tarde o temprano frenará su desarrollo y el de toda la economía. El desequilibrio permanente de nuestra balanza comercial con el exterior, compensado sólo por el turismo, los créditos y las inversiones extranjeras, factores que pueden reducirse con cualquier cambio en la política de los países que los proporcionan, y que al lado de sus aspectos útiles tienen muchos negativos. El atraso tecnológico y la baja productividad del sector agropecuario, que mantiene al 50% de la población en niveles de subconsumo, agravados constantemente por el acelerado crecimiento demográfico. Los problemas de carácter institucional y social, como son los subsidios e impuestos; el crónico déficit nutritivo de la población; la situación deficitaria en habitaciones y servicios de agua y drenaje; el analfabetismo; la escasez de trabajadores capacitados, etcétera, son obstáculos que es necesario eliminar para consolidar el proceso del desarrollo”. [7]

También se dice que la planeación permitiría prever, ordenar y articular las diversas actividades para evitar efectos anárquicos, duplicidades de esfuerzos y dispendios; permitiría impulsar el desarrollo integral por regiones, zonas o cuencas hidrográficas, y obtener el máximo rendimiento de los recursos de todo tipo incluidos los naturales. Se añade que la planeación es el mejor medio para disminuir los efectos de las crisis y los recesos económicos, porque pueden preverse y tomarse las medidas oportunas.

Además, en la concepción del PPS, la planeación sería un ejercicio democrático amplio y, a la vez, científica y tecnológicamente sustentado, porque:

“Teniendo en cuenta que los programas de desarrollo económico nacional deben contar con el respaldo de la mayoría de la población, es indispensable que el organismo encargado de su elaboración cuente con la participación y el consejo de todos los sectores, realizando sus trabajos sobre bases tecnológicas firmes, estudiadas por grupos de especialistas y por representantes de las diferentes actividades del proceso económico del país”.[8]

Vicente Lombardo Toledano y su partido lucharon asimismo para impulsar el desarrollo científico del país, en el frente parlamentario entre otras palestras. De acuerdo con sus ideas, al Estado le correspondía asumir la tarea de impulsar el desenvolvimiento de la ciencia y la técnica, que a su vez habrían de repercutir de manera importante en el ulterior desarrollo económico de la nación. Así lo planteó en diversas ocasiones en el Congreso de la Unión, entre otras en la ya citada iniciativa para adicionar a la Constitución un nuevo capítulo en materia económica, pero además en una proposición para crear la Academia de Ciencias de México, presentada en diciembre de 1966.

Ésta habría de ser el núcleo y centro director y coordinador de los esfuerzos de la Universidad Nacional Autónoma de México, el Instituto Politécnico Nacional, las universidades de provincia y todo el conjunto de entidades que tienen centros de investigación científica, de exploración y explotación de las riquezas de nuestro territorio, de estudios sociológicos, económicos e históricos, de conocimiento de las características de nuestra población, de preparación de cuadros de la ciencia, la técnica y la producción.

Habría de ser la institución que condujera el plan general que evitara la repetición y el desperdicio de esfuerzos y recursos.

“México está pasando por una etapa de transición entre su largo pasado de país dependiente y su futuro, que esperamos sea inmediato, de país suficiente desde el punto de vista económico. Pero si no redobla sus esfuerzos en todos los órdenes de su vida colectiva, la distancia que lo separa de los países más adelantados será más larga, porque éstos disponen de medios de todo tipo, de los que el nuestro carece, para acelerar todavía más su evolución histórica. Si las grandes naciones marchan bajo el apremio de muchas presiones y exigencias, México vive con angustia por el número y la magnitud de las suyas, que lo obligan a superar los índices de su crecimiento natural en un periodo breve”.[9]

[1] Decimocuarto fragmento de mi investigación titulada “Lombardo y su influencia en la vida política de México”, en proceso de edición por el Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales “Vicente Lombardo Toledano”.

[2] Maestro en Ciencia Política por la Universidad Nacional Autónoma de México. Investigador de tiempo completo. Coordinador de Investigación del Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales “Vicente Lombardo Toledano”.

[3] Intervención del diputado Vicente Lombardo Toledano. Diario de los Debates de la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, 20 de diciembre de 1965. Todos los datos y citas textuales que siguen en este artículo corresponden a la misma fuente, excepto en los casos en que de manera específica se señale una distinta.

[4] El proceso de intervención del Estado en la economía se dio por tres vías, según lo explica Juan Campos Vega: “expropiando, como en el caso del petróleo; creando instituciones y empresas, como en el caso de la Comisión Federal de Electricidad, y comprando acciones, como en el caso de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro. Juan Campos Vega, El desarrollo económico de México. México, Escuela Superior de Economía del I.P.N. 1998. p.16 (Tesis para obtener el título de licenciado en economía)

[5] Vicente Lombardo Toledano. Iniciativa para adicionar una nuevo capítulo sobre la economía, a la Constitución”, presentada el 5 de octubre de 1965 en la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión. Diario de los Debates de la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, 5 de octubre de 1965.  Disponible en CEFPSVLT, Escritos sobre las constituciones de México. Los subsecuentes datos y citas textuales corresponden a la misma fuente, con excepción de aquéllos en que específicamente se cite una distinta.

[6] Son los impuestos que gravan el consumo, como el Impuesto al Valor Agregado, IVA.

[7]Diario de los Debates de la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, 14 de diciembre de 1965. También se le puede consultar en Iniciativas parlamentarias…, op. cit. Tomo I, pp. 155-162.

[8] Ibidem.

[9] Proposición del grupo parlamentario del PPS para crear la Academia de Ciencias de México. Diario de los Debates de la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, 13 de diciembre de 1966.

Objetivos y táctica, a debate entre los marxistas mexicanos.[1]

Objetivos y táctica, a debate entre los marxistas mexicanos.[1]

Por Cuauhtémoc Amezcua Dromundo.[2]

En el fragmento anterior recordamos que, existiendo distintas opiniones entre los partidarios del socialismo en México sobre cómo y hacia dónde, con qué objetivos inmediatos y posteriores, y con qué tácticas habría que transformar la realidad de México, Vicente Lombardo Toledano los convocó a discutir colectivamente todas estas cuestiones. Así fue como se produjo la Mesa redonda de los marxistas mexicanos[3], realizada en enero de 1947, con la idea de que de esa discusión surgiera la unidad de todas las corrientes consecuentemente revolucionarias.

Los objetivos y táctica de los revolucionarios, se discutieron en la Mesa Redonda de los marxistas mexicanos.
Los objetivos y táctica de los revolucionarios, se discutieron en la Mesa Redonda de los marxistas mexicanos.

El tema que propuso Lombardo fue justamente: “Objetivos y táctica de lucha del proletariado y del sector revolucionario de México en la actual etapa de la evolución histórica del país”. La carta invitación fue enviada al Partido Comunista Mexicano, Acción Socialista Unificada, Grupo “El Insurgente” y Grupo marxista de la Universidad Obrera; también se les propuso nombraran hasta seis de sus miembros como sus representantes en la conferencia. Además, hubo otros invitados, sugeridos por los ya mencionados: Narciso Bassols, Víctor Manuel Villaseñor, José E. Iturriaga, Juan Manuel Elizondo, Agustín Guzmán, Francisco de la Garza, Gaudencio Peraza, Gontrán Nobel y Rafael Carrillo.

Finalmente, la lista de los integrantes del relevante evento quedó de esta manera: Vicente Lombardo Toledano, Enrique Ramírez y Ramírez, Miguel Mejía Fernández, Humberto Lombardo Toledano, Rodolfo Dorantes y Carmen Otero y Gama, por el Grupo marxista de la Universidad Obrera, como titulares, y Federico Silva, Estela Carrasco, Joel Marroquín y María Teresa Puente, suplentes. Por el PCM, Dionisio Encina, Jorge Fernández Anaya, Blas Manrique, Carlos Sánchez Cárdenas, Abel Cabrera L., y Prisciliano Almaguer, titulares, y como suplentes, Alberto Lumbreras y Estela Jiménez Esponda. Por el Grupo marxista “El Insurgente”, como titulares Leopoldo Méndez, José Revueltas, Luis Torres, Moisés Rogelio Díaz, Eduardo Alonso y Jesús Miranda, y como suplentes, Luz Salazar, José Alvarado y Abraham Gutiérrez. Acción Socialista Unificada designó a Alberto Bremauntz, Valentín Campa, Hernán Laborde, José María Téllez, Manuel Meza Andraca y Miguel A. Velazco, todos titulares. Además, asistieron los invitados ya antes citados, a título individual.  

Hace tiempo que se observa un abandono de la teoría por parte del movimiento obrero y campesino del país…

La intervención inicial, que además constituyó la base para la discusión, corrió a cargo del convocante. En una primera parte del documento, Lombardo, entre otras cuestiones, expresó las siguientes: A) Hace tiempo, se observa un abandono de la teoría por parte del movimiento

Vicente Lombardo Toledano, pintado por David Alfaro Siqueiros.
Vicente Lombardo Toledano, pintado por David Alfaro Siqueiros.

obrero y campesino del país, y esto ha repercutido en la aparición de múltiples problemas que afectan el desarrollo de la Revolución Mexicana. B) Se presentan divergencias de criterio sobre cuáles son las metas inmediatas y cuál es la forma de organizar las fuerzas para alcanzarlas. C) Se han observado dos desviaciones, una de izquierda y otra de derecha. D) La desviación de derecha plantea que el gobierno de México evite toda fricción con los monopolios extranjeros, y sigua una política de “interdependencia” con Estados Unidos para resolver los problemas domésticos de la nación. E) La desviación de izquierda, sin embargo, es hoy la más peligrosa: consiste en afirmar que llegó el momento de que el gobierno cumpla de manera inmediata y mecánica con los objetivos fundamentales de la Revolución Mexicana; que se vuelva un instrumento del proletariado, porque si no lo hace, se deberá considerar que se trata de un gobierno entregado a los enemigos de la nación. Esta desviación debilita la lucha e incurre en el oportunismo y en el sectarismo. Luego planteó y desarrolló los aspectos teóricos. A) La necesidad de estudiar la realidad con base en una teoría científica que no puede ser otra que la que sustenta la filosofía del proletariado. B) Explicó qué es y en qué consiste, en términos generales, la filosofía del materialismo dialéctico, como teoría y como método. C) Asimismo, qué es el materialismo histórico. D) Respecto de las maneras de negar el marxismo, señaló que unos lo hacen de manera abierta, como los idealistas filosóficos y los metafísicos. Pero otros, lo deforman, y también es una manera de negarlo. Y otros más, lo niegan convirtiéndolo en dogma. Explicó cada una de las formas de negación enunciadas. E) Desarrolló el tema de la obligatoriedad, para los marxistas, de aplicar el marxismo al análisis de la realidad, porque

“Si queremos, pues, tener un conocimiento marxista, científico, de la realidad de hoy, para inferir de este conocimiento las deducciones que necesitamos en la acción práctica, es indispensable analizar el medio concreto de nuestro tiempo; saber en qué consiste la realidad rica y viva de un hecho nuevo, diferente a la realidad de otro tiempo, conectada con las realidades de ayer, en virtud de la conexión, de la interacción, de las relaciones sociales, de todo el proceso del desarrollo histórico que hemos analizado, pero al fin y al cabo realidad nueva, concreta, que sólo se explica con los principios del Materialismo Dialéctico, del Materialismo Histórico, de la Economía Política.”[4]

El imperialismo en escala mundial surgió de la guerra debilitado…

A continuación, el ponente caracterizó al mundo en 1947. Aquí se ofrece a los lectores una síntesis muy apretada de esa rica exposición: A)

Examinar la realidad a la luz de la teoría del proletariado, formulada por Marx y Engels y enriquecida por Lenin.
Examinar la realidad a la luz de la teoría del proletariado, formulada por Marx y Engels y enriquecida por Lenin.

Estamos en la época de la transición entre capitalismo y el socialismo. B) El mundo está dividido en dos grandes sistemas: el capitalismo y el socialismo, “que existe en la sexta parte de la Tierra”. C) El capitalismo se halla en su última etapa, la etapa del imperialismo, que es el capitalismo en proceso de descomposición. D) Dentro de esta etapa del imperialismo hay una crisis general del capitalismo. E) El imperialismo  en escala mundial surgió de la guerra debilitado, porque Alemania, Japón e Italia, fascistas, también eran potencias imperialistas y perdieron su fuerza dominante. F) Aunque, si bien el imperialismo salió debilitado en escala mundial, se concentró, en cambio, en un solo país: Estados Unidos, donde los monopolios crecieron y se fortalecieron económica, política y militarmente, convirtiéndose en una grave amenaza para todos los pueblos del mundo. E) El socialismo en la URSS también se fortaleció de manera importante. A pesar de las enormes pérdidas materiales, a pesar del enorme sacrificio de hombres que ha tenido que sufrir, la guerra consolidó el régimen socialista. F) Hoy existen dos grandes potencias con sistemas sociales distintos, cuyo poder económico, político y militar es mayor al de todos los demás países, Estados Unidos y la Unión Soviética. G) Otra característica del mundo, luego de la guerra, es la inestabilidad de la paz, seriamente amenazada.

H) La liberación de los pueblos de Europa central y sudoriental, del nazismo, por la lucha de la clase obrera y otras fuerzas progresistas –con

China vivía una lucha intensa, que culminó con la victoria del Ejército de Liberación Nacional...
China vivía una lucha intensa, que culminó con la victoria del Ejército de Liberación Nacional…

la ayuda del Ejército Rojo—tuvo el alcance de una revolución triunfante, porque el imperialismo que intervenía en su vida económica y política, en muchos casos, era sobre todo el imperialismo alemán. Con la insurrección victoriosa de los pueblos contra el invasor, se detonó un movimiento de grandes transformaciones: las tierras fueron nacionalizadas y entregadas a los campesinos; las industrias fueron nacionalizadas; la banca fue expropiada. Si bien la propiedad privada no se ha suprimido, subsiste como minoritaria frente a la propiedad estatal, ahora mayoritaria. I) En contraste, al otro extremo de Europa sobrevive el régimen fascista, rezagado y opresor, en España y Portugal. J) El imperio británico entró en crisis en su industria, en su moneda y en su dominio imperial que se desquebraja. K) En Francia se vive una intensa lucha entre las fuerzas del proletariado y otras, progresistas, contra los remanentes del fascismo que pretenden restaurar su poder. El gobierno actual es de coalición progresista[5] y está tratando de enfrentar y controlar los monopolios, rehabilitar la economía y elevar el nivel de vida del pueblo. La batalla es ardua. L) En Italia hay una crisis semejante a la de Francia, con una lucha importante entre la reacción y los monopolios, y las nuevas fuerzas organizadas del pueblo[6]. M) China vive un combate agudo que se libra, también entre fuerzas de carácter progresista y popular, por una parte, contra las de la derecha proimperialista y ligada con los señores feudales.[7] N) En América Latina renace el deseo de emancipación en cada uno de los países que la integran. La contradicción que se da entre el desarrollo de las fuerzas productivas y las relaciones de producción ha llegado al grado en que sólo hay dos soluciones posibles: o bien se destruyen las formas artesanales y feudales de la producción, o se va atrás y se consolida el carácter neocolonial de las relaciones económicas y políticas, con la predominancia del imperialismo y las fuerzas reaccionarias. El desequilibrio mencionado explica la inestabilidad política tan extendida en la región. O) En la India, Indochina y Birmania; en los países árabes y en las colonias de África, se vive en estos momentos una insurrección contra el imperialismo colonial, lucha que toma diversas formas concretas.

Hay quienes, asumiéndose revolucionarios, hacen una interpretación simplista, no marxista, de la realidad.

Lombardo también se refirió a la amplia diversidad del desarrollo económico y de la vida democrática, de ese momento:

“…podría decirse que las formas del desarrollo histórico presentan hoy una variedad mucho más grande que en ninguna otra época, y que esta diversidad tan importante no es más que la confirmación del principio del desarrollo desigual en la historia, del principio del desarrollo diferente de las instituciones sociales, según el país y según el momento histórico en que se encuentren.”[8]

Enseguida, criticando el simplismo en que algunos incurrían en sus intentos de analizar la realidad, dijo:

“Una interpretación simplista del desarrollo histórico podría consistir en decir que el tránsito al través de la historia, el cambio de la sociedad humana, se ha caracterizado en pasar del régimen del comunismo primitivo al régimen de la esclavitud; de la esclavitud al feudalismo, más tarde al capitalismo y, por último al socialismo y que, en tal virtud, nuestra época de hoy es una época caracterizada por la instauración del régimen socialista…”[9]

Luego, habló sobre la existencia de grados diferentes en el desarrollo de las revoluciones, y de la variedad de objetivos inmediatos del proletariado; de cuáles son sus objetivos en el mundo colonial, y cuáles, en los países semicoloniales; de la diversidad de estrategia y táctica, y de las nuevas formas de organización del proletariado. Respecto de los propósitos de la clase proletaria en México y otros países semejantes, expresó:

“Nuestros países aún conservan, a pesar del desarrollo demográfico que en los   últimos años, en algunos de ellos, ha sido importante, a pesar de que el progreso general de la ciencia y de la tecnología ha tenido sus repercusiones en ellos también, conservan aún su fisonomía semifeudal, y la intervención de las fuerzas de los monopolios internacionales contribuye a mantener esta fisonomía en provecho no sólo de los detentadores del régimen atrasado, sino de los propios agentes del imperialismo.”[10]

¿Por qué, la Revolución Mexicana no se propuso el advenimiento inmediato del socialismo? ¿Qué objetivos y qué

los objetivos que correspondían al desarrollo alcanzado por las fuerzas productivas del país ...
los objetivos que correspondían al desarrollo alcanzado por las fuerzas productivas del país …

táctica, propuso Lombardo?

Al plantear los objetivos inmediatos de la transformación de México, Lombardo dijo que la Revolución Mexicana no se había propuesto como objetivo inmediato el advenimiento del socialismo –meta para la cual indudablemente no existían las premisas necesarias en una sociedad pre-capitalista como era la nuestra, en 1910 y ni siquiera se daban cuando se realizaba este debate, en 1947– sino que aspiraba a destruir la estructura semifeudal y esclavista y desarrollar las fuerzas productivas de la nación. También hizo notar que, al realizarse la mesa redonda, ese mismo seguía siendo un objetivo medular del proletariado y otras fuerzas progresistas.

Señaló que la Revolución además se había propuesto como objetivo medular la emancipación de la nación respecto del imperialismo, que de igual manera se mantenía vigente, y su otro propósito fue el establecimiento de un régimen democrático popular, por el que asimismo había que seguir luchando. Éstos eran los objetivos que correspondían al desarrollo alcanzado por las fuerzas productivas del país en la etapa previa, y los que podían sentar las bases para nuevas transformaciones revolucionarias.

Otros fines más concretos, además, serían el de industrializar al país para romper el desequilibrio existente entre el desarrollo agrícola y el industrial, y como la fórmula principal para desarrollar las fuerzas productivas, sin lo cual sería imposible. Con ese mismo fin habría que orientar el crédito público y privado a propósitos reproductivos y no a finalidades especulativas, como de manera indebida se venía haciendo hasta entonces, incluso en tiempos de gobiernos tan progresistas como el de Lázaro Cárdenas. Estableció que para el avance ulterior del proceso revolucionario hacia sus objetivos, la clase obrera debería dirigir la Revolución Mexicana, y ya no la burguesía, porque ésta es una clase social muy débil e inconsistente frente al enemigo principal, el imperialismo y, sin la dirección del proletariado, los objetivos señalados no podrían alcanzarse. Planteados los objetivos, expuso que la táctica de lucha debería ser la unidad nacional; es decir, la construcción de un frente muy amplio, de carácter nacional, contra el imperialismo, porque en nuestro caso,

“la Revolución, además de ser una Revolución que conviene al proletariado, es una Revolución que conviene al resto de la nación mexicana”.[11]

Lombardo consideró que además había otro elemento táctico imprescindible: “la creación de un gran partido popular de las masas progresistas de México, para que sirva, al lado de los demás partidos progresistas que existan y al lado de las agrupaciones de carácter social, a la consecución de los objetivos inmediatos señalados”.[12]

Así quedó planteada la propuesta que se concretaría más tarde con el surgimiento a la vida pública del Partido Popular, tema que abordaremos más adelante. Los objetivos y el programa del proletariado y las fuerzas progresistas de México, ya señalados, se podrían resumir de manera apretada en tres puntos: a) la emancipación económica del país; b) la elevación del nivel de vida del pueblo, y c) la obtención de mejores condiciones democráticas.

En sus numerosas intervenciones, los participantes en la Mesa redonda de los marxistas mexicanos analizaron el documento que presentó Lombardo; la memoria del evento registra diversas apreciaciones sobre los temas abordados y valiosas coincidencias que dieron pie a futuras acciones conjuntas. Hubo discrepancias, de igual forma, e incluso debates entre unos y otros de los asistentes. Pero no hubo expresión alguna de rechazo al documento central ni de objeción a sus aspectos fundamentales.

Los oradores fueron: Jorge Fernández Anaya, del PCM; Valentín Campa, de Acción Socialista Unificada; Jesús Miranda, del Grupo “El Insurgente”; Víctor Manuel Villaseñor, como invitado, a título personal; Rafael Carrillo, también invitado, a título personal; David Alfaro Siqueiros, de la Sociedad Francisco Javier Mina –que solicitó participar en la mesa redonda cuando se había instalado y fue aceptada–; Miguel Mejía Fernández, de la Universidad Obrera; Dionicio Encina, del PCM; Luis Torres, del Grupo “El Insurgente”; Manuel Meza Andraca, de Acción Socialista Unificada; Narciso Bassols, como invitado, a título personal; Rodolfo Dorantes, de la Universidad Obrera; Juan Manuel Elizondo, como invitado, a título personal; Blas Manrique, del PCM; José Revueltas, del Grupo “El Insurgente”; Hernán Laborde, de Acción Socialista Unificada; Narciso Bassols, por segunda vez; Enrique Ramírez y Ramírez, de la Universidad Obrera; Leopoldo Méndez, del Grupo “El Insurgente”; Vicente Lombardo Toledano, por segunda vez, para hacer una proposición procedimental; Valentín Campa, por segunda vez; Carlos Sánchez Cárdenas, del PCM; David Alfaro Siqueiros, por segunda vez; Narciso Bassols, por tercera ocasión; Luis Torres, por segunda vez; Juan Manuel Elizondo, por segunda vez, y Vicente Lombardo Toledano, en la intervención final.[13]

[1] Quinto fragmento de mi investigación titulada “Lombardo y sus ideas. Su influjo en la vida política y social de México en los siglos XX y XXI”, recién concluida, y que próximamente será publicada por el Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales “Vicente Lombardo Toledano”.

[2] Maestro en Ciencia Política por la Universidad Nacional Autónoma de México. Investigador de tiempo completo. Coordinador de Investigación del Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales “Vicente Lombardo Toledano”.

[3] Mesa redonda de los marxistas mexicanos, CEFPSVLT, México. 1982.

[4] Op cit., pág. 33.

[5] Gobernaba una coalición del Partido Socialista Unificado – Sección Francesa de la Internacional Obrera, más conocido por su abreviatura en francés, SFIO, con el Partido Comunista Francés, que tuviera una fuerza política y electoral muy importante.

[6] El primer ministro Alcide de Gasperi estaba al frente del gobierno. Fue un político antifascista, vinculado con la socialdemocracia y la democracia cristiana. El Partido Comunista Italiano era vigoroso como fuerza electoral y de masas, y consecuentemente, incidía de manera significativa en la vida nacional.

[7] En 1946 se había iniciado una nueva etapa de la guerra civil, que se denominó Guerra de Liberación, entre el Ejército de Liberación Nacional, compuesto sobre todo por los combatientes del Partido Comunista Chino, guerra que culminó con la victoria total, y la proclamación, el 1 de octubre de 1949, de la República Popular China, por Mao Zedong.

[8] Mesa redonda de los marxistas mexicanos, op cit., pág. 43

[9] Ibídem.

[10] Op cit., pág. 49.

[11] Op cit., pág. 58.

[12] Op cit., pág. 69.

[13] Los textos íntegros de las intervenciones se pueden consultar en la Mesa Redonda de los Marxistas, op cit.

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