Jorge de Lima, 1893-1953

Jorge Mateus de Lima, conocido como Jorge de Lima, nació el 23 de abril de 1893, en Río de Janeiro (Brasil), y falleció el 15 de noviembre de 1953. Destacó como escritor, poeta, pintor, político y médico.

En 1909, con apenas 16 años, se marchó de Maceió, donde había estado viviendo desde 1902, al Salvador, para estudiar medicina. Tras licenciarse, volvió a Brasil, a Río de Janeiro, y publicó su primer libro XIV Alexandrinos, por el que recibió el título de “Príncipe de los poetas de Alagoas”. Tras esto, volvió a Maceió en 1915 para dedicarse a la medicina, la literatura y la política.

Luego de la Revolución de 1930, un golpe de estado liderado por los estados de Minas Gerais y Río Grande del Sur, Jorge de Lima se trasladó a Río de Janeiro para establecer un centro médico en Cinelândia, la Plaza Floriano. Esta plaza, a principios del siglo XX concentró gran parte de la vida política y cultural de Brasil, con una serie de edificios monumentales dedicados al teatro, al arte y la educación. El centro médico de Mateus con el tiempo se convirtió también en un taller de pintura y escultura al que acudían intelectuales como Murilo Mendes, Graciliano Ramos y José Lins do Rego.

Se le recuerda como unos de los poetas más importantes de Brasil. La composición de su poesía compuesta originalmente en formato alejandrino, evolucionaría a un estilo modernista. Un hecho significativo que también definió su obra poética, fue su conversión al catolicismo en 1935.

Como político, fue miembro de la Asamblea Legislativa de Alagoas de 1918 a 1922, en 1926. Jorge de Lima también llegó a diputado estatal, y a edil en 1946.

En 1952, Jorge de Lima publicó el poema Invenção de Orfeu (Invención de Orfeo), una de las obras más importantes de la lírica brasileña. Un año después falleció a la edad de 60 años.

Recordamos a Jorge de Lima con dos de sus poesías y una dedicatoria al Mtro. Vicente Lombardo Toledano.

TRECE DIAS A CAMINO DEL DESIERTO

La cabellera de las nebulosas había emblanquecido,
ninguna estrella temporaria existía más en el catálogo general de las constelaciones,
una comprensión unánime envolvía la tierra, de oriente a occidente.
Entonces, en el desierto, donde nunca medrara simiente,
nacieron flores jamás vistas, que las Virtudes
o las Potestades habían sembrado.
Y, como el perfume y el polen fuesen traídos por el viento hasta los pueblos de las playas del mar,
en el primer día,
las abejas y los escarabajos dorados habían emigrado para allá;
y, en el segundo, los pájaros-moscas transportaron sus nidos
a camino del desierto;
y, en el tercero, pastores, magos y jardines se juntaron,
y, en el cuarto y quinto, el cortejo era inmenso y más numeroso que las estrellas del cielo;
y venían en él mujeres de cabello suelto y de senos fecundos,
y otras, ya fecundadas, que iban a fin de que sus hijos naciesen puros bajo el polen sagrado;
e iban millares de vírgenes que habían sentido desde lejos
la presencia de las flores, y querían dormir junto a ellas para despertar más lindas;
El hálito de la gran masa era tan poderoso que producía las mareas, la oscilación de las palmeras la caricia de las brisas,
y cuando llegaba a las orillas del mar, las olas se entreabrían y el cortejo pasaba;
en el sexto día, la tierra se agrietó y millones de cabezas decapitadas se incorporaron al desfile,
y esas cabezas, que pertenecieron a grandes alucinados y a grandes precursores, conservaban delante de ellas visiones nunca vistas y muchas cosas que apenas comenzaban a nacer;
y después de las cabezas venía la nación de los videntes, de los tocantes y de los oyentes,
viendo, tocando y oyendo seres que no vemos,
pensamientos envueltos de nubes,
y gritos que se interrumpieron desde las primeras generaciones;
ruedas de fuegos de artificio distribuían mensajes y alimento a los hombres de buena voluntad,
grandes águilas lentamente volaban sobre la procesión llevando amazonas doncellas
o dejando quietas las alas para dar sombra a los cansados;
en el séptimo día, el cortejo pasó a través de grandes cascadas, y niñas de largas trenzas se juntaron a los nuestros,
cantando y danzando bajo un bello arco iris;
y en el octavo día, grandes máquinas redimidas de los crímenes en que fueron cómplices de los hombres,
automáticamente rodaban cubiertas de flores, obedientes y mudas;
muchos perfumistas avergonzados y orgullosos ingerían venenos de plantas;
y serpientes verdes de los bosques vírgenes y de las aguas nunca alumbradas, se arrollaban a las cinturas de las doncellas o les adornaban los tobillos y los cuellos para ir también hacia el desierto;
y en el noveno día, hortelanos plantadores de mirra, de cinamomo, y fabricantes de bálsamos sagrados, nos buscaron tan ávidos que no vieron al rey que quedó solitario en su trono
porque todas las mujeres y favoritas
y donceles y eunucos y doncellas del harén habían venido
con nosotros, con sus candiles y sus adornos;
y muchos generales quedaron sin comando porque las tropas los abandonaron por el gran cortejo;
a la menor señal de los conductores de las tribus,
codornices y otros manjares
bajaban sobre la multitud.
Y no había tiempo para armar las tiendas,
y acampar el varón con su amada,
pues al segundo toque de trompeta
las noches se disipaban y las profecías
eran accesibles a todos;
en el décimo día, ordenamos que se abriesen pozos
junto a los labios de todos los sedientos
y que viniesen los náufragos a aumentar el cortejo;
y en el undécimo: “i venid, pájaros, a cantar en nuestras madrugadas!
y júntense las aguas madres y sepárense de nuevo
de las aguas del diluvio y nos acompañen también para el desierto”;
y en el duodécimo, vio Dios que todo era bueno;
y en el décimo-tercero toda la infinita multitud divisó,
al subir la montaña desde la que se avista el desierto,
que el poeta iba en la frente, conduciendo su pueblo.
Y a la sombra de las grandes flores
los hombres crecieron y se multiplicaron;
y el resto del mundo estaba vacío y vano
y era como el antiguo desierto.

EL POETA QUE DENTRO DE VOS DUERME

Él poseía largas manos
y ojos acariciadores.
Él era duro, áspero y triste
y algunas veces dichosísimo.
Si alguien lo mirase de cerca
ciertamente que vería
que venía de muy lejos
y que había lunas extintas
esparcidas por su cuerpo.
Él era puro como un niño
y sabio como un profeta;
más ligero que cualquier flecha
iba de un siglo a otro siglo.
Y a través de las cosas veía;
mas rápido se enternecía
pues era la vida que adivinaba
con sus desastres sucesivos.
Él se acordaba de cuando
dormía en los tiempos sin fin.
En sus manos existía
un halo que se ignoraba
si era celeste o infernal.
Y sus espaldas poseían
el ruido de alas que vuelan.
Sufría mucho el ser extraño
con la iniquidad de los hermanos,
con la opacidad de los hombres.
El mundo era muy lento
para sus pasos de gigante.
Muchas mujeres lo escarnecieron,
pues no escuchaba sus llamadas
si eran sucios sus apelos.
A nadie este hombre temía;
sólo de sí tenía miedo
y a los seres que en él vivían
y a los túmulos que en él había.
Cuando la mano en un hombre posaba
este hombre se retraía;
sólo quedaban los huesos,
pues lo demás él comía
con su memoria legendaria,
con su pura inteligencia.
Le placía ir todas las tardes
a andar por las playas del mar;
hablaba con las algas y las conchas
e iba a dormir en la pleamar
acunado en las móviles aguas.
Sus mareas eran diversas,
su sombra iba a los desiertos.
Él había llegado antes,
antes de ser creado el mundo:
era un ser duplo, triple, cuádruplo,
era sin tiempo y sin espacio,
y al mismo tiempo realísimo.
En las florestas negras e inmensas
andaba,vagabundo, muchas veces.
Varias princesas lo llamaron:
llegó siempre a ellas procurando
el ser ideal que imaginó.
Y no hallándolo nunca en el mundo
reposa, reposa, reposa
dentro de cada uno de nos.

Poemas (1927). Río de Janeiro: Gráficas del Norte.

A Vicente Lombardo Toledano, con mi más alto aprecio. (Firmado) Jorge de Lima, 27-9-39.

Obra ubicada en el acervo histórico: “Dedicatorias a Vicente Lombardo Toledano” de la biblioteca del Centro de Estudios Vicente Lombardo Toledano.

Catálogo bibliotecario en línea
Correo electrónico: bibliolomb@hotmail.com

OBRA

Poesía

  • XIV Alexandrinos (1914)
  • O Mundo do Menino Imposible (1925)
  • Poemas (1927)
  • Novos Poemas (1929)
  • O acendedor de lampiões (1932)
  • Tempo y Eternidade (1935)
  • A Túnica Inconsútil (1938)
  • Anunciação y encontro de Mira-Celi (1943)
  • Poemas Negros (1947)
  • Livro de Sonetos (1949)
  • Obra Poética (1950)
  • Invenção de Orfeo (1952)

Novela

  • Salomão e as Mulheres (1927)
  • O anjo (1934)
  • Colunga (1935)
  • A mulher obscura (1939)
  • Guerra dentro do beco (1950)

Ensayo

  • A Comédia dos Erros (1923)
  • Dois Ensaios: Proust e Todos Cantam sua Terra (1929)
  • Anchieta (1934)
  • História da Terra e da Humanidade (1937)
  • Vida de São Francisco de Assis (1942)
  • Vital (1945)
  • Vida de Santo Antonio (1947)

Artículo escrito por el Mtro. Josep Francesc Sanmartín Cava en colaboración con los Servicios Bibliotecarios del Centro de Estudios Filosóficos.


Ramón Guirao, 1908 – 1949

Ramón Guirao nació el 11 de octubre de 1908, en Pinar del Río (Cuba), y falleció el 17 de abril de 1949. Destacó como poeta, siendo uno de los primeros en escribir poesía sobre el tema negro. Una de sus primeras obras negristas fue Bongó.

Sus primeros escritos datan de 1928, cuando publicó para el Diario de La Marina el poema La bailadora de rumba. Otras obras con las que destacó el autor fueron Poemas negros y Órbita de la poesía afrocubana. Dejó inéditos los poemarios Cuadrante y Seguro secreto.

Como periodista, Guirao colaboró con la Revista Avance, Alerta, La Prensa, Orbe, Carteles, Social, Línea, Revista Bimestre Cubana, Bohemia, Espuela de Plata, Verbum y Orígenes. En 1937, llegó a jefe de redacción de la revista Grafos gracias a que ganó el premio nacional de ensayo de tema cubano del Concurso de la Secretaría de Educación.

Ramón Guirao también fue uno de los fundadores de la Sociedad de Estudios Afrocubanos.

Recordamos a Ramón Guirao con seis de sus poesías y una dedicatoria al Mtro. Vicente Lombardo Toledano.

BAILADORA DE RUMBA

Bailadora de guaguancó,
piel negra,
tersura de bongó.
Agita la maraca de su risa
con los dedos de leche
de sus dientes.
Pañuelo rojo
—seda—,
bata blanca
—almidón—,
recorren el trayecto
de una cuerda
en un ritmo afrocubano
de

guitarra,
clave
y cajón.

«¡Arriba, María Antonia,
alabao sea Dió!»
Las serpientes de sus brazos
van soltando las cuentas
de un collar de jabón.

Diario de la Marina, abril 8 de 1928.

ESTAMPA DE SAN LAZARO

Este día de San Lázaro
tiene olor a estampas viejas,
a cirios y llagas frescas.
Ruedan alegres de aire
sonidos de cueros secos,
mil Locas están hablando
de ron, sudor y monedas.
Mil corazones latiendo.
Mil pies arañan el suelo
y otros mil lo pulen luego.
¡Cómo bailan sus trompos
redondos las caderas!
¡San Lázaro pide vela!

Alboroto de camisas,
banderas de callejón,
los negros están soñando
lentos caminos de son.
De negro es la sombra
que enciende el altar,
saluda y se vuelve a sentar.
De negro es la sombra
que entra, que sale,
que «traga», canta y se va.
Negro que «etá claro y sabe
ata adonde pué yegá».

Este día de San Lázaro
tiene olor a estampas viejas,
a cirios y llagas frescas.
¡Cómo sienten los vecinos
negras cosquillas de cuerdas!

1928.

CANTO NEGRO DE RONDA
Para Raulín Blanco

¡Quiquiriquíii!

Los caminos
de alas grises
en el Oriente
se esconden
sin preguntas
de haciadónde.

¡Quiquiriquíii!

—¡Jongolojongo
del Rey Congo,
mi puchunguito:
quita manito,
cabesa e guayo,
que la gayo
ba pica a tí!

¡Quiquiriquíii!

—¡Ba pica a tí, nengrito!
Quiquiriquíii,
conguito,
quiquiriquíiii.
¡Babalú pa mí!

—¡Jongolojongo
del nengricongo!
¡Babayú-ayé !
La gayo se fué.
¡Babayú-ayé!
La gayo se fué.

1931 (inédito).

E NEGRO ETA BASILON
A Eusebia Cosme

Pique, repique e bongó,
repique, pique e bongó,
que e negro etá basilón.

—¿Meto mano o piro?
Quiero guaguancó
y una sintura que siga
e pasiyo que doy yo.

Pique, repique e bongó,
que e negro etá basilón.
—Se dio un codcorrón de grifa
y no sabe, cheche,
lo chébere que soy yo.
Pa ebitá la bronca, toca;
no tengo arriba la fioca.

Pique, repique e bongó,
repique, pique e bongó,
que e negro etá basilón.

Se mueve un ciclo de bembas
sobre una esfera de sol:
mitad sombra, mitad ron.
En las Antillas Mayores
un son, a lágrima viva,
llora llorando sudor.

—¡Quiero guaguancó
y una sintura que siga
e pasiyo que doy yo!

Pique, repique e bongó
que e negro etá basilón…

1933

 DECIMAS
Para Alberto Delgado Montejo1
Porque al ritmo de la conga
se muevan nubes de nalgas:
pez vivo bajo las algas…
¡Asunción, Niña Bitonga,
Remigio André, Pepe Longa !
Plateado cristal quebrado,
gallo y plumas, desplumado,
sin redoble de atabales.
Santo negro de los males
por el aire, desalado…2
Muerte ya tan cerca y sola:
que no hable Tula de changa
con risa de Ña Bundanga,
envuelto en flecos de ola
su vientre de caracola.
Que sí, dijo la culebra
al golpe que no la quiebra.
Que no, dijo la matamba,
pasito a paso de zamba.
¡Ñata, yamba, ñeque, yebra!…3
Cera amarilla de altares,
jengibre y escoba amarga
cuando la sombra se alarga
tostada sobre los mares.
Filo mellado de ijares,
canto nuevo bajo el ala;
el dolor todo lo iguala
en las cuerdas de mi tres.
¡Sin voz, pero del revés,
llanto de la vida mala!SEXTETO
A Fernando García Mora, maestro impresor.1 (guitarratres)
Boca, lágrima, madera,
cuerda de acero y espina
al dedo que no te afina
clavándose en tu cadera.
Amante de larga espera,
espera larga de amante.
Jacinto, nata, flamante
galope de cal y plata,
diapasón de agua escarlata
para mi sangre quemante.2 (maracas)

Quien por el aire te ve,
china furiosa de fibra,
revuelo de mangas vibra
en ademán que yo sé…
Aquí dentro te clavé,
por dolorosa empuñada,
fruta de mano morada.
Nueva pared para el tope:
al ritmo de tu galope
vieja canción recordada.

3
(bongó)

Que no te escuche el rumbero
caliente de llama entera,
que dentro de ti no muera
el látigo del negrero.
Cara y cruz, tú, bongosero:
risa blanca y piel morena
cuando mi cuero resuena
la bóveda de tu mano.
El blanco repita: hermano,
brazo a brazo, voz serena.

(clave)
Cerca de mí, contra el viento,
la tibia garganta sabe
la negra voz de la clave.
Detrás de mí, sin lamento,
la guitarra, por momento,
se queda desamparada;
ceñida no, desligada
del seco llanto de cruz
que a gotas hiere de luz
la larga bata rosada.

(contrabajo)
Si aquí la fama derrama
virutas sobre tu caja,
sencilla fue la mortaja:
polvo, sombra, seca rama.
Oculta mano de grama
resbala por tu cordaje.
Hoy, olvidando moblaje
en casa del cumbanchero;
con plata no, sin dinero,
pero con mucho coraje.

(cornetín)
Llaves, caracol de cobre
en el azul trompetero,
hacia lo alto viajero
en espera que te nombre,
con ansias de lo que sobre
para tu gloria futura.
Cornavoz de punta dura
clavado en el firmamento
del son, imagen del viento
en fijo salto de miura.

1936

 

 

 

 

 

Carátula del libro Órbita de la poesía afrocubana, 1928-37 (Antología). La Habana: Ucar, García, 1938.
Órbita de la poesía afrocubana, 1928-37 (Antología). La Habana: Ucar, García, 1938.

A Vicente Lombardo Toledano con un afectuoso saludo Ramón Guirao, 1938.

Obra ubicada en el acervo histórico: “Dedicatorias a Vicente Lombardo Toledano” de la biblioteca del Centro de Estudios Vicente Lombardo Toledano.

Catálogo bibliotecario en línea
Correo electrónico: bibliolomb@hotmail.com

Artículo escrito por el Mtro. Josep Francesc Sanmartín Cava en colaboración con los Servicios Bibliotecarios del Centro de Estudios Filosóficos.


 

Jaime Torres Bodet, 1902-1974

Fotografía de Jaime Torres Bodet

Jaime Torres Bodet, originario de Barcelona (España), nació fruto del matrimonio de Alejandro Torres Girbent y Emilia Bodet, el 17 de abril de 1902, en la Ciudad de México, donde cometió suicidio el 13 de mayo de 1974. Apodado como Celuloide y Sube y Baja, compartió el seudónimo de Marcial Rojas con Bernardo Ortiz de Montellano. Destacó como diplomático, escritor, ensayista y poeta mexicano, llegando a pertenecer al grupo de Los Contemporáneos.

Banner comentario de apoyoEstudió primaria en la escuela Normal de Maestros, donde se graduó a la edad de 11 años. Tras esto ingresó en las Escuela Nacional de Preparatoria, terminando el bachillerato a la edad de 15 años. Estudió la carrera de Filosofía y Letras en la Facultad de Jurisprudencia y en la de Altos Estudios de la Universidad Nacional de México. Fue secretario de José Vasconcelos en 1921, y de Bernardo Gastélum. También fue director del Departamento de Bibliotecas de la Secretaría de Educación Publica de 1922 a 1942, secretario de Salubridad en 1925 y profesor de literatura francesa en la Escuela de Altos Estudios de 1925 a 1929.

Jaime Mario Torres Bodet, fue alentado en la escritura de la poesía por Enrique Pérez Granados, entre otros, quien eligió uno de sus versos como ejemplo de la exaltación de un estado de alma decadentista[1]. Esto sucedió cuando Bodet tenía apenas doce años, lo que le serviría para destacarse como poeta en posteriores años. Publicó sus primeros poemas en el periódico El Pueblo (1916), en 1917 publicó una poesía para revista Pegaso: A través de la onda, y en 1918, a la edad de 16 años, publicó su primer libro de poesía: Fervor (1918).

Tras su reconocimiento poético, entabló amistad con Carlos Pellicer y José Gorostiza, entrando a formar parte del grupo de los Contemporáneos. Dirigió, junto con Eduardo Ortiz de Montellano, la revista Falange, centrada en recoger textos mexicanos que sirvieran como enlace entre culturas, colaboró con la revista Ulises de 1927 a 1928 y dirigió la revista Contemporáneos de 1928 a 1931. Se relacionó con las generación del 27 gracias a su amistad con Benjamín Jarnés, cuando colaboró con la Revista de Occidente de 1929 a 1931.

En 1960, Jaime Torres Bodet había publicado 15 libros de poesía. Su obra poética comprende dos periodos marcados por su estilo. De 1916 a 1930, Bodet se caracterizó por un estilo anacrónico, definido por una estructura simétrica y clásica. De 1930 a 1971, Bodet escribiría mezclando su estilo anacrónico con el estilo vigente. Fue en este último periodo cuando Bodet alcanzó su máximo reconocimiento como poeta.

Jaime Torres Bodet, también destacó como diplomático, llegando a director general de la UNESCO de 1948 a 1952, donde se caracterizó por el desarrollo de las relaciones exteriores durante los inicios de la Guerra Fría. También fue Presidente de la Academia Mexicana de Derecho Internacional y embajador de México en Francia de 1954 a 1958.

Otro hecho destacable de la vida de Bodet, fue su preocupación por la alfabetización, lo que le llevó a ser Secretario de Educación Pública de 1943 a 1946, y de 1958 a 1964, impulsando el Plan de Once Años para la Extensión y el Mejoramiento de la Enseñanza Primaria, Fundó la Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuitos, entregando los primeros libros gratuitos en 1960.​ Impulsó la construcción del Museo Nacional de Antropología y del Museo de Arte Moderno. También impulsó la construcción de numerosas escuelas, entre las que destacan la Escuela Normal para Maestros, la Escuela Normal Superior, el Conservatorio Nacional y la unidad profesional de Zacatenco del Instituto Politécnico Nacional, inaugurada en 1964.

‹‹Estos son un regalo del pueblo de México para el pueblo de México››. Palabras de Bodet en la entrega de los libros de texto gratuitos en 1960.

Recordamos a Jaime Torres Bodet con ocho de sus poesías y dos de sus dedicatorias al Mtro. Vicente Lombardo Toledano.

POESÍAS

AGOSTO

Va a llover… Lo ha dicho al césped
el canto fresco del río;
el viento lo ha dicho al bosque
y el bosque al viento y al río.

Va a llover… Crujen las ramas
y huele a sombra en los pinos.

Naufraga en verde el paisaje.
Pasan pájaros perdidos.

Va a llover… Ya el cielo empieza
a madurar en el fondo
de tus ojos pensativos.

LA PRIMAVERA DE LA ALDEA

La primavera de la aldea
bajó esta tarde a la ciudad,
con su cara de niña fea
y su vestido de percal.
Traía nidos en las manos
y le temblaba el corazón
como en los últimos manzanos
el trino del primer gorrión.

A la ciudad la primavera
trajo del campo un suave olor
en las tinas de la lechera
y las jarras del aguador…

PATRIA

Esta piedad profunda es tierra mía. 

Aquí, si avanzo, lo que toco es patria:
presencia donde siento a cada instante
el acuerdo del cuerpo con el alma.

Esta voz es mi voz. Pero la escucho
en bocas diferentes. Y aunque nada
de cuanto dice pueda sorprenderme,
oírla me cautiva porque canta
en ella un corazón siempre distinto
que nos lo explica todo sin palabras.

Aquí, si avanzo, el mundo se detiene.
Todo es verdad primera y espontánea:
¡día, hasta fallecer, hecho de aurora!
¡vida, hasta concluir, hecha de infancia!

PAZ

No nos diremos nada. Cerraremos las puertas.
Deshojaremos rosas sobre el lecho vacío
y besaré, en el hueco de tus manos abiertas.
la dulzura del mundo, que se va, como un río…

RÍO

¡Río en el amanecer!
¡Agua en tus ojos claros!
Caer —¡subir!— en lo azul
transparente, casi blanco.

Cielo en el río del alba
—mi amor en tus ojos vagos—
oh, naufragar —¡ascender!—
¡siempre más hondo! ¡Más alto!
…Río en el amanecer…

AMBICIÓN

Nada más, Poesía:
la más alta clemencia
está en la flor sombría
que da toda su esencia.

No busques otra cosa.
¡Corta, abrevia, resume;
no quieras que la rosa
dé más que su perfume!

CIVILIZACIÓN 

Un hombre muere en mí siempre que un hombre
muere en cualquier lugar, asesinado
por el miedo y la prisa de otros hombres.

Un hombre como yo; durante meses
en las entrañas de una madre oculto;
nacido, como yo,
entre esperanzas y entre lágrimas,
y —como yo— feliz de haber sufrido,
triste de haber gozado,
Hecho de sangre y sal y tiempo y sueño.

Un hombre que anheló ser más que un hombre
y que, de pronto, un día comprendió
el valor que tendría la existencia
si todos cuantos viven
fuesen, en realidad, hombres enhiestos,
capaces de legar sin amargura
lo que todos dejamos
a los próximos hombres:
El amor, las mujeres, los crepúsculos,
la luna, el mar, el sol, las sementeras,
el frío de la piña rebanada
sobre el plato de laca de un otoño,
el alba de unos ojos,
el litoral de una sonrisa
y, en todo lo que viene y lo que pasa,
el ansia de encontrar
la dimensión de una verdad completa.

Un hombre muere en mí siempre que en Asia,
o en la margen de un río
de África o de América,
o en el jardín de una ciudad de Europa,
Una bala de hombre mata a un hombre.

Y su muerte deshace
todo lo que pensé haber levantado
en mí sobre sillares permanentes:
La confianza en mis héroes,
mi afición a callar bajo los pinos,
el orgullo que tuve de ser hombre
al oír —en Platón— morir a Sócrates,
y hasta el sabor del agua, y hasta el claro
júbilo de saber
que dos y dos son cuatro…

Porque de nuevo todo es puesto en duda,
todo se interroga de nuevo
y deja mil preguntas sin respuesta
en la hora en que el hombre
penetra —a mano armada—
en la vida indefensa de otros hombres.
súbitamente arteras,
las raíces del ser nos estrangulan.

Y nada está seguro de sí mismo
—ni en la semilla en germén,
ni en la aurora la alondra,
ni en la roca el diamante,
ni en la compacta oscuridad la estrella,
¡cuando hay hombres que amasan
el pan de su victoria
con el polvo sangriento de otros hombres!

NUNCA

Nunca me cansará mi oficio de hombre.
Hombre he sido y seré mientras exista.
Hombre no más: proyecto entre proyectos,
boca sedienta al cántaro adherida,
pies inseguros sobre el polvo ardiente,
espíritu y materia vulnerables
a todos los oprobios y las dichas…

Nunca me sentiré rey destronado
ni ángel abolido mientras viva,
sino aprendiz de hombre eternamente,
hombre con los que van por las colinas
hacia el jardín que siempre los repudia
hobre con los que buscan entre escombros
la verdad necesaria y prohibida,
hombre entre los que labran con sus manos
lo que jamás hereda un alma digna,
¡porque de todo cuanto el hombre ha hecho
la sola herencia digna de los hombres
es el derecho de inventar su vida!

Carátula y dedicatoria del libro Discursos: 1941-1964. Torres Bodet. México: Porrúa, 1965.
Torres Bodet, Jaime. Discursos: 1941-1964. México: Porrúa, 1965.

A Vicente Lombardo Toledano, que ha luchado tan esforzadamente en defensa de muchos de los principios invocados en estos textos. Su amigo (firmado) Torres Bodet.

Carátula del libro Tolstoi: su vida y su obra. México: Porrúa, 1965. de Torres Bodet
Torres Bodet, Jaime. León Tolstoi: su vida y su obra. México: Porrúa, 1965.

A Vicente Lombardo Toledano, con más de 47 años de amistad y sincero aprecio. Su amigo (firmado) Torres Bodet. México, D. f. Octubre de 1965.

Obra ubicada en el acervo histórico: “Dedicatorias a Vicente Lombardo Toledano” de la biblioteca del Centro de Estudios Vicente Lombardo Toledano.

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Poesía

  • Poemas juveniles (1916-1917)
  • Fervor (1918)
  • Canciones (1922)
  • El corazón delirante (1922)
  • Nuevas canciones (1923)
  • La casa (1923)
  • Los días (1923)
  • Poemas (1924)
  • Biombo (1925)
  • Destierro (1930)
  • Cripta (1937)
  • Sonetos (1949)
  • Fronteras (1954)
  • Sin tregua (1957)
  • Trébol de cuatro hojas (1958)
  • Poemas recientes (1965-1966)

Narrativa

  • Margarita de niebla (1927)
  • La educación sentimental (1929)
  • Proserpina rescatada (1931)
  • Estrella de día (1933)
  • Primero de enero (1934)
  • Sombras (1935)
  • Nacimiento de Venus y otros relatos (1941)

Ensayos

  • Lecturas clásicas para niños (1925)
  • Contemporáneos (1928)
  • Coordinación interamericana (1941)
  • Misión del escritor (1942)
  • Mensaje a la juventud (1944)
  • Educación y concordia internacional (1948)
  • La misión de la UNESCO (1949)

Autobiografía

  • Tiempo de arena (1955)
  • Artículos publicados
  • Muerte de Proserpina, en Revista de Occidente, 1930.

Otros títulos

  • Balzac (1959)
  • Memorias (cinco volúmenes) (1961)
  • Tolstoi (1965)
  • Rubén Darío (1966), Premio Mazatlán de Literatura 1968
  • Proust (1967)

Artículo escrito por el Mtro. Josep Francesc Sanmartín Cava en colaboración con los Servicios Bibliotecarios del Centro de Estudios Filosóficos.


[1] Torres Bodet, Jaime (1967). «Noticia biográfica». Obra poética. Porrúa. pp. 30-32.

Emilio Frugoni Queirolo, 1880 – 1969

Retrato de Emilio Frugoni

Emilio Frugoni Queirolo nació el 30 de marzo de 1880, en la ciudad de Montevideo (Uruguay), y falleció el 28 de agosto de 1969 en esta misma ciudad. Fue un destacado abogado, escritor, poeta, docente y político uruguayo.

Como soldado, luchó bajo las órdenes del General Muniz defendiendo el gobierno de Batlle, durante la Guerra Civil de 1904 en Uruguay. Tras esto, nunca más volvería a ejercer como militar. Así expresó el mismo esta decisión:

no prestarme más a la sanguinaria rivalidad de las divisas (…) para abrir una nueva ruta al criterio político de nuestro pueblo para apartarlo de la arcaica costumbre del tradicionalismo de blancos y colorados, siempre prontos a dirimir sus rivalidades en los campos de batalla.

Como político, inició su carrera en diciembre de 1904 cuando realizó su conferencia “Profesión de fe socialista” en el Teatro Stella d´Italia, lo que le serviría, sumado a su talento oratorio y político, para impulsar la fundación del Partido Socialista de Uruguay  en 1910, del cual sería su primer Secretario General. Como parlamentario, logró ser el primer diputado socialista de Uruguay, y destacó por su labor fuertemente combativa y en denuncia de la corrupción. Tanto es así que estuvo a punto de batirse en duelo con el diputado colorado Pelayo, cuando este le dijo: “El diputado Frugoni da más en la herradura que en el clavo”; y Frugoni le respondió: “No es mi culpa que el Señor Diputado se mueva tanto”.

Cuando el Partido Socialista se convirtió en el Partido Comunista de Uruguay, asumiendo las 21 condiciones planteadas de la Tercera Internacional, Emilio Frugoni decidió abandonar el partido, pues no estaba de acuerdo con ninguna de las condiciones. Tras refundar el Partido Socialista, volvió a ser diputado en 1929. A los pocos años, Frugoni no puede evitar enfrentarse al régimen de Terra (1933-1938), y fue detenido y desterrado. Sin embargo, volvió como diputado electo en 1934, protagonizando de nuevo un enfrentamiento con Terra en el Parlamento en el día de su juramento para asumir el gobierno. Así le replicó Frugoni a Terra cuando éste se proponía jurar:

Ese juramento no tiene valor, porque el doctor Terra ha demostrado que no cumple lo que jura.

Esto le costó a Emilio Frugoni que lo expulsaran del Parlamento y que la policía le golpeara hasta que se pudo refugiar en la Casa del Pueblo.

En 1942, el mismo año en que falleció su mujer, María Rosa Barreto, es mandado, por el gobierno del presidente Juan José de Amézaga, a la Unión Soviética como Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario del Uruguay. Sin embargo, en 1946 volvió de la URSS desencantado y muy crítico. Tanto es así que publicó el libro La Esfinge Roja (1948), donde criticó al gobierno soviético.

En 1963 abandonó el Partido Socialista, debido, principalmente, a la oposición de Enrique Erro, quien promovió la llamada Unión Popular que contradecía los principios democráticos y marxistas de Frugoni. Es por esto que decide impulsar el Movimiento Socialista basándose en su “Declaración de fe socialista”.

Emilio Frugoni se presentó en 1966 a las elecciones, con 86 años de edad. Un año más tarde, Jorge Pacheco Areco suprimió el valor jurídico del partido Socialista, y clausuró su sede y la Casa del Pueblo. Es entonces cuando insinuó que podría entregar la sede al Movimiento Socialista de Frugoni, a lo que éste se negó respondiendo:

Tenemos clara y definida orientación política. No es esta oportunidad para ventilar discrepancias con las otras fuerzas en el campo de la izquierda ni admitiremos que de ella sea árbitro el Poder Ejecutivo ni ningún otro órgano de gobierno. No aceptaremos ventajas provenientes de medidas represivas ni toleraremos ningún atropello atentatorio contra el ejercicio de derechos esenciales. (Semanario Marcha 22-12-67)

De su labor política destaca también la defensa del voto secreto en la Asamblea Constituyente de 1916, la defensa de los derechos de la mujer, la defensa de la capacidad política de las autonomías municipales, la entrega de la carta de ciudadanía para los extranjeros y la creación del Instituto de Colonización y Reforma Agraria.

Recordamos a Emilio Frugoni con una poesía y una dedicatoria al Mtro. Vicente Lombardo Toledano.

LAS PLAYAS

I

Montevideo tiene un aire de pereza.
Tendida cabe el río, sobre colinas gayas,
aburrida bosteza
hacia el espacio, por sus cinco playas.

¡Oh, las graciosas playas de Montevideo!
Abren sus blancos brazos, como con el deseo
de estrechar todo el río en sus arenas,
y el río les regala el cabrilleo
de sus aguas serenas.

Ramírez y Pocitos, y Carrasco y Malvín
y Capurro, hospitales que curan el esplín.
En ellas tiende el Río de la Plata
sus sábanas de espuma para la conjunción
de sus aguas azules con la arena de plata
en que lento se acuesta el río, como un león.

Con esas cinco playas, que son bocas divinas,
sonríe en el estío a las auras marinas
que la perfuman al pasar,
dejando en esas bocas un ósculo del mar.

Montevideo tiene un aíre de pereza. . .
Al descender los días estivales
sobre sus costumbres casi coloniales,
es como una criolla joven, pero algo obesa,
que al sol se despereza
con movimientos lentos y sensuales.

Sus pupilas se encienden de un fulgor repentino,
sus labios reflorecen con dulzor de pitanga,
y su garganta arroja al aire cristalino,
como una piedra, el grito de su risa guaranga.

Hacia las cinco playas vuela el aburrimiento
de la ciudad, en automóviles y tranvías,
y allí lo contemplamos, en aquel somnoliento
desfile por las ramblas, igual todos los días.

II

¡Playas armoniosas! En su blanco seno
Yo sorbo de bruces, junto al mar sereno,
con labios voraces,
la savia esencial de la vida,
que hierve en las ondas y flota en el viento.
En ellas mis ojos audaces
gustaron visiones de carnal belleza
que me depararon un deslumbramiento,
y también un poco de vaga tristeza
como deshojarla como flor al viento…

Yo adoro esas playas,, y en ellas adoro
a las mil ondinas de cabellos de oro
o de bronceados o negros cabellos,
que muestran sus cuerpos flexibles y bellos
ante el mar sonoro.

Yo adoro
los muslos pulidos, los brazos, los cuellos
de mujer desnudos, en la arena llena
de chispazos de oro.
¡Playas! las sirenas
cantan a los ojos sobre las arenas
que el día rescalda,
ofreciendo al aíre los senos, la espalda,

las carnes morenas
que el sol les madura con su beso gualda.
Playas deliciosas que adoro y envidio;
sobre vuestro seno aventan su fastidio
voluptuosamente divinas ondinas;
¡oh, playas divinas!
Yo envidio las ondas que abrazan y tumban
los cuerpos de diosa, tal como en un lecho;
con mil dientes blancos les muerden el pecho,
y, al fin, jadeando, a sus pies se derrumban. .
¡Playas, playas, playas! bocas sonrientes.
¡Playas, playas, playas! brazos en que veo
mecerse confiadas mil formas vivientes
que admiro o deseo.
¡Playas, playas, playas de Montevideo…

Portada del libro La lección de México con una dedicatoria de Emilio Frugoni
Frugoni, Emilio. La lección de Méjico (sic.). Montevideo: Tip. Augusta, 1928.

A Vicente Lombardo Toledano, homenaje a su alta intelectualidad y valiente espíritu, en compañero de ideales. Firmado por Emilio Frugoni. Marzo de 1931

Obra ubicada en el acervo histórico: “Dedicatorias a Vicente Lombardo Toledano” de la biblioteca del Centro de Estudios Vicente Lombardo Toledano.

Link del catálogo en línea: http://200.78.223.179:8292/LOMBARDO
Correo electrónico: bibliolomb@hotmail.com

Publicaciones de Emilio Frugoni

  • Poemas montevideanos (1923)
  • Los himnos (1927)
  • La revolución del machete: panorama político del Uruguay (1934)
  • La elegía unánime (1942)
  • Las tres dimensiones de la democracia (1944)
  • De Montevideo a Moscú: crónicas de viaje en misión diplomática (1945)
  • La esfinge roja memorial de un aprendiz de diplomático en la Unión Soviética (1948)
  • Ensayos sobre marxismo (1985)
  • Génesis, esencia y fundamentos del socialismo, Volumen 1. (1989)

Artículo escrito por el Doctorando Josep Francesc Sanmartín Cava en colaboración con los Servicios Bibliotecarios del Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano.


CALL FOR PAPERS: La Mitología en la Narrativa Audiovisual: Cine

Imagen publicitaria del Congreso La Mitología en la Narrativa Audiovisual

Call for Papers para el Congreso La Mitología en la Narrativa Audiovisual: Cine, que se celebrará el 13 y 14 de diciembre de 2018 en Valencia (España), tiene como objetivo analizar temas trasversales en el cine en relación a la mitología, para comprender la relevancia del mito y la narrativa audiovisual en la configuración del ser humano, la ciencia, la sociedad y la cultura. Los temas concretos del Congreso, que se abordarán en simposios específicos, están enumerados más abajo.

Este Congreso está dirigido a docentes e investigadores interesados en la reflexión crítica en torno a la mitología y el cine, desde disciplinas como la filosofía, el arte, las humanidades, la comunicación, el cine, la ciencia, la antropología, la religión, la historia, la política y el activismo.

Ampliación fechas de la inscripción

La inscripción de comunicaciones para el Congreso se podrá realizar hasta el 15 de octubre, y la inscripción de pósteres se podrá realizar hasta el 31 de octubre. Aquí se puede acceder al formulario de inscripción en línea.

Si te inscribiste antes del 29 de agosto, por favor ponte en contacto con comunicacion@centrolombardo.edu.mx para confirmar que todo está correcto.

Este Congreso se inscribe en el proyecto proyecto de investigación La Mitología en la Narrativa Audiovisual: Cine.

Temas del Congreso “La Mitología en la Narrativa Audiovisual: Cine”

Sección 1: Mitología en el cine

  • El camino del héroe
  • Religión en el cine
  • El cine y la mitología

Sección 2: Mitología actual en el cine

  • Mediación y mediatización del mito
  • Poder y mitología
  • El héroe de la clase trabajadora

Sección 3: Mitología del futuro en el cine

  • Inteligencia artificial
  • Transhumanismo
  • Exploración y saber

Inscripción de comunicaciones y pósters, aquí.

Conferencias magistrales:

Alfredo Marcos, Doctor en Filosofía por la Universidad de Barcelona, profesor de Filosofía de la Ciencia en la Universidad de Valladolid.
Antonio Lastra, Doctor en el Instituto Franklin de Investigación en Pensamiento Norteamericano de la Universidad de Alcalá.
Belén Ester Casas, escritora y crítica de cine.
Ginés Marco Perles, Director del Instituto Universitario de Filosofía Edith Stein.
Jacinto Choza, Catedrático de Antropología Filosófica de la Universidad de Sevilla.
José A. Peris Cancio, Director del Proyecto de Investigación.
José Sanmartín Esplugues, Catedrático de Lógica y Filosofía de la Ciencia.
Pablo Echart, Doctor enComunicación por la Universidad de Navarra.

Comité científico:

  • Presidentes:
    • José A. Peris Cancio, Doctor en la Universidad Católica de Valencia San Vicente Mártir.
    • Raúl Gutiérrez Lombardo, Doctor Centro de estudios Filosóficos, Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano.
  • Miembros:
    • Jacinto Choza, Catedrático de Antropología filosófica de la Universidad de Sevilla.
    • José Sanmartín Esplugues, Catedrático de Filosofía de la Ciencia en la Universidad Católica de Valencia.
    • Belén Ester Casa, Periodista, escritora y crítica de cine.
    • Ginés Marco Perles, Doctor y Director del Instituto Universitario de Filosofía Edith Stein.
    • Pablo Echart, Doctor en Comunicación por la Universidad de Navarra.
    • Antonio Lastra, Doctor en el Instituto Franklin de Investigación en Pensamiento Norteamericano de la Universidad de Alcalá.

Comité organizador:

  • Presidente: Josep F. Sanmartín Cava, Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano.
  • Vicepresidente: Rafael Monterde Ferrando, Universidad Católica de Valencia San Vicente Mártir.
  • Secretariado Técnico:
    • Silvia Moya Rozalen, Instituto Universitario de Filosofía Edith Stein.
    • Carmen Sesé, Universidad Católica de Valencia San Vicente Mártir.
  • Secretariado Científico:
    • Alfredo Esteve Martín, Universidad Católica de Valencia San Vicente Mártir.
    • María Díaz del Rey,  Universidad Católica de Valencia San Vicente Mártir.

Organizadores:

  • Universidad Católica de Valencia San Vicente Mártir
  • Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano
  • Instituto Universitario de Investigación en Filosofía Edith Stein

Colaboran:

Para cualquier duda pueden ponerse contacto con el Presidente del Comité Organizador, Josep Sanmartín, en comunicacion@centrolombardo.edu.mx


Más información

Inscripción de comunicaciones y pósters, aquí


Julián López Pineda, 1882 -1959

Caricatura de Julián López Pineda extraída junto a algo de texto del artículo Mano a Mano

Julián López Pineda nació en el poblado de Gracias, departamento de Lempira (Honduras), el 18 de octubre de 1882; y falleció el 5 de marzo de 1959, en Holanda. Fue un ilustre literato, periodista y diplomático hondureño, que llegó a destacar como uno de los más grandes exponentes del modernismo en Centroamérica, y como uno de los escritores hondureños más representativos de la literatura universal. De su vida familiar, se sabe que fue hijo de Feliciana Pineda y del general Julián López García, y que se casó con Juanita Echevarría.

De 1899 a 1902, estudió en la Universidad de Honduras, y al acabar, continuó sus estudios en la Universidad de San Salvador (1905). Se doctoró en Derecho y consiguió una cátedra en la Universidad de Honduras en Derecho Internacional, Economía Política y Sociología. En 1929, ingresó en el Colegio de abogados de Honduras, y en 1948, fue uno de los miembros constituyentes de la Academia Hondureña de la Lengua, llegando a ser académico de número y secretario perpetuo de la misma.

Durante su labor como periodista, Julián López Pineda, fundó y dirigió diversos periódicos en diversos países centroamericanos. En el Salvador dirigió el Diario Nacional, en 1905 y El Diario, en 1909. En Guatemala dirigió El Excélsior, en 1921, Diario de Guatemala, 1924 y El Mundo, en 1927, y en Honduras dirigió El Día.

Como político y militar, fue secretario privado del Presidente y General Terencio Sierra, quien le nombró Secretario de la Comandancia General de la República con el grado de Teniente Coronel.

Como diplomático, en 1915, Julián López Pineda se convirtió en Secretario del Ministerio de Asuntos Exteriores, así como del Ministerio del Interior en 1928. De 1933 a 1936, como subsecretario de Relaciones Exteriores, fue el encargado de los Negocios de Honduras en Francia (París). Del año 1933 al año 1939, fue Representante Permanente de la Liga de las Naciones en Ginebra, donde Nahum Goldman gozaba de exequátur (autorización) como cónsul de Honduras. De 1936 a 1937, fue uno de los delegados autorizados para las negociaciones de desarme en Londres. Y del año 1938 al año 1939, encabezó la delegación hondureña de la 8 º Conferencia Panamericana en Lima.

Julián López Pineda también fue ministro plenipotenciario en las conferencias de mediación de los gobiernos hondureño y nicaragüense, y el primer presidente de la Alianza Patriótica Hondureña (APH). A partir de 1941, se convirtió en el embajador en Managua y en el embajador local de los Estados Unidos. En 1959, Pineda fue miembro de la Legación de la Corte Permanente de Arbitraje, en La Haya, donde falleció. Este organismo, presidido por Helge Klaestad, negoció los conflictos territoriales del Asunto de Honduras-Nicaragua.

Recordamos al autor con un poema, una entrevista y una dedicatoria al Mtro. Vicente Lombardo Toledano.

Tus manos

Son tus manos nenúfares de milagroso río.
lotos del ignorado Japón de la Purezas.
o sedas del Imperio Celeste del Rocio
o lirios del sonado Jardín de las Bellezas.

Candores esculpidos en came, como en frío
mármol las blancas manos de las blancas princesas:
o cirrus desprendidos de los cielos de estío
o castas azucenas de las níveas cabezas.

Manos de una Gioconda por Vinci suspirada;
manos que le faltaron a la Venus de Milo;
manos de una María de Nazaret, pintada

en un lienzo de ensueño, para perpetuo asilo
de la belleza. Manes perfectas y sencillas
hechas para besarlas—con unción—de rodilla.

Artículo de Julián López Pineda para Mano a Mano realizada el miércoles 16 de mayo de 1956 y una caricatura de Pineda

 

Portada del libro Democracia y redentorismo y una dedicatoria del autor Julián López Pineda
López Pineda, Julián. Democracia y redentorismo. Managua: Guardián, 1942.

 

Para Vicente Lombardo Toledano, Admiración y simpatía. Firmado Julián López Pineda. Managua, 30 de noviembre 1942

 

Obra ubicada en el acervo histórico: “Dedicatorias a Vicente Lombardo Toledano” de la biblioteca del Centro de Estudios Vicente Lombardo Toledano.

Link del catálogo en línea: http://200.78.223.179:8292/LOMBARDO
Correo electrónico: bibliolomb@hotmail.com

OBRA DE JULIÁN LÓPEZ PINEDA

Poesía
Ritmos dispersos (1907)
Ánforas (1936, 1950)

Novela
Marina (1906).
Alba, novela revolucionaria (1910)

Teatro
La virgen mártir (1915, 1917)

Ensayo
Matrimonio (1905)
Ritmos (1909)
Democracia y redentorismo (1942)
Algunos escritos de Julián López Pineda (1956)

Biografía
El general Morazán (1944)

Crónica
Cosas sin alma (1904)

Otros
Verdadera libertad (1906)
Lecciones elementales de gramática castellana (1909)
Los tres Soriano (1919)
Problemas de Honduras en el Congreso Nacional (1929)
La Reforma constitutional de Honduras (1936)

Artículo escrito por el Mtro. Josep Francesc Sanmartín Cava en colaboración con los Servicios Bibliotecarios del Centro de Estudios Filosóficos.


Investigación, Difusión, Publicaciones, Servicios Bibliotecarios

Banner en verde y blanco sobre las actividades del Centro Lombardo Toledano

El Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano realiza una labor de investigación, difusión, publicaciones y servicios bibliotecarios desde 1972.

Entre sus actividades destaca la investigación, dedicada principalmente a cuestiones de evolución y cognición y también a ciencia, tecnología y sociedad. También ha realizado una extensa investigación sobre Vicente Lombardo Toledano y toda su obra.

El Centro Lombardo se enorgullece especialmente de los Servicios Bibliotecarios que gestionan la extensa biblioteca legada por Vicente Lombardo Toledano, además de una importante biblioteca de filosofía de la biología y las propias colecciones del Centro Lombardo Toledano.

El Centro también cuenta con una magnífica editorial que publica varias colecciones dedicadas a estudios políticos, filosóficos, sociales, y una revista de alcance internacional, Ludus Vitalis. También destaca el extenso trabajo realizado sobre la obra histórico-cronológica de Vicente Lombardo, además de otros tantos estudios sobre su persona.

Otra de las actividades que el Centro Lombardo viene realizando en los últimos años está en consonancia a su compromiso social. Se trata de la realización de seminarios y actividades educativas abiertas. En este sentido, se están subiendo al Repositorio del Centro Lombardo todas las publicaciones realizadas por la institución y con acceso libre para cualquier persona interesada. Entre esta publicaciones destacan la Revista Futuro y la colección Eslabones en el desarrollo de la ciencia.

Anualmente, el Centro Lombardo también organiza congresos, coloquios y conferencias magistrales que también se pueden encontrar en le repositorio. La difusión de sus actividades académicas se hace principalmente a través de sus Redes Sociales, entre las que sobresalen Facebook, Google+ y YouTube. Además, siempre que las condiciones lo permiten, se retransmite en abierto a través de la página de inicio de la web.

El Centro Lombardo también cuenta con un Blog, donde cada semana se publican varias entradas, y al que cualquiera se puede suscribir para recibir cómodamente los artículos por mail.

Por último, el Centro dispone de una agenda detallada donde se pueden consultar las actividades pendientes y las que ya han sido realizadas.

Alfonso Espriú Herrera, 1909-1962

Fotografía de Alfonso Espriú dando una conferencia

Alfonso Espriú Herrera nació en la Ciudad de México, el 11 de febrero de 1909, y falleció en esta misma ciudad el 17 de abril de 1962. Fue un importante poeta, autor lírico y escritor de canciones. Realizó varias giras artísticas en Cuba y Argentina, donde su primo el Dr. Alfonso Ortiz Tirado, las hermanitas Águila y José Mojica interpretaron sus canciones. También acompañaron sus versos con música Miguel Prado, Alfonso Esparza Oteo, Gonzalo Curiel, José Sabre Marroquín y Pedro Vargas, entre muchos otros. Entre sus canciones destacan Dime que sí, Siempre viva, Visión, Sorpresa, Temor, Dime, Calla Tristeza, Anoche, Mañanita fría, Temor y Caminos de ayer. De todas ellas, Dime que sí posiblemente es la más famosa, puesto que ha pasado a ser una de las canciones populares mexicanas con mayor trascendencia y proyección internacional, conocida en toda Latinoamérica, y a la que puso voz y música Alfonso Esparza Oteo. A Alfonso Espriú, también se le reconoce como a uno de los intelectuales fundadores de la XEW, “La voz de la América Latina desde México”.

Recordamos a Alfonso Espriú con la interpretación y la letra de Dime que sí, su poesía Adiós… viejo edificio, su conferencia Alegría de ser mexicano, y una dedicatoria a Vicente Lombardo Toledano.

DIME QUE SI

Dicen que tú no me quieres,
Quiero escucharlo de ti,
Si tienes otros quereres
Quiero saberlo por ti.

Cuentan que en tu cara morena
Tiemblan otros besos de amor
Nada me importa la vida
Sabiéndote ajena,

Diles que mienten que nunca
Tendrás otro amor.

Deja que mis labios te nombren
Quedo como se nombra a Dios.

Dime que si y un pedazo de cielo tendré
Y si tú me lo pides
Mi cielo y mi vida también te daré.

Leer poema completo Adiós… viejo edificio.

Dedicatoria de Alfonso Espriú a Vicente Lombardo

Espriú, Alfonso. Adiós… Viejo edificio: poema imperfecto en tres estrofas y un exordio. México: The Old Guard, 1950.

Con mi antigua y renovada admiración, al Lic Vicente Lombardo Toledano, insigne soldado de la paz.
Nov – 20 – 50 (1950) Firma de Alfonso Espriú

Leer conferencia completa Alegría de ser mexicano.

Dedicatoria

Espriú, Alfonso. Alegría de ser mexicano. [s.l.]: [s.n.], 1949.

Al Lic. Vicente Lombardo Toledano, quién justifica con su vida ejemplar, la alegría de ser mexicano.
Nov – 17 -50 (1950) Firma de Alfonso Espriú

Obras ubicadas en el acervo histórico: “Dedicatorias a Vicente Lombardo Toledano” de la biblioteca del Centro de Estudios Vicente Lombardo Toledano.

Efemérides con fines de difusión cultural e histórica.

Link del catálogo en línea: http://200.78.223.179:8292/LOMBARDO
Correo electrónico: bibliolomb@hotmail.com


 

Los siete samuráis: bushidō, justicia, el valor del grupo, historia y mitología

Imagen de la película Los siete samuráis de Akira Kurosawa

El sentido de la vida en Los siete samuráis, su contexto histórico y el fin de una época

Uno de los principales temas que trata Los siete samuráis es el del sentido de la vida. Sus personajes, se enfrentan a encrucijadas propias de la cotidianidad de finales de la Edad Media japonesa, ofreciendo una visión sobre las razones por las que vivimos y que nos definen como personas. Esta problemática proporciona la oportunidad, a su vez, de narrar los problemas sociales de una de las épocas más convulsas de Japón: el periodo Sengoku.

Este periodo, que duró de 1467 a 1603, llegó a su fin gracias al shōgun Tokugawa Ieyasu, quien acabó con las guerras tribales entre los señores de la guerra, unificando Japón y reestructurando el orden social de los samuráis que, en última instancia, quedaron bajo el mando del shogunato. Hay que tener en cuenta que, además de su talento político y militar, Tokugawa consiguió el apoyo del pueblo llano, que estaba harto de ser víctima de constantes guerras civiles. Así dio comienzo el periodo Edo (1603-1868), que duró unos 250 años bajo el shogunato de los Tokugawa. Este época, es considerada como una de las más florecientes y pacíficas de la historia de Japón, aunque autoritaria.

Los siete samuráis, que se sitúa a finales del siglo XVI, retrata el fin del feudalismo japonés, justificando su ocaso en la violencia y desgobierno imperante. Alejada de la narrativa samurái que acontece en dōjōs, palacios y ambientes sofisticados, la temática de esta película se desarrolla en entornos humildes. Los samuráis protagonistas, son simples rōnin, guerreros, que tras quedar sin señor al perder en alguna batalla, viven como vagabundos buscando a quién servir. Al menos, este es el caso de Kanbei, el líder del grupo, tal y como confiesa en más de una ocasión.

Kanbei observando las tumbas de los samuráis
Kanbei y Shichiroji lamentándose ante las tumbas de sus compañeros.

Otro de los aspectos que en esta película refleja el fin de una época, es el presencia de armas de fuego, introducidas en Japón por los portugueses en 1543, y cuya proliferación, llegados 1560, se dejó notar con fuerza. Esto tuvo como consecuencia el inicio del fin de la guerra basada en el honor, del bushidō; y del declive del camino de la espada, del Kendō y de su antecesor el kenjutsu. De hecho, una cuestión notable de la película es que nunca se ve a quien dispara, mostrando de este modo el lado cruel de la guerra moderna, que sucede a distancia, sin honor, impersonal y fría. Y no es casualidad que uno de los personajes que muere bajo el fuego sea Kyuzu, el maestro de la katana, como una metáfora del fin de la guerra tradicional.

Un momento de la película que puede servir para hacernos entender que Kurosawa retrata el fin de una época, es el propio final. En él, se muestran las cuatro tumbas de los samuráis caídos. Una de ellas es la de Kyuzu, que simboliza el camino de la espada. Otra es la de Kikuchiyo, que representa al campesino que se convierte en samurái ­—algo que en el periodo Edo se hizo imposible ya que se estableció un estricto régimen de clases—. La siguiente tumba es la de Heihachi, que personifica la despreocupación de una clase que gozó de relativa libertad, algo con lo que terminó Tokugawa. El último samurái enterrado es Gorebei, que encarna la astucia del guerrero que comprende sus alternativas y recorre su propio camino, algo que se acabó con el carácter burocrático y estricto del periodo Edo.

El mismo Kanbei, que contempla las tumbas, afirma en esta escena que los perdedores son ellos mismos, y que los vencedores son los campesinos. Es en este momento cuando se podría entender que Kurosawa nos ofrece una metáfora que sirve para justificar el fin de los samuráis, como los causantes de su propio fin —algo que trataré de aclarar a continuación—.

Aspectos principales del sentido de la vida en Los siete samuráis

La supervivencia: Frente a propuestas audiovisuales contemporáneas en las que la supervivencia se aborda desde el egoísmo, la crueldad, la arrogancia y la pérdida de valores, lo que hace tan majestuosa a esta película es cómo la supervivencia se trata desde la humildad, desde el honor y la fraternidad. Es así cómo el sentido de la vida se entremezcla con una interpretación personal del bushidō, para hablarnos del bien, ofreciendo una crítica clave sobre el deber del samurái, del guerrero, en la defensa del pueblo. Es conveniente entender que la propia palabra samurái significa “el que sirve”, en este caso a un señor. Pero, como este señor debía a su vez garantizar la seguridad y bienestar del pueblo, podría decirse que, sirviendo a su señor, el samurái estaba en último extremo sirviendo al pueblo. Al menos esta era la lógica feudal vigente, que obviamente y en muchos de los casos, era negligente.

En esta película, los campesinos no tienen señor que los defienda, y es por esta razón que deciden contratar a varios samuráis para enfrentar a los bandidos que amenazan con saquear sus cosechas. La llegada de Kambei y sus compañeros, aunque es recibida con temor, supondrá la unión del pueblo y los samuráis ante la amenaza de los forajidos, adoptando una visión conjunta ante el problema, y sacrificando intereses personales por el bien del grupo. La bondad del altruismo frente al egoísmo, y la importancia del bien del grupo frente al protagonismo personal, son temas trasversales de la película. En cualquier caso, destacan las lecciones que Kanbei intenta que Kikuchiyo[2] entienda, en especial cuando éste abandona su puesto para emular a Kyuzu[3], quien con anterioridad se había adentrado en el bosque, matando a varios bandidos y arrebatándoles un mosquete:

—No hay nada heroico en el egoísmo que busca la gloria. La guerra no se pelea estando solo.

kikuchiyo sosteniendo al bebé huérfano.

Acto seguido y como premonición, muere Yohei, el campesino que se había quedado a cargo del puesto abandonando por Kikuchiyo, con quien además mantenía una amistad.

El ciclo de la vida: A este respecto, creo que la escena más relevante es la que recoge la muerte un anciano y su familia, dejando huérfano a un bebé. Aunque el contenido de esta escena también guarda relación con el punto anterior, la complejidad de la secuencia a nivel simbólico supera los meros aspectos de la supervivencia para adentrarse en la problemática del ciclo de la vida, no sólo a través de la tragedia que nos relata —la vida y la muerte—, sino por la presencia en ella de elementos como el fuego, el agua y la tierra. Incluso se podría llegar a interpretar que el aire está representado por el último suspiro que da la madre.

Del mismo modo, también adquiere un valor simbólico el espacio escénico: un río que discurre junto a un molino que arde. En sí, se podría entender el molino como un elemento técnico que garantiza una vida mejor, que muele el grano que es germen de vida, pero también es el hogar del anciano del pueblo, símbolo del saber popular y la tradición.

El molino arde, pero el río sigue discurriendo. Una tradición, una época, termina, pero la vida, como el río, sigue. Y lo hará de una forma curiosa: volviendo sobre sí misma, como enroscándose en un ciclo. Las palabras de Kikuchiyo, cuando se hace cargo del bebé, son muy claras a este respecto:

—este niño… soy yo—

Kikuchiyo y el bebé comparten las mismas circunstancias de nacimiento.

Finalmente, hay muchos otros elementos propios del ciclo de la vida representados en la película. Entre ellos destacan la propia existencia de los campesinos y los samuráis, la siembra y la cosecha del mijo y del arroz, el clima y las estaciones, las generaciones representadas, el amor, el aprendizaje, la madurez, el hambre y la abundancia; y, en resumen, la lucha por la vida con todas sus consecuencias.

El saber: Un valor muy interesante de la película es cómo se trata el camino del conocimiento, en el que el maestro cobra especial relevancia. En Los siete samuráis, el maestro está inicial y principalmente representado por Kanbei; luego, por el anciano y, de manera indirecta, por Kyuzu.

En todos los casos, además, se respeta la tradición japonesa, que está presente en la acción, como veremos seguidamente.

Respecto al camino de la espada, es muy recomendable la lectura de Musashi (1945), novela escrita por Eiji Yoshikawa[4], basada en el famoso samurái Miyamoto Musashi, quien fundó el arte de la espada conocido como Hyōhō Niten Ichi-ryū o Niten-ryū, y que escribió El libro de los cinco anillos (1645), sobre tácticas, estrategias y filosofía, que se sigue estudiando hoy en día[5].

En esta novela, se narra la vida de Miyamoto Musashi, conocido de joven como Shinmen Takezō. Musashi, que quedó huérfano a la edad de siete años, ya mostraba un carácter violento desde su niñez. Por esta razón, fue acogido por un tío suyo, sacerdote, que lo inició en las artes del guerrero. Pronto se vio involucrado en diversos duelos, matando a su primer oponente a la edad de 13 años, y decidió iniciar un peregrinaje para perfeccionar sus habilidades a través de numerosos combates, tanto en luchas individuales como en batallas.

Durante todo este periodo de su vida, Musashi se mantuvo aislado socialmente. Nunca se sometió a la voluntad de un señor ni del emperador, a pesar de la promesa de toda clase de prebendas. Vivió como un vagabundo y se dedicó exclusivamente a la búsqueda de la iluminación a través del Camino de la Espada, combate tras combate y aprendiendo de la propia naturaleza. En cualquier caso y a pesar de su aislamiento, Miyamoto conoció a grandes maestros que lo ayudaron a convertirse en uno de los mejores samuráis —probablemente el mejor— de la historia de Japón.

Se dice que nunca se peinó, tomó un baño, se casó, construyó una casa ni crió ningún hijo. (Musashi, M. 2017; p. 6)

Es fácil encontrar similitudes entre la vida de Musashi y los diversos samuráis del filme de Kurosawa. Musashi se parece a Kikuchiyu en su arrogancia, que nace de la ignorancia propia de la juventud. Musashi comparte con Kanbei el saber adquirido a través de la experiencia. Katsushirō nos permite comprender el camino que emprendían los jóvenes, como Musashi-Takezō, que deseaban no sólo instruirse en la técnica de la katana, sino encontrar un modelo del que aprender los valores del kendō y el bushidō. Aunque muchos de ellos no salían de su propio dōjō, era habitual que muchos peregrinaran en busca de enseñanzas de otras escuelas y maestros. Por último, cabe señalar que la escena de Kyuzu practicando con la katana bajo la lluvia, era algo propio del camino de la espada. El propio Musashi desarrolló gran parte de su técnica observando la naturaleza, entrenando en los bosques y bajo los elementos. Por esta razón, la escena de Kyuzu, que puede parecer mostrar una excentricidad del espadachín o una manera de escapar del estrés del momento, en realidad representa un aspecto fundamental de la cultura japonesa y del arte de la espada. Hay que entender que la filosofía en torno al samurái estaba muy influenciada por el sintoísmo y el budismo zen, que se refieren de manera constante a la naturaleza, a su equilibrio, a la vida y la muerte, y a la energía que subyace en todo ser vivo (ki o chi)[6]. Esto es algo que también se encuentra en el Taoísmo, y que es fuente de conocimiento para el Kung Fu y el Tai Chi.

Imagen del anciano Gisaku
El anciano Gisaku.

La última figura que representa el saber en Los siete samuráis es el anciano del pueblo. En el Japón mediaval, como en muchas otras culturas del pasado, y también en culturas indígenas actuales, el anciano o el consejo de ancianos solía regir la vida rural. Aquí, el anciano, Gisaku, que no es otra cosa que un campesino sin formación intelectual, es sabio gracias al paso de los años, sin negar sus capacidades innatas. Su sabiduría práctica se evidencia ya en la primera escena del filme, cuando aconseja contratar samuráis basándose en su experiencia del pasado. Es interesante que Gisaku muera al final de la película consumido por el fuego. Podría verse en ello una metáfora del cambio cultural y político que sufrió Japón con la llegada del periodo Edo, que desarrolló un gobierno que acabó con la relativa independencia de los feudos. En esta época, Tokugawa exigió a los samuráis ponerse al servicio del shogunato para desarrollar, principalmente, trabajos administrativos, obligando a todo samurái que no tuviera categoría aristocrática a abandonar las armas. Y aunque los campesinos, paradójicamente, lograron cierta autonomía, también fueron sometidos a un fuerte control burocrático. De hecho, aunque en el periodo Edo se produjo un gran crecimiento económico, cultural y artístico, también se impuso un estricto control social.

Bushidō y la reflexión de Kurosawa en Los siete samuráis

Retrato de Minamoto no Yoritomo (1193–1199). Atribuido a Fujiwara Takanobu.

El desarrollo del bushidō está íntimamente ligado a la existencia de los samuráis. En un principio los samuráis eran simples guerreros sin un estatus noble, al servicio de los clanes y del emperador. Este tipo de guerreros, que ya existían durante el periodo Asuka (538-710) y Nara (710-794), adquirieron especial protagonismo en el periodo Heian (794-1185), cuando tras varias rebeliones y batallas entre clanes, lograron vencer a la aristocracia a la que habían servido con anterioridad. Entonces, Minamoto no Yoritomo se convirtió en Sei’i-taishōgunshōgun (general o comandante de los ejércitos al servicio del emperador), y constituyó a los samuráis como clase, dando inicio al periodo Kamakura (1185-1333). Fue entonces cuando parece que el bushidō emergió con fuerza, como un sistema de creencias necesario para controlar a los samuráis, un código que garantizara la existencia de cierta moral y lealtad entre esta clase de guerreros y sus señores[7].

El término “bushido” (武士道?) se traduce habitualmente como “el camino del guerrero”, y su definición fue variando a lo largo del tiempo, influido por el Budismo, el Confucianismo, el Zen y el Shintoísmo, hasta convertirse en el código que conocemos hoy. Del budismo, el bushidō adopta una concepción estoica de la existencia con la aceptación de la muerte como realidad ineludible. Del confucianismo asume las virtudes de la lealtad y de la compasión que están a la base de la superioridad moral. Del Zen, la búsqueda de la perfección. Y, finalmente, el shintoísmo otorgó al bushidō los valores éticos de afinidad y amor por todas las cosas vivas, y una profunda enseñanza de la lealtad hacia el señor.

El bushidō pone énfasis en siete principios: el 義 Gi: Justicia basada en las decisiones correctas, el 勇 Yu: Coraje, el 仁 Jin: Benevolencia, el 礼 Rei: Respeto, cortesía, el 誠 Makoto: Honestidad, sinceridad absoluta, el 名誉「名譽」Meiyo: Honor, y el 忠義 Chuugi: Lealtad[8].

La última adaptación del bushidō tuvo lugar en el periodo Meiji (1868-1912), cuando el emperador deseaba ofrecer una visión amable de Japón a Occidente. Tal adaptación resultó un tanto paradójica, pues fue en esa misma época cuando se abolió la clase samurái y se dio fin al shogunato.

Kurosawa, Los siete samuráis y el bushidō

Teniendo en cuenta el significado de la palabra samurái (el que sirve), y los siete principios del bushidō, parece que Kurosawa intenta hacer un alegato sobre la verdadera virtud del guerrero, como alguien que se pone a servicio del pueblo, en vez de buscar el favor de la clase poderosa.

En mi opinión, Kurosawa hace una valoración positiva en esta película de los guerreros que defienden al débil por encima de quienes lo sacrifican. Algo pertinente después de la Segunda Guerra Mundial[9], cuando muchos soldados japoneses fueron sacrificados por defender el ideario del bushidō. Este se sabía extendido ampliamente en el ejército, siendo asumido y defendido por los mandos, que pertenecían mayoritariamente a la aristocracia, y que encontraron en este código una interpretación exacerbada del camino del guerrero. Hay que tener en cuenta, además, que en la Segunda Guerra Mundial no sólo se sacrificó al ejército, sino también al propio pueblo.

Kikuchiyo llevando los pertrechos samuráis a Kambei. Encabeza el grupo Yohei.

Resulta interesante observar que, en Los siete samuráis, los bandidos portan la vestimenta propia de un ejército, y que los dos jefes de la banda, visten armaduras que normalmente se reservaban para los mandos samuráis. Este importante detalle de la película no es un error, sino que sirve para entender algo que sucedió en Japón durante las innumerables guerras civiles que sangraron el país antes de la llegada del periodo Edo. Cuando los diferentes señores se enfrentaban, con sus respectivos ejércitos de samuráis, el bando que perdía, se veía obligado a abandonar sus tierras y llevar una vida fugitiva. Esto era algo usual. Y era una de las razones que llevaba a los campesinos a perseguir y aniquilar a los perdedores de las batallas, por pillaje y en venganza por los sufrimientos de la guerra; y, en cierto sentido, como medida de precaución. Esto último puede servir para entender la indignación de Kanbei y el resto de samuráis cuando Kikuchiyu lleva los pertrechos de los samuráis que ocultaban los campesinos. Es aquí cuando Kanbei, ante la estupefacción de Kikuchiyu dice:

—Alguien que jamás haya sido perseguido no lo puede entender.

Lo bien cierto es que en la versión traducida al castellano no se acaba de comprender el alcance de estas palabras. En la versión inglesa se entiende un poco mejor. Aquí, Shichiroji le dice a Kikuchiyu que esas armaduras son de samuráis perdedores, y Kanbei matiza:

—Samuráis perdedores, cazados por lanzas de bambú—

De esta manera, se profundiza en la tragedia de los samuráis perdedores, que eran cazados por los campesinos. Algo que también aparece, por cierto, en las narraciones sobre las experiencias del propio Musashi.

Pero la escena no acaba aquí. Tras las palabras de Kanbei, Kikuchiyu reacciona con rabia y les echa en cara, a él y a los demás, el que los campesinos sean así por culpa de los samuráis. Y no parece faltarle la razón si tenemos en cuenta la acción de la película y el contexto histórico. Hay que comprender que los campesinos tenían razones para odiar a los samuráis, pues estos tenían total impunidad para actuar sobre las clases más bajas. Lo habitual era que no hubiera consecuencias de ningún tipo si un samurái abusaba e incluso asesinaba a un campesino. Su palabra era más que suficiente, algo que por otra parte también sucedía en la Europa medieval. Es aquí, en mi opinión, donde Kurosawa confronta la idea de un bushidō de carácter moral y popular frente a un bushidō de carácter egoísta y aristocrático.

Akira Kurosawa (1910-1998).

El sentido de la vida del samurái, lo que justificaba su existencia, era cumplir los preceptos del bushidō. Eso es cierto. Sin embargo, este código establece disposiciones como la lealtad y el honor, que podían servir para anestesiar otros mandatos como la justicia basada en las decisiones correctas y la benevolencia. Pero esto, también podía funcionar en sentido contrario. Así que, en el fondo, el bushidō no dejaba de encerrar ciertas contradicciones. En este sentido, los samuráis del filme podían haberse negado a ayudar a lo campesinos para perseguir mayores ambiciones, justificándose en el propio código. Por tanto, no es un simple código lo que les empuja a tomar las decisiones que determinan su futuro, sino, en mayor o menor grado, su propio sentido moral.

Me gustaría matizar que este punto, al igual que el artículo en general, se refiere a Los siete samuráis, no a toda la cinematografía de Kurosawa. En otras películas de samuráis del autor no vamos a encontrar esta reflexión de un modo tan evidente, puede incluso estar inexistente. Así que sería equivocado atribuirle a Kurosawa una ideología sobre el bushidō teniendo en cuenta sólo este filme.

El valor del grupo en Los siete samuráis

Otro de los aspectos fundamentales de la película, respecto al sentido de la vida, es el que se refiere a las relaciones personales y a la colaboración en grupo de campesinos y samuráis.

El valor de la amistad

En esta película, se retrata de una manera prodigiosa el valor de la amistad. Aquí destaca la vieja relación entre Kanbei y Shichiroji, o las nuevas amistades que se establecen, como cuando Gorobei le dice a Kanbei que se une a él no por la naturaleza de la misión sino por la simpatía que despierta su amistad. Otra amistad significativa es la que se fragua entre Kikuchiyo y Yohei, o la que surge por la simpatía que Gorebei siente hacia Heihachi. O la hermosa amistad —quiero creer—, no exenta de comprensión y compasión, que surge entre Kikuchiyu y el resto de samuráis. En otro orden de cosas figura la devoción que Katsushirō siente hacia Kanbei y Kyuzu. Y por último, es necesario mencionar el amor representado por Katsushiro y Shino, el amor propio de la juventud, inmaduro y díscolo, enfrentado a los miedos de un padre que afronta la situación imponiendo su autoridad con violencia.

La unión hace la fuerza

El filme de Kurosawa encierra otros valores dignos de resaltarse, en particular: la necesidad de unirse para alcanzar eficazmente un objetivo. Los campesinos y los samuráis deben unirse para vencer a los bandidos. Cada uno de ellos ha de hacerlo en la medida de sus posibilidades; pero, sobre todo, con ánimo fraterno.

—Ésta es la naturaleza de la guerra: Protegiendo a otros, te salvas a ti mismo. Si sólo piensas en ti mismo, te destruyes a ti mismo

Esto es lo que dice Kanbei Shimada en la película cuando, para hacer frente a los bandidos, decide abandonar a su suerte dos granjas y un molino situadas a las afueras del pueblo. Aunque para ser justos, hay que decir que los campesinos afectados no aceptan con alegría la decisión de Kanbei, y que intentan revelarse. Sin embargo, este episodio que muestra una reacción dentro de lo que cabría esperarse, es la excepción. En la película, todos colaborarán, lucharán y se sacrificarán por los demás. Y eso es lo que les permite vencer a un grupo de bandidos preparados para la guerra. Es más, durante las batallas, tanto samuráis como campesinos sangran y mueren unos junto a los otros, como iguales. Y al final, tanto campesinos como samuráis comparten todo lo que tienen.

El protagonismo del grupo

Imagen del manuscrito de la Odisea de Homero.

A modo de conclusión, Los siete samuráis redefine el mito del héroe en el tratamiento del grupo: el protagonismo no corresponde a un individuo, sino a un grupo integrado por distintos individuos que interactúan para generar un cuerpo consistente capaz de superarse a sí mismo. El todo, en suma, es más que las partes que lo integran.

No es que no existan ejemplos de este tipo de tratamiento en la mitología. Lo que sucede es que predomina la narrativa en la que el camino del héroe se hace en solitario. Es más, aunque el protagonismo del grupo ya aparece en un relato tan antiguo como La Odisea (siglo VIII a. C.), en realidad, este grupo pivota en torno a Ulises, cuyo camino es el principal —los demás son sus acompañantes—. En Los siete samuráis, sin embargo, no se podría decir, en absoluto, que la película trate sobre Kanbei, aunque evidentemente sea el líder indiscutido. Ésa es la diferencia con Ulises.

Así, Los siete samuráis redefine el camino del héroe para mostrar no el triunfo de la individualidad, sino del grupo, sumándose así a producciones como: El Señor de los Anillos (2001-2003), Los Goonies (1985), Los siete magníficos (1960) (remake destacable de Los siete samuráis), Los vengadores (2012-2018), La Guerra de las Galaxias (1977-2017) y Harry Potter (2001-2011)[10][4]. No son muchas las películas que reparten el protagonismo entre sus personajes, y sin embargo, estas películas suelen tener una gran repercusión en el público. Quizás esto sea así porque vivimos conectados a los demás. Y, aunque tengamos nuestras preferencias, éstas se dan dentro de un grupo. Es posible que ésa sea la razón de que nos sintamos identificados con este tipo de historias.

Por último, y en relación a lo dicho, es importante señalar que la conexión de los personajes en Los siete samuráis se desarrolla en un ambiente de humildad, de fraternidad, de aceptación, de sacrificio, de esfuerzo, de justicia y de honor. ¿No es de esto de lo que trata precisamente el bushidō? Al menos, parece una buena manera de darle sentido a la vida.

Si te interesa saber más, puedes escuchar el podcast “Los siete samuráis: Análisis histórico, antropológico y cultural”, realizado para ¡Qué significa esta película?, seleccionando aquí.

Bibliografía y recursos audiovisuales:

Campbell, J. (1959). El héroe de las mil caras. Psicoanálisis del mito. México: Fondo de Cultura Económica.

Ikegami, E. (2012). La domesticación del samurái: el individualismo honorífico y la construcción del Japón moderno. México; Barcelona: Universidad Nacional Autónoma de México, Facultad de Ciencias Políticas y Sociales; Anthropos.

Musashi, M. (1945). El libro de los cinco anillos. Colombia. Cuba: Digitado por Henry Binerfa Castellanos Camaguey. Recuperado el 14 de enero de 2017 de https://karateyalgomas.files.wordpress.com/2014/07/ellibrodelos5anillos.pdf 

Sanmartín Cava, L. M., Sanmartín-Cava, J. F., Plá, Á., y Villegas, A. (2017). El Señor de los Anillos: análisis antropológico, político y mitológico. ¡Qué significa esta película? España / México: Vertiente Crítica. Recuperado el 20 de mayo de 2017 de https://www.ivoox.com/senor-anillos-analisis-antropologico-politico-audios-mp3_rf_18485472_1.html

Yamamoto, T. (2005). Bushido: El camino del samurai. Editorial Paidotribo.

NOTAS:

[1] La introducción presenta a todos los personajes protagonistas, incluyendo a Shino, la campesina de la que se enamorará Katsushirō, el joven al que le falta todavía experiencia para ser, en el sentido estricto del término, un samurái.

[2] Kikuchiyo es un joven de origen campesino que quiere convertirse en un verdadero samurái. Tiene un carácter iracundo y se mezcla a menudo en trances divertidos.

[3] Kyuzu es un samurái maestro habilidoso en el arte de matar con la espada que sólo persigue perfeccionar su estilo de combate.

[4] Cfr. asimismo el manga Vagabond (1998-actualidad) realizado por Takehiko Inoue, basado en esta misma novela.

[5] Es el análogo japonés del texto chino de Sun-Tzu titulado El arte de la guerra.

[6] Cfr. en este mismo blog la entrada de Jacinto Choza Elaboración de la noción de espíritu. La noción china de Qi (https://proyectoscio.ucv.es/actualidad/la-revelacion-originaria-la-religion-de-la-edad-de-los-metales-iii/).

[7] De todos modos, es posible que existieran antecedentes de este código ya desde el periodo Heian e incluso antes.

[8] En cualquier caso y según parece, el bushidō asumido por los samuráis cuando los señores dominaban Japón, no era tan honorable como el que normalmente se retrata en el cine.

[9] Hay que recordar que esta película se estrena en 1954, 9 años después del fin de la Segunda Guerra Mundial.

[10] Todas estas películas mantienen un protagonismo repartido en mayor o menor grado, entre las que destaca El Señor de los Anillos, no sólo porque el protagonismo está diluido, sino porque incluso su propio protagonista falla, y la victoria se consigue gracias al grupo: a Sam y a todos los demás. A este respecto, se puede escuchar este podcast: El Señor de los Anillos: análisis antropológico, político y mitológico

 


II Congreso Internacional sobre Pensamiento Evolucionista, Intencionalidad y Evolución: El Impacto Humano sobre la Biodiversidad. Hacia los Veinticinco años de Ludus Vitalis

Tenemos el placer de compartir los vídeos de las conferencias realizadas en el marco del II Congreso Internacional sobre Pensamiento Evolucionista, Intencionalidad y Evolución: El Impacto Humano sobre la Biodiversidad. Hacia los Veinticinco años de Ludus Vitalis, organizado por la Universidad Veracruzana, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y el Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano. En esta ocasión, se contó con la intervención de Jorge Martínez Contreras, Raúl Gutiérrez Lombardo, Ernesto Rodríguez Luna, Antonio Diéguez Lucena, Vicente Claramonte, Rodolfo Dirzo Minjarez, Michel Bourdeau, José Luis Vera Cortés, Aura Ponce de León, Paola Hernández Chávez, Alba Pérez Ruiz, Jonatan García Campos, Saúl Sarabia López, Alba Pérez Ruiz, Lourdes Ramírez Argonza, Ricardo Noguera Solano, M. de los Ángeles Cancino Rodezno, Jaime Fisher y Salazar, Rosaura Ruiz Gutiérrez, Rodolfo Dirzo Minjarez, Juan Manuel Rodríguez Caso, João Quartim de Moraes, Manuel Martínez Morales, Víctor Alcaraz Romero, Evodia Silva Rivera, Rosaura Citlalli López Binnqüist, Paulina Cruz Castañeda, Porfirio Carrillo Castilla, Pablo Lorenzano, Alma N. Vega, Víctor Hugo Valdovinos Pérez, Juan Carlos López Acosta, María Cristina Mac Swiney González, Iliana Romero Vargas y M. de los Ángeles Cancino Rodezno

Sesión de la mañana del 29 de noviembre

09:00-09:30 Inauguración
09:30-10:30 Homenaje inaugural Homenaje a Jean Gayon
por Jorge Martínez Contreras – Universidad Autónoma Metropolitana, México. Raúl Gutiérrez Lombardo – Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano-SEP, México. Michel Bourdeau – Institut d’histoire et de philosophie des sciences et des techniques, Paris 1.
Coordina: Ernesto Rodríguez Luna – Universidad Veracruzana, México.
Etología e intencionalidad
Coordina: Jonatan García Campos – Universidad Juárez del Estado de Durango, México
10:30-11:00 Ponencia La intencionalidad animal; los etólogos ilustrados y su revisión en el siglo XIX.
Michel Bourdeau – Institut d’histoire et de philosophie des sciences et des techniques, Paris 1. Jorge Martínez Contreras – Universidad Autónoma Metropolitana, México.
11:00-11:30 Ponencia Intencionalidad en primates no humanos
Alba Pérez Ruiz – Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano-SEP, México.
11:30-12:00 Ponencia Contribución al debate sobre la categoría “finalidad” o “teleología” y otras afines en el contexto de la Filosofía de la Biología
Vicente Claramonte – Universidad de Valencia, España.
12:30-14:00 Mesa redonda Homenaje a la revista Ludus Vitalis hacia los 25 años de su fundación
Coordina: Michel Bourdeau (Francia). Presenta: Raúl Gutiérrez Lombardo (México).
Comentan: Antonio Diéguez Lucena (España) y Porfirio Carrillo Castilla (México)

Sesión de la tarde del 29 de noviembre

Intencionalidad y neurociencias
Coordina: Antonio Diéguez Lucena – Universidad de Málaga, España.
16:00-16:30 Ponencia Epistemología evolucionista; una aproximación desde el darwinismo neural
Jaime Fisher y Salazar- Universidad Veracruzana, México.
16:30-17:00 Ponencia ¿Cómo entender la intencionalidad en la neurociencia?
Paola Hernández Chávez – Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano-SEP, México.
17:00-17:30 Ponencia ¿Alberga el cráneo moderno una mente intencional de la edad de piedra?
Jonatan García Campos y Saúl Sarabia López – Universidad Juárez del Estado de Durango, México.
17:30-18:00 Ponencia Arqueología e intencionalidad
Aura Ponce de León – Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano-SEP, México.
18:30-19:30 Conferencia magistral: Historia y futuro de la biología evolutiva
Rosaura Ruiz Gutiérrez Universidad Nacional Autónoma de México.
Coordina: Ernesto Rodríguez Luna Universidad Veracruzana, México.

Sesión de la mañana del 30 de noviembre

9:00-10:00 Conferencia magistral: El antropoceno
Rodolfo Dirzo Minjarez – Standford University, EEUU.
Coordina: Paola Hernández Chávez – Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano-SEP, México.
Antropomorfismo e intencionalidad
Coordina: Juan Manuel Rodríguez Caso – Universidad Nacional Autónoma de México
10:30-11:00 Ponencia La intencionalidad y la epistemología naturalizada
Antonio Diéguez Lucena – Universidad de Málaga, España.
11:00-11:30 Ponencia La invención de lo humano
José Luis Vera Cortés – Escuela Nacional de Antropología e Historia, México.
11:30-12:00 Ponencia Intencionalidad: marxismo y evolucionismo
João Quartim de Moraes – Universidad Estatal de Campinas, Brasil.
12:00-12:30 Ponencia La visión científico técnica del mundo y su divulgación
Manuel Martínez Morales – Universidad Veracruzana, México.
12:30-14:00 Mesa magistral ¿Existe la intencionalidad en las acciones humanas?
Víctor Alcaraz Romero – Universidad Veracruzana, México. Emilio Ribes Iñesta – Universidad Veracruzana, México.
Coordina: Raúl Gutiérrez – Lombardo Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano-SEP, México.

Sesión de la tarde del 30 de noviembre

Cultura/natura
Coordina: Aura Ponce de León – Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano–SEP, México.
17:00-17:30 Los conocimientos no científicos de la diversidad biológica
Evodia Silva Rivera y Rosaura Citlalli López Binnqüist – Universidad Veracruzana, México.
17:30-18:00 Las sociedades científicas y la comunicación del conocimiento.
El reto actual: la alfabetización científica crítica
María Cristina Díaz González y Noé Velázquez Rosas – Universidad Veracruzana, México.
18:00-18:30 Biocultura: un punto de inflexión para la biología y la antropología
Juan Manuel Rodríguez Caso y Paulina Cruz Castañeda – Universidad Nacional Autónoma de México.
18:30-19:00La naturaleza como percepción humana
Ernesto Rodríguez Luna – Universidad Veracruzana, México.

Sesión del 1 de diciembre

09:00-10:00 Conferencia magistral La evolución cultural y los Derechos Humanos
Raúl Gutiérrez Lombardo – Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano-SEP, México.
Coordina: Domingo Canales Espinosa – Universidad Veracruzana, México.
Sesión: Biología e intencionalidad
Coordina: Porfirio Carrillo Castilla – Universidad Veracruzana, México
10:00-10:30 Ponencia Genética e intencionalidad
Pablo Lorenzano – Universidad Nacional de Quilmes, Argentina.
10:30-11:00 Ponencia El problema de la intencionalidad y su interpretación en los contextos funerarios.
Alma N. Vega y Víctor Hugo Valdovinos Pérez – Universidad Nacional Autónoma de México.
11:00-11:30 Ponencia Ecología en el antropoceno: retos y oportunidades
Juan Carlos López Acosta, María Cristina Mac Swiney González e Iliana Romero Vargas – Universidad Veracruzana, México.
11:30-12:00 Ponencia Antropomorfismo y antropocentrismo: ¿la ley de más fuerte?
Lourdes Ramírez Argonza y Jorge Martínez ContrerasUniversidad Autónoma Metropolitana, México.
12:00-12:30 Ponencia El trato digno en la propuesta de ley general de biodiversidad
Ricardo Noguera Solano y M. de los Ángeles Cancino RodeznoUniversidad Nacional Autónoma de México.
13:00-13:30 Clausura Hacia el tercer congreso sobre pensamiento evolucionista

Fabián Timoteo de Jesús Rodríguez Dobles, 1918 -1997

Fotografía de Fabián Dobles en color

Por el Mtro. Josep Francesc Sanmartín Cava en colaboración con los Servicios Bibliotecarios del Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano.

Fabián Timoteo de Jesús Rodríguez Dobles, conocido como Fabián Dobles, nació el 17 de enero de 1918, en San Antonio de Belén, Heredia (Costa Rica); y falleció el 22 de marzo de 1997, en San José. Fue un destacado abogado, editor, escritor, periodista y poeta.

Estudió primaria en la escuela de Atenas en Alajuela, luego pasó al Colegio Seminario y terminó la secundaria en el Liceo de Costa Rica, donde años después impartiría la asignatura de inglés (1958-1960). Aunque Fabián Dobles cursó derecho en la Universidad de Costa Rica, ejerció poco. Apenas destaca el trabajo que realizó para la sección legal del patronato Nacional de la Infancia en 1936, y labor posterior en la sección de ahorros y subsidios de la Caja Costarricense de Seguro Social.

Comenzó su carrera como escritor publicando poesía en un periódico estudiantil y en la revista Repertorio Americano de Joaquín García Monge. Aunque sería en la prosa, en la narración, donde alcanzaría el mayor reconocimiento. Entre sus obras más destacadas se encuentran Ese que llaman pueblo (1942), Una burbuja en el limbo (1946), en El sitio de las abras (1950) e Historias de Tata Mundo (1955).

Como literato, a Fabián Dobles se le asocia a la generación del 40, junto con intelectuales de la talla de Carlos Luis Fallas, Joaquín Gutiérrez, Aquileo Echevarría, Carmen Lyra y Anacristina Rossi. Junto a ellos, participó en numerosas actividades que denunciaban las injusticias sociales de Costa Rica, que se daban principalmente en el campo, lo que dio origen a diversos movimientos sociales de carácter popular que reivindicaban una reforma agraria. Esto le llevó a ingresar en el Partido Comunista Costarricense en 1943, que ese mismo año cambió su nombre por Vanguardia Popular. A causa de su militancia acabaría en prisión.

Tras salir de la cárcel, Fabián Dobles pasó a trabajar en la Agencia de Prensa Nóvosti, soviética, lo que le sirvió para ser corresponsal de la agencia cubana Prensa Latina. También fue corrector y editor. A este respecto, destaca la labor que ejerció como miembro del consejo directivo y jefe de producción de la editorial Costa Rica.

Por último, también destaca su presidencia al frente del Instituto Cultural Costarricense-Soviético.

Recordamos al autor con tres de sus poesías y una dedicatoria al Mtro. Vicente Lombardo Toledano.

LA ESPERA
Te hemos estado esperando.
Yo, y el agua y el reloj.
Yo, la fruta y el silencio.
El agua para que encuentres tu forma pura de arpegio.
El reloj para que mires tu corazón hecho tiempo.
La fruta, madura ya, porque vayas al encuentro de tu sabor, que esta de su corazón pendiendo.
Y el silencio te ha esperado, porque yo soy el silencio.

 

LA LIRALADA
Sonetina
Sol tú lo sed, contina, larilada,
gulfa de sol seroco, balpalura,
en munos olcipiedos altagura,
muerde si vid, y vid si tu en tu fada.
Muerco e lo vil, meramo, casi nada,
de li y de lamprisuza ferazura,
loralunca silpada ni emprecura,
porque almohasida de neser timada.
Nora cotún te encuentre, que encolodre
el nun al munde en sa se si se suto,
y enconsidre tu alquífero panodre,
como la soz que muece a soz y acuto
tu sinfúlfica hiel ya xin poluto,
en tu poluto azul yo me acimodre.

 

LA CAROLA
Del melón colorán capacerola
con la lonja ferón ferín desliza
la tetrafulca que descocoliza
mastarán masatrando la pirola.
¡No hay más tren que lalí laló y lalola!
porque aprieta la pata de tu tiza
y te amarilda el continenteriza
por orden de la pérfida carola.
Entonces ¿para qué larinlarinca
sin plumas ni oriflama en la espelunca
cuando se pierde el catapín tapinca?
Que desde allí vendrá quien deje el nunca
la carcajada que por más tretrunca
¡para siempre será vinca pervinca¡

Obra:

Dobles, Fabián. Ese que se llama pueblo. San José de Costa Rica: Letras Nacionales, 1942.

“Para Lombardo Toledano, cordialmente, (Rúbrica del autor). Costa Rica, 1942”.

Obra ubicada en el acervo histórico: “Dedicatorias a Vicente Lombardo Toledano” de la biblioteca del Centro de Estudios Vicente Lombardo Toledano.

Link del catálogo en línea: http://200.78.223.179:8292/LOMBARDO
Correo electrónico: bibliolomb@hotmail.com

Obras

  • Ese que llaman pueblo, novela, Talleres Gráficos Trejos Hermanos, San José, 1942
  • Aguas turbias, novela, Editorial Letras Nacionales, San José, 1943
  • Tú, voz de sombra, poesía, Editorial Letras Nacionales, San José, 1945
  • Una burbuja en el limbo, novela, Editorial L’Atélier, San José, 1946
  • La rescoldera, cuento, Editorial L’Atélier, San José, 1947
  • Verdad del agua y del viento, poesía, Editorial del Ministerio de Educación Pública, Guatemala, 1949
  • El sitio de las abras, novela, Editorial del Ministerio de Educación Pública, Guatemala, 1950
  • Antes que nada, cuento, 1952
  • Historias de Tata Mundo, 25 cuentos, Talleres Gráficos Trejos Hermanos, San José, 1955
  • El jaspe, cuento, Editorial Aurora Social, San José, 1956
  • El maijú y otras historias, Talleres Gráficos Trejos Hermanos, San José, 1957
  • El targuá, cuentos, 1960
  • Los leños vivientes, novela, Editorial Costa Rica, 1962
  • Yerbamar, sonetos, con Mario Picado, Tormo, San José, 1965
  • La Barrilete, teatro, 1965
  • El violín y la chatarra, cuentos, Presbere, San Jos 1966
  • En el San Juan hay tiburón, novela, Editorial L’Atélier, San José, 1967
  • Cuentos de Fabián Dobles, Editorial Universitaria Centroamericana, San José, 1971
  • Cuentos escogidos, Editorial Educativa Costarricense, 1982
  • La pesadilla y otros cuentos, Editorial Costa Rica, 1984
  • El abuelo cuentacuentos, 1987
  • Los años pequeños días, novela, Editorial Costa Rica, 1989
  • Obras completas, tomos 1-5, Editorial de la Universidad de Costa Rica, 1993
  • “¡Alerta Ustedes!”, 1993

Paul Eluard, 1895 – 1952

Fotografía en blanco y negro de Paul Eluard con la mano al frente

Por el Mtro. Josep Francesc Sanmartín Cava en colaboración con los Servicios Bibliotecarios del Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano.

Eugéne Émile Paul Grindel, conocido por el seudónimo de Paul Eluard, nació el 14 de diciembre de 1895 en Saint-Denis (Francia), donde también falleció el 18 de noviembre de 1952. Aunque no pudo terminar sus estudios debido a una tuberculosos, llegó a convertirse con los años en un prestigioso poeta, tras servir en la Primera Guerra Mundial como camillero y tras casarse con Gala.

Al año siguiente de su primera publicación, El deber y la inquietud (1917), conoció a Jean Paulhan, quien lo ayudo y le presentó a André Breton y a Luis Aragón. Más tarde, entró en el grupo dadaista de Toulon y de París.

Inició una vuelta al mundo, huyendo de una crisis conyugal con Gala, quien se convertirá en la musa de Dalí. Esto, y sus problemas de tuberculosis, le inspiraron a escribir L’Amour la poésie, al final de su viaje en 1924. Pero será en 1926 cuando se consagre como poeta, gracias a la publicación de Capitale de la douleur, y es en ese mismo año cuando se afilia al Partido Comunista Francés, aunque en 1933 será excluido del partido. En 1934 se casó con Nush, modelo de los surrealistas Man Ray y Pablo Picasso. Aunque políticamente no congenirará con los surrealistas.

Durante la Segunda Guerra Mundial fue movilizado y se unió a la resistencia, pero su actuación se centró, sobre todo, en el uso de la palabra. Así, con la publicación de su poema Liberté (1942) se ve obligado a entrar en la clandestinidad. Su comprimiso con la lucha, le llevará a recopilar junto con Pierre Seghers, François Lachenal y Jean Lescure poesía de otros miembros de la resitencia y a publicarlos bajo el título de L`honneur des poètes.

Se casó con Dominique tras la muerte de Nush. Es entonces cuando publica Le Phénix, inspirado en la muerte prematura y trágica de Nush, y el despertar del nuevo amor con Dominique.

Publicamos uno de los poemas de Paul Éluard, en francés y en castellano, y una dedicatoria al Mtro. Lombardo Toledano.

LA ENAMORADA
Ella esta de pie sobre mis párpados
Sus cabellos están entre los míos,
Tiene la forma de mis manos,
Y el color de mis ojos que la miran,
Ella se hunde entre mi propia sombra
Como una piedra en el azul del cielo.
Ella tiene los ojos siempre abiertos
 Y no me deja dormir con su mirada.
A plena luz sus sueños luminosos
Hacen evaporar todos los soles
me hacen reir,
llorar y reír,
Y hablar sin tener nada que decir…
L’AMOUREUSE

Elle est debout sur mes paupières
Et ses cheveux sont dans les miens,
Elle a la forme de mes mains,
Elle a la couleur de mes yeux,
Elle s’engloutit dans mon ombre
Comme une pierre sur le ciel.

Elle a toujours les yeux ouverts
Et ne me laisse pas dormir.
Ses rêves en pleine lumière
Font s’évaporer les soleils,
Me font rire,
pleurer et rire,
Y parler sans avoir rien à dire…

 

ÉLUARD, Paul. Poémes politiques. Francia: Gallimard, 1948.

“A Lombardo Toledano en temoignage d´ admiration pour tont ce quil incarne si magnifiquement,” (rúbrica de) Paul Élauard. Mexico      le 8 – 9 – 49 (1949)”

Obra ubicada en el acervo histórico: “Dedicatorias a Vicente Lombardo Toledano” de la biblioteca del Centro de Estudios Vicente Lombardo Toledano.

Link del catálogo en línea: http://200.78.223.179:8292/LOMBARDO
Correo electrónico: bibliolomb@hotmail.com


La conexión en la obra cinematográfica: autores, público e influencia

La conexión humana

El concepto de conexión está muy presente en nuestra sociedad, sin embargo, se define más en un paradigma de capacidad que de significado. La razón podría ser que, cuando se habla de conexión, se tienen en cuenta más los procesos mecánico-tecnológicos que lo permiten, que lo que significa la conexión en relación a lo humano. Esta afirmación puede resultar una paradoja discutible en la era de las Redes Sociales. Sin embargo, la cosificación que sufren los usuarios nos obliga a plantearnos cuál es el papel que realmente ejercemos en este mundo hiper-conectado. Mi punto de vista en esta cuestión es que los humanos no somos entes mecánicos, ni sujetos pasivos, ni en esencia: productos. Otra cosa es que se nos trate como a tales, y que esto no parezca que vaya a cambiar en un tiempo breve, sino todo lo contrario. En cualquier caso, parece ser que inevitablemente nos influimos unos a otros, introduciendo constantemente variables en el sistema, y que esto sucede a través de la comunicación. Tanto es así que, cuando un grupo determinado de personas conecta a través de una idea, puede influir en la opinión pública, llegando incluso a generar movimientos de cambio (Monzón Arribas, 2006, p. 39). Además, es gracias a la comunicación que mostramos parte de lo que somos, incluso de manera involuntaria. La comunicación no es sólo la transmisión de un mensaje, también es un ejercicio de ‹‹presencia›› (Christakis, Fowler, 2010, p. 270). Por Tanto, la conexión humana parece ser cuanto menos un proceso mecánico unidireccional, invariable y cerrado. Muy al contrario, la comunicación se muestra variable, abierta y polidireccional (Sanmartín-Cava, 2017, p. 203).

La identidad no produce representaciones, son las representaciones las que producen identidad (Zafra, 2004).

Foucault, M. (1992). El orden del discurso. Buenos Aires: Tusquets.

El reto es claro, reivindicar a la humanidad por encima de la fascinación de lo tecnológico y de los propósitos de mercado. Pues es en la seducción del marketing más innovador, donde se puede acabar venerando al “canal” por encima de todo lo demás. Y dominar el canal significa dominar el ‹‹discurso›› (Foucault, 1992, pp. 11-21). Y dominando el discurso se desprovee de voz al usuario, de categoría, subyugándolo a los discursos tradicionalmente hegemónicos. Y, si algo había conseguido el usuario con la llegada de Internet, había sido, precisamente, cambiar su categoría dentro de la Red, influyendo en la sociedad significativamente. Pero eso podría cambiar si no estamos atentos.

De todos modos, sería un error considerar que la conexión no existía antes de la llegada de las Redes Sociales en términos de presencia e influencia. La conexión entendida desde lo humano siempre ha existido. De hecho, las redes sociales ya existían antes de la llegada de Internet. Una red social en sí es simplemente un grupo de personas que se unen ante un propósito. Por ejemplo, una comunidad de vecinos, una tribu, una pandilla, un club de fans o una ONG. Dicho esto, la conexión también puede existir de una manera más íntima, con un fuerte componente de presencia, entre un autor y su público. Es así como podemos comprender el temperamento de Goya a través de su arte; el compromiso y la frustración de Lorca a través de su letra, o la personalidad de Luis García Berlanga a través de su cine. Y, en términos culturales, con un fuerte componente de influencia, podemos hablar de las redes de conocimiento que modelan nuestro conocimiento y contexto contemporáneo. Un ejemplo cultural claro es como se configura prácticamente toda la narrativa universal, vertebrándose mediante arquetipos heredados de la mitología (Campbell, 1959, pp. 40-41)[1], que no parecen haber cambiado desde las primeras historias contadas alrededor de una hoguera.

Si dos personas son capaces de sentir lo mismo, aunque sea solo una vez, entonces siempre se comprenderán. Aunque uno viviera en la Edad de Piedra y el otro en la Nuclear (Tarkovski, 2015, p. 28).

Partiendo de aquí, de cómo conectamos unos con otros, Christakis y Fowler realizan una interesante definición de la humanidad como una red global, como un superorganismo humano (Christakis y Fowler, 2014, pp. 14-15). Y, en este sentido, abandonan la idea del homo economicus, egoísta y desconectado del bienestar ajeno, proponiendo una nueva definición, la del homo dyctyous, un ser conectado que no se mueve sólo por su propio interés. En mi opinión, la obra Conectados, publicada por ambos autores en 2010, ofrece una definición muy pertinente de lo que implica ser humano. Personalmente, estoy a favor de la definición de Christakis y Fowler respecto al homo dyctotyous. También simpatizo con la idea del superorganismo humano, aunque me temo que mis conocimientos no me permiten afirmar con rotundidad tal definición.

¿Y cómo conecta todo esto con el cine?

Uno podría pensar que, actualmente, la conexión sucede en mayor medida en las redes sociales, y en menor medida entre autores y público. Y podría ser cierto. Sin embargo, creo que todos podemos coincidir en que la capacidad de influencia que tienen determinadas obras puede incluso llegar a superar al poder de las redes sociales entendidas como tales. Aunque, en mi opinión, lo acertado es pensar que tanto las obras, como los autores y el público, configuran redes de conocimiento que, a su vez, están conectadas a otras redes, formando híper-redes. En cualquier caso, y como se ha explicado en el apartado anterior, la conexión humana parece existir en toda forma de comunicación, y eso es lo verdaderamente relevante.

A lo anteriormente dicho hay que añadir que, centrándonos en las obras narrativas y en el cine en particular, la conexión sucede a varios niveles. Se podría decir que el cine es en sí una herramienta para la conexión, que a su vez surge de la conexión de ideas previas, en un entorno cultural, y bajo la influencia de todos los miembros que producen la película[2], y los distintos contextos de cada uno de ellos, más la demanda de un público que genera un ambiente de expectativas, de ‹‹pasiones››, que a su vez pueden satisfacer diversas redes de conocimiento (Parret, 2002). Por tanto, es fácil vislumbrar la híper-red que configura el entorno donde nace una película, por mucho que algunos directores intenten reclamar su total autoría[3]. En cualquier caso, difícilmente una película podrá nacer desconectada. Ya de por sí, toda película está conectada a una tradición narrativa asentada desde la mitología. Y el mito, a su vez, está conectado a otras fuentes de conocimiento (Campbell, 1959, p. 11). En mi opinión, si alguien tuviera el propósito de hacer un cine totalmente desconectado, no tendría éxito. Antes de continuar, me gustaría señalar que, como muchos se habrán dado cuenta, en realidad, lo que le sucede a una película le sucede a toda obra que desee ser comunicada. De alguna manera, esto muestra lo conectados que estamos todos y el poder de las ideas.

El otro aspecto relevante de la conexión en el cine es la influencia que produce en la sociedad. Es evidente que el cine puede llegar a generar opinión pública, o todo lo contrario, puede adormecerla. Esta capacidad ha sido explotada desde que David Wark Grifith dirigiera The Birth of a Nation (1915)[4]. También hay que decir que Grifith realizó esta película sin una intención verdaderamente propagandística, sino para su público, obviamente racista. Lo que nadie podía prever es que el interés de la película atraería en masa a públicos afines y detractores, lo que generó un intenso debate sobre el racismo. Sería un error considerar que esta película sirvió para superar el racismo. Sin embargo, generó un debate que atravesó todos los Estados Unidos, cuya polémica sirvió para enfrentar el problema (Sanmartín-Cava, 2017, pp 210-211). Problema del que ni siquiera Grifith era consciente, ya que él no se consideraba racista, y sólo tras el estreno de la película se dio cuenta de los prejuicios heredados de la sociedad en la que vivía[5].

Los medios, en principio, median la opinión pública y posibilitan su expresión. El problema radica en saber si es una mediación neutra y fiel, reflejo de las opiniones de los públicos, o si la mediación se convierte en mediatización, reflejo de los intereses de aquellas instancias que se amparan en los mismos (Cándido, 41).

El Acorazado Potemkin (1925). Dirigida por Serguéi M. Eisenstein.

El cine es una herramienta poderosamente influyente, incluso cuando parece no tener ese propósito. Por ejemplo, el cine más ingenuo, sobre historias nada críticas, puede servir para asentar la idea de que todo va bien. Pero, otras veces, su propósito es claro: influir en la opinión pública. Y, si bien el cine puede “mediar” una idea, una crítica necesaria, como cuando Francis Ford Coppola realizó Apocalypse Now (1979), enfrentando el problema del Vietnam; otras veces, puede “mediatizar” una opinión ajena a la sociedad. Un ejemplo de esto último fue la película The Hurt Locker (2008)[6], un filme que pretendía mostrar una parte de la realidad de Irak como la total realidad del país, sin tener en cuenta las miserias de sus habitantes y la causa de las mismas: la invasión de los Estados Unidos y la extracción de sus recursos. Pero, para que además el discurso quedara bien establecido, se usó el canal de los Oscars para premiar a la película como la mejor, dos años más tarde de su estreno, y por encima de Avatar (2009). Curiosamente, esta última película trataba de cómo una empresa minera, ayudada por un ejército de marines, pretendía extraer los recursos de una luna, acabando con el hábitat y la cultura de una raza humanoide que al final lograba resistir.

El cine tiene una capacidad de influencia evidente y sobran los ejemplos de películas que han marcado épocas, generando movimientos culturales o contra-culturales, definiendo la sociedad en la que vivimos. Así, podríamos nombrar películas como: Bronenosets Potyomkin (1925)[7]Modern Times (1936), Shichinin no Samurai (1954)[8]Rebel Without a Cause (1955), 2001: A Space Odyssey (1986), Easy Rider (1969), A Clockwork Orange (1971), Star Wars (1977), Blade Runner (1982), Full Metal Jacket (1987) o Matrix (1999).

Quizás, el éxito del cine radique en que la conexión se da a través de la ‹‹identificación›› principalmente (Metz, 2001, p. 70), haciéndonos conectar con otros seres humanos, sus emociones y sus pensamientos. Podría ser que cuanto más conecta una película con nuestras problemáticas, más identificados nos sentimos y más repercusión tiene en la sociedad.

Conclusiones

Creo, sinceramente, que es importante reivindicar el papel de todos y cada una de nosotros en la la sociedad. Todos somos importantes incluso como público. Las personas no somos entes pasivos, al menos no enteramente ni en todos los casos. Por tanto, el mero hecho de ir a ver una película tiene implicaciones políticas directas e indirectas. Cuanto más conecta el cine con su público, más repercusiones tiene en la sociedad, pudiendo llegar incluso a generar movimientos y redes de conocimiento. De todos modos, es importante señalar que la capacidad de influencia que tiene el cine puede usarse también en contra de los espectadores. Es aquí donde hay que tener en cuenta qué está “mediado” y qué está “mediatizado”. A este respecto, es importante tener una visión crítica de los canales empleados, pues la categoría de un canal no es garantía de veracidad. Es más, la categoría de un canal puede servir a propósitos propagandísticos[9].

Notas

[1]  Véase también el artículo adjunto “Identificación, conexión e influencia en la experiencia cinematográfica” (pp, 196-199)
[2] En el artículo adjunto a continuación, publicado para la revista SCIO, se describen detalladamente los principales procesos psicológicos, cognitivos y biológicos que acontecen en la experiencia cinematográfica respecto a la conexión. Es un artículo que sirve como guía para entender qué nos motiva a ir al cine, los procesos de identificación y los distintos efectos de las películas en la sociedad (también se puede leer el paper seleccionando aquí).
[3] En mi opinión, el “cine de autor” no existe. Entiendo el concepto que se intenta acuñar con este término, pero me parece desacertada la elección de palabras, ya que no hace justicia a la creatividad aportada por cada uno de los miembros a una película.
[4]  Nacimiento de una nación.
[5] Más tarde se intentó redimir con Intolerance (1916) y Broken Blossoms (1919). Esta última película está considerada por la crítica como una de las mejores de Griffith.
[6]  En tierra hostil
[7]  El acorazado Potemkin
[8] Los siete samurais.
[9] A este respecto, vale la pena leer el punto dedicado a “La influencia del cine en el Yo y el mundo” (pp. 210-217), del artículo adjunto.

Bibliografía

Campbell, J. (1959). El héroe de las mil caras. Psicoanálisis del mito. México: Fondo de Cultura Económica.
Christakis, N. A., y Fowler, J. H. (2014). Conectados: el sorprendente poder de las redes sociales y cómo nos afectan. Ciudad de México: Santillana Ediciones Generales: Taurus.
Foucault, M. (1992). El orden del discurso. Buenos Aires: Tusquets.
Marzal, J. J. (1998). David Wark Griffith. Madrid: Ediciones Cátedra, S. A.
Metz, C. (2001). El significante imaginario. Barcelona: Paidós.
Monzón Arribas, C. (2006). Opinión pública, comunicación y política. Madrid: Tecnos.
Parret, H. (2002). Las pasiones: ensayo sobre la puesta en discurso de la subjetividad. Buenos Aires: Edicial.
Rovigatti, V. (1981). Lecciones sobre ciencia de la opinión pública. Quito: Ciespal.
Tarkovski, A. (2015). Esculpir en el tiempo: reflexiones sobre el arte, la estética y la poética del cine. Madrid: Rialp.
Zafra, R. (2004). Loading-searching-doing (cartografías del sujeto on line). PDF.

Si no ves el pdf, refresca la página o selecciona aquí.

Presenta tu comunicación y/o póster en el Congreso: “La Mitología en la Narrativa Audiovisual: Cine“. 

 

Mario Briseño Perozo, 1917-1995

Por el Mtro. Josep Francesc Sanmartín Cava y el dedicado trabajo realizado por los Servicios Bibliotecarios del Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano.

Mario Briceño Perozo nació el 22 de julio de 1917, en la ciudad de Trujillo (Venezuela), y falleció el 19 de noviembre de 1995 en Caracas. Fue un destacado jurista, docente, político, escritor, historiador poeta y archivero.

Comenzó sus estudios de primaria en la Escuela Federal Cristóbal Mendoza, y la secundaria en el Colegio Federal, donde se graduó como bachiller en 1937. En 1937, en Mérida, comenzó sus estudios de derecho en la Universidad de Los Andes, donde se doctoró en Ciencias Política en 1943. Ejerció como docente en primaria, secundaria, normal y superior. Como profesor universitario impartió docencia en la Escuela de Ciencias Políticas de Trujillo, en la Universidad de Los Andes y en la Universidad Central de Venezuela. También impartió cátedra de Archivos Históricos en la Escuela de Bibliotecología y Archivología, y de Diplomática la Universidad Central de Venezuela.

Como jurista, en 1943, la Corte Suprema del estado de Mérida lo habilitó como abogado de la República, lo que le llevaría a ser Juez de Primera Instancia, Juez Superior y Ministro de la Corte Suprema del Estado de Trujillo. Como funcionario, destacó su labor como Gobernador del estado de Trujillo de 1958 a 1959.

Como escritor, colaboró con el periódico La Idea Juvenil y dirigió una publicación periódica titulada Preludios. Sin embargo, su obra destacó en el terreno de la investigación y la divulgación histórica. Como ejemplos sobresalientes de su trabajo están las biografías de Francisco de Francisco de Miranda, Simón Bolívar, José Antonio Anzoátegui, Rafael Urdaneta y Simón Rodríguez. También dedicó gran parte de su trabajo historiográfico al Venezuela, sus ciudades, e historia. En 1959, comenzó su labor como director del Archivo General de la Nación, lo que le sirvió para rescata, catalogar y difundir miles de documentos de gran valor histórico. Como poeta, destacan sus obras Trilla (1949), Pretérita Inquietud (1949) y Sones de Tiorba (1960).

Otros cargos que desempeñó fue como Individuo de Número de la Academia Nacional de la Historia , Primer Vice-director y Director de la Academia Venezolana de la Lengua, presidente de la Sociedad Bolivariana de Venezuela y director de la Comisión Editora de los Escritos del Libertador.

Recordamos a Mario Briceño Perozo con una de sus poesías y una dedicatoria al Mtro. Vicente Lombardo Toledano.

El Libertador

¡Oh! capitán del viento y de la estrella
con las huestes ardidas de volcanes.
A su empuje se rinden los titanes
Y una antorcha se alza en cada huella.

Un ciclo de la historia se sella
con su verbo anudado de huracanes;
su mismo afán fatiga los afanes
y en su espada se mira la centella.

Nada escapa a su genio pluriforme,
en todo excelso, como el mar, enorme,
y como el mar ciclópico en su impulso.

Griego y latino, y español e indiano,
con el sol en la palma de la mano
y un enjambre de pueblos en el pulso.

BRICEÑO Perozo, Mario. Bases para una paz definitiva. Trujillo, Venezuela: Ediciones Presente, 1945.

Al ilustre y admirado dirigente de las masas latinoamericanas, Lic. V. Lombardo Toledano. Humilde y sincero homenaje del autor. Rúbrica del autor, Mérida (Venezuela) 11 – 7 – 46 (1946)

Link del catálogo en línea: http://200.78.223.179:8292/LOMBARDO
Correo electrónico: bibliolomb@hotmail.com


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