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Sobre el optimismo

Frame de la película Infierno

Artículo sobre el optimismo escrito en honor al 125 aniversario del nacimiento de Vicente Lombardo Toledano

¿Si Vicente Lombardo Toledano hubiera vivido nuestros tiempos, seguiría siendo un hombre optimista como lo fue en sus tiempos?

Obviamente la respuesta sólo se puede responder indirectamente o, mejor dicho, cargada de especulación pero, dada la experiencia que he adquirido a lo largo de muchos años de estudio de las evidencias históricas de la evolución de la vida en nuestro planeta, puedo hacer un ejercicio mental que me de algunas claves para elaborar una respuesta fundamentada.

Acudiendo no a lo que dijo Vicente Lombardo Toledano sobre el futuro sino a su particular sentido del humor que era, dicho sea, muy fino y agudo, me quiero plantear el siguiente escenario:

Si yo le hiciera ver a Vicente Lombardo Toledano tres películas y le pidiera escoger aquella en que se reflejara mejor el momento que estamos viviendo, ¿cuál de las tres escogería?

La primera sería “El infierno”, dirigida por el realizador mexicano Luis Estrada, que trata sobre la llamada “guerra contra el narco”, que muy bien se podría llamar también “50,000” y no precisamente pesos.

La segunda sería “Presunto culpable”, dirigida por el profesor Roberto Hernández, que trata sobre las vicisitudes judiciales y procesales de un hombre falsamente acusado, que igual podría llamarse “justicia mexicana”.

Y la tercera sería “La cena de los tontos”, en cualquiera de sus versiones, aunque la primera la dirigió el realizador francés Francis Veber, que trata sobre el nivel de banalidad en el que ha caído la sociedad actual.

Estoy casi seguro que Vicente Lombardo Toledano se decantaría por la tercera opción, pues refleja de maravilla el nivel de mediocridad en el que vivimos aquí, en Francia o en cualquier otro lugar del mundo.

El optimismo ante la situación actual

Pero permítanme ahora argumentar si todavía cabe la posibilidad de, ante este panorama, seguir teniendo optimismo.

Para ello me voy a permitir utilizar un recurso metodológico muy socorrido a la hora de proponer grandes soluciones a los problemas de siempre como las que utilizan los gobiernos actuales para, según ellos, ejemplificar sus sesudos análisis, el de la analogía.

La discusión actual acerca del origen de los seres humanos nos dice, independientemente de cuántas especies y cuándo salieron de África, cuna de la humanidad, que tras millones de años de evolución, una de esas especies dio lugar al Homo sapiens, nosotros, y la clave para entender ese proceso fue el desarrollo de su cerebro y con él el de la cultura y el lenguaje humanos. Esto ocurrió con la aparición de las primeras manifestaciones artísticas y la conciencia de sí mismo, hace apenas entre 60,000 y 30,000 años, que produjeron el llamado pensamiento simbólico, el cual tuvo una incubación de más de 50,000 años, marcado por la última gran transformación del cerebro. Esta transformación consistió en un refinamiento de las asimetrías entre los hemicerebros izquierdo y derecho y, consecuentemente, un refinamiento en las especializaciones funcionales de cada mitad del mismo.

¿Y qué tiene que ver todo esto con el optimismo? Desde mi perspectiva lo siguiente:

Las utopías están en desuso, pero recordemos a Tomás Moro, autor del término hace cinco siglos:

“No paréceme menos cierto, amigo Moro —ya que quiero deciros lo que encierra mi espíritu- que doquiera donde mídase todo por el dinero, no se podrá conseguir que en el Estado imperen la justicia y la prosperidad”.

El “Estado de bienestar” que tanto presumió Europa se ha convertido en “Estado de malestar”, si no, véase el llamado movimiento de los chalecos amarillos.

El desarrollo sustentable que nos iba a llevar a un equilibrio con la naturaleza no es tal, si no, véanse los resultados de las cumbres sobre el medio ambiente.

La revolución científico-técnica que nos iba a llevar a la solución de todos los problemas de la humanidad sólo ha traído desolación, si no, véanse las grandes catástrofes naturales y las nuevas y viejas enfermedades producto de la sobrepoblación y la pobreza.

Creo que la única o tal vez la última, no lo sé, oportunidad que nos queda para ser optimistas y honrar a Vicente Lombardo Toledano, uno de los seres humanos más optimistas que he conocido, es apurarnos en avanzar en el conocimiento de cómo funciona ese peculiar órgano que llevamos en la cabeza, el cerebro, para enfocar de un nuevo modo nuestra conducta y cambiar nuestra actual visión del mundo.

Optimismo y neurobiología

Gracias al desarrollo tan grande que ha tenido la neurobiología en las dos últimas décadas, se ha aprendido mucho acerca de cómo, por ejemplo, la luz, el sonido, la temperatura, la resistencia y las impresiones químicas recibidas en nuestros órganos sensoriales activan la liberación de transmisores químicos y variedades eléctricas potenciales que llevan las señales, a través de los nervios, hasta el cerebro y otras partes del cuerpo. También se ha aprendido mucho sobre la manera en que los canales neuronales para la transmisión de información se refuerzan para su uso o son reemplazados cuando se han dañado; o también sobre qué neuronas o grupos de neuronas son responsables del proceso de información procedente de un órgano concreto o de un punto medio ambiental; y sobre otras muchas cuestiones referentes a los procesos neuronales.

¿Nos encontramos en este comienzo del siglo XXI, ante la construcción de una nueva cultura que, basada en los conocimientos que aportan las ciencias del cerebro, pueda llegar a conformar un modo nuevo de pensar y de vivir?

Hace unos cuantos años un buen amigo neurólogo, Bruno Estañol, en un artículo publicado en la revista Ludus Vitalis, señalaba que los seres humanos poseemos dos naturalezas, o lo que es lo mismo, una naturaleza doble: una biológica y otra cultural. Nuestra naturaleza biológica es el producto de la evolución biológica de muchos millones de años, la cual está grabada en nuestro genoma. Nuestra naturaleza cultural es el resultado de la evolución cultural, que es el producto de la adquisición y almacenamiento de información extrabiológica, hecha posible gracias al desarrollo de la técnica. Sin embargo, apunta este autor, dicho desarrollo cultural es el producto de una actividad biológica: la actividad del cerebro, y por lo tanto, que existe una relación dialéctica entre las naturalezas biológica y cultural de los seres humanos. Derivada precisamente de esta relación, Estañol comenta que la cultura no ha sido exitosa en la disminución o en el control de los impulsos agresivos de nuestra conducta. Es decir, el ser humano ha utilizado gran parte de los recursos científicos y tecnológicos que ha logrado gracias a su evolución cultural, para la guerra, la agresión y la destrucción. El Homo sapiens no ha podido convertirse en Homo ethicus, por lo menos, diría yo, con el éxito en que lo pudo hacer en Homo creator, para utilizar un término que Vicente Lombardo Toledano empleaba.

Entonces, de acuerdo con otro amigo neurólogo, Francisco Mora, o bien la moral, el razonamiento moral, y los valores morales y las normas que derivan de ellos vienen emanados de Dios, y, por tanto, la teología tiene casi todo que decir, o bien derivan de los seres humanos mismos, de su proceso evolutivo, de su propia biología en intercambio constante con sus culturas, y por tanto, de su propio cerebro y sus códigos de funcionamiento. En este último caso, la ciencia, la neurociencia en particular y la propia filosofía serían las que tendrían la palabra. Los códigos éticos tienen que ver y han nacido del cerebro humano a lo largo de su proceso evolutivo. A la luz del proceso evolutivo no parece que el cerebro se haya construido a lo largo de cientos de millones de años esperando alcanzar, en el hombre, un conocimiento directamente emanado por Dios y filtrado directamente al cerebro sin que éste tenga ninguna participación. El cerebro no trabaja así. Las verdades éticas humanas son producto del funcionamiento del cerebro en el contexto de su relación social con los demás.

Según este autor, que he querido especialmente resaltar por su, diría yo, optimismo entusiasta, se avecina una nueva forma de pensar y entender la conducta humana.

Conclusiones sobre el optimismo

Hoy sabemos que al igual que cambia nuestra piel, nuestro pelo o el conjunto de nuestra cara, también cambia, con el tiempo, nuestro cerebro. Y que son estos cambios cerebrales los que hacen cambiar nuestra conducta, nuestras percepciones y experiencias, nuestras relaciones con los demás, nuestros procesos mentales y hasta nuestra propia conciencia. Todo esto nos llevará claramente a establecer que todos los procesos mentales, incluso los que dan lugar a los más excelsos pensamientos creativos o espirituales, derivan o son operaciones del cerebro.

Sin poder asegurarlo, creo que Vicente Lombardo Toledano se habría adherido a esta última oportunidad de darle al ser humano la posibilidad de ver el futuro del mundo con optimismo.


Imagen de la película Infierno (2010) albergada en IMDB. Película dirigida por Luis Estrada y producida por Bandidos Films, IMCINE,  FOPROCINE, EFICINE, Estudios Churubusco Azteca S.A y Fonca.

El camino del conocimiento en el cine. Exploración y saber.

imagen de Interestelar para el podcast sobre "el camino del conocimiento"

Para escuchar el podcast hay que reproducir el player de ivoox que se encuentra en la parte superior de este texto (dar play).

Con este podcast damos fin a los temas trasversales del proyecto de investigación La Mitología en la Narrativa Audiovisual, que este año hemos dedicado al cine. El próximo podcast, que cerrará la temporada, servirá como sumario de todos los temas tratados en relación a la configuración de la humanidad.

Hemos intentado, a lo largo de estos programas, estudiar la mitología desde una perspectiva clásica, contemporánea y futurista. Es por esta razón, que hoy vamos a hablar de la exploración y el saber que se da en el cine, normalmente en la ciencia ficción, aunque también en otros géneros. Esto se debe, en gran medida, a que no hay camino del héroe que no requiera, a su vez, un camino del conocimiento, por pequeño que sea.

En este programa analizamos cine en donde el camino del conocimiento es la esencia del relato, donde la aventura exige superar los distintos umbrales de la historia mediante el intelecto, donde la violencia sólo es un obstáculo en la superación de los problemas; es más, donde la fuerza se presenta como una amenaza a la propia supervivencia basada en el conocimiento.

Aunque en realidad se hace cine de este tipo, no lo vamos a negar, no parece el suficiente. Algo que tampoco se entiende si tenemos en cuenta que este cine tiene su público, con auténticos éxitos de taquilla, como por ejemplo El marciano, dirigida por Ridley Scott, Interestelar, dirigida por Christopher Nolan, La llegada, dirigida por Denis Villeneuve, Una mente maravillosa, dirigida por Ron Howard, El código enigma, dirigida por Morten Tyldum, El indomable Will Hunting, dirigida por Gus Van Sant, o Cielo de octubre, dirigida por Michael Almereyda. Estos son sólo algunos de los ejemplos de grandes películas que han conseguido atraer la atención del público, donde ha habido una aventura digna de ser vivida, llena de tensión, de retos y de satisfacción ante el éxito. Todas estas películas, de alguna manera, sirven para hacernos mejores, en tanto que el cine es un reflejo en donde nos miramos todos. Y como ya hemos aprendido en pasados podcasts, la cinematografía redunda en los mitos y construye otros nuevos, influyendo de manera notable en la la cultura, en lo que somos.

Otros podcasts del Proyecto de Investigación La Mitología en la Narrativa Audiovisual.


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Música del programa: You & Me de Borrtex
Imagen de cabecera albergada en IMDB, © 2014 Warner Bros. Entertainment, Inc. and Paramount Pictures Corporation. All Rights Reserved.

Programa del Congreso: La Mitología en la Narrativa Audiovisual: Cine

Asistencia: 20 € estudiantes UCV, 40 € público en general y gratuito para docentes UCV
Enlace de inscripción: https://goo.gl/ZJ1BNh

PROGRAMA DEL CONGRESO


JUEVES 13 DE DICIEMBRE

0,8:15-9,00. Recogida de acreditaciones.

ACTO INAUGURAL Y CONFERENCIA

09:00-9:15 / Saludo del Excmo. Sr. Rector Magnífico, Dr. José Manuel Pagán Agulló a los Congresistas.

9:15-10:00 /CONFERENCIA 1: La dignidad de la persona y su desarrollo en la comunicación audiovisual. José Sanmartín Esplugues, Catedrático de Lógica y Filosofía de la Ciencia, Universidad Católica de Valencia San Vicente Mártir; José A. Peris Cancio, Director del Proyecto de Investigación, Universidad Católica de Valencia San Vicente Mártir.

10:00-11:30 / SIMPOSIO 1: El camino del héroe. Ponente: Bosco Corrales, Profesor e Investigador, Universidad Católica de Valencia San Vicente Mártir.

Ponencia Extraordinaria: “La construcción de los mitos de la posmodernidad a través del cine mainstream contemporáneo”. Ponente: Guillermo Gómez-Ferrer Lozano, Vicedecano del Grado en Multimedia y Artes Digitales y Profesor e Investigador, Universidad Católica de Valencia San Vicente Mártir.

Incursiones cinematográficas en las relaciones paterno-filiales: Edipos y Medeas, Mª José Salar Sotillos, Profesora e Investigadora, Universidad Católica de Valencia San Vicente Mártir.

Héroes en el cine infantil, José Ángel Muñoz, Maestro y Estudiante de Doctorado, Universidad Católica de Valencia San Vicente Mártir.

Patrón alternativo al camino del héroe, Nicolás García Suaterna, Sergio Esteban Benítez Urrea y Brayan Andrés Galvis Galvis, Universidad Militar Nueva Granada.

11:30-11:50 / DESCANSO

11:50-13:00 / SIMPOSIO 2: Religión en el cine. Ponente: José Luis Sánchez García, Vicario Espiscopal de Cultura, Profesor e Investigador, Universidad Católica de Valencia San Vicente Mártir.

Una lectura cristológica del Superman de Zack Snyder, Ildefonso Rodríguez Alcalá, Profesor e Investigador, Universidad Católica de Valencia San Vicente Mártir.

El cine no religioso como herramienta de nueva evangelización, Agustín Blasco Carbó, Ldo. en Derecho y Bachiller en Derecho Canónico, Estudiante del Grado de Filosofía en la Universidad Católica de Valencia.

Sobrenaturaleza e incertidumbre. Estéticas cinematográficas para lo intangible, Celia Cuenca, Universitat Politècnica de València.

13:00-14:00 / SIMPOSIO 3: El cine y la mitología. Ponente: Consuelo Tomás y Garrido, Profesora e Investigadora, Universidad Católica de Valencia San Vicente Mártir.

Mozart y el cine: mito, leyenda e historia, Vicente Gomar Escrivá, Profesor e investigador, Universidad Católica de Valencia San Vicente Mártir.

Imágenes de la tierra prometida en el cine de Terrence Malick, Pablo Alzola Cerero, Profesor e Investigador, Universidad Rey Juan Carlos.

14:00-15:30 / DESCANSO PARA COMER

15:30-16:15 / CONFERENCIA 2: Cultura, mito y relato audiovisual. Jacinto Choza, Catedrático de Antropología Filosófica de la Universidad de Sevilla.

16:15-17:15 / SIMPOSIO 4: Mediación y mediatización del mito. Ponente: Josep F. Sanmartín, Investigador y Coordinador del Proyecto de Investigación, Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano.

Ponencia Extraordinaria: “Los mitos como esquemas de empatía”, Fernando Infante del Rosal, Profesor e Investigador, Universidad de Sevilla.

El ritual mitológico en el cine de Alejandro Jodorowsky, Álvaro Terrones, Universitat Politècnica de València.

17:15-18:30 / SIMPOSIO 5: Poder y mitología. Ponente: José V. Bonet, Profesor e Investigador, Universidad Católica de Valencia San Vicente Mártir.

Cinematografía y mitos: vino viejo en odres nuevos, Ángel Vallejo Rojas, Profesor IES, Universidad de Valencia.

El discurso hegemónico del cine, Ana María Herrero Cervera, Universitat Politècnica de València.

Superman: un mito para la era industrial, José Ramón Cumplido Muñoz, Doctor por la Universidad de Valencia y la Universitat Politècnica de València.

18:45-19:30 / CONFERENCIA 3: Creados iguales. Antonio Lastra, Doctor en Filosofía y Profesor IES, Director de la Escuela de Filosofía del Ateneo Mercantil de Valencia. Investigador del Instituto Franklin de la Universidad de Alcalá (Madrid).

19,45-20,30 / CONFERENCIA 4: Los relatos sobre la mujer en el cine actual: entre los mitos y las realidades. Belén Ester Casas, Periodista, Escritora y Crítica de Cine.

VIERNES 14 DE DICIEMBRE

09:00-10:00 / CONFERENCIA 5: Liderazgos éticos y lealtad institucional. Ejemplos y contraejemplos en el medio fílmico. Ginés Marco Perles, Decano de la Facultad de Filosofía y Director del Instituto Universitario de Filosofía Edith Stein, Universidad Católica de Valencia San Vicente Mártir.

10:00-11:00 / SIMPOSIO 6: El héroe de la clase trabajadora. Ponente: Luis Manuel Sanmartín Cava, Universidad de Barcelona.

Subjetividad interdividual en los Dardenne: Le fils y La fille unconnue, David García-Ramos, Profesor e Investigador, Universidad Católica de Valencia San Vicente Mártir.

La figura del bróker como antihéroe: reflexiones éticas sobre La Gran Apuesta (2015), Miguel Ángel Latorre, Profesor e Investigador, Universidad Católica de Valencia San Vicente Mártir.

11:00-11:20 / DESCANSO

11:20-12:20 / SIMPOSIO 7: Inteligencia artificial. Ponente: Álvaro Romero, Profesor e Investigador, Universidad Católica de Valencia San Vicente Mártir.

IA: una inteligencia ‘artificial’, Alfredo Esteve Martín, Profesor e Investigador, Universidad Católica de Valencia San Vicente Mártir.

La cuestión del hombre y su dimensión eterna en Blade Runner, Javier Aznar, Sala, Profesor e Investigador, Universidad Católica de Valencia San Vicente Mártir.

12:20-13:20 / SIMPOSIO 8: Transhumanismo. Ponente: Rafael Monterde, Coordinador del Proyecto de Investigación, Universidad Católica de Valencia San Vicente Mártir.

Dos visiones del cuerpo: el transhumanismo y el personalismo. Algunos ejemplos de películas, Pilar Ferrer Rodríguez, Profesora e Investigadora, Universidad Católica de Valencia San Vicente Mártir.

Cyberpunk: Transhumanismo y desencanto, Pau Crespo Villalba, Universidad de Valencia.

13:20-14:40 / SIMPOSIO 9: Exploración y saber. Ponente: Gloria Casanova, Profesora e Investigadora, Universidad Católica de Valencia San Vicente Mártir.

A  las  puertas del Cielo, lo  trascendente en el  cine  de  Luc Besson. Ponentes: Nieves  Alberola  Crespo  (Profesora e Investigadora Universitat  Jaume I  de  Castelló) y  Vicent F. Zuriaga Senent  (Profesor e Investigador Universidad Católica de Valencia).

La experiencia religiosa en Converso (D. Arratibel, 2017), María Díaz del Rey, Profesora e Investigadora, Universidad Católica de Valencia San Vicente Mártir.

Silencio como límite cognitivo: la poética en la imagen fílmica de Andrei Tarkovski, Rocío Garriga Inarejos, Profesora e Investigadora, Universidad de Zaragoza.

14:40-16:00 / DESCANSO PARA COMER

16:00-16:45 / CONFERENCIA 6: Narcisismo estético en la cultura de la imagen. Riesgos antropológicos. Emilio García Sánchez, Profesor de Bioética en las Facultades de Medicina y Enfermería. Universidad CEU-Cardenal Herrera.

16:45-17:30 / CONFERENCIA 7: Los relatos sobre las relaciones familiares en el cine actual. Jerónimo J. Martín, Crítico de cine en COPE y TRECE TV, Presidente del Círculo de Escritores Cinematográficos (CEC), Profesor de Historia del Cine y de Cine y Moda.

17:30-19:00 / Mesa redonda / Podcast: Configuración del Ser Humano a través de la Mitología en el Cine

Participantes:

Raúl Gutiérrez Lombardo, Director del Proyecto de Investigación, Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano.
José Alfredo Peris, Director del Proyecto de Investigación, Universidad Católica de Valencia San Vicente Mártir.
José Sanmartín Esplugues, Catedrático de Lógica y Filosofía de la Ciencia, Universidad Católica de Valencia San Vicente Mártir.
Jacinto Choza, Catedrático de Antropología Filosófica de la Universidad de Sevilla.
Rafael Monterde, Coordinador del Proyecto de Investigación, Universidad Católica de Valencia San Vicente Mártir.

Conduce: Josep Sanmartín, Investigador y Coordinador del Proyecto de Investigación, Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano.

ACTO DE CLAUSURA

19:00-20:00 / CONFERENCIA 8: La persistencia de la naturaleza humana en el cine. Sixto José Castro, Profesor de Estética y teoría de las artes de la Universidad de Valladolid.

20:00: Clausura y entrega de títulos.


Lugar: Calle Guillem de Castro, nº 94, Valencia (España) – Salón de actos sede Santa Úrsula UCV
Teléfono de contacto: +34 96 363 74 12
Mail de contacto: comunicacion@centrolombardo.edu.mx

Asistencia: 20 € estudiantes UCV, 40 € público en general y gratuito para docentes UCV
Enlace de inscripción: https://goo.gl/ZJ1BNh

Si quieres más información sobre el Proyecto de Investigación “La Mitología en la Narrativa Audiovisual”, pincha aquí.

Si no ves el cartel del Congreso a continuación, refresca la página.

La configuración del ser humano a través de la mitología en la narrativa audiovisual: cine.

Raúl Gutiérrez Lombardo

Hablar de cine como producto cultural o como industria de entretenimiento es insuficiente para explicarlo, pues se ha convertido en algo necesario para ver el mundo. Del cine proceden muchas de nuestras experiencias, conductas y esperanzas. El cine ya forma parte de nuestras vidas.

El cine es aventura, emoción, duda, conocimiento y, como siempre se le ha caracterizado, una máquina para hacer los sueños realidad, aunque sea por un rato.

Cuando uno piensa en cierto tipo de películas, sean éstas con actores reales o animados, de inmediato nos vienen a la memoria monstruos, seres malignos, villanos, pero también héroes, mujeres hermosas, galanes, historias de amor o de profunda tristeza.

En este contexto narrativo, en el cine no podía faltar el elemento fantástico o, si se prefiere, la incorporación de los mitos a la historia, generalmente dramática, que nos cuenta.

Al principio fueron las historias basadas en las grandes tradiciones culturales de la antigüedad cuyas creencias se traducían en dioses, semidioses, castigos y reconciliaciones.

Luego vinieron los monstruos en donde el miedo y la angustia fueron los protagonistas. Le siguieron los seres espeluznantes que nos hacían olvidar por una hora y media las penurias del día a día.

Más tarde llegaron las criaturas producto del mal trato que le damos a nuestro planeta.

A partir de ese momento nos lanzamos a la conquista del universo para no morir sin intentar hacer algo, pero nos topamos con los aliens que nos regresaron a la madre tierra.

¿Y qué pasa ahora?

El miedo y la angustia se están alimentando de ecología y tecnología. El Armagedón viene.

Zombies, epidemias, meteoritos exterminadores, por un lado, y máquinas inteligentes que nos van a remplazar en un futuro cercano.

¿Y qué se necesita para que todo esto salga bien y nos enganche una película? Dinero, sí, buenas historias, sí, buenos actores y directores, sí, pero, sobre todo, como en todo, talento.

portada congreso La Mitología en la Narrativa Audiovisual

Congreso “La Mitología en la Narrativa Audiovisual: Cine”

Los temas del congreso serán: el camino del héroe, la religión en el cine, el cine y la mitología, mediación y mediatización del mito, poder y mitología, el héroe de la clase trabajadora, inteligencia artificial, transhumanismo, exploración y saber.

Lugar: Calle Guillem de Castro, nº 94, Valencia (España) – Salón de actos sede Santa Úrsula UCV.
Teléfono de contacto: +34 96 363 74 12
Mail de contacto: comunicacion@centrolombardo.edu.mx

Asistencia: 20 € estudiantes UCV, 40 € público en general y gratuito para docentes UCV.

CONFERENCIAS MAGISTRALES

La dignidad de la persona y su desarrollo en la Comunicación Audiovisual.
José A. Peris Cancio, Director del Proyecto de Investigación. Universidad Católica de Valencia San Vicente Mártir
José San Martín Esplugues, Catedrático de Lógica y Filosofía de la Ciencia. Universidad Católica de Valencia San Vicente Mártir
Cultura, Mito y Relato Audiovisual.
Jacinto Choza, Catedrático de Antropología Filosófica de la Universidad de Sevilla
Liderazgos éticos y lealtad institucional. Ejemplos y contraejemplos en el medio fílmico.
Ginés Marco Perles, Director del Instituto Universitario de Filosofía Edith Stein.
Los relatos sobre la mujer en el cine actual: entre los mitos y las realidades.
Belén Ester Casas, escritora y crítica de cine.
El aprendizaje en la lectura de los mitos; filosofía, literatura y cine.
Antonio Lastra, Especialista y traductor al español de la obra de Stanley Cavell. Director de la Escuela de Filosofía del Ateneo Mercantil de Valencia. Investigador del Instituto Franklin de la Universidad de Alcalá. (Madrid)
Narcisismo estético en la cultura de la imagen. Riesgos antropológicos.
Emilio García Sánchez, profesor de Bioética en las Facultades de Medicina y Enfermería. Universidad CEU-Cardenal Herrera
Los relatos sobre las relaciones familiares en el cine actual.
Jerónimo J. Martín, codirector y copresentador del programa cinematográfico semanal Pantalla Grande, de Popular TV.
La persistencia de la naturaleza humana en el cine.

Sixto J. Castro, Catedrático de Filosofía de la Ciencia en la Universidad de Valladolid.

PONENCIAS

Mitología en el cine

El camino del héroe. Ponente: Bosco Corrales
Religión en el cine. Ponente: José Luis Sánchez
Ponente: Consuelo Tomás y Garrido

Mitología actual en el cine

Mediación y mediatización del mito. Ponente: Josep F. Sanmartín
Poder y mitología. Ponente: José V. Bonet
El héroe de la clase trabajadora. Ponente: Luis Manuel Sanmartín Cava

Mitología futura en el cine

Inteligencia artificial. Ponente: Álvaro Romero
Transhumanismo. Ponente: Rafa Monterde
Exploración y saber. Ponente: Gloria Casanova

MESA REDONDA

La configuración del ser humano a través de la mitología en la narrativa audiovisual: cine.
Participantes: José Alfredo Peris, Jacinto Choza, José Sanmartín Esplugues, Raúl Gutiérrez Lombardo, Rafael Monterde
Conduce: Josep Sanmartín

Para asistir al Congreso puedes inscribirte a través de este enlace:
https://www.ucv.es/oferta-academica/congresos-y-jornadas/congreso-la-mitologia-en-la-narrativa-audiovisual-cine/presentacion

En la barra lateral de la página encontrarás un campo para iniciar la inscripción con este aspecto:

 

 

 

 

 

 

Imagen del TIE fighter derivada de la original realizada por Paul Hudson y albergada en Wikimedia Commons.

CALL FOR PAPERS: La Mitología en la Narrativa Audiovisual: Cine

Imagen publicitaria del Congreso La Mitología en la Narrativa Audiovisual

Call for Papers para el Congreso La Mitología en la Narrativa Audiovisual: Cine, que se celebrará el 13 y 14 de diciembre de 2018 en Valencia (España), tiene como objetivo analizar temas trasversales en el cine en relación a la mitología, para comprender la relevancia del mito y la narrativa audiovisual en la configuración del ser humano, la ciencia, la sociedad y la cultura. Los temas concretos del Congreso, que se abordarán en simposios específicos, están enumerados más abajo.

Este Congreso está dirigido a docentes e investigadores interesados en la reflexión crítica en torno a la mitología y el cine, desde disciplinas como la filosofía, el arte, las humanidades, la comunicación, el cine, la ciencia, la antropología, la religión, la historia, la política y el activismo.

Ampliación fechas de la inscripción

La inscripción de comunicaciones para el Congreso se podrá realizar hasta el 15 de octubre, y la inscripción de pósteres se podrá realizar hasta el 31 de octubre. Aquí se puede acceder al formulario de inscripción en línea.

Si te inscribiste antes del 29 de agosto, por favor ponte en contacto con comunicacion@centrolombardo.edu.mx para confirmar que todo está correcto.

Este Congreso se inscribe en el proyecto proyecto de investigación La Mitología en la Narrativa Audiovisual: Cine.

Temas del Congreso “La Mitología en la Narrativa Audiovisual: Cine”

Sección 1: Mitología en el cine

  • El camino del héroe
  • Religión en el cine
  • El cine y la mitología

Sección 2: Mitología actual en el cine

  • Mediación y mediatización del mito
  • Poder y mitología
  • El héroe de la clase trabajadora

Sección 3: Mitología del futuro en el cine

  • Inteligencia artificial
  • Transhumanismo
  • Exploración y saber

Inscripción de comunicaciones y pósters, aquí.

Conferencias magistrales:

Alfredo Marcos, Doctor en Filosofía por la Universidad de Barcelona, profesor de Filosofía de la Ciencia en la Universidad de Valladolid.
Antonio Lastra, Doctor en el Instituto Franklin de Investigación en Pensamiento Norteamericano de la Universidad de Alcalá.
Belén Ester Casas, escritora y crítica de cine.
Ginés Marco Perles, Director del Instituto Universitario de Filosofía Edith Stein.
Jacinto Choza, Catedrático de Antropología Filosófica de la Universidad de Sevilla.
José A. Peris Cancio, Director del Proyecto de Investigación.
José Sanmartín Esplugues, Catedrático de Lógica y Filosofía de la Ciencia.
Pablo Echart, Doctor enComunicación por la Universidad de Navarra.

Comité científico:

  • Presidentes:
    • José A. Peris Cancio, Doctor en la Universidad Católica de Valencia San Vicente Mártir.
    • Raúl Gutiérrez Lombardo, Doctor Centro de estudios Filosóficos, Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano.
  • Miembros:
    • Jacinto Choza, Catedrático de Antropología filosófica de la Universidad de Sevilla.
    • José Sanmartín Esplugues, Catedrático de Filosofía de la Ciencia en la Universidad Católica de Valencia.
    • Belén Ester Casa, Periodista, escritora y crítica de cine.
    • Ginés Marco Perles, Doctor y Director del Instituto Universitario de Filosofía Edith Stein.
    • Pablo Echart, Doctor en Comunicación por la Universidad de Navarra.
    • Antonio Lastra, Doctor en el Instituto Franklin de Investigación en Pensamiento Norteamericano de la Universidad de Alcalá.

Comité organizador:

  • Presidente: Josep F. Sanmartín Cava, Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano.
  • Vicepresidente: Rafael Monterde Ferrando, Universidad Católica de Valencia San Vicente Mártir.
  • Secretariado Técnico:
    • Silvia Moya Rozalen, Instituto Universitario de Filosofía Edith Stein.
    • Carmen Sesé, Universidad Católica de Valencia San Vicente Mártir.
  • Secretariado Científico:
    • Alfredo Esteve Martín, Universidad Católica de Valencia San Vicente Mártir.
    • María Díaz del Rey,  Universidad Católica de Valencia San Vicente Mártir.

Organizadores:

  • Universidad Católica de Valencia San Vicente Mártir
  • Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano
  • Instituto Universitario de Investigación en Filosofía Edith Stein

Colaboran:

Para cualquier duda pueden ponerse contacto con el Presidente del Comité Organizador, Josep Sanmartín, en comunicacion@centrolombardo.edu.mx


Más información

Inscripción de comunicaciones y pósters, aquí


Los siete samuráis: bushidō, justicia, el valor del grupo, historia y mitología

Imagen de la película Los siete samuráis de Akira Kurosawa

El sentido de la vida en Los siete samuráis, su contexto histórico y el fin de una época

Uno de los principales temas que trata Los siete samuráis es el del sentido de la vida. Sus personajes, se enfrentan a encrucijadas propias de la cotidianidad de finales de la Edad Media japonesa, ofreciendo una visión sobre las razones por las que vivimos y que nos definen como personas. Esta problemática proporciona la oportunidad, a su vez, de narrar los problemas sociales de una de las épocas más convulsas de Japón: el periodo Sengoku.

Este periodo, que duró de 1467 a 1603, llegó a su fin gracias al shōgun Tokugawa Ieyasu, quien acabó con las guerras tribales entre los señores de la guerra, unificando Japón y reestructurando el orden social de los samuráis que, en última instancia, quedaron bajo el mando del shogunato. Hay que tener en cuenta que, además de su talento político y militar, Tokugawa consiguió el apoyo del pueblo llano, que estaba harto de ser víctima de constantes guerras civiles. Así dio comienzo el periodo Edo (1603-1868), que duró unos 250 años bajo el shogunato de los Tokugawa. Este época, es considerada como una de las más florecientes y pacíficas de la historia de Japón, aunque autoritaria.

Los siete samuráis, que se sitúa a finales del siglo XVI, retrata el fin del feudalismo japonés, justificando su ocaso en la violencia y desgobierno imperante. Alejada de la narrativa samurái que acontece en dōjōs, palacios y ambientes sofisticados, la temática de esta película se desarrolla en entornos humildes. Los samuráis protagonistas, son simples rōnin, guerreros, que tras quedar sin señor al perder en alguna batalla, viven como vagabundos buscando a quién servir. Al menos, este es el caso de Kanbei, el líder del grupo, tal y como confiesa en más de una ocasión.

Kanbei observando las tumbas de los samuráis
Kanbei y Shichiroji lamentándose ante las tumbas de sus compañeros.

Otro de los aspectos que en esta película refleja el fin de una época, es el presencia de armas de fuego, introducidas en Japón por los portugueses en 1543, y cuya proliferación, llegados 1560, se dejó notar con fuerza. Esto tuvo como consecuencia el inicio del fin de la guerra basada en el honor, del bushidō; y del declive del camino de la espada, del Kendō y de su antecesor el kenjutsu. De hecho, una cuestión notable de la película es que nunca se ve a quien dispara, mostrando de este modo el lado cruel de la guerra moderna, que sucede a distancia, sin honor, impersonal y fría. Y no es casualidad que uno de los personajes que muere bajo el fuego sea Kyuzu, el maestro de la katana, como una metáfora del fin de la guerra tradicional.

Un momento de la película que puede servir para hacernos entender que Kurosawa retrata el fin de una época, es el propio final. En él, se muestran las cuatro tumbas de los samuráis caídos. Una de ellas es la de Kyuzu, que simboliza el camino de la espada. Otra es la de Kikuchiyo, que representa al campesino que se convierte en samurái ­—algo que en el periodo Edo se hizo imposible ya que se estableció un estricto régimen de clases—. La siguiente tumba es la de Heihachi, que personifica la despreocupación de una clase que gozó de relativa libertad, algo con lo que terminó Tokugawa. El último samurái enterrado es Gorebei, que encarna la astucia del guerrero que comprende sus alternativas y recorre su propio camino, algo que se acabó con el carácter burocrático y estricto del periodo Edo.

El mismo Kanbei, que contempla las tumbas, afirma en esta escena que los perdedores son ellos mismos, y que los vencedores son los campesinos. Es en este momento cuando se podría entender que Kurosawa nos ofrece una metáfora que sirve para justificar el fin de los samuráis, como los causantes de su propio fin —algo que trataré de aclarar a continuación—.

Aspectos principales del sentido de la vida en Los siete samuráis

La supervivencia: Frente a propuestas audiovisuales contemporáneas en las que la supervivencia se aborda desde el egoísmo, la crueldad, la arrogancia y la pérdida de valores, lo que hace tan majestuosa a esta película es cómo la supervivencia se trata desde la humildad, desde el honor y la fraternidad. Es así cómo el sentido de la vida se entremezcla con una interpretación personal del bushidō, para hablarnos del bien, ofreciendo una crítica clave sobre el deber del samurái, del guerrero, en la defensa del pueblo. Es conveniente entender que la propia palabra samurái significa “el que sirve”, en este caso a un señor. Pero, como este señor debía a su vez garantizar la seguridad y bienestar del pueblo, podría decirse que, sirviendo a su señor, el samurái estaba en último extremo sirviendo al pueblo. Al menos esta era la lógica feudal vigente, que obviamente y en muchos de los casos, era negligente.

En esta película, los campesinos no tienen señor que los defienda, y es por esta razón que deciden contratar a varios samuráis para enfrentar a los bandidos que amenazan con saquear sus cosechas. La llegada de Kambei y sus compañeros, aunque es recibida con temor, supondrá la unión del pueblo y los samuráis ante la amenaza de los forajidos, adoptando una visión conjunta ante el problema, y sacrificando intereses personales por el bien del grupo. La bondad del altruismo frente al egoísmo, y la importancia del bien del grupo frente al protagonismo personal, son temas trasversales de la película. En cualquier caso, destacan las lecciones que Kanbei intenta que Kikuchiyo[2] entienda, en especial cuando éste abandona su puesto para emular a Kyuzu[3], quien con anterioridad se había adentrado en el bosque, matando a varios bandidos y arrebatándoles un mosquete:

—No hay nada heroico en el egoísmo que busca la gloria. La guerra no se pelea estando solo.

kikuchiyo sosteniendo al bebé huérfano.

Acto seguido y como premonición, muere Yohei, el campesino que se había quedado a cargo del puesto abandonando por Kikuchiyo, con quien además mantenía una amistad.

El ciclo de la vida: A este respecto, creo que la escena más relevante es la que recoge la muerte un anciano y su familia, dejando huérfano a un bebé. Aunque el contenido de esta escena también guarda relación con el punto anterior, la complejidad de la secuencia a nivel simbólico supera los meros aspectos de la supervivencia para adentrarse en la problemática del ciclo de la vida, no sólo a través de la tragedia que nos relata —la vida y la muerte—, sino por la presencia en ella de elementos como el fuego, el agua y la tierra. Incluso se podría llegar a interpretar que el aire está representado por el último suspiro que da la madre.

Del mismo modo, también adquiere un valor simbólico el espacio escénico: un río que discurre junto a un molino que arde. En sí, se podría entender el molino como un elemento técnico que garantiza una vida mejor, que muele el grano que es germen de vida, pero también es el hogar del anciano del pueblo, símbolo del saber popular y la tradición.

El molino arde, pero el río sigue discurriendo. Una tradición, una época, termina, pero la vida, como el río, sigue. Y lo hará de una forma curiosa: volviendo sobre sí misma, como enroscándose en un ciclo. Las palabras de Kikuchiyo, cuando se hace cargo del bebé, son muy claras a este respecto:

—este niño… soy yo—

Kikuchiyo y el bebé comparten las mismas circunstancias de nacimiento.

Finalmente, hay muchos otros elementos propios del ciclo de la vida representados en la película. Entre ellos destacan la propia existencia de los campesinos y los samuráis, la siembra y la cosecha del mijo y del arroz, el clima y las estaciones, las generaciones representadas, el amor, el aprendizaje, la madurez, el hambre y la abundancia; y, en resumen, la lucha por la vida con todas sus consecuencias.

El saber: Un valor muy interesante de la película es cómo se trata el camino del conocimiento, en el que el maestro cobra especial relevancia. En Los siete samuráis, el maestro está inicial y principalmente representado por Kanbei; luego, por el anciano y, de manera indirecta, por Kyuzu.

En todos los casos, además, se respeta la tradición japonesa, que está presente en la acción, como veremos seguidamente.

Respecto al camino de la espada, es muy recomendable la lectura de Musashi (1945), novela escrita por Eiji Yoshikawa[4], basada en el famoso samurái Miyamoto Musashi, quien fundó el arte de la espada conocido como Hyōhō Niten Ichi-ryū o Niten-ryū, y que escribió El libro de los cinco anillos (1645), sobre tácticas, estrategias y filosofía, que se sigue estudiando hoy en día[5].

En esta novela, se narra la vida de Miyamoto Musashi, conocido de joven como Shinmen Takezō. Musashi, que quedó huérfano a la edad de siete años, ya mostraba un carácter violento desde su niñez. Por esta razón, fue acogido por un tío suyo, sacerdote, que lo inició en las artes del guerrero. Pronto se vio involucrado en diversos duelos, matando a su primer oponente a la edad de 13 años, y decidió iniciar un peregrinaje para perfeccionar sus habilidades a través de numerosos combates, tanto en luchas individuales como en batallas.

Durante todo este periodo de su vida, Musashi se mantuvo aislado socialmente. Nunca se sometió a la voluntad de un señor ni del emperador, a pesar de la promesa de toda clase de prebendas. Vivió como un vagabundo y se dedicó exclusivamente a la búsqueda de la iluminación a través del Camino de la Espada, combate tras combate y aprendiendo de la propia naturaleza. En cualquier caso y a pesar de su aislamiento, Miyamoto conoció a grandes maestros que lo ayudaron a convertirse en uno de los mejores samuráis —probablemente el mejor— de la historia de Japón.

Se dice que nunca se peinó, tomó un baño, se casó, construyó una casa ni crió ningún hijo. (Musashi, M. 2017; p. 6)

Es fácil encontrar similitudes entre la vida de Musashi y los diversos samuráis del filme de Kurosawa. Musashi se parece a Kikuchiyu en su arrogancia, que nace de la ignorancia propia de la juventud. Musashi comparte con Kanbei el saber adquirido a través de la experiencia. Katsushirō nos permite comprender el camino que emprendían los jóvenes, como Musashi-Takezō, que deseaban no sólo instruirse en la técnica de la katana, sino encontrar un modelo del que aprender los valores del kendō y el bushidō. Aunque muchos de ellos no salían de su propio dōjō, era habitual que muchos peregrinaran en busca de enseñanzas de otras escuelas y maestros. Por último, cabe señalar que la escena de Kyuzu practicando con la katana bajo la lluvia, era algo propio del camino de la espada. El propio Musashi desarrolló gran parte de su técnica observando la naturaleza, entrenando en los bosques y bajo los elementos. Por esta razón, la escena de Kyuzu, que puede parecer mostrar una excentricidad del espadachín o una manera de escapar del estrés del momento, en realidad representa un aspecto fundamental de la cultura japonesa y del arte de la espada. Hay que entender que la filosofía en torno al samurái estaba muy influenciada por el sintoísmo y el budismo zen, que se refieren de manera constante a la naturaleza, a su equilibrio, a la vida y la muerte, y a la energía que subyace en todo ser vivo (ki o chi)[6]. Esto es algo que también se encuentra en el Taoísmo, y que es fuente de conocimiento para el Kung Fu y el Tai Chi.

Imagen del anciano Gisaku
El anciano Gisaku.

La última figura que representa el saber en Los siete samuráis es el anciano del pueblo. En el Japón mediaval, como en muchas otras culturas del pasado, y también en culturas indígenas actuales, el anciano o el consejo de ancianos solía regir la vida rural. Aquí, el anciano, Gisaku, que no es otra cosa que un campesino sin formación intelectual, es sabio gracias al paso de los años, sin negar sus capacidades innatas. Su sabiduría práctica se evidencia ya en la primera escena del filme, cuando aconseja contratar samuráis basándose en su experiencia del pasado. Es interesante que Gisaku muera al final de la película consumido por el fuego. Podría verse en ello una metáfora del cambio cultural y político que sufrió Japón con la llegada del periodo Edo, que desarrolló un gobierno que acabó con la relativa independencia de los feudos. En esta época, Tokugawa exigió a los samuráis ponerse al servicio del shogunato para desarrollar, principalmente, trabajos administrativos, obligando a todo samurái que no tuviera categoría aristocrática a abandonar las armas. Y aunque los campesinos, paradójicamente, lograron cierta autonomía, también fueron sometidos a un fuerte control burocrático. De hecho, aunque en el periodo Edo se produjo un gran crecimiento económico, cultural y artístico, también se impuso un estricto control social.

Bushidō y la reflexión de Kurosawa en Los siete samuráis

Retrato de Minamoto no Yoritomo (1193–1199). Atribuido a Fujiwara Takanobu.

El desarrollo del bushidō está íntimamente ligado a la existencia de los samuráis. En un principio los samuráis eran simples guerreros sin un estatus noble, al servicio de los clanes y del emperador. Este tipo de guerreros, que ya existían durante el periodo Asuka (538-710) y Nara (710-794), adquirieron especial protagonismo en el periodo Heian (794-1185), cuando tras varias rebeliones y batallas entre clanes, lograron vencer a la aristocracia a la que habían servido con anterioridad. Entonces, Minamoto no Yoritomo se convirtió en Sei’i-taishōgunshōgun (general o comandante de los ejércitos al servicio del emperador), y constituyó a los samuráis como clase, dando inicio al periodo Kamakura (1185-1333). Fue entonces cuando parece que el bushidō emergió con fuerza, como un sistema de creencias necesario para controlar a los samuráis, un código que garantizara la existencia de cierta moral y lealtad entre esta clase de guerreros y sus señores[7].

El término “bushido” (武士道?) se traduce habitualmente como “el camino del guerrero”, y su definición fue variando a lo largo del tiempo, influido por el Budismo, el Confucianismo, el Zen y el Shintoísmo, hasta convertirse en el código que conocemos hoy. Del budismo, el bushidō adopta una concepción estoica de la existencia con la aceptación de la muerte como realidad ineludible. Del confucianismo asume las virtudes de la lealtad y de la compasión que están a la base de la superioridad moral. Del Zen, la búsqueda de la perfección. Y, finalmente, el shintoísmo otorgó al bushidō los valores éticos de afinidad y amor por todas las cosas vivas, y una profunda enseñanza de la lealtad hacia el señor.

El bushidō pone énfasis en siete principios: el 義 Gi: Justicia basada en las decisiones correctas, el 勇 Yu: Coraje, el 仁 Jin: Benevolencia, el 礼 Rei: Respeto, cortesía, el 誠 Makoto: Honestidad, sinceridad absoluta, el 名誉「名譽」Meiyo: Honor, y el 忠義 Chuugi: Lealtad[8].

La última adaptación del bushidō tuvo lugar en el periodo Meiji (1868-1912), cuando el emperador deseaba ofrecer una visión amable de Japón a Occidente. Tal adaptación resultó un tanto paradójica, pues fue en esa misma época cuando se abolió la clase samurái y se dio fin al shogunato.

Kurosawa, Los siete samuráis y el bushidō

Teniendo en cuenta el significado de la palabra samurái (el que sirve), y los siete principios del bushidō, parece que Kurosawa intenta hacer un alegato sobre la verdadera virtud del guerrero, como alguien que se pone a servicio del pueblo, en vez de buscar el favor de la clase poderosa.

En mi opinión, Kurosawa hace una valoración positiva en esta película de los guerreros que defienden al débil por encima de quienes lo sacrifican. Algo pertinente después de la Segunda Guerra Mundial[9], cuando muchos soldados japoneses fueron sacrificados por defender el ideario del bushidō. Este se sabía extendido ampliamente en el ejército, siendo asumido y defendido por los mandos, que pertenecían mayoritariamente a la aristocracia, y que encontraron en este código una interpretación exacerbada del camino del guerrero. Hay que tener en cuenta, además, que en la Segunda Guerra Mundial no sólo se sacrificó al ejército, sino también al propio pueblo.

Kikuchiyo llevando los pertrechos samuráis a Kambei. Encabeza el grupo Yohei.

Resulta interesante observar que, en Los siete samuráis, los bandidos portan la vestimenta propia de un ejército, y que los dos jefes de la banda, visten armaduras que normalmente se reservaban para los mandos samuráis. Este importante detalle de la película no es un error, sino que sirve para entender algo que sucedió en Japón durante las innumerables guerras civiles que sangraron el país antes de la llegada del periodo Edo. Cuando los diferentes señores se enfrentaban, con sus respectivos ejércitos de samuráis, el bando que perdía, se veía obligado a abandonar sus tierras y llevar una vida fugitiva. Esto era algo usual. Y era una de las razones que llevaba a los campesinos a perseguir y aniquilar a los perdedores de las batallas, por pillaje y en venganza por los sufrimientos de la guerra; y, en cierto sentido, como medida de precaución. Esto último puede servir para entender la indignación de Kanbei y el resto de samuráis cuando Kikuchiyu lleva los pertrechos de los samuráis que ocultaban los campesinos. Es aquí cuando Kanbei, ante la estupefacción de Kikuchiyu dice:

—Alguien que jamás haya sido perseguido no lo puede entender.

Lo bien cierto es que en la versión traducida al castellano no se acaba de comprender el alcance de estas palabras. En la versión inglesa se entiende un poco mejor. Aquí, Shichiroji le dice a Kikuchiyu que esas armaduras son de samuráis perdedores, y Kanbei matiza:

—Samuráis perdedores, cazados por lanzas de bambú—

De esta manera, se profundiza en la tragedia de los samuráis perdedores, que eran cazados por los campesinos. Algo que también aparece, por cierto, en las narraciones sobre las experiencias del propio Musashi.

Pero la escena no acaba aquí. Tras las palabras de Kanbei, Kikuchiyu reacciona con rabia y les echa en cara, a él y a los demás, el que los campesinos sean así por culpa de los samuráis. Y no parece faltarle la razón si tenemos en cuenta la acción de la película y el contexto histórico. Hay que comprender que los campesinos tenían razones para odiar a los samuráis, pues estos tenían total impunidad para actuar sobre las clases más bajas. Lo habitual era que no hubiera consecuencias de ningún tipo si un samurái abusaba e incluso asesinaba a un campesino. Su palabra era más que suficiente, algo que por otra parte también sucedía en la Europa medieval. Es aquí, en mi opinión, donde Kurosawa confronta la idea de un bushidō de carácter moral y popular frente a un bushidō de carácter egoísta y aristocrático.

Akira Kurosawa (1910-1998).

El sentido de la vida del samurái, lo que justificaba su existencia, era cumplir los preceptos del bushidō. Eso es cierto. Sin embargo, este código establece disposiciones como la lealtad y el honor, que podían servir para anestesiar otros mandatos como la justicia basada en las decisiones correctas y la benevolencia. Pero esto, también podía funcionar en sentido contrario. Así que, en el fondo, el bushidō no dejaba de encerrar ciertas contradicciones. En este sentido, los samuráis del filme podían haberse negado a ayudar a lo campesinos para perseguir mayores ambiciones, justificándose en el propio código. Por tanto, no es un simple código lo que les empuja a tomar las decisiones que determinan su futuro, sino, en mayor o menor grado, su propio sentido moral.

Me gustaría matizar que este punto, al igual que el artículo en general, se refiere a Los siete samuráis, no a toda la cinematografía de Kurosawa. En otras películas de samuráis del autor no vamos a encontrar esta reflexión de un modo tan evidente, puede incluso estar inexistente. Así que sería equivocado atribuirle a Kurosawa una ideología sobre el bushidō teniendo en cuenta sólo este filme.

El valor del grupo en Los siete samuráis

Otro de los aspectos fundamentales de la película, respecto al sentido de la vida, es el que se refiere a las relaciones personales y a la colaboración en grupo de campesinos y samuráis.

El valor de la amistad

En esta película, se retrata de una manera prodigiosa el valor de la amistad. Aquí destaca la vieja relación entre Kanbei y Shichiroji, o las nuevas amistades que se establecen, como cuando Gorobei le dice a Kanbei que se une a él no por la naturaleza de la misión sino por la simpatía que despierta su amistad. Otra amistad significativa es la que se fragua entre Kikuchiyo y Yohei, o la que surge por la simpatía que Gorebei siente hacia Heihachi. O la hermosa amistad —quiero creer—, no exenta de comprensión y compasión, que surge entre Kikuchiyu y el resto de samuráis. En otro orden de cosas figura la devoción que Katsushirō siente hacia Kanbei y Kyuzu. Y por último, es necesario mencionar el amor representado por Katsushiro y Shino, el amor propio de la juventud, inmaduro y díscolo, enfrentado a los miedos de un padre que afronta la situación imponiendo su autoridad con violencia.

La unión hace la fuerza

El filme de Kurosawa encierra otros valores dignos de resaltarse, en particular: la necesidad de unirse para alcanzar eficazmente un objetivo. Los campesinos y los samuráis deben unirse para vencer a los bandidos. Cada uno de ellos ha de hacerlo en la medida de sus posibilidades; pero, sobre todo, con ánimo fraterno.

—Ésta es la naturaleza de la guerra: Protegiendo a otros, te salvas a ti mismo. Si sólo piensas en ti mismo, te destruyes a ti mismo

Esto es lo que dice Kanbei Shimada en la película cuando, para hacer frente a los bandidos, decide abandonar a su suerte dos granjas y un molino situadas a las afueras del pueblo. Aunque para ser justos, hay que decir que los campesinos afectados no aceptan con alegría la decisión de Kanbei, y que intentan revelarse. Sin embargo, este episodio que muestra una reacción dentro de lo que cabría esperarse, es la excepción. En la película, todos colaborarán, lucharán y se sacrificarán por los demás. Y eso es lo que les permite vencer a un grupo de bandidos preparados para la guerra. Es más, durante las batallas, tanto samuráis como campesinos sangran y mueren unos junto a los otros, como iguales. Y al final, tanto campesinos como samuráis comparten todo lo que tienen.

El protagonismo del grupo

Imagen del manuscrito de la Odisea de Homero.

A modo de conclusión, Los siete samuráis redefine el mito del héroe en el tratamiento del grupo: el protagonismo no corresponde a un individuo, sino a un grupo integrado por distintos individuos que interactúan para generar un cuerpo consistente capaz de superarse a sí mismo. El todo, en suma, es más que las partes que lo integran.

No es que no existan ejemplos de este tipo de tratamiento en la mitología. Lo que sucede es que predomina la narrativa en la que el camino del héroe se hace en solitario. Es más, aunque el protagonismo del grupo ya aparece en un relato tan antiguo como La Odisea (siglo VIII a. C.), en realidad, este grupo pivota en torno a Ulises, cuyo camino es el principal —los demás son sus acompañantes—. En Los siete samuráis, sin embargo, no se podría decir, en absoluto, que la película trate sobre Kanbei, aunque evidentemente sea el líder indiscutido. Ésa es la diferencia con Ulises.

Así, Los siete samuráis redefine el camino del héroe para mostrar no el triunfo de la individualidad, sino del grupo, sumándose así a producciones como: El Señor de los Anillos (2001-2003), Los Goonies (1985), Los siete magníficos (1960) (remake destacable de Los siete samuráis), Los vengadores (2012-2018), La Guerra de las Galaxias (1977-2017) y Harry Potter (2001-2011)[10][4]. No son muchas las películas que reparten el protagonismo entre sus personajes, y sin embargo, estas películas suelen tener una gran repercusión en el público. Quizás esto sea así porque vivimos conectados a los demás. Y, aunque tengamos nuestras preferencias, éstas se dan dentro de un grupo. Es posible que ésa sea la razón de que nos sintamos identificados con este tipo de historias.

Por último, y en relación a lo dicho, es importante señalar que la conexión de los personajes en Los siete samuráis se desarrolla en un ambiente de humildad, de fraternidad, de aceptación, de sacrificio, de esfuerzo, de justicia y de honor. ¿No es de esto de lo que trata precisamente el bushidō? Al menos, parece una buena manera de darle sentido a la vida.

Si te interesa saber más, puedes escuchar el podcast “Los siete samuráis: Análisis histórico, antropológico y cultural”, realizado para ¡Qué significa esta película?, seleccionando aquí.

Bibliografía y recursos audiovisuales:

Campbell, J. (1959). El héroe de las mil caras. Psicoanálisis del mito. México: Fondo de Cultura Económica.

Ikegami, E. (2012). La domesticación del samurái: el individualismo honorífico y la construcción del Japón moderno. México; Barcelona: Universidad Nacional Autónoma de México, Facultad de Ciencias Políticas y Sociales; Anthropos.

Musashi, M. (1945). El libro de los cinco anillos. Colombia. Cuba: Digitado por Henry Binerfa Castellanos Camaguey. Recuperado el 14 de enero de 2017 de https://karateyalgomas.files.wordpress.com/2014/07/ellibrodelos5anillos.pdf 

Sanmartín Cava, L. M., Sanmartín-Cava, J. F., Plá, Á., y Villegas, A. (2017). El Señor de los Anillos: análisis antropológico, político y mitológico. ¡Qué significa esta película? España / México: Vertiente Crítica. Recuperado el 20 de mayo de 2017 de https://www.ivoox.com/senor-anillos-analisis-antropologico-politico-audios-mp3_rf_18485472_1.html

Yamamoto, T. (2005). Bushido: El camino del samurai. Editorial Paidotribo.

NOTAS:

[1] La introducción presenta a todos los personajes protagonistas, incluyendo a Shino, la campesina de la que se enamorará Katsushirō, el joven al que le falta todavía experiencia para ser, en el sentido estricto del término, un samurái.

[2] Kikuchiyo es un joven de origen campesino que quiere convertirse en un verdadero samurái. Tiene un carácter iracundo y se mezcla a menudo en trances divertidos.

[3] Kyuzu es un samurái maestro habilidoso en el arte de matar con la espada que sólo persigue perfeccionar su estilo de combate.

[4] Cfr. asimismo el manga Vagabond (1998-actualidad) realizado por Takehiko Inoue, basado en esta misma novela.

[5] Es el análogo japonés del texto chino de Sun-Tzu titulado El arte de la guerra.

[6] Cfr. en este mismo blog la entrada de Jacinto Choza Elaboración de la noción de espíritu. La noción china de Qi (https://proyectoscio.ucv.es/actualidad/la-revelacion-originaria-la-religion-de-la-edad-de-los-metales-iii/).

[7] De todos modos, es posible que existieran antecedentes de este código ya desde el periodo Heian e incluso antes.

[8] En cualquier caso y según parece, el bushidō asumido por los samuráis cuando los señores dominaban Japón, no era tan honorable como el que normalmente se retrata en el cine.

[9] Hay que recordar que esta película se estrena en 1954, 9 años después del fin de la Segunda Guerra Mundial.

[10] Todas estas películas mantienen un protagonismo repartido en mayor o menor grado, entre las que destaca El Señor de los Anillos, no sólo porque el protagonismo está diluido, sino porque incluso su propio protagonista falla, y la victoria se consigue gracias al grupo: a Sam y a todos los demás. A este respecto, se puede escuchar este podcast: El Señor de los Anillos: análisis antropológico, político y mitológico

 


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