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Carta abierta al viento

De un error administrativo del pasado a una irregularidad que se ha prolongado hasta el presente.

Raúl Gutiérrez Lombardo
Secretario Académico

Cuando la Secretaría de Educación Pública recibió la biblioteca particular que Vicente Lombardo Toledano donó a la Nación, el Gobierno de la República consideró conveniente establecer un organismo que administrara ese valioso acervo bibliohemerográfico, y que a la vez de enriquecerlo, auspiciara el estudio y la investigación de las humanidades, en particular de la Filosofía.

En esta época de profundas transformaciones —se dijo en la argumentación del Decreto— se abren nuevos horizontes a la humanidad que demandan conocimiento, por lo que “el bien donado será de invaluable utilidad… pues a través del estudio del pensamiento humano, se logrará su constante renovación y una mejor comprensión del mundo contemporáneo”.

El 19 de agosto de 1972, el Presidente de la República expidió el Decreto que creó el Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano, dependiente de la Secretaría de Educación Pública, con la finalidad de fomentar el estudio, la investigación, el intercambio y la difusión de las humanidades, en particular de la Filosofía.

En el Decreto se precisan tanto la sede del Centro (su domicilio hasta la fecha) como su patrimonio: la Biblioteca, el subsidio anual que por conducto de la Secretaría de Educación Pública le conceda el Gobierno Federal, las aportaciones de organismos públicos, privados y personas físicas, y los bienes destinados a su funcionamiento.

La gestión del Centro, originalmente encomendada a un Patronato y a un Consejo Directivo, por las dimensiones y condiciones operativas de la institución se compactó en un Órgano de Gobierno integrado por los titulares de la Secretaría de Educación Pública, de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, de la Universidad Nacional Autónoma de México, del Instituto Politécnico Nacional, del Instituto Nacional de Antropología e Historia, de la Confederación de Trabajadores de México, del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación y de la Federación de Sindicatos de Trabajadores al Servicio del Estado, presidido por el Secretario de Educación Pública.

El Órgano de Gobierno ha cumplido puntualmente todas las funciones colegiadas académicas y administrativas asignadas al Patronato y al Consejo Directivo, lo que ha permitido que el Centro cumpla sin falta alguna sus funciones y compromisos institucionales. Los resultados logrados así lo avalan.

Debe señalarse que hasta el año 2000 el Centro funcionó como una dependencia de la Secretaría de Educación Pública. Sin embargo, la llegada a la administración federal de funcionarios sin conocimiento y experiencia en el ramo, generó una irregularidad administrativa. Los encargados de la SEP en ese entonces no entendieron la naturaleza institucional del Centro y lo descolocaron de la estructura orgánica de la SEP, relegándolo a una condición externa a la Secretaría.

Y aunque los recursos se asignaron sin contratiempos mayores, se puso al Centro en un programa de apoyo a instituciones que no forman parte orgánica en la Secretaría, anomalía que se ha prolongado hasta el presente. Es de suponer que las administraciones que siguieron al cambio de 2012 han debido afrontar una intensa actividad en favor de la reforma educativa que ha de haber ocupado toda su atención.

Pero la notificación de que la SEP no apoyará de momento al Centro pone en evidencia que al no resolverse, la descolocación administrativa ha dado lugar a una confusión que pone a una dependencia de la Secretaría de Educación Pública al borde de su extinción sin que medie siquiera una explicación y que se anule por una vía a todas luces improcedente un Decreto Presidencial que creó una dependencia del Ejecutivo Federal.

La SEP se ha consagrado en una tarea por hacer de la evaluación un factor decisivo de la vida institucional, criterio que por supuesto, compartimos y asumimos en nuestro trabajo. Pero la decisión en curso no hace referencia alguna a la evaluación del desempeño del Centro y una anomalía originada en una incompetencia administrativa del pasado podría llevar a que la SEP actuara no sólo al margen sino en contra de un criterio de cuya prevalencia depende en buena medida la salud institucional en un momento en que la sociedad reclama la certidumbre que sólo puede dar la congruencia.

Obituario a Joaquim Veà i Baró (1958 – 2016)

Los investigadores de este Centro de Estudios lamentamos profundamente el fallecimiento este pasado martes 23 de febrero de 2016, de Joaquim Veà i Baró, colaborador, amigo y colega. Entre otras contribuciones en esta Institución destaca el libro PRIMATES: EVOLUCIÓN, CULTURA Y DIVERSIDAD. HOMENAJE A JORDI SABATER PÍ, editado con Jorge Martínez Contreras y publicado por este Centro de Estudios en 2002.

En la foto, Joaquim Veà i Baró junto a Raúl Gutiérrez Lombardo Secretario Académico del Centro de Estudios Vicente Lombardo Toledano.

La colección “Eslabones en el desarrollo de la ciencia” ha llegado a 25 títulos

En 1999, para iniciar el nuevo milenio con un proyecto editorial de largo alcance, este Centro de Estudios tomó la decisión de complementar la publicación de la revista Ludus Vitalis con una colección de libros sobre historia y filosofía de la ciencia con el nombre de “Eslabones en el desarrollo de la ciencia”. El objetivo, publicar trabajos monográficos, antológicos y compilaciones de reuniones académicas sobre temas diversos en epistemología, ciencias cognitivas, historia, filosofía y sociología de la ciencia.

El resultado ha sido notable ya que en 15 años se han publicado 25 títulos que abarcan temas tanto científicos como culturales de gran valor conceptual, que muestran, entre otras cosas, que distinguir la ciencia de la cultura es hoy una exhibición de analfabetismo, porque en el mundo actual, no hay cultura sin ciencia y, poniendo la frase al revés, también resulta cierto.

A continuación se enlistan los nombres de estos títulos, los autores y/o editores de cada publicación y el año de su aparición.

Aquí puedes encontrar los números de la colección que ya están disponibles en PDF.

COLECCIÓN

1. COGNICIÓN. ESTUDIOS MULTIDISCIPLINARIOS, Paola Hernández Chávez y Jonatan García Campos (editores), 2015.

2. LA CONCIENCIA DE LA CIENCIA, Alexandre S.F. de Pomposo, 2015.

3. EL JANO DE LA MORFOLOGÍA, Carlos Ochoa, Ana Barahona, 2014.

4. LA FILOSOFÍA DESDE LA CIENCIA, Raúl Gutiérrez Lombardo y José Sanmartín, 2014.

5. EL EXCESO DE EXCLUIR A LA RAZÓN, José Sanmartín Esplugues, 2013.

6. INTERRUPTORES, BATERÍAS Y REDES, Vivette García Deister, 2013.

7. RÉQUIEM POR EL CENTAURO, Gustavo Caponi, 2012.

8. LAS CIENCIAS COGNITIVAS: UNA CONSTELACIÓN EN EXPASIÓN, Jonatan García Campos, Juan C. González González, y Paola Hernández Chávez (editores), 2012.

9. RETRATOS DEL CEREBRO COMPASIVO, Roberto Emmanuel Mercadillo, 2012.

10. DE GENES, DIOSES Y TIRANOS, Camilo José Cela Conde, 2011 (2º edición).

11. LA SEGUNDA AGENDA DARWINIANA, Gustavo Caponi, 2011.

12. EPISTEMOLOGÍA Y PSICOLOGÍA COGNITIVA, Jonatan García Campos, 2009.

13. FILOSOFÍA Y BIOLOGÍA, Raúl Gutiérrez Lombardo, 2008.

14. FUEGO Y VIDA, Violeta Aréchiga, 2007.

15. EN BUSCA DE LO HUMANO Jorge Martínez Contreras y Violeta Aréchiga (editores), 2007.

16. ARQUEOLOGÍA COGNITIVA PRESAPIENS, Aura Ponce de León, 2005.

17. SENDEROS DE LA CONSERVACIÓN Y LA RESTAURACIÓN ECOLÓGICA, Jorge Martínez Contreras (editor), 2005.

18. METAPOCATÁSTASIS DE CIVILIZACIÓN, Flavio Cocho Gil, 2005.

19. NATURALEZA Y DIVERSIDAD HUMANA Raúl Gutiérrez Lombardo, Jorge Martínez Contreras y José Luís Vera Cortés (editores), 2003.

20. PRIMATES: EVOLUCIÓN, CULTURA Y DIVERSIDAD, Jorge Martínez Contreras (editor), 2002.

21. LAS ANDANZAS DEL CABALLERO INEXISTENTE, José Luis Vera, 2002.

22. LA MENTE ESTÉTICA, Gisèle Marty, 2000.

23. DEL A.D.N. A LA HUMANIDAD, Lucrecia Burges (editora), 2000.

24. ESTUDIOS EN HISTORIA Y FILOSOFÍA DE LA BIOLOGÍA VOL. 1, Raúl Gutiérrez Lombardo, Jorge Martínez Contreras y José Luis Vera Cortés (editores), 1999.

25. ESTUDIOS EN HISTORIA Y FILOSOFÍA DE LA BIOLOGÍA VOL. 2,  Raúl Gutiérrez Lombardo, Jorge Martínez Contreras y José Luis Vera Cortés (editores), 1999.

Presentación de la Obra Histórico-Cronológica de Vicente Lombardo Toledano

Palabras de Raúl Gutiérrez Lombardo.

Obra Histórico-Cronlógica-01Los mexicanos tenemos un deber histórico y moral con México y América Latina: Explicar con mayor claridad quién fue Vicente Lombardo Toledano, el más profundo y universal pensador de la Revolución Mexicana.

Vicente Lombardo Toledano es un clásico de la historia y del pensamiento mexicanos por una razón singular: combinó acción y reflexión; fue un constructor de instituciones fundadas en una concepción de México y el mundo, generada desde la filosofía, la historia, la economía y la sociología, a lo largo de más de medio siglo de trabajo.

Pero ¿qué es ser un clásico?

Ser de todos los tiempos: de ahora, de antes y de después.

Esta singularidad confiere a su legado una multiplicidad de instancias de análisis: valor como testimonio histórico; interés interpretativo de los diversos momentos en los conflictos sociales; ejemplo de cientificidad en el estudio de los problemas políticos; vigencia de su pensamiento como guía instrumental; y, sobre todo, posibilidad de pensar y repensar la realidad como una totalidad consistente.

Vicente Lombardo Toledano fue uno de los más cabales integradores de los mexicanos del siglo XX. Los frutos ahí están, aunque no se le mencione. No importa.

Para subrayar cómo llegó este hombre a una comprensión de nuestro país y de nuestro continente de tan largo alcance, hay que mencionar que poseía una gran cultura, pero que no se quedó ahí, en cultura, sino que la reelaboró dándole carácter mexicano y latinoamericano, proyectándola a lo universal.

Vicente Lombardo Toledano fue maestro, dirigente sindical, combatiente político, antropólogo, filósofo, periodista, que de manera infatigable estudió, escribió y comunicó acerca de todo lo que ocurría en México y el mundo de su tiempo. Fue, como José Martí, capaz de escribir páginas inolvidables de los principales personajes de la historia, la política, la literatura, el arte y la ciencia.

Esta excepcional combinación de elementos en una mente privilegiada como la suya, con una personalidad atrayente y sugestiva, y un cariño altruista por su pueblo, el pueblo mexicano del campo, de la fábrica, de la escuela rural, de la sierra, lo convierte en el hombre capaz de agrupar y fundir en un movimiento a toda la clase trabajadora de México y América Latina para luchar por elevar su nivel de vida y defender lo que les era suyo, la patria, en contra de la reacción interna y las asechanzas de los poderosos externos.

Vicente Lombardo Toledano desarrolló una actividad incansable en el campo de las ideas, y llevó su lema “el que gane la batalla de las ideas ganará el porvenir” hasta sus últimas consecuencias, para unir voluntades y esclarecer conciencias a favor de la causa del progreso social para combatir la ignorancia y la sumisión al explotador y al fanatismo.

Aun dentro de su intensa actividad política, Vicente Lombardo Toledano mostró una gran sensibilidad y preocupación hacia los jóvenes, cuidando siempre su vocación educativa. Uno de sus últimos escritos lo dedica precisamente a la juventud a manera de carta: “a un joven socialista mexicano” en donde lo exhorta a prepararse, como único modo de ser libre.

[rev_slider leon-vicente]Postuló la necesidad de que los pueblos latinoamericanos trabajaran por lograr su segunda independencia. Nuestro principal enemigo, decía, no está adentro, está afuera, es el imperio del norte.

En su vida como revolucionario y como pensador, logró articular ciencia, conciencia y acción. Y lo hizo a partir de una actitud ética, porque era un hombre ético; de una gran honestidad para consigo mismo y para con los demás. Era un hombre convencido de sus ideas, con una cultura en la que estaban presentes el pensamiento, el conocimiento y el sentido de lo bueno, más profundamente humanos.

Esta conducta ética siempre lo motivó a que debía enseñar con el ejemplo. En ello está la esencia de su virtud humana, de su virtud educativa, la prueba de la consecuencia de su vida.

Vicente Lombardo toledano, excepcional en todo lo que hizo, jamás buscó hacer dinero, lo pudo hacer pero no quiso, prefirió ser simplemente maestro. Ese hombre se sabía todos los cuentos de la vida, siendo un ser humano sin cuento.

Viene, pues, a cuento, un fragmento del poema Quiero… sueño, de León Felipe:

No me contéis más cuentos,
que vengo de muy lejos
y sé todos los cuentos.
No me contéis más cuentos…
Que no quiero,
que no quiero ,
que no quiero,
que no quiero que me arrullen con cuentos;
que no quiero,
que no quiero,
que no quiero,
que no quiero que me sellen la boca y los ojos con cuentos;
que no quiero,
que no quiero,
que no quiero,
que no quiero que me entierren con cuentos…

Así, Vicente Lombardo Toledano, Hombre con mayúsculas, creador, constructor, educador, vivió sin aspavientos; con esa sutileza del ser humano refinado pero sencillo, sin ese afán de presunción de los mediocres.

En breve la Obra Histórico-Cronológica de Vicente Lombardo Toledano estará disponible, en PDF, en esta misma web. No dudes en consultarnos.

Emociones y Conducta Moral

Emociones y conducta moral

Raúl Gutiérrez Lombardo

Como he dicho en otras ocasiones, el ser humano posee dos naturalezas, una naturaleza biológica y una naturaleza cultural. Su naturaleza biológica es producto de la evolución biológica de la especie, la cual se sigue expresando claramente en la conducta del ser humano moderno. Su naturaleza cultural es el resultado de la adquisición y almacenamiento de información extrabiológica, hecha posible gracias al desarrollo de la ciencia, la técnica y la cultura en general, pero ambas son el producto de una actividad biológica: la actividad de nuestro cerebro.

Lo anterior explica por qué muchas formas del comportamiento humano siguen siendo biológicas a las que la cultura ha tratado de suavizar o atenuar, como son las pulsiones sexuales y la agresividad.

Uno de los problemas derivados de esta condición es que la cultura no ha sido totalmente exitosa en la disminución o en el control de los impulsos sexuales y agresivos de los seres humanos. Esto es, el ser humano es un animal sin señales apropiadas de inhibición de sus impulsos biológicos y, todavía más preocupante la relación entre la biología y la cultura en los seres humanos es una relación a la que la ciencia tiende a dar más valor al factor genético que al factor cultural.

Es verdad que el desarrollo tecno-científico ha sido extraordinario, pero, ¿ha sido igual de extraordinario el desarrollo moral del animal humano? No, porque no ha podido encontrar soluciones eficaces para controlar sus impulsos biológicos. La evolución cultural no ha llevado necesariamente a una evolución moral exitosa en los seres humanos; la cultura no ha podido contrarrestar las pulsiones biológicas y la agresividad innatas de la especie derivadas de la interdependencia energética para sobrevivir y reproducirse. El ser humano ha utilizado todos los recursos científicos y tecnológicos que ha logrado en su evolución cultural para apoderarse de los recursos de la biósfera, siempre desde una posición de poder, sea esta física o tecnológica, y, en el caso de otros seres humanos, psicológica, económica, militar y política.

[rev_slider CastrodezaFlujo]Una interpretación filosófica interesante de esta realidad, es la del filósofo de la ciencia darwiniano Carlos Castrodeza, quien en su último libro póstumo, El flujo de la historia y el sentido de la vida (2013), la llama la derivación posmoderna de la ética, donde todo lo “feo” se separa y se oculta o se trivializa o, incluso, se estetiza. El resultado, dice, es que perdemos madurez histórica, aunque en el fondo ésta solo ha valido para contemplar nuestras propias miserias etológicas o conductuales. Así que ya no es que podamos decir “esto es lo que hay”, sino que simplemente tendríamos que abandonar otras expectativas, como por ejemplo la que sostenía Darwin en El origen del hombre, donde postula que por selección natural la humanidad tendería a ser mejor, en un proceso civilizatorio creciente, el cual quedaría como un notable wishful thinking, porque la selección natural, en caso de que no fuera contrarrestada por el azar o por las condiciones del mundo físico, consigue lo mejor, pero puede que en el sentido social más peyorativo del término. Porque “el mejor” es también (si no únicamente) el que mejor explota al otro, ya sea con buenas o malas artes e intenciones.

Es pertinente traer aquí a colación, apunta Castrodeza, que en su famosa obra Dialéctica de la Ilustración (1947) Theodor Adorno y Max Horkheimer aseguran que, en contra de una creencia extendida, la Ilustración no acabó ni mucho menos con la fuerza del mito. Aunque la naturaleza ya no esté encantada, en los términos especificados por Max Weber, los humanos seguimos viviendo de ilusiones escatológicas. Los misterios que rodean el pensamiento teológico perviven, aunque no sea más que como órganos vestigiales en el cuerpo de la racionalidad científica moderna, lo que para los filósofos de Frankfurt, en términos sartrianos, no es solo una muestra de “mala fe”, sino algo peor, habida cuenta de que para ellos en esa pervivencia se encontraría el germen de futuros arrebatos totalitarios.

Y es que la mente humana, como por otra parte es bien sabido, cuando no tiene el suministro de “realidad” adecuado crea sus propias alucinaciones compensatorias, del mismo modo que “el hombre solo” (un náufrago, por ejemplo) se crea un compañero de fatigas imaginario para paliar su necesidad de socialización. La pelota Wilson es un ejemplo muy bien escogido.

Hoy, como señala el neurocientífico Francisco Mora, en su libro Neocultura (2007), la ciencia del cerebro irrumpe en esa misma problemática, pero esta vez, quizá, con una perspectiva distinta y de más calado. Aquella en la que se aportan conocimientos que permiten entender mejor las humanidades. Ya no se trata de crear puente entre dos cuerpos del saber que, avanzando en paralelo, aportan conocimientos distintos, sino de un proceso en serie, un continuum. Conocer cómo funciona el cerebro humano debe permitirnos entender mejor los productos de ese funcionamiento. Ciencia y humanismo se convierten así en una unidad, en solo un árbol de conocimiento desde las raíces y el tronco, hasta las ramas y las hojas.

La neurociencia, dice Mora, es una ciencia experimental, que con todas las herramientas técnicas disponibles, tiende a explicar cómo funciona el cerebro, particularmente el cerebro humano. Cerebro entendido como el órgano que recibe estímulos del medio ambiente y con los que elabora la realidad que nos circunda, gracias a los códigos de funcionamiento construidos en él a lo largo de cientos de millones de años. Realidad que refiere a la construcción, no solo del mundo que vemos, tocamos u olemos, sino la construcción y elaboración de las sociedades en las que vive y las normas y valores que las rigen.

Esta disciplina científica parte de una premisa básica, insoslayable. Todo cuanto existe en el mundo humano, objetivo o subjetivo, es concebido a través del cerebro, órgano por medio del cual se siente, piensa y ejecuta la conducta. Está claro que esta afirmación sorprende ya a muy poca gente porque todo el mundo sabe y tiene por cierto que sin cerebro ni se siente ni se piensa ni se realiza conducta alguna. Pero esto también requiere añadir que el cerebro solo no es el ser humano. El ser humano es un organismo completo en constante interacción con el medio. De hecho, el cerebro dedica una parte muy considerable de su trabajo a controlar y actualizar constantemente su relación con el organismo que lo alberga, que da como expresión visible la conducta, siendo ésta, a su vez, el producto de una sensación o percepción, una memoria o un pensamiento. No hay pues “fantasma” en la máquina. El cerebro opera fundamentalmente interpretando la información que recibe del medio ambiente y ejecuta la conducta correspondiente atendiendo esencialmente a la supervivencia del individuo y de la especie (Mora, 2007).

Elefantes comunicaciónLa emoción, los sentimientos, la abstracción, el lenguaje y el conocimiento son procesos cerebrales esenciales y básicos en la conducta de los mamíferos –y también en el hombre, como mamífero que es-, que vigilan y protegen la supervivencia. Las emociones señalan o tiñen los estímulos sensoriales de placer o castigo y sirven para defendernos o aproximarnos a ellos (agua, comida, calor, frío, sexo, juego o enemigos). Las emociones en consecuencia son los procesos que nos mueven o empujan a conseguir o evitar, de una forma flexible, lo que es beneficioso o dañino para el individuo. Además, las emociones generan ese mecanismo, también básico, que llamamos curiosidad (Mora, 2007). Con la curiosidad se expande el abanico de las conductas y con ello el interés por el descubrimiento de lo nuevo (nuevos alimentos, ocultación de enemigos, etc.). De esta manera, la curiosidad ensancha el marco de seguridad para la supervivencia.

Las emociones constituyen, además, un lenguaje de comunicación básico. De hecho, son el lenguaje más primitivo de los mamíferos. La manifestación de las emociones permite la creación de lazos (familia, amistad) que pueden tener claras consecuencias de éxito, tanto de supervivencia biológica como social. Y, finalmente, los sentimientos. Con la aparición de los sentimientos, el hombre se torna consciente de sus emociones. Y frente a la pura “reacción” ante un estímulo, con la huida o el ataque, el ser humano experimenta y “sabe” que tiene miedo o placer, alegría o pena, y conduce su vida de una manera “nueva”, nunca antes experimentada por ningún otro ser vivo. Las emociones y sentimientos, además, desempeñan un papel importante en el proceso de razonamiento y en la toma de decisiones, especialmente aquellas relacionadas con la persona y su entorno social más inmediato. Las emociones y los sentimientos constituyen de hecho, los pilares sobre los que descansan casi todas las demás funciones del cerebro.

(Fragmento)

Conferencia dictada en el V Congreso del Seminario de Antropología y Evolución “Antropología de las emociones”.

Taxco, Guerrero, 28, agosto, 2015. INAH.

El legado de Carlos Castrodeza

El legado de Carlos Castrodeza

Raúl Gutiérrez Lombardo

Texto tomado de Contrastes. Revista Internacional de Filosofía: Suplemento 18(2013), pp. 70-24. ISSN: 1136-9922. Departamento de Filosofía, Universidad de Málaga, Facultad de Filosofía y Letras Campus de Teatinos, E-29071 Málaga (España)

CarlosSi algo lamento al escribir estas líneas es no haber tratado más a Carlos Castrodeza. Lo conocí en un seminario sobre Epistemología Evolucionista en la Universidad de Valencia al que me invitó José Sanmartín en 2007. Desde las primeras palabras que crucé con él pude apreciar su agudo sentido del humor y su erudición enciclopédica, pues sabía mucho y era evidente que se lo había leído todo. Por lo mismo, se notaba también que en las reuniones se aburría de escuchar trivialidades pero, en lugar de enfadarse, prefería hacer alguna broma incisiva para que los demás soltaran la carcajada y no cayeran dormidos.

Lo volví a ver por última vez en 2008, en un coloquio sobre Darwin en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo que convocó también José Sanmartín. Al año siguiente (2009), los responsables de la revista Ludus Vitalis, como tantos otros, decidimos invitar a la comunidad de filósofos de la biología que habían publicado en la revista para dedicar un número de homenaje a Darwin por el 200 aniversario de su natalicio y el 150 aniversario de la publicación de su obra maestra El origen de las especies. Le escribimos a Carlos Castrodeza y le preguntamos si estaría dispuesto a participar en el proyecto, al cual se adhirió con agrado. El trabajo que nos envió lo tituló La revolución científica interminable: De Copérnico en adelante, haciendo hincapié en Darwin, el cual era tan impresionantemente bueno, como se dice en la jerga editorial, que lo colocamos al inicio del volumen junto al más grande de la filosofía de la biología como lo es Francisco J. Ayala.

Menciono el trabajo publicado en Ludus Vitalis porque no sólo está conectado con este libro que comento, Antropología de la ciencia. La base fideísta del legado Darwiniano, sino porque es imposible dilucidar cuál de los dos escribió primero, o si los escribió al mismo tiempo, pues se complementan como anillo al dedo. En un caso es una síntesis histórica de la civilización occidental desde una perspectiva naturalista (darwiniana), y en el otro, que es casi lo mismo, una antropología de la ciencia darwiniana. <<Posiblemente, pensar por pensar sea la mejor “droga” para sobrellevar el infortunio de la existencia (asumida o no), cuya concienciación hace presa en seres autoconscientes como nosotros. Porque el pensamiento es la adaptación provisional más consustancial a nuestra propia condición biológica>>, Castrodeza dixit.

Dos años después (2011) le invitamos a participar en un debate de la revista sobre interdisciplina y nos mandó una contribución tan original como sarcástica, pues pone elegantemente en su sitio a los que, tal vez por pose pero sobre todo por ignorancia, no pasan de la superficie, como los niños que se comen el merengue del pastel de cumpleaños y dejan el pan sin saber siquiera de qué es. <<La interdisciplinariedad en la práctica tendría, por ejemplo, valor para un Robinson Crusoe que no tiene ayuda alguna en su tarea de supervivencia más inmediata, y que tiene que hacer y saber de todo>> Castrodeza dixit.

Finalmente, y digo finalmente porque fue el fin de nuestra incipiente amistad, en julio de 2012 organizamos un coloquio sobre cerebro y conducta para conmemorar el 20 aniversario de Ludus Vitalis y lo invitamos a participar en una de las mesas cuyo tema era contestar la pregunta ¿todo es reducible a la ciencia?, la otra pregunta era, por cierto, ¿todo está en el cerebro?, y aceptó nuestra invitación sin más; nos dijo que vendría con su esposa Virpi. A escasos días del coloquio José Sanmartín me envió un correo diciéndome que Carlos había fallecido.

Los últimos días del mes de noviembre de 2012, tuvo lugar el primer congreso de la AIFIBI (Asociación Iberoamericana de Filosofía de la Biología) y Antonio Diéguez, organizador del congreso y primer presidente electo de la asociación, me extendió una invitación para participar en un homenaje a Carlos Castrodeza. Me sentí honrado al aceptar y acudí a la reunión exclusivamente para eso, porque pensé que a Carlos Castrodeza le hubiera gustado hablar seguramente sobre bioantropología y mencionar que <<la aparición más o menos gradual de la autoconsciencia en el hombre, así como su mantenimiento, es una adaptación fomentada por el “engaño a sabiendas” (o sea, la mentira), como una manera de hacer del engaño una estrategia de supervivencia más eficiente por momentos que la derivada del autoengaño>>, Castrodeza dixit; (paréntesis de un servidor). Lo interesante de señalar aquí es que dicha idea se repite con frecuencia en autores del mundo <<cultural>>, no así del <<científico>>.

[rev_slider Catrodeza] En su intervención en el homenaje a Carlos Castrodeza, José Sanmartín, quien además de hablar y contar anécdotas del amigo, soltó una noticia que me cimbró hasta los huesos. Virpi le había dejado como legado la biblioteca personal de Carlos y él, a su vez, después de consultarlo con ella, consideró que el mejor lugar para depositar ese legado era el Centro de Estudios Vicente Lombardo Toledano, que posee una de las bibliotecas de historia y filosofía de la ciencia más importantes de México. Nunca tendré suficientes palabras para agradecer ese gesto de generosidad, pero sí que puedo hacer todo lo posible para estar a la altura de tan excepcional circunstancia.

Contar con la biblioteca, conformada a lo largo de una vida de trabajo fecundo de uno de los grandes filósofos de la biología de España y de Iberoamérica, no tengo duda alguna, es un gran honor y una gran responsabilidad. Para ello constituiremos una sala especial que llevará su nombre, la cual albergará los más de 1500 títulos, el número exacto lo sabremos una vez catalogada, para que pueda ser consultada por los actuales y futuros filósofos de la biología de nuestra región del mundo. (Ahora sabemos que la “Sala Carlos Castrodeza” contiene 1678 unidades bibliográficas entre libros y revistas), paréntesis de un servidor.

La última noche que estuve en Valencia cenando con José Sanmartín, su esposa Gloria, Jorge Martínez Contreras, y Pilar mi esposa, José comentó, a propósito del congreso que recién había terminado, que la filosofía de la ciencia en nuestros países no reluce porque la mayoría de nosotros se la pasa hablando de, o estudiando a, si es el caso, otros autores, especialmente del mundo anglosajón o galo y no sobre nosotros mismos. Carlos Castrodeza era de esos pocos autores, sobra decirlo, que hablaba y escribía de su trabajo, sin complejos, con brillantez, con conocimiento, con enjundia.

Presentación del Libro Reflexiones sobre la Violencia

Presentación del libro Reflexiones sobre la Violencia

Reflexiones sobre la Violencia - SIGLO XXI (MÉXICO), 2012.
Reflexiones sobre la Violencia – SIGLO XXI (MÉXICO), 2012.

Por considerarlo un tema de gran actualidad, reproducimos las palabras que pronunció Raúl Gutiérrez Lombardo en la presentación del libro “Reflexiones sobre la violencia”, en Valencia, España, el 18 de octubre de 2010.

Me siento muy honrado de compartir esta mesa con tan distinguidos filósofos, me refiero a José Sanmartín, Jaime Labastida, José Luis Vera y Jorge Martínez, porque, además de ser filósofos, son escritores, a quienes siempre es un placer leerles.

Asimismo, quiero agradecer al Centro Reina Sofía para el Estudio de la Violencia y a la Valencian International University por permitirme, en nombre del Centro de Estudios Filosóficos Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano, estar aquí otra vez gracias a su generosa hospitalidad.

Quiero hacer una reflexión brevísima sobre este libro, el cual pienso es un libro muy bien logrado porque, al mismo tiempo, posee tres características difíciles de encontrar en una sola publicación.

Es un libro realista, esto es: está basado en la ciencia.

Es un libro racionalista, esto es: está fundamentado en la razón filosófica.

Y es un libro político, esto es: explica un problema, analiza sus causas, sus efectos, sus manifestaciones, busca formas de atacarlo, y da maneras de prevenirlo. Es decir, es un libro políticamente correcto, muy correcto.

Por esto último, quiero aprovechar la ocasión para añadir algo políticamente incorrecto, muy incorrecto. Bueno, no tan incorrecto como para hablar de lo que pasa en España, no me corresponde, pero con lo que pasa en México me basta y me sobra.

En el mes de mayo pasado que estuve aquí en Valencia invitado por el rector Sanmartín a la investidura de Doctor Honoris Causa del profesor Carl Mitcham, expuse unas palabras al equipo de trabajo de la VIU que terminé con una cita del filósofo francés, también escritor, Edgar Morin, tomada de una entrevista que le hizo el diario El País el 17 de enero de 2010 titulada “Elogio de la metamorfosis”, en donde Morin dice que el objetivo ahora es salvar a la humanidad, y que para ello urge cambiar nuestros modos de pensar y de vivir, para lo cual propone la idea de metamorfosis, más rica que la de revolución, porque aporta la esperanza de un mundo mejor. Su argumento es que cuando un sistema viviente es incapaz de resolver sus problemas vitales por sí mismo, se degrada, se desintegra, a no ser que esté en condiciones de originar un metasistema capaz de hacerlo y, entonces, se crea ex novo.

Hoy quiero citar también a otro filósofo, esta vez norteamericano, que, en una entrevista que le hizo el diario Público Internacional el 8 de agosto pasado en París, con motivo del estreno de su película “Conocerás al hombre de tus sueños”. Me refiero a Woody Allen, quien en dicha entrevista este genial director de cine dijo:

“La vida es una tortura a la que estamos enganchados… es una agonía continua, pero que si le atacaran en un callejón oscuro a punta de pistola se pondría de rodillas ante su ejecutor para que le dejara seguir viviendo”

La película empieza con una cita del Macbeth de Shakespeare:

“La vida es un cuento narrado por un idiota, lleno de ruido y de furia, y que nada significa”.

Y Allen, ante la pregunta de si así ve la vida, responde:

“La vida es un proyecto estúpido y sin ningún tipo de sentido. La única manera de sobrevivir es contarse mentiras… porque la felicidad depende del grado de habilidad que tengas para el autoengaño”.

Termino con otra cita de otro filósofo escritor francés, Albert Camus, citado a su vez por el filósofo escritor español amigo nuestro, Camilo José Cela Conde, en su libro “Ahora mismo, desde siempre”, editado por el Centro Lombardo Toledano, donde dice que tal vez habría que darle la razón a Camus cuando decía que el único asunto humano serio es el del suicidio. Con lo anterior quiero decir que vivimos una crisis de civilización que nos está llevando al suicidio, es más, creo que la vivimos desde que la cooperación que llevó a los seres humanos al uso progresivo de la inteligencia y el lenguaje, dejó de ser una ventaja adaptativa producto de la evolución biológica, porque es el egoísmo el que ha campeado a lo largo de nuestra evolución cultural, movido siempre por el culto a la violencia.

Adquirir libro seleccionando aquí.

¿Existe libre albedrío en la evolución?

¿Existe libre albedrío en la evolución?

Por Raúl Gutiérrez Lombardo

Para la ciencia, llámese reduccionista, realista, empirista o, si se quiere, objetiva, el concepto libre albedrío es una cuestión carente de sentido.

Ahora bien, desde una perspectiva evolucionista habría que matizar un poco la cuestión, porque la evolución humana, a diferencia de la de los demás seres vivos, tiene dos dimensiones: una biológica, otra cultural, la cual no se da, al menos en sentido estricto, en ninguna otra especie.

Charles Darwin (1809 – 1882)
Charles Darwin (1809 – 1882)

La evolución biológica, sabemos, consiste en sobrevivir y dejar descendencia, como sostuvo Darwin, que ahora describimos como cambio en la frecuencia de los genes causada por selección natural, la cual actúa sobre las variaciones producidas por mutaciones al azar, encargándose el ambiente de llevar a cabo dicha selección. Se trata básicamente de un proceso de eliminación y reproducción diferencial que da como resultado la expresión de determinados fenotipos.

Utilizando un símil, la selección natural es como una aplanadora que a su paso solo deja que sobrevivan las especies que resisten esa presión.

La evolución cultural, por otra parte, consiste en transmitir información a través de un proceso de enseñanza-aprendizaje, independiente del parentesco biológico, que incluye todos los hábitos adquiridos y maneras de vivir del ser humano a lo largo de su historia social.

Este tipo de evolución trajo consigo un modo metaorgánico de evolución de la especie, mucho más rápido que el biológico, no regido por mutaciones genéticas al azar, porque las innovaciones culturales son producto de propósitos intencionales para optimizar su situación en el ambiente. Esta conducta en los seres humanos, determina la capacidad de anticipar las consecuencias de sus acciones, la capacidad de hacer juicios de valor, y la capacidad de escoger entre líneas de acción alternativas. Es decir, tener conciencia de sus actos y la voluntad para llevarlos a cabo.

En este contexto teórico podríamos abordar el problema del libre albedrío o voluntad del ser humano para elegir determinadas acciones, porque si el libre albedrío no es una apomorfia innata o instintiva del ser humano, ¿posee algún valor evolutivo?

Desde el punto de vista cultural sí, desde el punto de vista biológico no, a pesar de que la conciencia sea un atributo del bagaje biológico del ser humano y por tanto, un producto de la evolución biológica.

La libertad para elegir, al igual que las otras llamadas virtudes humanas como la prudencia, la templanza, la perseverancia, la conducta ética, la humildad, etc., se manifiesta en las comunidades humanas contraponiéndose a las conductas innatas o instintivas, esto es, a las pulsiones biológicas, que exige aprendizaje anterior al momento de tomar la decisión.

Immanuel Kant (1724–1804)
Immanuel Kant (1724–1804)

El libre albedrío, entonces, lejos de ser una condición universal de la humanidad, es una creación histórico-social. Tiene que ver con un proyecto de vida más que con un acto intencional, con lo que llamaba Aristóteles “hábito”; o lo que llamaba Spinoza “conciencia de la necesidad” o para darle un sentido a nuestra conducta y se convierta en norma o imperativo moral como lo llamaba Kant.

Pero, no obstante esto anterior, hay que enfatizar que el ser humano posee dos naturalezas, una naturaleza biológica y una naturaleza cultural. Su naturaleza biológica es el producto de la evolución biológica de la especie y es claramente visible en la conducta del ser humano moderno. Su naturaleza cultural es el resultado de la adquisición y almacenamiento de información extrabiológica, hecha posible gracias al desarrollo de la ciencia, la técnica y la cultura en general, pero, no hay que olvidarlo, estas son el producto de una actividad biológica: la actividad de nuestro cerebro. Por lo tanto, existe una relación dialéctica entre esas dos naturalezas.

Esto explica que muchas formas del comportamiento humano siguen siendo biológicas a las que la cultura ha tratado de suavizar o atenuar, como son las pulsiones sexuales y la agresividad. Es decir, no somos completamente biológicos ni completamente culturales.

Uno de los problemas derivados de esa relación es que la cultura no ha sido totalmente exitosa en la disminución o en el control de los impulsos sexuales y agresivos de los seres humanos. Esto es, el ser humano es un animal semicivilizado, sin señales apropiadas de inhibición de sus impulsos biológicos, y todavía más preocupante, esta relación entre la biología y la cultura es una relación a la que la ciencia tiende a dar más valor al factor genético que al factor cultural.

Es verdad que el desarrollo tecno-científico ha sido extraordinario, pero, ¿ha sido igual de extraordinario el desarrollo moral del animal humano? No, porque no ha podido encontrar soluciones eficaces para controlar sus impulsos biológicos. La evolución cultural no ha llevado necesariamente a una evolución moral exitosa en los seres humanos; la cultura no ha podido contrarrestar las pulsiones sexuales y la agresividad innatas de la especie derivadas de la interdependencia energética para sobrevivir y reproducirse. El ser humano ha utilizado todos los recursos científicos y tecnológicos que ha logrado en su evolución cultural para matar a otros seres vivos para alimentarse y apoderarse de los recursos de la biósfera, siempre desde una posición de poder, sea ésta física o tecnológica, y, en el caso de otros seres humanos, psicológica, económica, militar y política.

El libre albedrío, pues, tiene que ver con la condición misma del ser humano, que deja muy poco a la libertad para tomar las decisiones más justas.

ECOLOGÍA HUMANA: CIENCIA Y TRADICIÓN

Fragmento del capítulo Ecología humana: ciencia y tradición, de Raúl Gutiérrez Lombardo en: “Senderos de la conservación y de la restauración ecológica. Evaluación crítica y ética”, CEFPSVLT, 2008, p.p. 39-45.

ECOLOGÍA HUMANA: CIENCIA Y TRADICIÓN

Raúl Gutiérrez Lombardo

Seleccionar para acceder al PDF del libro “Senderos de la conservación y restauración ecológica. Evaluación crítica y ética.”

Sabemos que en el curso de la evolución biológica, raras son las especies que han vivido más de algunos cientos de millones de años. Es más, las especies actuales representan tan solo el uno por ciento de las especies que vivieron en el pasado. Por ello, querámoslo o no, llegará el día en que desaparezca también nuestra especie. Cualesquiera que sean nuestras capacidades para retar dar el fin de la aventura de la conciencia, nuestra característica más humana, hay que aceptar esa realidad y por lo mismo consagrar nuestros esfuerzos a mejorar la suerte de nuestros contemporáneos y sobre todo de nuestros descendientes. Y, para dirigir esos esfuerzos, necesitamos utilizar eficazmente esa característica para estar conscientes de las constricciones que nos impone el medio en el que vivimos, especialmente aquellos recursos llamados naturales, que en su gran mayoría son recursos no renovables.

Es en este contexto teórico que yo ubicaría el origen y desarrollo de esa disciplina científica llamada ecología humana, la cual debe entenderse como una rama de la ecología que particulariza o enfatiza su objeto de estudio en las relaciones del ser humano con la naturaleza. Dicho de manera más rigurosa desde el punto de vista metodológico, esta disciplina científica se puede definir como la actividad orientada a la búsqueda de soluciones para resolver los efectos que produce la relación de la actividad humana con su entorno.

Lo anterior, no cabe duda alguna, tiene que derivarse de la toma de conciencia de nuestra responsabilidad en el futuro desarrollo del planeta, lo cual nos obliga a proponer un proyecto de trabajo social, político y, por qué no, ecológico nuevo.

En consecuencia, al no tener otra opción que construir un nuevo proyecto social, político y ecológico, es decir, un plan de desarrollo que no esté basado en la destrucción y depredación de los ecosistemas naturales, el ser humano debe adoptar un comportamiento constructivo. Albert Jacquard utiliza una metáfora para decir que lo que necesitamos es adoptar un comportamiento de un arquitecto que, cuando decida cuáles serán los cimientos de su casa, sepa ya cómo será el techo. Y este techo de la casa de la humanidad no es otra cosa que las generaciones que vendrán después de nosotros.

Seleccionar para acceder al PDF del libro “Controversias sobre sustentabilidad”.

Basado en el libro Controversias sobre sustentabilidad, de Guillermo Foladori (2001), extraje lo que para mí serían los componentes de este nuevo proyecto.

¿Cuáles serían las premisas de este proyecto? Estas pueden ser algunas:

  1. 1. La constatación de la fragilidad de los ecosistemas.
  2. 2. La constatación de nuestra capacidad de destrucción.
  3. 3. La constatación de que el planeta no puede soportar sin límite nuestras acciones.

¿Cuál sería una posible hipótesis de trabajo? La siguiente:

Si la Tierra está constituida por un conjunto de ecosistemas en interacción, los seres humanos, que somos los únicos que podemos modificarla conscientemente para satisfacer nuestras necesidades, tenemos que decidir, entre los recursos que posee, cuáles utilizar y en consecuencia manipular en nuestro beneficio, y cuáles absolutamente conservar en su estado natural.

¿Y cuál sería una posible metodología? La expongo:

Me voy a permitir hacer algunas propuestas de las acciones que podrían emprenderse para alcanzar el propósito de mantener habitable el planeta, al menos el mayor tiempo posible. Eso que algunos han dado en llamar desarrollo sustentable:

  1. 1. Elaborar un diagnóstico y las posibles soluciones de los problemas a escala regional, tales como: el hacinamiento poblacional, las enfermedades ligadas a la pobreza, la destrucción de microambientes, la contaminación del aire y las cuencas hidrológicas.
  2. 2. Elaborar un diagnóstico y las posibles soluciones de los problemas a escala planetaria, tales como: el calentamiento global, la reducción de la capa de ozono y la pérdida de la biodiversidad.
  3. 3. Cambiar el modelo económico de mercado por un modelo económico que tome en cuenta esos problemas; es decir, un modelo que parta de la base de que la sociedad humana no puede ser estudiada como si la relación con el entorno fuese una “externalidad”.
  4. 4. Estudiar las especificidades que ha tenido el comportamiento humano con su ambiente, es decir, sus diferentes tradiciones culturales, y extraer de ellas experiencias positivas, que se pueden traducir en nuevas relaciones técnicas, y
    1. 5. Estudiar cómo determinan las relaciones sociales que el ser humano ha construido a través de la historia a las relaciones técnicas para poder tratar los problemas con un espíritu de justicia verdaderamente democrático.

    Para sintetizar lo expuesto, a continuación se presentan dos cuadros que describen, en el primer caso, la tipología del pensamiento ecológico actual y, en el segundo, lo que tendría que considerar el pensamiento ecológico nuevo.

    TIPOLOGÍA DEL PENSAMIENTO ECOLÓGICO ACTUAL

    Punto de partida ético

    Causas de la crisis ambiental

    Alternativas propuestas

    Ecología
    Profunda
    Ética antropocéntrica y desarrollo industrial Igualitarismo biosférico. Frenar el
    crecimiento material y poblacional.
    Uso de tecnologías de pequeña escala.
    Ecologistas
    Tradicionales
    Crecimiento poblacional y producción ilimitada orientada a bienes superfluos Frenar el crecimiento poblacional. Uso de tecnologías limpias. Orientación energética hacia recursos renovables.
    Neoliberalismo No hay crisis ambiental o, en su defecto, ésta es manejable Libre mercado sin participación estatal. No hay restricciones a la tecnología.

    TIPOLOGÍA DEL PENSAMIENTO ECOLÓGICO NUEVO

    Punto de partida ético

    Causas de la crisis ambiental

    Alternativas propuestas

    Bienestar del planeta Tierra Políticas erradas, desconocimiento, falta de participación de gobiernos y organizaciones sociales. Políticas sociales, económicas y ecológicas para corregir los problemas que genera el desarrollo. Rectoría estatal. Tecnologías limpias.

Senderos de la conservación y restauración ecológica. Evaluación crítica y ética (Libro en PDF).

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Los Conceptos de Autorganización de la Materia y de Emergencia en la Evolución Biológica

Fragmento del capítulo Los conceptos de autorganización de la materia y de emergencia en la evolución biológica, en: “Filosofía y Biología. Reflexiones de un biólogo evolucionista”, de Raúl Gutiérrez Lombardo, CEFPSVLT, 2008, p.p. 37-64.

“Filosofía y Biología. Reflexiones de un biólogo evolucionista”, de Raúl Gutiérrez Lombardo, CEFPSVLT.
(Puedes acceder al libro en PDF seleccionado aquí o al final del artículo) “Filosofía y Biología. Reflexiones de un biólogo evolucionista”, de Raúl Gutiérrez Lombardo, CEFPSVLT.

Los Conceptos de Autorganización de la Materia y de Emergencia en la Evolución Biológica

Raúl Gutiérrez Lombardo

Ernst Mayr llamó revolución intelectual darwiniana a las consecuencias que la teoría de la selección natural de Darwin (1859) produjo en la manera de abordar el estudio de las ciencias de la vida, me refiero al llamado pensamiento evolucionista.

Este autor, quien para mí es el biólogo teórico más importante del siglo XX, en su último artículo, “The autonomy of biology” (publicado en la revista Ludus Vitalis vol. XII, num. 22, 2004, dedicado a conmemorar sus cien años de vida), apunta que tomó más de doscientos años y que ocurrieron tres conjuntos de eventos antes de que la biología fuera reconocida como una ciencia autónoma.

Lo anterior lo muestra relacionando a estos conjuntos de eventos con tres diferentes cuestiones: a) la refutación de ciertos principios filosóficos erróneos; b) la demostración de que ciertos principios científicos de la física no pueden ser aplicados a la biología, y c) la constatación de que ciertos principios básicos de la biología no son aplicables al mundo inanimado. Entonces, dice Mayr, antes de aceptar la visión de la autonomía de la biología, es necesario hacer un análisis de estas cuestiones.

La Cuestión Filosófica

Aristóteles (384 a.C. - 322 a.C., Macedonia)
Aristóteles (384 a.C. – 322 a.C., Macedonia).

En lo que toca a esta cuestión, Mayr se encontró, primero, con que ciertos principios ontológicos resultaron ser falsos. Esto es, la biología no puede ser reconocida como ciencia en el mismo nivel que la física, pero ello no quiere decir que algunos principios explicativos de la biología no estén soportados por las leyes de las ciencias físicas. Los dos principales principios involucrados aquí son el vitalismo y la creencia en una teleología cósmica. Al demostrarse que estos dos principios no son válidos y, todavía más, que ningún fenómeno del mundo vivo está en conflicto con las leyes de las ciencias físicas, no hay ninguna razón para no reconocer a la biología como una ciencia legítimamente autónoma al igual que la física.

El vitalismo, dice Mayr, se desechó definitivamente con los métodos de la genética y la biología molecular, que demostraron que esa propuesta era innecesaria.

La teleología es para Mayr el segundo principio inválido que tuvo que ser eliminado de la biología antes de ser calificada como una ciencia equivalente a la física. La explicación de que los procesos naturales están dirigidos hacia un fin o meta (la causa finalis de Aristóteles), se echó abajo con la teoría sintética de la evolución (de la cual Mayr es uno de los autores), que demostró que no hay evidencia alguna de tal ortogénesis, pues con el soporte de los nuevos descubrimientos de la genética y la paleontología, no había ninguna razón para hablar de teleología cósmica.

La Cuestión Metodológica

En lo que se refiere a esta cuestión, Mayr apunta que la biología evolucionista ha desarrollado su propia metodología a través de lo que llama narrativas históricas o escenarios tentativos.

Así, en Mayr la solución para considerar a la biología como una ciencia autónoma, equivalente a la física, tiene que satisfacer dos demandas: una, que tiene que ser completamente compatible con las leyes de la física, y, la otra, que ninguna solución que invoque fuerzas ocultas debe ser aceptada. Esto no quiere decir, sin embargo, que todos los principios de la física sean inaplicables a la biología, sino que algunos tienen que ser eliminados y reemplazados por principios pertinentes a la biología, es decir, hay que saber dónde la biología está basada en otros principios que son aplicables sólo a la materia viviente.

Ernst Walter Mayr (1904- 2005)
Ernst Walter Mayr (1904- 2005).

Para Mayr los principios fiscalistas no aplicables a la biología son: 1. El esencialismo; 2. El determinismo; 3. El reduccionismo, y 4. La ausencia de leyes universales en biología. Además, en lo que respecta a las características para fundamentar la autonomía de la biología, las siguientes: 1. La complejidad inherente a los sistemas vivientes (son sistemas abiertos, el principio de entropía no les es aplicable, y tienen cualidades propias como reproducción, metabolismo, replicación, regulación, adaptabilidad, crecimiento y organización jerárquica). 2. Las teorías biológicas están basadas en conceptos y no en leyes universales y son resultado de una causación doble: los procesos biológicos están regidos no sólo por leyes sino también por programas genéticos. Tal vez, dice Mayr, el más importante concepto biológico sea el de selección natural, el cual, en realidad, se refiere a un proceso de eliminación y reproducción diferencial, más que a un proceso de selección como tal, pues en realidad éste va de la mano, primero, de un proceso de variación producido por mutación, recombinación y el efecto ambiental y, luego, por la selección de distintos fenotipos. 3. La biología es una 

ciencia histórica muy diferente en su entramado conceptual y metodológico al de las ciencias llamadas exactas. Así, dice Mayr, la biología tiene que ver con fenómenos únicos, tales como la extinción de los dinosaurios, el origen de los seres humanos, que, en sentido amplio, significa el estudio del origen o emergencia de las novedades evolutivas y la explicación de la diversidad orgánica. No hay manera, dice Mayr, de explicar estos fenómenos a través de leyes físicas. La biología evolucionista trata de encontrar respuestas sobre los porqués de dichos fenómenos. Por eso, el método heurístico utilizado por esta ciencia es el de construir narrativas históricas, método que consiste en empezar con una conjetura para luego comprobar su validez con las evidencias empíricas.

Otro concepto fundamental para Mayr al hablar del método de la biología es el azar. Los procesos evolutivos, dice Mayr, son generalmente el resultado de la interacción de factores incidentales. El azar no tiene límite en la producción de variación desde el punto de vista funcional y adaptativo en los proceso biológicos. Durante la meiosis, por ejemplo, lo gobierna tanto la recombinación como el movimiento de los cromosomas. Mayr menciona como dato curioso que fue precisamente debido al papel del azar en la selección natural por lo que la teoría de la evolución fue más criticada…

La Cuestión de que ciertos Principios Básicos de la Biología no son Aplicables al Mundo Inanimado.

Erich Jantsch (1929, Vienna – 1980, Berkeley)
Erich Jantsch (1929, Vienna – 1980, Berkeley).

Un concepto conocido como el principio de autorganización de la materia, al cual se le ha convertido por algunos filósofos de la ciencia, como Erich Jantsch (1992), en una ley universal o ley física para explicar los fenómenos de la realidad, y que, como se vio en las consideraciones de Mayr, no es correcto, pues las teorías biológicas no responden enteramente a esas leyes. En otras palabras, elevar a rango de ley universal el principio de autorganización de la materia para explicar la evolución en sus diferentes fases, no se justifica desde el punto de vista metodológico.

Otros autores, como Hofkirchner (1998), consideran que el principio de autorganización de la materia ha producido un cambio de paradigmas científicos que va desde el paradigma newtoniano hasta las teorías sobre la complejidad. Ha habido, apunta, un cambio de la predictibilidad a la no predictibilidad; del orden y estabilidad a la inestabilidad, el caos y la dinámica; de la certidumbre y la determinación al riesgo, ambigüedad e incertidumbre; del control y gobierno a la autorganización de los sistemas; de la linearidad a la complejidad y causalidad multidimensional; del reduccionismo al emergentísimo; del ser al devenir; y de la fragmentación a la interdisciplinariedad. Autores como Best y Kellner (1997), incluso lo interpretan como un cambio del conocimiento moderno al conocimiento posmoderno. Pero todo el argumento lo basan en el hecho de que los principios físicos son universales y que el principio de autorganización de la materia es uno de ellos y, por lo tanto, es válido aplicarlo a otros sistemas como los biólogos y sociales que muestran, de acuerdo con dicho principio, características emergentes adicionales. ¿Qué se quiere decir con características emergentes adicionales? No me queda claro.

Christian Fuchs (2003) sostiene que las ciencias que surgieron durante el siglo pasado, como la mecánica cuántica, la cibernética de primera y segunda generación, la teoría general de sistemas, la termodinámica del no equilibrio, la sinergética, la teoría de sistemas disipativos, la teoría de sistemas autopoiéticos, la teoría de catástrofes, la teoría de los equilibrios puntuados, la teoría de los hiperciclos, la teoría de cuerdas, la teoría de bucles, entre otras, muestran que desde el punto de vista ontológico parece haber suficiente evidencia científica para sostener que la naturaleza es resultado de un proceso de evolución causa sui, esto es, que la naturaleza es una totalidad con la cualidad de autorganizarse.

Según este autor, como corolario de lo anterior se puede suponer, con bases científicas, que la materia no fue creada por ninguna fuerza inmaterial o externa y que está en constante evolución.

Ilya Prigogine (1917 – 2003, Bélgica, origen ruso), Premio Nobel de Química en 1977.
Ilya Prigogine (1917 – 2003, Bélgica, de origen ruso), Premio Nobel de Química en 1977.

Se podría estar de acuerdo con esta tesis ontológica, ¿pero se justifica su generalización desde el punto de vista metodológico? Yo tengo mis dudas, las cuales voy a tratar de exponer basado en las dos teorías científicas más utilizadas por estos filósofos, que creo han sido el sustrato para hacer semejantes generalizaciones. Me refiero a la teoría de las estructuras disipativas, conocida también como termodinámica de procesos irreversibles, de llya Prigogine (1967)y a la teoría de los hiperciclos, cuyo nombre original es el de teoría de la autorganización de las macromoléculas orgánicas, de Manfred Eigen (1971)…

La termodinámica del equilibrio, dice Prigogine, constituye ciertamente la primera respuesta dada por la física al problema de la complejidad de la naturaleza y del tiempo. Esta respuesta se enuncia como disipación de energía, olvido de las condiciones iniciales, evolución hacia el desorden. Frente a la dinámica, ciencia de las trayectorias eternas y reversibles, tan indiferente a las preocupaciones planteadas en el siglo XIX, aparece la termodinámica del equilibrio, capaz de proponer, de cara a las otras ciencias, su propia idea sobre el tiempo. Y ese punto de vista es el de la degradación y la muerte. Desde hace un siglo, dice Prigogine, nuestra cultura se está planteando nuevas preguntas: ¿Qué significa la evolución de los seres vivos, de sus sociedades, de sus especies, en el mundo del desorden creciente de la termodinámica? ¿Qué relación existe entre el tiempo termodinámico de aproximación al equilibrio y el tiempo del devenir complejo?

Para este autor, las estructuras dinámicas complejas ya no son rompecabezas en la explicación de las “curiosidades del mundo”, basadas en la idea de que, en esencia, también son simples y reductibles a sus componentes. Con esta nueva visión de la ciencia, la complejidad, el cambio y la organización están en el núcleo de la explicación y se vuelven el objeto de estudios rigurosos y serios. Lo anterior, sin embargo, no quiere decir que se rechacen los logros de la ciencia clásica, sino simplemente de tener claros sus límites.

Los cambios revolucionarios han ocurrido así de manera paralela en diferentes dominios y niveles: se descubren e investigan nuevos tipos de eventos, se les describe con la construcción de nuevas leyes y conceptos, y se utilizan nuevas teorías matemáticas también recientemente elaboradas. En síntesis, en el nivel de los eventos, nuevas leyes, nuevos conceptos, nuevas teorías, y en el nivel de la reflexión filosófica, una nueva visión de la ciencia…

Manfred Eigen (1927, Alemania), Premio Nobel de Química en 1967.
Manfred Eigen (1927, Alemania), Premio Nobel de Química en 1967.

Respecto a la teoría de Eigen, expuesta de manera más extensa con Schuster (1977), hay que decir que desde un análisis filosófico, una de las más importantes premisas de la teoría de la autorganización de las macromoléculas orgánicas es la distinción entre la calidad y la cantidad de información. Ante la pregunta sobre la vía por la que se origina la información biológica, o la vía por la que la información adquiere sentido como resultado de la selección natural, la respuesta que ofrece es que, en el curso de la evolución prebiológica, el origen de la información biológica se explica con base en los principios de la termodinámica no lineal, ya que la selección natural y la evolución biológica no pueden ocurrir en el estado de equilibrio químico, la autocatálisis produce un efecto de crecimiento. Esta restricción no es válida en el caso de los sistemas en estado estacionario, pero si en el medio están presentes sustancias con propiedades autocatalíticas y, además, soportan la corriente de energía libre que es necesaria para la compensación de producción estacionaria de entropía, entonces la evolución es un proceso inevitable.

Esta teoría busca, entonces, en primer lugar, encontrar las condiciones generales a partir de las cuales la autorganización pueda producirse, así como probar qué tipo de moléculas pueden satisfacer estas condiciones; en segundo lugar, mostrar el sentido físico de la selección natural, para lo cual la describe en términos de cinética química, es decir, en función de las condiciones fisicoquímicas en las cuales ocurre o podría ocurrir la selección natural. Estas condiciones de valor fundamental son tres: 1) que sea un sistema lejos del equilibrio termodinámico; 2) que dentro del sistema ocurra la síntesis de macromoléculas con monómeros de alta energía; y 3) que al menos algunas de las moléculas presentes en el sistema sean capaces de tener crecimiento autocatalítico.

¿Qué clase de sistemas prebiológicos pueden satisfacer estas condiciones? Como la teoría muestra, las proteínas solas no pueden hacerlo, tampoco los ácidos nucleicos solos; pero precisamente los sistemas autocatalíticos de orden mayor que Eigen llama hiperciclos las satisfacen, unificando la capacidad de almacenar información de las proteínas con la habilidad de replicación de los ácidos nucleicos…

Entonces, lo que esta teoría propone es una explicación de cómo aparece la selección natural en el nivel molecular, mecanismo que se da entre las propiedades de los ácidos nucleicos, porque éstos se autorreplican, y las propiedades de las proteínas, porque éstas tienen la capacidad de almacenar información. Por esa razón, la teoría propone que la cooperación entre ambos tipos de moléculas fue indispensable para superar el umbral y abrir la posibilidad de la evolución…

¿Qué idea subyace en la base de la teoría de la autorganización de las macromoléculas? Pues que el orden biológico y la selección natural no existieron siempre…

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Bioética. Naturaleza humana y violencia.

Bioética. Naturaleza humana y violencia

Por Raúl Gutiérrez Lombardo

Fragmento del artículo Bioética. Naturaleza humana y violencia, de Raúl Gutiérrez Lombardo, en: “Reflexiones sobre la violencia”, Siglo XXI, México, 2010, p.p. 398- 406.

EL ECOSISTEMA HUMANO

Jean Gayon - Director del El Instituto de Historia y Filosofía de la Ciencia y la Tecnología (Francia)
Jean Gayon – Director del El Instituto de Historia y Filosofía de la Ciencia y la Tecnología (Francia)

El filósofo de la teoría de la evolución Jean Gayón, en su trabajo ¿Conservadores o transformadores de la naturaleza? (2005), es muy claro al advertir que no podemos contentarnos con una visión ingenua de la relación del hombre con la naturaleza, en donde éste es un agente perturbador que actúa de manera externa sobre los ecosistemas, pues hay que observar que el ecosistema más vasto y más abarcador que existe actualmente en nuestro planeta es el ecosistema humano, el cual se ha convertido en una verdadera entidad ecológica. Por todos los medios de tipo técnico, económico y político, la especie humana no puede ser definida solamente como un espacio de circulación de genes (un espacio reproductivo) en interacción con las demás especies. Imaginar a la especie humana actuando desde el exterior sobre los espacios ecológicos no tiene, pues, ningún sentido. Nuestra especie, dice este autor, está dentro de una relación real y masiva de coevolución con un número inmenso de especies. Por lo mismo, no podemos razonar como si existiera una naturaleza virgen, ajena a toda influencia humana y tratar de preservar lo que queda de ésta.

Frente a los problemas que preocupan cada vez a más personas y gobiernos ante la reducción de la biodiversidad y la degradación de los ecosistemas, Gayón plantea que el verdadero desafío que tiene la humanidad no es el de proteger o conservar la naturaleza, sino el de poner en marcha una economía, una política y una ética a la medida de la coevolución con las demás especies a la cual el modo técnico de la existencia humana nos ha llevado. Sería un lujo de rico, subraya, pensar que la gestión de las especies podría hacerse por motivos simplemente estéticos o morales. Desde el punto de vista científico, nos hace falta aprender a considerar la responsabilidad ética de la humanidad frente a la vida en su conjunto, con un espíritu resueltamente ecológico y evolucionista, pues no es de manera general la conservación de las especies lo que importa, sino la capacidad de los ecosistemas de evolucionar. Querámoslo o no, el ser humano no es sólo un fabricante de herramientas; se ha convertido en un transformador de la naturaleza.

Albert Jacquard (1925 - 2013). Experto en genética de la Organización Mundial de la Salud.
Albert Jacquard (1925 – 2013). Experto en genética de la Organización Mundial de la Salud.

En un lugar de la selva tropical de México llamado Catemaco, en Veracruz, hace poco dije, citando algunas lecciones de ecología humana que dictó Albert Jacquard en la Academia de Arquitectura de Mendrisio, Suiza, en 2002, que por fin los seres humanos hemos comprendido que la gran cantidad de

acontecimientos que pasaron en el siglo XX ha hecho cambiar nuestra visión de la realidad y, en consecuencia de nosotros mismos; pero, al mismo tiempo, también estos acontecimientos nos han hecho constatar nuestra limitada autoconciencia de que la actual concepción del mundo tiene que cambiar con respecto a la que tuvimos en siglos anteriores.

Veamos un ejemplo: hasta mediados del siglo XX se consideraba que todo nuevo poder que permitía transformar el entorno conducía al ser humano a nuevas formas de progreso, y, en efecto, casi nunca se puso en duda tal afirmación, la humanidad controlaba y dominaba la naturaleza. Ahora esa idea ha cambiado no sólo por el extraordinario desarrollo de nuestras capacidades tecnológicas sino por el efecto que nuestras acciones han producido en los ecosistemas y sobre muchísimas otras especies.

Así, al haber constatado que la realidad no está predeterminada, que las visiones teleológicas del mundo son falsas, que la lógica misma es cuestionada por la indecisión, al admitir una inquietante falta de puntos de referencia, tenemos que entender y ver el mundo desde otra perspectiva y, por lo mismo, nuestro proyecto de futuro está obligado a tomar en consideración este nuevo escenario.

LA CONCEPCIÓN EDUCATIVA DE VICENTE LOMBARDO TOLEDANO

La concepción educativa de Vicente Lombardo Toledano.

Por: Raúl Gutiérrez Lombardo.

El 28 de febrero del año de 1946, como reconocimiento a sus esfuerzos en defensa de la patria, en contra de sus enemigos del interior y del exterior, por ser y haber sido por ese motivo el mexicano más calumniado por los órganos de la prensa representativos de la regresión social y política del país, y por creer necesario estimular a quienes se signifiquen por su valor civil arrostrando las diatribas y las calumnias sólo por servir a la más noble de las causas posibles, los intelectuales —filósofos, artistas, técnicos y profesionales de todas las ramas del saber— más representativos de la cultura nacional tales como Alfonso Reyes, Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros, Efraín Huerta, Martín Luis Guzmán, Eulalia Guzmán, Carlos Chávez, Leopoldo Méndez y muchos otros, deciden otorgar a Vicente Lombardo Toledano la “Condecoración del Combatiente”. Esta manifestación de solidaridad para el intelectual revolucionario y para el dirigente político, al considerarlo acreedor al título de haber sido el ciudadano de México más calumniado, ilustra varias cosas, pero ante todo el hecho de que la imagen que se puede crear de un hombre al manipular la información que sobre sus actividades y su acontecer se tiene, puede ser muy disímbola y no corresponder necesariamente a la realidad.

Es un hecho que Lombardo Toledano fue un hombre polémico, pero es totalmente distinto polemizar sobre puntos de vista divergentes, con los cuales puede uno estar o no de acuerdo, que utilizar la polémica para tergiversar la información que existe sobre la vida y la obra de un hombre.

Se ha dicho mucho acerca de lo que dijo Lombardo Toledano, pero pocas veces se ha analizado en qué circunstancias lo dijo para que, sobre esa base, se pueda comprender por qué lo dijo.

Anfiteatro Simón Bolívar. Foto de Rodrigo Vázquez
Primer Congreso de Universitarios Mexicanos, 1933. Anfiteatro Simón Bolívar. Foto de Rodrigo Vázquez

Una de estas grandes falacias que se han manejado, a propósito de la figura de Lombardo Toledano, es la referente a su concepción educativa, concretamente la que se refiere al problema que se suscitó a raíz de las resoluciones del Congreso de Universitarios Mexicanos de 1933, en donde se dijo que Lombardo Toledano quería instaurar en la Universidad Nacional Autónoma de México al marxismo como credo filosófico, atentando y coartando la libertad de cátedra y de investigación.

Los objetivos de esta plática serán dos: por un lado, demostrar que esa imagen creada es inexacta y, por otro, explicar, basado de preferencia, en sus propias declaraciones, cuál era la concepción educativa de Lombardo Toledano y de qué manera se relaciona con su praxis política.

Para empezar, quiero señalar que Lombardo Toledano tenía diversas concepciones educativas, y esto lo afirmo porque resulta obvio que no es lo mismo hablar de su concepción ideológica, entendiendo a la educación como elemento de acción política, que de su concepción pedagógica, entendiendo a la educación como elemento de capacitación práctica y teórica, o de su concepción educativa en el terreno de la cultura, entendiendo a la educación como proceso de conformación de una conciencia en el educando acerca de la cultura universal y nacional.

A este respecto, es necesario tomar en consideración, con todo lo que este juicio implica, que Vicente Lombardo Toledano fue de una dualidad excepcional, pues fue al mismo tiempo un trabajador intelectual y un hombre de acción, un pensador que habitaba las cumbres más altas del conocimiento y un activo luchador por la transformación social, que consagró su vida a la formación de la conciencia de los trabajadores y a la construcción de un proyecto de lucha política.

Al penetrar un poco en la vida de Lombardo Toledano, se advierte que no solamente las características del momento histórico en que vive van a determinar esta vocación educativa y política, sino, por las influencias que recibiera de sus maestros, porque, y esto también hay que aclararlo, Antonio Caso no fue el único maestro que tuvo, ya que en su proceso formativo se conjugan tres pensamientos: el filosófico de Antonio Caso, el ideológico de Pedro Henríquez Ureña y el metodológico de Agustín Aragón.

Pedro Henríquez Ureña (Santo Domingo, 1884 - Buenos Aires, 1946).
Pedro Henríquez Ureña (Santo Domingo, 1884 – Buenos Aires, 1946).

En la época en que Lombardo Toledano ingresó a la Universidad era la época en que el grupo de intelectuales más avanzados del país había formado una agrupación independiente del régimen, cuyos miembros emprendieron la crítica al positivismo mexicano que en aquel entonces conformaba el cuerpo de la filosofía oficial y era el sostén ideológico del porfirismo, el grupo denominado “Ateneo de la Juventud”, que con el tiempo se transformaría en el “Ateneo de México”. Este grupo contaba entre sus más importantes fundadores a Alfonso Reyes, José Vasconcelos, Alberto J. Pani, Alfonso Pruneda, Martín Luis Guzmán, Antonio Caso y Pedro Henríquez Ureña. Los últimos dos, Caso y Henríquez Ureña, junto con el último de los grandes representantes del positivismo mexicano, Agustín Aragón, constituyeron la influencia más importante en la formación intelectual de Lombardo Toledano. De don Antonio Caso, decía:

Fue para mí y sigue siendo en el recuerdo y en mi afecto personal el maestro por antonomasia, primero en el bachillerato, más tarde en la Escuela de Jurisprudencia y, simultáneamente, en mis estudios de filosofía en la Escuela de Altos Estudios. Orador brillante, expositor magistral y hombre de gran simpatía, el maestro Caso formaba nuestras ideas en las principales ramas del saber, casi sin darse cuenta de las consecuencias que la filosofía idealista-espiritualista que preconizaba habrían de tener en la vida nuestra en cuanto dejáramos las aulas.

En lo que se refiere a Pedro Henríquez Ureña, Lombardo lo caracterizaba como “más que un estupendo profesor de literatura, como un humanista moderno, con una cultura excepcional, que vivía atento a nuestra formación intelectual, provocando interés en nosotros por el contacto con las fuentes principales de la cultura y por el desarrollo y las perspectivas del conocimiento”.

Y en lo que toca a Agustín Aragón, Lombardo relata que, “por su parte, lo que el ingeniero Agustín Aragón me enseñó principalmente, fue el amor a la ciencia como espina dorsal del conocimiento”.

Esta influencia de sus maestros lo impulsa, durante sus años de estudiante universitario, a fundar junto con Alfonso Caso, Manuel Gómez Morín, Antonio Castro Leal, Alberto Vázquez del Mercado, Teófilo Olea y Leyva y Jesús Moreno Baca, la “Sociedad de Conferencias y Conciertos” —que se conocerá en el medio universitario con el nombre de “Grupo de los Siete Sabios” y más tarde como la “Generación del 15”— para canalizar su interés por los problemas de la cultura y de la educación nacional.

Fragmento del mural “La marcha de la libertad”, realizado por Diego Rivera.

El Ateneo de México tuvo entre sus iniciativas más importantes la de formar la Universidad Popular, destinada a difundir la cultura entre la gran masa de trabajadores mexicanos. Durante la fase armada de la Revolución Mexicana, la Universidad Popular cerró sus puertas, pero es reabierta hacia el final de la lucha armada y el rector Alfonso Pruneda invita al entonces aún estudiante Vicente Lombardo Toledano a hacerse cargo de su dirección. Este será el primer contacto de Lombardo Toledano con los trabajadores mexicanos de los cuales ya no se separaría. “Fue entonces cuando comprendí, comenta, toda la profundidad del drama social de México”.

Desde esta primera etapa de su vida profesional se manifiestan en Vicente Lombardo Toledano las dos características de su personalidad, que a partir de ese momento y hasta su muerte habrían de resultar inseparables: su vocación de maestro y su práctica política al servicio de la clase trabajadora.

Apenas acababa yo de terminar los estudios de derecho y filosofía —escribe Lombardo Toledano— cuando el positivismo de don Agustín Aragón, el espiritualismo de don Antonio Caso y el humanismo de Pedro Henríquez Ureña, entraron en conflicto en lo más profundo de mi conciencia, porque mientras fui, como ocurre a todos los estudiantes, un receptor de ideas, no advertía la incongruencia entre las enseñanzas recibidas pero, cuando terminé mis estudios y me incorporaba plenamente a las inquietudes del pueblo y particularmente a la lucha de la clase obrera de mi país, empecé a analizar críticamente el patrimonio intelectual de que disponía y pasé a una etapa nueva de mi existencia, caracterizada por el análisis crítico de las ideas y por una afición redoblada de ampliar mis conocimientos y darle unidad a mi pensamiento filosófico.

Este interés lo va a llevar, una vez nombrado director de la Escuela Nacional Preparatoria, en marzo de 1922, por acuerdo entre el entonces rector de la Universidad, Antonio Caso, y el Secretario de Educación Pública, José Vasconcelos, a cambiar radicalmente su organización y proponer nuevos programas de estudio. Es ilustrativo el hecho de que para comenzar, abrió a oposición todas las cátedras. De esta manera, ingresaron como profesores a la Escuela Nacional Preparatoria los intelectuales más valiosos de su tiempo. Lombardo Toledano puso tanto énfasis en su tarea de reorganización que, para no perder tiempo, decidió irse a vivir junto con su esposa al edificio de la preparatoria, tal como lo había hecho años atrás su fundador Gabino Barreda.

A partir de este momento empieza a formular las ideas fundamentales que para él deberían ser las directrices de la educación nacional, que consistían, básicamente, en la necesidad de emprender un gran esfuerzo por alfabetizar y enseñar el español a la masa de la población mexicana, con objeto de crear los rudimentos de una conciencia nacional. Comprendía con gran claridad el problema que representaba para la formación de dicha conciencia nacional la existencia de enormes diferencias étnicas y lingüísticas entre la población indígena de México, por lo que propuso que la enseñanza primaria se llevara a cabo, al menos en lo que respecta a los tres primeros años, en las lenguas indígenas respectivas de cada región del país. Estas ideas están expresadas en su obra El problema de la educación en México escrita en el año de 1924.

Karl Marx
Karl Marx (Tréveris, Reino de Prusia, 5 de mayo de 1818-Londres, Reino Unido, 14 de marzo de 1883).

En 1925 tendría lugar un acontecimiento que iba a influir decisivamente en la vida y en las ideas del maestro. En ese año, durante un viaje a Nueva York con motivo de un Congreso Internacional de Ciudades al que asistió, tuvo oportunidad de visitar las librerías de aquella ciudad y por primera vez tiene acceso a las obras de Marx y Engels. Estas obras las empieza a recibir posteriormente por correo y comienza así su estudio sistemático, las cuales habrían de ocuparle por el resto de su vida en el proceso de su utilización como herramienta de análisis de la sociedad.

Pero es importante resaltar, que una vez incorporada en su pensamiento la filosofía del materialismo dialéctico, su concepción educativa se consolida, pero mantiene la idea rectora de la necesidad inminente para el país de crear una sólida conciencia nacional y una pedagogía propia. A partir de aquí, en pocos años se empiezan a conformar en el pensamiento de Lombardo Toledano sus tesis educativas.

Estas tesis se pueden agrupar en tres bloques, siguiendo la consideración hecha inicialmente: en primer lugar, las relativas a la cultura, tanto universal como nacional, en segundo lugar, las relativas al sistema educativo nacional; y, por último, las relativas a los problemas generales de la educación del pueblo mexicano y en particular de la clase obrera.

Estos tres grandes bloques representan, a mi juicio, los criterios más certeros para ordenar y sistematizar la obra educativa de Lombardo Toledano y poder así iniciar un análisis detallado de las ideas contenidas. En la fase actual del estudio de la obra educativa de Lombardo Toledano que se está realizando en el Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano, se ha llegado a la con- formación de un proyecto de investigación que pretende seguir como objetivos el estudio de tres grandes líneas del pensamiento de Lombardo Toledano; podríamos decir que son las tres ideas directrices que constituyen el núcleo de su concepción educativa y pedagógica. Estas tres grandes ideas son:

1) La idea de que mientras no exista un medio de comunicación común entre todos los mexicanos, constituido éste por un idioma común, difícilmente puede pensarse en una reforma integral a la educación y difícilmente puede pensarse en la posibilidad de crear una conciencia nacional, por lo cual se presenta como imperiosa la necesidad de castellanizar a la nación, conservando al mismo tiempo las diversas lenguas indígenas y culturas.

Esto no quiere decir que se trate de una política de incorporación de los núcleos indígenas a la civilización occidental, pues para Lombardo Toledano eso no era sino una forma de encubrir una política de exterminación de los núcleos indígenas y con ello de todas sus tradiciones culturales, sino de conformar lo que él llamaba una cultura nacional propia del pueblo mexicano, fruto de su realidad histórica y social.

2) La idea de que las condiciones económicas, políticas y sociales en que se encontraba el país al comienzo de la década de los años treinta reclamaban de un modo imperioso la completa reconstrucción económica de la sociedad, y para ello era absolutamente indispensable dar un impulso decisivo a la industrialización del país.

Para llevar a cabo dicha tarea, el país requería de técnicos capacitados, mismos que no existían, por lo que, la tarea de crear escuelas con esa orientación adquiría una prioridad absoluta y por lo tanto, la necesidad de una planificación global del proyecto de nación y con ello de la educación. Paralelamente a la reestructuración del aparato productivo, se hacía necesaria la reestructuración completa del sistema de educación, nacional en el sentido de una vinculación total entre la escuela y la producción económica, acorde con las necesidades del país.

3) La idea que se refiere a la educación y la escuela con re- lación al sistema social en que ésta se encuentra inmersa.

Al proponer la necesidad de vincular indisolublemente la escuela al aparato productivo, se plantea la pregunta por el papel social e ideológico que la escuela debe jugar en la transformación revolucionaria de la sociedad. En este punto, el pensamiento de Lombardo Toledano lucha en dos frentes: por un lado, propiamente el de la polémica, y por el otro, el de la acción directa. A su vez, la polémica es doble, pues por un lado nos encontramos con la polémica y la lucha frente a la reacción y el clero político, que han intentado durante todo el periodo de la historia de México que va desde la Reforma hasta nuestros días, rescatar el control total o parcial de la educación, controlando la enseñanza privada o intentando influir en la orientación de la educación nacional, para tener la posibilidad de intervenir en el curso futuro de la nación a través de la conciencia popular; y por otro lado, tenemos la polémica con los que llamaba “la izquierda delirante”, construida principalmente por los militantes comunistas de los llamados “ortodoxos”, principalmente de orientación troskista, que han sostenido siempre la imposibilidad de una escuela orientada a la transformación socialista de la sociedad mexicana mientras exista un régimen capitalista de producción.

universidad obreraLombardo Toledano pensaba que la escuela, fruto de un estado determinado de la sociedad, no sólo sirve para justificar el régimen histórico dentro del cual se ha producido, sino también, poseyendo una orientación definida, para preparar la conciencia popular con miras a la transformación revolucionaria de la sociedad. Siempre estuvo convencido de que la escuela debía jugar un papel importante en la lucha por la construcción de una nueva sociedad. Eso explica la razón por la cual fundó y dirigió la Universidad Obrera de México; eso también explica su decidido impulso para la creación del Instituto Politécnico Nacional; o su atención por los problemas de la Escuela Normal y la orientación y preparación de los maestros; o su marcado interés por la publicación de todo tipo de instrumentos de educación para el pueblo.

En suma, podríamos adelantar, a manera de síntesis preliminar, que la concepción educativa de Lombardo Toledano se conforma en tres planos: en primer término, la educación como cultura, en donde sostiene (véase la polémica del congreso de 1933) que: la cultura es un simple instrumento del hombre, no es, por consiguiente, una finalidad en sí. No hay régimen histórico que no haya tenido a su servicio una manera de pensar la vida, una serie de juicios que tratan, en primer término, de hacer que perseveren, de hacer que se mantengan las instituciones que caracterizan a ese régimen histórico Por lo mismo, si entendemos que la cultura es un medio, si aceptamos que los valores culturales no son todos iguales, si creemos que en la época moderna más que en ninguna otra no se pueden entender los problemas sociales sino tomando como eje, como base de explicación el fenómeno económico, entonces, para ser consecuentes con nuestra creencia científica, tendremos que admitir que los otros valores de la cultura están íntimamente vinculados al valor económico.

En segundo término, la educación como pedagogía, en donde maneja la idea de crear una nueva pedagogía, una nueva manera de entender la enseñanza con el consiguiente establecimiento de los institutos y colegios superiores para lograrlo; por ello, el deber de dar a la educación una orientación definida. A este respecto decía:

Lo que sucede es que durante el último siglo de esta gran etapa de nuestra evolución histórica se ha creído que las escuelas han sido neutrales frente a los problemas sociales, frente a los problemas humanos y realmente no ha habido tal neutralidad; le hemos estado sirviendo inconscientemente o conscientemente, de modo explícito o implícito, al régimen que ha prevalecido en el país durante mucho tiempo. Y esta afirmación no la hago para nuestro país, sino para todos los países del mundo.

No se trata de poner a los alumnos en la posibilidad de elegir, se trata de formarles un criterio, y no se puede formar un criterio sin saber en qué consiste ese criterio. ¿Y qué es la enseñanza? No es una simple transmisión de conocimientos y, aún en el caso de transmisión de conocimientos, se opina al transmitirlos. Entonces allí, en la transmisión de conocimientos, en esa labor que puede parecer mecánica, ya se hizo un juicio, ya se está orientando.

A propósito de la enseñanza, decía que ésta debía basarse en un concepto científico de la verdad para hacer frente a los dogmas:

Afirmar una opinión, el sustentar un credo, el tener un criterio, no significa tenerlo para la eternidad; en esto, justamente, nos diferenciamos de los dogmas de carácter religioso. Los dogmas religiosos, los credos religiosos, son dogmas y credos hechos para siempre; en cambio, nuestra creencia científica de hoy nosotros mismos nos encargaremos de corregirla mañana; indudablemente que adoptaríamos una postura anticientífica si dijéramos que la verdad ya está hecha, pues nos pareceríamos en esto a los creyentes. La peor situación es la del hombre que, tratando de hallar la verdad, cree que la verdad ya fue encontrada. NO. Nosotros creemos que las verdades son contingentes; y precisamente por ser contingentes debemos mostrar las verdades de hoy antes de que pasen. Nosotros, los que no creemos que el móvil de la vida es el móvil religioso; los que creemos que la verdad se construye diariamente, a través de la historia, tenemos que afirmar con el mayor énfasis que todo ideal es fruto de la evolución histórica.

Y volviendo a lo que decíamos al principio sobre la libertad de cátedra y de investigación, sostiene:

Vicente Lombardo Toledano.
Vicente Lombardo Toledano (Teziutlán, Puebla, 16 de julio de 1894 – Ciudad de México, 16 de noviembre de 1968).

Lo que nosotros queremos es que haya libertad de pensar, pero no en función del pasado sino en función del presente y en función del futuro, entonces la libertad humana tiene límites, y el límite principal para la libertad de cátedra no es decir las cosas si no pueden sustentarse desde el punto de vista científico; queremos lo de adelante, por lo menos lo de hoy, no lo de ayer, no existe, pues, contradicción, no hay incongruencia. ¿Qué importa que un bachiller orientado ya —nótese que siempre se refiere al bachillerato— vaya a escuchar todas las teorías políticas y científicas? No importa tampoco que un estudiante que trabaja en el laboratorio de biología, ya orientado, pueda descubrir mañana con sus propios ojos, si vale el término mediante los aparatos científicos, que su creencia de ayer es hoy errónea, mejor, eso quiere decir que la cultura irá de acuerdo con el tiempo y que la verdad será cada vez mejor y más limpia. No debemos creer que la verdad ya se formó, hay que formarla, transmitiéndola, ampliándola, enseñándola, diciendo en qué consiste.

Libertad de cátedra sí, pero no libertad para opinar a favor de lo que fue el pasado y menos aún en contra de las verdades presentes, en otros términos, libertad de cátedra sí, pero libertad para opinar de acuerdo con las realidades que vivimos y de acuerdo con la verdad futura, si es que alguien puede para facilidad suya y para provecho de la cultura mexicana adelantarse a las verdades de hoy.

Finalmente, la educación como instrumento de concientización política. En una conferencia que dio en la Universidad Autónoma de Puebla, en el año de 1962, sostiene que

No hay educación al margen de la vida real en ninguno de sus grados ni la puede haber. Y es menester no olvidar este hecho, que se comprueba con recordar simplemente los diversos momentos del desarrollo histórico para poder valorar lo que significan las universidades en nuestro tiempo y país.

En otra conferencia que dictó ante la Federación Local de Obreros y Campesinos de Teziutlán, en 1934, había dicho:

Educar significa formar hombres de acuerdo con las necesidades de la sociedad humana. La educación es un producto histórico también, como la moral y el derecho; ha sido el producto de un régimen en provecho de la clase social que detenta los instrumentos de la producción económica. No hay educación universal ni la ha habido; no ha habido ni hay escuelas alejadas de la política, de las ideas predominantes en un periodo de la evolución histórica y formadas por la clase que gobierna. La escuela ha sido y será siempre un medio de formación de hombres, de acuerdo con el tipo de hombres que la clase social dominante necesita para poderse perpetuar a través del tiempo. Pero ha servido y sirve también para dar carácter a las revoluciones de la clase explotada La educación es un instrumento de orden político para beneficio de una clase social. La única forma de que la educación deje de ser un factor de explotación más de la clase asalariada, es ponerla al servicio de la causa del proletariado.

En el trabajo “La educación socialista, producto legítimo de la Revolución Mexicana”, que presentó en la “Conferencia Nacional de Educación”, en 1939, en nombre de la CTM, expuso:

La escuela nunca ha estado desligada del Estado. La oposición no es la repulsa al proyecto del Ejecutivo; la oposición es a la propia carta política de la República Mexicana, porque el argumento principal de la oposición, consistente en afirmar que la educación no debe tener una orientación política es un argumento falso. Nunca, ni en nuestro país ni en ningún otro, ha habido un sistema educativo que no obedezca a un propósito claro y definido del Estado respecto de la orientación de la conciencia nacional.

La Revolución Mexicana, que trata de transformar al ejido en la fuente de producción de la economía nacional, para crear una economía popular, necesariamente converge en la escuela socialista. Una escuela que por encima de los intereses individuales proclama los derechos de la colectividad; que forma mentalidades libres a salvo de dogmas, fanatismos y prejuicios; que combate la plutocracia y el imperialismo; que se pone de parte de los débiles y los oprimidos para forjar una patria para todos. Nadie puede detener el proceso de la historia; nadie puede detener la creación de nuevos conceptos de la vida y del mundo; nadie puede detener la eficacia de las ideas-fuerza que están construyendo un mundo nuevo en medio de las ruinas de un mundo ya caduco. La Confederación de Trabajadores de México desea y espera, en consecuencia, que haciendo honor a la conciencia de responsabilidad que distingue por ventura a los maestros de México, a los maestros de la Revolución, esta Conferencia Nacional de Educación contribuya poderosamente a construir, sobre las bases de la ciencia verdadera, un nuevo país. De esta suerte, no sólo habrá de justificar el maestro mexicano su paso por las aulas, sino también su paso por la historia de la patria.

Pensamos, pues, que a partir de esta primera caracterización de la obra educativa de Vicente Lombardo Toledano es posible iniciar un estudio serio, riguroso y sistematizado, con objeto de conocer y entender mejor su rico pensamiento educativo y el impacto que ha tenido en la cultura de México.

BIBLIOGRAFÍA

Calderón Vega, L. Los Siete Sabios de México. Ed. Jus. 2a Edición, México, 1972, p. 71-74.

Lombardo, V. El problema de la educación en México. Ed. Cultura, México, 1924.

Lombardo V. Origen, carácter y misión política de la educación. Conferencia ante la Federación Local de Obreros y Campesinos de Teziutlán, Puebla. 1934.

Lombardo V. La educación socialista, producto legítimo de la Revolución Mexicana, e n CTM 1936-1941. Talleres Tipográficos Modelo, México, 1941.

Lombardo, V. La educación universitaria en México, Conferencia dictada en la Universidad Autónoma de Puebla, 1962.

Lombardo, V., Caso, A. Idealismo vs. materialismo dialéctico. Ed. VLT, 3a Edición, México, 1975, p. 37-40.

Wilkie, J., E. de Wilkie. Vicente Lombardo Toledano, teórico y militante marxista (entrevista).Ediciones del Instituto de Investigaciones Económicas, UNAM, 1969, p. 237.

CEREBRUM ITAQUE CONDUCTA

CEREBRUM ITAQUE CONDUCTA

Raúl Gutiérrez Lombardo

Darwin (1809-1882)
Darwin (1809-1882)

Uno de los comentarios más interesantes de Charles Darwin sobre la naturaleza humana lo constituye, sin duda, el que escribió en su Cuaderno de Notas C (1838).

En este cuaderno, Darwin señala que es nuestra maquinaria mental lo que nos hace diferentes del resto de los animales, “éste es un reemplazo de la maquinaria mental”, utilizando sus propias palabras. Y, con el desarrollo de las neurociencias, hemos descubierto que, en efecto, Darwin tenía razón, pues los humanos tenemos ciertos rasgos mentales únicos; los valores éticos y estéticos, entre ellos. Pero, ¿cuál es el significado de nuestra tendencia a valorar lo justo de lo injusto y lo bello de lo feo de la vida?

En este trabajo voy a intentar contestar esa pregunta que, en realidad, no es otra cosa que aportar más datos a la famosa opinión de Thomas Huxley (Oxford, 1882) de que somos los únicos monos preocupados constantemente en averiguar qué clase de monos somos, o, dicho en términos técnicos: de explicar nuestra conducta.

Dada la complejidad de este problema, existen diferentes posturas filosóficas para el abordaje de su estudio, que, por razones de tiempo, no me voy a detener en ellas, pero sí mencionaré que por lo menos podemos reconocer tres grandes corrientes de pensamiento, evolucionistas las tres, que han intentado explicarlo sobre bases científicas. En primer lugar, está la llamada explicación adaptacionista, cuya idea principal, de acuerdo con autores como Antonio Diéguez (2011), es que en lo que toca a las capacidades cognitivas en los animales y en los seres humanos, éstas son un rasgo fenotípico que puede explicarse como una adaptación al medio, siendo, por tanto, el resultado de la selección natural; en segundo lugar, está la llamada explicación ex-adaptacionista, de acuerdo con la cual, las capacidades cognitivas en los seres vivos que las poseen serían un producto de la evolución, pero un producto derivado, es decir, no serían una adaptación a determinada presión del medio, sino un rasgo neutro que no se fijó para un uso específico, y, finalmente, la que podríamos llamar explicación trans- formacionista, que implica, desde luego, también la adaptación al medio, pero por la manipulación tecnológica del ambiente.

¿Soy un mono? de J. AyalaEn mi caso, voy a decantar por la tercera opción y no sólo porque siempre he estado convencido que en los seres humanos la evolución biológica se ha, como dice Francisco Ayala en su libro ¿Soy un mono? (2011), trascendido a sí misma produciendo un nuevo modo de evolución, la evolución cultural, sino porque el desarrollo actual de la neurobiología ha aportado nuevas respuestas a este respecto que así lo confirman.

¿Y por qué digo que ahora contamos con nuevas respuestas provenientes del campo de la neurobiología? Pues porque ahora sabemos mucho más acerca de los rasgos que nos distinguen del resto de los monos, como es no sólo el hecho de contar con un cerebro de mayor tamaño, sino por saber, por ejemplo, el índice de evolución de algunos genes, como los que están implicados en nuestro lenguaje.

Entonces, ¿qué nos hace ser tan diferentes del resto de los monos? ¿Nuestro cerebro? Sí, nuestro cerebro, y sobre todo su ran producto, nuestra cultura. Esa extraña carpa, como dice Francisco Mora en su libro Neurocultura (2007), que cubre a los seres humanos que incluye conocimientos, creencias, arte, moral, derecho, costumbres y cualquier otra capacidad y hábito adquirido en tanto que miembro de una determinada sociedad y transmitido de generación en generación.

Para este autor, está claro que las culturas no nacen de pronto como producto de un acuerdo intencionado o consciente llevado a cabo por un grupo de seres humanos. Nadie, sostiene, ha decidido nunca de modo consciente, crear cultura. Las culturas son un continuum, son productos sucesivos creados por grupos de seres humanos que han obedecido, primero, a las reglas impuestas por sus genes y, luego, a esa obediencia que persigue salvaguardar la supervivencia del individuo y de la especie. Tampoco, indica este autor, en su origen, las culturas arrancaron sin un antes y un después. Podría quizá pensarse que las primeras culturas nacieron con el origen del hombre de aspecto moderno, aquel que apareció hace unos 100,000 años, tiempo en el que, al parecer, cuajó casi definitivamente el proceso evolutivo del cerebro humano y con él se fraguó la argamasa principal de cualquier cultura: el lenguaje. No, no fue exactamente así. La cultura humana tuvo un origen y ha tenido un proceso de evolución de por lo menos tres millones de años, pero tras el último periodo de su proceso evolutivo, hace apenas entre 60,000 y 30,000 años, hubo una explosión que fue el verdadero amanecer de la cultura humana. Tal vez ese remplazo de la maquinaria mental del que hablaba Darwin.

Grabados Ocre Cueva de Blombos300
Grabados Ocre Cueva de Blombos (Sudáfrica, 76.000 años de antigüedad)

La discusión acerca del origen de los seres humanos nos dice, independientemente de cuántas especies y cuándo salieron de África, cuna de la humanidad, que tras millones de años de evolución, una de esas especies dio lugar al Homo sapiens, y la clave para entender ese proceso fue el desarrollo de su cerebro y con él el de la cultura y el lenguaje propiamente humanos. Esto ocurrió con la aparición de las primeras manifestaciones artísticas y la conciencia de sí mismo que produjeron el llamado pensamiento simbólico, que viene marcado por la última gran transformación del cerebro. Esta transformación consistió en un refinamiento de las asimetrías entre los hemicerebros izquierdo y derecho y, consecuentemente, un refinamiento en las especializaciones funcionales de cada mitad del mismo.

Pero, ¿qué no habíamos señalado al principio que lo que nos distingue del resto de los monos es que tenemos ciertos rasgos mentales únicos, o conductuales para ser más exactos, como los valores éticos?

Francisco Mora afirma que este es precisamente el núcleo de la cuestión, pues no obstante que la conducta moral humana es un producto del devenir de los mecanismos emocionales y sociales desarrollados por los antropoi- des primero, y por los homínidos después, la ética humana tiene un grado de complejidad, tal como señala Antonio Damasio, que la hace sólo humana. El refinamiento es humano y los códigos (cerebrales) por los que expresamos nuestra conducta ética son humanos.

NIA_human_brain_drawing400¿Qué conocemos hoy, se pregunta Mora, de la ética y el cerebro? Para empezar, sabemos que el cerebro no parece contener centros ni circuitos neuraíes <éticos o morales>, es decir, módulos cuyo funcionamiento esté dedicado, en exclusiva, a producir los pensamientos y la conducta ética. La conducta moral es la elaboración mental de un producto que requiere de la participación de múltiples sistemas neuronales ampliamente distribuidos en el cerebro y que unas veces elaboran conductas <morales> y, otras, distintos tipos de conductas. La elaboración de un razonamiento o juicio moral, y su consecuencia en la conducta, requiere la actividad de ciertos circuitos neuraíes en un reclutamiento que sigue patrones de tiempo y en el que participan muchas y diferentes áreas del cerebro, desde el sistema límbico con las emociones, la memoria en contextos específicos (hipocampo y corteza cerebral), hasta las áreas de asociación de la corteza prefrontal, con la toma de decisiones, la responsabilidad y la propia y final cognición moral.

Fragmentos de la ponencia presentada en 18 de agosto en el Congreso “¿Naturalizarla Cultura?” del Instituto Nacional de Antropología c Historia en Taxco, Guerrero.

 

Evolución humana desde el paradigma científico reduccionista

Evolución humana desde el paradigma científico reduccionista

Raúl Gutiérrez Lombardo

En este trabajo, deliberadamente voy a dejar de lado la visión del mundo que sostiene que los humanos somos especiales respecto al resto de los seres vivos, no obstante, anoto, que sabemos de la existencia de rasgos derivados funcionales únicos en los seres humanos como la capacidad de categorización y razonamiento lógico o la capacidad para valorar nuestra conducta. Lo anterior, con objeto de llevar hasta sus últimas consecuencias, la llamada concepción reduccionista del mundo. Esta concepción filosófica, que se inserta en la llamada filosofía naturalizada, en su versión más radical se conoce como accidentalismo, la cual parte del argumento de que todo ser viviente dedica su existencia a buscar los recursos necesarios para su supervivencia y su reproducción, la cual incluye al ser humano como a cualquier otro organismo, con la salvedad de que éste es consciente de esa búsqueda, que es parte/consecuencia de su bagaje adaptativo. De tal suerte, su comportamiento social no es sino una estrategia adaptativa para hacerse de esos recursos, siempre escasos frente a sus competidores, en donde rige una manera de llegar a ellos antes que los demás.

Thomas Robert Malthus

Esta estrategia adaptativa implica, según este enfoque, que los seres humanos necesitamos recursos para mantener el tipo y, sobre todo para transmitirlo. Como ya popularizara a finales del siglo XVIII R. Malthus en principio los recursos primarios (alimentos) crecen mucho más despacio (aritméticamente) que los seres humanos (geométricamente), por eso, no hay para todos y hay que abrirse camino como sea y es Charles Darwin en su obra maestra El origen de las especies quien le da una dimensión evolucionista al asunto, a partir de la cual surge su teoría de la selección natural. Así, las dos ideas básicas del argumento accidentalista son: una, necesitamos recursos y dos, no hay para todos.

Desde esta perspectiva, aunque se admite que en los seres humanos la historia es un elemento fundamental de su hábitat, esta historia es en realidad un componente más de la interacción de su genoma con su medio, y su expresión fenotípica es el resultado de esa interacción, no obstante, anoto otra vez, que “saber que sabemos” engloba los aspectos intelectuales, espirituales, éticos y estéticos que caracterizan a la cultura en sus diferentes manifestaciones.

Y entonces, ¿qué pasa con el comportamiento social y cultural de los seres humanos desde la perspectiva accidentalista?

El argumento accidentalista prosigue al decir que el problema con las relaciones sociales humanas es que hay quien se aprovecha de los demás a la menor oportunidad, porque aunque en principio hubiera recursos para todos, hay recursos necesarios que no se pueden repartir ni con la mejor voluntad. Está la enfermedad en sus múltiples acepciones, el no ser aceptado por los demás como otros que tienen más aptitudes sociales, porque claramente están, sin considerar a los que tienen simplemente buena suerte, los que están mejor dotados por la naturaleza (genéticamente) para realizar las funciones más cotizadas por todos (por la sociedad) y los que no lo están, incluso descontando los prejuicios raciales y sociales de siempre. Así, inevitablemente, los que tienen, se tienen que defender de los que no tienen pero también de los que tienen, porque los que tienen quieren tener más.

[rev_slider Hume-Smith]

Este argumento se apoya en pensadores como David Hume, quien a mediados del siglo XVIII, antes de que hubiera explicaciones más propiamente biológicas, observó que queremos más a los parientes más cercanos y que esa querencia va disminuyendo con la lejanía parental hasta prácticamente quedar en la total indiferencia. Lo que hoy día, en vez de parentesco, podríamos hablar de “distancia genética”. Otro autor, también escocés, por cierto, Adam Smith resaltaba las anomalías de la ética, con su concepto de “mano invisible”, que dejaba patente que el egoísmo produce bienestar social, porque cuando los egoístas compiten para suministrar un producto, se ocupan de suministrar cada uno el mejor producto para obtener la mayor clientela posible y así el máximo beneficio con respecto a sus competidores. Pero aún siendo esto cierto, Adam Smith no se fija especialmente en la posibilidad del engaño, de la falta de “juego limpio”.

El argumento accidentalista compara el engaño con el mimetismo en la naturaleza, que es una estrategia adaptativa para evitar al depredador o de conseguir con más facilidad a la presa, según sea el caso, y agrega que la naturaleza también promociona la detección del engaño a través de un proceso que, por selección natural, propicia que además del engaño se produzca la detección del engaño, y luego está, especialmente entre los seres humanos, el autoengaño, el que engaña sin pretenderlo, el cual es el engaño más eficaz (adaptativamente hablando claro), porque no hay mala fe (yo hice eso porque pensaba que era lo mejor para todos).

Pero el accidentalismo matiza esta idea al proponer que no todo parecería fraudulento en esa conducta contaminada por el egoísmo y el engaño al apuntar que Adam Smith también observó la circunstancia de que la desgracia ajena a menudo inspira compasión y ésta es un acicate para remediarla. Desde la accidentalidad, desde la perspectiva de la selección natural, el altruismo es como un arma secreta que se traduce en el engaño sublimado. No ya porque mañana pueda ser yo el afectado y entonces exija como contrapartida que se me ayude como yo pueda haber ayudado en su día, sino porque la naturaleza me obliga a hacerlo, porque me siento mal si no hago “lo que debo”.

¿Por qué, en cambio, me siento bien si ayudo a necesitados que ni siquiera voy a conocer jamás, o cuando ayudo por ayudar sin que el ayudado sepa nunca cuál fue la mano amiga que, al menos en parte, le sacó momentáneamente y parcialmente de su apuro?

Carlos Castrodeza, filósofo de la biología experto en esa concepción filosófica, responde de la siguiente manera:

Simplemente, porque estoy haciendo publicidad de mi bondad y “buenos sentimientos” ante los que me rodean, para generar confianza en mí, para hacerme lo más imprescindible posible, para que se cuente conmigo por ser de fiar. En definitiva, estoy engañando, pero sin saberlo, porque las emociones son genuinas, pero el resultado me promociona, me saca adelante con respecto a los demás, y sobre eso es sobre lo que actúa la selección natural.

La selección natural es oportunista y no favorece ni el bien, ni la verdad, ni la belleza, a no ser que sus promotores/portadores prosperen a expensas de los otros. Y si no es así, los otros son los que se llevan el gato al agua irreductiblemente. De manera que el bien, la verdad y la belleza son, según la idea de Jean Baudrillard, simulacros para la construcción de una hiperrealidad generalizable como Disneylandia. Asumir esta contingencia es decidir vivir en la perplejidad, o como diría también Martin Heidegger, por otros causes, en la autenticidad.

De modo que, en la etología de la cooperación y de la competencia, siguiendo a los filósofos de la sospecha, según la expresión de Paul Ricoeur, es decir, a Sigmund Freud, a Karl Marx y a Friedrich Nietzche, nada es lo que parece. Porque el altruismo recíproco viciado por el engaño y su detección está en la línea del dictamen general de Freud para quien las razones reales de nuestras actuaciones están enterradas en el subconsciente, y las razones aparentes son las que funcionan en nuestra convivencia para no infundir sospechas sobre nuestras verdaderas intenciones. Lo mismo sucede con Marx, pero ya a nivel de grupo o clase, y en Nietzche, destacando su interpretación de la razón, encarnada en la figura de Sócrates, como instrumento del resentimiento en aquellos que no pueden llegar a los recursos, en donde el resentimiento depura la racionalidad pensante haciendo, por ejemplo, de la “irracionalidad” una metarracionalidad “edificante” o, más simplemente, una metafísica “liberadora”.

Entonces, ¿cuál es el fin de nuestro gran melodrama? Según Castrodeza, se trabaja y se sufre para no trabajar y no sufrir, y cuando se llega al menos a un simulacro de ese inefable estado, no se sabe qué hacer, se necesita un hobby,o sea una manera hiperreal de trabajar y sufrir, de matar el tiempo.

Fragmento de la ponencia presentada en el coloquio “La filosofía desde la ciencia”, celebrado el 5 de noviembre en el CEFPSVLT.

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