José Diaz Bolio, 1096 – 1998

Por el Mtro. Josep Francesc Sanmartín Cava y el dedicado trabajo realizado por los Servicios Bibliotecarios del Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano.

José Diaz Bolio nació el 6 de agosto de 1906, en Mérida, Yucatán (México), donde falleció el 13 de octubre de 1998. Destacó como escritor, poeta, periodista y antropólogo, dedicando sus estudios a la música, la literatura y la arqueología maya, algo de lo que nutrió su propia obra poética y literaria. Ejemplo de ello son las poesías que él mismo escribió y que podemos encontrar en este artículo, con vocabulario maya y un diccionario para comprender su significado.

A temprana edad, acudió a las escuelas Consuelo Zavala y la Escuela Modelo de la ciudad de Mérida. Interrumpió sus estudios en esta última escuela para cursar parte de sus cursos elementales en la Freehold Military School, debido a que su familia se mudó a los Estados Unidos de América por un tiempo. Al finalizar los cursos escolares, ingresó en la Universidad Iberoamericana en Yucatán donde se licenció en Antropología y comenzó sus estudios históricos sobre su propio estado natal. También estudió sociología y estética. Uno de los logros más significativos sería el descubrimiento de de un patrón iconográfico serpentino que se daba en las cosmovisión de los antiguos mayas. Los resultados de sus investigaciones están recogidos en La Serpiente Emplumada, eje de culturas (1955).​ Su legado como investigador puede encontrarse en el Archivo Histórico Yucatanense y la Biblioteca Yucatanense del Centro Cultural del Patronato Pro Historia Peninsular de Yucatán A. C, de la ciudad de Mérida, Yucatán (México), y en la biblioteca de la Universidad de Tulane, Nueva Orleans (Estados Unidos).

Como periodista, José Diaz Bolio publicó unos 6000 ensayos y artículos periodísticos que escribió para periódicos como el Excelsior de la Ciudad de México. De su trabajo periodístico destaca su columna periodística “Perfil del Tiempo”.

Como poeta, literato y amante de la música, grabó una antología de 54 canciones de su maestro de guitarra Ricardo Palmerín, y fue autor de diversas canciones entre las que destacan Musmé, Retorno y Cobarde. Entre su obra poética podemos encontrar el poemario titulado Rabí Jesús con poemas, a Cristo o la obra presentada en este artículo y dedicada a Vicente Lombardo Toledano: El Mayab resplandeciente: poemas legendarios (1934).

En 1989 recibió la Medalla de Yucatán que se otorga a grandes intelectuales dedicados a las ciencias, las artes y la cultura general.

Recordamos a José Diaz Bolio con dos poesías de su obra El Mayab Resplandeciente, un índice de vocabulario maya y la dedicatoria que el autor firmó en este mismo libro para el Mtro. Vicente Lombardo Toledano.

POEMA DEL AMOR QUE MUERE

LA FLOR: Ya se alejaron…
EL TIEMPO: Mas, cada cual se fue por su rumbo…
LA FLOR: Y se fueron tristes…
EL TIEMPO: Con la tristeza de las cosas muertas…
LA FLOR: Pero, vinieron alegres…
EL TIEMPO: Toda alegría muere…
LA FLOR: ¿Y la alegría del amor?
EL TIEMPO: Esa también muere…
LA FLOR: No; no creo que la alegría del amor también muera…
EL TIEMPO: Sin embargo, es verdad…

POEMA DE LA PROMESA DE AMOR

Aacán:

¡Ek-há! ¡Ek-há! Yo te nice, incomparable Ek-há, una promesa de amor; yo te prometí, allá en los tiempos pasados y en la grandiosa Ux-mal, un infinito presente que quizá solo a los dioses es debido ofrecer… Te ofrecí, divina Ek-há, adorarte y venerarte como a la propia Ix-Zuhuy-Kak; quemar para ti, en los pebeteros sagrados, el aromático nabá; sentarte en un trono de piedra labrada, labrado por los más gloriosos artistas, y darte, también, los más espléndidos abanicos del Mayab, las vestiduras más deslumbrantes y un fantástico mosaico de turquesas.

Pero, dime, ¿no es terrible el recordar un pasado feliz? Yo recuerdo, incomparable Ek-há, que entonces posaste largamente tu dulce mirada en mi mirada ansiosa; recuerdo que me miraste largamente, y que me entregaste tu corazón… ¡Ah! ¿Y acaso podré olvidar lo que entonces me dijiste? Tú me dijiste así: —Veo por tus ardientes palabras que en verdad me amas, Aa-cán! Hunab-Kú, el que manifiesta su grande amor a través de lo mucho que nos ha dado y que nos da, es pródigo hasta el exceso y nada nos niega… Así tú, Aacán, has llegado hasta mí y me has ofrecido lo que quizás sólo a los dioses es debido ofrecer… Y mi corazón se ha abierto como una flor al contacto de la tierna y amante gota de rocío… ¡Mi corazón ha podido amarte, Aacán, mi corazón ha querido abrirse para ti como en una ofrenda!—

¡Ek-há! ¡Ek-há! Tú me hablaste así; y tus labios se posaron en los míos, y mi sangre fluyó aprisa!

Entonces corrí ágilmente en busca de los más bravos guerreros de Uxmal; al hablarles, me ceñí un peto que ningún dardo agudo podía traspasar; embracé mi rodela y empuñé una lanza terrible; y les hablé así: —Hombres de Uxmal, temidos todo a lo largo del Sacbé y respetados aún por los mismos dioses! Anoche, hombres de Uxmal, tuve un sueño: soñé que Ix-Miatzil, la diosa iluminada, llegóse hasta mi lecho; venía con las armas de un noble guerrero y con la luz de la verdad resplandeciendo en sus ojos. Y me dijo así: —Aacán, bravo Aacán, los dioses que residen en el Hunanhil me envían a darte buenas nuevas; me envían ¡oh temerario uxmalense! a prevenirte que reúnas los más bravos guerreros de Uxmal, que los reúnas en un ejército glorioso y los conduzcas por todos los rumbos del Sacbé… Porque grandes victorias y riquezas esperan a los uitzes, y el poderío del Mayab les está reservado—. Después, la envolvió Chacal-Ik, el que gira sobre sus plantas, arrebatándola.

¿Recuerdas, Ek-há, cuando salimos de Uxmal en ejército resplandeciente? Salimos entre la admiración de todos los ciudadanos y entre el estruendo de los zacatanes.

Parecía que los dioses eternos nos acompañaban: vencimos en Copán, en Sací y en Akambatam; en Sayil y en Labná adquirimos indecibles botines de guerra, riquezas que los labios no pueden enumerar; a todos estos lugares llevamos el espíritu guerrero de los uitzes; pero, en Chichén Itzá levantaron fortalezas y aguzaron los dardos; las mujeres y los jóvenes labraron incontables flechas con dardos de pedernal filante, de pedernal emponzoñado y los guerreros espantosos nos esperaron ávidos de sangre y encendidos por una cólera terrible…

¡Ay!, pero, ¿no es terrible el recordar un pasado triste? Regresamos a Uxmal arrastrando el alma sobre el polvo y sembrando los caminos de cadáveres! ¡Nuestras lanzas, nuestros escudos, quedaron en el Reino del Itzá, y del ejército que admiraron los ciudadanos sólo volvimos unos pocos, trayendo la fatal noticia de la derrota!

Después, pasados algunos soles, mi corazón saltaba de mi pecho por la impaciencia de verte… Entonces fui hasta donde tú estabas, incomparable Ek-há, y te hallé resplandeciendo en el centro de tu belleza; resplandecías, Ek-há, como un lucero sobre las aguas apacibles… Pero, no pude brindarte los más espléndidos abanicos del Mayab, los que hacen las mujeres de T-hó; ni vestiduras deslumbrantes, ni tampoco mosaicos de turquesas… ¡Sólo pude brindarte mi corazón, mi corazón amante, y mi cuerpo poblado de cicatrices…!

¡Oh, ¿qué se hizo entonces de tus juramentos de amor? ¡Pobre me viste, Ek-há, sin riqueza ninguna para ofrecerte! ¡Y por eso ya no me ofreciste tu corazón!

Esa noche erré por los caminos, erré como una sombra que no sabe hacia dónde ha de ir, como una sombra que todo lo halla extraño y muerto… Hasta que llegué a orillas del cenote más antiguo, aquél que ha recibido los corazones de muchas víctimas. Junto a la imagen de un dios apacible y con el rostro contra la tierra húmeda, hube de yacer; hube de yacer así, hasta que el sueño se tendió sobre mis párpados. Y soñé que la diosa Ix-Miatzil, la diosa que todo lo alumbra y penetra con su sabiduría, se me acercó y con sus labios que siempre muestran la verdad, me dijo así:

—¡Aacán! ¡Aacán! ¡Tú hiciste una promesa de amor! Prometiste tronos de piedra labrada, vestiduras deslumbrantes y mosaicos de turquesas; prometiste lo que no te fue dado cumplir… Y la llama de amor que alentaste con el incienso de tus palabras, hoy se extingue irremediablemente… Olvidaste, Aacán, que en el amor, nunca es bueno ofrecer nada, ni el más insignificante brazalete. Que lo que ha de llegar, llegue por sí solo y a su tiempo, sin que los labios lo anticipen…

VOCABULARIO MAYA

Aacán: gemido; aquel que se lamenta, aquel que gime.
Ah-Cunaán: el encantado.
Ah-Idzat: el que es bumanamente sabio.
Ah-Miatz: el que es sabio por excelcncia.
Ah-Tubtún: señor que lanza piedras preciosa por la boca; dios de la elocuencia.
Ah-Xaché: aquel que busca-; aquel que inquiere.
Akabtú: piedra de la noche; el que aparenta serlo.
Akambatam. antigua ciudad del Mayab.
Aknal: la verde mazorca del maíz.
Analté: libro de piel de venado, donde se guardan las historias.
Bacab: cuatro Bacabes había que eran sostén de la Tierra en los cuatro puntos cardinales.
Balam: lo que se oculta en la espesura: tigre; el que a un tigre semejante es.
Bobat: el que es profeta.
Caxanbil: cosa que ha sido hallada.
Copán: antigua ciudad del Mayab.
Chacal-Ik: remolino; viento que gira
Chacmultún: la ciudad de las colinas rojas.
Chichén-Itzá: a las márgenes del pozo de los Itzá; antiguo reino y ciudad de la estirpe itzalana.
Ek-Há: lucero que se espeja en el agua; la mujer igualmente bella.
Ek-Nicté: la estrella de las flores; la más bella de las mujeres.
Hadzachac: azote, rayo de las tormentas; el guerrero que es azote en las batallas.
Halilí: ¡no más! ¡se acabó!
H-Ilabén: “cosa digna de verse”; el admirado por todos.
H-Pacat-Chén: el que tiene pura la mirada.
Hunab-Kú: el inmaculado, puro y único dios.
Hunanhil: el paraíso de la Tierra.
Ik: el viento.
Ikel-Cab: el que es espíritu de la Tierra; aquél que es sacerdote.
Ik-Halal: flecha del espírlu; el que va directamente al espíritu.
Ikim-Puhuy: ave que anuncia los sucesos próximos.
Ik-Than: el que habla con el espíritu, el que es poeta.
Ik-Zazil: Espíritu con luz; el hombre iluminado.
Itzá: perteneciente a la estirpe suma, la de los adoradores del agua.
Itzalano: Hombre de Chichén-Itzá.
Itzamná: civilizador del Mayab, venerado como dios, y que de sí mismo decía: “soy la sustancia del cielo, soy el rocío de las nubes”.
Itzen-caan, itzen muyal: «soy la sustancia del cielo, soy el rocío de las nubes”.
Ixchebeliax: la señora diosa de la pintura y del bordado.
Ix-Miatzil: Señora que preside la Sabiduría.
Ix-Na-Cabil: la señora madre de la Tierra, la Naturaleza.
Ix-Zuhuy-Kak: Señora, diosa del fuego virgen.
Katún: período de siete mil doscientos soles.
Kimil: la Muerte.
Kin: el Sol.
Kiuic: la ciudad del mercado, la ciudad de la plaza.
Kukulcán: El Señor Serpiente Emplumada, sumo sacerdote de la sabiduría.
Labná: la ciudad de las casas muertas.
Mayab: «la tierra de los pocos, la tierra de los elegidos”.
Mayapán: lugar, bandera del Maya; antiguo reino.
Nabá: sahumerio de los Mayas.
Nacom: el que es jefe de ejércitos.
Nenil-Há: espejo de las aguas; la mujer que le es semejante.
Noh-Balam: el gran tigre.
Noh-Yumil-Cab: El principal, el primer dios de la Tierra.
Okomol: cosa triste; el hombre siempre triste.
Palenke: nombre actual de la antigua Na-Caan-Chán, «la casa de la serpiente celeste”; antiguo reino.
Pizlimtec: Dios de la poesía y de la música.
Sacbé: el blanco camino de piedra que unía las ciudades del Mayab.
Sací: la ciudad blanca y dulce.
Sayil: antigua ciudad.
Sihó: (Lo mismo que Ich-Caan-Sihó). “La ciudad de los que nacieron en el cielo”.
T-Hó: antigua ciudad. Tulum: ciudad fortaleza de la costa del Caribe.
Tunkul: sonido divino: el símbolo que se oye a muchas leguas.
U: la Luna.
Ucum: paloma torcaz.
Uitzes: los uitzes, los hombres de la sierra.
Uxmal: “la ciudad donde eternamente se cosecha”.
Xocbitún: el del sonido melodioso: dios del canto.
Yum-Idzat: el señor que preside el arte.
Yum-Ilbil: Señor que debe ser visto; el que es señor por excelencia.
Zacatán: tamboril hecho de madera y piel de venado.
NOTA: La H en Maya suena como J y la X como SH en español.

DIAZ Bolio, José. El Mayab resplandeciente: poemas legendarios. México: Nuestra Raza, 1934.

De Díaz Bolio al Sr. Vicente Lombardo Toledano, prestigioso intelectual; devotamente. Mex. Febrero. VI-XXXIV

Obra ubicada en el acervo histórico: “Dedicatorias a Vicente Lombardo Toledano” de la biblioteca del Centro de Estudios Vicente Lombardo Toledano.

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Correo electrónico: bibliolomb@hotmail.com


Miguel Aroche Parra, 1915-2016

Por el Mtro. Josep Francesc Sanmartín Cava, el Lic. Javier Arias, y el dedicado trabajo realizado por los Servicios Bibliotecarios del Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano.

Miguel Aroche Parra nació en el estado de Guerrero (México), el 25 de agosto de 1915, y falleció el 19 de julio de 2016. Fue un destacado político y escritor mexicano, miembro del Partido Comunista Mexicano (PCM), aunque fue expulsado de este partido. Tras esto,  participó en el Congreso de Unidad Marxista de 1950, que dio origen al Partido Obrero Campesino de México (POCM), que en 1963 se fusionó con el Partido Popular Socialista (PPS). Miguel Aroche Parra también fue director del periódico Noviembre, órgano oficial del POCM. Tras la Derrota ferrocarrilera de 1959, fue recluido como preso político en la prisión del Palacio de Lecumberri y en la de Santa Martha Acatitla, de la Ciudad de México. Tras del POCM y el PPS en 1963, Miguel Aroche Parra y Carlos Sánchez Cárdenas se opusieron al nombramiento de Jorge Cruickshank García como presidente del PPS, situación que motivó su expulsión del partido y de 26 miembros más del Comité Central. Finalmente fue miembro del Movimiento de Acción y Unidad Socialista, diputado en la LVI legislatura de 1988-1991, y miembro fundador del Partido de la Revolución Democrática.

Obra escrita: La derrota ferrocarrilera de 1959: aportes para un análisis objetivo de las últimas luchas obreras (1960), 28 poemas de amor y vida (1968), 53 poemas del 68 mexicano (1972), El Che, Genaro y las guerrillas: estrategia y táctica de la revolución en México (1974), Los secuestros de Figueroa, Zuno y la muerte de Lucio Cabañas (1976), Unidad antiimperialista, unidad proletaria (1985) y En busca de la Aurora (1999).

El Centro de Estudios rinde homenaje al poeta y político Miguel Aroche Parra con tres poesías y una dedicatoria al Mtro. Vicente Lombardo Toledano.

Azul

Azul.
Azul, el potro del viento,
azul, el mar aún rugiendo,
azul, el llanto copioso del sentimiento,
azul, tu boca y tus manos y tu cuerpo,
azul, azul de contento,
azul de nubes, tenue, inconsútil azul,
azul por fuera y por dentro,
azul la tarde, la playa,
azul la gaviota en vuelo,
azul cuanto veo, cuanto toco, cuanto siento,
azul, el canto loco del amor que ofrezco, del amor que imploro,
azules tus besos netos,
tus caricias desgranándose entre muros, a la sombra azul de lirios,
azul el sol que se pone,
azul tu voz y mi voz,
azules en la penumbra, solos, muy solos, los dos
.

Dedicatoria y poesías seleccionadas de 28 poemas de amor y vida

AROCHE Parra, Miguel. 28 poemas de amor y vida. México: Editora y distribuidora nacionales de publicaciones, 1968.

IV – 26 – 1968. Al compañero Vicente Lombardo Toledano, cariñosamente. Firma de Miguel Aroche Parra.

Poesías

Obra ubicada en el acervo histórico: “Dedicatorias a Vicente Lombardo Toledano” en la biblioteca del Centro de Estudios Vicente Lombardo Toledano.

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Margarita Paz Paredes, 1922 – 1980

Composición del retrato de Margarita Paz Paredes

Por el Lic. Javier Arias, el Mtro. Josep Francesc Sanmartín Cava y el dedicado trabajo realizado por los Servicios Bibliotecarios del Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano.

Margarita Camacho Baquedano, conocida con el seudónimo de Margarita Paz Paredes, nació el 30 de marzo de 1922, en San Felipe, Guanajuato (México). Fue una destacada escritora, docente, periodista y poetisa mexicana. Estudió periodismo en la Universidad Obrera de México, y filosofía y literatura en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Ejerció la docencia en la Universidad de Toluca y en la Escuela Normal Superior de México. Su obra literaria está relacionada con la filantropía, el humanismo y los derechos del pueblo. Su primera obra literaria, Sonaja, fue publica en 1942, y con Litoral del tiempo y Segundo litoral del tiempo alcanzó el reconocimiento. Colaboró en revistas y periódicos mexicanos, y en 1955 fue comisionada por la Organización de Estados Centroamericanos (ODECA), para la realización de una antología de la lírica contemporánea de México. Se casó con el dramaturgo, escritor, ensayista y periodista mexicano Ermilo Abreu Gómez. Margarita falleció en la Ciudad de México, el 22 de mayo de 1980.

El Centro de Estudios Lombardo Toledano, rinde homenaje a Margarita con tres de sus dedicatorias al Mtro. Lombardo Toledano y cinco de sus poesías.

I

Ahora
que encamino mis pasos hacia el alto crepúsculo,
cadáveres de sueños siembran su cal inútil
a lo largo del día.
Mi deyoción frustrada no acierta ni siquiera
a imaginar un súbito color entre la sombra.
¡Esta tarde, como todas Ias tardes,
he perdido una estrella!

Apareció de pronto flotando sobre el río
y fué como nenúfar transitorio
su anunciación insólita.
Su nombre de rocío
dejó en mis lábios avidez lacustre;
y ai fin, celeste y evasiva,
se diluyó en derroche de iluminada espuma.

Vino después a mis hambrientas playas
y era un pez rutilante en mis redes de asombro;
pero sobre la arena se deshizo
su inusitada piel de azogue.

II

Decidme, amigos:
¿habéis visto mi estrella?

Por la alegria con que bañó mi aurora,
yo la busqué en la zarca sonrisa de los niños;
en el piafar ardiente del caballo;
en la congregación dei pan sencillo;
en la dorada fuga
de una silvestre lagartija;
en el remanso donde las palomas
trizan a picotazos los luceros,
y en la miel inocente
con que el amor construye sus panales.

III

Avisadme
si encontrais una huella
de mi pequeña luz desvanecida.

Por el temblor que aposento en mi alma,
le percibí en el viento
— salterio alucinado para cantar tu nombre —
que encendió fuegos fátuos
en el encarcelado panteón de mi esqueleto.

La seguí en el salitre de la ola imprevista
que me acerco un instante
ai ojo pavoroso del velero
perdido en la vigilia de mi oceánica noche.

Me conmovió la orquesta sensual de su llamada
y el corazón en brasas consumido en su estirpe
la espera en el secreto sacerdócio del fuego.

IV

Alerta, caminantes:
Ha caído mi exhalación en el vacío.
Prestadme vuestros mantos;
tendedlos sobre el polvo;
que su llama fugaz no se lastime
y me deje
en cenizas transida.

Vosotros, los que portais antorchas iluminando bosques,
y mares y desiertos,
no abandoneis mi paso
que enigmas y tinieblas asaltan.

Escuchadme:
si no encuentro la brecha
donde sabias y diseminadas espinas
conducen a la rosa;
si este llanto
con su pasión de cándida ternura
no logra humedecer
el contorno inflamado de su ausencia;
antes que muera a obscuras,
sin el contraste de su leve cirio,
heridme aqui en el pecho,
sacadme el corazón, arrojadlo a la noche
y retiraos, amigos,
porque su incandescencia de volcán retenido
libertará sus vetas
incendiando la tierra, el aire, la esperanza…

V

¡He perdido mi estrella!
Si la encontrais un día,
decidle, que en su busca
este pequeño corazón de trigo
quiso ser para ella
el pulso universal dei firmamento.

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Margarita Paz Paredes. César Garizurieta: elegía. México: B. Costa-Amic, 1961.

Al Lic. Vicente Lombardo Toledano, con mi alta estimación y afecto. Margarita Paz Paredes. México, mayo 1961.

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Margarita Paz Paredes. Rebelión de cenizas, poemas. México: Imprenta Roall, 1960.

Al Lic. Vicente Lombardo Toledano, con mi adhesión y alta estima. Margarita Paz Paredes. México, mayo 1961.

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Margarita Paz Paredes. “Voz de la tierra”: poemas. México: Firmamento, 1946.

A Vicente lombardo Toledano, ilustre maestro de las juventudes revolucionarios de América. Con mi más profunda admiración y simpatía. Margarita Paz Paredes, 1946.

 

Obras ubicadas en el acervo histórico: “Dedicatorias a Vicente Lombardo Toledano” de la biblioteca del Centro de Estudios Vicente Lombardo Toledano.

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Correo electrónico:bibliolomb@hotmail.com

Otras obras

  • Voz de la tierra (1946).
  • El anhelo plural (1948).
  • Retorno (1948).
  • Génesis transido (1949).
  • Elegía a Gabriel Ramos Millán (1949).
  • Dimensión del silencio (1953).
  • Casa en la niebla (1956).
  • Coloquio de amor (1957).
  • Cristal adentro (1957).
  • Los animales y el sueño (1960).
  • Rebelión de ceniza (1960).
  • Elegía a César Garizurieta (1961).
  • El rostro imposible (1965).
  • Lumbre cautiva (1968).
  • Otra vez la muerte (1976).
  • La terrestre esperanza (1977).
  • Puerta de luz líquida (1978).
  • Viaje a China Popular (1966)

Alfonso Reyes, 1889 – 1959

Alfonso Reyes Ochoa nació el 17 de mayo de 1889, en Monterrey, Nuevo León (México). Fue un destacado abogado, diplomático, docente, poeta, traductor y escritor de teatro, cuento, ensayo, crítica y narración. Se tituló como abogado en la Escuela Nacional de Jurisprudencia, hoy Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Fue uno de los fundadores del “Ateneo de la Juventud”, junto con Antonio Caso, José Vasconcelos, Pedro Henríquez Ureña, Julio Torri y Martín Luis Guzmán, entre otros jóvenes y futuros intelectuales destacados del siglo XX. La misión de los miembros del Ateneo fue la lectura y discusión de los clásicos griegos, reflexionar sobre la literatura y la filosofía universal, la crítica al positivismo y al impacto del periodo del Porfiriato en México.

Su padre, el general Bernardo Reyes, participó en el golpe de estado contra el presidente Francisco I Madero, llamado “Decena trágica” (1913). Tras la muerte del general Reyes, en la batalla que se dio en el Zócalo de la Ciudad de México, su hermano se adhirió al gobierno de Victoriano Huerta. Estos hechos le llevaron a viajar a Europa, donde se incorporó a la Legación de México en Francia hasta 1914. Tras esto, Alfonso Reyes se exilió a España de 1914 a 1924, periodo durante el cual floreció como gran escritor y maestro de la investigación literaria. Colaboró en el Centro de Estudios Históricos de Madrid, bajo la Dirección de Ramón Menéndez Pidal. También fue colaborador de la Revista de Filología Española, Revista de Occidente y en la Revue Hispanique.

Desempeñó importantes cargos en el servicio diplomático mexicano en España, Francia, Argentina y Brasil. Como académico presidió la Casa de España en México, hoy el Colegio de México, fue miembro de la Academia Mexicana de la Lengua, docente y fundador del Colegio Nacional, recibió el Premio Nacional de Ciencias y Artes en Literatura y Lingüística en México. Alfonso Reyes fue nombrado Doctor Honoris Causa por la Universidad de Princeton, por la Universidad de California Berkeley de Estados Unidos de América y por la Universidad de la Sorbona de París (Francia). Su obra es magistral y abundante en poesía, crítica, ensayos y memorias. Falleció el 27 de diciembre de 1959, en la Ciudad de México. Sus restos descansan en la Rotonda de las Personas Ilustres, México.

En Centro de Estudios rinde homenaje al intelectual mexicano Alfonso Reyes, con cuatro de sus poesías y las dedicatorias a su amigo el Mtro. Vicente Lombardo Toledano.

EL LLANTO

Al declinar la tarde, se acercan los amigos;
pero la vocecita no deja de llorar.
Cerramos las ventanas, las puertas, los postigos,
pero sigue cayendo la gota de pesar.

No sabemos de donde viene la vocecita;
registramos la granja, el establo, el pajar.
El campo en la tibieza del blando sol dormita,
pero la vocecita no deja de llorar.

-¡La noria que chirría!- dicen los más agudos-
Pero ¡si aquí no hay norias! ¡Que cosa tan singular!
Se contemplan atónitos, se van quedando mudos
porque la vocecita no deja de llorar.

Ya es franca desazón lo que antes era risa
y se adueña de todos un vago malestar,
y todos se despiden y se escapan de prisa,
porque la vocecita no deja de llorar.

Cuando llega la noche, ya el cielo es un sollozo
y hasta finge un sollozo la leña del hogar.
A solas, sin hablarnos, lloramos un embozo,
pero la vocecita no deja de llorar.

LA HABANA

No es Cuba, donde el mar disuelve el alma.
No es Cuba -que nunca vio Gaugin,
Que nunca vio Picasso-,
Donde negros vestidos de amarillo y de guinda
Rondan el malecón, entre dos luces,
Y los ojos vencidos
No disimulan ya los pensamientos.

No es Cuba – la que oyó a Stravisnsky
Concertar sones de marimbas y güiros
En el entierro del Papá Montero,
Ñañigo de bastón y canalla rumbero.

No es Cuba -donde el yanqui colonial
Se cura del bochorno sorbiendo “granizados”
De brisa, en las terrazas del reparto;
Donde la policía desinfecta
El aguijón de los mosquitos últimos
Que zumban todavía en español.

No es Cuba – donde el mar se transparenta
Para que no se pierdan los despojos del Maine,
Y un contratista revolucionario
Tiñe de blanco el aire de la tarde,
Abanicando, con sonrisa veterana,
Desde su mecedora, la fragancia
De los cocos y mangos aduaneros.

AUSENCIAS

De los amigos que yo más quería
y en breve trecho me han abandonado,
se deslizan las sombras a mi lado,
escaso alivio a mi melancolía.

Se confunden sus voces con la mía
y me veo suspenso y desvelado
en el empeño de cruzar el vado
que me separa de su compañía.

Cedo a la invitación embriagadora,
y discurro que el tiempo se convierte
y acendra un infinito cada hora.
Y desbordo los límites, de suerte
que mi sentir la inmensidad explora
y me familiarizo con la muerte.

 SOL DE MONTERREY

No cabe duda: de niño,
a mí me seguía el sol.

Andaba detrás de mí
como perrito faldero;
despeinado y dulce,
claro y amarillo:
ese sol con sueño
que sigue a los niños.

Saltaba de patio en patio,
se revolcaba en mi alcoba.
Aun creo que algunas veces
lo espantaban con la escoba.
Y a la mañana siguiente,
ya estaba otra vez conmigo,
despeinado y dulce,
claro y amarillo:
ese sol con sueño
que sigue a los niños.

(El fuego de mayo
me armó caballero:
yo era el niño andante,
y el sol, mi escudero.)

Todo el cielo era de añil;
Toda la casa, de oro.
¡Cuánto sol se me metía
por los ojos!
Mar adentro de la frente,
a donde quiera que voy,
aunque haya nubes cerradas,
¡oh cuánto me pesa el sol!
¡Oh cuánto me duele, adentro,
esa cisterna de sol
que viaja conmigo!

Yo no conocí en mi infancia
sombra, sino resolana.-
Cada ventana era sol,
cada cuarto era ventanas.

Los corredores tendían
arcos de luz por la casa.
En los árboles ardían
las ascuas de las naranjas,
y la huerta en lumbre viva
se doraba.
Los pavos reales eran
parientes del sol. La garza
empezaba a llamear
a cada paso que daba.

Y a mí el sol me desvestía,
para pegarse conmigo,
despeinado y dulce,
claro y amarillo:
ese sol con sueño
que sigue a los niños.

Cuando salí de mi casa
con mi bastón y mi hato,
le dije a mi corazón:
-¡Ya llevas sol para rato!-
Es tesoro – y no se acaba:
no se acaba – y lo gasto.
Traigo tanto sol adentro
Que ya tanto sol me cansa.-
Yo no conocí en mi infancia
Sombra, sino resolana.

Obras dedicadas:

REYES, Alfonso. Homilia por la cultura. México: Fondo de Cultura Económica, 1930.

A Vicente, Alfonso.

REYES, Alfonso. El testimonio de Juan Peña. Rio de Janeiro: Villas Boas, 1930.

A Vicente y a María Rosa. Recuerdo de sus días en Río, cariñosamente Alfonso Reyes, Río 1930.

REYES, Alfonso. La saeta. Rio de Janeiro: Villas Boas, 1931.

Para Vicente con mucho afecto. Alfonso.

REYES, Alfonso. Atenea política. Río de Janeiro: L. Fernandez & Irmao, 1932.

Para Vicente, saludo cordial de Alfonso, 1932.

REYES, Alfonso. A vuelta de correo. Río de Janeiro: Graph. Fernandez & Rohe, 1932.

Para Vicente, con un saludo muy afectuoso Alfonso. Río 1932.

REYES, Alfonso. En el día americano. Río de Janeiro: L. Fernandez & Irmao, 1932.

A Vicente cariñosamente Alfonso.

REYES, Alfonso. Horas de Burgos. Rio de Janeiro: Villas Boas, 1932.

A Vicente, cordial saludo de Alfonso. Río 1932.

REYES, Alfonso. Tren de ondas: 1924-1932. Rio de Janeiro: Villas Boas, 1932.

A Vicente Lombardo Toledano, saludos de año nuevo Alfonso Reyes. Río, 1933.

REYES, Alfonso. Voto por la Universidad del Norte. Río de Janeiro: Apollo Confeccionou, 1933.

Alfonso Reyes.

REYES, Alfonso. Golfo de México. Buenos Aires: Francisco A. Colombo: 1934.

Vicente Lombardo Toledano. Alfonso Reyes.

REYES, Alfonso. Yerbas del tarahumara. Buenos Aires: Francisco A. Colombo, 1934.

Vicente Lombardo Toledano. Alfonso Reyes.

REYES, Alfonso. A la memoria de Ricardo Güirales. Río de Janeiro: Lithotipo Fluminense, 1934.

Vicente Lombardo Toledano con la esperanza de verlo pronto Alfonso Reyes.

REYES, Alfonso. Aquellos días: 1917-1920. Santiago de Chile: Ediciones Ercilla, 1938.

A Vicente Lombardo Toledano, con la firme amistad de Alfonso Reyes.

Obras ubicadas en el acervo histórico: “Dedicatorias a Vicente Lombardo Toledano” de la biblioteca del Centro de Estudios Vicente Lombardo Toledano.

Link del catálogo en línea: http://200.78.223.179:8388/LOMB
Correo electrónico:bibliolomb@hotmail.com

Obras publicadas:

Poesía

  • Huellas (1922)
  • Pausa (1926)
  • Cinco casi sonetos (1931)
  • Sol de Monterrey (1932)
  • Romances del Río de enero (1933)
  • A la memoria de Ricardo Guiralde (1934)
  • Golfo de México (1934)
  • Yerbas del tarahumara (1934)
  • Juego Poético (1935)
  • Infancia (1935)
  • Otra voz (1936)
  • Cantata en la tumba de Federico García Lorca (1937)
  • Villa de Unión (1940)
  • Algunos poemas, (1925-1939) (1941)
  • Romances (y afines) (1945)
  • La vega y el soto (1916-1943) (1946)
  • Cortesía (1909-1947) (1948)
  • Homero en Cuernavaca (1949)
  • Poema del Cid (Traducción) (1949)
  • La Iliada de Homero. Primera parte: Aquiles agraviado. Traslado de Alfonso Reyes (1951)
  • Obra poética (1952)
  • Nueve romances sordos (1954)
  • Bernardo Mandeville. El panal rumoroso o la redención de los bribones. Paráfrasis libre de Alfonso Reyes (1957)
  • Cuatro poemas en torno a Monterrey (1957)

Teatro

  • Ifigenia Cruel (1924)

Crítica, ensayos y memorias

  • Composiciones presentadas en los exámenes de primero y segundo curso de literatura, en la Escuela Nacional Preparatoria, por el alumno… (1907)
  • Los “poemas rústicos” de Manuel José Othón. Conferencias en el Ateneo de la Juventud (1910)
  • Cuestiones estéticas, (1911)
  • El paisaje en la poesía mexicana del siglo XVI (1911)
  • El suicida. Libro de ensayos, (1917)
  • Visión de Anáhuac (1519) (1917)
  • Cartones de Madrid (1914-1917) (1917)
  • Retratos reales e imaginario s(1920)
  • Simpatías y diferencias: Primera serie: Páginas del jueves (1921), Segunda serie: I Crítica/II Historia menor (1921), Tercera serie: I Simpatías/II El cisne (1922)
  • El cazador. Ensayos y divagaciones (1921)
  • L’evolution du Mexique (1923)
  • Calendario (1924)
  • Simples remarques sur le Mexique (1926)
  • Reloj de sol. Quinta serie de “Simpatías y diferencias” (1926)
  • Cuestiones gongorinas (1927)
  • Fuga de Navidad (1929)
  • La saeta (1931)
  • Discurso por Virgilio (1931)
  • A vuelta de correo (1932)
  • En el día americano (1932)
  • Horas de Burgos (1932)
  • Atenea política (1932)
  • En el ventanillo de Toledo (1932)
  • Tren de ondas (1932)
  • Voto por la Universidad del Norte (1933)
  • La caída. Exégesis en marfil (1933)
  • Tránsito de Amado Nervo (1937)
  • La idea política de Goethe (1937)
  • Las vísperas de España (1937)
  • Aquellos días (1937)
  • Mallarméentre nosotros (1938)
  • Capítulos de literatura española: Primera serie (1939), Segunda serie (1945)
  • La crítica en la edad ateniense (600 a 300 a. C.) (1941)
  • Pasado inmediato y otros ensayos(1942)
  • Los siete sobre Deva. Sueño de una tarde de agosto(1942)
  • La antigua retórica (1942)
  • Última Tule (1942)
  • La experiencia literaria (1942)
  • El deslinde. Prolegómenos a la teoría literaria (1944)
  • Tentativas y orientaciones (1944)
  • Dos o tres mundos. Cuentos y ensayos (1944)
  • Norte y sur (1925-1942) (1944)
  • El Brasil y su cultura (1944)
  • Tres puntos de exegética literaria (1945)
  • Los regiomontanos (1945)
  • Los trabajos y los días, 1934-1944 (1945)
  • Las letras patrias (1946)
  • Por mayo era, por mayo… (1946)
  • Justo Sierra. Un discurso (1947)
  • A lápiz. 1923-1946 (1947)
  • Grata compañía (1948)
  • Entre libros, 1912-1923 (1948)
  • De un autor censurado en el Quijote (Antonio de Torquemada) (1948)
  • Panorama de la religión griega (1948)
  • Letras de la Nueva España (1948)
  • Sirtes (1932-1944) (1949)
  • De viva voz (1920-1947) (1949)
  • Mi idea de la historia (1949)
  • Junta de sombras. Estudios helénicos (1949)
  • Tertulia de Madrid (1949)
  • Cuatro ingenios (1950)
  • En torno al estudio de la religión griega (1951)
  • Trazos de historia literaria (1951)
  • Ancorajes (1951)
  • Interpretación de las edades hesiódicas (1951)
  • Medallones (1951)
  • La X en la frente. Algunas páginas sobre México (1952)
  • Marginalia: Primera serie (1946-1951) (1952), Segunda serie (1909-1954) (1954), Tercera serie (1940-1959) (1959)
  • Memorias de cocina y bodega (1953)
  • Trayectoria de Goethe (1954)
  • Primer capítulo de mis recuerdos (1954)
  • La danza (1956)
  • Dos escritos sobre Paul Valéry (1957)
  • Las burlas veras (1957)
  • La filosofía helenística (1959)
  • Los nuevos caminos de la lingüística (1960)
  • A campo traviesa. Trazos de Jean-Pierre Marcillac (1960)
  • Al yunque (1944-1958) (1960)
  • La afición de Grecia (1960)
  • Segundo libro de recuerdos (1960)
  • El polifemo sin lágrimas (1961)
  • Oración del 9 de febrero (1963)
  • Dante y la ciencia de su época (1965)
  • Universidad, política y pueblo (1967)
  • Anecdotario (1968)
  • Prosa y poesía (1975)

Narrativa

  • El plano oblicuo. Cuentos y diálogos (1920)
  • El testimonio de Juan Peña (1930)
  • La casa del grillo (1938)
  • Verdad y mentira (1950)
  • Árbol de pólvora (1953)
  • Quince presencias (1955)
  • Los tres tesoros (1955)

Obras ilustradas

  • La cena, con ilustraciones de Santiago Caruso (México, La Caja de Cerillos, 2013)

Archivo personal

  • Reliquias (Recuerdos, intimidades):
    • Berkeleyana (1941)
  • Astillas (Literatura menor, juegos de pluma):
    • Burlas literarias (1919-1922) (1947)
    • Tres cartas y dos sonetos (1954)
    • Briznas I (1959)
  • Residuos (Orillas, relieves, gangas y flecos de la obra):
    • Cartilla moral (1944) (1952)
    • Resumen de la literatura mexicana (siglos XVI-XIX) (1957)
  • Instrumentos (Apuntes, notas, elementos de trabajo y estudio):
    • Introducción al estudio económico del Brasil (1936) (1938)
    • La inmigración en Francia (1927) (1947)
    • La constelación americana. Conversaciones de tres amigos, Buenos Aires, 23 de octubre al 19 de noviembre de 1936 (1950)
    • De la antigüedad a la Edad Media (1954)
    • Troya (1954)
    • Libros y libreros en la antigüedad (1955)
    • El triángulo egeo (1958)
    • La jornada aquea (1958)
    • Geógrafos del mundo antiguo (1959)
  • Testimonios (Memorias, reseñas):
    • El servicio diplomático mexicano (1933) (1937)
    • La conferencia colombo-peruana para el arreglo del incidente de Leticia. Río de Janeiro, 25 de octubre de 1933 al 24 de mayo de 1934 (1947)
    • Momentos de España: Memorias políticas, 1920-1923 (1947)
    • Crónicas de Francia: Vol. I (enero a abril de 1925) (1947), Vol. II (abril a junio de 1925) (1952), Vol. III (julio a diciembre de 1925) (1955), Vol. IV (enero a junio de 1926) (1956), Vol. V (junio de 1926 a febrero de 1927) (1957)
  • Documentos (Papeles ajenos):
    • Manuel García Blanco, el escritor mexicano Alfonso Reyes y Unamuno (1956)

Obras completas

  • Editadas por el Fondo de Cultura Económica e ilustradas por el dibujante Enrique Sobisch (1955-1993).

Artículo escrito por el Doctorando Josep Francesc Sanmartín Cava, en colaboración con los Servicios Bibliotecarios del Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano.


Luis Enrique Délano, 1907 – 1985

Por el Lic. Javier Arias, el Mtro. Josep Francesc Sanmartín Cava y el dedicado trabajo realizado por los Servicios Bibliotecarios del Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano.

Luis Enrique Délano Díaz nació el 14 de julio de 1907, en Santiago (Chile). Destacó como escritor, periodista, poeta, diplomático y traductor. Inició sus estudios en la Universidad de Chile, más tarde, en 1934, viajó a España e ingresó en la Universidad de Madrid para estudiar Letras e Historia del Arte, justo en el periodo durante el que estalla la Guerra Civil Española. A los 19 años, dio inicio a su actividad literaria con su primera obra poética El pescador de estrellas, publicada en 1926, y con su primera novela Rumbo hacia ninguna parte, publicada en 1927. En colaboración con Salvador Reyes Figueroa, entre otros, fundó la revista Letras en 1928, en la que colaboró hasta 1930, como parte de la corriente del Imaginismo. Trabajó como periodista para el periódico El Mercurio en 1929, y colaboró dirigiendo la revista Vistazo en 1952. Trabajó como cónsul de Chile en México y en Nueva York, y como embajador de Chile en Suecia. Por su prolífica obra literaria y periodística recibió, por su novela Puerto de fuego, el Premio Municipal de Santiago en 1956, y el Premio Nacional de Periodismo en 1970. Al regreso de su segundo exilio, falleció en la ciudad de Santiago (Chile), el 20 de marzo de 1985.

Recordamos al ilustre escritor con una de sus poesías, un relato de la Guerra Civil Española y una dedicatoria firmada para su amigo el Mtro. Vicente Lombardo Toledano.

Poema Bebiendo Solo A La Luz De La Luna
(otra Versión) de Poetas chinos

Entre las flores, un tazón de vino
bebo solo, ningún amigo está cerca.
Levanto mi Copa, invito a la Luna
y a mi sombra, y ahora somos tres.
Mas la Luna nada sabe de bebidas
y mi sombra se limita a imitarme,
pero así y todo, Luna y sombra serán mi compañía.
La primavera es época propicia para el goce.
Canto y la Luna prolonga su presencia,
bailo y mi sombra se enreda.
Mientras me mantengo sobrio, somos alegres juntos,
cuando me embriago, cada uno marcha por su lado
jurando encontrarnos en el Río de Plata de los Cielos.

Versión de Luis Enrique Délano

LA MUERTE EN LAS CALLES

A mediados de Octubre arreciaron los bombardeos aéreos sobre Madrid. Ya no se trataba de lanzar bombas sobre los aeródromos. Los aviones nos visitaban todas las noches y casi todos los días también. El primer bombardeo sobre la población indefensa, es decir el primer bombardeo cruel y deliberado, tuvo lugar un día viernes por la tarde. Los aviones buscaron las colas más numerosas y sobre ellas lanzaron sus toneladas de metralla. Otros aviadores se elevaban a gran altura, donde no podían ser alcanzados por los cañones antiaéreos y dejaban caer las bombas, sin importarles el sitio donde fueran a explotar. Una bomba cayó sobre una guardería infantil, matando a varios niños. Las otras habían explotado, una en la calle de Preciados, otra en Fuencarral y una tercera en la calle de la Luna. De las reuniones de mujeres que esperaban su turno para adquirir alimentos sólo quedaron trozos de carne quemada, hacinamientos de cadáveres. Tuve oportunidad de hablar con un estudiante de medicina que trabajaba en un hospital de sangre y me contó que la acción aérea había causado cerca de trescientos muertos y el doble de heridos. Los periódicos protestaron indignados contra el salvaje bombardeo, aunque sin precisar el número de víctimas. Recuerdo un vibrante artículo de la diputada comunista Dolores Ibarruri (Pasionaria) haciendo un llamamiento al mundo contra la repetición de actos de esta naturaleza. El artículo tuvo indudablemente gran eficacia, por la sensatez de su expresión y por la personalidad de su autora. Figura querida del proletariado universal, Dolores Ibarruri ha sido en la guerra civil española, una animadora de las fuerzas obreras en lucha contra los moros y legionarios. Cuando la moral decaía, se la podía ver en el frente, fusil en mano, animando a sus camaradas, invitándolos a la lucha, peleando ella misma a la cabeza de todos. Ha sido también quien ha dado las consignas. Suyas son algunas frases que hoy circulan en todas las bocas. Las mujeres de Madrid desfilaban, en los días más negros de la guerra, llevando grandes estandartes en los que se leía: “Preferimos ser viudas de héroes antes que esposas de cobardes”. Suyo es el “¡No pasarán!”, frase simple, frase de aliento, de fe, que se repiten los milicianos antes de entrar al combate, frase con que se dan valor las esposas, las hijas, las madres y las novias de los combatientes, mientras transcurren las horas de prueba en la retaguardia.

Los intelectuales más insospechables, gentes alejadas de la vida política, al margen incluso de la lucha plantada, manifestaron al mundo la vergüenza que sentían de que otros españoles hubieran caído en la tentación de cometer una vileza así. El propio don Ramón Menéndez Pidal, gloria de las letras castellanas, exteriorizó sus sentimientos de repulsa. El Cuerpo Diplomático residente en Madrid protestó también en un comunicado dirigido al Ministro de Estado y en el cual “lamentaba no contar con medios para impedir la repetición de esos hechos”.

Entretanto el Gobierno había recibido, por fin, aviones del extranjero y cuando menos, podía hacer frente a estos ataques. La población de Madrid no estaba desamparada totalmente. Llegaban las visitas de los aviones rebeldes y muy pronto aparecían en el horizonte los “cazas” leales, que salían a buscarles batalla. Pregunté a un capitán de milicias sino había buenos artilleros para manejar los cañones antiaéreos y me respondió:

–La defensa con cañones y ametralladoras antiaéreos es muy relativa, muy limitada. Se pueda defender del bombardeo un objetivo militar, un cuartel, un ministerio, un edificio dado, pero no una ciudad entera. Imagínese usted. Se trata por ejemplo del Ministerio de la Guerra que va a ser atacado por los aviones rebeldes.

Las defensas antiaéreas comienzan a funcionar y su papel debe limitarse a formar, a una altura dada, una especie de círculo de fuego sobre el Ministerio. El avión enemigo no puede penetrar en ese círculo, porque fatalmente sería alcanzado por los proyectiles. Su acción es, pues, imposible y el Ministerio de la Guerra no será bombardeado. Pero lo que es posible hacer con un edificio no puede hacerse con una ciudad entera. Imagínese usted… ¿Cuántos cañones antiaéreos se necesitarían pata proteger todo Madrid?…

 –Si es así, los cañones antiaéreos no disparan directamente sobre los aviones.

 –Sí, también lo hacen, pero es muy difícil que den en el blanco. Generalmente los aviones no son tocados. Usted ve, agregó, a la altura que vuelan estos miserables…

El bombardeo de las mujeres y niños había producido indignación en el mundo entero. De Londres, de París, de Bruselas llegaban mensajes protestando contra el salvaje atentado. Indalecio Prieto, Ministro de Aire, publicó un comunicado expresando que la aviación del Gobierno limitaba su acción a objetivos de tipo puramente militar. Bombardeaba aeródromos y cuarteles, no poblaciones civiles: iba contra soldados, no contra mujeres y niños a la hora en que éstos buscan su alimento. Y efectivamente, a juzgar por las noticias que publicaban los periódicos de Madrid, los aviones gubernamentales habían realizado una acción de enorme eficacia. Aeródromos enemigos fueron destruidos totalmente, pereciendo en uno de estos ataques cuarenta aviadores facciosos. En los combates aéreos parece ser que los rebeldes llevaban la peor parte.

Casi todas las noches había que levantarse, no ya avisados por las sirenas de alarma, sino por el ruido: los propios aviones enemigos. El cerco de Madrid iba estrechándose, los frentes de batalla se habían aproximado a la ciudad, y ya el aviso, desde la línea de fuego, de la presencia de aviones enemigos era casi inútil. No se producía sino cuando la aviación rebelde estaba a las puertas mismas de la ciudad. En cuanto a las “salchichas”… habían sido destruidas. Justamente estaba yo trabajando en las oficinas del Consulado de Chile, una tarde, cuando me tocó presenciar esta acción militar, que fue de un trágico interés. Desde la ventana veíamos los acciones rebeldes muy cerca, a unos seiscientos metros. Ya ni siquiera bajábamos al sótano, a pesar de hallarnos a considerable altura. A todo se habitúa el hombre, hasta al peligro de un bombardeo. Se repetían estos con tanta frecuencia que muchas veces ni siquiera nos movíamos. Esa tarde vimos venir dos aviones facciosos y volar muy bajo sobre el Paseo de Rosales, como buscando algo, como observando un determinado objetivo. Recordé que era allí donde se guardaban, más o menos camufladas entre la vegetación, las “salchichas” avisadoras del peligro. De pronto los aviones descendieron apresuradamente, casi en línea vertical y empezaron a oírse detonaciones y pequeñas explosiones de bombas. Era algo cruel y abusivo el modo de los pájaros enemigos de lanzarse contra los aparatos ocultos. Recordé que en el campo chileno suele verse el tiuque cuando se deja caer sobre un indefenso polluelo. Algo parecido, algo cruel, fatal, inevitable. Nadie, nada, ni cañones antiaéreos ni aviones leales, interrumpió la labor de destrucción. Operaron los pilotos enemigos con certera tranquilidad y luego se elevaron y desaparecieron hacia el sur. Por la tarde supe que de los globos no quedaba sino un hacinamiento informe de metal y de tela…

Por las noches Madrid no encendía las luces ni caía a la calle el más mínimo reflejo desde las ventanas. El invierno de días cortos hacía su aparición, las tabernas y cafés cerraban sus puertas a las siete. Después de esa hora era prácticamente imposible andar por las calles; se corría el riesgo de estrellarse contra las paredes o contra los árboles. Toda la vida parecía morirse a las siete. Salir al portal era salir a una oquedad, a un pozo de sombra, a un túnel permanente. Había pues que recogerse y pasar las horas inmóvil, entregado a la lectura, entregado a la inquietud, que no podía alejarse del corazón. Estábamos todo el tiempo esperando los aviones. A causa del frío no era posible abrir las ventanas que daban al patio y los ruidos de fuera llegaban muy ahogados. Los aviones enemigos no se sentían, pues, sino cuando estaban muy cerca, sobre nuestras mismas cabezas, o cuando recibían el saludo de las ametralladoras antiaéreas. Entonces rápidamente, con la seguridad que da el hábito, y en medio de la obscuridad profunda, bajábamos hacia el sótano, hasta que el peligro se alejaba.

Nadie dormía, por precaución, desnudo. Había que conservar los pantalones puestos, cuando menos, y un par de zapatillas, para los casos de alarma nocturna, que eran ¡ay!, tan frecuentes. Entonces, fuera agudo el frío o pesado el sueño, era preciso salir.

Las bombas enemigas habían causado serios daños en la Estación del Norte, en la de Atocha, en algunos edificios centrales y también en algunos barrios obreros de las afueras, como en Vallecas. Un avión contrario fue abatido en Vallecas por los “cazas” leales y el piloto hecho prisionero. El júbilo popular se manifestó entonces de distintos modos. Alrededor del esqueleto incendiado del aparato (no recuerdo si era un Junkers o un Capronni) chiquillos y mujeres lloraban de alegría. Hasta se cantó. Cuando llegaron los fotógrafos de los diarios un buen gentío exteriorizaba su entusiasmo y se retrató con el puño en alto.

Supe también que otro día, desde un avión derribado por el fuego leal en un frente cercano a Madrid se lanzó, con paracaídas, un piloto enemigo, que cayó en manos de los milicianos, los cuales lo fusilaron. El Gobierno impartió enérgicas órdenes en el sentido de respetar la vida de todo aviador que cayera en las filas leales, y así se hizo en adelante. Los diarios publicaron, entre muchos otros casos que no recuerdo exactamente, el de un piloto extranjero, que al caer a tierra se rompió una pierna. Los milicianos lo condujeron a un hospital, para su curación. No menos de diez aviadores italianos o alemanes eran prisioneros de guerra del Gobierno.

No se me olvida la macabra ironía de los aviadores desleales, allá por mediados del mes de Noviembre.

En efecto, una mañana en que volaban sobre Madrid los aviones rebeldes, se vio desprenderse de uno de ellos un paracaídas conduciendo algo. El aparato y su cargamento llegaron a tierra sin novedad. Era un ataúd negro con el cadáver de un joven piloto español llamado Juan Antonio Galanía, que había caído prisionero. El cadáver estaba mutilado. Sobre este hecho nada se puede decir, nada que no sea el horror y la repulsión. Cuando más podría uno preguntarse si es propio de cristianos un acto así; si mutilando aviadores y exhibiendo sus cadáveres es como se lucha por la “civilización cristiana occidental”, según la fórmula creada por don Miguel de Unamuno y adoptada de inmediato por el General Franco.

DÉLANO, Luis Enrique. Pequeña historia de Chile. México: Secretaria de Educación Pública, 1944.

Al Lic. Vicente Lombardo Toledano, con admiración cordial. Luis Enrique Délano. México 1945.

Obra ubicada en el acervo histórico: “Dedicatorias a Vicente Lombardo Toledano” en la biblioteca del Centro de Estudios Vicente Lombardo Toledano.

Link del catálogo en línea: http://200.78.223.179:8388/LOMB

Correo electrónico: bibliolomb@hotmail.com

Obra literaria

  • 1926 El pescador de estrellas: poemas
  • 1927 Rumbo hacia ninguna parte
  • 1928 La niña de la prisión, y otros cuentos
  • 1930 Luces en la isla
  • 1930 Víspera
  • 1932 Catorce cuentos chilenos
  • 1933 La evasión
  • 1935 Viaje de sueño VII
  • 1937 Cuatro meses de guerra civil en Madrid
  • 1937 Juventud asombrosa y juventud herida: entorno de la poesía de Miguel Hernández
  • 1937 Balmaceda : político romántico
  • 1938 El gran extravío
  • 1939 Si yo fuera Rey… (Una aventura de Francois Villon)
  • 1939 En la ciudad de los césares
  • 1940 Viejos relatos
  • 1940 Historias de detectives
  • 1944 Pequeña historia de Chile
  • 1944 J. M. Balmaceda
  • 1944 Lastarria
  • 1945 Un niño en Valparaíso
  • 1945 Siete cuentos chilenos
  • 1946 El laurel sobre la lira: novela
  • 1954 Baldomero Lillo y “Sub-Terra”
  • 1956 Puerto de fuego: novela
  • 1957 Recuerdo de un “Imaginista”
  • 1957 El caso de la alegre propietaria
  • 1958 La Base: novela VIII
  • 1961 El viento del rencor: novela
  • 1961 Ceilán, isla de cocoteros y piedras preciosas
  • 1961 Domingo de otoño en la gran muralla
  • 1962 Faulkner, Hesse, Pérez de Ayala
  • 1962 Praga, la esplendorosa
  • 1962 Antología de la poesía social de Chile
  • 1963 Recuerdos de Isaías Cabezón
  • 1963 Cómo nos vio 74 años un periodista norteamericano
  • 1964 El rumor de la batalla
  • 1964 Neruda en España
  • 1964 La bohemia que no muere
  • 1964 Visión fugitiva de El Cairo
  • 1965 Los extraños cementerios
  • 1965 Se extinguen los últimos nómades
  • 1965 Doce jefes indígenas cedieron la Isla de Pascua a Chile
  • 1965 En la huella de los escritores rusos
  • 1965 Genialidades de los tres grandes
  • 1966 Cuba 66
  • 1966 Setenta años de Alberto Romero
  • 1967 José Victorino Lastarria y su tiempo IX
  • 1968 Antropofagia [manuscrito]
  • 1968 Viejos relatos
  • 1969 Locura
  • 1970 Sobre todo Madrid
  • 1970 Luis Enrique Délano
  • 1970 Quillota, una visión retrospectiva
  • 1971 Antropofagia: cuentos
  • 1971 La red
  • 1971 Recuerdos de Gabriela Mistral
  • 1972 Carta sobre una vieja amistad
  • 1973 La Base: novela
  • 1973 El año 20: novela
  • 1984 Las veladas del exilio
  • 1985 Balmaceda: historias de la historia
  • 1985 Puerto de fuego
  • 1987 La luz que falta / Obra Póstuma
  • 1994 Aprendiz de escritor: 1924-1934 / Obra Póstuma
  • 1995 Buzoni / Obra Póstuma

Rafaela Chacón Nardi, 1926 – 2001

Por el Lic. Javier Arias, el Mtro. Josep Francesc Sanmartín Cava y el dedicado trabajo realizado por los Servicios Bibliotecarios del Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano.

Rafaela Chacón Nardi nació el 24 de febrero de 1926, en la ciudad de La Habana (Cuba). Fue una destacada intelectual, docente, escritora, literata, poetisa y pedagoga. Inició sus estudios en magisterio y continuó con la licenciatura en Pedagogía de forma brillante, lo que le permitió ejercer la docencia en la Escuela Normal para Maestros, en la Universidad de La Habana y en la Universidad Las Villas. Destacó en su labor pedagógica durante el diseño y desarrollo de actividades pedagógicas para niños con discapacidades, fundó el Grupo de Expresión Creadora con apoyo de la UNESCO. En Cuba, dirigió los Clubes de Promoción a la Lectura para adolescentes ciegos y de baja visión. También organizó los talleres infantiles para el estudio de la obra de José Martí, lo que supuso una importante aportación educativa para la formación de niños y jóvenes. Publicó en la Gaceta del Caribe, en los periódicos Noticias de Hoy, El Mundo, El País, y en las revistas Lyceum y Bohemia. Por su destacada labor como escritora y pedagoga, recibió la medalla “Alejo Carpentier”. Su obra literaria está traducida a más de 9 idiomas, incluyendo el Braille. Falleció el 11 de marzo de 2001, en la Habana (Cuba).

Recordamos a Rafaela Chacón Nardi con cuatro de sus poesías y una dedicatoria al Maestro Vicente Lombardo Toledano.

Aquél

¿Que a cuál prefiero?
No a aquel que sus cabellos
ató a la muerte,
no a aquel que andaba pálido
juntando estrellas,
sino al que supo un día
quemar sus naves
y se entregó al combate y al amor
sin consultar la rosa de los vientos
ni el candor de mi sangre o su misterio.

Plaza sitiada

A la ruptura no siguió el olvido…
Me asaltas y alucinas cuando nace el crepúsculo.
Copia tu voz mi oído no sé por qué misterio.
Y percibo tu rostro desde estos manuscritos.
Me persigues. Me vences. Y a ti sigo enlazada.
Te haces sentir en música y silencio.
Soy tu último refugio. Soy tu plaza sitiada.
Cércame así. Sorpréndeme. Cíñeme así. Convénceme.
Que en este nuestro extraño paraíso
lucero y luna en lo íntimo seremos.
Y cuerpo y sombra y mar y acantilado.

Hogar

Tú y la casa. Tú y las flores.
Tú y los libros desmandados
y los papeles volados
por revueltos corredores…
Tú y los limpios resplandores
del verano. Tú y la huida
de la soledad… Sin brida
se van los miedos mortales.
Tú y las cosas habituales
devolviéndome a la vida.

La Habana, 1926

Poema a Cuba desde lejos

Pura, como las flores del coral más antiguo
o un espejo de conchas entre la arena virgen,
el transparente verde de tu raíz marina
crece y se mueve al aire
tranquilo del verano.
¿Qué manos invisibles,
qué dedos de agua y cielo
trenzan tu cabellera a la orilla del alba?
¿Quién da al temblor pequeño que crece
entre la espuma
breve columna tenue de plata o de rocío?
Lentas llamas descienden
a quemar tus arenas donde se pierde el agua
y toda luz se quiebra.
Mar de tierra, peñasco que las olas dibujan,
rosa del mar isleño,
tierra de las gaviotas.
Imagen tuya erguida
desde una tibia música
como el rumor lejano de playas olvidadas.
Me naces de repente
en la alta luz herida
que entrega al alba el cobre
de tu color trigueño.
Olvido la distancia y sueño que te habito.
Me llegas en la llama
y en la flor y en el viento.
Mi corazón te ciñe de amor cada mañana,
patria de las espumas,
tierra pequeña y tibia.

Ciudad de México, 1950

CHACÓN Nardi, Rafaela. La alfabetización en México: una experiencia educativa que pudiera utilizarse en Cuba. México: Ediciones Lyceum, 1951.

Al Lic. Vicente Lombardo Toledano, gran líder obrero de América, con la admiración de Rafaela Chacón Nardi.

Obra ubicada en el acervo histórico: “Dedicatorias a Vicente Lombardo Toledano” en la biblioteca del Centro de Estudios Vicente Lombardo Toledano.

Link del catálogo en línea: http://200.78.223.179:8388/LOMB
Correo electrónico: bibliolomb@hotmail.com

Publicaciones

Destacan:

  • Viaje al sueño (1948 y 1957 en edición ampliada)
  • Del silencio y las voces (1978)
  • Coral del aire (1982)
  • Una mujer desde su isla canta (1994)
  • Vuelta de hoja (1995)
  • Mínimo paraíso (1997)
  • Del íntimo esplendor (2000)
  • Ámbito de amar (póstumo, 2006)

Gustavo G. Velázquez, 1910 -1995

Por el Lic. Javier Arias, el Mtro. Josep Francesc Sanmartín Cava y el dedicado trabajo realizado por los Servicios Bibliotecarios del Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano.

Gustavo G. Velázquez nació el 9 de febrero de 1910 en Valle de Bravo, Estado de México. Fue abogado, periodista, editor y escritor de ensayo, también escribió cuento y poesía bajo diferentes seudónimos, entre los que destaca el de “Policarpo Rosas”, también fue un destacado académico e investigador de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEM). Se licenció en la Escuela Libre de Derecho con el título de abogado, y consiguió el título de Maestro en Historia por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Como periodista escribió sus primeros artículos en el periódico Acción Social, que era un órgano del Partido Socialista del Trabajo del Estado de México, colaboró en el periódico El Minuto Azul, y dirigió la sección literaria del periódico El Heraldo de Toluca, donde publicó también poesía y cuento. Ejerció la docencia en la Escuela Nacional Preparatoria de la (UNAM), en la Universidad Obrera de México, en la Escuela de Pedagogía Superior del Instituto Científico y Literario de Toluca, en el Instituto que dio origen a la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEM), universidad en la que el Mtro. Velázquez fue docente y en la Facultad de Jurisprudencia, en la de Medicina y en la Facultad de Humanidades de la que fue también fundador. En la Escuela Preparatoria de Toluca impartió las asignaturas de Doctrinas filosóficas, Lógica, Historia universal, Historia de México y Literatura universal. Asimismo, participó en la fundación de la Escuela de Turismo. También destaca que desde muy joven fue miembro de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística y miembro del Consejo Universitario de la UAEM. Como político participó en la fundación del Partido Popular en 1948 junto con Vicente Lombardo Toledano.

El gobierno del Estado de México le entregó la Presea de Ciencias Sociales “Angel María Garibay” de 1983 en reconocimiento a su extensa producción científica y filosófica. Y en el año 85 de su natalicio recibió un homenaje de la UAEM por su trayectoria, de mano del rector Marco Antonio, junto con el Ayuntamiento de Toluca, el Instituto Mexiquense de Cultura, el periódico El Sol de Toluca y la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística. Falleció el 10 de diciembre de 1995 en la ciudad de Toluca, Estado de México. Sus cenizas fueron esparcidas en la laguna de Valle de Bravo, como era su deseo.

Recordamos al ilustre intelectual mexicano con una poesía y cuatro dedicatorias a su amigo y compañero Vicente Lombardo Toledano.

Acróstico

Acróstico Murmura el vientecillo en la espesura
Algo que al corazón llega impreciso:
Rumores matinales y el hechizo
Intimo del arroyo entre la hondura.
¡Alba en la Primavera! En cada nido

Trinos de alondras. Se abren los capullos.
¡Eclosión de rosales! Mil arrullos
Ruedan por el paisaje estremecido.
¡En todo está tu nombre, amada mía!
Sobre el cristal turgente del rocío
Alumbra tu sonrisa y en el día.

Las gotas al caer dicen: María.
Inunda la mañana tu belleza
Recóndita. Entre tanto
Asciende, rumorosa, como un canto

Melifluo la palabra: Teresa.
Oigo así que tu nombre dos rosales condensa.
Recogiendo las rosas de inaudita pureza
Al unir dos palabras:
María Teresa

VELÁZQUEZ, Gustavo G. El secreto de don quijote. México: Gobierno del Estado de México, 1968.

Maestro Lombardo: Quisiera que Ud. Encontrará justificación en mi trabajo, puesto que no busco competir con literatos, sino contribuir a la difusión de los principios que desde hace más de treinta años profeso. Con afecto y admiración para Ud. Firma Gustavo Velázquez. México. D. F. julio 19 de 1968.

VELÁZQUEZ, Gustavo G. Hidalgo, nueva vida del héroe. Toluca, Estado de México: Gobierno del Estado de México, 1960.

Al maestro Lombardo Toledano, a quién tantas enseñanzas debe el autor. Oct 14 de 1960. Firma Gustavo G. Velázquez

VELÁZQUEZ, Gustavo G. José María González Arratia: una vida una ciudad. México: Club Rotario de Toluca, 1950.

Para el Maestro Vicente Lombardo Toledano, con mi devoción y mi afecto, prometiendo continuar en la lucha que ha continuado por nuestra Patria. Firma Gustavo G. Velázquez. Toluca, Méx 5 de sep. de 1958.

VELÁZQUEZ, Gustavo G. Ignacio Ramírez. Toluca: Ediciones del Grupo Letras, 1953.

Al maestro Lombardo Toledano en el 59° Aniversario de su nacimiento,16 de julio de 1894.Una vida prolongada para bien de México y de la humanidad. Toluca mex a 16 de julio de 1953. Firma Gustavo G. Velázquez.
Le doy un tomo especial de 12 ejemplares numerado a mano por el autor.

Obras ubicadas en el acervo histórico: “Dedicatorias a Vicente Lombardo Toledano” en la biblioteca del Centro de Estudios Vicente Lombardo Toledano.

Link del catálogo en línea: http://200.78.223.179:8388/LOMB
Correo electrónico: bibliolomb@hotmail.com

Publicaciones

  • La Silente Eclosión (poemas)
  • Hidalgo, nueva vida del héroe
  • José María González Arratia
  • ¿Quiénes fueron los matlatzincas?
  • Historia de las Ciencias
  • La Gavia, biografía de una hacienda,
  • Valle de Bravo en la poesía de Pagaza,
  • Los recursos del Estado de México,
  • Geología y Paleontología del Estado de México,
  • Presencia y misión de la juventud
  • Los diputados constituyentes del Estado de México en 1824
  • Mujeres ilustres del Estado de México
  • José María Luis Mora y la erección del Estado de México
  • El secreto de don Quijote
  • Lorenzo de Zavala, desertor de México
  • José María Heredia en Toluca
  • Un hombre peligroso (vida de Paúl Langevin)
  • Carácter de la legislación de México
  • Fray Marcos de Niza, historiador y apóstol
  • Idealismo trascendental y dialéctico
  • El Papel del trabajo en la transformación del mono en hombre
  • Estampas de Valle de Bravo
  • 136 folletos sobre problemas sociales y económicos del Estado de México

Juan Antonio Corretjer Montes, 1908 – 1985

Juan Antonio Corretjer Montes, fue un destacado intelectual puertorriqueño nacido el 3 de marzo de 1908, en la ciudad de Ciales. Su infancia se desarrolló en un entorno literario y revolucionario, lo que determinó su vida y profesión. Entre los familiares y los intelectuales más próximos a Corretjer destacaron: José Martí, Juan Ríus Rivera, Máximo Gómez, Antonio Maceo, su abuelo Juan Montes Núñez y su tío Ramón Montes.

Ya siendo un estudiante de la escuela elemental, Juan Antonio Corretjer fue expulsado del sistema escolar del municipio de Ciales por organizar una protesta estudiantil, así que tuvo que terminar sus estudios en la población de Vega Baja. Eso no le impediría convertirse en un destacado escritor, poeta, periodista y político. De hecho, el primer poema que dio inicio a su carrera literaria, Canto a Ciales, lo escribió a la edad de 12 años. Y la edad de 16 años, cuando por fin pudo volver a Ciales, ingresó en la Juventud Nacionalista, antes llamada Sociedad Literaria José Gautier Benítez.

Juan Antonio Corretjer Montes también fue un político e incansable luchador social, y participó ayudando a la lucha sandinista desde Nueva York, acudiendo a Cuba en ayuda de la Revolución, publicando numerosos escritos revolucionarios y antiimperialistas en favor de América Latina, hasta finalmente desembocar en la que sería su última trinchera, la lucha por la independencia de su país Puerto Rico. Su constante actividad revolucionaria le ocasionó distintos encarcelamientos, como lo manifiesta en una de las dedicatorias manuscritas y reseñadas en este artículo, en honor a su amigo y compañero Vicente Lombardo Toledano. Sin embargo, esto nunca le impidió continuar con su actividad revolucionaria e intelectual.

En sus últimos años, Juan Antonio Corretjer Montes se dedicó mayormente al periodismo, actividad que desarrolló toda su vida, fundando más de una docena de periódicos y revistas, entre las que destaca la revista El Correo de la Quincena de la que sería editor. Otros periódicos relevantes para América Latina y que dirigió fueron El boricua, ¡Adelante!, Prieto y puya, Bandera, Pabellón y Pueblos hispanos. Finalmente falleció el 19 de enero de 1985 en Río Piedras (Puerto Rico). Tras fallecer se popularizó su poema Boricua en la luna.

Recordamos al destacado intelectual puertorriqueño con el vídeo de la canción de Boriqua en la Luna, interpretada por Fiel a la Vega y Roy Brown, y tres de las dedicatorias rubricadas en honor a la amistad y relación intelectual con el Maestro Vicente Lombardo Toledano.

CORRETJER Montes, Juan Antonio. Distancias. Puerto Rico: Ediciones del Sagrado Corazón, 1957.
CORRETJER Montes, Juan Antonio. Distancias. Puerto Rico: Ediciones del Sagrado Corazón, 1957.

Para mi buen amigo Vicente Lombardo Toledano, estos recuerdos carcelarios. Afectuosamente,  Juan Antonio Corretjer. Guaynabo / 57 (1957).

CORRETJER Montes, Juan Antonio. La Lucha por la Independencia de Puerto Rico. San Juan, Puerto Rico: Unión del Pueblo Pro Constituyente, 1949.
CORRETJER Montes, Juan Antonio. La Lucha por la Independencia de Puerto Rico. San Juan, Puerto Rico: Unión del Pueblo Pro Constituyente, 1949.

Al querido compañero Vicente Lombardo Toledano, afectuosamente, Juan Antonio Corretjer. Guaynabo, Puerto Rico, a 7 de diciembre de 1949.

CORRETJER Montes, Juan Antonio. La revolución de Lares. San Juan de Puerto Rico: Bohique, 1945.
CORRETJER Montes, Juan Antonio. La revolución de Lares. San Juan de Puerto Rico: Bohique, 1945.

A mi querido amigo y compañero Vicente Lombardo Toledano, recuerdo de Juan Antonio Corretjer. 1947.

Obras ubicadas en el acervo histórico: “Dedicatorias a Vicente Lombardo Toledano” en la biblioteca del Centro de Estudios Vicente Lombardo Toledano.

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Poemarios

  • Agüeybaná (1932).
  • Ulises (1933).
  • Los primeros años y El Cantar Épico de Puerto Rico (1950)
  • Tierra nativa (1951).
  • Alabanza en la Torre de Ciales (1953);
  • Contestación al Miedo (1954).
  • Don Diego en el cariño (1956).
  • Distancias” y “Yerba bruja (1957).
  • Genio y figura (1961).
  • Pausa para el amor (1967).
  • Construcción del Sur (1972).
  • Aguinaldo escarlata (1973).
  • Para que los pueblos canten (1974).
  • Día antes (1975).
  • La noche de San Pedro (1976).
  • Paso a Venezuela (1977).

Ensayos

  • El buen borincano (1945).
  • Lloréns: juicio histórico (1946).
  • Nuestra bandera (1947).
  • La lucha por la Independencia de Puerto Rico (1949).
  • Albizu Campos: hombre histórico” (1966).
  • Las banderas de la Independencia y La historia que gritó en Lares (1970).
  • El líder de la desesperación (1972).
  • Semblanza polémica de Pedro Albizu Campos (1973).
  • La patria radical (1975).
  • Problema de la Guerra Popular en Puerto Rico (1977).
  • La patria radical, edición ampliada (1978).
  • El voto presidencial y Vieques y la lucha por la Independencia (1980).

Conferencias

  • El sufragio es una mentira” (1976).
  • De Betances a Lenin” (1977).
  • Corretjer en la ONU”.
  • El espíritu de Lares” y “Fusilamiento en Maravilla” (1978).
  • Asesinato en Tallahasse” (1979).
  • Entre rayos y centellas” (1981).

Musicalización de sus obras

  • Oubao-Moin.
  • Inriri Cabuvial.
  • El hijo.
  • Andando la noche sola.
  • Día antes.
  • En la vida todo es ir.
  • Distancias.
  • Ahora me despido.
  • Alabanza en la torre de Ciales.
  • Aviso a Idalia.
  • Cadenas para liberar a mi abuelo.
  • Canción del hombre preciso.
  • Cosas del oficio.
  • De Ciales soy.
  • Dies Irae.
  • Distancias.
  • El alambiquero.
  • Gozo del jíbaro amor.
  • Pasodoble de Guánica.
  • Pero a pesar de todo.
  • Poema para otro aniversario.
  • Presa color de acecho.
  • Son cimarrón para Adolfina Villanueva.
  • Tierra de mi corazón.
  • Trova mayor para un valiente.
  • Trova mayor para una valiente.
  • Trova tenaz para un abuelo que no vi.
  • Tu nombre es como un aroma.
  • Una espada para Betances.

Artículo escrito por el Doctorando Josep Francesc Sanmartín Cava, en colaboración con los Servicios Bibliotecarios del Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano.


José María Arguedas, 1911-1969

Por el Lic. Javier Arias, el Mtro. Josep Francesc Sanmartín Cava y el dedicado trabajo realizado por los Servicios Bibliotecarios del Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano.

José María Arguedas Altamirano nació el 18 de enero de 1911 en Andahuaylas (Perú). Fue un importante intelectual peruano, antropólogo, etnólogo, escritor, literato, poeta, docente, traductor y destacado estudioso del folclore peruano, que contribuyó de forma especial en la revalorización del arte indígena. Ejerció la docencia en los colegios nacionales Alfonso Duarte, Guadalupe y Mariano Melgar, en la Universidad de San Marcos y en la Universidad Agraria La Molina. También desempeñó el cargo de funcionario en el Ministerio de Educación, de Director de la Casa de la Cultura y de Director del Museo Nacional de Historia. Escribió un buen número de novelas y cuentos que lo convirtieron en uno de los tres grandes representantes de la narrativa indigenista peruana. Entre sus obras destaca, considerándose una obra maestra de la literatura universal, Los ríos profundos, publicada en 1958 y que recibió el Premio Nacional de Fomento a la Cultura Ricardo Palma en 1959. Como traductor ayudó a difundir la literatura quechua, la antigua y la moderna, algo que compaginó con sus cargos como maestro y funcionario público. Finalmente se quitó la vida, tras una larga depresión, el 2 de diciembre de 1969 en Lima (Perú).

Recordamos al destacado intelectual peruano con una poesía, una oda y dos de las dedicatorias rubricadas en honor a la amistad y relación intelectual con el Maestro Vicente Lombardo Toledano.

Temblor (Katatay)

Dicen que tiembla la sombra de mi pueblo;
está temblando porque ha tocado la triste sombra del corazón
de las mujeres.

¡No tiembles, dolor, dolor¡
¡La sombra de los cóndores se acerca!
—¿A qué viene la sombra?
¿Viene en nombre de las montañas sagradas
o a nombre de la sangre de Jesús?

—No tiembles; no estés temblando;
no es sangre; no son montañas;
es el resplandor del Sol que llega a la pluma de los
Cóndores
—Tengo miedo, padre mío.

El Sol quema; quema al ganado; quema las sementeras.
Dicen que en los cerros lejanos
que en los bosques sin fin,
una hambrienta serpiente,
serpiente diosa, hijo del Sol, dorada,
está buscando hombres.

—No es el Sol, es el corazón del Sol,
su resplandor,
su poderoso su alegre resplandor,
que viene en la sombra de los ojos de los cóndores.
No es el Sol, es una luz.

¡Levántate, ponte de pie; recibe ese ojo sin límites!
Tiembla con su luz;
sacúdete como los árboles de la gran selva,
empieza a gritar.
Formen una sola sombra, hombres, hombres de mi pueblo;
todos juntos
tiemblen con la luz que llega.
Beban la sangre áurea de la serpiente dios.
La sangre ardiente llega al ojo de los cóndores,
carga los cielos, los hace danzar,
desatarse y parir, crear.
Crea tú, padre mío, vida;
hombre, semejante mío, querido.

Oda al Jet (1966) Jetman, haylli

¡Abuelo mío! Estoy en el mundo de Arriba,
sobre los dioses mayores y menores, conocidos y no conocidos.
¿Qué es esto? Dios es hombre, el hombre es dios.
He aquí que los ríos, los adorados, que partían el mundo, se han convertido en el más delgado hilo que teje la araña.
El hombre es dios.
¿Dónde está el cóndor, dónde están las águilas?
Invisibles como los insectos alados se han perdido en el aire o entre las cosas ignoradas.

Dios Padre, Dios Hijo, Dios Espíritu Santo: no os encuentro, ya no sois, he llegado al estadio que vuestros sacerdotes, y los antiguos, llamaron el Mundo de Arriba.

En ese mundo estoy, sentado, más cómodamente que en ningún sitio, sobre un lomo de fuego,
hierro encendido, blanquísimo, hecho por la mano del hombre, pez de viento.
Si. “Jet” es su nombre.
Las escamas de oro de todos los mares y los ríos no alcanzarían a brillar como él brilla.
El temible filo de nieve de las sagradas montañas, allá abajo resplandece, pequeñito; se ha convertido en lastimoso carámbano*.
El hombre es dios. Yo soy hombre. Él hizo este incontable pez golondrina de viento.

¡Gracias, hombre! No hijo del Dios Padre sino su hacedor.

Gracias, padre mío, mi contemporáneo. Nadie sabe hasta que mundos lanzarás tu flecha.
Hombre dios: mueve este pez golondrina para que tu sangre creadora se ilumine más a cada hora.

¡El infierno existe! No dirijas este fuego volador, señor de los señores, hacia el mundo donde se cuece la carne human;
que esta golondrina de oro de los cielos fecunde otros dioses en tu corazón, cada día.

Bajo el suave, el infinito seno del “jet”; ´más tierra, más hombre, más paloma, más gloria me siento; en todas las flores del mundo se han convertido mi pecho, mi rostro y mis manos.
Mis pecados, mis manchas, se evaporan, mi cuerpo vuelve a la dulce infancia.
Hombre, Señor tu hiciste a Dios para alcanzarlo, ¿o para qué otra cosa?
Para alcanzarlo lo creaste y lo persigues ya de cerca.
cuidado con el filo de este “jet”, más penetrante que las agujas de hielo terrenas, te rompa los ojos por la mitad;
es demasiado fuego, demasiado poderoso, demasiado libre, este inmenso pájaro de nieve.

Cuidado que tu hijo te envíe el latido de la muerte; la mariposa que nació de tu mano creadora puede convertir tu cabeza en cenizas.
Oye, hombre, ¡entiéndeme!
Bajo el pecho del “Jet” mis ojos se han convertido en los ojos de las águila pequeña a quien le es mostrado por primera vez el mundo.
No siento temor. Mi sangre está alcanzando a las estrellas;
los astros son mi sangre.
No te dejes matar por ningún astro, por este pez celeste, por este dios de los ríos que tus manos eternas fabricaron.
Dios Padre, Dios Hijo, dios Espíritu Santo, Dioses Montañas, Dios Inkarrí: mi pecho arde. Vosotros sois yo, yo soy vosotros, en el inagotable furor de este “Jet”.
No bajes a la tierra.
Sigue alzándote, vuela más todavía, hasta llegar al confín de los mundos que se multiplican hirviendo, eternamente. Móntate sobre ellos, dios gloria, dios hombre.
Al Dios que te hacía nacer y te mataba lo has matado ya, semjante mío, hombre de la tierra.
¡Ya no morirás!
He aquí que el “jet” da vueltas, movido por la respiración de los dioses de dioses que existieron, desde el comienzo hasta el fin que nadie sabe ni conoce.

ARGUEDAS, José María. Canto kechwa: con un ensayo sobre la capacidad de creación artística del pueblo indio y mestizo. Lima: Club del Libro Peruano, 1939. “Al maestro Lombardo Toledano, fervorosamente”. Rúbrica, sep. 43 Lima.
ARGUEDAS, José María. Canto kechwa: con un ensayo sobre la capacidad de creación artística del pueblo indio y mestizo. Lima: Club del Libro Peruano, 1939.

Al maestro Lombardo Toledano, fervorosamente. Sep. 43. Lima.

ARGUEDAS, José María. Yawer fiesta. Lima: C.I.P., 1941.
ARGUEDAS, José María. Yawer fiesta. Lima: C.I.P., 1941.

“Al maestro Lombardo Toledano, fervorosamente”. Sep. 43. Lima, Perú.

Obras ubicadas en el acervo histórico: “Dedicatorias a Vicente Lombardo Toledano” en la biblioteca del Centro de Estudios Vicente Lombardo Toledano.

Link del catálogo en línea: http://200.78.223.179:8388/LOMB
Correo electrónico: bibliolomb@hotmail.com

Novelas

  • 1941: Yawar fiesta. Revisada en 1958.
  • 1954: Diamantes y pedernales. Editada conjuntamente con una reedición del libro Agua y el cuento «Orovilca»
  • 1958: Los ríos profundos Premio Nacional de Fomento a la Cultura Ricardo Palma en 1959. Fue reeditada en 1978 por la Biblioteca Ayacucho de Caracas con prólogo de Mario Vargas Llosa.
  • 1961: El Sexto Premio Nacional de Fomento a la Cultura Ricardo Palma en 1962.
  • 1964: Todas las sangres
  • 1971: El zorro de arriba y el zorro de abajo Novela que dejó inconclusa y que fue publicada póstumamente.

Cuentos

  • 1935: Agua. Colección de cuentos integrada por: Agua, Los escoleros y Warma kuyay. Segundo premio en el concurso internacional promovido por la Revista Americana de Buenos Aires. Traducida al ruso, alemán, francés e inglés por La Literatura Internacional, de Moscú.
  • 1955: La muerte de los Arango. Cuento. Primer premio del Concurso Latinoamericano de Cuento en México.
  • 1962: La agonía de Rasu Ñiti. Cuento.
  • 1965: El sueño del pongo. Cuento, en edición bilingüe (castellano-quechua).
  • 1967: Amor mundo. Colección de cuatro cuentos de tema erótico: «El horno viejo», «La huerta», «El ayla» y «Don Antonio».19

Recopilaciones póstumas

  • 1972: El forastero y otros cuentos (Montevideo: Sandino). Contiene «El barranco», «Orovilca», «Hijo solo» y «El forastero».
  • 1972: Páginas escogidas (Lima: Universo). Selección de la obra de Arguedas, editada por Emilio Adolfo Westphalen.
  • 1973: Cuentos olvidados (Lima: Imágenes y Letras). Compilación de cuentos perdidos en periódicos y revistas de los años 1934 y 1935, edición y notas de José Luis Rouillon.
  • 1974: Relatos completos (Buenos Aires: Losada). Contiene los siguientes importantes relatos: «Agua», «Los escoleros», «Warma kuyay», «El barranco», Diamantes y pedernales, «Orovilca», «La muerte de los Arango», «Hijo solo», La agonía de Rasu Ñiti, El sueño del pongo, «El horno viejo», «La huerta», «El ayla» y «Don Antonio».

Poesía

Escritos primero en quechua, y luego traducidos al español por el mismo autor, los poemas de Arguedas asumen conscientemente la tradición de la poesía quechua, antigua y moderna, convalidan la visión del mundo que la anima, revitalizando sus mitos esenciales y condensan en un solo movimiento la protesta social y la reivindicación cultural.

  • 1962: Túpac Amaru Kamaq taytanchisman. Haylli-taki. A nuestro padre creador Túpac Amaru. Himno-canción.
  • 1966: Oda al jet.
  • 1969: Qollana Vietnam Llaqtaman / Al pueblo excelso de Vietnam.
  • 1972 – Katatay y otros poemas. Huc jayllikunapas. Poemas en versiones quechua y española. Publicado póstumamente por Sybila Arredondo de Arguedas.

Estudios etnológicos, antropológicos y del folcklore

Estos conforman la mayor parte de su producción escrita (solo un 12 % de esta corresponde a su narrativa).

  • 1938: Canto kechwa. Con un ensayo sobre la capacidad de creación artística del pueblo indio y mestizo. Edición bilingüe preparada en la prisión.
  • 1947: Mitos, leyendas y cuentos peruanos. Recogidos por los maestros del país y editados en colaboración con Francisco Izquierdo Ríos.
  • 1949: Canciones y cuentos del pueblo quechua.
  • 1953: Cuentos mágico-realistas y canciones de fiestas tradicionales: Folclor del valle del Mantaro.
  • 1956: Puquio, una cultura en proceso de cambio.
  • 1957: Estudio etnográfico de la feria de Huancayo.
  • 1957: Evolución de las comunidades indígenas. Premio Nacional Fomento a la Cultura Javier Prado en 1958.
  • 1958: El arte popular religioso y la cultura mestiza.
  • 1961: Cuentos mágico-religiosos quechuas de Lucanamarca.
  • 1966: Poesía quechua.
  • 1966: Dioses y Hombres de Huarochirí. Hermosa traducción directa al castellano, de los mitos de la creación del mundo de la recopilación hecha por el sacerdote cuzqueño Francisco de Ávila a fines del siglo XVI, en la provincia de Huarochirí.
  • 1968: Las comunidades de España y del Perú.
  • 1975: Señores e indios: Acerca de la cultura quechua. Compilación de Ángel Rama.
  • 1976: Formación de una cultura nacional indoamericana. Compilación debida a Ángel Rama y cuyo título «busca interpretar… una preocupación central de Arguedas».

Edición de obras completas

En 1983 la editorial Horizonte, de Lima, editó las obras completas de José María Arguedas en cinco tomos, compilada por Sybila Arredondo de Arguedas.

Andrés Henestrosa, 1906 – 2008

Por el Lic. Javier Arias, el Mtro. Josep Francesc Sanmartín Cava y el dedicado trabajo realizado por los Servicios Bibliotecarios del Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano.

Andrés Henestrosa Morales nació el 30 de noviembre de 1906 en San Francisco Ixhuatán, estado de Oaxaca (México), y falleció en la Ciudad de México el 10 de enero de 2008. Ilustre intelectual zapoteco, desempeñó labores como bibliófilo, escritor de fabulas, artículos, leyendas y relatos, como docente, historiador, lingüista, orador, político y periodista mexicano. Realizó su educación básica en Oaxaca, pero sólo sabía hablar en lengua zapoteca, así que a la edad de 15 años viajó a la Ciudad de México donde ingresó en la Escuela Normal de Maestros, institución donde obtuvo el conocimiento y dominio del español. Continuó sus estudios de bachillerato en la Escuela Nacional Preparatoria para luego pasar a la escuela Nacional de Jurisprudencia donde no llegó a graduarse. Al mismo tiempo estudió en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, donde conoció a Antonio Caso, quien le animó a publicar su libro sobre leyendas y fábulas zapotecas: Los hombres que dispersó la danza publicada (1929). De su obra literaria destacan, además, Los caminos de Juárez, Retrato de mi madre y Los hombres que dispersó la danza y algunos recuerdos, andanzas y divagaciones. En 1936, la Fundación Guggenheim le concedió una beca cuyas investigaciones tuvieron como resultado la hispanización del idioma zapoteco, la creación de su alfabeto y un Diccionario zapoteco-español. Como político llegó a diputado y senador, y fue un acérrimo colaborador de José Vasconcelos, para el que durante su campaña a la presidencia de la República Mexicana, Henestrosa, escribió relatos inéditos sobre sus giras electorales por territorio mexicano. Como periodista escribió para periódicos mexicanos como el Excelsior, El Día, El Universal, Novedades y en las revistas Aspectos, Hoy, Casa del Tiempo, Época, Mar Abierto, De Ambos Mundos, Revista de América, la Revista de la Cámara de Diputados, la Revista de la Universidad, y fue fundador de la revista Las Letras Patrias y dirigió las revistas El libro y El Pueblo. También ejerció la docencia en Lengua y Literatura en la Universidad Nacional de México y en la Escuela Normal de la Secretaria de Educación Pública.
Recibió premios y distinciones por su actividad periodística, legislativa y literaria como el Premio Elías Sourasky (1973), el Premio Nacional de Periodismo (1983), la Medalla Ignacio Manuel Altamirano, de la Secretaría de Educación Pública (1992) y la Medalla René Cassin, de la Tribuna Israelita (1992). Y en su honor se instauraron la Medalla Andrés Henestrosa, de Escritores Oaxaqueños, A.C. (1992) y la Medalla de la Comisión del Deporte Andrés Henestrosa.

Recordamos a Andrés Henestrosa con dos de sus poesías y dos de las dedicatorias que rubricó para su amigo el Mtro. Vicente Lombardo Toledano.

Ven a mí…

Ven a mí, acércate,
acércate más, más cerca.
Dame tu mano
y por el camino de mi mano
pásate y éntrate en mi corazón.
Escucha lentamente para que
puedas entender estas palabras
que en mis labios tiemblan.
Verás mis palabras caer en el aire,
como si fueran pequeñas balsas
próximas a naufragar su contenido.
Acógelas.
Sé tú como una blanda orilla de mar
a donde mis palabras recalaran.
Acércate más, más cerca.
Dame tu mano.
En mis historias encontrarás
lo que es limpio, lo que es bello,
lo que transparente brota de mí
como una flor.
Acógelas, sé tú como una blanda orilla,
donde mis palabras recalaran.
Acércate más, más cerca.
Pero ¡ay de mí!, si estando tú
en mi corazón, yo abro los ojos
y te busco en el viento y en la nube,
y otra vez me encuentro solo,
completamente solo bajo el viento.

Cuando yo muera

Niña, cuando yo muera
no llores sobre mi tumba;
toca sones alegres, mi vida,
cántame La Sandunga.

Toca el Bejuco de Oro,
la flor de todos los sones;
canta La Martiniana, mi vida,
que alegra los corazones.

No me llores, no, no me llores no;
porque si lloras yo peno,
en cambio si tú me cantas, mi vida,
yo siempre vivo, yo nunca muero.

Si quieres que no te olvide,
si quieres que te recuerde,
toca sones alegres, mi vida,
música que no muere.

No me llores, no, no me llores no;
porque si lloras yo peno,
en cambio si tú me cantas, mi vida,
yo siempre vivo, yo nunca muero.

HENESTROSA , Andrés. Los hombres que dispersó la danza. México: Imprenta Universitaria, 1946.

A Lombardo Toledano, que tanto sabe de estas cosas. Andrés Henestrosa.

HENESTROSA, Andrés. El retrato de mi madre: fragmento de una carta Ruth Dworkin. México: Ediciones los Presentes, 1950.

A don Vicente Lombardo Toledano, su constante admirador y amigo. Andrés Henestrosa.

Obras ubicadas en el acervo histórico: “Dedicatorias a Vicente Lombardo Toledano” en la biblioteca del Centro de Estudios Vicente Lombardo Toledano.

Link del catálogo en línea: www.centrolombardo.edu.mx
Correo electrónico: bibliolomb@hotmail.com

Jacobo Cárcamo, 1916 – 1959

Por el Lic. Javier Arias, el Mtro. Josep Francesc Sanmartín Cava y el dedicado trabajo realizado por los Servicios Bibliotecarios del Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano.

Jacobo Cárcamo fue un intelectual hondureño, escritor y poeta, nacido el 28 de noviembre de 1916 en el municipio El Arenal (Honduras). Inició sus estudios primarios en El Arenal, que continuó y concluyó en la Escuela Modesto Chacón de Olanchito en Yoro. A la par que realizaba sus estudios secundarios en el Instituto Central de Varones de Tegucigalpa se desempeñó como reportero del diario El Cronista y publicó su primer libro de poesías “Flores del alma” (1935); poesías que tuvieron una buena acogida entre los intelectuales y literatos hondureños. Esto le perfiló como un poeta prometedor para la literatura de su país natal y, en 1938, publicó su segundo libro de poesías “Brazas azules”. En 1942, siendo ya un consagrado poeta, decidió partir a México para realizar sus estudios universitarios, gracias a una beca lograda a través de su amigo Marco Carias Reyes, secretario privado del dictador Tiburcio Carias Andino. Beca a la que renunció por la indignación que sentía, al ver desde México a su patria mancillada.

En México se unió al frente de oposición al gobierno del tirano Carias Andino, conformado por intelectuales hondureños de la talla de Rafael Heliodoro Valle, Alfonso Guillén Zelaya, Félix Canales Salazar, José Ángel Ulloa. En 1955 publicó en México su libro “Laurel de Anáhuac” y recibió la noticia, desde su añorado país Honduras, de que el Consejo Superior Universitario le había otorgado el Premio Nacional de Literatura “Ramón Rosa”. Premio que recibió por conducto del embajador y poeta de Honduras en México Porfirio Hernández. Además del premio, también se le entregó una invitación para volver a Honduras realizada por el rector Ernesto Argueta. Finalmente falleció el 2 de agosto de 1959 en Chapingo (México).

El Centro de Estudios rinde homenaje al poeta hondureño Jacobo Cárcamo poniendo a disposición cinco de sus poesías y la dedicatoria que rubricó para su amigo del círculo de intelectuales mexicanos el Mtro. Lombardo Toledano.

AUNQUE NO ESTOY CONFORME…

Aunque no estoy conforme,
Yo agradezco a la vida porque he vivido pobre.
Tal vez si fuera rico
Tendría el alma dura
Y sordos los oídos
Y cerrados los ojos.
Tal vez si fuera rico,
Mi verso -caracol humano-
No sería esta recia repercusión de pueblos
Enloquecidos de hambre.
¡Aunque no estoy conforme,
Yo agradezco a la vida!

ANTÍFONA DEL PUÑO

Una mano abierta…
Nada más triste que una mano abierta…
Es la mano que pide,
La mano que se humilla
Por el sol negro de un mendrugo
O por el ojo rojo de un centavo.

Oh el entusiasmo vertical
De un puño en alto…
Es como un mástil de orgullos
Dispuesto a defenderse,
Es como un botón e rebeldías
Listo para reclamar.

Nada más bello,
Nada más elegante
Que alzar como una grímpola de fuego
La protesta redonda de una mano cerrada.

CARBON

Los ojos verdes de tanto ver canciones,
El cabello un ejército de negros alfileres
Que defiende el cuartel de las ideas…
Las manos como fuertes sensitivas
Que con el roce del dolor del mundo
Contraen sus diez hojas para formar dos puños;
¿Y el corazón? El corazón buscadlo
Bajo las ropas de una niña hermosa
O en el bolsillo sucio de un obrero.

ANTÍFONA DEL INDIO

Indio americano…
Melancólico…
Retostado…
Jadeante…

Irrespetado por el sol,
Traicionado por la tierra,
Explotado por los blancos.

Indio
De la lágrima oculta
Y del quejido silencioso,
Que llevas en la cara y en el gesto
El sello de la raza.

Mañana,
Cuando la aurora de la justicia
Extienda sus paracaídas de luciérnagas,
No serás indio:
Serás hombre!

Camarada triste,
Explotado,
Sudoroso,
Recoge tus gritos no gritados
Para que salgan por tu boca hinchada
Como un coro de soles.
Ten el ojo abierto…
Ten el puño listo y espera la señal.

TREBOL ROJO

I
Esos que llamas callos de tus manos
Son un mundo de estrellas apagadas
Que se habrán de encender en el futuro.

II
El surco es una larga boca negra
Que en épocas de siembra te sonríe
Y en tiempos de cosecha te desprecia.

III
Antes cuando sufrías llorabas…
Ahora no…
Ahora tienes los ojos ocupados
En ver lo que hay a la vuelta de tus penas.

pino-jacbo-carcamo
CARCAMO, Jacobo. 7 de marzo y 8 de abril: pino y sangre. México: Vórtice, 1955.

Al doctor don Vicente Lombardo Toledano, el profundo afecto de Jacobo Cárcamo. Uruguay # 21. México, D. F.       

Obra ubicada en el acervo histórico: “Dedicatorias a Vicente Lombardo Toledano” en la biblioteca del Centro de Estudios Vicente Lombardo Toledano.

Link del catálogo en línea: www.centrolombardo.edu.mx

Correo electrónico: bibliolomb@hotmail.com

Referencias: Servicios Bibliotecarios del Centro Lombardo Toledano y el Blog Jacobo Cárcamo.
Poesías albergadas en Biblioteca Virtual de Poesía Hondureña.

  • Imagen de Jacobo Cárcamo albergada en el diario La Tribuna.

Miguel Bustos Cerecedo, 1912 – 1990

Por el Lic. Javier Arias, el Mtro. Josep Francesc Sanmartín Cava y el dedicado trabajo realizado por los Servicios Bibliotecarios del Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano.

Miguel Bustos Cerecedo nació el 29 de septiembre de 1912, en Chicontepec, Veracruz (México). Fue ensayista, maestro rural, narrador, editor de la revista Momento en Puebla, escritor del grupo “Noviembre”, formó parte del grupo cultural “Elevación” y fue colaborador en los periódicos El Día, El Nacional y en las revistas El Ojo literario, Cono, Letras de ayer y hoy y en Ruta. Desde que fuera estudiante de la normal sus inquietudes políticas se desarrollaron en toda su obra y en su desempeño político y profesional, así ya en 1931 publicó sus primeros libros de poesía La noche arrodillada, Cauce y Revolución. Un año después, el 12 de enero de 1935 llegó a ser Profesor de Educación Primaria Superior, Director de la Biblioteca de la Escuela Nacional de Maestros y catedrático de Literatura en secundarias. Destacó en la Secretaría General de la Sección XI del SNTE, en la Secretaría de Prensa y propaganda del Comité Ejecutivo Nacional, y en el Instituto Mexicano del Seguro Social, donde llegó a ocupar puestos directivos. También fue miembro fundador de la Liga de Escritores y Artistas Revolucionarios, participando en la organización del primer sindicato de trabajadores administrativos, técnicos y manuales de la Secretaria de Educación Pública. Finalmente falleció el 28 de septiembre de 1990.

Recordamos al autor poniendo disposición su libro Revolución (poema), con portada de Julio de la Fuente, publicado por Xalapa, Mexico “Integrales”, y digitalizado y esponsorizado (sin copyright) por la Universidad de Illinois  Urbana-Champaign.

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Este libro tiene una web editable en Open Library.

También recordamos su amistad con el Mtro. Vicente Lombardo Toledano a quien dedicó el libro 3 Poemas Revolucionarios.

miguel-bustos
BUSTOS-CERECEDO, Miguel. 3 poemas revolucionaros. México: [s.n.], 1935.

Para Vicente Lombardo Toledano, como un testimonio elocuente de afecto.—
Firma Miguel Bustos

Obra ubicada en el acervo histórico: “Dedicatorias a Vicente Lombardo Toledano” en la biblioteca del Centro de Estudios Vicente Lombardo Toledano.

Link del catálogo en línea: http://200.78.223.179:8388/LOMB
Correo electrónico: bibliolomb@hotmail.com

Obra publicada

Cuento: Un camino abierto, Talleres Gráficos de la SEP, 1957. || La ciudad que regresa, Gob. del Edo. de Veracruz, 1979.

Ensayo: Homenaje a Sor Juana Inés de la Cruz y cuatro jornadas líricas, Dirección de Acción Social del DDF, 1951. || La Ciudad de México en la poesía, DDF/Secretaría de Obras y Servicios, Popular Ciudad de México, núm. 21, 1974. || La creación literaria en Veracruz, Gob. del Edo. de Veracruz, 1977. || Pesquisa de figuras, Seminario de Xalapa, Punto y Aparte, núm. 1, 1980.

Novela: Un sindicato escolar, SEP/Departamento de Bibliotecas, 1936. || El tío Chaco, Editorial del Magisterio, 1964. || En los cuernos de un cacique, Gob. del Edo. de Veracruz, Llave, 1978.

Poesía: La noche arrodillada, Momento, Xalapa, 1933. || Cauce (colectivo), Momento, Xalapa, 1934. || Revolución, Integrales, Xalapa, 1934. || Tres poemas revolucionarios, LEAR, 1935. || Hambre, México Nuevo, 1937. || Remoto amor, Talleres Gráficos de la Nación, 1942. || Se dice de Héctor Pérez Martínez en cinco sonetos, Ángel Chapero, 1948. || Elegías para recordar un amor, América, 1950. || Oración a Enrique González Martínez, LEAR, 1952. || Salvador Díaz Mirón, LEAR, 1953. || Sonetos, LEAR, 1953. || Cuando éramos niños, Talleres Gráficos de la SEP, 1958. || Palabras para cultivar el amor, Talleres Gráficos de la SEP, 1958. || Memoria de tus pasos, Metáfora, 1961. || Biografía de un amor, Rondas, Barcelona, España, 1962. || Amoroso diseño, Talleres Gráficos de la SEP, 1965. ||Tiempos de odio, Letras de Ayer y de Hoy, 1967. || En el caos del sueño, Letras de Ayer y de Hoy, 1968. || Las voces apagadas, Metáfora, 1973. || Con la voz de mi pueblo en la palabra, Metáfora, 1974. || Cicatrices del viento, UNAM, 1977. ||Carta a Chicontepec de Tejeda, Gob. del Edo. de Veracruz, 1978. || Biografía de un amor, Rondas, Barcelona, España, 1982. || Los fueros de la ignominia, 1986. || Nocturnos para vivir un sueño, UV/Papel de Envolver, Luna Hiena, núm. 29, 1986. || Tiempo para mirar el mundo, Claves Latinoamericanas, La Tierra y la Palabra, 1986. || Áspero contraste, Luzbel, Biblos, 1987. || Antología poética, IVEC, Cuadernos de Cultura Popular, 1995.

Fuente: DBEM; WorldCat y Coordinación Nacional de Literatura (INBA)

Pablo Neruda, 1904-1973

Pablo Neruda, 1904-1973

Homenaje a Pablo Neruda en el aniversario de su natalicio, por el Lic. Javier Arias, el Mtro. Josep Francesc Sanmartín Cava y el dedicado trabajo realizado por los Servicios Bibliotecarios del Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano.

El Centro de Estudios Vicente Lombardo Toledano, rinde homenaje a Pablo Neruda (Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto), el más grande y destacado poeta del siglo XX, nacido en Parral de la Región de Maule (Chile), el 12 de julio de 1904. Fue un destacado escritor, diplomático, político y miembro del Comité Central del Partido Comunista chileno. De las distinciones que recibió destacan: El Premio Nobel de Literatura (1971), Premio Nacional de Literatura de Chile (1945) y el de Doctor Honoris Causa otorgado por la Universidad de Oxford. Colaboró para la revista FUTURO, que fundó y dirigió su amigo el Mtro. Vicente Lombardo Toledano. Murió en Santiago de Chile, el 23 de septiembre de 1973.

Recordamos al autor con cinco colaboraciones para la revista Futuro: cuatro poesías sobre Simón Bolívar, la Guerra Civil Española y Chile, y una nota del autor sobre la muerte de Stephan Zweig y Eugenio Petrov. Por último, también queremos rendir homenaje a la amistad entre Pablo Neruda y Vicente Lombardo Toledano mediante una dedicatoria que el autor dedica a su amigo en la obra Presencia de Ramón López Velarde en Chile.

Pablo-Neruda (1)UN CANTO PARA BOLÍVAR

Padre nuestro que estás en la tierra, en el agua, en el aire
de toda nuestra extensa latitud silenciosa,
todo lleva tu nombre, padre, en nuestra morada:
tu apellido la caña levanta a la dulzura,
el estaño bolívar tiene un fulgor bolívar,
el pájaro bolívar sobre el volcán bolívar,
la patata, el salitre, las sombras especiales,
las corrientes, las vetas de fosfórica piedra,
todo lo nuestro viene de tu vida apagada,
tu herencia fueron ríos, llanuras, campanarios,
tu herencia ea el pan nuestro de cada día, padre.

Tu pequeño cadaver de capitán valiente
ha extendido en lo inmenso su metálica forma,
de pronto salen dodos tuyos entre la nieve
y el austral pecador saca a la luz de pronto
tu sonrisa, tu voz palpitando en las redes.

¿De qué color la rosa que junto a tu alma alcemos?
Roja será la rosa que recuerde tu paso.
¿Cómo serán las manos que toquen tu ceniza?
Rojas serán las manos que en tu ceniza nacen.
¿Y cómo es la semilla de tu corazón muerto?
Es roja la semilla de tu corazón vivo.

Por eso es hoy la ronda de manos junto a ti.
Junto a mi mano hay otra, y hay otra junto a ella,
y otra más, hasta el fondo del continente oscuro.
Y otra mano que tú no conociste entonces
viene también, Bolívar, a estrechar a la tuya.
De Teruel, de Madrid, del Jarama, del Ebro,
de la cárcel, del aire, de los muertos de España
llega cafa mano roja que os hija de la tuya.

Capitán, combatiente, donde una boca
grita Libertad, donde un oído escucha,
donde un soldado rojo rompe una frente parda,
donde un laurel de libres brota, donde una nueva
bandera se adorna con la sangre de nuestra nueva tierra,
Bolívar, capitán, se divisa tu rostro.
Otra vez entre pólvora y humo tu espada está naciendo.
Otra vez tu bandera con sangre se ha bordado.
Los malvados atacan tu semilla de nuevo,
clavado en otra cruz está el hijo del hombre.

Pero hacia la esperanza nos conduce tu sombra,
el laurel y la luz de tu ejército rojo
a través de la noche de América con tu mirada mira.
Tus ojos que vigilan más allá de los mares,
más allá de los pueblos oprimidos y heridos,
más allá de las negras ciudades incendiadas,
tu voz nace de nuevo, tu mano otra vez nace;
tu ejército defiende las banderas sagradas:
la Libertad sacude las campanas sangrientas,
y un sonido terrible de dolores precede
la aurora enrojecida por la sangre del hombre.

Libertador, un mundo de paz nació en tus brazos.
La paz, el pan, el trigo de tu sangre nacieron,
de nuestra joven sangre venida de tu sangre
saldrá paz, pan y trigo para el mundo que haremos.

Yo conocí a Bolívar una mañana larga,
en Madrid, en la boca del Quinto Regimiento.
Padre, lc dije, ¿eres, o no eres o quién eres?
Y mirando el Cuartel de la Montaña, dijo:
“Despierto cada cien anos cuando despierta el pueblo”.

Pablo Neruda.
(Leído en la Universidad de México el 24 de julio de 1941, aniversario del natalicio de Bolívar)

Revista FUTURO, no. 70, diciembre 1941. p. 20.
Ubicada en la hemeroteca del Centro de Estudios Vicente Lombardo Toledano.

DEL CANTO GENERAL DE CHILE

TOCOPILLA

De Tocopilla al Sur, al Norte, arena,
cales caídas, el lanchón, las tablas
rotas, el torcido hierro.
¿Quién a la línea pura del planeta
áurea y cocida, sueño, sal y pólvora
agregó el utensilio deshecho, la inmundicia?
¿Quien puso el techo hundido, quien dejó las paredes
abiertas, con un ramo
de papeles pisados?
¡Lóbrega luz del hombre en ti destituido,
siempre volviendo al cuenco de tu luna calcárea,
apenas recibido por tu letal arena!
Gaviota enrarecida de las obras, arenque
petrel ensortijado,
frutos, vosotros, hijos del espinel sangriento
y de la tempestad, ¿habéis visto al chileno?
¿Habéis visto al humano, entre las dobles líneas de frío
y de las aguas, bajo la dentadura
de la línea de tierra, en la bahía?
Piojos, piojos ardientes atacando la sal,
piojos, piojos de costa, poblaciones, mineros,
desde una cicatriz del desierto hasta otra,
contra la costa de la luna, fuera,
picando el sello frío sin edad,

Más allá de los pies del alcatraz cuando
agua ni pan ni sombra tocan la dura etapa,
el ejercicio del salitre asoma
o la estatua del cobre decide su estatura.
Es todo como estrellas enterradas
como puntas amargas, como infernales
flores
blancas, nevadas de luz temblorosa
o verde y negra rama de esplendores pesados.
No vale allí Ia pluma sino la mano rota
del oscuro chileno, no sirve allí la duda.
Sólo la sangre, sólo ese golpe duro
que en la vena pregunta por el hombre.
En la vena, en la mina, en la horadada cueva
sin agua y sin laurel.

Oh, pequeños
compatriotas quemados por esta luz más agria
que el baño de la muerte, héroes oscurecidos
por el amanecer de la sal en la tierra
¿dónde hacéis vuestro nido, errantes hijos?
¿Quién os ha visto entre las hebras rotas
de los puertos desérticos?

Bajo la niebla de salmuera
o detrás de la costa metálica, o tal vez, o tal vez
bajo el desierto ya, bajo
su palabra de polvo,
¡para siempre!
Chile, Metal y Cielo,
y vosotros, chilenos,
semilla, hermanos duros,
todo dispuesto en orden y silencio
como la permanencia de las piedras.

QUIERO VOLVER AL SUR

Enfermo en Veracruz, recuerdo un día
del Sur, mi tierra, un día de plata
como un rápido pez en el agua del cielo,
Loncoche, Lonquimay, Carahue, desde arriba
esparcidos, rodeados por silencio y raíces,
sentados en sus tronos de cueros y maderas.
El Sur es un caballo echado a pique
coronado con lentos árboles y rocío,
cuando levanta el verde hocico caen las gotas,
la sombra de su cola moja el gran archipiélago
y en au intestino crece el carbón venerado.
¿Nunca s, dime, sombra, nunca más, dime, mano,
nunca más dime, pie, puerta, pierna, combate,
trastornarás la selva, el camino, la espiga,
la niebla, el frío, lo que, azul, determinaba
cada uno de tus pasos sin cesar consumidos?
¡Cielo, déjame un día de estrella a estrella irme
pisando luz y pólvora, destrozando mi sangre
hasta llegar al nido de la lluvia!

Quiero ir
detrás de la madera por el río
Toltén fragante, quiero salir de los aserraderos,
entrar on las cantinas con los pies empapados,
guiarme por la luz del avellano eléctrico,
tenderme junto al excremento de lu vacas,
morir y revivir mordiendo trigo.

Oceano, tráeme
un día del Sur, un día agarrado a tus olas,
un día do árbol mojado, trae un viento
polar azul a mi bandera fría!

Pablo Neruda.

Revista FUTURO, no. 70, diciembre 1941. p. 20.
Ubicada en la hemeroteca del Centro de Estudios Vicente Lombardo Toledano.

GENERAL FRANCO EN LOS INFIERNOS

Desventurado, ni el fuego ni el vinagre caliente
en un nido de brujas volcánicas, ni el hielo devorante,
ni la tortuga pútrida que ladrando y llorando con voz de mujer muerta te escarbe la barriga
buscando una sortija nupcial y un juguete de niño degollado,
serán para ti nada sino una puerta obscura,
arrasada.
En efecto.
De infierno a infierno, qué hay? En el aullido
de tus legiones, en la santa leche
de las madres de España, en la leche y los senos pisoteados
por los caminos, hay una aldea más. un silencio más. una puerta rota.
Aquí estás. Triste párpado, estiércol
de siniestras gallinas de sepulcro, pesado esputo, cifra
de traición que la sangre no borra. Quién, quién eres,
oh miserable hoja de sal, oh perro de la tierra,
oh malnacida palidez de sombra.
Retrocede la llama sin ceniza,
la sed salina del infierno, los círculos
del dolor palidecen.
Maldito, que sólo lo humano
te persiga, que dentro del absoluto fuego de las cosas
no te consumas, que no te pierdas
en la escala del tiempo y que no te taladre el vidrio ardiendo
ni la feroz espuma.
Solo, solo para las lágrimas
todas reunidas, para una eternidad de manos muertas
y ojos podridos, solo en una cueva
de tu infierno, comiendo silenciosa pus y sangre
por una eternidad maldita y sola.
No mereces dormir
aunque sea clavados de alfileres los ojos: debes estar
despierto eternamente
entre la podredumbre de las recién paridas,
ametralladas en Otoño. Todos, todos los tristes niños descuartizados.
tiesos, están colgados, esperando en tu infierno
ese día de fiesta fría: tu llegada.
Niños negros por la explosión,
trozos rojos de seso, corredores
de dulces intestinos, te esperan todos, en la misma actitud
de atravesar la calle, de patear la pelota,
de tragar una fruta, de sonreír o nacer.
Sonreír. Hay sonrisas
ya demolidas por la sangre
que esperan con dispersos dientes exterminados.
y máscaras de confusa materia, rostros huecos
de pólvora perpetua y los fantasmas
sin nombre, los oscuros
escondidos, los que nunca salieron
de su cama de escombros. Todos te esperan
para pasar la noche. Llenan los corredores
como algas corrompidas.
Son nuestros, fueron nuestra
carne, nuestra salud, nuestra
paz de herrerías, nuestro océano
de aire y pulmones. A través de ellos
las secas tierras florecían. Ahora, más allá de la tierra,
hecho substancia
destruida, materia asesinada, harina muerta,
te esperan en tu infierno.
Como el agudo espanto o el dolor se consumen,
ni espanto ni dolor te aguardan. Solo y maldito seas,
solo y despierto seas entre todos los muertos
y que la sangre caiga en ti como la lluvia
y que un agonizante río de ojos cortados
te resbale y recorra mirándote sin término.

Pablo Neruda.

Revista FUTURO, no. 29, julio de 1938, pág. 38.
Ubicada en la hemeroteca del Centro de Estudios Vicente Lombardo Toledano.

CANTO SOBRE UNAS RUINAS

Esto que fue creado y dominado,
esto que fue humedecido y usado, visto,
yace —pobre pañuelo— entre las olas
de tierra y negro azufre.
Como el botón o el pecho
se levantan al cielo, como la flor que sube
desde el hueso destruido, así las formas
del mundo aparecieron. Oh párpados,
oh columnas, oh escalas!
¡Oh profundas materias
agregadas y puras cuanto hasta ser campanas,
cuanto hasta ser relojes! Aluminio
de azules proporciones, cemento
pegado al sueño de los seres!
El polvo se congrega,
la goma, el lodo, los objetos crecen
y las paredes se levantan
como parras de oscura piel humana.
Allí dentro, en blanco, en cobre,
en fuego, en abandono, los papeles crecían,
el llanto abominable, las prescripciones
llevadas en la noche a la farmacia mientras
alguien con fiebre,
la seca sien mental, la puerta
que el hombre ha construido
para no abrir jamás,
Todo ha ido y caído,
brutalmente marchito.
Utensilios heridos, telas
nocturnas, espuma sucia, orines justamente
vertidos, mejillas, rosas, lana,
alcanfor, círculos de hilo y cuero, todo
todo por una rueda vuelto al polvo,
al desorganizado sueño de los metales,
todo el perfume, todo lo fascinado,
todo reunido en nada, todo caído
para no nacer nunca.
Sed celeste, palomas
con cintura de harina: épocas
de polen y racimo, ved como
la madera se destroza
hasta llegar al luto: no hay raíces
para el hombre —todo descansa apenas
sobre un temblor de lluvia.
Ved cómo se ha podrido
la guitarra en la boca de la fragante novia—
ved cómo las palabras que tanto construyeron
ahora son exterminios: mirad sobre la cal
y entre el mármol deshecho
la huella —ya con musgos— del sollozo.

Madrid, 1936.
Pablo Neruda.

Revista FUTURO no. 18, agosto de 1937, pág.12.
Ubicada en la hemeroteca del Centro de Estudios Vicente Lombardo Toledano.

Pablo Neruda
Pablo Neruda. Fotografía tomada para la revista Futuro.

ZWEIG y PETROV

La muerte de Stephan Zweig y la muerte de Eugenio Petrov son sellos y cifras de nuestro tiempo. De un tiempo que agoniza y que nace.

Con el suicidio de Stephan Zweig mueren muchos otros hombres, mueren de largo suicidio, de evasión, de deserción, de cobardía. La muerte de Zweig es natural, es la muerte de un tiempo que no tiene qué hacer. La muerte de un hombre que no tiene qué hacer sobre la tierra en el momento de las grandes tareas. La muerte de un escritor —de un escritor— cuando todo se ha escrito, cuando tenemos que escribirlo todo, cuando el tiempo comienza de nuevo a nacer.

Eugenio Petrov muere combatiendo y escribiendo: ametrallado, despedazado, esparcido en el huracán de nuestra guerra. El es grande. Solamente él es grande.

Él es toda la grandeza. Corre al corazón de la tempestad combatir, a escribir, a extraer la noticia heroica, a iluminar a su pueblo mostrándole que no combate solo. Su muerte hace nacer una época, riega con una sangre impetuosa la semilla de nuestro nuevo tiempo.

Esta gran guerra de la humanidad deja sembrada a la URSS de miles de héroes. Sus fronteras se enredan de sangre y de laurel.

Entre ellos, para nuestra condición de escritores, ningún roe más puro y más alto que Eugenio Petrov. Su muerte borra otras muertes cobardes, como la primavera la negra cicatriz del tiempo muerto. Su sangre sube desde la tierra hasta los altos árboles, y encima de los altos arboles queda viviendo su nombre escrito con inmenso fuego.

Por Pablo Neruda.

Revista FUTURO, no. 78, agosto 1942. p. 16.
Ubicada en la hemeroteca del Centro de Estudios Vicente Lombardo Toledano.

Todas los números de la revista Futuro se encuentran en la Hemeroteca Histórica del Centro de Estudios Vicente Lombardo Toledano.

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Presencia de Ramón López Velarde en Chile. 1963, Santiago (Chile).
Presencia de Ramón López Velarde en Chile. 1963, Santiago (Chile).

A Vicente Lombardo Toledano. Pablo Neruda.

 

Pedro Henríquez Ureña, 1884 – 1946

Por el Lic. Javier Arias, el Mtro. Josep Francesc Sanmartín Cava y el dedicado trabajo realizado por los Servicios Bibliotecarios del Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano.

Nació en Santo Domingo (República Dominicana), el 29 de junio de 1884. Crítico, filólogo, escritor, periodista, docente en educación superior universitaria en México y en Estados Unidos, en Argentina colaboró en la revista Sur de Victoria Ocampo. Henríquez se casó con Isabel Lombardo Toledano y mantuvo una relación fraternal con la familia de Lombardo Toledano, murió en Buenos Aires (Argentina), el 11 de mayo de 1946.

Recordamos al intelectual dominicano con una poesía, Íntima, y una dedicatoria del autor al Mtro. Vicente Lombardo Toledano manuscrita en la presente obra La cultura y las letras coloniales de Santo Domingo.

Henríquez
HENRÍQUEZ UREÑA, Pedro. “La cultura y las letras coloniales en Santo Domingo”. Buenos Aires, Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, Instituto de Filología, 1936.

A Vicente, su hermano Pedro. Buen año 1936.

Obra ubicada en el acervo histórico: “Dedicatorias a Vicente Lombardo Toledano” en la biblioteca del Centro de Estudios Vicente Lombardo Toledano.

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Correo electrónico: bibliolomb@hotmail.com

Íntima

Desde el solar nativo
-el nido de los pálidos recuerdos,
la casa palpitante de memorias
que viven y se agitan como espectros,-
me llega tu palabra,
henchida de miríficos consuelos,
mensajera piadosa del terruño,
hasta el extraño techo,-
el techo que indolente me cobija,
mudo y escueto,
intacto por os fuegos de mis luchas,
intacto por las alas del ensueño.

En la isla, en lucha,
cuál sangra el corazón, cual llora el pecho!
¿Qué mucho que el postrado combatiente
destierre el sentimiento,
vulnerable talón que el dardo hiere,
y haga del estoicismo su remedio?

En la vida, en la lucha,
Cuán temprano sentí, lloré cuán presto!
Cuánto de penas sufre!
Solitario me encuentro,
sin patria, sin hogar, sin ilusiones,
-todas volaron con volar ligero-;
busco para las penas interiores
las aguas del Leteo,
y tiendo del espíritu la salas
al país irreal de invicto ensueño.

Todo cuanto fue amores,
luz de la edad y juveniles sueños,
yace entre los escombros del pasado,
apenas en las lindes del recuerdo.

Sobre esas ruinas la vista tiendo
con muda indiferencia.
No renace el extinto sentimiento
cual si el ansia de dulces efusiones
fuese muerta en el pecho.
El fatigado espíritu
no se enciende en la llama del deseo,
y contempla a través de las edades
como un campo vastísimo de hielo.

¡Ah! Que cuando resuena tu palabra
del letargo despierto,
y la nostalgia delator antiguo
dentro del alma siento.

¡Oh tu, la soñadora, la constante!
¡Oh tu, sacerdotisa del ensueño!
¿No sientes, bajo el cielo de la Paria
del ruiseñor parlero
cual se ha trocado el himno de esperanzas
por la canción macabrita de un cuervo?
¿No sientes que las vivas ilusiones,
la vieja tradición, el dulce sueño,
vuelan en el confuso torbellino
que azota el patrio suelo,
y hechos girones en la hoguera caen,
perecen de la patria en el incendio?

Que con tu fe radiante
que con tu amor perpetuo,
reconstruyes las muertas ilusiones
y guardas el altar de los recuerdos,
y en las frágiles notas de tus cartas
el alma envías del terruño entero!

En mi noche de amargo pesimismo
el instante aun espero
en que escuche, soñando,
tus palabras de nuevo
sobre las ruinas de la triste patria,
“sobre las ruinas del hogar deshecho”

VERSOS: Pedro Henríquez Ureña
New Cork, diciembre 1903.
Publicada en La Cuna de América, Santo Domingo.

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