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Revista Futuro. La realización integral del socialismo a través del Segundo Plan Quincenal.

Detalle de la revista Futuro del Segundo Plan Quincenal

La Realización Integral del Socialismo a Través del Segundo Plan Quincenal

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“DESCARGA PDF”/ Revista. 1935 (Noviembre). México DF (España).

Colección: Futuro
Editado por: Futuro

Ciencias Sociales: Ciencias de la Comunicación, Economía, Historia, Ciencias Políticas.
Palabras clave: Universidad Obrera, Segundo Plan Quincenal, socialismo, P.C.U.S.

Autor/a:

Ana María Reyna

Descripción:

Revista editada desde 1933 a 1946 por el Mtro. Vicente Lombardo Toledano y dedicada a cuestiones económicas, políticas, jurídicas, morales, religiosas y artísticas de México, principalmente, pero también del panorama internacional. La revista Futuro, es una fuente de primera mano, elaborada por la intelectualidad revolucionaria y progresista de la época, con aportaciones de ilustres tales como Xavier Icaza, Verna Carleton, Vicente Sáenz, Víctor Marx, Pablo Picasso, Rafael Alberti, Pablo Neruda, Blanca Lydia Trejo, Diego Rivera, Herminia Zur Mühlen, Luis Cardoza y Aragón, Klee, entre muchos otros y otras.

Índice:

NOTA (Pág: 3)
LA REALIZACIÓN INTEGRAL DEL SOCIALISMO A TRAVÉS DEL SEGUNDO PLAN QUINQUENAL (Pág: 5)
AMIGOS DE LA UNIVERSIDAD OBRERA DE MÉXICO (Pág: 81)

PDF DISPONIBLE

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Revista. Colección: Futuro. Noviembre de 1935, México DF (España). Editado por: Futuro

Ciencias Sociales: Ciencias de la Comunicación, Economía, Historia, Ciencias Políticas.
Palabras clave: Universidad Obrera, Segundo Plan Quincenal, socialismo, P.C.U.S.

Autores destacados:

Ana María Reyna

Descripción:

Revista editada desde 1933 a 1946 por el Mtro. Vicente Lombardo Toledano y dedicada a cuestiones económicas, políticas, jurídicas, morales, religiosas y artísticas de México, principalmente, pero también del panorama internacional. La revista Futuro, es una fuente de primera mano, elaborada por la intelectualidad revolucionaria y progresista de la época, con aportaciones de ilustres tales como Xavier Icaza, Verna Carleton, Vicente Sáenz, Víctor Marx, Pablo Picasso, Rafael Alberti, Pablo Neruda, Blanca Lydia Trejo, Diego Rivera, Herminia Zur Mühlen, Luis Cardoza y Aragón, Klee, entre muchos otros y otras.

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La Revolución Socialista de Octubre de 1917

Detalle del libro Revolución Socialista

LA REVOLUCIÓN SOCIALISTA DE OCTUBRE DE 1917Edit

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Libro. Colección: Obra temática. 1997, México DF (México).
Editado por: Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano

ISBN: 968-5721-45-9
Ciencias Sociales: Historia.

Descripción:

Cuando en 1935, siendo dirigente de la Confederación general de Obreros y campesinos de México, Vicente Lombardo Toledano visitó la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas por primera vez, invitado por los sindicatos soviéticos, hacía una década que había emprendido y desarrollado el estudio sistematizado de la filosofía del materialismo dialéctico, formulada por Marx y Engels, y hacía suya la afirmación de que la filosofía no sólo es instrumento para conocer la realidad sino también medio para transformarla.
Con ese bagaje de conocimientos y firmeza llegó Lombardo a la URSS y recorrió una parte significativa de su inmenso territorio, de agosto a noviembre del citado año, lapso que empleó en formarse una opinión sobre su realidad. Comparó la teoría marxista con la realidad concreta que ahí se estaba dando; dialogó con los obreros y los campesinos; entrevistó a científicos, intelectuales y artistas; a dirigentes sindicales y políticos; habló con elementos representativos de los diversos sectores de la nueva sociedad sin clases que ahí se erigía. Observó la vida cotidiana en diversas regiones del país en lo económico, político y social; valoró los obstáculos enormes que enfrentaba y las soluciones que el nuevo régimen iba poniendo en práctica para vencerlos. Y llegó a la conclusión de que lo que ahí se edificaba era “el mundo del porvenir”, al que todos los pueblos del mundo aspiran y tienen derecho: la nueva sociedad sin explotadores ni explotados, en la que el hombre dejaba de ser el lobo del hombre, la sociedad socialista.
A partir de aquel momento, Lombardo tuvo siempre a la Unión Soviética entre los objetos de su examen acucioso y permanente, sin perder de vista jamás su origen revolucionario clasista ni los diversos aspectos de su interaccionar en el escenario del mundo, enfrentada con el imperialismo como su enemigo mortal, aunque no el único; analizó las diversas contradicciones internas y externas que la URSS enfrentó en la construcción del socialismo, y plasmó sus opiniones en ensayos, conferencias, discursos, artículos, mensajes y otros documentos.
Hoy en día, transcurridos noventa años de la Revolución Socialista de Octubre y poco más de tres lustros de que la Unión Soviética fuera disuelta, en 1991, las versiones que se difunden y dominan respecto a ambos fenómenos, la Revolución de Octubre y la sociedad que se construía en la URSS, tienden a la simplificación y al análisis superficial de una realidad por sí misma compleja, y a la alteración y vulgarización de los hechos históricos; y sobre esas bases falsas, con frecuencia se formulan conclusiones que, en tales condiciones, son necesariamente equivocadas.
El Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano, cumpliendo con los propósitos que le dieron origen, ha hecho una selección de los materiales que sobre el tema elaboró el distinguido filósofo y dirigente político y social, y los publica en este volumen, como una contribución para el esclarecimiento y comprensión cabal de esos trascendentes acontecimientos, de cuya justa valoración, los trabajadores y los pueblos hoy, sobre todo las nuevas generaciones, podrán extraer enseñanzas válidas para la construcción del mundo del porvenir en la nueva circunstancia histórica.

Índice y autores:

Vicente Lombardo Toledano

PRESENTACIÓN (Pág: 8)
Cuauhtémoc Amezcua
PROCLAMAS QUE TRANSFORMARON AL MUNDO (Pág: 11)

XVIII ANIVERSARIO DE LA REVOLUCIÓN SOCIALISTA DE OCTUBRE DE 1917 (Pág: 14)

UN VIAJE AL MUNDO DEL PORVENIR (Pág: 38)

LA ESTRUCTURA POLÍTICA DE LA URSS (Pág: 39)

CONDICIONES ACTUALES DE VIDA DEL PUEBLO SOVIÉTICO (Pág: 62)

CÓMO RESOLVIÓ EL RÉGIMEN SOVIÉTICO EL PROBLEMA DE LAS NACIONALIDADES OPRIMIDAS (Pág: 86)

EL MUNDO DEL PORVENIR (Pág: 107)

EN EL XIX ANIVERSARIO DE LA REVOLUCIÓN SOCIALISTA DE 1917 (Pág: 120)

HOMENAJE A LA REVOLUCIÓN RUSA (Pág: 129)

XXI CONMEMORACIÓN DE LA REVOLUCIÓN SOCIALISTA DE OCTUBRE DE 1917 (Pág: 130)

DECLARACION SOBRE EL XXIV ANIVERSARIO DE LA REVOLUCIÓN SOCIALISTA DE OCTUBRE DE 1917 (Pág: 145)

XXIV ANIVERSARIO DE LA REVOLUCIÓN DE OCTUBRE DE 1917 (Pág: 146)

MENSAJE DE AMISTAD AL HEROICO PUEBLO DE LA U.R.S.S. (Pág: 152)

MENSAJE ENVIADO POR LA C.T.A.L. EN EL ANIVERSARIO DE LA REVOLUCIÓN SOCIALISTA DE OCTUBRE DE 1917 (Pág: 153)

LA REVOLUCIÓN RUSA, LA REVOLUCIÓN MEXICANA (Pág: 155)

EN EL XXVII ANIVERSARIO DE LA REVOLUCIÓN SOCIALISTA DE OCTUBRE DE 1917 (Pág: 185)

XXIX ANIVERSARIO DE LA REVOLUCIÓN SOCIALISTA DE OCTUBRE DE 1917 (Pág: 203)

XXXIII ANIVERSARIO DE LA REVOLUCIÓN SOCIALISTA DE OCTUBRE DE 1917 (Pág: 219)

XXXVI ANIVERSARIO DE LA REVOLUCIÓN SOCIALISTA DE OCTUBRE DE 1917 (Pág: 222)

A CUARENTA AÑOS DE LA REVOLUCIÓN DE OCTUBRE (Pág: 224)

LA REVOLUCIÓN DE OCTUBRE Y EL MOVIMIENTO SINDICAL EN AMÉRICA LATINA (Pág: 227)

TRASCENDENCIA HISTÓRICA DE LA REVOLUCIÓN SOCIALISTA DE OCTUBRE (Pág: 233)

EN EL XL ANIVERSARIO DE LA REVOLUCIÓN DE OCTUBRE (Pág: 256)

LA REVOLUCIÓN SOCIALISTA DE 1917, CREADORA DE UN NUEVO TIPO DE HOMBRE EN LA HISTORIA (Pág: 261)

DE LENIN A BREZHNEV, COEXISTENCIA PACÍFICA (Pág: 274)

DEMOCRACIA SOVIÉTICA. LAS TRES FUERZAS DE SU GRANDEZA (Pág: 28)

LA U.R.S.S. 1917-1967: DOS GRANDES REVOLUCIONES (Pág: 286)

EL PARTIDO POPULAR SOCIALISTA SALUDA AL PARTIDO COMUNISTA DE LA UNIÓN SOVIÉTICA CON MOTIVO DEL CINCUENTA ANIVERSARIO DE LA REVOLUCIÓN SOCIALISTA DE OCTUBRE (Pág: 297)


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Coloquio “Educación socialista en México: planteamientos, debates y controversias”

El 1 de marzo de 2019, la Asociación Interdisciplinaria para el Estudio de la Historia de México celebra el Coloquio:

Educación socialista en México: planteamientos, debates y controversias (1929-1945)

El Coloquio de Educación socialista en México: posturas, debates y controversias (1929-1945) está dirigido a investigadores, estudiantes e interesados en general que deseen abordar y discutir algún aspecto que pueda vincularse con la Educación socialista en nuestro país desde una perspectiva histórica. Pese al enfoque, la participación no se restringirá a quienes sean historiadores de formación, sino que, promoviendo la interdisciplinariedad, podrán intervenir aquellos estudiosos de las ciencias sociales y de las humanidades.

El coloquio tiene como objetivo poner en debate el proyecto de la educación socialista entendida como la pedagogía del Estado posrevolucionario, proponiendo nuevas reflexiones sobre su implementación y su consecuente aceptación o rechazo. Para ello habrán de analizarse los distintos escenarios donde se discutieron y aplicaron las presuntas políticas educativas de corte socialista, así como a sus principales protagonistas, trátese de los opositores al régimen o los grupos alineados con él. De tal modo que, considerando el período en que tuvo mayor resonancia (1929-1945), se proponen los siguientes ejes temáticos:

  1. Planteamientos, debates y controversias sobre la Educación socialista en México.
  2. Las Instituciones ante el reto de la educación socialista.
  3. Actores en torno a la educación socialista: estudiantes, padres de familia profesores y autoridades.

Comité organizador:

Dr. Luis Arturo García Dávalos
Mtro. Walter Raúl de Jesús Martínez Hernández
Mtro. Misael Armando Martínez Ranero

Contacto: aiehm.coloquios@gmail.com

Escritos en Siempre! – Tomo II, vol. 2. El imperialismo y los países capitalistas, sobre los países socialistas y la paz, la coexistencia pacífica y el desarme

Detalle Siempre!

ESCRITOS EN SIEMPRE! TOMO II, VOL. 2. EL IMPERIALISMO Y LOS PAÍSES CAPITALISTAS, SOBRE LOS PAÍSES SOCIALISTAS Y LA PAZ, LA COEXISTENCIA PACÍFICA Y EL DESARMEEdit

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Libro. Colección: Obra temática. 1994, México DF (México).
Editado por: Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano

ISBN: 968-29-7460-7
Ciencias Sociales: Ciencias Políticas.

Descripción:

En esta publicación se han reunido los artículos escritos por Vicente Lombardo Toledano para la revista Siempre!, que abarcan un período de quince años, desde el primer número publicado el 27 de junio de 1953 hasta el escrito con fecha 7 de noviembre de 1968 y publicado en el número 804 de la revista que salió a la luz pública el 20 del mismo mes, días después del fallecimiento del Maestro, ocurrida el 16 de noviembre de 1968.
Se han clasificado y ordenado en forma temática y, dentro de cada tema, cronológicamente, siguiendo la orientación y deseo del propio autor, aunque con algunas variantes, pues se incluyen los textos de dos entrevistas que le hicieron destacados colaboradores de la revista, las que contemplan algunos aspectos de su vida, que pueden ser considerados como datos biográficos, “el lado humano” de este gran mexicano que por amor a su patria, a su pueblo y a la humanidad, desplegó toda su energía impulsada por la pasión que le dio la firmeza de sus ideales, derivada de una concepción filosófica apoyada en el conocimiento científico acerca del universo, del mundo y del hombre, y en una amplia cultura, facetas no muy conocidas del “último enciclopedista mexicano de este siglo”, como algunos historiadores lo han calificado.
El índice señala las dieciséis materias en las que se han clasificado los artículos, agrupándolos por su contenido; aunque evidentemente se trató de ser lo más objetivo posible, la subjetividad de quien realizó el ordenamiento, quizá pudiese no parecer la adecuada si se analiza con otros criterios. Esto podría ser también porque muchos artículos, por la riqueza de su contenido, podrían formar parte de otros capítulos; sin embargo, se trató de agruparlos por el objetivo primordial del texto de cada uno de ellos.

Índice y autores:

Vicente Lombardo Toledano
VII. EL IMPERIALISMO Y LOS PAÍSES CAPITALISTAS (Pág: 6)

DIÁLOGO ANTISOCRÁTICO (Pág: 7)

EN NOMBRE DE CRISTO (Pág: 11)

EN EL CRUCE DE LOS CAMINOS O LA JAURÍA DEL TÍO SAM (Pág: 15)

CENTENARIO DEL PARTIDO REPUBLICANO (Pág: 19)

LAS IDEAS EN LA SILLA ELÉCTRICA (Pág: 23)

EL ABISMO DE NEGROS Y BLANCOS (Pág: 27)

DE OKLAHOMA UN NUEVO AMIGO (Pág: 32)

LA VISITA DE NIXON (Pág: 34)

LA TEORÍA DEL SIGLO AMERICANO (Pág: 38)

LA MANIOBRA DE SULPHUR SPRINGS (Pág: 42)

DEL IMPERIO A LA COMUNIDAD DE REPÚBLICAS (Pág: 46)

REPERCUSIONES DE LA DISCRIMINACIÓN RACIAL (Pág: 51)

ENSEÑANZAS DE LA REELECCIÓN DE EISENHOWER (Pág: 54)

LOS PROBLEMAS DEL MACARTHISMO (Pág: 58)

DEMOCRACIA, RAZA Y NACIÓN EN LOS ESTADOS UNIDOS (Pág: 62)

FLORES DEL MUNDO LIBRE (Pág: 66)

AHORA POR MORTON SOBELL (Pág: 70)

EN BUSCA DE UNA NUEVA COREA (Pág: 74)

DIALÉCTICA DEL ANTICOLONIALISMO (Pág: 78)

¿UNA HUNGRÍA O UNA COREA AMERICANA? (Pág: 83)

LOS ENEMIGOS DEL FRENTE NACIONAL PATRIÓTICO EN LOS PAÍSES SEMICOLONIALES (Pág: 88)

EN AUXILIO DE NIXON, EISENHOWER VIAJA A LA AMÉRICA DEL SUR (Pág: 93)

OVEJAS, SOCIOS O PARIENTES POBRES? OBJETIVO DE LA VISITA DE EISENHOWER A LA AMÉRICA DEL SUR (Pág: 97)

EN EL CONTINENTE AMERICANO NO EXISTE NINGÚN ANTICOMUNISTA (Pág: 102)

CUBA, SOCIEDAD ANÓNIMA

ASIA ESTÁ PERDIDA PARA EL IMPERIALISMO (Pág: 110)

LA DOCTRINA MONROE PASÓ A LA HISTORIA. KENNEDY NO PODRÁ RESUCITARLA (Pág: 114)

EL IMPERIALISMO NORTEAMERICANO COMPRA BASURA (Pág: 117)

LOS ACTUALES CONFLICTOS COLONIALES Y LA MANERA DE RESOLVERLOS (Pág: 120)

PRERREQUISITOS DE LA “ALIANZA PARA EL PROGRESO” (Pág: 125)

LOS VERDADEROS OBJETIVOS DE LA “ALIANZA PARA EL PROGRESO” (Pág: 130)

LA VISITA DE CHESTER BOWLES. COMUNISMO Y LIBERTAD (Pág: 137)

LAS PINZAS DEL IMPERIALISMO APRIETAN NUEVOS GESTOS DE “BUENA VECINDAD” (Pág: 141)

EL GOBIERNO DE WASHINGTON NO ENTENDERÁ NUNCA A LA AMÉRICA LATINA (Pág: 145)

WASHINGTON UTILIZA A LOS MILITARES AHORA LA FILOSOFÍA Y EL PROLETARIADO (Pág: 149)

LA HORA CERO. EL GOBIERNO YANQUI CONTRA EL MUNDO (Pág: 153)

LA BASE NAVAL DE GUANTÁMANO DEBE DESAPARECER (Pág: 162)

EL MERCADO COMÚN EUROPEO Y LAS CONTRADICCIONES INTERIMPERIALISTAS (Pág: 167)

DEMOCRACIA Y DISCRIMINACIÓN RACIAL EN LOS ESTADOS UNIDOS (Pág: 172)

ROCKEFELLER, UN MAL CONSEJERO DE MÉXICO (Pág: 176)

COMO EL SÍMBOLO DE LA CORRUPCIÓN FIN DEL IMPERIO BRITÁNICO (Pág: 181)

QUEREMOS UNOS ESTADOS UNIDOS QUE NOS COMPRENDAN Y NO PRETENDAN DIRIGIRNOS (Pág: 185)

MISTER AMIGO

LAS ELECCIONES EN ESTADOS UNIDOS POPULARIDAD DE JOHNSON O REPUDIO DE GOLDWATER (Pág: 196)

LA IDEOLOGÍA DEL IMPERIALISMO DECLARACIÓN DE GUERRA A LA AMÉRICA LATINA (Pág: 200)

UN ANTIJUÁREZ, MADE IN USA (Pág: 204)

LA ÚLTIMA TRINCHERA. EL PRESIDENTE JOHNSON Y MÉXICO (Pág: 208)

EN VIETNAM EL IMPERIALISMO CAVA SU TUMBA (Pág: 213)

EL EMBAJADOR FREEMAN Y EL PRINCIPIO DE LA CONTRADICCIÓN (Pág: 216)

BALANCE DE 1966: LA POLÍTICA AGRESIVA DE LOS ESTADOS UNIDOS LLEGÓ A SU CLÍMAX (Pág: 219)

ALGUNAS REFLEXIONES SOBRE EL ASESINATO DE KENNEDY (Pág: 222)

LOS PIES DE BARRO DEL IMPERIO DE LOS ESTADOS UNIDOS (Pág: 226)

LA LÍNEA MAC NAMARA Y LA CARABINA DE AMBRISIO (Pág: 230)

¿OTRA VEZ COREA? (Pág: 234)

EL DERECHO MORAL DE INTERVENCIÓN ¿QUIÉN LES DIO AUTORIDAD PARA SER GUARDIANES DE LA “LIBERTAD” DE OTROS PUEBLOS? (Pág: 237)

MALA SUERTE TIENEN LOS ESTADOS UNIDOS LA CORRUPCIÓN SE APODERA DE TODOS LOS PAÍSES DONDE ELLOS IMPONEN A SUS PELELES (Pág: 241)

EL FBI: BUITRE SOBRE MÉXICO (Pág: 245)

BAJO EL SIGNO DE LA CONSPIRACIÓN (Pág: 249)

¿QUÉ BUSCAN LOS ESTADOS UNIDOS EN CENTROAMÉRICA? (Pág: 253)

VIII. SOBRE LOS PAÍSES SOCIALISTAS (Pág: 260)

TRAS LA CORTINA DE HIERRO (Pág: 261)

HUNGRÍA VICTORIOSA (Pág: 265)

UN PALACIO DE LA CULTURA (Pág: 270)

YUGOSLAVIA Y LA POLÍTICA MUNDIAL (Pág: 273)

¿QUÉ PASA EN POLONIA Y HUNGRÍA? (Pág: 277)

LOS MÁRTIRES DE HUNGRÍA (Pág: 281)

EN EL 40 ANIVERSARIO DE LA REVOLUCIÓN DE OCTUBRE (Pág: 285)

EN HUNGRÍA PERDED TODA ESPERANZA (Pág: 290)

EL SOCIALISMO PASA AL COMUNISMO (Pág: 294)

FRUTOS DE LA VISITA DE KRUSCHEV A ESTADOS UNIDOS (Pág: 299)

PROCLAMAS QUE TRANSFORMAN AL MUNDO (Pág: 303)

¿QIÉN HABLA DE RUPTURA ENTRE CHINA Y RUSIA? (Pág: 306)

HACE 80 AÑOS NACIÓ GEORGUI DIMITROV (Pág: 310)

18 AÑOS CUMPLE LA NUEVA POLONIA: 22 DE JULIO (Pág: 315)

KRUSCHEV CONTRA EL SECTARISMO, EL DOGMATISMO Y EL OPORTUNISMO DE IZQUIERDA (Pág: 319)

DEMOCRACIA SOVIÉTICA (Pág: 324)

EL CAMBIO DE GOBIERNO SOVIÉTICO EL RELEVO DE KRUSCHEV (Pág: 328)

DE LININ A BRESHNEV (Pág: 332)

LA URSS 1917-1967 DOS GRANDES REVOLUCIONES (Pág: 340)

¿QUIÉN TRIUNFÓ, CHECOS O RUSOS? UN PROBLEMA DE TODO EL MUNDO SOCIALISTA

LA INVASIÓN DE CHECOESLOVAQUIA EL BLOQUE SOCIALISTA SE ADELANTÓ A LA MANIOBRA (Pág: 357)

EN PRAGA, EL NACIONALISMO Y LA DEMAGOGIA (Pág: 362)

IX. LA PAZ, LA COEXISTENCIA PACÍFICA Y EL DESARME (Pág: 366)

LA COEXISTENCIA PACÍFICA ENTRE EL CAPITALISMO Y EL SOCIALISMO ÚNICA GARANTÍA DE PAZ (Pág: 367)

SALUDO DE LA GUERRA EN COREA (Pág: 372)

EL ANTI-MUNICH DE ASIA (Pág: 377)

LA COEXISTENCIA: UNA LEY DE LA HISTORIA HUMANA (Pág: 381)

MÉXICO Y LA GUERRA ATÓMICA (Pág: 385)

LA INFLUENCIA DE LOS MUERTOS (Pág: 389)

EL ALINEAMIENTO DE LAS FUERZAS INTERNACIONALES (Pág: 392)

¿OTRA VEZ LA GUERRA FRÍA? (Pág: 396)

CON LA GUERRA NO SE JUEGA (Pág: 399)

NOTAS SOBRE LA COEXISTENCIA (Pág: 403)

LA PAZ COMO OBJETIVO (Pág: 407)

POSIBILIDADES Y BENEFICIOS DEL DESARME TOTAL (Pág: 411)

EN LA ASAMBLEA GENERAL DE LA ONU LA MAYORÍA DEL MUNDO EXIGIRÁ EL DESARME (Pág: 415)

LA COEXISTENCIA DE TODOS LOS SISTEMAS DE LA VIDA SOCIAL EN AMÉRICA ES LA ÚNICA SALIDA PARA LOS ESTADOS UNIDOS (Pág: 418)

ELLOS HACEN LA GUERRA Y LOS OBREROS LA SUFREN (Pág: 423)

LA PRIMERA GRAN VICTORIA CONTRA LA GUERRA FRÍA (Pág: 428)

LA MENTIRA, ARMA DE PERVERSIÓN Y DE GUERRA (Pág: 435)

PACEM IN TERRIS: EL PAPA JUAN XXIII Y LA PAZ MUNDIAL (Pág: 439)

AMÉRICA LATINA, ZONA DESATOMIZADA (Pág: 445)

LA COEXISTENCIA PACÍFICA Y SUS DETRACTORES. ULTRAS, CHINOS Y TROTSKISTAS (Pág: 449)

VICTORIA DE MÉXICO 2A PAÍSES PROSCRIBEN LAS ARMAS NUCLEARES (Pág: 458)

LA COEXISTENCIA PACÍFICA Y LA DESESPERACIÓN (Pág: 463)

 

 


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Escritos por un mundo mejor. Vol. 2. Imperialismo y movimiento por la paz (1946-1968)

Detalle del libri "Escritos por un mundo mejor"

ESCRITOS POR UN MUNDO MEJOR, VOL. 2. IMPERIALISMO Y MOVIMIENTO POR LA PAZ 1946-1968Edit

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Libro. Colección: Obra temática. 2002, México DF (México).
Editado por: Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano

ISBN: 970-18-9018-8
Ciencias Sociales: Historia.
Palabras clave: Fascismo; Guerra Mundial, 1939-1945

Descripción:

La presente edición forma parte de la serie editorial obra temática del doctor Vicente Lombardo Toledano, que con el título Por un mundo mejor, consta de dos volúmenes. El primero de ellos, Fascismo y guerra mundial integra los trabajos escritos por el autor de 1932 a 1945, en los que analiza la situación que existe en México y en el ámbito internacional en esos años, en los que las fuerzas nazifascistas pretenden el dominio del mundo, que se encuentra, dicho en palabras del autor, en el “preludio de una nueva hecatombe”, y cuyo desenlace constituye la Segunda Guerra Mundial. Para el segundo volumen, Imperialismo y movimiento por la paz, 1946-1968, se seleccionaron trabajos escritos en los años de la posguerra; años en los que, una vez derrotado militarmente el nazifascismo, se inicia la reconstrucción de Europa, la Guerra Fría, los movimientos pacifistas y la rebelión anticolonial.
El análisis que contienen estos documentos muestra, una vez más, no sólo el conocimiento del autor de los problemas cardinales del mundo de entonces, sino la responsable preocupación del maestro Lombardo y su enorme compromiso para informar e invitar al estudio y reflexión de esos problemas, para que se lograra formar la más amplia corriente de opinión que influyera positivamente en la comprensión de las causas de las tensiones en el mundo y, al mismo tiempo, contar con el más amplio y mayor número de elementos de trabajo que permitieran ser partícipes, en esos años y para los posteriores, en la lucha por el viejo anhelo de paz y felicidad que siempre ha buscado el género humano.

Índice y autores:

Vicente Lombardo Toledano
PRESENTACIÓN (Pág: 5)
Marcela Lombardo
LA LUCHA DE VICENTE LOMBARDO TOLEDANO POR EL DESARME Y LA PAZ MUNDIAL (Pág: 10)
Carlos Zapata Vela
POR UN MUNDO MÁS JUSTO Y MÁS HUMANO, 1 DE ENERO DE 1946 (Pág: 23)

LA CAUSA DE LA PAZ MUNDIAL EXIGE EL DERROCAMIENTO DEL RÉGIMEN FRANQUISTA, 18 DE JULIO DE 1946 (Pág: 26)

LLAMAMIENTO DE LA FSM A LOS GOBIERNOS DE TODOS LOS PAÍSES PARA REGRESAR A LA POLÍTICA DE AMISTAD Y COLABORACIÓN, 24 DE SEPTIEMBRE DE 1946 (Pág: 34)

MÉXICO EN LA LUCHA POR LA PAZ, 10 DE NOVIEMBRE DE 1946 (Pág: 36)

TERCER CONGRESO GENERAL DE LA CTAL, 22 DE MARZO DE 1948 (Pág: 43)

ENTREVISTA CON ENRIQUE NAVARRO DE LA REVISTA DE AMÉRICA, 2 DE MAYO DE 1948 (Pág: 47)

MENSAJE AL CONGRESO MUNDIAL DE INTELECTUALES A FAVOR DE LA PAZ, 25 DE AGOSTO DE 1948 (Pág: 51)

CONGRESO MUNDIAL DE PARTIDARIOS DE LA PAZ, 2 DE MAYO DE 1949 (Pág: 59)

MANIFIESTO DEL CONGRESO MUNDIAL DE PARTIDARIOS DE LA PAZ, 4 DE MAYO DE 1949 (Pág: 62)

CONGRESO CONTINENTAL AMERICANO POR LA PAZ, 5 DE SEPTIEMBRE DE 1949 (Pág: 65)

UNIDAD OBLIGADA ENTRE LA POLÍTICA INTERNA Y LA POLÍTICA INTERNACIONAL DE MÉXICO, 6 DE SEPTIEMBRE DE 1950 (Pág: 74)

SEGUNDO CONGRESO MUNDIAL DE LA PAZ, EN VARSOVIA, POLONIA, 16 DE NOVIEMBRE DE 1950 (Pág: 78)

CONVOCATORIA AL PRIMER CONGRESO MEXICANO POR LA PAZ, 8 DE MARZO DE 1951 (Pág: 82)

CUARTO CONSEJO NACIONAL DEL PARTIDO POPULAR, 20 DE MARZO DE 1951 (Pág: 86)

EL PARTIDO DE ACCIÓN NACIONAL Y LOS PROBLEMAS DE LA PAZ, 7 DE ABRIL DE 1951 (Pág: 94)

MÉXICO, EN PELIGRO DE SER ARRASTRADO A LA GUERRA, 5 DE FEBRERO DE 1952 (Pág: 97)

LA ACCIÓN UNIDA DE LOS PUEBLOS HARÁ IMPOSIBLE UNA NUEVA GUERRA, 1 DE OCTUBRE DE 1952 (Pág: 101)

MÉXICO Y LA PAZ, 1 DE NOVIEMBRE DE 1952 (Pág: 103)

MÉXICO NECESITA PACTOS DE PAZ, NO DE GUERRA, 24 DE JUNIO DE 1953 (Pág: 107)

LOS DOS MUNDOS DEL SIGLO XX, 26 DE JUNIO DE 1953 (Pág: 111)

LA COEXISTENCIA PACÍFICA ENTRE EL CAPITALISMO Y EL SOCIALISMO ÚNICA GARANTÍA DE PAZ, 27 DE JUNIO DE 1953 (Pág: 114)

SALDO DE LA GUERRA EN COREA, 8 DE AGOSTO DE 1953 (Pág: 119)

LA VICTORIA DE ADENAUER, 19 DE SEPTIEMBRE DE 1953 (Pág: 123)

¿HACIA DÓNDE VA EUROPA?, 14 DE NOVIEMBRE DE 1953 (Pág: 126)

SIN CHINA NO PUEDE HABER PAZ NI GUERRA, 6 DE FEBRERO DE 1954 (Pág: 130)

INDOCHINA O LA NUEVA COREA, 24 DE ABRIL DE 1954 (Pág: 134)

EL ANTI-MUNICH DE ASIA, 31 DE JULIO DE 1954 (Pág: 138)

LA COEXISTENCIA: UNA LEY DE LA HISTORIA HUMANA, 24 DE NOVIEMBRE DE 1954 (Pág: 142)

EUROPA, A FINES DE 1954, 5 DE ENERO DE 1955 (Pág: 146)

MÉXICO Y LA GUERRA ATÓMICA, 9 DE MARZO DE 1955 (Pág: 149)

INFORME ANTE LA ASAMBLEA NACIONAL POR LA PAZ Y LA SEGURIDAD, 29 DE MARZO DE 1955 (Pág: 153)

LA INFLUENCIA DE LOS MUERTOS, 30 DE MARZO DE 1955 (Pág: 160)

EL ALINEAMIENTO DE LAS FUERZAS INTERNACIONALES, 1 DE JUNIO DE 1955 (Pág: 163)

DIEZ AÑOS DE NACIONES UNIDAS, 29 DE JUNIO DE 1955 (Pág: 167)

LA TEORÍA DEL SIGLO AMERICANO, 15 DE MAYO DE 1963 (Pág: 171)

¿OTRA VEZ LA GUERRA FRÍA?, 14 DE DICIEMBRE DE 1955 (Pág: 175)

CON LA GUERRA NO SE JUEGA, 14 DE NOVIEMBRE DE 1956 (Pág: 178)

CUATRO CONSIGNAS PARA RESOLVER CUATRO GRANDES PROBLEMAS, 30 DE ENERO DE 1957 (Pág: 181)

ARGELIA Y SUS PACIFICADORES, 24 DE ABRIL DE 1957 (Pág: 184)

NOTAS SOBRE LA COEXISTENCIA, 5 DE JUNIO DE 1957 (Pág: 188)

ALEMANIA, ¿CLAVE DE LA PAZ O DE LA GUERRA?, 15 DE MAYO DE 1963 (Pág: 191)

LA PAZ COMO OBJETIVO, 10 DE JUNIO DE 1959 (Pág: 195)

POSIBILIDADES Y BENEFICIOS DEL DESARME TOTAL, 6 DE ENERO DE 1960 (Pág: 199)

EN LA ASAMBLEA GENERAL DE LA ONU LA MAYORÍA DEL MUNDO EXIGIRÁ EL DESARME, 28 DE SEPTIEMBRE DE 1960 (Pág: 203)

LA INVASIÓN A CUBA PROVOCARÍA LA TERCERA GUERRA MUNDIAL, 9 DE NOVIEMBRE DE 1960 (Pág: 206)

EL TERCER MUNDO, 25 DE ENERO DE 1961 (Pág: 212)

DECLARACIÓN DE LA CONFERENCIA LATINOAMERICANA POR LA SOBERANÍA NACIONAL, LA EMANCIPACIÓN ECONÓMICA Y LA PAZ, 8 DE MARZO DE 1961 (Pág: 215)

LA COEXISTENCIA DE TODOS LOS SISTEMAS DE LA VIDA SOCIAL EN AMÉRICA ES LA ÚNICA SALIDA PARA ESTADOS UNIDOS, 6 DE DICIEMBRE DE 1961 (Pág: 218)

AMÉRICA LATINA DEBE SER ZONA DESATOMIZADA, PERO NUESTRA DEMANDA DEBE FORMULARSE HOY Y NO MAÑANA, 8 DE ABRIL DE 1962 (Pág: 223)

REUNIÓN DE LOS DELEGADOS DEL PPS AL CONGRESO DE LA PAZ, 17 DE JUNIO DE 1962 (Pág: 227)

ELLOS HACEN LA GUERRA Y LOS OBREROS LA SUFREN, 27 DE JUNIO DE 1962 (Pág: 240)

LA PRIMERA GRAN VICTORIA CONTRA LA GUERRA FRÍA, 14 DE NOVIEMBRE DE 1962 (Pág: 245)

LA MENTIRA, ARMA DE PERVERSIÓN Y DE GUERRA, 28 DE NOVIEMBRE DE 1962 (Pág: 252)

PACEM IN TERRIS: EL PAPA JUAN XXIII Y LA PAZ MUNDIAL, 1 DE MAYO DE 1963 (Pág: 256)

AMÉRICA LATINA, ZONA DESATOMIZADA, 16 DE MAYO DE 1963 (Pág: 262)

FLOTE AL AIRE LA BANDERA DE MÉXICO, 27 DE JULIO DE 1964 (Pág: 266)

DE LENIN A BREZHNEV, 17 DE NOVIEMBRE DE 1964 (Pág: 269)

GUERRA A LO LARGO DEL SURESTE ASIÁTICO, 3 DE MARZO DE 1965 (Pág: 277)

LA COEXISTENCIA PACIFICA Y SUS DETRACTORES ULTRAS, CHINOS Y TROTSKISTAS, 9 DE MARZO DE 1966 (Pág: 281)

VICTORIA DE MÉXICO, 1 DE MARZO DE 1967 (Pág: 290)

EN ALEMENIA HAN NACIDO LAS DOS ÚLTIMAS GUERRAS. ¿SE PREPARA AHORA LA TERCERA?, 10 DE MAYO DE 1967 (Pág: 295)

LA COEXISTENCIA PACIFICA Y LA DESESPERACIÓN, 12 DE JULIO DE 1967 (Pág: 298)

UN SOLO CAMINO PARA LA PAZ EN VIETNAM, 17 DE ENERO DE 1968 (Pág: 302)

ENTRE COREA Y VIETNAM ARDE EL SURESTE DE ASIA, 14 DE FEBRERO DE 1968 (Pág: 306)

ÍNDICE ONOMÁSTICO (Pág: 309)


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Lombardo y la formación del Partido de la Revolución Mexicana

Por Emilio García Bonilla

En la segunda mitad de 1937 la actividad del movimiento sindical iba pasos adelante de cualquier organismo político, incluido el partido oficial, por lo que  en octubre de ese año, en una sesión plenaria de la directiva del PNR, el presidente del comité ejecutivo nacional, Silvano Barba González, expuso la necesidad de reorganizar al partido sobre bases de mayor firmeza, incluyendo los principios “que deben presidir la concentración de todos los elementos populares como el sostén político más fuerte y de mayor garantía para los destinos del proletariado nacional”, agregando que esas ideas las había tratado con el presidente de la República quien compartía la misma inquietud y estuvo de acuerdo en comenzar a preparar una convención nacional para realizar las reformas necesarias a la constitución del partido.[1]

Los cuatro sectores: obrero, campesino, militar y popular

En diciembre de 1937, el presidente Lázaro Cárdenas hizo un llamamiento para renovar al partido del gobierno y darle una estructura diferente, una filosofía más avanzada y un programa de mayores alcances históricos: “es indispensable que los campesinos de toda la nación sigan incorporados en las filas de la organización política con actos determinativos de su voluntad; que los obreros manuales ingresen al Partido, a fin de que con su larga práctica societaria, su disciplina sindical y su reconocido espíritu colectivista aparte de su masa numérica, contribuyan con los demás elementos del Partido a la defensa decidida de las conquistas proletarias. […] Y venga también el ejército, no como masa deliberante o como corporación clasista que recordara una doctrina odiosa inherente a una casta especial, sino como una reintegración ciudadana que con disciplina colectiva y alto pensamiento de patriotismo y dignidad, que es la norma del ejército, siga respaldando las opiniones mayoritarias y velando por el mantenimiento e integridad de la Constitución y de la ley.”[2]

Para ese momento, Cárdenas se refirió al nuevo partido como “Partido Nacional de los Trabajadores y Soldados”, señalando además que al organismo político debían incorporarse las mujeres “a efecto de que se elimine para siempre la injusticia tradicional de relegar a términos inferiores a la mitad del componente humano”, y los jóvenes “para que se plasme anticipadamente la personalidad de los futuros ciudadanos y que al entrar a la vida pública se encuentren debidamente preparados y orientados en un sentido útil a los demás”. El presidente de la República consideró conveniente modificar los estatutos partidistas para garantizar “la hegemonía de las agrupaciones sociales que ingresen al nuevo instituto, […] y para que los distintos gremios laborantes que a él pertenezcan, así como el sector femenino en lo particular, tengan la seguridad de obtener una representación proporcional en todos los puestos de elección popular y en los directivos del propio partido.”[3]

De inmediato Vicente Lombardo Toledano en nombre de la CTM fijó su posición sobre la integración del nuevo partido, señalando que: “En México no vamos a sovietizar al gobierno; en México vamos a hacer una simple alianza popular para defender los intereses de la Revolución Mexicana, los intereses mexicanos, vamos a hacer un partido popular dentro del cual el proletariado tendrá un sitio de importancia.” Consideró que la participación de la CTM en el nuevo partido tendría que basarse “en el mantenimiento íntegro de su personalidad, fuerza y autoridad”.[4]

En el mismo mes de diciembre de 1937, se celebró un consejo nacional extraordinario de la CTM en el que se aceptó el llamado de Cárdenas para integrar un nuevo organismo político, pues “fue la CTM la que en más de una ocasión invitó a los campesinos y a las demás fuerzas populares del país a vincularse en un organismo político que sirviera eficazmente los propósitos de todos y cada uno de esos agrupamientos humanos”.[5]

Se integró una comisión de estudio, integrada por Luis I. Rodríguez, Esteban García de Alba, Alfonso Sánchez Madariaga, León García y el general Edmundo M. Sánchez, representantes de los cuatro sectores, para proponer las modificaciones pertinentes a los estatutos del PNR y redactar el proyecto de pacto constitutivo, principios y programa del nuevo organismo. La comisión en los documentos elaborados denominó al nuevo organismo “Partido Socialista Mexicano”.[6]

Proyecto del Pacto Constitutivo del Partido Socialista Mexicano. (Fondo Histórico de la Universidad Obrera de México)

El 18 de enero, el Comité Ejecutivo Nacional del PNR expidió la convocatoria dirigida a los sectores sociales para integrar el instituto político en una asamblea nacional constituyente. En el texto se señalaba que el gobierno desde su inicio había seguido una línea “de franca y abierta tendencia proletarista [sic]”, por ello se consideraba necesario transformar radicalmente la organización y funcionamiento del partido “para lograr una más completa identificación con el régimen y con las masas laborantes del país”. La asamblea convocada se reuniría el 30 de marzo en el Palacio de las Bellas Artes de la Ciudad de México y tendría por objeto discutir y aprobar los documentos básicos del nuevo Instituto Político de la Revolución que sustituiría al PNR.[7]

A cada sector se le asignó un número de delegados: al obrero 96 (70 para la CTM, 16 para la Confederación Regional Obrera Mexicana y 10 para la Confederación General de Trabajadores), además cada central sindical designaría a un delegado en representación de su directiva; al sector campesino también le correspondieron 96 delegados, tres por cada entidad federativa, lo mismo que al sector popular; a los militares se le asignaron cinco delegados en representación del personal de las dependencias superiores y un delegado por cada corporación. También serían delegados los miembros del Comité Ejecutivo Nacional del PNR y tres representantes de cada bloque del partido en las Cámaras, quienes formarían parte del sector popular.[8]

Un mes antes de la asamblea se realizó el Primer Congreso Ordinario de la CTM, en su sesión inaugural celebrada el 22 de febrero de 1938, Vicente Lombardo Toledano externó su opinión de lo que debía de ser el nuevo partido: no sería un partido de clase, sino del pueblo mexicano, dentro del cual el proletariado asumiera la mayor responsabilidad histórica, reclamando el derecho de estar siempre a la vanguardia y con la facultad de cumplir con su deber antes que cualquier otro sector, debiendo ser la avanzada de la revolución en contra de la reacción y el fascismo.[9]

Asamblea Constituyente

La III Asamblea Nacional Ordinaria del PNR fue la Asamblea Constituyente del PRM, celebrada con la asistencia de casi 400 delegados. El pacto firmado por los cuatro sectores convocados establecía que las organizaciones campesinas y obreras que ingresaban al nuevo organismo, conservarían su autonomía y la dirección de sus respectivos agremiados en cuanto al desarrollo de su acción social y en la realización de sus finalidades específicas.[10]

Credencial de Vicente Lombardo Toledano a la asamblea constituyente como representante del sector obrero. (Fondo Histórico de la Universidad Obrera de México)

En la redacción de la declaración de principios fue clara la influencia del sector obrero, principalmente de la CTM y de su dirigente, Vicente Lombardo Toledano, transformando cualitativamente al nuevo partido cuyo lema fue: “Por una democracia de los trabajadores”. Se reconoció “la existencia de la lucha de clases, como fenómeno inherente al régimen capitalista de la producción, y el derecho que los trabajadores tienen, de contender por el poder político, para usarlo en interés de su mejoramiento”; se señaló que “todas las conquistas realizadas por nuestro movimiento social son el resultado de la lucha permanente del pueblo”; además, el partido consideró “como uno de sus objetivos fundamentales la preparación del pueblo para la implantación de una democracia de trabajadores y para llegar al régimen socialista.” Asimismo se declaró que “el Partido se propone, dentro de un estricto sentido revolucionario, servir lealmente la causa de la emancipación proletaria, con la suprema aspiración de que triunfe la justicia social.”[11]

También en el Programa quedaron asentadas varias de las demandas de los trabajadores, como “la progresiva nacionalización de la gran industria, como base de la independencia integral de México y de la transformación del régimen social”, el establecimiento de un seguro obrero, el respeto al derecho a huelga, el establecimiento de instituciones de crédito para servicio de las organizaciones laborantes, el fomento de cooperativas de consumo y producción, un plan para dotar de vivienda a bajo precio a obreros y campesinos, impartir educación a toda la niñez proletaria y brindar oportunidades a los trabajadores para convertirse en obreros calificados,  y “organizar la economía del país sobre el principio de que la producción y la distribución se orienten hacia la verdadera satisfacción de las necesidades populares, estableciéndose un plan de orientación e intervención de la economía, con la cooperación permanente del Estado y los sectores organizados del pueblo”.[12]

Se declaró que el partido lucharía “con toda energía por la liberación económica del país, hasta hacer que desaparezca totalmente su fisonomía semicolonial”, destacándose que el PRM:

luchará intensamente en contra del fascismo y de cualesquiera otras formas de opresión que adopte la clase privilegiada de la sociedad, con perjuicio de las libertades de la clase trabajadora y de los otros sectores del pueblo, víctimas del régimen social que prevalece. Luchará también con todo empeño en contra de la guerra imperialista y de todas las formas de agresión a los pueblos que pugnan por su autonomía económica y política, haciendo conciencia en las masas respecto de lo que el fascismo representa y persigue, para evitar en México, o en cualquier otro país, el progreso de las fuerzas contrarrevolucionarias.[13]

En el congreso constituyente del nuevo partido de la revolución Lombardo Toledano, en nombre de la CTM y del proletariado mexicano, reiteró que en las condiciones del momento no se estaba buscando un partido exclusivamente para beneficio de los obreros, sino un partido para todo el pueblo de México, pero además expresó su inquietud por que el PRM no se convirtiera en un apéndice del gobierno, en un órgano burocrático del Estado, sino que fuera el genuino representativo de todos los sectores del pueblo, para ello era necesario que todos sus miembros y organizaciones aportaran de su esfuerzo para salvar al país.[14] Lombardo destacó la necesidad de que el pueblo estuviera debidamente representado por sus gobernantes: “Queremos representantes que vivan realmente la vida de cada sector, y que desde los ayuntamientos del país hasta el jefe del Poder Ejecutivo sean realmente mandatarios de la clase trabajadora y de todos los sectores del pueblo organizados en un anhelo común: el de salvar la Revolución Mexicana.”[15]

La posición de los comunistas frente al nuevo partido se convierte en indicativo del avance político que representó su conformación y de los principios ideológicos y programáticos que le dieron sustento, mismos que iban de acuerdo con la línea del Frente Popular. Así, Hernán Laborde, secretario general del Partido Comunista, unos meses después de constituirse el PRM, opinó que ese organismo “es el frente popular en las condiciones específicas de México, y alrededor del cual podemos y debemos agrupar a todos los mexicanos para la lucha contra los enemigos interiores y exteriores de México”.[16]

Finalmente, Lombardo coincidió en que el Partido de la Revolución Mexicana era un frente popular con características propias: “No es una institución nacida en virtud del deseo de copiar lo extraño; es el fruto de la tierra mexicana, es una necesidad impuesta por la hora en que vivimos, con el objeto de continuar la herencia mejor del pasado y garantizar a la revolución de nuestra patria un camino libre de los obstáculos en el futuro”.[17]

Consideraciones finales

El periodo de 1933 a 1938 fue de gran importancia para el movimiento obrero mexicano pues se realizaron importantes esfuerzos unitarios tanto con la creación de las grandes centrales sindicales como con la fundación de los sindicatos nacionales de industria, así como con los esfuerzos por constituir un frente popular donde los trabajadores organizados estuvieran en la vanguardia.

La tensión política en México como consecuencia de la expropiación petrolera en marzo de 1938 era tal que hizo pensar incluso en una intervención militar para salvaguardar los intereses de las compañías extranjeras expropiadas. Ese fue el momento coyuntural, la emergencia que permitió la formación del frente popular en México, es decir, del Partido de la Revolución Mexicana, constituido el 30 de marzo con sus ya famosos cuatro sectores: obrero, campesino, popular y militar.

El nacimiento del Partido de la Revolución Mexicana en los momentos en que el país experimentaba su más vigorosa lucha antiimperialista no fue ninguna coincidencia. Las condiciones para la unidad orgánica de las organizaciones obreras y campesinas fueron madurando hasta llegar el momento en que la unidad se hizo necesaria. Como vimos, tanto de parte del PNR como de la CTM se fueron dando pasos que culminaron en la asamblea constitutiva del PRM.

A partir de entonces el proceso revolucionario entró en una etapa de reflujo en la cual las centrales obreras dentro el partido tuvieron que defender y sostener los logros alcanzados en los años anteriores. El estallido de la Segunda Guerra Mundial en 1939, el inicio del gobierno de Manuel Ávila Camacho en 1940 y la salida de Vicente Lombardo Toledano de la secretaría general de la CTM en 1941, marcaron el inicio de una nueva etapa en la historia política y sindical de México.

(Segunda parte y última de “Vicente Lombardo Toledano y la formación del Partido de la Revolución Mexicana”, trabajo presentado como ponencia en el 2° Congreso Internacional de Historia y Ciencias Sociales, Michoacán, junio de 2017.)


[1] Silvano Barba, citado en “Convocatoria a Asamblea Nacional Constituyente”, 18 de enero de 1938, en FHUOM, Legajo 308.

[2] Lázaro Cárdenas, “Manifiesto del Presidente de la República”, 18 de diciembre de 1937, en CTM 1936-1941, edición facsimilar, vol. 2, México, CEFPSVLT, 2011: pp. 539-542

[3] Idem, p. 142.

[4] Vicente Lombardo Toledano, “El criterio de la CTM sobre el nuevo partido”, discurso del 18 de diciembre de 1937, citado por Héctor Ramírez Cuéllar, Lombardo, un hombre de México, México, El Nacional, 1992: p. 159.

[5] “Fundación del Partido de la Revolución Mexicana”, en CTM 1936-1941, edición facsimilar, Vol, 2, México, CEFPSVLT, 2011: p. 538.

[6] FHUOM, Legajo 315, 1938, “Proyecto de Pacto constitutivo del Partido Socialista Mexicano”.

[7] FHUOM, Legajo 308. 18 de enero de 1938, “Convocatoria a Asamblea Nacional Constituyente”.

[8] Idem.

[9] Vicente Lombardo Toledano, “La CTM ante la amenaza fascista”, discurso del 22 de febrero de 1938. Citado por Rosendo Bolívar Meza, Lombardo, Su pensamiento político, México, Universidad Obrera de México, 2006: p. 151.

[10] “Pacto constitutivo del Partido de la Revolución Mexicana”, 30 de marzo de 1938, en Memoria Política de México, http://www.memoriapoliticademexico.org/

[11] “Declaración de principios del Partido de la Revolución Mexicana”, 30 de marzo de 1938, en Memoria Política de México, http://www.memoriapoliticademexico.org/

[12] “Programa del Partido de la Revolución Mexicana”, 30 de marzo de 1938, en Memoria Política de México, http://www.memoriapoliticademexico.org/

[13] Idem.

[14] Vicente Lombardo Toledano, “Discurso en la fundación del Partido de la Revolución Mexicana”, 30 de marzo de 1938, en CTM 1936-1941, edición facsimilar, vol. 2, México, CEFPSVLT, 2011, pp. 543-550.

[15] Ibídem, p. 548.

[16] Hernán Laborde, “Discurso en la Arena México”, 16 de septiembre de 1938. Citado por Rosendo Bolívar Meza, Lombardo, Su pensamiento político, México, Universidad Obrera de México, 2006: p. 153.

[17] Vicente Lombardo Toledano, “Los trabajadores y la sucesión presidencial”, discurso de 1939. Citado por Rosendo Bolívar Meza, Lombardo, Su pensamiento político, México, Universidad Obrera de México, 2006: p. 152.

Imperialismo, dependencia económica y clases sociales.

Dependencia económica, imperialismo y clases sociales.

Cuauhtémoc Amezcua Dromundo

Dependencia económica, imperialismo y clases sociales son conceptos filosóficos, económicos y sociales, cuyas relaciones son dialécticas, y, por tanto, complejas. Su incomprensión cabal es fuente de enormes confusiones entre los estudiosos y asimismo entre los luchadores sociales y políticos. De este tema, ampliamente estudiado por Vicente Lombardo Toledano, nos ocuparemos a continuación.

El motor del tránsito de la sociedad.

"La historia de todas las sociedades existentes hasta ahora es la historia de la lucha de clases", Marx, Engels, El Manifiesto comunista.
“La historia de todas las sociedades existentes hasta ahora es la historia de la lucha de clases”, Marx, Engels, El Manifiesto Comunista. Mural de Diego Rivera.

Desde el punto de vista del pensamiento marxista, en el modo de producción dominante de nuestros días, el capitalismo, la principal contradicción social se da entre la clase trabajadora y su clase antagónica, la burguesía. Esta contradicción fundamental sólo cesa sino cuando ambas clases sociales desaparecen, lo que ocurre cuando desaparece asimismo este modo de producción basado en propiedad privada, y desaparece con él la explotación de unos hombres y mujeres, por parte de otros.

En toda sociedad dividida en clases, las contradicciones entre éstas, al ventilarse en la vida cotidiana, constituyen el motor del tránsito de la sociedad, o lo que es lo mismo, la fuerza impulsora de las transformaciones sociales. Pero este motor, que es la lucha de clases, sólo produce cambios profundos cuando alcanzan su máxima agudización las contradicciones que en cada modo de producción se dan en su base económica.

La dependencia económica genera mayor complejidad en las relaciones entre las clases sociales.

Ahora bien, en los países dependientes, como son la mayoría de los de Asia, África y América Latina, entre ellos el nuestro, las contradicciones de clase son más complejas por cuanto contienen más ingredientes y presentan un mayor número de contradicciones. En términos generales, la burguesía nativa o nacional, se mueve en medio de dos adversarios suyos, uno de ellos, antagónico, pero nada desdeñable el otro.

Su enemigo antagónico es la clase trabajadora, cuya fuerza de trabajo explota y que anhela emanciparse. Pero la burguesía imperialista del exterior –o simplemente imperialismo—no es su aliada, en modo alguno. Siendo más poderosa, desde los puntos de vista económico y político, explota a la nación dependiente en su conjunto, incluida la propia burguesía nacional a la que arrebata una parte substancial de la plusvalía que genera la clase trabajadora, y en muchos casos la arruina y la lleva a la quiebra de sus negocios. En su mentalidad, la burguesía nacional ambiciona para sí los recursos que la burguesía imperialista le arranca, lo que genera una contradicción inter-burguesa que no se puede desdeñar.

La burguesía pro imperialista, su “patria” es el dinero.

En medio de esas dos contradicciones, unos sectores de la burguesía nativa optan por asociarse al imperialismo, encadenando sus propios intereses a los del capital extranjero y convirtiéndose en sus socios menores, y, por tanto, subordinados. Estos sectores defienden a los intereses imperialistas con los que se han aliado, y luchan contra los de la nación de la que son oriundos, pues carecen de interés patriótico. Sus lazos económicos son los que determinan su escala de valores y su conducta.

La burguesía nacional.

Pero otros sectores de la burguesía nacional procuran resistir y enfrentar a la burguesía imperialista. Estos sectores a menudo asumen posiciones de carácter patriótico y antimperialista, aunque no por razones éticas ni de principios, sino porque buscan su mayor beneficio, es decir, el incremento de sus capitales propios y, en buena medida, su propia supervivencia como clase social. Por ello, en ciertos momentos se ven compelidos a actuar en alianza circunstancial con la clase trabajadora para enfrentar al poderoso enemigo común.

Mas no por esto desaparecen sus contradicciones de clase respecto de los trabajadores que, como ya se dijo, son fundamentales e insolubles en tanto perviva el régimen capitalista. Por esa razón, en otras batallas concretas que ventilen contra los trabajadores de su país, los sectores de la burguesía nacional citados cerrarán filas sin titubeos con la otra burguesía de intra-fronteras, la proimperialista, y con los amos de ésta, los imperialistas.

En torno de estas complejas contradicciones sociales se mueve cada clase social. Dentro de ese proceso, cada una traza su estrategia de lucha para defender sus intereses, establece su táctica, formula su programa y define sus alianzas.

El imperialismo, sus objetivos.

"Cuando las ambiciones y el expansionismo de los imperialistas topan con algún gobierno patriótico, se concentran en el objetivo de eliminar ese obstáculo sin reparar en medios" Rivera retrata la intervención yanqui en Guatemala que depuso al gobierno de Arévalo.
“Cuando las ambiciones y el expansionismo de los imperialistas topan con algún gobierno patriótico, se concentran en el objetivo de eliminar ese obstáculo sin reparar en medios” Rivera retrata la intervención yanqui en Guatemala que depuso al gobierno de Arévalo.

Los poderosos capitales imperialistas tienden a avasallar, a apropiarse de todo lo que le sea rentable e imponer su dominio total sobre el país dependiente. El imperialismo encauza todos sus actos hacia esos fines y ni siquiera acepta aliados, sólo subordinados. Dentro de esa tendencia, se obstina en tomar en sus manos la dirección de la vida pública a través de quienes se presten a ser sus instrumentos. Quienes se ponen a su servicio, políticos oportunistas y militares apátridas, son llevados a las posiciones de mando por medios que indistintamente pueden ser conspirativos, cuartelarios o formalmente “democráticos”, resultado de una votación ciudadana. Para el caso da lo mismo tanto para ellos como para los pueblos victimados.

La historia de México y de los demás países dependientes registra abundantes casos de todos estos tipos. Lo único que importa al imperialismo es que le sirvan con atingencia y docilidad. Mientras sea así, los aprovecha; y con igual desenfado los desecha cuando dejan de serle útiles. Por otra parte, cuando las ambiciones y el expansionismo de los imperialistas topan con algún gobierno nacionalista y patriótico, se concentran en el objetivo de eliminar ese obstáculo sin reparar en medios. Asimismo, hacen cuanto sea necesario para evitar que fuerzas patrióticas y antiimperialistas que aún no ocupan posiciones de gobierno, se desarrollen y puedan convertirse en un riesgo para sus intereses de dominio. Las combaten recurriendo a la mentira, la difamación y la calumnia. Al terrorismo, al golpe de Estado, a la privación de la vida. Aún a los procedimientos más ruines y atentatorios contra la justicia, la democracia y la ética.

El imperialismo y los Estados nacionales dependientes.

Con respecto del Estado nacional de los países dependientes, el imperialismo se dedica a arrebatarle su soberanía, atributo que, como se sabe, es el fundamental de todo Estado. Es decir, el imperialismo busca convertirse en la autoridad suprema sobre todo país en el que ha invertido capitales, la única que imponga decisiones; la que resuelva en última instancia, suplantando en esa calidad al Estado nacional y anulando el derecho que en ese sentido les compete a las diversas instituciones y fuerzas del país de que se trate.

Por tanto, tiende a diluir al Estado como entidad soberana al servicio de intereses nacionales. Procura liquidarlo, establecer como sustituto un aparato administrativo plenamente dependiente, leal a los intereses de fuera, pero eso sí, represivo, fascista, llegado el caso, que no escatime ferocidad ni medios con el objeto de impedir que prosperen las protestas y las luchas populares. Un aparato que, al quedar vacío de sobernía, sólo conserva las formalidades de un Estado, pero no su esencia ni su consistencia. Los estados económicamente dependientes, como lo analizó Vicente Lombardo Toledano, también son dependientes políticamente. Por tanto, se puede decir que más bien son seudo estados.

El imperialismo y las dos fracciones de la burguesía local.

La burguesía nativa dependiente del imperialismo supedita su conducta de modo invariable a los intereses y designios de sus socios de fuera. Su calidad de socio menor, subordinado, la obliga a actuar como un simple agente de esas fuerzas externas. Se esfuerza en cumplir con las funciones que le asignen. En términos estrictos no es una fuerza que deba considerarse aparte, sino un mero apéndice del imperialismo.

En contraparte, el otro sector de la burguesía nativa, el que opta por enfrentar al capital imperialista y trata de sobrevivir a sus embates, necesita de la existencia de un Estado nacional fuerte e independiente del exterior, que sea capaz de resistir a la poderosa ofensiva neocolonialista. Necesita que el Estado tenga un perfil nacionalista y posea las facultades económicas y políticas adecuadas para proteger los intereses de la burguesía nacional. Para que defienda sus mercados y sus bienes, y le ayude a abrirse camino hacia otros mercados. En fin, exige al Estado que cree las condiciones propicias para que esa clase social, propietaria y explotadora, prospere. Ya dijimos, es patriótica y antiimperialista, pero lo es por su interés material muy concreto.

La clase trabajadora, sus objetivos históricos.

Para avanzar hacia la conquista de sus proyectos de corto y largo plazo, la clase trabajadora requiere necesariamente conquistar la independencia de su país".
Para avanzar hacia la conquista de sus proyectos de corto y largo plazo, la clase trabajadora requiere necesariamente conquistar la independencia de su país”.

Por su parte, la clase trabajadora tiene sus propias aspiraciones. Anhela que desaparezca toda forma de explotación, lo que expresa su contradicción frente a la clase propietaria en su conjunto, extranjera y local. Ambiciona que surja una nueva sociedad en la que todos los hombres puedan convivir bajo las reglas de la más completa fraternidad. En que la igualdad no sea sólo jurídica, sino económica y social. En que el hombre deje de ser el lobo del hombre. Esa, la sociedad socialista, constituye su aspiración histórica.

Su emancipación definitiva implica imprimirle cambios profundos a la sociedad. Cambios que revolucionen la estructura y todo el entramado social. Cambios que exigen que se transforme el Estado, de uno diseñado conforme a los intereses de la burguesía, a otro, con perfil distinto y diferentes atributos y funciones, acordes a los intereses de la clase trabajadora: un Estado obrero. Y más adelante, al madurar la nueva sociedad, exige la desaparición del Estado en su calidad de aparato para el dominio de una clase social sobre otras, puesto que ambas clases se habrían extinguido. Se habría llegado entonces a la conquista de la plena igualdad y de la plena libertad para todos.

La clase trabajadora en los países dependientes.

En el camino hacia su objetivo histórico, la clase trabajadora, en lo inmediato, aspira a mejorar la forma en que se desenvuelve su vida. Quiere una retribución menos injusta, por su trabajo. Quiere que se reconozcan sus derechos y se manifiesten también en prestaciones que eleven las condiciones de su existencia. Demanda que sus gobernantes sean, como diría Morelos, siervos de la Nación, que atiendan sus necesidades y no vean sólo por los intereses de los poderosos. Anhela que la sociedad vaya avanzando hacia la equidad.

Pero todas sus aspiraciones, no sólo las históricas sino aun las de corto plazo, chocan con una realidad que en los países dependientes es brutalmente adversa. El imperialismo no está dispuesto a conceder nada, en absoluto. Nada de mejores salarios ni prestaciones adecuadas ni mejoría en las condiciones de vida. Nada que adelgace su tajada del pastel. Su interés es explotar, saquear, incrementar el lucro de manera ilimitada. Allá, en la metrópoli imperialista, acaso podrá darse el lujo de hacer algunas concesiones a la clase trabajadora, compelido por las circunstancias, pero no aquí. Allá hará las concesiones indispensables para que su mercado interno no languidezca y no se agudicen las contradicciones sociales en su propia casa, al grado de volverse peligrosas para la gobernabilidad. Prefiere que se agudicen en la periferia, en los países dependientes, cuestión que le tiene sin cuidado.

La liberación nacional, necesidad de la clase trabajadora.

Emprender el camino de las transformaciones revolucionarias con éxito exige dejar de lado toda actitud simplista y autosuficiente.
Emprender el camino de las transformaciones revolucionarias con éxito exige dejar de lado toda actitud simplista y autosuficiente.

En estas condiciones, las justas aspiraciones de la clase trabajadora no pueden avanzar en el caso de los países dependientes. Si ya es difícil que le arranque conquistas sociales a la burguesía nativa, que se las quite al imperialismo viene a ser casi imposible. Por eso, para avanzar hacia la conquista de sus proyectos de corto y largo plazo, requiere necesariamente conquistar la independencia de su país.

La necesita a plenitud, en lo económico pero también en lo político. Porque en tanto su país carezca de independencia y soberanía, no puede lograr la libertad ni la justicia; no puede aspirar a que su explotación desaparezca, pero ni siquiera que disminuya. Por eso, la clase trabajadora de los países dependientes, en la medida en que toma conciencia de esta realidad, pone en el primer lugar de su estrategia la lucha contra el imperialismo, al que identifica adecuadamente como su principal enemigo o la parte más aguda de la contradicción fundamental.

La unidad y lucha de contrarios en la lucha por la liberación nacional.

Por eso, sólo en los países dependientes, existe un espacio de coincidencias entre la clase trabajadora y la burguesía nativa no subordinada al imperialismo, a la que podría llamársele con propiedad burguesía nacionalista. Espacio de coincidencias que en modo alguno implica que cese la contradicción fundamental que enfrenta históricamente a estas dos clases sociales. Ni evita que estas contradicciones se reflejen en un conflicto cotidiano entre ambas, en las esferas de la economía, la ideología y la política. Pero a ésta se le sobrepone la otra contradicción, la que se da entre el imperialismo y la Nación dependiente en su conjunto. Este elemento, el del imperialismo como enemigo común de la clase trabajadora y la burguesía nacional, determina que la dinámica de las transformaciones sociales tenga mayor complejidad en los países dependientes, como México.

Emprender el camino de las transformaciones revolucionarias con éxito exige dejar de lado toda actitud simplista y autosuficiente.

El debate entre los marxistas y el partido necesario para los fines inmediatos de la clase trabajadora en México.[1]

El debate entre los marxistas y el partido necesario para los fines inmediatos de la clase trabajadora en México.[1]

Por Cuauhtémoc Amezcua Dromundo.[2]

El Partido Popular, surgido a la vida pública en 1948, tuvo como un antecedente concreto el análisis riguroso de la realidad de México, de acuerdo con el método marxista, que se realizó un año antes, en la Mesa redonda de los marxistas mexicanos, donde se consideró necesaria su creación como instrumento idóneo para la lucha de la clase trabajadora por sus objetivos inmediatos.

En la Mesa Redonda de los marxistas mexicanos se consideró necesario organizar el Partido Popular.
En la Mesa Redonda de los marxistas mexicanos se consideró necesario organizar el Partido Popular.

Como vimos antes, en la citada Mesa redonda, al plantear los objetivos inmediatos de la transformación de México, Lombardo dijo que: 1) La Revolución Mexicana de 1910 no se había propuesto como objetivo inmediato el socialismo, para lo cual indudablemente no existían las premisas necesarias en una sociedad pre-capitalista como era la nuestra, y ni siquiera se daban cuando se realizaba este debate, en 1947. 2) Las fuerzas más avanzadas de la sociedad, por tanto, habían aspirado a destruir la estructura semifeudal y esclavista y desarrollar las fuerzas productivas de la nación, objetivo que seguía siendo vigente para el proletariado, y que además compartían otras fuerzas que, para el momento, se podrían calificar como progresistas. 3) La Revolución además se había propuesto como objetivo medular la emancipación de la nación respecto del imperialismo, que de igual manera se mantenía vigente. 4) Otro propósito fue el establecimiento de un régimen democrático popular, por el cual también había que seguir luchando. Así resumió los objetivos que, de acuerdo con un riguroso análisis marxista, correspondían al desarrollo que habían alcanzado las fuerzas productivas del país en 1910 y que no habían variado cualitativamente 37 años después; objetivos que, en la lucha por alcanzarlos, podían sentar las bases para nuevas transformaciones revolucionarias, rumbo a la sociedad sin propiedad privada de los medios de producción y cambio, la sociedad socialista.

Además, como también vimos antes, otros fines más concretos, planteados por Lombardo en la Mesa redonda de los marxistas mexicanos, serían industrializar al país para romper el desequilibrio que existía entre el desarrollo agrícola y el industrial, y como la fórmula principal para desarrollar las fuerzas productivas. Para el mismo fin habría que orientar el crédito público y privado a propósitos reproductivos y no a finalidades especulativas, como de manera indebida se venía haciendo hasta entonces, incluso en tiempos de un gobierno tan progresista como el de Lázaro Cárdenas. Los objetivos y el programa del proletariado y las fuerzas progresistas de México, ya señalados, se podrían resumir de manera apretada en tres puntos: a) la emancipación económica del país; b) la elevación del nivel de vida del pueblo, y c) la obtención de mejores condiciones democráticas, que vendrían a ser los puntos programáticos fundamentales que enarboló el Partido Popular.

Otros rasgos que debería tener el partido.

Agruparía a las amplias masas de obreros, campesinos, intelectuales y sectores medios de la población, a miles y miles de hombres y mujeres
Agruparía a las amplias masas de obreros, campesinos, intelectuales y sectores medios de la población, a miles y miles de hombres y mujeres

¿Qué otros rasgos deberían caracterizar al partido propuesto en la Mesa redonda y surgido de sus debates? Dado que la clase obrera debería ser la que dirigiera la Revolución Mexicana en lo sucesivo, y ya no capa alguna de la burguesía, porque, como lo precisó Lombardo, se trata de una clase social débil e inconsistente frente al enemigo principal, el imperialismo –aun la que pudiera considerarse como progresista–, y porque, como también lo fundamentó el teórico marxista, sin la dirección del proletariado, los objetivos señalados no podrían alcanzarse, el partido no podría depender del Estado, ni directa ni indirectamente; tendría que ser plenamente independiente del gobierno.

Asumiéndose completamente independiente del gobierno, que se calificaba como un gobierno revolucionario, ¿cómo debería ser la relación del partido con el poder público? Tomando en cuenta que tanto el gobierno como el nuevo partido popular, sin depender ninguno del otro, coincidían sin embargo en postular el programa de la Revolución Mexicana, el partido habría de colaborar con aquél en el desarrollo de dicho programa; sometería los actos del gobierno a examen crítico de manera constructiva; pública y enérgicamente señalaría los errores en que incurrieran el Presidente de la República, los diversos funcionarios o el gobierno en su conjunto, y denunciaría las desviaciones en que incurrieran respecto al citado programa, así como su incumplimiento. El gobierno, por su parte, debería apoyarse en esa fuerza popular organizada y “dar pasos decisivos sin temor a la presión de las fuerzas contrarias ante la debilidad hasta hoy crónica de las fuerzas políticas y sociales del sector revolucionario.”[3]

Por otra parte, puesto que sus objetivos implicaban una transformación profunda de la estructura económica y las superestructuras de México, y dado que tales propósitos sólo podrían alcanzarse por medio de una amplia alianza de fuerzas, ajena a todo sectarismo, tendría que ser un gran frente revolucionario y debería estar integrado no solamente por la clase obrera, sino también por la clase campesina, los ejidatarios, los auténticos pequeños propietarios agrícolas, los peones y aparceros, la clase media: maestros, pequeños comerciantes, profesionistas, intelectuales y burócratas. Su dirección debería ser rigurosamente representativa, formada por exponentes de las clases sociales integradas al partido, en proporción a sus fuerzas.

El programa del partido tendría que corresponder rigurosamente a sus objetivos. De acuerdo con la concepción de Lombardo, en el ámbito nacional, tendría que

“luchar por la emancipación de la nación, por el desarrollo económico del país, por la revolución industrial de México, por la elevación del nivel de vida del pueblo, por el perfeccionamiento de las instituciones democráticas”.

Y por cuanto al panorama internacional, lucharía

“por la conservación de la paz, por la exterminación del fascismo, por la independencia de los países coloniales, por la emancipación de los países semicoloniales, por la política de la Buena Vecindad y por la unidad de la América Latina”.[4]

Además, el partido de nuevo tipo debería nacer de abajo hacia arriba, y no de arriba hacia abajo, como casi todos los que se habían formado en México en los últimos tiempos. Se afiliarían los hombres y mujeres que aceptaran su programa, directa y espontáneamente, no en masa ni obligados o inducidos por autoridades o dirigentes. Los miembros del partido, manejarían directa y democráticamente los órganos del partido en los municipios, los estados y en el plano nacional.

No sería un partido cuya actividad se concretara a los procesos electorales, sino que atendería tareas permanentes, como la educación sistemática y constante del proletariado y de las grandes masas del pueblo. “Formará los nuevos cuadros que requiere este período histórico de la vida de México, y estimulará y promoverá de un modo constante a los nuevos elementos en formación, en cualquier lugar en donde se hallen, en las comunidades agrarias, en los pequeños poblados, en las ciudades, en los centros de cultura.”[5]

El nuevo partido, en las condiciones de 1947, debería ser uno que agrupara a las amplias masas de obreros, campesinos, intelectuales y sectores medios de la población, a miles y miles de hombres y mujeres, “porque frente a los grandes problemas que México tiene que resolver en este período histórico, postular la autosuficiencia del proletariado sería un sectarismo ridículo.” No podría ser un partido marxista “porque ya existe el Partido Comunista Mexicano, y crear otro semejante equivaldría, aunque se diga lo contrario, y aunque se quisiera lo contrario, a inaugurar una lucha infecunda entre partidos marxistas, que podría tener graves repercusiones en la vida política general.[6]

En la Mesa redonda de los marxistas mexicanos se registró un consenso en torno a las proposiciones de Lombardo, puesto que en su seno, aunque hubo discrepancias y apreciaciones diversas sobre los variados que se examinaron –y también coincidencias que dieron pie a futuras acciones conjuntas– no hubo expresión alguna de rechazo al documento central, “Objetivos y táctica de lucha del proletariado y del sector revolucionario de México en la actual etapa de la evolución histórica del país”, presentado por Lombardo, que incluyó la proposición de forjar en Partido Popular con las características señaladas.[7]

[1] Octavo fragmento de mi investigación titulada “Lombardo y sus ideas. Su influjo en la vida política y social de México en los siglos XX y XXI”, recién concluida, y que próximamente será publicada por el Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales “Vicente Lombardo Toledano”.

[2] Maestro en Ciencia Política por la Universidad Nacional Autónoma de México. Investigador de tiempo completo. Coordinador de Investigación del Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales “Vicente Lombardo Toledano”.

[3] Mesa redonda de los marxistas mexicanos, CEFPSVLT, México. 1982. Pág. 69.

[4] Ibidem

[5] Ibidem.

[6] Ibidem.

[7] En los debates participaron: Jorge Fernández Anaya, Dionicio Encina, Blas Manrique y Carlos Sánchez Cárdenas, del Partido Comunista Mexicano; Valentín Campa, Manuel Meza Andraca y Hernán Laborde, de Acción Socialista Unificada; Jesús Miranda, Luis Torres, Leopoldo Méndez y José Revueltas, del Grupo “El Insurgente”; David Alfaro Siqueiros, de la Sociedad Francisco Javier Mina –que solicitó participar en la mesa redonda cuando se había instalado y fue aceptada–; Miguel Mejía Fernández, Rodolfo Dorantes y Enrique Ramírez y Ramírez, de la Universidad Obrera; Víctor Manuel Villaseñor, Rafael Carrillo, Narciso Bassols y Juan Manuel Elizondo, como invitados, a título personal, cada uno por separado, y Vicente Lombardo Toledano, el convocante y ponente central.

Antecedentes del conflicto universitario de 1933

Antecedentes del conflicto universitario de 1933*

Por Emilio García Bonilla

Entre los meses de septiembre y octubre de 1933 se vivió un periodo álgido para los universitarios del país, como el punto culminante de las discusiones que desde unos años antes se realizaban sobre el carácter que habría de tener la educación superior en nuestro país. El Congreso de Universitarios Mexicanos que se celebró del 7 al 14 de septiembre enfrentó directamente a dos posiciones ideológicas contrarias, teniendo consecuencias inmediatas en el seno de las universidades, llegando incluso a la violencia física.

La polémica entre Antonio Caso y Vicente Lombardo Toledano que comenzó en el mencionado congreso y continuó en las páginas de El Universal hasta abril de 1935 sigue siendo una de las discusiones filosóficas más notables del pasado siglo en la historia de nuestro país por la calidad de sus argumentos y la personalidad de sus exponentes, pero además por la resonancia pública que tuvo y que permeó en diferentes estratos sociales por estar en juego la orientación de la política educativa de la Revolución Mexicana.[1]

Antecedentes

Como uno de los antecedentes inmediatos al conflicto universitario de 1933 debemos mencionar el movimiento estudiantil que llevó al decreto de la ley de autonomía universitaria en 1929, como la respuesta gubernamental a la huelga de mayo de aquel año en la que participaron principalmente los estudiantes de la Escuela Nacional de Jurisprudencia, de la Escuela de Medicina y de la Escuela Nacional Preparatoria.

La autonomía limitada concedida por el gobierno de Emilio Portes Gil a la Universidad Nacional fue una solución parcial a la inquietud de los estudiantes por tener una mayor injerencia en los asuntos universitarios y más aún, por tener una participación directa en la vida política del país. Con la autonomía se pretendía sustraer a la universidad de las disputas políticas, pero también se aislaba a la comunidad universitaria de las transformaciones sociales consecuencia del proceso revolucionario y le negaba su papel como potencial agente de esos cambios. Los estudiantes tendrían que dedicarse exclusivamente a las cuestiones universitarias pero el gobierno federal mantendría su derecho a intervenir en algunas cuestiones, incluso el Presidente de la República podría ejercer su derecho al veto en algunas resoluciones del Consejo Universitario y presentar una terna para el nombramiento de rector.[2]

A pesar de que la Universidad Nacional se convirtió después de la Revolución en un refugio para los viejos intelectuales porfiristas al haberse mantenido intactas sus estructuras, a principios de la década de los treinta un sector del profesorado sostenía la necesidad de que la universidad debía dejar atrás su pasado elitista y transformarse en una institución al servicio del pueblo y en particular de las clases trabajadoras, contando estas ideas con un fuerte apoyo entre las masas estudiantiles.

Vicente Lombardo ToledanoUna de las cabezas visibles de ese grupo de catedráticos era Vicente Lombardo Toledano, quien en enero de 1933 había sido designado por el Consejo Universitario como director de la Escuela Nacional Preparatoria. Además, como líder sindical, Lombardo hizo partícipes de esta discusión a las organizaciones obreras y campesinas. Cabe recordar que la primera vez que públicamente se discutió la necesidad de una orientación en la educación después de la Revolución fue en el seno del movimiento obrero, en la VI Convención de la CROM celebrada en Ciudad Juárez, Chihuahua en 1924. Ahí Lombardo Toledano presentó la ponencia titulada “El problema de la educación en México” en la que sostenía que el problema educativo mexicano era la ausencia de “un programa que defina el propósito, la orientación, la política (en el estricto sentido científico del término) de las escuelas mexicanas”.[3]

A partir de 1921 se llevaron a cabo diferentes ediciones del Congreso Nacional de Estudiantes, siendo el décimo de ellos realizado en el puerto de Veracruz, la antesala del Congreso de Universitarios Mexicanos. Además en marzo de 1931 se realizó el Congreso Internacional de Universitarios en Montevideo, Uruguay, celebrándose su segunda edición en San José, Costa Rica en 1933, donde también se realizó el Congreso Iberoamericano de Estudiantes a mediados del mismo año.

En todas esas reuniones fue tomando fuerza la idea de dotar a la educación superior de una orientación ideológica acorde a la realidad social, que le diera sentido a la formación de los futuros profesionistas, articulándolos a las transformaciones sociales. La teoría y el método filosófico en cuestión era el materialismo dialéctico derivado del marxismo.

Como secretario de educación del comité central de la CROM, Lombardo consiguió que el gobernador de Veracruz, Adalberto Tejeda, auspiciara en Xalapa el primer Congreso Pedagógico Nacional a mediados de 1932, llegando a las siguientes conclusiones:

Se deberá fortalecer en los educandos el concepto materialista del mundo, Preparar a las comunidades para que tomen participación activa en la explotación socializada de la riqueza en provecho de las clases trabajadoras. Combatir los prejuicios religiosos que sólo han servido para matar la iniciativa individual. Orientar la enseñanza de los primeros grados hacia una mejor distribución de la riqueza combatiendo por todos los medios el sistema capitalista imperante. Creación de escuelas nocturnas para obreros con finalidades de orientación y táctica en la lucha de clases.[4]

En contraparte a esa concepción de la educación, se encontraba el grupo tradicionalista que veía a la enseñanza como la simple enunciación de conocimientos para “satisfacer el ego de la erudición” y que consideraban a la escuela como un elemento que “debería permanecer alejado de la problemática social, en donde cada maestro enseñe según su criterio, nivel cultural, doctrina o interés, y por otro lado, cada alumno tome lo que considere necesario para él”, además la comunidad escolar debería permanecer al margen de cualquier identificación de clase y consagrarse exclusivamente al cultivo de las ciencias y las artes.[5] Lo anterior, ocasionaba que los estudiantes egresaran de las escuelas “sin ideales y sin preocupaciones profundas por la existencia”.[6]

16073-21792-1-PBEstos temas estaban a discusión tanto en la opinión pública como en la clase política mexicana y entre los profesores y estudiantes universitarios cuando tuvo lugar primero el Décimo Congreso Nacional de Estudiantes y unos días después el Congreso de Universitarios Mexicanos.

Décimo Congreso Nacional de Estudiantes

El Décimo Congreso Nacional de Estudiantes concluyó el 3 de septiembre, haciendo eco la prensa del voto de confianza que los estudiantes acordaron hacer llegar al rector de la Universidad Nacional, Roberto Medellín, así como de la decisión de enviar delegaciones estudiantiles al Congreso de Universitarios Mexicanos que se reuniría en la Ciudad de México[7] con el objetivo de “unificar en todo el país la enseñanza superior”.[8]

Sobre el Congreso Nacional de Estudiantes se dijo que había sido “una manifestación hacia el ideal socialista y la aplicación de ese principio en los sistemas gubernamentales”,[9] su resolución número cuatro decía:

[Considerando] que la suprema forma de liberación de las clases trabajadoras es la supresión de la sociedad dividida en clases, el congreso resuelve: Que la universidad y los centros de cultura superior del país formen hombres que contribuyan, de acuerdo a su preparación profesional y a la capacidad que implican los grados universitarios que obtengan, al advenimiento de una sociedad socialista.[10]

También se informó que en el acto de clausura Vicente Lombardo Toledano había pronunciado “una larga y brillante peroración, que le fue aplaudida por la nutrida concurrencia”[11]. En su discurso, Lombardo señaló que todo régimen social “para permanecer en el tiempo y en el espacio” ha contado con un sistema educativo basado en “un conjunto de principios que sirvan de sustento al régimen fundamental de la vida colectiva”, y si en México se estaba hablando de revolución y de cambios en la estructura del país, había la necesidad de unificar los programas de estudio con “un sistema que obligue al alumno a que tenga la convicción profunda de que el México socialista de mañana, como un rincón del mundo socialista del futuro, ha de surgir claro y vivo en la conciencia de los hombres cultos del país, como una consecuencia natural de su propia observación de los hechos”[12]

Los resolutivos del Décimo Congreso Nacional de Estudiantes generaron opiniones encontradas. Por un lado, en el diario Mundo, Antonio Salinas Puente señaló que se había desarrollado “dentro de un ambiente de camaradería bajo el honrado techo de una casa de los obreros [estibadores]” y sus conclusiones eran “un ejemplo para la juventud”, destacando el compromiso para intensificar la cultura, considerándola “como un medio, como un instrumento para conseguir un México mejor. Esto es: orientación socialista de la juventud”[13]. En contraparte, El Universal en su sección editorial quiso hacer notar que en los congresos de estudiantes, “la ilusión y el entusiasmo juveniles, por inteligentes y generosos que sean, están siempre a punto de derrumbarse al embate incontrastable de la realidad inmediata”, porque por muy trascendentales que fueran sus conclusiones, estas “nunca serán decisivas para normar los actos del grupo dirigente”, por lo que debían de limitarse a tratar aquellos problemas que se relacionaran con su vida estudiantil.[14]

En el siguiente artículo me referiré al Primer Congreso de Universitarios Mexicanos y las repercusiones que tuvo en la prensa nacional.

* Fragmento de la investigación “El conflicto universitario de 1933 en la prensa mexicana” presentada como ponencia en el VIII Coloquio La prensa como fuente para el análisis en las ciencias sociales realizado en la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca en noviembre de 2013.

[1] El Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano coeditó la polémica completa, incluyendo la primera parte en El Universal de septiembre y octubre de 1933 y la polémica entre Antonio Caso y Francisco Zamora (diciembre de 1933 a marzo de 1934), con prólogos a cada etapa de la polémica de Juan Hernández Luna: Idealismo vs Materialismo. Polémicas filosóficas: Caso-Lombardo, Caso-Zamora y Caso-Lombardo, México, Masonería filosófica de Michoacán-CFPSVLT-Asociación Francisco J. Múgica, 2008, 298p.

[2] Renate Marsiske, “El movimiento estudiantil de 1929 y la autonomía de la Universidad Nacional de México”, en Revista de la Educación Superior, Publicación trimestral de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior, Vol. XI (4), No. 44, octubre-diciembre de 1982.

[3] VLT, “El problema de la Educación en México”, en Obra Histórico-cronológica, Tomo I, Vol. 2., México, CEFPSVLT, 1994: pp. 119-143.

[4] Citado por VLT, “Prólogo” [1963], Idealismo vs Materialismo Dialéctico. Polémica Caso-Lombardo, México, Universidad Obrera de México, 2010, pp. 18-19.

[5] “La Universidad de Guadalajara conmemora los 90 años del nacimiento de Vicente Lombardo Toledano”, en Raíces Universitarias, Periódico mural de la Universidad de Guadalajara. No. 12, mayo de 1984.

[6][6] Rosa María Otero y Gama, Vicente Lombardo Toledano. Datos biográficos, México, Universidad Obrera de México, 1988, pp. 29-30.

[7] El Nacional, 3 de septiembre de 1933, en Archivo Histórico de la UNAM, Colección: Memoria Universitaria, Sección: Publicaciones Periódicas, Sub-sección: Noticias Universitarias, en adelante AHUNAM.

[8] El Universal, 3 de septiembre de 1933, en AHUNAM.

[9] El Nacional, 4 de septiembre de 1933, en AHUNAM.

[10] Citado por VLT en “Prólogo” [1963], op. cit: pp. 19.20.

[11] El Nacional, 4 de septiembre de 1933, en AHUNAM.

[12] VLT, “Clausura del X Congreso Nacional de Estudiantes en Veracruz”, en Obra Histórico-cronológica, Tomo II, Suplemento. México, CEFPSVLT, 2001, pp.118, 127.

[13] Antonio Salinas Puente, “El Balance del X Congreso de Estudiantes” en Mundo, 6 de septiembre de 1933, en AHUNAM. Versales en el original, no cursivas.

[14] “Sección Editorial. Desorientación de los Congresos Estudiantiles”, El Universal, 5 de septiembre de 1933, en AHUNAM.

Lombardo y el debate marxista sobre el socialismo en México[1]

Lombardo y el debate marxista sobre el socialismo en México[1]

Cuauhtémoc Amezcua Dromundo[2]

Entre Vicente Lombardo Toledano y otras personas, organizaciones, corrientes y grupos de izquierda hubo discrepancias de diversas índoles. Aún se debaten hoy en día, algunas de ellas, con igual vehemencia, ya sea en los ámbitos académicos o los de la lucha política revolucionaria.

Una de las principales cuestiones de diferendo ha sido la relativa al objetivo inmediato que deberían proponerse los revolucionarios, en el caso de México en el siglo XX, y de cómo deberían realizarlo: 1) insurrección armada –a semejanza de la soviética– para que el proletariado tomara el poder, derrocara a la burguesía e instaurara el socialismo en lo inmediato, como proponían unos, o 2) desarrollo de las fuerzas productivas nacionales a cargo de un conjunto de diversas fuerzas sociales de carácter patriótico y bajo la dirección de la clase trabajadora, dentro de un sistema que por algún tiempo conservara la propiedad privada, pero cuyo fin sería independizar al país económica y políticamente respecto del imperialismo, a la brevedad, proceso durante el cual se buscaría sentar las bases materiales y subjetivas para el cambio revolucionario al socialismo, según el otro punto de vista. Esta disyuntiva, que tiene que ver con principios y categorías del marxismo, y también con lo relativo a la realidad nacional, fue largamente debatida en el siglo XX, pero es vigente hoy mismo y por esa razón continúa dándose el debate.

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Lombardo, pensador marxista y luchador por el socialismo.

Entre los participantes de éste y otros desacuerdos respecto a qué hacer y cómo hacerlo en la lucha revolucionaria, estuvieron, por un lado, los dirigentes del Partido Comunista Mexicano, PCM, fundado en 1919, que fue parte orgánica de la Internacional Comunista, IC, y por el otro, el pensador marxista y organizador y dirigente de la clase obrera, Vicente Lombardo Toledano.

Procede precisar que la relación entre Lombardo y el PCM fue complicada, pues comprendió coincidencias, manifestaciones de unidad en la acción y alianzas, en diferentes momentos del acontecer nacional e internacional; pero de igual manera incluyó desavenencias y enfrentamientos, habiendo predominado éstos, por su frecuencia y duración,  y también por la aspereza que alcanzaron en muchas ocasiones.

La alternativa formulada líneas arriba respecto al objetivo inmediato de la lucha revolucionaria en México, es cierto que tiene como opción de respuesta rápida la de “la insurrección armada inmediata para instituir el socialismo ya”, porque suena atractiva, aunque usualmente se emite sin dar tiempo a la reflexión. Pero si se analiza el problema con apego riguroso al método y a la teoría marxista, se llega a la conclusión de que ese aserto no necesariamente es justo ni está debidamente fundamentado, porque se trata de un problema que exige se tomen en cuenta varios elementos de juicio, unos de carácter general y otros de tipo particular. Entre los de carácter general están los siguientes: a) el principio del materialismo dialéctico que postula que ni en el universo ni en la vida social existe algo que esté inmóvil; b) la inferencia de que, dado que todo se mueve de manera constante, y se transforma, los modos de producción –o sean los sistemas de organización de la sociedad– todos son perecederos, ninguno inmortal; por lo tanto, el capitalismo tampoco es eterno, y c) otro principio conectado con los anteriores: lo mismo en la naturaleza que en las sociedades humanas,luego de un proceso de cambios de cantidad, que son acumulativos, se produce un cambio súbito y profundo, un salto que cambia la calidad del fenómeno, al que en la vida social se le llama cambio revolucionario o simplemente, revolución.

La concepción marxista exige tomar en cuenta tanto lo general como lo particular.

Si consideráramos sólo los principios generales señalados, sin tomar en cuenta los concretos, la referida respuesta rápida parecería ser la correcta, sin más. Pero sería antimarxista quedarnos con ese único basamento ya que el método dialéctico no permite desentenderse de las particularidades que tienen que ver, entre otros aspectos, con un pueblo concreto y una época concreta. Conviene reiterarlo, la concepción marxista exige tomar en cuenta tanto lo general como lo particular.

Para examinar los elementos particulares de manera correcta, indudablemente que hace falta, entre otros requisitos, que se tenga un conocimiento suficiente de: a) la historia del pueblo de que se trate –en nuestro caso el pueblo mexicano– y del grado que ha alcanzado el desarrollo de sus fuerzas productivas, precisando con qué relaciones de producción se corresponden, las de la comunidad primitiva, las esclavistas, las feudales, las capitalistas o las socialistas, y b) se debe tener un conocimiento suficiente de la realidad económica y social de México, en nuestro caso. También es claro que se debe analizar todo el cuadro de las particularidades en su conjunto con apego riguroso al materialismo dialéctico y al materialismo histórico. De seguro Lombardo tuvo esto presente cuando, cuestionado por el intelectual norteamericano James W. Wilkie respecto a las diferencias que el PCM tuvo con el pensador y dirigente marxista, respondió:

“Las discrepancias que yo he tenido toda mi vida con el Partido Comunista Mexicano, se deben a que sus dirigentes no entienden lo que es México, no conocen su historia, no han sabido aplicar los principios, que debían conocer, a la realidad mexicana, y por eso chocamos a cada momento…”[3]

Por otra parte, retomando la importancia de lo concreto, además de lo general, podríamos plantear el asunto a discusión de esta manera:

El socialismo no… es sino el resultado final y la meta inevitable del desarrollo de las fuerzas productivas… V. I. Lenin.

Puesto que de acuerdo con el materialismo dialéctico e histórico, para que se detonara la Revolución Socialista de Octubre fue necesario que antes, en la vieja Rusia se diera una acumulación paulatina de cambios cuantitativos específicos en la base económica, sobre todo, pero también en las superestructuras; y puesto que dicha acumulación de cambios deberían tener un contenido específico que permitiera a Lenin y los demás bolcheviques llamar a la insurrección como tarea inmediata, con el objetivo de establecer la dictadura del proletariado y emprender la edificación del socialismo, ¿en México, en el siglo XX, se produjeron, acaso, cambios equiparables a los que se dieron en Rusia, en los años anteriores a 1917? Es decir, ¿puede afirmarse que existían aquí premisas semejantes a las que había en la Rusia zarista y que hicieron posible aquel proceso victorioso? No hay que olvidar que, como lo dice el propio genio de la Revolución de Octubre, Vladimir Ilich Lenin, “Marx y Engels fueron los primeros en esclarecer en sus obras científicas que el socialismo no es una invención de soñadores, sino la meta final y el resultado inevitable del desarrollo de las fuerzas productivas dentro de la sociedad contemporánea…”.[4]

En el hipotético caso de que estas preguntas tuvieran respuestas afirmativas, no habría dudas: siendo luchadores revolucionarios, los marxistas mexicanos del siglo XX, y en concreto, los partidos de la clase obrera, debieron juzgar que su tarea apremiante era organizar y dirigir la insurrección obrera que tomara el poder, desplazara a la burguesía e instaurara la sociedad sin explotadores ni explotados y sin propiedad privada de los medios de producción y cambio, la sociedad socialista, sin distraer su atención en menesteres distintos. Pero el análisis de los elementos particulares demostró que ése no era el caso; que las preguntas arriba planteadas no podían tener respuesta afirmativa, como veremos adelante.

O volviendo a la tendencia indebida a depender sólo de los elementos generales dejando de lado los particulares, podríamos preguntarnos lo siguiente: Siendo que el capitalismo era el modo de producción dominante en el mundoen el siglo XX –como lo es hoy en día– ¿se ha de entender por ese solo hecho que todos los países de la Tierra, y México en particular, habrían acumulado los cambios de cantidad específicos que sentarían las condiciones para el salto cualitativo al socialismo? Y siguiendo el mismo hilo de razonamiento, ¿se debe entender que hoy mismo procede dar saltos revolucionarios al socialismo en todos los países del planeta de manera simultánea, sin pasos intermedios?

Este problema no es menor. Téngase en cuenta que personas e instituciones relevantes dentro de la corriente marxista, en distintos momentos concibieron que sí existían las condiciones para un salto revolucionario simultáneo y general, de carácter planetario. Allá por los años de 1928 a 1934, por ejemplo, no sólo el PCM, sino la propia Internacional Comunista alentó esa idea, después que su VI Congreso, efectuado en Moscú, en 1928, aprobó una línea política basada en la consigna de que la lucha debería ser frontal “clase contra clase” en todas partes, concepción que se basó precisamente en la hipótesis de que la toma del poder por el proletariado en el mundo entero, era, en aquel momento, inminente. Con este pronóstico y con el objeto de acelerar el proceso, la IC llamó a los trabajadores del mundo a luchar contra la burguesía frontalmente hasta que se lograra la victoria final y el capitalismo se erradicara de la faz de la Tierra, llamado que mantuvo durante más de seis años.

Pero la IC cambió su opinión al respecto en 1935, en su VII Congreso, luego de someter la mencionada decisión previa a un severo análisis autocrítico, que la llevó a resolver que la línea “clase contra clase” había constituido un grave error de subjetivismo y sectarismo, y que había causado serios descalabros a las luchas del proletariado. La revolución socialista no podía ser simultánea, reconoció la IC, puesto que existe la ley del desarrollo desigual de los pueblos que demuestra que no todos marchan al mismo ritmo ni están en las mismas condiciones. Esa misma ley objetiva de la realidad es la que determina que sea indispensable que el análisis se haga tomando en consideración los elementos particulares de cada caso y no solamente los de carácter general.

Importantes contradicciones conceptuales y metodológicas entre el Internacional Comunista y el PCM sobre la táctica para marchar al socialismo.

Hernán Laborde, Secretario General del Partido Comunista Mexicano.

Por su parte, el PCM, no obstante que sus delegados asistieron al VII Congreso de la IC, participaron en la discusión y allí no sólo manifestaron que estaban de acuerdo con el nuevo enfoque, sino que criticaron duramente la posición anterior y saludaron la nueva con verdadero entusiasmo,[5] paradójicamente, como partido, se mantuvo aferrado en su vida diaria a la vieja línea “clase contra clase”. Siéndole al PCM tan difícil abandonar la concepción señalada, sus desavenencias con Lombardo se mantuvieron y alcanzaron momentos de agudo enfrentamiento[6], porque, por su parte, el fundador de sindicatos de lucha y grandes organizaciones obreras nacionales e internacionales como la CTM y la CTAL; de instituciones académicas y partidos políticos, respecto de este tema invariablemente sostuvo una concepción diferente, que no dependió de las distintas posiciones que adoptó la IC y que, bien sustentada en el marxismo, resumió con estas palabras:

“El paso brusco de un estado a otro, de un régimen social a otro distinto, es la revolución… Pero no hay saltos de carácter general, en las categorías universales… y tampoco ocurren las revoluciones abarcando a todos los estadios de la vida social, sino que surgen siempre en una sociedad determinada y en un momento concreto de su proceso histórico”.[7]

Consecuentemente, Lombardo llamaba a los revolucionarios a “seguir el desarrollo de los fenómenos sociales, investigar su contenido substancial al ritmo de sus cambios, conocer las leyes que a ellos se refieren y advertir las transformaciones que sufren, y saber aplicarlas dinámicamente a las situaciones concretas”.[8] Pues sólo de esta manera se podría fijar una política revolucionaria correcta, incluyendo la acertada solución del problema del objetivo inmediato de la lucha, así como también el de la táctica adecuada.

Los trabajadores latinoamericanos y su unidad imprescindible
Capítulo tercero: Lombardo y sus relaciones con el Partido Comunista Mexicano, la Internacional Sindical Roja y la Internacional Comunista.

Ahora bien, la validez del principio referido por Lombardo, de que no hay saltos de carácter general, sino que cada uno es concreto, razón por la que también deben tomarse en cuenta los elementos concretos de análisis; y de que las revoluciones no ocurren abarcando a todos los estadios de la vida social –que se vincula con la ley del desarrollo desigual de los pueblos– ha sido comprobado por la historia con abundancia de datos empíricos.

En efecto, no todos los pueblos del orbe vivieron de manera simultánea ni en condiciones idénticas la comunidad primitiva ni el modo esclavista de producción. Por ejemplo, entre las ciudades griegas y Roma medió una diferencia de alrededor de setecientos años entre los períodos de auge y florecimiento del esclavismo. Además, el modo esclavista establecido en Grecia coexistió con el comunismo primitivo como modo todavía dominante en la mayor parte de la Tierra, por un lapso extenso, y lo mismo sucedió en el caso de Roma, en su momento. Por cuanto al modo feudal de producción, se puede decir algo semejante; tampoco todos los pueblos del mundo entraron a él al mismo tiempo ni en iguales circunstancias. Ni al capitalismo.

Por último, en el siglo XX estalló la Revolución Socialista de Octubre, en 1917, pero no hubo otros estallidos victoriosos en ese momento, ni otros pueblos emprendieron la construcción del socialismo en sincronía con el proceso dirigido por Lenin. Hubo pueblos de Europa que iniciaron su transición al socialismo décadas después, luego de la segunda guerra mundial, al calor de la victoria de la Unión Soviética sobre el fascismo, organizando gobiernos de democracia popular. Otros iniciaron después el trascendente proceso revolucionario hacia la sociedad sin clases, como Cuba. Pero muchos, la mayoría de los pueblos del mundo, aún ahora, ya entrado el siglo XXI, aún no lo han iniciado. Y algunos que acometieron ese camino, como las democracias populares de Europa, y hasta la propia Unión Soviética, que lo hizo con enorme vigor, sin embargo tuvieron que retroceder en su marcha ascendente, regresando al capitalismo, por circunstancias que no es el momento de analizar. Así es la dialéctica de la lucha revolucionaria.

Emblema de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas.

En el mismo sentido, si bien hoy en día el capitalismo, visto en su conjunto,  es el sistema dominante en el planeta, no es sin embargo el modo de producción que predomina en todos y cada uno de los países de la Tierra. Algunos van adelante  y están inmersos en el esfuerzo de la transición al socialismo; además de Cuba, así lo proclaman, entre otros, China, Vietnam y la República Democrática de Corea, cada uno recorriendo sus propias vías, siguiendo sus modalidades y enfrentando sus particulares desafíos. En tanto, en otros territorios, principalmente en América Latina, África y algunos de Asia, aún prevalecen como dominantes las relaciones de producción pre-capitalistas y a ésas corresponde el desarrollo actual de sus fuerzas productivas.

La demostración que nos dan la historia y la propia realidad contemporánea, es fehaciente: no todos los pueblos comparten el mismo modo de producción de manera simultánea ni avanzan al mismo tiempo y por vías idénticas. Jamás ha sido así, puesto que su desarrollo es desigual en el tiempo, además de estar preñado de singularidades. Cada pueblo, guiado por sus partidos revolucionarios de la clase obrera y sus cuadros políticos, ha de decidir qué pasos concretos habrá de dar para avanzar hacia formas superiores de organización social; y, necesariamente, sus dirigentes deben conocer y saber aplicar la teoría y el método marxista, pues de lo contrario estarán sujetos a cometer graves y costosos errores.

En busca de la unidad de todas las corrientes revolucionarias y partidarias del socialismo por la vía de discusión franca de las discrepancias.

MesaRedonda
El más importante esfuerzo por construir la unidad de los marxistas y revolucionarios consecuentes, luchadores por el socialismo en México.

Sin embargo, habiendo distintas opiniones entre los partidarios del socialismo en México sobre cómo y hacia dónde, con qué objetivos inmediatos y posteriores, y con qué tácticas habría que transformar la realidad de México, Lombardo convocó  a discutir colectivamente estas cuestiones, tarea que fue emprendida en una reunión que la historia recogió como la Mesa redonda de los marxistas mexicanos, realizada en enero de 1947. Además de Lombardo, participaron el PCM y las otras expresiones marxistas de la época. En el texto de la invitación, el convocante dijo que “ante la evidente confusión por que atraviesa el movimiento de izquierda del país –ya que en su seno se manifiestan diversas y encontradas corrientes de opinión y en consecuencia contradictorias concepciones sobre la estrategia y la táctica que el proletariado y el movimiento revolucionario deben aplicar en la etapa presente— [es] imprescindible la… más amplia y profunda discusión de estas cuestiones.”[9] De esa discusión debería surgir la unidad consciente y sustentada de todas las corrientes consecuentemente revolucionarias.

[1] Cuarto fragmento de mi investigación titulada “Lombardo y sus ideas. Su influjo en la vida política y social de México en los siglos XX y XXI”, recién concluida. En breve será publicada íntegramente.

[2] Maestro en Ciencia Política por la Universidad Nacional Autónoma de México. Investigador de tiempo completo. Coordinador de Investigación del Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales “Vicente Lombardo Toledano”. 

[3]Ver James W. Wilkie y Edna Monzón de Wilkie, México visto en el siglo XX, entrevistas de historia oral. Instituto Mexicano de Investigaciones Económicas, México, 1969. Pág. 321.

[4] V. I. Lenin, Federico Engels. Disponible en https://www.marxists.org/espanol/lenin/obras/1890s/engels.htm

[5] Ver las intervenciones de Hernán Laborde, Secretario General del PCM, y de Miguel Ángel Velasco, en el VII Congreso de la IC, en Fascismo, democracia y frente popular, VII Congreso de la Internacional Comunista, Moscú, 25 de julio-20 de agosto de 1935.  México, Siglo XXI Editores, 1984, págs. 406-408 y 428-439, respectivamente.

[6] Para una aproximación más amplia sobre este tema, véase Cuauhtémoc Amezcua Dromundo, Lombardo y la CTAL. México, 2011, CEFPSVLT. Capítulo Primero. Apartado 2. “La exploración cronológica de los hechos y el supuesto de que la CTAL surgió por consigna de la Internacional Comunista”. También el Capítulo Tercero. “Lombardo y sus relaciones con el PCM, la ISR y la Internacional Comunista”.

[7] Lombardo. “La política y las leyes de la realidad”, en ¿Moscú o Pekín?, La vía mexicana al socialismo. Editorial Combatiente, México, 1975, pág. 20.

[8] Lombardo. “Cambio en las leyes del desarrollo”, en Moscú o Pekín, op cit., pág. 22.

[9] Mesa redonda de los marxistas mexicanos, CEFPSVLT, México. 1982, pág. 11.

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