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Francisco R. Almada Almada, 1896 – 1989

Por el Lic. Javier Arias, el Mtro. Josep Francesc Sanmartín Cava y el dedicado trabajo realizado por los Servicios Bibliotecarios del Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano.

Francisco R. Almada Almada nació el 4 de octubre de 1896 en Villa de Chínipas, Estado de Chihuahua (México), y falleció en Chihuahua, Estado de Chihuahua, el 3 de junio de 1989. Fue un destacado maestro, escritor, historiador, investigador y político mexicano. Se convirtió en profesor rural nada más acabar su carrera, en Masiaca, Estado de Sonora, y con sólo 20 años fue nombrado Director de la Escuela de Chínipas. Con el tiempo, Francisco R. Almada desempeñó los cargos de Secretario de Educación, jefe del Departamento de Educación Pública y de Vicepresidente del Consejo Estatal de Alfabetización. También llegó a ser fundador y Presidente de la Sociedad Chihuahuense de Estudios Históricos, miembro de la Academia Mexicana de la Lengua, miembro de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, miembro de la Academia Mexicana de Historia y Director del Departamento de Investigaciones Históricas de la Universidad Autónoma de Chihuahua. Como escritor e investigador abordó temas sobre historia y geografía de Chihuahua y de otros estados de la República Mexicana.

Como político, Francisco R. Almada legó a Presidente Municipal de Chínipas en tres ocasiones, también fue tres veces Diputado al Congreso de Chihuahua, Gobernador interino de Chihuahua en dos ocasiones, y Diputado Federal en otras dos ocasiones, durante la XXXIII Legislatura (1928-1930) y la XXXIV Legislatura (1930-1932).

Recordamos al autor con una dedicatoria al Mtro. Vicente Lombardo Toledano rubricada en su obra Resumen e Historia del Estado de Chihuahua.

ALMADA Almada, Francisco R. Resumen de historia del Estado de Chihuahua. México. México: Libros Mexicanos, 1955.
ALMADA Almada, Francisco R. Resumen de historia del Estado de Chihuahua. México. México: Libros Mexicanos, 1955.

Con estimación y respeto al Sr. Lic. Vicente Lombardo Toledano. México D.F. 17 de enero 1956

Obra ubicada en el acervo histórico: “Dedicatorias a Vicente Lombardo Toledano” de la biblioteca del Centro de Estudios Vicente Lombardo Toledano.

Link del catálogo en línea: http://200.78.223.179:8388/LOMB
Correo electrónico: bibliolomb@hotmail.com

Obras e investigaciones publicadas

Diccionario de historia, geografía y biografía chihuahuenses, 1927.
Apuntes históricos de la región de Chínipas, 1937.
La rebelión de Tomochic, 1938.
Diccionario de historia, biografía y geografía del estado de Colima, 1939.
Guadalupe y Calvo, 1940.
Fragmentos sueltos, 1941.
Fragmentos sueltos. Anécdotas, leyendas y narraciones, 1941.
La fundación de la Villa de Ojinaga, 1943.
La imprenta y el periodismo en Chihuahua, 1943.
Geografía de la historia de Chihuahua, 1945).
La fundación de la Villa de Meoqui, 1945.
Apuntes históricos del Municipio de Madera, 1946).
Gobernantes del Estado de Chihuahua, 1951.
Diccionario de historia, geografía y biografía sonorense. 1952.
Resumen de historia del Estado de Chihuahua, 1955.
Juárez y Terrazas. Aclaraciones histórica, 1958.
Hombres de Nuevo León y Coahuila en la defensa de Puebla y prisioneros en Francia en 1862, 1962.
La institución del Día del Maestro, 1963.
Apuntes históricos del municipio de Jiménez, 1963.
La Revolución en el Estado de Chihuahua, 1964-1965.
Vida, proceso y muerte de Abraham González, 1967.
La Revolución en el Estado de Sonora, 1971.
La Intervención Francesa y el Imperio en el Estado de Chihuahua, 1972.
La ruta de Juárez, 1972.
La invasión de los filibusteros de Crabb al Estado de Sonora, 1973.
Perfiles biográficos del general Ángel Trías, 1975.

Emilio Portes Gil, 1890 – 1978

Por el Lic. Javier Arias, el Mtro. Josep Francesc Sanmartín Cava y el dedicado trabajo realizado por los Servicios Bibliotecarios del Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano.

Emilio Portes Gil nació en la Ciudad Victoria, Tamaulipas (México), el 3 de octubre de 1890, y falleció el 10 de diciembre de 1978 en la Ciudad de México. Fue un eminente abogado y político, egresado de la Escuela de Derecho en 1915. Como político ocupó diversos cargos públicos, fue diputado federal, gobernador de su estado natal Tamaulipas en dos ocasiones, fue Secretario de Gobernación en la Administración Pública Federal y de Relaciones Exteriores, Presidente interino de la República Mexicana tras el asesinato de Álvaro Obregón, y presidente del Partido Nacional Revolucionario. Durante su periodo presidencial, Portes Gil destacó por otorgar la Autonomía a la Universidad Nacional en 1929, hoy Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Como sus antecesores, durante el periodo que Emilio Gil Portes fue presidente de la República se preocupó por la reconstrucción económica, la modernización del país y establecer definitivamente la hegemonía del Estado sobre toda la sociedad para administrar los beneficios económicos, haciendo efectivos los postulados de la constitución y el pacto social contenidos en los artículos 27 y 123.

Tras su presidencia, Portes Gil fue embajador en Francia y la India, secretario de Relaciones Exteriores, procurador, dirigente del partido oficial y director de la Comisión Nacional de Seguros.

Rendimos homenaje a Emilio Portes Gil con la publicación de tres dedicatorias del político rubricadas para el Mtro. Vicente Lombardo Toledano, y poniendo a disposición su obra La lucha entre el Poder Civil y el Clero.

Descargar (PDF, 571KB)

Estudio histórico y jurídico del Señor Don Emilio Portes Gil, Procurador General de la República, México (1934). Biblioteca del Político -INEP AC – www.inep.org

PORTES Gil, Emilio. Misión diplomática en la India: cómo surge una gran nación. México: Talleres Gráficos Laguna, 1953.
PORTES Gil, Emilio. Misión diplomática en la India: cómo surge una gran nación. México: Talleres Gráficos Laguna, 1953.

Para mi distinguido y fino amigo Lic. Vicente Lombardo Toledano, con todo afecto.

PORTES Gil, Emilio. El mundo a través de sus grandes estadísticas. México: Libro Mex, 1960.
PORTES Gil, Emilio. El mundo a través de sus grandes estadísticas. México: Libro Mex, 1960.

Para mi distinguido amigo Lic. Vicente Lombardo Toledano, con todo afecto.

PORTES Gil, Emilio. Autobiografía de la Revolución Mexicana: un tratado de interpretación histórica. México: Instituto Mexicano de Cultura, 1964.
PORTES Gil, Emilio. Autobiografía de la Revolución Mexicana: un tratado de interpretación histórica. México: Instituto Mexicano de Cultura, 1964.

Para el Señor Lic. Don Vicente Lombardo Toledano, con todo afecto.

Obras ubicadas en el acervo histórico: “Dedicatorias a Vicente Lombardo Toledano” de la biblioteca del Centro de Estudios Vicente Lombardo Toledano.

Link del catálogo en línea: http://200.78.223.179:8388/LOMB
Correo electrónico: bibliolomb@hotmail.com

LOMBARDO TOLEDANO, EL POLÍTICO, ENTREVISTADO POR WILKIE

LOMBARDO TOLEDANO, EL POLÍTICO, ENTREVISTADO POR WILKIE

Por Cuauhtémoc Amezcua Dromundo.

Intervención en la presentación del Suplemento del Tomo VI de la Obra Histórico-cronológica de Vicente Lombardo Toledano. Entrevistas realizadas por

Presentación del libro con las entrevistas de los Wilkie al doctor Lombardo Toledano
Presentación del libro con las entrevistas de los Wilkie al doctor Lombardo Toledano

James W. Wilkie y Edna Monzón de Wilkie a VLT en 1964 y 1965. Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales “Vicente Lombardo Toledano”, 14 de enero de 2016.

En la distribución interna de temas que hicimos los presentadores de este libro, me correspondió hablar de Vicente Lombardo Toledano y la política como teoría y como práctica.

Lombardo, filósofo, pensador marxista,  intelectual, polemista, conferenciante, dirigente obrero y, sobre todo, político.

Al entrar en materia, debo contextualizar: hay que tener presente que Lombardo fue un intelectual en el más completo sentido de la palabra, y un polemista demoledor. Poseyó una cultura enciclopédica, razón por la cual, con justa razón, fue comparado con el renacentista Leonardo. En conferencias y otros trabajos, abordó temas científicos de frontera, con innegable solvencia.  Su dominio de la filosofía, fue proverbial, y como organizador y dirigente sindical, su impronta quedó grabada en el escenario nacional, en el latinoamericano y mundial. Sin embargo, todos sus saberes, todas sus capacidades, alcanzaron su máxima expresión en su ejercicio de la política, a la que consideró un quehacer trascendente, una verdadera ciencia,

“la ciencia de la dirección de la sociedad; una disciplina que requiere del auxilio de todas las demás ciencias y que tiene como objeto resolver las injusticias y construir una organización social superior”.

En las entrevistas que concedió a James W. Wilkie y Edna Monzón de Wilkie, Lombardo explica cuándo y cómo fue que por primera vez su cerebro conectó con el tema de la lucha política y social: narra que cierto día de noviembre de 1910 un compañero suyo, de escuela, entró con un periódico en mano cuyo encabezado decía “Estalló la revolución en Puebla”. Así, de un modo súbito, al entonces un adolescente de 16 años se le descorrió todo el misterio y el dramatismo de las luchas sociales:

“Yo soy, por tanto, un hombre que empieza a pensar en su patria justamente el día en que estalla la revolución”, dice en esta entrevista.

Pero otro momento fundamental en la toma de conciencia del joven Lombardo, que él narra a James Wilkie, ocurrió cuando fue nombrado secretario de la Universidad Popular Mexicana, en 1917. Allí ejerció una función docente que le permitió conocer de cerca la vida difícil, de los trabajadores, sus discípulos, siempre sujetos a explotación inicua y trato injusto.

“Comprendí entonces toda la profundidad del drama social de México”, dice al respecto.

Cómo llegó a ser marxista.

Carlos Marx. Materialismo histórico, los modos de producción.
Carlos Marx.
Materialismo histórico, los modos de producción.

Lombardo explicó a sus entrevistadores que otra etapa fundamental de su vida fue cuando transitó de la ideología que adquirió como estudiante en la Universidad Nacional, idealista en lo filosófico, basada en Kant, Schopenhauer, James, Bergson y Hegel, a la filosofía marxista. Habiendo viajado al extranjero, en 1925, pudo adquirir algunas obras fundamentales de Marx y Engels y encargar a las librerías que le enviaran otras, según fueran teniéndolas disponibles. Durante meses y años dedicó numerosas horas del día y la noche a estudiarlas, diccionario en mano. Así fui cotejando, dijo Lombardo a los esposos Wilkie,

“las nuevas ideas que yo adquiría con las que había recibido en la Universidad, y comprendí que la filosofía que yo había aceptado era falsa”.

Al final de ese proceso de acuciosa reconstrucción de su ideario,

“descubrí la filosofía del materialismo dialéctico, que me produjo el impacto de una ventana cubierta por cortinas que de repente se abre de par en par e inunda el aposento que ocultaba, con la intensa luz del sol y la frescura del aire libre”, dice Lombardo a sus entrevistadores.

Lombardo y el Estado cardenista.

Lombardo Toledano y Lázaro Cárdenas
Lombardo Toledano y Lázaro Cárdenas

El sexenio de Lázaro Cárdenas, de 1934 a 1940, es ampliamente reconocido como el más brillante de la etapa constructiva de la Revolución Mexicana. Fue una etapa en que el esfuerzo de Lombardo y el movimiento obrero, y el gobierno cardenista coincidieron en diversos aspectos, lo que se tradujo en una vigorosa interacción entre ambos. Pero hay que resaltar que a diferencia de lo que dice el lugar común, fue sobre todo la clase trabajadora la que actuó sobre el Estado y no éste sobre aquélla.

El movimiento obrero, dirigido por Lombardo, le presentó al Estado incontables iniciativas de la mayor importancia para la clase trabajadora, e imprescindibles para avanzar hacia la independencia y el progreso de la Nación. Le exigió al Estado que llevara adelante múltiples medidas de carácter avanzado. Movilizó a las masas para demandar, alentar y exigir que esas medidas se pusieran en marcha con firmeza, sin hacer concesiones a las clases dominantes y sin incurrir en debilidades frente a las presiones de los poderosos. Por otra parte, en los momentos en que el gobierno de Cárdenas fue objeto de violentos ataques y amagos de deposición, provenientes de la derecha y la contrarrevolución, el movimiento obrero lo defendió con toda decisión.

Es decir, el movimiento obrero, bajo la dirección de Lombardo, ocupó en los hechos el lugar de vanguardia del proceso revolucionario mexicano de la época, en calidad de guía ideológico y fuerza motriz. Ésa fue su función en el caso de la nacionalización del petróleo, por ejemplo. Pero también es cierto que el movimiento obrero contó con una respuesta sensible y favorable por parte de Cárdenas y su gobierno en la mayoría de los casos –cuestión que Lombardo y el movimiento obrero siempre reconocieron-, aunque esto no significa que no hayan existido discrepancias; también las hubo.

Los sindicatos y su lucha por la liberación respecto del imperialismo.

La Confederación de Trabajadores de México se manifiesta por la independencia nacional
La Confederación de Trabajadores de México se manifiesta por la independencia nacional

Vicente Lombardo Toledano no siempre ejerció su actividad política por medio de un partido político. También la ejerció a título personal, desde la cátedra y la difusión de sus ideas por todos los medios a su alcance. Y, entendida la política como la actividad transformadora de la realidad social por excelencia, y el principal medio para conquistar la liberación nacional respecto del imperialismo, la ejerció asimismo por medio de las grandes organizaciones sindicales clasistas que organizó y que practicaron el sindicalismo revolucionario. En efecto, sin confundirse con partidos políticos ni pretender usurpar sus funciones, tanto la Confederación de Trabajadores de México, CTM, de la época de Lombardo, como la Confederación de Trabajadores de América Latina, CTAL, porque, como lo postuló Lombardo,

“en los países que luchan por su independencia nacional y en los que disfrutan de ella, pero están sometidos económicamente a las fuerzas del imperialismo, los sindicatos deben unir a sus demandas económicas y sociales la lucha por la independencia política nacional, o la lucha por la emancipación económica respecto del imperialismo”.

Así lo hicieron en todo momento esas grandes centrales, la CTM y la CTAL.

Lombardo y su partido.

De acuerdo con el análisis marxista de Lombardo, las condiciones de la posguerra hacían necesario crear un nuevo partido político en México, que debería ser más militante que aquél en que sustentó las acciones de su gobierno el general Cárdenas, el Partido de la Revolución Mexicana, PRM. El un nuevo partido debería ser más definidamente antimperialista y más democrático, y debería ser independiente del poder público. Con ese objetivo, como él lo narra, Lombardo convocó a la Mesa Redonda de los Marxistas Mexicanos, en que participaron los elementos marxistas de todo el país, en enero de 1947. Conclusión: crear un nuevo instrumento político para reforzar el frente nacional, democrático y antimperialista.

Luego, Lombardo llevó la idea a un congreso nacional de la CTM, que aprobó la idea y declaró que el partido nuevo que debería ser, ante todo, un partido de la clase trabajadora. También consultó con personajes prominentes de la vida pública y recorrió el país el país explicando cuáles eran las intenciones, llamando al pueblo a ingresar al nuevo  partido. Todo este esfuerzo culminó el 20 de junio de 1948, cuando en la Asamblea Constituyente del Partido Popular, Lombardo proclamó: “Así nace, como el pueblo de México es, perseguido y pobre, pero resuelto a limpiar la patria y liberarla. Así han nacido las grandes causas de la historia”.

El Programa aprobado contiene los siguientes puntos:

1) Lucha contra la penetración del imperialismo en la vida económica, cultural, social y política del país;

2) Control y reglamentación de las inversiones extranjeras;

3) Mayor intervención del Estado en la economía mediante las nacionalizaciones;

4) Impulso planificado a las fuerzas productivas del país, orientado al desarrollo independiente y vigoroso de nuestra economía;

5) Tierra, agua, crédito y asesoría técnica, oportunos y baratos a los campesinos para hacer avanzar la Reforma Agraria;

6) Mejor distribución de la riqueza y elevación constante del nivel de vida del pueblo;

7) Por la unidad, independencia y democracia del movimiento obrero;

8) Absoluta igualdad de derechos y posibilidades de la mujer y el hombre.

El Partido Popular, transformado después, en octubre de 1960, en Partido Popular Socialista, habría de ser, desde que nació, el instrumento político fundamental de Vicente Lombardo Toledano, del que nunca se separaría y a través del cual encausaría sus luchas por transformar la realidad nacional en una superior. Una y mil batallas libró, al frente de su partido, sin fatiga ni claudicación.

Su campaña por la presidencia de México.

Agruparía a las amplias masas de obreros, campesinos, intelectuales y sectores medios de la población, a miles y miles de hombres y mujeres
Agruparía a las amplias masas de obreros, campesinos, intelectuales y sectores medios de la población, a miles y miles de hombres y mujeres

En 1952, Vicente Lombardo Toledano fue proclamado candidato del Partido Popular a la presidencia de la República. También lo postularon el Partido Comunista Mexicano y el Partido Obrero y Campesino, por lo que fue el candidato de toda la izquierda del México de la época. La campaña presidencial de Lombardo fue una batalla política memorable, cuyo análisis desde el punto de vista académico está pendiente de realizar, y que mucho contribuyó a modificar la correlación de fuerzas a favor de las de carácter democrático, patriótico y antimperialista, y a volver a enrumbar al país, por varias décadas más, por el camino de las nacionalizaciones, que la derecha de dentro del PRI, también conocida como la corriente alemanista, repudiaba, en plena coincidencia con el partido político de la derecha tradicional, el Partido de Acción Nacional.

Fue una campaña de riquísimo contenido ideológico y programático, sin precedentes. El Maestro Lombardo, como le decían sus múltiples seguidores, recorrió el país palmo a palmo, hablándole al pueblo y escuchándolo, y todo ello sin más recursos que los que la misma gente humilde del pueblo le iba proporcionando. En su cierre de campaña, Lombardo lo valoró así:

“Mi campaña ha establecido un precedente de valor histórico. Por primera vez en la vida política de México, el pueblo ha pagado íntegramente la campaña de un candidato a la Presidencia de la República. Mi partido y yo como candidato, hemos contrariado radicalmente el hábito inmoral de dar dinero a los manifestantes y a los electores”.

Mucho más habría que conversar sobre Vicente Lombardo Toledano y la política como teoría y como práctica, y en particular sobre este libro que hoy presentamos y que contiene una serie de testimonios del Maestro, narrados a dos intelectuales, historiadores destacados, los esposos Wilkie, James y Edna.

Ante la imposibilidad de agotar el tema en un ejercicio como esta presentación, sólo me resta recomendar su lectura y su estudio, de la manera más amplia y convencida. ¡Gracias!

Presentación del Tomo VI de la Obra Histórico-Cronológica

Semblanza de Vicente Lombardo Toledano

122 aniversario de su natalicio

Por Juan Campos Vega

Vicente Lombardo ToledanoVicente Lombardo Toledano (Teziutlán, Puebla, 16 de julio de 1894), es estudiante de preparatoria cuando estalla la Revolución Mexicana; ya está en condiciones de entender las causas que generan el conflicto. Ese es el primer acontecimiento que marca su vida futura. Lombardo decía que antes de ese hecho, no sabía: “nada del gobierno, de la situación del pueblo, de lo que era México en aquella época”, y agregaba: “Yo soy, por tanto, un hombre que empieza a pensar en su patria justamente el día en que estalla la revolución”.

En 1917, antes de obtener el título de abogado, Lombardo es invitado por los directivos del Ateneo de México para que se haga cargo de la Universidad Popular Mexicana. Ahí entra en contacto con los trabajadores que asisten a escuchar conferencias o a buscar orientación para enfrentar sus problemas; sus conocimientos de derecho y sus inquietudes lo llevan a asesorarlos, lo que le permite comprender su situación y la del pueblo de México y despertar su interés por la actividad sindical. Este es el segundo acontecimiento que influye en su forma de entender los problemas del país.

En 1920, Lombardo funda el primer sindicato de maestros —la Liga de Profesores del Distrito Federal—, época en la que empieza también a ocupar cargos directivos en diversas escuelas de la Universidad Nacional de México, particularmente como director de la Escuela Nacional Preparatoria y como fundador y director de la Escuela Nacional Preparatoria Nocturna.

Membrete de la Confederación Regional Obrera Mexicana, 1925
Membrete de la Confederación Regional Obrera Mexicana, 1925

Posteriormente ingresa a la Confederación Regional Obrera Mexicana (CROM), y de 1923 a 1932 forma parte de su comité central. Poco después de renunciar a la CROM, obtiene el grado de doctor en filosofía, a la vez que organiza y dirige la Confederación General de Obreros y Campesinos de México, de breve existencia (1933-1936), y forma parte del Comité Nacional de Defensa Proletaria que convoca al congreso del que surge la Confederación de Trabajadores de México, cuyo comité nacional se integra con representantes de las corrientes más importantes del sindicalismo mexicano de la época. Lombardo la dirige de febrero de 1936 a enero de 1941.

Días antes del congreso de la CTM, funda la Universidad Obrera de México —que hoy lleva su nombre— con la finalidad de: “Enseñar las ideas fundamentales que el pasado gobernaron a la sociedad humana, las ideas que en el presente chocan entre sí, las ideas que han de presidir el mundo futuro”, para transmitir a todos los trabajadores, independientemente de la organización de la que forman parte, las armas que les permitan luchar, como dice el lema de la institución: “Por un México mejor”.

Desde el inicio de su lucha sindical, Lombardo se enfrenta a la conducta antiunitaria del Partido Comunista Mexicano, que aplica, sin analizar las condiciones del país, la política sectaria de “clase contra clase” acordada por la Internacional Comunista; Lombardo considera que en un país como México, en el que diversos sectores coinciden en importantes aspectos de interés nacional y popular, no se puede actuar de esa manera, que lo importante es unir a todos aquellos que deban marchar juntos para avanzar.

17. Lombardo, la CTAL 1-32
Lombardo, la CTAL y los problemas de la clase trabajadora y los pueblos. Libro disponible en la Biblioteca del Centro Lombardo: http://www.centrolombardo.edu.mx/biblioteca/

El Séptimo Congreso de la Internacional Comunista, de 1935, acuerda impulsar los frentes populares para detener al fascismo, Lombardo, convencido antifascista y promotor de las alianzas entre sectores populares, ve en esta nueva política un elemento importante para fortalecer la lucha de los trabajadores de México, del continente y del mundo. Para ese momento ya había iniciado, con la participación de otros dirigentes de Latinoamérica y el Caribe, los preparativos para constituir, en septiembre de 1938, la Confederación de Trabajadores de América Latina (CTAL), que pronto adquiriría fuerza, presencia y prestigio a lo largo y ancho de la región.

El surgimiento del primer país socialista, la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas; la aparición del fascismo y del nazismo, así como los prolegómenos y el estallido de la Segunda Guerra Mundial, también tuvieron una enorme influencia en la formación ideológica y política de Lombardo.

Antes de que concluyera la Segunda Guerra Mundial, se empieza a plantear la necesidad de reorganizar el movimiento internacional de los trabajadores, en esa tarea la CTAL se encuentra en primera fila al lado de los trabajadores británicos y soviéticos, de un sector de los obreros estadounidenses, y de organizaciones gremiales de Europa, Asia, África y Oceanía que coinciden en la necesidad de reconstruir el movimiento sindical internacional.

Después de realizar una Conferencia Sindical Mundial en Londres, en febrero de 1945, los dirigentes de las más importantes corrientes del sindicalismo internacional acuerdan constituir en París, en octubre de ese mismo año, la Federación Sindical Mundial (FSM), única organización obrera en el mundo que ha logrado conjuntar a sindicalistas de países capitalistas desarrollados, coloniales y semicoloniales, de la Unión Soviética, y de las democracias populares europeas que iniciaban el camino del socialismo. En el congreso fundacional de la FSM, Lombardo es electo vicepresidente, cargo que ocupa hasta 1963.

A la par de su actividad sindical, Lombardo se destaca en diversos campos: la difusión de las ideas mediante la cátedra; la publicación de artículos y ensayos periodísticos, libros y folletos; la impartición de conferencias y la participación en debates y mítines, y sobre todo, mediante una intensa labor política a la que considera una actividad que debe estar sustentada en el conocimiento científico.

Lombardo, Diputado. Grabado de Alberto Beltrán.
Lombardo, Diputado. Grabado de Alberto Beltrán.

Lombardo fue miembro del Partido Laborista Mexicano (PLM) —creado por la CROM—; fue diputado federal de este partido en dos ocasiones, de 1925 a 1928; formó parte del Partido de la Revolución Mexicana que se constituyó como un frente de obreros, campesinos, soldados y sectores populares para defender la nacionalización petrolera de los monopolios imperialistas y de sus gobiernos, y evitar así, un posible golpe de Estado.

Posteriormente, Lombardo se da a la tarea de crear un partido nacionalista y antimperialista, que nace en junio de 1948 con el nombre de Partido Popular (PP); doce años más tarde, el PP incluye la palabra socialista en su denominación. Lombardo fue diputado del PPS de 1964 a 1967, y dirigente del PP-PPS de 1948 a 1968.

Los frutos de su multifacética labor y de la diversidad de sus conocimientos, han sido compilados en Vicente Lombardo Toledano, Obra histórica-cronológica —dividida en seis tomos e integrada por 94 volúmenes— publicada por el Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales que lleva su nombre, como parte del merecido y permanente homenaje a su legado, que lo llevó en vida a reconocimientos académicos, sindicales y políticos.

Muere en la Ciudad de México, el 16 de noviembre de 1968. En diversas ciudades del país, calles, avenidas, instituciones educativas y culturales llevan su nombre, y a partir del centenario de su natalicio, su nombre está inscrito con letras de oro en los muros de honor de la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión y sus restos mortales fueron trasladados a la Rotonda de las Personas Ilustres del Panteón Civil de Dolores de la Ciudad de México.

Aprovechamos la ocasión para invitarles a la presentación online y presencial del Suplemento del Tomo VI de la Obra Histórico-Cronológica con las entrevistas realizadas a Vicente Lombardo por Edna Monzón de Wilkie y James W. Wilkie. Para asistir online sólo es necesario acceder a la página de inicio de la web: http://www.centrolombardo.edu.mx/, y para asistir al evento puede dirigirse a la siguiente dirección: Calle Vicente Lombardo Toledano núm. 51, México, D.F. 01050, Guadalupe Chimalistac, Deleg. Álvaro Obregón, tel: 5661 4679.

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Isidro Fabela, 1882 -1964

Por el Lic. Javier Arias, el Mtro. Josep Francesc Sanmartín Cava y el dedicado trabajo realizado por los Servicios Bibliotecarios del Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano.

Isidro Fabela nació en Atlacomulco, Estado de México, el 29 de junio de 1882. Destacó como abogado, académico, político, diplomático, escritor, literato y filólogo mexicano. Fue discípulo de Pedro Henríquez Ureña y amigo de Alfonso Reyes, Antonio Caso, José Vasconcelos, Martín Luis Guzmán, Julio Torri, Genaro Fernández McGregor, Carlos González Peña, Ricardo Gómez R. y del Mtro. Vicente Lombardo Toledano. Fundó el Ateneo de la Juventud (1909), los periódicos La Verdad, El Pueblo y Mundo Libre, y fue miembro de la Academia Mexicana de la Lengua, de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, de la Academia Mexicana de Derecho Internacional y de la American Society of International Law. Desempeñó cargos en la administración pública federal y estatal, y fue representante diplomático en Europa y Latinoamérica. Su obra literaria se nutrió de su experiencia en el servicio exterior diplomático. Murió en la ciudad de Cuernavaca, Estado de Morelos (México), el 12 de agosto de 1964.

Con motivo de su aniversario, El Centro de Estudios Lombardo Toledano rinde homenaje a Isidro Fabela con la dedicatoria que el autor firmó para el Mtro. Vicente Lombardo Toledano en su obra “Los precursores de la diplomacia mexicana” y con las cartas que escribió al Presidente Cárdenas sobre Manuel Azaña.

Isidro fabela
FABELA, Isidro. “Los precursores de la diplomacia mexicana”. México: publicaciones de la Secretaria de Relaciones Exteriores, 1926. (Archivo Histórico Diplomático Mexicano, núm. 20)

Al Lic. Don Vicente Lombardo Toledano con la cordial estimación de su compañero y amigo afectísimo. Isidro Fabela

Obra ubicada en el acervo histórico: “Dedicatorias a Vicente Lombardo Toledano” en la biblioteca del Centro de Estudios Vicente Lombardo Toledano.

Link del catálogo en línea: http://200.78.223.179:8388/LOMB
Correo electrónico: bibliolomb@hotmail.com

Cartas de Isidro Fabela al presidente Cárdenas sobre Manuel Azaña

Descargar (PDF, 239KB)

Lombardo, Diputado Laborista (1925-1928)

Lombardo, Diputado Laborista (1925-1928)*

Por Emilio García Bonilla

La labor parlamentaria de Vicente Lombardo Toledano está dividida en dos periodos, dos épocas distintas, separadas la una de la otra por casi cuarenta años. A pesar de esa particularidad, Lombardo fue en la Cámara de Diputados un representante de la clase trabajadora en las tres legislaturas de las que formó parte. Los discursos en intervenciones que aquí se presentan así lo demuestran, señalándonos la consecuente línea política que sostuvo durante toda su trayectoria.

En la década de 1920 participó muy activamente en la política electoral: en cuatro ocasiones consecutivas se presentó como candidato a diputado federal por el distrito de Teziutlán, Puebla, su tierra natal (1922, 1924, 1926 y 1928). Además, fue electo regidor del Ayuntamiento de la Ciudad de México en 1924. En esos años, asimismo ocupó el cargo de oficial mayor del gobierno del Distrito Federal (1921) y gobernador provisional del estado de Puebla (1924). Desempeñándose también como jefe del Departamento de Bibliotecas de la recién creada Secretaría de Educación Pública (1921) y director de la Escuela Nacional Preparatoria (1922).

Membrete de la CROM, 1925
Membrete de la CROM, 1925

Lombardo Toledano comenzó a relacionarse con los trabajadores organizados aun siendo estudiante, cuando fue invitado por Alfonso Pruneda a hacerse cargo de la Secretaría de la Universidad Popular Mexicana en 1917. Desde 1921 se integró a la Confederación Regional Obrera Mexicana (CROM), la central sindical más importante de la época, y en 1923 era ya miembro de su comité central, formando parte además del Partido Laborista Mexicano desde ese año. Su condición de dirigente sindical le permitió conocer de cerca los problemas de los trabajadores, relación que determinó su concepción política; en esta etapa fue destacable su influencia en su región natal donde se formaron los primeros sindicatos que quedaron incorporados a la CROM, siendo estas las organizaciones que lo respaldaron en sus candidaturas y defendieron su triunfo.

No fue fácil el ingreso de Lombardo a la Cámara de Diputados: ya en 1922 el colegio electoral le había negado el triunfo conseguido en las urnas sin siquiera revisar su caso. En la siguiente elección las cosas no fueron diferentes, a pesar de haber sido postulado por los dos principales partidos nacionales: el Partido Laborista Mexicano y el Partido Nacional Agrarista, las discusiones en la Cámara de Diputados para calificar los comicios del distrito de Teziutlán se trabaron y se fue posponiendo el caso una y otra vez hasta que finalmente se aprobó el 9 de octubre de 1925, quince meses después de la elección, por lo que en la XXXI Legislatura, Lombardo sólo fue diputado la mitad del periodo de dos años. En 1926, consiguió la reelección sin mayores problemas, por dos factores principalmente: una mejor organización de sus bases de apoyo en el distrito de Teziutlán,  y una correlación de fuerzas favorable en la integración de la Cámara de Diputados y en el consiguiente colegio electoral.

En la XXXI Legislatura, los diputados laboristas se integraron el llamado Bloque Revolucionario, mientras que en el siguiente periodo formaron parte de la Alianza de Partidos Socialistas, suscitándose interesantes debates en esa etapa de confrontaciones y definiciones políticas.  Las intervenciones de Vicente Lombardo Toledano como diputado del Partido Laborista Mexicano, del que en diferentes ocasiones desempeñó la función de portavoz, fijando la postura del mismo ante determinados temas, demuestran su claridad de ideas y su calidad como polemista, aclarando conceptos con la capacidad del catedrático universitario que era y del estudioso de la ciencia política que nunca dejó de serlo. Más allá del tema coyuntural que originaba el debate, Lombardo abordaba la tribuna para orientar y asumir una postura crítica pero fundamentada.

VLT en la Cámara de Diputados
VLT en la Cámara de Diputados

Son memorables las intervenciones del laborista teziuteco en debates trascendentes, como la discusión con motivo de la reforma constitucional que permitiría la reelección de Álvaro Obregón como presidente de la República, en la que reconoció estar contradiciendo uno de los principios que dieron lugar al movimiento revolucionario de 1910, pero las condiciones así lo exigían y era un acuerdo tomado por los partidos revolucionarios para frenar a la reacción, por lo que la legislatura tendría que asumir su responsabilidad histórica.[1]

Fue en la XXXII Legislatura en la que por primera vez se planteó que los servidores públicos tenían al Estado como patrón, debiéndoseles garantizar todos los derechos laborales consagrados en la Constitución. Una dramática huelga de maestros en el estado de Veracruz fue la que puso en el orden del día ese tema, siendo Lombardo Toledano uno de los portavoces del movimiento obrero organizado, a grado tal que él mismo realizó con su sombrero una colecta de fondos en el recinto legislativo en solidaridad con los huelguistas.[2]

Las pugnas políticas de esos años están reflejadas en los debates parlamentarios. En 1926, Lombardo y los diputados laboristas poblanos se enfrentaron desde la cámara al gobernador Claudio N. Tirado, que había declarado una ofensiva en contra de los trabajadores organizados, y en particular contra los cromistas, siendo especialmente violenta la represión en Teziutlán, por lo que en defensa de sus coterráneos, el laborista teziuteco se convirtió en un factor clave para que Tirado fuera destituido de su puesto. Este conflicto, además dio lugar a una crítica al principio del municipio libre, que había sido incorporado en la Constitución de 1917 pero que, en la práctica, los gobernadores convertidos en caciques estatales eran los primeros en trasgredir al controlar las elecciones municipales e intervenir en los ayuntamientos.[3]

Ya desde esos primeros años de su actividad política se hizo patente en Lombardo Toledano la convicción de la necesidad de transformar, de ampliar los horizontes de la Revolución Mexicana, modernizando las instituciones y marcando una clara diferencia con el pasado. Planteó desde la tribuna la urgencia de sentar las bases constitucionales para hacer de la Revolución Mexicana una revolución económica y no sólo de conciencias, pues señaló que “el verdadero problema de este país es el problema de la producción, y México no produce absolutamente nada. Somos esclavos del mercado extranjero, somos esclavos para comer lo indispensable, para vestir lo indispensable, para andar lo indispensable, es decir, para poder realizar la vida vegetativa somos absolutamente dependientes de la balanza internacional, y apenas nos basta nuestra exigua producción con el objeto de vivir pobremente, como en ciertas regiones de la República”.[4]

El tema educativo también fue abordado por Lombardo en varios momentos, lo mismo abogando para que los maestros de primaria pudieran ejercer sin un título académico, en el afán de llevar las letras a los mexicanos más humildes y necesitados de cultura, que pidiendo la supresión del examen profesional como requisito para graduarse, por considerarlo una farsa desde el punto de vista pedagógico e inútil como ceremonia social, permitiendo que cada escuela superior adoptara el procedimiento didáctico que valorara como el más adecuado para comprobar la correcta formación de los estudiantes.[5] Explicó también que la socialización de la ciencia no significaba rebajarla, sino que el gobierno diera oportunidad “lo mismo al pobre que al rico para llegar a adquirir la ciencia”.[6]

Expresó en varias ocasiones que había que poner fin al viejo liberalismo individualista, porque la Constitución de 1917 respondía a una nueva época en la que un nuevo régimen social se vislumbraba como una perspectiva alcanzable en el corto plazo. En este sentido es destacable su intervención en la primera sesión de la XXXII Legislatura, en la que afirmó:

Lombardo, Diputado. Grabado de Alberto Beltrán.
Lombardo, Diputado. Grabado de Alberto Beltrán.

“Mientras no cambie el estado actual social, así puedan morir todos los delincuentes, seguirán produciéndose más delincuentes, y la sangre de los que vengan será mayor que la sangre que corre actualmente. […] La delincuencia se acaba transformando a la sociedad”.[7]

Como diputado, Vicente Lombardo Toledano abogó por dignificar la labor legislativa. Así, señaló que un deber del parlamentario era informar al pueblo “cuáles son las razones de orden fundamental, de orden legal, de orden técnico, de orden filosófico” para reformar la Constitución o aprobar una iniciativa de ley. De la misma manera expresó que la Cámara de Diputados debía trabajar “de una manera seria, decorosa y respetuosa de su propio prestigio”. Hizo una crítica al Congreso de la Unión al considerar que fracasaba como institución revolucionaria y depositaria del Poder Legislativo porque prácticamente toda su labor se limitaba a cumplir indicaciones del Presidente de la República y discutir sus iniciativas de ley, “y no respondemos fielmente a los dictados del pueblo que nos ha traído hasta aquí, o que decimos que nos ha traído.”[8]

Lombardo Toledano participó en los primeros debates legislativos sobre la reglamentación del artículo 123 constitucional para todo el país, habiendo sido aprobado el proyecto por la Cámara de Diputados, el Senado puso trabas a su discusión en lo que Lombardo consideró una estrategia de un grupo de senadores opuestos a la Revolución Mexicana para intentar frenar su avance. A pesar de los obstáculos, se dijo confiado de que:

“El proletariado mexicano tendrá Ley Federal del Trabajo, quiéranlo o no lo quieran; el proletariado tendrá ley. Si esta legislatura no lo hace, la próxima lo hará, o la otra, o quién sabe cuándo, ¡pero se hará al fin! Esto que hoy es bandera, tendrá que ser realidad; y así como la federalización de la Ley del Trabajo, seguramente habrá un seguro obrero; seguramente habrá Secretaría del Trabajo; seguramente habrá toda una serie de principios y de propósitos y de leyes que encaucen a la Revolución”.[9]

Y en efecto, cuatro años después, en 1931 se promulgó la primera Ley Federal del Trabajo, habiendo participado activamente en las discusiones previas como representante de los trabajadores organizados.

En 1928, Vicente Lombardo Toledano buscó una segunda reelección, pero fue víctima de fraude frente a Benjamín Aguillón Guzmán, sobrino del entonces secretario de Gobernación, Adalberto Tejeda, concluyendo así en ese año la primera parte de su labor en el parlamento mexicano. Desde entonces estuvo alejado del Congreso de la Unión, pero tuvo como tribuna “la calle, el sindicato, la comunidad campesina, la cátedra, la prensa y los libros”, siendo un representante del pueblo de México, “en la lucha sindical, en la lucha agraria, en el campo de las ideas internacionales y como exponente de la cultura”.[10]

Fue gracias a la reforma electoral propuesta por el presidente Adolfo López Mateos, con la que se creó la figura de los diputados de partido como un primer paso hacia la representación proporcional, que Lombardo pudo regresar a ocupar un escaño en el Congreso de la Unión, formado parte de la XLVI Legislatura (1964-1967), la primera representación plural en décadas. Para entonces, México vivía una realidad muy diferente a la de los años veinte y Lombardo era ya un reconocido intelectual y un encumbrado dirigente político.

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*Presentación de la reedición del tomo I de la Obra Parlamentaria de Vicente Lombardo Toledano, México, CEFPSVLT, 2016. En imprenta.

[1] Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, Diario de los Debates, XXXII Legislatura, 20 de octubre de 1926.

[2] Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, Diario de los Debates, XXXII Legislatura, 23 de septiembre de 1927.

[3] Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, Diario de los Debates, XXXII Legislatura, 21 de octubre de 1926 y 16 de noviembre de 1926.

[4] Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, Diario de los Debates, XXXI Legislatura, 9 de diciembre de 1925.

[5] Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, Diario de los Debates, XXXII Legislatura, 14 y 16 de noviembre de 1927.

[6] Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, Diario de los Debates, XXXII Legislatura, 9 de noviembre de 1927.

[7] Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, Diario de los Debates, XXXII Legislatura, 10 de septiembre de 1926. La intervención de VLT en esta sesión no había sido incluida en ninguna recopilación previa. Por primera vez la publica el CEFPSVLT.

[8] Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, Diario de los Debates, XXXII Legislatura, 21 de noviembre de 1927, 22 de septiembre de 1927 y 28 de diciembre de 1927.

[9] Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, Diario de los Debates, XXXII Legislatura, 30 de diciembre de 1926 y XXXII Legislatura, 28 de diciembre de 1927.

[10] VLT, “Mitin electoral en Zaragoza, Puebla”, 15 de marzo de 1964, en Obra histórico-cronológica, tomo VI, vol. 14, México, CEFPSVLT, 2012: pp. 130-131, 129.

90 Cumpleaños de la Directora Marcela Lombardo Otero

90 Cumpleaños de Marcela Lombardo Otero.
Directora General del Centro De Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano.

Marcela Lombardo Otero con su padre Vicente Lombardo Toledano, en París en 1945, con motivo de la fundación de la Federación Sindical Mundial.
Marcela Lombardo Otero con su padre Vicente Lombardo Toledano, en París en 1945, con motivo de la fundación de la Federación Sindical Mundial.

Marcela Lombardo Otero, nació en la Ciudad de México el 20 de marzo de 1926. En la ruta de su vida, ha contado con una singular circunstancia, positiva y favorable pero también signo de una responsabilidad: ser hija de Vicente Lombardo Toledano.

Esa circunstancia le ha significado poseer características especiales, determinadas por un ambiente de alta cultura, de respeto y de un ejemplo entrañable y permanente, que le permitió darle a su vida una dirección rectilínea en su devenir y, al mismo tiempo, un sitio elevado para avizorar el mundo de las luchas sociales, con sus contradicciones, sus altibajos, sus manifestaciones y sus perspectivas. Así ha formado sus convicciones y los lineamientos de una militancia conscientemente orientada, activa e insobornable.

Estudió en la Escuela Nacional de Maestros en la cual se tituló como maestra de enseñanza primaria y posteriormente estudió en la Escuela Nacional de Economía de la UNAM.

Desde la creación del Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano y siendo sus finalidades del rango educativo y cultural, primero como miembro del Consejo Directivo, más tarde como Directora del mismo, así como del Proyecto: Obra Histórico-Cronológica y Obra Temática del Dr. VLT, le ha dado una proyección de dimensiones nacionales e internacionales.

En México ha recibido distinciones otorgadas por Universidades, e instituciones de Educación Superior, Culturales y Gubernamentales así como en el extranjero, destacan:

Colegio Nacional de Economistas, A.C. 1991.

Grado de Doctor Honoris Causa.
Otorgado por la Universidad “Simón Bolívar”, Barranquilla
República de Colombia. 1992

Miembro Honorario de la Sociedad Bolivariana del Atlántico, A.C. 1992

Condecoración “Orden de la Amistad” otorgada por el
Gobierno de la República Socialista de Viet Nam.1995.

“Orden Académica Simón Bolívar”
otorgada por la Universidad Simón Bolívar de Barranquilla
Colombia, 7 de marzo de 1997.

Integrante del Consejo Consultivo de la Coordinación Nacional de Comisiones y Representantes Juaristas para los Festejos del Bicentenario del Natalicio de Don Benito Juárez García.

Actividades académicas y políticas:

  • Auxiliar de  Vicente  Lombardo  Toledano  en  la Fundación  de  la Federación Sindical Mundial. París. 1945.
  • Auxiliar  de  Vicente  Lombardo Toledano en la visita que hizo  a  la República Socialista de Yugoslavia,  a invitación del mariscal Josip Bros Tito. 1947.
  • Auxiliar  de  Vicente Lombardo Toledano en la visita que hizo  a  la República Popular de Bulgaria a invitación de Georgi Dimitrov. 1947.
  • Auxiliar  de Vicente Lombardo Toledano en la Reunión del Secretariado de la Federación Sindical Mundial, Pekín, China. 1960.
  • I Congreso Latinoamericano sobre el Pensamiento Antiimperialista,
    Managua, Nicaragua. Febrero 18-20 de 1985.
  • Decenio de la Mujer. ONU.
    “La Mujer en la Lucha por la Paz” Nairobi, Kenia. junio 23-27 de 1985.
  • Congreso de Intelectuales por el Futuro Pacífico del Mundo.
    Varsovia, Polonia. Enero 16-19 de 1986.
  • II Congreso de la Unión de Científicos sobre Problemas de la Paz y la Prevención de la Guerra Nuclear. Academia de Ciencias de la URSS. Moscú, URSS. Mayo 27-29 de 1986.
  • Conferencia Científica Internacional “El Gran Octubre y la Actualidad”, Instituto de Marxismo Leninismo, Moscú, URSS. 1987.
  • Segunda Conferencia Nacional de la Mujer Saharaui. República Democrática Popular Saharaui. 1990.
  • La validez de las ideas de Ho Chi Min en la presente era. Conferencia organizada por la UNESCO y la Academia de Ciencias Sociales de Viet Nam en el Centenario de Ho Chi Min en Hanoi, República Socialista de Viet Nam. 1990.
  • Intervención y recepción del Doctorado Post-Mortem a VLT, de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, México. 1994.
  • Co-organizadora, fundadora y dirigente del Movimiento de la Juventud Popular. 1948.
  • Fundadora del Partido Popular en 1948, más tarde Partido Popular Socialista.
  • Organizadora y responsable de Ediciones y de la Librería del Partido Popular.
  • Como dirigente juvenil, fue parte del equipo de trabajo en la comitiva de Vicente Lombardo Toledano en su Campaña Presidencial de 1952.
  • Miembro del Comité Central del Partido Popular Socialista.
  • Miembro de la Dirección Nacional del Comité Central del Partido Popular Socialista. 1993-1994.

Proyección Parlamentaria

Su ruta hacia los cargos de representación popular se inició con las varias ocasiones en que fue postulada para puestos de elección popular, sacando siempre la más alta votación entre sus compañeros postulados en el Distrito Federal.

Fue elegida como Diputada Federal en la L Legislatura (1976-79) en cuya tribuna realizó valiosas intervenciones.

Fue electa, por mayoría, Diputada Federal para la LIV Legislatura (1988-1991) en la que destacó por sus intervenciones en la tribuna.

Destaca por su importancia y por su repercusión nacional, y por haber sido un ejemplo de valor civil en las lides políticas, aquella que, a nombre del Frente Nacional Democrático presentó, en la tribuna del Congreso el 1 de diciembre de 1988, la denuncia del fraude electoral del año de 1988, que llevó a la Presidencia de la República al licenciado Carlos Salinas de Gortari.

La trayectoria política de Marcela Lombardo Otero, después de haber transcurrido con la línea estratégica y táctica creada y dirigida por VLT, con los objetivos y las finalidades de las luchas revolucionarias y con la perspectiva histórica de la Revolución Mexicana, llega a su máxima expresión y significación que tuvo, y tiene aún, el lanzamiento de su candidatura a la Presidencia de la República en el proceso electoral de 1994, por el partido que creó, fundó y dirigió VLT, el Partido Popular Socialista.

Su realización

Familia
Marcela Lombardo Otero, siendo candidata a la Presidencia de la República en 1994, con sus siete nietos. De izquierda a derecha: Pablo, Rodrigo, Daniela, Natalia, Marcela, Emilio y Diego.

El conjunto de sus valores y de sus concepciones tanto familiares, educativas y culturales como sus convicciones sociales, políticas e ideológicas, así como su preparación profesional, su capacidad intelectual con su expresión ética y estética, actuando en la dirección de las grandes luchas de otras destacadas mujeres, han logrado que al dar impulso a sus objetivos revolucionarios y al fijar y señalar la trayectoria y la perspectiva de sus más caros anhelos, ella misma ha llegado a su plena realización como mujer, como mujer de su tiempo y de su patria.

Reforma del artículo tercero de la Constitución

Reforma del artículo tercero de la constitución

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Jaime Torres Bodet. México (1902 – 1974)

Memorias, Años contra el Tiempo de Jaime Torres Bodet.

“El 7 diciembre (1946), varios intelectuales mexicanos y algunos escritores extranjeros residentes en México, me ofrecieron un banquete en el Hotel Majestic. Asistieron el ex Presidente Portes Gil, don Fernando de los Ríos, Ministro de Estado del gobierno republicano en el exilio, el Embajador de Francia, el de Colombia (lo era, entonces Jorge Zalamea), el Ministro de Bélgica, el novelista Jules Romains, don Indalecio Prieto, el licenciado Vicente Lombardo Toledano, el filósofo José Gaos, el poeta Carlos Pellicer y muchos escritores, políticos y maestros de México.

A los postres, hicieron uso de la palabra el licenciado Alejandro Quijano, Director de la Academia Mexicana de la Lengua, en nombre de nuestros compatriotas, y Jules Romains, en representación de los participantes extranjeros. Don Alejandro manifestó que, en Londres, nuestra delegación había puesto a la vista del mundo “el para nosotros venerado nombre de México”. Y, refiriéndose a los resultados obtenidos, añadió: “Nuevo trato entre los pueblos, cooperación, supresión de odios y de recelos, esto es, mutuo servicio sin restricciones de los hombres, corazón abierto para llorar y curar como propia la herida ajena, ¿qué es todo esto sino la esencia renovada, hoy más que nunca urgente en la tierra, de la eterna ley?”…

Por su parte, Jules Romains ¾como lo había intentado yo mismo, en Londres¾ puso en guardia a los concurrentes frente al peligro de pensar que la instauración de la paz había sido ya plenamente lograda por el simple término de la guerra. “No tengamos la ingenuidad de creer ¾declaró-¾ que, con la derrota militar del nazismo, el balance de la mentira, de la mentira oficial y protegida por el Estado, haya concluido.”

Agradecí el homenaje con un breve discurso. “La frontera de seguridad ¾dije, entre otras cosas¾ no será ya, en lo sucesivo, una de esas líneas fortificadas que no sirvieron, durante la última guerra, sino para inspirar una falsa quietud a las poblaciones. La única frontera natural de seguridad está en el alma del hombre. Y a robustecer esa línea de resistencia deberemos orientar todos nuestros esfuerzos.”

VINCENTE LOMBARDO TOLEDANO
Vicente Lombardo Toledano

La presencia de algunos políticos mexicanos en aquel banquete (y, especialmente, la del licenciado Lombardo Toledano) era en verdad significativa. No ignoraba él que el Presidente Ávila Camacho iba a proponer, en ese mismo mes, una enmienda del artículo tercero de la Constitución. Estaba enterado de las líneas generales del nuevo texto. Habíamos conversado sobre el asunto. Y suyas fueron, si no me engaña el recuerdo, dos sugestiones: la de mencionar “los resultados del progreso científico” como base de la enseñanza y la de aludir a la democracia, no solamente como a un régimen político, sino como a un sistema de mejoramiento económico, social y cultural.

Desde el 30 de noviembre ¾siete días antes del banquete¾, el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación había declarado que rechazaría toda reforma que negase el “carácter afirmativo revolucionario de la escuela mexicana”. Pero los intérpretes del SNTE aprovecharon la Conferencia Pedagógica, Económica y Política ¾reunida en el salón de actos de su organización¾ para reconocer, ese mismo día, que “nuestra legislación educacional debería ser revisada en forma tal que se eliminase todo confusionismo y toda concepción demagógica e intrascendente, a fin de que se definieran, en forma absolutamente clara, la doctrina y el carácter revolucionario de la escuela mexicana.”

Aquellas palabras eran para mí, a la vez, una advertencia y una concesión. El SNTE no se opondría a cuanto consistiera en eliminar el “confusionismo” y en suprimir “toda concepción demagógica e intrascendente”. Sus declaraciones iban mucho más lejos, puesto que ¾al enumerar las finalidades y al precisar el carácter de la escuela mexicana¾ los oradores del SNTE parecían reproducir ideas que habían circulado en no pocas de mis intervenciones públicas. A juicio de esos oradores, nuestra escuela habría de actuar en la vida social del país con un sentido que contribuyese a forjar la unidad nacional necesaria para la realización de los grandes ideales por los que había luchado el pueblo mexicano.

Y definían semejantes ideales de la siguiente manera: “la consumación de la independencia económica de México, la consolidación de su independencia política, el perfeccionamiento de nuestro régimen democrático y una convivencia social más humana y más justa”.

Tomado de: TORRES BODET, Jaime. Memorias, Años contra el Tiempo. México, Porrúa, 1969. Cap. XXII, págs. 329-331.

Link de la biblioteca del Centro de Estudios Lombardo Toledano http://200.78.223.179:8388/LOMB

  • Imagen de Jaime Torres Bodet albergada en la web de la UNESCO.

Introducción del libro Lombardo y su influencia en la vida política de México

Introducción del libro Lombardo y su influencia en la vida política de México

Por considerarlo de interés, reproducimos las Introducción del libro “Lombardo y su influencia en la vida política de México”, que fue presentado en la XXXVI Feria Internacional del libro del Palacio de Minería, en la ciudad de México, el 28 de febrero de 2015.

Cuauhtémoc Amezcua Dromundo

INTRODUCCIÓN.

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Esta investigación tiene el propósito de dilucidar si el doctor Vicente Lombardo Toledano y sus ideas, sustentadas en la filosofía del materialismo dialéctico e histórico, influyeron en el devenir de México, en sus transformaciones económicas, políticas y sociales durante la última mitad del Siglo XX y lo que va del XXI, en especial por cuanto a la actividad que el pensador político y brillante polemista desarrolló en el frente parlamentario y el trabajo que desplegaron, en esa misma palestra, sus discípulos y compañeros, considerando que la Tribuna del Congreso, por sí misma y por las repercusiones que puede alcanzar, constituye una arena fundamental para la batalla de las ideas. Y en caso de que la respuesta sea afirmativa, en qué contexto y en qué medida lo hicieron.

Por cuanto al periodo que comprende la investigación, se ajusta al que va de 1948, año en que surge el Partido Popular a la vida pública, a 1994, último en que participa en la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, aunque también se establece el entorno histórico y se reflexiona sobre lo sucedido antes y después de las fechas señaladas.

La estructura de este trabajo está organizada en cuatro capítulos. El primero se dedica al análisis de las ideas de Lombardo Toledano sobre la política en general y, en particular, sobre la política revolucionaria entendida como “la ciencia de la transformación de la realidad de manera progresiva, la disciplina que interpreta la realidad cambiante para hacerla mejor”[1], como el propio dirigente la definiera. En el mismo capítulo se analizan asimismo, a la luz de la filosofía marxista, las concepciones que el fundador de la Confederación de Trabajadores de México y del Partido Popular enarboló respecto del objetivo inmediato que los luchadores revolucionarios deberían proponerse en México y sobre la estrategia y la táctica idóneas para transformar nuestra realidad en una superior, confrontando sus enfoques con los de organizaciones y líderes que, asumiéndose también como marxistas, sin embargo diferían de manera profunda respecto de las que sostuvo Lombardo. Se examinan también el programa y los instrumentos para la liberación de nuestro país respecto del imperialismo, apartado que incluye la función que, de acuerdo con su fundador, correspondería al partido político de referencia, mismo que, dentro del lapso 1948-1994, tuvo dos nombres: primero, Partido Popular, y más tarde Partido Popular Socialista.

Cuauhtémoc Amezcua Dromundo, Daniel Solorio Ramírez, Belisario Aguilar Olvera. Presentación de Libro LOMBARDO Y SU INFLUENCIA EN LA VIDA POLÍTICA DE MÉXICO. FILPM XXXVI.
Cuauhtémoc Amezcua Dromundo, Daniel Solorio Ramírez, Belisario Aguilar Olvera. Presentación de Libro LOMBARDO Y SU INFLUENCIA EN LA VIDA POLÍTICA DE MÉXICO. FILPM XXXVI.

El segundo capítulo se dedica al tema de la estructura económica de la sociedad mexicana a mediados del siglo XX. En él se abordan las concepciones del político y pensador revolucionario sobre la vía para desarrollar las fuerzas productivas nacionales con independencia y progreso social, confrontando sus ideas con las que impulsaban los ideólogos del capital transnacional y la burguesía interna ligada a éste. Asimismo, se evidencian el origen y las causas de la intervención estatal mexicana en el ámbito de la economía. Se examina este intervencionismo y se comprueba que su naturaleza no es semejante, sino inversa al que postuló el célebre economista británico John Maynard Keynes. También se aborda, como cuestión ilustrativa, la estrategia obrera que condujo a la nacionalización petrolera.

En este mismo capítulo se analiza el carácter contradictorio que tuvo la evolución de nuestra economía por cuanto a la participación en ella del Estado, que tuvo una tendencia intervencionista durante décadas dominante, y se aspira a dilucidar cuál fue la influencia de Lombardo y sus ideas en esa tendencia que se expresó, entre otros hechos, en la nacionalización de ramas fundamentales de la economía nacional y de empresas relevantes; se examina, entre otros, el caso de la Industria eléctrica. Además, se aborda con amplitud la trascendente iniciativa de Lombardo para adicionar la Constitución con un nuevo capítulo en materia económica, y se da seguimiento a la evolución del debate que se produjo sobre ésta en el seno del Parlamento y fuera del mismo.

Cúpula del Paraninfo de la Universidad de Guadalajara. El Maestro, obra de Orozco.
Cúpula del Paraninfo de la Universidad de Guadalajara. El Maestro, obra de Orozco.

El mismo capítulo se propone hacer evidentes las principales tendencias económicas a partir de la década de los setentas, y su coincidencia con el momento histórico en que se agudiza el debate teórico y político sobre el camino económico de México, iniciado por Lombardo. Con ese objetivo, se analizan las tendencias en materia de inversión pública y privada, inversión extranjera directa y deuda externa. También se examina la cuestión de la nacionalización de la banca, decretada por el gobierno de José López Portillo en 1982, y las secuelas que tuvo. Se estudia la etapa posterior en que se abandona la vía de la intervención del Estado, a partir de 1983, con la Reforma económica de Miguel de la Madrid, y, dentro de ésta, se dilucidan los conceptos de Rectoría del Estado, Renovación moral y Planeación económica. Igualmente, se analiza la privatización de la banca, puesta en marcha en el sexenio delamadridista, primero de manera furtiva, cuando apenas habían transcurrido dos meses del momento en que se decretó su nacionalización, y más tarde ya con descaro. El capítulo se ocupa también del proceso general de privatizaciones que arrancó entonces, y se aborda el asunto del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, TLCAN.

En todos estos asuntos, como ya se dijo, se tiene como objetivo dilucidar y documentar la influencia del maestro Lombardo Toledano y su partido en los cambios registrados, a partir de su actividad sobre todo en el frente parlamentario.

El tercer capítulo se ocupa de la superestructura política y examina cuestiones vinculadas con la democracia política; la Reforma del Estado y los Poderes de la Unión, entre otros. Dado que en las últimas décadas se puso de moda hablar de un supuesto tránsito de un régimen autoritario a la democracia en México, cuyo periodo de realización coincide con la puesta en marcha del neoliberalismo, que es intensamente antidemocrático, se emprende el análisis de éste, empezando por enmarcarlo conceptualmente y, además, se le pone en su contexto histórico y social, buscando desentrañar los nexos que existen entre lo que sucede en el ámbito de la política contemporánea y las luchas que libró nuestro pueblo en el pasado, destacando asimismo los vínculos de la política con la economía y con los ámbitos jurídico y social.

También se analizan, a la luz de las concepciones de Lombardo Toledano, las principales participaciones que los parlamentarios lombardistas sostuvieron a lo largo de catorce legislaturas de la Cámara de Diputados y, en el Senado de la República, en dos, con respecto de asuntos vinculados con la democracia y los derechos ciudadanos; con los procesos electorales; con los partidos y el sistema de partidos y con el sistema de representación. De igual manera, los que ligan la vida democrática con el derecho a la información y los relacionados con la reforma del Estado. Temas como el federalismo y la organización municipal; la seguridad nacional; los atributos y funciones de los Poderes de la Unión y las relaciones que vinculan entre ellos a dichos Poderes. Además, cuestiones como la soberanía nacional y la soberanía popular en sus distintos aspectos: soberanía económica, política, energética, alimentaria, y los vínculos de aquélla con la identidad cultural, el patrimonio histórico y el tema concreto de la democracia.

 Vicente Lombardo Toledano, pensador marxista y dirigente político de la clase trabajadora.
Vicente Lombardo Toledano, pensador marxista y dirigente político de la clase trabajadora.

Por cuanto a la formación, cultura e identidad nacional, se aborda el tema de las raíces de nuestra identidad, de las culturas indígenas y, en particular, de la cultura náhuatl. Asimismo, el de la necesidad de preservar nuestro patrimonio cultural, sobre todo en tiempos de la globalización neoliberal; se habla del Centro Histórico de la Ciudad de México y del patrimonio histórico submarino; de la identidad nacional y la formación del mexicano de nuestro tiempo; y bajo este rubro general, se exploran, en concreto, la reforma educativa y la revolución tecnológica; los temas de la educación, de la autonomía universitaria y de la libertad de cátedra; de las reformas de 1991 y 1992 al artículo 3° de la Carta Magna; de la formación de los educadores que México necesita, y de los medios masivos de comunicación y su interacción con la identidad cultural de los mexicanos.

El capítulo cuarto, por su parte, tiene como propósito contestar a la cuestión de en qué medida Vicente Lombardo Toledano y su pensamiento han influido en el devenir de México en el ámbito social. Se examinan, desde el punto de vista conceptual, los vínculos entre la democracia social, la democracia económica y la democracia política. También, las cuestiones relativas a los derechos sociales y las clases sociales. Se exploran los asuntos que tienen que ver con los derechos de la población indígena; el derecho al trabajo digno y socialmente útil; el derecho a la salud; la defensa del patrimonio ecológico como parte del derecho a un ambiente sano; el derecho a la educación; el derecho a la vivienda, y el problema del transporte urbano. En todos esos temas, se busca dilucidar la influencia de las de ideas de Lombardo, como ya se dijo, en los cambios registrados a partir de su actividad y la de sus seguidores, particularmente en el frente parlamentario.

También, con respecto de las cuestiones relacionadas con los derechos sociales de la clase obrera, como el contrato colectivo de trabajo de carácter obligatorio; la ampliación de la competencia federal en materia laboral; el derecho de huelga; la necesidad de mejorar la capacidad adquisitiva del salario; los salarios mínimos generales y profesionales y el salario remunerador; la perversión de la política de subsidios; la escala móvil de los salarios; los derechos de los trabajadores jubilados; la presunta caducidad del apartado B del artículo 123 de la Constitución, y de diversos aspectos de la seguridad social. Asimismo se abordan los derechos sociales de los campesinos, donde entran asuntos como la Reforma Agraria; el derecho de amparo en materia agraria; la explotación colectiva de la tierra; la Ley de Fomento Agropecuario; la Reforma de 1991 al artículo 27; la Ley Agraria, y la iniciativa para restituir las bases históricas del mismo artículo.

Enfoque metodológico.

El enfoque metodológico que se utiliza es el de la interconexión e interinfluencia de los diversos fenómenos de la sociedad. Según esta óptica, la economía y la política están indisolublemente vinculadas, de tal manera que los hechos de significación, las transformaciones y los cambios que se dan en una de estas esferas repercuten en la otra y viceversa. Lo mismo sucede con respecto a los ámbitos de lo social, lo jurídico y lo cultural, entre otros. Porque de todas estas disciplinas, ninguna está aislada de las demás, ni los movimientos que registran constituyen simples proyecciones ni reproducciones mecánicas, unas de otras. Lo que existe es una interacción recíproca común, de carácter complejo.[2]

El proceso de cambios que se da en el ámbito de lo político, de acuerdo con este método, es parte de una dinámica de conjunto, de un entrelazamiento con otras actividades sociales que son objeto de estudio de disciplinas tales como la economía, el derecho y la sociología. Por tanto, es necesario poner en su contexto general el proceso de los cambios que se vienen dando en las diversas esferas citadas, de la economía, la política y el ámbito de lo social, tanto en el plano nacional como en el internacional, dado que la influencia de las fuerzas externas y de la dinámica de los cambios producidos en la arena mundial, llega a alcanzar en ocasiones un influjo altamente significativo. Por lo que hace a este último factor, en el lapso comprendido en este trabajo (1949-1994), la arena internacional estuvo dominada primero y en su mayor parte por la llamada guerra fría, y más tarde por su desenlace y el periodo que se ha denominado de la posguerra fría, o de la globalización neoliberal. Las diferentes circunstancias de una etapa y otra han modificado notablemente la correlación de fuerzas en el planeta y, sin ser determinantes, sin embargo han incidido con gran fuerza en los acontecimientos internos en México, como también en otros países.

Me propongo asimismo observar la participación medular, en todo este proceso, de un conjunto de instituciones nacionales de notable vigor. Se trata de instituciones que han gozado de originalidad, en tanto que fueron las respuestas propias que encontró la sociedad mexicana a problemas que ésta enfrentaba, sin que mediara la copia de soluciones ajenas. Se trata de instituciones que han sido eficaces y que en buena medida deben su vigor y su validez precisamente a este carácter original, pero sobre todo al acierto de su diseño. Es el caso de muchas de las que se originaron en el periodo de nuestra historia que inicia en 1917 y va hasta mediados del siglo o más allá, aunque varias de ellas tenían antecedentes de mayor profundidad en el tiempo. Entre estas instituciones originales y vigorosas se debe mencionar en primer término a la Constitución de 1917, documento que fue innovador y cuya estructura y contenido vinieron a romper con la doctrina constitucional que era reconocida y aceptada en el mundo, hasta entonces. Porque la doctrina dominante era la del modelo constitucional clásico, según el cual estos documentos habían de ser breves y circunscribirse al establecimiento de las normas sobre la organización del Estado y las garantías individuales, nada más. Su prototipo había sido la Constitución de Estados Unidos de Norteamérica. Pero la nuestra se salió de ese esquema; innovó e incorporó diversos principios y tesis de orden económico y social que le dieron un perfil distinto y socialmente superior, aunque al hacerlo tuvo que enfrentar múltiples resistencias.

En efecto, en tanto el Constituyente de 1916-17 debatía, en su seno y fuera de él se escuchaban opiniones acremente críticas al proyecto que iba surgiendo, porque, decían, era muy extenso y farragoso. Se le rechazaba sobre todo porque incorporaba tesis como la que afirma el dominio de la nación sobre las riquezas de su territorio; también la Reforma Agraria y el reconocimiento de los derechos de la clase obrera. La intervención del diputado Heriberto Jara fue relevante respecto a “… lo que cabe o lo que debe caber y no debe caber en la Constitución”.

Jara manifestó, con ironía:

Destacado diputado constituyente de 1916-17. Foto del Archivo General de la Nación.
Destacado diputado constituyente de 1916-17. Foto del Archivo General de la Nación.

“Yo quiero que alguien nos diga, alguien de los más ilustrados, de los científicos (risas), de los estadistas, ¿quién ha hecho la pauta de las constituciones? ¿Quién ha señalado los centímetros que debe tener una Constitución, quién ha dicho cuántos renglones, cuántos capítulos y cuántas letras son los que deben formar una Constitución? Es ridículo sencillamente; eso ha quedado reservado al criterio de los pueblos, eso ha obedecido a las necesidades de los mismos pueblos; la formación de las constituciones no ha sido otra cosa sino el resultado de la experiencia, el resultado de los deseos, el resultado de los anhelos del pueblo, condensados en eso que se ha dado en llamar constituciones”.[3]

La propia Constitución Mexicana forjó muchas otras instituciones originales de innegable importancia. Definió de una manera novedosa conceptos políticos y sociológicos que dieron origen a instituciones distintas a las que habían dominado en el mundo desde el triunfo de las revoluciones liberales. Por ejemplo, sobre democracia y soberanía, en el 39 establece que “la soberanía nacional reside esencial y originariamente en el pueblo. Todo poder público dimana del pueblo y se instituye para beneficio de éste. El pueblo tiene en todo tiempo el inalienable derecho de alterar o modificar la forma de su gobierno”; y el artículo 40, que define la forma de gobierno que será el de una: “…república representativa, democrática, federal…”, e insiste en que se trata de una “democracia representativa”.[4]

Pero el aspecto novedoso está en el artículo el tercero, cuyo tema principal curiosamente es el de la educación y no de la organización política del país, como los ya citados. En el inciso “a” de la base segunda de este artículo se define la democracia “no solamente como una estructura jurídica y un régimen político, sino como un sistema de vida fundado en el constante mejoramiento económico, social y cultural del pueblo”[5], según la trascendente reforma que data del año de 1946.

También son novedosos y sumamente avanzados los tratamientos de la Carta sobre la propiedad originaria; los derechos sociales y la función que corresponde al Estado respecto de estos derechos, estando obligado a tutelarlos. Es novedoso asimismo el asunto de la relación entre el Estado y la iglesia.

En cuanto al primero de estos tres asuntos, el artículo 27 de la Constitución de 1917 estableció en su texto que “La propiedad de tierras y aguas comprendidas dentro de los límites del territorio nacional, corresponde originariamente a la nación, la cual ha tenido y tiene el derecho de transmitir el dominio de ellas a los particulares constituyendo la propiedad privada”.[6] Esta concepción novedosa vino a reducir la propiedad privada a la categoría de concesión otorgada por el Estado, con lo que se alejó de un principio fundamental en las constituciones liberales del mundo, que proclama que la propiedad privada es inherente a la persona humana y constituye un principio fundamental del sistema capitalista.

Por cuanto al segundo asunto mencionado, el de los derechos sociales, el artículo 123 se distancia de otro principio hasta entonces intocado. Es el principio según el cual el Estado debe ser un ente neutral en el conflicto de intereses entre las clases sociales. En nuestro caso, le dio al Estado mexicano la responsabilidad de tutelar los derechos de los trabajadores frente a los patrones, mandatándolo a estar de parte de la clase explotada y no de los explotadores.

Y, por lo que se refiere al tercer tópico, el de las relaciones Estado-iglesia, el artículo 130 emanado del Congreso Constituyente de 1917 y vigente hasta 1992, declaró que “La ley no reconoce personalidad alguna a las agrupaciones religiosas denominadas iglesias”. Esta es otra tesis novedosa, sin precedentes, que quebró la fuerza política de facto de la que gozaba el alto clero católico. El debate en este tema fue sobre si compete o no a los ministros de culto, más allá de sus funciones propiamente religiosas, participar corporativamente en los asuntos públicos, como lo hacían los dirigentes eclesiales a nombre de la Iglesia, para resolver a favor de sus intereses los más diversos asuntos públicos, tales como el otorgamiento de concesiones, la designación de funcionarios y el contenido de leyes y decretos, entre otros muchos. La opinión del Congreso fue que se trataba de un abuso que no debería darse más.[7]

Y sin duda se debe incluir al propio Estado mexicano entre las instituciones que constituyeron planteamientos originales y novedosos en la Constitución de 1917. No tanto por su estructura, sino por sus funciones, notoriamente diferentes de las que se asignan a cualquier Estado liberal clásico, como se analizará en el cuerpo de este trabajo.

Finalmente, entre las instituciones nacionales surgidas en la mencionada etapa y que interactuaron respecto de los cambios económicos, sociales, culturales y políticos que hoy se observan, están también los partidos políticos nacionales permanentes que fueron apareciendo en la vida pública a partir de finales de la década de los veintes. Los partidos políticos habrían de actuar e influir en el seno de los Poderes de la Unión, sobre todo el Legislativo, impulsando unas medidas, resistiendo otras y hasta combatiendo otras más, según sus intereses de clase, sus concepciones filosóficas y sus proyectos de nación, e incidirían no sólo en lo que se refiere a las modificaciones de la superestructura jurídica, sino también en la conformación de la opinión pública, en la Academia, en el ámbito laboral y en sectores importantes de la sociedad, de la que ellos mismos forman parte, contribuyendo de esta manera a modelar la correlación de fuerzas dominante de cada momento.

[1] Vicente Lombardo Toledano. “La política y las leyes de la realidad”, en ¿Moscú o Pekín? La vía mexicana al socialismo. Editorial Combatiente, México, 1975. Pág. 19.

[2] Se trata del método dialéctico, instrumento que utiliza el pensamiento marxista. Sobre este método proceden dos aclaraciones. Primera, las corrientes ideológicas dominantes en nuestros días se han apresurado a declararlo superado o carente de validez, pero han sido incapaces de sustentar su dicho. Segunda, el marxismo vulgar ha deformado al método dialéctico presentándolo erróneamente como determinista, cuando en realidad es un método integral y dinámico.

[3] Intervención del diputado Heriberto Jara en la sesión permanente del Congreso Constituyente celebrada los días 29, 30 y 31 de enero de 1917, en Derechos del Pueblo Mexicano. México a través de sus Constituciones. México, Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, primera edición XLVI Legislatura, 1966; cuarta edición, LV Legislatura, 1994, p. 511.

[4] Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

[5] Ibidem.

[6] Ibidem.

[7] Ver Derechos del Pueblo Mexicano. México a través de sus constituciones. México, Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, primera edición XLVI Legislatura, 1966; cuarta edición, LV Legislatura, 1994.  Tomo XII, pp. 1069 a 1137.

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El debate entre los marxistas y el partido necesario para los fines inmediatos de la clase trabajadora en México.[1]

El debate entre los marxistas y el partido necesario para los fines inmediatos de la clase trabajadora en México.[1]

Por Cuauhtémoc Amezcua Dromundo.[2]

El Partido Popular, surgido a la vida pública en 1948, tuvo como un antecedente concreto el análisis riguroso de la realidad de México, de acuerdo con el método marxista, que se realizó un año antes, en la Mesa redonda de los marxistas mexicanos, donde se consideró necesaria su creación como instrumento idóneo para la lucha de la clase trabajadora por sus objetivos inmediatos.

En la Mesa Redonda de los marxistas mexicanos se consideró necesario organizar el Partido Popular.
En la Mesa Redonda de los marxistas mexicanos se consideró necesario organizar el Partido Popular.

Como vimos antes, en la citada Mesa redonda, al plantear los objetivos inmediatos de la transformación de México, Lombardo dijo que: 1) La Revolución Mexicana de 1910 no se había propuesto como objetivo inmediato el socialismo, para lo cual indudablemente no existían las premisas necesarias en una sociedad pre-capitalista como era la nuestra, y ni siquiera se daban cuando se realizaba este debate, en 1947. 2) Las fuerzas más avanzadas de la sociedad, por tanto, habían aspirado a destruir la estructura semifeudal y esclavista y desarrollar las fuerzas productivas de la nación, objetivo que seguía siendo vigente para el proletariado, y que además compartían otras fuerzas que, para el momento, se podrían calificar como progresistas. 3) La Revolución además se había propuesto como objetivo medular la emancipación de la nación respecto del imperialismo, que de igual manera se mantenía vigente. 4) Otro propósito fue el establecimiento de un régimen democrático popular, por el cual también había que seguir luchando. Así resumió los objetivos que, de acuerdo con un riguroso análisis marxista, correspondían al desarrollo que habían alcanzado las fuerzas productivas del país en 1910 y que no habían variado cualitativamente 37 años después; objetivos que, en la lucha por alcanzarlos, podían sentar las bases para nuevas transformaciones revolucionarias, rumbo a la sociedad sin propiedad privada de los medios de producción y cambio, la sociedad socialista.

Además, como también vimos antes, otros fines más concretos, planteados por Lombardo en la Mesa redonda de los marxistas mexicanos, serían industrializar al país para romper el desequilibrio que existía entre el desarrollo agrícola y el industrial, y como la fórmula principal para desarrollar las fuerzas productivas. Para el mismo fin habría que orientar el crédito público y privado a propósitos reproductivos y no a finalidades especulativas, como de manera indebida se venía haciendo hasta entonces, incluso en tiempos de un gobierno tan progresista como el de Lázaro Cárdenas. Los objetivos y el programa del proletariado y las fuerzas progresistas de México, ya señalados, se podrían resumir de manera apretada en tres puntos: a) la emancipación económica del país; b) la elevación del nivel de vida del pueblo, y c) la obtención de mejores condiciones democráticas, que vendrían a ser los puntos programáticos fundamentales que enarboló el Partido Popular.

Otros rasgos que debería tener el partido.

Agruparía a las amplias masas de obreros, campesinos, intelectuales y sectores medios de la población, a miles y miles de hombres y mujeres
Agruparía a las amplias masas de obreros, campesinos, intelectuales y sectores medios de la población, a miles y miles de hombres y mujeres

¿Qué otros rasgos deberían caracterizar al partido propuesto en la Mesa redonda y surgido de sus debates? Dado que la clase obrera debería ser la que dirigiera la Revolución Mexicana en lo sucesivo, y ya no capa alguna de la burguesía, porque, como lo precisó Lombardo, se trata de una clase social débil e inconsistente frente al enemigo principal, el imperialismo –aun la que pudiera considerarse como progresista–, y porque, como también lo fundamentó el teórico marxista, sin la dirección del proletariado, los objetivos señalados no podrían alcanzarse, el partido no podría depender del Estado, ni directa ni indirectamente; tendría que ser plenamente independiente del gobierno.

Asumiéndose completamente independiente del gobierno, que se calificaba como un gobierno revolucionario, ¿cómo debería ser la relación del partido con el poder público? Tomando en cuenta que tanto el gobierno como el nuevo partido popular, sin depender ninguno del otro, coincidían sin embargo en postular el programa de la Revolución Mexicana, el partido habría de colaborar con aquél en el desarrollo de dicho programa; sometería los actos del gobierno a examen crítico de manera constructiva; pública y enérgicamente señalaría los errores en que incurrieran el Presidente de la República, los diversos funcionarios o el gobierno en su conjunto, y denunciaría las desviaciones en que incurrieran respecto al citado programa, así como su incumplimiento. El gobierno, por su parte, debería apoyarse en esa fuerza popular organizada y “dar pasos decisivos sin temor a la presión de las fuerzas contrarias ante la debilidad hasta hoy crónica de las fuerzas políticas y sociales del sector revolucionario.”[3]

Por otra parte, puesto que sus objetivos implicaban una transformación profunda de la estructura económica y las superestructuras de México, y dado que tales propósitos sólo podrían alcanzarse por medio de una amplia alianza de fuerzas, ajena a todo sectarismo, tendría que ser un gran frente revolucionario y debería estar integrado no solamente por la clase obrera, sino también por la clase campesina, los ejidatarios, los auténticos pequeños propietarios agrícolas, los peones y aparceros, la clase media: maestros, pequeños comerciantes, profesionistas, intelectuales y burócratas. Su dirección debería ser rigurosamente representativa, formada por exponentes de las clases sociales integradas al partido, en proporción a sus fuerzas.

El programa del partido tendría que corresponder rigurosamente a sus objetivos. De acuerdo con la concepción de Lombardo, en el ámbito nacional, tendría que

“luchar por la emancipación de la nación, por el desarrollo económico del país, por la revolución industrial de México, por la elevación del nivel de vida del pueblo, por el perfeccionamiento de las instituciones democráticas”.

Y por cuanto al panorama internacional, lucharía

“por la conservación de la paz, por la exterminación del fascismo, por la independencia de los países coloniales, por la emancipación de los países semicoloniales, por la política de la Buena Vecindad y por la unidad de la América Latina”.[4]

Además, el partido de nuevo tipo debería nacer de abajo hacia arriba, y no de arriba hacia abajo, como casi todos los que se habían formado en México en los últimos tiempos. Se afiliarían los hombres y mujeres que aceptaran su programa, directa y espontáneamente, no en masa ni obligados o inducidos por autoridades o dirigentes. Los miembros del partido, manejarían directa y democráticamente los órganos del partido en los municipios, los estados y en el plano nacional.

No sería un partido cuya actividad se concretara a los procesos electorales, sino que atendería tareas permanentes, como la educación sistemática y constante del proletariado y de las grandes masas del pueblo. “Formará los nuevos cuadros que requiere este período histórico de la vida de México, y estimulará y promoverá de un modo constante a los nuevos elementos en formación, en cualquier lugar en donde se hallen, en las comunidades agrarias, en los pequeños poblados, en las ciudades, en los centros de cultura.”[5]

El nuevo partido, en las condiciones de 1947, debería ser uno que agrupara a las amplias masas de obreros, campesinos, intelectuales y sectores medios de la población, a miles y miles de hombres y mujeres, “porque frente a los grandes problemas que México tiene que resolver en este período histórico, postular la autosuficiencia del proletariado sería un sectarismo ridículo.” No podría ser un partido marxista “porque ya existe el Partido Comunista Mexicano, y crear otro semejante equivaldría, aunque se diga lo contrario, y aunque se quisiera lo contrario, a inaugurar una lucha infecunda entre partidos marxistas, que podría tener graves repercusiones en la vida política general.[6]

En la Mesa redonda de los marxistas mexicanos se registró un consenso en torno a las proposiciones de Lombardo, puesto que en su seno, aunque hubo discrepancias y apreciaciones diversas sobre los variados que se examinaron –y también coincidencias que dieron pie a futuras acciones conjuntas– no hubo expresión alguna de rechazo al documento central, “Objetivos y táctica de lucha del proletariado y del sector revolucionario de México en la actual etapa de la evolución histórica del país”, presentado por Lombardo, que incluyó la proposición de forjar en Partido Popular con las características señaladas.[7]

[1] Octavo fragmento de mi investigación titulada “Lombardo y sus ideas. Su influjo en la vida política y social de México en los siglos XX y XXI”, recién concluida, y que próximamente será publicada por el Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales “Vicente Lombardo Toledano”.

[2] Maestro en Ciencia Política por la Universidad Nacional Autónoma de México. Investigador de tiempo completo. Coordinador de Investigación del Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales “Vicente Lombardo Toledano”.

[3] Mesa redonda de los marxistas mexicanos, CEFPSVLT, México. 1982. Pág. 69.

[4] Ibidem

[5] Ibidem.

[6] Ibidem.

[7] En los debates participaron: Jorge Fernández Anaya, Dionicio Encina, Blas Manrique y Carlos Sánchez Cárdenas, del Partido Comunista Mexicano; Valentín Campa, Manuel Meza Andraca y Hernán Laborde, de Acción Socialista Unificada; Jesús Miranda, Luis Torres, Leopoldo Méndez y José Revueltas, del Grupo “El Insurgente”; David Alfaro Siqueiros, de la Sociedad Francisco Javier Mina –que solicitó participar en la mesa redonda cuando se había instalado y fue aceptada–; Miguel Mejía Fernández, Rodolfo Dorantes y Enrique Ramírez y Ramírez, de la Universidad Obrera; Víctor Manuel Villaseñor, Rafael Carrillo, Narciso Bassols y Juan Manuel Elizondo, como invitados, a título personal, cada uno por separado, y Vicente Lombardo Toledano, el convocante y ponente central.

Vicente Lombardo Toledano, Gobernador del estado de Puebla (primera parte)

Vicente Lombardo Toledano, Gobernador del estado de Puebla (primera parte)

Por Emilio García Bonilla*

El proceso de institucionalización que siguió a la fase armada de la Revolución Mexicana se caracterizó por las pugnas entre los distintos grupos revolucionarios por medio de pronunciamientos, rebeliones, disputas político-electorales y surgimiento de facciones, organizaciones obreras y campesinas y partidos políticos. Inició en 1917 con la promulgación de la nueva Carta Magna y llegó a una fase superior en 1929, cuando la integración del Partido Nacional Revolucionario (PNR) aseguró la continuidad en el gobierno de un grupo bien definido de dirigentes políticos que suplieron a los caudillos militares pero que no siempre se alejaron de las prácticas caciquiles de sus antecesores.

El periodo del que hablamos fue de desorden político en buena parte del país, aunque hubo estados donde el caos y la agitación fueron mayores, como Morelos, Puebla y Veracruz. En sólo ocho años (1920-1928) el estado de Puebla tuvo diecisiete gobernadores, siendo Vicente Lombardo Toledano uno de ellos, ya que estuvo al frente del gobierno estatal de diciembre de 1923 a marzo de 1924.

Vicente Lombardo Toledano con dirigentes de la CROM
Vicente Lombardo Toledano con dirigentes de la CROM

Debido a su cada vez mayor actividad en la política sindical, Lombardo Toledano se fue acercando al Partido Laborista Mexicano (PLM) al que quedó inscrito luego de que fuera electo miembro del comité central de la Confederación Regional Obrera Mexicana (CROM) en su V Convención celebrada en septiembre de 1923. Su designación como gobernador provisional de Puebla estuvo determinada por el Partido Laborista en el marco de la rebelión delahuertista desatada en aras de la sucesión presidencial de 1924 en la que Adolfo de la Huerta y Plutarco Elías Calles buscaban relevar a Álvaro Obregón.

El estado de Puebla tenía una importancia estratégica en la rebelión delahuertista puesto que su posesión implicaba el control del centro del país y de la capital. El gobernador constitucional de Puebla, Froylán C. Manjarrez, era un declarado partidario de Adolfo De la Huerta, por lo que al estallar la rebelión, el 7 de diciembre de 1923, el general Juan Andrew Almazán, comandante de operaciones militares en el estado, ordenó su aprehensión bajo el cargo de que pretendía asesinarlo y entregar el estado a los rebeldes. Dos días después, el Congreso del Estado de Puebla designó a Vicente Lombardo Toledano como Gobernador Provisional.

No podemos negar que este nombramiento tenía un claro trasfondo político, así lo confirma un memorándum con carácter confidencial sin firma, en el que el informante señala la inconveniencia de que el sustituto de Manjarrez fuera elegido entre Pastor Rouaix, Jesús Zafra, Reyes Márquez, Claudio N. Tirado y Lauro Camarillo, luego de exponer sus razones, señaló que

Aceptar como substituto al Lic. Lombardo Toledano será garantizar en absoluto los intereses de partido, al Gobierno mismo y a la sociedad toda del Estado. Este llevaría […] un grupo de intelectuales honorables y afines para cubrir los principales puestos que sembraran la confianza en suma.[1]

También se hacía una recomendación para que el jefe de operaciones militares en el estado fuera cambiado: “Militarmente es inconveniente Almazán a quien urge permutar o substituir con Ávila. […] Controlando el Estado con el Lic. Toledano y el Gral. Ávila como Jefe de Operaciones sería completo el éxito del Gobierno.”[2] La idea del autor del memorándum era que con esos movimientos se neutralizara políticamente al cacique José María Sánchez,

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además de asegurar la defensa del estado ante la rebelión. Consideramos que este memorándum estuvo dirigido a la Comisión Permanente del Congreso del Estado, misma que estuvo “asesorada” por los diputados federales callistas Herón Jiménez, Leopoldo Galván y Celestino Gasca, por lo que es probable que el documento procediera del PLM.[3]

Unos días antes de su designación como gobernador provisional, Lombardo había sido electo regidor del Ayuntamiento de la Ciudad de México, cargo que debía desempeñar a partir del 1° de enero de 1924, siendo esa la primera elección en la que fue postulado por el Partido Laborista Mexicano a través de la Alianza de Partidos Revolucionarios.[4] El mismo día de su nombramiento, Lombardo recibió una carta de uno de sus partidarios en la Ciudad de México en la que le decía:

“Creo que es mucho más importante la presencia de U. en esta ciudad con su carácter de Presidente Municipal [sic] que allá con el de Gobernador; […] cualesquiera que sean los acontecimientos la importancia del puesto de aquí es indudablemente muy grande; pero si por razones que yo no sé ha tenido que aceptar el cargo, sea como U. lo quiera y como mejor convenga al país.”[5]

La Llegada

Luego de que tomara posesión del gobierno del estado, Lombardo recibió varias felicitaciones, entre ellas la de un ingeniero agrónomo que en un telegrama le expresó: “Conociendo su espíritu íntegro y revolucionario aplaudo su designación Gobernador y espero sobrepondrase enérgicamente ambiente hipócrita y retardatario esa ciudad ayudando clases laborantes.”[6]

puebla años 20
Puebla ca. 1924

En medio de la agitación política, social, e incluso armada, ya que el estado estaba rodeado por jefes militares delahuertistas en Veracruz, Guerrero y Oaxaca, Lombardo llegó a la capital poblana rodeado de su séquito de colaboradores, todos ellos intelectuales universitarios, “mis amigos y conocidos, y algunos estudiantes”,[7] entre ellos sus cuñados: Pedro Henríquez Ureña y Alfonso Caso, también Agustín Loera y Chávez, Guillermo Toussaint, Salvador Azuela, entre otros.[8] Recordó Lombardo años después: “La gente de Puebla nos miró como animales raros, decía que eso no era gobierno, que eso era un areópago griego, intelectuales nada más”,[9] aunque también hubo quien los consideró “pura dádiva y honor para Puebla, aunque no piensen así quienes juzgan a los hombres sólo por circunstancias de necesidad parasitaria.”[10]

El nuevo gobernador publicó un Manifiesto con el que buscó tranquilizar a los poblanos ante la crisis política:

Acabo de encargarme de la gubernatura de mi estado natal en momentos difíciles para el estado mismo y para la República. Soy consiente de mi actitud y de mi responsabilidad, pero creo que mi conducta pasada debe tomarse como una garantía de rectitud en los manejos del gobierno y en la autoridad moral que creo también lograré imponer a todos mis actos.

[…] Ideas claras y manos limpias es lo que creo debe poseer todo gobernante, y como no tengo, tratándose de recursos y de facultades, sino manos limpias e ideas claras, repito que los vecinos todos del estado de Puebla deben considerar mi presencia […] como una garantía de concordia para todos sus intereses e ideales y como una fuerza que obrará en todos los casos conforme a los principios elementales de la justicia.[11]

El general Maycotte, jefe de operaciones en el estado de Oaxaca, luego de aparentar ser contrario a la rebelión y ganar la confianza de Lombardo y Almazán, logró que su subordinado, el general Fernando Reyes, se acercara a la capital poblana y la tomara el 15 de diciembre. Ante esto, el gobernador Lombardo tuvo que abandonar la ciudad, lo cual fue aprovechado por los diputados locales delahuertistas que nombraron a Francisco Espinoza Fleury como gobernador provisional.[12]

Una semana más tarde, Puebla fue recuperada por las tropas federales por lo que Lombardo volvió para continuar en el cargo desconociendo al poder legislativo debido a que la mayoría de los diputados se habían declarado en rebeldía.[13]

En vista de la crítica situación, a finales de diciembre, Lombardo Toledano recibió una carta de su padre en la que le recomendaba que hablara con sus superiores, incluso “con el mismo Presidente de la República”, y les dijera “que sea otro el que gobierne ese estado, que en el acto renunciarás y te separarás de él, pues si tú fuiste a él fue porque te llevaron”, y en caso de que lo trataran de convencer para permanecer en el cargo por medio de argucias, le decía enfático: “debes estimar mil veces más a tu crédito personal, a tu honorabilidad de hombre recto y exacto en tus compromisos que todos los puestos públicos por encumbrados que sean. Tus antecedentes, tu cultura y tus conocimientos no permitirán que te traten como a cualquiera.” Además le aconsejó que tratara de arreglar ese asunto “sin procurar entenderte con Morones.”[14]

A pesar de las difíciles condiciones, Lombardo decidió continuar al frente del estado, aunque el 31 de diciembre acudió a la Ciudad de México para protestar como regidor del Ayuntamiento, pidiendo, un día después, una licencia indefinida para separarse del puesto “por tener que atender asuntos urgentes.”[15]

En el siguiente artículo examinaremos los aspectos más significativos del breve paso de Vicente Lombardo Toledano en el gobierno del estado de Puebla.

* Licenciado en Historia por la Universidad Autónoma Metropolitana. Unidad Iztapalapa. Técnico académico e investigador del CEFPSVLT sobre la vida y la actividad política y sindical de Vicente Lombardo Toledano hasta 1933.

[1] Memorándum confidencial, 1923, en Fondo Histórico Lombardo Toledano de la Universidad Obrera de México (FHUOM), Legajo 43.

[2]Ídem.

[3] Gustavo Abel Hernández Enríquez, Historia Moderna de Puebla. Tomo II, 1920-1924. El periodo de la anarquía constitucional, México, s.e., 1988: p. 88.

[4] Lombardo, dada su influencia en la Escuela Nacional Preparatoria de la que había sido Director, expresamente fue apoyado por grupos estudiantiles organizados en la Confederación de Jóvenes Revolucionarios, el Partido Rojo Estudiantil, el Partido Socialista de Trabajadores y Estudiantes, y el Partido Juventud Socialista. Documentos de adhesión del 18 y 21 de noviembre y 3 de diciembre de 1923, respectivamente, en FHUOM, Legajo 40 los dos primeros y Legajo 41 los dos últimos.

[5]Firma ilegible, carta a VLT, 9 de diciembre de 1923, en FHUOM, Legajo 41.

[6] Telegrama de M. Bandala, 12 de diciembre de 1923, en FHUOM, Legajo 41.

[7] VLT en James Wilkie y Edna M. de Wilkie, Vicente Lombardo Toledano. Teórico y militante marxista [Entrevistas 1964-1965], México, Partido Popular Socialista, 1989: p. 38.

[8] Rosa María Otero y Gama, Vicente Lombardo Toledano. Datos Biográficos, México, Universidad Obrera de México, 1988: p. 16

[9]VLT en Wilkie, op. cit.: p. 38.

[10] Firma ilegible, carta a VLT, 1º de abril de 1924, en FHUOM, Legajo 53.

[11] “Manifiesto del nuevo Gobernador a los habitantes del Estado de Puebla”, en Periódico El Mundo, Puebla de Zaragoza, 11 de diciembre de 1923, en en Vicente Lombardo Toledano, Obra histórico-cronológica, Tomo 1, Marcela Lombardo (coord.), México, CEFPS VLT, 1994: Vol. 2, pp. 1-2.

[12] Leonardo Lomelí Vanegas, Breve Historia de Puebla, México, El Colegio de México-Fondo de Cultura Económica, 2001: pp. 338-339 y Hernández Enríquez, op. cit.: p. 92.

[13] Lomelí, op. cit.: p. 340.

[14] Carta de Vicente Lombardo Carpio a VLT, 29 de diciembre de 1923, en FHUOM, Legajo 42.

[15] Telegrama de Marcos E. Raya a VLT, 29 de diciembre de 1923, en FHUOM, Legajo 41; Licencia que solicita VLT al H. Cabildo Metropolitano, 1º de enero de 1924 y Licencia concedida, 2 de enero de 1924, ambos documentos en FHUOM, Legajo 44.

Lombardo y lo que todo revolucionario debe saber.

Lombardo y lo que todo revolucionario debe saber.[1]

Por Cuauhtémoc Amezcua Dromundo.[2]

Vicente Lombardo Toledano consideró que todo político revolucionario tiene la obligación de estudiar y prepararse día con día en un proceso que no tiene fin. Él mismo lo hizo así a lo largo de su vida, porque, como lo afirmó, quienes se dedican a esa actividad requieren de un conocimiento sustentado “de los conceptos, de las categorías universales, de las leyes de la naturaleza y de la sociedad, para no extraviarse enMoscúoPekín1 el practicismo sin teoría” que lleva al fracaso, y para no incurrir en “desviaciones ideológicas en el planteamiento de los hechos y en la solución de los problemas, que no son sino el resultado de la ignorancia de la doctrina filosófica del materialismo dialéctico y de su aplicación práctica con espíritu creador”.[3]

Para Lombardo Toledano, ¿qué es lo que fundamentalmente debe saber todo luchador político revolucionario? Puesto que no hay acción revolucionaria sin teoría revolucionaria –destacó evocando a Lenin– todos los que aspiran a ser combatientes revolucionarios; todos aquéllos que hacen suya la tarea superior de transformar la sociedad, deben conocer a fondo la teoría que sustenta la lucha revolucionaria. Y ésta es la filosofía que sustenta el proletariado, el materialismo dialéctico, porque, en sus propias palabras:

“El Materialismo Dialéctico es una doctrina sobre el universo, el mundo y la vida, que se basa en la tesis de la materia como substancia de todo lo que existe, desde las cosas inanimadas hasta el pensamiento del hombre. Y en la dialéctica, como ley fundamental de la materia en constante movimiento y, por tanto, del proceso de la historia”.[4]

Además, Lombardo valoró que:

“…la doctrina del materialismo dialéctico, la doctrina marxista no sólo representa la síntesis más importante realizada en la historia del pensamiento humano, sino que representa el descubrimiento más trascendental en la historia del conocimiento y de la cultura: el descubrimiento de las leyes que rigen cuanto existe, de las leyes que rigen el universo todo, de las leyes que rigen la naturaleza, el hombre y la vida social”.[5]

Para apreciar con mayor nitidez elevada concepción respecto de las ideas filosóficas de Marx y Engels, en especial del materialismo dialéctico y su valor, conviene traer a la memoria otras dos reflexiones suyas sobre el particular. Una, en la que expresó que se trata de “…la suma de los conocimientos logrados por la civilización y la cultura a lo largo de los siglos”.[6] Y otra más, en la que manifestó:

“Lo grandioso del materialismo dialéctico estriba en que es una doctrina del mundo y de la vida con una concepción verdaderamente científica de la materia y del movimiento, que los filósofos y los investigadores del pasado no estaban en aptitud de alcanzar. El materialismo dialéctico sitúa al hombre en el centro del mundo no como un ser pasivo, sino activo, como un ser creado por el proceso de la naturaleza; pero también como un creador de ella, por la interacción que existe entre el ser y el pensamiento”.[7]

¿Qué otras disciplinas, además del materialismo dialéctico, deben ser motivo de estudio y conocimiento por parte de quienes aspiran a contribuir certeramente a la elevada tarea de transformar la sociedad de manera progresiva, en calidad de políticos revolucionarios? De acuerdo con Lombardo, deben conocer, comprender y saber aplicar a la realidad concreta:

“…el materialismo histórico, que es el materialismo dialéctico aplicado al desarrollo de la humanidad, la economía política, que es la aplicación del materialismo histórico al conocimiento particular de un período de la historia de la sociedad humana: la etapa del nacimiento y desarrollo del régimen capitalista, y, por último, el socialismo científico, que es la aplicación del materialismo dialéctico, del materialismo histórico y de la economía política, al tránsito del régimen capitalista al régimen socialista”.[8]

¿Por qué? Entre otras razones, porque constituyendo junto con el materialismo dialéctico, el marxismo propiamente dicho, siempre que se intente hacer el análisis “de un hecho concreto, de un fenómeno social determinado o de un período histórico particular, sólo teniendo en cuenta el contenido amplio de la doctrina marxista se puede llegar a un examen correcto y, consiguientemente, a conclusiones justas”.[9] Y esos tipos de análisis constituyen parte medular del trabajo cotidiano de todo luchador al servicio de la clase trabajadora, que sólo tiene dos opciones, o realiza un examen certero a la luz de la teoría marxista o incurre en la improvisación, o en otro tipo de actitudes antimarxistas. El propio Lombardo desarrolló esta idea:

“No podría, pues, hacerse del marxismo un dogma, ni emplear el procedimiento de ir a los libros fundamentales del marxismo para encontrar soluciones concretas en ellos para realidades que se presentan siempre nuevas en el desarrollo de la sociedad. La única forma de evitar el error de hacer del marxismo un dogma es la aplicación perpetua del marxismo, la reaplicación del marxismo a los fenómenos concretos de la vida social. Si no se aplica el marxismo a un hecho dado, en un momento dado, en un sitio dado, dentro del desarrollo de la sociedad, se puede incurrir en gravísimos errores. Por eso, la única forma es tomar el objeto del conocimiento, el fenómeno, el hecho, el período histórico que se quiere investigar, como algo nuevo, a la luz de los principios del marxismo”.[10]

Asimismo, consideró que todo político revolucionario debe conocer en primer lugar las leyes económicas que “rigen el desarrollo de las fuerzas productivas y las relaciones de producción”,[11] porque esas leyes, que forman parte del materialismo histórico,

“…constituyen el conocimiento fundamental del proceso de la sociedad humana. A determinado grado de la multiplicación y de la eficacia de los instrumentos de la producción económica, y de las relaciones que se establecen entre los propietarios de esos instrumentos y los que los manejan con su esfuerzo manual e intelectual, corresponde un sistema concreto de la vida colectiva que engendra un conjunto de valores, de conceptos acerca de las relaciones entre los hombres y de las formas más importantes de su pensamiento”.[12]

¿Qué es el subjetivismo en política?

Congruente con sus principios, juzgó con severidad a los que convierten la política en producto del subjetivismo que, como lo explica, consiste en el “desprecio de la realidad objetiva que trata, al mismo tiempo, de operar sobre ella…”[13]

Subjetivismo en que, desde su punto de vista, incurre la burguesía, porque de manera inútil intenta perpetuar el modo capitalista de producción, que habrá de desaparecer como consecuencia de sus contradicciones congénitas y, sobre todo, como resultado de la lucha de clases. Pero no sólo la burguesía: también caen en el subjetivismo quienes, desde la trinchera de los explotados, creen que no hace falta que existan las condiciones materiales –y que si no las hay, es necesario crearlas—sino que suponen que basta con la voluntad de unos pocos, muy resueltos, para ir hasta donde lo deseen, “más allá de las transformaciones posibles”, aunque en la realidad terminan “actuando en contra de las leyes que presiden el desarrollo de la sociedad”.[14]

Por cierto, esta deformación, también conocida como “voluntarismo”, ha sido motivo de autocrítica enérgica por parte de muchos partidos comunistas y obreros del mundo –y particularmente, de América Latina—porque ha sido causante de innumerables y graves tropiezos para la lucha revolucionaria en diversos países de nuestra región y del mundo.

Vicente Lombardo Toledano fue congruente: fiel a sus convicciones, dedicó su inteligencia, su cultura y su vida a la política revolucionaria como teoría y como praxis, y en consecuencia, a la transformación de la sociedad humana en los ámbitos nacional e internacional. Ya desde joven, había forjado su decisión de ser “un soldado del invencible ejército de la clase trabajadora que todo lo produce, todo lo descubre y todo lo crea con sus manos y con su cerebro, lo mismo en las minas que en las fábricas, en las escuelas, en los laboratorios de investigación y en el interior de la conciencia.”[15] Y así lo cumplió sin titubeos ni claudicaciones.

[1] Segundo fragmento de mi investigación titulada “Lombardo y sus ideas. Su influjo en la vida política y social de México en los siglos XX y XXI”, recién concluida.

[2] Maestro en Ciencia Política por la Universidad Nacional Autónoma de México. Investigador de tiempo completo. Coordinador de Investigación del Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales “Vicente Lombardo Toledano”.

[3] Lombardo, “La política y las leyes de la realidad”, en ¿Moscú o Pekín?, La vía mexicana al socialismo. Editorial Combatiente, México, 1975, pág. 19.

[4]Vicente Lombardo Toledano, Para leer y entender El Capital, sílabo de la conferencia dictada en la Universidad Obrera de México el 30 de octubre de 1967. Publicado en la Revista Siempre!, número 751. Noviembre 15 de 1967. Disponible en Escritos en Siempre! Tomo I/Vol.1, CEFPSVLT.

[5] Vicente Lombardo Toledano, “Objetivos y táctica del proletariado y del sector revolucionario de México en la actual etapa de la evolución histórica del país”, Texto de la ponencia que presentó, en calidad de texto inicial de los debates, en la mesa redonda a la que él mismo convocara a los diferentes grupos y personalidades de pensamiento marxista en México, con el objeto de efectuar un riguroso análisis de las condiciones de México y trazar la línea estratégica y táctica a seguir en la postguerra, misma que sería recogida por la historia con el nombre de Mesa Redonda de los marxistas mexicanos. Periódico El Popular, 1º de febrero de 1947, 2ª  sección, México, D. F., pp. 1, 2, 3 y 4. Ver Mesa redonda de los marxistas mexicanos. CEFPSVLT, México. 1982. Pág. 22.

[6] Lombardo, Mensaje a un joven socialista mexicano. Empresas Editoriales, México, 1967. Pág. 14.

[7] Op cit., pp. 14 y 15.

[8] Mesa redonda de los marxistas mexicanos, op cit., pág. 23.

[9] Ibídem.

[10] Op cit., pág. 32

[11]Lombardo. “La política y las leyes de la realidad”, Pág. 20.

[12] Ibídem.

[13] Vicente Lombardo Toledano, “Notas sobre el subjetivismo en política”. Artículo publicado en la revista Siempre!, núm. 249, 2 de abril de 1958. Se puede consultar en VLT, Escritos en Siempre!, tomo I, vol. 2, pág. 684. Ediciones del CEFPSVLT. México, 1994. También, en el folleto VLT, Lecciones de política para párvulos. Pág. 1. Ediciones del CEFPSVLT. México, 2008.

[14] Op cit., pág. 2.

[15] Lombardo, Lo que la vida me ha enseñado, ibídem.

Vicente Lombardo Toledano, sus ideas sobre la política

Lombardo vio con repudio a quienes conciben la política como un quehacer insubstancial y, con mayor motivo, a los que la corrompen al convertirla en actividad para el lucro y el enriquecimiento personal. Se trata de un quehacer trascendente, en su criterio, cuyo objeto es resolver las injusticias y construir una organización social superior.
Lombardo vio con repudio a quienes conciben la política como un quehacer insubstancial y, con mayor motivo, a los que la corrompen al convertirla en actividad para el lucro y el enriquecimiento personal. Se trata de un quehacer trascendente, en su criterio, cuyo objeto es resolver las injusticias y construir una organización social superior.

Vicente Lombardo Toledano, sus ideas sobre la política.

Por Cuauhtémoc Amezcua Dromundo.[2]

Vicente Lombardo Toledano sustentó que la naturaleza del ser humano no es individualista, sino esencialmente social, y poseyó un muy elevado concepto de la ética. Por estas razones vio con repudio a quienes conciben la política como un quehacer insubstancial y, con mayor motivo, a los que la corrompen al convertirla en actividad para el lucro y el enriquecimiento personal. Se trata de un quehacer trascendente, en su criterio, cuyo objeto es resolver las injusticias y construir una organización social superior.

Consideró que al no ser la sociedad un conjunto homogéneo, puesto que se halla compuesta por clases sociales con intereses, ideales y objetivos distintos y no armonizables, la política, más aún que otras disciplinas, puede estar al servicio de una u otra clase social; al servicio del pueblo, que, como lo proclamó, “todo lo produce con su trabajo físico y con su intelecto”, o de los explotadores del pueblo. Y desde el momento histórico en que hizo su aparición el imperialismo, la política puede servir a esa fuerza devastadora que vulnera la soberanía de las naciones, saquea la economía de los pueblos en cuyos territorios penetra, los sojuzga y se apodera de sus recursos, o puede luchar por la plena independencia económica y política, en nuestro caso de México, para liberarlo del imperialismo.

Pero no puede estar al servicio simultáneo de ambas clases sociales; tampoco del imperialismo y, al mismo tiempo, de los pueblos que aspiran a ser independientes y soberanos. Ni puede servir al “pueblo”, concebido como un todo indivisible o una entidad abstracta, porque esta manera de interpretarlo es una simple invención sin sustento de los ideólogos de la burguesía, discurrida siglos atrás. En las palabras de Lombardo Toledano:

“La creencia en el pueblo como categoría política indivisible fue una creación de los ideólogos que prepararon la revolución democrático-burguesa durante el siglo XVIII, para destruir el régimen feudal basado en restricciones y prohibiciones a las diversas actividades humanas, desde las económicas hasta las del pensamiento. El lema ‘Libertad, Igualdad, Fraternidad’, de la Revolución Francesa de 1789, y el de ‘Gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo’, de la Revolución democrática de los Estados Unidos de Norteamérica contra las intolerancias que caracterizaban a Inglaterra y contra el sistema esclavista de su propio país, tuvieron sólo el valor de proclamas para movilizar a las masas populares contra las ideas conservadoras; pero estaban condenadas al fracaso como normas de la vida social.”[3]

En consecuencia, por cuanto a su significado más general, el ideólogo marxista definió la política como “la ciencia de la dirección de la sociedad” [4], pero distinguió su contenido, orientación y propósitos vinculados a una u otra clase social y denominó política revolucionaria, a la que está específicamente al servicio de los trabajadores, y puntualizó que se trata de “la ciencia de la transformación de la realidad de manera progresiva, la disciplina que interpreta la realidad cambiante para hacerla mejor”[5].

La política revolucionaria, una tarea superior y compleja.

...denominó política revolucionaria, a la que está específicamente al servicio de los trabajadores, y puntualizó que se trata de “la ciencia de la transformación de la realidad de manera progresiva, la disciplina que interpreta la realidad cambiante para hacerla mejor”
…denominó política revolucionaria, a la que está específicamente al servicio de los trabajadores, y puntualizó que se trata de “la ciencia de la transformación de la realidad de manera progresiva, la disciplina que interpreta la realidad cambiante para hacerla mejor”

Asimismo, concibió la política revolucionaria como una tarea superior y compleja, a la vez, porque, explicó, “requiere de las aportaciones que han hecho otras disciplinas que se refieren a los problemas humanos… cuyo remate es la filosofía, síntesis de la cultura universal y arma suprema para el logro del cambio progresivo de la humanidad”.[6] Precisó que se trata de una ciencia que consiste en saber cuáles son las leyes que presiden el desarrollo histórico y en aplicarlas de una manera precisa y creadora. Redondeando la idea, manifestó que no solamente es una ciencia, sino una práctica también, pues si se le restringiera al conocimiento de las leyes que rigen la transformación de la sociedad –exclusivamente con propósitos de erudición—se frustraría “su principal meta que es el cambio de las relaciones humanas”.[7]

Adicionalmente, sustentando que “…en la naturaleza y, por tanto, en la vida social, todo se transforma…”[8] y considerando, por lo que hace a la sociedad, que desde el momento histórico en que los medios de producción y cambio se tornaron en objeto de propiedad privada, la lucha de clases ha sido el motor de sus cambios profundos de uno a otro modo de producción, Lombardo declaró que “la transformación de la sociedad humana es una actividad eminentemente política”.[9]

De acuerdo con sus ideas, la clase poseedora de los medios de producción y cambio y que, por tanto es la dominante en la economía y en la vida político-social –la burguesía– ejerce la política con el fin de instalar sus intereses por encima de la sociedad en su conjunto, e imponer sus intenciones de acrecentar y eternizar su situación plagada de privilegios. Con esa finalidad, crea y sostiene organizaciones y partidos, y emplea a los políticos profesionales a su servicio, que más que políticos son mercenarios, pues venden su fuerza de trabajo a los explotadores. Por su parte, la clase trabajadora lucha por medio de la política revolucionaria con el propósito de cambiar esa realidad perversa, destruyendo las injustas relaciones de producción y edificando otras, superiores. Por lo expuesto, como Lombardo lo expresó, resulta imposible que un mismo partido sirva a las dos clases sociales, o que éstas gobiernen juntas:

“Porque los propietarios de la tierra, de las fábricas, de los transportes y del crédito, constituyen la fuerza social dominante en el campo económico y son también los que dominan, directa o indirectamente, la vida política. Las dos clases sociales, la propietaria del capital, representado por los medios de la producción, y la proletaria, representada por la gran mayoría que sólo cuenta para vivir con el pago de su trabajo, que explota la primera, persiguen fines diversos, antagónicos y viven en perpetua lucha. No puede, en consecuencia, gobernar juntas. Desde el punto de vista teórico, un gobierno que llevara en su seno la lucha de clases sería inconcebible y, considerado como realidad práctica, no se conoce en la historia.”[10]

...resulta imposible que un mismo partido sirva a las dos clases sociales, o que éstas gobiernen juntas...
…resulta imposible que un mismo partido sirva a las dos clases sociales, o que éstas gobiernen juntas…

La clase trabajadora debe organizarse en su propio partido, que se debe guiar por la filosofía del proletariado y por los principios del materialismo dialéctico y el materialismo histórico. Y su objetivo debe ser la sustitución del capitalismo por el socialismo, porque:

“Los partidos políticos son los órganos de expresión teórica y de acción práctica de las clases sociales. No hay partidos que representen a todas las clases y a todos los ciudadanos, y si lo pretendieran no tendrían más importancia que la que poseen los grupos de ignorantes que confían en la ignorancia de otros para subsistir. Se pueden disfrazar de mil modos, pero su apariencia no cambia su contenido, porque lo que substancialmente define a un partido no es siquiera la ubicación social de sus integrantes, sino los intereses de clase a los que sirve, la ideología de clase que sustenta.”[11]

Con respecto a la izquierda, concepto que se maneja en nuestros tiempos con enorme ligereza e incurriendo en toda clase de equívocos, Lombardo consideró que no es un concepto laxo que admita variadas vinculaciones clasistas y diversas concepciones ideológicas. Según su pensamiento, políticos de izquierda lo son sólo quienes luchan a favor de los intereses y aspiraciones superiores de la clase trabajadora y el pueblo, militan en el partido de la clase social que vive de su esfuerzo personal y están comprometidos con principios de orden superior, y deben honrarlos, porque “…todo partido que no se proponga la sustitución del régimen capitalista por el sistema socialista, de acuerdo con los principios del materialismo dialéctico y de su aplicación a la sociedad humana, el materialismo histórico, no es un partido de izquierda”.[12]

En consecuencia, apelando a su propia experiencia, exigió, a los políticos al servicio de los trabajadores y pueblo, fidelidad a principios sólidos, sustentados en la certera filosofía del proletariado, porque

“La vida me ha demostrado que sin principios firmes, derivados de una doctrina   filosófica válida acerca del universo, del mundo y del hombre, lo mismo en la dirección del Estado que en la lucha política, no es posible una obra perdurable y fructífera. Transigir con los principios equivale al suicidio, hasta que no queda del que prevarica sino el recuerdo triste de un vencido que en vano proclama su victoria.”[13]

Pero además, exhortó a los políticos revolucionarios a no improvisar; los invitó a adquirir una sólida preparación y basar en ella una concepción justa de estrategia y táctica que, para ser acertada, tiene que ser producto de la reflexión teórica penetrante y del conocimiento certero de la realidad nacional, de la historia, la geografía, la identidad cultural y la personalidad colectiva de nuestro pueblo.

En posteriores entregas continuaré con el tema.


[1] Fragmento de mi investigación titulada “Lombardo y sus ideas. Su influjo en la vida política y social de México en los siglos XX y XXI”, recién concluida.

[2] Maestro en Ciencia Política por la Universidad Nacional Autónoma de México. Investigador de tiempo completo. Coordinador de Investigación del Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales “Vicente Lombardo Toledano”.

[3] Vicente Lombardo Toledano. “Lecciones de política para párvulos. I. El concepto de pueblo.” Artículo publicado en la revista Siempre!, núm. 273. México, 17 de septiembre de 1958. Se puede consultar en VLT, Escritos en Siempre!, tomo I, vol. 2, pág. 688. Ediciones del CEFPSVLT. México, 1994. También, en el folleto VLT, Lecciones de política para párvulos. Pág. 5. Ediciones del CEFPSVLT. México, 2008.

[4] Vicente Lombardo Toledano. Mensaje a un joven socialista mexicano. Empresas Editoriales, México, 1967. Pág. 6.

[5] Vicente Lombardo Toledano. “La política y las leyes de la realidad”,en ¿Moscú o Pekín? La vía mexicana al socialismo. Editorial Combatiente, México, 1975, pág. 19.

[6] Lombardo, Mensaje a un joven socialista mexicano, op cit. pág. 6.

[7] Op cit. Pág. 7.

[8] Lombardo. “La política y las leyes de la realidad”, ibídem.

[9] Lombardo, Mensaje a un joven socialista mexicano, op cit., pág. 5.

[10] Lombardo, Lecciones de política para párvulos, op cit., pp. 5 y 6.

[11] Op cit., pág. 6.

[12] Vicente Lombardo Toledano, “Una vez más, qué es la izquierda”, artículo publicado en la revista Avante, núm. 26, julio de 1962.

[13] Vicente Lombardo Toledano, Lo que la vida me ha enseñado, intervención en el acto de homenaje que le rindieron sus amigos, discípulos, compañeros de lucha y personalidades del campo democrático en el Palacio de Bellas Artes, al cumplir sus 70 años de vida, 16 de julio de 1964. Publicada en la revista Siempre!, núm. 582, del 19 de agosto de 1964.

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