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El Grupo Solidario del Movimiento Obrero

El Grupo Solidario del Movimiento Obrero

Por Emilio García Bonilla

A principios de 1922, Diego Rivera había iniciado su primer mural, La Creación, en el anfiteatro de la Escuela Nacional Preparatoria, instalando su taller en el antiguo convento de San Pedro y San Pablo, ubicado en la esquina del Carmen y San Ildefonso en la Ciudad de México; sobre ésta última calle, en el número 20, tenía su despacho Vicente Lombardo Toledano, en ese entonces de 27 años. De estos dos personajes surgió la iniciativa para integrar lo que se llamaría Grupo Solidario del Movimiento Obrero.

Los primeros convocados para formar el grupo fueron personas cercanas a Lombardo y Rivera: el primero invitó a sus compañeros de sus años de estudiante universitario: Teófilo Olea y Leyva, Alfonso Caso, Alberto Vásquez del Mercado, posteriormente se integraría Manuel Gómez Morín, todos ellos del grupo conocido como Los Siete Sabios; Octavio Medellín y Ostos, cercano a ellos, también fue convocado. Diego Rivera invitaría a sus colaboradores Xavier Guerrero y Carlos Mérida, a los también pintores José Clemente Orozco, Adolfo Best, Jorge Juan Crespo y Germán Cueto, y al escultor Ignacio Asúnsolo. Por su parte, la actriz Guadalupe Rivas Cacho, entonces pareja de Rivera, invitó a sus compañeros del Teatro Lírico: Pablo Prida, Manuel Castro Padilla, Joaquín Ramírez Cabañas y Carlos Ortega.[1]

El Grupo Solidario del Movimiento Obrero fue constituido en enero de 1922. Estuvo activo durante casi un año y medio, extendió su trabajo e influencia por diferentes ciudades del país y agrupó a personalidades destacadas de la cultura que se acercaron a los trabajadores organizados. Entre sus miembros más destacados estuvieron: Carlos Pellicer, Daniel Cosío Villegas, Palma Guillén, José Gorostiza Alcalá, el nicaragüense Salomón de la Selva, el dominicano Pedro Henríquez Ureña y el polaco Józef Hieronim Retinger.

La reunión fundacional se realizó el 26 de enero de 1922 en el estudio de Diego Rivera. A la veintena de personas invitadas se les envió el proyecto de las bases generales de la organización, donde se consideraba que los intelectuales mexicanos no habían hecho ningún esfuerzo colectivo por la causa de los oprimidos:

Hasta la época actual, los artistas e intelectuales mexicanos no han sabido identificarse con lo que debían haber considerado como una acción necesaria y primordial, aunque a menudo e individualmente hayan sentido el desorden político, económico y social, y la opresión y la explotación que mantiene en estado de inferioridad a la población indígena de su país.[2]

Se señaló que el grupo se pondría a disposición de las asociaciones obreras, “ofreciendo sus servicios para que progresen las verdaderas ideas revolucionarias”, para ello sus integrantes se encargarían de estudiar los problemas que les encomendaran buscando soluciones, organizarían cursos y conferencias sobre los temas que se les solicitaran y sobre cuestiones del momento con importancia general, también realizarían publicaciones especiales de propaganda e instrucción, poniendo especial atención en los problemas relativos a la educación pública así como al desarrollo del gusto estético y artístico del pueblo mexicano.[3]

Los estatutos del Grupo Solidario del Movimiento Obrero disponían la integración de un comité ejecutivo, al frente del cual quedó Vicente Lombardo Toledano junto a Julio Torri y Diego Rivera, se nombró a Jorge Juan Crespo como tesorero y se constituyeron las siguientes comisiones: de Conferencias, a cargo de Carlos M. Peralta; Instrucción popular, bajo la responsabilidad de Octavio Medellín y Ostos; Trabajo social, con Palma Guillén, Alfonso Caso y Salomón de la Selva; Desarrollo estético, teniendo como responsables a Pedro Henríquez Ureña, José Clemente Orozco y Adolfo Best, y la Comisión de Publicaciones a cargo de Francisco González Guerrero. Se le encargó a Alberto Garduño un proyecto de dibujo para el emblema que usaría el grupo en su propaganda y documentos oficiales”.[4]

Portada de Diego Rivera, 1922.

En la reunión fundacional, Vicente Lombardo Toledano presentó un escrito sobre la propiedad de la tierra, proponiendo a los presentes que se imprimiera a costa del grupo, lo cual fue aprobado. Se publicó con el título El reparto de tierras a los pobres no se opone a las enseñanzas de nuestro señor Jesucristo y de la santa madre Iglesia, la portada consistió en un dibujo realizado por Diego Rivera. En ese texto, escrito luego de haber presidido el Primer Congreso Agrario del Distrito Federal en septiembre de 1921 como oficial mayor del gobierno de la capital, Lombardo defendió con base en textos eclesiásticos al artículo 27 constitucional, afirmando que: “La revolución actual en México y en el mundo entero, no es más que la continuación del establecimiento del orden nacido de la doctrina de Nuestro Señor Jesucristo, que nos enseña a gobernar la Tierra por el amor de los unos a los otros y no por el egoísmo”.[5]

Las primeras acciones del grupo consistieron en fundar una escuela de artes y oficios para obreros en Tacubaya y prestar ayuda a la Sociedad Cooperativa de Obreros del Departamento de Establecimientos Fabriles para iniciar la construcción de una colonia obrera.[6]

A partir de febrero de 1922, el GSMO junto a otras asociaciones culturales participó en la organización de festivales en beneficio de los trabajadores, realizados en diferentes cines de la capital contando con el patrocinio de la Secretaría de Educación Pública. Los programas incluían piezas musicales, vistas cinematográficas, declamación de poesías y conferencias. Carlos Pellicer, Joaquín Ramírez Cabañas y Pedro Henríquez Ureña fueron algunos de los miembros que participaron en esos actos.[7]

Unas semanas después de haberse constituido el grupo, el comité ejecutivo remitió una carta a Felipe Carrillo Puerto, entonces gobernador de Yucatán, para informarle de sus propósitos, definiéndose como una organización integrada “por un número considerable de intelectuales y artistas mexicanos y extranjeros que desean contribuir a la resolución de los problemas sociales que constituyen el anhelo de nuestro pueblo”. Expresaron su voluntad de colaborar de manera incondicional con el gobierno de Carrillo Puerto al considerar que “los problemas revolucionarios, difíciles por sí mismos de resolverse en el sentido del bien, tropiezan con una serie incalculable de obstáculos”.[8]

Los estatutos del grupo señalaban que se tendrían sucursales en las principales ciudades del país. Para ello se integraron comisiones para viajar a Guadalajara, Querétaro y Morelia, logrando establecer contacto con agrupaciones sindicales y culturales.[9]

El 1° de marzo de 1922, Vicente Lombardo Toledano asumió la dirección de la Escuela Nacional Preparatoria, cargo en el que permaneció hasta septiembre de 1923. Invitó a miembros del grupo a impartir cursos en la Escuela Nacional Preparatoria Nocturna, fundada para los alumnos que tenían la necesidad de trabajar durante el día.[10] Además, Lombardo impulsó el trabajo artístico en los muros del antiguo Colegio de San Ildefonso, participando Diego Rivera, Xavier Guerrero, Carlos Mérida y José Clemente Orozco, miembros del GSMO. En esa misma época también trabajaron David Alfaro Siqueiros, Ramón Alva de la Canal, Fermín Revueltas y Jean Charlot. Comenzó así el movimiento muralista mexicano.

Vicente Lombardo Toledano en 1922.

La Secretaría de Educación Pública autorizó subvencionar dos cátedras para obreros en Guadalajara y aceptó que los folletos y propaganda del GSMO se imprimieran gratuitamente en los Talleres Gráficos de la Secretaría, debiéndose suministrar únicamente el papel. Se impulsó la formación de una sociedad de librería de propiedad del GSMO, para lo cual los escritores miembros y amigos del grupo entregaron de una a tres de sus obras para su venta. Vicente Lombardo Toledano y Carlos M. Peralta, miembros del GSMO, solicitaron que fuera trasladado al Archivo General de la Nación el archivo del Marquesado del Valle por considerarlo de interés público, pero al estar en posesión del Hospital de Jesús, y ser éste una persona moral con capacidad para poseer bienes, no procedió su petición.[11]

Tres meses después de haber sido constituido el grupo, y en una reunión en la que fueron aceptados como miembros Manuel Toussaint, Manuel Gómez Morín y Daniel Cosío Villegas, se decidió reformar sus bases organizativas con el objetivo de que la institución pudiera trabajar lo más eficazmente posible.[12]

Desapareció la figura del comité ejecutivo y sus atribuciones fueron concentradas en el secretario general, cargo que recayó en Vicente Lombardo Toledano; Jorge Juan Crespo fue relevado por Guillermo Toussaint como tesorero de la organización; se suprimieron todas las comisiones y se creó un cuerpo consultivo que en asuntos trascendentales asesoraría al secretario general, quedando integrado por Diego Rivera, Julio Torri, Pedro Henríquez Ureña, Alfonso Caso, J. H. Retinger y Daniel Cosío Villegas; se reconoció como vocales del grupo a Enrique Delhumeau, Salomón de la Selva, Carlos Pellicer, Ciro Méndez, Xavier Guerrero, Ignacio Asúnsolo, José Clemente Orozco y Palma Guillén, quienes asumirían las responsabilidades de las antiguas comisiones en la coordinación de las actividades del grupo.[13]

Manuel Gómez Morín agradeció su aceptación en el grupo, del que tuvo tan favorable opinión que llegó a señalar que: “el movimiento espiritual en México sigue tan intenso y tan interesante como antes. Un gran número de intelectuales, (profesionistas, pintores, periodistas, músicos, arquitectos, etc.) han constituido un grupo solidario del movimiento obrero que, esperamos, dará fuerza técnica a la evolución social en México”.[14] Agustín Loera y Chávez se enteró de la existencia del grupo a través de Lombardo Toledano y desde Sevilla pidió que se le considerara parte de él, estando “dispuesto a colaborar en cuanto me sea posible”.[15]

La solidaridad internacional del grupo se expresó en mayo de 1922, cuando ofreció sus oficinas para que los estudiantes centroamericanos residentes en México pudieran reunirse. El GSMO consideró que, con esa medida, los estudiantes podrían estar en contacto frecuente y “conocer de modo definido nuestra interpretación de los ideales que hoy mueven a la conciencia mexicana”, manteniéndose además “vivos los ideales centroamericanos en los estudiantes hoy alejados de su patria”.[16]

El Grupo Solidario del Movimiento Obrero llegó a colaborar abiertamente con la Confederación Regional Obrera Mexicana (CROM), entonces la principal central obrera del país, de tal forma que el Instituto de Ciencias Sociales, dependiente de dicha organización, fue cedido para que el grupo lo dirigiera, recayendo esa responsabilidad en Ciro Méndez. El brazo político de la CROM, el Partido Laborista Mexicano, celebró su Tercera Convención Ordinaria, siendo invitado el GSMO para enviar una delegación con el carácter de fraternal al acto de inauguración el 21 de abril de 1922.[17]

A fines de agosto, el Grupo Solidario del Movimiento Obrero organizó una comida a la que invitaron a los principales dirigentes de la CROM, entre ellos a Luís N. Morones, Ricardo Treviño, Celestino Gasca, Eduardo Moneda, José López Cortés y Samuel O. Yúdico. También fueron invitados Antonio Caso y Emilio Portes Gil. En la reunión, Lombardo rindió un informe en su calidad de secretario general del grupo.[18] Probablemente de esta reunión surgió la invitación para que el grupo enviara un delegado a la IV Convención Nacional de la CROM que se realizó en el mes de septiembre y a la que acudió Diego Rivera.[19]

Una actividad no oficial del GSMO fue la organización de una exposición de arte popular mexicano para presentarse en Estados Unidos. Miguel Alessio Robles, secretario de Industria, Comercio y Trabajo, invitó a Lombardo para que se hiciera cargo de la administración de la exposición,[20] lo cual aceptó involucrando en esa tarea a algunos miembros del grupo durante varios meses: Alfonso Caso, J. H. Retinger y Xavier Guerrero se encargaron de adquirir y registrar los objetos que integrarían la exposición. Guerrero y Adolfo Best viajaron a Estados Unidos para su instalación. A pesar de las dificultades pudieron informar a Lombardo que:

El éxito moral para México ha sido un suceso de mucha importancia en este país; la juventud en general, los elementos de educación representados por hombres de reconocida cultura, han tenido elogios muy bellos para las industrias pequeñas y su porvenir en este sentido; las universidades y los planteles de educación en general desfilaron ante nuestra colección, y todos están verdaderamente encantados de haber presenciado este contingente que representa la manifestación más noble del pueblo mexicano.[21]

A finales de 1922 se fundó la revista Vida Mexicana, con un cuerpo directivo integrado por Daniel Cosío Villegas, Vicente Lombardo Toledano, Salomón de la Selva, Eduardo Villaseñor y Enrique Delhumeau, posteriormente Alfonso Caso asumió la dirección. La publicación, de corta vida, pues sólo salieron dos números, se convirtió en el órgano del Grupo Solidario del Movimiento Obrero publicando poseías, cuentos, reseñas y artículos. Así, en el número de marzo de 1923 se publicó un artículo sobre las juntas de conciliación y arbitraje, y se reprodujo el escrito de Lombardo sobre el reparto de tierras con la portada de Diego Rivera.[22]

El grupo ofreció su colaboración para analizar problemáticas sociales y temas de interés para los trabajadores: Alfonso Caso realizó un estudio sobre la migración hacia los Estados Unidos;[23] asimismo, se acordó con el Sindicato de Redactores y Empleados de la Prensa del Distrito Federal hacer un estudio “del trascendental tema del Seguro del Trabajo”, comprometiéndose la organización sindical a hacer lo posible para que dichos trabajos fueran publicados en los diarios de la capital.[24]

La revisión de los documentos que han sobrevivido al tiempo arroja una lista de 44 personas que en algún momento se consideraron miembros del GSMO, además de los nombres ya mencionados también estuvieron: Francisco Zenteno, Francisco Orozco, Oscar Crespo, Tomás Montaño, Abelardo Olvera, José Romano Muñoz, Ignacio Rodríguez, Rogerio de la Selva, Ezequiel Salcedo y Manuel Toussaint.

El Grupo Solidario del Movimiento Obrero dejó de tener actividad a mediados de 1923. Para muchos de sus miembros constituyó la primera experiencia de organización colectiva y contacto con los intereses y organizaciones de trabajadores,[25] fue también el antecedente de importantes agrupaciones que acercaron la labor de artistas e intelectuales al pueblo, como el Sindicato de Obreros Técnicos, Pintores y Escultores (1922), la Liga de Escritores y Artistas Revolucionarios (1933) y el Taller de Gráfica Popular (1937).


[1] Invitaciones firmadas por VLT y Diego Rivera, 25 de enero de 1922, en Fondo Histórico de la Universidad Obrera de México (FHUOM), Legajo 17.

[2] Bases generales y estatutos del Grupo Solidario del Movimiento Obrero, 26 de enero de 1922, en FHUOM, Legajo 17.

[3] Idem.

[4] Cartas de VLT a los responsables de las comisiones del GSMO, 30 de enero y 6 de febrero de 1922. Carta de VLT a Alberto Garduño, 7 de febrero de 1922, en FHUOM, Legajo 18.

[5] Acta fundacional del GSMO, 26 de enero de 1922, en FHUOM, Legajo 19. VLT, “El reparto de tierras a los pobres no se opone a las enseñanzas de nuestro señor Jesucristo”, en Obra Histórico-cronológica, tomo I, vol. 1, México, CEFPSVLT, 1994: pp. 117-121.

[6] Acta de la reunión del GSMO del 3 de febrero de 1922, en FHUOM, Legajo 18..

[7] Invitación y programa para los festivales del 26 de febrero de 1922 y 18 de marzo de 1922, en FHUOM, Legajos 19 y 21, respectivamente. Dichos festivales están señalados como el segundo y el sexto. Cartas de VLT a Carlos Pellicer, Joaquín Ramírez Cabañas y Carlos M. Peralta, 7 de febrero de 1922, en FHUOM, Legajo 18.

[8] Carta del comité ejecutivo del GSOM a Felipe Carrillo Puerto, 20 de febrero de 1922, en FHUOM, Legajo 19

[9] Artículo 1 de los Estatutos del GSMO, 26 de enero de 1922, en FHUOM, Legajo 17. Cartas de VLT a Celestino Gasca, 14 de febrero de 1922, 24 de febrero de 1922 y 17 de marzo de 1922, en FHUOM, Legajos 18, 19 y 20, respectivamente.

[10] Nota periodística, “Se proyecta establecer una Escuela Preparatoria Nocturna”, Excélsior, 15 de noviembre de 1922, en FHUOM, Legajo 29. También en Obra Histórico-cronológica, tomo I, vol, 1, México, CEFPSVLT, 1994: pp. 315-317.

[11] Acta de la reunión del GSMO del 9 de marzo de 1922, en FHUOM, Legajo 20. Documento sin firmas presuntamente de 1922, en FHUOM, Legajo 30. Carta del subsecretario G. Valenzuela a Carlos M. Peralta y VLT, 22 de abril de 1922, en FHUOM, Legajo 22.

[12] Carta de VLT a Manuel Toussaint, Manuel Gómez Morín y Daniel Cosío Villegas, 28 de abril de 1922, en FHUOM, Legajo 22. Comunicado de VLT a los miembros del GSMO, 28 de abril de 1922, en FHUOM, Legajo 22.

[13] Idem.

[14] Carta de Manuel Gómez Morín a VLT, 10 de mayo de 1922, en FHUOM, Legajo 23. Carta de Manuel Gómez Morín a J. Salter Hansen, 22 de abril de 1922. Citado por Enrique Krauze, Caudillos culturales en la Revolución Mexicana, 6ª ed., México, Siglo XXI, 1990: pp. 157-158.

[15] Carta de Agustín Loera y Chávez a VLT, 20 de febrero de 1922, en FHUOM, Legajo 19.

[16] Invitación del secretario general del GSMO a estudiantes centroamericanos, 23 de mayo de 1922, en FHUOM, Legajo 25.

[17] Nombramiento de VLT a Ciro Méndez, 10 de mayo de 1922, en FHUOM, Legajo 23. Carta de Ricardo Treviño, secretario general de la CROM al GSMO y respuesta del comité ejecutivo, 21 y 22 de abril de 1922, en FHUOM, Legajo 22.

[18] Rosa María Otero, Vicente Lombardo Toledano. Datos biográficos, México, Universidad Obrera de México, 1988: pp. 12-13.Invitaciones de VLT a Antonio Caso y Emilio Portes Gil, 29 y 30 de agosto de 1922, en FHUOM, Legajo 28.

[19] John Lear, “La revolución en blanco, negro y rojo: arte, política y obreros en los inicios del periódico El Machete”, en Signos Históricos, México, UAM-Iztapalapa, No. 18, julio-diciembre 2007: pp. 114-115.

[20] Carta de Miguel Alessio Robles a VLT, 16 de marzo de 1922, en FHUOM, Legajo 20.

[21] Carta de Xavier Guerrero a VLT, 28 de enero de 1923, en FHUOM, Legajo 35.

[22] Armando Pereira (ed.), Diccionario de Literatura Mexicana, siglo XX, México, UNAM, 2004: p. 479. John Lear, “La revolución en blanco, negro y rojo…”, op. cit.: p. 115.

[23] Héctor Ramírez Cuéllar, Lombardo: Socialismo en la Universidad, México, edición del autor, 2013: p. 184.

[24] Carta del Sindicato de Redactores y Empleados de la Prensa del Distrito Federal al secretario general del GSMO, 14 de mayo de 1923, en FHUOM, Legajo 38.

[25] John Lear, “La revolución en blanco, negro y rojo…”, op. cit.: p. 114.

Antonio Castro Leal, 1896-1982

Por el Lic. Javier Arias, el Mtro. Josep Francesc Sanmartín Cava y el dedicado trabajo realizado por los Servicios Bibliotecarios del Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano.

Antonio Castro Leal nació el 2 de marzo de 1896 en la Ciudad de San Luis Potosí (México). Fue un eminente abogado, docente, diplomático, escritor y rector de la Universidad Nacional de México. Se tituló como abogado y se doctoró en derecho en la Escuela Nacional de Jurisprudencia. Además, también se doctoró en filosofía por la Universidad de Georgetown. Perteneció a la Generación de 1915 y formó parte de la Sociedad de Conciertos y Conferencias junto con Vicente Lombardo Toledano, Manuel Gómez Morín, Alfonso Caso, Jesús Moreno Baca, Teófilo Olea y Alberto Vázquez del Mercado, grupo de intelectuales que años más tarde serían conocidos como el grupo de “Los Siete Sabios”.

Ejerció la docencia en la Escuela Nacional Preparatoria, en la Escuela Nacional de Jurisprudencia, en la Escuela Nacional de Altos estudios y, por último, fue rector de la Universidad Nacional de México hasta 1929, cuando la universidad pasó a ser la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), por propuesta del presidente Emilio Portes Gil. También fue director de Supervisión Cinematográfica, del Instituto Nacional de Bellas Artes, embajador de la UNESCO, presidente de la Sociedad de Críticos de Arte, e impulsó la fundación del Centro de Educación Fundamental para Adultos para América Latina, con sede en Pátzcuaro, estado de Michoacán (México). En la UNAM, fue coordinador de Humanidades, director de cursos Temporales y director de los Cursos de Extensión Universitaria en San Antonio, Texas (Estados Unidos de América). En 1952 recibió la distinción del doctorado Honoris Causa por la UNAM. Antonio Castro Leal falleció el 7 de enero de 1982 en la Ciudad de México.

Recordamos a Antonio Castro Leal con una dedicatoria firmada para su amigo y compañero el Mtro. Vicente Lombardo Toledano.

CASTRO Leal, Antonio. El pueblo de México espera: estudio sobre la radio y la televisión. México: Cuadernos Americanos, 1966.

Para Vicente lombardo Toledano, con mis mejores deseos para 1967. Firma Antonio Castro Leal.

Obra ubicada en el acervo histórico: “Dedicatorias a Vicente Lombardo Toledano” de la biblioteca del Centro de Estudios Vicente Lombardo Toledano.

Link del catálogo en línea: http://200.78.223.179:8388/LOMB
Correo electrónico:bibliolomb@hotmail.com

Parte de las publicaciones de Antonio Castro Leal

  • Las cien mejores poesías líricas mexicanas (ed. con Manuel Toussaint y Alberto Vásquez del Mercado) (1914)
  • El problema de la Iglesia en México (panfleto) (1926)
  • Las cien mejores poesías mexicanas (ed.) (1935)
  • Juan Ruiz de Alarcón. Ingenio y sabiduría (1939)
  • Veinte siglos de arte mexicano – (introd.) (1940)
  • Revista de literatura mexicana (1940-1941)
  • El libro de oro del cine mexicano (coord.) (1948) (ed. Comisión Nacional de Cinematografía, México, D.F.)
  • Las dos partes del Quijote (1949)
  • La poesía mexicana moderna (1953)
  • Una historia del siglo XX (1955)
  • Las ideas de Salvador Díaz Mirón (1956)
  • La novela de la Revolución mexicana (1958-1960)
  • El laurel de San Lorenzo (1959)
  • Un mensaje a la América Latina y una elegía por España (poema) (1960)
  • Alejandro de Humboldt y el arte prehispánico (1962)
  • El Primer Congreso Internacional de Americanistas (1963)
  • El pensamiento musical de Carlos Chávez (1963)
  • La novela del México colonial (1964)
  • Luis G. Urbina (1964)
  • Las tragedias de Shakespeare (1965)
  • Thoreau y su discípulo Cassius Clay (1967)
  • ¿A dónde va México? Reflexiones sobre nuestra historia contemporánea (1968)
  • Hombres e ideas de nuestro tiempo (1969)
  • Díaz Mirón, su vida y su obra (1970)
  • El español, instrumento de una cultura (1970)
  • La poesía de Manuel José Othón (1971)
  • El imperialismo andaluz y otras historias (1984)

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