LAS REVOLUCIONES DE MÉXICO (primera parte)

LAS REVOLUCIONES DE MÉXICO (primera parte)

Por Emilio García Bonilla

Vicente Lombardo Toledano es uno de esos personajes de quien todos hemos oído su nombre alguna vez pero poco sabemos de su obra. Esto tiene un trasfondo político, ya que además Lombardo Toledano en vida y aún después de muerto ha sido uno de los hombres más calumniados y tergiversados.

Nacido en 1894, cuando inicia la Revolución Mexicana tenía 16 años y estudiaba en el Internado Nacional de la Ciudad de México. Señaló que la noticia que leyó en la prensa del hecho de sangre en la casa de los hermanos Serdán fue el detonante para que comenzara a pensar en la patria y sus problemas, por lo que intelectualmente Lombardo se consideró como un hijo de la Revolución Mexicana.[1]

Simultáneamente cursó dos carreras en la Universidad Nacional: Derecho y Filosofía, aunque su actividad abarcó ámbitos diversos, fue la política a la que más atención le dedicó, pues decía que era “la ciencia que descansa en todas las ciencias. Es la arquitectura por antonomasia. La que construye la sociedad humana. Y la política revolucionaria, la que crea un nuevo tipo de hombre, superior a todos los del pasado”.[2]

Así que Lombardo fue un político revolucionario, y como tal fue uno de los principales ideólogos de la Revolución Mexicana en su etapa constructiva, en el entendido de que se destacó no únicamente como teórico, fue además un hombre de acción, fundador de instituciones, líder sindical y dirigente político. Sus postulados básicos fueron tres: elevar el nivel de vida del pueblo de México, el desarrollo independiente de la nación y la ampliación del régimen democrático.

revolucionesEn esta ponencia me centraré en la interpretación que hizo de las Revoluciones de México. Lombardo señaló que se trata de una sola revolución en tres tiempos: la Independencia, la Reforma y la iniciada en 1910. Cada una ha complementado a la anterior en la lucha del pueblo mexicano contra la miseria y la opresión, y cada una ha dado lugar a un nuevo marco jurídico, una constitución política.

Las tres revoluciones fueron sustentadas por frentes nacionales de fuerzas sociales discrepantes entre sí pero unidas por un objetivo común: en la revolución de Independencia, la liberación política de México; en la de Reforma, liquidar la estructura colonial de la nación y hacer del Estado la única autoridad del país; y en la iniciada en 1910, impulsar el progreso económico y social dentro del marco de la democracia burguesa.[3]

Para Lombardo: “la historia no se puede considerar como una relación de hechos, sino como el examen crítico de las causas que engendran los acontecimientos y de sus frutos, dando preferencia a las fundamentales”.[4] En este sentido es muy interesante conocer cuáles fueron las contradicciones sociales que dieron lugar a cada uno de los movimientos revolucionarios de nuestro país, según el análisis realizado por el filósofo teziuteco.

La Revolución de Independencia

Lombardo señaló que la patria mexicana nació con el movimiento independentista. Si bien la revolución armada estalló en 1810, sus causas se fueron gestando en las últimas décadas del régimen virreinal, haciéndose cada vez más evidentes las contradicciones que lo llevaron a su fin, pues era muy “honda la división entre los privilegiados y los desposeídos de toda clase de bienes y libertades”.[5]

imagen5El régimen colonial “había paralizado la vida del país con sus monopolios materiales y políticos y con el aislamiento internacional de la Nueva España”.[6] La metrópoli estableció límites a la producción agrícola y artesanal, cobraba tributos civiles y eclesiásticos, el comercio interior se regulaba con alcabalas y el exterior era monopolio estatal, se prohibió a las colonias comerciar entre sí, se prefirió a los peninsulares para los principales cargos civiles, eclesiásticos, educativos y militares, además la Inquisición perseguía a los que diferían con el régimen. Todo lo anterior había sido implementado por España para impedir que la Nueva España se desarrollara y pudiera aspirar a su independencia, pero las medidas a la larga fueron contraproducentes pues luego de casi tres siglos el régimen se hizo insostenible.

Pero las condiciones económicas y sociales por sí solas no puedan generar cambio alguno. Es necesario que esas condiciones se expresen como contradicciones irreconciliables, pues sólo éstas pueden ser motores de cambios radicales en la sociedad. Así, encontramos varias contradicciones insalvables: la que se manifestó entre el régimen feudal que iba en decadencia y el régimen capitalista que emergía: las ideas feudales eran sostenidas por las clases privilegiadas, y las ideas liberales por los revolucionarios influidos por la ilustración; la contradicción entre el enorme crecimiento de la población y el escaso desarrollo de la producción económica, es decir, entre el desarrollo de las fuerzas productivas y las formas de producción de la Colonia; la contradicción que se dio entre la nación mexicana que luchaba por nacer y el dominio español que se resistía a ser desplazado, es decir, entre los peninsulares y los criollos, mestizos, indios y castas; y finalmente, la contradicción entre el alto y el bajo clero.[7]

La lucha de clases se confundió con una lucha de razas en la que los peninsulares se empeñaron en defender al régimen colonial caduco, mientras que criollos, mestizos, castas, indígenas y negros, quienes formaban la nueva nación mexicana con una conciencia de lo propio, enarbolaron las ideas modernas y democráticas de la revolución francesa y la Ilustración. Así, en plena guerra comenzaron con la reforma social y la lucha contra los privilegios: Hidalgo declaró abolida la esclavitud en México, mientras que Morelos decretó la desaparición de las divisiones por motivos raciales para que todos fueran nombrados sólo con el título de americanos.[8]

Una vez consumada la Independencia se dieron las principales reformas: se suprimió el tributo que pagaban los indios, se prohibió la coacción para el pago de los diezmos, el capital que antes salía directamente para la metrópoli se quedó en México permitiendo su circulación, además “la libertad de producir todo género de mercancías, de comerciar y de expresar el pensamiento en todos los órdenes de la vida, impulsó considerablemente el desarrollo de las fuerzas de producción económica y amplió el horizonte de nuestro país”.[9]

Si bien, después de once años de lucha se consiguió la independencia política respecto a España, prevaleció buena parte de la estructura económica colonial, esto llevó a las contradicciones que desencadenaron en la segunda revolución.

La Revolución de Reforma

caratulaLa segunda revolución mexicana fue eminentemente liberal, contra el régimen del monopolio de la tierra y de la conciencia en manos de la Iglesia católica, y a favor de los derechos del hombre, de la libertad de comercio interior y exterior y de una República democrática y representativa de acuerdo con el sistema federal.[10] La postura de los liberales, “los partidarios del progreso” se contrapuso al de los conservadores, “obstinados en conservar el pasado”. De esta manera, los principios de libertad e igualdad se enfrentaron al sistema de fueros y privilegios heredados de la colonia, pero principalmente se atacó a la Iglesia que acaparaba “más de las dos terceras partes de la tierra laborable del país”.[11]

Los liberales, influidos por las ideas de la Ilustración y la Enciclopedia buscaron que fueran reconocidos los derechos individuales del hombre como base y objeto de las instituciones sociales,[12] pero también la Revolución de Reforma pretendió con su clara oposición a los privilegios legales y materiales de la Iglesia darle al Estado el carácter de autoridad única e incorporar en el mercado nacional las propiedades eclesiásticas, para ello se emitieron las Leyes de Reforma y se promulgó la Constitución de 1857.[13]

No obstante que las Leyes de Reforma desamortizaron los bienes de la Iglesia, las grandes extensiones de tierras sólo cambiaron de dueño y “no se transformaron desde el punto de vista que representaban para la producción económica. Así, el latifundismo dejó de ser eclesiástico y pasó a ser civil, pero siguió condicionando el desarrollo de las fuerzas productivas”.[14] Esa fue una de las causas de la tercera revolución.


(Ponencia presentada con el título “Vicente Lombardo Toledano, teórico de la Revolución Mexicana” en el III Coloquio Internacional y VI Coloquio Nacional “La Revolución Mexicana. Nuevas fuentes, instituciones, actores sociales y culturas”, realizado en la ciudad de Puebla del 16 al 18 de noviembre de 2016.)

[1] VLT, “Apuntes autobiográficos y acerca de la Revolución”, entrevista con James W. Wilkie y Edna Monzón, 6 de mayo de 1964, en Obra Histórico-cronológica, Tomo VI, suplemento, México, CEFPSVLT, 2016: p. 12.

[2] VLT, “Mensaje de la FSM al Congreso Latinoamericano de Juventudes” (1960), en Escritos a la juventud, México, CEFPSVLT, 2013: p. 41.

[3] VLT, “La izquierda en la historia de México” (1962), en La Izquierda en la Historia de México, 3ª ed., México, CEFPSVLT, 2004: p. 53.

img180[4] VLT, “La perspectiva de México: una democracia del pueblo” (1955), en Vicente Lombardo Toledano, ideólogo de la Revolución Mexicana, Vol. 3, México, CEFPSVLT, 2010: p. 245.

[5] VLT, Contenido y trascendencia del pensamiento popular mexicano. Mensaje de la Universidad Obrera de México a la UNESCO (1947), edición facsimilar, México, CEFPSVLT, 2010: p. 8.

[6] Ibíd.: p. 12.

[7] Marín Rebollo, Héctor, “Contradicciones antagónicas que originaron la Guerra de Independencia en México”, conferencia presentada en la sede nacional del Partido Popular Socialista, 27 de febrero de 2010.

[8] VLT, Contenido y trascendencia…, op. cit.: p. 10.

[9] VLT, “La Revolución Mexicana. Causas”, conferencia dictada en el Paraninfo de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo en Morelia Michoacán, el 4 de abril de 1960, en Causas, objetivos y realizaciones de la Revolución Mexicana, México, CEFPSVLT, 2009: p. 7.

[10] VLT, Contenido y trascendencia, op. cit.: p. 16.

[11] VLT, “La bandera mexicana y el proletariado” (1936), en Vicente Lombardo Toledano, ideólogo de la Revolución Mexicana, Vol. I, México, CEFPSVLT, 2009: p. 174.

[12] VLT, “Una solución al conflicto entre lo propio y lo ajeno. Lo nacional y lo universal en la historia de México” (1964), en Obra Histórico-cronológica, Tomo VI, Vol. 14, México, CEFPSVLT, 2012: p. 109.

[13] VLT, “La Revolución Mexicana. Causas”, op. cit.: p. 8

[14] Ídem.

Presentación de la Obra Histórico-Cronológica de Vicente Lombardo Toledano

Palabras de Raúl Gutiérrez Lombardo.Obra Histórico-Cronlógica-01

Uno de los personajes más destacados en la historia contemporánea de México es Vicente Lombardo Toledano, fundador de instituciones, de organizaciones sociales y de agrupaciones políticas, así como maestro universitario; dirigente sindical y político y, sin duda, el más importante ideólogo de la Revolución Mexicana en su etapa posrevolucionaria al definir con claridad meridiana su carácter eminentemente social, nacionalista, democrático y antimperialista.

Como hombre universal supo enfrentar las tareas que requerían las circunstancias particulares. Es teórico, líder social, periodista, director y educador. Se involucra a fondo en el derecho laboral y en la vida gremial; participa en la formación de instituciones y en los debates que definen el carácter de la educación; da forma a la idea de soberanía nacional asociada a la justicia en los momentos en que el país afronta graves amenazas, define con precisión las reformas históricas que caracterizan el proceso ascendente de la Revolución Mexicana: la reforma agraria, la reforma social, la reforma educativa, la reforma económica y la reforma democrática, proponiendo la ampliación de las vías de participación política. En suma, aporta las explicaciones y los actos que necesitan los retos que le tocan vivir y propone una vía para el futuro.

Como intelectual y hombre de acción puede ser considerado como un cabal representante de la cultura superior, así como pionero y pilar de los movimientos laborales y sociales mexicanos y latinoamericanos. Su obra está plasmada en numerosos libros, ensayos, artículos, ponencias, reportajes, informes, conferencias, entrevistas y discursos, mismos que constituyen el registro de una época y de un esfuerzo por desentrañarla, por modificarla y por incidir en la formación de un futuro diferente. Es la de Lombardo Toledano una actitud permanente de búsqueda y rigor analítico, de observancia y participación en una realidad siempre cambiante, vista desde una perspectiva teórica e ideológica con coherencia y sentido.

Todo lo escrito por el maestro Lombardo fue recogido y hecho público en los órganos e instancias en que se dio su participación, tanto en México como en el extranjero. Sin embargo, el Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales “Vicente Lombardo Toledano” (CEFPSVLT) considera que estos documentos requieren de una labor editorial integral, pues editarlos en un amplio sentido es recuperar la perspectiva unitaria del autor, rescatar la importancia de la obra en su unidad más allá de su valor instrumental; se trata de hacer coherente y homóloga una edición alimentada por las fuentes más próximas al original y los originales mismos.

No obstante que se han realizado importantes esfuerzos por parte de varias instituciones como la Universidad Obrera de México, la Universidad Nacional Autónoma de México, el Instituto Politécnico Nacional y el Partido Popular Socialista, para reunir y publicar diversos aspectos de su obra, puede afirmarse que una parte considerable de ella continúa, si no dispersa, de difícil acceso para un público más amplio.

La participación de Vicente Lombardo Toledano en los sectores de la educación, de la vida sindical, del gobierno, del periodismo, de la política y de la vida cultural e intelectual queda registrada en diversas formas y lugares como documentos, publicaciones, archivos y bibliotecas. Esta es la forma material de una ocupación intelectual que razona y recupera al mundo; es la presencia de una vocación que tiene que ver inclusive con los momentos en que su vida privada se ve involucrada con la vida pública; son escritos políticos que se hacen con el propósito preciso de influir o participar en cierto momento desde la reflexión; son, otras veces, ejercicios de carácter teórico que se pensaron como fundamentos, como ideas ancilares que indican una visión de la realidad y una concepción integradora. Otros materiales son de carácter descriptivo, recogen a vuelo de pluma impresiones que, sin ser incisivas en la acción o en el planteamiento global, indican una opinión, un estado de ánimo, un gusto personal que es complemento de la reflexión sobre la cosa pública.

A fin de cuentas, la importancia de una edición que ve desde la perspectiva histórica, que asume el peso de una figura trascendente, es el ser fiel al autor en sus registros simultáneos: la urgencia momentánea del político, la reflexión del teórico social, el esfuerzo del formador de conciencias y la sensibilidad del escritor personal.

Estos documentos constituyen lo que el Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano se propone editar en forma integral. Será una labor más ambiciosa que las ediciones anteriores, pues se ha reunido el trabajo de especialistas que recuperan, resguardan y estudian los materiales, para así poder editar con gran cuidado y rigor esta Obra Histórico-Cronológica que recoge la inmensa mayoría de los escritos de Vicente Lombardo Toledano obra cuyo cuerpo se integra por los diversos apartados que señalan etapas de la vida del autor en función de su expresión ideológica y de su actuación en todos los campos de la vida nacional. Esto requerirá de varios tomos, divididos a su vez en volúmenes, que cubrirán las etapas siguientes: 1) años de juventud hasta 1928; 2) de 1928 a 1933; 3) de 1934 a 1940; 4) de 1940 a 1947; 5) de 1947 a 1960 y, 6) de 1960 a 1968.

Obra Histórico-Cronológica

  1. Años de juventud hasta 1928, cuando aparecen las influencias originarias; su paso por la Universidad y la Facultad de Altos Estudios, que fueron la base de su formación filosófica; la Liga de Profesores, de la que es secretario general, Su papel como director de la Escuela Nacional Preparatoria y su participación en el “Grupo de los Siete Sabios” a partir de la Sociedad de Conferencias y Conciertos. Sus participaciones tanto en la organización sindical del magisterio como en el Grupo Solidario del Movimiento Obrero. La importancia de su paso por la oficialía mayor del gobierno del Distrito Federal, por la jefatura de Bibliotecas de la Secretaría de Educación Pública, la gubernatura interina del estado de Puebla y la regencia del ayuntamiento de la Ciudad de México, simultáneamente editorialista del diario El Heraldo de México. Dos veces diputado del Congreso de la Unión.
  2. 1928 a 1933. Secretario general de la Federación Nacional de Maestros y de la Federación de Sindicatos Obreros del Distrito Federal; miembro del Comité Central de la Confederación Regional Obrera Mexicana, organizador y dirigente de la Confederación General de Obreros y Campesinos de México. Su militancia en el Partido Laborista no lo aleja de sus inquietudes en el periodismo, actividad que le impulsa a fundar las revistas El Libro y El Pueblo y Futuro. Lucha por orientar la universidad y reorientar al movimiento obrero. Se consolida ideológicamente. Toma parte activa en el Congreso de Universitarios Mexicanos y sostiene su primera polémica con Antonio Caso. Parte de sus preocupaciones se centran en la Escuela Nacional Preparatoria, la fundación de la Preparatoria Nocturna y en la Universidad.
  3. 1934 a 1940. Funda y dirige la Universidad Gabino Barreda, cuyas escuelas pasarían después a formar parte del Instituto Politécnico Nacional, y la Universidad Obrera de México, al tiempo que organiza y dirige el Comité Nacional de Defensa Proletaria. De 1936 a 1940 es secretario general de la Confederación de Trabajadores de México e inicia su presidencia frente a la Confederación de Trabajadores de América Latina. En el plano intelectual sostiene la segunda polémica con Antonio Caso. Vive, actúa y participa en los sucesos relevantes de la historia del país, como la expropiación y nacionalización del petróleo y las reformas al partido del Estado, así como la relevante etapa de transición política Cárdenas – Ávila Camacho.
  4. 1940 a 1947. Define su posición antifascista y de defensa de la soberanía nacional en los años de la Segunda Guerra Mundial. En 1945 ocupa la vicepresidencia de la Federación Sindical Mundial. Es miembro destacado de la Liga Socialista y propone y lleva a cabo el Pacto Obrero-lndustrial. Organizador de la trascendental Mesa Redonda de los Marxistas Mexicanos en 1947.
  5. 1947 a 1960. Funda el Partido Popular, más adelante Partido Popular Socialista, del cual es secretario general hasta 1968. Impulsa el Frente Nacional Democrático, Patriótico y Antimperialista, y destaca como miembro activo del Consejo Mundial de la Paz. En 1952 es candidato a la Presidencia de la República, campaña en la que propone la necesidad de construir una nueva democracia y un gobierno de Democracia Nacional como tránsito hacía a una Democracia del Pueblo.
  6. 1960 a 1968. Entre 1964 y 1967 ocupa un escaño en el Congreso como diputado de partido por el Popular Socialista, tribuna ante la que plantea, entre otras iniciativas, el establecimiento en la Constitución de un Capítulo sobre la Economía Nacional. En su labor como periodista y escritor independiente expresa con firmeza sus posiciones frente a la Revolución Cubana y con respecto a los movimientos sociales y políticos de la década.

Esta Obra Histórico-Cronológica es un homenaje que el Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano hace a su inmensa labor intelectual, política e ideológica. El Centro de Estudios se funda en su casa, junto con la valiosa biblioteca particular, misma que el maestro Lombardo dona a la nación, para que se instituya como lugar de estudio e investigación de las ciencias humanísticas y en particular de la filosofía.

Constituida por más de veinte mil títulos sobre filosofía, política, historia, geografía, literatura, economía, arte, legislación, lingüística, etcétera, esta biblioteca-hemeroteca ya poseía, al fallecer Lombardo, un alto grado de especialización, misma que al servir de base a la creación del Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano ha visto incrementado su acervo. Cabe señalar que desde 1993, ha constituido la Biblioteca Mexicana de Historia de la Ciencia y la Tecnología (Centro de Documentación en Metaciencia).

Para esta institución resulta de importancia central la constitución del “Fondo Documental Vicente Lombardo Toledano”, que se encarga del rescate, reproducción, solicitud, clasificación y reunión de los documentos, publicaciones, discursos, conferencias, entrevistas y artículos que conforman el registro de su obra. El Fondo cuenta con 3 561 expedientes que se actualizan en forma permanente y que reúnen el mayor porcentaje de dicha obra, que conforman, hasta el momento, la colección más completa de la obra del autor y que constituye la base de la presente edición.

Los editores esperamos que los esfuerzos involucrados tengan por resultado una obra que sea fiel al autor y, sobre todo, tal como ocurrió en el caso de Vicente Lombardo Toledano, que sirva a los lectores como herramienta intelectual para comprender y actuar sobre la realidad.

Así, Vicente Lombardo Toledano, Hombre con mayúsculas, creador, constructor, educador, vivió sin aspavientos; con esa sutileza del ser humano refinado pero sencillo, sin ese afán de presunción de los mediocres.

 

                                                                                                                                                                                                                                                                                                      CEFPSVLT

 

En breve la Obra Histórico-Cronológica de Vicente Lombardo Toledano estará disponible, en PDF, en esta misma web. No dudes en consultarnos.

Una huelga reaccionaria en la Universidad Nacional (1933)

 Una huelga reaccionaria en la Universidad Nacional (1933)*

Por Emilio García Bonilla

Caso y Lombardo en la prensa

En la semanas que siguieron al Congreso de Universitarios Mexicanos y a la polémica suscitada antes de que este concluyera, Antonio Caso publicó dos artículos en Excélsior en los que criticaba a quienes pretendían darle a la educación un enfoque socialista, señalando que el marxismo lo mismo abarcaba “un materialismo histórico, un determinismo económico, que un socialismo de Estado”, y que se pretendía hacer de la universidad “un semillero de politicastros, una confabulación de ignorancias, un régimen que en lugar de la ciencia muestre la política, en vez de la ética, la economía, y en lugar de la patria mexicana, la incolora y absurda tesis materialista”[1].

Por su parte, Lombardo Toledano escribió varios artículos que se publicaron en El Universal, a través de los cuales buscó aclarar las razones que estaban detrás de la postura que defendía y que veía a la universidad como “un vehículo de orientación social” que sirviera a los hombres, haciendo, a la vez, que estos sirvan a su época. Consideró que la cultura por la cultura misma carecía de sentido, y por eso mismo la universidad, como todas las instituciones que no se vinculan a su tiempo, terminaría por servir al pasado, y viviéndose una época de transformaciones, no podía asignársele a la enseñanza superior “el papel de retaguardia permanente del progreso”[2].

Huelga Reaccionaria

Rodulfo Brito Foucher
Rodulfo Brito Foucher

Lejos de los razonamientos que se reflejaban en la prensa, los opositores a la reforma en la Universidad Nacional realizaban movimientos para afianzar su posición, buscando transformar la derrota ideológica en una victoria política. El verdadero conflicto estalló el 11 de octubre cuando los estudiantes de Derecho se declararon en huelga, enarbolando “una bandera rojo y negra en son de guerra”.[3] El principal instigador era Rodulfo Brito Foucher, quien días antes había sido separado de su cargo como director de esa facultad, pero al no aceptar su remoción se había declarado en rebeldía junto a los estudiantes que le eran afines, siendo identificado como “un elemento de clara filiación contrarrevolucionaria” y opositor declarado de la reforma universitaria socialista.[4] Varios catedráticos de Derecho presentaron su renuncia como muestra de solidaridad con el directivo cesado. Por su parte, el rector acusó a Brito de ser “desleal a la Universidad, de intervenir en la política estudiantil, de desplegar maniobras para solidarizar al profesorado de la facultad con su actitud”, llegando a presentarse todavía como director “para hacer propaganda política”[5].

La agitación entre los futuros abogados, además, se dijo que era patrocinada por los conocidos políticos Antonio Díaz Soto y Gama y Aurelio Manrique, encausando el movimiento huelguístico para exigir la renuncia de Roberto Medellín a la rectoría, adquiriendo tal radicalismo que con frecuencia tuvo que intervenir la policía.[6] Uno de los episodios más violentos ocurrió el 13 de octubre, cuando los huelguistas se presentaron “en actitud hostil” en el edificio principal de la Universidad solicitando hablar con el rector, pero les fue impedida la entrada por los preparatorianos, contrarios a la huelga[7], lo que tuvo como respuesta el incendio de la puerta y la lapidación del edificio. Los colegiales de San Ildefonso contestaron enérgicamente, resultando varios heridos por ambas partes hasta que intervinieron los bomberos y la policía que calmaron los exaltados ánimos, pues inclusive se escucharon varios disparos que luego se comprobó que habían sido hechos con pistolitas de dardos[8].

Hubo diarios que exageraron la magnitud de ese enfrentamiento: mencionaron que de no ser por los bomberos “el albergue de la cultura habría sido reducido a cenizas”, cuando en realidad sólo habían prendido fuego a la puerta. También informaron erróneamente que la radicalización de los estudiantes de Derecho se debía a su condición de marxistas, cuando ellos estaban en contra de la línea socialista, y junto a la petición de renuncia de Medellín solicitaban la dimisión de Lombardo Toledano[9].

El rector Roberto Medellín continuó en su cargo a pesar de que fue amenazado de muerte,[10] y en previsión de que la huelga se generalizara, ordenó que se cerraran los cursos en todas las facultades, al tiempo que el edificio de la Universidad Nacional era custodiado por militares. Los únicos que continuaron “normalmente” sus cursos fueron los preparatorianos, mostrando así su apoyo a Lombardo y al rector. Mientras tanto, en la opinión pública se generalizaba la idea de que el conflicto terminaría cuando el gobierno pusiera fin a la autonomía universitaria[11].

“Más de mil estudiantes armados de piedras, palos y cohetes”[12] tomaron el edificio principal de la Universidad Nacional el 14 de octubre cuando los preparatorianos se retiraron pacíficamente después de que el rector y el personal administrativo hicieran lo propio, trasladándose a la Escuela de Medicina donde se instaló provisionalmente la rectoría[13].

Expulsión de Vicente Lombardo Toledano

En ese ambiente de crispación, tuvo lugar una sesión del Consejo Universitario dominado por los estudiantes huelguistas y por profesores que respaldaban ese movimiento, como Luís Chico Goerne y el propio Antonio Caso, acordando la expulsión de Vicente Lombardo Toledano de ese órgano, quien declaró a la prensa que seguiría luchando “porque se dé una orientación socialista a la enseñanza.” Los profesores disidentes integraron un Comité Pro Reforma Universitaria (contrario a la reforma socialista), siendo uno de sus primeros comunicados la amenaza de que “no se haría responsable de las consecuencias si el rector se presentaba ante los huelguistas”.[14] En tanto, los estudiantes rebeldes adoptaron la exigencia de que el rector fuera “nombrado por los estudiantes y profesores en vez de por el Ejecutivo federal”[15].

Abelardo L. Rodríguez
Abelardo L. Rodríguez

El presidente Abelardo L. Rodríguez, en vista de la violencia que estaba tomando el conflicto, emitió un comunicado condenando el hecho de que se hubiera llegado a la expulsión del rector de sus propias oficinas, “además de los serios deterioros causados en los planteles por las luchas de los estudiantes entre sí”. Mencionó que su gobierno se había mantenido al margen de las pugnas internas de la universidad, aunque presenciaba “cómo se desvía de sus nobles fines culturales el instituto que debiera ser orgullo de la nación entera”, por lo que consideró que era su responsabilidad “buscar los medios más adecuados para llegar a una fina y completa solución al estado de cosas reinante”. Por eso informó que en breve enviaría al Congreso de la Unión su iniciativa de reforma a la Ley orgánica de la Universidad[16].

Ante la expulsión de Lombardo Toledano del Consejo Universitario y de la exigencia para que renunciara como director de la Escuela Nacional Preparatoria, el comité central de la CROM “depurada” declaró que el proletariado mexicano estaba expectante del desarrollo del conflicto universitario y que esperaba “que la enseñanza superior profesional no vaya a ser entregada en manos de la reacción”, agregando que tenían la confianza de “que algún día el pueblo  entrará en la Universidad a arrojar del templo a todos los fariseos de la cultura”.[17] Los huelguistas señalaron que los obreros de la CROM habían apoyado a los preparatorianos en los enfrentamientos ocurridos, lo cual fue desmentido categóricamente por Lombardo[18].

Una noticia que causó “gran sensación” en la opinión pública fue el reto a duelo que Brito Foucher hizo a Lombardo Toledano, siendo los dos “figuras culminantes en el movimiento universitario que hasta estos momentos ha sido un problema para las autoridades de la Universidad y para el Gobierno de la República.” Brito designó como sus “padrinos” a los profesores Gual Vidal y González Aparicio, “quienes se acercaron ante el Licenciado Lombardo Toledano, para retarlo en su nombre”, en vista de lo cual “numerosas personas de relieve intelectual, están haciendo todas las gestiones posibles para evitarlo”, siendo en el fondo una provocación[19].

Para el 15 de octubre ya se hablaba de una huelga de carácter nacional, estudiantes de varios estados habían expresado su adhesión al movimiento desconociendo a la Confederación Nacional de Estudiantes; del mismo modo, los directores de las secundarias y facultades favorables a la huelga presentaron “su formal e irrevocable renuncia” en solidaridad con los estudiantes de Derecho y con Brito Foucher.[20] Los huelguistas apedrearon el edificio de la Secretaría de Educación Pública insultando a gritos al titular, Narciso Bassols, después irrumpieron en la Preparatoria donde izaron la bandera roji-negra luego de desalojar violentamente a los estudiantes que la custodiaban. Tuvo que intervenir la policía quedando detenidos varios huelguistas[21].

La prensa informó que oficialmente se había descubierto que la huelga y la agitación estudiantil estaba “instigada y sostenida por elementos católicos bajo la dirección de los Caballeros de Colón que están descontentos por la implantación del marxismo en la Universidad”, habiéndose identificado entre los componentes del grupo católico a Miguel Palacios Macedo y al director de la Escuela de Medicina.[22] Los huelguistas se agruparon en una nueva organización denominada “Federación de Estudiantes Revolucionarios”, que hizo público un pliego petitorio con las siguientes exigencias:

Condonación de adeudos por concepto de colegiaturas.
Enseñanza gratuita en los planteles
Supresión de becas
Derogación de los exámenes de admisión
Depuración del profesorado
Elección directa del Rector, directores y profesores de escuelas
La caída de Medellín, Lombardo Toledano y Jiménez Rueda
La caída de los cachorros [sic] de Lombardo Toledano
La no mixtificación del marxismo
La no intervención de la policía en los problemas estudiantiles
Que no tome injerencia en los conflictos universitarios el Lic. Bassols[23].
 

El 15 de octubre finalmente renunció a la rectoría el ingeniero Roberto Medellín junto al Secretario de la Universidad, Julio Jiménez Rueda y el Tesorero,[24] esta medida fue celebrada por los miembros del Comité Pro Reforma Universitaria al considerar que había “venido a abreviar la resolución del conflicto pues si el Gobierno lo hubiera apoyado [a Medellín], la situación sería delicada; pero desaparecido éste obstáculo es posible seguir adelante”. En cambio, Lombardo Toledano dijo que no había renunciado a la Dirección de la Escuela Nacional Preparatoria, aclarando que no dejaría de asistir a sus labores a menos que fuera cesado. A estas alturas, un sector de los preparatorianos ya había sido cooptado por los huelguistas para que pidieran su dimisión[25].

En vista de la renuncia del rector Medellín, empezaron a manejarse los nombres de sus posibles sustitutos: Manuel Gómez Morín o Miguel Palacios Macedo[26], los dos conocidos por antimarxistas. Dedicado a este último, un universitario anónimo escribió un Ovillejo:

De niño tuvo laurel
Miguel.
Al dinero no es reacio
Palacio.
Y al marxismo tiene miedo
Macedo.
Oportunista y paniaguado,
ante Lombardo es un bledo.
Este pedante ilustrado:
Miguel Palacios Macedo[27].

En el siguiente artículo me referiré a la salida que encontró el gobierno federal al conflicto y su desenlace.

* Fragmento de la investigación “El conflicto universitario de 1933 en la prensa mexicana” presentada como ponencia en el VIII Coloquio La prensa como fuente para el análisis en las Ciencias Sociales realizado en la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca en noviembre de 2013.

[1] Antonio Caso, “El marxismo en la preparatoria”, Excélsior, 27 de septiembre de 1933, citado por Héctor Ramírez Cuéllar, Lombardo. Un hombre de México, México, El Nacional, 1992: p. 57.

[2] Vicente Lombardo Toledano “Bases de la Reforma Universitaria”, El Universal, 20 de septiembre de 1933. En Obra Histórico-Cronológica, México, CEFPSVLT, 1995, Tomo II. Vol. 4: pp. 205-206.

[3] “Huelga de estudiantes de Leyes en la C. de Mex.”, El Diario de Durango, 12 de octubre de 1933, en Archivo Histórico de la UNAM, Colección: Memoria Universitaria, Sección: Publicaciones Periódicas, Sub-sección: Noticias Universitarias, en adelante AHUNAM.

[4] Ramírez Cuéllar, op. cit.: p. 58.

[5] “El Rector Medellín ataca al Lic. Brito”, El Demócrata, Mazatlán, 13 de octubre de 1933, en AHUNAM.

[6] “Sigue tomando incremento la pugna en la Universidad”, El Pueblo, Culiacán, 13 de octubre de 1933, en AHUNAM.

[7] Cabe recordar que Vicente Lombardo Toledano era director de la Escuela Nacional Preparatoria.

[8] “Frente a la Universidad Nacional hubo terrible choque a pedradas”, El Demócrata, Mazatlán. 14 de octubre de 1933, en AHUNAM.

[9] “Los estudiantes son marxistas; incendiaron ayer la Universidad”, Noticias, Guadalajara, 14 de octubre de 1933, en AHUNAM.

[10] “El Rector es amenazado de muerte”, El Tiempo, Hermosillo, 14 de octubre de 1933, en AHUNAM.

[11] “Clausuraron los cursos en las Facultades”, La Prensa, San Antonio. 14 de octubre de 1933 y “La Universidad iba a ser quemada ayer”, El Mundo, Tampico, 14 de octubre de 1933 en AHUNAM.

[12] “Los estudiantes asaltaron y tomaron la Universidad”, El Mexicano, Cd. Juárez, 15 de octubre de 1933, en AHUNAM.

[13] “La agitación estudiantil continúa en todo su vigor en la Metrópoli”, El Demócrata, Mazatlán, 15 de octubre de 1933, en AHUNAM.

[14] “Los estudiantes asaltaron y tomaron la Universidad”, El Mexicano, Cd. Juárez, 15 de octubre de 1933, en AHUNAM.

[15] Idem.

[16] “Fue sacado el Rector a empellones. El C. Presidente propone reforma a la ley que la volvió autónoma“, El Jalisciense, Guadalajara, 15 de octubre de 1933, en AHUNAM.

[17] “La CROM lanza unas declaraciones sobre la expulsión de Lombardo y espera que la Universidad no vaya a caer en manos de la reacción”, La Nación, Veracruz, 15 de octubre de 1933, nota similar a “La CROM que preside el C. Lombardo, ataca a los Altos funcionarios universitarios”, El Demócrata Sinaloense, Mazatlán, 16 de octubre de 1933, en AHUNAM.

[18] “La agitación estudiantil continúa en todo su vigor en la Metrópoli”, El Demócrata, Mazatlán, 15 de octubre de 1933, en AHUNAM.

[19] “Brito Foucher desafió al Lic. Lombardo Toledano”, La Voz de Chihuahua, 15 de octubre de 1933, en AHUNAM.

[20] “Los huelguistas cuentan con nuevos elementos”, El Mundo, Tampico, 15 de octubre de 1933, en AHUNAM.

[21] “Encarnizado encuentro entre estudiantes en las calles de la Capital”, [desconocemos el título del periódico], 15 de octubre de 1933, en AHUNAM.

[22] Idem.

[23] El Informador, Guadalajara, 16 de octubre de 1933, en AHUNAM.

[24] “Renunció el Rector de la Universidad”, El Porvenir, Monterrey, 16 de octubre de 1933, en AHUNAM.Legajo 231 FHUOM

[25] “No renuncia el Lic. Lombardo Toledano”, La Nación, Veracruz, 17 de octubre de 1933, y “El Rector Medellín y casi todos los catedráticos, han renunciado”, El Demócrata Sinaloense, Mazatlán, 17 de octubre de 1933, en AHUNAM.

[26] “El Rector Medellín y casi todos los catedráticos, han renunciado”, El Demócrata Sinaloense, Mazatlán, 17 de octubre de 1933, en AHUNAM.

[27] “Ovillejo” firmado por Ofir, 1933, mecanografiado en una hoja con el escudo impreso de la Universidad Nacional Autónoma, en Fondo Histórico Lombardo Toledano de la Universidad Obrera de México, Legajo 231.

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