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Doctor ATL, 1875 – 1964

Por el Lic. Javier Arias, el Mtro. Josep Francesc Sanmartín Cava y el dedicado trabajo realizado por los Servicios Bibliotecarios del Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano.

El ilustre Dr. ATL (agua en náhuatl) nació el 3 de octubre de 1875 en la ciudad de Guadalajara, Jalisco (México). Su nombre real era José Gerardo Francisco Murillo Cornado y falleció el 15 de agosto de 1964 en la Ciudad de México. Fue un destacado literato, pintor, profesor y escritor, pero también ejerció como explorador, geólogo, vulcanólogo, filósofo, historiador, crítico de arte, estilista, doctor, profesor, ensayista, periodista y político.

Dr. Atl, El Popocatépetl desde un avión, 1948, colección particular. Foto: Colección Blastein
Dr. Atl, El Popocatépetl desde un avión, 1948, colección particular.
Foto: Colección Blastein

Estudió artes en la Universidad de San Carlos (Ciudad de México), donde obtuvo una beca para estudiar en Europa en 1897. Entre los países que visitó figuraron Inglaterra, Alemania, Francia, España e Italia. En Europa, además de estudiar arte, derecho penal, sociología, psicología y filosofía, participó en la exposición anual del Salón de París en 1900, donde ganó la medalla de plata por un autorretrato en pastel. A su vuelta a México fue contratado para clasificar, evaluar y restaurar las colecciones adquiridas por la Academia San Carlos.

Tras encabezar la famosa protesta ante la Secretaría de Instrucción Pública y Bellas Artes, por la exposición de los pintores españoles Ignacio Zuloaga y Sorolla, y tras el movimiento armado de 1910 que frenó los proyectos de ATL, en 1911 viajó a Europa de nuevo a continuar sus estudios y trabajos artísticos. Realizaría varias exposiciones en Francia, Alemania e Italia, y en París fundó el periódico Action d´Art y la Liga Internacional de Escritores y Artistas. En Italia, además, se dedicó al estudio de la filosofía, el derecho y la vulcanología.

fue la curiosidad intelectual por este tipo de elementos naturales lo que lo llevaría más tarde, en 1942, al nacimiento del volcán Paricutín… Bibliografías y vidas. La enciclopedia biográfica en línea.

En 1913, tras el golpe de estado de Venustiano Carranza, el Dr. ATL volvió a México donde se reunió con Carranza, quien le encargó hablar con Emiliano Zapata para que se uniera a su lucha contra Huerta. Encomienda que el Dr. ATL llevó a término con éxito.

En 1914 Gerardo Murillo, el Dr. ATL, fue nombrado interventor de la Escuela Nacional de Bellas Artes, San Carlos, para quedar al frente de la misma institución posteriormente. Permaneció activo en política hasta el asesinato de Carranza, desde ese momento se dedicaría a escribir y a la ilustración. En 1921 publicó Las artes populares en México y en 1924, Iglesias de México y la revista de la Liga de Escritores de América, Liga que presidiría en 1926.

A partir de los años treinta sería un reputado artista, lo que le permitió dedicarse a la producción de retratos y paisajes. Fue entonces cuando mantuvo un romance con la pintora, poetisa y modelo mexicana Carmen Mondragón, a quien bautizó como Nahui Ollin. Tras serle amputada la pierna derecha, comenzó a pintar sobrevolando paisajes, creando así el “aeropaisaje”. Como docente de la Academia de San Carlos, cabe destacar que tuvo como discípulos a Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros y José Clemente Orozco.

Rendimos homenaje al ilustre Dr. ATL, Gerardo Murillo, poniendo a disposición su obra Iglesias de México y una dedicatoria rubricada para el Mtro. Vicente Lombardo Toledano el su libro Las artes populares de México.

Descargar (PDF, 4.18MB)

Dr. Atl. Iglesias de México, v.5. México: Publicaciones de la Secretaría de Hacienda, 1924.
Digitalización esponsorizada por la Princeton Theological Seminary Library

Dr. Atl. Las artes populares en México. México: Cultura, 1922.
Dr. Atl. Las artes populares en México. México: Cultura, 1922.

A Vicente Lombardo Toledano – hombre de empuje, saturado de fe y de inteligencia / esta obra llena de defectos, pero hecha con la intención de glorificar al pueblo de México.

Obra ubicada en el acervo histórico: “Dedicatorias a Vicente Lombardo Toledano” de la biblioteca del Centro de Estudios Vicente Lombardo Toledano.

Link del catálogo en línea: http://200.78.223.179:8388/LOMB
Correo electrónico: bibliolomb@hotmail.com

Libro de Texto

Las artes populares en México. México, Cultura, 1922.
Iglesias de México. México, Publicaciones de la Secretaría de Hacienda, 1924.
Como nace y crece un volcán: El Paricutín. México, Stylo, 1950.

Novela

El padre eterno, satanás y Juanito García. México, Botas, 1938.
Un hombre más allá del universo. México, Cultura, 1935.

Cuento

Cuentos de todos colores. Vol. I
Cuentos de todos colores. Vol. II. México, Botas, 1936.
Cuentos de todos colores. Vol. III. México, Botas, 1941.
Cuentos bárbaros y todos colores. México, Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, 1990.

Poesía

Las sinfonías del Popocatépetl. México, México Moderno, 1921.

Catálogo de pinturas y dibujos de la Colección Pani. México, Universidad Nacional, 1921.

Autobiografía

Gentes profanas en el convento. México, Botas, 1950.

Ensayos

Los judíos sobre América. México. Ediciones La Reacción. 1942.

  • Fotografía del Dr ATL del Paricutín Archivo de Tomás Montero Torres y albergada en el Blog Fan de la Cultura.
  • Imagen del aeropaisaje El Popocatépetl albergada en la hemeroteca Proceso.
  • Libro Iglesias de México disponible en Open Library.

José Luis Bello y Zetina, 1889 – 1968

Por el Lic. Javier Arias, el Mtro. Josep Francesc Sanmartín Cava y el dedicado trabajo realizado por los Servicios Bibliotecarios del Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano.

José Luis Bello y Zetina nació el 27 de abril de 1889, en Puebla (México). Fue empresario, benefactor, filántropo, coleccionista de obras de arte y fundador de varias instituciones de beneficencia pública, como “La casa del anciano” y “La casa de cuna Palafox y Mendoza”. También fue miembro fundador y vicepresidente del grupo literario “La bohemia poblana”, y miembro fundador del Centro de Estudios Históricos de Puebla. Así mismo, fue presidente de la Beneficencia Pública, donde destacó por su labor de benefactor, presidió el patronato de la Fundación Luis Haro y Tamariz, y fue miembro de la Sociedad de Geografía y Estadística, presidente de la Cámara de Propietarios de Puebla y de la Junta de Catastro del Estado, además de ser miembro de la Sociedad de Pediatría de Puebla.

Gran experto en bellas artes, conservó y aumento la colección de arte heredada de su abuelo y de su padre, particularmente pictórica. Legó, para beneplácito de la sociedad poblana, sus colecciones de arte y el edificio donde hoy se ubica el Museo que lleva su nombre “José Luis Bello y Zetina”. El Museo Jose Luis Bello y Zetina, ubicado en el Centro de Puebla, alberga actualmente un total de 160 obras, y se considera uno de los museos más importantes de México. Entre sus obras destacan las dedicadas a pinturas flamencas, pinturas francesas, pinturas españolas, pinturas de recámara, miniaturas, grabados, pinturas mexicanas, pinturas poblanas y pinturas italianas.

Falleció en la Ciudad de Puebla, el 17 de septiembre de 1968.

Escribió en colaboración con Gustavo Ariza la obra, “Pinturas poblanas, siglos XVII – XIX”, México, D. F. 1943. La dedicatoria de los autores está dirigida al intelectual poblano Vicente Lombardo Toledano.

BELLO, José Luis. Pinturas poblanas, (siglo XVII-XIX). México: Talleres Gráficos de la Nación, 1943.
BELLO, José Luis. Pinturas poblanas, (siglo XVII-XIX). México: Talleres Gráficos de la Nación, 1943.

Los autores de este modesto esfuerzo de divulgación del arte pictórico de Puebla se honran en dedicar este ejemplar al eminente intelectual poblano, Lic. Vicente Lombardo Toledano, con la expresión de sus respetos. Puebla, noviembre de 1934. Firma de los autores.

Fuente: CORDERO Y TORRES, Enrique. Diccionario biográfico de puebla. México: Centro de Estudios Históricos de Puebla, 1972. Tomo I, págs. 47, 90 y 91.

Obra ubicada en el acervo histórico: “Dedicatorias a Vicente Lombardo Toledano” de la biblioteca del Centro de Estudios Vicente Lombardo Toledano.

Link del catálogo en línea: http://200.78.223.179:8388/LOMB
Correo electrónico: bibliolomb@hotmail.com

Imagen destacada, modificada a partir de las imágenes originales albergadas en Journal Encuadre y en Museo José Luis Bello y Zetina.

Lombardo, Director de la Escuela Central de Artes Plásticas (segunda parte)

Lombardo, Director de la Escuela Central de Artes Plásticas (segunda parte)

Por Emilio García Bonilla

Vinculación con los trabajadores organizados

Lombardo continuó en el cargo con el voto de confianza de la Academia de Profesores y Alumnos para continuar con la organización de la institución. La vinculación de la Escuela Central de Artes Plásticas con trabajadores organizados se afianzó, a tal grado que delegaciones de estudiantes intercambiaron opiniones y conocimientos con miembros de sindicatos a través del Centro “Acción Social” de Estudiantes Universitarios.

Vicente Lombardo Toledano
Vicente Lombardo Toledano

Así, en septiembre, cuatro alumnos viajaron a Orizaba invitados por la Confederación Sindicalista de Obreros y Campesinos, participando en diferentes actos culturales en los que presentaron conferencias con diversos temas relacionados con salud pública, nacionalismo, el papel de los jóvenes en la sociedad y su relación con los trabajadores. Al agradecer a Vicente Lombardo Toledano, el secretario general de la Confederación Sindicalista expresó que “Ojalá que siempre se les siga inculcando [a los estudiantes] el deber que tienen de acercarse a las clases trabajadoras tanto del campo como de la ciudad, para poder apreciar las necesidades de los mismos y distinguir cuáles son los factores que contribuyen al engrandecimiento de la Patria, y cuáles son los elementos que están traicionando a la misma como el mal llamado Partido Nacional Revolucionario, que lo ha estado demostrando con sus hechos”.[1]

La misma brigada de estudiantes universitarios se dirigió al puerto de Veracruz, donde presentaron los mismos temas, por lo que las autoridades municipales expresaron sus deseos para que los estudiantes continuaran con esa labor “para que en un futuro no muy lejano, México pueda ser una Patria grande y logremos obtener lo que los verdaderos revolucionarios creemos que se debe hacer para lograr nuestro gran ideal, consistente en reivindicar al pueblo de México”.[2]

De la misma forma, un grupo de universitarios visitaron la zona de Atlixco dándose cuenta de los problemas que enfrentaban los trabajadores.[3] El 30 de octubre, Vicente Lombardo Toledano sustentó en el Anfiteatro Bolívar de la Escuela Nacional Preparatoria una conferencia con el tema “El sentido humanista de la Revolución Mexicana”, el secretario general del Centro “Acción Social” de Estudiantes Universitarios, felicitó a Lombardo agradeciendo además su colaboración con ese organismo en su labor social y cultural vinculando a los estudiantes con los trabajadores:

Quiero asegurar a usted, maestro, que con esta nueva actuación de usted en favor de la depuración de nuestros más caros valores espirituales, ha reafirmado usted el viejo prestigio ya fincado en el cerebro y en el corazón de todos los estudiantes universitarios que han aquilatado las virtudes altísimas que usted posee y que ha exhibido en su triunfal carrera magisterial.[4]

Esa misma organización estudiantil remitió a Lombardo la convocatoria del Concurso de Teatro Socialista para Campesinos, Obreros y Niños, solicitando que la difundiera a través de los órganos de la CROM y entre aquellos compañeros que escribieran.[5] Además, presentaron el proyecto para fundar la “Casa del Pueblo”, que sería un “nudo coordinador de todas las tendencias proletarias”, y que estaría conformada por una procuraduría de pueblos, un bufete para obreros, consultorio médico, biblioteca, estación radiodifusora, un club infantil, una escuela de líderes, y un salón de conferencias y cine.[6]

Emiliano Zapata
Emiliano Zapata

Al menos tres monumentos se comenzaron a realizar estando Lombardo al frente de la Escuela Central de Artes Plásticas: uno dedicado a Emiliano Zapata en Cuernavaca que, por acuerdo de la academia mixta, quedó a cargo de Ignacio Asúnsolo y Manuel Castillo Negrete.[7] Para conmemorar la huelga de Rio Blanco en 1907, se emitió una convocatoria firmada por la Cámara del Trabajo de Orizaba y la Federación de Sindicatos Obreros del Distrito Federal, dirigida a alumnos y profesores de artes plásticas para que presentaran una maqueta de monumento que conmemorara ese episodio y, “al mismo tiempo, el ideal del movimiento obrero”, el proyecto ganador sería erigido en la ciudad de Orizaba. En la misma convocatoria se invitaba a presentar bocetos sobre el mismo tema, a fin de que el ganador pintara al óleo en grandes dimensiones un lienzo que se colocaría en el salón de sesiones de la Federación de Sindicatos Obreros del Distrito Federal. Las organizaciones sindicales otorgarían como estímulo una cantidad de dinero a los ganadores de ambos concursos.[8]

Un nuevo Plan de Estudios

En diciembre de 1931, la reestructuración de la Escuela Central de Artes Plásticas a cargo de Vicente Lombardo Toledano fue culminada con la publicación de un nuevo plan de estudios, contemplándose además la organización interna de la institución y la creación de una sociedad cooperativa con los alumnos de la misma para la producción y venta de las obras que realizaran.[9] En la exposición de motivos se destacaba que la institución no se proponía la formación de artistas, sino la enseñanza de un programa mínimo de conocimientos para ejercer el oficio de obrero de las artes plásticas.[10]

En el nuevo plan de estudios se diferenciaban dos modalidades de estudios: una de seis años, relativa al aprendizaje de técnicas de pintura, escultura, grabado y artes del libro, cuyo requisito para ingresar era haber cursado la enseñanza primaria superior; y otra de dos años, cuyos únicos requisitos eran saber leer y escribir y conocer las cuatro operaciones básicas de la aritmética, y que estaba dirigida a los trabajadores de las industrias ya organizadas con la finalidad de formar obreros calificados a través de la enseñanza de oficios artísticos y contribuir a la “depuración del gusto estético de las masas y de la sociedad en general”. Esta última modalidad establecía los siguientes cursos artístico-industriales: ebanistería, orfebrería, tallado en madera, tallado en piedra, vitrales, fotografía, cinematografía, forja, fundición, litografía y grabado.[11] Mediante estos cursos se pretendía hacer más accesible el conocimiento a los trabajadores, dentro del ideal de la democratización de la Universidad y el aumento de su influencia social.[12]

Se destacó que los talleres de la escuela serían comunes para todos los alumnos, funcionando como un solo gran taller, procurando que el trabajo artístico fuera colectivo para que profesores y alumnos integraran “un verdadero cuerpo nacional de producción estética”. En su régimen interno, la escuela sería considerada como un centro de trabajo, “que impone responsabilidades concretas, lo mismo a los maestros que a los alumnos”; y las enseñanzas teóricas, además de reforzar las capacidades técnicas, darían a los estudiantes “un mínimo de cultura general que les permita valorar seriamente la función social que les impone su oficio”.[13]

Detalle del mural de Arturo García Bustos en la estación Universidad del metro de la Ciudad de México.
Detalle del mural de Arturo García Bustos en la estación Universidad del metro de la Ciudad de México.

Se estableció que anualmente, durante las vacaciones, grupos de alumnos y profesores acudirían a distintas poblaciones del país para exponer parte de la producción artística de la institución, así como informar sobre la importancia de las artes plásticas en la sociedad. La orientación del nuevo plan de estudios era clara cuando se declararon abolidos “los concursos que tengan por objeto presentar proyectos sobre obras imaginarias o irrealizables, así como todos los que tengan como fin la decoración o el adorno de edificios, de interiores o de lugares públicos que desempeñen una función contraria a las necesidades de las masas de trabajadores o a los principios de renovación material y espiritual del pueblo mexicano”.[14]

A principios de 1932, Lombardo rindió ante la comisión permanente del Consejo Universitario un informe acerca de su labor al frente de la Escuela Central de Artes Plásticas, destacando la superación de rivalidades que impedían el trabajo organizado de la institución. Refirió que al asumir el cargo había sólo 47 alumnos regulares, y durante su gestión la matrícula creció a 600 al abrir la escuela a los trabajadores. Se le dio un carácter práctico a los estudios, adoptando además una nueva forma de expresión y de orientación estética, con una vinculación directa con la sociedad y los centros de trabajo. Además, se hicieron mejoras al edificio de la escuela. Lombardo Toledano consideró terminada su misión y solicitó al Consejo Universitario que aceptara su separación definitiva del cargo.[15]


[1] Carta a VLT de José Ponce y Luís Torres, secretario general y secretario del interior, respectivamente, de la Confederación Sindicalista de Obreros y Campesinos de Orizaba, Veracruz, 25 de septiembre de 1930, en FHUOM, Legajo 173.

[2] Carta de la Junta de Administración Civil de Veracruz a Antolín Piña Soria, secretario general del Centro de Acción Social de Estudiantes Universitarios, 29 de septiembre de 1930, en FHUOM, Legajo 173.

[3] Informe presentado por la Comisión Nacionalista y Cultural de la Universidad Nacional Autónoma de México, 28 de septiembre de 1930, en FHUOM, Legajo 173.

[4] Carta de Antolín Piña Soria a VLT, 31 de octubre de 1930, en FHUOM, Legajo 173.

[5] Carta a VLT de Mauricio Magdaleno, secretario general del Centro Acción Social de Estudiantes Universitarios, 15 de agosto de 1931, en FHUOM, Legajo 185.

[6] Antolín Piña Soria, “Proyecto para la fundación de la Casa del Pueblo”, 20 de agosto de 1931, en FHUOM, Legajo 185.

[7] Carta a VLT de José López Lira, secretario general de la Universidad Nacional Autónoma, 27 de septiembre de 1930, en FHUOM, Legajo 173.

[8] Cartas de VLT al Secretario general de la Cámara del Trabajo de Orizaba y al secretario general de la Federación de Sindicatos Obreros del Distrito Federal, y Convocatoria a los dos concursos, 25 de octubre de 1930, en FHUOM, Legajo 173. La convocatoria se publicó en la revista CROM del 1° de noviembre de 1930.

[9] VLT, “Bases constitutivas de la sociedad cooperativa de los talleres”, diciembre de 1931, en Obra Histórico-cronológica, Tomo II, Vol. 3, México, CEFPSVLT, 1995: pp. 16-27.

[10] VLT, “Plan de estudios de la Escuela Central de Artes Plásticas”, diciembre de 1931, en Obra Histórico-cronológica, Tomo II, Vol. 3, México, CEFPSVLT, 1995: pp. 1-15.

[11] Ibid.: pp. 1-2, 6.

[12] VLT, “¿Cuál debe ser el fin de la Universidad? ¿El fomento de la educación popular o la creación de un grupo superior de intelectuales?”, en revista CROM, 15 de octubre de 1930; en Obra Histórico-cronológica, México, CEFPSVLT, 1995: pp. 379-380.

[13] VLT, “Plan de estudios…”, op. cit.: p. 2.

[14] Ibid.: pp. 7-8.

[15] “Renuncia como director de la Escuela de Artes Plásticas”, nota periodística publicada en la revista CROM, México, 15 de febrero de 1932. En VLT, Obra Histórica-cronológica, Tomo II, Vol. 3, México, CEFPSVLT, 1995: pp. 51-52.

Lombardo, Director de la Escuela Central de Artes Plásticas (primera parte)

Lombardo, Director de la Escuela Central de Artes Plásticas (primera parte)

Por Emilio García Bonilla

A mediados de mayo de 1930, Diego Rivera renunció a su cargo como director de la Escuela Central de Artes Plásticas de la Universidad Nacional. El Consejo Universitario, al mismo tiempo que aceptó la renuncia del destacado muralista, acordó designar a Vicente Lombardo Toledano como director interino de dicha institución.[1] ¿Qué implicaciones tuvo la presencia de Lombardo al frente de la principal escuela de artes plásticas de nuestro país entre mayo de 1930 y enero de 1932?

Academia de San Carlos
Academia de San Carlos

El 20 de mayo de 1930, Lombardo Toledano tomó posesión en su nueva responsabilidad. Comunicó al rector que de inmediato había realizado un recorrido por las instalaciones de la escuela, la antigua Academia de San Carlos, pudiendo comprobar el estado de ruina y abandono en que se hallaba el inmueble, siendo un ambiente tan hostil para los estudiantes que preferían permanecer en los corredores y en el patio y no en los talleres. En vista del urgente acondicionamiento material del edificio, propuso al director de la Facultad de Arquitectura integrar una comisión con profesores y alumnos de ambas escuelas para que formulara las reparaciones necesarias.[2]

La estrecha relación de Vicente Lombardo Toledano con los trabajadores agrupados en la Confederación Regional Obrera Mexicana (CROM) dio lugar a una extensa carta que le dirigió el comité ejecutivo de la Federación de Sindicatos Obreros del Distrito Federal, en la cual señalaban que, en vista de su reciente nombramiento, podían dirigirse “con confianza a uno de nuestros propios elementos con la seguridad de contar por anticipado con su cooperación –confianza que no tenía la clase trabajadora que representamos con las anteriores autoridades del establecimiento”. El motivo de la misiva era poner a consideración de los profesores y alumnos de la Facultad de Arquitectura y de la Escuela Central de Artes Plásticas el problema del alojamiento de los trabajadores en la Ciudad de México.[3]

En su comunicación, los dirigentes obreros expresaron que el auge económico que experimentaba la Ciudad de México no había beneficiado a los trabajadores, quienes vivían en pocilgas de vecindades antihigiénicas, donde además se hacía evidente la crisis moral de los hogares mexicanos. Por lo que proponían a las mencionadas escuelas su colaboración para la construcción de una ciudad obrera con un carácter social y estético que dignificara la vida de los trabajadores, lo anterior considerando “la tendencia de la Universidad Nacional Autónoma de servir a las masas, que hemos acogido como una promesa de beneficios reales inmediatos y futuros”, ya que en la máxima casa de estudios concurrían “los elementos más capacitados del país por su cultura y su preparación profesional”.[4]

Lombardo Toledano solicitó la opinión del rector Ignacio García Téllez, agregando que “el estudio del problema que plantea la organización a la que pertenezco” había sido “acogido con entusiasmo” por profesores y alumnos,[5] y esperaba el mismo interés de parte de los de la Facultad de Arquitectura.[6] Con la finalidad de realizar un estudio que sustentara el proyecto, Lombardo consultó a diferentes organizaciones sindicales de la región industrial de Puebla para conocer el número de trabajadores en una fábrica determinada, cuántos tenían una vivienda propia y cuántos carecían de ella, si la fábrica proporcionaba o no habitaciones a los trabajadores, la cantidad que pagaban de renta y la correspondencia porcentual según su salario.[7]

Tamayo
Rufino Tamayo

Como director interino, Lombardo Toledano se encargó de reorganizar la Academia Mixta de Profesores y Alumnos, pudiéndole informar al rector que el 16 de junio de 1930 había quedado legalmente instalada.[8] En la primera sesión en la cual, entre otros puntos, se trató la “Iniciativa del Director Interino, sobre el servicio social que pueden realizar la Escuela y la Facultad de Arquitectura, organizando y dirigiendo la construcción y la decoración de casas para los trabajadores del Distrito Federal.”[9] Una vez instalada la academia, el siguiente paso para restablecer la normalidad en la escuela era que ese mismo órgano propusiera al Consejo Universitario una terna para la designación de director.[10] Mientras tanto, Vicente Lombardo Toledano continuaría en el cargo.

En las siguientes semanas, el Sindicato de Pintores y Escultores del Distrito Federal, comunicó al rector de la Universidad que Rufino Tamayo había sido expulsado de ese organismo “por indigno de pertenecer a él”. El también profesor de pintura en la Escuela Central de Artes Plásticas había incumplido el compromiso de realizar un mural en el edificio del Sindicato de Panaderos, saboteando, además, “el entusiasmo de los otros compañeros comisionados para este trabajo”, pero sobre todo, Tamayo fue expulsado por su criterio anti-sindical y por oponerse al postulado El arte al servicio del proletariado, en la lucha por su emancipación, “ya que como partidario del ‘arte puro’ que convierte al artista en un individuo neutro y pasivo, aconseja a sus alumnos que no pinten temas proletarios”.[11]

El nervio del mundo

A principios de agosto, se inauguró el taller de cinematografía en la Escuela Central de Artes Plásticas, estando a cargo del profesor Emilio Amero, a quien se dirigió Lombardo Toledano para proponerle que realizara una película con la temática y características que detalló. Llevaría el título de El nervio del mundo y su finalidad sería demostrar plásticamente y de un modo sintético que “el trabajo es la única fuente de la riqueza” y que “la capacidad creadora es el rasgo distintivo del hombre”.[12]

Para conseguir los objetivos de la película, Lombardo propuso que se hicieran tomas de diferentes actividades laborales a lo largo del país, aconsejando además a quiénes se debía recurrir en cada caso para conseguir los permisos correspondientes. Clasificando al trabajo en manual e intelectual, en el primer rubro se mostrarían escenas de diferentes tipos de industrias: extractiva, agrícola, manufacturera, del transporte y comercial. Como aspectos del trabajo intelectual se realizarían tomas del trabajo técnico aplicado a las industrias antes mencionadas, así como del trabajo docente en diferentes niveles y el trabajo del artista.[13]

Dentro del filme se incluiría el siguiente texto:

El hombre se distingue del resto de los individuos de la escala zoológica, por su facultad creadora. El trabajo es la única fuente de la riqueza económica y el único medio de elevación moral e intelectual del hombre. El que no trabaja produciendo bienes materiales o espirituales, vive a expensas de los demás, es un parásito que la sociedad no puede permitir y a quien la legislación de todos los países llegará a privar de todo derecho.[14]

FábricaLa película terminaría con la proyección de un gran desfile obrero, “imponente por su número, procurando dar la impresión de grandes masas humanas que marchan sin detenerse”, representando al trabajo en triunfo. Para lo cual, Lombardo recomendó filmar una manifestación que se realizaría en Orizaba “en apoyo de la acción nacionalista que el C. Presidente de la República desarrollará, frente a la política del imperialismo económico de los Estados Unidos”, y en la que desfilarían alrededor de 25 mil trabajadores.[15]

El argumento cinematográfico de El nervio del mundo, escrito por Vicente Lombardo Toledano, hasta ahora inédito y desconocido, se suma al guión para la película Ha caído una estrella, de 1936, como dos muestras de la importancia que en su tiempo Lombardo concedió al cine como medio para transmitir conocimientos y concientizar a las clases trabajadoras. Lamentablemente, ambos proyectos quedaron sin concretarse.

Relacionado con la cinematografía, en 1930 se introdujo a nuestro país el uso del “vitáfono” en la transición del cine silente al cine sonoro, correspondiendo a Vicente Lombardo Toledano encabezar la comisión encargada de supervisar las primeras pruebas en la proyección de películas habladas en inglés y emitir su opinión al respecto a petición del rector de la Universidad.[16]

Ratificación en el cargo

A mediados de agosto, Lombardo Toledano recibió un oficio del Consejo Universitario en el cual se le pedía que solicitara a la Academia de Profesores y Alumnos de la escuela a su cargo la proposición de la terna para la designación de director definitivo.[17] Una vez que Lombardo recibió esa comunicación y convocó a la academia, manifestó al rector que daba por concluida su responsabilidad como director interino, por lo que rendiría un informe del trabajo realizado durante los tres meses que estuvo al frente de dicha institución.[18]

Vale firmado por VLT en su etapa como director de la Escuela Central de Artes Plásticas
Vale firmado por VLT en su etapa como director de la Escuela Central de Artes Plásticas

El rector García Téllez reconoció la labor de Lombardo y el empeño que demostró en la responsabilidad que se le confió, por lo que le expresó sus agradecimientos y le solicitó que hiciera la entrega del plantel al profesor Eduardo Solares, a quien en su carácter de decano de la escuela le correspondía asumir provisionalmente la dirección en tanto se pronunciara el Consejo Universitario.[19] En respuesta a la solicitud de una terna para designar al director definitivo, Solares informó que la academia acordó dar un voto de confianza a Vicente Lombardo Toledano “por sus méritos personales y por la brillante labor que ha desarrollado al frente de la Escuela”, haciendo “repetir por tres veces seguidas su nombre para que figure en la terna que debe elevarse a la consideración del Consejo Universitario”.[20]

Además de ejercer el cargo de director de la Escuela Central de Artes Plásticas, Lombardo siguió impartiendo clases en la Escuela Nacional Preparatoria y en las Facultades de Derecho y Ciencias Sociales y Comercio y Administración, además de colaborar con el Instituto de Investigaciones Sociales, recién fundado en ese mismo año de 1930 y cuyo primer director fue Luís Chico Goerne.[21]


[1] Carta de José López Lira, secretario del consejo universitario, a Diego Rivera, 17 de mayo de 1930; en Archivo Histórico de la UNAM, Fondo Universidad Nacional, ramo Rectoría, caja 31, exp. 398 (en adelante AHUNAM), folio 120. Carta de José López Lira a Vicente Lombardo Toledano (VLT), 17 de mayo de 1930, en AHUNAM, folio 119.

[2] Carta de VLT a Ignacio García Téllez, 20 de mayo de 1930, en AHUNAM, folios 62-63.

[3] Carta a VLT firmada por Reynaldo Cervantes Torres y Ricardo Treviño, secretario general y secretario del interior respectivamente, del comité central de la CROM, 28 de mayo de 1930. Transcrita al rector de la Universidad Nacional Autónoma, 1° de junio de 1930. En AHUNAM, folios 80-84.

[4] Ídem.

[5] Ídem.

[6] Carta de VLT al director de la Facultad de Arquitectura, 1° de junio de 1930, en AHUNAM, fojas 85-89.

[7] Cartas a VLT del Sindicato de Obreros “Mártires de Chicago” de la fábrica La Constancia, del Sindicato de la fábrica La Economía, del Sindicato de Obreras y Obreros de la fábrica La Unión, del Sindicato de Obreros “Francisco Ferrer Guardia” de la fábrica El Patriotismo, del Sindicato de Obreros de la fábrica El Carmen, Sindicato de la fábrica Beneficencia, Sindicato de “Obreros Perseverantes” de la fábrica El León, Sindicato de Obreros Revolucionarios de Metepec, Sindicato Emancipación de Obreros Textiles y similares de la fábrica La Concepción, Sindicato de Obreros “Mártires del 22 de agosto” de la fábrica La María, 23, 24 y 25 de octubre de 1930, en FHUOM, Legajo 173.

[8] Carta de VLT a Ignacio García Téllez, 17 de junio de 1930, en AHUNAM, folio 107.

[9] Orden del día de la sesión inaugural de la Academia de Profesores y Alumnos de la Escuela Central de Artes Plásticas, 16 de junio de 1930, en AHUNAM, folio 108.

[10] Carta de José López Lira, secretario del consejo universitario, a VLT, 20 de junio de 1930, en AHUNAM, folio 106.

[11] Carta del comité ejecutivo del Sindicato de Pintores y Escultores a Ignacio García Téllez, 5 de julio de 1930, en AHUNAM, folio 99.

[12] Carta de VLT a Emilio Amero, 7 de agosto de 1930, en AHUNAM, folios 100-104.

[13] Ídem.

[14] Ídem.

[15] Ídem.

[16] Carta de José López Lira, secretario general de la Universidad Nacional Autónoma, a VLT, 29 de septiembre de 1930, en FHUOM, Legajo 173.

[17] Carta de José López Lira, secretario del consejo universitario, a VLT, 11 de agosto de 1930, en AHUNAM, folio 105.

[18] Carta de VLT a Ignacio García Téllez, 14 de agosto de 1930, en AHUNAM, folio 123.

[19] Carta de Ignacio García Téllez a VLT, 15 de agosto de 1930, en AHUNAM, folio 122-122v.

[20] Carta de Eduardo Solares a Ignacio García Téllez, 16 de agosto de 1930, en AHUNAM, folios 117-118. Acta de la sesión de la Academia Mixta de Profesores y Alumnos de la Escuela Central de Artes Plásticas, 19 de agosto de 1930, en AHUNAM, folios 114-116.

[21] Telegrama de Luís Chico Goerne a VLT, 6 de octubre de 1930, en FHUOM, Legajo 173.

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