Doctorando en "Industrias de la comunicación y culturales" por la Universitat Politècnica de València (UPV), investigador y responsable de la Comunicación del Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano, coordinador del proyecto de investigación La Mitología en la Narrativa Audiovisual.
Para escuchar el podcast hay que reproducir el player de ivoox que se encuentra en la parte superior a este texto (dar play).
Participantes: Jacinto Choza (Catedrático emérito de Antropología Filosófica dela Universidad de Sevilla), Luis Manuel Sanmartín (Doctorando en antropología de los movimientos sociales por la Universidad de Barcelona) y Alvaro Pla Hernández (analista político y articulista). Conduce Josep Sanmartín (comunicador, conductor y director del programa).
Un año más, tenemos la oportunidad de continuar con el proyecto de investigación “La Mitología en la Narrativa Audiovisual”, que ahora vamos a dedicar a las series televisivas, profundizando en los temas de la temporada pasada sobre la mitología en la narrativa audiovisual. En este sentido, este primer podcast, lo dedicaremos al “camino del héroe”, al monomito. Y, aunque ya sabemos, por los podcasts de la primera temporada, que el “camino del héroe” de Joseph Campbell no es infalible —que incluso quizás es posible que requiera una muy ligera aportación en relación al héroe de hoy en día— su obra El héroe de la mil caras (1949) sigue siendo el libro de cabecera de aquellos que nos interesamos por la configuración de los relatos y los mitos. De hecho, aunque el mismo Campbell señalaba que su estudio no se podía aplicar de manera categórica a la totalidad de los relatos, es innegable que difícilmente pueda construirse un relato con un principio, desarrollo y final, que no se reconozca en los arquetipos, en el progreso del héroe y en los distintos umbrales de la aventura identificados por el autor.
Como veremos en esta nueva temporada, las series ofrecen la oportunidad de profundizar en el monomito, en el héroe en las series, con propuestas que son hasta cierto punto innovadoras y que difieren del cine en algunos aspectos. Un ejemplo paradigmático del héroe contemporáneo lo podemos encontrar en las creaciones de David Simon, con series tan importantes como The Wire (2002 – 2008), Treme (2010 – 2013), Show Me a Hero (2015) o The Corner (2000). En estas series no sólo se ofrece una historia, sino todo un contexto que permite comprender la complejidad de la realidad humana. Y es en esa complejidad, precisamente, donde se desarrolla el “camino del héroe”, el monomito; con características propias, hasta cierto punto, del formato.
Para ser justos, lo primero que se tendría que decir es que las series, desde principios de los 90, han sufrido una cinematografización. Esto es, se han apropiado de lo mejor del cine y lo han ampliado con el tiempo. Y, aprovechando esta ventaja temporal, han abordado los temas con mayor profundidad y diversidad de personajes, planteamientos y reflexiones. Hay muchos ejemplos que cumplen con estas características: House of Cards (2013 – 2018), Vikings (2013 – 2020), Mad Men (2007 – 2015), Deadwood (2004-2006), Band of Brothers (2001), True Detective (2014 – 2019), Roma (2005 – 2007), Mr. Robot (2005 – 2009) o Breaking Bad (2008 – 2013).
Otros podcasts del Proyecto de Investigación La Mitología en la Narrativa Audiovisual.
Imagen de Juego de Tronos (2011-2019) distribuida y albergada por BagoGames.
En este mismo proyecto de investigación, se han publicado diversos podcasts y entradas sobre la heroicidad de la persona normal frente a la acostumbrada representación del héroe de ficción. En ningún caso hemos pretendido valorar una forma de heroísmo por encima de otras, sino complementar una visión de la heroicidad más reciente. La razón estriba, en que habitualmente —y tal como explica Bauman— el heroísmo sigue entendiéndose desde lo ‹‹extraordinario››, ‹‹notable›› e ‹‹increíble››, y por tanto el título ‹‹sólo tiene sentido como privilegio ofrecido a unos cuantos escogidos›› (Bauman, 2017b: 127). Además, a esto se une el hecho de que el heroísmo en general suele estar representado por un individuo determinado, o como mucho por él y sus allegados. A diferencia del héroe , el común de las personas que deben ser salvadas suele estar representado como un ente pasivo e incapaz de cualquier forma de heroísmo. Cuestión que, en el curso de este Proyecto de Investigación, hemos señalado que no se ajusta de manera exacta a la realidad social de nuestros tiempos, y es probable que tampoco a una realidad histórica en un sentido pleno.
Es importante señalar —como hemos reiterado en este Proyecto de Investigación— que es imposible abordar la mitología sin tener en cuenta su contexto histórico. No hay duda de que la mitología ha sido fundamental en el desarrollo de la humanidad, ofreciendo una guía moral y espiritual que ha propiciado, junto a otras cuestiones culturales y evolutivas, la aparición de un orden social. Tal como explica Choza (2018: 19-25), el desarrollo del pensamiento mitológico, religioso y político desde el paleolítico sucede de manera natural en un ambiente en el que lo normal es lo sagrado. Sólo a partir del calcolítico comienzan a producirse ciertos procesos de secularización en la sociedad (Choza, 2018: 38-47). Esto quiere decir que el desarrollo de los mitos se ha dado durante la mayor parte de la historia de la humanidad en un ambiente sacro, con un orden social cada vez más estructurado. Que esto al menos ha sido así, en mayor o menor medida, hasta la llegada de la Ilustración. Por tanto, el mito hunde sus raíces en la historia que configura la realidad humana de manera natural.
Por esta razón, este artículo ni critica la mitología en sí, ni la visión del héroe que ésta suscita en general. En todo caso, lo que pretende es aportar a este ámbito de conocimiento lo novedoso que pudiera haber en los relatos contemporáneos, a sabiendas de que el tiempo dirá si finalmente se integra en el mito y de qué modo (Eliade, 2008: 49-48).
El arquetipo del héroe solitario, que sólo busca justicia y ser dueño de su destino, tiene sus referencias en el llanero solitario, el rōnin, el justiciero al estilo Mad Max y en policías como Lester Freamon. The Wire (2002-2008), HBO. (Infografía)
2. DAVID SIMON
Los héroes de Simon
David Simon se encuentra entre esos pocos autores que se han atrevido a plantear relatos en relación con los temas previamente introducidos. Lo hace, precisamente, mostrando personas “normales” que se enfrentan de manera heroica a hechos ‹‹fuera de lo común››. Personajes que, pudiendo ser cualquiera de nosotros, no se dejan llevar por las disciplinas y los valores estéticos de las sociedades de consumo, actuando conforme a su compromiso moral.
Otra diferencia fundamental entre los héroes de Simon y los más representativos del monomito, es que no les espera una recompensa al final de la ‹‹aventura del héroe›› (Campbell, 1959: 218-222). Muy al contrario, lo que les espera es castigo y ostracismo.
Es así como el autor nos presenta héroes que no buscan la recompensa de lo divino, del poder o de la riqueza propia de la mitología clásica; ni siquiera del valor más humilde que significaría la libertad para ser dueños de su destino rechazando todo lo demás. Muy al contrario, este tipo de heroísmo adquiere características del realismo más puro, para ofrecernos un espejo donde se reconoce fácilmente la sociedad.
The Wire
La obra más famosa de David Simon ha sido la serie The Wire, de cuyas cinco temporadas ha sido productor ejecutivo y guionista. Pero The Wire no es una excepción en la producción Simon en lo que se refiere a los temas abordados en la serie. Antes que The Wire, David Simon produjo la serie Homicidios (1996-1999) y The Corner (2000); y tras The Wire, produjo Treme (2010-2013) y Show me a Hero (2015). Todas estas series, analizan desde diversas perspectivas las cuestiones propias de los contextos sociales que han entrado en decadencia conforme avanzan las sociedades del consumo. En todas estas producciones, el autor retrata el heroísmo desde una perspectiva que difiere del relato tradicional del héroe.
3. EL CONTEXTO DE THE WIRE
Baltimore
La acción de la serie sucede en Baltimore, una gran ciudad del estado de Maryland entre Washington y Nueva York. Esta ciudad portuaria, sirve para representar la realidad de lugares que vivieron tiempos mejores bajo una economía productiva, que, con la emergencia y dominio de la economía financiera y especulativa, se han convertido en espacios proclives a la exclusión, la pobreza y la criminalidad.
The Wire retrata así los problemas de la posmodernidad de una manera global. Esto es, tras los fracasos socioeconómicos de las grandes urbes que en el pasado fueron un ejemplo de progreso, los sueños de prosperidad económica y social teorizados por el racionalismo, se convirtieron en pesadillas. Al menos, esto es lo que sucede en buena parte de las ciudades que alguna vez tuvieron una industria productiva —el caso de Detroit es paradigmático— y en concreto en los tipos de barrio retratados por David Simon.
Sociedades de control/sociedades de consumo
En términos generales, Baltimore representa el devenir de las denominadas ‹‹sociedades de control›› (Deleuze, 1991) que han evolucionado en simbiosis con las sociedades del consumo. Es en este escenario donde se desenvuelven los personajes de la serie, que en definitiva tienen pocas alternativas en lo que se refiere a cambiar su modo de existencia. Pues, como veremos, sus capacidades sociales en términos de ‹‹elección››, están determinadas por los espacios urbanos, laborales y políticos donde se desenvuelven sus vidas.
Ervin H. Burrell es un personaje de la serie The Wire de HBO, interpretado por Frankie Faison (Infografía)
En definitiva, David Simon muestra, por un lado, las estructuras urbanas que determinan la realidad existencial de sus habitantes; y por otro, las disciplinas que constriñen a la sociedad, imponiendo una normatividad que pervierte el libre albedrío necesario para el progreso social. Como recuerdan constantemente personajes como Burrell y Rawls en la serie: hay una cadena de mando; Carcetti: una línea política acorde a unos presupuestos; los narcotraficantes: unos barrios enfrentados.
En definitiva, el contexto de The Wire es el de la constricción más absoluta, donde incluso los espacios urbanos estratifican sobre el plano a ricos y pobres; estableciendo, de este modo, diversos modos de control sobre la sociedad. Sin embargo, este control, como vemos en la serie, tiene sus límites.
La estética policial en The Wire
En la serie, asistimos a un tipo de “control social” ejercido por la policía que no nos es ajeno, que se resume en una escenificación violenta que se dice en defensa de la seguridad ciudadana. Este tipo de trabajo permite mejorar las estadísticas y la imagen de la policía, aunque sin conseguir ningún avance significativo en la seguridad. Es un desempeño superficial que no necesita de gran profesionalidad. Lo puede hacer cualquiera. Tampoco requiere una gran inversión de recursos económicos y humanos, ni que la policía se integre en la vida de los barrios para comprender sus problemáticas y así garantizar la seguridad de sus habitantes.
Esta clase de desempeño policial, convierte los barrios marginales en espacios de control para sus habitantes, donde todos parecen culpables, como si hubieran elegido la marginalidad por voluntad propia, auto-excluyéndose de las virtudes de las sociedades de consumo (Bauman, 2017a: 110). Es así como el fracaso no se presenta como una consecuencia de una sociedad en crisis, sino como algo que entraña una ‹‹elección›› particular. El fracasado —el excluido— lo es porque quiere y, por esta misma razón, se constituye en una amenaza para el orden social constituido.
En suma, la escenificación violenta y excesiva de la policía cumple dos funciones políticas. Por un lado, sirve para publicitar de manera muy estética el desempeño policial y político en la lucha contra la criminalidad. Y, por otro, avisa de lo que le espera a aquel que fracase en las sociedades de consumo.
La creciente multiplicación de comportamientos delictivos no es un obstáculo en el camino hacia una sociedad consumista desarrollada y que no deja resquicios. Por el contrario: es su prerrequisito y acompañamiento natural. (Bauman, 2017a: 117)
Es por esta razón que, uno de los espacios escénicos por excelencia en The Wire es la calle; y más propiamente, las calles de los barrios marginales.
El trabajo policial en The Wire
Como espectadores, también asistimos a un trabajo policial mucho más “efectivo”, dedicado a combatir crímenes mayores, que tiene resultados decisivos en el “control de la criminalidad”. Sin embargo, es aquí donde los investigadores deben enfrentarse a los límites extraordinarios que impone la cadena de mando, sujeta al poder político. Este es un aspecto fundamental que vertebra el desarrollo narrativo de la serie, retratando los obstáculos que la jerarquía impone a quienes se implican verdaderamente en el desempeño de su cargo. No es sólo con malhechores con quienes se enfrenta la policía, sino con políticos que a menudo actúan en connivencia consciente e inconsciente con la criminalidad, sometiendo a toda la cadena de mando a sus intereses de campaña electoral.
Vertederos y desechos humanos en The Wire
En su mayoría, los espacios por los que transitan gran parte de los protagonistas no van más allá de unos barrios concretos, tal como reconoce el mismo D’Angelo. Obviamente, estos son los espacios de contención, los ‹‹vertederos›› diseñados para los ‹‹residuos humanos›› (Bauman, 2017b: 55). Es aquí donde la sociedad del consumo arrastra a todo ‹‹consumidor fallido››, ya se trate de delincuentes, drogadictos, pobres o personas que simplemente han quedado atrapadas en la decadencia de los barrios dedicados a tal fin.
Gracias a la serie podemos conocer los dramas en los hogares de madres y abuelas, de niños inocentes atrapados por las circunstancias, de jóvenes abocados a la delincuencia. Pero estos espacios condenados a ser vertederos, también son espacios para la vida. Un barrio como Hamsterdam, retratado en la serie, nos muestra como una de las pocas residentes se niega a abandonar el hogar en el que ha vivido siempre. Y tal como explica este personaje: había sido uno de los mejores lugares para vivir en el pasado. Lamentablemente, ésta es una circunstancia creciente en nuestro tiempo a causa de los procesos de gentrificación y especulación que sufren hoy la mayoría de las ciudades.
D’Angelo Barksdale, sobrino del capo de la droga Avon Barksdale, representa a quien no le queda más remedio que continuar con la criminalidad, como forma de vida instaurada de manera familiar, a pesar de ser un personaje inteligente y con sentido moral. The Wire (2002-2008), HBO.
Lo relevante de esta escena, que resume la trama argumental de otra gran serie de David Simon: Show me a hero (2015), es la razón por la cual hay personas que se ven obligadas a ‹‹sumergirse en la clase marginada›› (Bauman, 2017a: 110). En este contexto, la residente tiene la opción de elegir irse a vivir a otro lugar, pero decide quedarse por una cuestión personal: porque ésa es la casa donde ha vivido toda su vida y es lo que da sentido a su existencia. No es porque desee ser una marginada. Sin embargo, las sociedades de consumo no lo ven así.
La integración de la criminalidad en la forma de vida del barrio, como si se tratara de algo elegido por sus habitantes
En cuanto a relato, se suelen retratar los distritos marginales de las grandes ciudades desde una perspectiva que integra, en gran medida, la criminalidad en la forma de vida del barrio, como si se tratara de algo elegido por sus habitantes. Y ésa es la justificación que permite el abandono de los deberes sociales y el cumplimiento de los derechos civiles. Pero como se puede ver en la serie, la realidad de la mayoría de sus habitantes es la propia de una clase trabajadora empobrecida y/o desposeída, que se ve obligada a convivir con la drogadicción, la miseria y toda forma de exclusión.
Es cierto, sin embargo, que debido a la situación de emergencia que atraviesan los habitantes de estos barrios convertidos en vertederos, muchos se ven obligados a tolerar, e incluso participar en la criminalidad. A este respecto, cabe destacar la segunda temporada de la serie, dedicada al tráfico de drogas que sucede en el puerto de Baltimore, en connivencia con el sindicato de estibadores y la corrupción política. Un ejemplo de la crisis de la ‹‹ética de trabajo›› frente a las sociedades de consumo que a continuación analizaremos.
4. LA ÉTICA DEL TRABAJO FRENTE A LA LA SOCIEDAD DEL CONSUMO
Una de las cuestiones más paradójicas y geniales de The Wire, es que en la serie se enfrentan dos modelos económicos de entender la vida, uno dominante y otro en retroceso.
Por un lado, tenemos la supuesta capacidad económica que propicia la sociedad del consumo, que a su vez permite a sus miembros elegir libremente el tipo de vida que desean llevar, como por ejemplo, dedicando su labor a la seguridad pública, a la comunicación o a la educación.
Se nos dice además, que bajo este paradigma las personas tienen mayor capacidad de libertad a la hora de desarrollar su vida, que si es suficiente el desempeño “emprendedor”, inevitablemente llevará al éxito; y si no, se puede probar otra cosa. Ésa es la diferencia entre ser miembro de ‹‹una comunidad de productores con trabajo para todos›› o serlo de ‹‹una sociedad de consumidores cuyos proyectos de vida se construyen sobre las opciones de consumo y no sobre el trabajo›› (Bauman, 2017a: 11). En síntesis, ésta es la diferencia existencial entre el trabajo basado en la ‹‹ética del trabajo›› y el trabajo propio de las ‹‹sociedades de consumo››.
Si la vida premoderna era una escenificación cotidiana de la infinita duración de todo excepto de la vida mortal, la líquida vida moderna es una escenificación cotidiana de la transitoriedad universal. (Bauman, 2017b: 126)
La ética del trabajo
En el libro Trabajo, consumismo y nuevos pobres, Bauman explica cómo la idea de la ética del trabajo, difundida a partir de la Primera Revolución Industrial, se incentivó para que las personas rechazaran sus propios deseos profesionales, para así integrarse en el poco estimulante trabajo de las fábricas. Lo que se defendía entonces, era que tal sacrificio era por un bien mayor, por el bien de la humanidad. Estamos claro está, ante la aplicación práctica de las ideas de la modernidad en manos de los poderes económicos. Esto permite prever lo que realmente se perseguía:
En la práctica, la cruzada ética del trabajo era la batalla por imponer el control y la subordinación. Se trataba de una lucha por el poder en todo, salvo en el nombre; una batalla para obligar a los trabajadores a aceptar, en homenaje a la ética y la nobleza del trabajo, una vida que ni era noble ni se ajustaba sus principios de moral. (Bauman, 2017a: 21)
Lo bien cierto, es que la ética del trabajo con el tiempo daría como resultado al Estado Benefactor. El motivo era simple: los industriales necesitaban obreros capacitados para trabajar, y si el Estado se hacía cargo de tal responsabilidad, a ellos sólo les quedaba echar mano de estos cuando los necesitaran sin preocuparse de nada más. Con el Estado Benefactor se logró, finalmente y tras diversos experimentos socio-laborales, que el obrero asimilara la ética del trabajo a cambio de seguridad en sus vidas ante el desempleo y la exclusión. Por tanto, el Estado Benefactor, en sí, fue la solución que sirvió para que los dueños de los medios de producción pudieran disponer de obreros cualificados. Para ser más claros, la seguridad del obrero propiciada por el Estado Benefactor garantizaba a los industriales una mano de obra cualificada que se esforzaba bajo la filosofía de la ‹‹ética del trabajo›› (Bauman, 2017a: 73-81).
El capital y el Estado Benefactor
Actualmente, y a tenor de lo que difunden los principales medios, parecería que el Estado Benefactor es una idea marxista, y que por tanto ésta debe rechazarse de plano por aquellos que simpatizan con el capitalismo en mayor o menor grado. Sin embargo, un análisis histórico muestra que el origen del Estado Benefactor tiene que ver con el capital en un alto grado. Otra cosa es que hoy en día, al capital le convenga otro paradigma económico y que, por tanto, desee propagar a través de sus medios ideas que les beneficien, aunque sean contrarias a los intereses obreros.
Por engorrosos que resultaran desde el punto de vista impositivo, los servicios de bienestar publico administrados por el estado representaban, para las empresas, una buena inversión: cada vez que una compañía deseara expandirse iba a requerir, necesariamente, mano de obra adicional; y para eso tenía, siempre disponibles, a los beneficiarios del Estado Benefactor. Ahora, sin embargo —cuando los negocios se miden por el valor de sus acciones y dividendos antes que por el volumen de su producción—, la función de la mano de obra es cada vez menor en el proceso productivo mientras aumenta, al mismo tiempo, la libertad de las empresas en sus emprendimientos multinacionales. Ahora, invertir en las prestaciones del Estado benefactor ya no parece tan lucrativo; los mismos efectos, y mejores, pueden obtenerse a costos mas bajos. Las “facilidades” logradas en lugares distantes —sin mayor dificultad y bajo los auspicios de gobiernos poco exigentes— rinden mejores dividendos. Estos nuevos negocios brindan oportunidades sin responsabilidades; y, frente a condiciones tan buenas desde el punto de vista económico, son pocos los empresarios sensatos que, presionados por las duras exigencias de la competencia, insisten en seguir cumpliendo con su responsabilidad frente a sus trabajadores. (Bauman, 2017a: 84-85).
En este nuevo paradigma, en la globalización económica, ya no se necesita pues una reserva de obreros cualificados, lo que abre las puertas al desmantelamiento de la economía productiva, por una especulativa y extractiva.
La ética del trabajo en The Wire
En esta imagen, se retrata a las nuevas generaciones que se ven obligadas a sumergirse en la marginalidad, no por elección sino por el su lugar de nacimiento. Apenas Namond Brice, el joven que permanece de pié con gorro azul claro, tendrá la oportunidad de abandonar las calles. El resto y cada uno de ellos encarnarán distintas realidades de la marginalidad. The Wire (2002-2008), HBO.
Paradójicamente, en un tiempo en el que todos los economistas parecen empeñados en difundir la idea del emprendimiento, de crear un valor sobre el que especular y venderlo en su mejor momento, en el que la virtud del trabajador está en su movilidad y su capacidad de adaptación a las distintas necesidades de mercado, un grupo de personas muy concreto se empecina en la arcaica ‹‹ética del trabajo›› con sorprendentes resultados. Obviamente, este grupo de personas en The Wire esta representado, principalmente, por los narcotraficantes.
El grupo criminal como ‘Benefactor’
Curiosamente, este colectivo responde al ideal de la ‹‹ética del trabajo››. Integrados en una red criminal desde jóvenes, no parece que tengan mayor elección que la de ‘subir’ a base de esfuerzo, aprendiendo el oficio, progresando desde abajo, eso sí, sometidos a la férrea disciplina impuesta por la mafia. A cambio, a la persona se le da seguridad económica y, dependiendo de la capacidad del grupo criminal en el que se integre, defensa legal y un ingreso continuo para él y su familia aunque acabe muerto o en la cárcel. De alguna manera, el grupo criminal ofrece la seguridad del Estado Benefactor a sus integrantes a cambio de su trabajo, lealtad y sumisión.
A partir de lo dicho creo que se puede concluir que el Estado Benefactor, aunque esté encarnado por una entidad criminal, sigue ofreciéndose como una oportunidad para aquellos que han sido arrojados al ‹‹vertedero humano›› y que no disponen de capacidad de elección. De hecho, una de las premisas del Estado Benefactor es que cualquiera podía integrarse a la reserva de obreros siempre disponibles para las necesidades fabriles (Bauman, 2017a: 73-76).
Sin embargo, tal como explica Bauman en Vidas Desperdiciadas, existe una población creciente que está excluida, desechada, que nunca o difícilmente va a poder reintegrarse al mercado laboral, simplemente porque ya no es necesaria. En un momento en el que se está desmantelando el Estado Benefactor, ni siquiera hay posibilidades reales de formarse y encontrar cierta seguridad para un creciente número de gente excluida. Estas personas han sido marginadas a los guetos que existen en todas las ciudades, a los vertederos humanos destinados al abandono y olvido de quienes perjudican la ‹‹estética del consumo›› (Bauman, 2017b: 85-122).
Es esta situación la que empuja a muchas personas a la criminalidad y a someterse a un tipo de vida que la mayoría de ellos no habrían elegido. Lo sorprendente en The Wire es que la mayoría de ellos, los que se dedican principalmente al narcomenudeo, arriesgan sus vidas, sus cuerpos y su libertad por un poco de sustento, nada más. Es el caso de Wallace, por ejemplo. Es así como se aprecia mejor la tragedia de una población que encuentra mayores posibilidades de sustento bajo el amparo de un grupo criminal que bajo el Estado.
Resumiendo, el modelo de la ‹‹ética del trabajo›› que se encuentra presente en la estructura organizativa y filosófica del narcotráfico, tal como se aprecia en The Wire, sirve para encarnar de manera simbólica la ‹‹ética del trabajo›› fabril, en la que, en realidad, la persona estaba sujeta a una jerarquía disciplinaria. La obediencia al ‘de arriba’ en la estructura mafiosa es también aquí la clave de tener sustento y seguridad; nace, pues, del miedo a perder ambas cosas. En este sentido, este proceso no difiere tanto del miedo infundido por las sociedades de consumo.
En definitiva, para los ‹‹individuos declassés›› de nuestro tiempo, se puede llegar a entender que la criminalidad sea una elección atractiva, o quizás la única, frente a un mercado laboral cada vez más cerrado y paupérrimo (Bauman, 2017b: 59).
La sociedad del consumo en The Wire
Una de las características notables de las sociedades de consumo es la libertad de elección:
La libertad de elección es la vara que mide la estratificación en la sociedad de consumo. Es, también, el marco en que sus miembros, los consumidores, inscriben las aspiraciones de su vida: un marco que dirige los esfuerzos hacia la propia superación y define el ideal de una “buena vida”. Cuanta mayor sea la libertad de elección y, sobre todo, cuanto más se la pueda ejercer sin restricciones, mayor será el lugar que se ocupe en la escala social, mayor el respeto público y la autoestima que puedan esperarse: más se acercará el consumidor al ideal de la “buena vida”. La riqueza y el nivel de ingresos son importantes, desde luego; sin ellos, la elección se verá limitada o directamente vedada. (Bauman, 2017a: 54)
Lo que se persigue en las sociedades de consumo, por tanto, es tener una capacidad de elección superior a la de los demás. Y se dice que para tal caso, el esfuerzo es la clave. Ahora bien, no es lo mismo esforzarse siendo banquero, que siendo cooperante de una ONG, aunque el primero pueda dedicarse a desahuciar a personas caídas en desgracia y la segunda a ayudarlas. Ni es lo mismo ser un jefe de policía como Burrell, alineado con la corrupción, que ser el investigador que lucha contra ésta.
Es en este contexto en el que la libertad de elección produce asimetrías sociales que subvierten la democracia. En otras palabras, si la sociedad de consumo privilegia a quienes tienen mayor libertad de elección, deja de haber igualdad. Y si no hay igualdad en la libertad de elección, entonces tampoco hay libertad. Y, si se trata de competir para ser más libres que los demás, entonces tampoco hay fraternidad. Peor aún: si resulta que aquellos que luchan por un mundo más justo, tienen menor libertad de elección que los que no, entonces, la ley y la soberanía dejan de estar en manos de quienes creen en una democracia real y se esfuerzan por ella. En esas circunstancias las leyes se convierten en meros recursos al servicio de intereses particulares y no del bien público:
En fin cuando el Estado, cercano a su ruina, subsiste solamente por una forma ilusoria y vana, cuando el vínculo social se rompe en todos los corazones, cuando el más vil interés se adorna con descaro con el nombre sagrado del bien público, la voluntad general enmudece entonces; guiados todos por motivos secretos, no opinan ya como ciudadanos, sino como si jamás hubiese existido el Estado; y se hacen pasar falsamente con el nombre de leyes los inicuos decretos, que sólo tienen por fin el interés particular. (Rousseau, s. f., pp. 142-143)
La libertad de elección no está garantizada por la calidad del trabajo realizado
La serie The Wire no hace concesiones a este respecto. La libertad de elección no está garantizada por la calidad del trabajo realizado, por el esfuerzo, y menos aún por “emprender iniciativas” que escapen al control jerárquico. La libertad de elección sólo se verá recompensada en el caso de que favorezca la capacidad de elección de las instancias superiores. Si un trabajo beneficia al interés general, pero perjudica al interés particular de aquellos que tienen mayor poder de decisión, entonces no habrá recompensa alguna, sino castigo. Así le sucede, en mayor o menor grado, a la mayoría de los policías que en la serie arriesgan su propia integridad física y moral por una idea de justicia. Es el caso de Daniels, McNulty, Freamon y Colvin.
Daniels, a la izquierda, representa al policía que respeta la cadena de mando; McNulty, a la derecha, representa la insubordinación. Ninguno de los dos se librará del castigo al suponer una amenaza para la jerarquía de castas. The Wire (2002-2008), HBO.
Una paradoja
Lo paradójico aquí es que los inspectores de policía se ajustan a lo que podría entenderse como una auténtica ‹‹ética del trabajo››, pero ya no entendida desde una lógica fabril, sino desde la moral. Mientras que la ‹‹ética del trabajo›› industrial lo que buscaba en realidad era la sumisión más absoluta del trabajador, una moralmente estricta ética del trabajo defenderá el trabajo bien hecho —la honradez en su ejecución— aunque ello encierre revelarse ante cualquier disciplina o intromisión injusta de instancias jerárquicamente superiores.
Se genera así una situación paradójica en la que policías honrados que realizan su trabajo de manera éticamente irreprochable son objeto de castigo por eso mismo, al verse moralmente obligados a revelarse contra las órdenes arbitrarias de la cadena de mando, supeditada al poder político.
Pero la auténtica “traición” que en realidad cometen los inspectores es contra el espíritu mismo de las sociedades de consumo. Al actuar de manera estrictamente moral, debilitan su “capacidad de elección” en un entorno de consumo, poniendo en riesgo sus carreras y su futuro, arriesgándose a convertirse en residuos humanos condenados al vertedero. De algún modo, con esta acción, los inspectores se alinean con la marginalidad, algo que justifica su despido y posible exclusión social.
Todo lo que suponga una restricción, incluida la moral, no permite progresar.
En resumen, conforme la libertad de elección y, sobre todo, su ejercicio sin restricciones sean mayores, mayor será el lugar que se ocupe en la escala social. Por tanto, todo lo que suponga una restricción, incluida la moral, no permite progresar. En consecuencia una policía de moral estricta no sirve para las sociedades de consumo; para ellas sólo es adecuada una policía al servicio de la política y de los intereses de mercado.
En el primer caso, quienes terminan excluidos y desterrados son los que “alteran el orden”; en el segundo, los que “no se adecuan a la norma”, Pero, en ambos casos, se culpa a los excluidos de su propia exclusión (…). A través de sus acciones, señaladas como motivo de exclusión —acciones incorrectas— , los excluidos “eligen” su propia desgracia; son, en el proceso, sus propios agentes. Quedar excluido aparece como el resultado de un suicidio social; no de una ejecución por parte del resto de la sociedad. (Bauman, 2017a: 132)
Lo interesante con la condena y exclusión de los inspectores que se revelan moralmente, más allá de estar a favor o en contra de sus acciones, es que su justificación sólo puede legitimarse por un orden jerárquico que se vale de la ley. Por tanto, existe una contradicción en la ‹‹capacidad de elección›› de las sociedades de consumo, como también la hay en ‹‹la ética del trabajo››. Y ésta se produce en la cesión moral que el trabajador concede a la estructura de poder, aunque ésta sea conforme a la ley. Si una persona transfiere su voluntad a otro como garantía de su propio progreso, entonces, no se puede hablar ni de ‹‹ética del trabajo›› ni de ‹‹capacidad de elección››. Podemos hablar, en todo caso, de transacciones con retribuciones socioeconómicas en lo que se refiere a un entorno laboral jerarquizado definido por la ley. Dicho de otro modo, la ‹‹ética del trabajo›› será la que requieran los dueños de los medios de producción y los legisladores, y la ‹‹capacidad de elección›› será recompensada en la medida que el trabajador se someta y produzca beneficios.
5. EL HEROÍSMO EN THE WIRE
A tenor de lo dicho, se podría decir que el “buen hacer” no tiene que ver ni con la ‹‹ética del trabajo›› fabril ni con la ‹‹capacidad de elección›› de las sociedades de consumo. Que estos eslóganes sólo responden a las necesidades de los diseños socioeconómicos en cuestión (Bauman, 2017b: 39). Y que, por tanto, pueden ser sustituidos por otros lemas según sea quién detente la soberanía[A] y el diseño que se desee instaurar. Estas frases publicitarias que intentan cargarse de valor moral y/o libertario, recordando el propio camino del héroe, son sencillamente propaganda. No quiero decir con esto que el trabajo no pueda ser virtuoso y heroico, sino que es, en gran medida, responsabilidad del trabajador, en tanto que al empleador-especulador sólo le interesa, en términos generales y con las excepciones de rigor, la acumulación de capital.
Del monomito a las sociedades de consumo
Bunk es la personificación del policía con código y sentido moral, siempre en defensa de la dedicación virtuosa del “trabajo policial”. Nada de eso le servirá para librarse de las disciplinas, la corrupción y negligencia que impone la política de recortes. The Wire (2002-2008), HBO.
No parece, en principio, que el heroísmo tenga que ver con someterse a lo que se desee de uno. No existe, que se sepa, un héroe que haya conseguido triunfar en su aventura subordinándose, aunque sea al simple devenir de la existencia. Es necesario abandonar la seguridad de lo conocido para atravesar los distintos umbrales de la aventura, entre los que destaca el primer umbral: la llamada a la aventura (Campbell, 1959: 35-44). Un ejemplo paradigmático de esta cuestión en The Wire es que incluso Bunk, el perfecto policía, tiene que saltarse su propio código, su umbral más extraordinario, para conseguir un análisis de pruebas y actuar en justicia. También lo es el ejemplo de Cedric, que prefiere renunciar antes que corromperse, rechazando la seguridad de un ascenso con todo lo que ello implica.
Las series siguen alimentándose de los arquetipos heroicos prácticamente en su totalidad
Pero adentrándonos en el mito y teniendo en cuenta los arquetipos del héroe que Joseph Campbell identifica en El héroe de las mil caras. Psicoanálisis del mito (1959), tampoco parece que la descripción del mismo se pueda aplicar de manera categórica a la totalidad de los héroes contemporáneos. Esto significa que, aún partiendo de la base de que los relatos en las series siguen alimentándose de los arquetipos heroicos prácticamente en su totalidad, no todo el heroísmo contemporáneo forma parte del mito en términos generales. Sin embargo, es importante señalar la relevancia cultural que estos relatos tienen para comprender nuestra sociedad aquí y ahora, para comprender las contradicciones a las que nos enfrentamos en cuanto a relatos, mito y realidad.
El héroe mitológico y lo sagrado
Desde un punto de vista histórico, el héroe mitológico está directamente relacionado con lo sagrado, ajustándose en gran medida a los arquetipos del monomito (Varela, Sanmartín-Cava, Herrero, Sanmartín, & Monterde, 2018). De ahí que un héroe secular resultara difícil de entender en momentos de la historia en los que lo sagrado configuraba el pensamiento de la humanidad, en los que todo estaba íntimamente ligado al pensamiento religioso y mitológico. Lo que implica que, por lo menos hasta finales de la Edad Media, prácticamente cualquier héroe, con sus acciones, estaba sirviendo a lo sagrado de alguna manera. Incluso su misma persona era una encarnación de lo sacro.
El héroe de hoy en día
Hoy en día, el héroe es mayormente secular. Sin embargo, a nivel simbólico y tal como explica Bauman, el heroísmo sigue entendiéndose desde lo ‹‹extraordinario››, ‹‹notable›› e ‹‹increíble››, y por tanto ‹‹dicho título sólo tiene sentido como privilegio ofrecido a unos cuantos escogidos›› (Bauman, 2017b: 127). De alguna manera, los arquetipos trascendentales, aunque sea de manera simbólica, permanecen vigentes en la concepción actual del heroísmo.
Esto en sí podría estar produciendo una contradicción entre la concepción del heroísmo y la concepción de la humanidad a partir de la modernidad. Me explico, si bien la Ilustración pone la atención en lo humano enarbolando la idea de igualdad; los relatos, en su mayoría, siguen sustentando la idea del heroísmo tal como la expone Bauman; o sea, desde la desigualdad.
Tanto es así que en la gran mayoría de los relatos, a nivel simbólico, el héroe por antonomasia es excepcional; y en el caso de que no lo sea en su origen, lo será durante y al final del camino, siendo recompensado con riquezas, con más poder, con lo divino o con el reconocimiento de los demás (Monterde, Sanmartín-Cava, Sanmartín, & Terrones, 2018). Como mínimo, esperamos como espectadores, que el héroe sea recompensado con algo deseado por toda persona: ser dueño de su destino [B]. Esta última concepción englobaría a la totalidad de los héroes, desde los que llegan a reyes hasta los que rechazan todo privilegio que no consista en ser fieles a sí mismos.
Es importante hacer aquí una matización respecto del heroísmo que estamos tratando. Si bien el héroe, desde inicios de la mitología, siempre ha luchado por lo que creía, por encima de su seguridad personal y sin esperar recompensa alguna, los relatos —en un sentido histórico— suelen premiar al héroe al final de su camino, o como mínimo no lo castigan. Es ahí donde las series actuales —y otro tipo de formas de expresión— presentan diferencias claras. Un ejemplo paradigmático a este respecto sería Juego de Tronos (2011-2019), serie de gran éxito y espléndida factura en la que los héroes más queridos son castigados de las maneras más funestas.
Realismo y naturalismo en el héroe de Simon
Siendo rigurosos, en realidad lo dicho no constituye una novedad estricta de las series actuales, sino que es una característica fundamental del realismo y el naturalismo. En este sentido las series tienen un referente narrativo en la literatura de la segunda mitad del siglo XIX, con eminentes autores como Émile Zola y Blasco Ibáñez. Estamos asistiendo así a un resurgir narrativo que tiene gran aceptación entre el público, quizás por las similitudes de los problemas humanos que podemos encontrar en las ‹‹sociedades de la ética del trabajo›› y las ‹‹sociedades de consumo››.
Quizás se pueda vaticinar, aunque no de manera categórica, que parte de los arquetipos que han surgido y se han ido desarrollando desde la Primera Revolución Industrial, desde los relatos realistas y naturalistas, ya forman parte de la mitología. Al menos, en el imaginario colectivo de una gran parte del público reside ya el arquetipo del obrero, del explotador y del desposeído. Es posible pensar que en un futuro lejano, cuando se cuenten relatos sobre nuestra época, estos arquetipos formen parte del mito de una manera tan natural como lo son para nosotros los propios de las sociedades feudales —me atrevería a decir que sí—. Sin embargo y de momento, ésta sigue siendo una cuestión especulativa. Es por esta razón, que no se podía esperar que Campbell incluyera un último umbral en ‹‹la aventura del héroe›› que no fuera otro que la ‹‹libertad para vivir›› (Campbell, 1959: 218-222); esto es, que el héroe, como mínimo, fuera dueño de su destino al final de la aventura. Pero como ya hemos visto, existen ya numerosos relatos cuyo umbral final se correspondería mejor a “la perdida de libertad para vivir“.
Eso sí, cabe recalcar que a nivel cosmogónico, tanto el héroe clásico como el referido en este texto, siempre triunfará en términos de conocimiento, iluminación y libertad interior: es el triunfo de lo inmaterial sobre lo material, de la interioridad sobre la exterioridad.
En Simon, no es tanto lo que conquista el héroe como lo que ofrece al mundo
Lo interesante aquí es que, alejándose de la tragedia propia del realismo y el naturalismo, por lo general, las propuestas de Simon suelen ofrecer una perspectiva no tan derrotista. Sus protagonistas, al menos la gran mayoría de ellos, se sienten reconfortados dando sentido a sus vidas aunque signifique perder los privilegios que según las sociedades de consumo otorgan mayor libertad y felicidad. Esto, en definitiva, propone un modo de lucha no tan pesimista en cuanto que el valor de la lucha se vuelve personal. No es tanto lo que conquista el héroe como lo que ofrece al mundo. Y esto es lo que permite al héroe trascender el modelo social impuesto siendo fiel a sus principios, desde una perspectiva cosmogónica de primera instancia, dando sentido a su existencia.
(…) el hombre no sólo busca —en virtud de su voluntad de sentido— un sentido, sino que también lo descubre, y ello por tres caminos. Descubre un sentido, en primer término, en lo que hace o cree. Ve además un sentido en vivir algo o amar a alguien. Y también a veces descubre, en fin, un sentido incluso en situaciones desesperadas, con las que se enfrenta desvalidamente. Lo que importa es la actitud y el talante con que una persona sale al encuentro de un destino inevitable e inmutable. Sólo la actitud y el talante le permiten dar testimonio de algo de lo que sólo el hombre es capaz: de transformar y remodelar el sufrimiento a nivel humano para convertirlo en un servicio. (Frankl, 2003: 34)
La no heroicidad según Bauman
La sociedad, así como la cultura que hace de la sociedad humana un sistema, es un artilugio que posibilita que seres humanos corrientes y no heroicos lleven a cabo las hazañas heroicas de manera cotidiana y prosaica. (Bauman, 2017b: 128)
Para Bauman, el heroísmo concebido por la mitología, tal como se explicó en la introducción, es ‹‹un privilegio ofrecido a unos cuantos escogidos›› (Bauman, 2017b: 127). Dicho de otra manera, el heroísmo sólo es posible para personas extraordinarias. Por tanto, si cualquiera en la sociedad pudiera llegar a ser un héroe, entonces estaríamos frente a una contradicción que no se sostiene en los términos mitológicos que han impregnado nuestra cultura. Por esta razón, el autor rechaza de plano esta concepción de héroes en sí, para hablar de “personas capaces de actos heroicos” dentro de la sociedad. Es una definición apropiada para democratizar la heroicidad. Ya no estamos hablando de héroes “inigualables”, sino de personas normales y corrientes capaces de hacer frente a situaciones extraordinarias. Eso significa que la simbología del poder que se vale de la exclusividad que otorga la figura del héroe deja de ser válida.
No es ningún secreto que hay un buen número de relatos que justifican una ‹‹jerarquía de castas›› gracias a la simbología de capacidad y poder que emana de la figura del héroe (Bauman, 2017b: 82). A este respecto podemos encontrar ejemplos en la inmensa mayoría de los héroes de Marvel, donde destacan Thor, Pantera Negra y Iron Man. Sin embargo, hay otros relatos como The Wire, donde son personas normales y corrientes las que emprenden ‹‹hazañas heroicas›› sin necesidad de ningún poder. El segundo planteamiento alienta al empoderamiento y la participación de las personas, es democrático; el primero no.
6. LA DECADENCIA Y EL ETERNO RETORNO EN THE WIRE
Omar Little es uno de los personajes más representativos de la serie. En sí, encarna el arquetipo del vengador, con un código moral fuerte al estilo del samurái. Hay quien lo define como un Robin Hood moderno; sin embargo, no opera en él el altruismo propio de este arquetipo. The Wire (2002-2008), HBO.
Uno de los aspectos más interesantes de la serie es que, el progreso de la acción, tiene también un carácter cíclico. Esto, sobre todo, se aprecia con la aparición de los personajes que toman el relevo en la acción para repetir los roles del héroe, del villano y de la víctima en sus múltiples facetas. Por ejemplo, McNulty es remplazado por Kima y Sydnor, Colvin y Cedric por Carver, Bubbles por Duquan, Omar por Michael, Proposition Joe por Slim, Royce por Carcetti, Carcetti por Nerese, Avon Barksdale por Marlo, Frank Sobotka por Nick Sobotka, Walon por Bubbles, Gus por Alma y así sucesivamente.
Obviamente, hay casos en los que el reemplazo es más acusado y otros en los que tiene un carácter más simbólico. Por ejemplo, si bien Kima es sus hábitos familiares y mujeriegos acaba siendo el vivo retrato de McNulty, al final vemos cómo profesionalmente se diferencia de él hasta el punto de denunciarlo cuando este se inventa un caso. Y en sentido opuesto vemos que Sydnor pasa de ser un policía habitualmente sumiso a uno más reaccionario, llegando en el último capítulo a saltarse la cadena de mando para hablar con el juez Daniel Phelan, tal como lo hizo McNulty en el primer capítulo de la serie. Este detalle refleja muy bien como se cierra un ciclo para abrirse otro con características similares, en un ‹‹eterno retorno›› (Eliade, 2008). Por último, vale la pena prestar atención al personaje de Kenard, en quien podemos adivinar un futuro capo de la droga al estilo de Barksdale y Marlo. Este detalle parece relevante en tanto que nunca se entiende muy bien de donde surgen personajes de este calado, y quizás esto suceda porque de alguna manera escapan al control de la ‹‹ética del trabajo›› impuesta por las bandas, por el control y la jerarquía de los narcotraficantes. Sólo así parece posible la aparición de un actor que escape del control disciplinario de las mafias.
Linealidad y decadencia
Sin embargo, también hay un progreso que se puede considerar más lineal, en este caso claramente decadente. Por ejemplo, podemos ver un cuerpo de policía cada vez más sometido a la política, unos políticos cada vez más interesados en sí mismos, unos medios cada vez más sensacionalistas que periodísticos, mayor especulación y miseria, y una terrorífica escalada en la violencia y crueldad. Quizá porque como dice Eliade: ‹‹el futuro se preconfigura desde el pasado›› (Eliade, 2008, 52).
Y nuestro pasado, desde el Revolución Industrial, ha estado fundamentalmente vertebrado por la economía, que no por la persona, dando como resultado ‹‹las sociedades de consumo››. En ellas los mercados no sólo definen la política desde la economía, sino mediante una ‹‹violencia económica›› cada vez mayor (Sanmartín Esplugues, 2015: 86-88).
No hay lugar donde esta relación se haya puesto más de manifiesto que en los Estados Unidos, donde el dominio ilimitado del mercado de consumo —durante los años del “vale todo”, en la era Reagan-Bush— llegó mas lejos que en cualquier otro país. Los años de desregulación y desmantelamiento de las prestaciones asistenciales fueron, también, los años en que crecieron la criminalidad, la fuerza policial y la población carcelaria. (Bauman, 2017a: 117)
En definitiva, The Wire retrata un fenómeno global [C]. En sus calles, encontramos un reflejo de los problemas del mundo que nos sirve para entender que hay una evolución lineal decadente, que no parece que vaya a ‘quebrarse’ aplicando las mismas recetas de manera cíclica. De hecho, uno de los aspectos más trágicos de la serie y la postmodernidad es que las sociedades de consumo ya no pretenden, siquiera, el bien común auspiciado en la modernidad. Como ejemplo paradigmático, la reinserción de las clases desfavorecidas ya no es una opción, pues como ‹‹clase marginada o subclase›› ya ni siquiera merece el esfuerzo de ser reintegrada en la sociedad, sino destinarla al ‹‹vertedero›› (Bauman, 2017a, p. 103). El uso del término no es baladí, pues sus consecuencias son clave para entender la biopolítica contemporánea.
El termino “clase obrera” corresponde a la mitología de una sociedad en la cual las tareas y funciones de los ricos y los pobres se encuentran repartidas: son diferentes pero complementarias. (…) En cambio, la expresión “clase marginada” o “subclase” [underclass] corresponde ya a una sociedad que ha dejado de ser integral, que renunció a incluir a todos sus integrantes y ahora es más pequeña que la suma de sus partes. La “clase marginada” es una categoría de personas que está por debajo de las clases, fuera de toda jerarquía, sin oportunidad ni siquiera necesidad de ser readmitida en la sociedad organizada. Es gente sin una función, que ya no realiza contribuciones útiles para la vida de los demás y, en principio, no tiene esperanza de redención. (Bauman, 2017a: 103)
El fin del código
Una de las conversaciones más reiteradas en la serie es la que se refiere al código. Los policías hablan de los tiempos en que se podía hacer trabajo policial auténtico, sin necesidad de falsear informes policiales para mejorar las estadísticas. Y los criminales se refieren al pasado glorificando el código que existía incluso en los bajos fondos. Entre todos los diálogos destacan los mantenidos por Wee-Bey con su hijo Namond, donde le explica que alguien como Marlo, en sus tiempos, ya hubiera muerto por romper las reglas; y la conversación que Wee-Bay mantiene tras esto con Bunny Colvin, cuando el ex policía le explica que ya no hay código, que su hijo no sobrevivirá a las calles, que con suerte acabará preso.
Otra conversación muy reveladora a este respecto es la que mantiene Bunk con Omar, como representantes arquetípicos del código a ambos lados de la ley. Los dos son rarezas en un ambiente cada vez más decadente, en el que la política prostituye el trabajo policial y personajes como Marlo despliegan un grado de violencia innecesario por el único deseo de “ceñirse una corona” como capo de la droga, tal como expresa él mismo en varias ocasiones.
En la serie asistimos, en suma, al reemplazo de los viejos modelos, más propios del Estado Benefactor, por otros más acordes a la economía de mercado, desregulado y sin ningún código moral. A este respecto, cabe reseñar el documental Enron, los tipos que estafaron a América (2005), dirigido por Alex Gibney, donde se relata como la política de la empresa era contratar directivos no mayores de 30 años, porque en caso contrario podían oponerse a despedir injustificadamente y negarse a poner en marcha estafas a nivel nacional. De alguna manera, este documental nos sirve para comprender las ambiciones de las nuevas generaciones que han crecido con los modelos decadentes de las sociedades de consumo, sin ningún tipo de código. Es en este “vale todo” donde se profundiza en la decadencia de las sociedades del consumo.
7. BALTIMORE, EL ARQUETIPO DE LA CIUDAD POSMODERNA
Uno podría pensar que Baltimore está muy lejos de cualquier otra ciudad del mundo —ni siquiera parece ser una ciudad relevante de Estados Unidos—. Además, la realidad del narcotráfico difiere de un país a otro en cierta medida. Al menos, en apariencia, no parece desplegarse la misma violencia en México, Estados Unidos o España. Tampoco los sistemas democráticos y judiciales son exactamente iguales. Pero, en el fondo, no es así. Baltimore, como espacio escénico, se ajusta en The Wire al arquetipo de lo que entendemos por una ciudad posmoderna, conectando con aquello reconocible como tal en el inconsciente colectivo (Jung, 1970: 9-11). Y lo que ocurre en Baltimore parece fácilmente generalizable a cualquier otra ciudad portuaria.
Características arquetípicas: el espacio escénico.
Bubbles representa el arquetipo moderno del desclasado, sumergido en su totalidad en la marginalidad. Sus oportunidades se limitan a la supervivencia diaria, donde el consumo de drogas es lo único que da sentido a su existencia. The Wire (2002-2008), HBO.
Todos podemos reconocer el ambiente de miseria de las películas ambientadas en la Revolución Francesa, o el carácter pionero de la conquista del oeste, o el terror en las calles ante el ascenso nazi. En The Wire sucede lo mismo: podemos reconocer las emociones y los retos, los dramas y las tragedias en una ciudad postmoderna de evidente decadencia política, social y moral.
Y siguiendo con nuestras afirmaciones anteriores, aun siendo cierto que el grado de violencia, la actitud policial y la presencia de las drogas difiere de una ciudad postmoderna a otra, en todas ellas se pueden encontrar mercados de la droga al estilo de Hamsterdam, guerras del narco, centrificación, abusos policiales y personas de escasos recursos, desclasadas y marginadas viviendo en barrios reconvertidos en ‹‹vertederos humanos››. También es cierto que, en realidad, el arquetipo de las ciudades con similares características ya existe en los relatos desde los inicios de la civilización. Lo notable es que Simon ha conseguido ajustar el arquetipo de la ciudad contemporánea a la posmodernidad, integrándola al arquetipo más general de la ciudad propia del mito.
A lo largo de la historia, ha cambiado la decoración de las ciudades, hasta cierto punto la escenografía, los actores han sido sustituidos por otros para interpretar prácticamente el mismo papel. En resumen y parafraseando la celebre cita de El Gatopardo (1954-7195): han cambiado un poco las cosas para que todo siga igual. En ese pequeño cambio arquetípico es donde podemos situar a Baltimore.
El drama de Baltimore en sí es el drama de la desigualdad y la injusticia, que en sí es el drama de la historia. La diferencia aquí es la que señala Bauman en los dos libros a que vengo refiriéndome en este artículo y que tienen que ver con los extremos a los que está llegando la economía de mercado en su afán de mercantilizarlo todo, incluso las relaciones y valores humanos. Con un ejemplo concreto, se ha mercantilizado la libertad. Más que eso: se ha mercantilizado la libertad sacrificando la igualdad y la fraternidad, trastocando los valores democráticos hasta el punto de retrotraernos a momentos anteriores a la Revolución Francesa. Tal como dice Bauman, ‹‹en el mundo de la libertad y la igualdad globales, las tierras y la población se han dispuesto en una jerarquía de castas›› (Bauman, 2017b: 82).
Libertad para vivir/libertad para consumir
Este es el drama de nuestro tiempo, en el que los sueños de prosperidad se han convertido en productos de mercado. Ya no se busca una libertad colectiva basada en fundamentos democráticos, sino en disponer de mayor grado de elección que los demás como fuente de “libertad”. No es la ‹‹libertad para vivir›› lo que define la vida, sino la libertad para consumir, creando una ilusión de libertad que hay que conquistar, lo que constriñe a la persona a los deseos del consumo.
Para los consumidores maduros y expertos, actuar de ese modo es una compulsión, una obligación impuesta; sin embargo, esa “obligación” internalizada, esa imposibilidad de vivir su propia vida de cualquier otra forma posible, se les presenta como un libre ejercicio de voluntad. El mercado puede haberlos preparado para ser consumidores al impedirles desoír las tentaciones ofrecidas; pero en cada nueva visita al mercado tendrán, otra vez, la entera sensación de que son ellos quienes mandan, juzgan, critican y eligen. (Bauman, 2017b: 47-48)
El drama de Baltimore es, en definitiva, el drama de las sociedades que han sucumbido ante la desregulación económica, política y moral del neoconservadurismo. De las democracias que viven sujetas a una estética del poder, a una idea de la libertad de carácter publicitario que hay que mantener a través de estadísticas falsas y medios subordinados. En sociedades de este tipo, en las que la libertad se convierte en un objeto de consumo, es evidente que ni puede haber igualdad, ni fraternidad.
Los personajes
Me atrevería a decir que la posmodernidad ha generado sus propios personajes arquetípicos: el inspector de homicidios, el heroinómano, el narcotraficante, etcétera. Y ha complementado algunos ya existentes, como el corrupto, el fuera de la ley, el periodista o el maestro.
La sociedad es un mito viviente del significado de la vida humana, una creación desafiante. (Becker, 1977: 27)
Uno de los aspectos más interesantes del mito, es que muchas veces se nutre de acontecimientos reales que con el tiempo se revisten de manera fantástica hasta fijarse en el imaginario colectivo, tal como explica Eliade. En el caso de The Wire esto ocurre con varios de sus personajes. Por ejemplo, la figura de Avon Barksdale esta inspirada en Melvin Williams, un capo de la droga de Baltimore que tras pasar por la cárcel se dedicó a ayudar a los jóvenes trabajando con sacerdotes locales. Como dato curioso, Melvin aparece en la serie interpretando el papel de Deacon. Omar Little y Michael se inspiran principalmente en Donnie Andrews, personaje real que, como en la serie, robaba a narcotraficantes. Como Melvin, al salir de la cárcel se dedicó a la reinserción de jóvenes delincuentes. También Donnie Andrews aparece en la serie ayudando a Omar como uno de los asociados de Butchie. Bubbles también se basa en un drogadicto e informante de la policía de Baltimore. Y, por último, Snoop había sido en la vida real traficante y culpable de un homicidio.
Además, David Simon basó la serie en la investigación que pudo realizar en el departamento de homicidios de Baltimore y en el trabajo que, como periodista, desarrolló en The Baltimore Sun, diario que aparece retratado en la serie. Este trabajo le sirvió para escribir un libro titulado Homicidio: un año en las calles de la muerte (1991), que le valió para ser guionista de la serie Homicidio (1993-1999). Y antes de The Wire, David Simon también creó The Corner (2000), serie que se focaliza en los drogodependientes de Baltimore.
La libertad para vivir, el nuevo umbral del villano
Como ya vimos en el sub-apartado Realismo y naturalismo en el héroe de Simon, al héroe contemporáneo ahora le espera también un umbral alternativo al de “libertad para vivir”, que supone justo lo contrario: “la pérdida de la libertad para vivir”.
Sin embargo, David Simon no se queda sólo en constatar este hecho, sino que profundiza en la cuestión mostrándonos que, si bien el héroe puede perder la “libertad para vivir” en los términos del monomito, el villano puede ganarla. Eso sí, dentro del paradigma de las sociedades de consumo. Ésta es otra de las grandes tragedias de las sociedades de consumo, la normalización de la impunidad hasta extremos inconcebibles [D].
El más evidente de los casos es el de Marlo, que queda libre, disponiendo de toda su riqueza, influencia política y soporte legal; también Carcetti, que llega a Gobernador incumpliendo todas sus promesas de campaña y siendo copartícipe de la impunidad de Marlo; Rawls, que consigue un ascenso al ocultar la corrupción y desastres legales; Clay Davis, que no sólo queda libre de los cargos de corrupción, sino que consigue dos asientos en el Senado; Burrell, que logra una jubilación de oro a pesar de haber denostado al departamento de policía; Nerese, que presumiblemente llega a alcalde, a pesar de amparar la corrupción a través de sus redes de intereses; Scott, que gana el Pulitzer habiéndose inventado todos sus reportajes. Por último, y en un lugar estelar, se encuentra Levy. Este personaje que aparece en toda la serie de un modo hasta cierto punto discreto, se revela al final en la cima de la pirámide, manejando a su antojo a los criminales, a la justicia y a la policía. Es la persona que lava el dinero de la droga, que corrompe y juega con la ley en beneficio propio, que ampara a delincuentes y corruptos. Es cuanto menos significativo que un abogado, el representante de la ley, sea el villano definitivo.
8. CONCLUSIONES
En cuanto a las sociedades productoras y las sociedades de consumo
En un principio, se podría decir que el buen hacer no tiene que ver ni con la ‹‹ética del trabajo›› fabril ni con la ‹‹capacidad de elección›› de las sociedades de consumo. Que estos eslóganes sólo responden a las necesidades de los diseños socioeconómicos más extendidos desde la modernidad (Bauman, 2017a: 39). De ahí que no sería nada extraño que aparecieran otros nuevos lemas que resultaran atractivos para los trabajadores con el propósito de inducirles otro modelo de sumisión social. Es muy probable que la excesiva propaganda en torno a la figura del “emprendedor” tenga que ver con este hecho. Sin embargo, este discurso falla en tanto que no se ofrece como tal para la sociedad en general, sino para unos pocos grupos muy determinados. Además, para muchos ya es evidente que es una forma de trasladar las culpas del fracaso del Estado a los ciudadanos, que no emprenden o no saben, en vez de a los dueños de los medios de producción, a los gobernantes y a la corrupción que los une. Es, en definitiva, una vuelta de tuerca de la ‹‹ética del trabajo›› en aras de justificar los excesos de ‹‹las sociedades de consumo›. Pero, en vez de ofrecer una nueva esperanza, lo que se ofrece es el miedo a la exclusión. El problema es que en la Revolución Industrial ya se experimentó con el miedo sin buenos resultados, tal como explica Bauman o Foucault. Ésa fue la razón por la que se instauró el Estado Benefactor.
Stringer Bell es uno de los personajes mejor perfilados de la serie. Aunque no logra triunfar en sus objetivos, sirve para entender cómo funcionan los mecanismos del blanqueo de dinero y de imagen en las sociedades de consumo, por medio las jerarquía de castas. The Wire (2002-2008), HBO.
Dicho esto, sería genial saber si David Simon decidió matar a Stringer Bell simbolizando así la muerte de la “ética del trabajo” en el contexto de las “sociedades de consumo”. De hecho, una de las lecturas más interesantes de la serie es la ingenuidad de Stringer que cree que, adoptando el camino prometido del éxito de las sociedades de consumo, podrá ser libre. Acude a clase, paga sus impuestos, emprende los caminos burocráticos correctos, hasta refulgir con el brillo del emprendedor. Sin embargo, esto no le sirve de nada. Y es precisamente, al intentar hacerlo todo mediante su propio esfuerzo, creyéndose libre, que no se percata de que hay una jerarquía de castas presidida por Levy, lo que en última instancia causa su muerte. Bell no se da cuenta de que la ilusión de igualdad y libertad de las ‹‹sociedades de consumo›› enmascara una jerarquía de poder tan férrea como la de la ‹‹ética del trabajo››. Es más, esta jerarquía es la misma, sólo que adaptada a los nuevos tiempos.
Es absolutamente magistral que David Simon haya construido un personaje como Stringer para mostrarnos que la mayor de las corrupciones, ilegalidades y disciplinas de nuestra sociedad no sucede en los barrios marginales, sino bajo el amparo de la ley. Y es precisamente de esto de los que nos avisa Bauman en los dos libros referidos en este artículo.
A estas alturas, es difícil dudar de que hay una ley para el ‹‹residuo humano›› y otra ley para quienes tienen mayor capacidad de elección. En términos de Foucault, hemos vuelto a la ‹‹ley del príncipe››, lo que significa que las sociedades de consumo han roto el contrato social (Foucault, 2004: 53). Y una vez roto el contrato social, no estamos mejor que antes de la Revolución Francesa, aunque seamos libres para “comprar en la medida de nuestras posibilidades”.
En cuanto al mito
La contribución al mito de The Wire, al igual que toda la producción de David Simon, es absolutamente novedosa, salvando las distancias con el realismo y el naturalismo. Frente a los superhéroes de la ficción, Simon nos presenta personas de carne y hueso capaces de actos heroicos. Frente a una visión del heroísmo elitista, el autor nos ofrece una visión de la heroicidad en términos democráticos. Y, al hacerlo, nos muestra la contradicción que existe entre los valores de la democracia y los relatos que imperan en los media, donde lo que se defienden son los valores de las sociedades de consumo. El problema estriba en que el carácter elitista de las sociedades de consumo conecta, en gran medida, con la simbología del poder que podemos encontrar en gran parte de la mitología, de tal modo que ésta se normaliza ante el público. Es así como se justifica una jerarquía de castas, aun en democracia.
En resumidas cuentas, las sociedades del consumo y su estética del poder, han conseguido que la población haya perdido prácticamente todo control democrático sobre sus gobernantes. Y para evitar cualquier injerencia de los votantes sobre la política, y por tanto del mercado, se les ha negado y/o arrebatado la posibilidad de legislar. Sin embargo y a pesar de todo, en una sociedad cada vez más ‹‹estratificada››, sigue habiendo apariencia de libertad. Se habla de una democracia que hay que defender a toda costa aunque se haya roto el contrato social; gracias, en parte, a los medios y a la ilusión del libre albedrío que provee el consumo.
Por esta razón, son importantes los relatos de David Simon, ya que nos presentan las contradicciones que existen en nuestras actuales democracias. Pero, además, nos muestran que hay un camino para lograr un mundo mejor, pero que, para emprenderlo, hay que aceptar que no seremos recompensados al final del mismo, que seguramente seremos castigados. Que hay que aceptar, de antemano, la humildad, para así poder rechazar el chantaje del éxito social. Aun así, siempre quedará la recompensa personal, la iluminación en el plano cosmogónico, la paz interior con uno mismo, la conquista de la interioridad frente a la exterioridad.
De todos modos, quiero creer que la sociedad en general se mueve por un deseo de prosperidad alineado con lo moral, y que, de momento, somos víctimas de siglos de una organización jerárquica que se perpetúa, también, gracias a la cultura. Por tanto, la obra de David Simon es importante en tanto que complementa el mito con una visión más contemporánea, poniendo en entredicho los valores democráticos de las sociedades de consumo, donde la libertad se puede comprar con cualquier “clase” de dinero, y la ‹‹capacidad de elección›› no es igual para todos. Es así cómo podemos entender que las sociedades del consumo van en sentido opuesto a la esencia de la democracia en términos de igualdad, fraternidad y libertad.
Cabe recalcar que la libertad no puede ser un objeto de consumo; pues al objetivarse deja de serlo en sí, para serlo en comparación.
Por último, hay una cuestión que The Wire plantea a nivel mitológico en lo que se refiere al bien y el mal, y es que, si la ley y la política premian al villano por encima del benefactor, entonces no podemos aspirar a una evolución positiva de la sociedad, sino todo lo contrario. Es más, el hecho de que el crimen quede impune en tanto al capital que provee, significa una mayor estratificación de la sociedad en términos criminales. Esto es, como la capacidad de elección en las sociedades de consumo, en términos de statu quo, siempre va a ser superior para un criminal y un corrupto que para un agente de la seguridad pública y un trabajador, la política y la ley se definirán en gran medida en beneficio de los primeros y en perjuicio de los últimos. Ese es el paradigma en el que vivimos, no otro, y será cada vez peor tal como explica Bauman, si no nos atrevemos a hacerle frente de un modo extraordinario.
Comentario final
Tal como avisa Bauman en los dos libros referidos, estamos llegando a límites sociales, económicos y ecológicos que no parecen vaticinar un buen futuro. En términos históricos, podríamos estar al final de una era que ha estado marcada por lo económico. Pero no nos equivoquemos, lo que ha estado en juego desde, al menos, el inicio de las civilizaciones, es la mayor libertad de elección de unos frente a otros. Por tanto, hay que ser precavidos para no “cambiar un poco las cosas para que todo siga igual”, perpetuando la ‹‹jerarquía de castas››. Debemos procurar que los posibles diseños políticos y laborales que puedan surgir respondan a procesos democráticos que integren al común de las personas. Por tanto, hemos de cambiar el relato de la incapacidad popular frente a lo extraordinario de ‹‹unos pocos elegidos››.
En mi opinión, y para terminar, es necesario adoptar una visión centrada en la persona y en la humanidad en su conjunto. Como individuos, podemos ser mejores a costa de los demás, pero como humanidad, podemos ser mejores con los demás. Es evidente que hay un carácter pernicioso en la primera opción, y habiendo tomado ese rumbo no podemos esperar nada mejor. Es así como el planeta se está trasformando en un gran vertedero para toda clase de residuos, también humanos. Y es evidente que empecinarse en esta dinámica, tal como defienden las sociedades de consumo, tiene más de marketing que de realidad. Necesitamos que sea el “bien común” la razón del progreso social y no otra cosa.
NOTAS
[A] Cabe matizar, que la soberanía no es una cuestión estética, sino práctica. No importa que una constitución diga que la soberanía es del pueblo si este no puede ejercerla. O cuanto menos, que pueda legislar para garantizar el ejercicio justo del gobierno en representación, lo que para Rousseau era un derecho inalienable del pueblo (Rousseau, s. f., pp. 129-130).
[B] En este caso, su elección podría incluso reducirse al recorrido de su propio camino, rechazando la capacidad de elección ofrecida por las sociedades de consumo. Algo que, en cualquier caso, simboliza la añorada libertad de escapar a los tediosos rigores del Gran Hermano (Orwell, 2012). El problema es que tal como explica Bauman en Trabajo, consumismo y nuevos pobres, el outsider corre el peligro de escapar del ‹‹Gran Hermano integrador›› para caer en manos del ‹‹Gran Hermano excluyente››, siendo así relegado al vertedero humano (pp. 169-171).
[C] Para aquellos que deseen tener referencias audiovisuales similares a The Wire, encontramos ejemplos muy cercanos a la realidad de Baltimore en lugares como el barrio de Secondigliano donde opera la Camorra y que inspiró la serie Gomorra (2013-2016), la favela “Ciudad de Dios” que da título a la película estrenada en 2002, la serie documental Flint Town (2018), la Ciudad de México retratada en Amores Perros (2000) y La calle de la amargura (2015), Tijuana, en donde se rodó el documental Navajazo (2014), Los suburbios de París que sirven de marco para la película El odio (1995), el extrarradio de Barcelona donde se desarrolla la acción de películas como Perros Callejeros (1970) y El Torete (1980), Medellín, que inspiró películas como La vendedora de rosas (1988) y La virgen de los sicarios (2000), etc.
[D] Hay una decadencia política y social tan notoria en México que, a pesar de las decenas de miles de asesinatos y secuestros que llevamos desde 2017, no se ha producido un revuelo social ni mucho menos, aunque las cifras están adquiriendo un carácter bélico: 42.583 homicidios y 34.656 desapariciones forzosas oficiales (2017-2018). (Amnistía Internacional, 2018: 312-317). Entre otras cosas, esto lleva al narco a ser cada vez más cruel, con el propósito de infundir mayor terror a una sociedad cada vez más insensible (Amnistía Internacional, 2018).
En cualquier caso, no siempre fue así en México. Hubo una época en la que incluso la población gozó de grandes conquistas sociales y un Estado Benefactor, gracias a políticos como Lázaro Cárdenas, quien contó con la ayuda de Vicente Lombardo Toledano.
BIBLIOGRAFÍA
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Bauman, Z. (2017a). Trabajo, consumismo y nuevos pobres. Barcelona:Gedisa.
Bauman, Z (2017b). Vidas desperdiciadas: la modernidad y sus parias. Barcelona; Buenos Aires; México: Paidós.
Becker, E. (1977). El eclipse de la muerte. México: Fondo de Cultura Económica.
Campbell, J. (1959). El héroe de las mil caras. Psicoanálisis del mito (1949.ª ed.). Fondo de Cultura Económica. Recuperado de https://isaimoreno.files.wordpress.com/2015/05/el-hc3a9roe-de-las-mil-caras-joseph-campbell.pdf
Choza, J. (2018). La revelación originaria: la religión de la Edad de los Metales.
Deleuze, G. (1991). Posdata sobre las sociedades de control. Christian Ferrer (Comp.) El lenguaje literario, To 2. Montevideo: Editorial Nordan.
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Foucault, M. (2004). Vigilar y castigar: nacimiento de la prisión. Buenos Aires: Siglo Veintiuno.
Sanmartín, J. F. (2017). La conexión en la obra cinematográfica: autores, público e influencia. SCIO. Revista de Filosofía(13), 189-226.
Sanmartín Esplugues, J. (2015). Bancarrota moral. Barcelona: Sello. Simon, D. (2011). Homicidio: un año en las calles de la muerte. Barcelona: Principal de los libros.
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Ramón Ramírez Gómez nació el 20 de marzo de 1907, en Fernancaballero, Ciudad Real (España); y falleció el 5 de enero de 1972, en la Ciudad de México. Fue economista y ejerció la docencia en instituciones educativas en España. Exiliado en México durante la Guerra Civil Española, Ramón Ramírez Gómez llegó a México en 1939.
Se desempeñó en la docencia de nivel primaria, secundaria y a nivel superior, y fue docente e investigador en la Escuela Nacional de Economía de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). También fue miembro de la Coalición Democrática de Maestros.
Como periodista, Ramón Ramírez Gómez ejerció como editor de la revista Pedagogía y la revista Estudios.
En su actividad como escritor, abordó temas económicos. En su primer libro El problema de la habitación (1948), analizó aspectos sociales, legales económicos. Y, su última obra, fue publicada en el año de su fallecimiento: La moneda, el crédito y la banca a través de la concepción marxista de las teorías subjetivas (1972).
Recordamos a Ramón Ramírez con dos dedicatorias fraternales y afectivas dirigidas al Mtro. Vicente Lombardo Toledano
RAMÍREZ Gómez, Ramón. El problema de la habitación: aspectos sociales, legales y económicos. México: Impresos de Lujo, 1948.
Para el Lic. Vicente Lombardo Toledano, con profunda estimación y cariño. Muy fraternalmente (rúbrica de) Ramón.
RAMÍREZ Gómez, Ramón. Situación económica y social de España. México: Editorial FETE, 1959.
Para el Lic. Vicente Lombardo Toledano con fraternal estimación y como reconocimiento de la permanente ayuda que viene prestando a la causa del pueblo español. Con mucho afecto. (Rúbrica de) Ramón. Mayo 1959.
Obras ubicadas en el acervo histórico: “Dedicatorias a Vicente Lombardo Toledano” de la biblioteca del Centro de Estudios Vicente Lombardo Toledano.
El problema de la habitación: aspectos sociales, legales y económicos (1948)
Situación Económica y Social de España (1959)
La posible revalorización del oro y sus efectos en la economía de México (1961)
Principios para una economía subdesarrollada (1962)
Tendencias de la economía mexicana (1962)
Cuba socialista de la revolución democrático-burguesa a la revolución socialista (1962)
Principios para el desarrollo de una economía subdesarrollada; [réplica al Dr. A. Sacristán Colás](1962)
Ecla, Prebisch, and the problem of Latin American development (1966)
La crisis monetaria actual: el dólar y la libra esterlina (1968)
Estructura de la Universidad Nacional Autónoma de México; ensayo socio-económico (1969)
La moneda, el crédito y la banca a través de la concepción marxista de las teorías subjetivas (1972)
Los campesinos de la tierra de Zapata (1974)
Artículo escrito por el Licenciado Javier Aries, Coordinador de los Servicios Bibliotecarios del Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano y en colaboración con la Comunicación del Centro.
A la difícil y dramática situación económica que vive el país no es ajeno el Distrito Federal a la falta de respeto a los derechos ciudadanos tampoco escapa el Distrito Federal. Por el contrario es en nuestra ciudad en donde se ven con mayor nitidez todos los problemas que padece el país. Aquí están los habitantes de los estados que suponen van a encontrar solución a sus necesidades y se encuentran mendigando por las calles sin techo para vivir y sin escuela para sus hijos. Aquí están también los ciudadanos de México que no pueden emitir su voto para elegir a sus gobernantes.
En efecto, se sabe por todos, que los problemas de la capital de la república son de una gran dimensión y por ello los conflictos que estos generan y las necesidades que de ellos se derivan también son muy grandes. Y también se sabe, lo reiteramos, que la solución de los angustiosos y dramáticos problemas que tiene, como los de habitación, transporte, servicios, seguridad, salud, educación cultura y recreación no puede alcanzarse si se abordan aisladamente, es decir, la solución tiene que verse de manera integral, en concordancia con un Plan Nacional que busque, al mismo tiempo, la solución de los problemas de nuestra gran ciudad y el desarrollo económico, técnico y cultural del país.
Cuando se hace referencia por ejemplo, a uno de los problemas, al uso del suelo, se habla de acabar con la especulación pero y en esto estriba el verdadero problema ¿Con qué estrategia? ¿Con la inversión de la iniciativa privada? ¿Eso es una estrategia? Hubo un tiempo en que se desarrollaron ciudades satélites a pretexto de contribuir a la solución de la habitación, ¿Cuál fue el resultado?. Además del gigantismo generado la habitación popular fue quedando más rezagada, abandonada, y los fraccionamientos de especulación aumentaron. Se iniciaron los desalojos y, casualmente, las personas desalojadas siempre fueron trabajadores, gentes de escasos recursos asentadas, por necesidad, en zonas insalubres o en terrenos ejidales. Años más tarde, veinte por lo general, se inicia la llamada regularización de la tenencia de la tierra, con la infinidad de problemas nuevos que hay que resolver los cuales son utilizados por las autoridades en turno para levantar las banderas de justicia social, cuando todos sabemos que esta labor es producto del trabajo de los propios habitantes a quienes se les presiona para obtener su título de propiedad. Y, si no se lleva a cabo la regularización simplemente se les desaloja por “posesión irregular de la tierra”.
No así a aquellos que han construido los grandes fraccionamientos residenciales que han dejado a algunas autoridades “un pedacito” para poder labrar un futuro menos duro para sus hijos.
Se dice que para evitar procesos de conurbación y la proliferación desordenada de asentamientos humanos irregulares y porque “representan un gran atractivo para los grandes inversionistas del sector privado” se debe atraer el concurso del sector privado a los proyectos gubernamentales.
En relación a lo primero, se podría hacer el comentario de que es una ingenuidad pensar que el interés privado (nunca ha sido de otra manera) pudiera estar por ayudar a resolver la vivienda popular, y lo segundo más realista eso sí, que las inversiones en los proyectos gubernamentales son de las que interesan más al sector privado 1pero cuáles proyectos!
La solución para resolver el problema de la vivienda popular es realizar una reforma urbana, aplicando el Artículo 27 Constitucional, limitando la propiedad urbana, utilizando, es decir, expropiando para beneficio social los predios baldíos que se encuentran en la zona del centro de la ciudad y que constituyen inversiones especulativas porque se ad quieren, y simplemente se esperan a que suban de precio para ganar enormes fortunas y mientras esos terrenos baldíos podrían muy bien ser utilizados para la vivienda popular, para la vivienda de los trabajadores.
Canalizar los recursos de la banca de la construcción de la vivienda de interés social, ese fue uno de los objetivos de la nacionalización de la banca, canalizar los recursos para contribuir a resolver los problemas sociales.
Además, el PPS insiste en que la vivienda popular debe ser de renta, renta baja, no en propiedad, porque cuando la propiedad es en venta vuelven a quedar rezagados quienes tienen como ingreso menos del salario mínimo.
Y así como nos referimos al problema de la habitación, también se podría hacer en relación al transporte, a la salud, a la educación, a la cultura y a la recreación, porque gobernar, ‘mejorando la capacidad de respuesta a los problemas”, implica tener en mente muy claramente a quién se desea atender: ante esto no hay más que dos opciones: o se atiende a la mayoría de los ciudadanos, es decir, a los trabajadores y a la población necesitada, “marginada” como se dice actualmente, o se atiende a los intereses de la iniciativa privada ofreciéndole buenos negocios, ya sea para la construcción de viviendas, de escuelas o su rehabilitación, ya sea para la recolección y tratamiento de basura, ya sea para el transporte; porque la iniciativa privada, ya lo dijo, condiciona su participación a que exista ‘rentabilidad en los proyectos”.
En consecuencia, la acción pública, a nuestro juicio desde luego, debe ser fundamentalmente responsabilidad del Estado, no absoluta o ‘totalitaria’ como dicen los que nos refutan. La dirección y responsabilidad de las autoridades, así como el papel tutelar de los derechos de los trabajadores no puede pasarse a segundo plano en función de obtener los recursos necesarios para impulsar la solución de los grandes problemas acumulados por la desorganización, falta de planeación y abandono de las responsabilidades de las administraciones correspondientes. Si se desea mayor “corresponsabilidad económica” esta no puede venir sino de quienes tienen el poder económico, de los dueños de los fraccionamientos y de los dueños de los medios de producción.
Se habla del interés por “frenar la delincuencia”, de luchar, con “energía contra el pandillerismo”, lCómo se va a hacer? Destinando el 15% del gasto total que representa un 42% de incremento en términos reales en relación con el ejercicio anterior? Aumentando el gasto en corporaciones policiacas? Cerrando las colonias residenciales para que no entren los pobres, a quienes se les llama nacos?
Se atacan los efectos más no las causas, y así no se resuelven los problemas. Resolvamos entonces las causas del incremento de la delincuencia que es el desempleo, el subempleo, la necesidad y la miseria resultado de lo ante rior, y en esa medida resolveremos o remos resolviendo la causa de la delincuencia.
Otro problema, la contaminación, problema económico, sólo después ecológico. Si bien es cierto que el mayor problema de la contaminación se encuentra en esta nuestra gran ciudad. Este se va a resolver gastando solo parte del presupuesto asignado? y, además, que de los recursos gastados, aproximadamente las dos terceras partes de lo asignado para resolver este grave problema fueron invertidos en bienes muebles e inmuebles. ¿Se puede así resolver o tratar de resolver el problema? ¡Quién puede creer semejante barbaridad!
Solamente se podría avanzar en su solución introduciendo, con energía, las medidas preventivas y correctivas de este cada vez más peligroso problema de la Ciudad de México.
Esto no se va a resolver con “un día sin carro”, eso será un paliativo porque en esos dos o tres meses se evitarán mayores daños o el fallecimiento de menos niños y ancianos por asfixia y por otros males que se derivan de la contaminación.
Pero la causa, o más bien las causas son otras, son muchas otras: las fábricas e industrias en el Distrito Federal y zona metropolitana, la falta de regulación de los vehículos que entregan productos a los comercios y a las casas habitación, los transportes de materiales para construcción y de abasto durante el día y en toda la ciudad. Los famosos “fumigadores” de Ruta 100, hace unos días se decía en la prensa que comprarán nuevas unidades, ojalá que así sea, porque realmente ya no se sabe qué pensar.
La solución del transporte es la creación del Instituto Metropolitano del Transporte, esto ya es una necesidad urgente, el problema del transporte debe tratarse como una sola unidad desde el punto de vista técnico y administrativo, el Instituto Metropolitano del Transporte debe planear, construir, dirigir y administrar todo el transporte colectivo, tren ligero, el suburbano, los trolebuses, los autobuses y el metro.
Debe estar integrado por el Distrito Federal, el Estado de México, y ahora también el Estado de Hidalgo, y la Secretaría de Comunicaciones y Transportes. Debe ser un organismo creado por el Estado y sostenido por esos estados y la federación y una parte debe corresponder a la iniciativa privada, es decir.una parte debe pagarla la iniciativa privada, porque son precisamente los empresarios quienes se han venido beneficiando con el transporte, porque a ellos lo que les interesa es que el trabajador llegue a tiempo.
Este Instituto Metropolitano del Transporte beneficiaría no solamente a los trabajadores sino también a sus familias porque actualmente por el alto costo del transporte no pueden salir de los lugares donde habitan.
Tal vez parezca repetitivo pero la contaminación y el conflictivo tránsito, la conflictiva vialidad, y el insuficiente, caro y mal transporte , así como los problemas de servicios, salud, seguridad, educación, recreación y todos los proble mas del Distrito Federal solamente podrán resolverse con la descentralización, al llevar el desarrollo económico a los Estados de la República.
Hay estados pobres por el abandono en que se encuentran pero que tienen terreno, recursos, energía y mano de obra. Llevar las industrias a los Estados, crear polos de desarrollo económico y cultural en diferentes zonas del país, con la intervención, dirección y rectoría del Estado y también, por qué no, con la participación de la iniciativa privada en las ramas que la Constitución le permita. Solamente así se resolverán los grandes problemas de ésta nuestra ciudad, lo demás son en el mejor de los casos, buenas intensiones, en el peor, que es sólo mi preocupación, debilidad ante los intereses de la iniciativa privada nacional y extranjera.
Si se habla de gobernar la ciudad desde el punto de vista político, con el respeto al pluripartidismo y con la participación de todos los sectores, entonces debe haber una transformación del Distrito Federal convirtiéndolo en un Estado de la Federación, para que la mayor concentración de población del país tenga derechos políticos de los que actualmente carece.
No es suficiente la Asamblea de Representantes, la Asamblea es nuestro ‘Hyde Park’. Tal vez sirva de desahogo, pero no resuelve nada, es un Foro que tiene funciones secundarias, revisa reglamentos (ordenanzas, bandos de policía) pero no tiene facultades legislativas pues como no existe Congreso Local porque no es un Estado, lo que ahí se diga y haga “se tomará en cuenta”.
Si se desea realmente la participación ciudadana debe atenderse a sus requerimientos que se manifestaron en las elecciones del 6 de julio de 1966 al pronunciarse en favor de los partidos que apoyan la demanda de convertir al Distrito Federal en un Estado más de la República.
Ha sido evidente que en todos estos años en que se ha designado a las autoridades, al Jefe del Departamento del Distrito Federal y a los Delegados políticos, no se ha dado la respuesta política y administrativa necesaria para satisfacer las necesidades y dar solución a los problemas de la población del Distrito Federal, porque no tienen compromiso con el pueblo, porque no fueron elegidos por el voto popular, su compromiso es con su jefe, el que los designó.
Es imprescindible e inaplazable abrir los cauces de la participación ciudadana en el gobierno de la capital como parte del proceso de transformación democrática para discutir y proponer colectivamente soluciones a los problemas de la gran urbe.
La lucha por ampliar la vida democrática de la capital no es nueva, desde hace varios años la mayoría de las fuerzas políticas y sedales han coincidido en la ahora impostergable necesidad de democratizar al Distrito Federal y restaurar los derechos políticos plenos de los ciudadanos que habitan en el Distrito Federal, para elegir a sus gobernantes, porque el Ayuntamiento es la base de la vida democrática del país.
La reciente contra-reforma política aprobada por las fuer zas de derecha cierra el camino de la verdadera democracia al asegurar la hegemonía del partido mayoritario en la ARDF e impedir la participación plural de las fuerzas políticas democráticas y revolucionarias que conformamos la verdadera mayoría en el Distrito Federal y en todo el país.
No podemos decir que en las condiciones actuales de desarrollo del país ya se agotó la Revolución, al contrario, lo que no se ha logrado es cumplir las metas que la Revolución se propuso.
Nosotros afirmamos que las organizaciones sociales, la industrialización del país, las empresas del Estado son precisamente lo que permitió avanzar al Estado mexicano en el camino de la independencia económica, en lo que ahora se está dando marcha atrás.
Repetimos, reiteramos que los problemas de la ciudad cuya población es el 25% de la población del país, en donde se genera el 45% del PIB y el 40% de la producción industrial, solamente podrán resolverse con una planificación integral y un desarrollo equilibrado del país, descentralización de la
industria, creación de empresas del Estado con participación de los trabajadores en su dirección, restitución del régimen municipal, democratización de la entidad y la creación del Estado número 32. Esto es modernización y patriotismo.
El programa para el desarrollo económico, político, social y cultural del país debe tener una orientación patriótica, la que la Revolución Mexicana precisó en la Constitución de 1917, cuyos objetivos son alcanzar la independencia económica; avance democrático y elevar el nivel de vida del pueblo. Producir no para complementar el mercado doméstico de los Estados Unidos sino para servir al mercado interior de México; de otra forma nunca saldremos de la dependencia económica sino que ésta será todavía mayor, perderemos fortaleza política nacionalmente, tendremos debilidad política en el campo internacional y nuestro país será más pobre. Lo que debemos hacer es retomar el camino de la Revolución Mexicana.
El 1 de marzo de 2019, la Asociación Interdisciplinaria para el Estudio de la Historia de México celebra el Coloquio:
Educación socialista en México: planteamientos, debates y controversias (1929-1945)
El Coloquio de Educación socialista en México: posturas, debates y controversias (1929-1945) está dirigido a investigadores, estudiantes e interesados en general que deseen abordar y discutir algún aspecto que pueda vincularse con la Educación socialista en nuestro país desde una perspectiva histórica. Pese al enfoque, la participación no se restringirá a quienes sean historiadores de formación, sino que, promoviendo la interdisciplinariedad, podrán intervenir aquellos estudiosos de las ciencias sociales y de las humanidades.
El coloquio tiene como objetivo poner en debate el proyecto de la educación socialista entendida como la pedagogía del Estado posrevolucionario, proponiendo nuevas reflexiones sobre su implementación y su consecuente aceptación o rechazo. Para ello habrán de analizarse los distintos escenarios donde se discutieron y aplicaron las presuntas políticas educativas de corte socialista, así como a sus principales protagonistas, trátese de los opositores al régimen o los grupos alineados con él. De tal modo que, considerando el período en que tuvo mayor resonancia (1929-1945), se proponen los siguientes ejes temáticos:
Planteamientos, debates y controversias sobre la Educación socialista en México.
Las Instituciones ante el reto de la educación socialista.
Actores en torno a la educación socialista: estudiantes, padres de familia profesores y autoridades.
Comité organizador:
Dr. Luis Arturo García Dávalos Mtro. Walter Raúl de Jesús Martínez Hernández Mtro. Misael Armando Martínez Ranero
La Sociedad Mexicana para la Investigación y Medicina del Sueño invita a las actividades académicas del “Día Mundial del Sueño y la Semana del Cerebro”
PROGRAMA
15 de marzo
09:00
Dr. Óscar Sánchez ¿QUÉ PASA EN MI CEREBRO DURANTE EL SUEÑO? Clínica de Trastornos del Sueño UAM-I
09:45
Dra. Guadalupe Terán ¿CÓMO APRENDO CUANDO DUERMO? Clínica de Trastornos del Sueño UAM-I
10:30
Dr. Javier Velázquez Moctezuma YA EN SERIO ¿QUÉ PASA SI NO DUERMES? Clínica de Trastornos del Sueño UAM-I
11:30
Receso para café
12:00
Dra. Yoaly Arana ENTRE PLATICAR, SOÑAR Y QUE SE TE SUBA EL MUERTO Clínica de Trastornos del Sueño UAM-I
12:45
C.D. Juan Manuel Cortés ¿RONCO? O SUEÑO QUE SOY UNA MOTO Clínica de Trastornos del Sueño UAM-I
13:30
Mtra. Daniela Guarneros CONTANDO OVEJAS OTRA VEZ ¿POR QUÉ NO PUEDO DORMIR? Clínica de Trastornos del Sueño UAM-I
14:15
CELEBRACIÓN DEL DÍA MUNDIAL DEL SUEÑO CONCLUSIONES
Aurelio Velázquez nació el 16 de febrero de 1899, en la ciudad de Mérida, estado de Yucatán (México); y murió el 10 de agosto de 1966, en la misma ciudad.
Estudió en el Instituto Literario del Estado, donde acabó el bachillerato en 1918.
Como intelectual, ya desde los 18 años, Aurelio Velázquez se inclinó por la literatura y el periodismo, participando en las tertulias celebradas durante el gobierno de Alvarado, en el café “Ambos Mundos”, y a tenor de la Revolución Mexicana. Esto también le llevó a participar en la revista Tierra, órgano de las Ligas de Resistencia del Partido Socialista del Sureste.
En política, Aurelio Velázquez trabajó en la administración pública estatal y municipal, fue secretario particular del gobernador Felipe Carrillo Puerto, de Álvaro Torre Díaz y otros gobernantes, regidor del Ayuntamiento de Mérida y diputado del Congreso del Estado de Yucatán por el Partido Socialista del Sureste.
Como poeta, la obra de Aurelio Velázquez se caracterizó por una poesía ingenua, sincera y sentimental; desarrollando una vertiente social y otra erótica. En su estilo poético influyó su maestro Leopoldo Lugones y el interés por imprimir musicalidad al verso. Prefirió el soneto tanto en endecasílabos como en alejandrinos. Entre sus aportaciones destacan Ala izquierda, incluida en la Antología de poetas revolucionarios del Prof. Felipe Jiménez de la Rosa, editado por la SEP, La canción del deseo y Los vocablos del ensueño, su último libro conocido.
En 1919, Villaespesa incluyó en el número extraordinario de la revista Cervantes, dedicado a Mérida, a Aurelio Velázquez. También figura en la Antología universal de sonetistas, Libros de los 1001 sonetos, que se publicó en Buenos Aires, Argentina.
Recordamos a Aurelio Velázquez con dos de sus poesías publicadas en Ala izquierda (1935), y una dedicatoria al Mtro. Vicente Lombardo Toledano.
Poesías de Aurelio Velázquez
BRONCE LITERARIO
Prócer efigie de bronce hierática y sugestiva, el indio anciano a la puerta de la casita descansa.
Las arrugas de su rostro senderos son del esfuerzo de una vida y una raza, estelas de los dolores, huellas que en carne dejaron las zarpas de la desgracia.
El indio anciano medita y en sus pupilas fulguran crepúsculos de agonía, llamaradas de protesta y luceros de esperanza, vía crucis del jornalero que al fin escucha los cantos de la alondra libertaria.
El indio anciano recuerda con terror los viejos tiempos, y piensa que él nunca pudo, ni en los años más lejanos, vibrar al ansia de vida de que hoy se muestran ufanos los jóvenes que a su lado gozan, bregando en la finca, vida y condición de humanos.
El indio anciano se asombra de tantas liberaciones.
Él era esclavo sufrido, él era bestia de carga, sus hijos son hoy felices y jamás serán esclavos.
El indio anciano medita y añora a la compañera que ha muchos años que duerme, calladita, bajo tierra.
Ah, si ella hubiera visto cómo cambiaron las cosas; cómo los indios son libres con los hijos y la esposa!
Ella que al plantel llevaba con devoción el pozole para aliviar el hostigo de las lluvias y los soles, y además la sal de gleba de su amor y su palabra.
Cómo hubiera sonreído y qué alegre exclamación de pájaro alborozado fondera siempre encendida dentro de su corazón!
Y aquel vástago mayor que un día más no volviera, aquel fornido muchacho que un día cayó en la leva y llevaron para el Norte sin decir adiós siquiera.
Pero la Revolución extirpó la odiosa leva. Y el recio bronce sonríe con un destello cordial por esta mágica nueva.
Su nieto aprende a leer y este pensamiento enflora su espíritu en el fervor.
(Continúa en la otra columna)
Cómo goza cuando el niño, contento y en alta voz, sus lecciones deletrea, y cómo estuvo riendo cuando el niño hizo un retrato del abuelo en el cuaderno!
El indio anciano palpita con santa consolación; buen premio para sus penas son las proclamas de hoy.
Libertad para los suyos, libertad y protección que también ellos son gentes.
Prócer efigie de bronce, hierática y sugestiva, el indio anciano a la puerta de la casita descansa.
Las arrugas de su rostro son ya caminos de luz, estelas de una esperanza señales que agrupan hombres bajo un estandarte rojo.
EX PATRÓN
En la plebe reverbera como lumbre de ilusión, la esperanza justiciera de ver mendigo al patrón.
Con harapos, harapiento en el alma y el vestir, con la traza del hambriento y el dolor del infeliz.
Suplicar por el mendrugo que él negara tiempo atrás con su gesto de verdugo y su término procaz.
El patrón, ente ignorante que riquezas heredó, sin saber un solo instante de la mínima labor.
Privilegio de su cuna hecha del lino mejor; su madrina, la fortuna, lo envolvió con su fulgor.
Mas, la vida fue implacable y, en un día socarrón, trocó en miseria incurable el orgullo del patrón.
La sonrisa proletaria ve en la calle al ex-patrón, hacer la búsqueda diaria del mendrugo y del frijol.
Los suyos saben ahora la fatiga del taller, salvo un hijo que atesora profesión de soutener.
El también odia a los ricos hoy que sabe del dolor, los tomaría en añicos a mordidas y a furor.
En un tiempo más que breve fue la realización; la esperanza de la plebe de ver mendigo al patrón.
Dedicatoria de Aurelio Velázquez del Valle al Mtro. Vicente Lombardo Toledano
Velázquez, Aurelio. Ala izquierda: poemas socialistas. México: Imprenta de la Cámara de Diputados, 1935.
Al Sr. Lic. Vicente Lombardo Toledano. Muy atentamente (firmado) Aurelio Velázquez
Obra ubicada en el acervo histórico: “Dedicatorias a Vicente Lombardo Toledano” de la biblioteca del Centro de Estudios Vicente Lombardo Toledano.
Efemérides con fines de difusión cultural e histórica.
Artículo escrito por el Doctorando Josep Francesc Sanmartín Cava, en colaboración con los Servicios Bibliotecarios del Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano.
Para escuchar el podcast hay que reproducir el player de ivoox que se encuentra en la parte superior de este texto (dar play).
Con este podcast damos fin a los temas trasversales del proyecto de investigación La Mitología en la Narrativa Audiovisual, que este año hemos dedicado al cine. El próximo podcast, que cerrará la temporada, servirá como sumario de todos los temas tratados en relación a la configuración de la humanidad.
Hemos intentado, a lo largo de estos programas, estudiar la mitología desde una perspectiva clásica, contemporánea y futurista. Es por esta razón, que hoy vamos a hablar de la exploración y el saber que se da en el cine, normalmente en la ciencia ficción, aunque también en otros géneros. Esto se debe, en gran medida, a que no hay camino del héroe que no requiera, a su vez, un camino del conocimiento, por pequeño que sea.
En este programa analizamos cine en donde el camino del conocimiento es la esencia del relato, donde la aventura exige superar los distintos umbrales de la historia mediante el intelecto, donde la violencia sólo es un obstáculo en la superación de los problemas; es más, donde la fuerza se presenta como una amenaza a la propia supervivencia basada en el conocimiento.
Aunque en realidad se hace cine de este tipo, no lo vamos a negar, no parece el suficiente. Algo que tampoco se entiende si tenemos en cuenta que este cine tiene su público, con auténticos éxitos de taquilla, como por ejemplo El marciano, dirigida por Ridley Scott, Interestelar, dirigida por Christopher Nolan, La llegada, dirigida por Denis Villeneuve, Una mente maravillosa, dirigida por Ron Howard, El código enigma, dirigida por Morten Tyldum, El indomable Will Hunting, dirigida por Gus Van Sant, o Cielo de octubre, dirigida por Michael Almereyda. Estos son sólo algunos de los ejemplos de grandes películas que han conseguido atraer la atención del público, donde ha habido una aventura digna de ser vivida, llena de tensión, de retos y de satisfacción ante el éxito. Todas estas películas, de alguna manera, sirven para hacernos mejores, en tanto que el cine es un reflejo en donde nos miramos todos. Y como ya hemos aprendido en pasados podcasts, la cinematografía redunda en los mitos y construye otros nuevos, influyendo de manera notable en la la cultura, en lo que somos.
Otros podcasts del Proyecto de Investigación La Mitología en la Narrativa Audiovisual.
Ernst Toller Khon nació el 1 de diciembre de 1893, en la ciudad de Samotschin (Polonia); y falleció el 22 de mayo de 1939, en la ciudad de Nueva York (EUA). Fue un destacado dramaturgo, político, poeta y revolucionario alemán de origen judío.
Estudió bachillerato en el Realgymnasium de Bromberg. En 1914, ingresó en la Universidad de Grenoble, pero ese mismo año estalló la Primera Guerra Mundial y se alistó, a pesar de tener problemas cardiacos. En el frente, reflexionó sobre sus propias motivaciones y el sentido de la guerra, y tras una grave enfermedad de estómago y corazón, fue declarado incapaz. Tras esto, se matriculó en la Universidad de Múnich.
Su espíritu revolucionario lo llevó, desde joven, a defender a la clase trabajadora. Tras abandonar el ejército y ya en la Universidad, Ernst Toller se decepcionó de la intelectualidad de la época y decidió integrarse en los movimientos políticos jóvenes de carácter pacifista y, en concreto, en la “Liga política y cultural de juventud de Alemania”. Toller, se fue integrando cada vez más en la defensa del obrero, hasta convertirse en uno de los protagonistas de las luchas, lo que le llevó a ser apresado y enviado al batallón de reserva de Neu-Ulm. Sin embargo, su madre lo ingresó en un psiquiátrico antes de que pudiera integrarse en las tropas, al no comprender que su hijo se enfrentara a la burguesía de la que provenía. No será hasta 1918 que recupere su libertad.
En 1918, Eisner fue nombrado primer ministro del Estado Libre de Baviera y Ernst Toller Khon vicepresidente del Consejo. Un año después, el primer ministro Eisner fue asesinado tras su intervención en la Segunda Internacional. Tras esto, y por su papel ejercido en la República de Consejos de Baviera, Ernst Toller fue nuevamente encarcelado hasta 1924, fecha en que fue exiliado.
Durante su exilio, Ernst Toller viajó por muchos países como conferenciante, principalmente. En 1934, se refugió en Londres, y siguió luchando en favor de la clase obrera y la justicia, participando en fundación del PEN-Club alemán en el exilio, y asistiendo en Leningrado al Primer Congreso de Escritores de la Unión Soviética. En 1935, participó en el Congreso Internacional de Escritores de París, donde defendió su compromiso con la defensa de la libertad y la humanidad. Por último, se vio arrastrado por la Guerra Civil en España tras ir a vivir a este país, donde se arruinó apoyando a los milicianos, tras lo que fue exiliado a Francia.
Su poesía temprana posee un carácter rebelde, que evoluciona en profundidad conforme a su experiencia en la guerra, la lucha obrera, su paso por la política, la cárcel y el exilio. También trabajó como periodista, guionista y dramaturgo, siempre con propósitos políticos.
Deprimido, tras verse arruinado en un exilio continuo, Ernst Toller Khon se suicidó el 22 de mayo de 1939, en la habitación del neoyorquino hotel Mayflower.
Recordamos a Ernst Toller con tres poesías de sus poesías y una dedicatoria al Mtro. Vicente Lombardo Toledano.
Poesías de Ernst Toller Khon
SPRING
In spring I go to war To sing or to die. What do I care for my own troubles? Today I shatter them, laughing in pieces.
Oh, Brothers, know that young spring came In a whirlwind. Quickly throw off tired grief And follow her in a host.
I have never felt so strongly How much I love you, Oh, Germany, As the magic of spring surrounds you Amidst the bustle of war.
CORPSES IN THE WOODS
A dung heap of rotting corpses: Glazed eyes, bloodshot, Brains split, guts spewed out The air poisoned by the stink of corpses A single awful cry of madness.
Oh, women in France, Women of Germany Regard your menfolk! They fumble with torn hands For the swollen bodies of their enemies, Gestures, stiff in death, become the touch of brotherhood, Yes, they embrace each other, Oh, horrible embrace!
I see and see and am struck dumb Am I a beast, a murderous dog? Men violated Murdered.
TO THE TRENCH
Through shell-holes, puddles of mud, they trudge. Over frozen men in foxholes they stumble.
Rats dart whistling across the distances. Dead fingers rain down & tap on rotting doors. Signal-rockets, corpse-lanterns…
To the ditch, to the ditch.
Dedicatoria de Ernst Toller Khon al Mtro. Vicente Lombardo Toledano
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Die Maschinenstürmer, 1922 (Los destructores de máquinas, ADE, 1991; Alikornio, 2002, trad. de Dorothee Schmitz y Hors Rosenberger).
Der entfesselte Wotan, Komödie, 1923.
Das Schwalbenbuch (1923).
Hinkemann, 1923 (Hinkemann, ADE, 1991, trad. de Rodolfo Halffter).
Hoppla, wir leben, 1927.
Justiz. Erlebnisse, 1927.
Quer Durch, 1930.
Feuer aus den Kesseln, 1930 (online en Projekt Gutenberg-DE).
Die blinde Göttin, 1933.
Feuer aus den Kesseln, 1930.
Eine Jugend in Deutschland, 1933 (Una juventud en Alemania, ContraEscritura, 2016, trad. Núria Molines Galarza; Muchnik, 1987 (descatalogado), Pablo Sorozábal Serrano); Reeditado por Pepitas de Calabaza ed. en febrero 2017).
Briefe aus dem Gefängnis, 1935.
Artículo escrito por el Doctorando Josep Francesc Sanmartín Cava, en colaboración con los Servicios Bibliotecarios del Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano.
Imagen de Ernst Toller albergada en Wikimedia, עברית: גלויה ובה תצלום דיוקנו של ארנסט טולר בחצר בית הסוהר בו נכלא. על הגלויה לא מצויינים מקום או זמן הפקתה, National Library of Israel.
Luis Quintanilla del Valle, también conocido por el seudónimo de Kyn Taniya, nació el 22 de noviembre de 1900, en París (Francia); y falleció el 16 de marzo de 1980. Fue un destacado diplomático, escritor, docente y poeta.
Luis Quintanilla estudió en la Sorbona de París y en la Johns Hopkins University de Baltimore, licenciándose en Letras y doctorándose en Filosofía y Ciencia Política.
Como docente, Luis Quintanilla del Valle ejerció en universidades de los Estados Unidos de América, como la George Washington, Cambridge, Harvard. En México, fue profesor de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
Como diplomático, Luis Quintanilla del Valle llegó, en 1921, a tercer secretario en Washington del servicio diplomático, y de ahí fue destinado a la Ciudad de Guatemala, a Río de Janeiro y a París. En 1939, ejerció de ministro consejero y encargado de negocios en Washington. De 1942 a 1945, fue embajador en la URSS, y de Colombia en 1945; ese mismo año también fue delegado en la Conferencia Internacional de la Paz, en San Francisco. Destaca su labor realizada durante el periodo de 1945 a 1958, como representante ante las Naciones Unidas y la Organización de Estados Americanos (OEA), llegando a presidente del Consejo de 1949 a 1950.
Como literato, Luis Quintanilla perteneció al Movimiento Estridentista. Publicó dos obras de poesía: Avión y Radio. En la primera novela realizó un compendio temático sobre la guerra, la naturaleza, la insensatez del mundo moderno, las emociones del poeta, el amor sensual, y el color y las costumbres de México. Su segundo libro de poesía, Radio, mediante una utilización léxica propia de la ciencia, trató al hombre desde una dimensión cósmica.
Luis Quintanilla del Valle también dirigió El Teatro del Murciélago, basándose en el “Chauve Souris” ruso, pero concibiendo un género nuevo que manifestaba la esencia de México, a través del canto, la música, la danza, la pantomima y la pintura. Aquí se mostraron obras como Juego de los viejitos, Mañanitas, Danza de los moros, Fifís, Aparador, Camiones, Piñatas, Alameda de Santa María, Sones y El cántaro roto.
Se le recuerda también por sus colaboraciones en el diario Novedades, de 1964 a 1980, y por dirigir el Instituto Nacional de la Vivienda, de 1958 a 1964.
Recordamos a Luis Quintanilla del Valle con dos de sus poesías y una dedicatoria al Mtro. Vicente Lombardo Toledano.
Poesías de Luis Quintanilla del Valle
ESTADIO a José Vasconcelos
Herradura desprendida de un Pegaso gigantesco.
Pabellones al viento.
Las banderas flameantes gritan “hurrahs” tricolores
que empapan de luz el ambiente
Hip! Hip!
80,000 personas,
ochenta mil,
con una sola idea, con una sola alma que las cubre
como enorme toldo negro.
¡Hurrah! ¡Rah! ¡Rah!
Gritos de combate.
Gritos rojos de los equipos vencedores.
Gritos negros de los músculos vencidos.
Es la fiesta del cuerpo multiplicado por aire, multiplicado por sol.
80,000 personas con alma infantil
juegan mentalmente a la pelota con los cuerpos elásticos
de los atletas de hule “made in Central America”.
Y el juez que es poeta académico
tendrá que descalificar al campeón olímpico
por haber lanzado tan alto el disco de oro del sol.
Juegos olímpicos,
para los niños dioses.
¿Cuándo acabará el Marathon de los siglos?
Aquellos corredores agonizantes,
quizás vengan de muy lejos,
quizás vengan de otros mundos
Hay uno,
rubio,
que parece haber llegado esta misma mañana
por el frágil puente de rayos que ha tendido el sol
Hay otro,
moreno,
que el trampolín lanzó más allá de las gradas
y pronto enloqueció de azul al perderse en el espacio.
Cuba,
Guatemala,
y México.
Hermanos centroamericanos.
Estas piernas dinámicas, estos muslos tendidos,
son columnas de los templos robustos de marina.
Cada corredor es una antorcha,
¡Rápido! ¡Siempre más rápido!
aunque reviente el corazón y se rompan los frenos odiosos
de todos los records.
Pechos palpitantes que se abren paso cantando,
como las balas.
Yo revisaré todos los cronómetros para registrar el momento.
Y luego, ¡a brincar!
Salirse de su atmósfera como los gritos y los cometas,
con rojas cabelleras incendiadas,
rozando mundos nuevos.
RUMBOS NUEVOS.
Brincar sobre el trópico. Brincar sobre el mar.
Brincar sobre el tiempo.
¡Vivir! ¡Vivir! ¡Vivir!
México, octubre de 1926
TODA ELLA
A Berta Singerman
Ojos.
Ojos en éxtasis, turbios y embriagantes como ajenjo,
el ajenjo volátil de su verde túnica de humo.
Alma.
Alma quintaescenciada que perfuma y refresca los cuerpos,
los cuerpos regados por su titilante rocío espiritual.
Boca.
Boca entreabierta y trémula que dice frases etéreas,
frases con alas de oro, de plata y de cristal.
Cuerpo.
Cuerpo sonoro, vibrante todo como débil antena lujuriosa,
como débil antena que sacuden los espasmos del mensaje.
Manos.
Manos afiladas y lívidas, como largas uñas encendidas,
uñas que se agitan como pétalos de rosa.
Brazos.
Brazos castos y desnudos que se alargan y pierden,
que se alargan y pierden como sombras y suspiros.
Frente.
Frente amplia, límpida, luminosa y placida,
plácida como mármol helado de las tumbas.
Toda ella
es carne.
Carne castigada.
Carne que canta y gime.
Carne enferma de espíritu.
Carne alucinada.
TODA ELLA
es alma.
Alma cósmica.
Alma musical.
Alma que calienta e ilumina.
Alma fluida que se escurre de los dedos de la mano,
y no deja más huella que una frágil estela
vertical.
Dedicatoria de Luis Quintanilla del Valle al Mtro. Vicente Lombardo Toledano
Quintanilla, Luis. A Latin American Speaks. Nueva York: The Macmillan, 1943.
Para Vicente Lombardo Toledano, orgullo de nuestro México revolucionario, campeón de la democracia latinoamericana, con el fraternal afecto de Luis Quintanilla. Washington, D. C. febrero 1943
Obra ubicada en el acervo histórico: “Dedicatorias a Vicente Lombardo Toledano” de la biblioteca del Centro de Estudios Vicente Lombardo Toledano.
Artículo escrito por el Doctorando Josep Francesc Sanmartín Cava, en colaboración con los Servicios Bibliotecarios del Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano.
Asistencia: 20 € estudiantes UCV, 40 € público en general y gratuito para docentes UCV Enlace de inscripción:https://goo.gl/ZJ1BNh
PROGRAMA DEL CONGRESO
JUEVES 13 DE DICIEMBRE
0,8:15-9,00. Recogida de acreditaciones.
ACTO INAUGURAL Y CONFERENCIA
09:00-9:15 / Saludo del Excmo. Sr. Rector Magnífico, Dr. José Manuel Pagán Agulló a los Congresistas.
9:15-10:00 /CONFERENCIA 1: La dignidad de la persona y su desarrollo en la comunicación audiovisual. José Sanmartín Esplugues, Catedrático de Lógica y Filosofía de la Ciencia, Universidad Católica de Valencia San Vicente Mártir; José A. Peris Cancio, Director del Proyecto de Investigación, Universidad Católica de Valencia San Vicente Mártir.
10:00-11:30 / SIMPOSIO 1: El camino del héroe. Ponente: Bosco Corrales, Profesor e Investigador, Universidad Católica de Valencia San Vicente Mártir.
Ponencia Extraordinaria: “La construcción de los mitos de la posmodernidad a través del cine mainstream contemporáneo”. Ponente: Guillermo Gómez-Ferrer Lozano, Vicedecano del Grado en Multimedia y Artes Digitales y Profesor e Investigador, Universidad Católica de Valencia San Vicente Mártir.
Incursiones cinematográficas en las relaciones paterno-filiales: Edipos y Medeas, Mª José Salar Sotillos, Profesora e Investigadora, Universidad Católica de Valencia San Vicente Mártir.
Héroes en el cine infantil,José Ángel Muñoz, Maestro y Estudiante de Doctorado, Universidad Católica de Valencia San Vicente Mártir.
Patrón alternativo al camino del héroe, Nicolás García Suaterna, Sergio Esteban Benítez Urrea y Brayan Andrés Galvis Galvis, Universidad Militar Nueva Granada.
11:30-11:50 / DESCANSO
11:50-13:00 / SIMPOSIO 2: Religión en el cine. Ponente: José Luis Sánchez García, Vicario Espiscopal de Cultura, Profesor e Investigador, Universidad Católica de Valencia San Vicente Mártir.
Una lectura cristológica del Superman de Zack Snyder, Ildefonso Rodríguez Alcalá, Profesor e Investigador, Universidad Católica de Valencia San Vicente Mártir.
El cine no religioso como herramienta de nueva evangelización, Agustín Blasco Carbó, Ldo. en Derecho y Bachiller en Derecho Canónico, Estudiante del Grado de Filosofía en la Universidad Católica de Valencia.
Sobrenaturaleza e incertidumbre. Estéticas cinematográficas para lo intangible, Celia Cuenca, Universitat Politècnica de València.
13:00-14:00 / SIMPOSIO 3: El cine y la mitología. Ponente: Consuelo Tomás y Garrido, Profesora e Investigadora, Universidad Católica de Valencia San Vicente Mártir.
Mozart y el cine: mito, leyenda e historia, Vicente Gomar Escrivá, Profesor e investigador, Universidad Católica de Valencia San Vicente Mártir.
Imágenes de la tierra prometida en el cine de Terrence Malick, Pablo Alzola Cerero, Profesor e Investigador, Universidad Rey Juan Carlos.
14:00-15:30 / DESCANSO PARA COMER
15:30-16:15 / CONFERENCIA 2: Cultura, mito y relato audiovisual. Jacinto Choza, Catedrático de Antropología Filosófica de la Universidad de Sevilla.
16:15-17:15 / SIMPOSIO 4: Mediación y mediatización del mito. Ponente: Josep F. Sanmartín, Investigador y Coordinador del Proyecto de Investigación, Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano.
Ponencia Extraordinaria:“Los mitos como esquemas de empatía”, Fernando Infante del Rosal, Profesor e Investigador, Universidad de Sevilla.
El ritual mitológico en el cine de Alejandro Jodorowsky, Álvaro Terrones, Universitat Politècnica de València.
17:15-18:30 / SIMPOSIO 5: Poder y mitología. Ponente: José V. Bonet, Profesor e Investigador, Universidad Católica de Valencia San Vicente Mártir.
Cinematografía y mitos: vino viejo en odres nuevos, Ángel Vallejo Rojas, Profesor IES, Universidad de Valencia.
El discurso hegemónico del cine, Ana María Herrero Cervera, Universitat Politècnica de València.
Superman: un mito para la era industrial, José Ramón Cumplido Muñoz, Doctor por la Universidad de Valencia y la Universitat Politècnica de València.
18:45-19:30 / CONFERENCIA 3: Creados iguales. Antonio Lastra, Doctor en Filosofía y Profesor IES, Director de la Escuela de Filosofía del Ateneo Mercantil de Valencia. Investigador del Instituto Franklin de la Universidad de Alcalá (Madrid).
19,45-20,30 / CONFERENCIA 4: Los relatos sobre la mujer en el cine actual: entre los mitos y las realidades. Belén Ester Casas, Periodista, Escritora y Crítica de Cine.
VIERNES 14 DE DICIEMBRE
09:00-10:00 / CONFERENCIA 5: Liderazgos éticos y lealtad institucional. Ejemplos y contraejemplos en el medio fílmico. Ginés Marco Perles, Decano de la Facultad de Filosofía y Director del Instituto Universitario de Filosofía Edith Stein, Universidad Católica de Valencia San Vicente Mártir.
10:00-11:00 / SIMPOSIO 6: El héroe de la clase trabajadora. Ponente: Luis Manuel Sanmartín Cava, Universidad de Barcelona.
Subjetividad interdividual en los Dardenne:Le fils y La fille unconnue, David García-Ramos, Profesor e Investigador, Universidad Católica de Valencia San Vicente Mártir.
La figura del bróker como antihéroe: reflexiones éticas sobre La Gran Apuesta (2015), Miguel Ángel Latorre, Profesor e Investigador, Universidad Católica de Valencia San Vicente Mártir.
11:00-11:20 / DESCANSO
11:20-12:20 / SIMPOSIO 7: Inteligencia artificial.Ponente: Álvaro Romero, Profesor e Investigador, Universidad Católica de Valencia San Vicente Mártir.
IA: una inteligencia ‘artificial’, Alfredo Esteve Martín, Profesor e Investigador, Universidad Católica de Valencia San Vicente Mártir.
La cuestión del hombre y su dimensión eterna en Blade Runner, Javier Aznar, Sala, Profesor e Investigador, Universidad Católica de Valencia San Vicente Mártir.
12:20-13:20 / SIMPOSIO 8: Transhumanismo. Ponente: Rafael Monterde, Coordinador del Proyecto de Investigación, Universidad Católica de Valencia San Vicente Mártir.
Dos visiones del cuerpo: el transhumanismo y el personalismo. Algunos ejemplos de películas, Pilar Ferrer Rodríguez, Profesora e Investigadora, Universidad Católica de Valencia San Vicente Mártir.
Cyberpunk: Transhumanismo y desencanto, Pau Crespo Villalba, Universidad de Valencia.
13:20-14:40 / SIMPOSIO 9: Exploración y saber. Ponente: Gloria Casanova, Profesora e Investigadora, Universidad Católica de Valencia San Vicente Mártir.
A las puertas del Cielo, lo trascendente en el cine de Luc Besson. Ponentes: Nieves Alberola Crespo (Profesora e Investigadora Universitat Jaume I de Castelló) y Vicent F. Zuriaga Senent (Profesor e Investigador Universidad Católica de Valencia).
La experiencia religiosa en Converso (D. Arratibel, 2017), María Díaz del Rey, Profesora e Investigadora, Universidad Católica de Valencia San Vicente Mártir.
Silencio como límite cognitivo: la poética en la imagen fílmica de Andrei Tarkovski, Rocío Garriga Inarejos, Profesora e Investigadora, Universidad de Zaragoza.
14:40-16:00 / DESCANSO PARA COMER
16:00-16:45 / CONFERENCIA 6: Narcisismo estético en la cultura de la imagen. Riesgos antropológicos.Emilio García Sánchez, Profesor de Bioética en las Facultades de Medicina y Enfermería. Universidad CEU-Cardenal Herrera.
16:45-17:30 / CONFERENCIA 7: Los relatos sobre las relaciones familiares en el cine actual. Jerónimo J. Martín, Crítico de cine en COPE y TRECE TV, Presidente del Círculo de Escritores Cinematográficos (CEC), Profesor de Historia del Cine y de Cine y Moda.
17:30-19:00 / Mesa redonda / Podcast: Configuración del Ser Humano a través de la Mitología en el Cine
Participantes:
Raúl Gutiérrez Lombardo, Director del Proyecto de Investigación, Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano. José Alfredo Peris, Director del Proyecto de Investigación, Universidad Católica de Valencia San Vicente Mártir. José Sanmartín Esplugues, Catedrático de Lógica y Filosofía de la Ciencia, Universidad Católica de Valencia San Vicente Mártir. Jacinto Choza, Catedrático de Antropología Filosófica de la Universidad de Sevilla. Rafael Monterde, Coordinador del Proyecto de Investigación, Universidad Católica de Valencia San Vicente Mártir.
Conduce: Josep Sanmartín, Investigador y Coordinador del Proyecto de Investigación, Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano.
ACTO DE CLAUSURA
19:00-20:00 / CONFERENCIA 8: La persistencia de la naturaleza humana en el cine. Sixto José Castro, Profesor de Estética y teoría de las artes de la Universidad de Valladolid.
20:00: Clausura y entrega de títulos.
Lugar:Calle Guillem de Castro, nº 94, Valencia (España) – Salón de actos sede Santa Úrsula UCV Teléfono de contacto: +34 96 363 74 12 Mail de contacto:comunicacion@centrolombardo.edu.mx
Asistencia: 20 € estudiantes UCV, 40 € público en general y gratuito para docentes UCV Enlace de inscripción:https://goo.gl/ZJ1BNh
Max Henríquez Ureña nació el 16 de noviembre de 1885, y falleció el 23 de enero de 1968. Fue un destacado escritor, poeta, profesor, investigador y diplomático dominicano.
Estudió bachiller en Ciencias y Letras en Santo Domingo. Tras esto, se marchó a Nueva York a continuar sus estudios universitarios, y después a Cuba, donde se doctoró en Filosofía y Letras.
Max Henríquez Ureña fue profesor de literatura en la Escuela Normal de Santiago de Cuba, también en la Universidad Autónoma de Santo Domingo y en la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña. Por último, impartió conferencias en la la Facultad de Filosofía de la Universidad Federal de Río de Janeiro.
Como investigador, estudió la literatura de la América Hispana, escribiendo varios volúmenes donde destacan el Panorama histórico de la literatura dominicana, Panorama histórico de la literatura cubana y Breve historia del Modernismo.
En el ámbito de la cultura, Max Henríquez Ureña dirigió el Ateneo y la Academia de Derecho González Lanuza, en Santiago de Cuba. También fue miembro de número de la Academia Nacional Cubana de Artes y Letras, miembro de la Academia Dominicana de la Lengua y miembro correspondiente de la Academia Mexicana de la Lengua.
En la poesía, Max Henríquez Ureña desarrolló un estilo que partiendo del modernismo se fue atenuando con los años. Destacan entre sus obras poéticas Ánforas (1914) y Garra de luz (1958).
Como político, Max Henríquez Ureña llegó a Ministro Plenipotenciario de la República Dominicana en Londres y en Washington, Secretario de Estado de Relaciones Exteriores, Delegado ante la Sociedad de las Naciones, Embajador en Brasil y Argentina, Delegado ante las Naciones Unidas, Superintendente General de Enseñanza y Secretario de Estado de Interior y Policía.
Recordamos al autor con una poesía y una dedicatoria al Mtro. Vicente Lombardo Toledano.
Poesía de Max Henríquez Ureña
INTIMA
Desde el solar nativo -el nido de los pálidos recuerdos, la casa palpitante de memorias que viven y se agitan como espectros,- me llega tu palabra, henchida de miríficos consuelos, mensajera piadosa del terruño, hasta el extraño techo,- el techo que indolente me cobija, mudo y escueto, intacto por os fuegos de mis luchas, intacto por las alas del ensueño.En la isla, en lucha, cuál sangra el corazón, cual llora el pecho! ¿Qué mucho que el postrado combatiente destierre el sentimiento, vulnerable talón que el dardo hiere, y haga del estoicismo su remedio?En la vida, en la lucha, Cuán temprano sentí, lloré cuán presto! Cuánto de penas sufre! Solitario me encuentro, sin patria, sin hogar, sin ilusiones, -todas volaron con volar ligero-; busco para las penas interiores las aguas del Leteo, y tiendo del espíritu la salas al país irreal de invicto ensueño.Todo cuanto fue amores, luz de la edad y juveniles sueños, yace entre los escombros del pasado, apenas en las lindes del recuerdo.
Sobre esas ruinas la vista tiendo con muda indiferencia. No renace el extinto sentimiento cual si el ansia de dulces efusiones fuese muerta en el pecho. El fatigado espíritu no se enciende en la llama del deseo, y contempla a través de las edades como un campo vastísimo de hielo.
¡Ah! Que cuando resuena tu palabra del letargo despierto, y la nostalgia delator antiguo dentro del alma siento.
¡Oh tu, la soñadora, la constante! ¡Oh tu, sacerdotisa del ensueño! ¿No sientes, bajo el cielo de la Paria del ruiseñor parlero cual se ha trocado el himno de esperanzas por la canción macabrita de un cuervo? ¿No sientes que las vivas ilusiones, la vieja tradición, el dulce sueño, vuelan en el confuso torbellino que azota el patrio suelo, y hechos girones en la hoguera caen, perecen de la patria en el incendio?
Que con tu fe radiante que con tu amor perpetuo, reconstruyes las muertas ilusiones y guardas el altar de los recuerdos, y en las frágiles notas de tus cartas el alma envías del terruño entero!
En mi noche de amargo pesimismo el instante aun espero en que escuche, soñando, tus palabras de nuevo sobre las ruinas de la triste patria, “sobre las ruinas del hogar deshecho”
New Cork, diciembre 1903. Publicada en La Cuna de América, Santo Domingo.
Dedicatoria de Max Henríquez Hureña al Mtro. Vicente Lombardo Toledano
Henríquez Ureña, Max. Panorama histórico de la literatura dominicana. Río de Janeiro: Companhia Brasileira de Artes Gráficas, 1945.
A Vicente Lombardo Toledano, cordialmente. Max Henríquez Ureña, d/c Libertad 1386, Buenos Aires” (Argentina)
Obra ubicada en el acervo histórico: “Dedicatorias a Vicente Lombardo Toledano” de la biblioteca del Centro de Estudios Vicente Lombardo Toledano.
Los Estados Unidos y la República Dominicana. 1919.
Tablas cronológicas de la literatura cubana. Ediciones Archipiélago, 1929.
Fosforescencias. Ediciones Archipiélago, 1930.
El retorno de los galeones (bocetos hispánicos). Editoral Renacimiento, 1930.
Panorama de la República Dominicana. 1935.
Les influences Francaises sur la poésie Hipano-Americaine. Institut de Etudes Americaines, 1938.
El Continente de la Esperanza. 1939.
La independencia efímera, Fernand Sorlot. 1938.
La conspiración de los Alcarrizos. Sociedad Intrustrial de Tipografía, 1941.
Poetas cubanos de expresión francesa. Revista Iberoamericana, 1941.
El Arzobispo Valera. Fundacao Romao de Mattos Duarte, 1944.
Panorama histórico de la literatura dominicana. Río de Janeiro: Companhia Brasileira de Artes Gráficas, 1945.
Cuentos insulares: cuadros de la vida cubana. Buenos Aires: Editorial Losada, 1947.
Pedro Henríquez Ureña: antología. Ciudad Trujillo, Librería Dominicana, 1950.
El ideal de los trinitarios. Edisol, 1951.
Episodios dominicanos. (1951).
Garra de luz. Organización Nacional de Bibliotecas Ambulantes y Populares, 1958.
El retorno de los galeones; Breve historia del modernismo. Ciudad México: Fondo de Cultura Económica, 1960.
De Rimbaud a Pasternak y Quasimodo: ensayos sobre las literaturas contemporáneas. Ciudad México: Fondo de Cultura Económica, Tezontle, 1960.
Panorama histórico de la literatura cubana. La Habana: Ediciones Mirador, 1963.
Breve historia del modernismo. Ciudad México: Fondo de Cultura Económica, 1964.
Episodios dominicanos (novelas), Sociedad Dominicana de Bibliófilos, 1981.
Obras y Apuntes, 28 tomos, Ediciones de la Secretaría de Estado de Cultura, Santo Domingo, 2008.
Mi padre. Perfil Biográfico de Francisco Henríquez y Carvajal. Santo Domingo: Feria del Libro, 1988.
Mi padre. Perfil Biográfico de Francisco Henríquez y Carvajal. Edición corregida y aumentada. Santo Domingo: Ediciones Cielonaranja, 2011.
Artículo escrito por el Doctorando Josep Francesc Sanmartín Cava, en colaboración con los Servicios Bibliotecarios del Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano.
Alfredo de Lara Isaacs nació el 14 de noviembre de 1919, en Calvillo, Aguascalientes (México); y falleció en 1972. Fue un destacado político, periodista, escritor y poeta.
De niño, se trasladó con sus padres a la capital de Aguascalientes, donde realizó sus primeros estudios. Cuando ya era un adolescente, se trasladó a la Ciudad de México, donde ingresó en la Universidad Nacional Autónoma de México, como alumno de tercer grado de la Escuela de Iniciación Universitaria; tras esto, ingresó en la Escuela Nacional Preparatoria Nocturna. Finalmente, Alfredo de Lara Isaacs ingresó, en 1938, en la Facultad de Derecho.
Como político, en 1958, se presentó en campaña por un escaño como senador, que ocupó de 1958 a 1964. Tras esto, en 1965, Alfredo de Lara Isaacs trabajó como asesor técnico del gobierno federal, ocupándose como burócrata de primer nivel de la Secretaría de Trabajo y Previsión Social.
En la literatura, Alfredo de Lara Isaacs desarrolló una narrativa enmarcada en el realismo social. Entre sus primeras obras destaca Cuentos de los hombres de la Tierra (1954), donde se describe la vida del campo, la verdad y la mentira, la opresión, y los conflictos sociales en torno a la mujer. Su segundo libro de cuentos de tituló Caminos tiene la Tierra (1969), un libro laberíntico, psicológico y maduro, que narra la vida de los mexicanos que persiguen el “sueño americano”. También escribió una novela, Río Blanco. En esta novela, se narra la lucha de unos obreros dedicados al textil que culmina en una matanza de los trabajadores. Como poeta, de Alfredo de Lara Isaacs destaca su publicación Visión trunca del mar.
Como periodista, editó la revista universitaria La Batalla, donde se defendía la libertad de cátedra y la autonomía universitaria. También publicó cuento en revistas y periódicos como ACA, Paralelo y El Heraldo de Aguascalientes. También colaboró en revistas como El libro y el pueblo, Signo y Nuevo Mundo, y escribió para periódicos como El Universal, El Día, El Nacional y El Periquillo.
Recordamos a Alfredo de Lara Isaacs con una dedicatoria al Mtro. Vicente Lombardo Toledano.
Dedicatoria
Lara Isaacs, Alfredo de. Jesús Terán, México frente a Europa. México: Asociación de Universitarios Nocturnos (AUN), 1957.
Con admiración y afecto al maestro Vicente Lombardo Toledano. El autor (firmado) Alfredo de Lara Isaacs. Méx – 1957
Obra ubicada en el acervo histórico: “Dedicatorias a Vicente Lombardo Toledano” de la biblioteca del Centro de Estudios Vicente Lombardo Toledano.
Jesús Tenla: México frente a Europa Gobierno del Estado de Aguascalientes. 1952
Artículo escrito por el Doctorando Josep Francesc Sanmartín Cava, en colaboración con los Servicios Bibliotecarios del Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano.
Tomás Rico Cano nació el 1 de noviembre de 1916, en Uruapan, estado de Michoacán (México); y falleció el 4 de marzo de 1993, en la ciudad de Morelia, estado de Michoacán (México). Fue abogado, escritor, docente, editor, periodista y distinguido poeta.
Estudió para maestro en la Normal Regional No. 3, y Derecho en la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo. Como docente, Tomás Rico Cano fue profesor siendo aún muy joven, impartiendo clases de estética, español, civismo, ciencias sociales, economía y antropología, en escuelas de primaria, secundaria y preparatoria, por más cuarenta años. Además, participó y dirigió diversos movimientos estudiantiles y magisteriales.
Tomás Rico Cano fue un destacado periodista de izquierdas, lo que le llevó a fundar Juventud y a coeditar las revistas Pliego y Undani. También colaboró en El Heraldo de Michoacán, La Chispa, Pomoca, Paideia, El Nacional, El Popular, El Zumbido, Cuadernos de Derechos y Ciencias sociales; Uandami, Voces de la Cúpula y La Voz de Michoacán.
Como poeta, durante sus primeros años como periodista, Tomás Rico Cano publicó poesía en Juventud, en Rebeldías y en Ímpetus. Años más tarde, en 1988, publicó una columna titulada “La poesía de Michoacán” en El diario de Michoacán y en El Sol de Michoacán.
En el ámbito de la cultura, Tomás Rico Cano fue miembro de la Comisión de Cultura del Consejo de la Ciudad de Morelia (1983-1989), presidió la Delegación Moreliana del Instituto de Amistad e Intercambio Cultural México-URSS (1981-1991), y coordinó el taller de poesía de la Casa de la Cultura de Morelia.
Por su dedicación a la cultura, Tomás Rico Cano fue galardonado con la Presea al Mérito Maestro Rafael Ramírez, la Presea Maestro Rafael C. Haro, el Premio Imagen del 77, y la Condecoración Generalísimo Morelos.
Recordamos al autor con tres de sus poesías publicadas en su libro Algunos poemas (1962), y siete dedicatorias al Mtro. Vicente Lombardo Toledano.
Poesías de Tomás Rico Cano
DEL PAISAJE
“Venimos de Michoacán, no queremos nada” Rafael Heliodoro, Valle
Alba
La noche es obstinada serpentina de presagios marinos y follajes que grávidos agitan sus ramajes como en espera de una golondrina.
La golondrina es blanca, se adivina ya su aletear de luz y de paisajes que azorados despiertan en celajes esmerilados de sutil neblina.
El milagro se ha hecho sin derroche de inútiles sonidos ni pinturas; discreta se ha ausentado ya la noche
y al oriente que es rumbo de la vida, suelto el cabello, boca estremecida, el alba corta estrellas ya maduras.
Ocaso
EL ausente fulgor, metal marino, es una rosa triste en agonía; sus pétalos adiós dicen al día, en extraño ademán, discreto y fino.
Se ensombrece la tarde, es el destino primario de esta hora-fantasía en que una espuma rara todavía se desgaja en coral, palmas y vino.
Las nubes estrangulan su follaje en capricho de tintas y figuras que presienten al fin su último viaje.
Y de su sangre tornasol, lejana, emerge entre rumores de campana la noche con su cauda de ternuras.
Romance de Amor a Uruapan
A María Cano de Rico, símbolo de mi tierra.
Ni olvido ni ingratitud tu fresco rostro me opacan, ni las neblinas de agosto hacen que olvide tus aguas; si no pronuncio tu nombre de cogollos y retamas es sólo por no mojarlo con el rocío de mis lágrimas. Mas aquí estás en mi pulso, en mi lengua y en mis ansias luciendo tus negras trenzas, tus listones y tus dalias. Te miro con tu guanengo bajando por la Charanda agitado el “rollo” negro para llegar a la plaza. ¿Qué lleva tu grande jicara? ¿juaquiniquiles, naranjas? ¿o aguacates deslumbrantes como si fueran de laca?
No quiero ver “la Rodilla”, la Atarjea ni la Ziranda, no quiero ver las espumas que los recuerdos levantan; quiero mejor aturdirme al golpe de la Tzaráracua. Iremos juntos a pie, muy poco después del alba, y en Jicalán beberemos con las manos agua clara. Si llueve, nos taparemos con un capote de palma o entraremos a una troje donde cuelguen las “zindángatas”. Y al regresar por la tarde —nubes plomizas y grana— en San Juan o San Francisco iremos a las canacuas. Mas antes de oír la música y de presenciar la danza, dame en un jarrito nuevo un buen trago de charanda para no llorar de pronto con los cantos de mi raza. ¡Flor de Canela!, suspiro y mi suspiro se clava y como un viento amoroso todos mis sueños levanta. Suspiro porque me acuerdo, a pesar de la distancia, de tu rubor encendido como rosa en madrugada.
Con las aguas de tu río quisiera bañarme el alma y hacer gemas encendidas con sus brisas irisadas. Pícame “pico de gallo’’ para un “perla” o un “uruapan” mientras de mero Paracho van afinando guitarras para cantarte “pirecuas” que digan cosas del alma.
Yo he mirado a Tata Vasco debajo de una ziranda, descansando del camino, más brillante la mirada. Y Fr. Juan de San Miguel en las noches enlunadas viene a buscar a sus indios a los barrios y a la plaza y triste y decepcionado se va por la madrugada. (El Hospital se acabó, las tierras están sembradas mas la cosecha la hacen manos que no las trabajan. Sus barrios están muy tristes sin músicas y sin danzas; y hay nuevos encomenderos con insignias derrotadas).
Adiós, por hoy, tierra mía, inolvidable y amada, el tren tiene que llevarme lejos de tus frescas aguas, mas he de volver muy pronto, mucho antes que el frío a mi espalda clave sus finos puñales como timbuques de plata, y entonces he de entregarte mi vida en una canacua.
Uruapan, si no te olvido no olvides a quien te canta con “el son del corazón” y el retintín de sus lágrimas; y cuando llegue la hora en que se quiebren mis ramas, con tu rebozo de guare cobíjame bien la cara…
Dedicatorias de Tomás Rico Cano al Mtro. Vicente Lombardo Toledano.
Rico Cano, Tomás. El Colegio de San Nicolás en la lucha por la libertad y la cultura. México: Universidad Michoacana, Departamento de Extensión Universitaria, 1943.
Maestro: reciba este cuaderno que fue escrito bajo su inspiración guía, como una elemental, pero sólida muestra de reconocimiento y subordinación leal a sus consignas populares que usted encarna. Si alguna vez es posible, agradecería su opinión y aliento. Morelia, Mich., a 6 de febrero de 1944.
Rico Cano, Tomás. Algunas notas sobre el pensamiento político y jurídico de don José María Morelos. Michoacán: Ediciones de la Sociedad Gral. de alumnos de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales, 1960.
Al Maestro y guía sincero de mi Patria, camarada Vicente Lombardo Toledano, con el afecto respetuoso y la admiración de (firmado) T Rico Cano Morelia, a 7 de mayo de 1950.
Rico Cano, Tomás. Amando a tres ciudades – Uruapan, Pátzcuaro y Morelia. Morelia, Mich.: Ediciones Tzinapu, 1952.
Al Sr. Lic. Y distinguido maestro y amigo Vicente Lombardo Toledano, con el afecto sincero, nicolaita, de (firmado) T Rico Cano. Morelia, a 4 de nov. De 1952
Rico Cano, Tomás. Un recado a mi madre. México: Ediciones Tzinapu, 1957.
Con el afecto y amistad de (firmado) T Rico Cano, para el maestro, Lic. Vicente Lombardo Toledano” Morelia, Mich., mayo de 1957.
Rico Cano, Tomás. Un canto a la Revolución Mexicana. Michoacán: Ediciones Tzinapu, 1960.
Al Sr. Lic. Vicente Lombardo Toledano, con el antiguo afecto respetuoso y revolucionario (firmado) de T Rico Cano, Morelia, feb. de 1960.
Rico Cano, Tomás. Algunos poemas. Morelia, Michoacán: Erandi, 1962.
Al maestro Lombardo Toledano, con el antiguo y revolucionario (firmado) de T Rico Cano. Morelia, feb 28 de 1962
Rico Cano, Tomás. Un retablo purépecha. Morelia, Michoacán, México: Ediciones de la Sección XVIII del S.N.T.E., 1964.
Con el afecto y amistad de (firmado) T Rico Cano, para el distinguido maestro, Lic. Vicente Lombardo Toledano. Morelia, Mich., agosto 23 de 1964. ¡Feliz Año Nuevo 1965!
Obras ubicadas en el acervo histórico: “Dedicatorias a Vicente Lombardo Toledano” de la biblioteca del Centro de Estudios Vicente Lombardo Toledano.
Artículo escrito por el Doctorando Josep Francesc Sanmartín Cava, en colaboración con los Servicios Bibliotecarios del Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano.
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