Fotografía de Alfonso Espriú dando una conferencia

Alfonso Espriú Herrera nació en la Ciudad de México, el 11 de febrero de 1909, y falleció en esta misma ciudad el 17 de abril de 1962. Fue un importante poeta, autor lírico y escritor de canciones. Realizó varias giras artísticas en Cuba y Argentina, donde su primo el Dr. Alfonso Ortiz Tirado, las hermanitas Águila y José Mojica interpretaron sus canciones. También acompañaron sus versos con música Miguel Prado, Alfonso Esparza Oteo, Gonzalo Curiel, José Sabre Marroquín y Pedro Vargas, entre muchos otros. Entre sus canciones destacan Dime que sí, Siempre viva, Visión, Sorpresa, Temor, Dime, Calla Tristeza, Anoche, Mañanita fría, Temor y Caminos de ayer. De todas ellas, Dime que sí posiblemente es la más famosa, puesto que ha pasado a ser una de las canciones populares mexicanas con mayor trascendencia y proyección internacional, conocida en toda Latinoamérica, y a la que puso voz y música Alfonso Esparza Oteo. A Alfonso Espriú, también se le reconoce como a uno de los intelectuales fundadores de la XEW, “La voz de la América Latina desde México”.

Recordamos a Alfonso Espriú con la interpretación y la letra de Dime que sí, su poesía Adiós… viejo edificio, su conferencia Alegría de ser mexicano, y una dedicatoria a Vicente Lombardo Toledano.

DIME QUE SI

Dicen que tú no me quieres,
Quiero escucharlo de ti,
Si tienes otros quereres
Quiero saberlo por ti.

Cuentan que en tu cara morena
Tiemblan otros besos de amor
Nada me importa la vida
Sabiéndote ajena,

Diles que mienten que nunca
Tendrás otro amor.

Deja que mis labios te nombren
Quedo como se nombra a Dios.

Dime que si y un pedazo de cielo tendré
Y si tú me lo pides
Mi cielo y mi vida también te daré.

Leer poema completo Adiós… viejo edificio.

Dedicatoria de Alfonso Espriú a Vicente Lombardo

Espriú, Alfonso. Adiós… Viejo edificio: poema imperfecto en tres estrofas y un exordio. México: The Old Guard, 1950.

Con mi antigua y renovada admiración, al Lic Vicente Lombardo Toledano, insigne soldado de la paz.
Nov – 20 – 50 (1950) Firma de Alfonso Espriú

Leer conferencia completa Alegría de ser mexicano.

Dedicatoria

Espriú, Alfonso. Alegría de ser mexicano. [s.l.]: [s.n.], 1949.

Al Lic. Vicente Lombardo Toledano, quién justifica con su vida ejemplar, la alegría de ser mexicano.
Nov – 17 -50 (1950) Firma de Alfonso Espriú

Obras ubicadas en el acervo histórico: “Dedicatorias a Vicente Lombardo Toledano” de la biblioteca del Centro de Estudios Vicente Lombardo Toledano.

Efemérides con fines de difusión cultural e histórica.

Link del catálogo en línea: http://200.78.223.179:8292/LOMBARDO
Correo electrónico: bibliolomb@hotmail.com


 

Por el Mtro. Josep Francesc Sanmartín Cava y el dedicado trabajo realizado por los Servicios Bibliotecarios del Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano.

Enrique Fernández Ledesma nació el 15 de abril de 1888, en los Pinos, estado de Zacatecas (México); y falleció el 9 de noviembre de 1939, en la Ciudad de México. Fue un destacado poeta, narrador, ensayista, escritor de crónicas literarias, comentarista de arte y periodista. De muy joven, se trasladó a Aguascalientes a estudiar, donde conoció a Saturnino Herán, Manuel M. Ponce y Ramón López Velarde. En 1910, fue director del periódico El Noticiero y dirigió el semanario Zig Zag, donde también publicó poemas, crónicas literarias y comentarios sobre arte. También colaboró con El Universal, México Moderno, Pegaso y Revista de Revistas. Más tarde, se trasladaría a la Ciudad de México, donde desarrollaría su profesión como escritor y crítico literario. De 1929 a 1936, fue subdirector y director de la Biblioteca Nacional de México, lo que le sirvió para promover la lectura a través de la radio donde emitía “Mensajes bibliográficos y críticos de la Biblioteca Nacional de México”. También fue responsable de la instalación de la Hemeroteca Nacional en la capilla de la Tercera orden y fue miembro de la Academia Mexicana de la Lengua. Por último, fue director de la reimpresión de Los mexicanos pintados por sí mismos.

Recordamos a Enrique Fernández Ledesma con uno de los capítulos del libro Viajes al siglo XIX (1933). En este pasaje el autor narra la llegada del poeta Zorrilla a México, y los versos recitados por varios de los poetas que acudieron al encuentro, como José Sebastián Segura y Lacunza, y también por el propio Zorrilla. También encontramos una dedicatoria al Mtro. Vicente Lombardo Toledano.

[themecolor]El poeta Zorrilla y la hospitalidad mexicana.[/themecolor]

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Texto: Don José Zorrilla, con sus treinta y ocho años mozos, su optimismo peninsular, hecho a las sonrisas del éxito y su carga lírica , briosa y resonante, tuvo, en aquella mañana del 14 de enero de 1855, la primera sonrisa para el grupo de mexicanos que esperaban su llegada. Empujado por tales impresiones, saltó, agilísimo, del carruaje.

Era éste la diligencia de Puebla que acababa de detenerse en la garita de San Lázaro; vasta, pesada y
chirriante, con sus mulas cascabeleras y su sotacochero maldiciente…

La garita era, entonces, menos que el suburbio de esa parte oriental de México. Era sólo la casa del guarda, la oficina fiscal de Derechos de Peaje y el yermo, en torno.

De la comitiva de escritores que había ido a recibir al poeta, desprcndióse uu caballero y con visibles muestras de emoción se acercó a la diligencia.

—¿Sin duda el señor don José Zorrilla y Moral?
—Servidor de usted. Y yo, acaso tengo el gusto de hablar con el señor Conde de la Cortina?
—Si, señor.
—Pues venga usted a mi pecho.
Y Zorrilla se echó en brazos del prócer.
—Traigo estas cartas de presentación para usted, Conde.
—Inútiles del todo, ilustre amigo. Hombres como usted no necesitan presentaciones. Su solo Hombre basta para abrirse paso en todas partes… Y para dictar órdenes, añadió obsequioso.

Don José Gómez de la Cortina, Conde dc la Cortina y Castro, tenia entonces cincuenta y seis años. Su prognatismo se le había acentuado y la nariz de aguilucho se agravaba con el subrayado vivaz y fulgurante de sus ojos. La urbanidad irreprochable, pero un poco fría, le daba aires inequívocos de señor. Y lo era.

Con ademán amistoso indicó al grupo de poetas y literatos que esperaban. E hizo las presentaciones. Zalemas, Cortesías, hipérboles de la emoción, vivas a la gloria peninsular, en pleno campo. Y algunas estrofas de bienvenida, llenas de entusiasmo y de ripios.

La entrada de Zorrilla a la ciudad fue como una apoteosis. Se abandonó la diligencia y el poeta subió al carruaje del Conde. Coches y jinetes rodeaban al  viajero. Y voces enronquecidas ululaban aclamaciones. El 16 se promovió un brillante agasajo para el Píndaro Moderno, según se llamaba ya al poeta en las
columnas de los periódicos. Gómez de la Cortina se consideró el representante de la intelectualidad mexicana y el índice de etiquetas y honores. Un rumboso banquete, en el hotel del Bazar, dio cuenta de la solemnidad con que se acogía al viajero. Los poetas de entonces, temblorosos de entusiasmo, anhelantes, sonadores, resplandecían de pura emoción romántica.

Estaban allí, generosos, modestos, ofreciendo noblemente su pleitesía, los miembros de la falange intelectual más avanzada: Moreno y Jove, Lacunza, Pesado, Algara, de la Portilla, Segura y Argüelles, don José Sebastián Segura, Roa Bárcena, Baldovinos, Arróniz, Bello, Barreda, Anievas, don Agustín Sánchez de Tagle, González Bocanegra y otros numerosos representativos de la poca.

Al caer de las siete aparecieron, entre murmullos de impaciencia, aplausos y vivas, el anfitrión y el poeta. Se presentaban como si acabasen de escalar el Pindo: solemnes, conmovidos… pero sonrientes.

El Conde, ocultando su emoción bajo Sus hábiles maneras de gentleman, dijo unas sobrias palabras al presentar a sus compañeros de letras… Cada invitado llevaba una buena provisión de metáforas para lanzarlas a la hora oportuna. Zorrilla, malicioso y mundano, tenía también su reserva de tropos y parábolas, que distribuía a discreción. Pero aquello no era nada para lo de la hora del brindis. De los brindis, porque cada visitante se creyó en el deber de disparar el arco simbólico. Y empezó el tiroteo.

Las saetas cruzábanse por encima de los inocentes manteles. Sin embargo, no respondemos de que todas se hayan clavado en el pecho del poeta…

Lacunza, recordando sus éxitos de la Academia de Letrán, soltó unos alejandrinos exaltados, llenos de pasajes pedestres que se escurrían por este final: bendito el que quiere amigos se puede siempre ver…! Con todo, tal pobreza de expresión alternaba con ciertas nobles vibraciones de la poca:

…y vive todavía del mundo en los confines
la lengua en que el Rey Carlos gustaba hablar a Dios…

Pesado renovaba su modesto Siglo de Oro en estancias ‹‹de arte mixto››. Su homenaje era, en realidad, un apreciable embutido que concluía así:

¡Oh, Musas: dadme flores, dadme rosas,
dadme el laurel divino
con que ciña las sienes victoriosas
del Vate peregrino…!

Don José Sebastián Segura se personificaba en un soneto, no se sabe si con los atributos del Garcilaso, capitán y poeta, o con los del Inca historiador. De cualquier modo, remataba así su cumplido:

…quo el joven y animoso Garcilaso
cantar debe las glorias de Zorrilla…

El mismo don José Sebastián, quizá en quiebra con su conciencia literaria y como un puntal para prevenir las arremetidas de Gómez de la Cortina —que habían sido implacables en su periódico satírico El Zurriago— saludaba, a la vez, al prócer y a su crítico en esta octava real, aunque no regia:

¡Oh, tú, que eras también lustre y decoro
del templo de la sacra poesía,
enséñame a vibrar el plectro de oro!
Y en otro dulce y placentero día,
por ti, en verso magnífico y sonoro,
gozosa brindar la musa mía,
cual brinda ahora, con ardiente halago,
¡aunque la asusta el inmortal ‹‹Zurriago››!

Dispararon sus dardos, unos medianamente afortunados y otros fallidos, don Joaquín Sánchez de Tagle, don Casimiro del Collado, el dean poeta Moreno y Jove, Roa Bárcena, Barreda y algunos más.

Zorrilla estaba positivamente emocionado. A tal punto que, cuando agradeció en breves palabras (breves e incoloras, como un discurso diplomático) los honores que se le hacían, apuntó a sus ojos, en varios pasajes de la lectura, un llanto indiscreto que le anudó la garganta:

‹‹…Confío en Dios que México, esta madre adoptiva, no se avergonzará jamás de haberme tenido por hijo. Y que el recuerdo que de mi la deje, la probara que yo tengo en más la reputación de hombre honrado que la vanidad de la gloria mundana…››

FERNÁNDEZ Ledesma, Enrique. Viajes al siglo XIX, señales y simpatías en la vida de México. México: [s.n.], 1933.

A Vicente Lombardo Toledano, ilustre pensador y encumbradísimo espíritu. Con mis respetos a gran y noble talento. Firmado Enrique Fernández Ledesma. México 1933.
Nota del autor: Las aguafuerte de este ejemplar han sido tocadas a mano

Obra ubicada en el acervo histórico: “Dedicatorias a Vicente Lombardo Toledano” en la biblioteca del Centro de Estudios Vicente Lombardo Toledano.

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Correo electrónico: bibliolomb@hotmail.com

Obras publicadas

  • Con la sed en los labios, poesías, 1919.
  • Viajes al siglo XIX, 1933.
  • Historia crítica de la tipografía en México, 1935
  • Galería de fantasmas, publicación póstuma, 1939.
  • 19 monedas de cobre, obra inédita que contiene cuentos.
  • Colección de corridos, 1942-1947.
  • Espejos antiguos, 1968.
  • Autógrafos de la Biblioteca Nacional, 1974.

Por el Mtro. Josep Francesc Sanmartín Cava y el dedicado trabajo realizado por los Servicios Bibliotecarios del Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano.

José Attolini nació en la ciudad de México, el 9 de marzo de 1916, donde murió el 15 de octubre de 1957. Fue un destacado dramaturgo, ensayista, narrador, poeta y economista. Se licenció en economía por la UNAM,  y se sacó la Maestría y se doctoró en Letras por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Impartió docencia en la Escuela Normal Superior y en la Facultad de Economía de la UNAM. También fue miembro del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM. Colaboró en las revistas América Indígena, Ruta, Investigación económica, Crisol y Letras de México.

Recordamos a José Attolini con siete de sus poesías incluidas en su obra Desamor (1938), y que dedicó a Vicente Lombardo Toledano.

DESAMOR

Sangre de ti distante
que acudes y aconteces
hasta dejar de ser

Ya no soñar soñarte
dulce núbil inútil
regida desde símbolos
tan sólo escudriñar
mi soledad tan tuya
por ver si encuentro en ella
tu más rotunda ausencia

Lirios y tornasoles
han de cruzar su sangre
para teñir tu olvido

HELENA

Siempre recién de tálamo
hembra diosa entre diosas
mujer nacida crimen
tan distante y distinta
que mientras más se acerca
más se aleja y completa
como sueño de esfinge

Sin antes ni después
extraña conocida
que vence vencedores
tan solemne gentil
que se tiende y se cubre
con su propio desnudo
como virgen perpleja

Mortal desde inmortales
se desenvuelve y cumple
de simples hombres héroes
porque mata lo que ama
y en todos sus amantes
no se ama más que a sí
como sangre de espejo

ESPEJO

Nunca Clavé
los ojos en el cielo

Sólo he visto estrellas
en las charcas podridas

ACASO

Fuimos un desconcierto
de tu tez y mi tez
para nuestra tristeza

Como próspera proa
precisa en su defecto
surte mi voz en vano
por desplegar tu espera
desde el barco sin rumbo
que envidia litorales
porque no es más que viaje

Que se nuble mi tarde
presagio de llamo
para que m renazcas

 POSTUMO

Ni recuerdo de olvido
acaso anticipado
medirme inmensurable

Par tan caos y tremendo
sin extender mi voz
más que para callarme
y devenir exacto
hundido an el adiós
del abrazo sin brazos
que tú desconociste

Segregado el quizá
por siempre desprovisto
acude mi distancia

EUFORION

Ese querer ser todo
de pubertad sin púber
que taladra doncellas
desde danzas y ritos
y exige lo imprevisto
acosado de sombras
como esclavo entre trinos

Rendido de distancias
principiadas apenas
fallidas de tal modo
que maduran dispuestas
a morir inconclusas
y terminan desde antes
como una viuda virgen

Cuando polvo los huesos
porque el tacto distante
como nunca tan cerca
se persuade de escombros
descubrir la respuesta
a todas las preguntas
y encontrarse perdido

REMOTO

Clasificado incluso
en el trámite ajeno
de mi muerte y mi olvido

Junto a mi más derrota
muy aislante del tacto
de tus guantes y lirios
sin pavor de recuerdos
impedído de dudas
esperarán mis labios
sus voces y tus besos

Mi soledad tan sola
expuesta para el tiempo
me volverá ninguno

ATTOLINO, José. Desamor. México: [s.n.], 1938.
“Para el Lic. Vicente Lombardo Toledano de la manera más atenta. (rubríca del autor) Julio de 1938.”

Obra ubicada en el acervo histórico: “Dedicatorias a Vicente Lombardo Toledano” de la biblioteca del Centro de Estudios Vicente Lombardo Toledano.

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Publicaciones

  • Desamor (1938).
  • Subirbio (1938).
  • Saudades (1939).
  • Vagido (1941).
  • Mito (1942).
  • Fundamentos para una nueva interpretación de la historia de arte y la literatura (Tesis de Maestria en Letras, 1944).
  • Kupra (1944).
  • Vertedero (1944).
  • Problemas econñómico-sociales de Veracruz (1947).
  • Breve historia de la lingüístrica (Tesis de Doctorado en letras, 1948).
  • Economía de la cuenca del Papaloapan: agricultura (1949)
  • Economía de la cuenca del Papaloapan: bosques, fauna, pesca, ganadería e industria (1950).
  • Las finanzas de la Universidad a través de tiempo (1951).
  • Testimonio (1957).
  • Honor y gloria (1957).
  • Premoniciones (1958).

Por el Mtro. Josep Francesc Sanmartín Cava, el Lic. Javier Arias, y el dedicado trabajo realizado por los Servicios Bibliotecarios del Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano.

Barrie Stavis nació el 16 de junio de 1906, y falleció el 2 de febrero de 2007. Fue un destacado escritor y dramaturgo estadounidense, autor de obras sobresalientes sobre hombres que luchan por sus ideas, sufren y que en ocasiones son eliminados, aunque al final siempre sobreviven sus ideas. En sus obras incluyó a personajes como el abolicionista estadounidense John Brown y el líder laboral Joe Hill. Destaca también su obra dedicada a Galileo Galilei, Lamp at Midnight (1966), sobre la lucha que Galileo mantuvo contra la Inquisición de la Iglesia Católica, para que sus ideas y pensamiento científico se aceptaran. Su obras han sido traducidas a 28 idiomas y representadas en los principales teatros del mundo. Cada año, la Conferencia Nacional de Teatro, distingue a destacados dramaturgos con el premio: Barrie and Bernice Stavis Playwriting Award. Comprometido a sus ideas políticas, viajó como voluntario en 1937 para luchar en la Guerra Civil Española y se alistó en la armada estadounidense durante la Segunda Guerra Mundial.

El Centro de Estudios rinde homenaje al destacado dramaturgo Barrie Stavis con una dedicatoria al Mtro. Vicente Lombardo Toledano.

STAVIS, Barrie. Lamp at midnight: play in three acts. New York: Dramatic Composition, 1948.

 5/1/48 (1948) For Vicente Lombardo Toledano. Sincerely. Barrie Stavis

Obra ubicada en el acervo histórico: “Dedicatorias a Vicente Lombardo Toledano” en la biblioteca del Centro de Estudios Vicente Lombardo Toledano.

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Obra destacada:

  • Harpers Ferry (New York: A.S. Barnes, 1960, 67).
  • Lamp At Midnight (New York: A.S. Barnes, 1966).
  • The Man Who Never Died (New York: A.S. Barnes, 1972).
  • The Raw Edge of Victory in Dramatics Vol. 57, No. 8 and 9 (April and May 1986).
  • The House of Shadows.

Por el Lic. Javier Arias, el Mtro. Josep Francesc Sanmartín Cava y el dedicado trabajo realizado por los Servicios Bibliotecarios del Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano.

Margarita Camacho Baquedano, conocida con el seudónimo de Margarita Paz Paredes, nació el 30 de marzo de 1922, en San Felipe, Guanajuato (México). Fue una destacada escritora, docente, periodista y poetisa mexicana. Estudió periodismo en la Universidad Obrera de México, y filosofía y literatura en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Ejerció la docencia en la Universidad de Toluca y en la Escuela Normal Superior de México. Su obra literaria está relacionada con la filantropía, el humanismo y los derechos del pueblo. Su primera obra literaria, Sonaja, fue publica en 1942, y con Litoral del tiempo y Segundo litoral del tiempo alcanzó el reconocimiento. Colaboró en revistas y periódicos mexicanos, y en 1955 fue comisionada por la Organización de Estados Centroamericanos (ODECA), para la realización de una antología de la lírica contemporánea de México. Se casó con el dramaturgo, escritor, ensayista y periodista mexicano Ermilo Abreu Gómez. Margarita falleció en la Ciudad de México, el 22 de mayo de 1980.

El Centro de Estudios Lombardo Toledano, rinde homenaje a Margarita con tres de sus dedicatorias al Mtro. Lombardo Toledano y cinco de sus poesías.

I

Ahora
que encamino mis pasos hacia el alto crepúsculo,
cadáveres de sueños siembran su cal inútil
a lo largo del día.
Mi deyoción frustrada no acierta ni siquiera
a imaginar un súbito color entre la sombra.
¡Esta tarde, como todas Ias tardes,
he perdido una estrella!

Apareció de pronto flotando sobre el río
y fué como nenúfar transitorio
su anunciación insólita.
Su nombre de rocío
dejó en mis lábios avidez lacustre;
y ai fin, celeste y evasiva,
se diluyó en derroche de iluminada espuma.

Vino después a mis hambrientas playas
y era un pez rutilante en mis redes de asombro;
pero sobre la arena se deshizo
su inusitada piel de azogue.

II

Decidme, amigos:
¿habéis visto mi estrella?

Por la alegria con que bañó mi aurora,
yo la busqué en la zarca sonrisa de los niños;
en el piafar ardiente del caballo;
en la congregación dei pan sencillo;
en la dorada fuga
de una silvestre lagartija;
en el remanso donde las palomas
trizan a picotazos los luceros,
y en la miel inocente
con que el amor construye sus panales.

III

Avisadme
si encontrais una huella
de mi pequeña luz desvanecida.

Por el temblor que aposento en mi alma,
le percibí en el viento
— salterio alucinado para cantar tu nombre —
que encendió fuegos fátuos
en el encarcelado panteón de mi esqueleto.

La seguí en el salitre de la ola imprevista
que me acerco un instante
ai ojo pavoroso del velero
perdido en la vigilia de mi oceánica noche.

Me conmovió la orquesta sensual de su llamada
y el corazón en brasas consumido en su estirpe
la espera en el secreto sacerdócio del fuego.

IV

Alerta, caminantes:
Ha caído mi exhalación en el vacío.
Prestadme vuestros mantos;
tendedlos sobre el polvo;
que su llama fugaz no se lastime
y me deje
en cenizas transida.

Vosotros, los que portais antorchas iluminando bosques,
y mares y desiertos,
no abandoneis mi paso
que enigmas y tinieblas asaltan.

Escuchadme:
si no encuentro la brecha
donde sabias y diseminadas espinas
conducen a la rosa;
si este llanto
con su pasión de cándida ternura
no logra humedecer
el contorno inflamado de su ausencia;
antes que muera a obscuras,
sin el contraste de su leve cirio,
heridme aqui en el pecho,
sacadme el corazón, arrojadlo a la noche
y retiraos, amigos,
porque su incandescencia de volcán retenido
libertará sus vetas
incendiando la tierra, el aire, la esperanza…

V

¡He perdido mi estrella!
Si la encontrais un día,
decidle, que en su busca
este pequeño corazón de trigo
quiso ser para ella
el pulso universal dei firmamento.

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Margarita Paz Paredes. César Garizurieta: elegía. México: B. Costa-Amic, 1961.

Al Lic. Vicente Lombardo Toledano, con mi alta estimación y afecto. Margarita Paz Paredes. México, mayo 1961.

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Margarita Paz Paredes. Rebelión de cenizas, poemas. México: Imprenta Roall, 1960.

Al Lic. Vicente Lombardo Toledano, con mi adhesión y alta estima. Margarita Paz Paredes. México, mayo 1961.

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Margarita Paz Paredes. “Voz de la tierra”: poemas. México: Firmamento, 1946.

A Vicente lombardo Toledano, ilustre maestro de las juventudes revolucionarios de América. Con mi más profunda admiración y simpatía. Margarita Paz Paredes, 1946.

 

Obras ubicadas en el acervo histórico: “Dedicatorias a Vicente Lombardo Toledano” de la biblioteca del Centro de Estudios Vicente Lombardo Toledano.

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Otras obras

  • Voz de la tierra (1946).
  • El anhelo plural (1948).
  • Retorno (1948).
  • Génesis transido (1949).
  • Elegía a Gabriel Ramos Millán (1949).
  • Dimensión del silencio (1953).
  • Casa en la niebla (1956).
  • Coloquio de amor (1957).
  • Cristal adentro (1957).
  • Los animales y el sueño (1960).
  • Rebelión de ceniza (1960).
  • Elegía a César Garizurieta (1961).
  • El rostro imposible (1965).
  • Lumbre cautiva (1968).
  • Otra vez la muerte (1976).
  • La terrestre esperanza (1977).
  • Puerta de luz líquida (1978).
  • Viaje a China Popular (1966)

Por el Lic. Javier Arias, el Mtro. Josep Francesc Sanmartín Cava y el dedicado trabajo realizado por los Servicios Bibliotecarios del Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano.

Alfonso Reyes Ochoa nació el 17 de mayo de 1889, en Monterrey, Nuevo León (México). Fue un destacado abogado, diplomático, docente, poeta, traductor y escritor de teatro, cuento, ensayo, crítica y narración. Se tituló como abogado en la Escuela Nacional de Jurisprudencia, hoy Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Fue uno de los fundadores del “Ateneo de la Juventud”, junto con Antonio Caso, José Vasconcelos, Pedro Henríquez Ureña, Julio Torri y Martín Luis Guzmán, entre otros jóvenes y futuros intelectuales destacados del siglo XX. La misión de los miembros del Ateneo fue la lectura y discusión de los clásicos griegos, reflexionar sobre la literatura y la filosofía universal, la crítica al positivismo y al impacto del periodo del Porfiriato en México. Su padre, el general Bernardo Reyes, participó en el golpe de estado contra el presidente Francisco I Madero, llamado “Decena trágica” (1913). Tras la muerte del general Reyes, en la batalla que se dio en el Zócalo de la Ciudad de México, su hermano se adhirió al gobierno de Victoriano Huerta. Estos hechos le llevaron a viajar a Europa, donde se incorporó a la Legación de México en Francia hasta 1914. Tras esto, Alfonso Reyes se exilió a España de 1914 a 1924, periodo durante el cual floreció como gran escritor y maestro de la investigación literaria. Colaboró en el Centro de Estudios Históricos de Madrid, bajo la Dirección de Ramón Menéndez Pidal. También fue colaborador de la Revista de Filología Española, Revista de Occidente y en la Revue Hispanique. Desempeñó importantes cargos en el servicio diplomático mexicano en España, Francia, Argentina y Brasil. Como académico presidió la Casa de España en México, hoy el Colegio de México, fue miembro de la Academia Mexicana de la Lengua, docente y fundador del Colegio Nacional, recibió el Premio Nacional de Ciencias y Artes en Literatura y Lingüística en México. Alfonso Reyes fue nombrado Doctor Honoris Causa por la Universidad de Princeton, por la Universidad de California Berkeley de Estados Unidos de América y por la Universidad de la Sorbona de París (Francia). Su obra es magistral y abundante en poesía, crítica, ensayos y memorias. Falleció el 27 de diciembre de 1959, en la Ciudad de México. Sus restos descansan en la Rotonda de las Personas Ilustres, México.

En Centro de Estudios rinde homenaje al intelectual mexicano Alfonso Reyes, con cuatro de sus poesías y las dedicatorias a su amigo el Mtro. Vicente Lombardo Toledano.

EL LLANTO

Al declinar la tarde, se acercan los amigos;
pero la vocecita no deja de llorar.
Cerramos las ventanas, las puertas, los postigos,
pero sigue cayendo la gota de pesar.

No sabemos de donde viene la vocecita;
registramos la granja, el establo, el pajar.
El campo en la tibieza del blando sol dormita,
pero la vocecita no deja de llorar.

-¡La noria que chirría!- dicen los más agudos-
Pero ¡si aquí no hay norias! ¡Que cosa tan singular!
Se contemplan atónitos, se van quedando mudos
porque la vocecita no deja de llorar.

Ya es franca desazón lo que antes era risa
y se adueña de todos un vago malestar,
y todos se despiden y se escapan de prisa,
porque la vocecita no deja de llorar.

Cuando llega la noche, ya el cielo es un sollozo
y hasta finge un sollozo la leña del hogar.
A solas, sin hablarnos, lloramos un embozo,
pero la vocecita no deja de llorar.

LA HABANA

No es Cuba, donde el mar disuelve el alma.
No es Cuba -que nunca vio Gaugin,
Que nunca vio Picasso-,
Donde negros vestidos de amarillo y de guinda
Rondan el malecón, entre dos luces,
Y los ojos vencidos
No disimulan ya los pensamientos.

No es Cuba – la que oyó a Stravisnsky
Concertar sones de marimbas y güiros
En el entierro del Papá Montero,
Ñañigo de bastón y canalla rumbero.

No es Cuba -donde el yanqui colonial
Se cura del bochorno sorbiendo “granizados”
De brisa, en las terrazas del reparto;
Donde la policía desinfecta
El aguijón de los mosquitos últimos
Que zumban todavía en español.

No es Cuba – donde el mar se transparenta
Para que no se pierdan los despojos del Maine,
Y un contratista revolucionario
Tiñe de blanco el aire de la tarde,
Abanicando, con sonrisa veterana,
Desde su mecedora, la fragancia
De los cocos y mangos aduaneros.

AUSENCIAS

De los amigos que yo más quería
y en breve trecho me han abandonado,
se deslizan las sombras a mi lado,
escaso alivio a mi melancolía.

Se confunden sus voces con la mía
y me veo suspenso y desvelado
en el empeño de cruzar el vado
que me separa de su compañía.

Cedo a la invitación embriagadora,
y discurro que el tiempo se convierte
y acendra un infinito cada hora.
Y desbordo los límites, de suerte
que mi sentir la inmensidad explora
y me familiarizo con la muerte.

 SOL DE MONTERREY

No cabe duda: de niño,
a mí me seguía el sol.

Andaba detrás de mí
como perrito faldero;
despeinado y dulce,
claro y amarillo:
ese sol con sueño
que sigue a los niños.

Saltaba de patio en patio,
se revolcaba en mi alcoba.
Aun creo que algunas veces
lo espantaban con la escoba.
Y a la mañana siguiente,
ya estaba otra vez conmigo,
despeinado y dulce,
claro y amarillo:
ese sol con sueño
que sigue a los niños.

(El fuego de mayo
me armó caballero:
yo era el niño andante,
y el sol, mi escudero.)

Todo el cielo era de añil;
Toda la casa, de oro.
¡Cuánto sol se me metía
por los ojos!
Mar adentro de la frente,
a donde quiera que voy,
aunque haya nubes cerradas,
¡oh cuánto me pesa el sol!
¡Oh cuánto me duele, adentro,
esa cisterna de sol
que viaja conmigo!

Yo no conocí en mi infancia
sombra, sino resolana.-
Cada ventana era sol,
cada cuarto era ventanas.

Los corredores tendían
arcos de luz por la casa.
En los árboles ardían
las ascuas de las naranjas,
y la huerta en lumbre viva
se doraba.
Los pavos reales eran
parientes del sol. La garza
empezaba a llamear
a cada paso que daba.

Y a mí el sol me desvestía,
para pegarse conmigo,
despeinado y dulce,
claro y amarillo:
ese sol con sueño
que sigue a los niños.

Cuando salí de mi casa
con mi bastón y mi hato,
le dije a mi corazón:
-¡Ya llevas sol para rato!-
Es tesoro – y no se acaba:
no se acaba – y lo gasto.
Traigo tanto sol adentro
Que ya tanto sol me cansa.-
Yo no conocí en mi infancia
Sombra, sino resolana.

 

Obras dedicadas:

Descargar (PDF, 1.93MB)

REYES, Alfonso. Homilia por la cultura. México: Fondo de Cultura Económica, 1930.

A Vicente, Alfonso.

REYES, Alfonso. El testimonio de Juan Peña. Rio de Janeiro: Villas Boas, 1930.

A Vicente y a María Rosa. Recuerdo de sus días en Río, cariñosamente Alfonso Reyes, Río 1930.

REYES, Alfonso. La saeta. Rio de Janeiro: Villas Boas, 1931.

Para Vicente con mucho afecto. Alfonso.

REYES, Alfonso. Atenea política. Río de Janeiro: L. Fernandez & Irmao, 1932.

Para Vicente, saludo cordial de Alfonso, 1932.

REYES, Alfonso. A vuelta de correo. Río de Janeiro: Graph. Fernandez & Rohe, 1932.

Para Vicente, con un saludo muy afectuoso Alfonso. Río 1932.

REYES, Alfonso. En el día americano. Río de Janeiro: L. Fernandez & Irmao, 1932.

A Vicente cariñosamente Alfonso.

REYES, Alfonso. Horas de Burgos. Rio de Janeiro: Villas Boas, 1932.

A Vicente, cordial saludo de Alfonso. Río 1932.

REYES, Alfonso. Tren de ondas: 1924-1932. Rio de Janeiro: Villas Boas, 1932.

A Vicente Lombardo Toledano, saludos de año nuevo Alfonso Reyes. Río, 1933.

REYES, Alfonso. Voto por la Universidad del Norte. Río de Janeiro: Apollo Confeccionou, 1933.

Alfonso Reyes.

REYES, Alfonso. Golfo de México. Buenos Aires: Francisco A. Colombo: 1934.

Vicente Lombardo Toledano. Alfonso Reyes.

REYES, Alfonso. Yerbas del tarahumara. Buenos Aires: Francisco A. Colombo, 1934.

Vicente Lombardo Toledano. Alfonso Reyes.

REYES, Alfonso. A la memoria de Ricardo Güirales. Río de Janeiro: Lithotipo Fluminense, 1934.

Vicente Lombardo Toledano con la esperanza de verlo pronto Alfonso Reyes.

REYES, Alfonso. Aquellos días: 1917-1920. Santiago de Chile: Ediciones Ercilla, 1938.

A Vicente Lombardo Toledano, con la firme amistad de Alfonso Reyes.

Obras ubicadas en el acervo histórico: “Dedicatorias a Vicente Lombardo Toledano” de la biblioteca del Centro de Estudios Vicente Lombardo Toledano.

Link del catálogo en línea: http://200.78.223.179:8388/LOMB
Correo electrónico:bibliolomb@hotmail.com

Obras publicadas:

Poesía

  • Huellas (1922)
  • Pausa (1926)
  • Cinco casi sonetos (1931)
  • Sol de Monterrey (1932)
  • Romances del Río de enero (1933)
  • A la memoria de Ricardo Guiralde (1934)
  • Golfo de México (1934)
  • Yerbas del tarahumara (1934)
  • Juego Poético (1935)
  • Infancia (1935)
  • Otra voz (1936)
  • Cantata en la tumba de Federico García Lorca (1937)
  • Villa de Unión (1940)
  • Algunos poemas, (1925-1939) (1941)
  • Romances (y afines) (1945)
  • La vega y el soto (1916-1943) (1946)
  • Cortesía (1909-1947) (1948)
  • Homero en Cuernavaca (1949)
  • Poema del Cid (Traducción) (1949)
  • La Iliada de Homero. Primera parte: Aquiles agraviado. Traslado de Alfonso Reyes (1951)
  • Obra poética (1952)
  • Nueve romances sordos (1954)
  • Bernardo Mandeville. El panal rumoroso o la redención de los bribones. Paráfrasis libre de Alfonso Reyes (1957)
  • Cuatro poemas en torno a Monterrey (1957)

Teatro

  • Ifigenia Cruel (1924)

Crítica, ensayos y memorias

  • Composiciones presentadas en los exámenes de primero y segundo curso de literatura, en la Escuela Nacional Preparatoria, por el alumno… (1907)
  • Los “poemas rústicos” de Manuel José Othón. Conferencias en el Ateneo de la Juventud (1910)
  • Cuestiones estéticas, (1911)
  • El paisaje en la poesía mexicana del siglo XVI (1911)
  • El suicida. Libro de ensayos, (1917)
  • Visión de Anáhuac (1519) (1917)
  • Cartones de Madrid (1914-1917) (1917)
  • Retratos reales e imaginario s(1920)
  • Simpatías y diferencias: Primera serie: Páginas del jueves (1921), Segunda serie: I Crítica/II Historia menor (1921), Tercera serie: I Simpatías/II El cisne (1922)
  • El cazador. Ensayos y divagaciones (1921)
  • L’evolution du Mexique (1923)
  • Calendario (1924)
  • Simples remarques sur le Mexique (1926)
  • Reloj de sol. Quinta serie de “Simpatías y diferencias” (1926)
  • Cuestiones gongorinas (1927)
  • Fuga de Navidad (1929)
  • La saeta (1931)
  • Discurso por Virgilio (1931)
  • A vuelta de correo (1932)
  • En el día americano (1932)
  • Horas de Burgos (1932)
  • Atenea política (1932)
  • En el ventanillo de Toledo (1932)
  • Tren de ondas (1932)
  • Voto por la Universidad del Norte (1933)
  • La caída. Exégesis en marfil (1933)
  • Tránsito de Amado Nervo (1937)
  • La idea política de Goethe (1937)
  • Las vísperas de España (1937)
  • Aquellos días (1937)
  • Mallarméentre nosotros (1938)
  • Capítulos de literatura española: Primera serie (1939), Segunda serie (1945)
  • La crítica en la edad ateniense (600 a 300 a. C.) (1941)
  • Pasado inmediato y otros ensayos(1942)
  • Los siete sobre Deva. Sueño de una tarde de agosto(1942)
  • La antigua retórica (1942)
  • Última Tule (1942)
  • La experiencia literaria (1942)
  • El deslinde. Prolegómenos a la teoría literaria (1944)
  • Tentativas y orientaciones (1944)
  • Dos o tres mundos. Cuentos y ensayos (1944)
  • Norte y sur (1925-1942) (1944)
  • El Brasil y su cultura (1944)
  • Tres puntos de exegética literaria (1945)
  • Los regiomontanos (1945)
  • Los trabajos y los días, 1934-1944 (1945)
  • Las letras patrias (1946)
  • Por mayo era, por mayo… (1946)
  • Justo Sierra. Un discurso (1947)
  • A lápiz. 1923-1946 (1947)
  • Grata compañía (1948)
  • Entre libros, 1912-1923 (1948)
  • De un autor censurado en el Quijote (Antonio de Torquemada) (1948)
  • Panorama de la religión griega (1948)
  • Letras de la Nueva España (1948)
  • Sirtes (1932-1944) (1949)
  • De viva voz (1920-1947) (1949)
  • Mi idea de la historia (1949)
  • Junta de sombras. Estudios helénicos (1949)
  • Tertulia de Madrid (1949)
  • Cuatro ingenios (1950)
  • En torno al estudio de la religión griega (1951)
  • Trazos de historia literaria (1951)
  • Ancorajes (1951)
  • Interpretación de las edades hesiódicas (1951)
  • Medallones (1951)
  • La X en la frente. Algunas páginas sobre México (1952)
  • Marginalia: Primera serie (1946-1951) (1952), Segunda serie (1909-1954) (1954), Tercera serie (1940-1959) (1959)
  • Memorias de cocina y bodega (1953)
  • Trayectoria de Goethe (1954)
  • Primer capítulo de mis recuerdos (1954)
  • La danza (1956)
  • Dos escritos sobre Paul Valéry (1957)
  • Las burlas veras (1957)
  • La filosofía helenística (1959)
  • Los nuevos caminos de la lingüística (1960)
  • A campo traviesa. Trazos de Jean-Pierre Marcillac (1960)
  • Al yunque (1944-1958) (1960)
  • La afición de Grecia (1960)
  • Segundo libro de recuerdos (1960)
  • El polifemo sin lágrimas (1961)
  • Oración del 9 de febrero (1963)
  • Dante y la ciencia de su época (1965)
  • Universidad, política y pueblo (1967)
  • Anecdotario (1968)
  • Prosa y poesía (1975)

Narrativa

  • El plano oblicuo. Cuentos y diálogos (1920)
  • El testimonio de Juan Peña (1930)
  • La casa del grillo (1938)
  • Verdad y mentira (1950)
  • Árbol de pólvora (1953)
  • Quince presencias (1955)
  • Los tres tesoros (1955)

Obras ilustradas

  • La cena, con ilustraciones de Santiago Caruso (México, La Caja de Cerillos, 2013)

Archivo personal

  • Reliquias (Recuerdos, intimidades):
    • Berkeleyana (1941)
  • Astillas (Literatura menor, juegos de pluma):
    • Burlas literarias (1919-1922) (1947)
    • Tres cartas y dos sonetos (1954)
    • Briznas I (1959)
  • Residuos (Orillas, relieves, gangas y flecos de la obra):
    • Cartilla moral (1944) (1952)
    • Resumen de la literatura mexicana (siglos XVI-XIX) (1957)
  • Instrumentos (Apuntes, notas, elementos de trabajo y estudio):
    • Introducción al estudio económico del Brasil (1936) (1938)
    • La inmigración en Francia (1927) (1947)
    • La constelación americana. Conversaciones de tres amigos, Buenos Aires, 23 de octubre al 19 de noviembre de 1936 (1950)
    • De la antigüedad a la Edad Media (1954)
    • Troya (1954)
    • Libros y libreros en la antigüedad (1955)
    • El triángulo egeo (1958)
    • La jornada aquea (1958)
    • Geógrafos del mundo antiguo (1959)
  • Testimonios (Memorias, reseñas):
    • El servicio diplomático mexicano (1933) (1937)
    • La conferencia colombo-peruana para el arreglo del incidente de Leticia. Río de Janeiro, 25 de octubre de 1933 al 24 de mayo de 1934 (1947)
    • Momentos de España: Memorias políticas, 1920-1923 (1947)
    • Crónicas de Francia: Vol. I (enero a abril de 1925) (1947), Vol. II (abril a junio de 1925) (1952), Vol. III (julio a diciembre de 1925) (1955), Vol. IV (enero a junio de 1926) (1956), Vol. V (junio de 1926 a febrero de 1927) (1957)
  • Documentos (Papeles ajenos):
    • Manuel García Blanco, el escritor mexicano Alfonso Reyes y Unamuno (1956)

Obras completas

  • Editadas por el Fondo de Cultura Económica e ilustradas por el dibujante Enrique Sobisch (1955-1993).

Por el Lic. Javier Arias, el Mtro. Josep Francesc Sanmartín Cava y el dedicado trabajo realizado por los Servicios Bibliotecarios del Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano.

El Centro de Estudios Vicente Lombardo Toledano, rinde homenaje a la escritora y poetisa cubana Emilia Bernal. Nació el 8 de mayo de 1882, en Nuevitas, provincia de Camagüey (Cuba). Con motivo de la Guerra de la Independencia Cubana, en 1895, la familia emigró a Santo Domingo, pero regresó a vivir a La Habana, Cuba, en donde colaboró con los periódicos La Nación, La revista Bohemia, Social y en el Fígaro. Como escritora publicó poesía, prosa, novela autobiográfica e incursionó en el ensayo sobre temas cubanos. De su poesía destaca Alma errante, Mallorca, Como los pájaros, Vida y Exaltación. De su obra en prosa Layka FroyKa (novela autobiográfica), Cuestiones cubanas para américa, Martí por sí mismo, Ensayo sobre el problema de la raza negra en Cuba. Viajó gran parte de su vida por toda América y Europa. En un viaje a Francia en 1923, Emilia Bernal visitó la ciudad de París, donde fue invitada por la Société pour la Propagation des Langues Étrangéres en France, para la que pronunció varias conferencias sobre Cuba. También visitó España, donde conoció a Manuel de Falla y a Llorenç Villalonga, con quien mantuvo una relación que inspiró parte de su obra. La Fundación Emilia Bernal, otorga anualmente el “Premio Literario Emilia Bernal” en su honor. Falleció en 1964, en la ciudad de Washington (Estados Unidos de América).

Recordamos a Emilia Bernal con tres poesías y una dedicatoria a Vicente Lombardo Toledano:

QUISIERA…

Quisiera ser magnífica señora
en el tiempo de trágica leyenda
para marchar triunfante por la senda
que me abriera una lanza vencedora;

quisiera ser la dama soñadora
reina gentil de clásicos torneos,
que oyó presa de dulces devaneos
mil veces del juglar la voz sonora;

quisiera ser la castellana amante
a quien el caballero suspirante
al galopar de su corcel guerrero
flores de amor dejaba en la ventana

………………………………………………..

Mas ¡ay! ¡no puedo ser la castellana
porque no existe un sólo caballero!

OH, YO TE HARÉ UNA BARCA DE MIS SUEÑOS…

Oh, yo te haré una barca de mis sueños…,
ligera como un haz de mimbrecillos.
Te hará mi amor una canción de cuna
al golpe leve que le den las olas,
cuando a los besos del terral la noche
traiga a mecer la barca hacia la orilla.

FLIRT

Todo era en mi vida feliz, transparente.
Una vez, estabas muy cerca de mí;
levanté los ojos, te vi sonriente
y al ver tu sonrisa, también sonreí.

No sé qué atractivo hallé en tu mirada
que volvió la mía, la tuya a buscar;
cruzó por tu labio sonrisa encantada,
tornó la sonrisa mi labio a rizar.
Mi ser atraía tu mirada loca, la luz de mis ojos tus ojos buscó,
y el alma hecha risa salió por tu boca
y mi alma, al oírla, feliz se rió.

(de Alma Errante)

Descargar (PDF, 159KB)

BERNAL, Emilia. Cuestiones cubanas, para América. Madrid, España: Imp. G. Hernández y Galo Sáez, 1928.

Al Sr. Vicente Lombardo Toledano. De su respetuosa Emilia Bernal. Madrid 1928.

Obra ubicada en el acervo histórico: “Dedicatorias a Vicente Lombardo Toledano” en la biblioteca del Centro de Estudios Vicente Lombardo Toledano.

Link del catálogo en línea: http://200.78.223.179:8388/LOMB
Correo electrónico: bibliolomb@hotmail.com

Obra

  • Alma errante (1916)
  • ¡Cómo los pájaros! (1922)
  • Poesías inéditas (1922)
  • Layka Froyka; el romance de cuando yo era niña (novela autobiográfica, 1925, 1931)
  • Vida (poesía, 1925)
  • Cuestiones cubanas (prosa, 1928)
  • Exaltación (1928)
  • Martí por sí mismo (prosa, 1934)
  • Negro (poesía, 1934)
  • América (1937)
  • Ensayo sobre el problema de la raza negra en Cuba (prosa, 1937)
  • Sentido (prosa, 1937)
  • Sonetos (1937)
  • Mallorca (prosa y verso, 1938)

Por el Lic. Javier Arias, el Mtro. Josep Francesc Sanmartín Cava y el dedicado trabajo realizado por los Servicios Bibliotecarios del Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano.

Luis Enrique Délano Díaz nació el 14 de julio de 1907, en Santiago (Chile). Destacó como escritor, periodista, poeta, diplomático y traductor. Inició sus estudios en la Universidad de Chile, más tarde, en 1934, viajó a España e ingresó en la Universidad de Madrid para estudiar Letras e Historia del Arte, justo en el periodo durante el que estalla la Guerra Civil Española. A los 19 años, dio inicio a su actividad literaria con su primera obra poética El pescador de estrellas, publicada en 1926, y con su primera novela Rumbo hacia ninguna parte, publicada en 1927. En colaboración con Salvador Reyes Figueroa, entre otros, fundó la revista Letras en 1928, en la que colaboró hasta 1930, como parte de la corriente del Imaginismo. Trabajó como periodista para el periódico El Mercurio en 1929, y colaboró dirigiendo la revista Vistazo en 1952. Trabajó como cónsul de Chile en México y en Nueva York, y como embajador de Chile en Suecia. Por su prolífica obra literaria y periodística recibió, por su novela Puerto de fuego, el Premio Municipal de Santiago en 1956, y el Premio Nacional de Periodismo en 1970. Al regreso de su segundo exilio, falleció en la ciudad de Santiago (Chile), el 20 de marzo de 1985.

Recordamos al ilustre escritor con una de sus poesías, un relato de la Guerra Civil Española y una dedicatoria firmada para su amigo el Mtro. Vicente Lombardo Toledano.

Poema Bebiendo Solo A La Luz De La Luna
(otra Versión) de Poetas chinos

Entre las flores, un tazón de vino
bebo solo, ningún amigo está cerca.
Levanto mi Copa, invito a la Luna
y a mi sombra, y ahora somos tres.
Mas la Luna nada sabe de bebidas
y mi sombra se limita a imitarme,
pero así y todo, Luna y sombra serán mi compañía.
La primavera es época propicia para el goce.
Canto y la Luna prolonga su presencia,
bailo y mi sombra se enreda.
Mientras me mantengo sobrio, somos alegres juntos,
cuando me embriago, cada uno marcha por su lado
jurando encontrarnos en el Río de Plata de los Cielos.

Versión de Luis Enrique Délano

[themecolor]LA MUERTE EN LAS CALLES[/themecolor]

A mediados de Octubre arreciaron los bombardeos aéreos sobre Madrid. Ya no se trataba de lanzar bombas sobre los aeródromos. Los aviones nos visitaban todas las noches y casi todos los días también. El primer bombardeo sobre la población indefensa, es decir el primer bombardeo cruel y deliberado, tuvo lugar un día viernes por la tarde. Los aviones buscaron las colas más numerosas y sobre ellas lanzaron sus toneladas de metralla. Otros aviadores se elevaban a gran altura, donde no podían ser alcanzados por los cañones antiaéreos y dejaban caer las bombas, sin importarles el sitio donde fueran a explotar. Una bomba cayó sobre una guardería infantil, matando a varios niños. Las otras habían explotado, una en la calle de Preciados, otra en Fuencarral y una tercera en la calle de la Luna. De las reuniones de mujeres que esperaban su turno para adquirir alimentos sólo quedaron trozos de carne quemada, hacinamientos de cadáveres. Tuve oportunidad de hablar con un estudiante de medicina que trabajaba en un hospital de sangre y me contó que la acción aérea había causado cerca de trescientos muertos y el doble de heridos. Los periódicos protestaron indignados contra el salvaje bombardeo, aunque sin precisar el número de víctimas. Recuerdo un vibrante artículo de la diputada comunista Dolores Ibarruri (Pasionaria) haciendo un llamamiento al mundo contra la repetición de actos de esta naturaleza. El artículo tuvo indudablemente gran eficacia, por la sensatez de su expresión y por la personalidad de su autora. Figura querida del proletariado universal, Dolores Ibarruri ha sido en la guerra civil española, una animadora de las fuerzas obreras en lucha contra los moros y legionarios. Cuando la moral decaía, se la podía ver en el frente, fusil en mano, animando a sus camaradas, invitándolos a la lucha, peleando ella misma a la cabeza de todos. Ha sido también quien ha dado las consignas. Suyas son algunas frases que hoy circulan en todas las bocas. Las mujeres de Madrid desfilaban, en los días más negros de la guerra, llevando grandes estandartes en los que se leía: “Preferimos ser viudas de héroes antes que esposas de cobardes”. Suyo es el “¡No pasarán!”, frase simple, frase de aliento, de fe, que se repiten los milicianos antes de entrar al combate, frase con que se dan valor las esposas, las hijas, las madres y las novias de los combatientes, mientras transcurren las horas de prueba en la retaguardia.

Los intelectuales más insospechables, gentes alejadas de la vida política, al margen incluso de la lucha plantada, manifestaron al mundo la vergüenza que sentían de que otros españoles hubieran caído en la tentación de cometer una vileza así. El propio don Ramón Menéndez Pidal, gloria de las letras castellanas, exteriorizó sus sentimientos de repulsa. El Cuerpo Diplomático residente en Madrid protestó también en un comunicado dirigido al Ministro de Estado y en el cual “lamentaba no contar con medios para impedir la repetición de esos hechos”.

Entretanto el Gobierno había recibido, por fin, aviones del extranjero y cuando menos, podía hacer frente a estos ataques. La población de Madrid no estaba desamparada totalmente. Llegaban las visitas de los aviones rebeldes y muy pronto aparecían en el horizonte los “cazas” leales, que salían a buscarles batalla. Pregunté a un capitán de milicias sino había buenos artilleros para manejar los cañones antiaéreos y me respondió:

–La defensa con cañones y ametralladoras antiaéreos es muy relativa, muy limitada. Se pueda defender del bombardeo un objetivo militar, un cuartel, un ministerio, un edificio dado, pero no una ciudad entera. Imagínese usted. Se trata por ejemplo del Ministerio de la Guerra que va a ser atacado por los aviones rebeldes.

Las defensas antiaéreas comienzan a funcionar y su papel debe limitarse a formar, a una altura dada, una especie de círculo de fuego sobre el Ministerio. El avión enemigo no puede penetrar en ese círculo, porque fatalmente sería alcanzado por los proyectiles. Su acción es, pues, imposible y el Ministerio de la Guerra no será bombardeado. Pero lo que es posible hacer con un edificio no puede hacerse con una ciudad entera. Imagínese usted… ¿Cuántos cañones antiaéreos se necesitarían pata proteger todo Madrid?…

 –Si es así, los cañones antiaéreos no disparan directamente sobre los aviones.

 –Sí, también lo hacen, pero es muy difícil que den en el blanco. Generalmente los aviones no son tocados. Usted ve, agregó, a la altura que vuelan estos miserables…

El bombardeo de las mujeres y niños había producido indignación en el mundo entero. De Londres, de París, de Bruselas llegaban mensajes protestando contra el salvaje atentado. Indalecio Prieto, Ministro de Aire, publicó un comunicado expresando que la aviación del Gobierno limitaba su acción a objetivos de tipo puramente militar. Bombardeaba aeródromos y cuarteles, no poblaciones civiles: iba contra soldados, no contra mujeres y niños a la hora en que éstos buscan su alimento. Y efectivamente, a juzgar por las noticias que publicaban los periódicos de Madrid, los aviones gubernamentales habían realizado una acción de enorme eficacia. Aeródromos enemigos fueron destruidos totalmente, pereciendo en uno de estos ataques cuarenta aviadores facciosos. En los combates aéreos parece ser que los rebeldes llevaban la peor parte.

Casi todas las noches había que levantarse, no ya avisados por las sirenas de alarma, sino por el ruido: los propios aviones enemigos. El cerco de Madrid iba estrechándose, los frentes de batalla se habían aproximado a la ciudad, y ya el aviso, desde la línea de fuego, de la presencia de aviones enemigos era casi inútil. No se producía sino cuando la aviación rebelde estaba a las puertas mismas de la ciudad. En cuanto a las “salchichas”… habían sido destruidas. Justamente estaba yo trabajando en las oficinas del Consulado de Chile, una tarde, cuando me tocó presenciar esta acción militar, que fue de un trágico interés. Desde la ventana veíamos los acciones rebeldes muy cerca, a unos seiscientos metros. Ya ni siquiera bajábamos al sótano, a pesar de hallarnos a considerable altura. A todo se habitúa el hombre, hasta al peligro de un bombardeo. Se repetían estos con tanta frecuencia que muchas veces ni siquiera nos movíamos. Esa tarde vimos venir dos aviones facciosos y volar muy bajo sobre el Paseo de Rosales, como buscando algo, como observando un determinado objetivo. Recordé que era allí donde se guardaban, más o menos camufladas entre la vegetación, las “salchichas” avisadoras del peligro. De pronto los aviones descendieron apresuradamente, casi en línea vertical y empezaron a oírse detonaciones y pequeñas explosiones de bombas. Era algo cruel y abusivo el modo de los pájaros enemigos de lanzarse contra los aparatos ocultos. Recordé que en el campo chileno suele verse el tiuque cuando se deja caer sobre un indefenso polluelo. Algo parecido, algo cruel, fatal, inevitable. Nadie, nada, ni cañones antiaéreos ni aviones leales, interrumpió la labor de destrucción. Operaron los pilotos enemigos con certera tranquilidad y luego se elevaron y desaparecieron hacia el sur. Por la tarde supe que de los globos no quedaba sino un hacinamiento informe de metal y de tela…

Por las noches Madrid no encendía las luces ni caía a la calle el más mínimo reflejo desde las ventanas. El invierno de días cortos hacía su aparición, las tabernas y cafés cerraban sus puertas a las siete. Después de esa hora era prácticamente imposible andar por las calles; se corría el riesgo de estrellarse contra las paredes o contra los árboles. Toda la vida parecía morirse a las siete. Salir al portal era salir a una oquedad, a un pozo de sombra, a un túnel permanente. Había pues que recogerse y pasar las horas inmóvil, entregado a la lectura, entregado a la inquietud, que no podía alejarse del corazón. Estábamos todo el tiempo esperando los aviones. A causa del frío no era posible abrir las ventanas que daban al patio y los ruidos de fuera llegaban muy ahogados. Los aviones enemigos no se sentían, pues, sino cuando estaban muy cerca, sobre nuestras mismas cabezas, o cuando recibían el saludo de las ametralladoras antiaéreas. Entonces rápidamente, con la seguridad que da el hábito, y en medio de la obscuridad profunda, bajábamos hacia el sótano, hasta que el peligro se alejaba.

Nadie dormía, por precaución, desnudo. Había que conservar los pantalones puestos, cuando menos, y un par de zapatillas, para los casos de alarma nocturna, que eran ¡ay!, tan frecuentes. Entonces, fuera agudo el frío o pesado el sueño, era preciso salir.

Las bombas enemigas habían causado serios daños en la Estación del Norte, en la de Atocha, en algunos edificios centrales y también en algunos barrios obreros de las afueras, como en Vallecas. Un avión contrario fue abatido en Vallecas por los “cazas” leales y el piloto hecho prisionero. El júbilo popular se manifestó entonces de distintos modos. Alrededor del esqueleto incendiado del aparato (no recuerdo si era un Junkers o un Capronni) chiquillos y mujeres lloraban de alegría. Hasta se cantó. Cuando llegaron los fotógrafos de los diarios un buen gentío exteriorizaba su entusiasmo y se retrató con el puño en alto.

Supe también que otro día, desde un avión derribado por el fuego leal en un frente cercano a Madrid se lanzó, con paracaídas, un piloto enemigo, que cayó en manos de los milicianos, los cuales lo fusilaron. El Gobierno impartió enérgicas órdenes en el sentido de respetar la vida de todo aviador que cayera en las filas leales, y así se hizo en adelante. Los diarios publicaron, entre muchos otros casos que no recuerdo exactamente, el de un piloto extranjero, que al caer a tierra se rompió una pierna. Los milicianos lo condujeron a un hospital, para su curación. No menos de diez aviadores italianos o alemanes eran prisioneros de guerra del Gobierno.

No se me olvida la macabra ironía de los aviadores desleales, allá por mediados del mes de Noviembre.

En efecto, una mañana en que volaban sobre Madrid los aviones rebeldes, se vio desprenderse de uno de ellos un paracaídas conduciendo algo. El aparato y su cargamento llegaron a tierra sin novedad. Era un ataúd negro con el cadáver de un joven piloto español llamado Juan Antonio Galanía, que había caído prisionero. El cadáver estaba mutilado. Sobre este hecho nada se puede decir, nada que no sea el horror y la repulsión. Cuando más podría uno preguntarse si es propio de cristianos un acto así; si mutilando aviadores y exhibiendo sus cadáveres es como se lucha por la “civilización cristiana occidental”, según la fórmula creada por don Miguel de Unamuno y adoptada de inmediato por el General Franco.

DÉLANO, Luis Enrique. Pequeña historia de Chile. México: Secretaria de Educación Pública, 1944.

Al Lic. Vicente Lombardo Toledano, con admiración cordial. Luis Enrique Délano. México 1945.

Obra ubicada en el acervo histórico: “Dedicatorias a Vicente Lombardo Toledano” en la biblioteca del Centro de Estudios Vicente Lombardo Toledano.

Link del catálogo en línea: http://200.78.223.179:8388/LOMB

Correo electrónico: bibliolomb@hotmail.com

Obra literaria

  • 1926 El pescador de estrellas: poemas
  • 1927 Rumbo hacia ninguna parte
  • 1928 La niña de la prisión, y otros cuentos
  • 1930 Luces en la isla
  • 1930 Víspera
  • 1932 Catorce cuentos chilenos
  • 1933 La evasión
  • 1935 Viaje de sueño VII
  • 1937 Cuatro meses de guerra civil en Madrid
  • 1937 Juventud asombrosa y juventud herida: entorno de la poesía de Miguel Hernández
  • 1937 Balmaceda : político romántico
  • 1938 El gran extravío
  • 1939 Si yo fuera Rey… (Una aventura de Francois Villon)
  • 1939 En la ciudad de los césares
  • 1940 Viejos relatos
  • 1940 Historias de detectives
  • 1944 Pequeña historia de Chile
  • 1944 J. M. Balmaceda
  • 1944 Lastarria
  • 1945 Un niño en Valparaíso
  • 1945 Siete cuentos chilenos
  • 1946 El laurel sobre la lira: novela
  • 1954 Baldomero Lillo y “Sub-Terra”
  • 1956 Puerto de fuego: novela
  • 1957 Recuerdo de un “Imaginista”
  • 1957 El caso de la alegre propietaria
  • 1958 La Base: novela VIII
  • 1961 El viento del rencor: novela
  • 1961 Ceilán, isla de cocoteros y piedras preciosas
  • 1961 Domingo de otoño en la gran muralla
  • 1962 Faulkner, Hesse, Pérez de Ayala
  • 1962 Praga, la esplendorosa
  • 1962 Antología de la poesía social de Chile
  • 1963 Recuerdos de Isaías Cabezón
  • 1963 Cómo nos vio 74 años un periodista norteamericano
  • 1964 El rumor de la batalla
  • 1964 Neruda en España
  • 1964 La bohemia que no muere
  • 1964 Visión fugitiva de El Cairo
  • 1965 Los extraños cementerios
  • 1965 Se extinguen los últimos nómades
  • 1965 Doce jefes indígenas cedieron la Isla de Pascua a Chile
  • 1965 En la huella de los escritores rusos
  • 1965 Genialidades de los tres grandes
  • 1966 Cuba 66
  • 1966 Setenta años de Alberto Romero
  • 1967 José Victorino Lastarria y su tiempo IX
  • 1968 Antropofagia [manuscrito]
  • 1968 Viejos relatos
  • 1969 Locura
  • 1970 Sobre todo Madrid
  • 1970 Luis Enrique Délano
  • 1970 Quillota, una visión retrospectiva
  • 1971 Antropofagia: cuentos
  • 1971 La red
  • 1971 Recuerdos de Gabriela Mistral
  • 1972 Carta sobre una vieja amistad
  • 1973 La Base: novela
  • 1973 El año 20: novela
  • 1984 Las veladas del exilio
  • 1985 Balmaceda: historias de la historia
  • 1985 Puerto de fuego
  • 1987 La luz que falta / Obra Póstuma
  • 1994 Aprendiz de escritor: 1924-1934 / Obra Póstuma
  • 1995 Buzoni / Obra Póstuma

Por el Lic. Javier Arias, el Mtro. Josep Francesc Sanmartín Cava y el dedicado trabajo realizado por los Servicios Bibliotecarios del Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano.

Rafaela Chacón Nardi nació el 24 de febrero de 1926, en la ciudad de La Habana (Cuba). Fue una destacada intelectual, docente, escritora, literata, poetisa y pedagoga. Inició sus estudios en magisterio y continuó con la licenciatura en Pedagogía de forma brillante, lo que le permitió ejercer la docencia en la Escuela Normal para Maestros, en la Universidad de La Habana y en la Universidad Las Villas. Destacó en su labor pedagógica durante el diseño y desarrollo de actividades pedagógicas para niños con discapacidades, fundó el Grupo de Expresión Creadora con apoyo de la UNESCO. En Cuba, dirigió los Clubes de Promoción a la Lectura para adolescentes ciegos y de baja visión. También organizó los talleres infantiles para el estudio de la obra de José Martí, lo que supuso una importante aportación educativa para la formación de niños y jóvenes. Publicó en la Gaceta del Caribe, en los periódicos Noticias de Hoy, El Mundo, El País, y en las revistas Lyceum y Bohemia. Por su destacada labor como escritora y pedagoga, recibió la medalla “Alejo Carpentier”. Su obra literaria está traducida a más de 9 idiomas, incluyendo el Braille. Falleció el 11 de marzo de 2001, en la Habana (Cuba).

Recordamos a Rafaela Chacón Nardi con cuatro de sus poesías y una dedicatoria al Maestro Vicente Lombardo Toledano.

Aquél

¿Que a cuál prefiero?
No a aquel que sus cabellos
ató a la muerte,
no a aquel que andaba pálido
juntando estrellas,
sino al que supo un día
quemar sus naves
y se entregó al combate y al amor
sin consultar la rosa de los vientos
ni el candor de mi sangre o su misterio.

Plaza sitiada

A la ruptura no siguió el olvido…
Me asaltas y alucinas cuando nace el crepúsculo.
Copia tu voz mi oído no sé por qué misterio.
Y percibo tu rostro desde estos manuscritos.
Me persigues. Me vences. Y a ti sigo enlazada.
Te haces sentir en música y silencio.
Soy tu último refugio. Soy tu plaza sitiada.
Cércame así. Sorpréndeme. Cíñeme así. Convénceme.
Que en este nuestro extraño paraíso
lucero y luna en lo íntimo seremos.
Y cuerpo y sombra y mar y acantilado.

Hogar

Tú y la casa. Tú y las flores.
Tú y los libros desmandados
y los papeles volados
por revueltos corredores…
Tú y los limpios resplandores
del verano. Tú y la huida
de la soledad… Sin brida
se van los miedos mortales.
Tú y las cosas habituales
devolviéndome a la vida.

La Habana, 1926

Poema a Cuba desde lejos

Pura, como las flores del coral más antiguo
o un espejo de conchas entre la arena virgen,
el transparente verde de tu raíz marina
crece y se mueve al aire
tranquilo del verano.
¿Qué manos invisibles,
qué dedos de agua y cielo
trenzan tu cabellera a la orilla del alba?
¿Quién da al temblor pequeño que crece
entre la espuma
breve columna tenue de plata o de rocío?
Lentas llamas descienden
a quemar tus arenas donde se pierde el agua
y toda luz se quiebra.
Mar de tierra, peñasco que las olas dibujan,
rosa del mar isleño,
tierra de las gaviotas.
Imagen tuya erguida
desde una tibia música
como el rumor lejano de playas olvidadas.
Me naces de repente
en la alta luz herida
que entrega al alba el cobre
de tu color trigueño.
Olvido la distancia y sueño que te habito.
Me llegas en la llama
y en la flor y en el viento.
Mi corazón te ciñe de amor cada mañana,
patria de las espumas,
tierra pequeña y tibia.

Ciudad de México, 1950

CHACÓN Nardi, Rafaela. La alfabetización en México: una experiencia educativa que pudiera utilizarse en Cuba. México: Ediciones Lyceum, 1951.

Al Lic. Vicente Lombardo Toledano, gran líder obrero de América, con la admiración de Rafaela Chacón Nardi.

Obra ubicada en el acervo histórico: “Dedicatorias a Vicente Lombardo Toledano” en la biblioteca del Centro de Estudios Vicente Lombardo Toledano.

Link del catálogo en línea: http://200.78.223.179:8388/LOMB
Correo electrónico: bibliolomb@hotmail.com

Publicaciones

Destacan:

  • Viaje al sueño (1948 y 1957 en edición ampliada)
  • Del silencio y las voces (1978)
  • Coral del aire (1982)
  • Una mujer desde su isla canta (1994)
  • Vuelta de hoja (1995)
  • Mínimo paraíso (1997)
  • Del íntimo esplendor (2000)
  • Ámbito de amar (póstumo, 2006)

Por el Lic. Javier Arias, el Mtro. Josep Francesc Sanmartín Cava y el dedicado trabajo realizado por los Servicios Bibliotecarios del Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano.

Oscar Castañeda Batres nació el 15 de agosto de 1925 en Santa Rosa de Copán (República de Honduras), y falleció el 27 de enero de 1994 en la Ciudad de México. Heredó de su padre Gustavo Castañeda Suazo el gusto por la literatura y la historia, algo que compaginó con sus labores como abogado y ensayista. A Castañeda se debe uno de los mejores ensayos sobre la poesía hondureña: Panorama de la poesía hondureña (1960), que ya publicó tras viajar a México, donde vivió hasta su muerte. Como académico se especializó en la historia de México, y fue miembro de la “Generación del 35” o “Generación de la dictadura”, que él mismo denominó por haberse gestado en tiempos del dictador Tiburcio Carias Andino. También fue miembro de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística y colaboró para la revista Cuadernos Americanos, publicada por el Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Recordamos a Oscar Castañeda Batres con dos de las dedicatorias rubricadas en honor a su amigo y compañero Vicente Lombardo Toledano.

CASTAÑEDA Batres, Oscar. La convención de Londres: 31 de octubre de 1861. México: Publicaciones Especiales del Primer Congreso Nacional de Historia para el Estudio de la Guerra de Intervención, 1862.
CASTAÑEDA Batres, Oscar. La convención de Londres: 31 de octubre de 1861. México: Publicaciones Especiales del Primer Congreso Nacional de Historia para el Estudio de la Guerra de Intervención, 1862.

Al maestro, Lic. Vicente Lombardo Toledano, con el respeto y admiración.  Julio 1°, 1963.

CASTAÑEDA Batres, Oscar. Leyes de Reforma y etapas de la Reforma en México. México: Boletín Bibliográfico de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, 1960.
CASTAÑEDA Batres, Oscar. Leyes de Reforma y etapas de la Reforma en México. México: Boletín Bibliográfico de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, 1960.

Para el Sr. Dr. Vicente lombardo Toledano. Con el saludo respetuoso y cordial. 30 – XI – 60 (1960).

Poesía

  • ”La estrella vulnerada” (1956).
  • ”Digo el amor” (1959).
  • ”Madre Honduras” (1961).

Ensayo

  • ”Los nombres de Honduras” (1959).
  • ”Panorama de la poesía hondureña” (1960).

Por el Lic. Javier Arias, el Mtro. Josep Francesc Sanmartín Cava y el dedicado trabajo realizado por los Servicios Bibliotecarios del Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano.

Juan Antonio Corretjer Montes, fue un destacado intelectual puertorriqueño nacido el 3 de marzo de 1908, en la ciudad de Ciales. Su infancia se desarrolló en un entorno literario y revolucionario, lo que determinó su vida y profesión. Entre los familiares y los intelectuales más próximos a Corretjer destacaron: José Martí, Juan Ríus Rivera, Máximo Gómez, Antonio Maceo, su abuelo Juan Montes Núñez y su tío Ramón Montes. Ya siendo un estudiante de la escuela elemental fue expulsado del sistema escolar del municipio de Ciales por organizar una protesta estudiantil, así que tuvo que terminar sus estudios en la población de Vega Baja. Eso no le impediría convertirse en un destacado escritor, poeta, periodista y político. De hecho, el primer poema que dio inicio a su carrera literaria, Canto a Ciales, lo escribió a la edad de 12 años. Y la edad de 16 años, cuando por fin pudo volver a Ciales, ingresó en la Juventud Nacionalista, antes llamada Sociedad Literaria José Gautier Benítez. También fue un político e incansable luchador social, y participó ayudando a la lucha sandinista desde Nueva York, acudiendo a Cuba en ayuda de la Revolución, publicando numerosos escritos revolucionarios y antiimperialistas en favor de América Latina, hasta finalmente desembocar en la que sería su última trinchera, la lucha por la independencia de su país Puerto Rico. Su constante actividad revolucionaria le ocasionó distintos encarcelamientos, como lo manifiesta en una de las dedicatorias manuscritas y reseñadas en este artículo, en honor a su amigo y compañero Vicente Lombardo Toledano. Sin embargo, esto nunca le impidió continuar con su actividad revolucionaria e intelectual. En sus últimos años se dedicó mayormente al periodismo, actividad que desarrolló toda su vida, fundando más de una docena de periódicos y revistas, entre las que destaca la revista El Correo de la Quincena de la que sería editor. Otros periódicos relevantes para América Latina y que dirigió fueron El boricua, ¡Adelante!, Prieto y puya, Bandera, Pabellón y Pueblos hispanos. Finalmente falleció el 19 de enero de 1985 en Río Piedras (Puerto Rico). Tras fallecer se popularizó su poema Boricua en la luna.

Recordamos al destacado intelectual puertorriqueño con el vídeo de la canción de Boriqua en la Luna, interpretada por Fiel a la Vega y Roy Brown, dos de sus poesías y tres de las dedicatorias rubricadas en honor a la amistad y relación intelectual con el Maestro Vicente Lombardo Toledano.

Dios te salve, lirio

POR SEGUIR LA ESTRELLA
AHORA ME DESPIDO,
CON MUCHA TRISTEZA;
¡DIOS TE SALVE, LIRIO!

Me lo dejé todo
en la lejanía.
Hasta a la poesía
le di con el codo,
viviéndola a modo
de trueno o centella.
La mañana bella
me encontró despierto
y hasta hubiera muerto
¡POR SEGUIR LA ESTRELLA!

En el horizonte
otra vez asoma.
Me voy a la loma.
Me vuelvo a mi monte.
Pues soy el sinsonte
que siempre yo he sido.
Canto al estallido
de un tiro en la palma.
Lo llevo en el alma…
Y AHORA ME DESPIDO.

La flor del destino
la llevo en la oreja
y es flor que no deja
torcer el camino.
Yo soy peregrino
por roca y maleza.
De una sola pieza
me hicieron de ausubo.
La cuchilla subo
CON MUCHA TRISTEZA.

¿Qué será en el mundo
lo que va a pasar?
¿Qué me hace la mar
si en ella me hundo?
Siento en lo más profundo,
como ardiente cirio,
ajeno martirio.
La pluma quemaba
y el libro se acaba.
¡DIOS TE SALVE, LIRIO!

Serenata

ASÓMATE A ESA VERGÜENZA
CARA DE POCA VENTANA,
Y DAME UN JARRO DE SED
QUE ME ESTOY MURIENDO DE AGUA.

De tu casa en el solar
hay de vergüenza una mata,
y ya, del sol escarlata
estoy, de tanto rondar.
El día ha vuelto a fugar.
Los saúcos de tu trenza
ya la luna los destrenza
sobre mi mayo florido.
¡Vuela, corazón sin nido,
ASÓMATE A ESA VERGÜENZA!

Bien lo sé. Tu ánima es fría
y la noche te acobarda.
Mas yo soy un’ espingarda
que al amor te desafía.
Eres pura en demasía.
Tienes vocación de hermana
del Coro de Santa Ana.
Pero, ¡vaya! ¡eres tan linda!,
¡grosella boca de guinda!,
¡CARA DE POCA VENTANA!

Tanto apuraste el recato
que te me he puesto mohoso,
y me veo tan borroso
que más parezco un retrato.
¡Huy! ¡Lo que es amor de gato
que no alcanza la pared!
Hazme, chica, una merced
que me traiga al cuerpo el alma:
¡vuélvete coco en la palma
Y DAME UN JARRO DE SED!

¡Diantre! Invéntate alguna
manera de brujería,
hecha con la menta del día
y yerbaluisa de luna.
Añade nieve de tuna
a una menguante de jagua.
Échala todo en la fragua
de San Telmo trotifoco,
¡y vuelve, vuélveme loco,
QUE ME ESTOY MURIENDO DE AGUA!

CORRETJER Montes, Juan Antonio. Distancias. Puerto Rico: Ediciones del Sagrado Corazón, 1957.
CORRETJER Montes, Juan Antonio. Distancias. Puerto Rico: Ediciones del Sagrado Corazón, 1957.

Para mi buen amigo Vicente Lombardo Toledano, estos recuerdos carcelarios. Afectuosamente,  Juan Antonio Corretjer. Guaynabo / 57 (1957).

CORRETJER Montes, Juan Antonio. La Lucha por la Independencia de Puerto Rico. San Juan, Puerto Rico: Unión del Pueblo Pro Constituyente, 1949.
CORRETJER Montes, Juan Antonio. La Lucha por la Independencia de Puerto Rico. San Juan, Puerto Rico: Unión del Pueblo Pro Constituyente, 1949.

Al querido compañero Vicente Lombardo Toledano, afectuosamente, Juan Antonio Corretjer. Guaynabo, Puerto Rico, a 7 de diciembre de 1949.

CORRETJER Montes, Juan Antonio. La revolución de Lares. San Juan de Puerto Rico: Bohique, 1945.
CORRETJER Montes, Juan Antonio. La revolución de Lares. San Juan de Puerto Rico: Bohique, 1945.

A mi querido amigo y compañero Vicente Lombardo Toledano, recuerdo de Juan Antonio Corretjer. 1947.

Obras ubicadas en el acervo histórico: “Dedicatorias a Vicente Lombardo Toledano” en la biblioteca del Centro de Estudios Vicente Lombardo Toledano.

Link del catálogo en línea: http://200.78.223.179:8388/LOMB
Correo electrónico: bibliolomb@hotmail.com

Poemarios

  • Agüeybaná (1932).
  • Ulises (1933).
  • Los primeros años y El Cantar Épico de Puerto Rico (1950)
  • Tierra nativa (1951).
  • Alabanza en la Torre de Ciales (1953);
  • Contestación al Miedo (1954).
  • Don Diego en el cariño (1956).
  • Distancias” y “Yerba bruja (1957).
  • Genio y figura (1961).
  • Pausa para el amor (1967).
  • Construcción del Sur (1972).
  • Aguinaldo escarlata (1973).
  • Para que los pueblos canten (1974).
  • Día antes (1975).
  • La noche de San Pedro (1976).
  • Paso a Venezuela (1977).

Ensayos

  • El buen borincano (1945).
  • Lloréns: juicio histórico (1946).
  • Nuestra bandera (1947).
  • La lucha por la Independencia de Puerto Rico (1949).
  • Albizu Campos: hombre histórico” (1966).
  • Las banderas de la Independencia y La historia que gritó en Lares (1970).
  • El líder de la desesperación (1972).
  • Semblanza polémica de Pedro Albizu Campos (1973).
  • La patria radical (1975).
  • Problema de la Guerra Popular en Puerto Rico (1977).
  • La patria radical, edición ampliada (1978).
  • El voto presidencial y Vieques y la lucha por la Independencia (1980).

Conferencias

  • El sufragio es una mentira” (1976).
  • De Betances a Lenin” (1977).
  • Corretjer en la ONU”.
  • El espíritu de Lares” y “Fusilamiento en Maravilla” (1978).
  • Asesinato en Tallahasse” (1979).
  • Entre rayos y centellas” (1981).

Musicalización de sus obras

  • Oubao-Moin.
  • Inriri Cabuvial.
  • El hijo.
  • Andando la noche sola.
  • Día antes.
  • En la vida todo es ir.
  • Distancias.
  • Ahora me despido.
  • Alabanza en la torre de Ciales.
  • Aviso a Idalia.
  • Cadenas para liberar a mi abuelo.
  • Canción del hombre preciso.
  • Cosas del oficio.
  • De Ciales soy.
  • Dies Irae.
  • Distancias.
  • El alambiquero.
  • Gozo del jíbaro amor.
  • Pasodoble de Guánica.
  • Pero a pesar de todo.
  • Poema para otro aniversario.
  • Presa color de acecho.
  • Son cimarrón para Adolfina Villanueva.
  • Tierra de mi corazón.
  • Trova mayor para un valiente.
  • Trova mayor para una valiente.
  • Trova tenaz para un abuelo que no vi.
  • Tu nombre es como un aroma.
  • Una espada para Betances.

Por el Lic. Javier Arias, el Mtro. Josep Francesc Sanmartín Cava y el dedicado trabajo realizado por los Servicios Bibliotecarios del Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano.

José María Arguedas Altamirano nació el 18 de enero de 1911 en Andahuaylas (Perú). Fue un importante intelectual peruano, antropólogo, etnólogo, escritor, literato, poeta, docente, traductor y destacado estudioso del folclore peruano, que contribuyó de forma especial en la revalorización del arte indígena. Ejerció la docencia en los colegios nacionales Alfonso Duarte, Guadalupe y Mariano Melgar, en la Universidad de San Marcos y en la Universidad Agraria La Molina. También desempeñó el cargo de funcionario en el Ministerio de Educación, de Director de la Casa de la Cultura y de Director del Museo Nacional de Historia. Escribió un buen número de novelas y cuentos que lo convirtieron en uno de los tres grandes representantes de la narrativa indigenista peruana. Entre sus obras destaca, considerándose una obra maestra de la literatura universal, Los ríos profundos, publicada en 1958 y que recibió el Premio Nacional de Fomento a la Cultura Ricardo Palma en 1959. Como traductor ayudó a difundir la literatura quechua, la antigua y la moderna, algo que compaginó con sus cargos como maestro y funcionario público. Finalmente se quitó la vida, tras una larga depresión, el 2 de diciembre de 1969 en Lima (Perú).

Recordamos al destacado intelectual peruano con una poesía, una oda y dos de las dedicatorias rubricadas en honor a la amistad y relación intelectual con el Maestro Vicente Lombardo Toledano.

Temblor (Katatay)

Dicen que tiembla la sombra de mi pueblo;
está temblando porque ha tocado la triste sombra del corazón
de las mujeres.

¡No tiembles, dolor, dolor¡
¡La sombra de los cóndores se acerca!
—¿A qué viene la sombra?
¿Viene en nombre de las montañas sagradas
o a nombre de la sangre de Jesús?

—No tiembles; no estés temblando;
no es sangre; no son montañas;
es el resplandor del Sol que llega a la pluma de los
Cóndores
—Tengo miedo, padre mío.

El Sol quema; quema al ganado; quema las sementeras.
Dicen que en los cerros lejanos
que en los bosques sin fin,
una hambrienta serpiente,
serpiente diosa, hijo del Sol, dorada,
está buscando hombres.

—No es el Sol, es el corazón del Sol,
su resplandor,
su poderoso su alegre resplandor,
que viene en la sombra de los ojos de los cóndores.
No es el Sol, es una luz.

¡Levántate, ponte de pie; recibe ese ojo sin límites!
Tiembla con su luz;
sacúdete como los árboles de la gran selva,
empieza a gritar.
Formen una sola sombra, hombres, hombres de mi pueblo;
todos juntos
tiemblen con la luz que llega.
Beban la sangre áurea de la serpiente dios.
La sangre ardiente llega al ojo de los cóndores,
carga los cielos, los hace danzar,
desatarse y parir, crear.
Crea tú, padre mío, vida;
hombre, semejante mío, querido.

Oda al Jet (1966) Jetman, haylli

¡Abuelo mío! Estoy en el mundo de Arriba,
sobre los dioses mayores y menores, conocidos y no conocidos.
¿Qué es esto? Dios es hombre, el hombre es dios.
He aquí que los ríos, los adorados, que partían el mundo, se han convertido en el más delgado hilo que teje la araña.
El hombre es dios.
¿Dónde está el cóndor, dónde están las águilas?
Invisibles como los insectos alados se han perdido en el aire o entre las cosas ignoradas.

Dios Padre, Dios Hijo, Dios Espíritu Santo: no os encuentro, ya no sois, he llegado al estadio que vuestros sacerdotes, y los antiguos, llamaron el Mundo de Arriba.

En ese mundo estoy, sentado, más cómodamente que en ningún sitio, sobre un lomo de fuego,
hierro encendido, blanquísimo, hecho por la mano del hombre, pez de viento.
Si. “Jet” es su nombre.
Las escamas de oro de todos los mares y los ríos no alcanzarían a brillar como él brilla.
El temible filo de nieve de las sagradas montañas, allá abajo resplandece, pequeñito; se ha convertido en lastimoso carámbano*.
El hombre es dios. Yo soy hombre. Él hizo este incontable pez golondrina de viento.

¡Gracias, hombre! No hijo del Dios Padre sino su hacedor.

Gracias, padre mío, mi contemporáneo. Nadie sabe hasta que mundos lanzarás tu flecha.
Hombre dios: mueve este pez golondrina para que tu sangre creadora se ilumine más a cada hora.

¡El infierno existe! No dirijas este fuego volador, señor de los señores, hacia el mundo donde se cuece la carne human;
que esta golondrina de oro de los cielos fecunde otros dioses en tu corazón, cada día.

Bajo el suave, el infinito seno del “jet”; ´más tierra, más hombre, más paloma, más gloria me siento; en todas las flores del mundo se han convertido mi pecho, mi rostro y mis manos.
Mis pecados, mis manchas, se evaporan, mi cuerpo vuelve a la dulce infancia.
Hombre, Señor tu hiciste a Dios para alcanzarlo, ¿o para qué otra cosa?
Para alcanzarlo lo creaste y lo persigues ya de cerca.
cuidado con el filo de este “jet”, más penetrante que las agujas de hielo terrenas, te rompa los ojos por la mitad;
es demasiado fuego, demasiado poderoso, demasiado libre, este inmenso pájaro de nieve.

Cuidado que tu hijo te envíe el latido de la muerte; la mariposa que nació de tu mano creadora puede convertir tu cabeza en cenizas.
Oye, hombre, ¡entiéndeme!
Bajo el pecho del “Jet” mis ojos se han convertido en los ojos de las águila pequeña a quien le es mostrado por primera vez el mundo.
No siento temor. Mi sangre está alcanzando a las estrellas;
los astros son mi sangre.
No te dejes matar por ningún astro, por este pez celeste, por este dios de los ríos que tus manos eternas fabricaron.
Dios Padre, Dios Hijo, dios Espíritu Santo, Dioses Montañas, Dios Inkarrí: mi pecho arde. Vosotros sois yo, yo soy vosotros, en el inagotable furor de este “Jet”.
No bajes a la tierra.
Sigue alzándote, vuela más todavía, hasta llegar al confín de los mundos que se multiplican hirviendo, eternamente. Móntate sobre ellos, dios gloria, dios hombre.
Al Dios que te hacía nacer y te mataba lo has matado ya, semjante mío, hombre de la tierra.
¡Ya no morirás!
He aquí que el “jet” da vueltas, movido por la respiración de los dioses de dioses que existieron, desde el comienzo hasta el fin que nadie sabe ni conoce.

ARGUEDAS, José María. Canto kechwa: con un ensayo sobre la capacidad de creación artística del pueblo indio y mestizo. Lima: Club del Libro Peruano, 1939. “Al maestro Lombardo Toledano, fervorosamente”. Rúbrica, sep. 43 Lima.
ARGUEDAS, José María. Canto kechwa: con un ensayo sobre la capacidad de creación artística del pueblo indio y mestizo. Lima: Club del Libro Peruano, 1939.

Al maestro Lombardo Toledano, fervorosamente. Sep. 43. Lima.

ARGUEDAS, José María. Yawer fiesta. Lima: C.I.P., 1941.
ARGUEDAS, José María. Yawer fiesta. Lima: C.I.P., 1941.

“Al maestro Lombardo Toledano, fervorosamente”. Sep. 43. Lima, Perú.

Obras ubicadas en el acervo histórico: “Dedicatorias a Vicente Lombardo Toledano” en la biblioteca del Centro de Estudios Vicente Lombardo Toledano.

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Correo electrónico: bibliolomb@hotmail.com

Novelas

  • 1941: Yawar fiesta. Revisada en 1958.
  • 1954: Diamantes y pedernales. Editada conjuntamente con una reedición del libro Agua y el cuento «Orovilca»
  • 1958: Los ríos profundos Premio Nacional de Fomento a la Cultura Ricardo Palma en 1959. Fue reeditada en 1978 por la Biblioteca Ayacucho de Caracas con prólogo de Mario Vargas Llosa.
  • 1961: El Sexto Premio Nacional de Fomento a la Cultura Ricardo Palma en 1962.
  • 1964: Todas las sangres
  • 1971: El zorro de arriba y el zorro de abajo Novela que dejó inconclusa y que fue publicada póstumamente.

Cuentos

  • 1935: Agua. Colección de cuentos integrada por: Agua, Los escoleros y Warma kuyay. Segundo premio en el concurso internacional promovido por la Revista Americana de Buenos Aires. Traducida al ruso, alemán, francés e inglés por La Literatura Internacional, de Moscú.
  • 1955: La muerte de los Arango. Cuento. Primer premio del Concurso Latinoamericano de Cuento en México.
  • 1962: La agonía de Rasu Ñiti. Cuento.
  • 1965: El sueño del pongo. Cuento, en edición bilingüe (castellano-quechua).
  • 1967: Amor mundo. Colección de cuatro cuentos de tema erótico: «El horno viejo», «La huerta», «El ayla» y «Don Antonio».19

Recopilaciones póstumas

  • 1972: El forastero y otros cuentos (Montevideo: Sandino). Contiene «El barranco», «Orovilca», «Hijo solo» y «El forastero».
  • 1972: Páginas escogidas (Lima: Universo). Selección de la obra de Arguedas, editada por Emilio Adolfo Westphalen.
  • 1973: Cuentos olvidados (Lima: Imágenes y Letras). Compilación de cuentos perdidos en periódicos y revistas de los años 1934 y 1935, edición y notas de José Luis Rouillon.
  • 1974: Relatos completos (Buenos Aires: Losada). Contiene los siguientes importantes relatos: «Agua», «Los escoleros», «Warma kuyay», «El barranco», Diamantes y pedernales, «Orovilca», «La muerte de los Arango», «Hijo solo», La agonía de Rasu Ñiti, El sueño del pongo, «El horno viejo», «La huerta», «El ayla» y «Don Antonio».

Poesía

Escritos primero en quechua, y luego traducidos al español por el mismo autor, los poemas de Arguedas asumen conscientemente la tradición de la poesía quechua, antigua y moderna, convalidan la visión del mundo que la anima, revitalizando sus mitos esenciales y condensan en un solo movimiento la protesta social y la reivindicación cultural.

  • 1962: Túpac Amaru Kamaq taytanchisman. Haylli-taki. A nuestro padre creador Túpac Amaru. Himno-canción.
  • 1966: Oda al jet.
  • 1969: Qollana Vietnam Llaqtaman / Al pueblo excelso de Vietnam.
  • 1972 – Katatay y otros poemas. Huc jayllikunapas. Poemas en versiones quechua y española. Publicado póstumamente por Sybila Arredondo de Arguedas.

Estudios etnológicos, antropológicos y del folcklore

Estos conforman la mayor parte de su producción escrita (solo un 12 % de esta corresponde a su narrativa).

  • 1938: Canto kechwa. Con un ensayo sobre la capacidad de creación artística del pueblo indio y mestizo. Edición bilingüe preparada en la prisión.
  • 1947: Mitos, leyendas y cuentos peruanos. Recogidos por los maestros del país y editados en colaboración con Francisco Izquierdo Ríos.
  • 1949: Canciones y cuentos del pueblo quechua.
  • 1953: Cuentos mágico-realistas y canciones de fiestas tradicionales: Folclor del valle del Mantaro.
  • 1956: Puquio, una cultura en proceso de cambio.
  • 1957: Estudio etnográfico de la feria de Huancayo.
  • 1957: Evolución de las comunidades indígenas. Premio Nacional Fomento a la Cultura Javier Prado en 1958.
  • 1958: El arte popular religioso y la cultura mestiza.
  • 1961: Cuentos mágico-religiosos quechuas de Lucanamarca.
  • 1966: Poesía quechua.
  • 1966: Dioses y Hombres de Huarochirí. Hermosa traducción directa al castellano, de los mitos de la creación del mundo de la recopilación hecha por el sacerdote cuzqueño Francisco de Ávila a fines del siglo XVI, en la provincia de Huarochirí.
  • 1968: Las comunidades de España y del Perú.
  • 1975: Señores e indios: Acerca de la cultura quechua. Compilación de Ángel Rama.
  • 1976: Formación de una cultura nacional indoamericana. Compilación debida a Ángel Rama y cuyo título «busca interpretar… una preocupación central de Arguedas».

Edición de obras completas

En 1983 la editorial Horizonte, de Lima, editó las obras completas de José María Arguedas en cinco tomos, compilada por Sybila Arredondo de Arguedas.

Por el Lic. Javier Arias, el Mtro. Josep Francesc Sanmartín Cava y el dedicado trabajo realizado por los Servicios Bibliotecarios del Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano.

Andrés Henestrosa Morales nació el 30 de noviembre de 1906 en San Francisco Ixhuatán, estado de Oaxaca (México), y falleció en la Ciudad de México el 10 de enero de 2008. Ilustre intelectual zapoteco, desempeñó labores como bibliófilo, escritor de fabulas, artículos, leyendas y relatos, como docente, historiador, lingüista, orador, político y periodista mexicano. Realizó su educación básica en Oaxaca, pero sólo sabía hablar en lengua zapoteca, así que a la edad de 15 años viajó a la Ciudad de México donde ingresó en la Escuela Normal de Maestros, institución donde obtuvo el conocimiento y dominio del español. Continuó sus estudios de bachillerato en la Escuela Nacional Preparatoria para luego pasar a la escuela Nacional de Jurisprudencia donde no llegó a graduarse. Al mismo tiempo estudió en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, donde conoció a Antonio Caso, quien le animó a publicar su libro sobre leyendas y fábulas zapotecas: Los hombres que dispersó la danza publicada (1929). De su obra literaria destacan, además, Los caminos de Juárez, Retrato de mi madre y Los hombres que dispersó la danza y algunos recuerdos, andanzas y divagaciones. En 1936, la Fundación Guggenheim le concedió una beca cuyas investigaciones tuvieron como resultado la hispanización del idioma zapoteco, la creación de su alfabeto y un Diccionario zapoteco-español. Como político llegó a diputado y senador, y fue un acérrimo colaborador de José Vasconcelos, para el que durante su campaña a la presidencia de la República Mexicana, Henestrosa, escribió relatos inéditos sobre sus giras electorales por territorio mexicano. Como periodista escribió para periódicos mexicanos como el Excelsior, El Día, El Universal, Novedades y en las revistas Aspectos, Hoy, Casa del Tiempo, Época, Mar Abierto, De Ambos Mundos, Revista de América, la Revista de la Cámara de Diputados, la Revista de la Universidad, y fue fundador de la revista Las Letras Patrias y dirigió las revistas El libro y El Pueblo. También ejerció la docencia en Lengua y Literatura en la Universidad Nacional de México y en la Escuela Normal de la Secretaria de Educación Pública.
Recibió premios y distinciones por su actividad periodística, legislativa y literaria como el Premio Elías Sourasky (1973), el Premio Nacional de Periodismo (1983), la Medalla Ignacio Manuel Altamirano, de la Secretaría de Educación Pública (1992) y la Medalla René Cassin, de la Tribuna Israelita (1992). Y en su honor se instauraron la Medalla Andrés Henestrosa, de Escritores Oaxaqueños, A.C. (1992) y la Medalla de la Comisión del Deporte Andrés Henestrosa.

Recordamos a Andrés Henestrosa con dos de sus poesías y dos de las dedicatorias que rubricó para su amigo el Mtro. Vicente Lombardo Toledano.

Ven a mí…

Ven a mí, acércate,
acércate más, más cerca.
Dame tu mano
y por el camino de mi mano
pásate y éntrate en mi corazón.
Escucha lentamente para que
puedas entender estas palabras
que en mis labios tiemblan.
Verás mis palabras caer en el aire,
como si fueran pequeñas balsas
próximas a naufragar su contenido.
Acógelas.
Sé tú como una blanda orilla de mar
a donde mis palabras recalaran.
Acércate más, más cerca.
Dame tu mano.
En mis historias encontrarás
lo que es limpio, lo que es bello,
lo que transparente brota de mí
como una flor.
Acógelas, sé tú como una blanda orilla,
donde mis palabras recalaran.
Acércate más, más cerca.
Pero ¡ay de mí!, si estando tú
en mi corazón, yo abro los ojos
y te busco en el viento y en la nube,
y otra vez me encuentro solo,
completamente solo bajo el viento.

Cuando yo muera

Niña, cuando yo muera
no llores sobre mi tumba;
toca sones alegres, mi vida,
cántame La Sandunga.

Toca el Bejuco de Oro,
la flor de todos los sones;
canta La Martiniana, mi vida,
que alegra los corazones.

No me llores, no, no me llores no;
porque si lloras yo peno,
en cambio si tú me cantas, mi vida,
yo siempre vivo, yo nunca muero.

Si quieres que no te olvide,
si quieres que te recuerde,
toca sones alegres, mi vida,
música que no muere.

No me llores, no, no me llores no;
porque si lloras yo peno,
en cambio si tú me cantas, mi vida,
yo siempre vivo, yo nunca muero.

HENESTROSA , Andrés. Los hombres que dispersó la danza. México: Imprenta Universitaria, 1946.

A Lombardo Toledano, que tanto sabe de estas cosas. Andrés Henestrosa.

HENESTROSA, Andrés. El retrato de mi madre: fragmento de una carta Ruth Dworkin. México: Ediciones los Presentes, 1950.

A don Vicente Lombardo Toledano, su constante admirador y amigo. Andrés Henestrosa.

Obras ubicadas en el acervo histórico: “Dedicatorias a Vicente Lombardo Toledano” en la biblioteca del Centro de Estudios Vicente Lombardo Toledano.

Link del catálogo en línea: www.centrolombardo.edu.mx
Correo electrónico: bibliolomb@hotmail.com

Por el Lic. Javier Arias, el Mtro. Josep Francesc Sanmartín Cava y el dedicado trabajo realizado por los Servicios Bibliotecarios del Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano.

Jacobo Cárcamo fue un intelectual hondureño, escritor y poeta, nacido el 28 de noviembre de 1916 en el municipio El Arenal (Honduras). Inició sus estudios primarios en El Arenal, que continuó y concluyó en la Escuela Modesto Chacón de Olanchito en Yoro. A la par que realizaba sus estudios secundarios en el Instituto Central de Varones de Tegucigalpa se desempeñó como reportero del diario El Cronista y publicó su primer libro de poesías “Flores del alma” (1935); poesías que tuvieron una buena acogida entre los intelectuales y literatos hondureños. Esto le perfiló como un poeta prometedor para la literatura de su país natal y, en 1938, publicó su segundo libro de poesías “Brazas azules”. En 1942, siendo ya un consagrado poeta, decidió partir a México para realizar sus estudios universitarios, gracias a una beca lograda a través de su amigo Marco Carias Reyes, secretario privado del dictador Tiburcio Carias Andino. Beca a la que renunció por la indignación que sentía, al ver desde México a su patria mancillada.

En México se unió al frente de oposición al gobierno del tirano Carias Andino, conformado por intelectuales hondureños de la talla de Rafael Heliodoro Valle, Alfonso Guillén Zelaya, Félix Canales Salazar, José Ángel Ulloa. En 1955 publicó en México su libro “Laurel de Anáhuac” y recibió la noticia, desde su añorado país Honduras, de que el Consejo Superior Universitario le había otorgado el Premio Nacional de Literatura “Ramón Rosa”. Premio que recibió por conducto del embajador y poeta de Honduras en México Porfirio Hernández. Además del premio, también se le entregó una invitación para volver a Honduras realizada por el rector Ernesto Argueta. Finalmente falleció el 2 de agosto de 1959 en Chapingo (México).

El Centro de Estudios rinde homenaje al poeta hondureño Jacobo Cárcamo poniendo a disposición cinco de sus poesías y la dedicatoria que rubricó para su amigo del círculo de intelectuales mexicanos el Mtro. Lombardo Toledano.

AUNQUE NO ESTOY CONFORME…

Aunque no estoy conforme,
Yo agradezco a la vida porque he vivido pobre.
Tal vez si fuera rico
Tendría el alma dura
Y sordos los oídos
Y cerrados los ojos.
Tal vez si fuera rico,
Mi verso -caracol humano-
No sería esta recia repercusión de pueblos
Enloquecidos de hambre.
¡Aunque no estoy conforme,
Yo agradezco a la vida!

ANTÍFONA DEL PUÑO

Una mano abierta…
Nada más triste que una mano abierta…
Es la mano que pide,
La mano que se humilla
Por el sol negro de un mendrugo
O por el ojo rojo de un centavo.

Oh el entusiasmo vertical
De un puño en alto…
Es como un mástil de orgullos
Dispuesto a defenderse,
Es como un botón e rebeldías
Listo para reclamar.

Nada más bello,
Nada más elegante
Que alzar como una grímpola de fuego
La protesta redonda de una mano cerrada.

CARBON

Los ojos verdes de tanto ver canciones,
El cabello un ejército de negros alfileres
Que defiende el cuartel de las ideas…
Las manos como fuertes sensitivas
Que con el roce del dolor del mundo
Contraen sus diez hojas para formar dos puños;
¿Y el corazón? El corazón buscadlo
Bajo las ropas de una niña hermosa
O en el bolsillo sucio de un obrero.

ANTÍFONA DEL INDIO

Indio americano…
Melancólico…
Retostado…
Jadeante…

Irrespetado por el sol,
Traicionado por la tierra,
Explotado por los blancos.

Indio
De la lágrima oculta
Y del quejido silencioso,
Que llevas en la cara y en el gesto
El sello de la raza.

Mañana,
Cuando la aurora de la justicia
Extienda sus paracaídas de luciérnagas,
No serás indio:
Serás hombre!

Camarada triste,
Explotado,
Sudoroso,
Recoge tus gritos no gritados
Para que salgan por tu boca hinchada
Como un coro de soles.
Ten el ojo abierto…
Ten el puño listo y espera la señal.

TREBOL ROJO

I
Esos que llamas callos de tus manos
Son un mundo de estrellas apagadas
Que se habrán de encender en el futuro.

II
El surco es una larga boca negra
Que en épocas de siembra te sonríe
Y en tiempos de cosecha te desprecia.

III
Antes cuando sufrías llorabas…
Ahora no…
Ahora tienes los ojos ocupados
En ver lo que hay a la vuelta de tus penas.

pino-jacbo-carcamo
CARCAMO, Jacobo. 7 de marzo y 8 de abril: pino y sangre. México: Vórtice, 1955.

Al doctor don Vicente Lombardo Toledano, el profundo afecto de Jacobo Cárcamo. Uruguay # 21. México, D. F.       

Obra ubicada en el acervo histórico: “Dedicatorias a Vicente Lombardo Toledano” en la biblioteca del Centro de Estudios Vicente Lombardo Toledano.

Link del catálogo en línea: www.centrolombardo.edu.mx

Correo electrónico: bibliolomb@hotmail.com

Referencias: Servicios Bibliotecarios del Centro Lombardo Toledano y el Blog Jacobo Cárcamo.
Poesías albergadas en Biblioteca Virtual de Poesía Hondureña.

  • Imagen de Jacobo Cárcamo albergada en el diario La Tribuna.