Filosóficamente hablando, en la filosofía contemporánea el naturalismo no es una doctrina metafísica. No vivimos más en el mundo de Spinoza o Diderot. No vivimos más en un mundo donde el naturalismo fue un sinónimo del ateísmo y el materialismo. El naturalismo contemporáneo es más una doctrina metodológica que una doctrina ontológica. Su núcleo central es el postulado heurístico que dice que no hay un límite a priori para las explicaciones naturalistas. Por “explicación naturalista”, los modernos filósofos naturalistas se refieren a una explicación que cuente con la ayuda de la más eficiente forma de conocimiento que tenemos hoy a nuestra disposición, una forma de conocimiento inspirada por los métodos y conceptos de la ciencias naturales: la física, la química, la biología. Ser un naturalista hoy significa que uno se adhiere a la idea de que todo lo que existe, incluyendo los estados mentales y los fenómenos sociales, son accesibles a la investigación empírica y a la explicación, no sólo a la interpretación.

Tal actitud metodológica es compatible con doctrinas metafísicas tales como el ateísmo y el materialismo, sin embargo, no necesariamente hay una relación entre el naturalismo metodológico y el metafísico. El naturalismo metodológico es la convicción de que las ciencias humanas y la filosofía deben confiar más de lo que lo hacen en las teorías y métodos de las ciencias naturales para resolver sus propios problemas. Esta es obviamente una preferencia cognitiva, pero también es un asunto empírico. El naturalismo metodológico no es bueno en sí mismo. Es una preferencia heurística que debe ser juzgada sobre la base de sus éxitos empíricos. Esta es la manera, creo, de evaluar apropiadamente los estudios actuales sobre la evolución cultural.

 Artículo completo de Jean Gayon.

Tomado de la revista Ludus Vitalis, vol. XIII, num. 23: 139-150, 2005, en idioma inglés, con el título: Cultural evolution: A general appraisal, escrito por Jean Gayon, Universidad de Paris I, Sorbonne.

Tenemos el placer de compartir los vídeos de las conferencias realizadas en el marco del [themecolor]II Congreso Internacional sobre Pensamiento Evolucionista, Intencionalidad y Evolución: El Impacto Humano sobre la Biodiversidad. Hacia los Veinticinco años de Ludus Vitalis[/themecolor], organizado por la Universidad Veracruzana, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y el Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano. En esta ocasión, se contó con la intervención de Jorge Martínez Contreras, Raúl Gutiérrez Lombardo, Ernesto Rodríguez Luna, Antonio Diéguez Lucena, Vicente Claramonte, Rodolfo Dirzo Minjarez, Michel Bourdeau, José Luis Vera Cortés, Aura Ponce de León, Paola Hernández Chávez, Alba Pérez Ruiz, Jonatan García Campos, Saúl Sarabia López, Alba Pérez Ruiz, Lourdes Ramírez Argonza, Ricardo Noguera Solano, M. de los Ángeles Cancino Rodezno, Jaime Fisher y Salazar, Rosaura Ruiz Gutiérrez, Rodolfo Dirzo Minjarez, Juan Manuel Rodríguez Caso, João Quartim de Moraes, Manuel Martínez Morales, Víctor Alcaraz Romero, Evodia Silva Rivera, Rosaura Citlalli López Binnqüist, Paulina Cruz Castañeda, Porfirio Carrillo Castilla, Pablo Lorenzano, Alma N. Vega, Víctor Hugo Valdovinos Pérez, Juan Carlos López Acosta, María Cristina Mac Swiney González, Iliana Romero Vargas y M. de los Ángeles Cancino Rodezno

Sesión de la mañana del 29 de noviembre

09:00-09:30 Inauguración
09:30-10:30 Homenaje inaugural Homenaje a Jean Gayon
por Jorge Martínez Contreras – Universidad Autónoma Metropolitana, México. Raúl Gutiérrez Lombardo – Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano-SEP, México. Michel Bourdeau – Institut d’histoire et de philosophie des sciences et des techniques, Paris 1.
Coordina: Ernesto Rodríguez Luna – Universidad Veracruzana, México.
Etología e intencionalidad
Coordina: Jonatan García Campos – Universidad Juárez del Estado de Durango, México
10:30-11:00 Ponencia La intencionalidad animal; los etólogos ilustrados y su revisión en el siglo XIX.
Michel Bourdeau – Institut d’histoire et de philosophie des sciences et des techniques, Paris 1. Jorge Martínez Contreras – Universidad Autónoma Metropolitana, México.
11:00-11:30 Ponencia Intencionalidad en primates no humanos
Alba Pérez Ruiz – Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano-SEP, México.
11:30-12:00 Ponencia Contribución al debate sobre la categoría “finalidad” o “teleología” y otras afines en el contexto de la Filosofía de la Biología
Vicente Claramonte – Universidad de Valencia, España.
12:30-14:00 Mesa redonda Homenaje a la revista Ludus Vitalis hacia los 25 años de su fundación
Coordina: Michel Bourdeau (Francia). Presenta: Raúl Gutiérrez Lombardo (México).
Comentan: Antonio Diéguez Lucena (España) y Porfirio Carrillo Castilla (México)

Sesión de la tarde del 29 de noviembre

Intencionalidad y neurociencias
Coordina: Antonio Diéguez Lucena – Universidad de Málaga, España.
16:00-16:30 Ponencia Epistemología evolucionista; una aproximación desde el darwinismo neural
Jaime Fisher y Salazar- Universidad Veracruzana, México.
16:30-17:00 Ponencia ¿Cómo entender la intencionalidad en la neurociencia?
Paola Hernández Chávez – Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano-SEP, México.
17:00-17:30 Ponencia ¿Alberga el cráneo moderno una mente intencional de la edad de piedra?
Jonatan García Campos y Saúl Sarabia López – Universidad Juárez del Estado de Durango, México.
17:30-18:00 Ponencia Arqueología e intencionalidad
Aura Ponce de León – Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano-SEP, México.
18:30-19:30 Conferencia magistral: Historia y futuro de la biología evolutiva
Rosaura Ruiz Gutiérrez Universidad Nacional Autónoma de México.
Coordina: Ernesto Rodríguez Luna Universidad Veracruzana, México.

Sesión de la mañana del 30 de noviembre

9:00-10:00 Conferencia magistral: El antropoceno
Rodolfo Dirzo Minjarez – Standford University, EEUU.
Coordina: Paola Hernández Chávez – Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano-SEP, México.
Antropomorfismo e intencionalidad
Coordina: Juan Manuel Rodríguez Caso – Universidad Nacional Autónoma de México
10:30-11:00 Ponencia La intencionalidad y la epistemología naturalizada
Antonio Diéguez Lucena – Universidad de Málaga, España.
11:00-11:30 Ponencia La invención de lo humano
José Luis Vera Cortés – Escuela Nacional de Antropología e Historia, México.
11:30-12:00 Ponencia Intencionalidad: marxismo y evolucionismo
João Quartim de Moraes – Universidad Estatal de Campinas, Brasil.
12:00-12:30 Ponencia La visión científico técnica del mundo y su divulgación
Manuel Martínez Morales – Universidad Veracruzana, México.
12:30-14:00 Mesa magistral ¿Existe la intencionalidad en las acciones humanas?
Víctor Alcaraz Romero – Universidad Veracruzana, México. Emilio Ribes Iñesta – Universidad Veracruzana, México.
Coordina: Raúl Gutiérrez – Lombardo Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano-SEP, México.

Sesión de la tarde del 30 de noviembre

Cultura/natura
Coordina: Aura Ponce de León – Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano–SEP, México.
17:00-17:30 Los conocimientos no científicos de la diversidad biológica
Evodia Silva Rivera y Rosaura Citlalli López Binnqüist – Universidad Veracruzana, México.
17:30-18:00 Las sociedades científicas y la comunicación del conocimiento.
El reto actual: la alfabetización científica crítica
María Cristina Díaz González y Noé Velázquez Rosas – Universidad Veracruzana, México.
18:00-18:30 Biocultura: un punto de inflexión para la biología y la antropología
Juan Manuel Rodríguez Caso y Paulina Cruz Castañeda – Universidad Nacional Autónoma de México.
18:30-19:00La naturaleza como percepción humana
Ernesto Rodríguez Luna – Universidad Veracruzana, México.

Sesión del 1 de diciembre

09:00-10:00 Conferencia magistral La evolución cultural y los Derechos Humanos
Raúl Gutiérrez Lombardo – Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano-SEP, México.
Coordina: Domingo Canales Espinosa – Universidad Veracruzana, México.
Sesión: Biología e intencionalidad
Coordina: Porfirio Carrillo Castilla – Universidad Veracruzana, México
10:00-10:30 Ponencia Genética e intencionalidad
Pablo Lorenzano – Universidad Nacional de Quilmes, Argentina.
10:30-11:00 Ponencia El problema de la intencionalidad y su interpretación en los contextos funerarios.
Alma N. Vega y Víctor Hugo Valdovinos Pérez – Universidad Nacional Autónoma de México.
11:00-11:30 Ponencia Ecología en el antropoceno: retos y oportunidades
Juan Carlos López Acosta, María Cristina Mac Swiney González e Iliana Romero Vargas – Universidad Veracruzana, México.
11:30-12:00 Ponencia Antropomorfismo y antropocentrismo: ¿la ley de más fuerte?
Lourdes Ramírez Argonza y Jorge Martínez ContrerasUniversidad Autónoma Metropolitana, México.
12:00-12:30 Ponencia El trato digno en la propuesta de ley general de biodiversidad
Ricardo Noguera Solano y M. de los Ángeles Cancino RodeznoUniversidad Nacional Autónoma de México.
13:00-13:30 Clausura Hacia el tercer congreso sobre pensamiento evolucionista

Los investigadores de este Centro de Estudios lamentamos profundamente el fallecimiento este pasado martes 23 de febrero de 2016, de Joaquim Veà i Baró, colaborador, amigo y colega. Entre otras contribuciones en esta Institución destaca el libro PRIMATES: EVOLUCIÓN, CULTURA Y DIVERSIDAD. HOMENAJE A JORDI SABATER PÍ, editado con Jorge Martínez Contreras y publicado por este Centro de Estudios en 2002.

En la foto, Joaquim Veà i Baró junto a Raúl Gutiérrez Lombardo Secretario Académico del Centro de Estudios Vicente Lombardo Toledano.

Por Jean Gayon.
Profesor de la Universidad París -I Panthéon-Sorbonne.

Buffon Feria de Minería-01Está contenida en la introducción de Martínez a esta obra el estudio erudito y apasionante de las especies particulares que Buffon colocara entre los simios (les singes), no sin equivocarse, dados los recursos limitados de los que disponía, es decir restos de animales muertos y relatos de observadores. Filósofo y antropólogo que con el tiempo se reconvirtiera en historiador de las ciencias y primatólogo, Martínez señala las principales implicaciones del discurso de Buffon sobre los primates. Por un lado, invita al lector a reconocer en estos textos una gran cultura y, probablemente de manera más convincente, destaca la atención que Buffon acordara a una descripción, tan documentada como le fue posible, de la conducta animal: “Buffon fue un etólogo antes de la letra”. Por otra parte, los escritos sobre simios (singes), en el sentido restringido que el francés diera a esa palabra, aparecen como contrapeso a los dedicados explícitamente al hombre, en donde se destaca la unicidad de la especie humana (Variedades de la especie humana). La paradoja de las palabras de Buffon sobre los simios es que, por un lado, son destacados por su parecido con el hombre y, por el otro, no deja el naturalista de ampliar el foso que separaría al hombre de los otros animales, incluso de los simios.

Desde el siglo XVIII, los lectores Buffon han notado lo radical de sus reflexiones sobre el Homo duplex. A Buffon, como antes de él a Descartes, le gustaba subrayar que, igual que los otros animales, los simios no hablan. E, igual que Descartes, ve en el lenguaje el signo más distintivo de la existencia del pensamiento. El Homo duplex de Buffon no es sin embargo un ser metafísicamente doble: no lo es más que desde el punto de vista de la observación naturalista. Difícilmente imaginaríamos a Buffon bromeando sobre este asunto, como lo hará Diderot unos años después, en 1769, en El sueño de Alembert, donde el médico Bordeu dialoga con la Señorita de L`Espinasse en estos términos:

“BORDEU: – ¿Ha visto en el Jardín del Rey, en una jaula de cristal, a un orangután que tiene el aire de un San Juan predicando en el desierto?

SEÑORITA DE L`ESPINASSE: – Si, lo vi.

BORDEU: – El cardenal de Polignac le dijo un día: “habla, y yo te bautizo”.

SEÑORITA DE L`ESPINASSE: – Adiós entonces, doctor; no nos abandone durante siglos, como lo hace, y piense a veces que lo quiero de locura. ¿Si se supieran todos los horrores que me ha dicho?”[1]

La publicación trilingüe de los escritos de Buffon sobre los primates es un evento importante. En filigrana de las descripciones y observaciones realizadas por Buffon sobre los orangutanes y el “Jocko” (chimpancé confundido con orangután); el “pitheco” (Macaca sylvanus), el gibón, el “magot” (Macaca sylvanus), el papión, el mandril, el macaco (Macaca mulatta), el “sombrero-chino” (Macaca radiata) y muchos otros monos sensu lato, se ve al autor de Historia natural poner en marcha a una ciencia de los animales que no se interesa en éstos más que en la medida en que se parecen al hombre y que, al mismo tiempo, se distinguen de él.

No podemos resistir recordar aquí las declaraciones solemnes realizadas en el cuarto tomo de Historia natural, en el “discurso sobre la naturaleza de los animales”, texto introductorio a los numerosos tomos consagrados a los animales (cuadrúpedos y aves). Desde la primera frase, Buffon escribe; “… si no existieran los animales, la naturaleza del hombre sería aún más incomprensible”[2]. Después, habiendo recordado la existencia de animales de configuración muy distinta a la humana, enuncia este principio director: “(no debemos) comprometernos más que con la (naturaleza) de los animales que más se nos parecen; la economía animal de una ostra, por ejemplo, no debe de hacer parte de aquello sobre lo cual debemos ocuparnos[3]. Y, unas líneas más adelante:

Pero como el hombre no es un simple animal, como su naturaleza es superior a la de los animales, debemos encargarnos de demostrar la causa de esta superioridad y establecer, mediante pruebas claras y sólidas, el grado preciso de esta inferioridad de la naturaleza de los animales, con el fin de distinguir lo que sólo pertenece al hombre de lo que le pertenece en común con el animal[4].

Comprendemos bien el interés capital de los primates en semejante concepción del estudio de los animales. Buffon no quería verlos más que con el doble propósito de naturalizarlos y de distinguirlos, y debió, por ello, conceder una atención excepcional a los animales que más se le parecen.

Dejamos a continuación los comentarios en torno al libro Los Primates de Buffon de Jorge Martínez Contreras realizados en el I Congreso CEDAR-V: Evolución biológica y cultural.

[1] Diderot (1796- [1921]) Le rêve d` Alembert, Suite de I`entretien, Paris. Ed. Rossard: 183. (trad. Al español de Jorge Martínez).

[2] G. Buffon (1753) « Discours sur la nature des animaux », Histoire naturelle, générale et particuliére, Paris, Imprimerie royale, T. XIV: 3.

[3] Ibid.: 5.

[4] Ibid.

  • Imagen de Jean Gayon albergada en www.editionsdelevolution.fr

[themecolor]Emociones y conducta moral[/themecolor]

Raúl Gutiérrez Lombardo

Como he dicho en otras ocasiones, el ser humano posee dos naturalezas, una naturaleza biológica y una naturaleza cultural. Su naturaleza biológica es producto de la evolución biológica de la especie, la cual se sigue expresando claramente en la conducta del ser humano moderno. Su naturaleza cultural es el resultado de la adquisición y almacenamiento de información extrabiológica, hecha posible gracias al desarrollo de la ciencia, la técnica y la cultura en general, pero ambas son el producto de una actividad biológica: la actividad de nuestro cerebro.

Lo anterior explica por qué muchas formas del comportamiento humano siguen siendo biológicas a las que la cultura ha tratado de suavizar o atenuar, como son las pulsiones sexuales y la agresividad.

Uno de los problemas derivados de esta condición es que la cultura no ha sido totalmente exitosa en la disminución o en el control de los impulsos sexuales y agresivos de los seres humanos. Esto es, el ser humano es un animal sin señales apropiadas de inhibición de sus impulsos biológicos y, todavía más preocupante la relación entre la biología y la cultura en los seres humanos es una relación a la que la ciencia tiende a dar más valor al factor genético que al factor cultural.

Es verdad que el desarrollo tecno-científico ha sido extraordinario, pero, ¿ha sido igual de extraordinario el desarrollo moral del animal humano? No, porque no ha podido encontrar soluciones eficaces para controlar sus impulsos biológicos. La evolución cultural no ha llevado necesariamente a una evolución moral exitosa en los seres humanos; la cultura no ha podido contrarrestar las pulsiones biológicas y la agresividad innatas de la especie derivadas de la interdependencia energética para sobrevivir y reproducirse. El ser humano ha utilizado todos los recursos científicos y tecnológicos que ha logrado en su evolución cultural para apoderarse de los recursos de la biósfera, siempre desde una posición de poder, sea esta física o tecnológica, y, en el caso de otros seres humanos, psicológica, económica, militar y política.

[rev_slider CastrodezaFlujo]Una interpretación filosófica interesante de esta realidad, es la del filósofo de la ciencia darwiniano Carlos Castrodeza, quien en su último libro póstumo, El flujo de la historia y el sentido de la vida (2013), la llama la derivación posmoderna de la ética, donde todo lo “feo” se separa y se oculta o se trivializa o, incluso, se estetiza. El resultado, dice, es que perdemos madurez histórica, aunque en el fondo ésta solo ha valido para contemplar nuestras propias miserias etológicas o conductuales. Así que ya no es que podamos decir “esto es lo que hay”, sino que simplemente tendríamos que abandonar otras expectativas, como por ejemplo la que sostenía Darwin en El origen del hombre, donde postula que por selección natural la humanidad tendería a ser mejor, en un proceso civilizatorio creciente, el cual quedaría como un notable wishful thinking, porque la selección natural, en caso de que no fuera contrarrestada por el azar o por las condiciones del mundo físico, consigue lo mejor, pero puede que en el sentido social más peyorativo del término. Porque “el mejor” es también (si no únicamente) el que mejor explota al otro, ya sea con buenas o malas artes e intenciones.

Es pertinente traer aquí a colación, apunta Castrodeza, que en su famosa obra Dialéctica de la Ilustración (1947) Theodor Adorno y Max Horkheimer aseguran que, en contra de una creencia extendida, la Ilustración no acabó ni mucho menos con la fuerza del mito. Aunque la naturaleza ya no esté encantada, en los términos especificados por Max Weber, los humanos seguimos viviendo de ilusiones escatológicas. Los misterios que rodean el pensamiento teológico perviven, aunque no sea más que como órganos vestigiales en el cuerpo de la racionalidad científica moderna, lo que para los filósofos de Frankfurt, en términos sartrianos, no es solo una muestra de “mala fe”, sino algo peor, habida cuenta de que para ellos en esa pervivencia se encontraría el germen de futuros arrebatos totalitarios.

Y es que la mente humana, como por otra parte es bien sabido, cuando no tiene el suministro de “realidad” adecuado crea sus propias alucinaciones compensatorias, del mismo modo que “el hombre solo” (un náufrago, por ejemplo) se crea un compañero de fatigas imaginario para paliar su necesidad de socialización. La pelota Wilson es un ejemplo muy bien escogido.

Hoy, como señala el neurocientífico Francisco Mora, en su libro Neocultura (2007), la ciencia del cerebro irrumpe en esa misma problemática, pero esta vez, quizá, con una perspectiva distinta y de más calado. Aquella en la que se aportan conocimientos que permiten entender mejor las humanidades. Ya no se trata de crear puente entre dos cuerpos del saber que, avanzando en paralelo, aportan conocimientos distintos, sino de un proceso en serie, un continuum. Conocer cómo funciona el cerebro humano debe permitirnos entender mejor los productos de ese funcionamiento. Ciencia y humanismo se convierten así en una unidad, en solo un árbol de conocimiento desde las raíces y el tronco, hasta las ramas y las hojas.

La neurociencia, dice Mora, es una ciencia experimental, que con todas las herramientas técnicas disponibles, tiende a explicar cómo funciona el cerebro, particularmente el cerebro humano. Cerebro entendido como el órgano que recibe estímulos del medio ambiente y con los que elabora la realidad que nos circunda, gracias a los códigos de funcionamiento construidos en él a lo largo de cientos de millones de años. Realidad que refiere a la construcción, no solo del mundo que vemos, tocamos u olemos, sino la construcción y elaboración de las sociedades en las que vive y las normas y valores que las rigen.

Esta disciplina científica parte de una premisa básica, insoslayable. Todo cuanto existe en el mundo humano, objetivo o subjetivo, es concebido a través del cerebro, órgano por medio del cual se siente, piensa y ejecuta la conducta. Está claro que esta afirmación sorprende ya a muy poca gente porque todo el mundo sabe y tiene por cierto que sin cerebro ni se siente ni se piensa ni se realiza conducta alguna. Pero esto también requiere añadir que el cerebro solo no es el ser humano. El ser humano es un organismo completo en constante interacción con el medio. De hecho, el cerebro dedica una parte muy considerable de su trabajo a controlar y actualizar constantemente su relación con el organismo que lo alberga, que da como expresión visible la conducta, siendo ésta, a su vez, el producto de una sensación o percepción, una memoria o un pensamiento. No hay pues “fantasma” en la máquina. El cerebro opera fundamentalmente interpretando la información que recibe del medio ambiente y ejecuta la conducta correspondiente atendiendo esencialmente a la supervivencia del individuo y de la especie (Mora, 2007).

Elefantes comunicaciónLa emoción, los sentimientos, la abstracción, el lenguaje y el conocimiento son procesos cerebrales esenciales y básicos en la conducta de los mamíferos –y también en el hombre, como mamífero que es-, que vigilan y protegen la supervivencia. Las emociones señalan o tiñen los estímulos sensoriales de placer o castigo y sirven para defendernos o aproximarnos a ellos (agua, comida, calor, frío, sexo, juego o enemigos). Las emociones en consecuencia son los procesos que nos mueven o empujan a conseguir o evitar, de una forma flexible, lo que es beneficioso o dañino para el individuo. Además, las emociones generan ese mecanismo, también básico, que llamamos curiosidad (Mora, 2007). Con la curiosidad se expande el abanico de las conductas y con ello el interés por el descubrimiento de lo nuevo (nuevos alimentos, ocultación de enemigos, etc.). De esta manera, la curiosidad ensancha el marco de seguridad para la supervivencia.

Las emociones constituyen, además, un lenguaje de comunicación básico. De hecho, son el lenguaje más primitivo de los mamíferos. La manifestación de las emociones permite la creación de lazos (familia, amistad) que pueden tener claras consecuencias de éxito, tanto de supervivencia biológica como social. Y, finalmente, los sentimientos. Con la aparición de los sentimientos, el hombre se torna consciente de sus emociones. Y frente a la pura “reacción” ante un estímulo, con la huida o el ataque, el ser humano experimenta y “sabe” que tiene miedo o placer, alegría o pena, y conduce su vida de una manera “nueva”, nunca antes experimentada por ningún otro ser vivo. Las emociones y sentimientos, además, desempeñan un papel importante en el proceso de razonamiento y en la toma de decisiones, especialmente aquellas relacionadas con la persona y su entorno social más inmediato. Las emociones y los sentimientos constituyen de hecho, los pilares sobre los que descansan casi todas las demás funciones del cerebro.

(Fragmento)

Conferencia dictada en el V Congreso del Seminario de Antropología y Evolución “Antropología de las emociones”.

Taxco, Guerrero, 28, agosto, 2015. INAH.

[themecolor]Tercer Coloquio Internacional de Ciencias Cognitivas[/themecolor]

Por la Dra. Paola Hernández Chávez.

Del 26 al 28 de Agosto pasado, se llevó a cabo el III Coloquio Internacional de Ciencias Cognitivas, organizado por la Universidad Juárez del Estado de Durango (institución anfitriona), la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEMor) y el Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano (CEFPSVLT).

Típicamente las Ciencias Cognitivas (CC) realizan un conjunto intra y multidisciplinario entre diferentes disciplina, entre las que encontramos a la Filosofía, la Psicología, las Neurociencias, la Inteligencia Artificial, la Lingüística y la Antropología, entre otras. Las CC se abocan al estudio de la cognición (humana y no-humana), en cualquiera de sus manifestaciones, orientándose típicamente al estudio de la percepción, el lenguaje, el razonamiento, la memoria, la acción, las emociones y la conciencia. Asimismo analizan cuestiones como las disfunciones cognitivas, toman como caso las enfermedades psiquiátricas y las disfunciones cognitivas que ocurren en enfermedades específicas como el autismo. En los últimos treinta años hemos presenciado la consolidación progresiva de las CC, tanto a nivel teórico como aplicado.

Al igual que en 2011 y 2013, este CC2015 fue un encuentro entre diversos investigadores nacionales y extranjeros que han realizado trabajos pioneros en alguna rama de las Ciencias Cognitivas. De la misma manera, los Coloquios 2011, 2013 y 2015 emergieron como una continuación natural del Seminario Permanente de Ciencias Cognitivas que se lleva a cabo en el Centro Lombardo desde 2009.

Esta tercera edición continuó con la triple misión de los dos coloquios anteriores, a saber: a) promover el estudio transdisciplinar y pionero de la cognición, b) difundir las ciencias cognitivas que se desarrollan en Hispanoamérica ; c) ser un foro de discusión de primer nivel. Lo más distintivo de esta edición fue el agudo nivel de controversia que se suscitó y los acalorados debates, tal como puede constatarse en las transmisiones grabadas on line.

En esta edición del coloquio tuvimos la participación de seis invitados magistrales. Toni Gomila (Universidad de las Islas Baleares) ofreció la charla “Mentes verbales: la diferencia cognitiva que supone el lenguaje”. Edouard Machery (University of Pittsburgh) nos expuso el trabajo “El Cerebro Amodal”. Sergio Martínez (UNAM) presentó la conferencia “Cultura material y la cognición social”. Thomas Sturm (Universidad Autónoma de Barcelona) dictó la plática “La intuición en la psicología de la racionalidad de Kahneman y Tversky”. Por su parte, Michael Thomas (Universidad de Birkbeck) ofreció la charla “Dos fallas fundamentales de la psicología y cómo la neurociencia y los enfoques computacionales pueden ayudar a subsanarlas”. Por último, Rafael Núñez (Universidad de California, San Diego) expuso el trabajo “Hacia una filosofía naturalista (empíricamente informada, pero no nativista) de las matemáticas: Lecciones desde la ciencia cognitiva de la recta numérica”.

Conferenciantes (2)

El programa completo donde aparecen la totalidad de los participantes puede consultarse en: http://pccuaem.wix.com/3er-coloquio

Se puede acceder a las videoconferencias grabadas en la página web: centrolombardo.edu.mx

Esperamos que la participación y entusiasmo por las Ciencias Cognitivas siga creciendo y que en 2017 la audiencia nacional e internacional sea aún mayor. Mientras tanto los interesados en estos temas están cordialmente invitados a participar en el Seminario Permanente de Ciencias Cognitivas que se lleva a cabo los lunes de cada 3 semanas en el Centro Lombardo.

[themecolor]Presentación del libro Reflexiones sobre la Violencia[/themecolor]

Reflexiones sobre la Violencia - SIGLO XXI (MÉXICO), 2012.
Reflexiones sobre la Violencia – SIGLO XXI (MÉXICO), 2012.

Por considerarlo un tema de gran actualidad, reproducimos las palabras que pronunció Raúl Gutiérrez Lombardo en la presentación del libro “Reflexiones sobre la violencia”, en Valencia, España, el 18 de octubre de 2010.

Me siento muy honrado de compartir esta mesa con tan distinguidos filósofos, me refiero a José Sanmartín, Jaime Labastida, José Luis Vera y Jorge Martínez, porque, además de ser filósofos, son escritores, a quienes siempre es un placer leerles.

Asimismo, quiero agradecer al Centro Reina Sofía para el Estudio de la Violencia y a la Valencian International University por permitirme, en nombre del Centro de Estudios Filosóficos Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano, estar aquí otra vez gracias a su generosa hospitalidad.

Quiero hacer una reflexión brevísima sobre este libro, el cual pienso es un libro muy bien logrado porque, al mismo tiempo, posee tres características difíciles de encontrar en una sola publicación.

Es un libro realista, esto es: está basado en la ciencia.

Es un libro racionalista, esto es: está fundamentado en la razón filosófica.

Y es un libro político, esto es: explica un problema, analiza sus causas, sus efectos, sus manifestaciones, busca formas de atacarlo, y da maneras de prevenirlo. Es decir, es un libro políticamente correcto, muy correcto.

Por esto último, quiero aprovechar la ocasión para añadir algo políticamente incorrecto, muy incorrecto. Bueno, no tan incorrecto como para hablar de lo que pasa en España, no me corresponde, pero con lo que pasa en México me basta y me sobra.

En el mes de mayo pasado que estuve aquí en Valencia invitado por el rector Sanmartín a la investidura de Doctor Honoris Causa del profesor Carl Mitcham, expuse unas palabras al equipo de trabajo de la VIU que terminé con una cita del filósofo francés, también escritor, Edgar Morin, tomada de una entrevista que le hizo el diario El País el 17 de enero de 2010 titulada “Elogio de la metamorfosis”, en donde Morin dice que el objetivo ahora es salvar a la humanidad, y que para ello urge cambiar nuestros modos de pensar y de vivir, para lo cual propone la idea de metamorfosis, más rica que la de revolución, porque aporta la esperanza de un mundo mejor. Su argumento es que cuando un sistema viviente es incapaz de resolver sus problemas vitales por sí mismo, se degrada, se desintegra, a no ser que esté en condiciones de originar un metasistema capaz de hacerlo y, entonces, se crea ex novo.

Hoy quiero citar también a otro filósofo, esta vez norteamericano, que, en una entrevista que le hizo el diario Público Internacional el 8 de agosto pasado en París, con motivo del estreno de su película “Conocerás al hombre de tus sueños”. Me refiero a Woody Allen, quien en dicha entrevista este genial director de cine dijo:

“La vida es una tortura a la que estamos enganchados… es una agonía continua, pero que si le atacaran en un callejón oscuro a punta de pistola se pondría de rodillas ante su ejecutor para que le dejara seguir viviendo”

La película empieza con una cita del Macbeth de Shakespeare:

“La vida es un cuento narrado por un idiota, lleno de ruido y de furia, y que nada significa”.

Y Allen, ante la pregunta de si así ve la vida, responde:

“La vida es un proyecto estúpido y sin ningún tipo de sentido. La única manera de sobrevivir es contarse mentiras… porque la felicidad depende del grado de habilidad que tengas para el autoengaño”.

Termino con otra cita de otro filósofo escritor francés, Albert Camus, citado a su vez por el filósofo escritor español amigo nuestro, Camilo José Cela Conde, en su libro “Ahora mismo, desde siempre”, editado por el Centro Lombardo Toledano, donde dice que tal vez habría que darle la razón a Camus cuando decía que el único asunto humano serio es el del suicidio. Con lo anterior quiero decir que vivimos una crisis de civilización que nos está llevando al suicidio, es más, creo que la vivimos desde que la cooperación que llevó a los seres humanos al uso progresivo de la inteligencia y el lenguaje, dejó de ser una ventaja adaptativa producto de la evolución biológica, porque es el egoísmo el que ha campeado a lo largo de nuestra evolución cultural, movido siempre por el culto a la violencia.

Adquirir libro seleccionando aquí.

[themecolor]¿Existe libre albedrío en la evolución?[/themecolor]

Por Raúl Gutiérrez Lombardo

Para la ciencia, llámese reduccionista, realista, empirista o, si se quiere, objetiva, el concepto libre albedrío es una cuestión carente de sentido.

Ahora bien, desde una perspectiva evolucionista habría que matizar un poco la cuestión, porque la evolución humana, a diferencia de la de los demás seres vivos, tiene dos dimensiones: una biológica, otra cultural, la cual no se da, al menos en sentido estricto, en ninguna otra especie.

Charles Darwin (1809 – 1882)
Charles Darwin (1809 – 1882)

La evolución biológica, sabemos, consiste en sobrevivir y dejar descendencia, como sostuvo Darwin, que ahora describimos como cambio en la frecuencia de los genes causada por selección natural, la cual actúa sobre las variaciones producidas por mutaciones al azar, encargándose el ambiente de llevar a cabo dicha selección. Se trata básicamente de un proceso de eliminación y reproducción diferencial que da como resultado la expresión de determinados fenotipos.

Utilizando un símil, la selección natural es como una aplanadora que a su paso solo deja que sobrevivan las especies que resisten esa presión.

La evolución cultural, por otra parte, consiste en transmitir información a través de un proceso de enseñanza-aprendizaje, independiente del parentesco biológico, que incluye todos los hábitos adquiridos y maneras de vivir del ser humano a lo largo de su historia social.

Este tipo de evolución trajo consigo un modo metaorgánico de evolución de la especie, mucho más rápido que el biológico, no regido por mutaciones genéticas al azar, porque las innovaciones culturales son producto de propósitos intencionales para optimizar su situación en el ambiente. Esta conducta en los seres humanos, determina la capacidad de anticipar las consecuencias de sus acciones, la capacidad de hacer juicios de valor, y la capacidad de escoger entre líneas de acción alternativas. Es decir, tener conciencia de sus actos y la voluntad para llevarlos a cabo.

En este contexto teórico podríamos abordar el problema del libre albedrío o voluntad del ser humano para elegir determinadas acciones, porque si el libre albedrío no es una apomorfia innata o instintiva del ser humano, ¿posee algún valor evolutivo?

Desde el punto de vista cultural sí, desde el punto de vista biológico no, a pesar de que la conciencia sea un atributo del bagaje biológico del ser humano y por tanto, un producto de la evolución biológica.

La libertad para elegir, al igual que las otras llamadas virtudes humanas como la prudencia, la templanza, la perseverancia, la conducta ética, la humildad, etc., se manifiesta en las comunidades humanas contraponiéndose a las conductas innatas o instintivas, esto es, a las pulsiones biológicas, que exige aprendizaje anterior al momento de tomar la decisión.

Immanuel Kant (1724–1804)
Immanuel Kant (1724–1804)

El libre albedrío, entonces, lejos de ser una condición universal de la humanidad, es una creación histórico-social. Tiene que ver con un proyecto de vida más que con un acto intencional, con lo que llamaba Aristóteles “hábito”; o lo que llamaba Spinoza “conciencia de la necesidad” o para darle un sentido a nuestra conducta y se convierta en norma o imperativo moral como lo llamaba Kant.

Pero, no obstante esto anterior, hay que enfatizar que el ser humano posee dos naturalezas, una naturaleza biológica y una naturaleza cultural. Su naturaleza biológica es el producto de la evolución biológica de la especie y es claramente visible en la conducta del ser humano moderno. Su naturaleza cultural es el resultado de la adquisición y almacenamiento de información extrabiológica, hecha posible gracias al desarrollo de la ciencia, la técnica y la cultura en general, pero, no hay que olvidarlo, estas son el producto de una actividad biológica: la actividad de nuestro cerebro. Por lo tanto, existe una relación dialéctica entre esas dos naturalezas.

Esto explica que muchas formas del comportamiento humano siguen siendo biológicas a las que la cultura ha tratado de suavizar o atenuar, como son las pulsiones sexuales y la agresividad. Es decir, no somos completamente biológicos ni completamente culturales.

Uno de los problemas derivados de esa relación es que la cultura no ha sido totalmente exitosa en la disminución o en el control de los impulsos sexuales y agresivos de los seres humanos. Esto es, el ser humano es un animal semicivilizado, sin señales apropiadas de inhibición de sus impulsos biológicos, y todavía más preocupante, esta relación entre la biología y la cultura es una relación a la que la ciencia tiende a dar más valor al factor genético que al factor cultural.

Es verdad que el desarrollo tecno-científico ha sido extraordinario, pero, ¿ha sido igual de extraordinario el desarrollo moral del animal humano? No, porque no ha podido encontrar soluciones eficaces para controlar sus impulsos biológicos. La evolución cultural no ha llevado necesariamente a una evolución moral exitosa en los seres humanos; la cultura no ha podido contrarrestar las pulsiones sexuales y la agresividad innatas de la especie derivadas de la interdependencia energética para sobrevivir y reproducirse. El ser humano ha utilizado todos los recursos científicos y tecnológicos que ha logrado en su evolución cultural para matar a otros seres vivos para alimentarse y apoderarse de los recursos de la biósfera, siempre desde una posición de poder, sea ésta física o tecnológica, y, en el caso de otros seres humanos, psicológica, económica, militar y política.

El libre albedrío, pues, tiene que ver con la condición misma del ser humano, que deja muy poco a la libertad para tomar las decisiones más justas.

[themecolor]Carta del Dr. Jorge Martínez Contreras del Departamento de Filosofía y la División de Ciencias Sociales y Humanidades de la Universidad Autónoma de México (UAM), Director del Centro Darwin de Pensamiento Evolucionista (CEDAR).[/themecolor]

Por medio de la presente deseo expresar mi más alto reconocimiento al CEFPSVLT (Centro) por su labor en favor de los temas que su nombre señala en el último cuarto de siglo, tiempo durante el cual he tenido relaciones académicas intensas y productivas, impulsando juntos la filosofía de la ciencia en nuestro país. (Seguir leyendo a continuación)

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Fragmento del capítulo Los conceptos de autorganización de la materia y de emergencia en la evolución biológica, en: “Filosofía y Biología. Reflexiones de un biólogo evolucionista”, de Raúl Gutiérrez Lombardo, CEFPSVLT, 2008, p.p. 37-64.

“Filosofía y Biología. Reflexiones de un biólogo evolucionista”, de Raúl Gutiérrez Lombardo, CEFPSVLT.
(Puedes acceder al libro en PDF seleccionado aquí o al final del artículo) “Filosofía y Biología. Reflexiones de un biólogo evolucionista”, de Raúl Gutiérrez Lombardo, CEFPSVLT.

[themecolor]Los Conceptos de Autorganización de la Materia y de Emergencia en la Evolución Biológica[/themecolor]

Raúl Gutiérrez Lombardo

Ernst Mayr llamó revolución intelectual darwiniana a las consecuencias que la teoría de la selección natural de Darwin (1859) produjo en la manera de abordar el estudio de las ciencias de la vida, me refiero al llamado pensamiento evolucionista.

Este autor, quien para mí es el biólogo teórico más importante del siglo XX, en su último artículo, “The autonomy of biology” (publicado en la revista Ludus Vitalis vol. XII, num. 22, 2004, dedicado a conmemorar sus cien años de vida), apunta que tomó más de doscientos años y que ocurrieron tres conjuntos de eventos antes de que la biología fuera reconocida como una ciencia autónoma.

Lo anterior lo muestra relacionando a estos conjuntos de eventos con tres diferentes cuestiones: a) la refutación de ciertos principios filosóficos erróneos; b) la demostración de que ciertos principios científicos de la física no pueden ser aplicados a la biología, y c) la constatación de que ciertos principios básicos de la biología no son aplicables al mundo inanimado. Entonces, dice Mayr, antes de aceptar la visión de la autonomía de la biología, es necesario hacer un análisis de estas cuestiones.

[themecolor]La Cuestión Filosófica[/themecolor]

Aristóteles (384 a.C. - 322 a.C., Macedonia)
Aristóteles (384 a.C. – 322 a.C., Macedonia).

En lo que toca a esta cuestión, Mayr se encontró, primero, con que ciertos principios ontológicos resultaron ser falsos. Esto es, la biología no puede ser reconocida como ciencia en el mismo nivel que la física, pero ello no quiere decir que algunos principios explicativos de la biología no estén soportados por las leyes de las ciencias físicas. Los dos principales principios involucrados aquí son el vitalismo y la creencia en una teleología cósmica. Al demostrarse que estos dos principios no son válidos y, todavía más, que ningún fenómeno del mundo vivo está en conflicto con las leyes de las ciencias físicas, no hay ninguna razón para no reconocer a la biología como una ciencia legítimamente autónoma al igual que la física.

El vitalismo, dice Mayr, se desechó definitivamente con los métodos de la genética y la biología molecular, que demostraron que esa propuesta era innecesaria.

La teleología es para Mayr el segundo principio inválido que tuvo que ser eliminado de la biología antes de ser calificada como una ciencia equivalente a la física. La explicación de que los procesos naturales están dirigidos hacia un fin o meta (la causa finalis de Aristóteles), se echó abajo con la teoría sintética de la evolución (de la cual Mayr es uno de los autores), que demostró que no hay evidencia alguna de tal ortogénesis, pues con el soporte de los nuevos descubrimientos de la genética y la paleontología, no había ninguna razón para hablar de teleología cósmica.

[themecolor]La Cuestión Metodológica[/themecolor]

En lo que se refiere a esta cuestión, Mayr apunta que la biología evolucionista ha desarrollado su propia metodología a través de lo que llama narrativas históricas o escenarios tentativos.

Así, en Mayr la solución para considerar a la biología como una ciencia autónoma, equivalente a la física, tiene que satisfacer dos demandas: una, que tiene que ser completamente compatible con las leyes de la física, y, la otra, que ninguna solución que invoque fuerzas ocultas debe ser aceptada. Esto no quiere decir, sin embargo, que todos los principios de la física sean inaplicables a la biología, sino que algunos tienen que ser eliminados y reemplazados por principios pertinentes a la biología, es decir, hay que saber dónde la biología está basada en otros principios que son aplicables sólo a la materia viviente.

Ernst Walter Mayr (1904- 2005)
Ernst Walter Mayr (1904- 2005).

Para Mayr los principios fiscalistas no aplicables a la biología son: 1. El esencialismo; 2. El determinismo; 3. El reduccionismo, y 4. La ausencia de leyes universales en biología. Además, en lo que respecta a las características para fundamentar la autonomía de la biología, las siguientes: 1. La complejidad inherente a los sistemas vivientes (son sistemas abiertos, el principio de entropía no les es aplicable, y tienen cualidades propias como reproducción, metabolismo, replicación, regulación, adaptabilidad, crecimiento y organización jerárquica). 2. Las teorías biológicas están basadas en conceptos y no en leyes universales y son resultado de una causación doble: los procesos biológicos están regidos no sólo por leyes sino también por programas genéticos. Tal vez, dice Mayr, el más importante concepto biológico sea el de selección natural, el cual, en realidad, se refiere a un proceso de eliminación y reproducción diferencial, más que a un proceso de selección como tal, pues en realidad éste va de la mano, primero, de un proceso de variación producido por mutación, recombinación y el efecto ambiental y, luego, por la selección de distintos fenotipos. 3. La biología es una 

ciencia histórica muy diferente en su entramado conceptual y metodológico al de las ciencias llamadas exactas. Así, dice Mayr, la biología tiene que ver con fenómenos únicos, tales como la extinción de los dinosaurios, el origen de los seres humanos, que, en sentido amplio, significa el estudio del origen o emergencia de las novedades evolutivas y la explicación de la diversidad orgánica. No hay manera, dice Mayr, de explicar estos fenómenos a través de leyes físicas. La biología evolucionista trata de encontrar respuestas sobre los porqués de dichos fenómenos. Por eso, el método heurístico utilizado por esta ciencia es el de construir narrativas históricas, método que consiste en empezar con una conjetura para luego comprobar su validez con las evidencias empíricas.

Otro concepto fundamental para Mayr al hablar del método de la biología es el azar. Los procesos evolutivos, dice Mayr, son generalmente el resultado de la interacción de factores incidentales. El azar no tiene límite en la producción de variación desde el punto de vista funcional y adaptativo en los proceso biológicos. Durante la meiosis, por ejemplo, lo gobierna tanto la recombinación como el movimiento de los cromosomas. Mayr menciona como dato curioso que fue precisamente debido al papel del azar en la selección natural por lo que la teoría de la evolución fue más criticada…

[themecolor]La Cuestión de que ciertos Principios Básicos de la Biología no son Aplicables al Mundo Inanimado.[/themecolor]

Erich Jantsch (1929, Vienna – 1980, Berkeley)
Erich Jantsch (1929, Vienna – 1980, Berkeley).

Un concepto conocido como el principio de autorganización de la materia, al cual se le ha convertido por algunos filósofos de la ciencia, como Erich Jantsch (1992), en una ley universal o ley física para explicar los fenómenos de la realidad, y que, como se vio en las consideraciones de Mayr, no es correcto, pues las teorías biológicas no responden enteramente a esas leyes. En otras palabras, elevar a rango de ley universal el principio de autorganización de la materia para explicar la evolución en sus diferentes fases, no se justifica desde el punto de vista metodológico.

Otros autores, como Hofkirchner (1998), consideran que el principio de autorganización de la materia ha producido un cambio de paradigmas científicos que va desde el paradigma newtoniano hasta las teorías sobre la complejidad. Ha habido, apunta, un cambio de la predictibilidad a la no predictibilidad; del orden y estabilidad a la inestabilidad, el caos y la dinámica; de la certidumbre y la determinación al riesgo, ambigüedad e incertidumbre; del control y gobierno a la autorganización de los sistemas; de la linearidad a la complejidad y causalidad multidimensional; del reduccionismo al emergentísimo; del ser al devenir; y de la fragmentación a la interdisciplinariedad. Autores como Best y Kellner (1997), incluso lo interpretan como un cambio del conocimiento moderno al conocimiento posmoderno. Pero todo el argumento lo basan en el hecho de que los principios físicos son universales y que el principio de autorganización de la materia es uno de ellos y, por lo tanto, es válido aplicarlo a otros sistemas como los biólogos y sociales que muestran, de acuerdo con dicho principio, características emergentes adicionales. ¿Qué se quiere decir con características emergentes adicionales? No me queda claro.

Christian Fuchs (2003) sostiene que las ciencias que surgieron durante el siglo pasado, como la mecánica cuántica, la cibernética de primera y segunda generación, la teoría general de sistemas, la termodinámica del no equilibrio, la sinergética, la teoría de sistemas disipativos, la teoría de sistemas autopoiéticos, la teoría de catástrofes, la teoría de los equilibrios puntuados, la teoría de los hiperciclos, la teoría de cuerdas, la teoría de bucles, entre otras, muestran que desde el punto de vista ontológico parece haber suficiente evidencia científica para sostener que la naturaleza es resultado de un proceso de evolución causa sui, esto es, que la naturaleza es una totalidad con la cualidad de autorganizarse.

Según este autor, como corolario de lo anterior se puede suponer, con bases científicas, que la materia no fue creada por ninguna fuerza inmaterial o externa y que está en constante evolución.

Ilya Prigogine (1917 – 2003, Bélgica, origen ruso), Premio Nobel de Química en 1977.
Ilya Prigogine (1917 – 2003, Bélgica, de origen ruso), Premio Nobel de Química en 1977.

Se podría estar de acuerdo con esta tesis ontológica, ¿pero se justifica su generalización desde el punto de vista metodológico? Yo tengo mis dudas, las cuales voy a tratar de exponer basado en las dos teorías científicas más utilizadas por estos filósofos, que creo han sido el sustrato para hacer semejantes generalizaciones. Me refiero a la teoría de las estructuras disipativas, conocida también como termodinámica de procesos irreversibles, de llya Prigogine (1967)y a la teoría de los hiperciclos, cuyo nombre original es el de teoría de la autorganización de las macromoléculas orgánicas, de Manfred Eigen (1971)…

La termodinámica del equilibrio, dice Prigogine, constituye ciertamente la primera respuesta dada por la física al problema de la complejidad de la naturaleza y del tiempo. Esta respuesta se enuncia como disipación de energía, olvido de las condiciones iniciales, evolución hacia el desorden. Frente a la dinámica, ciencia de las trayectorias eternas y reversibles, tan indiferente a las preocupaciones planteadas en el siglo XIX, aparece la termodinámica del equilibrio, capaz de proponer, de cara a las otras ciencias, su propia idea sobre el tiempo. Y ese punto de vista es el de la degradación y la muerte. Desde hace un siglo, dice Prigogine, nuestra cultura se está planteando nuevas preguntas: ¿Qué significa la evolución de los seres vivos, de sus sociedades, de sus especies, en el mundo del desorden creciente de la termodinámica? ¿Qué relación existe entre el tiempo termodinámico de aproximación al equilibrio y el tiempo del devenir complejo?

Para este autor, las estructuras dinámicas complejas ya no son rompecabezas en la explicación de las “curiosidades del mundo”, basadas en la idea de que, en esencia, también son simples y reductibles a sus componentes. Con esta nueva visión de la ciencia, la complejidad, el cambio y la organización están en el núcleo de la explicación y se vuelven el objeto de estudios rigurosos y serios. Lo anterior, sin embargo, no quiere decir que se rechacen los logros de la ciencia clásica, sino simplemente de tener claros sus límites.

Los cambios revolucionarios han ocurrido así de manera paralela en diferentes dominios y niveles: se descubren e investigan nuevos tipos de eventos, se les describe con la construcción de nuevas leyes y conceptos, y se utilizan nuevas teorías matemáticas también recientemente elaboradas. En síntesis, en el nivel de los eventos, nuevas leyes, nuevos conceptos, nuevas teorías, y en el nivel de la reflexión filosófica, una nueva visión de la ciencia…

Manfred Eigen (1927, Alemania), Premio Nobel de Química en 1967.
Manfred Eigen (1927, Alemania), Premio Nobel de Química en 1967.

Respecto a la teoría de Eigen, expuesta de manera más extensa con Schuster (1977), hay que decir que desde un análisis filosófico, una de las más importantes premisas de la teoría de la autorganización de las macromoléculas orgánicas es la distinción entre la calidad y la cantidad de información. Ante la pregunta sobre la vía por la que se origina la información biológica, o la vía por la que la información adquiere sentido como resultado de la selección natural, la respuesta que ofrece es que, en el curso de la evolución prebiológica, el origen de la información biológica se explica con base en los principios de la termodinámica no lineal, ya que la selección natural y la evolución biológica no pueden ocurrir en el estado de equilibrio químico, la autocatálisis produce un efecto de crecimiento. Esta restricción no es válida en el caso de los sistemas en estado estacionario, pero si en el medio están presentes sustancias con propiedades autocatalíticas y, además, soportan la corriente de energía libre que es necesaria para la compensación de producción estacionaria de entropía, entonces la evolución es un proceso inevitable.

Esta teoría busca, entonces, en primer lugar, encontrar las condiciones generales a partir de las cuales la autorganización pueda producirse, así como probar qué tipo de moléculas pueden satisfacer estas condiciones; en segundo lugar, mostrar el sentido físico de la selección natural, para lo cual la describe en términos de cinética química, es decir, en función de las condiciones fisicoquímicas en las cuales ocurre o podría ocurrir la selección natural. Estas condiciones de valor fundamental son tres: 1) que sea un sistema lejos del equilibrio termodinámico; 2) que dentro del sistema ocurra la síntesis de macromoléculas con monómeros de alta energía; y 3) que al menos algunas de las moléculas presentes en el sistema sean capaces de tener crecimiento autocatalítico.

¿Qué clase de sistemas prebiológicos pueden satisfacer estas condiciones? Como la teoría muestra, las proteínas solas no pueden hacerlo, tampoco los ácidos nucleicos solos; pero precisamente los sistemas autocatalíticos de orden mayor que Eigen llama hiperciclos las satisfacen, unificando la capacidad de almacenar información de las proteínas con la habilidad de replicación de los ácidos nucleicos…

Entonces, lo que esta teoría propone es una explicación de cómo aparece la selección natural en el nivel molecular, mecanismo que se da entre las propiedades de los ácidos nucleicos, porque éstos se autorreplican, y las propiedades de las proteínas, porque éstas tienen la capacidad de almacenar información. Por esa razón, la teoría propone que la cooperación entre ambos tipos de moléculas fue indispensable para superar el umbral y abrir la posibilidad de la evolución…

¿Qué idea subyace en la base de la teoría de la autorganización de las macromoléculas? Pues que el orden biológico y la selección natural no existieron siempre…

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[themecolor]Bioética. Naturaleza humana y violencia[/themecolor]

[themecolor]Por Raúl Gutiérrez Lombardo[/themecolor]

Fragmento del artículo Bioética. Naturaleza humana y violencia, de Raúl Gutiérrez Lombardo, en: “Reflexiones sobre la violencia”, Siglo XXI, México, 2010, p.p. 398- 406.

[themecolor]EL ECOSISTEMA HUMANO[/themecolor]

Jean Gayon - Director del El Instituto de Historia y Filosofía de la Ciencia y la Tecnología (Francia)
Jean Gayon – Director del El Instituto de Historia y Filosofía de la Ciencia y la Tecnología (Francia)

El filósofo de la teoría de la evolución Jean Gayón, en su trabajo ¿Conservadores o transformadores de la naturaleza? (2005), es muy claro al advertir que no podemos contentarnos con una visión ingenua de la relación del hombre con la naturaleza, en donde éste es un agente perturbador que actúa de manera externa sobre los ecosistemas, pues hay que observar que el ecosistema más vasto y más abarcador que existe actualmente en nuestro planeta es el ecosistema humano, el cual se ha convertido en una verdadera entidad ecológica. Por todos los medios de tipo técnico, económico y político, la especie humana no puede ser definida solamente como un espacio de circulación de genes (un espacio reproductivo) en interacción con las demás especies. Imaginar a la especie humana actuando desde el exterior sobre los espacios ecológicos no tiene, pues, ningún sentido. Nuestra especie, dice este autor, está dentro de una relación real y masiva de coevolución con un número inmenso de especies. Por lo mismo, no podemos razonar como si existiera una naturaleza virgen, ajena a toda influencia humana y tratar de preservar lo que queda de ésta.

Frente a los problemas que preocupan cada vez a más personas y gobiernos ante la reducción de la biodiversidad y la degradación de los ecosistemas, Gayón plantea que el verdadero desafío que tiene la humanidad no es el de proteger o conservar la naturaleza, sino el de poner en marcha una economía, una política y una ética a la medida de la coevolución con las demás especies a la cual el modo técnico de la existencia humana nos ha llevado. Sería un lujo de rico, subraya, pensar que la gestión de las especies podría hacerse por motivos simplemente estéticos o morales. Desde el punto de vista científico, nos hace falta aprender a considerar la responsabilidad ética de la humanidad frente a la vida en su conjunto, con un espíritu resueltamente ecológico y evolucionista, pues no es de manera general la conservación de las especies lo que importa, sino la capacidad de los ecosistemas de evolucionar. Querámoslo o no, el ser humano no es sólo un fabricante de herramientas; se ha convertido en un transformador de la naturaleza.

Albert Jacquard (1925 - 2013). Experto en genética de la Organización Mundial de la Salud.
Albert Jacquard (1925 – 2013). Experto en genética de la Organización Mundial de la Salud.

En un lugar de la selva tropical de México llamado Catemaco, en Veracruz, hace poco dije, citando algunas lecciones de ecología humana que dictó Albert Jacquard en la Academia de Arquitectura de Mendrisio, Suiza, en 2002, que por fin los seres humanos hemos comprendido que la gran cantidad de

acontecimientos que pasaron en el siglo XX ha hecho cambiar nuestra visión de la realidad y, en consecuencia de nosotros mismos; pero, al mismo tiempo, también estos acontecimientos nos han hecho constatar nuestra limitada autoconciencia de que la actual concepción del mundo tiene que cambiar con respecto a la que tuvimos en siglos anteriores.

Veamos un ejemplo: hasta mediados del siglo XX se consideraba que todo nuevo poder que permitía transformar el entorno conducía al ser humano a nuevas formas de progreso, y, en efecto, casi nunca se puso en duda tal afirmación, la humanidad controlaba y dominaba la naturaleza. Ahora esa idea ha cambiado no sólo por el extraordinario desarrollo de nuestras capacidades tecnológicas sino por el efecto que nuestras acciones han producido en los ecosistemas y sobre muchísimas otras especies.

Así, al haber constatado que la realidad no está predeterminada, que las visiones teleológicas del mundo son falsas, que la lógica misma es cuestionada por la indecisión, al admitir una inquietante falta de puntos de referencia, tenemos que entender y ver el mundo desde otra perspectiva y, por lo mismo, nuestro proyecto de futuro está obligado a tomar en consideración este nuevo escenario.

[themecolor]Obituario a Werner Callebaut (1952–2014).[/themecolor]

Por: Paola Hernández Chávez

Werner Callebaut, amigo, colega, referente común para aquellos a quienes nos intrigan las incógnitas de las ciencias de la vida, murió el pasado 6 de noviembre mientras dormía. Nació en Mechelen, Bélgica, el 7 de octubre de 1952. Curso sus estudios en filosofía en la Universidad de Ghent, donde recibió su PhD en 1983, especializándose posteriormente en filosofía de la ciencia.

Callebaut era el actual presidente de la ISHPSSB (2013–2014), director científico del Instituto Konrad Lorenz de Investigación en Evolución y Cognición (Austria)[1](1999–2014), editor en jefe de la revista  Biological Theory (Springer) (2006–2014), miembro del comité editorial de Ludus Vitalis desde hace alrededor de 20 años, entre muchos otros comités internacionales. Previamente, Callebaut fue profesor de filosofía en diversas universidades de Bélgica, los Países Bajos y otras universidades. Asimismo fue afiliado de la Sociedad de Lógica y Filosofía de la Ciencia de Bélgica, la Sociedad Británica de Filosofía de la Ciencia, el Centro Nacional de Investigación en Lógica de Francia, la Asociación Europea de Estudios de la Ciencia y la Tecnología, y la Sociedad de Historia de la Ciencia. Publicó poco más de una centena de escritos.

Su partida representa una significativa pérdida para la filosofía naturalizada, la filosofía de la biología, la biología de sistemas, la extensión de la síntesis biológica, la EvoDevo, la economía evolucionista, la sociología, los enfoques evolutivos a la cultura, entre otros campos que impulsó fervientemente. Dentro de la biología teórica, aportó ideas pioneras sobre la interacción entre la evolución y el desarrollo, en particular, desafió a las teorías evolucionistas predominantes y remarcó los límites explicativos del adaptacionismo. Asimismo fueron cruciales sus análisis sobre la metodología de la economía.

Un aspecto tanto humano como académico que caracterizó a Werner Callebaut fue su apoyo y cercanía a un gran número de jóvenes así como a consagrados investigadores alrededor del mundo. En esta sociedad contemporánea donde suele verse como una virtud el disociar la vida académica de la vida social, Werner fue una excepción, pues gustaba de compartir una buena bebida mientras dialogaba sobre temas profundos con colegas que terminaban por convertirse en amigos apreciados. Era poseedor de una asombrosa memoria de detalles y personas.

Su vida estuvo completamente dedicada a la vinculación de diversas áreas académicas, la edición de las prestigiosas revistas, la investigación, el intercambio de ideas con sus pares internacionales, la docencia y la formación de jóvenes investigadores de talla internacional. Todo lo anterior con la indudable convicción, posiblemente no consciente, de que el conocimiento era el motor de su vida. Es por ello que aprovechamos para elogiar, no sólo la amable muerte que lo acompaño, sino las aportaciones intelectuales que nos hereda.

[1] http://kli.ac.at/

[themecolor]Entre sus publicaciones más importantes se encuentran:[/themecolor]

Werner, Callebaut (1993), Taking the Naturalistic Turn, or How Real Philosophy of Science is Done. Chicago/London: University of Chicago Press. 553 pp.

Callebaut, Werner (2005), Modularity: Understanding the Development and Evolution of Natural Complex Systems (with Diego Rasskin-Gutman). Cambridge, MA/London. MIT Press. (455 pp.) [second printing, 2007; paperback edition, 2009].

Callebaut, Werner (1987), Evolutionary Epistemology: A Multiparadigm Program (with Rik Pinxten). Dordrecht/Boston: D. Reidel. 458 pp.

Callebaut, Werner (2012) Scientific Perspectivism: A Philosopher of Scienceʼs Response to the Challenge of Big Data Biology. Studies in History and Philosophy of Biological and Biomedical Sciences, 43(1): 69-80.

Callebaut, Werner (2009), Innovation from EvoDevo to Culture. In: M. J. O’Brien and S. J. Shennan, eds., Innovation in Cultural Systems: Contributions from Evolutionary Anthropology, (pp. 81-95). Cambridge, MA: MIT Press.

Callebaut, Werner (2007), The Organismic Systems Approach: Evo-Devo and the Streamlining of the Naturalistic Agenda (with Gerd B. Müller and Stuart A. Newman). In: R. Sansom & R. N. Brandon, eds., Integrating Evolution and Development: From Theory to Practice, (pp.25-92). Cambridge, MA: MIT Press.

Callebaut, Werner (2007), Data Without Models Merging With Models Without Data (with Ulrich Krohs). In: F. C. Boogerd, F. J. Bruggeman, J.-H. S. Hofmeyer, and H. V. Westerhoff, eds., Systems Biology: Philosophical Foundations, (pp.181-213). Amsterdam: Reed-Elsevier.

Callebaut, Werner (2005), The Ubiquity of Modularity. In: W. Callebaut and D. Rasskin-Gutman, eds., Modularity, (pp. 3-26). Cambridge, MA: MIT Press.

Callebaut, Werner (1998), Self-organization and optimization: Conflicting or complementary approaches? In: G. Van De Vijver, S. N. Salthe, and M. Delpos, eds., Evolutionary Systems: Biological and Epistemological Perspectives on Selection and Self-organization, (pp. 79-100). Dordrecht/Boston/London: Kluwer.

Callebaut, Werner (2010), Epistemología Naturalizada. Una Visión Panorámica (with Paola Hernández Chávez). In: J. Labastida y v. Aréchiga, eds., Identidad y Diferencia, vol. 3, La Filosofía y la Ciencia, (pp.138-155). Mexico D.F.: Siglo XXI Editores en coedición con la Asociación Filosófica de México.

Para acceder a la lista completa de sus publicaciones, seleccione aquí.

Para mayores referencias:

http://www.kli.ac.at/werner-callebaut

http://mitpress.mit.edu/authors/werner-callebaut

http://mitpress.mit.edu/search/node/werner%20callebaut

Complete list of Werner Callebaut’s Publications.

[themecolor]Sistemas de representación de magnitudes: sistema acumulador y sistema de precisión.[/themecolor]

El presente artículo se relaciona con la entrada anterior y a su vez es el antecedente del próximo artículo que publicaré en este medio. En la entrada anterior describí la posibilidad de acceder al estudio de la discriminación de magnitudes en animales. Aquí se discuten y contrastan dos propuestas que explican el funcionamiento orgánico –en términos conductuales– de la discriminación y representación de magnitudes; algunos de estos estudios han empleado alguna de las metodologías descritas en el artículo anterior.

Lisa Feigenson (Johns Hopkins University)
Lisa Feigenson (Johns Hopkins University)

En una revisión relativamente reciente, Feigenson et al. [2004] sostuvieron que la capacidad para la representación de magnitudes que muestran los humanos infantes y otros animales la forman dos sistemas nucleares. El primero de éstos permitiría la distinción de poco y mucho, en otras palabras, correspondería a la capacidad de representar magnitudes de manera aproximada y de relacionarlas por semejanza o desigualdad. En la literatura especializada este sistema se conoce como ‘sistema acumulador o de acumulación’ (Meck y Church 1983). El segundo sistema permitiría la significación de “uno”, “dos” y “tres”, o sea, la representación exacta de algunas magnitudes (sólo hasta tres en la mayoría de los animales y hasta cuatro en el caso de los humanos) y su operación en sumas o restas sencillas. Por lo que podemos distinguirlo como el ‘sistema de precisión’. La bibliografía discute la presencia de alguno de estos sistemas en diversas especies animales; sin embargo, establecen la integración de ambos en el caso de los humanos. Dicha integración, para algunos autores, permitiría explicar las bases del complejo funcionamiento del pensamiento matemático que utiliza la capacidad de aproximación así como la de precisión.

[themecolor]Los rasgos distintivos del sistema de representación de magnitudes aproximadas ‘sistema acumulador o de acumulación’[/themecolor]

El sistema de representación de magnitudes aproximadas se distingue porque sigue la ley psicofísica de Weber, que desarrolló Ernst Heinrich Weber en la cuarta década del siglo XIX, que trabajó Gustav Theodor Fechner en la década siguiente y que amplió Stanley Smith Stevens un siglo más tarde. Esta ley describe la relación entre la medición de un cambio de magnitud y la intensidad de la percepción de tal cambio. En los estudios originales de Weber, la relación entre la percepción de un cambio de peso no dependía de su magnitud absoluta, sino de su magnitud relativa. Por ejemplo, sería más fácil percibir el incremento de magnitud que hay desde “uno” hasta “dos”, que distinguir el que hay desde “1000” hasta “1001”. Aunque la diferencia absoluta en ambos casos sea, en efecto, la misma, la diferencia entre las magnitudes del primer par corresponde a 50% de la magnitud final, mientras que la diferencia de magnitudes en el segundo par corresponde a 0.09% de la magnitud final. La posibilidad de distinguir estos cambios o notabilidad depende de estas proporciones. Un sistema de representación basado en esta ley no es eficaz para distinguir incrementos que sean proporcionalmente pequeños entre una magnitud inicial y una final. Este modelo sugiere que algunos animales y los humanos son capaces de representar valores cardinales aproximados de grandes cantidades de objetos, es decir, magnitudes mentales con variabilidad escalar (Meck & Church 1983). Este mecanismo supone una capacidad de discriminación aproximada, no exacta de las magnitudes.

Nick B. Davies (Universidad de Cambridge)
Nick B. Davies (Universidad de Cambridge)

Hay evidencias empíricas interesantes que muestran la implementación de este sistema en algunas conductas de ciertas especies animales. Se ha utilizado para explicar el comportamiento de algunas aves parasitadoras de nidos (Kilner, Noble, & Davies, 1999), sugiriendo que los padres parasitados no discriminan exactamente el número de crías a las que tienen que atender y por ello, aun cuando hay más ‘bocas que alimentar’ que las que le corresponden, no puede discriminarlas de manera precisa. Otro ejemplo interesante es el de las aves que almacenan muchas semillas en diferentes lugares sin saber de manera precisa cuántas semillas se encuentran en tal o cual espacio (Balda, Kamil, y Bednekoff, 1997). Es decir, son capaces de recordar algunos de los escondites de alimento pero no todos ellos. En ambos casos se demuestra la activación de un sistema que permite estimar, pero sólo aproximadamente, las magnitudes en cuestión.

[themecolor]Los rasgos distintivos del sistema de representación de magnitudes exactas ‘sistema de precisión’[/themecolor]

En contraste con lo anterior, es importante hacer notar que hay evidencia de que muchos animales pueden discriminar de manera exacta entre cantidades pequeñas, por lo cual algunos autores argumentan que existe un segundo modelo: el ‘sistema de precisión’. El sistema de representación de magnitudes exactas se puede reconocer porque tiene un límite que está entre “tres” y “cuatro” [por ejemplo, Hauser et al. 2000; Feigenson et al., 2004]. Los resultados de los estudios parecen indicar que los vertebrados, incluyendo a los humanos de cuatro o cinco meses de edad, estamos dotados con una capacidad que nos permite distinguir con exactitud las magnitudes de dos conjuntos de hasta cuatro elementos cada uno. Este modelo se basa en la capacidad de discriminar pequeñas cantidades. Uller (2003) basándose en lo anterior, explica este sistema precursor numérico, y lo caracteriza de la siguiente manera:

  1. El sistema es limitado. El límite de la representación numérica espontánea en monos y bebés humanos se encuentra entre 3 y 4.
  2. Este sistema es preciso, busca cantidades pequeñas exactas y no incluye capacidades de estimación.
  3. Este sistema se encuentra disponible espontáneamente. Los animales y los bebes no necesitan entrenamiento para ejecutarlo.
  4. Este sistema es poderosamente adaptativo. Por lo que puede encontrarse en muchas especies del reino animal.
  5. Este sistema está “basado en entidades”. Las representaciones son construidas sobre la base de correspondencias de uno-a-uno. Para cada entidad codificada, se forma una representación y se almacena en la memoria de corto plazo.

La caracterización de este sistema, en el caso de los primates y particularmente de los humanos, se ha extendido mostrando que esta capacidad se puede relacionar con el entendimiento de acciones tales como poner o quitar (Yáñez y Chiappa 2011). Lo anterior puede verse como un elemento que precedería a la capacidad de realizar operaciones aritméticas y, en última instancia, de la facultad matemática de los humanos (por supuesto a través de muchos y complejos pasos intermedios). Además, este sistema de representación no está sujeto a la ley de Weber, y en consecuencia, su precisión no muestra un efecto de proporcionalidad con lo que se establece la independencia del primer sistema.

[themecolor]Posible interpretación de los sistemas cognitivos [/themecolor]

Pilar Chiappa (Instituto Nacional de Psiquiatría, México, Etología)
Pilar Chiappa (Instituto Nacional de Psiquiatría, México, Etología)

Lo que se ha descrito hasta aquí son dos mecanismos y algunas de sus bases teóricas y empíricas que describen la conducta de discriminación de cantidades tanto en animales como en humanos. Las observaciones de la conducta de diversos animales sustentan algunos de los requisitos necesarios para la correcta discriminación de cantidades. No obstante, estos requisitos no se agotan, particularmente en lo que tienen que ver con la competencia aritmética y por añadidura la facultad matemática, con los dos mecanismos aquí descritos. Se requieren de otros elementos que permitan entender el surgimiento de una conducta tan compleja como lo es el pensamiento matemático. En el siguiente artículo se discutirá justamente la pertinencia o el desatino de considerar estos sistemas cognitivos como la base y la fundamentación del pensamiento matemático de los humanos. Particularmente desde la antropología se postula necesariamente la incorporación de elementos de orden social y cultural en la construcción de un cuerpo epistémico como las matemáticas que no pueden ser reducidos a las explicaciones adaptativas de los sistemas cognitivos en cuestión. O sea, que el análisis neurofisiológico o conductual puede decirnos qué sucede en el cerebro cuando llevamos a cabo cálculos y aproximaciones mentales, pero no pueden decirnos –hasta el momento– cómo se desencadena todo la secuencia de eventos y menos aún puede decirnos detalladamente el camino evolutivo de esta conducta. Queda mucho por hacer en ese sentido.

*Algunos fragmentos del presente artículo son extractos del artículo de (Yáñez y Chiappa 2011) citado en las referencias.

[themecolor]Referencias[/themecolor]

Feigenson, Lisa; Stanislas Dehaene et al. (2004) “Core systems of number”, en Trends in Cognitive Sciences, Vol. 8, pp. 307- 314.

Meck, Warren H.; Church, Russell M. (1983) A mode control model of counting and timing processes. Journal of Experimental Psychology: Animal Behavior Processes. Vol 9(3) 320-334.

Kilner, R.M, Noble, D.G.y Davies, N.B. (1999) Signals of need in parent-offspring communication and their explotation by the common cukoo. Nature, vol (397) pp. 667-672.

Balda, RP, AC Kamil, PA Bednekoff (1997) Predicting cognitive capacities from natural histories: Examples from four corvid species. Current Ornithology.

Uller, C., Jaeger, R. Guidry, G. y Carolyn, M. (2003) Salamanders (Plethodon cinereus) go for more: rudiments for number in an amphibian. Animal Cognition, 6, 105-112.

Yañez, B. y P. Chiappa (2011). ¿Sabe el mono araña el resultado de una suma o entiende la acción de poner? Cuicuilco No. 50, pp. 9 – 25.

[themecolor]Estudios comparativos sobre la representación de magnitudes[/themecolor]

Bernardo Yáñez

Una de las tramas más intrigantes de las ciencias cognitivas comparadas es la de la representación de magnitudes. En efecto, muchos estudiosos hemos quedado enredados tan sólo con leer algunos títulos, como el de ‘Adición y sustracción en bebés’ [traducido por los autores (Wynn, 1992)] o el de ‘¿Qué piensan los animales acerca de los números?’ [traducido por los autores (Hauser, 2000)]. Tal vez por eso, en la actualidad, dicho tema cuenta con un cúmulo grande y variado de estudios que han enfocado organismos de distintas especies animales y de diversas edades, además de que engloban diferentes métodos. A continuación presentamos una muestra de este tipo de estudios.

[themecolor]Métodos experimentales de la discriminación de cantidades[/themecolor]

Existen tres métodos fundamentales con los cuales ha sido evaluada la capacidad de discriminación de cantidades en animales: ‘Ir por más’, con el que se evalúa la habilidad de elegir entre más y menos; ‘el playback’ (grabaciones) que evalúa la capacidad de algunos animales para estimar la cantidad de rivales a los que se enfrentarán; y ‘la violación de la expectativa’, que analiza la capacidad para realizar operaciones aritméticas básicas. Los experimentos que utilizan el método de “ir por más” se enfocan principalmente en la capacidad de discriminar cantidades. Es muy simple, se trata de poner una cantidad en un lugar y una cantidad diferente en otro y dejar escoger al animal. Si eligen la mayor se considera que son capaces de discriminar cantidades. El método del ‘playback’ consiste en obtener una serie de grabaciones, cada una con la vocalización o serie de vocalizaciones de uno o varios animales, que luego se reproducen de acuerdo con el objetivo específico del estudio. El método de la ‘violación de la expectativa’ fue implementado por Wynn en 1992. Este proviene de estudios realizados en bebés humanos, pero se aplica a otras especies bajo la misma lógica: el tiempo de observación es mayor ante eventos en donde se haya violado su expectativa. Consiste en mostrar un estímulo numérico (en el caso de los bebés, uno o varios muñecos de Mickey Mouse), correr una cortina e ir añadiendo o sustrayendo, para luego bajar la cortina, presentando un resultado que puede ser posible (1+1=2) o imposible (1+1=1 ó 3). La variable que se mide es cuánto tiempo se quedan viendo al resultado final. La predicción es que ante resultados aritméticamente posibles el tiempo de observación será menor que ante resultados aritméticamente imposibles. Los resultados sugieren la capacidad para realizar o no sumas y restas muy simples.

[themecolor]Experimentos en animales con estos métodos experimentales[/themecolor]

[themecolor]‘Ir por más’[/themecolor]

Plethodon cinereus - Salamandra roja
Plethodon cinereus – Salamandra roja

En un estudio realizado por Uller et al. (2003) con Salamandras rojas (Plethodon cinereus) se encontró que éstas son capaces de discriminar entre mayor y menor. Lo que hicieron fue colocar a cada una por separado en una pequeña caja de plástico transparente con un tubo en forma de “T” que desemboca en otras dos divisiones para las moscas. El tubo estaba obstruido de manera que no podía entrar a ninguna de las otras separaciones. El último día del experimento se colocaron moscas de la fruta (Drosophilla virilis) en las otras dos divisiones de la caja; en una se colocaron 2 moscas y en la otra 3. Se quitó la obstrucción del tubo y se dejó a la salamandra decidir cuál era la habitación que escogía. De las 30 salamandras que fueron examinadas, 20 de ellas eligieron el tubo donde se encontraban 3 moscas, mientras que sólo 10 de ellas inclinaron su decisión por la habitación donde sólo se encontraban 2 moscas. Este resultado muestra que las salamandras prefieren 3 versus 2 y que generalmente suelen elegir dónde hay más objetos. Curiosamente cuando las cantidades aumentaron las salamandras elegían al azar; es decir, cuando la comparación era entre 3 versus 4 y 4 versus 6, de 30 salamandras evaluadas 14 se fueron por las 3 moscas y 16 por las 6 moscas. Lo anterior sugiere que los anfibios tienen un límite en su capacidad de discriminar entre más y menos.

[themecolor]‘Playback’[/themecolor]

En mamíferos, Mccomb et al. (1994) realizaron un estudio con leonas del Serengueti (Panthera leo) sobre su capacidad para evaluar el número de oponentes que hay en otro grupo de leones, a través de la respuesta ante una amenaza. Es decir, por medio de un playback se reproducían ya fuera el rugido de una leona o el rugido de tres leonas con un tono amenazador. Los resultados indican que las leonas sólo se acercan a la fuente del sonido cuando las defensoras doblan en número a las intrusas. En contraste cuando sólo escuchan el rugido de una leona invariablemente se aproximan al lugar de manera amenazadora. Este estudio señala una capacidad por parte de las leonas para estimar el número de rivales a los que se tienen que enfrentar. Algunas críticas indicaron que las leonas no están discriminando el número de rivales, sino más bien la intensidad con la que se presentan las vocalizaciones. Sin embargo, se han realizado controles experimentales robustos para eliminar todas las posibles interferencias.

[themecolor]‘Violación de la expectativa’[/themecolor]

LémurLos lémures son prosimios, es decir, uno de los taxa de primates más primitivos que aún existen. Pocos han sido los acercamientos al problema de la discriminación de cantidades en este grupo, por lo cual se realizó un experimento en este sentido (Santos 2005). El estudio evaluó tres condiciones experimentales con el objetivo de explorar su expectativa aritmética en una operación simple 1+1 (suma). Se les presentó a los animales, en un pequeño escenario, arreglos distintos en los que se mostraban uno, dos o tres limones que eran sumados secuencialmente. Es decir, primero se presentó un limón, inmediatamente después se restringió la vista del sujeto hacia donde se encontraba el primer limón. Una vez que el animal no puede ver lo que hay en el escenario, entonces se le agrega otro limón a la vista del animal; puede ver el movimiento del experimentador y puede ver que lo deposita en el escenario, pero no puede ver todavía el arreglo final. Por último se destapa el escenario permitiendo al animal observar el resultado. Se mide el tiempo de observación del animal ante el resultado presentado. Existen tres resultados distintos que pueden ser presentados: por ejemplo, 1+1=1, 1+1=2 o 1+1=3. Lo que se encontró fue que los animales vieron por un tiempo mayor al resultado imposible, donde aparecieron 1 ó 3 limones. Contrariamente, el tiempo de observación fue menor cuando se mostró un resultado posible, donde aparecieron 2 limones. La conclusión a la que han llegado los autores es que los lémures adultos son capaces de formar expectativas sobre el resultado exacto de una operación aritmética simple, en este caso la suma de 1+1. Además, los lémures adultos no nada más son capaces de discriminar cantidades (del 1 al 4), sino que, además, tienen la habilidad para realizar ciertas operaciones aritméticas básicas como lo serían la adición y la sustracción.

[themecolor]Comentarios finales[/themecolor]

En esta ocasión se han mostrado los principales diseños experimentales para aproximarse al problema de la representación y discriminación de cantidades en animales. En otro momento abordaremos las controversias que generan este tipo de estudios experimentales, particularmente cuando se intenta vincular estas capacidades con la facultad matemática de los humanos.

[themecolor]Referencias[/themecolor]

[1] Wynn, K. (1992). Addition and subtraction in infants. Nature, 358, 749±750.

[2] Hauser, M., Carey, S. y Hauser, L. (2000) Spontaneous number representation in semi-free-ranging Rhesus monkeys. Proceedings of the Royal Society of London (267), 829-833.

[3] Uller, C., Jaeger, R. Guidry, G. y Carolyn, M. (2003) Salamanders (Plethodon cinereus) go for more: rudiments for number in an amphibian. Animal Cognition, 6, 105-112

[4] Mccomb, K. et.al (1994) Roaring and numerical assessment in contests between groups of female lions, (Panthera leo). Animal Behaviour. Vol 47(2) pp. 379-387.

[5] Santos, L. et al.(2005) Expectations about numerical events in four lemur species. Animal Cognition, Vol (8): pp. 253-262.